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13.10.21

Nobel de Economía por probar que la subida del salario mínimo no implica un incremento del paro... lo que demuestra que Casado, LaCalle o Rallo están equivocados.. y oye, hay que avisar al gobernador del Banco de España. Qué disgusto. Pobre

Antón Losada @antonlosada

 Nobel de Economía por probar que la subida del salario mínimo no implica un incremento del paro vía @La_SER. Oye. Hay que avisar al gobernador del Banco de España. Qué disgusto. Pobre.

 https://cadenaser.com/ser/2021/10/11/economia/1633935153_828173.html?ssm=tw

2:33 p. m. · 11 oct. 2021
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 "Los economistas David Card, Joshua D Angrist y Guido W. Imbens han recibido este lunes el Nobel de Economía por "sacar conclusiones de experimentos inesperados" y aplicarlos al análisis del mercado laboral, informó la Real Academia de las Ciencias sueca.

 El Comité de los Premios Nobel ha explicado también que reciben el galardón, entre otras razones, por probar que la subida del salario mínimo no implica un incremento del paro. Un asunto del que se ha debatido mucho en nuestro país en los últimos meses. De hecho, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha reivindicado en Twitter este argumento esgrimido por la Academia sueca. "Enhorabuena a Card, Angrist e Imbens por este merecido Premio Nobel de Economía. Según el fallo del jurado: "Contrariamente a la visión convencional, demostraron que la subida del Salario Mínimo no se traduce en una subida del paro", ha escrito. 

David Card es un economista laboral canadiense y profesor de Economía en la Universidad de California en Berkeley. Card se doctoró en Economía en 1983 en la Universidad de Princeton (EEUU). David Card ha hecho contribuciones fundamentales a la investigación en materia de inmigración, educación, formación profesional y desigualdad. David Card ha sido galardonado con el premio 2021 de ciencias económicas "por sus contribuciones empíricas a la economía laboral"

 Joshua David Angrist es un economista israelí-estadounidense y profesor de economía de Ford en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Guido Wilhelmus Imbens es un economista holandés-estadounidense. Es profesor de economía en la Stanford Graduate School of Business desde 2012. El jurado les concede el galardón "por sus contribuciones metodológicas al análisis de las relaciones causales".

Los galardonados en ciencias económicas de este año "han demostrado que se pueden responder muchas de las grandes preguntas de la sociedad. Su solución es utilizar experimentos naturales, situaciones que surgen en la vida real que se asemejan a experimentos aleatorios", explicó la academia.

Todos ellos -el canadiense Card, el estadounidense Angrist y el holandés-estadounidense Imbens- "han proporcionado nuevos conocimientos sobre el mercado laboral y han mostrado qué conclusiones sobre causa y efecto se pueden extraer de los experimentos naturales"

"Su enfoque se ha extendido a otros campos y ha revolucionado la investigación empírica", valoró la Academia.

"Utilizando experimentos naturales, David Card ha analizado los efectos del salario mínimo, la inmigración y la educación en el mercado laboral", precisaron los miembros de la institución.

Investigaciones sobre el mercado laboral 

Angrist e Imbens "mostraron qué conclusiones sobre causa y efecto se pueden extraer de los experimentos naturales. El marco desarrollado por ellos ha sido ampliamente adoptado por investigadores que trabajan con datos de observación".

 En resumen, el trabajo de los galardonados "ha revolucionado la investigación empírica en las ciencias sociales y ha mejorado significativamente la capacidad de la comunidad investigadora para responder preguntas de gran importancia para todos nosotros".

El galardón es el último de los Premios Nobel anunciado y será entregado, como los demás, el próximo 10 de diciembre. Con el Nobel de Economía, que se concede desde 1969, termina la ronda de anuncios de estos galardones, que comenzó hace una semana con el de Medicina y al que siguieron los de Física, Química, Literatura y de la Paz. EFE

Los economistas Paul Milgrom y Robert Wilson, profesores de la Universidad de Stanford, ganaron el Nobel de Economía en 2020 por las "mejoras en la teoría de subastas e invenciones de nuevos formatos de subastas"."                      (SER, 11/10/21)


Lídia Brun @LilyPurple311  

Nobel de Economía para David Card, autor de uno de los primeros papers empíricos que afirmó que la teoría sobre los supuestos efectos negativos de los incrementos del salario mínimo sobre el empleo no parecía sostenerse en la realidad. 

Enlace al paper: https://davidcard.berkeley.edu/papers/njmin-a

12:11 p. m. · 11 oct. 2021
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 "Los ganadores del Nobel de economía demuestran que Casado, LaCalle o Rallo están equivocados. Card, D. Angrist y W. Imbens han «demostrado empíricamente» que subir el salario mínimo no acarrea destrucción de empleo.

 Los economistas David Card, Joshua D Angrist y Guido W. Imbens recibieron este lunes el Nobel de Economía por lograr la demostración empírica de que subir el salario mínimo no acarrea directamente destrucción de empleo

El prestigioso galardón lo recogerá el economista y profesor de la Univerisdad de Berkeley David Card (Guelph, Canadá; 1956), que ha sido reconocido por la academia sueca debido a su «empírica contribución a la economía laboral».

 Card fue uno de los primeros autores que demostró que la teoría de los efectos negativos sobre el empleo de subir el salario mínimo no se sostenía empíricamente.

 La academia valoró que «han proporcionado nuevos conocimientos sobre el mercado laboral y han mostrado qué conclusiones sobre causa y efecto se pueden extraer de los experimentos naturales», además han añadido que «su enfoque se ha extendido a otros campos y ha revolucionado la investigación empírica».

Casado y su «no a todo»

Si por algo se está caracterizando la oposición de Pablo Casado, líder del Partido Popular, es por el no a todo. La subida del Salario Mínimo Interprofesional propuesta por la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz no iba a ser menos.

El PP hizo algo más que criticar la subida y asumió directamente los argumentos de los empresarios de la CEOE. Justifica su rechazo con unas «contraindicaciones de carácter económico y laboral» que no se explican en el breve párrafo que dicta la consigna a seguir con el SMI:

 «Es muy arriesgado incrementar los costes a las empresas en un momento en el que nuestra economía necesita ganar en competitividad», señala el argumentario, que concluye que la subida del indicador, que forma parte del acuerdo del Gobierno de coalición, «responde a la campaña de propaganda y autobombo de Sánchez». Teoría contra empirismo.

Rallo y el SMI

Uno de los economistas de cabecera de Casado, el economista ultraliberal Juan Ramón Rallo, es otro de los grandes denunciantes de que el SMI es una lacra para la economía. Lo ejemplificaba bien indignándose por esta subida del SMI: “No me quejo de que alguien cobre 900 euros al mes. Me quejo de que se impida trabajar a un parado por 850”.

Rallo suele divulgar en sus redes sociales, siguiendo el ideario del Partido Popular, que el salario mínimo perjudica a las empresas. En concreto, en este vídeo podemos verle decir sin miramientos que el SMI perjudica a las pequeñas y grandes empresas.

 En 2018 publicaba una respuesta a la periodista Julia Otero en la que esta defendía la subida del salario a los trabajadores. «Empresa de diez trabajadores cobrando el SMI. La subida es de 192,5 euros mensuales (prorrateada en 12 pagas). Contando Seguridad Social, 250 euros al mes: 3.000 euros anuales. Con diez trabajadores, 30.000 euros de sobrecostes. ¿Entendemos ya qué le pasará a esta micropyme?», exponía Rallo.

 Siempre presto a salir en la televisión y siempre con una televisión dispuesta a dar voz a ultraliberales, decía que «no es lo mismo subir el salario mínimo en Madrid que subirlo en Extremadura». Como estos documentos podemos encontrar decenas en la red.

Lacalle y la subida de impuestos del SMI

El economista Daniel Lacalle, también cercano al PP de Casado, analizaba la subida del SMI que quiere llevar a cabo el Gobierno. Lacalle decía en Intereconomía, tirándose más hacia la paranoia que hacia el análisis serio, que el Ejecutivo «pone el foco en un asunto que afecta a 5 millones de trabajadores cuando detrás lleva una subida de impuestos escondida en el aumento de las bases de cotización y cuotas de los autónomos».

Señala en un artículo en su propia página web que «el argumento de «pagar 15 euros más al mes no le duele a nadie» se desmonta fácilmente. Cree usted una empresa y me lo explica. ¿Si a nadie le duelen 15 euros más al mes por qué no bajan los impuestos a la contratación en esa cantidad? Porque la subida del SMI es un engaño para recaudar y trae una nueva subida de impuestos a asalariados y autónomos».

¿En qué se escudarán ahora estos tres personajes, cuando se ha demostrado que subir el SMI mejora la economía?"                  (Xan Pereira, Spanish Revolution, 11/10/21)

20.7.21

¿Por qué se han abandonado las políticas pseudoliberales en esta crisis de la Covid-19? Porque con las políticas neoliberales los costos en términos de mayor volatilidad económica y frecuencia de crisis parecen más evidentes. En lugar de generar crecimiento, algunas políticas neoliberales han aumentado la desigualdad

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 Por qué se han abandonado las políticas pseudoliberales en esta crisis de la Covid-19? 3 senior economist de, nada menos, el FMI publicaron en Jun2016 los resultados de un estudio en contra de las políticas neoliberales. Para que veáis el nivel en España.. https://imf.org/external/pubs/ft/fandd/2016/06/ostry.htm

2- "En lugar de generar crecimiento, algunas políticas neoliberales han aumentado la desigualdad""...Aunque los beneficios del crecimiento son inciertos, los costos en términos de mayor volatilidad económica y frecuencia de crisis parecen más evidentes".

3- "...el impacto de otros flujos, como la inversión de cartera y la banca y los flujos de deuda especialmente calientes o especulativos, no parecen impulsar el crecimiento ni permitir que el país comparta mejor los riesgos con sus socios comerciales...".

4- Los cambios que se han ido produciendo en instituciones pseudoliberales como el FMI vienen desde hace un tiempo, sólo que la "ciencia económica española" vive en universos paralelos y sigue defendiendo recetas que la evidencia muestra que son nocivas para la sociedad.

Tenemos la ciencia económica actual que está denostando tesis neoliberales y monetaristas, y tenemos en España a organismos, institutos de análisis económico y toda una corriente de economistas, que viven en universos paralelos. Este es el nivel...

Los autores son Jonathan D. Ostry, Director Adjunto, Prakash Loungani, Jefe de División, Davide Furceri Economista, del Departamento de Estudios del FMI.

La evidencia estadística expuesta en su estudio viene desde la expansión de las políticas neoliberales de los 80 y su correlación con el crecimiento pequeño o nulo, los ciclos de expansión y contraccion y la desigualdad generada. 

11:32 p. m. · 20 jun. 2021
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18.6.21

¡Será de nuevo la deuda privada! A fecha de hoy, el problema sigue siendo una descomunal deuda privada esparcida por todo el planeta, desde Australia, China, Corea, Nueva Zelanda u Hong-Kong, pasando por los Estados Unidos, hasta llegar a Irlanda, España, Holanda, Bélgica, o Finlandia... Todo lo demás, humo

 "Es curioso como no hemos aprendido casi nada de lo que nos llevó a la Gran Recesión. Digámoslo claramente, fue la consecuencia lógica de un experimento fallido ¡que surgió con Margaret Thatcher

 Sus “reformas” en vez de liberar las fuerzas creativas del capitalismo, en realidad despertaron del baúl de los recuerdos a aquellos demonios que burlescamente tenían una capacidad ilimitada para crear crédito en las distintas plazas financieras del planeta, desde la City de Londres, expandiéndose por la Castellana de Madrid hasta reposar en Wall Street. 

Obviamente todo ello aderezado con la puesta en funcionamiento de distintas burbujas que llevaban el precio de los activos hasta el infinito y más allá, mientras se privaba a las industrias de occidente del capital necesario para su desarrollo. La obra culmen previa de estos demonios fue la Gran Depresión. Vamos que venían precedidos de un pedigrí de categoría.

 El caso español, con la inefable frase del otrora presidente del Gobierno, José María Aznar, “España va bien” era otro ejemplo palmario. Su “España va bien” no era más que una burbuja inmobiliaria que le acabó estallando al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyos economistas fueron incapaces, también, de anticipar las dinámicas del crédito y la deuda privada. Este planteamiento se puede extender a otros gobernantes, como George W. Bush que simplemente tuvo la desgracia de ser presidente cuando el castillo del crédito generado durante la era Clinton se desplomó.

 Sin embargo, lo más alucinante, fruto de la ignorancia o del cinismo, no sé que es peor, es que unos listillos políticos, muy extendidos por estos lares, intentaban, e intentan, hacer pasar al déficit público como el causante de la crisis, cuando en realidad fue una consecuencia de ella, que sirvió para atenuar la crisis. Lejos de causar la recesión de 2008, amortiguó el golpe provocado por el colapso de la demanda financiada con crédito.

 Cuando estalla la crisis, el incremento del gasto público estaba implícito en el sistema fiscal de la mayoría de los países desarrollados: el descenso de los ingresos fiscales, unido al aumento del desempleo, llevó al déficit en las cuentas públicas. Como consecuencia del colapso de la demanda basada en crédito, la deuda pública no dejó de aumentar.

 Sin el gasto público el desempleo habría sido mucho mayor, como ocurrió en la Gran Depresión. Lo triste es que el austericidio fiscal se aplicó en España durante el período 2010-2014, agravando el problema del desempleo y aumentado la pobreza patria.  (...)

Cuarenta años de neoliberalismo transformaron la economía real aproximándola al mundo ideal que recogen los libros de texto que, aún a fecha de hoy, se siguen estudiando en las facultades y escuelas de negocio de medio mundo.

 La ortodoxia nos vendió, y sigue vendiéndonos, un mundo que según ellos debía funcionar: los mercados financieros fueron desregulados, los sindicatos cuasi destruidos, la competencia se introdujo en todo, incluidos los servicios públicos… Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Pobreza, paro, desigualdad, aumento de los rentistas, descenso de la productividad, y la Gran Recesión. El daño provocado ha sido inmenso y requerirá de varias décadas para ser revertido. Esperemos que la administración Biden y sus muchachos, acordémonos de la entrevista que detallamos a Zach Carter, sean el preludio del cambio de paradigma.

 Sin duda, solo desde un análisis minskyano, bajo la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky, o mediante un análisis de balances sectoriales a la Wynne Godley, uno de los economistas más elegantes de nuestra profesión, se podía prever lo sucedido y se puede prever lo que sucederá. Todo lo demás, humo."                    (Juan Laborda, Vox Populi, 17/06/21)

20.11.19

El BCE enciende las alarmas por el gran crecimiento de la banca en la sombra

"Se han cumplido 11 años de la gran crisis y los responsables de guardar la ley y el orden financiero internacional no saben por dónde va a venir el siguiente golpe. Recelan de todo lo que suene a burbuja, aunque creen que la siguiente crisis será diferente. Sus principales sospechas apuntan a la banca en la sombra, es decir, la financiación que no procede de los bancos. 

Curiosamente, el BCE, que es el que ha colocado los tipos en negativo provocando que los grandes jugadores busquen desesperadamente la rentabilidad en todo tipo de activos, teme ahora que su política desemboque en otra burbuja, la de los créditos concedidos sin un verdadero control de riesgos.  

Las advertencias más recientes han llegado del Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del Informe Global de Estabilidad Financiera de octubre pasado. En este documento describe que grandes entidades no bancarias, como fondos de inversión o de capital riesgo, tratan de sortear los tipos de interés negativos con inversiones más ilíquidas y de más riesgo (y por lo tanto de más rentabilidad).

Y dice que “entre las entidades financieras no bancarias, las vulnerabilidades son altas en el 80% de las economías con sectores financieros sistémicamente importantes”. En el informe cita expresamente a Estados Unidos, China e India.

Son muchos los que coinciden en los riesgos que conlleva esta actividad, que solo por su nombre ya se convierte en enigmática y sospechosa. De hecho, ni siquiera está perfectamente acotada. El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), organismo que supervisa el buen funcionamiento del sistema financiero internacional, y el Banco Central Europeo (BCE), siguen de cerca esta actividad que ahora denominan “intermediación financiera no bancaria”.

En el Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, en su edición de mayo de 2018, especificó a qué se puede llamar banca en la sombra o financiación no bancaria. Se trata de una amalgama de entidades y firmas controladas por una diversidad de supervisores, poco coordinados entre sí, con un seguimiento de su actividad muy dispar, sobre todo por estar radicadas en diferentes países, algunos considerados off shore.

 Incluye los fondos de inversión, los fondos de capital riesgo, los hedge funds (instrumentos de inversión alternativa o fondo de inversión libre), las plataformas de financiación (crowdfunding), las Sicav (sociedades de inversión de capital variable) y las emisoras de titulizaciones. (...)

Guindos señaló que el volumen de activos en manos de la “banca en la sombra” se ha casi duplicado en la zona euro en la última década, hasta alcanzar los 42 billones de euros a cierre de 2018 y sus préstamos representan ya el 28% de los créditos bancarios, el doble que en 2008. “Su creciente intervención ha motivado que hoy las empresas obtengan más del 50% de su financiación mediante la emisión de bonos, frente al 10% de previo a la crisis”, apuntó. El BCE indicó en el informe de 29 de mayo de 2019 que los “bancos no bancarios” también realizan préstamos a hogares y Gobiernos.

 Y el peligro es que estos activos están relacionados con los bancos. El número dos del BCE recordó que los fondos tienen 400.000 millones en deuda emitida por los bancos, que a su vez prestan a los fondos a través de transacciones de repos. “Por lo tanto, cualquier posible impacto en el sector de fondos puede extenderse rápidamente a otras partes del sistema financiero. Por lo tanto, solicito una mayor investigación del caso para llevar la supervisión de fondos de inversión y la posible activación de herramientas macroprudenciales en Europa”. (...)"                 (Íñigo de Barrón, El País, 18/11/19)

11.7.19

Un artículo del NYT revela la perplejidad del mainstream ante algunos fenómenos recientes que su teoría no consigue explicar: la caída de los tipos de interés pese al aumento del déficit público, las bajas tasas de inflación pese a la recuperación del empleo en EEUU... Las tasas de interés siguen cayendo. La ortodoxia económica está cayendo con ellos....

Un artículo del NYT revela la perplejidad del mainstream ante algunos fenómenos recientes que su teoría no consigue explicar: la caída de los tipos de interés pese al aumento del déficit público, las bajas tasas de inflación pese a la recuperación del empleo en EEUU.

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 "Los costos de endeudamiento de Estados Unidos siguen disminuyendo, y eso es señal de algo importante: algunas de las suposiciones básicas de los tecnócratas económicos más influyentes de la tierra están, al menos por el momento, sin base.

 Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a diez años rinden solo un 1,95 por ciento, en comparación con un 2,4 por ciento en mayo y un 3,2 por ciento en noviembre. Los inversionistas globales están esencialmente arrojando dinero a cualquier entidad solvente que pida prestado. Las tasas de hipotecas de vivienda, bonos corporativos y la deuda de países de todo el mundo también han estado cayendo.

 Esta es una excelente noticia si usted es un propietario de una vivienda que está pensando en refinanciar su hipoteca o si es un director financiero a punto de reinvertir algunos de los bonos de su compañía. Es una noticia terrible si quiere ver un crecimiento económico global más rápido en los próximos años. Las tasas más bajas a largo plazo implican que los inversores esperan un crecimiento e inflación aún más bajos de lo que parecía probable hace unas semanas.

Pero hay una lección más importante sobre la caída de las tasas de interés a largo plazo (...)

Considere algunas de las suposiciones que están incluidas en los modelos económicos de las dos agencias gubernamentales más respetadas por su independencia y experiencia técnica: la Oficina de Presupuesto del Congreso y la Reserva Federal.

 Cuando el C.B.O. proyecta cómo la legislación afectará a la economía, asume que cuando el gobierno toma más préstamos, los déficits más altos provcarán que las tasas de interés aumenten, desplazando a las inversiones del sector privado.

 Se ha enseñado a generaciones de estudiantes universitarios de economía que así es simplemente cómo funcionan las cosas y la razón por la que los países deben evitar tener grandes déficits presupuestarios. Pero esta lógica simplemente no se sostiene en este momento. (...)

Por ejemplo, en la primavera de 2018, cuando los recortes impositivos y los aumentos de gastos que se habían acordado en el invierno anterior, los modelos del C.B.O. pronosticaron que los déficits más altos resultarían en tasas de interés más altas: 3.7 por ciento en bonos del Tesoro a 10 años en 2019.

Eso es 1,75 puntos porcentuales más alto de lo que realmente fue el caso el miércoles.

En 2015, el déficit presupuestario fue de 2.4 por ciento de G.D.P., un número que está en camino de aumentar a 4.2 por ciento este año. Sin embargo, el rendimiento de los bonos a 10 años ahora se encuentra cómodamente por debajo de su nivel promedio en 2015, que fue de 2.14 por ciento.
 
Las bajas tasas de interés en todo el mundo son probablemente un factor. Los inversores mundiales consideran atractivos los bonos del Tesoro porque ofrecen mejores rendimientos que los valores equivalentes en Europa o Japón, incluso después de la reciente caída de las tasas. Lo que implica que los déficits más altos no han venido con los costos que la ortodoxia económica predijo.

 Mientras tanto, la Reserva Federal ha elevado las tasas de interés, aunque de forma irregular, desde finales de 2015, en función de su propia teoría de ortodoxia económica. La idea es que a medida que el desempleo cae, eventualmente causará un estallido de la inflación, por lo que parte del trabajo de un banco central es elevar las tasas de interés de manera preventiva para frenar la economía a tiempo y evitar que el desempleo caiga demasiado.

 En la reunión en diciembre de 2015, donde los funcionarios de la Fed aumentaron las tasas, por ejemplo, el consensop de su proyección sería que el nivel a más largo plazo de la tasa de desempleo era del 4.9 por ciento y que ahora tendrían que aumentar las tasas de interés al 3.5 por ciento para mantener el nivel de desempleo. (...)

Los resultados reales han socavado esas suposiciones. La tasa de desempleo ha caído al 3,6 por ciento. Pero la tasa de inflación se ha mantenido persistentemente por debajo del 2 por ciento que pretende la Reserva Federal. En todo caso, la tasa de crecimiento de los salarios de los trabajadores se ha desacelerado en los últimos meses. Eso es importante porque un mayor crecimiento de los salarios es, en la teoría tradicional, el mecanismo por el cual un mercado laboral ajustado alimenta la inflación general.

Además, los movimientos en los mercados de bonos en las últimas semanas sugieren que una inflación muy baja es probable que sea la norma por tiempo indefinido, a pesar de la baja tasa de desempleo. Los precios de los bonos protegidos contra la inflación en comparación con los bonos regulares implican que los precios al consumidor subirán solo 1,66 por ciento al año durante la próxima década.

Y en lugar de elevar las tasas al 3,5 por ciento, como lo planearon los funcionarios de la Fed en 2015, aumentaron su objetivo principal de tasas de interés a solo el 2,4 por ciento, y ahora están listos para reducirlo en un futuro cercano a medida que la economía mundial comienza a crujir.
 Los factores globales son uno de los principales impulsores de la desconexión. La economía de los Estados Unidos ha sido relativamente fuerte en los últimos años en comparación con Europa y Japón, pero el lento crecimiento en gran parte del mundo ha frenado la forma en que la Fed puede aumentar las tasas y la inflación.

Cuando las tasas en los Estados Unidos aumentan demasiado en relación con otras economías importantes, el dólar se fortalece en los mercados mundiales de divisas, lo que debilita las industrias de exportación estadounidenses. El dinero más limitado en los Estados Unidos puede enviar ondas a los mercados emergentes donde muchas compañías piden préstamos en dólares, lo que significa que cuando la Fed aumenta las tasas, puede frenar a toda la economía global y empeorar las ya poderosas fuerzas deflacionarias.
 En los últimos años, ha habido momentos en que las viejas reglas económicas se estaban reafirmando a sí mismas, cuando parecía que el gasto de alto déficit realmente estaba empezando a impulsar las tasas de interés y cuando el bajo desempleo estaba comenzando a impulsar un ciclo de salarios y precios más altos.

Han resultado ser falsos amaneceres. Un conjunto de reglas que parecían describir cómo funciona el mundo tan recientemente como 2007 parece haber dado paso a algo diferente. Ahora tenemos un conjunto complejo de desafíos, incluido un envejecimiento de la fuerza laboral, que no se puede cambiar fácilmente.

Sin embargo, el primer paso es que todos aquellos que estén en posición de influir en la política económica se hagan preguntas profundas sobre si lo que aprendieron en un aula de economía universitaria hace ya tantos años pueda que ya no sea cierto."               (
Neil Irwin , The New York Times, 04/07/19; traducción google)

2.5.19

Según Rogoff y Reinhardt EEUU ya debería estar en suspensión de pagos.



Según Rogoff y Reinhardt EEUU ya debería estar en suspensión de pagos. Pero allí siguen. Para el mainstream no tiene explicación. Para la TMM, en cambio, no hay ningún misterio.


10.1.19

En Seattle han subido el salario mínimo, y no se aclaran sobre el porqué no ha perjudicado a la economía

"(...) Estamos hablando de ese eterno debate sobre la conveniencia o no de subir el salario mínimo, y el impacto positivo o el deterioro que algunos ven en la economía, según sea su importe o meramente si es una subida o una bajada.

En Seattle han tenido una reciente experiencia al respecto, y los resultados sobre la economía no sólo no han sido los esperados, sino que los economistas no los alcanzan a entender, y menos a ser capaces de explicarlos sin dejar margen para las dudas más sistémicas. 

Como pueden leer en esta noticia de Bloomberg, Seattle fue una de las primeras ciudades de Estados Unidos en empezar a dar señales de vida, tras el electrocardiograma plano en el que la Gran Recesión dejó a la economía de las metrópolis estadounidenses (y mundiales). (...)

Así, las autoridades locales optaron por valorar subir el salario mínimo en la ciudad, como forma de atajar esa tendencia creciente de la desigualdad. Una parte importante del sector económico estadounidense y de Think Tanks muy infuyentes se les echaron encima, y predijeron un futuro económico desolador para la ciudad, con mayores niveles de paro y una vuelta a la reciente depresión económica tras el desastre de Lehman Brothers.

Esto supuso en su momento una gran controversia especialmente desafiante, y puso a prueba las convicciones más férreas de los gobernantes locales. Debemos ponernos en situación y recordar que, tras la Gran Recesión, y en una ciudad donde por fin veian tímidos atisbos de recuperación, era toda una gesta tomar unas medidas tan trasgresoras en EEUU, y por las que muchos economistas y académicos les acusaban de enterrar una tímida recuperación económica aún muy renqueante.

Las categóricas predicciones de gran parte del mundo económico de EEUU dejaban tan poco margen para la ambigüedad como llegaban a ser incluso osadamente específicas: auguraban un panorama especialmente desolador en concreto para el sector de la hostelería de la ciudad, uno de los empleadores de bajo coste más importantes de su tejido socioeconómico. 

Desde muchos sectores se llegó a calificar la nueva medida económica "Seattleliana" como "un mero intento estúpido de elevar los estándares de vida de la ciudad".

 Tras subir el salario mínimo a 15$/hora, la economía de Seattle no sólo se resintió, sino que demostró un renovado vigor, que no hizo sino reforzar la por entonces todavía incipiente recuperación económica. Eso además de, obviamente, reducir también los índices de desigualdad social que habían empezado a alarmar a las autoridades locales, y que habían dado origen a lo que resultó ser toda la prueba de campo en la mayor (y capitalista) economía del planeta.

Aunque en su momento supuso un efímero punto de refuerzo para los más agoreros, lo cierto es que la realidad hizo que tan sólo una cadena de pizzerias bajase la persiana definitivamente tras la subida. Sólo por llevar la contraria, no sólo no cerraron más negocios de hostelería, sino que se abrieron multitud de ellos, y el sector hostelero en concreto experimentó una marcada y sostenida tendencia al alza como pueden ver en el gráfico del enlace anterior de Bloomberg. Por otro lado, los trabajadores del segmento de salarios mínimos pasaron a trabajar menos horas, pero ganando más en el cómputo total de ingresos por trabajador.

En términos más generales, el crecimiento económico de Seattle resultó demostrar una solidez tal, que a nadie le queda ya la sombra de la duda de que el balance de los aspectos positivos de subir el salario mínimo han superado con creces el de los aspectos negativos (al menos en este caso concreto). 

Tan sólo se puede poner un "pero" con fundamento, y es que, en el segmento de salarios mínimos, los trabajadores con mayor experiencia fueron los más beneficiados, pero apenas nadie parece darle demasiada importancia al dato, y de hecho otras ciudades han replicado o van a replicar la medida, incluida la influyente y puntera Nueva York.

El caso (con tintes académicos) de Seattle es doblemente significativo, y lo revelador va mucho más allá de la simple pregunta de si subir el salario mínimo crea o destruye empleo, y si mejora o perjudica a la economía. En primer lugar, lo relevante del caso viene porque, cuando en la ciudad decidieron subir por ley el salario mínimo, muchos medios y Think Tanks estadounidense se llevaron las manos a la cabeza, y predijeron taxativamente que la ciudad iba a sufrir una calamidad económica por haberse atrevido a semejante medida.

La realidad ha traído datos tangibles de que ha ocurrido exactamente lo contrario a lo que muchos economistas estadounidenses predecían con rotundidad. Quedó patente una de las tesis del espíritu crítico más constructivo de estas líneas, y es que no todo debe ser directamente liberalismo en la economía, sino sólo en aquellos asuntos en los que la solución que aporte el liberalismo sea la adecuada (que ni lo es siempre, ni lo es nunca).

Paradójicamente, y para alegría de un servidor, uno de los grupos de académicos que más claramente muchos tomaron como base para vaticinar un desastre económico en Seattle, la Universidad de Washington y su estudio sobre el salario mínimo de 2017, demostró ser capaz de realizar todo un alarde de autocrítica, y reconoció los errores propios, saliendo reforzado en opinión de los sectores más constructivos (como nosotros).

 El estudio había cometido errores como pasar por alto estudiar el impacto de esta medida en los grandes empleadores de salarios mínimos, muchos de ellos además de carácter interestatal, y que además habían resultado ser el objetivo principal de la nueva política salarial de Seattle, incluso con medidas especiales para ellos como un salario mínimo aún más alto.

Como también relata Bloomberg, otro aspecto esencial que se pasó por alto en este estudio que había hecho las delicias más liberales, fue el hecho de que, ya en 1994, los economistas Alan Krueger y David Card demostraron cómo los aumentos de salario mínimo graduales y no drásticos no tenían por qué reducir el empleo ni impactar en las horas trabajadas de una forma significativa.

 La reacción de los responsables del estudio de la Universidad de Washington fue peinarse por dentro y tratar de incorporar los nuevos datos a nuevas investigaciones, demostrando que su objetivo real no era llevar razón, sino llegar a la teoría más correcta. (...)"           ( , El blog salmón, 08/01/19)

4.12.18

El neoliberalismo como teoría económica siempre fue un absurdo. Pero la racionalidad económica nunca fue el asunto. El asunto era la restauración del poder de clase... pero como la estafa del neoliberalismo es a día de hoy ampliamente comprendida en casi todo el espectro político... las élites gobernantes emprenden el oscuro camino del neoliberalismo hacia el fascismo... estableciendo alianzas con demagogos de derechas que utilizan las crudas tácticas del racismo, la islamofobia, la homofobia, la intolerancia y la misoginia para canalizar la rabia de la sociedad hacia los vulnerables...

"El neoliberalismo como teoría económica siempre fue un absurdo. Tenía tanta validez como otras ideologías dominantes del pasado, véase el derecho divino de los reyes o la creencia del fascismo en el Übermensch (Superhombre). Ninguna de sus esperanzadoras promesas eran ni remotamente posibles.

 Concentrar la riqueza en manos de una élite oligárquica global (ocho familias tienen ahora tanta riqueza como el 50% de la población mundial), y demoler a la vez los controles y las regulaciones gubernamentales no podía sino conducir inexorablemente a la desigualdad de ingresos, a la creación de monopolios, al extremismo político y a la destrucción de la democracia.

 No hace falta ir a las 577 páginas de “El capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty para darse cuenta de esto. Pero la racionalidad económica nunca fue el asunto. El asunto era la restauración del poder de clase.

Como ideología dominante, el neoliberalismo tuvo un éxito brillante. A partir de la década de 1970, los principales críticos keynesianos fueron expulsados ​​de la academia, las instituciones estatales, organizaciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, así como de los medios de comunicación. Cortesanos e intelectuales petulantes que cumplían con los requisitos, léase por ejemplo Milton Friedman, fueron formados en lugares como la Universidad de Chicago y recibieron plataformas prominentes y lujosos fondos corporativos. 

Difundieron el mantra oficial de teorías económicas desacreditadas y marginales que popularizaron Friedrich Hayek  y la escritora de tercera categoría Ayn Rand. Y en cuanto nos arrodilláramos ante los dictados del mercado y se levantaran las regulaciones gubernamentales, se recortaran los impuestos a los ricos, se permitiese el flujo de dinero a través de las fronteras, se destruyeran los sindicatos y se firmaran acuerdos comerciales que enviaban puestos de trabajo a las explotaciones en China, el mundo sería un lugar más feliz, libre y rico. Fue una estafa. Pero funcionó.

“Es importante reconocer los orígenes de clase de este proyecto, gestado en la década de 1970 cuando la clase capitalista se encontraba en problemas, los trabajadores estaban bien organizados y tenían la capacidad de hacer retroceder a los empresarios”, me dijo David Harvey, autor de “Una Breve historia del neoliberalismo “, en una conversación que tuvimos en Nueva York.

 “Como cualquier clase dominante, necesitaban ideas dominantes. Por lo tanto, las ideas dominantes fueron que la libertad de mercado, la privatización, el espíritu empresarial, la libertad individual y todo lo demás deberían ser las ideas dominantes de un nuevo orden social, y ese fue el orden que se implementó en los años 80 y 90″.

“Como proyecto político, fue muy inteligente”, dijo. “Obtuvo un gran consenso popular porque hablaba de la libertad individual y de la libertad de elección. Pero en realidad se refería a la de mercado, principalmente. El proyecto neoliberal dijo a la generación del 68, “Ok, ¿quieres ser libre y tener libertad?” De eso trataba el movimiento estudiantil.

 “Te lo daremos, pero será la libertad del mercado. La otra cosa que buscas es la justicia social, olvídalo. Te vamos a dar la libertad individual, olvídate de la justicia social. No te organices”. El intento fue desmantelar esas instituciones, que no eran otras sino las instituciones colectivas de la clase trabajadora, particularmente los sindicatos y poco a poco los partidos políticos que representaban algún tipo de preocupación por el bienestar de las masas.

Lo mejor de la libertad de mercado es que parece ser igualitaria, pero no hay nada más desigual que el trato igualitario de los desiguales”, continuó Harvey. “Promete la igualdad de trato, pero si eres extremadamente rico, significa que puedes hacerte más rico. (...)

 La difusión de la ideología del neoliberalismo fue organizada por la clase capitalista. Las élites capitalistas financiaron organizaciones como Business Roundtable y la Cámara de Comercio y think tanks como “The Heritage Foundation” para vender el producto al gran público. Ellos financiaron a las universidades con donaciones, siempre y cuando las universidades pagaran y contribuyeran con su lealtad a la nueva ideología dominante.  

 Utilizaron su influencia y riqueza, así como sus plataformas de medios de comunicación, para transformar a la prensa en su portavocía. Y silenciaron a los herejes o les hicieron difícil encontrar empleo. El aumento del valor de las acciones bursátiles en lugar del aumento de la producción se convirtió en la nueva medida de la economía. Todo y todos fueron financiarizados y mercantilizados. (...)

“Esa es la filosofía que se encuentra detrás del neoliberalismo”, continuó. “Tenemos que poner precio a todas las cosas, aun cuando algunas de ellas no deberían ser consideradas como tales y tratadas como productos básicos. Por ejemplo, el cuidado de la salud, en el mismo momento en que se convierte en una mercancía. La vivienda para todos es otro ejemplo. Y la educación. Por lo tanto, los estudiantes tienen que pedir prestado dinero para obtener la educación que les permita obtener un empleo en el futuro. 

Esta es la estafa. Básicamente dice que si te comportas como un empresario, si sales ahí afuera y te entrenas, obtendrás tus justas recompensas. Pero si no las obtienes, es porque no te entrenaste bien. O porque tomaste un camino equivocado. Porque te dedicaste a estudiar filosofía o a leer a los clásicos en lugar de inscribirte en un curso de habilidades autopersonales de gestión”.
La estafa del neoliberalismo es a día de hoy ampliamente comprendida en casi todo el espectro político. Es cada vez más difícil ocultar su naturaleza depredadora, incluida sus enormes exigencias de cuantiosos subsidios públicos (Amazon, por ejemplo, solicitó y recibió beneficios fiscales multimillonarios de Nueva York y Virginia para establecer centros de distribución en esos estados).

 Esto ha obligado a las élites gobernantes a establecer alianzas con demagogos de derechas que utilizan las crudas tácticas del racismo, la islamofobia, la homofobia, la intolerancia y la misoginia para canalizar la creciente rabia y frustración de la sociedad lejos de las élites, canalizándola hacia los vulnerables. Estos demagogos aceleran el saqueo de las élites globales y, al mismo tiempo, prometen proteger a los trabajadores y trabajadoras.

El neoliberalismo genera poca riqueza. Más bien, la redistribuye hacia arriba hacia las manos de las élites gobernantes. Harvey llama a esto “acumulación por desposesión”.  (...)

Por ejemplo, cuando era más joven, la educación superior en Europa era esencialmente un bien público. Cada vez más -este y otros servicios- se han convertido en una actividad privada. Servicios de salud. Muchas de estas áreas que usted consideraría que no son productos comerciales en el sentido ordinario se convierten en tales tipos de productos.

 La vivienda para la población de bajos ingresos a menudo era vista como una obligación social. Ahora todo tiene que pasar por el mercado. “Cuando era niño, el agua en Gran Bretaña se proporcionaba como bien público”, dijo Harvey. “Al cabo de un tiempo, por supuesto, se privatizó. Comienzas a pagar los gastos de agua.   (...)

Bajo el neoliberalismo, el proceso de “acumulación por desposesión” está acompañado por la financiarización.

La desregulación permitió que el sistema financiero se convirtiera en uno de los principales centros de actividad redistributiva a través de la especulación, la depredación, el fraude y el robo”, escribe Harvey en su libro, tal vez el mejor y más conciso relato de la historia del neoliberalismo.

 “La promoción de acciones cotizadas, los esquemas de Ponzi, la destrucción estructurada de activos a través de la inflación, la desmantelación de activos a través de fusiones y adquisiciones, la exponencial elevación de los niveles de deuda tal que reducen poblaciones enteras incluso en los países capitalistas avanzados al peonaje de la deuda.

 Por no decir nada del fraude corporativo, la devaluación de activos, el ataque a los fondos de pensiones, su aniquilación por la inducción de colapsos corporativos a través de la manipulación de créditos y acciones, en todo esto se ha convertido el sistema financiero capitalista”.

El neoliberalismo, blandiendo su tremendo poder financiero, es capaz de diseñar crisis económicas para deteriorar el valor de los activos y luego aprovecharse de ellos.

“Una de las maneras en que se puede crear una crisis es cortando el flujo de crédito“, dijo. “Esto se hizo en el este y sureste de Asia en 1997 y 1998. De repente, la liquidez se agotó. Las principales instituciones no prestaban dinero. Había habido un gran flujo de capital extranjero en Indonesia. Cerraron el grifo. El capital extranjero fluyó hacia afuera. 

Lo cerraron en parte porque una vez que todas las empresas se declararon en bancarrota, podían pasar a ser compradas con grandes descuentos. Vimos lo mismo durante la crisis de la vivienda aquí (en los Estados Unidos). Las ejecuciones hipotecarias posibilitaron posteriores recompras de pisos a precios muchísimo más baratos. 

Es cuando entra Blackstone, compra todas las viviendas y pasa a convertirse en el propietario más grande de todos los Estados Unidos. Tiene 200.000 propiedades o algo así. Ahora se encuentra esperando que el mercado gire. Cuando el mercado gire, que lo hará brevemente, entonces podrá vender o alquilar y cometer el crimen. Blackstone ha conseguido el pelotazo del siglo gracias a las ejecuciones hipotecarias a partir de las que todo el mundo perdió. En esencia se trata de una transferencia masiva de riqueza“.   (...)

El neoliberalismo transforma la libertad de la mayoría en la libertad de unos pocos. Su resultado lógico es el neofascismo. El neofascismo suprime las libertades civiles en nombre de la seguridad nacional y califica a grupos enteros de la sociedad como traidores y enemigos del pueblo. 

Es el instrumento militarizado utilizado por las élites gobernantes para mantener el control, dividir y desgarrar a la sociedad y acelerar aún más el saqueo y la desigualdad social. La ideología dominante, ya nunca más creíble, está mutando en abuso y totalitarismo."                       (El Captor, 28/11/18Artículo de Chris Hedges publicado originalmente en inglés en Truthdig

28.9.18

La única forma de reanimar nuestras economías de manera plena requiere que el sector público retome su papel esencial como inversor estratégico, a largo plazo y orientado a un objetivo...

 "(...) El crecimiento requiere un sector financiero que funcione bien, en el que las inversiones a largo plazo tengan su recompensa por encima del juego a corto plazo. 

Sin embargo, en Europa se introdujo una tasa a las transacciones financieras solamente en 2016 y las llamadas finanzas pacientes siguen siendo inadecuadas en casi todas partes. Por consiguiente, el dinero que inyecta en la economía, por ejemplo, la facilitación monetaria, acaba regresando a los bancos. 

El predominio del pensamiento a corto plazo refleja una incomprensión fundamental del papel económico adecuado al Estado. Contrariamente al consenso posterior a la crisis, la inversión estratégica activa del sector público resulta crucial para el crecimiento. Esta es la razón por la que las grandes revoluciones tecnológicas – sea en la medicina, los ordenadores o la energía – han sido posibles gracias a que el Estado actúo como primera opción para inversor.

Sin embargo, seguimos con las fantasías de los agentes privados en sectores innovadores, ignorando su dependencia de los productos de la inversión pública. Elon Musk, por ejemplo, no sólo ha recibido más de 5.000 millones en subvenciones del gobierno norteamericano; sus empresas, SpaceX y Tesla, se han levantado gracias al trabajo de la NASA y el Departamento de Energía, respectivamente. 

La única forma de reanimar nuestras economías de manera plena requiere que el sector público retome su papel esencial como inversor estratégico, a largo plazo y orientado a un objetivo. Para ese fin, resulta vital desmentir los relatos errados respecto a cómo se crean valor y riqueza.

La presunción popular es que el Estado facilita la creación de riqueza (y redistribuye la que se crea), pero no crea en realidad riqueza. Por el contrario, a los líderes empresariales se les considera agentes económicos productivos, una noción a la que algunos recurren para justificar la creciente desigualdad. 

Dado que las actividades de las empresas (a menudo arriesgadas) crean riqueza – y por tanto empleos – sus directivos merecen ingresos más elevados. Esos supuestos tienen también como resultado un uso equivocado de las patentes, que en los últimos decenios han estado bloqueando, en lugar de incentivar la innovación, en la medida en que había tribunales bien dispuestos hacia las patentes que les han permitido cada vez más utilizarlas de manera demasiado amplia,  privatizando los instrumentos de investigación, en lugar simplemente de los resultados del final del proceso.

Si estos supuestos fueran ciertos, los incentivos fiscales espolearían un aumento de la inversión empresarial. En cambio, esos incentivos – tal como los recortes fiscales a las empresas en los EE.UU promulgados en diciembre de 2017 – reducen los ingresos del Estado, en conjunto, y contribuyen a impulsar beneficios empresariales que baten marcas, mientras que producen poca inversión privada. 
Esto no debería resultar chocante. 

En 2011, el empresario Warren Buffett señalo que los impuestos a las ganancias del capital no impiden que los inversores realicen inversiones ni socavan la creación de empleo. “Se añadió una red de casi 40 millones de puestos de trabajo entre 1980 y 2000,” advirtió. “Ya sabemos lo que ha ocurrido desde entonces: tipos de impuestos más bajos y una creación de empleo bastante más reducida”.

Estas experiencias chocan con las creencias forjadas por la llamada Revolución Marginalista del pensamiento económico, cuando la teoría del valor trabajo fue substituida por la moderna y subjetiva teoría del valor de los precios del mercado. En resumen, asumimos que, en la medida en que una organización o actividad alcanza un precio, está generando valor.

Con ello se refuerza esa noción que normaliza la desigualdad según la cual quienes ganan mucho debe ser que crean una gran cantidad de valor. Es la razón por la que el director de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, tuvo el valor de declarar en 2009, justo un año después de la crisis a la que había contribuido su propio banco, que sus empleados se contaban entre “los más productivos del mundo”. 

Y es también la razón por la que las empresas farmacéuticas se salen con la suya recurriendo a la “fijación de precios basada en el valor” para justificar el precio astronómico de los medicamentos, aun cuando el gobierno norteamericano se gasta más de 32.000 millones de dólares anuales en los eslabones de alto riesgo de la cadena de innovación de la que salen estos medicamentos. 

Cuando el valor no se determina con una métrica concreta sino más bien por medio del mecanismo del mercado de la oferta y la demanda, el valor se convierte sencillamente “en el ojo del que mira” y las rentas (los ingresos inmerecidos) acaban confundiéndose con los beneficios (ingresos bien ganados), la desigualdad aumenta y cae la inversión en la economía real. 

Y cuando las posiciones ideológicas defectuosas respecto a cómo se crea valor en la economía son las que configuran la aplicación de las medidas políticas, el resultado son medidas que recompensan sin darse cuenta el cortoplacismo y socavan la innovación.

Una década después de la crisis, seguimos teniendo la necesidad de abordar debilidades económicas duraderas. Eso significa, primera y primordialmente, reconocer que el valor lo determinan de manera colectiva las empresas, los trabajadores, las instituciones públicas estratégicas y los organismos del a sociedad civil. 

La forma en que interactúan estos diversos agentes determina no sólo el ritmo del crecimiento económico sino también si el crecimiento lo guía la innovación, incluso si es sostenible. Sólo reconociendo que la política debe tener tanto que ver con dar forma y co-crear activamente los mercados como con arreglarlos cuando las cosas van mal podemos poner punto final a esta crisis."     

(Mariana Mazzucato  . Profesora de Economía de la Innovación y Valor Público en el University College de Londres. Sin Permiso, 23/09/18. Fuente: Social Europe, 17 de septiembre)

13.9.18

Bancos sistémicos, ¿la semilla de la segunda fase de la Gran Recesión? La solidez del sistema bancario europeo y estadounidense no ha mejorado durante estos últimos 10 años

"Este mes se cumple el décimo aniversario del colapso financiero de Lehman Brothers (...)

La actual crisis sistémica fue aprovechada por las élites bancarias y ciertos oligopolios, con la ayuda inestimable de sus brazos políticos, para implementar su particular ajuste de cuentas. Pero contaron además con el soporte teórico de ciertos economistas e instituciones académicas que validaron las actuales políticas económicas distópicas. El virus realidad duró bien poco.

 No contentos con no prever nada, impusieron su diagnóstico y sus recetas, y les dieron un nombre, “reformas estructurales”. ¿A qué suena bien, eh? ¿Quién se va a negar a ser reformista?

 Existen multitud de teorías, con sus respectivas hipótesis, que han demostrado ser de muy escasa utilidad, por mucho que los medios de comunicación nos deleiten presentándolas, día sí y día también, como si fueran verdades ineludibles, cuando en realidad son meras conjeturas no soportadas por la realidad de los datos. (...)

Hace bien poco, la semana pasada, en una reunión del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetario, Pierre Moscovici, con la flamante ministra de economía, Nadia Calviño, se recalcaba la necesidad de seguir implementando ajustes estructurales y disciplina presupuestaria. ¿En base a que teorías? En base a ninguna, simplemente a ese componente chamán que rodea a la ciencia económica actual y donde se aplica los principios goebellianos de simplificación y unanimidad. (...)

Si Moscovici y Calviño conocieran las balanzas sectoriales de Wynne Godley usarían la siguiente ecuación: Balance Privado Doméstico + Balance Público Doméstico + Balance Exterior = 0
Y serían conscientes de que si un sector tiene superávit presupuestario por lo menos uno de los sectores tiene que incurrir en déficit presupuestario. 

En términos de variables stock, para que un sector acumule patrimonio financiero neto al menos uno de los sectores tiene que aumentar su endeudamiento en la misma proporción. Es imposible que todos los sectores acumulen patrimonio financiero neto incurriendo en superávits financieros. Por lo tanto, el criterio de Maastricht sobre déficit público (no superar el 3% del PIB) no se basa en nada. 

Por el contrario, la deuda privada alrededor de una burbuja jamás es neutra para la economía y suele acabar como el rosario de la Aurora. 

Tras la recesión de balances privados correspondiente, aplicando la identidad de Wynne Goodley, el déficit público se dispara. Volverá a pasar.

 Respecto a las cacareadas reformas estructurales, si Moscovici y Calviño, y la mayoría de economistas, conocieran ciertas investigaciones de los economistas del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional, aplicarían al menos, espero, la duda metódica de Descartes. En un documento de trabajo reciente del Banco Central Europeo, con el sugerente título “On the sources of business cycles: implications for DSGE models”, que ya analizamos, los autores demuestran la existencia de grandes regularidades en los co-movimientos de variables macroeconómicas clave, en múltiples economías, en el análisis de los ciclos económicos. 

Y encuentran que hay una fuente dominante de dichos co-movimientos en términos reales: la demanda agregada, es decir, el gasto. Por lo tanto, todas esas reformas propuestas desde el lado de la oferta obedecen a chascarrillos sin fundamento alguno.

 Pero ahí los tienen, inasequibles e imperturbables al desaliento, apoyando lo indefendible. Si en la segunda fase de la gran Recesión, vuelven de nuevo a tratar de aplicar restricción presupuestaria y reformas estructurales, solo conseguirán una crisis sistémica.

 La solidez del sistema bancario europeo y estadounidense no ha mejorado durante estos últimos 10 años. No hubo ninguna reforma del capitalismo tras la Gran Recesión. ¡Qué rápido aprendieron algunos del teatro barroco español! Existe suficiente evidencia que sugiere tanto una supervisión como una regulación laxa e incompetente de los bancos sistémicos, aquellos demasiado grandes para quebrar.

Y como ha demostrado diversos estudios y análisis, incluidos algunos del FMI y del BIS, los grandes bancos siguen beneficiándose de subsidios públicos implícitos creados por la expectativa de que el gobierno los respaldará si se encuentran en dificultades financieras. Este subsidio implícito distorsiona la competencia entre bancos, y favorece una toma excesiva de riesgos y, en última instancia, puede implicar elevados costes para los contribuyentes.

 La expectativa de que obtendrán respaldo estatal reduce los incentivos de los acreedores para controlar el comportamiento de los grandes bancos, alentando así un apalancamiento y una toma de riesgos excesivos. Vean los trabajos y últimos datos de Anat Admatti y entenderán lo peliagudo de la situación actual.

Entonces, ¿por qué no se hace lo obvio? Les propongo dos reformas ineludibles. Los grandes bancos sistémicos deben trocearse y evitar así el problema de riesgo moral "too big to fail", demasiado grande para quebrar. Finalmente, se debe restablecer la ley Glass-Steagall de separación entre banca de inversión y banca comercial. No se preocupen, no lo harán. Y ya ustedes saben por qué: la eterna defensa de los intereses de clase."                     (Juan Laborda, Vox Populi, 11/09/18)

26.6.18

Un documento del BCE llega a la relevante conclusión de que no se sustenta por ningún lado la austeridad expansiva defendida por el FMI o la Troika europea. La demanda agregada es lo que explica las dinámicas de crecimiento e inflación

"Vivimos tiempos de vértigo. Lo improbable se hace posible. Pedro Sánchez alcanza la Presidencia del Gobierno de España. Nace en Italia el Gobierno del Movimiento Cinco Estrellas y la Liga. Mientras, los medios de comunicación convencionales dan muestras de cierta irritación, agotamiento, descontrol y estupefacción. 

No comprenden aún que llevamos años de tiempos de maleza. Hay un hastío amplio en la ciudadanía. Y en el origen de todo, un sistema roto de gobernanza económica, el "neoliberalismo".  (...)

El neoliberalismo no es una ideología en estricto-sensu. Es el momento político donde el poder corporativo se quita la careta, deja de ser un fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. El objetivo, la mayor concentración posible de riqueza y poder en las menores manos plausibles. Es el neo-feudalismo. 

Y es ese poder corporativo el que pacta, apoya, dificulta la formación de gobiernos o dirige el voto de la ciudadanía. Para ello invierten en medios de comunicación. Es una inversión muy rentable. La antidemocracia, y el dominio de la élite son sus rasgos más destacados.  (...)

Pero vayamos a la evidencia empírica, aquella que invalida todos y cada uno de los supuestos que hay detrás de las políticas económicas más significativas del neoliberalismo.

 La evidencia se expande cada día más y hasta el mismo Banco Central Europeo (BCE) aporta una crítica demoledora contra los fundamentos de aquellos que reclaman reformas desde la oferta. En este sentido, es llamativo que un documento de trabajo reciente del BCE, con el sugerente título “On the sources of business cycles: implications for DSGE models”, haya realizado sin duda una de las mayores críticas a la teoría económica dominante, esa que estudian los alumnos de económicas y empresariales en la universidades de medio mundo. 

Sus autores, Michal Andrie, Jan Bruha y Serhat Solmaz, investigan las fuentes de las fluctuaciones económicas. Para ello consideran el PIB, el consumo, la inversión, las exportaciones y las importaciones, todas ellas en términos reales, incluyendo además la tasa de desempleo y la inflación subyacente. Utilizan datos de los Estados Unidos y de otros países desarrollados.

La importancia de esta investigación es que los modelos convencionales -neoclásicos, neokeynesianos o monetaristas- que estudian los ciclos económicos enfatizan las motivaciones del lado de la oferta y afirman que los shocks de demanda son temporales en el mejor de los casos.

 Esto es crucial porque si eso fuera cierto, entonces la afirmación de que la política fiscal no puede alterar permanentemente el curso de una economía sería válida. Pero el documento del BCE refuta esta creencia general.

Los autores demuestran la existencia de grandes regularidades en los co-movimientos de variables macroeconómicas clave, en múltiples economías, en el análisis de los ciclos económicos. Y encuentran que hay una fuente dominante de dichos co-movimientos en términos reales. Dicho de otro modo, la dinámica del ciclo económico de los datos macroeconómicos clave puede explicarse, en gran medida, por una única fuente de variación.

 ¿Y saben ustedes cuál es? Pues aquella que siempre hemos defendido desde estas líneas: la demanda agregada, es decir, el gasto. ¡Es el dominio aplastante del principio de demanda efectiva! Por lo tanto, todas esas reformas propuestas desde el lado de la oferta, tan cacareadas a bombo y platillo, obedecen a chascarrillos sin fundamento alguno. 

Pero ahí los tienen, inasequibles e imperturbables al desaliento, defendiendo lo indefendible.

Implicaciones de las nuevas evidencias empíricas

Las implicaciones son brutales porque los modelos de equilibrio general dinámico estocástico, los famosos DGSE, muy queridos por la ortodoxia, no pasan la prueba del algodón. Los autores lo explicitan de la siguiente manera:

 "Los modelos más destacados de DSGE hoy en día no son compatibles con nuestros hallazgos empíricos sobre la cantidad de factores y la naturaleza del movimiento conjunto en los datos macroeconómicos”. ¡Touché!

Los resultados apuntan a "solo un componente principal dinámico dominante": la demanda agregada. La implicación más relevante es que no se sustenta por ningún lado la austeridad expansiva defendida por el FMI o la Troika europea

Estos organismos durante la Gran Recesión obligaban a los gobiernos a reducir sus déficits utilizando la austeridad fiscal, bajo su creencia de que ello generaría crecimiento económico. Obviamente ello no sucedió, simplemente porque así no funcionan las economías. Tuvieron rápidamente que cambiar.

La investigación del BCE confirma la notable estabilidad de los movimientos conjuntos entre las variables agregadas. Si cae la inversión, o el gasto público, el consumo privado disminuye. ¿Por qué? Porque la disminución de la inversión (o el gasto en general) crea una brecha de producción y las empresas despiden a los trabajadores. El ingreso nacional cae y el consumo y el ahorro de los hogares disminuyen. ¡Elemental mi querido Watson!

En términos simples, estos resultados significan que la mayoría de los modelos macroeconómicos utilizados por los organismos u oficinas de política económica, los neokeynesianos, los monetaristas, o los nuevos clásicos, al ignorar el predominio de la demanda agregada para explicar las dinámicas de crecimiento e inflación, tendrán una escasísima utilidad. 

Los autores del documento de trabajo del BCE consideran que "cualquier modelo económico estructural debe, al menos, ser capaz de generar la estructura de componentes principales de los datos que se supone que representan", razón por la cual los modelos macroeconómicos dominantes fracasan.

El otro resultado clave del artículo es que el análisis de las variables reales y la inflación revela un estrecho co-movimiento, a menudo puesto en tela de juicio por la literatura dominante. Dicho de otra manera, la producción y la inflación se mueven conjuntamente como resultado de la dinámica de la demanda.

 Esto significa que la gran mayoría de los modelos macroeconómicos que explotan lo que se conoce como la "dicotomía clásica", es decir, que el dinero es neutral a largo plazo ya que está determinado exclusivamente por las fuerzas de la oferta, es simple y llanamente otra leyenda urbana, y ya van muchas.

Si a fecha de hoy se mantienen ciertas políticas económicas basadas en meras leyendas urbanas, ello ya no solo obedece a una incompetencia estructural de quienes la proponen, que también, sino a la defensa de los intereses de ciertos grupúsculos, es decir, al principio de dominio de la élite.

 ¡Ojalá los asesores de Pedro Sánchez le puedan trasladar a él estas evidencias irrefutables!"                  (Juan Laborda, Vox Populi, 05/06/18)