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10.4.19

El déficit de la Seguridad Social se está reduciendo a un ritmo acelerado. Adivina cuál es el principal motivo: el incremento del salario mínimo. Pero PP y Ciudadanos están absolutamente en contra

"El déficit de la Seguridad Social se está reduciendo a un ritmo acelerado. Adivina cuál es el principal motivo: el incremento del salario mínimo. Pero PP y Ciudadanos están absolutamente en contra"                     (Eduardo Garzón, Twitter)


"La subida de cotizaciones impulsa la recaudación de la Seguridad Social. El instituto público ha recaudado más de 20.000 millones hasta febrero, un 6,5% más que el año anterior.

 La recaudación de la Seguridad Social se ha acelerado en 2019. Hasta febrero las cotizaciones habían aportado 20.094 millones, un 6,5% más que en el mismo periodo del año anterior, según el Ministerio de Trabajo. 

La recuperación del empleo y la subida lenta de los salarios ya llevan años mejorando los ingresos. Pero en lo que va de 2019 el incremento es sustancial. ¿Por qué? El aumento de las bases máximas de cotización un 7% y el de las mínimas un 22,3% (en paralelo al salario mínimo) juegan un papel muy importante. (...)

También el aumento del 22,3% salario mínimo interprofesional tiene influencia, ya que este incremento lleva aparejado en paralelo el de sus bases de cotización y eso se nota tanto en el régimen general como las cuotas de los desempleados (los servicios públicos de empleo cotizan sobre la base mínima por quienes cobran subsidios). (...)"                (Manuel V. Gómez, El País, 07/04/19)

8.5.15

¿Qué efectos tendría la continuidad de la estrategia de bajos salarios? Que se pierde poder de compra y se debilita la recuperación

"(...) ¿Qué efectos tendría la continuidad de la estrategia de bajos salarios? De tres tipos. Sobre la economía, que pierde poder de compra y se debilita la recuperación. Sobre la política, en la medida en que acentuaría el riesgo de una crisis social que tendría efectos desestabilizadores. Y sobre las empresas, en la medida en que acentuaría la desigualdad salarial.

Este último efecto es importante. Sin embargo, es poco conocido. La cuestión podría plantearse de esta forma: ¿influye la desigualdad salarial en los resultados de las empresas; es decir, en su productividad y rentabilidad?

Hay bastante evidencia empírica, aunque poco conocida, que apoya la idea de que reducir la desigualdad de salarios, especialmente por abajo, no sólo es posible sino que puede ser una estrategia en la que todos ganen, empresa, inversores y sociedad.  (...)"         (   , El País,   26 ABR 2015)

19.3.15

¿Están en peligro las pensiones? Claro que están en peligro.

"(...) -Últimamente, el Gobierno de la nación está sacando pecho y dice que hemos entrado en la vía de la recuperación económica. ¿Qué opina usted?

-Está habiendo una cierta recuperación y es lógico. Lo raro sería lo contrario. En primero de Economía se estudia lo que se llama el ciclo político. Todos los gobiernos de países democráticos aumentan el gasto y animan la economía antes de unas elecciones. ¿Eso se va a consolidar? Ojalá, pero yo no lo veo tan claro. El empleo, en realidad, no se está recuperando. 

Es verdad que el paro registrado ha disminuido ligeramente, pero la demanda de empleo no. También sabemos que las horas trabajadas están disminuyendo: tenemos más empleos pero, en realidad, el número de personas con trabajo a tiempo completo se está reduciendo. Es decir, se están descuartizando los empleos en varios trozos de menos horas y retribución.

-¿Están en peligro las pensiones?

-Claro que están en peligro. Las pensiones se financian con el sueldo de los asalariados y los salarios tienen cada vez menos peso en la renta nacional. ¿Y por qué ocurre esto cuando trabaja más gente que hace veinte años? Pues porque los sueldos están bajando y las retribuciones van en mayor medida al capital.

 Si actualmente los salarios en España tuviesen el mismo peso en la renta nacional que en 1976, en los bolsillos de los asalariados habría 155.000 millones de euros más todos los años, que irían directamente al consumo y a dinamizar la actividad económica.

-En el programa que ustedes han elaborado para Podemos proponen un aumento de los salarios; una demanda popular, pero peliaguda.

-Los neoliberales creen que el paro se debe a que los salarios son demasiado altos. Opinan que sobran trabajadores por la misma razón que pueden sobrar tomates en un mercado y que la manera de conseguir vender esos tomates es bajar el precio de los mismos. Para estos economistas el paro es voluntario y si los trabajadores aceptasen sueldos más bajos disminuiría el desempleo. Eso ya se demostró hace unos 80 años que es falso. 

Se ha visto claramente que el paro no depende sólo de lo que ocurre en el mercado del trabajo, en los salarios, sino, sobre todo, de lo que pasa en el mercado de bienes y servicios. La cafetería de la esquina no deja de contratar a camareros porque los salarios sean muy altos, sino porque no tienen clientes. A las empresas no les importa pagar salarios altos si tienen volumen de negocio.

-Bueno, todo el mundo quiere pagar lo mínimo posible por los servicios que recibe...


-En las economías en las que vivimos se da una paradoja curiosa: a un empresario en particular le interesa pagar salarios bajos a sus empleados, pero también que el resto de los empresarios paguen sueldos altos a los suyos para que tengan capacidad adquisitiva suficiente para consumir sus productos. 

Esa paradoja hay que resolverla colectivamente. No se trata sólo de subir linealmente los salarios, sino de procurar que la masa salarial no siga cayendo; hacerlo con inteligencia y discreción en el sentido de saber distinguir los tipos de empresas, la situación en la que se encuentra cada una... Hay que sentarse. Lo que es inconcebible es creer que una economía como la nuestra puede funcionar dejando que cada uno intente salvar su cartera. 

Lo fundamental que necesita hoy la economía española es que Gobierno, empresarios y trabajadores se sienten para ponerse de acuerdo sobre cuál va a ser el reparto de la tarta, de lo contrario esto se va a convertir en una lucha a muerte. Ya estamos viendo que la desigualdad que se está generando hace que miles de empresas que viven del salario de la gente, del consumo, se vengan abajo.

-¿Comparte las tesis de Piketti sobre el enorme aumento de la desigualdad que se está dando en los países desarrollados?

-Ese proceso se está produciendo desde hace muchos años. Fíjese que en EEUU el 1% de la población se queda con el 93% del incremento anual de la riqueza ... ¿Dónde va esa acumulación enorme de capitales? ¿A las pequeñas y medianas empresas? No, va a los mercados financieros, a la especulación, a los derivados.

 Mientras tanto, las empresas que producen bienes y servicios están escuálidas. Si ese 93% de incremento de la riqueza se dedicase a salarios iría directamente a alimentar a las empresas productivas, que son las que generan empleo. El gran cáncer de nuestras economías es la desigualdad.

-¿Se puede dar un escenario parecido al de los inicios de la Revolución Industrial, con personas que pese a tener un empleo apenas tienen para cubrir sus necesidades?

-Sí, ya se está hablando de trabajadores pobres, personas con empleo pero que están excluidas, condición que tradicionalmente afectaba sólo a los desempleados. Según un informe de la OCDE, más de la mitad de los trabajadores del mundo ganan menos de dos dólares diarios y no tienen ni contrato ni protección social, proporción que subirá al 70% en 2020. Eso es una forma de esclavitud, con millones de personas sin derechos, sin educación, sin alimentación... El infierno en la tierra. (...)"           (Juan Torres, Diario de Sevilla, 15/03/2015)

4.2.15

El Banco de España, junto al Gobierno de España, es la institución que más se equivoca. Hay que exigirle responsabilidades

"(...) el Banco de España, sin perder un minuto, ya anuncie a bombo y platillo que los salarios no pueden subir afirmando, como siempre, que si lo hacen se perderá la expectativa de recuperación económica. (...)

Lo que pide el Banco de España no tiene base científica porque diversos estudios han demostrado claramente que la caída de los salarios no mejora la actividad y el empleo en economías como la española sino que, por el contrario, los empeora (una magnífica y clara exposición de este tema se puede encontrar en el artículo de Nacho Alvarez La recuperación económica impulsada por los salarios: una alternativa a la deflación). (...)

Como señala Nacho Alvarez en el artículo citado, la mayoría de los estudios empíricos que se han hecho en los últimos años demuestran que lo que ocurre en las economías europeas y concretamente en la española es que el efecto negativo de la moderación o caída  en los salarios (por la reducción en el consumo) es superior  al positivo (desde el punto de vista de generar actividad) que podría tener el correspondiente aumento en los beneficios.

Se podría argumentar que España tuvo relativamente altos niveles de actividad y empleo antes de la crisis gracias a que los salarios se mantuvieron moderados o cayeron y que por eso el Banco de España acierta en su propuesta. 

Pero no es así por una razón evidente. Nuestro crecimiento solo fue posible en esas condiciones de moderación salarial a costa de un endeudamiento desorbitado que hizo saltar el modelo y que suframos la crisis en mucha mayor medida que otros países con mejor distribución de la renta.

Solo si tuviésemos un sector exportador muy fuerte podríamos registrar más actividad y empleo con salarios bajos (aunque eso no evitaría, lógicamente, que los beneficios de ese mayor crecimiento estuvieran muy injustamente repartidos).

 Pero como no tenemos esa capacidad exportadora, ni la vamos a tener a corto ni a medio plazo, la única manera de generar crecimiento a base de salarios moderados, como pide el Banco de España, es generando todavía más deuda (que es “casualmente” el negocio de la banca).

Por tanto, bajar salarios es la peor estrategia que podemos utilizar para reactivar la economía y crear más empleo. Lo que propone el Banco de España es un argumento puramente ideológico para conseguir que la distribución de la renta siga siendo favorable a los beneficios y al negocio bancario, aunque así se perjudique no solo a la recuperación sino al conjunto de la economía española.

Si viviésemos en una auténtica democracia ya se habría constituido una comisión de investigación plural y completamente independiente para depurar las responsabilidades que viene acumulando esta institución privilegiada: se “equivocó” en el diagnóstico de la situación antes de la crisis; actuó con pasividad y dejación cuando los bancos y cajas de ahorros cometían auténticas barbaridades para que se enriquecieran sin límite; ha gestionado las reservas españolas con total incompetencia (o mala fe) provocando la pérdida de miles de millones de euros; falla constantemente en sus predicciones, siendo, junto al Gobierno de España, la institución que más se equivoca; sus directivos ni siquiera disimulan para quiénes trabajan cuando al terminar sus mandatos entran en nómina de los bancos privados; y sus procesos de selección y política de personal son ideologizados, sectarios y por ello contrarios a los principios constitucionales de igualdad, capacidad y mérito.

Alguien tiene que ser responsable de tanto desatino, por calificarlo generosamente. Hay que investigar al Banco de España y exigir responsabilidades porque lo que está claro es que sus errores, su fundamentalismo ideológico y sus privilegios no nos salen gratis a la inmensa mayoría de los españoles. Todo lo contrario, no están costando muy caro."           (Juan Torres Lópes, Ganas de Escribir, 03/01/2015)

3.2.15

En España la fuga de capitales lejos de resolverse, irá a más... otra vez

"Para una economía inmersa en una crisis de deuda externa, la estadística más determinante es la balanza de pagos. Entre enero y octubre de 2014 hemos vuelto a incurrir en déficit exterior por 5.400 millones frente al superávit de 11.200 millones del mismo periodo de 2013. 

Ha bastado una pequeña recuperación del consumo privado para volver al déficit y aumentar la deuda externa. Y lejos de cambiar el modelo de crecimiento lo estamos reforzando, concentrando capital y empleo en turismo de todo incluido, compitiendo con México, Turquía y Egipto. El resultado será empleos y salarios precarios similares a los de esos países. (...)

Pero lo más preocupante es lo que está pasando en la balanza financiera. Desde las elecciones europeas en mayo, los inversores internacionales han reducido su posición en bonos y acciones españolas por valor de 23.000 millones, el 2% del PIB. 

Para no perder el sentido de la magnitud en el verano de 1992 la fuga de capitales fue del 1% del PIB y el Gobierno tuvo que devaluar tres veces la peseta. La deuda pública vuelve a ser comprada por bancos españoles, como sucedió en los primeros meses de 2012. Recordemos que después de aquella euforia llegó el rescate.  (...)

Pero la visita del presidente del Gobierno en Atenas ha puesto todos los focos de nuevo en España y todo apunta a que la fuga de capitales lejos de resolverse irá a más."       (  , El País,  15 ENE 2015)

23.12.14

¿Saliendo de la crisis? Los salarios más bajos y desiguales desde 1992

"La Agencia Tributaria acaba de publicar los peores datos sobre monto y distribución de salarios desde 1992. Las rentas del capital cada vez se apropian de un mayor porcentaje de la renta nacional a costa de la población asalariada.

La Agencia Tributaria publicó el pasado 20 de noviembre la Estadística de salarios(1) correspondiente a 2013, la última de una serie que se inició en 1992 con el fin de dar a conocer el registro de los salarios que los empleadores están obligados a declarar a la Hacienda pública (modelo 190). 

Por definición esta estadística no incluye el empleo sumergido pero tiene la ventaja de recoger a todas las personas con contrato formal a lo largo de cada año, sea cual sea la rama laboral o la duración de su empleo. El Barómetro Social de España utiliza esta fuente como la más completa para conocer la evolución y distribución de los salarios.(...)

 La Estadística de salarios de la Agencia Tributaria ha registrado en 2013 el salario medio más bajo de los últimos 22 años. El pico más alto corresponde a 1993 cuando se alcanzó un salario medio que, en euros constantes, superaba en un 14% al de 2013; el segundo pico corresponde a 2009, con un salario medio un 13% mayor que el último publicado (Gráfico 1). (...)"         (Colectivo Ioé  , Diagonal, 22/12/14)

10.12.14

Un aumento del salario real comporta un aumento de la demanda efectiva de trabajo, y acarrea un nivel de ocupación más elevado

"(...) Es condición necesaria un repunte en las rentas de las familias. Si no se produce, el colapso será total. En este sentido urge una subida de los salarios mínimos, ¡ya! En caso contrario, cualquier aumento del crédito a familias y empresas estará condenado al fracaso. 

(...) bajo el principio de demanda efectiva, existe una relación positiva entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las empresas. Un aumento del salario real comporta un desplazamiento a lo largo de la curva de demanda efectiva de trabajo, de manera que la subida del salario real acarrea un nivel de ocupación más elevado. 

En las condiciones actuales, familias y empresas altamente endeudadas, si no hay subida salarial, no habrá demanda efectiva, no existirá una demanda de trabajo sostenible en el tiempo, y evidentemente, el crédito no aparecerá. Cualquier huida hacia adelante, es decir, una expansión del crédito sin rentas estará condenada al fracaso. (...)

En realidad, el rescate al sistema financiero español consistía únicamente en proporcionarle recursos para que pudiera hacer frente a sus deudas, aplicando duros procesos de reestructuración interna, incluida la bajada salarial programada por los talibanes que nos desgobiernan, con el fin de liberar recursos adicionales, por si acaso. No se trataba de un rescate al sistema financiero patrio, sino a los sistemas financieros alemán y francés, manteniendo de paso en sus sillas a la gerencia patria. (...)

En definitiva, el rescate bancario español se ha hecho a costa de los contribuyentes, deuda pública y salarios. Por eso la banca es vulnerable a un cambio en el ciclo de aversión-propensión al riego en los mercados financieros, y a una nueva recesión económica.

 Ése es nuestro escenario base, bastante más estresado que el escenario extremo asumido por el BCE. Por eso, por favor, si vienen mal dadas, dejen ya de chuparnos la sangre."          (Juan Laborda, Vox Populi, 08/11/2014)


22.9.14

Cargar los sacrificios sobre los trabajadores es tan injusto, y además, un mal negocio para la economía nacional

"(...) Pero la devaluación de los salarios también sirve para hacer cada vez más largas las colas ante los comedores sociales y, según pone ahora negro sobre blanco la OCDE, también para frenar el crecimiento de la economía.

 Aunque eso también lo sabíamos, el argumento desaparecía en el relato autocomplaciente de un Gobierno que celebra un día sí y otro también la salida de la crisis económica sin reparar demasiado en la crisis social. 

Porque es evidente que del modelo anticrisis del Gobierno Rajoy está resultando una España más competitiva desde el punto de vista económico pero más injusta desde el punto de vista social. Detrás de la devaluación salarial está el deterioro de las condiciones de trabajo, así como el aumento de la pobreza y el número de familias en riesgo de exclusión.

La OCDE nos dice ahora que hasta aquí hemos llegado en España con los recortes salariales. Stop, no sigan ustedes por ese camino, nos recomiendan, porque rebajar salarios ya no sirve para mejorar la productividad y la competitividad, pues tiende a reducir la demanda interna. O sea, nos explica la relación entre devaluación salarial y consumo. Lógico.

 Si no hay dinero en los bolsillos de los trabajadores, que son inmensa mayoría, no hay consumo. Y si se resiente el consumo porque los salarios bajan, del mismo modo que no se resiente la inversión si el crédito no fluye, los motores de la economía se paran.
 
De modo que cargar los sacrificios sobre los de siempre, los trabajadores, es tan injusto como siempre pero ahora resulta que además es un mal negocio para la salud de la economía nacional. Nos viene a dar la razón a quienes, a diferencia del Gobierno, creemos que el empleo escaso, precario y mal pagado –es lo que hay– no da para echar las campanas al vuelo. 

Y además es un jarro de agua fría a quienes tienden a cerrar el debate con el argumento falaz de que para el parado siempre será mucho mejor un puesto de trabajo precario y mal pagado que ningún puesto de trabajo.

A lo que íbamos. Lo dice el último informe de la OCDE sobre el empleo (“Perspectivas de Empleo”): si bien la devaluación salarial ha mejorado la productividad y la competitividad exterior, los recortes salariales ya han empezado a ser contraproducentes. 
Una valoración técnica con beneficiosos efectos sociales, siempre que Mariano Rajoy y Luis de Guindos tomen nota. Si no hacen caso a los sindicatos y a los partidos de izquierda, al menos que hagan caso a la OCDE, donde España figura como uno de los países de mayores rebajas salariales entre 2009 y 2013."                (Recortes salariales: un mal negocio, de Antonio Casado en El Confidencial, en Caffe Reggio, 05/09/2014)

17.9.14

Los salarios siguen bajando, según el INE

"El coste salarial, que incluye el salario base, complementos, pagos de horas extraordinarias y cotizaciones sociales, sigue bajando en España y así lo certifica la Encuesta Trimestral de Coste Laboral que elabora y difunde el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el segundo trimestre de este año el coste laboral por trabajador cayó un 0,1% y se situó en 1.928,7 euros mensuales por trabajador, similar al dato de 2.013.

Sigue la devaluación salarial

A falta de poder devaluar la moneda nacional porque ya no existe, la receta conservadora europea impuesta a España ha sido una dura devaluación interna. Y para acometer dicha devaluación el primer paso es la devaluación salarial que en tan solo dos años de gobierno del PP se sitúa en un 20% de media, aunque los sindicatos insisten que en determinados sectores ha sido mucho mayor.

 No solo discrepan los sindicatos, sino que los datos que ofrece el Banco de España indican unos porcentajes de devaluación salarial mayores a los que indica el INE y no hay que olvidar que el pasado año el propio Mariano Rajoy presumió en Estados Unidos de lo que habían bajado los salarios en España. El dato que acaba de difundir estadística desmiente informaciones publicadas por medios afines al Gobierno en las que se asegura que los salarios han comenzado a subir en España.  (...)"          (El Plural, 16/09/2014)

16.9.14

Por qué los salarios bajos no son buenos para el desarrollo económico

"(...) Otra muestra del error de la teoría de los llamados incentivos es la baja productividad causada por las desigualdades, siendo España un ejemplo de ello. Los bajos salarios en España son una de las causas de la baja productividad. 

Si los salarios fueran más altos, ello forzaría al empresario a invertir más, a fin de aumentar la productividad de cada trabajador. No es, como constantemente se dice y escribe, que la baja productividad determina bajos salarios, sino al revés, los bajos salarios son los que determinan la baja productividad. 

Si el dueño de las viñas de Tarragona tiene una gran abundancia de personas para trabajar en las viñas, es probable que les pague muy poco. Si no los tuviera, invertiría más para aumentar su productividad. Aumentar los salarios en un país es una medida esencial para aumentar la productividad, una realidad ignorada, cuando no ocultada, en nuestro país, donde el empresariado tiene un enorme poder y los sindicatos tienen poco. 

En realidad, la evidencia muestra que cuanto mayor es la fuerza de los sindicatos de clase, mayores son los salarios y mayor es la productividad de un país. Añado lo de sindicatos de clase, pues los sindicatos corporativos (lo que en inglés se llama business unions), con sus demandas, pueden aumentar las desigualdades dentro del mundo laboral. 

Tal como señala Chris Tilly en su excelente artículo “Geese, Golden Eggs, and Traps: Why Inequality is Bad for the Economy”, la sindicalización de la fuerza de trabajo en las industrias estadounidenses en los años treinta y cuarenta (estimulada por el New Deal) jugó un papel clave en aumentar la productividad. (...)"         

 (Artículo de Vicenç Navarro que se publicará en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 9 de septiembre de 2014; en vnavarro.org, 08/09/2014)

23.6.14

Consecuencia de la bajada de salarios: la crisis de la demanda, del crecimiento de la deuda pública y el establecimiento de la deflación

"(...) El argumento utilizado para justificar que se bajen los salarios es que esta bajada es necesaria a fin de que aumenten las exportaciones y, puesto que los países no pueden bajar el valor de la moneda (al tener el euro), hay que bajar los salarios (lo que se llama devaluación doméstica). 

Pero la falacia de este argumento se hace patente con toda claridad cuando se mira el porcentaje que las exportaciones suponen sobre toda la actividad económica de los países. 

 Pues bien, este porcentaje es bajo. Como promedio, el porcentaje del PIB que representan las exportaciones en la UE es solo de un 17%, lo cual quiere decir que el 83% de la actividad económica no está ligado a las exportaciones. No tiene sentido, pues, que se insista en que tengan que bajar los salarios de este 83% de la actividad económica que no tiene nada que ver con las exportaciones.

 El argumento que se utiliza para justificar la bajada de salarios a fin de que aumenten las exportaciones es aplicable única y exclusivamente al 17% de la actividad económica, es decir, al sector exportador, pero no al 83%. (Por cierto, incluso en este 17%, la competitividad podría aumentarse reduciendo los exuberantes beneficios de las empresas exportadoras y el valor del euro, a todas luces, excesivo). 

Consecuencia de la bajada de salarios: la crisis de la demanda, del crecimiento de la deuda pública y el establecimiento de la deflación

La enorme reducción de los salarios ha sido la mayor causa de la crisis económica actual, pues ha creado un problema de demanda muy notable, causa de la ralentización del crecimiento económico.

 Este descenso de la demanda ha sido también la causa de la actual deflación (es decir, de una inflación negativa) que presenta un enorme problema para toda la población que está endeudada (que tuvo que endeudarse precisamente como resultado de la bajada de salarios). Y lo mismo ocurre con la deuda pública. La deflación dificulta el pago de la deuda, tanto pública como privada.

 La deflación (que es la bajada de la inflación a niveles negativos) elimina los efectos positivos que la inflación supone para los que deben dinero, pues lo que la inflación hace es que la deuda que un ciudadano, una empresa o un Estado tiene con los bancos sea cada vez menor. Si la inflación desaparece, quiere decir que usted no se beneficia de este efecto positivo de la inflación. 

Así, si un Estado tiene una deuda del 200% del PIB y la inflación cae un 1% por año, este Estado tendrá que pagar un 2% más cada año. Pero otra consecuencia de esta desviación es el estancamiento económico, resultado de aquella falta de demanda causada por el descenso salarial, creándose un círculo vicioso.(...)"            (Article publicat per Vicenç Navarro a la columna “Pensamiento Crítico” al diari PÚBLICO, 10 de juny de 2014, en www.vnavarro.org, 10/06/2014)

7.5.14

El Gobierno se está inventando la recuperación para no reconocer que su reforma laboral ha destruido un millón de empleos

"(...) El Gobierno se está inventando la recuperación para no reconocer el fracaso de su política económica, especialmente de los efectos de su reforma laboral que ha incentivado la destrucción de un millón de empleos y la deflación salarial. 

En España hay dos mercados de trabajo el de trabajadores con cualificación que tienen salarios más altos y sin cualificación con salarios más bajos.

Si dividimos en dos la tarta de los salarios, la mitad de los trabajadores con salarios más altos han mantenido su capacidad adquisitiva, descontando el efecto de la inflación desde 2007. 

Y los que tienen el 10% de salarios más altos la han aumentando un 10%. No obstante estos trabajadores han padecido la subida de impuestos, especialmente desde la llegada de Rajoy en 2011 y su renta disponible real para gastar también ha caído, especialmente para los funcionarios.

Pero los datos en el 50% de trabajadores con salarios más bajos son dramáticos. Todos han perdido capacidad adquisitiva pero los que tiene el 10% salarios más bajos han visto mermar su renta un 25% desde 2007 y los del decil del 20% han visto como su capacidad de compra se ha desplomado un 12%.

 Si a esto le sumamos las 51 subidas de impuestos de Rajoy desde 2011 y que ya tenían salarios muy bajos antes de la crisis podemos entender mejor el fuerte aumento de la pobreza general, de la infantil, de la energética…….

La reforma laboral abarató el despido y facilitó a las empresas desprenderse de muchos trabajadores. El saldo neto ha sido la destrucción de un millón de empleos. Pero el dato neto esconde mucha información. En el cuatro trimestre de 2013 la nueva EPA dice que se destruyeron unos 100.000 empleos. 

Pero 1,4 millones de trabajadores fueron despedidos y 1,3 millones fueron contratados. Esa hiperactividad en la contratación se ha intensificado tras la reforma laboral, justo lo contrario de lo que pretendía. La deflación salarial se concentra en ese transito. Sales de un trabajo con un salario y vuelves a entrar con otro en la mayoría de ocasiones más bajo. Muchos no tienen ni la capacidad de entrar y se quedan atrapados en el desempleo.

 Y el pasado año 800.000 personas en edad de trabajar ante la desesperación de no encontrar trabajo han optado por huir de nuestra querida España en busca de un empleo y un proyecto vital.

Los trabajadores que han seguido protegidos por los convenios negociados por los sindicatos no han perdido capacidad adquisitiva desde 2007. Lo que los sindicatos no pueden conseguir es proteger a los trabajadores de las 51 subidas de impuestos de Rajoy. Por lo tanto, su renta disponible ha disminuido y su consumo también.

Conclusión, la deflación salarial se concentrado en los trabajadores no protegidos por convenios sindicales y patronales que gracias a la reforma laboral y facilidad que ofrecen a las empresas para descolgarse del convenio han aumentado exponencialmente. (...)

Como advirtió Marx existe un ejercito de reserva de trabajadores con baja cualificación en paro. Por lo tanto, o aceptan bajadas de salarios, o se les despide y contratan a nuevos. Por lo tanto, la deflación irá a más y la caída del consumo y de las ventas de las empresas también. (...)"            (José Carlos Díez, 26/04/2014)

4.5.14

La bajada de salarios produjo un descenso muy marcado de la actividad económica, nada menos que del 7% del PIB

"(...) Y el dato más llamativo es el descenso de la riqueza de la gran mayoría de países de la UE-15, y muy en particular de los países periféricos de la eurozona, conocidos como PIGS, que incluyen a España.

 España experimentó un descenso de nada menos que de alrededor del 7% del PIB durante el periodo 2008-2013. Es decir, en 2013 España era un 7% más pobre de lo que era en 2008. Este descenso ocurrió a pesar de que las exportaciones continuaron creciendo (sobre todo en el sector de las manufacturas modernas y de la industria de servicios, donde los salarios son, en general, más altos que en el sector de actividad económica doméstica).

En realidad los salarios en España descendieron notablemente, y con ello la demanda doméstica y las importaciones. Este descenso de la demanda de importaciones es precisamente una de las principales causas de que el saldo negativo de la balanza de pagos por cuenta corriente (la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios) se redujera notablemente, pasando de una situación de déficit (algo más de un -4% del PIB) en 2010 a una de superávit (casi del 2%) en 2013.

Es importante subrayar que España fue uno de los países de la eurozona en los que la devaluación doméstica fue más acentuada, lográndose a costa de la reducción de los salarios. Por otra parte, y en contra de lo que se dice en los mayores medios de información económica, la reducción de los salarios tuvo poco impacto en el aumento de las exportaciones.

 En realidad, el precio de los productos exportados no varió significativamente. Dicha bajada parece que solo repercutió en un aumento de los beneficios empresariales, pero no en un cambio significativo de las exportaciones.

Este hecho debe subrayarse, porque toda la justificación que se ha dado para bajar los salarios en España era para aumentar la competitividad y así aumentar las exportaciones, que serían las que sacarían a España de la crisis.

 Pues bien, España continúa sumida en la crisis y aunque las exportaciones han subido, el descenso del saldo negativo de la balanza de pagos por cuenta corriente ha sido predominantemente consecuencia del descenso tan marcado de las importaciones y del consumo interno.

 La medida de bajar salarios ha sido, pues, un fracaso y, en realidad, una excusa para aumentar los beneficios empresariales, lo cual era el objetivo –nunca hecho explícito– de dicha política. Como bien señala el informe Benchmarking Working Europe 2014 (de donde saco la mayoría de datos de este artículo), “la bajada de salarios parece haber llevado solamente a mayores beneficios empresariales” (p. 17). 

En realidad, un tanto parecido ocurrió y continúa ocurriendo en Alemania, donde los precios de los productos exportados no han cambiado un ápice durante todos estos años. El precio no ha sido la variable determinante del tamaño de las exportaciones. 

No tiene, pues, sentido que continúe enfatizándose que se bajen los salarios para que bajen los precios y nos hagamos más competitivos, cuando el precio no es el factor determinante de las exportaciones. 

Pero además de errónea, la aplicación de estas políticas de austeridad y bajada de salarios es sumamente dañina, pues reduce la capacidad de demanda de la ciudadanía, produciendo un descenso muy marcado de la actividad económica, nada menos que de alrededor de un 7% del PIB. De ahí que a estas políticas se las ha ya definido como un “austericidio”. (...)"                   (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 3 de abril de 2014, en www.vnavarro.org, 03/04/2014)

29.4.14

Casi la mitad de los trabajadores no puede asumir en solitario comprar o alquilar una casa

"¿Sueñas con abandonar tu piso compartido y vivir en solitario? ¿Haces cuentas para poder comprarte un mínimo apartamento? 

Un sueño que está solo al alcance de la mitad de las personas con trabajo. El 44% de los trabajadores no puede asumir la compra o alquiler de una vivienda en solitario, según un estudio del portal inmobiliario pisos.com.

El informe llega a esta conclusión después de relacionar las actuales condiciones de financiación y la capacidad de endeudamiento máxima recomendada. Los préstamos para la compra de una vivienda que concede la banca no superan el 80% del valor de tasación y el plazo de amortización no es mayor a 30 años. 

Además, han tenido en cuenta que la cuota hipotecaria o de la renta de alquiler no debe suponer más del 35% del salario, como aconsejan organismos como el Banco de España.

Si se siguen estas pautas, de los 16 colectivos de ocupación establecidos en el Instituto Nacional de Estadística (INE), ocho quedarían fueran del mercado del alquiler y siete del de compra porque no lograrían la financiación.

Este punto, el portal recuerda que la ganancia media anual de un trabajador en España es de 23.348 euros, por lo que tendría una capacidad de 681 euros de endeudamiento máximo mensual, lo que serviría para cubrir la compra con un plazo de amortización de 22,5 años y si decidiera alquilar, le supondría un 31,76% del sueldo bruto mensual de una vivienda tipo.

El portal reconoce que los que tienen "más dificultades" para emprender este sueño individual son los trabajadores no cualificados del sector servicios, los empleados en restauración y comercio, los cuidadores de personas y los trabajadores y peones en los sectores agrícola, ganadero, forestal, pesquero y de la construcción.

En el lado opuesto se sitúan los profesionales con mayor poder adquisitivo como directores y gerentes, además de técnicos y profesionales."       (Huff Post, 24/04/2014)

15.4.14

El riesgo de que esta dinámica de devaluación salarial de lugar a un prolongado estancamiento (deflación) es claramente posible

"(...) Bhaduri y Marglin analizaron los efectos que los cambios en la distribución funcional de la renta pueden tener sobre el consumo, la inversión y el crecimiento económico. Su modelo parte de una constatación básica: el salario presenta una doble dimensión en nuestra economía siendo, simultáneamente, coste para las empresas y el principal determinante del consumo privado de las familias.

 A partir de ahí estos autores estudian el carácter contradictorio que tiene el impacto de una variación salarial sobre los componentes de la demanda agregada: una reducción del peso que los salarios tienen en la renta nacional conllevará, por un lado, una mejora en los márgenes de beneficios y mayores expectativas de rentabilidad, impulsando así la inversión empresarial. 

No obstante, la reducción salarial impactará negativamente sobre la capacidad de consumo de los trabajadores. Esta reducción salarial entrañaría así una reducción agregada del consumo privado que no sería compensada por el consumo que ejercen las rentas del capital, en la medida en que los asalariados presentan una mayor propensión al consumo que los empresarios, accionistas y directivos. (...)

Por todo ello, el impacto directo que sobre el crecimiento económico tenga una reducción de los salarios dependerá de qué componente de la demanda agregada pese más: si la reducción del consumo privado desborda la posible mejora de la inversión empresarial que cabría esperar de la caída salarial, el impacto general sobre el crecimiento será negativo. 

Y, viceversa, cuando en una economía la mejora de la rentabilidad y, con ello, de la inversión, sea capaz de compensar la reducción del consumo privado, el impacto de una caída relativa de los salarios será positivo para el crecimiento económico. En el primero de los casos hablamos de economías “dirigidas por los salarios” (wage-led) y, en el segundo de economías “dirigidas por los beneficios” (profit-led). (...)

 La respuesta de las élites económicas y políticas hasta la fecha no ha pasado sin embargo por una ruptura con la política económica y salarial implementada a lo largo de las últimas décadas. Todo lo contrario, se ha profundizado –hasta el paroxismo– la estrategia neoliberal de hacer recaer sobre las rentas del salario los ajustes necesarios para enfrentar los desequilibrios macroeconómicos.   (...)

Así, una reducción en los salarios puede resultar positiva para la evolución particular de una empresa pero, como ya nos advierte el modelo de Bhaduri y Marglin, en economías “dirigidas por los salarios” puede traducirse finalmente en una reducción del gasto agregado.

 Esta caída del gasto entraría a su vez reducciones en el empleo total, a pesar de los efectos positivos que la devaluación salarial pueda tener sobre los beneficios empresariales y la rentabilidad, o sobre el sector exportador. De este modo, la mejora de la rentabilidad no llegaría a transformarse en inversión efectiva fruto de la falta de demanda y el avance del sector exportador no podría compensar el hundimiento de la demanda interna.

 Este parece ser precisamente el caso de la economía española: en 2013 las exportaciones contribuyeron con un 1,6% al crecimiento del PIB, si bien dicha contribución fue anulada por la de la demanda interna (-2,8%), que determinó finalmente el crecimiento negativo del PIB durante ese año.  (...)

De este modo, la devaluación salarial y la dinámica exportadora no son los factores que están actuando como motores de la recuperación. Más bien sucede al contrario: una vez llegado al punto actual, en el que las tasas de crecimiento han dejado de caer, difícilmente habrá salida de la crisis en tanto en cuanto se mantenga la política actual de recortes salariales.

 No sólo porque estos recortes dificultan la reactivación de la demanda agregada, sino porque impiden el proceso de desapalancamiento de empresas y hogares y, de este modo, mantienen latente el peso de un elevado endeudamiento del sector privado. 

El riesgo de que esta dinámica de devaluación salarial de lugar a un prolongado estancamiento, análogo al experimentado por la economía japonesa durante las últimas décadas, es claramente posible. (...)"                 (

9.3.14

Los sueldos bajan más de lo que pensamos, según el Banco de España

"Todo el mundo sabe que Montoro dijo una gran tontería el octubre pasado cuando afirmó que los sueldos no bajan en España. De hecho la estadística oficial dice que los sueldos están basando. 

Pero el Banco de España ha hecho hoy un ejercicio interesante que demuestra que los sueldos están bajando aún más que lo que dice la estadística oficial.

¿Por qué ocurre esto? Simplemente porque la crisis se ha cebado con los empleos de menor calidad. Al pasar esto los sueldos medios de la gente que trabaja suben, no porque haya subidas de sueldos sino porque los trabajadores que siguen trabajando tienen, en media, sueldos mayores. 

Por eso a principios de 2008 los sueldos subían, era un efecto de la destrucción de empleo, no que las empresas estuvieran pagando más a sus trabajadores.

Y el Banco de España asegura que esto ha sido así y que por tanto las reducciones de sueldo son mayores en la realidad de lo que está reflejando la estadística. Y esto es algo que cualquiera que esté en el mercado laboral lo sabe. 

Así que ya sabemos, el plan de la devaluación interna está funcionando en España, mejor de lo que refleja la estadística.(...)"            (, El blog salmón, 26/02/2014)

26.2.14

Los salarios reales de muchos trabajadores han permanecido estancados o en franco retroceso

"(...) ¿Debemos suponer acaso que los salarios han crecido en España y en la Unión Europea más que la productividad y que ha llegado el momento de corregir esa anomalía? En absoluto. Ha sucedido justo lo contrario.

 Desde hace varias décadas, los ingresos de la mayor parte de los trabajadores comunitarios han progresado, cuando lo han hecho, menos que el índice de productividad. El resultado de esa discordancia ha sido que la participación de los salarios en la renta nacional ha experimentado un persistente declive.

Y en el periodo de crisis la brecha entre ambas variables se ha hecho todavía más pronunciada. Los últimos años, los salarios reales de muchos trabajadores han permanecido estancados o en franco retroceso. Fruto de esta deriva, la participación de los salarios en la renta nacional ha caído entre 2009 y 2013 en seis puntos porcentuales, hasta alcanzar el 52%; de modo que, en cuatro años hemos retrocedido tanto como entre 1994 y 2007.

Al mismo tiempo, la productividad laboral (medida por el producto interior bruto por persona empleada, a precios de 2005) ha aumentado en un 9% acumulado. Este aumento no se explica porque los bienes y servicios ofertados por nuestra economía sean de más calidad, sino porque los años de crisis han sido testigos de una persistente y masiva destrucción de puestos de trabajo. (...)

Las retribuciones de los trabajadores quedaron descolgadas de los avances en la productividad mucho antes de que estallara la crisis, brecha que se ha acentuado en estos últimos años y que, dada la relación de fuerzas, cada vez más favorable a los intereses de los capitales, las élites políticas y las oligarquías económicas, podría convertirse en un rasgo estructural de nuestra economía, y del conjunto de las economías comunitarias."             (La falacia del vínculo salarios-productividad, de Fernando Luengo en El País, en Caffe Reggio, 14/02/2014)

6.1.14

La polarización de la renta en el 10% de la población más rica está haciendo que el consumo de lujo funcione, pero el consumo masivo siga gripado

"(...) La desigualdad creciente impedirá una recuperación sana y sostenida. La caída de ingresos y los bajos salarios mantendrán el consumo de las familias muy anémico. Como consecuencia, el motor principal de la economía, el sector privado, seguirá al ralentí. Varios ejemplos nos sirven para documentar esta afirmación.

El de Estados Unidos es el más ilustrativo. Al contrario de lo que ocurrió en la zona euro, allí no se abortó la recuperación de 2010. A pesar de los intentos del Tea Party y de los republicanos de provocar un “precipicio fiscal”, la Administración de Obama ha conseguido mantener un cierto activismo fiscal.

 Y, lo que ha sido más importante, la Reserva Federal ha mantenido una política monetaria y financiera que ha permitido a la economía norteamericana sortear el riesgo de segunda recesión.

Pero aun así, la recuperación ha sido pobre y la economía norteamericana no ha sido capaz de dejar atrás la crisis. Una de las causas fundamentales está en la caída de ingresos de las clases medias y trabajadoras y los bajos salarios. 

La polarización de la renta en el 10% de la población más rica está haciendo que el consumo de lujo funcione, pero el consumo masivo, que es lo que dinamiza la economía de mercado y el empleo, sigue gripado.

Además, en la medida en que el consumo de masas está bloqueado, las empresas tienen pocos incentivos para invertir en nuevos activos. En esta circunstancia, la liquidez que las autoridades monetarias están inyectando en la economía no va a financiar nuevas inversiones de empresas y familias, sino que se dirige a la compra de activos ya existentes. 

Esto hace aumentar sus precios y amenaza con crear una nueva burbuja en las Bolsas. Algo que ya se está comenzado a ver.

Los ejemplos de Reino Unido y de la propia Alemania son también ilustrativos y van en la misma dirección. Son dos países que no tenían problemas de financiación de su deuda, ni necesidad de políticas de austeridad. Pero aun así, su recuperación ha sido raquítica, lastrada por el mismo problema de la desigualdad.

Lo que tienen en común estos tres casos es que la caída de ingresos y los bajos salarios debilitan el motor principal de sus economías. De poco vale en estas circunstancias que el motor auxiliar de la exportación funcione bien, como es el caso alemán o español. Mientras no se recupere el motor principal, no habrá una recuperación sostenida.

No es por casualidad que en los tres países haya vuelto el debate sobre el salario mínimo.(...)"                    ( , El País, 22 DIC 2013)

23.12.13

Los recortes salariales acelerarán la espiral deflacionista, hundiendo definitivamente al sector bancario

"Estamos muy cerca, prácticamente al borde del precipicio, de que nuestra democracia sea definitivamente hurtada por una clase mercenaria. (...)

La Fundación BBVA, en colaboración con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, en el informe anual sobre crecimiento y competitividad alerta de que las desigualdades han aumentado con la crisis, y que han afectado más a los que menos ganan porque en ellos se ha cebado la destrucción de empleo y por eso, añade, que hay que tener especial cuidado en que el futuro crecimiento sea "incluyente".

Hasta aquí perfecto. Pero cuando llegan las recomendaciones de los denominados “expertos”, se me hiela la sangre. Para hacer frente a la pobreza el director del informe, el catedrático de la Universidad de Valencia Francisco Pérez, concluía que la prioridad es recuperar puestos de trabajo frente a la posibilidad de subir salarios para apoyar el consumo.

 Afirmaba, sin despeinarse, que los salarios de los universitarios españoles son un 32% más bajos que la media de la zona Euro, algo que es una ¡ventaja competitiva! (...)

¡Qué tropa! ¡Cuánta caradura! Estos académicos a partir de hechos constatables, como el aumento sin paragón en nuestra historia reciente de la pobreza, son incapaces de defender algo elemental, unos salarios que garantice que aquellos que trabajen tengan una vida digna para ellos y sus familias.

 Los salarios no son los culpables del paro. Lo son, sin embargo, la brutal acumulación de deuda privada en torno a un colateral que acabó hundiéndose y una banca insolvente. Ante todo estamos ante una crisis de deuda y bancaria que algunos tratan de disfrazar como una crisis de competitividad. (...)

La relación negativa entre salarios reales y empleo conforma en realidad una correlación espuria. En economías que crecen vía deuda, alrededor de una burbuja inmobiliaria, los salarios reales caen y el empleo aumenta. Pero no se trata de una relación causa-efecto. 

Por eso, las recomendaciones de la ortodoxia, la disminución del salario real, llevará en realidad a una subida del margen de beneficios por unidad vendida, pero la masa de beneficios totales no cambia en modo alguno, mientras que la renta nacional, ventas y empleo global disminuirán. 

La propuesta de recortes salariales acabaría siendo contraproducente, aceleraría la espiral deflacionista, hundiría definitivamente al sector bancario, y nos llevaría a una crisis de deuda soberana. Un colapso total. (...)"       (Juan Laborda,  14/12/2013)

Está demostrado que los salarios sólo representan aproximadamente el 10% de los costes de una empresa tecnológicamente bien dotada

"(...) ¿Tiene usted alguna explicación a la fijación de los empresarios españoles con los salarios cuando está demostrado que sólo representan aproximadamente el 10% de los costes de una empresa tecnológicamente bien dotada?

Me voy a limitar a hacer una cita de autoridad de un viejo maestro, José Luís Sampedro. Él dijo, “esta crisis es una manifestación más de la lucha de clases”. Creo que esta obsesión en los salarios es una actitud atávica y clasista de no pocos empresarios. Pero en el fondo hay otro problema, más global, el de la gobernanza corporativa. 

El capitalismo se sustenta en sociedades anónimas, de accionistas episódicos que no ejercen sus derechos de propiedad como lo concebían nuestros maestros clásicos, desde Adam Smith a Carlos Marx.

 Esos derechos son ejercidos por ejecutivos que no son propietarios y que los pueden ejercer porque los propietarios de las acciones, hoy están y mañana marchan, y ponen su dinero en empresas que no saben ni a que se dedican. No les importa que el consejero delegado tenga una retribución de diez millones y que se ponga bonus cada tres meses para coger el dinero y salir corriendo con políticas cortoplacístas.

La idea clásica de permanencia del empresario en el capital suponía que había interés en la mejora del producto, en la formación de los trabajadores, en su remuneración correcta. 

Todo ello ha desaparecido con la gobernanza de las empresas por agentes que no son propietarios. Y son estos agentes, estos ejecutivos los que empiezan a conformar una nueva clase social que explica una  cultura empresarial atávica en la que los trabajadores cuentan muy poco."                 (Entrevista a Jorge Fabra Utray, Economistas frente a la crisis, 23/11/2013)