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23.5.19

Luz para el Eko: el centro social que quiere ser la isla ecológica de Carabanchel

"El Espacio Sociocultural Liberado Autogestionado (ESLA) Eko, el centro social de referencia en el madrileño distrito de Carabanchel, tiene la independencia y la autonomía como principios básicos, pero tras casi siete años de existencia le faltaba algo para conseguirlos plenamente: autosuficiencia energética. 

Ahora, la asamblea gestora del centro se ha puesto manos a la obra para remediarlo con un proyecto tan pionero como ecológico: hacer funcionar el espacio, un edificio de seis plantas, con energía solar.

“La electricidad siempre ha sido muy precaria en el Eko, pero últimamente la situación se había complicado más aún”, explica Javier Pérez, integrante de la asamblea gestora del espacio, muy implicado en las tareas técnicas del proyecto Luz para el Eko. Esta situación interrumpía el funcionamiento normal del centro.

 Así que, con los ejemplos de Errekaleor, una barriada ocupada en la periferia de Vitoria-Gasteiz sin acceso a la red de suministro eléctrico pero plenamente autosuficiente tras la instalación de paneles solares, y el Espacio Garaldea, un proyecto de autogestión en el término municipal de Chinchón (Madrid) en el que conviven varios colectivos y que también se abastece mediante energía solar, decidieron remediar la situación.

“La idea es hacer todo mediante renovables, desenganchados de la red y con un sistema aislado, produciendo nosotros la electricidad y almacenándola en baterías”, relata Pérez. “Somos capaces de hacerlo porque hemos aprendido poco a poco —ya disponen de 400 vatios de potencia solar— y porque somos bastante gente interesada, pero lo que nos faltaba es la financiación, porque el centro social no tiene la autonomía financiera de otros lugares”.

Por ello, tal como hicieran Garaldea en 2016 y Errekaleor en 2017, el ESLA Eko ha lanzado uncrowdfunding para obtener los fondos necesarios para adquirir el material y realizar los trabajos. En concreto, con los 15.105 euros que piden para realizar la operación de forma óptima —aunque con un mínimo de 10.593 ya podrían hacer lo suficiente para ser independientes energéticamente— quieren instalar placas en la azotea del edificio para soportar un consumo medio de 6.000 vatios, hacer las reformas necesarias para la instalación del sistema y las baterías, cambiar el sistema eléctrico del edificio, instalar bombillas de bajo consumo y adquirir un generador para apoyo en momentos puntuales, como podrían ser condiciones meteorológicas adversas o grandes eventos. (...)

De hecho, Pérez cuenta cómo una debilidad actual —la falta de energía eléctrica— se ha convertido en una potencia: “Vamos a tener más capacidad eléctrica y de una forma que políticamente nos parece muchos más relevante, una apuesta por las renovables que deja en evidencia un sistema que se nutre casi en su totalidad de combustibles fósiles”. (...)"              (Pablo Rivas, El Salto, 09/05/19)

20.11.18

El generador solar registra sus datos de producción con la Fundación SolarCoin, la institución aprueba esa solicitud y los usuarios reciben una SC por megavatio hora causado, que pueden utilizar en el mercado digital o cambiar por divisas como dólares o euros... La contabilidad distribuida deriva en un registro descentralizado, incorruptible y auditable de la energía solar producida. La organización conserva un libro contable público que registra cada criptomoneda entregada a los generadores...

(...) Ahora, esa cadena de bloques (blockchain, en inglés), también conocida como contabilidad distribuida, empieza a salir del ámbito del dinero digital para extenderse a actividades tan variadas como la distribución de energía, el combate a la corrupción, el rastreo de diamantes o de tráfico de especies amenazadas y el consumo de agua.

Una de las ideas basadas en la cadena de bloques que ha despegado es SolarCoin (SC), creada en 2014 por un grupo de voluntarios que dieron vida a la fundación homónima, para fomentar la energía solar y que ya cuenta con 4.500 usuarios a nivel mundial.

“Pensamos que sería un proyecto interesante el de monitorear la energía solar. Lanzarlo no costaría mucho y los beneficios serían enormes. La idea original era tener un programa de energía solar”, indicó a IPS el estadounidense Nick Gogerty, uno de los fundadores del proyecto, desde la ciudad estadounidense de Greenwich.

El emprendedor, autor del libro “La naturaleza del valor (2014)”, reconoció que el “avance es lento”, pues ha tomado más tiempo de lo que pensamos, pero ha funcionado bien”.

El generador solar registra sus datos de producción con la Fundación SolarCoin, la institución aprueba esa solicitud y los usuarios reciben una SC por megavatio hora causado, que pueden utilizar en el mercado  digital o cambiar por divisas como dólares o euros.

Las transacciones son recolectadas, verificadas, y resumidas en bloques, que crean la cadena distribuida SolarCoin.

La contabilidad distribuida deriva en un registro descentralizado, incorruptible y auditable de la energía solar producida. La organización conserva un libro contable público que registra cada criptomoneda entregada a los generadores.

El proyecto, que representa seis por ciento de la generación solar mundial, ha promovido energía fotovoltaica por 2.100 gigavatios hora en 68 naciones.

Dentro de América Latina, en Chile se han generado 59.965 SC; en Brasil, 12.848, y en México, 1.068. En el mundo circulan 47.75 millones de SolarCoin, cuya unidad se cotiza a 0,05 centavos de dólar.

El proyecto ya cuenta con empresas afiliadas en Brasil, Colombia y Costa Rica.

En el informe “Construyendo cadenas de bloques para un mejor planeta” se identificaron más de 60 aplicaciones del blockchain. El reporte, publicado en septiembre, lo elaboraron el Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial (FEM), la consultoría transnacional PwC y el Instituto Woods para el Ambiente, de la  estadounidense Universidad de Stanford.

Varias de esas aplicaciones se usan a pequeña escala para la generación, distribución y venta de energía renovable entre consumidores y los que son a la vez usuarios y  generadores, los llamados prosumidores.

“El nivel de conocimiento aún es bajo, hasta ahora se ha centrado en el sector financiero. Pero hay mucha innovación. En energía, hay varios proyectos de pequeña escala. En 10 ó 15 años, veremos más aplicaciones transversales”, dijo a IPS ldesde la ciudad estadounidense de San Francisco, Sheila Warren, directora del proyecto de Blockchain y Tecnología de Contabilidad Distribuida del Centro para la Cuarta Revolución Industrial del FEM.

La proliferación de estas tecnologías puede auxiliar a la ampliación de la energía renovable y, de paso, aportar para alcanzar el siete de los 17 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que componen la Agenda 2030 para el Desarrollo.

Ese ODS proclama el establecimiento de “energía asequible y no contaminante”, a ser alcanzado mediante cinco metas específicas.

De esa progresión depende también el éxito de la Iniciativa de Energía Sostenible para Todos, el programa a desarrollarse durante el Decenio de la Energía Sostenible para Todos 2014-2024, que procura garantizar el acceso universal a los servicios de energía, duplicar la tasa mundial de mejoras en eficiencia energética y la porción de renovables en la matriz global.

Para el experto mexicano independiente Iván Razo, la cadena de bloques puede contribuir con cuatro formas al desarrollo de las energías limpias, según explicó a IPS.

Las dos primeras, dijo, son: “certificados de origen de la energía, el seguimiento de cómo, dónde y cuándo se produce, y financiamiento mediante criptomonedas que facilitan el apoyo colectivo a proyectos”.

A ellas se suman, detalló,  “las transacciones entre pares, consumidores y pequeños productores sin necesidad de un intermediario y para mercados en la red eléctrica, transacciones entre compañías que participan” en los mercados de transporte y distribución.

Razo está involucrado en NRGcoin, emanada del proyecto Scanergy , financiado por la Unión Europea y que se desarrolla en fase piloto en la ciudad holandesa de Utrecht. La iniciativa está a cargo de la Universidad Libre de Bruselas y el proveedor tecnológico Enervalis.

Por cada kilovatio hora de energía verde utilizado, los consumidores pagan un NRGcoin directamente al contrato inteligente registrado en la cadena de bloques de Ethereum, una red de contabilidad distribuida.

Un contrato inteligente es un programa computacional que se cumple según la confección para su ejecución.

A través de diferentes métodos, el contrato valida la inyección de energía de los prosumidores. Si los reportes concuerdan, el contrato emite nuevas NRGcoin, que empezaría a escala comercial en enero próximo, y recompensa a los generadores por su venta de energía.

Las criptomonedas de la red se pueden traspasar en el mercado cambiario o usarlas para adquirir energía verde.

Pero hasta ahora el mucho ruido que despierta el blockchain no se traduce en dinero que lubrique la maquinaria energética.

En el primer trimestre de este año, 412 proyectos de contabilidad distribuida atrajeron unos 3.300 millones de dólares. Pero solo unos 100 millones de dólares, en torno a tres por ciento del total,  se destinan a costear emprendimientos de energía.

Hasta ahora, existe un peso mayor de algunas economías desarrolladas y emergentes, como Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, China y Rusia, en la concentración de iniciativas de cadena de bloques en energía, mientras muy pocas levantan la cabeza en América Latina, Asia y África.
Ese desbalance no es casual, dados los desarrollos tecnológicos y energéticos de las regiones del Sur Global.

En América Latina, la estatal Comisión Nacional de Energía de Chile registra desde abril datos del sector energético mediante la red de Ethereum en la plataforma Energía Abierta.
Gogerty prevé “un crecimiento significativo” en Alemania, Australia y Estados Unidos, y “mayor crecimiento” en México y Brasil.

“Queremos que más países se sumen. La región latinoamericana tiene un gran potencial. Esperamos que SolarCoin y otros proyectos similares impulsen a las renovables”, afirmó.
SolarCoin aspira a abarcar 10 por ciento de la generación solar en 2019 y añadir unos 200.000 miembros más. Analiza también el lanzamiento de una tarjeta de débito que operaría con SC y divisas y con la cual el usuario podría pagar por bienes y servicios.

Para Razo, la dificultad para acceder al conocimiento y a recursos económicos y la falta de incentivos limitan el desarrollo de esos emprendimientos en las naciones del Sur en desarrollo.

“El esquema genera incentivos, especialmente económicos, a todos los actores del sistema: productores, compradores y encargados de la red. Las ganancias son las mismas si continuaran con los incentivos tradicionales y el consumidor paga precios bajos”, subrayó.

En los próximos años, la atención se centrará en la resolución de las limitaciones técnicas y los retos regulatorios y legales de esas tecnologías.

El informe del FEM, el PwC y el Instituto Woods señala desafíos de adopción tecnológica, barreras informáticas, riesgos de seguridad, retos legales, regulatorios y de consumo de energía.
Ante ellos, plantea que hay que abordar el excesivo consumo de energía de esos sistemas, la fuga de datos, los efectos no esperados y su posible alcance global."                    (Emilio Godoy, Periodista de investigación, reportero de IPS, Other News, 07/11/18)

15.11.18

Una economía descarbonizada es alcanzable. Llegar a un nivel neto de emisiones nulo en sólo cuatro décadas es técnicamente posible con un costo suficientemente bajo para la economía global... es necesario el uso de hidrógeno, amoníaco y tal vez metanol como portadores de energía en aplicaciones de transporte e industriales y como insumos para la industria química...

"(...) La inversión mundial en fuentes de energía renovables ya supera con creces la destinada a combustibles fósiles; se están abaratando las baterías, y aumentan las ventas de vehículos eléctricos; y hasta en el Estados Unidos del presidente Donald Trump siguen cerrando centrales termoeléctricas a carbón. (...)

Llegar a un nivel neto de emisiones nulo en sólo cuatro décadas será un desafío inmenso. Pero como señala un próximo informe de la Energy Transitions Commission, la buena noticia es que es técnicamente posible lograrlo con un costo suficientemente bajo para la economía global. Además, ya sabemos cuáles son las tecnologías fundamentales para alcanzar el objetivo.

Todos los caminos factibles hacia una economía con baja emisión de carbono y, en algún momento, emisión neta nula de CO2 demandan un enorme aumento del uso de la electricidad. La proporción que representa la electricidad en la demanda final de energía debe crecer desde alrededor de 20% en la actualidad a cerca de 60% a mediados o fines de siglo, y se necesita un aumento extraordinario de la generación mundial de electricidad, de los cerca de 25 000 TWh de hoy a no menos de 100 000 TWh.

Esa electricidad debe proceder de fuentes con baja emisión de carbono. Y aunque la generación nuclear de energía, o la generación con gas compensada con captura de carbono, pueden contribuir, es necesario que la mayor parte de la energía nueva provenga de fuentes renovables (entre 70 y 80% según el IPCC). 

Pero el mundo tiene abundante tierra disponible para permitir una expansión de esa magnitud en el uso de fuentes renovables, y tiempo suficiente para hacer las inversiones necesarias, siempre que actuemos rápido.

Hay otros tres conjuntos de tecnologías que también serán esenciales. En primer lugar, es necesario el uso de hidrógeno, amoníaco y tal vez metanol como portadores de energía en aplicaciones de transporte e industriales y como insumos para la industria química. Tarde o temprano los tres se producirán por síntesis, con uso de electricidad limpia como fuente final de energía.

En segundo lugar, la biomasa es una fuente posible de combustible limpio para la aviación y de materia prima para la producción de plástico. Pero hay que manejar con cuidado la escala total de uso, para evitar perjuicios a los ecosistemas y al suministro de alimentos.

En tercer lugar, hay que reservar algún lugar a la captura de carbono y su almacenamiento o uso en procesos industriales clave como la producción de cemento, donde en la actualidad no existen alternativas viables para la descarbonización.

Por supuesto, la creación de una economía descarbonizada demandará inversión a gran escala en producción y transmisión de energía, nuevas plantas industriales y equipamientos más eficientes. El IPCC calcula que para alcanzar el objetivo de los 1,5 °C se necesitará entre 2015 y 2050 una inversión mundial adicional del orden de los 900 000 millones de dólares al año. 

Puede parecer una cifra asombrosa; pero suponiendo un crecimiento económico del 3% anual, en 2050 el PIB global (que en la actualidad es casi 100 billones de dólares) puede llegar a los 260 billones de dólares. Esto implica que el mundo necesita invertir menos del 0,6% de sus ingresos en las próximas cuatro décadas para evitar un daño potencialmente catastrófico al bienestar humano.

La inversión actual general en China ya supera los 5 billones de dólares al año, de los que una proporción considerable se desperdicia en la construcción de bloques de vivienda que nunca serán ocupados, en ciudades con una población estática o incluso declinante. Una redirección de inversiones permitiría a China crear una economía descarbonizada sin ningún sacrificio de consumo. En cuanto al mundo en su conjunto, reducir a cero la emisión neta apenas repercutirá en los niveles de vida.

Pero aunque una economía descarbonizada es técnicamente factible y no supone grandes costos, no se logrará sin políticas públicas decididas y estrategias empresariales previsoras. Los gobiernos deben instituir precios del carbono y normas de fabricación, y dar apoyo a tecnologías e infraestructuras clave; y las empresas en los sectores productores de energía y en los de mayor consumo de energía deben elaborar estrategias centradas en cómo alcanzar el nivel de emisión cero a mediados de siglo y cómo comenzar la transición ahora mismo.

La alternativa es otra década de avances sólo graduales, que nos dejarán en una senda catastrófica hacia una suba de temperaturas de 3 °C en vida de los niños de hoy."                 ( , Project Syndicate, 24/10/18)

18.10.18

Los molinos de viento y las granjas de placas solares, conectados a electrolizadores, partirán el agua y producirán hidrógeno limpio sin mácula de carbono... así se descarbonizará el planeta... con motores de hidrógeno alimentados solamente por energías renovables


Y aunque en nuestro viaje no emitimos ni un gramo de carbono, sí dejamos una huella previa en la atmósfera. La noticia positiva es que, si todo el parque móvil europeo funcionara con este tipo de hidrógeno, las emisiones de carbono se reducirían drásticamente en un 45%.   (...)

“¿Pero es el hidrógeno que ahora usamos completamente verde? No”, admite Thomas Bystry, director de operaciones de hidrógeno de Shell. “No podemos hacer lo que ahora está haciendo Japón. Primero debemos animar a la gente a que utilice el hidrógeno. 

Y después tenemos que lograr que ese hidrógeno sea verde”. Ahí está el debate, asegura este directivo. Centrar todos los esfuerzos en conseguir un hidrógeno que sea 100% ecológico al principio, o crear primero el mercado.

¿Y qué hace Japón? Es un país pequeño, de escasos recursos energéticos. Tiene que comprarlo todo, hidrógeno de Argentina, Australia y Siberia. El doctor Katsuhiko Hirose, del departamento de ingeniería de planificación tecnológica y medioambiental de Toyota en Aichi, explica la visión japonesa: “Cuando hablas de la sociedad del hidrógeno, parece que se trata de un concepto académico, algo muy distante.

 Pero tenemos que hacer algo ahora, no esperar 10 años. Hay que apretar el acelerador en esta transición energética. Si queremos una sociedad de futuro sostenible, necesitamos usar cada vez más las energías renovables. No queda otra opción. En realidad, la sociedad del hidrógeno ­descarbonizada se basa en las renovables”.

Japón cuenta con un centenar de ESH. La descarbonización del futuro dentro de 20 o 30 años no solo dependerá de que haya más surtidores. Hay una balanza que equilibrar. A un lado, los molinos de viento y las placas solares. Al otro, las implacables reglas de los tiburones del mercado de la energía. La ecuación debe resolverse con armonía. A la red de estaciones para suministrar a los automóviles se les unirán centrales para producir hidrógeno. En la tercera fase vendrá el Proyecto Jidai (en japonés, nueva era), el hidrógeno verde. Y será rentable. “La descarbonización no significa solo un alivio para el entorno. Crea empleo, moviliza la economía. Ahora es algo más real en Japón que en ningún otro lugar”, asegura el doctor Katsuhiko Hirose.

 Los interrogantes se van despejando en el Parlamento danés. En una sala, varios expertos empiezan a hablar de la electrólisis que se aprendía en las primeras clases de química. Se trata de la reacción más sencilla: aplicar electricidad al agua para separar sus componentes y ­robarle el hidrógeno. La reacción inversa a la de la pila de hidrógeno. Agua como combustible. 

 Lars Jakobsen, de la compañía noruega NEL, está convencido de que la electrólisis a escala industrial va a cambiar de golpe el panorama energético, en el momento en el que la electricidad provenga de una fuente renovable. Este tipo de electrólisis va a reescribir este futuro. “Es nuestra visión. Solo nos fijamos en las energías renovables. Y solo nos interesa el hidrógeno verde, no el que se produce a partir del gas natural, que tiene una huella de carbono”.  (...)

“El problema principal del hidrógeno que no es verde es que es bastante barato, ya que se trata de un subproducto. Si quieres que sea verde, debes recurrir a la electrólisis y a las energías renovables. Para eso necesitamos escala, vehículos, autobuses y camiones. Será la solución para abaratar los precios del hidrógeno. Es una visión que tenemos al alcance de la mano”, asegura Lars Jakobsen. 

La visión de la sociedad del hidrógeno descansa sobre algo que todos conocemos. El viento que sentimos en la cara y la luz solar que nos broncea, como fuentes exclusivas de electricidad, y el agua líquida. Sumemos a estos ingredientes la tecnología electrolítica —partir el agua— y las pilas de combustible que usan el hidrógeno para producir una corriente eléctrica, algo que ya se sabía hacer desde hace más de un siglo. 

Y la maldición se rompe: la descarbonización gradual de la sociedad humana se hace posible. Al igual que los pequeños mamíferos que supieron esconderse a los pies de los dinosaurios cuando estos dominaban el mundo, el hidrógeno siempre estuvo ahí; incluso en la época de esplendor del petróleo desde la revolución industrial. Y puede que haya llegado su oportunidad.  (...)

“Hay muchas posibilidades de producir el hidrógeno de forma ecológica, y una de ellas son los molinos de viento”, prosigue Jörg Nikkuta. Durante las dos terceras partes de su tiempo, estos molinos producen una electricidad que no se emplea. Podemos conectar a estos molinos un dispositivo electrolizador que produzca hidrógeno en cantidades suficientes como para rellenar los tanques de los trenes”.

 La energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Y almacenar la eléctrica resulta mucho más difícil que transportarla. Los mercados tienen que adaptarse a las leyes físicas y no al revés. Pero el hidrógeno puede cambiar las reglas de juego.  (...)

El hidrógeno es un gas que se puede almacenar y transportar con todas las facilidades. “Con un solo molino convencional y de pequeño tamaño, de tan solo dos megavatios, podemos producir energía para cinco trenes que circulen durante todo un día”, dice Jörg Nikkuta. “Es una manera fácil de producir hidrógeno verde”.  

En el futuro que se plantea dentro de 20 o 30 años, los molinos de viento y las granjas de placas solares, conectados a electrolizadores, partirán el agua y producirán hidrógeno limpio sin mácula de carbono. 

El gas se almacenará en grandes esferas, o en depósitos durante meses para convertirse después en electricidad; o se distribuirá mediante tuberías a los hogares para proporcionar luz o calefacción, o todo eso a la vez. Alimentará las pilas de combustible de los motores de los trenes de transporte de hidrógeno o los de grandes camiones que llevan los tanques del preciado gas a las estaciones de servicio.

“El hidrógeno y la electricidad son dos vectores que se llevan bien, uno puede intercambiarse por el otro y viceversa”, recalca Javier Brey, presidente de la ­Asociación Española del Hidrógeno. Brey está convencido de que el hidrógeno verde servirá para descarbonizar el transporte. (...)

La Plataforma Tecnológica Española del Hidrógeno y de las Pilas de Combustible calcula en 800.000 los puestos de trabajo que estarían ligados al hidrógeno en 2030, pero es notable el desinterés por la cuestión de los sucesivos Gobiernos españoles.  (...)

Pese al desinterés político, hay buena investigación española, afirma Brey. “Contamos con empresas que desarrollan sistemas de electrólisis, de almacenamiento de hidrógeno, de dispensado, de pilas de combustible… Y centros de investigación que exportan su trabajo a un sinfín de países… 

 España está preparada para ­desempeñar un papel fundamental en la economía del hidrógeno”. Una prueba de ello fue el motor desarrollado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) para un Volkswagen Santana en 2006. (...)

A Vincent Dewaersegger, el portavoz de Toyota en Europa que ha estado presente a lo largo de esta aventura energética, le gusta comparar el hidrógeno con el queso y la electricidad con la leche. “Los granjeros producen leche, pero es algo que dura poco tiempo y obtienen poco beneficio al venderla. Pero si la transforman en queso, pueden almacenarla y venderla más cara. Puedes almacenar la energía durante mucho más tiempo, con un valor económico alto a largo plazo, en vez del producto en sí”.                  (Luis Miguel Ariza, El País Semanal, 09/10/18)

8.10.18

El 36% de la electricidad en España se genera con energía renovable

"Energía solar, eólica o hídrica. La generación de electricidad a través de fuentes renovables lleva tiempo siendo una de las prioridades de la Unión Europea para conseguir un abastecimiento sostenible y ecológico. 

Con los objetivos comunitarios fijados para el año 2020, el uso de este tipo de energía se ha generalizado durante los últimos años tanto en España como en el continente, hasta el punto de suponer más del 36,6% del total de electricidad producida en nuestro país durante el año 2016, según datos publicados por Eurostat.

 Sin embargo, los últimos registros del portal estadístico también señalan un progreso negativo en el desempeño más reciente de España en este ámbito: entre 2014 y 2016 –último año con datos disponibles– el porcentaje de electricidad producido a través de renovables se ha reducido de forma moderada, cayendo algo más de un punto porcentual. De esta forma, España se ha estancado en cifras casi idénticas a las de 2013 e inferiores a las de los dos años siguientes, cuando alcanzaron su pico.(...)

Los objetivos de la Unión Europea para el año 2020, establecidos hace más de una década, pasan porque los Estados miembros consigan cubrir ese año un 20% de su consumo energético total con fuentes renovables y hasta un 27% en 2030. 

Según los datos del servicio estadístico europeo, y pese al alto desempeño de España en la generación de electricidad a través de renovables, el país aún está a algo menos de tres puntos del limite marcado para 2020, con una producción total de energía a través de fuentes verdes del 17,3%.

La principal razón para que aún no se hayan alcanzado los objetivos comunitarios es el mediocre desempeño de España a la hora de producir energía renovable en otros ámbitos más allá de la electricidad, principalmente el transporte y los sistemas térmicos como calefacciones o aires acondicionados. 

En el primer caso, España produjo en 2016 apenas 5,3% de la energía para este apartado a través de fuentes verdes, lo que nos sitúa 1,8 puntos por debajo de la media de la UE y en el vagón de cola de los países comunitarios.  

Algo parecido ocurre con la producción de energía para consumo en los sistemas de climatización. En nuestro país el 16,8% proviene de energías renovables, 2,3 puntos menos que en el conjunto de la UE. (...)"                            (CTXT, 25/08/18)

21.3.18

Los tejados solares en Madrid generarían la mitad de su consumo eléctrico

"Mientras el Gobierno no encuentra dinero suficiente para una subida de las pensiones y éstas ven mermado su poder adquisitivo por la subida de la luz, el mayor recurso natural de España se desaprovecha continuamente, minuto a minuto y segundo a segundo. 

Que el ahorro en divisas que supondría el uso descentralizado de la energía solar aumentaría la riqueza nacional y la creación de puestos de trabajo para su aprovechamiento a pequeña y mediana escala es algo que no es discutible, y de hecho, numerosos estudios están cuantificando todo ello. 

Los tejados solares en Madrid, por ejemplo, podrían llegar a cubrir la mitad del consumo total de la ciudad en 2016, según el informe del Observatorio de la Sostenibilidad hecho público la pasada semana. 

Este informe calcula que en Madrid se pueden cubrir 6.722 hectáreas energéticamente viables de terrazas y tejados con paneles fotovoltaicos, que producirían casi 6.500 gigavatios/año, lo que equivaldría a reducir las emisiones de CO2 en 3,17 millones de toneladas anuales.

 Las conclusiones parten de un análisis minucioso de los datos de satélites y otros, del Instituto Geográfico Nacional, y no tienen en cuenta el potencial adicional que supone que también se pueden cubrir fachadas verticales con paneles fotovoltaicos.  

El acuerdo es general entre los expertos sobre la necesaria acción política para avanzar en la transición energética (que incluye aprovechar la energía solar) eliminando las barreras para su expansión.

 En este aspecto el Gobierno de Rajoy lleva ya ocho años nadando a contracorriente, siendo el máximo exponente el delirante impuesto al sol, que grava las instalaciones solares privadas (descentralizadas), lo que se traduce en su práctica inexistencia. 

El principal responsable del informe sobre tejados solares en Madrid, Juan Avellaner, es claro en este aspecto: “Ya es hora de pasar de la teoría a los hechos, también en las ciudades y con actores dispersos como los ciudadanos, principalmente”. Ejercicios como éste del Observatorio de Sostenibilidad deben ayudar, en su opinión, a visualizar el potencial energético y en otros ámbitos que las renovables representan para España, y “el sinsentido, entre otros, del impuesto al sol”. 

La presentación del informe sobre tejados solares en Madrid se ha hecho coincidir con la primera cumbre de la Alianza Solar Internacional, que reunió en Nueva Delhi el 11 de marzo a mandatarios y representantes de alto nivel de más de 50 países y que ha sido ignorada por las autoridades españolas, desconectadas en este aspecto de las grandes tendencias internacionales, incluidas las europeas. 

En esa cumbre, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro indio Narendra Modi comprometieron un total de 2.000 millones de dólares para financiar proyectos de energía solar en los países en desarrollo. Se trata de una iniciativa de la política que mira al futuro, porque, aunque sea mucho dinero, tampoco va a cambiar el mundo de repente. 

Además, no es algo altruista, como sucede en cualquier área tecnológica; es más bien una inversión que entiende la importancia de la investigación y desarrollo. La I+D mueve la tecnología, la hace más eficiente y barata y los países que tengan esta tecnología avanzada obtendrán un beneficio al venderla.  (...)

Como la mayor parte de la población mundial tiende a vivir en grandes ciudades, estas son un factor clave en la transición energética, señala el experto Fernando García en la presentación del informe sobre los tejados solares en Madrid: “La generación fotovoltaica aporta tres importantes ventajas para su aplicación en urbes: su curva de aprendizaje, que está logrando abaratar los precios a un nivel de competencia con otras tecnologías, su alta capacidad de integración en forma de distintas superficies y el poder situarse cerca de la demanda como importante fuente de generación distribuida”. 

En cuanto al empleo generado, en el caso de Madrid, se estima en 14.000 personas durante la instalación de los paneles solares, que pasarían a ser 9.900 estables para la operación y mantenimiento. Estas cifras no incluyen los empleos generados por los fabricantes de los paneles y células fotovoltaicas. 

Como recuerda García, el final del proceso de I+D en el caso de la energía solar es abaratar su precio, lo que ya está sucediendo. Desde 2010 el coste de la energía solar fotovoltaica ha bajado nada menos que un 73%, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), de la que es miembro la Unión Europea, además de otros 150 Estados. 

 Mientras tanto, en España, el sector de la energía fotovoltaica apenas puede crecer a pesar de tener profesionales bien formados por no haber un marco jurídico que permita su expansión. No sucede lo mismo con la energía eólica porque, por la gran escala a la que se ha desarrollado, está controlada por las empresas eléctricas.  (...)"                       (Malen Ruiz de Elvira, Público, 19/03/18)

9.2.18

Dotar de techos solares y baterías acumuladoras a cincuenta mil hogares para crear la mayor central eléctrica virtual del mundo... es el acuerdo Tesla-gobierno australiano




"Un proyecto anunciado por el primer ministro del gobierno del sur de Australia, Jay Weatherill, nos sitúa de golpe en el futuro de la generación eléctrica, en el concepto de Enernet: un acuerdo con Tesla para dotar de techos solares y baterías acumuladoras a nada menos que cincuenta mil hogares, con el fin de crear la mayor central eléctrica virtual del mundo.

La idea es instalar de manera gratuita las tejas o paneles solares y las baterías Powerwall de la compañía en los hogares, a cambio de la cesión de la energía generada y su venta a los usuarios a precios ventajosos que supondrían un importante ahorro en su factura energética. 

El resultado, en un territorio caracterizado por la gran abundancia de residencias unifamiliares con una cubierta disponible para la instalación de infraestructuras de generación, sería el equivalente de construir una central eléctrica de 250 megavatios con una capacidad de almacenamiento de 650, y supondría un ahorro de en torno a un 30% en el coste de la energía para los usuarios. 

El plan comenzaría con una prueba en 1,100 viviendas de titularidad pública para familias de bajos ingresos, que pasaría posteriormente a la totalidad de 24,000 viviendas públicas existentes (la región tiene una importante oferta de viviendas de titularidad pública, lo que en este caso facilita el proceso de toma de decisiones) para, finalmente, ofrecerse a todos los residentes de la región, con planes para alcanzar las 50,000 viviendas en un plazo de cuatro años. 

Con este número de baterías comprometidas para los próximos años en el proyecto australiano, todo indica que no solo los planes de Tesla para sus gigafactorías tendrán que funcionar y escalar perfectamente su capacidad de producción, sino que, además, es posible que sea temporalmente complicado acceder a esas baterías en otros países del mundo.

La experiencia de Solar City en los Estados Unidos, incorporada a Tesla como adquisición en 2016, supone una experiencia muy valiosa de cara a un proyecto de esta magnitud: la compañía ofrece la financiación de este tipo de equipamientos como inversión que se amortiza en función de los ahorros obtenidos, y permite dimensionar el equipamiento necesario simplemente a partir de la superficie construida y el equipamiento de la casa.

 Por otro lado, Tesla cuenta con un importante prestigio en Australia tras la conexión dentro del plazo señalado del mayor sistema de almacenamiento eléctrico del mundo, cien megavatios, encargado de evitar los frecuentes cortes de suministro que tenían lugar en el sur de Australia durante el verano. Además, Tesla ha llevado a cabo ya proyectos en otras regiones, como la sustitución de los generadores diesel de la Samoa Americana por energía solar.

 La generación distribuida es, sin ningún tipo de duda, el futuro de la energía, y el proyecto australiano, incluso teniendo en cuenta su uso como herramienta de política electoral, es una buena prueba de ello. Cuantos más hogares se conectan a un sistema de generación distribuido, más fácilmente pueden balancearse los problemas puntuales en función del desfase entre generación y consumo que suelen afectar a las energías renovables, desfase que también contribuye a equilibrar la instalación de baterías. 

En un país como España, con abundante insolación y con una importante factura energética en su balance de pagos derivada de la importación de combustibles fósiles, es completamente absurdo e insostenible que este tipo de desarrollos no estén teniendo lugar aún, y que se recurra a absurdos “impuestos al sol” y tácticas similares para tratar de disuadir la generación doméstica: la dialéctica de la energía subvencionada es cada día más falsa. En el futuro, este tipo de proyectos van a tener muchísimo que decir."              (Enrique Dans, 05/02/18)

8.1.18

Visitamos la primera ciudad de EEUU alimentada solo por energías renovables

"En el país del fracking desmelenado, la negación académica del cambio climático y el aumento de los presupuestos armamentísticos, en el país de Donald Trump, existe una pequeña ciudad de algo más de 42.000 habitantes que sólo se abastece de energía generada por fuentes renovables. Burlington se encuentra al noreste de Estados Unidos, en el estado de Vermont, fronterizo con Canadá. 

Durante algunos años tuvo como alcalde a Bernie Sanders, político contestatario y rara avis en el panorama estadounidense que hace un tiempo amenazó con    frustrar las aspiraciones de Hilary Clinton de ser la candidata demócrata a la Casa Blanca. Qué hubiera pasado de haberlo conseguido es una aporía histórica que no merece la pena plantear para no caer en la melancolía.

Burlington aparece en numerosas guías como uno de los mejores lugares para vivir en Estados Unidos y sus habitantes se muestran orgullosos de haber construido una ciudad que muchas otras urbes miran con envidia.

 Su actual alcalde, Miro Weingberger, es consciente de que la leyenda de Sanders y su defensa del ambientalismo planea sobre la ciudad, pero sitúa en unas fechas mucho más recientes el cambio de la ciudad hacia un futuro limpio. “Hay que remontarse una docena de años, a 2004, cuando se tomó la decisión de dejar de comprar electricidad a la única planta nuclear que hay en Vermont”, cuenta Weingberger.

 La decisión requería coraje e imaginación a partes iguales, puesto que la mayor parte de la energía consumida en aquellos años en Burlington provenía precisamente de aquella central. Hoy la ciudad puede presumir de un combo energético que incluye la biomasa (en un 45%), hidroelectricidad (30%), eólica (24%) y solar (1%).

Como resaltó Politico Magazine en un extenso artículo que dedicó a la propuesta energética de Burlington en noviembre del pasado año, la decisión de las administraciones de apostar por las energías limpias impregna todo el estilo de vida de sus habitantes. 

Han crecido explotaciones agrícolas en forma de cooperativas que también practican la agricultura sostenible y venden sus productos de temporada en la ciudad, y los usuarios de apuestan por contadores inteligentes que recogen datos del consumo eléctrico minuto a minuto para que ellos mismos puedan adoptar las medidas más consecuentes con el gasto que realizan.

 Son solo dos ejemplos que ilustran que hay otra forma posible de hacer las cosas. Así lo asegura Taylor Ricketts, profesor de Economía Ecológica de la universidad de Vermont: “No hay nada mágico en Burlington. 

La naturaleza no nos ha regalado más horas de sol, vientos más fuertes o ríos más poderosos que en otros lugares. Así que si nosotros podemos hacerlo, también pueden los demás”. El acento, pues, está simplemente en dejar a un lado intereses económicos y tomar la decisión de apostar por un cambio que asegure el futuro de nuestro planeta."              (Zuberoa Marcos | Maruxa Ruiz del Árbol, El País, 11-04-2017)

27.11.17

Dimiten los jefes del principal centro de energías renovables por las trabas del Gobierno

"La Plataforma Solar de Almería (PSA) es el mayor centro de investigación de energía solar de concentración en Europa. De sus instalaciones en el desierto de Tabernas ha salido parte de la tecnología que utilizan las grandes centrales que están en funcionamiento o en construcción en muchos países, desde EE UU y China al norte de África.

 Los investigadores de la Unión Europea prueban aquí nuevas tecnologías destinadas a que este tipo de energía renovable sea cada vez más eficiente y competitiva y contribuya a jubilar, en un futuro, a los combustibles fósiles que exacerban el cambio climático.

La plataforma, que depende del Ministerio de Economía, vive una situación surrealista, algo cada vez más común en los centros de científicos de élite. Su presupuesto ronda los seis millones de euros, aunque sus ingresos llegan a los 15 millones de euros cuando se suma la financiación que llega desde la UE para desarrollar proyectos de investigación. 

Desde hace año y medio, los investigadores del centro no pueden utilizar parte de ese dinero que llega de Bruselas debido a las restricciones al gasto impuestas por el Gobierno para contener el déficit.

 Los grupos de investigación de la PSA han dejado de percibir cientos de miles de euros que han quedado congelados en un “fondo de maniobra” que no pueden tocar. Si esta situación continúa, 12 investigadores se irán a la calle el 31 de diciembre y no se podrá contratar a otros cinco, entre ellos dos investigadores jóvenes que han ganado un contrato Marie Curie, financiado por la Comisión Europea, explica Sixto Malato, director de la PSA. 

“Tenemos una plantilla de 50 investigadores, con lo que estamos hablando de perder al 30%”, resalta Malato. El científico acaba de dimitir como director ante la grave situación que vive la PSA, que es parte de la red de instalaciones científicas estratégicas de la UE. Eduardo Zarza, responsable de la unidad de Sistemas Solares de Concentración, la mayor de las tres que tiene la PSA, con 32 personas a su cargo, también ha presentado su dimisión.

La normativa que lastra a este centro es una orden del Ministerio de Hacienda aprobada en julio de 2016. La norma establece los plazos para realizar gastos y cerrar el ejercicio anual, en principio los mismos para todos los organismos de la Administración General del Estado, aunque las universidades y grandes centros de investigación como el CSIC están exentos de cumplirla, en parte para poder seguir con su actividad científica.

 Muchos de los fondos de la UE son plurianuales y no computan en ningún caso como déficit para las arcas españolas. Pero a ojos de esta ley, la PSA es un organismo más de la administración del Estado y los fondos que recibe de la UE también están sujetos a las normas.

“No tenemos la capacidad para seguir con la marcha de este centro, es una instalación que está en el top mundial y se está hundiendo por desidia”, asegura Zarza. El investigador explica que las restricciones de Hacienda afectan a dos proyectos europeos de su unidad. 

“La normativa establece que toda la financiación que llega antes de septiembre debe estar gastada a finales de diciembre de ese año, pero cuando la UE te concede un proyecto aporta un primer pago a gastar en varios años. Esto nos ha impedido acceder a 600.000 euros de dos proyectos europeos. El dinero no desaparece, sino que queda inmovilizado en un fondo de maniobra que no podemos tocar a no ser que el Consejo de Ministros nos conceda una gracia, que tarda unos cinco meses en llegar”.

Uno de los casos más sangrantes es Nextower, un proyecto financiado por la UE con cinco millones de euros y en el que participan España, Suecia, Dinamarca, Italia, Reino Unido, Francia, Suiza, Béligica y Turquía y que se expone a un retraso de un año por este problema.

Ante esta situación, algunos científicos recurren a “chanchullos” para evitar que Hacienda les bloquee el dinero que reciben de Europa. “Cuando nos conceden un proyecto nuevo, les pedimos a los coordinadores de otros países que no nos transfieran todo el dinero, sino que nos lo manden poco a poco, pero todo depende de su buena voluntad.

 Entramos en un chanchullo que muchas entidades serias de otros países no aceptan, porque la normativa dice que tienen que transferir el dinero en un máximo de 40 días”, asegura Zarza, que compara hacer ciencia en la PSA con intentar ganar una carrera de natación llevando encima un kimono en vez de un bañador. “El próximo año, nos planteamos renunciar a los proyectos europeos”, asegura.

Las trabas legales también han impedido pagar la contribución española como miembro de la Sociedad Internacional de Energía Solar, que asciende a 300 euros. “Para hacerlo necesitas el informe previo del Ministerio de Exteriores y el de Hacienda, que no han sido concedidos, con lo que el año pasado y este no hemos pagado”, dice Zarza. Lo mismo ha sucedido con los dos últimos años de la cuota de 10.000 euros para SolarPaces, una organización dependiente de la Agencia Internacional de la Energía. (...)"               (Nuño Domínguez, El País, 22/11/17)

6.11.17

En EE.UU., solo la energía solar da empleo a más personas que el petróleo, el carbón y el gas juntos... cambio climático, empleo, inversión...

"(...) En EE.UU., solo la energía solar da empleo a más personas que el petróleo, el carbón y el gas juntos. Y para el año 2050, según un estudio del profesor Marc Jacobsen de la Universidad de Stanford, una economía global basada en energías renovables y en la eficiencia energética crearía 24 millones de empleos indefinidos y a jornada completa.

Sin embargo, las ventajas de conjunto que ofrece un futuro libre de emisiones de carbono no significa que podamos ignorar las consecuencias para el empleo, y todavía menos para los inversores. Las consecuencias macroeconómicas de la transición no tienen precedentes ni en amplitud ni en calado. Habrá trastornos sociales y, si no se gestionan adecuadamente, la transición saldrá perjudicada, caerá el rendimiento económico y menguará la rentabilidad de las inversiones.

Los inversores son cada vez más conscientes del riesgo que conlleva tener activos hundidos en sus carteras, pero todavía no se han dado cuenta de las consecuencias negativas potenciales que esto tiene para los trabajadores y para las comunidades que dependen de las industrias intensivas en emisiones de carbono, es decir, el riesgo de dejar en la estacada a los trabajadores y a sus comunidades. 

Entre los temas clave que merecen atención están la identificación del lugar y la calidad de los nuevos “trabajos verdes”, así como el modo de  negociar el ritmo y el proceso de cambio de los sectores en declive. No se trata solo de unos pocos programas de reciclaje, sino del destino económico de regiones enteras.

Para los inversores ávidos de rentabilidad, la necesidad de añadir una dimensión social a sus estrategias contra el cambio climático es cada vez más imperiosa y multidimensional.

El primer elemento catalizador reside en el propio Acuerdo de París, que además de hacer un llamamiento para que se desarrollen políticas que aseguren la descarbonización y la resiliencia, también afirma que estas deberían tener en cuenta “los imperativos de una transición justa para los trabajadores”. 

La “transición justa”, defendida desde hace tiempo por el movimiento sindicalista internacional, se ha convertido en el lema de aquellos que reconocen que la descarbonización solo tendrá éxito si respeta a los trabajadores de la industria de combustibles fósiles y canaliza las inversiones hacia la renovación de las regiones que dependen de los sectores con altas emisiones de carbono.

De hecho, la Confederación Internacional de Sindicatos (ITUC, por sus siglas en inglés) ya ha creado un nuevo Centro de Transición Justa. Sabemos que la historia de la desindustrialización a lo largo de los últimos 40 años ha dado como resultado en numerosos lugares del mundo una serie de heridas económicas y sociales prolongadas, y ha contribuido tanto a la pérdida de oportunidades como al estancamiento económico. 

Muchos de estos costes también tienen dimensiones raciales y de género.
Si no se abordan estos problemas, se producirá inevitablemente una reacción violenta. Por ese motivo, si los inversores quieren que se produzca una transición sin complicaciones, es esencial comprender cuáles son las consecuencias sociales.

 El mayor riesgo para los inversores es la llegada de los populistas que niegan el cambio climático utilizando el declive estructural de los sectores con mayores emisiones de carbono para bloquear otras acciones que sirvan para construir una economía no contaminante.   (...)

A esto se añade la constatación de que la desigualdad que causa la mala gestión de las transiciones puede deprimir a largo plazo el potencial económico de los países. De acuerdo con el FMI, la desigualdad “es propensa a reducir el ritmo y la duración del crecimiento”, del cual deriva la rentabilidad de los inversores.  (...)

Asimismo, la importancia de una transición justa no se limita a las economías posindustriales, también hay que pensar que los países emergentes y en vías de desarrollo no solo están entre los mayores productores de combustibles fósiles, sino que a menudo también dependen para su desarrollo económico de los sectores con mayores emisiones de carbono.

 Además, sus sistemas de protección social son muy frágiles y en ellos habitan la gran mayoría de las personas cuyos medios de subsistencia sufren por el impacto cada vez mayor del cambio climático. Todo esto pone de manifiesto la necesidad de adoptar una perspectiva verdaderamente mundial.  (...)

En EE.UU., hace tiempo que los fondos de pensiones elaboraron estrategias para que la “inversión económicamente dirigida” ayude a las economías locales a proporcionar una prosperidad que permita pagar las futuras pensiones prometidas. Uno de los inconvenientes de la globalización es la menor importancia de la localización a la hora de tomar decisiones económicas y financieras. Ahora existe una oportunidad para adoptar un enfoque territorial en la inversión climática.

Esto identificaría y crearía canales de activos verdes a los que podrían tener acceso los inversores en inmobiliaria, infraestructura, capital privado y renta fija. Los proyectos renovables comunitarios ofrecen atractivas formas de combinar la descarbonización, la inversión territorial y la potenciación de las comunidades, tal y como persiguen algunos fondos de pensiones del Reino Unido. El lanzamiento de bolsas de valores sociales también podría ayudar a movilizar financiación de capitales públicos.

Ya existen prometedoras iniciativas emergentes, como por ejemplo el Fondo de Transición Justa de Appalachia, aunque todavía tienen que atraer a las principales carteras de inversores institucionales. Un camino posible sería desarrollar “zonas (piloto) de financiación sostenible”, que se centrarían en lugares altamente necesitados o vulnerables, y que identificarían acciones prácticas que posteriormente se podrían escalar.  (...)

En definitiva, la transición tendrá que ser muchas cosas: eficaz a la hora de alcanzar los objetivos climáticos, gradual en el sentido de minimizar los trastornos y positiva en el sentido de generar oportunidades y beneficios. También tendrá que ser justa.  (...)"                

 (Nick Robins es codirector de la Investigación para concebir un Sistema Financiero Sostenible dentro del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente. Este artículo expresa sus opiniones a título particular. Este artículo se publicó en Esg-Magazine.  , en CTXT, 25/10/17)

27.6.17

Una urbanización de Madrid impulsa de forma colectiva el autoconsumo eléctrico

"En 2010, el “barrio” Rosa Luxemburgo se convirtió en la primera comunidad de vecinos de España que se unía para impulsar las energías renovables desde la colectividad. 34 viviendas unifamiliares productoras de energía solar que vendían su energía. 

Ahora, en 2017, de la mano de la empresa de no lucro ecooo, dan el siguiente paso y apuestan, una vez más de forma colectiva, por el autoconsumo, sumándose a la Oleada Solar puesta en marcha el pasado 5 de abril.

Colaborativo, autogestionable y cooperativo. Palabras conocidas de sobra por los 740 vecinos y vecinas que conforma la urbanización Rosa Luxemburgo, o como más comúnmente se conoce a su comunidad, el “barrio”. 

Un lugar en el corazón de San Sebastián de los Reyes que mantiene vivo el carácter de comunidad que les vio nacer y donde la asistencia a las asambleas, a día de hoy, sigue siendo abrumadora a diferencia de otras comunidades de vecinos al uso. 

Con esta historia a sus espaldas, esta cooperativa de vecinos impulsada en los años 70 por el PCE, se ha convertido en todo un icono por poner en marcha iniciativas que fomentan la cohesión social entre sus habitantes. 

Con un objetivo claro, que se basa en el bienestar de la comunidad, este barrio ya hizo historia hace unos años con hechos tan importantes como conseguir derribar cables de alta tensión que atravesaban las casas de la urbanización o al lograr poner en marcha una red IP con salida a Internet a través de tres líneas ADSL: “Esta intranet comunitaria lleva en activo 20 años y además de funcionar muy bien, los precios son muy bajos”, nos informa Paco Holguera.

El siguiente hito tiene que ver con su entrada en el mercado de las energías renovables. En el año 2010, un grupo de vecinas y vecinos conformaron la Comisión de Energía Solar con el objetivo de contribuir en la lucha contra el cambio climático. “Los motivos que nos llevaron a embarcarnos en este proyecto tiene más que ver con razones medioambientales que económicas” afirma Paco Holguera.

 Este vecino, del barrio de toda la vida, tuvo muy claro que era el momento de poner en marcha este proyecto, ya que la normativa y los beneficios que el mercado ofrecían en este instante conformaban el escenario perfecto para impulsar esta iniciativa.

 “Teníamos muchas facilidades. Las empresas instaladoras nos ofrecían muy buenos precios al ser un conjunto de personas, los bancos nos daban el 100% del importe a invertir con unos intereses muy bajos y además obteníamos una rentabilidad muy buena gracias a las primas establecidas por el gobierno”.

Desmontar mitos 
“Sabíamos que el punto de partida consistía en informar y explicar a la gente qué significa y qué consecuencias directas tiene para el medioambiente el uso de la energía solar fotovoltaica”, explica Paco.

 El éxito del proyecto, al que se apuntaron 34 casas unifamiliares, no se puede comprender sin destacar la implicación directa de las personas que conformaron la Comisión de Energía Solar. Formaciones, charlas y, sobre todo, largas horas informando para deconstruir muchos de los mitos y dudas en torno a esta tecnología, fueron fundamentales para que la urbanización Rosa Luxemburgo se convirtiera en la primera comunidad en conseguir la mayor concentración de placas solares en un mismo espacio. 

Chema Rego, uno de los propulsores de la iniciativa, afirma que todas las personas que impulsaron el proyecto estaban muy informadas y comprometidas con la energía solar fotovoltaica: “De hecho, ideamos una alternativa muy avanzada que permitía la instalación de paneles con una mayor inclinación, sin necesidad de una estructura metálica para soportarla. De esta manera se evitaban hacer obras en los tejados y se conseguían que los paneles fueran visibles desde el suelo”.

Con este entusiasmo, y desde el conocimiento, decidieron instalar los sistemas fotovoltaicos con una potencia de 3 a 5 kW. Según indica Juan José del Valle, director técnico de ecooo, “Si tenemos en cuenta que una familia media consume al año unos 3400 kWh, las placas están produciendo más energía de la que se consume y, por lo tanto, la rentabilidad anual que se consigue es muy buena”.

Trabas legislativas 
A lo largo de estos 7 años, este grupo de pequeños productores han tenido que enfrentarse con cambios en la normativa y a una burocracia administrativa que les ha dado más de un quebradero de cabeza. En este sentido, Juan José del Valle indica que es muy importante que la normativa cambie y sea más accesible para los pequeños propietarios, facilitando una expansión en el mercado de energías limpias.

A todo ello, hay que sumar la enorme campaña de desinformación que se ha puesto en marcha desde diferentes sectores. Alejandra Gregorio, vecina y secretaria de la comunidad admite que, a día de hoy, existe un discurso basado en el miedo y en el desánimo para impedir el avance de las energías renovables.

 En la misma línea coincide Paco Holguera, quién afirma que se está haciendo creer que existe un impuesto al sol a todas aquellas viviendas que deciden instalar paneles para autoconsumo: “Se ha extendido un miedo irracional que hace pensar a la gente que generar tu propia electricidad está prohibido y sancionado con multas.”

 Por lo tanto, es importante destacar que desde el año 2011 es totalmente legal el autoconsumo en España. Además, para los suministros inferiores a 10 kW, casi el 100% de las viviendas de este país, no hay que pagar ningún tipo de tasa, peaje o impuesto por la energía generada”.

A pesar de los escollos administrativos, ningún vecino se arrepiente. Chema al igual que el resto de la comunidad se siente orgulloso de haber dado un impulso a las energías limpias: “Tu autoestima crece porque ves que estás haciendo algo para afrontar un problema creciente como es el cambio climático”.  

La normativa y los incentivos que existían en el 2010 y que impulsaron a las vecinas y vecinos a poner sus placas solares dejaron de existir en el momento que se aprobó el Real Decreto 413/2014. “Aunque siguen siendo rentables, ahora el momento es del autoconsumo”, sentencia Juan José del Valle. ¿Los motivos?: “Muchos. No existe tal impuesto al sol y en estos tiempos donde la luz está por las nubes conseguimos ahorrar en la factura eléctrica entre un 25% y 30%” afirma el director técnico de ecooo.

Con este escenario, la Comisión de Energía Solar de la urbanización de Rosa Luxemburgo vio claro que había que comenzar una segunda fase y lanzar a la comunidad la posibilidad de instalar placas solares en sus casas, pero esta vez no para vender electricidad, sino para consumo propio. 

La propuesta fue muy bien acogida entre las vecinas y vecinos de la comunidad y, por ello, aprovechando la campaña Oleada solar puesta en marcha por la empresa de no lucro ecooo, el pasado 5 de abril, han decidido embarcarse en la generación de energía, conocida comúnmente como autoconsumo. Tres personas ya se han unido al proyecto de ecooo para transformar sus viviendas, gracias al poder de la colectividad, en hogares de energía positiva, con un ahorro de un 30% en el precio final del generador fotovoltaico.  (...)"                (El Salmón Contracorriente)

14.6.17

La edad de los hidrocarburos (petróleo y gas) empieza a decaer por reducción de la demanda... la eólica y la solar supondrán el 64% de la nueva potencia eléctrica que se instale en todo el mundo en los próximos 25 años

"(...) Parece cada vez más evidente que la edad de los hidrocarburos (petróleo y gas) empieza a decaer, no por agotamiento de reservas (peak oil) sino por reducción de la demanda, al haberse iniciado ya una nueva edad de renovables (sobretodo sol y viento) que pueden producir a costes competitivos sin agotarse ni contaminar.

Datos cuantitativos y cualitativos avalan la certidumbre de esta transición: Según las últimas previsiones de Bloomberg la eólica y la solar supondrán el 64% de la nueva potencia eléctrica que se instale en todo el mundo en los próximos 25 años; siete de las diez mayores empresas mundiales se han comprometido ya a cubrir sus necesidades energéticas exclusivamente con energías renovables.

En España esa transición energética no se va a producir de forma inercial ya que está frenada por una regulación de los precios de la electricidad establecida hace 20 años para un parque de centrales muy diferente del actual; por el exceso de centrales de gas instaladas y por unos combustibles fósiles cuyos precios no recogen todos los costes que producen sus emisiones. 

Sin embargo nuestro país sería uno de los más beneficiados por ese paso de fósiles (que no existen en nuestro país) a renovables, en las que tenemos más recursos, emplazamientos y tecnología que otros países europeos.

Por ello es hora ya de dejar de “parchear” la regulación energética para intentar resolver un problema creando simultáneamente otros y comenzar por establecer claramente la Política Energética que necesita el país para encaminarnos cuanto antes al objetivo deseable para 2050. Cuatro propuestas a destacar:
  • a) Acabar con el despilfarro energético, haciendo casi autosuficiente en energía cada nueva edificación y abordando la rehabilitación energética de todas las existentes, relanzando así eficazmente el sector de la construcción; 
  • b) Hacer consciente a la sociedad de los riesgos de los vehículos en las ciudades que -según el Instituto de Salud Carlos III- producen en España anualmente, sólo por las emisiones de vehículos de gasóleo, más de 9.000 muertes prematuras (ocho veces más que por accidentes de tráfico). Fomentar, en consecuencia, los vehículos híbridos y eléctricos con normativas de tráfico urbano; 
  • c) Recoger las externalidades de todos los carburantes y combustibles fósiles en sus precios y prioridades de uso; 
  • d) Maximizar la implantación de energías renovables, acelerando la transición energética.
Para ello habrá que definir como objetivo lo que la miopía del mercado es incapaz de anticipar: la evolución del mix de generación eléctrica (abriendo hueco a las renovables) y del mix del parque de movilidad y transporte (abriendo hueco a los vehículos eléctricos), para que se preparen las empresas de esos sectores.

La expansión de las renovables requiere afianzar su intermitencia y aleatoriedad, complementándolas con hidroeléctricas repotenciadas y térmicas de gas, almacenamiento (bombeo, baterías, sales, aire comprimido,…), gestión de la demanda e interconexiones internacionales. 

La producción y almacenamiento de agua, que es un recurso público, debe optimizarse para el conjunto del sistema eléctrico, al igual que los intercambios internacionales, por lo que se ganaría en eficiencia si las centrales hidroeléctricas incluido bombeo y las importaciones y exportaciones de electricidad fueran gestionadas por el operador del sistema eléctrico de acuerdo al interés general.

Con respecto a los precios es conveniente utilizar mecanismos de mercado donde sean eficaces, por ejemplo para ordenar el funcionamiento de las centrales y establecer referencias de precios para remunerar a las centrales con altos costes marginales (las de carbón y gas).

 También son adecuados otros mecanismos de mercado como subastas bien diseñadas, para incorporar más renovables y centrales de gas para puntas. El autoconsumo no puede seguir estando proscrito y tiene que dejar de soportar cargas por la energía autoconsumida sin pasar por red y facturar a su precio horario la energía vertida o consumida de la red.

Si vamos a sustituir energías fósiles por electricidad, hay que depurar previamente algunas remuneraciones eléctricas excesivas, para evitar que se eleve el precio del suministro energético. Para ello hay que poner fin a la actual regulación paradójica en la que las remuneraciones, no sólo no tienen que ver con los costes, sino que han creado una injusta dicotomía entre distintos sistemas de producir electricidad: por un lado las centrales térmicas (carbón y gas) y las renovables, con remuneraciones próximas a sus costes (que se han visto perjudicadas por los recortes a las renovables y por la baja utilización del gas) y por otro las hidráulicas y nucleares, cuya remuneración sería – más allá de las prácticas contables de las empresas eléctricas propietarias – muy superior a los costes remanentes que se deducirían de la aplicación fiel de las normas regulatorias. (...)

Por ello, como se ha pedido reiteradamente, es el momento de llevar a cabo una auditoría regulatoria del sector eléctrico, que no es la de las cuentas de las empresas, sino del origen y aplicación de fondos del conjunto del sistema, tal como prescribió la regulación original de la ley de 1997.

Ésa auditoría pondría de manifiesto como el conjunto de las centrales existentes en 1997 recuperaron ya en 2005 (entre CTC’s y precios) todas sus inversiones históricas, además de un exceso de CTC’s de 1.500-2.800 M€ hasta 2006, año de derogación de la norma que los regulaba. Sobre este último asunto Jorge Fabra Utray, Vocal de la CNE en el, periodo 2005- 2011, ha documentado que la liquidación definitiva –que todavía no ha sido hecha- no ha prescrito y sigue siendo una obligación pendiente de las autoridades regulatorias el recuperar ese exceso de ingresos.

Al ser derogada la regulación de los CTC’s debería también haberse establecido, como ya señalaba el Libro Blanco, una nueva remuneración inferior para las centrales cuya inversión fue realizada antes de 1997acorde con sus costes reales. 

Al haber sido ignoradas dichas recomendaciones las eléctricas han percibido desde 2005 a 2016 más de 30.000 M€ de extra-beneficios inesperados (16.000 M€ las nucleares), al remunerarlas sin justificación al precio determinado por las centrales de gas. 

El actual Ministro de Energía parecía asumir este argumentos cuando explicó en el Congreso que con los impuestos al agua y a las nucleares se había buscado “limitar sustancialmente las excesivas ganancias de aquellas tecnologías que no son replicables”.  (...)"             (Martín Gallego Malaga, ingeniero de minas y economista, es miembro de Economistas Frente a la Crisis, 08/06/17)

18.1.17

Cádiz impulsa la electricidad certificada 100% renovable. Junto con otros 700 ayuntamientos, darán servicios con renovables a 12 millones de españoles

"El Ayuntamiento de Cádiz, socio mayoritario de la empresa comercializadora Eléctrica de Cádiz, ha impulsado la compra de electricidad certificada 100% renovable por parte de esta empresa y, por tanto, que la electricidad de esta compañía reciba la mejor calificación ambiental existente. El presidente de Eléctrica Cádiz y concejal de Economía y Hacienda, David Navarro, ha destacado esta iniciativa como “un paso importante para conseguir un Cádiz renovable y sostenible”.

“La compra de electricidad certificada es una esta ventaja ambiental que no supondrá ningún cambio en el precio de la electricidad”, anunció David Navarro. Esta mejora se verá reflejada en las facturas de todos los contratos de suministro eléctrico con Eléctrica de Cádiz, entre los que se incluyen todos los edificios municipales, el alumbrado público, los semáforos de la ciudad y el 80% de los contratos domésticos de la ciudad.

Desde el 1 de enero de 2016 la electricidad que compra Eléctrica de Cádiz en el mercado mayorista y que vende a sus clientes está certificada como 100% renovable. Aunque la electricidad que llega a los hogares es una mezcla de las diversas fuentes energéticas que entran en el sistema, Eléctrica de Cádiz contribuye con esta medida a incrementar la demanda de energía limpia en el sistema eléctrico, y se asegura de que la misma cantidad de electricidad que consumen sus clientes se produzca en el estado español con fuentes 100% renovables.

El gerente de Eléctrica Cádiz, José Luis Molina, ha subrayado que desde el 1 de enero, “los 62.000 clientes de nuestra empresa se están beneficiando de tener contratada una energía limpia”, lo que “con datos de 2015, nos convierte en la mayor comercializadora nacional por número de usuarios que vende energía 100% renovable”.

La iniciativa de que Eléctrica de Cádiz se convierta en una comercializadora verde surge de la Mesa de la Transición Energética de Cádiz, espacio de participación ciudadana impulsado por el Ayuntamiento. Silvia Pérez Beiro, en representación de la misma ha destacado que “con este cambio de etiqueta eléctrica Cádiz manda un mensaje al Gobierno Central y a las empresas energéticas: esta ciudad quiere electricidad renovable y va a seguir avanzando en este camino”.
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Según ha señalado José Luis Molina, gerente de Eléctrica de Cádiz, la energía comercializada por Eléctrica de Cádiz asciende a 195.000.000 kwh al año. Con esta iniciativa, la ciudad de Cádiz contribuye a evitar la emisión de 58.500 Tm de dióxido de carbono y la generación de 93.000miligramos de residuos radioactivos. 

Es decir, que “con esta medida, una familia media de Cádiz, que consume al año 2100kwh, a través de la electricidad certificada como renovable, dejaría de producir 630kg de CO2 y 1008mg de residuos radioactivos, si se compara con la media nacional”.

El presidente de Eléctrica Cádiz, David Navarro, ha señalado que los dos siguientes retos energéticos del ayuntamiento son seguir promoviendo el ahorro de energía en los edificios municipales “para ser ejemplo” y “producir electricidad limpia en la propia ciudad”. Navarro ha incidido en Cádiz es una de las ciudades con más sol de Europa “y vamos a aprovecharlo”.               (El Salmón Contracorriente , 11/01/17) 


 "Mientras Holanda (con menos de un 5% de su electricidad de origen eólico, frente al 19,2% en España) acaba de anunciar que su red de ferrocarriles funciona ya con electricidad procedente de aerogeneradores, en España, a falta de un mayor impulso del Gobierno central, la transición energética se extiende por los municipios. Cada vez más y mayores ayuntamientos españoles apuestan por contratar electricidad de origen 100% renovable para su alumbrado público y sus edificios.

Más de 700 municipios españoles con una población estimada que supera de largo los 12 millones de habitantes (más de una cuarta parte del total de toda España) han contratado a comercializadoras certificadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a través de un sistema de garantía de origen que acredita la procedencia 'verde' de la energía que compran esas empresas en el mercado para venderla a sus clientes.

Madrid, la ciudad más poblada de España, acaba de anunciarlo, al igual que Cádiz. La segunda, Barcelona, está a punto de hacerlo. En Galicia, el Ayuntamiento de Santiago ultima la adjudicación del suministro en media y baja tensión a Gas Natural Fenosa e Iberdrola, que también le suministrarán energía 100% verde.
 
La tendencia ha ido al alza en los últimos meses y con ciudades cada vez mayores como protagonistas. Cádiz empezó a consumir energía 100% verde hace un año (aunque lo ha dado a conocer ahora) a través de Eléctrica de Cádiz, que tiene la mayoría de sus acciones (55%) en manos del Ayuntamiento. Alicante lo anunció en septiembre, con un contrato de 11,6 millones adjudicado a la comercializadora Nexus. En octubre lo hizo  Zaragoza, que adjudicó el servicio a Gas Natural Fenosa por 44,88 millones.  (...)

Hay quien cuestiona estos anuncios ante la imposibilidad de discriminar el origen de los electrones que llegan al cliente y la obviedad de que la producción de las renovables no cubre toda la demanda. Fernando Ferrando, de la Fundación Renovables, considera no obstante que estas medidas, aunque insuficientes, son positivas.
Este experto, que fue directivo de Endesa, cree que “si todos los ayuntamientos lo exigieran”, se produciría un efecto arrastre en la demanda de renovables, ya que las comercializadoras certificadas por la CNMC se comprometen a adquirir la electricidad contratada a instalaciones de energía renovable.
Ferrando recuerda que gracias al poder de negociación de los consistorios, estos contratos (que se tienen que suscribir en el mercado libre) se están firmando “sin un sobrecoste para los consumidores”, muchas veces a través de prórrogas de contratos anteriores que incorporan la exigencia de que un determinado porcentaje de energía verde, como ha ocurrido en Madrid. Muchas veces, a igualdad de precio, el sello verde inclina la balanza a favor de estas comercializadoras. (...)"                 (eldiario.es, 17/01/17)