"El Sr. Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión Europea y encargado de
los temas económicos y monetarios, en sus observaciones recientes sobre
España, indicó que España tenía que seguir el modelo irlandés y el de
Letonia, a los cuales ponía como ejemplo de cómo salir de la recesión. (...)
Desde que se inició la crisis financiera
(2007) Irlanda perdió el 15% de sus puestos de trabajo y Letonia un
20%, unos porcentajes iguales, cuando no más elevados, que los de
Grecia, España y Portugal. Pero Janssen muestra que la destrucción de
puestos de trabajo es incluso mayor si se mira la destrucción por tipos
de puestos de trabajo.
Pues bien, a principios de 2012 Irlanda había
perdido algo más de un 20% de los trabajos a tiempo completo y Letonia
cerca de un 30% del mismo tipo de trabajo, porcentajes más elevados
incluso de lo que había ocurrido en la mayoría de países periféricos.
Esta elevada destrucción de los mejores puestos de trabajo creó un
problema económico tremendo.
En Letonia, por ejemplo, los años 2007-2009
vieron la mayor caída de PIB en el mundo (sí, ha leído bien, en el
mundo). Desde 2007 a 2009 el PIB cayó en picado perdiendo un 24% de su
valor, y su desempleo subió rápidamente, pasando de un 5,3% en 2007 a un
20,5% en 2010. En realidad, el desempleo hubiera sido incluso mayor si
la juventud no hubiera dejado el país. Un 10% de la fuerza de trabajo,
la mayoría jóvenes, se fueron de Letonia.
Esto es lo que el Sr. Olli Rehn está
desando para España. Y todo este sacrificio por nada. En realidad, la
leve recuperación actual (que Rehn presenta como gran éxito), no se debe
en nada a la devaluación doméstica. Todo lo contrario, dicha
devaluación doméstica ha contribuido todavía más al colapso de la
economía.
Mientras, la competitividad, objetivo de la devaluación, no
mejoró, pues las exportaciones, como bien muestran Mark Weisbrot y
Rebecca Ray en su informe Latvia’s Internal Devaluation: A Success
Story?. CEPR 2011, apenas variaron.
En realidad, la ligera recuperación
fue motivada por la reversión de las políticas fiscales, resultado del
agotamiento y cansancio de la población hacia las políticas de
austeridad y bajos salarios, forzando al gobierno a interrumpirlas. La
respuesta fue casi inmediata.
Y esto es lo que los países deberían
hacer. Rebelarse y hacer lo opuesto a lo que dice la Comisión. Olli Rehn
o no sabe de lo que habla (lo cual es probable que sea cierto) o es de
un cinismo extraordinario.(...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de agosto de 2013, en vnavarro.org, 28/08/2013)