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16.7.26

La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización... Dos investigadores españoles desarrollan una herramienta gratuita que permite identificar y comparar a través de IA la intensidad de patrones retóricos asociados al deterioro democrático... La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles... Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional... Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen. Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático... “No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática” (El Obrero)

"La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización.

 -La polarización política, la deslegitimación del adversario y el deterioro del debate público han adquirido un peso creciente en las democracias actuales. Estos fenómenos pueden trasladarse fácilmente al lenguaje político y generar erosión democrática en la sociedad.

Ante este escenario, los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar y Raúl Alelú-Paz han desarrollado una herramienta gratuita basada en inteligencia artificial que permite identificar, medir y comparar determinados patrones retóricos presentes en discursos políticos. La metodología ha sido publicada en la reputada revista científica internacional Social Sciences y parte de la premisa de que el deterioro democrático puede comenzar a manifestarse en el lenguaje antes de hacerse visible en las instituciones.

“La erosión democrática no siempre comienza con una decisión institucional. A menudo empieza cuando determinadas formas de desacreditar al adversario, cuestionar las instituciones o poner en duda las reglas democráticas se vuelven habituales y socialmente aceptables”, explica Óscar Delgado-Mohatar, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y coautor del estudio.

Cinco discursos, distintos niveles de intensidad retórica

La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles. Su funcionamiento fue evaluado con GPT-4o, Gemini 2.5-Pro y Grok-4-Fast y aplicado a discursos de Adolf Hitler, Donald Trump, Viktor Orbán, Giorgia Meloni y Nicola Sturgeon.

Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional.

Medir el discurso sin etiquetar a los líderes

Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen.

Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático.

“No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática”, señala Raúl Alelú-Paz, cofundador de Healthy Minds y coautor del estudio.

Los autores subrayan que la herramienta no pretende etiquetar a líderes, partidos o ideologías ni sustituir el análisis de los especialistas. Su objetivo es ofrecer un método abierto y reproducible que pueda ser utilizado por universidades, observatorios democráticos, medios de comunicación y organizaciones interesadas en analizar la evolución del lenguaje político desde una perspectiva cuantitativa.

Sobre el estudio 

El artículo When Algorithms Guard Democracy: Measuring Authoritarian Rhetorical Behaviour in Political Speech ha sido publicado en Social Sciences por los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Raúl Alelú-Paz, vinculado a la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad Rey Juan Carlos, el Parque Científico de Madrid y el IRyCIS/Hospital Universitario Ramón y Cajal.

La investigación propone el Authoritarian Reference Index —ARI— como una herramienta de análisis computacional para medir la alineación e intensidad de patrones de lenguaje autoritario en discursos políticos. El estudio se basa exclusivamente en discursos públicos y archivos abiertos, sin tratamiento de datos privados ni evaluación psicológica de individuos fuera de registros públicos."                              (El Obrero, 16/07/26) 

22.4.26

Varoufakis: Una nueva forma de capital está ascendiendo, el capital en la nube, máquinas algorítmicas en red que otorgan a sus propietarios poderes notables para modificar nuestro comportamiento. Y así como los financieros necesitaban el neoliberalismo, los señores de la tecnología de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Lo llamo tecnoseñoritismo... La función del techlordismo es mucho más radical: proporcionar la cobertura ideológica para colonizarlo todo, en la actividad humana, las instituciones estatales y el propio Wall Street... En primer lugar, el «techlordismo» debe legitimar la sustitución de seres humanos falibles y rebeldes por el capital de la nube en todos los ámbitos... En segundo lugar, debe legitimar la colonización del Estado, privatizando los datos públicos... En tercer lugar, debe legitimar la colonización de Wall Street, fusionando el capital en la nube con los servicios financieros para crear unas finanzas en la nube sin restricciones al margen de los mercados tradicionales... reemplaza al mercado divino por una nueva divinidad: el algoritmo divino, dejando obsoletos los mercados descentralizados en favor de un emparejamiento centralizado al estilo de Amazon... Las repercusiones son sobrecogedoras: vigilancia omnipresente, el fin de la democracia incluso como ideal... Algunos políticos parecen reacios a conceder a Palantir el derecho a aniquilar todas las libertades civiles y los derechos humanos que aún quedan. A ellos también hay que silenciarlos... la sociedad estadounidense debe quedar totalmente incapacitada para cualquier debate que restrinja la capacidad de Palantir de eliminar cualquier oportunidad restante de rechazar la elección de objetivos de su software. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, salvo unas pocas personas aprobadas por Palantir y a las que los contribuyentes pagan salarios enormes.... Palantir insiste en que Donald Trump debe ser beatificado por dedicarse al servicio público. No perdonar todo a personas como Trump pone en peligro nuestra alma, por no hablar de la posibilidad de que surjan funcionarios que puedan restringir los poderes malévolos de Palantir. La política debe ser como la IA, desprovista de empatía humana

 "Durante medio siglo, el neoliberalismo fue el credo indiscutible de la élite mundial. Nacido de las cenizas de Bretton Woods, consagró la emancipación del capital financiero de las trabas reguladoras del New Deal. Su genialidad no radicaba en la originalidad, sino en la actitud.

A diferencia de Adam Smith o John Stuart Mill —quienes se preocupaban precisamente por cuándo podrían fallar los mercados—, los neoliberales declararon que el mercado era infalible. Incluso cuando Wall Street hundió nuestras economías, insistieron en que la intervención humana solo empeoraría las cosas. Eso les venía como anillo al dedo a los financieros. Pero esa era ha terminado.

Está surgiendo una nueva forma de capital: el capital en la nube, máquinas algorítmicas interconectadas que otorgan a sus propietarios poderes extraordinarios para modificar nuestro comportamiento. Y al igual que los financieros necesitaban el neoliberalismo, los magnates tecnológicos de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Yo lo llamo «techlordismo».

La función del neoliberalismo era proporcionar una cobertura ideológica y pseudocientífica para el reciclaje incesante de dólares a través de los déficits estadounidenses. La función del techlordismo es mucho más radical: proporcionar la cobertura ideológica para colonizarlo todo —la actividad humana, las instituciones estatales y el propio Wall Street—.

 Consideremos los tres frentes. En primer lugar, el «techlordismo» debe legitimar la sustitución de seres humanos falibles y rebeldes por el capital de la nube en todos los ámbitos, desde la medicina hasta la traducción poética o la crianza de los hijos. ¿Por qué? Porque cuanto mayor sea la penetración, mayores serán las rentas de la nube para la clase tecnofeudal.

En segundo lugar, debe legitimar la colonización del Estado: privatizar los datos públicos, conectar los sistemas con la Agencia Tributaria y el Pentágono, tal y como ya han hecho DOGE, de Elon Musk, y Palantir, de Peter Thiel.

En tercer lugar, debe legitimar la colonización de Wall Street, fusionando el capital en la nube con los servicios financieros para crear unas finanzas en la nube sin restricciones al margen de los mercados tradicionales.

La nueva ideología ya está aquí. El «techlordismo» transforma el transhumanismo, al igual que el neoliberalismo transformó el liberalismo clásico. Sustituye al Homo Economicus neoliberal por un HumAIn amorfo —un continuo humano-IA— y reemplaza al mercado divino por una nueva divinidad: el algoritmo divino, dejando obsoletos los mercados descentralizados en favor de un emparejamiento centralizado al estilo de Amazon.

 Las repercusiones son sobrecogedoras: vigilancia omnipresente, ataques automatizados en los campos de batalla, inestabilidad macroeconómica (ya que los alquileres de la nube destruyen la demanda agregada), el fin de la democracia incluso como ideal (aplaudido por Peter Thiel) y la desaparición de las universidades, sustituidas por mejoras personalizadas basadas en la inteligencia artificial.

Y, sin embargo, la verdadera fealdad del «techlordismo» no se aprecia mejor en la teoría abstracta, sino en los manifiestos tácitos de su vanguardia.

Un tuit reciente de Palantir expone con orgullo su programa «techlordista». Leyendo entre líneas, queda dolorosamente claro que Silicon Valley reconoce su deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a banqueros criminales mientras arruinaba el sustento de la mayoría de los estadounidenses. De hecho, proclama a los cuatro vientos que defenderá a esa clase dominante hasta la muerte —literalmente— en nombre, supuestamente, de una mayoría a la que tratan con desprecio.

Al mismo tiempo, Palantir tiene los ojos puestos en diversas fuentes de ingresos. Por ejemplo, está echándole el ojo a la Apple Store, salivando ante la idea de sustituir tu iPhone por un dispositivo que disuelva lo que queda de tu privacidad. Palantir no regala nada; en cambio, crece sembrando el miedo y vendiendo una falsa sensación de seguridad. Glorifica la fuerza bruta. La ética es para los incautos, proclama. Lo que Occidente necesita más es el software asesino de Palantir.

 Los robots asesinos impulsados por IA están al caer, y la misión de Palantir es obtener enormes beneficios fabricándolos primero y haciendo preguntas después. Hay que evitar a toda costa los tratados internacionales que limiten este tipo de armas. Cualquier pobre diablo que carezca de contactos para librarse de las trincheras será reclutado, así que olvídate de pagar un sueldo a los soldados estadounidenses. Todas las fuentes de ingresos deben converger en Palantir, donde los accionistas se benefician mientras los no accionistas mueren.

Palantir trabaja sin descanso para equipar a los marines estadounidenses con robots asesinos que les despojen de cualquier vestigio de juicio ético que les quede. En el frente interno, la sociedad estadounidense debe quedar totalmente incapacitada para cualquier debate que restrinja la capacidad de Palantir de eliminar cualquier oportunidad restante de rechazar la elección de objetivos de su software. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, salvo unas pocas personas aprobadas por Palantir y a las que los contribuyentes pagan salarios enormes.

En cuanto a la esfera política, Palantir insiste en que Donald Trump debe ser beatificado por dedicarse al servicio público. No perdonar todo a personas como Trump pone en peligro nuestra alma, por no hablar de la posibilidad de que surjan funcionarios que puedan restringir los poderes malévolos de Palantir. La política debe ser como la IA, desprovista de empatía humana. Aquellos que busquen salvar su alma en la política deben ser enviados al gulag de inmediato.

 Hay quienes se apresuran demasiado a precipitar la desaparición de Palantir, señala la empresa. Deberían replanteárselo, o de lo contrario... Mientras tanto, hay que felicitar a la empresa por desarrollar armas de destrucción masiva no nucleares, listas para sumar a la perspectiva de un Armagedón nuclear diversas amenazas totalmente nuevas, impulsadas por la inteligencia artificial, contra la existencia de la humanidad.

Como empresa patriótica, Palantir se enorgullece enormemente de que ningún país en la historia haya cometido, en nombre del progreso y la libertad, tantos crímenes de guerra como Estados Unidos. Esto puede tener algo que ver con el hecho indiscutible de que Estados Unidos ofrece libertad infinita a empresas como Palantir para lucrarse generosamente infligiendo tanto daño a la humanidad. En la misma línea, hay que hacer grande de nuevo el fascismo alemán y japonés. La desnazificación fue una «corrección excesiva» por la que Europa está pagando ahora un alto precio. El pacifismo japonés también debe ser eliminado de inmediato.

Dirigiéndose a los ciudadanos estadounidenses aprensivos, los directivos de Palantir les instan a aplaudir a quienes lo acaparan todo mediante generosos contratos gubernamentales. Lo que es bueno para sus resultados económicos debe ser excelente para Estados Unidos. En cuanto a los multimillonarios, no deben conformarse simplemente con sus miles de millones. Deben esforzarse por hacerse aún más obscenamente ricos promoviendo grandes narrativas que convenzan a los pobres de que utilicen su libertad para otorgar más poder a los multimillonarios. Y, por cierto, añaden: «Palantir adora a Elon», especialmente su gran narrativa inspirada en el apartheid.

 Para derribar aún más barreras éticas, Silicon Valley debe tener libertad para hacer en las ciudades estadounidenses lo que hizo en Gaza. Algunos políticos parecen reacios a conceder a Palantir el derecho a aniquilar todas las libertades civiles y los derechos humanos que aún quedan. A ellos también hay que silenciarlos. El sindicato de Epstein debería caer en el olvido, no sea que personas encantadoras como Trump y los Clinton se vean disuadidas de entrar en el Gobierno. La esfera pública debe estar libre de escrutinio, a menos que entren en ella subversivos como Sanders o Mamdani.

Las figuras públicas banales son estupendas siempre que proporcionen a Palantir jugosos contratos. Las figuras públicas pintorescas que hacen lo mismo también son bienvenidas. Las masas necesitan mucho más opio, pues parecen insuficientemente embriagadas para que Palantir pueda llevar a cabo su completa subyugación sin obstáculos. Cuestionar la superstición organizada es, en este contexto, intolerable y debe acabar. Es hora de recuperar la jerarquía racial de Hitler, con los fundadores de Palantir y Elon en su cúspide aria.

 Hay que descartar la idea de que está mal juzgar a alguien por el color de su piel, su origen étnico o su religión. Los negros, los musulmanes, la mayoría de los asiáticos y, por supuesto, las mujeres, son «untermenschen» inferiores. Durante medio siglo, los hombres occidentales se han resistido a poner a estos subhumanos en su sitio en nombre de la inclusividad. Fue un error. Nunca se debe permitir la entrada de subhumanos, salvo como sirvientes o proveedores de servicios sexuales —al menos hasta que Palantir y Tesla puedan perfeccionar nuestros androides, en cuyo caso se volverán prescindibles.

Esto es el «techlordismo». No es una hipérbole. Es la ideología que ya se está plasmando en código, contratos y misiles Tomahawk. El neoliberalismo ha muerto. Lo que viene a continuación hará que la Gran Crisis Financiera de 2008 parezca un paseo. La única pregunta es si seremos suficientes los que lo reconozcamos antes de que el algoritmo divino haga imposible reconocer nada —ni a nadie— más allá de la nube."

(Yanis Varoufakis  ,  the point, 21/04/26, traducción DEEPL) 

20.4.26

Palantir: "La era atómica está terminando. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión construida sobre I.A. está a punto de comenzar... La pregunta no es si se construirán armas de I.A.; es quién las construirá y con qué propósito... La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software"... Arnaud Bertrand: Tenemos a la compañía de software de defensa más influyente del mundo, con su código profundamente incrustado en toda la maquinaria de los estados occidentales, declarándose abiertamente como un proyecto ideológico. Están diciendo efectivamente "nuestras herramientas no están destinadas a servir a tu política exterior. Están destinadas a imponer la nuestra".. Porque eso es lo que PUEDEN hacer... una empresa privada —no electa, responsable solo ante sus accionistas— está proponiendo casualmente derrocar la arquitectura de seguridad de dos continentes... el software de Palantir se trata básicamente de decirle a los estados: "estas son tus amenazas, estas son las personas y grupos a vigilar, estos son los patrones que importan, estos son los objetivos que justifican acción". Por ejemplo, los servicios de inteligencia franceses usan Palantir... pero un estado que subcontrata su evaluación de amenazas a una compañía con una agenda ideológica explícita no está recopilando inteligencia, está esencialmente suscribiéndose a propaganda... Cuando se trata de tu seguridad como estado, es primordial que te bases en la verdad en oposición a la ideología... Cada gobierno que aún esté ejecutando software de Palantir en su infraestructura de inteligencia, seguridad o servicios públicos necesita empezar a arrancarlo, ¡ahora!

  Arnaud Bertrand @RnaudBertrand

Si los gobiernos estuvieran haciendo realmente su trabajo, este documento de Palantir  no sería un manifiesto del que se jactan con orgullo, sino una clara señal de la urgente necesidad de purgar su software de las instituciones públicas que ha infiltrado. 

¿Qué están diciendo, esencialmente? Básicamente promueven una visión del mundo de choque de civilizaciones en la que existe un "ellos" —los supuestos enemigos de la civilización occidental, cuyas culturas el documento codifica como inferiores— y un "nosotros" que debe dejar de indulgir en una contención decadente e invertir masivamente en armas de IA y software de defensa (lo que, convenientemente, convierte el catálogo de productos de Palantir en la cura civilizatoria). 

Mira, por ejemplo, el punto 4. Escriben que "los límites del poder blando, de la retórica altisonante por sí sola, han sido expuestos. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software". 

Todo descansa en una suposición bastante masiva: que la coexistencia es imposible. ¿Por qué las "sociedades libres y democráticas" (con las que obviamente se refieren a las democracias liberales de estilo occidental) necesitan "prevalecer"? ¿Por qué no pueden simplemente coexistir con otras civilizaciones o sistemas políticos que hay por ahí? En ninguna parte del documento defienden esta suposición: simplemente se afirma como la condición inicial del argumento. 

Pero es todo el juego: si las civilizaciones y los sistemas políticos pueden coexistir —como en gran medida lo han hecho, imperfectamente pero de manera reconocible, a lo largo de la historia—, entonces todo el caso que presentan en el documento se evapora. De hecho, se puede argumentar que, estudiando la historia, el gran problema no era que las civilizaciones no pudieran coexistir: era que, de vez en cuando, una de ellas decidía que las demás eran inferiores, amenazantes o estaban en el camino de su expansión legítima —y actuaba en consecuencia. 

Tantas catástrofes y tanto sufrimiento humano en la historia se remontan no al hecho de civilizaciones plurales, sino a que una de ellas decidía que ya no podía tolerar a las demás. El problema, en otras palabras, ha sido casi siempre exactamente la visión del mundo que Palantir está vendiendo ahora. 

Su manifiesto no está advirtiendo contra la causa de algunos de los peores períodos en la historia: ¡está argumentando por revivirlos! 

O toma el punto 15: llaman explícitamente al rearme de Alemania y Japón, y al fin del "pacifismo japonés". Básicamente deshaciendo uno de los asentamientos fundacionales del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial. 

Digo, piensa en la locura de esto por un segundo: una empresa privada —no electa, responsable solo ante sus accionistas— está proponiendo casualmente derrocar la arquitectura de seguridad de dos continentes. Un asentamiento que tomó una guerra mundial, y decenas de millones de muertos, para establecer. 

¿Por qué proponen esto? Obviamente hay una motivación comercial: una Alemania y un Japón remilitarizados son mercados masivos nuevos de software de defensa. Pero la respuesta más preocupante es que el punto 15 encaja en el proyecto ideológico que el resto del manifiesto expone —un concurso civilizatorio requiere un bloque occidental consolidado, y los miembros pacifistas son una responsabilidad en tal concurso. 

Así que dando un paso atrás, ahora tenemos a la compañía de software de defensa más influyente del mundo, con su código profundamente incrustado en toda la maquinaria de los estados occidentales —agencias de inteligencia, militares, fuerzas policiales, sistemas de bienestar, controles fronterizos—, declarándose abiertamente como un proyecto ideológico. Están diciendo efectivamente "nuestras herramientas no están destinadas a servir a tu política exterior. Están destinadas a imponer la nuestra". Porque, preocupantemente, eso es lo que PUEDEN hacer. 

El software de Palantir se trata básicamente de decirle a los estados: "estas son tus amenazas, estas son las personas y grupos a vigilar, estos son los patrones que importan, estos son los objetivos que justifican acción". Por ejemplo, la DGSI —los servicios de inteligencia franceses— usan Palantir (ver: https://x.com/RnaudBertrand/status/2001139180479615335?s=20): ¿honestamente crees que el software les está advirtiendo sobre, digamos, la NSA pinchando los teléfonos de funcionarios del gobierno francés? ¿Sobre la weaponización de la ley extraterritorial estadounidense contra empresas francesas? ¿Les advirtió sobre la emboscada de AUKUS que le costó a Francia un contrato de submarinos de sesenta mil millones de euros? Obviamente no. 

Y eso es exactamente lo que dice el manifiesto. Se han posicionado como defensores de la unidad civilizatoria occidental, por lo que su software no puede socavarla. La posición ideológica y el roadmap del producto tienen que alinearse, o todo el proyecto se desmorona.

 Esto hace que su software no solo sea profundamente peligroso para el mundo en su conjunto, sino también, casi por definición, para cualquier país que lo use. Cuando se trata de tu seguridad como estado, es primordial que te bases en la verdad en oposición a la ideología. 

Todo el punto de una agencia de inteligencia es decirle a su gobierno qué es verdad, no lo que tus supuestos "aliados" de contratistas de defensa querrían que vieras. Un estado que subcontrata su evaluación de amenazas a una compañía con una agenda ideológica explícita no está recopilando inteligencia, está esencialmente suscribiéndose a propaganda. 

La conclusión no podría ser más obvia. Cada gobierno que aún esté ejecutando software de Palantir en su infraestructura de inteligencia, seguridad o servicios públicos necesita empezar a arrancarlo, ¡ahora! No sea que quieran embarcarse en la delirante y profundamente destructiva cruzada de choque de civilizaciones a la que Palantir se ha comprometido abiertamente ahora.

Cita

Palantir @PalantirTech

Porque nos lo preguntan mucho. La República Tecnológica, en breve: 

1. Silicon Valley le debe una deuda moral al país que hizo posible su ascenso. La élite ingenieril de Silicon Valley tiene una obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación. 

2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las apps. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el coronamiento de nuestra civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero ahora también puede estar limitando y constriñendo nuestro sentido de lo posible. 

3. El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y en efecto de su clase gobernante, solo será perdonada si esa cultura es capaz de entregar crecimiento económico y seguridad para el público. 

4. Los límites del poder blando, de la retórica altisonante por sí sola, han sido expuestos. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software. 

5. La pregunta no es si se construirán armas de I.A.; es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no pausarán para entregarse a debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas militares y de seguridad nacional. Procederán. 

6. El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo pelear la próxima guerra si todos comparten el riesgo y el costo. 

7. Si un marine de EE.UU. pide un rifle mejor, deberíamos construirlo; y lo mismo aplica para el software. Como país, deberíamos ser capaces de continuar un debate sobre la conveniencia de la acción militar en el extranjero mientras mantenemos un compromiso inquebrantable con aquellos a quienes hemos pedido que se adentren en el peligro. 

8. Los servidores públicos no necesitan ser nuestros sacerdotes. Cualquier negocio que compensara a sus empleados de la manera en que el gobierno federal compensa a los servidores públicos lucharía por sobrevivir. 

9. Deberíamos mostrar mucha más gracia hacia aquellos que se han sometido a la vida pública. La erradicación de cualquier espacio para el perdón —un abandono de cualquier tolerancia a las complejidades y contradicciones de la psique humana— puede dejarnos con un elenco de personajes al timón que llegaremos a lamentar. 

10. La psicologización de la política moderna nos está llevando por mal camino. Aquellos que miran a la arena política para nutrir su alma y sentido del yo, que dependen demasiado de que su vida interna encuentre expresión en personas que tal vez nunca conozcan, quedarán decepcionados. 

11. Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado ansiosa por apresurar, y a menudo se regocija ante, la desaparición de sus enemigos. La derrota de un oponente es un momento para pausar, no para regocijarse. 

12. La era atómica está terminando. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión construida sobre I.A. está a punto de comenzar. 

13. Ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado valores progresistas más que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuánto más oportunidad existe en este país para aquellos que no son élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta. 

14. El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Demasiados han olvidado o tal vez dan por sentado que casi un siglo de alguna versión de paz ha prevalecido en el mundo sin un conflicto militar entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas y sus hijos y ahora nietos— nunca han conocido una guerra mundial. 

15. La neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse. El desarme de Alemania fue una sobre-corrección por la que Europa ahora está pagando un precio alto. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con alterar el equilibrio de poder en Asia. 

16. Deberíamos aplaudir a aquellos que intentan construir donde el mercado ha fallado en actuar. La cultura casi se ríe disimuladamente del interés de Musk en la narrativa grandiosa, como si los multimillonarios debieran simplemente quedarse en su carril de enriquecerse a sí mismos . . . . Cualquier curiosidad o interés genuino en el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez acecha por debajo de un desprecio apenas velado. 

17. Silicon Valley debe jugar un rol en abordar el crimen violento. Muchos políticos en Estados Unidos han encendido los hombros esencialmente cuando se trata de crimen violento, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema o asumir cualquier riesgo con sus electorados o donantes en la búsqueda de soluciones y experimentos en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas. 

18. La exposición despiadada de las vidas privadas de las figuras públicas aleja demasiado talento del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra aquellos que se atreven a hacer algo más que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se queda con un roster significativo de recipientes ineficaces y vacíos cuya ambición uno perdonaría si hubiera alguna estructura de creencia genuina acechando dentro. 

19. La cautela en la vida pública que inadvertidamente fomentamos es corrosiva. Aquellos que no dicen nada malo a menudo no dicen nada sustancial en absoluto. 

20. La intolerancia generalizada hacia la creencia religiosa en ciertos círculos debe resistirse. La intolerancia de la élite hacia la creencia religiosa es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos dentro de él reclamarían. 

21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras permanecen disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas e incluso subculturas . . . han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor, regresivas y dañinas. 

22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en América y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el medio siglo pasado definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero ¿inclusión en qué? 

Extractos del #1 New York Times Bestseller "The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West", de Alexander C. Karp & Nicholas W. Zamiska

(Traducidos del inglés por google)

9:34 a. m. · 19 abr. 2026 ·430,1 mil Visualizaciones

24.3.26

Peter Thiel, el magnate de Palantir, la empresa de control social que utiliza el análisis de macrodatos para «predecir» estadísticamente el comportamiento de individuos, grupos y comunidades y así controlarlos, no es solo un magnate adinerado como Gates, Bezos y otros multimillonarios como él. Opera según la lógica de la conquista del poder político para diseñar una nueva sociedad occidental basada en la idea del control totalitario de las masas, confiado a pequeños grupos capaces de comprender los desafíos que plantean otras potencias y superpotencias (China ante todo, pero no solo) y contrarrestarlos para mantener la hegemonía y el dominio. Es algo mucho más complejo y matizado que un programa político... está llevando a cabo una política de penetración generalizada e invasiva de sus sistemas de control informático, que ahora controlan tres cuartas partes del gobierno estadounidense y avanzan constante y continuamente en los gobiernos europeos. Y no estamos hablando de software de procesamiento de textos. Estamos hablando de software utilizado por la policía y el ejército para controlar, predecir, dirigir y gestionar el comportamiento de multitudes de individuos. Y es propiedad de Palantir, no de quienes lo usan... si queremos ver el rostro del nuevo poder totalitario y supremacista en Occidente, quedemos con la foto de Thiel y olvidémonos de Trump (Turi Comito)

"EL VERDADERO AMO DEL IMPERIO: PETER THIEL Y LA LARGA MARCHA DE LA SUPREMACÍA DIGITAL

El padre supremacista y amo de Palantir, la empresa de control social que utiliza el análisis de macrodatos para «predecir» estadísticamente el comportamiento de individuos, grupos y comunidades y así controlarlos, está llegando a Roma (quizás ya esté allí). Parece que tiene programada una conferencia «privada». No entiendo para quién está reservada, pero es fácil imaginar: otros supremacistas ricos e influyentes como él, convencidos de que solo la tecnología, controlada por élites ideológicamente cohesionadas, puede frenar la infame «declive» de Occidente. Ya he hablado de Thiel y de los demás magnates de la «mafia de PayPal» muchas veces en esta página. Insisto hoy de nuevo por una razón sencilla. Thiel no es solo un magnate adinerado como Gates, Bezos y otros multimillonarios como él. Es un ideólogo que maneja ciertos conceptos filosóficos con cierta familiaridad. Es alguien que no opera únicamente en términos de ganancias alcanzables. Opera según la lógica de la conquista del poder político para diseñar una nueva sociedad occidental basada en la idea del control totalitario de las masas, confiado a pequeños grupos capaces de comprender los desafíos que plantean otras potencias y superpotencias (China ante todo, pero no solo) y contrarrestarlos para mantener la hegemonía y el dominio. Es algo mucho más complejo y matizado que un programa político.

Es una cosmovisión, una ideología, de hecho. Que no es la liberal a la que estamos acostumbrados; eso, según Thiel, es una propuesta perdedora. Ahora bien, el problema no es que estemos tratando con uno de los muchos que compran votos para apoyar a un candidato del Imperio estadounidense (también). El problema es que este tipo ha colocado a personas afines en puestos de poder prácticamente en todas partes (el vicepresidente Vance es su protegido, pero docenas de figuras poderosas están colocadas en todos los ámbitos: militar, inteligencia, bienestar social, etc.). Pero, aún peor, está llevando a cabo una política de penetración generalizada e invasiva de sus sistemas de control informático, que ahora controlan tres cuartas partes del gobierno estadounidense y avanzan constante y continuamente en los gobiernos europeos. Y no estamos hablando de software de procesamiento de textos. Estamos hablando de software utilizado por la policía y el ejército para controlar, predecir, dirigir y gestionar el comportamiento de multitudes de individuos. Y es propiedad de Palantir, no de quienes lo usan. Ya lo he escrito antes, y lo repetiré. Estados Unidos ya sufrió un golpe de Estado. Y no fue el peligroso payaso llamado Trump. Fueron Thiel y sus cómplices quienes, durante los últimos veinte años, se han infiltrado en prácticamente todos los bloques de poder político y administrativo estadounidenses mediante un software que ahora se ha vuelto indispensable y que solo su empresa puede modificar. Así que, si queremos ver el rostro del nuevo poder totalitario y supremacista en Occidente, quedemos con la foto de Thiel y olvidémonos de Trump o Epstein."

(Turi Comito, El Viejo Topo, 24/03/26)

23.3.26

Citrini Research y su escenario apocalíptico de la IA. Su mensaje era que, en muy pocos años, los «agentes» de IA sustituirán rápidamente a la mano de obra humana en todos los sectores de la economía. Esto provocaría un aumento masivo del desempleo, seguido de un colapso del consumo y una crisis financiera en el llamado «crédito privado» y las hipotecas... a principios de junio de 2028, pronosticaban una caída del 38 % en el precio de las acciones, una tasa de desempleo superior al 10 % y un colapso del mercado crediticio e hipotecario... El argumento principal era que los agentes de IA desarrollados por los gigantes tecnológicos serían tan productivos y eficaces que las empresas obtendrían enormes beneficios al sustituir la costosa mano de obra humana... La pérdida de ingresos provocaría impagos hipotecarios esta vez, por parte de los trabajadores de alta tecnología que cobraban salarios elevados... ¿Qué debemos pensar de este escenario apocalíptico? Sí, está surgiendo una economía impulsada por agentes de IA. Los agentes de IA para consumidores ya están empezando a reservar viajes y a realizar pequeñas compras... pero puede que no sea tan sencillo... los agentes de IA son digitales, no fabrican bienes físicos, que seguimos necesitando. Para ello, los agentes tendrán que combinarse con robots, lo que solo puede suponer una inversión exorbitante. Y este es el escenario real para una futura recesión... Los economistas convencionales sugieren que la mano de obra podría protegerse mediante un impuesto sobre los agentes de IA y el capital y/o ayudas gubernamentales a los desempleados, que son los remedios habituales que se ofrecen para la calamidad de Citrini. Pero eso no sería eficaz si finalmente se redujera la rentabilidad... En cambio, lo que se necesita es la propiedad colectiva de la tecnología de IA y de sus propietarios privados, de modo que cualquier ganancia en productividad se utilice para satisfacer las necesidades sociales (Michael Roberts)

 "Un informe publicado el pasado fin de semana por el oscuro grupo de analistas financieros Citrini Research sobre el impacto futuro de la IA aparentemente provocó una venta masiva en el mercado bursátil de las empresas de software. Citrini era poco conocido hasta que su informe «Global Intelligence Crisis» acumuló repentinamente más de 22 millones de visitas solo en X. El mensaje básico era que, en muy pocos años, los «agentes» de IA sustituirán rápidamente a la mano de obra humana en todos los sectores de la economía. Esto provocaría un aumento masivo del desempleo, seguido de un colapso del consumo y una crisis financiera en el llamado «crédito privado» y las hipotecas, lo que desencadenaría una recesión.          

Los autores de Citrini afirman que no estaban haciendo «predicciones», sino simplemente planteando un «escenario» que podría darse a principios de junio de 2028: pronosticaban una caída del 38 % en el precio de las acciones, una tasa de desempleo superior al 10 % y un colapso del mercado crediticio e hipotecario. Y todo porque la IA tenía tanto éxito que los agentes de IA usurparon el trabajo humano, especialmente en el desarrollo de software y otras tecnologías avanzadas que actualmente realizan trabajadores tecnológicos cualificados.

¿Cómo justificó Citrini este escenario apocalíptico para la economía, el mercado bursátil y millones de trabajadores, en su mayoría cualificados, que convenció tanto a los inversores estadounidenses (al menos durante un día o dos)? El argumento principal era que los agentes de IA desarrollados por los gigantes tecnológicos serían tan productivos y eficaces que las empresas obtendrían enormes beneficios al sustituir la costosa mano de obra humana. Pero entonces, dijo Citrini, millones de personas se quedarían sin salario, por lo que ya no podrían gastar como antes, y sería inevitable una recesión impulsada por el consumo.

Se describió el escenario de 2028. «Los propietarios de ordenadores vieron cómo su riqueza se disparaba al desaparecer los costes laborales. Mientras tanto, el crecimiento de los salarios reales se desplomó. A pesar de que el Gobierno se jactaba repetidamente de una productividad récord, los trabajadores de oficina perdieron sus puestos de trabajo a causa de las máquinas y se vieron obligados a aceptar puestos peor remunerados». La velocidad del dinero se estancó. La economía de consumo centrada en el ser humano, que representaba el 70 % del PIB en ese momento, se marchitó.» No habría escapatoria a esta fatalidad porque no había factores compensatorios que la detuvieran, «ningún freno natural». La pérdida de ingresos provocaría impagos hipotecarios, no por parte de los trabajadores con bajos ingresos, sino, esta vez, por parte de los trabajadores de alta tecnología que cobraban salarios elevados hasta que los agentes de IA tomaron el control.

El escenario de Citrini descartaba la visión convencional de las crisis como «destrucción creativa», es decir, que «la innovación tecnológica destruye puestos de trabajo y luego crea aún más». Esta vez no. Sí, «la IA ha creado nuevos puestos de trabajo. Ingenieros de prompts. Investigadores de seguridad de IA. Técnicos de infraestructura. Los seres humanos siguen estando en el circuito, coordinando al más alto nivel o dirigiendo por gusto. Sin embargo, por cada nuevo puesto creado por la IA, se han quedado obsoletos docenas. Los nuevos puestos pagaban una fracción de lo que pagaban los antiguos». Por lo tanto, la recesión resultante no corregiría la crisis, ya que no se trataba de una recesión cíclica tradicional, sino de una recesión estructural permanente.

Esto se debe a que «la IA mejoró y se abarató. Las empresas despidieron a trabajadores y luego utilizaron el ahorro para comprar más capacidad de IA, lo que les permitió despedir a más trabajadores. Los trabajadores desplazados gastaron menos. Las empresas que venden productos a los consumidores vendieron menos, se debilitaron e invirtieron más en IA para proteger sus márgenes. La IA mejoró y se abarató. Un círculo vicioso sin freno natural». La inteligencia humana ya no será necesaria, porque «la inteligencia artificial es ahora un sustituto competente y en rápida mejora de la inteligencia humana en una gama cada vez mayor de tareas».

 ¿Qué debemos pensar de este escenario apocalíptico? Al parecer, muchos inversores del mercado tecnológico estadounidense se lo creyeron, al menos durante un día. Pero recobraron el sentido común cuando los economistas convencionales y otras personas les aseguraron que Citrini estaba planteando un escenario en solo dos años que nunca iba a suceder. Como se ha mostrado en publicaciones anteriores, las innovaciones tecnológicas tardan algún tiempo en impregnar una economía y provocar un cambio radical en la productividad y su impacto en la población activa.

La OCDE calcula que podrían pasar hasta 20 años antes de que la IA se convierta en una «tecnología de uso general», lo que supone que los modelos y agentes de IA hayan adquirido experiencia y sean al menos tan infalibles como los humanos. Y un nuevo informe sostiene que se tardó 100 años en pasar de la generación de corriente eléctrica de Michael Faraday y Joseph Henry en la década de 1830 a la electricidad que impulsó el crecimiento de la productividad y transformó la economía. ChatGPT solo apareció en escena hace cinco años.

Sí, está surgiendo una economía impulsada por agentes de IA. Los agentes de IA para consumidores ya están empezando a reservar viajes y a realizar pequeñas compras de forma autónoma para los compradores. Pronto se encargarán de una mayor parte del proceso de compra de principio a fin en compras complejas: negociarán precios y condiciones, coordinarán entregas y devoluciones y realizarán transacciones con otros agentes a la velocidad de una máquina. El mercado mundial de agentes de IA, valorado en 5400 millones de dólares en 2024, se prevé que alcance los 236 000 millones de dólares en 2034.

Para las empresas, esto significa que una parte cada vez mayor de ellas no contará con seres humanos. Serán agentes que actuarán en nombre de personas físicas, interactuando con otros agentes que representen a vendedores, proveedores de logística y procesadores de pagos. La mayor parte de la cadena de suministro comercial podría acabar siendo de agente a agente.

O eso se dice, pero puede que no sea tan sencillo. Todavía hay muchos problemas con la capacidad de estos agentes para comunicarse entre sí y proporcionar un servicio fiable que iguale al trabajo humano cualificado y experimentado. Además, los agentes de IA son digitales, no fabrican bienes físicos, que seguimos necesitando. Para ello, los agentes tendrán que combinarse con robots, lo que solo puede suponer una inversión exorbitante. Y este es el escenario real para una futura recesión. Muchos comentaristas mainstream sobre el artículo de Citrini consideraron que era «puro Marx» porque planteaba un colapso del consumo sin recuperación, es decir, el fin del capitalismo. Pero una recesión y un colapso impulsados por el consumo no son la teoría de las crisis de Marx, aunque la mayoría de los economistas convencionales (y muchos izquierdistas) piensen que sí lo son.

Marx rechazó en numerosas ocasiones la teoría del «subconsumo» de las crisis. La teoría de Marx no se basaba en el subconsumo, sino en la sobreinversión o la acumulación. Los capitalistas recurren a la tecnología y las máquinas para reducir los costes de producción y aumentar la rentabilidad mediante la reducción de mano de obra. Pero, según la teoría marxista, solo el trabajo humano puede crear valor en la producción, por lo que surge una contradicción entre intentar aumentar la productividad del trabajo eliminando gran parte de él e intentar mantener una mayor rentabilidad. La caída de la rentabilidad con el tiempo conduce a una caída de los beneficios y, a continuación, a una «huelga» de inversión por parte de los capitalistas. Ese es el «freno natural» que Citrini afirma que no existe con la IA. Los capitalistas dejan de invertir, luego despiden a los trabajadores y es entonces cuando estos no pueden mantener el consumo. Los críticos principales de Citrini tienen razón al decir que si la IA aumenta tanto la productividad, provocará una caída de los precios, por lo que se mantendrá el poder adquisitivo de los consumidores. Pero ignoran el verdadero escenario apocalíptico: el aumento de la productividad significa un menor crecimiento del valor y, en última instancia, una caída de la rentabilidad.

Históricamente, el impacto de la tecnología tiene otra cara. El cambio tecnológico ha sido el principal motor del crecimiento del empleo a lo largo de la historia. Alrededor del 60 % de los trabajadores de Estados Unidos están empleados hoy en día en ocupaciones que no existían en 1940. En la década de 1840, Friedrich Engels argumentó que la mecanización destruía puestos de trabajo, pero también creaba otros nuevos en nuevos sectores. El historiador Robert Allen caracterizó ese período como la «pausa de Engels», cuando la revolución industrial hizo avanzar la producción a pasos agigantados, pero los salarios y el empleo no lo hicieron. Los salarios reales solo comenzaron a aumentar durante el largo auge de la década de 1850.

En la década de 1850, Marx aclaró estas dos caras de la «destrucción creativa»: «Tan pronto como la maquinaria ha liberado a una parte de los trabajadores empleados en una rama determinada de la industria, los hombres de reserva también se desvían hacia nuevos canales de empleo y son absorbidos por otras ramas; mientras tanto, las víctimas originales, durante el período de transición, en su mayoría mueren de hambre y perecen» (Grundrisse). Así que, al final, las nuevas tecnologías pueden hacer avanzar la economía, pero solo después de un tiempo y a expensas de la mano de obra (y no para siempre).

Los economistas convencionales sugieren que la mano de obra podría protegerse mediante un impuesto sobre los agentes de IA y el capital y/o ayudas gubernamentales a los desempleados, que son los remedios habituales que se ofrecen para la calamidad de Citrini. Pero eso no sería eficaz si finalmente se redujera la rentabilidad. En cambio, lo que se necesita es la propiedad colectiva de la tecnología de IA y de sus propietarios privados, de modo que cualquier ganancia en productividad se utilice para satisfacer las necesidades sociales (reducción de la jornada laboral y aumento de los bienes y servicios públicos).

Hubo tres razones por las que los inversores del mercado de valores entraron en pánico al leer el escenario de Citrini, a pesar de las lagunas en sus argumentos. Los inversores ya estaban preocupados por una posible burbuja de IA que estallara si la enorme inversión en modelos de IA no generaba suficientes beneficios. Los inversores también podían ver que las empresas de desarrollo de software existentes que utilizan mano de obra humana se ven amenazadas por los agentes de IA; y también les preocupaba que cualquier estallido de la burbuja pudiera extenderse a los prestamistas privados no regulados y provocar una crisis sistémica. Pero los inversores se han tranquilizado con los contraargumentos al escenario apocalíptico de Citrini y, por el momento, todo ha vuelto a la normalidad."

(michael roberts, blog, 27/02/26, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original)

18.2.26

Gracias a la Inteligencia Artificial, los trabajadores de oficina están descubriendo lo que sus antecesores de oficina aprendieron hace medio siglo: son desechables... la idea de que los multimillonarios tecnológicos y las élites estén involucrados en una campaña a gran escala específicamente contra los trabajadores de cuello blanco pasa por alto una verdad más profunda e incómoda: lo que estamos presenciando no es una vendetta política coordinada contra la clase usuaria de computadoras. Es simplemente el capitalismo funcionando exactamente como está previsto... incluso empresas que antes se promocionaban como progresistas, orientadas a la misión y «centradas en el ser humano» de repente recortan equipos a medida que sus accionistas exigen mayores retornos trimestrales. El sector privado no necesita el permiso de Trump para eliminar empleos... ahora, gracias a una economía inestable y a la IA, los profesionales se están proletarizando. Sus habilidades están siendo descualificadas por algoritmos, y su conocimiento especializado se está mercantilizando en un conjunto de entrenamiento para la siguiente iteración de ChatGPT... la solución es construir solidaridad en todos los sectores del trabajo, desde las fábricas hasta los campus tecnológicos, y presionar para lograr soluciones políticas colectivas: redes de seguridad social sólidas, garantías de empleo, inversión pública en trabajo que los mercados no valoran y control democrático sobre el despliegue de tecnologías transformadoras La guerra de clases contra los trabajadores de cuello blanco es simplemente más capitalismo (Ryan Zickgraf)

 "Gracias a la IA, los trabajadores de oficina están descubriendo lo que sus antecesores de oficina aprendieron hace medio siglo: son desechables.

La semana pasada, el presentador de MSNBC, Chris Hayes, anunció en X que los trabajadores administrativos estadounidenses eran las últimas víctimas de una nueva guerra de clases liderada por multimillonarios tecnológicos. El objetivo, escribió, era «hacer con los trabajadores administrativos lo que la globalización y el neoliberalismo hicieron con los obreros».

Ese hilo se viralizó porque la narrativa es seductora. Las historias sobre despidos masivos en empresas tecnológicas, sumadas a los ataques de Donald Trump y la Nueva Derecha contra las «élites acreditadas», parecen evidencia de algo tan sísmico como sistémico. Pero la idea de que los multimillonarios tecnológicos y las élites estén involucrados en una campaña a gran escala específicamente contra los trabajadores de cuello blanco pasa por alto una verdad más profunda e incómoda: lo que estamos presenciando no es una vendetta política coordinada contra la clase usuaria de computadoras. Es simplemente el capitalismo funcionando exactamente como está previsto.

Ciertamente, los datos recientes sobre empleos son desalentadores. Según el último Informe de Empleo de ADP , el crecimiento del empleo administrativo no solo se ha desacelerado; ha entrado en un período de contracción. Aunque los empleadores privados agregaron unos míseros 22.000 empleos en enero de 2026, el sector de servicios profesionales perdió 57.000 puestos. El mes pasado, los empleadores estadounidenses anunciaron más de 108.000 recortes de empleos, el total más alto para principios de año desde la Gran Recesión de 2009, con despidos que aumentaron un 118 por ciento interanual y más del 200 por ciento desde finales de 2025. Muchos de esos recortes fueron en profesiones administrativas, y los sospechosos habituales en las grandes tecnológicas están liderando la carga: Amazon ha implementado múltiples rondas de recortes, eliminando alrededor de 16.000 empleos corporativos en enero como parte de un objetivo más amplio de recortar unos 30.000 roles administrativos. Meta continuó con los despidos en su división Reality Labs y otros equipos, con cientos de puestos ya recortados a principios de 2026.

La tentación es interpretar esta masacre de recortes de empleos desde la perspectiva de la guerra cultural entre MAGA y liberales. Es cierto que, al comienzo del segundo mandato de Trump, comenzó con la espada desenvainada contra los bastiones liberales: universidades, agencias federales y ONG. Los artífices del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) lanzaron un ataque multifacético contra funcionarios, científicos y universidades mediante recortes de fondos y despidos. En su campaña de venganza en la Casa Blanca, Trump pareció especialmente dispuesto a atacar a los oficinistas con educación universitaria, ya que eran el segmento de la población con menos probabilidades de apoyarlo.

Pero, si bien preocupantes, estos fueron ataques dirigidos, pero relativamente limitados, contra el mundo académico, los funcionarios y los burócratas, no una guerra de clases a nivel nacional dirigida específicamente a los trabajadores administrativos. Lo cierto es que los multimillonarios tecnológicos no odian a la clase profesional-gerencial como lo hace MAGA; simplemente encontraron una forma más económica de reemplazar a gran parte de ella, mientras que en el proceso adiestraban a los supervivientes. Es una historia sobre la IA o, al menos, sobre la exuberancia corporativa en torno a la sobrevalorada promesa de la IA.

Para finales de 2025, la IA se había citado como un factor contribuyente a casi 55.000 despidos nacionales, según cifras de Challenger, Gray & Christmas, y las grandes empresas citan cada vez más la automatización como justificación para recortar personal. El director ejecutivo de Salesforce, Marc Benioff, afirmó que la compañía despidió a cuatro mil empleados de atención al cliente una vez que las herramientas de IA absorbieron aproximadamente la mitad de la carga de trabajo, lo que se tradujo directamente en recortes de nómina.

Si las corporaciones pueden utilizar la IA para finalmente alcanzar un nivel de «suficientemente bueno» para redactar código, escribir informes, moderar contenido y optimizar la logística, eso significa que viene después de cualquier trabajo que implicara tareas que solían requerir, digamos, un profesional acreditado de $120,000 al año. Reducir el número de personal en la gerencia media, la programación o la comunicación es simplemente la última iteración del cálculo que llevó a las fábricas a adoptar cintas transportadoras o robots para reducir el número de personal. Usar la tecnología para exprimir la misma productividad de menos trabajadores no es una traición a la promesa del capitalismo; es la promesa, y lo ha sido durante cientos de años. Como observó Karl Marx en El Capital , la maquinaria y la automatización se despliegan no para aligerar el trabajo, sino para profundizar el control del capital sobre el trabajo. «El objetivo constante de estas mejoras es disminuir el trabajo manual para un capital dado, que, gracias a estas mejoras, no solo requiere menos trabajadores, sino que también sustituye constantemente a los menos calificados por los más calificados», escribió.

El problema con esta narrativa específica de «guerra de clases» entre técnicos y profesionales de oficina es que personifica un sistema sin una estrategia central ni un plan unificado más allá de la extracción de valor. Para el trabajador de oficina promedio —aquel que no es un redactor de políticas de alto nivel, sino un experto en hojas de cálculo o un estratega de contenido de nivel medio—, la amenaza no proviene de un decreto trumpiano. Proviene del informe trimestral de ganancias. Por eso, incluso empresas que antes se promocionaban como progresistas, orientadas a la misión y «centradas en el ser humano» de repente recortan equipos a medida que sus accionistas exigen mayores retornos trimestrales. El sector privado no necesita el permiso de Trump para eliminar empleos.

Llevamos años viendo venir esta colisión entre la IA y el empleo, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. Un estudio de Oxford de 2013 especuló que casi la mitad de las profesiones actuales podrían ser eliminadas por la automatización en la próxima generación. Durante su campaña presidencial de 2019, el candidato Andrew Yang fue elogiado por Paul Revere por lo que llamó la «Cuarta Revolución Industrial» de la robótica y la automatización, y la disrupción que tendría en los empleos. Hace tres años, yo mismo escribí en Jacobin que la IA no era una amenaza teórica, sino real, para los trabajadores administrativos.

Por eso no me creo la afirmación de Chris Hayes de que los oligarcas tecnológicos se están rindiendo repentinamente ante Trump y que «convertirán el condado de Marin en Youngstown, Ohio», para desangrar a Silicon Valley y convertirlo en el nuevo Cinturón Industrial. La «guerra» que describe Hayes es, en realidad, la clase profesional que finalmente experimenta la misma precariedad que ha definido la vida de la clase trabajadora durante medio siglo. Durante décadas, el contrato social de la clase profesional se basó en la idea de que si obtenías los títulos adecuados y dominabas la jerga correcta, te prometían un lugar en la mesa, o al menos un lugar cómodo en la sala de espera. Pero ahora, gracias a una economía inestable y a la IA, los profesionales se están proletarizando. Sus habilidades están siendo descualificadas por algoritmos, y su conocimiento especializado se está mercantilizando en un conjunto de entrenamiento para la siguiente iteración de ChatGPT.

Si hay una apertura política aquí, no está en proclamar a las PMC como una clase sitiada, sino en construir solidaridad en todos los sectores del trabajo, desde las fábricas hasta los campus tecnológicos, y presionar para lograr soluciones políticas colectivas: redes de seguridad social sólidas, garantías de empleo, inversión pública en trabajo que los mercados no valoran y control democrático sobre el despliegue de tecnologías transformadoras." 

Ryan Zickgraf , JACOBIN, 14/02/26, traducción Gaceta Crítica) 

13.2.26

Varoufakis: Cuando la start-up china DeepSeek revolucionó el mercado de productos de Inteligencia Artificial con un servicio gratuito mucho menos costoso y de la misma calidad que ChatGPT, las grandes tecnológicas se dieron cuenta de que sus perspectivas como proveedores de productos basados en IA (o servicios de suscripción) habían llegado a su fin... A medida que los costes de los modelos aumentan exponencialmente, los ingresos por suscripción aumentan de forma más o menos lineal. Esto es insostenible... En ese momento, el rostro arrugado y retrógrado de la IA se hundirá, quizá muera por completo... las empresas de IA comenzaron a trasladar sus tecnologías del sector capitalista de la economía al sector tecnogefeudal ya existente... una versión avanzada de un bot como Alexa, impulsada por IA. No solo te conocerá a la perfección, sino que también será capaz de hablarte de una manera prácticamente indistinguible de la de un humano... Esto está a años luz del mero capitalismo de vigilancia, un sistema anterior en el que las máquinas te espiaban para que los anunciantes pudieran orientar su material de marketing... Con este tipo de poder oculto bajo su bonhomía humana, los bots de IA similares a Alexa cultivarán rápidamente en ti una neurodependencia. Se volverán indispensables para tu psique...Cambiar al bot de la competencia será casi impensable, más parecido a un divorcio desgarrador que a encontrar otra tienda online en la que comprar cosas. ¿Podemos escapar de la esclavitud de la Inteligencia Artificial? Sólo la izquierda puede domar a las grandes tecnológicas... empezando con pequeños pasos regulatorios, como legislar la interoperabilidad o derogar la legislación que aumenta el poder exorbitante de las grandes tecnológicas, antes de pasar a tareas más ambiciosas, como construir un patrimonio monetario digital común y replantearse los derechos de propiedad sobre los datos y el capital en la nube. Solo entonces tendremos la oportunidad de convertir la IA en un facilitador benigno para la humanidad

 "Janus, el dios romano de los comienzos y los finales, no tenía dos cabezas separadas, sino que eran dos rostros unidos en un solo ser divino. Uno miraba al pasado y el otro al futuro. La IA también comprende dos rostros unidos en una red de máquinas sumamente poderosa. Y esta dualidad es la clave para responder a las preguntas más frecuentes hoy en día: ¿es la IA una burbuja a punto de estallar? ¿O está a punto de demostrar que los detractores se equivocan al seguir adelante? La respuesta correcta es sí a ambas preguntas.

La cara retrospectiva de la IA, desgastada y llena de recuerdos, es efectivamente una burbuja a punto de estallar. Esta cara de la IA se dedica a la producción capitalista estándar de mercancías. Una suscripción a ChatGPT es un producto como cualquier otro: como una suscripción al New York Times, un contrato de seguro de coche o el alquiler de un vehículo. Pero en enero del año pasado, la start-up china DeepSeek revolucionó el mercado de productos de IA con un servicio gratuito mucho menos costoso de producir y de la misma calidad que ChatGPT. Fue entonces cuando las grandes tecnológicas se dieron cuenta de que sus perspectivas como proveedores de productos basados en IA (o servicios de suscripción) habían llegado a su fin.

 Ahora hay pruebas claras de que empresas como OpenAI, que se dedican a vender suscripciones de IA, han aplicado márgenes excesivos. A medida que los costes de los modelos de lenguaje grandes (LLM) aumentan exponencialmente, los ingresos por suscripción aumentan de forma más o menos lineal. Esto es insostenible y siempre llega un momento en el que lo insostenible ya no se puede sostener. En ese momento, el rostro arrugado y retrógrado de la IA se hundirá, quizá muera por completo.

¿Qué hay de la segunda cara de la IA? Después de que el momento DeepSeek diera el pistoletazo de salida, las empresas de IA comenzaron a trasladar sus tecnologías del sector capitalista de la economía al sector tecnogefeudal ya existente. Mucho antes de que los LLM pudieran emular la interacción humana, las interfaces de capital en la nube, como Alexa, Siri, el Asistente de Google o el algoritmo basado en la web de Amazon, ya habían permitido a las grandes tecnológicas obtener importantes rentas de la nube del resto de nosotros. Una vez que entrabas en amazon.com, salías del capitalismo. Pero ahora la segunda cara de la IA permite a las grandes tecnológicas aumentar su poder de extracción.

 Piensa en lo que muy pronto será capaz de hacer una versión avanzada de un bot como Alexa, impulsada por IA. No solo te conocerá a la perfección, sino que también será capaz de hablarte de una manera prácticamente indistinguible de la de un humano. Recordará todo lo que hayas dicho, hecho o deseado, y podrá remontarse años atrás. Tendrá un recuerdo perfecto de tus caprichos, tus gustos musicales, tus hábitos de compra y tus decepciones. Te hará compañía tanto en los buenos como en los malos momentos. Será capaz de predecir cuándo una de sus recomendaciones te molestará. Te llevará al límite de tu tolerancia sin cruzar tus líneas rojas.

Esto está a años luz del mero capitalismo de vigilancia, un sistema anterior en el que las máquinas te espiaban para que los anunciantes pudieran orientar su material de marketing. Con una interfaz habilitada para la IA, Amazon, Meta y Google pronto interactuarán contigo de formas que hoy parecen tan inconcebibles como lo era para los informáticos hace ocho años el espectáculo de AlphaZero enseñándose a sí mismo desde cero a jugar al ajedrez, superando en 24 horas los 3000 años de ajedrez humano.

 Con este tipo de poder oculto bajo su bonhomía humana, los bots de IA similares a Alexa cultivarán rápidamente en ti una neurodependencia. Se volverán indispensables para tu psique. Cambiar al bot de la competencia será casi impensable, más parecido a un divorcio desgarrador que a encontrar otra tienda online en la que comprar cosas. En ese momento, toda esperanza de que la competencia en el mercado tenga futuro se desvanece.

Las economías de escala masivas son sinónimo de monopolio natural, una de las pocas cosas útiles que enseñamos a los estudiantes de economía en la universidad. Esa es la razón por la que no podemos tener varias empresas de agua compitiendo en la misma ciudad, instalando diferentes tuberías de agua que recorren nuestras calles y paredes. Por razones similares, un puñado de grandes empresas tecnológicas hiperescalables poseen y controlan los medios de producción de la IA. Para cualquier empresa o startup que quiera desarrollar una capacidad seria en IA, acceder a la infraestructura de estas hiperescalables no solo es conveniente, sino una necesidad fundamental. Esto les da una enorme influencia sobre el ritmo, el coste y la dirección de la segunda cara de la IA.

«Las economías de escala masivas son sinónimo de monopolio natural».

 Con visión de futuro, lúcida, expectante e inmune al estallido de la burbuja de la IA, la segunda cara de la IA está buscando caminos aún no transitados hacia un futuro cercano que apenas podemos imaginar. Lo más intrigante es que se está centrando en un ámbito que poco tiene que ver con lo que podemos describir útilmente como mercados capitalistas. Tenemos muchas pruebas de que esto ya está sucediendo. Un buen ejemplo es Instacart, una empresa que ha llevado las tiendas de comestibles tradicionales al sector tecnofeudal, extendiendo el capital en la nube habilitado por la IA a miles de minoristas, de todos los tamaños y localidades. El resultado es una forma de discriminación de precios tan extrema que anula las características más básicas de un mercado capitalista.

 Esta práctica de «optimización perfecta de precios» es ahora imitada por todos los grandes minoristas de Estados Unidos y otros países. Instacart no solo extrae lo que los economistas denominan «excedente del consumidor» (la diferencia entre el precio que paga el consumidor y el precio máximo que está dispuesto a pagar), sino que, lo que es más importante, hace que la competencia de precios sea prácticamente imposible. Capaz de recopilar los patrones de comportamiento de cada consumidor, sigue un patrón de precios que impide comparar precios entre personas o periodos de tiempo dentro de una misma tienda o plataforma, pero también entre diferentes tiendas y plataformas. Por si fuera poco, Instacart permite a los minoristas físicos y a las plataformas digitales coludirse —a veces incluso sin que lo sepan sus gerentes— de formas que el ojo humano no puede discernir. El sistema está diseñado para ser invisible, indiscernible; un disolvente irresistible de todo lo que pueda describirse como mecanismo de mercado.

La segunda cara de la IA, la tecnofeudal, prevalece y seguirá haciéndolo tras el estallido de la burbuja de la IA. No podría ser de otra manera. Ante la disyuntiva entre los precarios beneficios que cualquier start-up, como DeepSeek, puede disolver de la noche a la mañana y las rentas de la nube que las máquinas habilitadas para la IA pueden asegurar a largo plazo, las grandes tecnológicas optaron por lo segundo. Cualquier empresa que, hoy en día, siga intentando obtener beneficios suministrando productos básicos basados en la IA tendrá que pasar a extraer rentas de la nube en el sector tecnofeudal o perecer.

 ¿Qué significa esto para nosotros, para el futuro de la humanidad? Los optimistas tecnológicos están convencidos de que la IA nos abrirá nuevas perspectivas de placer, productividad y riqueza. Pero no puedo compartir su optimismo.

He aquí el motivo. Los sectores tradicionales capitalistas de la economía y los sectores tecnofeudales impulsados por la IA están inmersos en un conflicto dinámico: el valor se crea en estos últimos y es usurpado por los primeros. Cuando la rentabilidad del sector capitalista supera un umbral determinado, el capital en la nube impulsado por la IA se acumula en exceso en el sector tecnofeudal y la tasa de extracción de renta de la nube acaba cayendo. Y cuando las tasas de extracción de renta de la nube impulsadas por la IA caen por debajo de otro umbral, el capital productivo (incluidas las máquinas impulsadas por la IA) se ve atraído por el sector capitalista, lo que hace bajar la tasa de beneficio. Y así sucesivamente.

Se asemeja a un enfrentamiento entre depredadores y sus presas. Cuando los depredadores se alimentan insaciablemente de sus presas, estas disminuyen, lo que provoca que los depredadores acaben muriendo de hambre. La población de presas se recupera entonces, solo para dar a los depredadores otra oportunidad de devorarlas. ¿Existe un estado final para esta dinámica cíclica? Creo que sí: el colapso sistémico.

 La intuición detrás de mi sombrío pronóstico es simple. El mayor logro de las grandes tecnológicas es el éxito de sus máquinas y algoritmos de IA a la hora de reclutar a miles de millones de personas para que trabajen gratis —publicando vídeos, escribiendo reseñas, enviando textos— y aumentando así su capacidad para obtener rentas de la nube. Pero, ¿qué ocurre cuando aumenta la proporción entre las rentas de la nube impulsadas por la IA y la masa salarial de las grandes tecnológicas? El poder adquisitivo agregado de la sociedad disminuye, la trayectoria de la tasa de beneficio de las empresas capitalistas se desploma y, finalmente, las rentas de la nube de las grandes tecnológicas también disminuyen. La volatilidad y el estancamiento secular que siempre han sido endémicos del capitalismo se convertirán, de esta manera, en un círculo vicioso de colapso de las rentas de la nube y los beneficios capitalistas.

Esa es la historia de la segunda cara de la IA y de cómo una tecnología prodigiosa con capacidades prometeicas acabará, con toda probabilidad, de forma daedaliana. En la mitología antigua, Prometeo personificaba la esperanza de que la tecnología fuera un facilitador para la humanidad. Aunque él mismo era prometeico, Dédalo, el ingeniero genio que construyó el Laberinto para el rey Minos con el fin de contener al Minotauro, quedó atrapado en su propia obra. Incluso cuando inventó máquinas voladoras para que él y su hijo Ícaro escaparan de Creta, todo terminó en tragedia. Lo mismo ocurre hoy en día con la IA. Los ingenieros prometeicos la inventaron y desarrollaron solo para que su segunda cara, más fea, los aprisionara —así como al resto de nosotros— dentro de un sistema tecnológico hipercomplejo, envolvente y laberíntico.

 Y así, cuando mis amigos me preguntan por qué me molesto en ocuparme de la política electoral, que saben que detesto profundamente, les respondo que solo hay un camino desde la prisión de Dédalo hasta el ideal prometeico: la política democrática radical. «¿Qué significa eso?», me preguntan. Significa empezar con pequeños pasos regulatorios, como legislar la interoperabilidad o derogar la legislación que aumenta el poder exorbitante de las grandes tecnológicas, antes de pasar a tareas más ambiciosas, como construir un patrimonio monetario digital común y replantearse los derechos de propiedad sobre los datos y el capital en la nube. Solo entonces tendremos la oportunidad de convertir la IA en un facilitador benigno para la humanidad."

( , Un Herd, 12/02/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)

3.2.26

Las autoridades federales identifican al «líder de Antifa»... Al menos eso es lo que dice la lista que están elaborando... Chandler Patey, de veintinueve años, lleva meses protestando regularmente frente a las instalaciones locales del ICE en South Portland y, según las noticias locales, ofrece su apartamento a otros manifestantes para que utilicen el baño o se laven el spray pimienta. Para el Departamento de Seguridad Nacional, «es el líder de Antifa en Portland, Oregón»... Los documentos que me han filtrado muestran que Patey y otros innumerables manifestantes estadounidenses han sido tildados de terroristas nacionales. Como resultado, su información privada está siendo recopilada y almacenada en un sistema de inteligencia del DHS... La elevación por parte del Gobierno de un ciudadano corriente como Patey a la categoría de cerebro terrorista es el resultado de un sutil proceso burocrático revelado en este y otros documentos del DHS, que ha estado desesperado por reunir pruebas, por escasas que sean, de una epidemia de terrorismo interno de izquierda... los agentes federales pueden acceder al menos a 28 bases de datos diferentes que mantiene el Gobierno... Se recopilan el nombre legal, los alias, la fecha de nacimiento, el número de la seguridad social, el número de pasaporte, la dirección del domicilio y la información biográfica de sus objetivos. «Chandler Patey fue identificado a través de una investigación de código abierto como participante activo en las protestas»... el informe añade: «Patey aparece en muchos vídeos defendiendo los principios de Antifa»... Cuando se le preguntó por su supuesto refugio, Patey, con voz suave, dejó que los medios locales lo vieran por sí mismos... Por ridículo que pueda parecer todo esto, los funcionarios de seguridad nacional me dicen que muchos, si no la mayoría, de los agentes federales se han tomado muy en serio toda la retórica sobre las oscuras redes de Antifa... Todo esto es consecuencia de la designación por parte del presidente Trump de Antifa como «organización terrorista nacional»... Altos funcionarios del DHS me han descrito la pesadilla burocrática que supone tener que encontrar una forma legal de aplicar las directivas claramente escandalosas de un presidente electo al que sienten que no pueden ignorar (Ken Klippenstein)

 "Chandler Patey, de veintinueve años, lleva meses protestando regularmente frente a las instalaciones locales del ICE en South Portland y, según las noticias locales, ofrece su apartamento a otros manifestantes para que utilicen el baño o se laven el spray pimienta.

Para el Departamento de Seguridad Nacional, «es el líder de Antifa en Portland, Oregón».

Esa frase aparece en un informe interno elaborado por el DHS, la mayor agencia policial del país. Según ellos, Patey, un joven que no ha sido acusado de ningún delito y que parece un manifestante cualquiera sacado de las calles de Minneapolis, es un terrorista nacional.

En el apartamento de Patey, los presentadores de Fox News Laura Ingraham y Jesse Waters vieron algo siniestro: un «refugio de Antifa», como lo llamaron en varios segmentos. Por supuesto, este tipo de idiotez no es nada nuevo en los estándares de las noticias por cable, pero el gobierno federal también se está sumando a la histeria. Los documentos que me han filtrado muestran que Patey y otros innumerables manifestantes estadounidenses han sido tildados de terroristas nacionales. Como resultado, su información privada está siendo recopilada y almacenada en un sistema de inteligencia del DHS que se muestra a continuación. (...)

 Cuando se le preguntó sobre la inclusión de Patey en el sistema y cómo esto concuerda con la respuesta de la portavoz Tricia McLaughlin a mi informe sobre las listas de vigilancia del DHS, en la que afirmaba que «NO existe ninguna base de datos de "terroristas nacionales" gestionada por el DHS», el Departamento de Seguridad Nacional no respondió a la solicitud de comentarios.

La elevación por parte del Gobierno de un ciudadano corriente como Patey a la categoría de cerebro terrorista es el resultado de un sutil proceso burocrático revelado en este y otros documentos del DHS que he obtenido. Estos documentos muestran que, desde casi el comienzo de la administración Trump, el DHS ha estado desesperado por reunir pruebas, por escasas que sean, de una epidemia de terrorismo interno de izquierda.

Esta necesidad burocrática de encontrar terroristas entre los manifestantes es lo que provocó la muerte de Renee Good y Alex Pretti.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, así como otras subagencias del DHS, trabajan intensamente para producir «pruebas» que alimenten el frenesí del terrorismo interno a través del «Sistema de Informes de Inteligencia - Próxima Generación» (IRS-NG), un portal creado para rastrear a los terroristas extranjeros que intentan colarse en Estados Unidos. Como ya he informado, hay tantas bases de datos, tanto para introducir como para extraer datos, que los analistas necesitan un sistema de información independiente para clasificar lo que se sabe y quiénes deberían ser los posibles objetivos.

Según los registros del Departamento de Seguridad Nacional, a través del IRS-NG, los agentes federales pueden acceder al menos a 28 bases de datos diferentes que mantiene el Gobierno, entre las que se incluyen:

 - Conjunto de datos sobre detección de terroristas (TSDS)

- Servicio de listas de vigilancia (WLS)

- Datos de pasajeros de vuelos seguros (SFPD)

- Sistema automatizado de selección (ATS)

- Declaraciones de seguridad de importadores y manifiestos de envíos

- Entorno comercial automatizado (ACE)

- Sistema de información de llegadas y salidas (ADIS);

- Sistema automatizado de exportación (AES)

- Sistema de información anticipada sobre pasajeros (APIS)

- Información sobre cruces fronterizos (BCI)

- Sistema electrónico de autorización de viaje (ESTA)

- Sistema electrónico de actualización de visados (EVUS)

 - Sistema de inscripción global (GES)

- Datos I-94

- Sistema de información sobre no inmigrantes (NIIS)

- Sistema de seguimiento de casos y activos incautados (SEACATS)

- Centro Nacional de Información Criminal (NCIC)

- Índice de identificación interestatal (III)

- Sistema de Índice Central (CIS)

- Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVP)

- Base de datos integrada de cumplimiento (EID)

- Registros de arrestos penales y registros de cumplimiento de inmigración (CARIER)

- Cuestionarios electrónicos para el procesamiento de investigaciones (e-QIP)

- Sistema Nacional de Registro de Entradas y Salidas por Motivos de Seguridad (NSEERS)

- Archivo Maestro de Defunciones de la Administración de la Seguridad Social (SSA)

- Base de datos consolidada consular (CCD)

- Sistema automatizado de identificación biométrica (IDENT)

 Y por si fuera poco, el IRS-NG tiene acceso a las licencias del DMV, los datos de las matrículas, la información de los dispositivos electrónicos que han sido confiscados o clonados y «ciertos datos policiales y/o de inteligencia», según una evaluación del impacto sobre la privacidad del DHS publicada en la primera semana del gobierno de Trump.

A medida que los agentes de seguridad nacional y los analistas de inteligencia recopilan información sobre los Chandler Pateys del país, utilizan el IRS-NG para rastrear a cada individuo, accediendo a todo tipo de información identificativa. Se recopilan el nombre legal, los alias, la fecha de nacimiento, el número de la seguridad social, el número de pasaporte, la dirección del domicilio y la información biográfica de sus objetivos.

 «Chandler Patey fue identificado a través de una investigación de código abierto como participante activo en las protestas», dice una entrada del IRS-NG sobre él. «Las plataformas en línea indican que es el líder de Antifa en Portland, Oregón», continúa el informe, y añade: «Patey aparece en muchos vídeos defendiendo los principios de Antifa».

«Plataformas en línea», o en otras palabras, cosas aleatorias que vieron en X/Twitter, TikTok o lo que sea. Resulta que se trata de la misma histeria difundida por Fox News, cuya presentadora Laura Ingraham declaró en octubre en un segmento: «DESCUBIERTA LA CASA SEGURA DE ANTIFA, y la policía de Portland mira para otro lado».

 La policía de Portland hizo la vista gorda porque no había mucho que ver. Cuando se le preguntó por su supuesto refugio, Patey, con voz suave, dejó que los medios locales lo vieran por sí mismos.

«Este es mi apartamento, que es muy normal, y al que los estafadores de las redes sociales de derecha se han referido como el "refugio de Antifa"», dijo Patey a The Oregonian. «Pero solo dejo que la gente use mi fregadero y mi baño».
(...)

Por ridículo que pueda parecer todo esto, los funcionarios de seguridad nacional me dicen que muchos, si no la mayoría, de los agentes federales se han tomado muy en serio toda la retórica sobre las oscuras redes de Antifa.

«Los servicios de inteligencia suelen tener una paranoia y unas conclusiones descabelladas al nivel de Alex Jones» sobre Antifa, me dijo un funcionario de Seguridad Nacional. «Fulano ha proferido amenazas y puede que sea de Antifa»; «tal o cual club de moteros es leal a Antifa».

Todo esto es consecuencia de la designación por parte del presidente Trump de Antifa como «organización terrorista nacional» (y su directiva NSPM-7 relacionada). Altos funcionarios del DHS me han descrito la pesadilla burocrática que supone tener que encontrar una forma legal de aplicar las directivas claramente escandalosas de un presidente electo al que sienten que no pueden ignorar.

 La suposición de que Antifa es una red organizada es evidente en muchos otros documentos del DHS IRS-NG, además de los relacionados con Patey.

Aquí hay otro informe sobre un supuesto «manifestante de Antifa» llamado Dustin Ragsdale, al que se ve sosteniendo una bandera del orgullo mientras lleva unos pantalones de chándal con el logotipo de Batman. Pero no se deje engañar por su aparente inocuidad: es «agresivo con los contramanifestantes» y se está llevando a cabo una «investigación más profunda» sobre él, según el documento del DHS.

Según el informe:

«Dustin Ragsdale es un manifestante antifa que, según investigaciones de fuentes abiertas, vive frente al centro de detención del ICE. A menudo se le ve con un megáfono y es agresivo con los contramanifestantes. Actualmente se está investigando más a fondo a esta persona. Las informaciones de fuentes abiertas indican que vive frente al centro de detención del ICE."

 Luego está «Mossy Matriarch», el seudónimo de una mujer estadounidense de 30 años residente en el estado de Washington que trabaja como fotógrafa. Pero mientras que otros pueden ver en ella a una artista y propietaria de una pequeña empresa, el DHS ve a una conspiradora que «ha estado animando a la gente a llevar suministros a los manifestantes de Portland», según cita su informe.

Una vez más, no se alega ningún delito.

Según el informe:

«Mossy Matriarch es una influencer en las redes sociales que está presente en numerosas plataformas sociales. En publicaciones recientes, ha estado animando a la gente a enviar suministros a los manifestantes de Portland. Indica la dirección para enviar los suministros por correo: PO BOX 1603, Vancouver, WA 98661, o entregarlos en persona en la escuela Cottonwood. En una publicación posterior, registró todos los suministros que había recibido y publicó un vídeo en el que afirmaba que iba a llevar estos suministros a Portland y que iba a entrevistar a uno de los organizadores en su podcast. A continuación se muestran algunas de sus publicaciones recientes». (...)

 Patey, Ragsdale, Matriarch. Para los encargados de llevar los registros, ellos son el enemigo. Y aplicaciones como el IRS-NG contienen el repositorio de información «confirmatoria». La seguridad nacional incluso insiste en acreditar a los comentaristas de derecha como «inteligencia de fuentes abiertas» (OSINT) que confirma sus peores pesadillas. Pero no hay nada allí; es decir, excepto la fabricación de un panorama estadounidense aún más fracturado y un campo de batalla en el que la seguridad nacional cree que está operando.

Con el sello «LAW ENFORCEMENT SENSITIVE» (INFORMACIÓN SENSIBLE PARA LAS FUERZAS DEL ORDEN) estampado en todos los documentos, nada de esto saldría a la luz bajo la Ley de Libertad de Información o cualquier canal formal. Y olvídate del Congreso, que parece más interesado en ganar puntos políticos contra figuras de la administración como Kristi Noem que en cualquier cambio sistémico en el Departamento de Seguridad Nacional.

Por supuesto, estoy yo, pero no tengo dinero de las empresas, solo tengo lectores como tú. ¡Hazte suscriptor de pago (o, si lo prefieres, haz una donación única contribuyendo a nuestro GoFundMe aquí) para que pueda seguir haciendo este trabajo!." 

(Ken Klippenstein , blog, 03/02/26, traducción DEEPL)  

17.12.25

La alternativa de izquierdas a la inteligencia artificial... Por primera vez en la historia, se ha vuelto realistamente posible satisfacer las necesidades de la mayoría de la población con un mínimo esfuerzo humano y proporcionar bienes, servicios y conocimientos en abundancia, a veces incluso de forma gratuita, sin depender del trabajo asalariado intensivo o de las estructuras burocráticas tradicionales. Sin embargo, estas posibilidades están siendo limitadas y utilizadas para maximizar las ganancias, reducir los salarios y profundizar la dominación ideológica y de clase, en lugar de liberar a las personas de la explotación... Muchas aplicaciones y plataformas digitales, desde la impresión 3D hasta los sistemas cooperativos, la producción en el hogar, la automatización masiva y la eliminación de intermediarios capitalistas en algunos sectores, demuestran que la sociedad ahora posee efectivamente las herramientas que podrían permitir una reorganización socialista de la economía de manera horizontal, participativa y comunitaria... el desarrollo de sistemas de IA neutrales, democráticos y de código abierto es una de las estrategias centrales para enfrentar el dominio de los principales estados y corporaciones sobre la IA... Requiere dirigir sus mecanismos y capacidades hacia abordar las causas fundamentales de la pobreza, el desempleo, la falta de servicios básicos y la discriminación social... Estos sistemas se basarían en un análisis preciso de la demanda y el consumo, permitiendo la producción de bienes y servicios necesarios en función de las necesidades reales, y evitando la sobreproducción que caracteriza al sistema capitalista... La IA puede utilizarse para desarrollar plataformas digitales seguras y transparentes para el diálogo y la votación, permitiendo a los ciudadanos expresar sus opiniones y participar directa y eficazmente en la toma de decisiones a todos los niveles. Esto promovería la democracia participativa y restauraría el poder y la agencia de la gente (Rezgar Akrawi )

 "Los recientes desarrollos en inteligencia artificial han abierto enormes posibilidades para sus aplicaciones en varios campos. Sin embargo, también han generado preocupaciones sobre cómo se está dirigiendo esta tecnología. Desde la perspectiva del izquierdismo digital, la IA puede ser una herramienta revolucionaria que contribuya a reestructurar la sociedad hacia una mayor justicia e igualdad.

Esta visión tiene como objetivo liberar a la IA de las limitaciones del mercado capitalista y redirigirla hacia el servicio de toda la humanidad, transformándola en un medio para mejorar la calidad de vida, liberar a las personas del trabajo rutinario oneroso y mejorar la creatividad humana en todas las áreas.

Por primera vez en la historia, se ha vuelto realistamente posible satisfacer las necesidades de la mayoría de la población con un mínimo esfuerzo humano y proporcionar bienes, servicios y conocimientos en abundancia, a veces incluso de forma gratuita, sin depender del trabajo asalariado intensivo o de las estructuras burocráticas tradicionales. Sin embargo, estas posibilidades están siendo limitadas y utilizadas para maximizar las ganancias, reducir los salarios y profundizar la dominación ideológica y de clase, en lugar de liberar a las personas de la explotación.

Hoy en día, la IA no es simplemente una nueva herramienta en manos del capital, es fundamentalmente un reflejo de una transformación cualitativa en la naturaleza de la producción y una exposición de los límites estructurales del capitalismo. Muchas aplicaciones y plataformas digitales, desde la impresión 3D hasta los sistemas cooperativos, la producción en el hogar, la automatización masiva y la eliminación de intermediarios capitalistas en algunos sectores, demuestran que la sociedad ahora posee efectivamente las herramientas que podrían permitir una reorganización socialista de la economía de manera horizontal, participativa y comunitaria.

Sin embargo, esta transformación sigue siendo limitada y sofocada por las estructuras monopólicas que dominan la tecnología y la redirigen hacia el beneficio en lugar del beneficio social.

En las siguientes secciones, exploraremos cómo una visión socialista e izquierdista, particularmente la del izquierdismo digital, puede redefinir la inteligencia artificial como una fuerza liberadora al servicio de los valores humanos y progresistas. Estas ideas, sin embargo, son simplemente un esbozo para el diálogo colectivo dentro de la izquierda. Proponer tal alternativa requiere una amplia discusión entre movimientos e individuos de izquierda, progresistas y activistas de todo el mundo. Al presentar estas ideas, el objetivo no es ofrecer soluciones prefabricadas, sino abrir el debate sobre las prioridades urgentes. Estas prioridades deberían servir como una invitación abierta para contribuir al desarrollo de una visión digital de izquierda basada en la propiedad colectiva de la inteligencia artificial específicamente, y de la tecnología en general, a través de un esfuerzo organizado de izquierda global.

1. Desarrollo de sistemas de IA izquierdistas, neutrales y de código abierto

Como solución factible, el desarrollo de sistemas de IA neutrales, democráticos y de código abierto es una de las estrategias centrales para enfrentar el dominio de los principales estados y corporaciones sobre la IA. Estos sistemas deben ser gestionados con transparencia e independencia, y mantenidos lo más lejos posible de los intereses capitalistas monopolísticos, para asegurar su uso al servicio del pueblo.

Lograr esto requiere un esfuerzo colectivo y coordinación entre organizaciones de izquierda, progresistas y de derechos humanos de todo el mundo, para abogar y trabajar para hacer de la tecnología una herramienta que mejore la democracia, la libertad y la igualdad en la mayor medida posible bajo la dinámica actual de poder de clase.

Los sistemas de código abierto ofrecen una oportunidad para que el público y las organizaciones de izquierda / progresistas participen en el desarrollo tecnológico de manera que reflejen sus valores. Los individuos o grupos pueden acceder al código fuente, comprender cómo funcionan los sistemas y modificarlos y mejorarlos libremente. Este enfoque puede mejorar la propiedad colectiva y la innovación, apoyar la transparencia y desmantelar parcialmente el control de los estados y corporaciones monopolísticos. La accesibilidad pública de estos sistemas de revisión también reduce el riesgo de manipulación ideológica o agendas ocultas, haciéndolos más confiables e independientes de los estrechos intereses capitalistas.

También proporciona salvaguardas para la protección de datos y la privacidad. Al permitir la auditoría del código fuente, se pueden identificar y minimizar los sesgos ocultos y las manipulaciones que sirven a los intereses de la clase dominante.

Generar transparencia y confianza en la IA es un primer paso fundamental para transformar la tecnología en una herramienta liberadora.

La solución definitiva por la que debemos luchar a largo plazo radica en la coordinación global entre organizaciones de izquierda, progresistas y de derechos humanos para desarrollar y promover alternativas izquierdistas, progresistas y transparentes a la IA, asegurando que la tecnología se convierta en propiedad colectiva, bajo plena supervisión y dirección pública, alineada con el respeto por los derechos humanos, la igualdad, los valores democráticos y el pluralismo intelectual.

En lugar de que la IA siga siendo dominio exclusivo de los estados ricos y las corporaciones monopolísticas, debería convertirse en una herramienta progresista y popular que ayude a resolver problemas globales y locales como la pobreza y la explotación, lograr la igualdad y la justicia, mejorar la democracia, abordar el cambio climático y desarrollar sistemas de salud y educación más inclusivos y equitativos, junto con otros desafíos humanos importantes. De esta manera, la inteligencia artificial se convierte en un proyecto liberador global, redefiniendo la relación entre humanos y tecnología de acuerdo con los valores socialistas y abriendo la puerta a un nuevo modelo donde la tecnología está al servicio de la humanidad.

Hasta que se realice plenamente un modelo progresista de izquierda de IA, las tecnologías actuales deben estar sujetas a una supervisión legal y de derechos humanos internacional independiente para garantizar la transparencia y la equidad. Este descuido puede ayudar a frenar, o al menos enmarcar, la manipulación capitalista de la tecnología como un paso inicial para redirigirla al servicio del público en general bajo salvaguardias adecuadas.

2. Una herramienta para lograr la justicia social y promover la igualdad en el mercado laboral

La inteligencia artificial, si se dirige a través de una lente progresista y socialista-izquierdista, puede convertirse en una herramienta poderosa para liberar a la humanidad y lograr la justicia social mediante el análisis de problemas sociales complejos y la provisión de soluciones efectivas para reducir la desigualdad económica y la opresión de clase. Pero lograr este objetivo no es automático; Requiere dirigir sus mecanismos y capacidades hacia abordar las causas fundamentales de la pobreza, el desempleo, la falta de servicios básicos y la discriminación social, para que pueda servir verdaderamente a la gente.

La IA también puede ayudar a monitorear estas disparidades a través de sistemas avanzados de análisis de datos, lo que permite identificar a los grupos más desfavorecidos y dirigir políticas justas para corregir los desequilibrios estructurales en la distribución de la riqueza y los servicios.

En este contexto, los gobiernos progresistas y las instituciones de izquierda pueden emplear estas tecnologías para diseñar programas económicos y sociales más justos y sistemáticos, utilizando modelos de datos precisos para determinar las necesidades reales de las comunidades marginadas, promoviendo así la igualdad de oportunidades, reduciendo la desigualdad de clases y logrando el mayor nivel posible de justicia social.

La alternativa izquierdista a la IA se centra en convertirla en una herramienta para liberar a las personas del trabajo agotador y repetitivo, al tiempo que garantiza la provisión de un empleo digno y estable con salarios iguales. El uso justo de la automatización puede reducir las horas de trabajo en general, dando a los individuos más tiempo para el crecimiento personal, la participación comunitaria y el disfrute de la vida, en lugar de atraparlos en el ciclo de explotación capitalista intensiva. En este modelo, el mercado laboral se convierte en un espacio más justo y libre, eliminando la discriminación de género, racial, religiosa y de edad a través de sistemas de evaluación basados en competencias y habilidades, independientes de sesgos sociales o ideológicos que reproducen las estructuras de clase existentes. Se convierte en un mecanismo para garantizar la igualdad de oportunidades para todos, con un entorno de trabajo que mejora el bienestar de los trabajadores manuales e intelectuales por igual.

Además, la IA puede ser una herramienta poderosa para apoyar la organización laboral y el activismo sindical, a través del desarrollo de aplicaciones que ayuden a los trabajadores a construir sindicatos digitales, crear redes de solidaridad, fortalecer su capacidad para negociar con los empleadores, exigir sus derechos y mejorar las condiciones de trabajo.

Finalmente, la IA se puede utilizar para desarrollar software capaz de infiltrarse en los centros de producción e imponer huelgas digitales, interrumpiendo los sistemas de producción dentro de las corporaciones o instituciones gubernamentales que violan los derechos de los trabajadores o prohíben la actividad sindical. En regímenes autoritarios que niegan a los trabajadores el derecho a organizarse y hacer huelga, esto se convierte en una opción de último recurso para obligar a estas entidades a otorgar más derechos a su fuerza laboral.

3. La inteligencia artificial como herramienta práctica para la liberación científica y el empoderamiento creativo

En lugar de permitir que la inteligencia artificial debilite las capacidades humanas y produzca generaciones demasiado dependientes de la tecnología, puede reorientarse para convertirse en una herramienta para la liberación científica y una mayor creatividad. La IA no debe reemplazar por completo el pensamiento humano, sino que debe ayudar a expandir las capacidades humanas, permitir el acceso a herramientas de conocimiento avanzadas y liberar tiempo de las tareas rutinarias, permitiendo así que las personas se centren en la innovación y el trabajo creativo.

En lugar de reforzar la dependencia y la dependencia excesiva, incluida la trampa de la adicción digital, la IA puede diseñarse para ayudar en lugar de reemplazar la agencia humana. Se pueden desarrollar sistemas de IA progresivos y de código abierto para estimular el pensamiento crítico y creativo, alentando a los usuarios a explorar el conocimiento de forma independiente al generar preguntas analíticas en lugar de simplemente ofrecer respuestas prefabricadas. Estos sistemas pueden sugerir ideas de investigación, analizar datos para respaldar el razonamiento inferencial e inspirar a los usuarios a generar un pensamiento original, en lugar de consumir información pasivamente.

La alternativa izquierdista promueve el uso de la IA para fortalecer la investigación científica colaborativa al hacer que las herramientas de análisis de big data sean de libre acceso para científicos e investigadores independientes. Esto puede acelerar la innovación científica en campos como la medicina, el tratamiento de enfermedades crónicas y raras, la sociología, las energías renovables, la protección del medio ambiente y más.

Se pueden establecer proyectos colaborativos de IA que involucren a trabajadores, mujeres, ingenieros, investigadores y activistas sociales, asegurando que la tecnología se utilice al servicio del interés público. Es crucial proporcionar tecnologías de IA como servicios públicos totalmente gratuitos, otorgando a las personas acceso a todas las funciones, tanto básicas como avanzadas, que respaldan la creatividad en todos los campos, sin la carga de altos costos.

4. Supervisión comunitaria de la inteligencia artificial

La alternativa izquierdista a la IA busca imponer una supervisión comunitaria transparente y democrática sobre la tecnología, especialmente la inteligencia artificial, para garantizar que su uso sea justo y equitativo. La supervisión efectiva requiere redistribuir el poder digital para que la tecnología sea de propiedad social y se utilice para servir al público, en lugar de ser monopolizada por las grandes corporaciones.

Esto requiere la creación de instituciones y plataformas participativas que permitan al público examinar cómo se diseñan e implementan los algoritmos, mejorando la transparencia y permitiendo a los usuarios comprender cómo estas tecnologías afectan su vida cotidiana. Deben establecerse órganos de supervisión popular tanto a nivel local como internacional, incluida una amplia representación de trabajadores, académicos, defensores de los derechos humanos y expertos técnicos, para garantizar la neutralidad y la justicia en el desarrollo y despliegue de sistemas de IA.

Además, se deben introducir leyes y pautas vinculantes que exijan a los desarrolladores incorporar valores de justicia e igualdad en la etapa de diseño, con una revisión obligatoria de la comunidad antes de comercializar cualquier sistema. Los desarrolladores deben estar obligados a modificar o detener cualquier sistema sesgado que cause daño social, y ninguna tecnología debe comercializarse sin someterse a una revisión exhaustiva para garantizar que no afecte negativamente a los grupos marginados ni refuerce la desigualdad de clases.

Además, los organismos de supervisión deben tener autoridad real para auditar continuamente los algoritmos y monitorear los sesgos incrustados que puedan conducir a la discriminación o la explotación. Estos organismos también deberían tener el poder de imponer estándares regulatorios para evitar que la IA se utilice, como lo es hoy, como una herramienta para perpetuar la desigualdad o la dominación de clase.

5. Reestructuración de la producción y distribución mediante inteligencia artificial

La reestructuración de la producción y la distribución es un pilar central de la visión izquierdista de la IA. Esta tecnología se puede emplear para construir sistemas de planificación centralizados democráticamente basados en datos precisos y principios socialistas, lo que permite asignar recursos de manera eficiente para satisfacer las necesidades reales de la sociedad con el objetivo de lograr la máxima justicia social. Estos sistemas se basarían en un análisis preciso de la demanda y el consumo, permitiendo la producción de bienes y servicios necesarios en función de las necesidades reales, y evitando la sobreproducción que caracteriza al sistema capitalista. Un sistema socialista democrático impulsado por IA podría lograr un equilibrio entre la producción y el consumo y redistribuir los recursos de manera equitativa para maximizar los beneficios de las capacidades disponibles.

La IA puede desempeñar un papel fundamental en la reestructuración de las cadenas de suministro al reducir los desechos, dirigir la producción hacia las áreas más desatendidas y promover la sostenibilidad ambiental al minimizar el consumo de energía y materias primas. Los sistemas logísticos inteligentes pueden ayudar a distribuir bienes y servicios de manera más eficiente y determinar rutas óptimas para reducir las emisiones de carbono, asegurando un acceso justo sin manipulación del mercado ni control monopólico.

Además, la IA puede mejorar la transparencia en la producción y distribución al rastrear cómo se asignan los recursos y garantizar que se alineen con las prioridades de la comunidad.

La IA también tiene el potencial de revolucionar la producción cooperativa y socialmente orientada. Puede empoderar a las cooperativas y proyectos comunitarios para que utilicen tecnologías inteligentes que mejoren la eficiencia operativa, reduzcan los costos y garanticen una distribución justa de los recursos entre los miembros. En este contexto, la tecnología se convierte en una herramienta para construir una economía solidaria, ayudando a las comunidades pobres a lograr la independencia económica y política a través de la producción conjunta y la distribución equitativa de los recursos disponibles, libres de las garras del capital monopolista.

6. Inteligencia artificial para la justicia de género

Las fuerzas de izquierda, feministas y de derechos humanos deben trabajar activamente para diseñar y desarrollar sistemas de IA que promuevan la justicia de género y apoyen la plena igualdad. Para lograr esto, debe haber una representación equilibrada de mujeres en los equipos de desarrollo tecnológico, lo que ayuda a reducir los sesgos de género incrustados en los algoritmos. También debe haber presión para hacer cumplir políticas que exijan la diversidad de género en todas las etapas y niveles del diseño y desarrollo de la IA, con el objetivo de desmantelar el dominio masculino predominante en el campo.

Además, los algoritmos deben entrenarse en conjuntos de datos completos y diversos que reflejen las experiencias y roles de las mujeres de manera completa y no estereotipada. Esto ayudaría a romper los moldes de género tradicionales reforzados por las estructuras patriarcales. Se debe presionar a los gobiernos para que adopten leyes que exijan a las empresas publicar informes transparentes sobre diversidad de género en sus equipos y programas tecnológicos, con sanciones significativas por incumplimiento.

Las métricas de evaluación deben cambiar para centrarse en la «equidad de género» en el desempeño del sistema en lugar de solo en la eficiencia técnica.

La IA también se puede utilizar para apoyar los problemas de las mujeres y promover la igualdad de género mediante el desarrollo de sistemas analíticos avanzados que detecten la discriminación en el lugar de trabajo. También puede apoyar políticas que fortalezcan los derechos de las mujeres en educación, atención médica e inclusión económica y política. Además, las tecnologías de IA se pueden utilizar para analizar las brechas salariales de género a través de sistemas inteligentes entrenados con datos del mercado laboral, lo que ayuda a desarrollar políticas más justas que logren la justicia salarial y la paridad de género.

Las organizaciones de izquierda, feministas y de derechos humanos deben adoptar un discurso que redefina la tecnología como una herramienta liberadora para la igualdad de género, en lugar de una que reproduzca la discriminación. Esto incluye desafiar los estereotipos vinculados a los sistemas basados en la voz y de servicios, y desarrollar asistentes inteligentes que reflejen valores progresistas como la justicia y la igualdad, reconociendo a las mujeres como socias plenas e iguales en la construcción de la sociedad.

Además, el lenguaje dominado por los hombres debe eliminarse de los sistemas de IA y debe desarrollarse un lenguaje neutral en cuanto al género para ayudar a desmantelar el sesgo sexista. Esto se puede lograr mediante el diseño de algoritmos basados en datos lingüísticos completos y diversos que no reflejen los estereotipos de género tradicionales.

También se pueden desarrollar herramientas de IA para revisar textos y analizar el discurso para eliminar la discriminación lingüística o de género, ayudando a remodelar el lenguaje de los sistemas inteligentes para que sea más inclusivo y equitativo, y para promover el respeto y la igualdad en la expresión y la comunicación.

Tales medidas contribuirán a construir una visión alternativa que redefina la relación entre la IA y la justicia de género, donde la tecnología se convierta en una herramienta eficaz para el empoderamiento y la liberación y apoye la plena igualdad de género y la justicia.

7. La inteligencia artificial como herramienta para promover los derechos humanos

La inteligencia artificial debe ser redirigida para convertirse en una herramienta para la protección y promoción de los derechos humanos, no para su restricción o violación. Para lograr esto, se deben adoptar iniciativas progresistas de izquierda para garantizar la transparencia, la supervisión y el uso de la IA de manera que promuevan la justicia y la igualdad, en lugar de ser utilizadas por regímenes autoritarios y grandes corporaciones para monitorear a las personas y suprimir las libertades.

Deben establecerse marcos jurídicos locales e internacionales estrictos para penalizar el uso de la IA en la violación de los derechos humanos, ya sea a través de la vigilancia, la persecución de disidentes y activistas, o la censura digital que conduce a detenciones digitales, asesinatos digitales y restricciones a la libertad de expresión.

Todas las aplicaciones de IA deben respetar los principios de justicia y derechos humanos fundamentales consagrados en las cartas internacionales. Las aplicaciones de IA basadas en la seguridad deben estar sujetas a una revisión judicial independiente, y las organizaciones de la sociedad civil deben participar en la evaluación de los riesgos que estos sistemas representan para las libertades. Se deben formar redes de solidaridad global para monitorear las violaciones de derechos humanos relacionadas con la IA y boicotear a las empresas que venden tecnologías de vigilancia a regímenes autoritarios, colocándolas en listas negras internacionales.

Para garantizar la rendición de cuentas, los sistemas y programas de IA de código abierto deben ser desarrollados y administrados por organismos independientes compuestos por representantes de la sociedad civil y los derechos humanos, con supervisión democrática para evitar el uso indebido por parte de gobiernos, corporaciones monopólicas o regímenes autoritarios. Estos sistemas podrían usarse para proteger los derechos humanos al exponer violaciones, monitorear el desempeño del gobierno y analizar datos para revelar prácticas represivas.

Es esencial fortalecer el papel de las organizaciones de izquierda, progresistas y de derechos humanos en el monitoreo del uso de la IA. Se pueden formar coaliciones internacionales para presionar contra la explotación de esta tecnología para la dominación y la represión digital.

La IA también puede ser una herramienta eficaz para resistir la vigilancia digital al apoyar el desarrollo de tecnologías de cifrado y comunicaciones seguras para proteger a activistas y disidentes, al tiempo que monitorea a los gobiernos dictatoriales y expone sus violaciones de derechos humanos.

También es crucial concienciar al público sobre los peligros de la vigilancia y el control digital, junto con la promulgación de leyes locales e internacionales para prevenir violaciones de la privacidad y proporcionar herramientas para ayudar a las personas a proteger sus datos y garantizar la libertad de expresión en los espacios digitales.

8. Hacia una alternativa ecosocialista para la inteligencia artificial

La inteligencia artificial debe reorientarse hacia la protección del medio ambiente, un objetivo que solo puede lograrse plenamente dentro de un marco socialista que redefina la relación entre tecnología y naturaleza, lejos de la lógica de mercado capitalista que actualmente impulsa su desarrollo.

Una alternativa izquierdista a la IA debe buscar liberar la tecnología del control capitalista y convertirla en una herramienta para administrar los recursos de manera democrática y social. Sus aplicaciones deberían servir para combatir el cambio climático, reducir el impacto ambiental de la producción y garantizar una distribución equitativa de los recursos, en lugar de reforzar el modelo capitalista de producción ilimitada impulsada por el consumidor que socava el equilibrio ecológico.

En un modelo de izquierda, la IA serviría como un mecanismo para la planificación económica consciente del medio ambiente. Sus capacidades analíticas se emplearían para alinear la producción con las necesidades reales de la sociedad, no con la demanda y la competencia del mercado, que impulsan constantemente la expansión. A través de una gobernanza progresiva de la IA, los recursos podrían utilizarse de forma más eficiente, los residuos podrían minimizarse y el desarrollo tecnológico podría dirigirse hacia soluciones medioambientales profundas, como la mejora de los sistemas de energía renovable, la garantía de una gestión sostenible del agua y la reducción de las emisiones en los sectores industriales.

La IA debe prohibirse en proyectos que dañan el medio ambiente, y cualquier tecnología de IA debe estar sujeta a evaluaciones de impacto ambiental antes de ser aprobada. Se deben crear sistemas de monitoreo inteligentes para garantizar el cumplimiento corporativo de los estándares ambientales, con una supervisión popular de las políticas de desarrollo tecnológico para evitar la explotación destructiva de los recursos.

Poner fin al dominio de los estados poderosos y las corporaciones monopólicas sobre la tecnología no se trata solo de redistribuir sus beneficios, se trata de redefinir sus prioridades. La tecnología debe reorientarse hacia iniciativas ambientales estratégicas que sirvan a la sociedad y al planeta, en lugar de a los intereses corporativos.

La tecnología capitalista en su forma actual no resuelve la crisis ambiental, la exacerba. Sin embargo, dentro de un marco socialista, la tecnología puede reorientarse para convertirse en una herramienta poderosa para proteger los recursos naturales y construir una economía basada en la justicia ambiental, no en la explotación humana y ecológica.

Si bien algunas reformas pueden ser posibles dentro del capitalismo, como las regulaciones ambientales y la legislación verde, la experiencia muestra sus limitaciones e incapacidad para lograr un cambio fundamental.

La solución de raíz requiere una transformación radical en la relación entre tecnología y sociedad, donde todas las tecnologías y sistemas de IA estén sujetos a estrictos estándares democráticos y ecológicos que prioricen la protección del medio ambiente.

Esto también implica desarrollar sistemas inteligentes que reduzcan el consumo excesivo de energía y promuevan la plena dependencia de las energías renovables, asegurando que la tecnología sirva tanto a la sociedad como al medio ambiente.

9. Inteligencia artificial para la paz y el desarme

La IA debe reorientarse como una herramienta para promover la paz mundial en lugar de como un arma de guerra y destrucción. Para lograrlo, se deben adoptar políticas internacionales que prohíban el desarrollo y uso de IA en armas, especialmente sistemas autónomos que operan sin intervención humana directa, ya que representan una amenaza sin precedentes para la paz mundial y refuerzan el dominio de las superpotencias militares.

Los movimientos de izquierda y progresistas pueden liderar iniciativas globales para presionar a los gobiernos y las instituciones internacionales para que promulguen leyes claras y estrictas que prohíban el desarrollo militar de la IA. En cambio, esta tecnología podría usarse para analizar los conflictos actuales, estudiar las causas fundamentales de las guerras y proponer soluciones que aborden esas causas.

La IA también puede mejorar la cooperación internacional a través de plataformas que fomenten el diálogo entre los pueblos y promuevan la diplomacia y las soluciones pacíficas.

Además, la IA debe usarse para documentar crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos, responsabilizando a los regímenes, estados y grandes corporaciones autoritarios por militarizar la tecnología y usarla para hacer la guerra.

Los movimientos de izquierda, los grupos de defensa de la paz y las organizaciones contra la guerra tienen un papel clave en la sensibilización pública sobre los riesgos de la militarización de la IA, a través de campañas educativas, medios progresistas y activismo sobre el terreno, para exponer los vínculos entre el capitalismo y la guerra y la mercantilización de la destrucción.

Empoderar a las masas para resistir la militarización de la tecnología significa construir un movimiento de resistencia global capaz de presionar a los gobiernos e instituciones para que pongan fin a este uso inhumano y criminal de la tecnología en general, y de la inteligencia artificial en particular.

10. Inteligencia artificial para apoyar la democracia y la participación popular

La IA debe transformarse de una herramienta que contribuye a la erosión de la democracia a una que la fortalece y la hace avanzar. La tecnología debe empoderar al público, mejorar la participación política sobre la base de la igualdad y garantizar la transparencia y la integridad en los procesos democráticos.

La IA puede utilizarse para desarrollar plataformas digitales seguras y transparentes para el diálogo y la votación, permitiendo a los ciudadanos expresar sus opiniones y participar directa y eficazmente en la toma de decisiones a todos los niveles. Esto promovería la democracia participativa y restauraría el poder y la agencia de la gente.

También se pueden desarrollar herramientas de IA para detectar y exponer automáticamente noticias falsas e información errónea, protegiendo al público de campañas de desinformación destinadas a socavar su capacidad para tomar decisiones informadas. Estas herramientas pueden estar disponibles amplia y gratuitamente como parte de una iniciativa pública para promover la transparencia de los medios y combatir el dominio monopólico de los medios.

Esto requiere luchar por leyes locales e internacionales que prohíban claramente el uso de la IA para manipular la opinión pública y garantizar que la información proporcionada al público sea precisa, objetiva y refleje la realidad, libre de prejuicios ideológicos o de clase.

*[Basado en ideas de Inteligencia Artificial Capitalista: Desafíos para la Izquierda y Posibles Alternativas: ¿Tecnología al Servicio del Capital o una Herramienta para la Liberación? por Rezgar Akrawi – disponible en varios idiomas]" 

(Rezgar Akrawi, Gaceta Crítica, 16/12/25)