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30.6.23

Vuelve la mochila austriaca con los mismos engaños de siempre... el PP no dice cómo se financiaría la mochila. Si es con el propio salario del trabajador está claro que el efecto sería el de su disminución efectiva... Se le obliga a realizar un ahorro forzoso para que sustituya la indemnización por despido... si se financia con aportaciones adicionales de la empresa, supondría un incremento de los costes laborales. En ambas posibilidades, la consecuencia es que se abarata el despido y que deja de contemplarse si es procedente o no, haciéndose mucho más arbitrarias las relaciones laborales... No sólo es iluso creer que una parte importante de los trabajadores españoles podrían llegar a la jubilación con fondos ahorrados en su mochila. La realidad es que un porcentaje muy elevado no podría acumular los suficientes ni siquiera para disponer de una cantidad decente de dinero cuando hubiera sido despedido ya varias veces (Juan Torres López)

 "El Partido Popular ha anunciado en su programa para las próximas elecciones generales del día 23 de julio que pretende introducir en España la llamada "mochila austriaca". Utilizando sus propias palabras: se trata de "cuentas individuales portables para los trabajadores" que estos podrían utilizar a lo largo de su vida laboral para hacer frente a posibles despidos o, si se acumulan fondos suficientes, como complemento a sus pensiones de jubilación.

Esta mochila es, efectivamente, un fondo que se va acumulando con aportaciones mensuales de los trabajadores, bien con cargo a su sueldo o con aportaciones adicionales de la empresa, y es una cuenta portable porque el trabajador la lleva consigo si cambia de empleo.

La finalidad de esa cuenta portable o mochila es eliminar (en su totalidad o en parte, algo que no dice el PP) las actuales indemnizaciones por despido. Los trabajadores ya no las percibirían al ser despedidos, sino que tendrían que obtener el dinero con el que hacer frente a su nueva situación de lo que hubieran acumulado en esa cuenta.

Los fondos que se van acumulando en la cuenta deben ser gestionados por alguna entidad financiera para "capitalizarlos", es decir, para invertirlos en operaciones financieras cuya rentabilidad permita que vayan aumentado de valor a lo largo del tiempo. Si no, la subida de precios, por pequeña que fuera, iría mermando su valor continuamente.

El Partido Popular hace esta propuesta sin valorar ni hacer públicas las consecuencias que tendría su aplicación. Lógicamente, porque sus responsables saben perfectamente que si hubiera un debate amplio y claro para conocerlas los trabajadores descubrirían sus inconvenientes y la rechazarían.

El PP no dice cómo se financiaría la mochila. Si es con el propio salario del trabajador está claro que el efecto sería el de su disminución efectiva, tanto en la cuantía mensual (para ir acumulando fondos) como en el montante de la indemnización por despido que dejaría de recibir. En este caso, lo que conlleva la mochila es que sea el propio trabajador quien se "indemniza" a sí mismo. Se le obliga a realizar un ahorro forzoso para que sustituya la indemnización por despido que hasta ahora se por los fondos que eventualmente hubiera acumulado. En el segundo, si se financia con aportaciones adicionales de la empresa, supondría un incremento de los costes laborales.

En ambas posibilidades, la consecuencia es que se abarata el despido y que deja de contemplarse si es procedente o no, haciéndose mucho más arbitrarias las relaciones laborales. Algo que no es necesariamente bueno para las empresas puesto que genera una cultura de mala política de personal que termina siendo muy perjudicial para la productividad, la innovación y el beneficio. La mochila austriaca incentiva lo fácil, descuidarse a la hora de contratar, irse a lo barato y desentenderse de consolidar una plantilla productiva y bien integrada en la empresa.

Se dice a favor de la mochila que permitirá evitar la discriminación que ahora sufren los trabajadores de salarios más bajos, pues resulta más fácil despedirlos; pero se oculta que abaratará el de los de sueldos más altos, generalmente los de productividad más elevada. Resulta, pues, que la mochila no sólo es empobrecedora para los trabajadores, sino que incentiva la descapitalización de las empresas.

Además, al facilitar el despido, la mochila austriaca lleva consigo también un incremento de gasto, pues pueden aumentar los subsidios a las personas desempleadas.

También dicen sus defensores que la mochila austriaca producirá una bajada del paro porque a los trabajadores no les compensará seguir desempleados, pues esto haría que se fueran reduciendo los fondos de su mochila. Una idea basada dos supuestos irreales de los economistas liberales sobre el mercado de trabajo: uno, que la gente está desempleada porque lo desea, voluntariamente; y otro que en la economía hay en todo momento demanda suficiente de empleos para todas y cada una de las personas que desean trabajar.

Tras la mochila austriaca hay, por último, otros dos engaños.

El primero consiste en no decir que, en una economía como la española, de salarios bajos y todavía con alta temporalidad, con gran número de despidos, la capacidad de hacer aportaciones a la mochila o cuenta portable es muy limitada. No sólo es iluso creer que una parte importante de los trabajadores españoles podrían llegar a la jubilación con fondos ahorrados en su mochila. La realidad es que un porcentaje muy elevado no podría acumular los suficientes ni siquiera para disponer de una cantidad decente de dinero cuando hubiera sido despedido ya varias veces, como tantas veces ocurre.

El segundo engaño es quizá de todavía mayor trascendencia. Tal y como hoy funcionan la economía capitalista y las finanzas internacionales sería un verdadero milagro que la capitalización de esas cuentas o mochilas fuera exitosa y permitiera mantener el valor de los fondos ahorrados, mientras se van produciendo despidos, o a la hora de la jubilación.

Con crisis financieras recurrentes, con la especulación exacerbada de nuestro tiempo y en medio de tantas burbujas, los fondos de ahorro privado, los llamados impropiamente fondos de pensiones privados, no son rentables para los pequeños ahorradores y ni siquiera con apoyo fiscal (de 2006 a 2021, solo 22 fondos de los 408 con 15 años de historia tuvieron una rentabilidad superior a la de los bonos del estado a 15 años). Estos fondos quiebran muy a menudo y han tenido que ser rescatados multitud de veces con dinero público.

No deja de ser curioso que esto último vaya a ocurrir con el fondo de pensiones del Parlamento Europeo, donde son mayoría los partidos que han promovido (PSOE) o promueven (PP) que este tipo de fondos se generalicen en España. Significa que saben mejor que nadie que sus propuestas basadas en la capitalización del ahorro no son buenas y fallan. O, lo que es lo mismo, que lo hacen con el solo y exclusivo fin de plegarse al interés de las entidades financieras que administran esos fondos, las únicas que sí hacen siempre negocio con ellos."                       (Juan Torres López , Público, 29/06/23)

10.2.23

Social Europe: Un decreto español para dar más seguridad a los artistas y otros trabajadores de la cultura debería acelerar la acción a escala de la UE... es la primera vez que España da pasos tan firmes para abordar la especificidad del mercado laboral en el mundo de la cultura. Se trata, sin duda, de un enorme alivio para muchos miles de trabajadores del sector... Yolanda Díaz, señaló que había "muy pocos países que tuvieran esta protección". De hecho, muchos artistas, intérpretes y profesionales de la cultura que trabajan en la Unión Europea y fuera de ella carecen de acceso a la seguridad social, a un desarrollo profesional estable y a unas condiciones laborales sostenibles... En diciembre, el Parlamento recordó a la Comisión su petición de un estatuto europeo del artista, y como España asumirá en julio la Presidencia del Consejo durante el segundo semestre del año, la inclusión del tema entre sus prioridades daría un impulso político largamente esperado a la mejora de la situación de los artistas y trabajadores de la cultura en Europa

 "El mes pasado, tras meses de debates y negociaciones políticas, el gobierno español puso en marcha una prestación para los artistas en paro y quienes trabajan en el sector cultural, cuyos medios de subsistencia tanto han sufrido durante la pandemia. El decreto también permitirá a los artistas y demás personas que trabajan en el sector recibir una pensión, algo que antes sólo era posible si realizaban actividades que generaban derechos de propiedad intelectual.

Promovido conjuntamente por los Ministerios de Trabajo, Cultura e Inclusión y Seguridad Social, es la primera vez que España da pasos tan firmes para abordar la especificidad del mercado laboral en el mundo de la cultura. Se trata, sin duda, de un enorme alivio para muchos miles de trabajadores del sector.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, señaló que había "muy pocos países que tuvieran esta protección". De hecho, muchos artistas, intérpretes y profesionales de la cultura que trabajan en la Unión Europea y fuera de ella carecen de acceso a la seguridad social, a un desarrollo profesional estable y a unas condiciones laborales sostenibles. Además, los mecanismos de redistribución para los artistas y profesionales de la cultura se centran en los precios vinculados a un producto final o a una actuación para su remuneración.
Precariedad constante

En una reciente encuesta realizada por la Red Internacional para las Artes Escénicas Contemporáneas (IETM) entre sus miembros, en la que se les preguntaba qué les gustaría cambiar de sus condiciones de trabajo, la mayoría expresó su deseo de pasar de la "financiación generada por proyectos" a la estabilidad financiera a largo plazo. Algunos también pidieron acceso a la seguridad social para los artistas autónomos y los profesionales creativos, y sugirieron una renta básica para los artistas en Europa.

En los últimos años, la equidad y las condiciones de trabajo en las artes escénicas han ocupado un lugar destacado en la agenda de la IETM. En ¿De qué lado estás? Ideas for Reaching Fair Working Conditions in the Arts, publicado por el IETM en diciembre, Katja Praznik, Bojana Kunst y Hans Abbing analizan las raíces de la constante precariedad en las artes y sugieren ideas concretas hacia un futuro más sostenible para los artistas.

En abril del año pasado, miembros e invitados de la IETM se reunieron en Bruselas para debatir sobre la justicia y las condiciones de trabajo, estudios de casos y modelos más sostenibles, equitativos e inclusivos para el futuro. La sesión plenaria de la IETM celebrada en Belgrado en septiembre, que reunió a más de 400 participantes, puso de relieve la inadecuada remuneración del trabajo artístico y las consecuencias de la economía cultural "basada en proyectos" y sus repercusiones negativas en la producción artística. Los participantes también señalaron cómo el trabajo creativo se valora de forma diferente en cada país, con discrepancias también en los presupuestos de apoyo a las actividades culturales y en las políticas relacionadas con el sector.

Aunque las condiciones de trabajo en el sector son motivo de gran preocupación, también lo es esta variación en las ayudas públicas y en las normas y reglamentos entre los Estados miembros de la UE. Un sistema más armonizado no sólo sería más justo, sino que también animaría a determinados países a desarrollar un sistema de protección para su sector cultural.

Catalizador Covid-19

 Ya en 2006, el Parlamento Europeo elaboró un estudio sobre la situación de los artistas en Europa, en el que se presentaban medidas y modelos nacionales innovadores destinados a mejorar la situación socioeconómica de los autores y los artistas intérpretes o ejecutantes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los representantes del sector, se ha avanzado poco. Uno de los principales argumentos que se escuchan en Bruselas es que la mayoría de los aspectos de las condiciones laborales de los artistas son competencia de los Estados miembros.

Sin embargo, Covid-19 parece haber servido de catalizador para que las instituciones de la UE tomen por fin cartas en el asunto y aborden la situación de los artistas y el sector creativo de forma más coordinada. En noviembre de 2020, la Comisión, con aportaciones de organizaciones representativas del sector, publicó un estudio sobre las características del empleo de artistas y profesionales de la cultura y la creación en los Estados miembros.

Además, desde septiembre de 2021, la Comisión coordina un grupo de expertos compuesto por representantes de los Estados miembros y sus ministerios de Cultura y Empleo. Los expertos, que se reúnen cada tres meses en el marco del "método abierto de coordinación" (MAC), reflexionan sobre las condiciones de trabajo de los artistas y profesionales de la creación e intercambian buenas prácticas.
Estatuto europeo del artista

El Parlamento Europeo dio un paso más en octubre de 2021 al pedir a la Comisión que avanzara hacia un "estatuto europeo del artista", estableciendo un marco común de condiciones laborales y normas mínimas para todos los Estados miembros. Propuso un conjunto de medidas para mejorar la posición de los artistas y profesionales de la cultura, que abarcan la libertad de expresión, la movilidad, la remuneración de autores e intérpretes por el uso en línea de sus obras y actuaciones, la negociación colectiva para los profesionales autónomos y el acceso a la seguridad social.

En cuanto al Consejo de la UE, el pasado noviembre aprobó un plan de trabajo para la cultura hasta 2026. Constituye una hoja de ruta para coordinar las políticas culturales a escala de la UE, pero entre sus prioridades figura la mejora de las condiciones laborales en los sectores cultural y creativo.

 En cuanto a la financiación, el programa Europa Creativa mantiene su apoyo en 2023 a los sectores cultural y creativo, reconociendo el contexto aún difícil de la pandemia. De un presupuesto anual de 312 millones de euros, unos 90 millones se destinarán a ayudar a los sectores cultural y creativo a recuperarse y ser más resistentes tras la crisis de Covid-19.

Impulso largamente esperado

En diciembre, el Parlamento recordó a la Comisión su petición de un estatuto europeo del artista, y este año tiene previsto proponer un marco legislativo para los artistas y el sector creativo. Se espera que el grupo de trabajo del MAC presente en abril su informe a los ministros de Cultura de la UE, con recomendaciones incluidas.

El destino de los profesionales de la cultura está más que nunca en manos de los Estados miembros y de la acción coordinada de la Comisión y el Parlamento. Esto nos lleva de nuevo a España y su nuevo decreto en favor de los artistas, que podría tener repercusiones en todo el continente.

España asumirá en julio la Presidencia del Consejo durante el segundo semestre del año. La inclusión del tema entre sus prioridades daría un impulso político largamente esperado a la mejora de la situación de los artistas y trabajadores de la cultura en Europa."   
           (

3.1.23

Trabajadores de Inditex en huelga por toda España

 "Después de la huelga originada en Galicia, las movilizaciones contra Inditex se han extendido a todo el Estado.

Un centenar de personas de Madrid, Sevilla y Zaragoza se han concentrado frente a las sedes de la multinacional para exigir mejoras salariales y de condiciones laborales para las trabajadoras de las tiendas de la empresa, como Oysho, Tempe, Zara Home, Bershka, Lefties, Stradivarius, Pull&Bear, Massimo Duti o Zara.

A pesar de haber conseguido la mayor parte de sus objetivos, las dependientas de A Coruña y la CiG, sindicato gallego, han acudido a la concentración para mejorar el salario base a través del convenio de comercio específico de Inditex. Además, el sector de logística también ha mostrado su apoyo a las dependientas.

“Tenemos que solidarizarnos con todas las trabajadoras del Estado. Hay problemas estructurales que van más allá de nuestra provincia”, explica Carmén Naveiro, dependienta en Santiago de Compostela, a El Salto.

Las trabajadoras de Inditex exigen la eliminación de la jornada partida, una jornada completa y mejoras en el convenio. Además, denuncian la falta de estabilidad laboral y la precariedad en sus contratos, ya que muchas de ellas tienen contratos a tiempo parcial y sufren periodos de inactividad forzosa. También se quejan de la falta de medidas de conciliación y la falta de igualdad entre hombres y mujeres en la empresa.

 La CGT ha convocado una huelga para el 7 de enero en todo el Estado español, a la que esperan que se unan las afectadas de todo el país. Las dependientas de A Coruña cobraban 1.080 euros al mes antes de la subida, mientras que el resto de trabajadoras del Estado cobran 980 euros al mes con sueldos congelados durante más de tres años y alta parcialidad.

Esta situación ha generado una gran indignación entre las trabajadoras, que consideran que sus salarios no son suficientes para llegar a fin de mes y que, a pesar de trabajar en una de las empresas de moda más importantes del mundo, no se les reconoce adecuadamente.

Cabe recordar que la empresa, que preside Marta Ortega, ha tenido unos beneficios récord en los últimos años y las trabajadoras consideran que es justo que se refleje en sus salarios y condiciones laborales."                (Contrainformación, 29/12/22)

25.10.22

El fin del trabajo gratis: Yolanda Díaz aprueba el Estatuto del Becario... hasta ahora, puede haber en torno a 1,4 millones de personas en España en prácticas sin ningún tipo de relación contractual... Esta cifra resulta abrumadora, significa 1 por cada 15 personas en plantilla... pasarán a tener los derechos laborales, como festividades, descansos, vacaciones y prestación por desempleo

 "Después de sucesivos meses de negociación entre la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Comisiones Obreras (CCOO), la Unión General de Trabajadores (UGT), y el Ministerio de Trabajo, se ha llegado a un acuerdo para aprobar el Estatuto de los Becarios.

De este modo, se pretende coartar contra la precariedad juvenil, poniendo fin al uso fraudulento y abusivo de las becas formativas. Yolanda Díaz metido mano en concreto al RD 592/2014, con el que se regulan las prácticas académicas externas.

Hasta ahora lo que ocurría es que en España existía un abuso del modelo de las becas gratuitas, que dificultaban una transición hacia el mercado laboral, debido a la precariedad de dicho periodo.

De hecho se calcula que puede haber en torno a 1,4 millones de personas en España en prácticas sin ningún tipo de relación contractual.

Esta cifra resulta abrumadora cuando significa 1 por cada 15 personas en plantilla si se toman los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA)

“Frente a estas irregularidades, el Estatuto del Becario mejora la delimitación del campo de acción de la figura del becario y ofrece una serie de garantías para proteger sus derechos básicos. Así, entre los principales puntos a destacar, está el ámbito de aplicación de la norma que garantiza que las prácticas no laborales deban estar vinculadas necesariamente a un plan de estudios”, indican desde Público.

Carga de trabajo

Así se bosqueja de forma clara lo que resultan las prácticas laborales, para que estos becarios no se vean con una carga de trabajo que no se corresponde con su posición.

«Las extracurriculares adoptarán la modalidad de contrato formativo que es el que debería operar en este caso. Es una tipología que hemos reforzado en la Reforma Laboral. Veíamos que muchas de las extracurriculares que se ofrecían eran en realidad un contrato formativo por la responsabilidad y las tareas desarrolladas, pero como existía una opción con menos derechos y costes, se utilizaba», indican desde los sindicatos.

Además se pone cota al número de becarios, que de ningún modo podrá superar el 20% de la plantilla y, también, estos verán reflejados sus derechos, que serán como los de un trabajador, incluyendo festividades, descansos, vacaciones y el derecho a cobrar una prestación por desempleo."                (Contrainformación, 25/10/22)

17.10.22

El perfil de la pobreza en España: uno de cada seis tiene educación superior... y uno de cada tres trabaja... El empleo debería permitir vivir con dignidad. Y esta no es la realidad en España... Cáritas constata que buena parte de las familias a las que acompañan tiene trabajo... “La inestabilidad laboral grave hace que esas familias sean incapaces de generar los ingresos que les permitan llegar a final de mes y la tranquilidad de poder proyectar su vida a cuatro, cinco o seis meses”

 "El perfil de las personas pobres está cambiando. Un alto nivel educativo o tener un trabajo siguen siendo factores de protección, pero han dejado de ser garantías para evitar la exclusión. Carmen prefiere usar un nombre ficticio. Lleva todo el día en entrevistas de trabajo. A sus 44 años, hace tres meses que perdió su empleo, tras acabarse un contrato de cinco meses como cajera de un supermercado. Es licenciada en administración de empresas, pero no encuentra nada de lo suyo desde hace un año. La única persona que trabaja en su hogar es su esposo, pero los 1.400 euros del sueldo no alcanzan para que su familia, de cuatro miembros, logre llegar a fin de mes. En España, una de cada tres personas (34%) que viven bajo el umbral de la pobreza cuenta con un empleo, según el informe que la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN-ES) ha presentado este viernes. Una de cada seis (16%) tiene educación superior.

El problema es que la pandemia se solapa con una crisis no resuelta. Así lo explica Juan Carlos Llano, el sociólogo y coordinador del estudio que esta red, que agrupa a 8.000 ONG, publica anualmente, en la que analiza los datos oficiales y traza una completa radiografía de la población vulnerable en España. El año pasado había 13,1 millones de personas (27,8% de la población española) en riesgo de pobreza o exclusión social, es decir, que viven bajo el umbral de la pobreza (para una persona sola, ingresar menos de 9.535 euros anuales), sufren carencia material o presentan baja intensidad de empleo. Son 380.000 más que en 2020. Sin el escudo social aprobado por el Gobierno, podrían haber sido un millón y medio más, según destaca el estudio.

Pese a las medidas adoptadas, como los ERTE o el ingreso mínimo vital, España se sitúa una vez más a la cola de la Unión Europea. Tan solo Rumania, Bulgaria y Grecia están en peor posición. Llano asegura que la situación iba mal ya antes de la irrupción de la covid, “que no debería entenderse como una nueva crisis en sí misma, sino como un fenómeno que cae sobre los rescoldos de otra aún no resuelta”. Los más pobres no llegaron a recuperarse, por mucho que “el PIB volviera a los valores previos a 2008″. En los últimos años, se ha agudizado el problema de quienes, pese a tener empleo, o trabajan muchas menos horas de las que desearían o tienen sueldos muy bajos. “Si el trabajo no consigue que alguien esté por encima del umbral de pobreza, no cumple con su función social”, sostiene Carlos Susías, presidente de EAPN en España.

Carmen llegó de Venezuela hace dos años. Allí estudió y trabajó en bancos como ejecutiva de cuentas. Aquí, sin embargo, no logra un empleo estable. La agobiante situación que vivía en casa la llevó, antes de conseguir el contrato temporal en el supermercado, a pedir comida a Cáritas. Ahora la angustia para poder llenar la nevera ha vuelto. La mitad del salario se va al alquiler. El 36,2% de quienes viven bajo el umbral de la pobreza destinan más del 40% de sus ingresos a la vivienda. Así las cosas, con 700 euros en casa de Carmen tienen que pagar la luz, el agua, la comida, el transporte. Los números no le salen. “Estamos solo con 10 euros en la cuenta”, dice a mitad de mes, cuando aún quedan dos largas semanas hasta que llegue el sueldo de su marido. “No tenemos más porque ya se han cobrado los suministros, el alquiler, ya se ha cobrado todo”. Si en un par de semanas no consigue empleo, tendrá que volver a pedir ayuda. Mientras camina por la calle hacia su casa, cuenta que todos los meses se repite la misma historia, su cuenta bancaria acaba en cero.

 Su caso no es aislado. Una de cada 10 personas con educación superior —un título universitario o una FP superior— está en riesgo de pobreza (10,6%). En 2008 eran el 7,2%. El estudio constata que la crisis anterior ya golpeó al colectivo, y que la recuperación económica “no supuso una mejora en sus cifras”, según se lee en el informe. Sin embargo, pese a este incremento, siguen siendo el segmento de población más protegido. Tres de cada diez personas con estudios primarios o inferiores viven bajo el umbral de la pobreza; son el 25,8% de quienes tienen la educación secundaria obligatoria; el 20,4% de los que han estudiado el bachillerato.

La precariedad laboral

Pero el problema es mucho más que educativo. El empleo, en palabras del sociólogo que coordinó el estudio, debería permitir vivir con dignidad. Y esta no es la realidad en España. Las cifras muestran “una insuficiencia en las estrategias tradicionales de protección y lucha contra la pobreza”, se afirma en el comunicado difundido por EAPN. Quienes están en paro siguen llevándose la peor parte (el 58,6 % está en riesgo de pobreza o exclusión social), pero preocupa la precariedad laboral, apunta el presidente de esta red de ONG.

 Lo que es indiscutible, afirma Llano, es que “el empleo y la titulación es importante”, pero ya “no es suficiente”. Cáritas también constata que buena parte de las familias a las que acompañan tiene trabajo. Raúl Flores, coordinador de Estudios de esta entidad, indica que muchos tienen jornadas parciales. “La inestabilidad laboral grave hace que esas familias sean incapaces de generar los ingresos que les permitan llegar a final de mes y la tranquilidad de poder proyectar su vida a cuatro, cinco o seis meses”, explica. (...)

Carmen no habla de grandes números. Solo sabe que ha llegado a su casa, un día más, después de casi cuatro horas en las que ha ido encadenando entrevistas para pedir trabajo. De nuevo, sin éxito. Va reduciendo gastos. Ir al cine es impensable, incluso se plantea qué salidas hacer con su hijo: pagar el transporte es demasiado para ellos. Ahora mismo, comprar ropa también lo es. Así pasa de mes a mes. “Hay que reducir al máximo”. Si surge un imprevisto, confían en sus amigos. No tienen familia en España. Mientras, sigue buscando trabajo. “De lo que sea”."               (ana Cristina Basantes, El País, 14/10/22)

25.7.22

La Gran Renuncia de los profesionales sanitarios... En la sanidad española, la Gran Renuncia no comenzó con la pandemia; un año antes, fue noticia cómo tres médicas de familia con plaza en propiedad en el sistema sanitario de Castilla y León renunciaron a su plaza por la situación de saturación y sobrecarga laboral... tras la pandemia algo se ha roto en los servicios de salud. "He renunciado a mi trabajo. La sensación de no poder más está ahí desde hace meses", decía Clara, entonces médica de familia en un Centro de Salud de Parla

 "Me alejo de la consulta", "cuelgo el fonendo", "me gusta la medicina, pero no puedo más"... son frases que en los últimos años pueden leerse en redes sociales, cartas abiertas en medios de comunicación y espacios similares.

Son médicos y médicas, tanto jóvenes como mayores, eventuales e incluso estatutarios con plaza fija, que manifiestan una verdad compartida: les gusta su trabajo, pero no se encuentran en situación de seguir desempeñándolo en las condiciones que les ofrece el sistema sanitario público.

En marzo de este año, la revista Harvard Bussiness Review publicó un artículo titulado The Great Resignation didn’t start with the Pandemic (La Gran Renuncia no comenzó con la pandemia"), haciendo alusión a ese fenómeno que se está produciendo en Estados Unidos -aunque no solo allí- por el cual miles de personas están abandonando sus puestos de trabajo. En la sanidad española, la Gran Renuncia tampoco comenzó con la pandemia; un año antes, fue noticia cómo tres médicas de familia con plaza en propiedad en el sistema sanitario de Castilla y León renunciaron a su plaza por la situación de saturación y sobrecarga laboral; también en 2019 fueron varias las Comunidades Autónomas donde médicos y médicas de diferentes especialidades se organizaron en respuesta a ese colapso y sobrecarga del sistema.

 Al llegar 2020, con la pandemia, se abrió una especie de tregua por necesidad mayor; la magnitud de la pandemia hizo que todo el mundo en la sociedad pusiera de su parte mucho más de lo que podía para sacar adelante el bienestar y la seguridad de todas y todos; sin embargo, tras la pandemia algo se ha roto en los servicios de salud.

"He renunciado a mi trabajo. La sensación de no poder más está ahí desde hace meses", decía Clara, entonces médica de familia en un Centro de Salud de Parla. "Oficialmente dejo el hospital [...] No nos conformemos con el maltrato institucional]", publicaba en redes sociales Víctor, enfermero madrileño. La Gran Renuncia sanitaria parece que avanza hundiendo sus raíces en cierta desafección previa a la pandemia, y precipitada por una pandemia que ha terminado de quemar a quienes ya mostraban signos de agotamiento. La Gran Renuncia sanitaria no es algo exclusivo de nuestro entorno; la revista Forbes ya hacía referencia a ella hace unos meses, y en diversos textos se han señalado sus particularidades e, igualmente, las singularidades que deberían caracterizar su abordaje.

España no se puede permitir una Gran Renuncia de profesionales sanitarios, porque nunca como ahora ha sido tan necesario un sistema con capacidad para cuidar de la gente que lo necesita. Ante esto, nos solemos encontrar con respuestas de dos tipos: por un lado, una batalla entre diferentes niveles institucionales sobre quién es responsable de que haya escasez de profesionales sanitarios, lo cual suele acabar en fiarlo todo a un incremento de las plazas universitarias y del número de plazas MIR, EIR, PIR, FIR,... (Especialistas Internos Residentes); por otro lado, afirmar que toda renuncia desaparecería si las condiciones laborales fueran mejores, los salarios más elevados y la carga de trabajo menor.

Sobre lo primero, la falta de médicos y las-culpas-del-otro, es necesario partir de una realidad: en España nunca se habían graduado tantas personas en las facultades de medicina y en las de enfermería. Jamás con anterioridad habíamos llegado a estas cifras. Lo que existe es un fenómeno triple: 

I) aumento de médicos que piden el certificado para irse a trabajar al extranjero

II) oferta escasa de plazas de especialista en formación en ciertas especialidades y procedimientos que facilitan que se queden plazas libres, y 

III) mala distribución de los profesionales existentes. Las actuaciones en este ámbito no van a lograr solucionar el problema en el corto plazo, pero son imprescindibles si queremos que la situación no empeore y podamos aspirar, al menos, a que mejore un poco.

 En relación con la precariedad como causa única de las renuncias, es necesario señalar que no cabe duda de que es un problema central, pero sin una solución inmediata. Qué se consideran condiciones de trabajo que justifican dejarlo es algo que ha ido variando; la temporalidad cada vez es menor, y ahora tal vez sea la sobrecarga y la sensación de ausencia de un horizonte mejor lo que hace que, en muchas ocasiones, un contrato indefinido en la sanidad pueda ser visto más como una cárcel que como algo deseable, en determinados puestos y circunstancias. Controlar la carga de trabajo, dar seguridad laboral y facilitar la flexibilidad de los trabajadores en el ámbito horario parecen tres patas que pueden ser de utilidad, más allá de las condiciones salariales, para hacer que trabajar en los servicios sanitarios sea algo deseable, lo cual es la condición sin la cual no es posible pensar la sostenibilidad de nuestra sanidad.

El sistema sanitario suele caracterizarse porque quien trabaja en él suele hacerlo por voluntad propia. Ser parte de lo que mejora la vida de la gente es una características de la sanidad pública; no poder más y renunciar a la actividad asistencial porque tu trabajo te genera más malestar que el bienestar que puedes dar a otras personas es algo que las administraciones no pueden permitir; por respeto a las personas que cuidan de otras en la sanidad pública, y por la necesidad de ser cuidada de toda una sociedad que no puede permitirse una Gran Renuncia de los profesionales sanitarios."           

(Javier Padilla Bernáldez, Médico de Atención Primaria, Público, 18/07/22)

7.6.22

Almería y la gran evasión del sector hostelero: “Mientras pueda trabajar en otra cosa, no vuelvo a ser camarero”

 "En estos meses atrás, España se ha recuperado económicamente tras el duro golpe de la pandemia, pero si prestamos atención a los distintos sectores se puede observar que el de la hostelería tiene carencia de personal. ¿Por qué faltan 50.000 camareros en todo el país? Según el último indicador de Seguridad Social, un 2,8% de los trabajadores de la hostelería que había no ha vuelto a sus puestos de trabajo. A día de hoy, 1.659.568 personas viven de la hostelería en todo el territorio. Antes de la COVID, la cifra era de 1.710.000 aproximadamente (49.787 más).

La razón... ¿podría estar una gran dimisión del personal hostelero? No hay respuesta clara, pero sí testimonios. Y son muchos los trabajadores que se han cansado de la precariedad a la que estaban acostumbrados antes de la pandemia. Han probado otros empleos y han visto en ellos estabilidad y sueldos más razonables. Porque dos de cada tres contratos que se firman en hostelería son contratos eventuales y de sueldos bajos. La enorme mayoría eran contratos de obra y servicio e interinos. Y solo uno de cada 10 contratos en esa rama es un contrato fijo, según datos del Gobierno de España. Resultado: menos personal para una temporada de verano en un sector clave para la economía andaluza y española.

Para muestra, un botón: Almería, provincia en la que hace un año los hosteleros lamentaron no encontrar mano de obra y este año vuelve a pasar. Hay quienes ponen el foco en las jornadas maratonianas, en los salarios por los suelos o en la inestabilidad que en el sector ha provocado el coronavirus. Otros, que ya no hay vocación y formación en la hostelería. Lo que está claro es que, a las puertas de la campaña de verano, los hosteleros no encuentran personal para cubrir sus plantillas. No hay gente, no llegan currículos y el sector ha dejado de ser atractivo. Este año vuelven a faltar camareros. Si bien, fuentes del Servicio Andaluz de Empleo de la provincia de Almería certifican que hay inscritos 7.000 camareros en paro (el 10% de los parados totales de la provincia, que son 72.000). La paradoja es que los empresarios de bares, restaurantes y hoteles no los encuentran.

“A ellos no les faltan camareros, sino esclavos”

“No, eso es mentira. A ellos no les faltan camareros, sino esclavos”, así de rotundo se muestra Joaquín César Castillo ante la afirmación de empresarios hosteleros que lamentan no encontrar personal. “Son unos explotadores, tuve que dejar la hostelería porque ya no aguantaba más”, confiesa quien actualmente trabaja en una empresa de limpieza y mantenimiento. Como él, muchas personas mudaron de profesión y aseguran haber encontrado un control horario, continuidad, salarios a convenio, altas por el tiempo trabajado y contratos en regla. En la misma línea se mantiene Frederick Martín Heidenreich, quien asegura que con 15 años de edad comenzó a trabajar de camarero y que durante siete años sus jornadas eran de hasta 14 horas diarias: “Respeto mucho a los trabajadores de este sector, pero mientras pueda trabajar en otra cosa no vuelvo más”.

Otros trabajadores afirman haberse sentido engañados desde la primera vez que se sentaron con los jefes para que le explicaran las condiciones del puesto de trabajo. “He estado en la hostelería casi ocho años y te puedo asegurar que pocos han sido fieles a un buen contrato. La inmensa mayoría te mienten desde la primera entrevista”, manifiesta Jeffrey Feliz Jiménez, un joven que también ha cambiado de oficio. “Y claro, si te quejas te contestan que tienen muchos currículums sin leer y que tú no eres imprescindible”, añade. Otra camarera, Jéssica Toral, cuenta que casi siempre la han contratado a media jornada, pero “había veces que echaba más de 50 horas a la semana y eso sin contar bautizos, comuniones o bodas”. Son muchos los testimonios que coinciden en que este sector “no respetan horarios, ni convenios, te dan de alta como auxiliares de camareros y tienes que hacer de todo”, tal y como explica Nuria García, otra del gremio.

María Segura, que trabajó de camarera, fregando platos y ayudante de cocina, relata a este medio que le era imposible conciliar la vida laboral y familiar. “Eran horas y horas infinitas que se cobraban siempre igual (por turno), da igual que salieras a las una de la madrugada que a las dos o a las tres. Ni siquiera me dieron de alta”, narra. Por su parte, José Antonio Moreno, otro trabajador en la hostelería, resalta que “esta explotación a los trabajadores no solo se extiende a los camareros, sino a todo el personal del sector”. Manifiesta indignado que “el coste de la vida sube, pero el sueldo de un profesional de la hostelería lleva mucho sin tocarse”. Por su parte, Cristina G. B., otra del gremio hostelero, comenta con sarcasmo que “todo esto no es nada nuevo”. “Llevamos toda la vida buscando al camarero al que asisten los ayudantes de camarero”, lamenta con ironía sobre la cantidad de contratos de ayudante de camarero que se hacen. 

 María B. C. ha querido contar su historial de vejaciones para elDiario.es Andalucía: “Estuve dos años trabajando en ese sitio, bajo el mando de una dictadora. Me engañó en la entrevista de trabajo, me dijo que me contrataría media jornada, pero solo me dio de alta dos horas al día. Acepté por necesidad, siempre es la necesidad. Y más siendo mujer que el horario del cole de los niños te condiciona muchísimo si lo que ofrecen es por la mañana. Después de eso llegaron los gritos, los malos modos e incluso días que había tan mal rollo que no me dirigía la palabra. Pero te callas porque no sale otro trabajo en horario de mañana. Mi hijo se graduó y no pude ir ni a su puesta de bandas. Ni tan siquiera cuando estaba enfermo. Una vez me llamaron del cole diciendo que el niño se había caído y que debía llevarlo a urgencias porque tenían que darle puntos. No pude asistir a mi hijo porque me amenazaban con ponerme de patitas en la calle. Todo se endureció más tras la pandemia y la muerte de mi padre. Necesité atención psicológica y me hicieron entender que yo sufría maltrato en el trabajo. Me ayudaron a ser más fuerte y un día me rebelé diciendo que solo trabajaría las dos horas que estaba dada de alta, pero al final me acobardé porque no tenía para darle de comer a mis hijos. Lloré lo más grande”.

María concluye su relato reflexionando en los días del confinamiento: “El encierro y el ERTE nos han enseñado mucho, sobre todo a los que no teníamos todas las horas. Yo cobraba menos de 200 euros al mes”. Afortunadamente, María pudo encontrar una alternativa a ese trabajo y ahora está en otro bar con un horario de mañana, dada de alta todas sus horas y con dos días libres por semana. “Ahora me tratan bien, no me chillan, me respetan y me valoran”.

Camareros como un servicio profesional

J. A. C., titulado como técnico en cocina y gastronomía, habla de que “hay que meter en la mente de la gente que ser camarero no es servilismo, sino un servicio profesional”. “Recuerdo que antes la hostelería era un oficio de prestigio y se ganaba dinero y ahora se ha precarizado”. Habla de horas extras sin cobrar, sin horarios, temporalidad... “Se hacen contratos de cuatro horas y luego tienes que trabajar ocho. Y en vez de dos días libres te doy uno; y no te pago la nocturnidad. O te hago un contrato de 20 horas a la semana y las concentro en el sábado y el domingo. Es que así no se puede”, resume con indignación. 

 Él pone en el punto de mira el intrusismo de esta profesión: “Solo tienes que ir a cualquier bar y ves a los universitarios trabajar de camareros sin tener ni idea. Entiendo que están ahí para pagarse sus estudios, pero no dejan de ser intrusos”.

Para él sí que es cierta la premisa de que faltan camareros profesionales, “pero también empresarios profesionales”. “Ya no son hosteleros como tal, no saben ni poner una caña, no son bares que vienen de tradición familiar. Son literalmente empresarios que se quedan con una franquicia, un negocio para explotarlo, y la manera de hacerlo rentable es reduciendo el coste de la mano de obra”. (...)"               (Miguel Ángel Santiago  , eldiario.es, 26 de mayo de 2022)

24.5.22

Un hostelero, en 'Espejo público', sobre la falta de camareros: "En hostelería se hace media jornada, 12 horas. Ha sido así toda la vida"... "estar trabajando 24 horas por 900 euros no es sano"

 "La falta de personal para trabajar en la hostelería está trayendo de cabeza a los empresarios del sector que, desesperados, buscan a jóvenes dispuestos a aceptar las condiciones de uno de los trabajos más duros de nuestro país. 

Espejo público ha contactado, este lunes, con Elisa, una joven de 22 años que busca empleo en cualquier sector, excepto como camarera. Ante esto, el matinal ha querido saber los motivos de esta decisión.

Elisa ha explicado que ya ha trabajado como camarera en otras ocasiones y que su experiencia no ha sido nada buena. La joven ha argumentado que, contratada por cuatro horas, trabajaba ocho horas y que, además, le pagaban entre tres y cinco euros, pero nunca le pagaron las horas de más que estaban fuera de su contrato.

Además, Espejo público ha contactado con Manuel, exhostelero que, tras cerrar su bar, trabaja como camarero. El hombre ha destacado que "lo que ocurre es que la gente no quiere trabajar en fin de semana y la hostelería está hecha para el fin de semana". 

Manuel ha agregado que "en hostelería no hay conciliación": "Se hace media jornada, 12 horas. Y eso ha sido así toda la vida". Unas palabras que no han sentado nada bien ni a Elisa Beni ni a Beatriz de Vicente, quienes han destacado que en televisión también se trabaja todos los días "y hay turnos, la gente se organiza y libra".

Por su parte, Elisa ha sentenciado que "estar trabajando 24 horas por 900 euros no es sano" y que, además, a raíz de la pandemia de la Covid-19, los jóvenes se han dado cuenta de la importancia de la salud mental y necesitan vivir y tener tiempo libre. "               (María Tapiador, 20Minutos, 23/05/22)

28.4.22

Loli, trabajadora de ayuda a domicilio: "Hago diez casas con aseos de media hora y mucho estrés para llegar a tiempo"... Primera jornada de huelga indefinida en el servicio que prestan empresas privadas tras el bloqueo de la negociación, durante más de año y medio

 "Primera jornada de huelga indefinida en el servicio de ayuda a domicilio en la provincia, el que se está prestando a través de empresas privadas. De momento la negociación sigue bloqueada y el convenio lleva más de año y medio sin firmar, un convenio que afecta a más de 2000 trabajadoras.

“Trabajamos con el corazón y nos niegan la negociación”, “Esenciales sí, olvidadas no” “No queremos huelga, queremos convenio” “Por un salario Justo: somos trabajadoras eficientes con un salario insuficiente”, “Cuidemos a nuestros mayores cuidando a sus cuidadores”, “Nuestros derechos no se venden, se defienden” han sido las frases y eslóganes exhibidos en sus pancartas durante la concentración que han protagonizado en la Plaza Mayor de Ciudad Real a las puertas del Ayuntamiento y también frente a la sede de la patronal FECIR, que representa a las empresas adjudicatarias de las contratas.

 Negociación, que ha venido precedida desde el mes de enero con paros, reivindicando la mejora de las condiciones de un colectivo que desarrolla una labor esencial, también en pandemia y que ha permanecido durante décadas, invisible. Como ha explicado Antonio Sanchez Carnerero, responsable de CCOO- Habitat de Ciudad Real son trabajadoras fundamentalmente, muchas de ellas perciben sueldos, por debajo del SMI.

 El principal escollo, "los incrementos salariales" la patronal no admite la subida en 2021 y sí ofrece la creación de pluses como el plus SMI de 51,37 euros con el que pretende completar las remuneraciones de aquellas empleadas que no alcanzan ese salario mínimo. La solución, insiste el representante de las trabajadores, ha de pasar por garantizar esas condiciones dignas y más en momentos en los que se han disparado los precios y la cesta de la compra. Considera Sanchez Carnerero que la situación de la mayoría de las trabajadoras es muy precaria y muchas de ellas han de asumir el coste para desplazarse de una vivienda a otra.

 Loli es de las decanas, lleva más de 20 años desempeñando esta labor en Valdepeñas. En su caso, tiene jornada continua de 8 a 3 pero la mayoría son a jornada partida. Tiene encomendado el aseo en diez domicilios, a media hora cada uno. Reconoce que no llegan a su hora por los largos desplazamientos y están sometidas a un gran estrés. Percibe un salario 732 euros por 7 horas, plus de transporte y antigüedad, un complemento que no siempre se reconoce.

Los sindicatos vuelven a hacer un llamamiento a las Administraciones locales e incluso a la Diputación de Ciudad de Real para que intercedan en el conflicto y se planteen gestionarlo directamente, así lo ha pedido María Isabel Cabañero es la Secretaria Regional de la Federación de CCOO- Hábitat.

Sindicatos que han denunciado que los servicios mínimos han sido abusivos, hoy mismo se han decretado del 100%, para los usuarios de grado 3 de dependencia; un75% en usuarios de grado 2 y un 50% en los de grado 1."                        (Carmen del Campo, SER, 26/04/22)

20.1.22

¿Qué son los 'homeless con corbata'? Trabajadores de Amazon o Starbucks viven en la calle, en una tienda de campaña porque no tienen para pagar el alquiler

 "En esta temporada de El Intermedio, Guillermo Fesser explicó en El Intermedio la dura realidad del sinhogarismo en Estados Unidos. Y es que el 40% de la gente que duerme en la calle en el país son veteranos de guerra. El colaborador se desplazó hasta Amenia, en el Estado de Nueva York, uno de los cientos de hospitales psiquiátricos desmantelados en EEUU.

Pero, ¿cómo puede ser que 600.000 personas vivan en la calle en Estados Unidos? Fesser recordó cómo con la llegada de Reagan al poder se desmanteló el 75% de los Servicios Federales: "Para él, 'ayuda', era sinónimo de comunismo y se inventó un término para los sinhogarismo 'homeless by choice', es decir, 'sintecho' por elección personal". "Así comenzó la falacia de criminalizar la pobreza", recordaba Guillermo Fesser, que mostró las dramáticas cifras de los homeless en EEUU. Además de veteranos de guerra, las personas sintecho son miles de universitarios, adolescentes del colectivo LGTBI a los que les han echado de sus casas y 'homeless con corbata'.

Pero, ¿qué es este concepto de 'homeless con corbata'? "Gente que trabaja en Amazon o Starbucks pero que vive en una tienda de campaña porque no tienen para pagar el alquiler", explicó Fesser, que ponía de ejemplo cómo con el salario mínimo en Manhattan tienen que trabajar 94 horas semanales para poder pagar el alquiler de un apartamento con un habitación."                 (LaSexta, 05/01/22)

15.12.21

España es un país precario... 12.000 euros al año para un abogado con al menos cuatro años de experiencia... administrativa por 685 euros mensuales... interna sin cargas familiares y que solo libre dos o tres horas al día, sin descansar en toda la semana, por 600 euros al mes... Las dos reformas laborales son, sin duda, las que más han empujado a la precariedad del trabajo... ¿se nota ya la mano del Gobierno para cambiar la situación? Yo sí lo noto. Creo que se está haciendo un esfuerzo. A los hechos me remito: en este año, más de 300.000 contratos temporales se han hecho indefinidos, por lo que es evidente que ahí se ha metido mano

 "12.000 euros al año para tratar de contratar a un abogado con al menos cuatro años de experiencia. Oferta de trabajo como administrativa por 685 euros mensuales. Conversaciones de WhatsApp de jefes que obligan a sus empleados a acudir enfermos a su puesto de trabajo. Anuncio para buscar a una interna sin cargas familiares y que solo libre dos o tres horas al día, sin descansar en toda la semana, por 600 euros al mes

 Estas son algunas de las ofertas y denuncias que recibe la periodista Alejandra de la Fuente prácticamente cada día tras crear MierdaJobs, una plataforma en la que expone este tipo de situaciones de explotación laboral. Ahora, recoge algunas de ellas en La España precaria (Foca, 2021), un manual que recoge relatos, historias y realidades de un modelo laboral depauperado tras dos reformas laborales que han ahondado en la pérdida de derechos de los y las trabajadoras. 

¿Es España un país realmente más precario de lo que parece? ¿Por qué?

Yo creo que España es un país precario. Lo tenemos tan normalizado, por desgracia, que desde dentro sabemos lo que pasa pero a veces no se le da la importancia suficiente. Poco a poco, cada vez se empieza a contar más y se está visibilizando. Pero creo que está más oculta de lo que debería, por lo que sí, España es un país más precario de lo que parece.

En muchas ocasiones, hay un sentimiento de culpabilidad y de vergüenza que deriva en un intento de aparentar ser lo menos precario posible.

Sí y no, pero mayoritariamente, sí. Al individuo se le culpa de ser precario cuando la responsabilidad no es nuestra, es del sistema. No es nuestra culpa tener contratos temporales, es culpa de que la temporalidad se está usando en fraude. No es nuestra culpa tener que empalmar prácticas y becas, es culpa de las empresas que se aprovechan de ello para tener mano de obra barata o gratis que cubra puestos de trabajo estructurales.

Al final se acaba cargando sobre el individuo la responsabilidad con frases como “esta puede ser tu oportunidad” y parece que si no aceptas las condiciones te estás torpedeando a ti mismo. Y no, nos torpedean ellos. Te devuelvo una pregunta: ¿quién quiere ser precario? Obviamente, nadie.

¿En qué momento el trabajo se convirtió en un privilegio? ¿Cómo ha calado eso en la mentalidad de los trabajadores?

 

En el sistema en el que vivimos, tú necesitas trabajar para poder vivir, para poder alquilar un piso y para comer y vestirte. Para todo lo básico, hace falta trabajar. Al final, cuando llegas a un momento en el que no encuentras ese trabajo, que es algo que nos pasa mucho a los más jóvenes pero también a los mayores de 45 años, tener uno se convierte en un privilegio, porque es lo que te va a dar de comer. Es un sinsentido, porque sin trabajo, no puedes ejercer derechos como: comer, tener una vivienda, poder pagarte los libros…

Si tuviese que elegir unos pocos acontecimientos en el siglo XXI que nos ayuden a entender esta deriva precarizadora, ¿cuáles serían?

Las dos reformas laborales son, sin duda, las que más han empujado a la precariedad del trabajo. Aquí tendríamos que detenernos en eso que se suelen llamar “los aspectos más lesivos” de estas reformas, aunque yo soy partidaria de derogarlas completamente y construir un mercado laboral nuevo y más justo.

La reforma laboral de 2012 es la que más ha ahondado en la precarización de los trabajos. Ahora se habla mucho de la temporalidad, y esto es consecuencia de ello. El Partido Popular se dio muchos golpes en el pecho porque habían creado mucho trabajo, pero, ¿qué tipo de trabajo era? Trabajo de una pésima calidad, precario y temporal. A ellos se le sumó la supremacía del convenio de empresa frente al convenio del sector, que es un insulto a toda la negociación colectiva.

Y, frente a eso, ¿se nota ya la mano del “Gobierno más progresista de la historia” para cambiar la situación?

Yo sí lo noto. Creo que se está haciendo un esfuerzo. A los hechos me remito: en este año, más de 300.000 contratos temporales se han hecho indefinidos, por lo que es evidente que ahí se ha metido mano. La Inspección de Trabajo ha hecho actuaciones concretas para desprecarizar a gente a raíz de una petición del Ministerio de Trabajo. Hace un año, comenzaron las inspecciones en el campo para tratar de salvar a muchas familias de condiciones laborales abusivas y eso se hace porque en el Gobierno está quien está.

A eso hay que añadirle la modificación de la reforma laboral donde uno de los objetivos es terminar con la temporalidad, y para eso se van a limitar estos contratos a un máximo de tres meses.

¿Se puede hacer más? Siempre se puede. ¿Es importante dotar a la Inspección de Trabajo de más efectivos y de más recursos? Evidentemente. Porque si tú haces una nueva ley pero no tienes a nadie que vigile si se está cumpliendo esa ley, pues no sirve de nada.

Reformulo la pregunta: ¿es suficiente lo que ha hecho o lo que se plantea hacer si se quiere conservar la etiqueta de “Gobierno más progresista de la historia”?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que al Gobierno todavía le quedan dos años de legislatura.

O no.

O no, pero en la teoría, sí. Creo que lo que se ha hecho hasta ahora no es suficiente. También creo que no les ha dado tiempo y que es muy complicado, porque al final tenemos unos requisitos desde Bruselas que hay que cumplir. Yolanda Díaz y el Gobierno en general tienen que rendir cuentas ante la Unión Europea y, además, quieren pactar con los agentes sociales. Eso, al final, es un tira y afloja.

Respondiendo a la segunda pregunta: no. Pero creo que van en la buena dirección. No soy adivina y no sé qué van a terminar haciendo. Aquí creo que también va a depender de cuánto empuje la ciudadanía.

Recibe muchas denuncias de trabajadores y trabajadores que entienden que una situación es injusta o incluso ilegal. Eso le ha costado muchas críticas, por ejemplo, en redes sociales. ¿Ha calado la idea de que quien se queja o quien denuncia es porque es un vago?

Cuando te han precarizado tanto y te están explotando a ciertos niveles, la palabra vago es algo que te resbala. Creo que los trabajadores no denuncian más por miedo. El miedo impera y, al final, tienes poco pero es lo que tienes. Yo me he encontrado con gente joven que está independizada y que te cuenta cosas pero te pide que no las difundas porque no quieren que les despidan y tengan que volver a casa de sus padres. Viven en una habitación pagando una pasta, pero perder ese trabajo les supone tener que volver a la casa familiar y les supone un abismo.

¿Cualquier cosa es mejor que nada, como dijo Ayuso?

Uf. No. Bueno. No. A ver, desde el punto de vista de los trabajadores, sí, claro.

Ahí voy, entiendo que un trabajador se agarre a lo que pueda, pero un político…

Exacto, un político no puede decir eso. Su obligación es cumplir con los derechos humanos y con los derechos de los trabajadores, que para eso se le paga un sueldo. No se debería tolerar que una representante pública diga eso. (...)

Esa movilidad también te quitaba el miedo, supongo. Ahora, la capacidad de negociación entre trabajador y empresario está viciada en el momento en el que si pierdes lo que tienes ahora es posible que no encuentres nada.

Cuando hay reposición y movilidad, en principio, si te quieres ir del trabajo actual, buscas otro y te vas. Ahora, ese buscar otro e irte es a priori más complicado. Y eso hace perder poder al trabajador.

¿Qué es “la cultura Mr. Wonderful?

Esto consiste en pintar de rosa situaciones precarias. En el libro cuento varias y seguro que a título individual mucha gente se ha encontrado algo. Te pongo un ejemplo del libro: hace unos meses empezamos a ver la historia de un señor mayor que hacía repartos a domicilio. Te lo vendían como adorable que un señor mayor hiciera eso. Pero no es bonito que esa persona mayor tenga que hacer eso por obligación, lo que tendría que estar es jubilado y sin tener ninguna necesidad que le lleve a eso. (...)

¿Qué papel han jugado y juegan los medios de comunicación en la romantización de la precariedad?

Creo que hay dos cuestiones. Una, que es la difusión de este tipo de historias “de superación” que en realidad son situaciones de precariedad. Y, por otro lado, la utilización de términos ingleses para vender precariedad. Se habla del coliving, que de toda la vida es tener que compartir piso porque no tienes otra opción. Pero la gente, a determinada edad, ya no quiere vivir con otra gente, quiere su independencia. 

Me acuerdo de otro concepto, como el salario emocional. ¿Pero cómo vamos a hablar de salario emocional sin antes haber solucionado el problema del salario? Además, confunden salario emocional con derechos de los trabajadores. Las vacaciones no son salario emocional, son un derecho. Y así contribuyen algunos medios a esto. (...)"                

 (Entrevista a Alejandra de la Fuente, creadora de MierdaJobs, publica 'La España precaria',Dani Domínguez, La marea, 22/11/21)

13.12.21

La precariedad alcanza a la mitad de los trabajadores españoles... Los jóvenes son el colectivo más afectado, con índices que alcanzan el 75%... la pandemia no ha causado efectos significativos más allá de un leve repunte... Eso sí, queda a años luz de la anterior crisis, que sí produjo un gran salto cualitativo en la inestabilidad. Fomentada por la reforma laboral

 "El mercado laboral español siempre se ha definido como precario por la alta tasa de temporalidad y es una realidad que la calidad de muchos empleos deja mucho que desear. La dependencia de actividades con poca cualificación y que apenas generan valor añadido favorecen una inestabilidad que va más allá de la falta de contratos indefinidos y que alcanza a nada menos que la mitad de los trabajadores.

Esta es la principal conclusión de un estudio elaborado por expertos universitarios y CC OO y que es uno de los primeros que pone datos a esta situación. En el mismo, los autores dan importancia a la clásica referencia de si un contrato es temporal o indefinido pero añaden otros parámetros como los bajos salarios (los que se sitúan en el entorno de los 1.000 euros) y factores menores como contar con una jornada atípica, hacer horas extra no remuneradas o estar sobrecualificado. 

 Las evidencias que arroja el informe que cuenta con la base de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2019 son contundentes al afirmar que el 48% de los asalariados sufren esta precariedad ya sea por contar con las principales variables o la suma de las menores. Dentro de este grupo, un 8% se considera un precario extremo al sufrir la amplia mayoría de las carencias.

El 36% de los asalariados tiene una jornada atípica, un campo amplio que implica trabajar noches, fines de semana o mediante turnos irregulares. El 28% acumula más estudios de los necesarios para su puesto y uno de cada cuatro soporta un contrato temporal o un salario mileurista, lo que directamente le arroja a la precariedad.

Estos patrones se agudizan en el caso de determinados colectivos. Los más desfavorecidos son los jóvenes, cuya tasa alcanza valores tan sangrantes como el 75%. Los inmigrantes (66%) y las mujeres (54%) también están por encima de la media. En Andalucía, Extremadura o Canarias este índice asciende al 60% y se rebaja al 40% en Madrid o Cataluña.

La precariedad laboral global, que incluye desempleados y personas que han desistido de buscar trabajo además de los asalariados inestables, es varios puntos superior. Una de las características reseñadas es que hay población que se mueve entre los grupos al pasar de estar en paro a conseguir un trabajo precario y luego terminar volviendo al desempleo. El ascenso a un puesto de calidad es mucho más complicado.

 Para los autores de este estudio se consolida la tesis de que la precariedad en el mercado laboral español es un «fenómeno estructural», arraigado a la economía y con valores siempre en torno al 50%. Existen oscilaciones con la mejora de la economía y las crisis pero los márgenes son estrechos.

 Pese a no tener datos cerrados, se considera que la pandemia no ha causado efectos significativos más allá de un leve repunte. Eso sí, queda a años luz de la anterior crisis, que sí produjo un gran salto cualitativo en la inestabilidad. Fomentada, según los autores y el sindicato, por la reforma laboral.(...)"           ( A. CERVELLERA | J. CAMARERO  , El Correo, 09/12/21)

21.10.21

Guy Standing: rescatar el concepto de precariedad... la causa del precariado no se ve favorecida por un pensamiento confuso sobre quién y qué es... los precarios son los que están perdiendo derechos de ciudadanía: derechos sociales, civiles, económicos, culturales y políticos. Son y se sienten suplicantes... Esta realidad está muy extendida y no es el mismo fenómeno que la inseguridad o la inestabilidad, aunque muchos en el precariado puedan experimentar las tres cosas

 "Numerosos artículos e informes, incluidos algunos de Europa Social, se refieren al crecimiento del "trabajo precario". Este término confunde varias nociones que deberían distinguirse. 

A menos que utilicemos los términos correctamente, corremos el riesgo de acabar con el tipo de tergiversación mostrada recientemente por The Economist, cuando, en un informe especial, afirmó que desde 2011 no se había producido un crecimiento del precariado mundial y que la mayoría de los trabajadores de los países ricos estaban "completamente satisfechos" con sus empleos.

Por las razones desarrolladas en The Precariat: La nueva clase peligrosa, es importante diferenciar entre inestabilidad, inseguridad y precariedad.

La "inestabilidad" se refiere a las fluctuaciones volátiles. Las personas pueden tener ingresos inestables a pesar de tener un empleo seguro. Una persona con un contrato de cero horas, por ejemplo, puede tener una gran seguridad en el empleo, con un contrato de larga duración o "permanente", pero sin seguridad en los ingresos. Si un estudio se centra sólo en los contratos de trabajo -un enfoque falso adoptado por algunos distinguidos economistas-, parecerá que alguien en esa posición está seguro.

De hecho, hay muchos datos que demuestran que esas situaciones se han multiplicado. Por ejemplo, en el Reino Unido la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) descubrió que entre 2007 y 2020 el número de personas con contratos de cero horas se quintuplicó. Los que tienen contratos de "pocas horas" también han crecido.

 Inseguridad laboral

A diferencia de la inestabilidad, la "inseguridad" se refiere a una alta probabilidad de perder algo sin previo aviso o a un alto coste. Y la inseguridad laboral tiene varias dimensiones.

En primer lugar, hay que distinguir -lo que rara vez se hace- entre seguridad en el empleo y seguridad en el trabajo. Como se señala en El Precariado, la antigua France Télécom experimentó un repentino aumento de los suicidios en la enorme mano de obra, a pesar de que los empleados tenían una fuerte seguridad en el empleo (y en los ingresos). Resultó que la alta dirección había introducido reformas que eliminaron la seguridad laboral tradicional: una política de cambio de empleados de un tipo de trabajo a otro, a intervalos irregulares y cortos, provocó una inseguridad estresante.

También está la seguridad en el mercado laboral. Una persona puede tener una gran seguridad en el empleo, pero saber que si pierde su puesto de trabajo tendrá pocas probabilidades de obtener otro o muchas de obtener sólo un empleo más inseguro y peor pagado. Tras el cierre de una gran planta siderúrgica en Inglaterra, la mayoría de los trabajadores encontraron otros empleos, pero con unos ingresos mucho más bajos. Desde el punto de vista psicológico, en estas circunstancias tan comunes, es muy probable que haya sentimientos de inseguridad en el mercado laboral.

No distinguir las distintas formas de inseguridad y centrarse en una sola lleva a conclusiones simplistas, como que "la seguridad laboral se ha mantenido notablemente constante" en Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos. El estudio ampliamente citado que llega a esa conclusión no tenía datos sobre la seguridad en el trabajo, sólo sobre la seguridad en el empleo. Aun así, sería difícil creer que en el Reino Unido, que ha eliminado la protección del empleo a todos los empleados durante uno o dos años, no haya aumentado la inseguridad en el empleo.

Otra forma podría denominarse inseguridad en la producción de habilidades. Esta surge del miedo a que las habilidades de uno se vuelvan redundantes o a que uno no pueda adaptarse a las nuevas demandas de habilidades, para ser dejado de lado por aquellos que sí pueden. En un periodo de rápido cambio tecnológico, esta es sin duda una fuente importante de inseguridad. Sin embargo, no se identificará si el análisis se centra exclusivamente en la seguridad del empleo, como ha hecho la mayoría.

 Otra forma podría denominarse inseguridad de representación. Si un trabajador no tiene ningún organismo o mecanismo para defender sus derechos, o pierde dicho mecanismo, cualquier analista objetivo apreciará que su inseguridad ha aumentado. Y el declive de la sindicalización en las últimas décadas ha conseguido precisamente eso.

Luego está la inseguridad de los ingresos. Ignorarla, como hacen la mayoría de los analistas (incluido The Economist), subestimará drásticamente el crecimiento de la inseguridad laboral. En el Reino Unido, la Resolution Foundation descubrió que en 2018 más del 80% de los mal pagados en trabajos estables tenían un salario inseguro. Y si se sabe que después de perder un empleo la prestación compensatoria ha caído a una mínima fracción del salario medio, como ha ocurrido en varios países, la inseguridad de los ingresos se verá ciertamente incrementada.

El precariado

Esto nos lleva al concepto distintivo de precariedad. La raíz etimológica latina de la precariedad es "obtener por oración". Esta es la clave para entender el precariado. Quienes lo integran están perdiendo derechos de ciudadanía: derechos sociales, civiles, económicos, culturales y políticos. Son y se sienten suplicantes. Esta realidad está muy extendida y no es el mismo fenómeno que la inseguridad o la inestabilidad, aunque muchos en el precariado puedan experimentar las tres cosas.

Es políticamente importante mantener estas distinciones. El sentimiento de suplicante se ha visto seguramente incrementado por las "reformas" de la seguridad social en toda Europa, con la tendencia a una mayor comprobación de los recursos, una mayor condicionalidad del derecho a las prestaciones y más medidas punitivas.

Los miembros del precariado saben que tendrán que satisfacer a los burócratas de que se comportan de la manera requerida y saben que en realidad esos burócratas tienen poder discrecional para dar o quitar prestaciones y para orientarles hacia las ofertas de empleo o no. Y si caen en la trampa de la burocracia estatal, o de los agentes privatizados del Estado, también saben que carecen de derechos civiles, en forma de garantías procesales y de una oportunidad justa de impugnar legalmente las sentencias adversas.

Esto nos lleva a la cuarta distinción que debería disuadir a los analistas, especialmente a las feministas, de utilizar el término "trabajo precario". De lo que hablan los comentaristas es del trabajo remunerado, no del trabajo. En numerosos blogs y artículos, los autores ignoran todas las formas de trabajo que no son laborales, incluido el trabajo de cuidados no remunerado -el trabajo realizado por más personas que cualquier otro tipo-, así como el trabajo comunitario voluntario y todo el trabajo para el trabajo, el trabajo para el Estado y el trabajo para la reproducción que preocupa al precariado. Estas formas de trabajo que se pasan por alto ocupan mucho tiempo, lo que aumenta la inseguridad, ya que deben realizarse pero no son remuneradas ni reconocidas en absoluto.

La ONS estimó que el trabajo de cuidados no remunerado en el Reino Unido tenía un valor de 1,24 billones de libras al año -el 63% del producto interior bruto, si se contabilizara-, o sea, más que el valor de todos los empleos de la industria y los servicios no financieros juntos. ¿Dicen los analistas que esto no es trabajo?

Nuestras estadísticas sobre el "trabajo" y los conceptos en los que se basan deben ser revisados radicalmente. Las estadísticas actuales sobre la población activa se basan en un modelo desarrollado en los años 30, pensado para las economías industrializadas organizadas en torno a los "hombres que ganan el pan", cuando la medición del desempleo masculino era la prioridad percibida. Para entender por qué millones de europeos se enfrentan a la inseguridad laboral, a la inestabilidad del trabajo y a una intensa precariedad, necesitamos estadísticas que identifiquen esos fenómenos distintivos.

Las estadísticas económicas actuales son inadecuadas. También lo son los análisis basados en uno o dos indicadores de inseguridad."   
                        

( Guy Standing , Social Europe, 7th September 2021;

22.4.21

Los siervos del alquiler, ¿cómo escapar?... Nomadlands ya está aquí: "No veíamos lo de gastar el 70% del sueldo en alquiler y nos fuimos a vivir a una furgoneta"

 "Iratxe Goikoetxea (29 años) y Déborah García (38 años) amanecen desde hace dos semanas en Biarritz, en el País Vasco francés. Aparcaron su furgoneta de seis metros cuadrados frente al mar y allí hacen vida, sin moverla ni gastar en gasolina.

 "Estamos al lado de la playa. Hay baños públicos, un enchufe cerca para cargar el ordenador, un paseo para hacer deporte y el supermercado a cinco minutos", cuentan. "Es un sitio perfecto. Ahora solo gastamos en comida, unos 50 euros a la semana. Luego está el móvil, 22 euros mensuales cada una, y el seguro, 460 euros anuales que pagamos este mes". (...)

 Iratxe y Déborah son dos jóvenes vascas que viven como nómadas. Empezaron en agosto de 2020. No cambiaron su casa por una furgoneta porque nunca llegaron a tenerla: antes de mudarse juntas, cada una vivía en casa de sus padres, una en Álava y la otra Gipuzkoa. Iratxe llevaba cinco años empleada en un estudio de interiorismo; Déborah trabajaba en una ONG a media jornada y colaboraba como autónoma con medios, además de tener un Patreon sobre cine y arte con el que ingresa 400 euros al mes. Antes vivió trece años en Madrid.

"Vimos pisos. Hablamos de ello. Nos ilusionamos. Nos desilusionamos. No acabábamos de ver que, de nuestros sueldos precarios, el 70% u 80% fuese a pagar el alquiler y no pudiéramos ni ir de vacaciones", relatan. "San Sebastián está por las nubes. Y Vitoria no tanto, pero es cara: entre 750 y 800 euros por un piso". La opción de mudarse a una ciudad o pueblo más barato también estuvo sobre la mesa, pero en cualquier caso implicaba que Iratxe dejara su trabajo fijo. "Y habiéndome quitado eso...", dice. "Reflexionamos: ¿es esta la vida que queremos? ¿Trabajar muchísimo para pagar un alquiler? ¿Meter todo nuestro dinero en este círculo?".

Frustradas ante la dificultad de acceder a una vivienda tomaron la decisión de vivir itinerantes. Ahora cuentan su experiencia en el podcast Flâneuse: Historias en estado nómada, donde avisan de que ni están vendiendo esta vida ni es la solución para todo el mundo. El primer capítulo empieza con una declaración de intenciones política. "Esto es lo que nos ha funcionado a nosotras. Que el 70% del sueldo se vaya en pagar un piso nos parece deleznable. Las soluciones son políticas y sociales: que los alquileres no nos chupen la vida".

De acuerdo a los últimos datos del INE, el 55% de los jóvenes de entre 25 y 29 años aún viven con sus padres. Y uno de cada cuatro entre 30 y 34 también. Estos porcentajes han aumentado entre 5 y 6 puntos en los últimos siete años debido a la falta de independencia económica —los jóvenes tienen salarios más bajos y mayores tasas de temporalidad— y al aumento del precio del alquiler, que desde 2015 ha subido un 50% en toda España.(...)

Más allá de las cifras de matriculaciones, no hay datos sobre cuántos españoles viven de este modo. Cuentan Iratxe y Déborah que estos meses como nómadas han conocido a mucha gente como ellas. "El otro día estuvimos con una pareja francesa: él era ilustrador y ella gestionaba eventos musicales. Decían que en Francia era común, que mucha gente estaba dejando los alquileres. (...)

 Según sus datos, solo hay 1.100 en nuestro país frente a los más de 6.000 de Francia o Alemania. (...)

La pandemia ha creado trabajos en remoto que permiten a la gente trabajar desde otros lugares", relatan. "Ahora estamos cerca del mar y hay gente que hace surf y vive así. Y el perfil de nómada digital es uno, pero también tenemos unas amigas temporeras. Vivían en Mataró, dejaron sus alquileres y llevan un año: trabajan durante seis meses y en temporada baja viajan con su furgoneta". (...)

Esos 250 euros al mes —algo más si están viajando y necesitan pagar la gasolina— son más fáciles de alcanzar con trabajos esporádicos que los 800 (más gastos) que supondría un piso. "Vemos que ahora no hace falta estar todo el mes trabajando. Lo hemos invertido: es como si los fines de semana los dedicáramos a trabajar y el resto del tiempo a adaptarnos a esta vida, a no estar delante del ordenador. Nos sentimos muy liberadas. Y creo que lo que más hemos ganado es salud. Yo antes estaba desquiciada, esa es la realidad. Ahora, con los 400 euros del Patreon, vivo", anota Déborah.  (...)"     (Analía Plaza, eldiario.es, 15/04/21)

9.4.21

Mónica Oltra: "Hay que respetar a las mujeres que prefieren prostituirse a limpiar pisos"

 "(...) ¿Qué es eso de feminizar la política?

Es poner en valor lo que tradicionalmente hemos hecho las mujeres. La sociedad de los cuidados es algo que siempre han hecho las mujeres, hay que feminizar la vida.

¿Dar por sentado que son las mujeres las que cuidan de los demás no es machista?

Los hombres también cuidan pero el 80% del cuidado del hogar recae en las mujeres. Por eso no se valora la sociedad de las cuidados, por eso ha sido un trabajo invisible, porque tradicionalmente lo han hecho las mujeres.

 ¿Se puede ser prostituta y feminista?

Claro que se puede, ¿por qué no?

Bueno hay quien considera que la prostitución es sólo esclavitud: también desde el feminismo.

Esa visión en blanco y negro forma parte de los esquemas patriarcales. Con el feminismo pasa como con la izquierda: hay muchos feminismos y no se debe confundir el género con los órganos genitales. El patriarcado es muy redentor, quiere salvar a los demás: y, oiga, no me salve usted de nada, sólo permítame emanciparme. Hay asociaciones de prostitutas, como Hetaira, que plantean cuestiones muy interesantes.

El redencionismo es despótico, pero no se puede hacer la revolución sin ellas. Yo no me atrevo a decirle a una mujer prostituta qué tiene qué hacer sin preguntarle qué quiere hacer. Lo que hay que conseguir es que ninguna mujer se prostituya sin su voluntad o se vea abocada a la prostitución por necesidad. Hay mujeres que prefieren prostituirse a limpiar pisos y hay que respetarlo.

 ¿Se debe regularizar la prostitución?

Sólo si permite ser a las mujeres libres. En ningún caso como trabajadoras por cuenta ajena porque eso es dar cobertura al proxenetismo. (...)"                     

(Entrevista a Mónica Oltra, Mariano Gasparet y Jorge Barreno, El Español, 18/12/16)