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8.9.26

Los tribunales turcos condenan a Netanyahu y a otros 35 dirigentes israelíes por crímenes de guerra... Las penas suman un total de 4.596 años de prisión. Turquía ha convertido el juicio en un espectáculo y no tiene ninguna posibilidad real de hacer cumplir esos castigos. Pero es una declaración política contundente... Israel no tiene ningún margen moral de maniobra... Las órdenes de detención que emite son esencialmente notificaciones que solicitan la asistencia de las fuerzas de policía de los Estados miembros para las investigaciones y detenciones provisionales. Su ejecución final depende totalmente de la voluntad del país de que se trate... El juicio en Turquía es simbólico. Su objetivo es crear una dinámica de opinión pública y aislar aún más a Israel en la escena internacional. También es un golpe a la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio, que se basaba en la cooperación entre Turquía e Israel (mpr21)

"Los tribunales turcos han condenado a Netanyahu y a otros 35 altos dirigentes israelíes por los crímenes cometidos en Gaza. Las penas suman un total de 4.596 años de prisión. Turquía ha convertido el juicio en un espectáculo y no tiene ninguna posibilidad real de hacer cumplir esos castigos. Pero es una declaración política contundente: no tiene intención de dejar de Israel con ningún margen moral de maniobra..

El 21 de agosto, el ministro de Justicia turco, Akin Gürlek, anunció públicamente que Turquía había pedido formalmente a la Interpol que emitiera na “alerta roja” contra los condenados. No equivale a una orden de detención internacional. Netanyahu no va a ser detenido. La Interpol no tiene en sí misma poderes represivos transnacionales. Las órdenes de detención que emite son esencialmente notificaciones que solicitan la asistencia de las fuerzas de policía de los Estados miembros para las investigaciones y detenciones provisionales. Su ejecución final depende totalmente de la voluntad del país de que se trate.

El juicio en Turquía es simbólico. Su objetivo es crear una dinámica de opinión pública y aislar aún más a Israel en la escena internacional. También es un golpe a la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio, que se basaba en la cooperación entre Turquía e Israel.

Como consecuencia de la Guerra de Siria y las grandes matanzas en Gaza, el acercamiento entre ambos países se ha acabado. Turquía acusa públicamente a Israel de terrorismo de Estado. En mayo de 2024, Turquía fue la primera en anunciar la suspensión de su comercio con Israel.

El 13 de noviembre del mismo año, Erdogan anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con Israel. El 21 de agosto del año pasado Ankara anunció la suspensión total del comercio bilateral, la prohibición del transporte marítimo israelí y el cierre de puertos y espacio aéreo abierto a Israel, sellando efectivamente los canales comerciales paralelos que habían permanecido abiertos desde 2024. Ankara también ha pedido públicamente el aislamiento mundial de Israel, y El Cairo ha seguido su ejemplo, presionando a Israel.

El Acuerdo de la Meca

El golpe definitivo llegó con la alianza entre Turquía, Arabia Saudí y Pakistán, sellada el 7 de agosto. Una semana después, las tres partes también anunciaron el establecimiento de un mecanismo de cooperación política y militar y la realización de ejercicios militares conjuntos regulares.

El Acuerdo de La Meca reúne a las tres fuerzas centrales del mundo islámico en un mismo marco. Turquía va a seguir jugando en dos tableros, uno de los cuales es siempre la OTAN. Además, puede utilizar a Ucrania para disuadir a Rusia e Irán, y utilizar el tema del Golfo Pérsico para asegurarse concesiones de Estados Unidos e Israel.

La otra razón de la ruptura entre Turquía e Israel es Siria. Desde la caída de Bashar Al Assad, la situación actual en el país se ha caracterizado por un complejo enredo de fuerzas en conflicto.

Hace algún tiempo, el gobierno yihadista de Damasco propuso a Rusia la extradición de Bashar Al Assad a cambio de la reapertura de las bases militares rusas que tiene en Siria, pero la oferta fue rechazada, probablemente a petición de Turquía. El mayor temor de Turquía es el regreso de la familia Assad, y algunas acciones del gobierno interino sirio ya han provocado un fuerte descontento entre la población siria. Es probable que la elección de Rusia de mantener a Assad en Moscú asegure su propio regreso a Oriente Medio algún día."

 ( mpr21, 08/09/26)

2.9.26

Sudáfrica acusa a Israel ante la Corte Internacional de Justicia de incumplir medidas para prevenir genocidio en Gaza. El Gobierno sudafricano entregó un nuevo expediente a la Corte Internacional de Justicia en el que sostiene que Israel ha desatendido sistemáticamente las órdenes provisionales dictadas para proteger a la población palestina... La presentación profundiza la ofensiva jurídica iniciada por Pretoria a fines de diciembre de 2023, cuando recurrió a la CIJ amparándose en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y acusó a Israel de cometer actos de carácter genocida durante su operación militar en Gaza... A partir de la demanda sudafricana, la CIJ ha dictado sucesivas medidas provisionales jurídicamente vinculantes para Israel. Entre ellas, la obligación de adoptar las acciones necesarias para impedir actos comprendidos dentro de la Convención sobre Genocidio, evitar y sancionar la incitación directa y pública al genocidio y facilitar las condiciones para el ingreso de asistencia humanitaria... El tribunal también ha ampliado sus disposiciones a medida que se deterioraron las condiciones humanitarias en Gaza. Sin embargo, la CIJ carece de mecanismos propios para ejecutar sus resoluciones, por lo que su cumplimiento depende en gran medida de los Estados y de la actuación de los órganos políticos de Naciones Unidas... Pretoria asegura que, incluso después del alto el fuego declarado en octubre de 2025, ha muerto, en promedio, un niño al día en Gaza a manos de las fuerzas israelíes... Pretoria también considera que está en juego la capacidad de la CIJ para hacer valer sus decisiones y, con ello, la legitimidad del sistema internacional de justicia

"Sudáfrica presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) un nuevo expediente contra Israel en el que acusa al Gobierno israelí de incumplir las medidas provisionales ordenadas por el máximo tribunal de Naciones Unidas para prevenir la comisión de un genocidio contra la población palestina en la Franja de Gaza.

La presentación profundiza la ofensiva jurídica iniciada por Pretoria a fines de diciembre de 2023, cuando recurrió a la CIJ amparándose en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y acusó a Israel de cometer actos de carácter genocida durante su operación militar en Gaza.

El conflicto comenzó después de los ataques perpetrados por Hamás y otras milicias palestinas contra territorio israelí el 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados. Israel respondió con una amplia campaña militar sobre la Franja de Gaza, dando inicio a una guerra que se convirtió en uno de los principales focos de tensión de Medio Oriente y que posteriormente tuvo repercusiones en Líbano, Siria, Yemen, Irán y el mar Rojo.

Las medidas ordenadas por la CIJ

A partir de la demanda sudafricana, la CIJ ha dictado sucesivas medidas provisionales jurídicamente vinculantes para Israel. Entre ellas figura la obligación de adoptar las acciones necesarias para impedir actos comprendidos dentro de la Convención sobre Genocidio, evitar y sancionar la incitación directa y pública al genocidio y facilitar las condiciones para el ingreso de asistencia humanitaria.

El tribunal también ha ampliado sus disposiciones a medida que se deterioraron las condiciones humanitarias en Gaza. Sin embargo, la CIJ carece de mecanismos propios para ejecutar sus resoluciones, por lo que su cumplimiento depende en gran medida de los Estados y de la actuación de los órganos políticos de Naciones Unidas.

El pasado 25 de agosto, Sudáfrica entregó un extenso expediente en el que sostiene que Israel ha incumplido de manera sistemática estas obligaciones.

Pretoria asegura que, incluso después del alto el fuego declarado en octubre de 2025, la población civil ha continuado sufriendo las consecuencias de las operaciones militares. Entre los antecedentes incorporados al documento, el Gobierno sudafricano afirma que desde entonces ha muerto, en promedio, un niño al día en Gaza a manos de las fuerzas israelíes.

Pretoria promete continuar la ofensiva judicial

Sudáfrica recordó que las órdenes dictadas por la CIJ tienen carácter vinculante y sostuvo que la comunidad internacional también tiene obligaciones derivadas de la Convención sobre Genocidio para prevenir y sancionar este crimen.

Ante lo que considera un incumplimiento israelí, el Gobierno sudafricano anunció que seguirá explorando las vías jurídicas disponibles para conseguir que Israel aplique «de forma plena e inmediata» las decisiones del tribunal.

Pretoria también advirtió que el caso excede la situación particular de Gaza, pues considera que está en juego la capacidad de la CIJ para hacer valer sus decisiones y, con ello, la legitimidad del sistema internacional de justicia.

Un proceso abierto desde enero de 2024

La disputa judicial tuvo uno de sus principales hitos el 26 de enero de 2024, cuando la CIJ ordenó por primera vez medidas provisionales en respuesta a la demanda sudafricana. El tribunal no determinó entonces que Israel estuviera cometiendo genocidio —una cuestión que corresponde resolver en la sentencia sobre el fondo—, pero consideró necesario proteger provisionalmente determinados derechos de la población palestina contemplados en la Convención sobre Genocidio.

Posteriormente, ante el agravamiento de la crisis humanitaria, la corte emitió nuevas disposiciones. En marzo de 2024 ordenó garantizar sin demora la prestación de servicios básicos y asistencia humanitaria a gran escala, mientras que en mayo de ese año adoptó nuevas medidas relacionadas con la ofensiva israelí sobre Rafah.

El procedimiento impulsado por Sudáfrica se convirtió desde entonces en uno de los principales frentes jurídicos internacionales derivados de la guerra de Gaza. Otros países han respaldado o buscado intervenir en el proceso, ampliando la dimensión diplomática del litigio.

En paralelo, la guerra desencadenó otros procedimientos ante organismos judiciales internacionales y profundizó las divisiones diplomáticas respecto de Israel y Palestina. Mientras Pretoria mantiene que existen fundamentos para aplicar la Convención sobre Genocidio, Israel ha rechazado reiteradamente esa acusación y sostiene que sus operaciones militares responden al derecho de defenderse frente a Hamás.

La presentación del nuevo expediente no implica una resolución definitiva de la CIJ sobre la acusación de genocidio. El procedimiento sobre el fondo continúa abierto y será el tribunal el que deberá determinar finalmente si Israel incurrió en responsabilidad internacional bajo la Convención de 1948.

La nueva actuación sudafricana busca, entretanto, mantener la presión sobre el cumplimiento de las medidas provisionales y situar nuevamente la conducta de Israel en Gaza en el centro del debate jurídico internacional."

(El Periodista, 29/08/26) 

25.8.26

A Audiencia de Madrid investiga Suso de Toro por "antisemitismo" e o escritor retruca: "É por denunciar o xenocidio israelí"... De Torodeu un comunicado para reivindicar o dereito a denunciar as actuacións do Estado de Israel e reafirmou a súa postura inicial. “Debo arrepentirme de ter escrito comparacións entre o nazismo alemán e o que fai o Estado sionista en Palestina? Non me podo nin debo arrepentir”, afirma. “Lamento as consecuencias que me van chegar a min e ao meu entorno, mais non me podo arrepentir”, engade. Na mesma liña, De Toro denuncia o asasinato de “meniños e meniñas e poboación civil indefensa na súa propia terra e encerrada en campos de exterminio” e reafirma a súa consideración de que Israel está cometendo un "xenocidio contra o pobo palestino"... “Creo, como aprobou a ONU en 1975, que o sionismo é unha ideoloxía racista e perversa e creo que o Estado sionista comete un xenocidio, como cre a Corte Internacional de Xustiza e a propia ONU”, sostén. Así, o escritor rexeita que o seu posicionamento poida ser considerado antisemita. “Son contrario ao sionismo, non son antisemita como non xulgo a ninguén pola súa raza, idea ou crenza”, afirma... Neste sentido, insiste en diferenciar entre sionismo e xudaísmo: “Sionistas é unha cousa; persoas xudías, outra”. De Toro reivindica ademais así a súa relación coa cultura xudía e sinala que o seu propio apelido materno, “Santos”, é de “xudeus galegos”. “Decididamente non son antisemita, si que son contrario ao sionismo” (Ana Loureiro)

"O escritor galego Suso de Toro vén de denunciar unha nova ofensiva contra a súa liberdade de expresión a raíz das súas críticas ás políticas do Estado de Israel, despois de coñecer a través de ACOM —lobby pro israelí— a existencia dun auto da Audiencia Provincial de Madrid que deixa sen efecto o sobresemento provisional dunha causa iniciada a raíz dunha denuncia presentada por esta entidade.

De Toro deixa claro que non recibiu ningunha comunicación oficial da Xustiza madrileña e que, polo tanto, descoñece cal é exactamente a súa situación procesual. Toda a información da que dispón procede, segundo explica, da nota publicada por ACOM.

A organización pro israelí vincula o procedemento con diferentes publicacións realizadas por Suso de Toro nas redes sociais nas que criticaba as actuacións de Israel en Palestina. Aliás, ACOM tamén cita outras expresións nas que o escritor se refería a Israel como “Estado xenocida” e á súa poboación como “adoutrinada no racismo e o odio”.

A resposta de Suso de Toro

“Segundo informa un ente que traballa para o Estado de Israel chamado ACOM, estou a ser investigado por orde da Sección nº 7 da Audiencia Provincial de Madrid por ‘presunto delito de incitación ao odio antisemita’ tipificado no artigo 510 do Código Penal”, explicou De Toro a través das súas redes sociais. Da mesma forma, o escritor asegura que até o momento non ten "comunicación oficial” e que só pode coñecer o sucedido a través da información publicada por ACOM.

Segundo o seu relato, hai dous anos iniciouse unha campaña contra el despois de publicar nas redes sociais diferentes mensaxes nas que denunciaba o "xenocidio do pobo palestino". O escritor afirma que aquela campaña foi impulsada desde “as cabeceiras da extrema dereita española” e posteriormente secundada por medios galegos, que o cualificaron de “antisemita”.

De Toro aproveitou o seu comunicado para reivindicar o dereito a denunciar as actuacións do Estado de Israel e reafirmou a súa postura inicial. “Debo arrepentirme de ter escrito comparacións entre o nazismo alemán e o que fai o Estado sionista en Palestina? Non me podo nin debo arrepentir”, afirma. “Lamento as consecuencias que me van chegar a min e ao meu entorno, mais non me podo arrepentir”, engade. Na mesma liña, De Toro denuncia o asasinato de “meniños e meniñas e poboación civil indefensa na súa propia terra e encerrada en campos de exterminio” e reafirma a súa consideración de que Israel está cometendo un "xenocidio contra o pobo palestino".

“Creo, como aprobou a ONU en 1975, que o sionismo é unha ideoloxía racista e perversa e creo que o Estado sionista comete un xenocidio, como cre a Corte Internacional de Xustiza e a propia ONU”, sostén. Así, o escritor rexeita que o seu posicionamento poida ser considerado antisemita. “Son contrario ao sionismo, non son antisemita como non xulgo a ninguén pola súa raza, idea ou crenza”, afirma.

Neste sentido, insiste en diferenciar entre sionismo e xudaísmo: “Sionistas é unha cousa; persoas xudías, outra”. De Toro reivindica ademais así a súa relación coa cultura xudía e sinala que o seu propio apelido materno, “Santos”, é de “xudeus galegos”. “Decididamente non son antisemita, si que son contrario ao sionismo”, conclúe.

Unha presión que, afirma De Toro, vén de lonxe

O escritor vincula o episodio actual con outro vivido nos anos noventa, cando escribía artigos de opinión en medios de Galiza e Madrid e denunciaba a represión sufrida pola poboación palestina. Segundo relata, aquelas críticas molestaron á embaixada de Israel, que lle trasladou as súas queixas “no propio domicilio”. Agora considera que esa presión se reproduce a través de ACOM, entidade á que acusa de actuar contra persoas que cuestionan as políticas do Goberno de Netanyahu.

De Toro cualifica ACOM de “ente ao servizo das políticas do Estado de Israel” e considera que a súa actuación debería mesmo levar á ilegalización da organización, ao entender que actúa “ao servizo dunha potencia estranxeira”. “É demoledor ver que un Estado estranxeiro utilice as institucións do Estado que supostamente me protexe para perseguir a miña liberdade de expresión”, denuncia.

O escritor reivindica así o seu dereito a manter as súas posicións políticas e a denunciar publicamente as actuacións de Israel en Palestina, ao tempo que cuestiona que as súas críticas sexan equiparadas co antisemitismo. Por agora, insiste, non dispón de ningunha notificación oficial que lle comunique a súa condición procesual. “Agardo confirmación formal e oficial de que efectivamente estou sendo investigado pola Xustiza do Reino de España, a raíz dunha denuncia de ACOM, un ente dun Estado estranxeiro”, conclúe."

(Ana Loureiro , Nós Diario, 24/08/26)

23.8.26

Arrestar a Netanyahu, deber internacional... el ministerio de Justicia de Turquía emitió una orden de arresto internacional para su captura. La justicia turca precisó que el primer ministro es imputado por “crímenes contra la humanidad, genocidio, privación agravada de la libertad, ataques y lesiones voluntarias, tortura, destrucción de bienes, saqueo agravado y apropiación indebida de vehículos de transporte”... si bien Turquía dista de ser un referente en materia de derechos humanos y su orden de arresto contra Netanyahu está más motivada por razones geopolíticas que por un sentido de deber moral, el hecho es que Ankara ha dado al resto del mundo un ejemplo al tomar las acciones correctas hacia un régimen que hace mucho tiempo dejó de disimular sus intenciones genocidas y perdió de manera irreversible el manoseado recurso de apelar a la “defensa propia” en su violencia contra el pueblo palestino. Por ello, la comunidad internacional –y en particular los estados firmantes del Estatuto de Roma– debe centrarse en hacer valer las órdenes de captura contra Netanyahu y los demás responsables de operaciones de limpieza étnica (La Jornada)

" A tres meses de que el primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional (CPI), Benjamin Netanyahu, ordenara el secuestro de 430 tripulantes de la Global Sumud Flotilla, el ministerio de Justicia de Turquía emitió una orden de arresto internacional para su captura. La justicia turca precisó que el primer ministro es imputado por “crímenes contra la humanidad, genocidio, privación agravada de la libertad, ataques y lesiones voluntarias, tortura, destrucción de bienes, saqueo agravado y apropiación indebida de vehículos de transporte”.

En mayo pasado, Israel impidió por tercera vez que el grupo de activistas organizador de esa flotilla llevara ayuda humanitaria a la población de Gaza que padece la ocupación israelí y la determinación de ese país de aniquilar mediante hambre y enfermedades a quienes no murieron bajo las bombas. En octubre de 2025, 450 activistas fueron secuestrados, y a finales de abril pasado, 100 fueron plagiados y trasladados contra su voluntad a la isla griega de Creta, mientras el español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila permanecieron secuestrados en aislamiento total y sometidos a torturas hasta el 10 de mayo.

En el último de estos episodios, el ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, publicó un video en el que aparecían activistas de la “flotilla por Gaza” arrodillados y con las manos atadas tras su detención en el mar mientras los plagiarios reían. No fue cesado ni reprendido por el primer ministro, quien comparte la política de exterminio de su subordinado.

Ante la impunidad interna y la complicidad de buena parte de la comunidad internacional esta semana, Ben-Gvir recomendó “matar 30 o 40 palestinos cada noche”, incluidos aquellos que “no representen una amenaza inmediata, porque no merecen vivir, ni siquiera son personas”. También afirmó que los alrededor de 10 mil palestinos secuestrados por Israel deberían ser ahorcados “uno por uno” y prometió hacer “todo lo que esté a mi alcance y poner el mundo patas arriba” para que los ahorcamientos ocurran.

Además, llamó a colonizar de forma permanente toda la franja: “considero que toda Gaza es nuestra. Deberíamos tener asentamientos no sólo en Gush Katif (colonia israelí en el enclave palestino desmantelada en 2005), sino en toda la franja, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen y para los terroristas nada de emigración, nada, simplemente matarlos uno por uno”. Ben-Gvir omitió que el país de origen de los palestinos es Palestina, la tierra entre el mar Mediterráneo y el río Jordán que, desde la limpieza étnica iniciada en 1948, es ocupada ilegalmente por sionistas, ellos sí, llegados de Europa, Asia y Estados Unidos.

Si bien Turquía dista de ser un referente en materia de derechos humanos y su orden de arresto contra Netanyahu está más motivada por razones geopolíticas que por un sentido de deber moral, el hecho es que Ankara ha dado al resto del mundo un ejemplo al tomar las acciones correctas hacia un régimen que hace mucho tiempo dejó de disimular sus intenciones genocidas y perdió de manera irreversible el manoseado recurso de apelar a la “defensa propia” en su violencia contra el pueblo palestino. Por ello, más que distraerse en consideraciones sobre los propósitos del gobierno de Recep Tayik Erdogan, la comunidad internacional –y en particular los estados parte del Estatuto de Roma– debe centrarse en hacer valer las órdenes de captura contra Netanyahu y los demás responsables de operaciones de limpieza étnica."

(Editorial de La Jornada, 22/08/26)

21.8.26

Este es el principio del fin del sistema de Estado de derecho... Karim Khan, el fiscal jefe británico de la Corte Penal Internacional, ha sido destituido de su cargo, a pesar de que una investigación interna anterior concluyó que no se había alcanzado el umbral probatorio. Esto es solo el comienzo del desmantelamiento de la Corte Penal Internacional... Hubo más de una docena de miembros del Congreso de Estados Unidos que escribieron una carta amenazante en el tono y estilo más mafioso. Habría consecuencias, dijeron. "Karim Khan, iremos a por tu equipo y tu familia"... El mensaje para la CPI fue: no toquen a Israel, no toquen a Estados Unidos, no nos toquen a nosotros... Hay 11 funcionarios de la Corte Penal Internacional, incluyendo a Karim Khan y sus dos adjuntos, que también están bajo sanciones... por eso digo que el ataque contra la CPI ha sido muy articulado. Hay una élite depredadora que tiene sus raíces principalmente en Estados Unidos e Israel, pero que tiene emisarios en todas partes porque hoy hay muchos enemigos de la CPI y ha habido este enorme asalto contra la CPI en la cuestión de Palestina... El hecho de que el Reino Unido esté yendo tras periodistas y civiles comunes por terrorismo es un golpe al Estado de derecho. Confío realmente en los abogados británicos, en los jueces y fiscales. Esto es algo que cuestiona la eficacia del sistema de Estado de derecho, su funcionamiento, su salud, y también podría verse como una interferencia en la independencia del sistema de justicia. Esto es extremadamente aterrador. He vivido en el Reino Unido, soy deudora de la erudición jurídica británica e imploro a todos que examinen esto y se opongan, porque creo que este tipo de vulnerabilidades se convierten en una pandemia y este es el principio del fin del sistema de Estado de derecho si no intervenimos con prontitud (Francesca Albanese)

 "Y este es el principio del fin del sistema de Estado de derecho. Esto es extremadamente aterrador. Ha habido una enorme presión por parte de Israel para eliminar a Karim Khan. Esto es solo el comienzo del desmantelamiento de la Corte Penal Internacional. Hubo más de una docena de miembros del Congreso de Estados Unidos que escribieron una carta amenazante en el tono y estilo más mafioso. Habría consecuencias, dijeron. "Karim Khan, iremos a por tu equipo y tu familia". Este es el lenguaje que utiliza la mafia. Quiero decir, Estados Unidos se está comportando como el emisario de Israel. El mensaje para la CPI fue: no toquen a Israel, no toquen a Estados Unidos, no nos toquen a nosotros.

Estoy desconectada del sistema financiero. No puedo recibir pagos, no puedo hacer pagos, no puedo tener mis ingresos. Cualquier persona estadounidense que tenga cualquier transacción conmigo se enfrenta a hasta 20 años de prisión y una multa de un millón de dólares. Por cierto, soy madre de un ciudadano estadounidense. Así que la situación para nosotros es muy personal. Estados Unidos me sancionó, no porque estuviera documentando un genocidio, no, sino porque recomendé a la corte que abriera investigaciones.

Karim Khan, el fiscal jefe británico de la Corte Penal Internacional, ha sido destituido de su cargo tras las acusaciones de mala conducta sexual por parte de dos mujeres. La asamblea de 125 estados miembros de la corte votó abrumadoramente para destituirlo, a pesar de que una investigación interna anterior concluyó que no se había alcanzado el umbral probatorio. En 2024, bajo el liderazgo de Khan, la CPI emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Yoav Gallant. Netanyahu acogió con satisfacción la decisión de destituir a Khan, diciendo: "Hablé anoche con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y me reiteró la intención de Estados Unidos de actuar con firmeza contra esta organización, que pone en peligro la justicia en el mundo y también amenaza los derechos de los estados soberanos democráticos".

Hablé con Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, sobre la destitución de Khan, sus propias sanciones por parte de Estados Unidos y la persecución del gobierno británico al grupo de acción directa Palestine Action. Francesca Albanese, muchas gracias por acompañarnos. ¿Qué opinas de la destitución de Karim Khan como fiscal jefe de la Corte Penal Internacional?

Mira, hay dos, hay muchas cosas para mí. Un asunto que es extremadamente grave es la acusación de mala conducta sexual, que debe ser investigada a fondo. No hay duda al respecto. Ya se ha nombrado y designado un panel judicial para ello, y concluyó que, tras escuchar a las partes, la acusadora y el fiscal jefe, el panel no pudo llegar a una determinación. Esto es una cosa, podemos discutir que las acusaciones de mala conducta sexual deben ser investigadas más a fondo porque es absolutamente atroz. Esta es una.

En lo que me gustaría centrarme es en los procedimientos excepcionales que se han tomado contra el fiscal de la CPI. El hecho de que el órgano político, la asamblea de los estados partes, impulsara su destitución a pesar de que, objetivamente, podría haber sido decisión del fiscal de la CPI dimitir porque, y creo que cualquiera que ocupe ese puesto debe estar por encima de toda sospecha. Por lo tanto, podría haber sido su propia decisión y esto es algo que los estados miembros podrían haber discutido con el fiscal.

Sin embargo, lo que hemos visto son dos cosas: por un lado, un procedimiento acelerado que no ha garantizado el debido proceso para destituir a Karim Khan; y, por otro lado, ha habido un juicio, un juicio-espectáculo, algo que no ha ocurrido en un tribunal de justicia o en un espacio que se le parezca, sino en la CNN, en las redes sociales y los medios de comunicación. Esto es sensacionalismo. No es así como se maneja un caso tan sensible. Y así se ha creado un ambiente intoxicante en torno a este asunto.

La otra parte que me resulta extremadamente sospechosa es el entusiasmo que ha generado. Quiero decir, Israel no es el único país cuyos líderes son buscados por la CPI. Rusia está en la misma situación y no hemos visto a Putin y su séquito celebrando la destitución de Karim Khan, que es el mismo fiscal que impulsó las órdenes de arresto contra él, contra Vladimir Putin. Ha habido un ambiente tan eufórico en Israel, por parte del primer ministro buscado por la CPI y otros, los secuaces de siempre. Cuando veo a esta ONG con sede en Ginebra, UN Watch, que comienza con el modo de animar, entiendo que ha habido una enorme presión por parte de Israel, porque este es el perrito que ladra y te alerta de que algo más grande está sucediendo. Y, de nuevo, hay personas que comentan sobre los ministros israelíes y que han establecido un grupo de trabajo y han presionado para que el fiscal pudiera ser destituido. Ahora el riesgo es que la CPI esté completamente amenazada. Esto es solo el comienzo del desmantelamiento de la corte.

Por eso quiero mantener las dos cosas separadas. Por un lado, están las acusaciones de mala conducta sexual, son muy graves y deben tratarse adecuadamente y lejos del ojo público, porque es un asunto delicado y es una falta de respeto para la víctima, o presunta víctima, y para el acusado tener esta publicidad tan tóxica. El hecho de que haya afirmaciones de que Israel ha estado interviniendo o interfiriendo, las afirmaciones son abrumadoras y esto es extremadamente aterrador. La politización del asunto para sacar la situación de Palestina del ámbito de la CPI es preocupante.

La reacción el fin de semana de Israel y Estados Unidos ante la destitución de Karim Khan deja muy clara su propia posición y su propia actitud hacia esto. El Departamento de Estado de Estados Unidos describió a la CPI como corrupta y sin valor. Ahora, ¿cómo avanzamos desde aquí? Porque, por supuesto, las órdenes de arresto contra Gallant y Netanyahu fueron emitidas por la CPI, no fueron emitidas en nombre de Karim Khan, no están particularmente ligadas a Karim Khan personalmente de ninguna manera. ¿Tienes confianza en la capacidad de la CPI para seguir adelante y continuar con esos casos contra esos dos hombres?

Es difícil decirlo. Por supuesto, tengo confianza porque la corte no es solo el fiscal, la corte no son solo los jueces. Hay cientos de abogados, jueces, personal legal y otros que trabajan para la corte. Hay una secretaría, hay individuos extremadamente competentes y también hay estados miembros. Sé que hay estados miembros que están haciendo todo lo posible para defender la Corte Penal Internacional, conscientes de todo el esfuerzo que se ha invertido durante décadas para tener este sistema de justicia que es independiente, que está por encima de los estados. Y lo he visto yo misma, Richard. Estados Unidos me sancionó, no porque estuviera documentando un genocidio, no porque estuviera hablando del sufrimiento de los palestinos y de los crímenes del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, o de los ministros Ben-Gvir o Smotrich. No, porque recomendé a la corte que abriera investigaciones sobre el sector privado, porque incluso si vienes del sector privado, podrías ser investigado y procesado por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y posiblemente genocidio. Cuando hice esta recomendación, cuando fui tras el sector privado, cuando recomendé a la CPI que hiciera su trabajo, incluso hacia estos actores, fue cuando me sancionaron.

Hay un miedo, un miedo de que la justicia internacional, particularmente la justicia penal internacional, funcione. Es por eso que ha habido este violento intento contra la corte, que no comenzó ahora. Esto no comenzó hace dos años o el año pasado. Ya había una Ley de Protección de Funcionarios Estadounidenses (Hague Invasion Act) que fue aprobada por la administración estadounidense hace años, cuando se vislumbraba la posibilidad de que la CPI abriera investigaciones sobre los crímenes de las tropas estadounidenses en Afganistán e Irak. Y, por lo tanto, ha habido una continua desconfianza hacia la CPI en su conjunto, excepto cuando estaba investigando a Rusia y los crímenes de los líderes rusos, o a Myanmar o a líderes del Sur Global. Esto ha ido en aumento. Este es el contexto. Pero, por supuesto, el ataque se ha intensificado drásticamente después del inicio del genocidio y especialmente cuando quedó claro que Karim Khan podría solicitar a la corte que emitiera órdenes de arresto contra personas involucradas en crímenes en Gaza. Y, por cierto, Karim Khan solicitó órdenes de arresto para Yahya Sinwar y otros dos líderes de Hamás que posteriormente fueron asesinados por Israel. No es que haya sido una forma parcial de justicia, y me parece que ha sido extremadamente conservadora porque Ben-Gvir y Smotrich ya deberían haber sido investigados y alcanzados por órdenes de arresto. La evidencia es abrumadora para crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y posiblemente genocidio atribuibles a estos dos hombres. Pero, por supuesto, hay un miedo de que la justicia internacional pueda funcionar y es por eso que es importante ir contra jueces y fiscales.

En abril de 2024, hubo más de una docena de miembros del Congreso de Estados Unidos que escribieron una carta amenazante, en el tono más intimidatorio y mafioso, a Karim Khan advirtiéndole que no continuara con la investigación sobre Israel. Habría consecuencias, dijeron. "Te conocemos, iremos a por ti, iremos a por tu equipo y tu familia". Esta es la razón por la que usé la palabra mafia por primera vez en mi vida como relatora especial ante esta situación general, porque este es el lenguaje que usa la mafia normalmente, no debería ser usado por representantes institucionales. Y ha habido una caída al abismo desde entonces. Así que sí, sí, estoy muy preocupada.

Mencionaste las sanciones que se han impuesto contra ti. ¿Qué significa eso realmente en la práctica para tu vida? Estoy desconectada del sistema financiero, lo que significa que no puedo recibir pagos, no puedo hacer pagos, no puedo tener mis ingresos, no puedo acceder ni siquiera a un seguro de salud y vivo en el extranjero. Así que esto es obligatorio y también cualquier persona estadounidense que tenga cualquier transacción conmigo se enfrenta a hasta 20 años de prisión y una multa de un millón de dólares. Así que imagina el entusiasmo de los estadounidenses por querer relacionarse conmigo. Por cierto, soy madre de un ciudadano estadounidense. Así que la situación para nosotros es muy personal. El impacto es tangible. Tengo bienes en Estados Unidos, allí es donde di a luz a mi hijo, donde solía vivir y planeaba regresar en unos años. Es grave.

Y no eres la única persona a la que se le ha hecho esto. Hay 11 funcionarios de la Corte Penal Internacional, incluyendo a Karim Khan y sus dos adjuntos, que también están bajo sanciones como esta. Sí, absolutamente. Por eso digo que el ataque contra la CPI ha sido muy articulado. Estados Unidos se está comportando como el emisario de Israel, pero no creo que sea correcto, es la forma en que se percibe. Hay una élite depredadora que tiene sus raíces principalmente en Estados Unidos e Israel, pero que tiene emisarios en todas partes porque hoy hay muchos enemigos de la CPI y ha habido este enorme asalto contra la CPI en la cuestión de Palestina. El mensaje para la CPI fue: no nos toquen, no toquen a Israel, no toquen a Estados Unidos y a nuestros aliados cercanos.

Este asalto general al Estado de derecho y a los derechos humanos. ¿Ves el ataque del gobierno británico contra Palestine Action como parte de eso? 

En pocas palabras, y dejando de lado complejidades y distinciones, sí, absolutamente. El Reino Unido, bajo Starmer, y espero que las cosas sean diferentes ahora pero quién sabe, ha seguido claramente el camino de abrazar la represión para silenciar los llamamientos legítimos de cientos de miles de ciudadanos británicos responsables para detener la complicidad con el genocidio. La situación sigue siendo crítica en el sentido de que se ha sentado un precedente. La persecución de defensores de derechos humanos, incluidos los de Palestine Action, debe abordarse con firmeza, de lo contrario no es que quede como una mancha en la historia del Reino Unido, es una nueva realidad donde las personas que usan su libertad de expresión, su libertad de reunión, pueden ser bloqueadas, sancionadas, castigadas simplemente por hacer lo que es necesario hacer, que en este caso es detener un genocidio. Y, por cierto, no cuestiono el daño causado a una fábrica de armas que produce armas utilizadas para matar niños y dañar a civiles en la Franja de Gaza. Los daños pueden ser evaluados en un tribunal civil, pero esto no es terrorismo. El hecho de que el Reino Unido esté yendo tras periodistas y civiles comunes por terrorismo, cuando en realidad, en otro mundo, diríamos que hemos visto a líderes británicos estrechar la mano de personas que cometen y autorizan actos de terrorismo entre el liderazgo israelí. Eso es desconcertante y debe ser investigado y posiblemente procesado.

¿Qué tan preocupada te tiene el hecho de que los tribunales británicos hayan comenzado la práctica de que cuando las personas son condenadas por daños criminales en fábricas de Elbit, etc., luego sean sentenciadas por terrorismo? 

Esto es un golpe en la cara del sistema de Estado de derecho. Confío realmente en los académicos británicos, en los abogados británicos, en los jueces y fiscales, incluidos los jubilados. Esto es algo que cuestiona la eficacia del sistema de Estado de derecho, su funcionamiento, su salud, y también podría verse como una interferencia en la independencia del sistema de justicia. Esto es extremadamente aterrador, extremadamente aterrador, y corre el riesgo de derrumbarse sobre nuestras cabezas. He vivido en el Reino Unido, soy deudora de la erudición jurídica británica por lo que he aprendido de ella. E imploro a todos que examinen esto y se opongan, porque creo que este tipo de vulnerabilidades se convierten en una pandemia y este es el principio del fin del sistema de Estado de derecho si no intervenimos con prontitud.

Francesca Albanese, muchas gracias por acompañarnos. Gracias.

En Double Down News, seguiremos haciendo responsables a los ricos, los poderosos y los gobiernos. Ningún intento de jugar con el algoritmo nos desviará de esta tarea esencial. Pero esto solo es posible con el apoyo de nuestros espectadores. Así que, si puedes, apoya a Double Down News en esta misión vital uniéndote a nosotros en Patreon.

 (Francesca Albanese, You tube, 28/07/26, traducción DeepSeek)

20.8.26

Cousas veredes... "El Gobierno de Trump impone sanciones contra la presidenta de la Corte Penal Internacional y uno de sus principales fiscales"... o sea, el colapso del Derecho Internacional provocado por la 'más grande democracia del mundo'... Putin estará riéndose a carcajadas (Democracy Now)

 "El Gobierno de Trump impuso el martes sanciones contra la presidenta de la Corte Penal Internacional y un fiscal de alto rango que ha investigado a funcionarios de Israel por la guerra que dicho país está llevando a cabo en Gaza. 

El Departamento de Estado de Estados Unidos impuso sanciones a la presidenta de la Corte, Tomoko Akane, de nacionalidad japonesa, y al abogado litigante sénior Abdoulaye Seye, originario de Senegal, a quienes les ha congelado cualquier activo que posean en jurisdicciones estadounidenses o que entre en contacto con el sistema financiero estadounidense. 

Seye formó parte del equipo que solicitó una orden de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por crímenes de lesa humanidad cometidos en Gaza. Los medios de Israel informan que Seye también supervisa una investigación sobre la financiación israelí de asentamientos ilegales en Cisjordania y el suministro de armas a colonos israelíes." 

(Democracy Now, 19/08/26) 

4.8.26

Los gobiernos israelí y estadounidense han conseguido sobornar o coaccionar a suficientes países de la Corte Penal Internacional para echar a su fiscal general. Con la destitución de Karim Khan, la eliminación del tribunal de crímenes de guerra está prácticamente completada... fue la propia Asamblea de los Estados Miembros la que nombró a los jueces que habían concluido que no había pruebas de conducta indebida ni de incumplimiento del deber por parte de Khan. Esa sentencia incómoda fue simplemente revocada... No debemos olvidar que muchos de estos Estados tienen interés en debilitar al único tribunal internacional capaz de llevar a juicio a sus propios altos cargos por crímenes de guerra... Si Netanyahu llegara a ser juzgado —y declarado culpable, como sin duda ocurriría—, muchos otros líderes tendrían motivos de sobra para temer que ellos fueran los siguientes en ser declarados culpables, sobre todo por su complicidad en la matanza masiva de palestinos en Gaza perpetrada por Israel... Poco antes de que Khan anunciara órdenes de detención contra Netanyahu, doce senadores estadounidenses enviaron una carta amenazante a la CPI: «Si se dirigen contra Israel, nosotros nos dirigiremos contra ustedes»... Mientras tanto, Trump emitió una orden ejecutiva por la que imponía agresivas sanciones financieras contra Khan y otros funcionarios de la CPI, incluidos varios de sus jueces... Khan declaró públicamente que las amenazas de represalias y la intimidación se dirigían explícitamente contra miembros de su propia familia. ¿Qué conclusiones debemos extraer de todo esto? Está claro que Israel y Estados Unidos han estado buscando trapos sucios —y, al parecer, están dispuestos a inventárselos— sobre cualquier fiscal jefe que intente hacerles rendir cuentas por sus crímenes... están dispuestos a manipular los procesos jurídicos y políticos para garantizar el resultado que desean: seguir siendo intocables... En la actualidad, la Corte parece paralizada... Cualquier jurista que asuma el cargo de fiscal jefe de la CPI será muy consciente del destino que corrió Khan. Se necesitará una persona verdaderamente valiente para retomar esa tarea (Jonathan Cook)

"La pregunta más importante que deberíamos plantearnos tras la destitución la semana pasada de Karim Khan como fiscal jefe de la CPI —el tribunal internacional para los crímenes de guerra con sede en La Haya— no es si es culpable de «conducta sexual inapropiada» contra otra miembro del personal, identificada como «Sarah».

Eso solo puede decidirse mediante un proceso judicial —un proceso que, cabe señalar, ya ha tenido lugar—. Un órgano de investigación llevó a cabo una exhaustiva investigación de las denuncias de Sarah durante más de un año; sus miles de páginas de pruebas fueron evaluadas posteriormente en detalle por tres jueces de alto rango.

Aunque la cobertura mediática no lo refleje, concluyeron que no había pruebas que sugirieran ningún tipo de conducta indebida por parte de Khan, ya fuera de carácter sexual o de otro tipo.

Curiosamente, esa conclusión quedó ampliamente confirmada por una «entrevista exclusiva» de la CNN con Sarah, emitida a principios de este mes y caracterizada por un tono extraordinariamente deferente.

Ella se negó a dar detalles significativos sobre lo que, según ella, Khan le había hecho sufrir, y la famosa entrevistadora Christiane Amanpour evitó delicadamente presionarla para obtener alguna aclaración.

No importa. El propósito de la entrevista de la CNN nunca fue desentrañar los hechos. Estaba diseñada para ofrecer una coartada que salvara las apariencias, ya que un órgano de carácter totalmente político denominado Asamblea de los Estados Partes —integrada por representantes diplomáticos de los 125 Estados miembros de la CPI— ignoró por completo las conclusiones jurídicas y destituyó a Khan.

Paradójicamente, fue la propia Asamblea de los Estados Miembros la que nombró a los jueces que habían concluido que no había pruebas de conducta indebida ni de incumplimiento del deber por parte de Khan. Esa sentencia incómoda fue simplemente revocada, a pesar de que los miembros de la Asamblea no estaban en condiciones de evaluar las pruebas por sí mismos.

No debemos olvidar que muchos de estos Estados tienen interés en debilitar al único tribunal internacional capaz de llevar a juicio a sus propios altos cargos por crímenes de guerra.

En mayo de 2024 —poco antes de que Sarah formulara sus acusaciones—, la CPI demostró que por fin estaba preparada para enjuiciar a líderes occidentales por crímenes de guerra, y no solo a los del Sur Global o a los enemigos oficiales de Occidente, como el ruso Vladímir Putin.

Khan dictó una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant. Ambos están acusados de crímenes contra la humanidad por someter al pueblo de Gaza a una situación de hambre mediante un bloqueo prolongado de alimentos, agua y electricidad.

Si Netanyahu llegara a ser juzgado —y declarado culpable, como sin duda ocurriría—, muchos otros líderes tendrían motivos de sobra para temer que ellos fueran los siguientes en ser declarados culpables, sobre todo por su complicidad en la matanza masiva de palestinos en Gaza perpetrada por Israel.

La pregunta que hay que responder ahora no es si Khan es culpable de conducta indebida —eso ya se ha decidido a nivel político, no jurídico—. No, necesitamos una respuesta a una pregunta igualmente política y mucho más inquietante.

«Cui bono?» O «¿A quién beneficia?»

Las pruebas están a la vista de todos. Se revelan tanto en el proceso profundamente politizado que condujo a la caída de Khan como en lo que ese proceso significa para el futuro de la Corte.

Guerra encubierta

Khan no es el primer fiscal jefe de la CPI que se enfrenta a presiones extremas —y, al igual que en su caso, esas presiones salieron a la luz precisamente en el momento en que su predecesor intentó enfrentarse a Israel por sus crímenes de guerra—.

Fatou Bensouda se enfrentó a una «guerra encubierta» librada contra ella por Israel durante la mayor parte de una década, según una investigación de *The Guardian* de mayo de 2024, justo cuando Khan dictó su orden de detención contra Netanyahu.

El informe de The Guardian, publicado casi tres años después de que Bensouda hubiera concluido su mandato de nueve años en la CPI, reveló que, durante ese tiempo, había sufrido amenazas contra su persona y su familia, el control de sus comunicaciones y una visita intimidatoria a su domicilio.

Más recientemente, Bensouda ha confirmado estos hechos en una entrevista con Al Jazeera. Bensouda señala que denunció en repetidas ocasiones la campaña de intimidación de Israel ante las autoridades neerlandesas, pero estas no hicieron nada para investigar las amenazas ni para protegerla.

Asimismo, afirma que «ellos» —a los que no nombra— le advirtieron de que estaba yendo demasiado lejos en la investigación de los crímenes israelíes y de que «podría sufrir daños o ser asesinada, o que algún miembro de su familia pudiera sufrir algún tipo de daño».

La campaña de amenazas —instigada por Yossi Cohen, entonces director de la agencia de espionaje israelí, el Mossad— se intensificó cuando Bensouda se planteaba si abrir una investigación formal sobre los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados ilegalmente.

Debemos recordar que los crímenes de Israel contra el pueblo palestino son anteriores —por décadas— al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. De hecho, aunque se supone que nadie debe mencionarlo, los continuos crímenes de ocupación de Israel son la causa evidente de ese ataque de Hamás.

Una fuente israelí declaró a The Guardian que «el objetivo del Mossad era comprometer a la fiscal o reclutarla para que cooperara con las exigencias de Israel» —es decir, archivar la investigación de la CPI sobre los crímenes israelíes—. Otra fuente admitió que Cohen actuaba siguiendo instrucciones de Netanyahu.

Según se informa, durante uno de los contactos, Cohen profirió una amenaza al estilo de la mafia contra Bensouda: «No le conviene meterse en asuntos que puedan comprometer su seguridad o la de su familia».

The Guardian informó de que el Mossad «mostró un gran interés por los familiares de Bensouda y obtuvo transcripciones de grabaciones secretas de su marido, según dos fuentes con conocimiento directo de la situación. A continuación, funcionarios israelíes intentaron utilizar ese material para desacreditar a la fiscal».

El periódico también señaló que existía el temor entre altos cargos de la CPI de que «Israel hubiera cultivado fuentes dentro de la división de la fiscalía de la Corte» —la división que Khan heredaría de Bensouda—.

Se describió a Cohen como alguien que «acosaba» a Bensouda y que, personalmente, le tendió una «emboscada» en una habitación de hotel de Nueva York en 2018. Posteriormente, la llamó por teléfono en repetidas ocasiones, con un tono amenazante que, según se afirma, se fue intensificando con el tiempo. Cuando Bensouda le preguntó a Cohen cómo había obtenido su número de teléfono, este supuestamente respondió: «¿Se ha olvidado de a qué me dedico?».

Según The Guardian:

En una ocasión, se dice que Cohen mostró a Bensouda copias de fotografías de su marido, tomadas de forma encubierta cuando la pareja visitaba Londres. En otra ocasión, según las fuentes, Cohen sugirió a la fiscal que la decisión de abrir una investigación en toda regla sería perjudicial para su carrera.

Entre 2019 y 2020, el Mossad había estado buscando activamente información comprometedora sobre la fiscal y se interesó por los miembros de su familia.

La agencia de espionaje obtuvo una gran cantidad de material, incluidas transcripciones de lo que parecía ser una operación encubierta contra su marido.

Israel utilizó ese material para lanzar una «campaña de calumnias» contra ella, aunque finalmente resultó infructuosa.

Reacción concertada

Cuando el Sr. Khan asumió el cargo de fiscal jefe de la CPI en junio de 2021, se mostró reacio a retomar el caso de Palestina tal y como lo había dejado la Sra. Bensouda. Es de suponer que era muy consciente de las represalias de Israel contra ella.

La Sra. Bensouda había anunciado en diciembre de 2019 que disponía de motivos para abrir una investigación penal completa sobre las denuncias de crímenes de guerra en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.

Sin embargo, ante una reacción concertada por parte de los Estados occidentales, retrasó la apertura de la investigación. En primer lugar, solicitó un dictamen a una sala de instrucción de la CPI —presumiblemente con la esperanza de que sirviera como una especie de póliza de seguro— sobre si la Corte tenía jurisdicción sobre los territorios palestinos ocupados.

En febrero de 2021, los jueces confirmaron lo que ya era evidente por sí mismo: la Corte sí tenía dicha jurisdicción, ya que Palestina era parte de la Corte desde 2015.

Bensouda dimitió unos meses más tarde.

La puerta estaba ahora abierta para que Khan procesara a funcionarios israelíes por crímenes de guerra. Sin embargo, el nuevo fiscal jefe daba todas las señales —quizá de forma comprensible— de preferir quedarse de brazos cruzados.

No era solo Israel quien se había opuesto con vehemencia a que sus funcionarios fueran juzgados por crímenes de guerra. Washington estaba igualmente indignado ante esa perspectiva —a veces, al parecer, más incluso que ante la posibilidad de que funcionarios estadounidenses pudieran enfrentarse también a órdenes de detención por delitos cometidos por el ejército de EE. UU. en Afganistán e Irak.

Entre 2019 y 2020, durante el primer mandato presidencial de Trump, EE. UU. impuso severas restricciones de visado y sanciones económicas a Bensouda. Mike Pompeo, entonces secretario de Estado de EE. UU., relacionó las sanciones con el caso de Palestina: «Está claro que la CPI solo está poniendo a Israel en [su] punto de mira con fines abiertamente políticos».

Es muy posible que Khan hubiera evitado perseguir a Israel indefinidamente de no ser por los acontecimientos que siguieron al 7 de octubre de 2023.

La matanza masiva de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel, la devastación de las viviendas y las infraestructuras del enclave, y el hambre a la que se sometió a toda la población fueron acciones tan criminalmente abominables que las agencias de la ONU, las principales organizaciones de derechos humanos y los estudiosos del Holocausto coincidieron pronto en que constituían un genocidio.

En mayo de 2024, Khan anunció órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant, así como contra tres líderes de Hamás que posteriormente fueron asesinados por Israel.

Una avalancha de amenazas

Poco antes de que Khan hiciera ese anuncio, doce senadores estadounidenses de alto rango habían enviado una carta amenazante a la CPI: «Si se dirigen contra Israel, nosotros nos dirigiremos contra ustedes». La carta concluía: «Quedan advertidos».

Al describir la soberanía israelí y la estadounidense como inseparables, los senadores recordaron a Khan que Washington había demostrado «hasta dónde estamos dispuestos a llegar para proteger [nuestra] soberanía».

Una ley de 2002, conocida popularmente como «Ley de Invasión de La Haya», autoriza al presidente de EE. UU. «a utilizar todos los medios necesarios y apropiados» para lograr la liberación de ciudadanos estadounidenses y de cualquier aliado encarcelado o detenido por la CPI. Entre esos aliados, huelga decirlo, se incluyen los líderes israelíes.

Cabe señalar que tales amenazas constituyen una violación del artículo 70 del Estatuto de Roma.

Tras la emisión de las órdenes de detención, se produjo una avalancha de amenazas similares —y, presumiblemente, otras que aún no se han hecho públicas— contra Khan y la CPI.

Un abogado británico-israelí que trabajaba en la CPI —del que se sabe que tiene vínculos con el asesor jurídico de Netanyahu— advirtió a Khan de que «le destruirán a usted y destruirán la corte» si no se revocaban las órdenes de detención. Instó a Khan a «bajarse del árbol» y archivar el caso.

El entonces ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Cameron, llamó por teléfono a Khan para comunicarle que el Reino Unido retiraría la financiación a la Corte y se retiraría del Estatuto de Roma por el que se fundó la CPI si Khan no daba marcha atrás.

Cameron advirtió a Khan de que estaba «a punto de cometer un error garrafal» y le instó a «dar un paso atrás y reflexionar sobre la situación». Añadió que solicitar órdenes de detención contra funcionarios israelíes equivalía a «lanzar una bomba de hidrógeno».

Mientras tanto, Trump emitió una orden ejecutiva por la que imponía agresivas sanciones financieras contra Khan y otros funcionarios de la CPI, incluidos varios de sus jueces.

El propio Khan recibió advertencias de que el Mossad israelí continuaba con sus operaciones en La Haya, donde tiene su sede la CPI, para vigilar y comprometer a los investigadores de la Corte mientras recopilaban pruebas sobre Israel —tal y como ya había hecho anteriormente bajo el mandato de Bensouda—.

Khan declaró públicamente que las amenazas de represalias y la intimidación se dirigían explícitamente contra miembros de su propia familia.

Criminales intocables

¿Qué conclusiones debemos extraer de todo esto?

Dejando a un lado la cuestión de si las acusaciones de «conducta sexual inapropiada» formuladas por Sarah son ciertas o no, está claro que Israel y Estados Unidos han estado buscando trapos sucios —y, al parecer, están dispuestos a inventárselos— sobre cualquier fiscal jefe que intente hacerles rendir cuentas por sus crímenes.

Ambos han indicado que están dispuestos a manipular los procesos jurídicos y políticos para garantizar el resultado que desean: seguir siendo intocables.

Tenemos un precedente de cómo se desarrolla todo esto. Julian Assange, fundador del sitio web de denuncia de irregularidades Wikileaks, publicó en 2010 detalles sobre los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y el Reino Unido en Afganistán e Irak. Casi de inmediato se vio envuelto en acusaciones de delitos sexuales —en su caso, en Suecia— que fueron amplificadas de manera similar por unos medios de comunicación occidentales acríticos.

Assange se enfrentó a años de diversas formas de confinamiento, mientras que EE. UU. y el Reino Unido presionaron a Suecia para que mantuviera abierta una investigación en su contra que los fiscales suecos intentaron archivar al menos en dos ocasiones por falta de pruebas creíbles.

De hecho, EE. UU. y el Reino Unido nunca quisieron que se examinaran las pruebas —les convenía perfectamente una «investigación» permanente y sin resolver— precisamente porque sabían que era poco probable que resistiera el escrutinio judicial.

El objetivo era simplemente generar titulares constantes sobre «violación», convertir a Assange en un paria, justificar su desaparición efectiva de la vida pública, debilitar gravemente a Wikileaks como plataforma de denuncia de irregularidades, desviar la atención de los delitos, de lo más reales, cometidos por Estados Unidos y el Reino Unido, y allanar el camino para un juicio político espectáculo con el fin de extraditarlo a Estados Unidos bajo cargos de «espionaje» totalmente inventados.

Esto se ha repetido en el caso de Khan y la CPI. En el caso de Khan, las pruebas fueron examinadas y se consideraron insuficientes. Por lo tanto, el proceso judicial ha sido sustituido por uno flagrantemente político.

Khan se ha convertido en un paria legal, e incluso el Colegio de Abogados británico le ha privado de su derecho a ejercer como abogado en el Reino Unido.

La CPI se ha visto aún más debilitada, tal y como Israel y EE. UU. han manifestado expresamente que deseaban que ocurriera. Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, ha lanzado recientemente una campaña oficial para desmantelar la CPI «ladrillo a ladrillo».

Afirma: «Ahora ellos [la CPI] van a ver las consecuencias». ¿Consecuencias de qué? De intentar hacer cumplir el derecho internacional frente a un Estado cliente clave de EE. UU.

Mientras tanto, la rendición de cuentas por los crímenes, de lo más reales, que está cometiendo Israel en Gaza, el Líbano y Cisjordania —y que cuentan con el apoyo activo de Estados occidentales como EE. UU., Alemania y el Reino Unido— queda aún más relegada a un segundo plano.

A medida que se desmantela cada ladrillo que protege a la CPI, se añade un ladrillo al muro de protección que rodea a Netanyahu y a la maquinaria de guerra genocida de Israel.

Israel, por su parte, apenas oculta que ha estado dirigiendo la campaña para destruir la CPI.

Según Guy Azriel, corresponsal diplomático de i24 News, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, «supervisó un grupo de trabajo específico y llevó a cabo intensos esfuerzos diplomáticos destinados a garantizar la destitución de Khan».

Hillel Neuer, director del grupo apologista de Israel «United Nations Watch», celebró lo que denominó «nuestra campaña para destituir» a Khan, y advirtió a Francesca Albanese, la experta jurídica de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados: «usted es la siguiente».

Al igual que Khan, Albanese ha estado buscando vías prácticas y legales —no solo retórica— para exigir responsabilidades a Israel y a sus aliados occidentales por los crímenes cometidos en Gaza.

Estados depredadores

La CPI afirma que su labor no se verá afectada por la destitución de Khan y que las órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant seguirán su curso bajo la nueva dirección. Esto parece dudoso.

Israel y EE. UU. están intensificando la intimidación contra la CPI, que carece de herramientas —más allá del apoyo de los Estados miembros— para hacer cumplir sus resoluciones o protegerse de la hostilidad de una superpotencia sin escrúpulos.

En la actualidad, la Corte parece paralizada, lo que permite a Israel enturbiar las aguas con apelaciones interminables y vejatorias contra las órdenes de detención.

Cualquier jurista que asuma el cargo de fiscal jefe de la CPI será muy consciente del destino que corrió Khan y de la campaña de intimidación contra Bensouda tan pronto como ambos intentaron exigir responsabilidades a Israel y a sus patrocinadores occidentales.

Se necesitará una persona verdaderamente valiente para retomar esa tarea. El sucesor de Khan comprenderá que, en cualquier nuevo enfrentamiento con Israel y Washington, Estados Unidos no dudará en aplastar a la CPI y, con ello, eliminar el único freno efectivo a la criminalidad de los Estados poderosos.

Sin embargo, lo más probable es que la Asamblea de los Estados Partes —el órgano político que destituyó a Khan— exija en privado a su sucesor garantías de que el nuevo fiscal jefe se someterá de forma fiable al principio de la impunidad israelí y occidental. Solo alguien menos dispuesto a crear malestar tiene alguna posibilidad de ser nombrado.

Ese fue el mensaje más claro que envió la Asamblea cuando una mayoría de los Estados miembros votó a favor de destituir a Khan. El efímero experimento de crear un mecanismo para hacer cumplir el derecho internacional ha llegado a su fin. Hemos vuelto a la ley de la selva.

Cientos de miles de personas en todo el mundo —probablemente millones— se verán ahora aún más expuestas a las acciones delictivas de los Estados depredadores. A diferencia del acusador de Khan, es poco probable que lleguen a tener su día en los tribunales." 

(Jonathan Cook, blog , 30/07/26 , traducción Salvador L. Arnal)

30.7.26

La orden de detención de la Corte Penal Internacional contra Benjamin Netanyahu ha sido el único intento serio de la comunidad internacional de llevar al Estado israelí ante la justicia por el genocidio en Gaza. Su fiscal, Karim Khan, la persona que presentó la orden de detención, ha sido destituida por la CPI bajo acusaciones falsas... Khan presentó las órdenes de detención, meticulosamente preparadas, seis semanas antes incluso de tener conocimiento de las acusaciones. Pero la verdad y las garantías procesales fueron irrelevantes en la campaña de 18 meses destinada a destituir a Khan... Israel reivindicó su autoría desde el principio y no hizo ningún intento de ocultar, ni al propio Khan ni al mundo exterior, que estaba detrás de estas acusaciones, e envió un equipo del Mossad a La Haya, donde vive Khan, para intimidarlo. Khan se mantuvo firme en su postura... Las acusaciones contra Khan fueron investigadas durante más de un año por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OIOS)... Las pruebas recabadas por la OIOS fueron posteriormente revisadas meticulosamente por un tribunal compuesto por tres jueces internacionales de alto rango designados por la Asamblea de Estados Miembros (ASP)... Este tribunal judicial decidió que las conclusiones de la OIOS «no demuestran conducta indebida ni incumplimiento del deber» por parte de Khan... pero la Mesa Política, formada por antiguos diplomáticos designados por los Estados Miembros, decidiendo invalidar el dictamen jurídico de sus jueces de mayor rango y volver a juzgar las acusaciones por su cuenta en un tribunal irregular... y lo despidió basándose en un cargo que nunca le habían imputado... Por lo que se sabe, toda la labor relativa a Israel en la CPI se ha paralizado (David Hearst)

"La orden de detención de la CPI contra Benjamin Netanyahu ha sido, hasta la fecha, el único intento serio de la comunidad internacional de llevar al Estado israelí ante la justicia por el genocidio en Gaza. El fiscal Karim Khan, la persona que presentó la orden de detención ha sido destituida por la CPI bajo acusaciones falsas.

 Entre la avalancha de reacciones que siguieron a la destitución, tan previsible, del fiscal jefe Karim Khan por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) el viernes, hubo una publicación reveladora. La realizó Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU, quien advirtió al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Mamdani acababa de calificar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de criminal de guerra que debería ser detenido la próxima vez que pisara suelo estadounidense, aunque Mamdani admitió que no tenía competencias para hacerlo.

Danon repitió la afirmación —que ahora parece haberse confirmado como un hecho— de que Khan utilizó las órdenes de detención contra Netanyahu y su exministro de Defensa para encubrir sus presuntas faltas sexuales.

Tal y como dejó claro la investigación de Middle East Eye, Khan presentó las órdenes de detención, meticulosamente preparadas, seis semanas antes incluso de tener conocimiento de las acusaciones. Pero la verdad y las garantías procesales fueron irrelevantes en la campaña de 18 meses destinada a destituir a Khan. La presión incluyó una campaña mediática en el Wall Street Journal, Associated Press, The Guardian y, más recientemente, la CNN; advertencias privadas de David Cameron, entonces ministro de Asuntos Exteriores, quien le dijo que el Reino Unido retiraría la financiación a la CPI y se retiraría del Estatuto de Roma si se emitían las órdenes de detención; senadores republicanos que le dijeron: « Si te enfrentas a Israel, nosotros nos enfrentaremos a ti», y el hecho de que la presidenta de la Asamblea de los Estados Partes (AEP), la finlandesa Paivi Kaukoranta, lo señalara públicamente como sospechoso antes incluso de que hubiera tenido la oportunidad de defenderse.

Danon amenazó a Mamdani con el mismo destino que el de Khan. «@NYCMayor Zohran Mamdani, toma nota: utilizar a Israel como arma política no te eximirá de rendir cuentas», publicó Danon.

Un nuevo precedente
En el pasado, Israel prefería actuar entre bastidores. Cuando intentó presionar a la predecesora de Khan, la fiscal jefe Fatou Bensouda, lo hizo con discreción.La exfiscal describió en una entrevista con Al Jazeera una reunión con el entonces jefe del Mossad, Yossi Cohen, en un hotel de Nueva York durante una sesión de la Asamblea General de la ONU. Cuando se le preguntó si Cohen le había dicho que Israel podría «ocuparse» de ella y le había advertido de que seguir adelante podría comprometer la seguridad de su familia, Bensouda respondió: «Sí. Así fue».

Pero esta campaña para apartar a Khan sentó un nuevo precedente. Israel reivindicó su autoría desde el principio y no hizo ningún intento de ocultar, ni al propio Khan ni al mundo exterior, que estaba detrás de estas acusaciones.

Envió un equipo del Mossad a La Haya, donde vive Khan, para intimidarlo. Transmitió mensajes a Khan a través de un abogado británico, aunque este afirmó a MEE que solo hablaba a título personal. Finalmente, el propio Netanyahu «reveló» que otras cuatro mujeres se disponían a testificar contra Khan. Esto ocurrió horas antes de que The Guardian afirmara que había una segunda mujer a punto de dar un paso al frente.

Por supuesto, no pasó nada.

Khan se mantuvo firme en su postura y en su convicción de que la CPI, de entre todos los tribunales, respetaría las garantías procesales. Esta última confianza puede haber sido muy mal depositada. Las acusaciones contra Khan fueron investigadas durante más de un año por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OIOS). Esta oficina formuló 137 conclusiones, ninguna de las cuales constituía una conducta indebida, y mucho menos una conducta sexual indebida.

Las pruebas recabadas por la OIOS fueron posteriormente revisadas meticulosamente por un tribunal compuesto por tres jueces internacionales de alto rango designados por la Asamblea de los Estados Partes (ASP).

Este tribunal judicial decidió que las conclusiones de la OIOS «no demuestran conducta indebida ni incumplimiento del deber» por parte de Khan. Se aplicaron los mismos criterios probatorios que utiliza la propia CPI. A continuación, la propia ASP puso en marcha una campaña para sabotear el informe elaborado por los jueces que ella misma había designado.

Un tribunal irregular
Permítanme insistir en este último punto.

Estamos hablando de un tribunal. En él, los jueces son nombrados por su capacidad para examinar y evaluar las pruebas. Y aquí tenemos a la Mesa Política, formada por antiguos diplomáticos designados por los Estados miembros, decidiendo invalidar el dictamen jurídico de sus jueces de mayor rango y volver a juzgar las acusaciones por su cuenta en un tribunal irregular.

Imagínense cuál habría sido la reacción de los gobiernos occidentales si el presidente ruso, Vladímir Putin —contra el que Khan también ha dictado una orden de detención— hubiera hecho lo mismo que Netanyahu para presionar a los Estados miembros de la CPI.

Pero fue incluso peor que eso.

Para destituir a Khan, la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes, el órgano rector de la Corte, tuvo que negarle a él y a sus abogados el derecho a un proceso justo o, de hecho, a cualquier tipo de proceso. Entre otras cosas, los miembros de la Mesa comentaron en privado al denunciante y entre ellos mismos que Khan estaba acabado; modificaron el motivo por el que se le iba a destituir sin consultárselo; y cambiaron las normas de votación.

Margareta Kassangana, diplomática polaca y vicepresidenta de la ASP, se reunió en privado con la denunciante de Khan para discutir el caso antes de que la Mesa remitiera el asunto a la OIOS de la ONU a finales de 2024.

Se escuchó a otra miembro de la Mesa, la embajadora de Uganda Mirjam Blaak, decirle a un colega que creía que Khan «quizá no volviera», al tiempo que se refería a la denunciante en términos personales.

En mi entrevista con él, Khan afirmó que la Mesa se estaba inventando las cosas sobre la marcha. «Es un proceso creado a medida para Khan… específico para mí».

En su votación para suspender a Khan, la Mesa consideró que había cometido una «falta grave». La decisión, a la que ha tenido acceso MEE, acusaba a Khan de haber mantenido una relación sexual con la denunciante, lo cual era impropio debido al desequilibrio de poder entre ambos.

Esta acusación nunca se le había planteado a Khan. Se le acusó primero de haber tocado a la denunciante, luego de violación, pero nunca de haber mantenido una relación sexual consentida.

El relato de la denunciante se centraba en una conducta no consentida. La oficina lo despidió basándose en un cargo que nunca le habían imputado.

Con el fin de garantizar que el «linchamiento público» de su fiscal jefe se llevara a cabo según lo previsto, la oficina modificó el proceso de votación, pasando de una votación en dos fases a una única votación, de tal forma que se privara a la ASP de la oportunidad de formular su propia valoración de la supuesta conducta indebida.

Tres bandos
La campaña para destituir a Khan dividió a los observadores en tres bandos: los que creían en su inocencia y que todo el proceso había sido orquestado por Israel; los que creían que era culpable y que utilizaba las órdenes de detención como tapadera; y un grupo intermedio que consideraba que Khan no era un «fiscal creíble», aunque su conducta principal como fiscal sí lo fuera. Su destitución permitiría que las órdenes de detención que él había iniciado siguieran adelante.

Esta era la opinión de Kenneth Roth, exdirector de Human Rights Watch. Roth declaró en la CNN que, dado que las órdenes de detención eran fruto del trabajo de un equipo de fiscales y habían sido aprobadas por tres jueces de la sala de instrucción, debían seguir adelante.

Tras la destitución de Khan, la Fiscalía de la CPI afirmó que su labor continuaría sin interrupción. La CPI tiene más de una docena de investigaciones en curso en Ucrania, Darfur, Libia y Afganistán. Sin embargo, tal y como informó Middle East Eye, la Fiscalía intentó en abril emitir una orden de detención contra el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, y se estaba preparando otra contra el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir.

Esas solicitudes estaban listas antes de que Khan se tomara una excedencia en mayo de 2025 y desde entonces no ha habido novedades.

Las órdenes de detención originales contra Netanyahu y Gallant siguen vigentes y solo los jueces pueden revocarlas. Israel ha presentado una serie de recursos judiciales y dos de ellos siguen pendientes. El más importante de ellos es que el tribunal no tiene jurisdicción sobre sus ciudadanos, ya que Israel no es un Estado parte del Estatuto de Roma.

Este asunto está siendo ahora objeto de un tira y afloja entre la Sala de Apelaciones y una sala inferior, y es muy posible que la resolución definitiva no se produzca hasta 2027.

En una de las muchas propuestas para que Khan diera marcha atrás, se sugirió permitir que la fiscal jefe «bajara del árbol». Se propuso que Khan reclasificara las órdenes de detención como confidenciales. Esto permitiría a Israel impugnarlas a puerta cerrada.

Por lo que se sabe, toda la labor relativa a Israel en la CPI se ha paralizado.

Dos fiscales adjuntas, Nazhat Shameem Khan, de Fiyi, y Mame Mandiaye Niang, de Senegal, siguen al frente de la oficina. Ambas fueron sancionadas por Estados Unidos por mantener las órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant tras asumir el liderazgo de la oficina. Quienes están al frente de la campaña para deshacerse de Khan ahora se jactan de que quieren más cabezas.

¿Quién será el siguiente?

El principal de ellos es el Departamento de Estado de EE. UU. Su portavoz, Tommy Pigott, declaró: «Karim Khan es un ejemplo paradigmático de la corrupción y el abuso de su supuesta autoridad por parte de la CPI. Es positivo que se haya ido, pero no es más que un pequeño engranaje de esta institución irremediablemente corrupta. El resultado de hoy no tendrá ningún impacto en los planes de Estados Unidos de desmantelar la CPI». Estados Unidos e Israel coaccionan a la Corte Penal Internacional – Rafael Poch de Feliu

Su jefe, Marco Rubio, está llevando a cabo una campaña para desmantelar la CPI «ladrillo a ladrillo», tal y como él mismo ha dicho. Afirmó: «La Corte Penal Internacional pretende convertirse en el árbitro, exento de rendir cuentas, de una nueva ley global, con facultades para procesar y detener a nuestros ciudadanos a su antojo y amenazar de forma existencial la soberanía estadounidense. Le enseñaremos a la CPI el verdadero significado de la determinación estadounidense».

Animados por la destitución de Khan, destacados abogados proisraelíes están amenazando ahora abiertamente a otros objetivos, como Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados.

Hillel Neuer, director de United Nations Watch, publicó: «Se acabó la inmunidad para los funcionarios internacionales que abusan de sus cargos. El fiscal de la CPI, Karim Khan, abusó sexualmente de sus empleadas. Nuestra campaña para destituirlo ha tenido éxito: acaba de ser despedido».

«Tú eres la siguiente, @FranceskAlbs. Tu apoyo al terrorismo de Hamás tendrá consecuencias».

Fíjense en la palabra «nuestro».

Pero, por supuesto, en este punto Neuer no podía haber sido más acertado. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, desempeñó un «papel activo» en la decisión de los Estados miembros de la CPI de destituir a Khan.

Sa’ar supervisó «un grupo de trabajo específico y llevó a cabo intensos esfuerzos diplomáticos destinados a garantizar la destitución de Khan», según Guy Azriel, corresponsal diplomático de i24 News.

Netanyahu, que acogió con satisfacción la decisión, publicó que había hablado con Rubio sobre dar el golpe de gracia a la CPI. «Reafirmó una vez más la determinación de Estados Unidos de actuar con firmeza contra esta institución —una institución que socava la justicia, ataca a naciones democráticas y soberanas, y pretende subordinar su seguridad a las decisiones de funcionarios corruptos y que no rinden cuentas en La Haya», escribió Netanyahu.

Al sumarse a la campaña para destituir a Khan, Roth no ha protegido a la CPI ni a sus colegas abogados de derechos humanos de este tipo de abusos y ataques. Ha puesto aún más en peligro tanto a la corte como a ellos.

Una batalla perdida
Es revelador que, el mismo día de la destitución de Khan, la ONU votara a favor de conceder al abogado austriaco Volker Turk otro mandato de cuatro años como responsable de derechos humanos. Israel ignoró este revés y no hizo ningún esfuerzo apreciable por contrarrestarlo.

Esto se debe a que sabe que lo que hace la ONU es irrelevante. Ha emitido resolución tras resolución, declaración tras declaración, informe tras informe y nada ha cambiado con respecto a la ocupación, salvo para peor.

Pero lo que hizo Karim Khan tuvo un gran impacto. Fue la amenaza internacional más importante para Israel desde que este iniciara su genocidio en Gaza. Por eso había que deshacerse de Khan.

Israel está librando una batalla perdida.

El vídeo de Mamdani en el que condena a Netanyahu como criminal de guerra superó los 200 millones de visualizaciones.

Tras la destitución de Khan, YouGov preguntó a los adultos estadounidenses si las autoridades de EE. UU. deberían detener a Netanyahu cuando vuelva. El 46 % respondió que sí, el 28 % que no y el 25 % no estaba seguro.

Al día siguiente, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, afirmó que Netanyahu era un criminal de guerra y que no era bienvenido en Londres.

Este es el legado de un fiscal británico obstinado que se negó a dejarse intimidar.

Los Estados miembros de la CPI han suspendido la prueba de defender la justicia internacional. El difunto senador Lindsey Graham tenía razón cuando dijo que la CPI era solo para «africanos y matones como Putin. No es para democracias como Israel y los Estados Unidos de América». Porque así es como se ha comportado la mayoría de sus Estados miembros. Cuando se vieron sometidos a presión, cedieron y, lamentablemente, eso incluye al Sur Global. Cuando necesitan justicia internacional y descubren que no la hay, solo pueden mirarse a sí mismos en el espejo.

Pase lo que pase ahora con Khan, su nombre quedará vinculado para siempre a las órdenes de detención de la CPI contra Netanyahu y Galant, que siguen siendo la respuesta más eficaz, seria y significativa que la comunidad internacional ha dado al genocidio en Gaza. Todas las demás respuestas son meramente retóricas. Por eso Israel se esforzó tanto por deshacerse de Khan. Esas órdenes de detención sacan a la luz los crímenes de guerra israelíes como nunca antes y, por primera vez en este conflicto, hacen que los máximos responsables del país rindan cuentas por ellos.

Khan se atrevió a plantar cara a los poderosos para buscar justicia para las víctimas, y ese será su verdadero legado." 

(David Hearst , Middle East Eye, 27/07/26, traducción Rafael Poch)

27.7.26

Asesinan a la fiscal que investigaba los ataques estadounidenses contra pescadores ecuatorianos y los relatos de tortura y secuestro de los 36 sobrevivientes... a la fiscal Bravo le ordenaron cerrar todas las líneas de investigación después de que se encontraran a 36 de los 44 hombres desaparecidos —a pesar de que llegaron con lesiones graves, entre ellas una pérdida de visión del 70 % y pies desgarrados hasta dejar al descubierto la carne y los huesos, lo cual los expertos médicos consideraron consistente con sus relatos de explosiones y tortura... Dentro del régimen militar ecuatoriano respaldado por Estados Unidos, la Fiscalía General se ha convertido en una institución cada vez más opaca y politizada. “Ya es un gran obstáculo para que los fiscales investiguen a los agentes estatales locales. Ahora imagínese a los agentes estatales internacionales”... se descubrieron embarcaciones de la empresa exportadora de la familia de Noboa traficando con €26 millones de libras esterlinas en cocaína. El mes pasado, The Guardian informó que un denunciante que investigaba los vínculos de Noboa con el narcotráfico fue asesinado... Dentro del régimen militar ecuatoriano respaldado por Estados Unidos, la Fiscalía General se ha convertido en una institución cada vez más opaca y politizada. “Ya es un gran obstáculo para que los fiscales investiguen a los agentes estatales locales. Ahora imagínese a los agentes estatales internacionales” (Camila Lourdes Galarza)

"QUITO, Ecuador—Alexandra Bravo, la fiscal encargada de investigar los ataques de EE. UU. contra tres embarcaciones ecuatorianas y los relatos de tortura y secuestro de los 36 sobrevivientes, fue asesinada a tiros en la ciudad costera de Manta el mes pasado. Según la policía, el 14 de junio un sicario a bordo de una motocicleta negra disparó contra Bravo cuando ella y su hermana salían de una cafetería alrededor de las 11 de la mañana. La hermana de Bravo, quien se lanzó a protegerla, también murió en el ataque.

Al llegar a la escena del crimen, los agentes dicen que encontraron cinco casquillos de 9 mm y al chofer de Bravo herido, pero ningún rastro de la escolta policial que había sido asignada para protegerla. La Policía Nacional, que opera íntegramente bajo el poder ejecutivo, ha iniciado una investigación para determinar si hubo una falla de seguridad interna.

Bravo es la vigésimo sexta miembro del sistema judicial de Ecuador asesinada desde 2020 y la segunda persona que investigaba delitos de Estado asesinada esa semana. Además de su asignación habitual de casos de homicidio y crimen organizado, Bravo había estado trabajando en los casos Fiorella, Negra Francisca Duarte II y Don Maca —una serie de ataques con drones contra embarcaciones pesqueras civiles que Drop Site dio a conocer en abril. Dos de los tripulantes de las embarcaciones regresaron a casa y denunciaron haber sido secuestrados, vendados y privados de alimentos durante ocho días por hombres armados estadounidenses, vestidos con uniformes militares de EE. UU. a bordo de un barco patrullero con bandera estadounidense, antes de ser abandonados en El Salvador. 

El Comité de las Naciones Unidas Contra las Desaparición Forzada respaldó los llamados para que se realice una investigación, exigiendo que Estados Unidos proporcione información sobre el paradero de los ocho hombres que aún se encuentran desaparecidos y sobre cualquier implicación en el asunto a más tardar el 27 de abril. Hasta la fecha, Estados Unidos no ha respondido.

Bajo el mandato del presidente de derecha de Ecuador, Daniel Noboa —un multimillonario nacido en Miami a quien a menudo se describe como un “dictador respaldado por Estados Unidos”—el país se ha convertido en un campo de experimentacion importante para la Operación Southern Spear, la campaña de bombardeos extrajudiciales de Washington que supuestamente tiene como objetivo a los “narco-terroristas” y que ha causado la muerte de 221 personas hasta la fecha. No hay evidencia de que muchas de las víctimas, incluidas las de la investigación de Bravo, se hubieran dedicado al tráfico de drogas.

“No puedo sugerir que haya sido un asesinato político, pero evidentemente, cuando matan a un fiscal es por la investigación que está llevando a cabo”, declaró a Drop Site Fernando Bastías, un reconocido abogado de derechos humanos de la CDH de Ecuador y miembro de la Organización Mundial contra la Tortura, con sede en Ginebra, “Eso es algo que hemos aprendido de nuestra experiencia en Ecuador”.

Una fuente dentro del departamento de policía de Manta, que conocía personalmente a Bravo, le dijo a Drop Site News que la fiscal ecuatoriana estaba bajo presión de sus superiores en la Fiscalía General para que tratara los ataques de EE. UU. exclusivamente como “casos de desaparición”. La fuente, que pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias, dijo que a Bravo le ordenaron cerrar todas las líneas de investigación después de que se encontraran a 36 de los 44 hombres desaparecidos —a pesar de que llegaron con lesiones graves, entre ellas una pérdida de visión del 70 % y pies desgarrados hasta dejar al descubierto la carne y los huesos, lo cual los expertos médicos consideraron consistente con sus relatos de explosiones y tortura.

La investigadora principal de Human Rights Watch quien entrevistó a Bravo como parte de su investigación sobre las tres embarcaciones, recordó de manera similar que Bravo enfrentó “desafíos internos dentro de la propia institución para avanzar en la investigación”. La investigadora señaló que la fiscal solicitó repetidamente la cooperación de otras entidades a cargo del rescate del barco, incluida la Capitanía del Puerto de Manta, pero “ninguna respondió a sus solicitudes de información”. Durante el bombardeo de La Negra Francisca, Darwin Pico-Flores, un testigo ocular a bordo de una embarcación cercana, le dijo a Drop Site que llamó a la Capitanía del Puerto de Manta para solicitar asistencia de emergencia. Nadie acudió. En abril, como parte de su primera investigación sobre el incidente, Drop Site llamó al puerto en busca de comentarios. Los funcionarios colgaron el teléfono al enterarse de que la llamada era de periodistas.

La investigadora dijo a Drop Site que Bravo, en su última reunión el 8 de mayo, le dijo que “aún se encontraba en las etapas iniciales de la indagación y la investigación”. Bastías dijo que Bravo “estaba investigando a un país [Estados Unidos] que ha sido presentado en los medios como un aliado contra el crimen. Esa investigación no ha avanzado en absoluto, y eso se debe a la intención de evitar meterse en líos o problemas con nadie”. La fuente dentro del Departamento de Policía de Manta dijo que Bravo, debido a la falta de cooperación de otras agencias estatales, había pedido consejo sobre cómo buscar nuevas fuentes de evidencia.

En los días previos a su muerte, Bravo fue reasignada a la Fiscalía General en Montecristi, un municipio vecino. Consecuentemente, ella fue reasignada a otros casos y ya no estaba a cargo de investigar los tres ataques a las embarcaciones. Drop Site se comunicó con varios representantes de la Fiscalía General para solicitar comentarios sobre por qué se había reasignado a Bravo, pero no recibió respuesta. Drop Site intentó comunicarse con el sustituto de Bravo para obtener comentarios, pero se le había ordenado explícitamente que no hablara con la prensa. Tras varias semanas de intentos por obtener una respuesta de la Fiscalía General del Estado, la institución respondió a Drop Site que la investigación se encuentra bajo reserva y que no podía pronunciarse sobre las razones del traslado de Bravo.

Dentro del régimen militar ecuatoriano respaldado por Estados Unidos, la Fiscalía General se ha convertido en una institución cada vez más opaca y politizada. “Ya es un gran obstáculo para que los fiscales investiguen a los agentes estatales locales. Ahora imagínese a los agentes estatales internacionales”, dijo Bastías. “El Poder Ejecutivo ha implementado una serie de marcos legales que dejan en impunidad a estos agentes estatales extranjeros.”, agregó, refiriéndose a la inmunidad diplomática otorgada a todo militar estadounidense y al personal del Departamento de Defensa a través de los 22 decretos de ley marcial del presidente Noboa.

El Pentágono, la Guardia Costera y el Comando Sur de EE.UU. han negado tener conocimiento o responsabilidad alguna sobre los incidentes con las embarcaciones. Después de que Drop Site publicó pruebas fotográficas del bombardeo de La Negra Francisca, los legisladores estadounidenses interrogaron al secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, durante una audiencia en el Congreso. El 13 de junio, el día antes del asesinato de Bravo, los diputados Joaquín Castro (D-Texas) y Bill Keating (D-Mass.) publicaron una carta dirigida a Hegseth, al secretario de Estado Marco Rubio y al jefe de la Guardia Costera de EE. UU., Kevin Lunday, en la que exigían una auditoría completa de la participación del gobierno de EE. UU. en los ataques. A pesar de que el plazo venció el 10 de julio, ninguna de las agencias ha emitido una respuesta pública. La secretaria de prensa de Keating, Lauren McDermott, le dijo a Drop Site que su oficina había recibido una respuesta de la oficina de Rubio, pero ninguna del Departamento de Guerra ni de la Guardia Costera. No reveló el contenido de la respuesta.

Los sobrevivientes que regresaron a casa, tanto como las familias de los que no, aún no han recibido ninguna respuesta. Le dijeron a Drop Site que “las autoridades nos cerraron la puerta en la cara”. María, la esposa de uno de los pescadores, le contó a Drop Site que su suegra murió esperando el regreso de su hijo, y que sufría de una depresión grave y dejó de comer en las semanas previas a su muerte.

A pesar de los esfuerzos de ambos gobiernos por obstaculizar la investigación, siguen surgiendo pruebas que respaldan los testimonios de los pescadores sobre los secuestros, ataques aéreos y tortura. Drop Site obtuvo un video exclusivo de la actividad de la Guardia Costera de EE. UU. en las inmediaciones del bombardeo de La Negra Francisca, inteligencia de fuentes abiertas que corrobora los testimonios de La Negra Francisca, y entrevistas policiales con testigos presenciales que confirman la presencia de EE. UU. alegada por los sobrevivientes y documentada por Drop Site. Con la ayuda de Tomi McCluskey, analista de OSINT de Airwars y exmiembro del Cuerpo de Marineros de EE. UU., Drop Site tuvo acceso a imágenes térmicas adicionales de la NASA que corroboran el bombardeo del “Negra Francisca”, así como a datos de rastreo de embarcaciones que sitúan la actividad de la Guardia Costera de EE. UU. a lo largo de la ruta por la que, según los pescadores, fueron llevados tras el ataque.

Lawfare político bajo el régimen militar ecuatoriano respaldado por Estados Unidos

Noboa, quien gobierna mediante toques de queda militares y el hambre masiva de los presos políticos, ha hecho todo lo posible por convertirse en el aliado más fuerte de Trump en Sudamérica. Desde que asumió la presidencia, ha hecho caso omiso de la prohibición constitucional de Ecuador sobre la presencia militar estadounidense—ratificada por el 60% de los votantes en noviembre de 2025— que se introdujo originalmente hace casi 20 años precisamente debido a un historial de hundimientos de embarcaciones por parte del ejército estadounidense frente a la costa de Manta. Además, su administración autorizó la primera oficina del FBI en territorio ecuatoriano, apoyó una iniciativa de la embajada de EE. UU. para incriminar falsamente a miembros del gobierno de izquierda de Colombia antes de las elecciones y colaboró con EE. UU. en el bombardeo de trabajadores agrícolas civiles inocentes a lo largo de la frontera entre Colombia y Ecuador—todo ello en nombre de la lucha contra el narcotráfico.

Cabe destacar que se descubrieron embarcaciones de la empresa exportadora de la familia de Noboa traficando con €26 millones de libras esterlinas en cocaína —un detalle que no ha disuadido al Departamento de Estado de nombrarlo socio clave en la Guerra contra las Drogas de Trump—. El mes pasado, The Guardian informó que un denunciante que investigaba los vínculos de Noboa con el narcotráfico fue asesinado.

Aun así, Noboa sigue siendo miembro de pleno derecho del “Escudo de las Américas” de Trump. La Coalición de las Américas contra los Cárteles, como también se conoce al Escudo, funciona como una alianza tanto militar como altamente política, y ha intervenido abiertamente para respaldar los intereses de Estados Unidos en Bolivia mientras el presidente Rodrigo Paz se enfrentaba a un paro nacional contra la austeridad.

Que un fiscal local acuse a las fuerzas estadounidenses de bombardeos extrajudiciales y tortura de civiles ecuatorianos socavaría la alianza y dañaría las relaciones entre Ecuador y Estados Unidos.

Otros funcionarios públicos que han estado investigando la presunta colusión delictiva entre Estados Unidos y Ecuador también han recibido amenazas de muerte. Mónica Palacios, asambleísta para los ecuatorianos radicados en Estados Unidos, quien declaró que llevaría el caso de La Fiorella ante las Naciones Unidas, enfrentó meses de lawfare político tras destapar un escándalo de corrupción presuntamente cometida por una empresa estadounidense y el Estado ecuatoriano. El pasado viernes, Palacios denunció haber recibido amenazas de muerte contra ella y su hijo de un año, junto con imágenes del exterior de su vivienda en Nueva York. La legisladora responsabilizó directamente al presidente Daniel Noboa y sostuvo que las amenazas fueron una represalia por su investigación sobre el peculado.

“Existe una persecución directa contra jueces y fiscales que, en el marco de sus funciones, toman decisiones que no se alinean totalmente con lo que quiere el Poder Ejecutivo y terminan siendo sancionados”, dijo Bastías, el abogado de derechos humanos. “Por otro lado, también existe el riesgo que viene del contexto de criminalidad”. De todos modos, afirmó, la muerte de Bravo “tiene mucho que ver con lo que hace o no hace el Estado, porque hasta ahora no ha habido mecanismos de seguridad efectivos para los funcionarios del sistema judicial. Eso genera una responsabilidad automática del Estado. Eso es indiscutible.”

Diego Vintimilla Jarrín, exdiputado de la Asamblea Nacional de Ecuador y actual portavoz del Partido Comunista de Ecuador, se expresó de manera similar a Drop Site: “El gobierno de Noboa es la agenda más anti soberana que hemos tenido desde el inicio de la democracia. No tengo pruebas de quién asesinó a la fiscal, pero el hecho de que ella estuviera investigando ciertos elementos y que estos luego dejaran de parecer importantes también dice mucho sobre los problemas subyacentes”.

Surgen nuevas pruebas que implican a EE. UU.

The Negra Francisca

Estados Unidos sostiene que nunca interactuó con ninguna de las tres embarcaciones. Un portavoz de la Guardia Costera de EE. UU. declaró a The Guardian que la única participación de la agencia en los hechos fue el despliegue del USCGC Bertholf en una misión de búsqueda y rescate tras recibir una alerta MAYDAY de que la Negra Francisca estaba en llamas, y que finalmente no encontró nada.

Sin embargo, los datos de rastreo de los movimientos del Bertholf, proporcionados en exclusiva a Drop Site por McCluskey, sitúan al buque cerca de la Negra Francisca en el momento del bombardeo antes de que este apagara su señal —sólo para reaparecer frente a la costa de Costa Rica en las mismas fechas en que la tripulación de la Negra Francisca fue llevada a aguas centroamericanas y transferida al Comando Naval de El Salvador, con extremidades destrozadas y quemaduras graves a causa del ataque. Hernán Flores, capitán de la Negra Francisca, le dijo a Drop Site que los oficiales salvadoreños le informaron específicamente que “personal estadounidense había llamado para coordinar el traspaso”.

La Guardia Costera Estadounidense negó haber coordinado el traspaso. “La Guardia Costera no desempeñó ningún papel en el traslado de los pescadores de La Negra Francisca Duarte II”, afirmó un portavoz.

El USCGC Bertholf partió de la base militar de Galápagos a las 4 p. m. del 16 de marzo y dejó de transmitir su ubicación poco después. Un día más tarde, La Negra Francisca fue bombardeada a 170 millas de distancia —una distancia que normalmente se recorre en barco en entre 3 a 10 horas. Drop Site solicitó a la Guardia Costera de EE. UU. que diera cuenta de la actividad del buque patrullero después de que su señal se interrumpiera. La Guardia Costera respondió que “no divulga los movimientos de los buques patrulleros durante las misiones de aplicación de la ley por razones de seguridad operativa”.

A la 1:02 p. m. del 17 de marzo, el sistema FIRMS de la NASA registró una anomalía térmica compatible con un incendio provocado por explosivos, lo cual corrobora la hora y el lugar en que los pescadores de la Negra Francisca le dijeron a Drop Site que su barco fue incendiado por ataques de múltiples drones. La tripulación afirma que luego fueron capturados a punta de arma por hombres de cabello rubio que hablaban inglés y vestían uniformes de faena de color caqui con parches de la bandera estadounidense cosidos en las mangas; sus descripciones coinciden con los uniformes que aparecen en los comunicados de prensa del Comando Sur de EE. UU. A bordo del buque patrullero con bandera estadounidense, los hombres armados presuntamente los mantuvieron como rehenes, hundieron su barco ya bombardeado, les colocaron capuchas en la cabeza, golpearon a algunos de los pescadores y les negaron comida durante ocho días mientras los transportaban a Centroamérica.

La señal del USCGC Bertholf reapareció en aguas costarricenses el 22 de marzo cerca del puerto de Golfito, a aproximadamente 450 millas náuticas de las aguas de El Salvador. Apagó su transpondedor y no lo reactivó hasta el 24 de marzo, 24 horas después de que la Guardia Costera de El Salvador anunciara públicamente que tenía bajo su custodia a los pescadores de La Negra Francisca.

Como parte de nuestra primera investigación, Drop Site se puso en contacto con 11 funcionarios del gobierno de El Salvador. Todos se negaron a hablar oficialmente, alegando una orden de silencio de su gobierno.

Existen precedentes de que el Bertholf ha participado en la transferencias de víctimas de ataques aéreos de EE. UU. a las autoridades centroamericanas alrededor del mismo período; medios costarricenses informaron que el Bertholf entregó los restos de dos fallecidos y un sobreviviente herido en el puerto de Golfito, en Costa Rica. El inspector náutico de Costa Rica, Wilber Urroz Guido, dijo que no tenía información sobre los movimientos del buque, pero que este estaba autorizado a actuar en virtud de un memorándum de entendimiento entre Estados Unidos y Costa Rica —similar a los acuerdos que Estados Unidos mantiene con Ecuador y El Salvador.

Los testimonios de testigos presenciales también ponen en duda la versión de los hechos de la Guardia Costera de EE. UU. Un video compartido en exclusiva con Drop Site por Darwin Pico-Flores, testigo presencial del ataque y sobrino del capitán de la Negra Francisca, muestra a una lancha patrullera de la Guardia Costera de EE. UU. patrullando las aguas donde ocurrió el bombardeo.

Darwin dijo que el 17 de marzo estaba pescando en las cercanías, a bordo de su barco, el Solavil, cuando vio humo elevándose en la distancia alrededor de las 2 p. m. Mientras intentaba repetidamente comunicarse por radio con la tripulación de La Negra Francisca, vio una aeronave estadounidense sobrevolando la zona en círculos. No fue sino hasta horas más tarde que se enteró por una señal de radio de que La Negra Francisca estaba en llamas y se apresuró a dirigirse al lugar, donde encontró el barco consumido por el fuego y sin rastros de sobrevivientes.

Recuperó dos botes de emergencia carbonizados, tomó fotos como evidencia del incendio y luego llamó al Puerto de Manta para pedir ayuda. Nadie acudió.

Darwin decidió emprender el regreso al puerto para buscar ayuda de emergencia y, justo cuando se alejaba del lugar del incendio, unas luces rojas y verdes se posaron sobre la Negra Francisca. Temiendo por su seguridad, alejó su embarcación del lugar.

A la tarde siguiente, Darwin le contó a Drop Site que su barco fue abordado por la Guardia Costera de EE. UU., la cual detuvo e interrogó a la tripulación durante casi 12 horas a través de un traductor de español con acento puertorriqueño. Dijo que el personal de la Guardia Costera confirmó que las luces rojas y verdes eran de su patrulla y reconoció haber llegado al lugar donde se encontraba la Negra Francisca la noche anterior, pero se negó a dar más detalles sobre lo que habían encontrado. En cambio, interrogaron a los pescadores sobre si habían visto algo y por qué Darwin había rescatado las lanchas.

Después de decirles a los oficiales de la Guardia Costera que la Negra Francisca era el barco de su tío, Darwin dice que de repente dejaron de interrogarlo y comenzaron a comunicarse por radio en inglés con sus colegas a bordo del guardacostas cercano que se ve en el video. “Como éramos los únicos que lo habíamos visto todo, temíamos que nos hicieran algo”, dijo Darwin. Sintió que la Guardia Costera de EE. UU. mostró poco interés en ayudarlo a localizar a su familia y, en cambio, parecía más enfocada en “asegurarse de que no fuéramos testigos de nada”.

McCluskey afirma que la táctica de múltiples drones —descrita por las tres embarcaciones— refleja una doctrina estadounidense. Argumenta que es poco probable que otras potencias regionales, desde países vecinos hasta grupos del crimen organizado, cuenten con el presupuesto o el acceso a dicha tecnología. No se conoce ningún precedente de que los cárteles utilicen drones de vigilancia tipo “ojo en el cielo” en la alta mar, aunque la Guardia Costera también ha negado operar drones armados en aguas ecuatorianas.

Además, la decisión de mantener con vida a los sobrevivientes —a pesar de que esto implicara testimonios de tortura— y los esfuerzos y gastos para transportarlos, refleja mucho más un protocolo del Departamento de Defensa —diseñado para evitar ramificaciones legales internacionales— que lo que cualquier grupo del crimen organizado se molestaría en practicar. “Si hubieran sido los cárteles, nunca los hubieras encontrado”, dijo McCluskey. “No habría sobrevivientes con quienes hablar, no habría historias.”

The Fiorella

La Fiorella fue atacada frente a la costa de las Galápagos el 20 de enero; los ocho pescadores a bordo siguen desaparecidos. El día antes de que el barco desapareciera, la esposa del capitán recibió una llamada de su esposo a través de una línea de emergencia, en la que le advertía que había aeronaves estadounidenses sobrevolando la zona.

Drop Site obtuvo las transcripciones de las entrevistas policiales a dos testigos presenciales, Christian Flores y Dimas Ignacio Álvarez, quienes confirmaron haber visto La Fiorella envuelta en humo y rodeada por unidades estadounidenses. Los dos hombres formaban parte de la tripulación de La Fiorella, pero llevaban varias horas fuera del barco colocando un palangre en una balsa cercana cuando la embarcación se incendió.

En sus declaraciones a la policía, Flores y Álvarez describieron dos aeronaves estadounidenses sobrevolando La Fiorella el 18 de enero; múltiples drones grises estadounidenses y un barco patrullero con bandera de EE. UU. rodeando la embarcación el 19 y el 20 de enero —el día en que desaparecieron sus compañeros de tripulación—, el gran buque patrullero de bandera estadounidense cerca del humo. Desde la distancia, no pudieron distinguir al personal a bordo del buque, pero sus relatos coinciden con los de la tripulación de la Negra Francisca, quienes afirmaron que fueron tomados como rehenes por estadounidenses armados a bordo de un buque patrullero de bandera estadounidense. Las descripciones de los testigos también coinciden con las aeronaves y el equipo que aparecen en publicaciones del Comando Sur de EE. UU.

Tras avistar el humo, los dos pescadores dijeron que escucharon a sus compañeros de tripulación llamando al capitán por radio en señal de socorro. Nunca más se los volvió a ver.

El abogado que representa a los dos sobrevivientes de la “Fiorella”, Juan Ávila, le dijo a Drop Site que la fiscal asesinada, Alexandra Bravo, era su sobrina.

La Guardia Costera le dijo a Drop Site que “no tiene registro de haber estado involucrada con La Fiorella”.

En la nación más violenta del Occidente, Bravo no es una excepción

La ausencia de una escolta policial asignada cuando Bravo fue asesinada presenta similitudes con el asesinato del candidato presidencial favorito Fernando Villavicencio en 2023. Una comisión del Congreso determinó que la escolta policial de Villavicencio era insuficiente, que había sido escoltado de manera poco convencional a través de una salida expuesta a nivel de la calle, contrariamente al protocolo estándar, y que el vehículo blindado designado para proteger a Villavicencio durante la campaña electoral había sido dejado por su equipo de seguridad en Guayaquil ese mismo día. Estas fallas lo hicieron particularmente vulnerable cuando los agresores se le acercaron y le dispararon en la acera mientras salía de una reunión con otros funcionarios del gobierno.

La muerte de Villavicencio preparó el camino para que la campaña del ahora presidente Daniel Noboa —que en las encuestas tenía un 3 %— se disparara hacia la victoria. En una entrevista con Señal Colombia, la diputada de la Asamblea Nacional y miembro del partido de Villavicencio, Gisella Molina, quien estaba con él y resultó herida durante el asesinato, sugirió que los funcionarios del gobierno tenían conocimiento previo del complot.

Durante la investigación del asesinato de 2024, Drop Site publicó mensajes privados de la entonces fiscal general Diana Salazar que revelaron un complot para implicar al partido del expresidente socialista democrático Correa en el asesinato de Villavicencio, en el marco de una estrecha colaboración con el embajador de Estados Unidos.

Posteriormente, el Estado concluyó que el cártel de Los Lobos había cometido el asesinato de Villavicencio y alegó que los exmiembros del partido de Correa eran los autores intelectuales. Los fiscales afirman que Los Lobos mataron a Villavicencio por desenmascarar su red criminal. Mientras Villavicencio hacía campaña en pro de erradicar la narco economía, Ecuador bajo el mandato de Noboa —acusado de ofrecer inmunidad a los jefes del crimen organizado a cambio de apoyo electoral— se ha convertido en el principal centro de distribución del 70 % de la cocaína del mundo.

Inmediatamente después de la muerte de Bravo, la Fiscalía General emitió un comunicado público en el que atribuía su asesinato a una represalia contra los fiscales que combaten el crimen organizado. Al ser consultada por Drop Site sobre la decisión de atribuir el asesinato al crimen organizado y sobre los avances en la investigación del equipo policial encargado de la protección de Bravo, la Fiscalía General del Estado respondió que el caso se encuentra bajo reserva y declinó hacer comentarios.

Aunque la Fiscalía General aún no ha presentado pruebas que respalden su afirmación, Bravo se lamentó ante Human Rights Watch de que “el peligro siempre estaba presente” en su trabajo. “Dijo que ser fiscal en un contexto de crimen organizado era complejo y arriesgado, pero no dio más detalles”, explicó la investigadora de Human Rights Watch a Drop Site. Manta se encuentra en el epicentro de la crisis del crimen organizado en Ecuador, a medida que este pequeño país sudamericano se convierte en la nación más violenta del hemisferio occidental.

Bravo también estaba a cargo de investigar la desaparición sin resolver, en 2024, del barco Patricia Lynn y sus 21 tripulantes.

Bravo es la segunda persona relacionada con el caso de Patricia Lynn que ha sido asesinada. La primera fue la suegra de uno de los pescadores desaparecidos, quien se convirtió en la portavoz de las familias de las víctimas y organizó marchas exigiendo respuestas sobre el paradero de sus familiares desaparecidos. María Chóez fue asesinada a tiros por dos agresores armados mientras atendía su puesto de mariscos en el centro de Manta.

La investigadora afirma que el hundimiento del barco Patricia Lynn en aguas ecuatorianas “sirvió de precedente en todos estos asuntos relacionados con embarcaciones”.

“Si Ecuador contara con un marco de confianza en sus instituciones, uno podría pensar que [el asesinato de Bravo] fue un crimen comun”, dijo Vintimilla Jarrín, exlegisladora. “Pero dada la violencia sistemática contra jueces, fiscales y abogados, no hay mucho margen para darles el beneficio de la duda. Veintiséis miembros del sistema judicial asesinados es una cifra impactante. Y, por supuesto, toda esta crisis ha sido impulsada por una agenda dirigida directamente por las autoridades gubernamentales; quienes se benefician del crimen organizado son los grandes grupos de poder”.

 (Camila Lourdes Galarza , Drop Site News, 23/07/26)