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18.4.26

Los indicadores financieros están ocultando el peligro que amenaza a la economía real... quiénes marcan las directrices de la política económica reaccionan tarde o con error. No porque sean incompetentes, sino porque actúan con sesgos ideológicos, utilizan modelos equivocados y se fijan en indicadores equivocados... Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con la crisis del Golfo Pérsico... no incorporan con realismo el efecto que tienen los choques energéticos sobre la producción y eso les lleva a subestimar las consecuencias que tienen sobre la economía real, y leen la realidad tomando excesivamente en consideración los indicadores financieros... el bloqueo en el suministro de fuentes de energía y materias primas esenciales producirá un impacto prácticamente proporcional en la capacidad de producir bienes y servicios de todo tipo en todo el planeta. Sin embargo, los indicadores financieros no señalan que el efecto vaya a ser demasiado grande o peligroso... El indicador financiero que más pesa en la lectura de esta crisis es el precio en los mercados de futuros de los recursos que se han bloqueado en Ormuz... pero se han convertido en instrumentos especulativos, en donde los precios son el resultado de las apuestas que realizan (hoy día mediante algoritmos y a velocidad vertiginosa) quienes solamente buscan ganar dinero con el movimiento siguiente (que a veces ellos mismos pueden provocar)... al sistema financiero en su conjunto le interesa que la guerra sea percibida como un riesgo manejable y temporal, y no como algo que pude dar lugar a una catástrofe sistémica si no se detiene pronto... lo que necesitan todos esos operadores es que el juego especulativo no se detenga... Si se procesara correctamente la gravedad de lo que está ocurriendo en el Golfo, los precios se dispararían de forma caótica, las posiciones basadas en deuda se liquidarían en cascada y el negocio especulativo colapsaría junto con todo lo demás (Juan Torres López)

"En la historia económica reciente se produce reiteradamente un mismo fenómeno: quienes marcan las directrices de la política económica reaccionan tarde o con error. No porque sean incompetentes, sino porque actúan con sesgos ideológicos, utilizan modelos equivocados y se fijan en indicadores equivocados.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con la crisis del Golfo Pérsico y entender por qué ocurre es crucial para percibir el daño que se está acumulando mientras se mira a otro lado.

Dos fuentes de error

A mi juicio, hay dos causas que explican la ceguera con que se enfrentan a los problemas económicas quienes diseñan y orientan la política económica.

La primera tiene que ver con los modelos económicos que utilizan. Como acaba de mostrar Steve Keen para el caso que nos ocupa, no incorporan con realismo el efecto que tienen los choques energéticos sobre la producción y  eso les lleva a subestimar las consecuencias que tienen sobre la economía real.

Es una limitación muy grave y merece un análisis propio, pero no la voy a abordar en este artículo.

Aquí voy a explicar una segunda causa de ceguera y error: leer la realidad tomando excesivamente en consideración los indicadores financieros. Unos indicadores que generalmente producen (por las razones que voy a explicar enseguida) una imagen de la situación sistemáticamente más tranquilizadora que la que realmente existe. 

Una metáfora para entendernos

Imaginemos que se produce un accidente que bloquea el acceso de bienes y servicios a nuestro pueblo o ciudad y que sólo se dispone del 40 % de los que habitualmente consumen las viviendas y empresas. Los vecinos tratarán de aprovisionarse, racionan su consumo, los bienes escasean y es muy posible que muchas tiendas y empresas paralicen su actividad.

Imaginemos que, para saber cuál es la situación real en la que nos encontramos y tomar medidas, en lugar de fijarnos en las cantidades y en los precios del momento presente, miramos un tablero en donde aparecen los que se espera que tengan los bienes dentro de tres meses, cuando nos dicen los técnicos que ya se habrá arreglado el problema y recuperado el acceso. 

Eso es exactamente lo que está ocurriendo con el Estrecho de Ormuz. El grifo de energía que abastece a la economía mundial lleva semanas fuertemente alterado, con caídas muy significativas en el tráfico marítimo. Sin embargo, los mercados financieros —el tablero donde nos dicen que miremos— fijan precios no en función de la gravedad de lo que ocurre ahora, sino considerando que el problema es manejable y temporal.

Un ejemplo simple y claro para que lo entiendas: el 13 de abril, el precio del crudo físico (el que se podía comprar en nuestro pueblo tras el bloqueo en la metáfora que te acabo de poner) era de 132,74 dólares por barril. El precio del contrato de futuros para junio (el que los mercados pensaban que tendría en ese mes) era de 99,36. Una divergencia que refleja expectativas de una muy rápida normalización.

Qué es el Estrecho de Ormuz y qué está pasando allí

El Estrecho de Ormuz tiene apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más estrecho y por allí pasa normalmente una cuarta parte de todo el petróleo que se comercia en el mundo, una quinta parte del gas natural licuado global, y volúmenes enormes de otros productos y materias primas fundamentales para la alimentación y la industria mundial.

Como sabemos, desde finales de febrero quedó prácticamente cerrado, las grandes navieras suspendieron sus tránsitos y el tráfico de barcos cayó hasta niveles casi puramente testimoniales. 

Semejante bloqueo en el suministro de fuentes de energía y materias primas esenciales producirá un impacto prácticamente proporcional en la capacidad de producir bienes y servicios de todo tipo en todo el planeta. Sin embargo, los indicadores financieros no señalan que el efecto vaya a ser demasiado grande o peligroso y la pregunta, por tanto, es cómo puede ser eso posible.

Es cierto que podría argumentarse que estos precios financieros reflejan factores como la existencia de reservas estratégicas, la capacidad de otros productores para aumentar la oferta o la experiencia histórica de interrupciones breves en el suministro. Pero estas interpretaciones descansan en supuestos que no parece que se estén cumpliendo en la situación actual: que los ajustes serán rápidos, que los cuellos de botella serán limitados y que los efectos sobre la producción serán lineales y reversibles. 

La desnaturalización de los mercados de futuros 

El indicador financiero que más pesa en la lectura de esta crisis es el precio en los mercados de futuros de los recursos que se han bloqueado en Ormuz. Y para entender por qué este indicador está fallando hay que entender, primero, qué es un mercado de futuros, para qué fue creado y qué ha pasado con él.

Estos mercados nacieron con una función muy útil, permitir que los productores y empresas pudieran hacer frente con cierta seguridad a la incertidumbre que siempre lleva consigo la variación de los precios a lo largo del tiempo. Permitían que una empresa, un agricultor o un transportista, por ejemplo, fijaran hoy el precio de lo que iban a necesitar dentro de un determinado periodo de tiempo. Así podían planificar con seguridad y enfrentarse al riesgo de cambios en el precio.

Sin embargo, esos mercados fueron siendo dominados por operadores que, en realidad, no necesitaban petróleo, ni azufre, ni gas, ni café, ni ningún producto real. Son fondos de inversión, bancos y especuladores que compran y venden esos contratos exclusivamente para ganar dinero con la diferencia de precio entre el momento de la compra y el de la venta. Sin ningún interés en la materia prima en sí, y sin necesidad de protegerse de nada.

El resultado ha sido que los mercados de futuros han dejado de ser lo que eran, es decir, instrumentos para que la economía real gestione el riesgo futuro. Se han ido convertido, por el contrario, en instrumentos especulativos, en donde los precios son el resultado de las apuestas que realizan (hoy día mediante algoritmos y a velocidad vertiginosa) quienes solamente buscan ganar dinero con el movimiento siguiente (que a veces ellos mismos pueden provocar).

Estos especuladores no ganan dinero analizando lo que va a pasar en la economía real dentro de seis meses, sino anticipándose al próximo titular, al próximo anuncio político, al próximo tuit presidencial, es decir, en función casi exclusiva de lo que ocurre en el muy corto plazo.

Por qué los mercados futuros están infravalorando el peligro

Cuando los mercados de futuros se convierten en máquinas de apostar al próximo anuncio político, o sobre cualquier otra que permita ganar más dinero en el menor tiempo posible, sus señales sobre lo que puede estar ocurriendo en la economía real se vuelven imprecisas y sistemáticamente engañosas. 

En estos momentos, hay al menos tres razones concretas que explican por qué están proporcionando señales equivocadas e infravalorando el peligro que realmente amenaza a la economía global.

La primera es que estos mercados no funcionan como un mercado normal donde mucha gente compra y vende en igualdad de condiciones. Están dominados por un puñado de grandes bancos y fondos de inversión o incluso por algoritmos que manejan cantidades de dinero tan enormes que cuando apuestan en una dirección, el precio se mueve hacia donde hayan indicado. Son ellos quienes marcan la señal.

Y a esos grandes operadores les interesa apostar a que el conflicto se resolverá pronto por una razón muy concreta: si apostaran a la catástrofe y acertaran, ellos también perderían. Una crisis energética prolongada hundiría la economía global, y con ella todas sus otras inversiones —acciones, bonos, préstamos... 

Apostar a la resolución rápida, en cambio, es apostar a que el juego continúa. A que los mercados siguen funcionando. A que habrá oportunidad de comprar barato ahora y vender caro después. Por eso, cuanto más dinero entra apostando a la normalización, más tranquilizadora es la señal que emiten los futuros. Y esa señal es la que acaba en los telediarios, en los análisis de los gobiernos y en la opinión pública.

La segunda razón es que los modelos que usan estos mercados para fijar precios están construidos sobre datos históricos. Y en la historia, todos los cierres del Estrecho de Ormuz han sido breves. El mercado aplica esa experiencia pasada como probabilidad futura, como si lo ocurrido antes fuera una guía fiable para lo que ocurrirá ahora. Pero esta situación no tiene precedente histórico comparable. La escala del cierre, su duración, la combinación de factores que lo rodean son nuevos. El modelo mira al retrovisor para conducir hacia adelante.

Finalmente, la tercera razón es que el cierre del Estrecho no solo produce el corte de una determinada cantidad de suministro de productos —petróleo, gas, azufre, helio...— cuyos precios se pueden registrar en el momento presente o estimar en el futuro, y sobre los que, por tanto, se pueden realizar las apuestas en las que se basan los indicadores financieros. Además, produce efectos sobre la economía real que esos indicadores sencillamente no pueden percibir ni transformar en contratos que se compren y vendan: el agricultor que no puede sembrar porque no llega el fertilizante, la fábrica que para porque no tiene insumos, el país que raciona electricidad porque no llega el gas... Esos daños no tienen precio en ningún mercado. No cotizan en ningún sitio. No existen para el sistema financiero.

El mercado construye su imagen del futuro solo con las piezas que puede ver. Y deja fuera, sistemáticamente, todos los demás daños. Su señal no es falsa, pero es estructuralmente incompleta. Y una señal incompleta sobre una crisis de esta magnitud es tan peligrosa como una señal falsa.

Finanzas que hacen negocio si el peligro no se ve

A esto que ocurre en el (desnaturalizado) mercado de futuros hay que añadir algo más. Al sistema financiero en su conjunto le interesa que la guerra sea percibida como un riesgo manejable y temporal, y no como algo que pude dar lugar a una catástrofe sistémica si no se detiene pronto.

Los fondos de cobertura son fondos de inversión que ganan dinero con los cambios a muy corto plazo de los precios o, en general, con las variaciones inmediatas en las condiciones de los mercados. Hay plataformas que mueven miles de millones de dólares apostando sobre eventos geopolíticos —si habrá o no un alto el fuego, si se atacará tal o cual infraestructura, si asesinarán a un determinado líder...—. Y quienes tienen en sus carteras las acciones de las grandes empresas petroleras y armamentísticas —en gran medida esos mismos grandes fondos que dominan los mercados de futuros— ganan dinero con cada nuevo cambio de situación.

Pues bien, lo que necesitan todos esos operadores es que el juego especulativo no se detenga. Y eso sólo puede ocurrir si la guerra -en este caso- es percibida como algo manejable. Si se procesara correctamente la gravedad de lo que está ocurriendo en el Golfo, los precios se dispararían de forma caótica, las posiciones basadas en deuda se liquidarían en cascada y el negocio especulativo colapsaría junto con todo lo demás.

La trampa 

Durante décadas nos han querido convencer de que el estado de la economía se deduce de los indicadores financieros. Si la bolsa sube, es que las cosas van bien. Si el precio del petróleo no se dispara, es que la crisis energética no es tan grave. Si los índices se mantienen, es que los fundamentales aguantan.

Ahí está la ceguera y, por qué no decirlo, la trampa: los indicadores financieros sirven para conocer las expectativas de quienes tienen capital para apostar, pero engañan cuando se trata de percibir lo que ocurre en la producción real, en los ciclos agrícolas, en las cadenas de fabricación o con el día a día de las personas y empresas que no participan en los mercados financieros.

Se trata de un error que, en esta ocasión, puede dar lugar a consecuencias muy peligrosas. Si la guerra continua y no se pone fin al bloqueo rápidamente, la cuerda que sostiene a la economía global no se va a romper, como en otras ocasiones, por el lado de las finanzas, sino por el de la economía real. Si es así, si llega un momento en que los agricultores no puedan cultivar, los transportistas se paralizan y las fábricas no tienen insumos, las herramientas habituales de política fiscal y monetaria serían claramente insuficientes para hacer frente a la situación. No habrá banco central que pueda arreglar el desaguisado dando cientos de miles de millones a los bancos o modificando los tipos de interés, ni gobiernos con recursos para frenar la hecatombe."                           (Juan Torres López, blog, 17/04/26) 

8.3.26

Se acumulan demasiados riesgos en las finanzas internacionales. Sin embargo, el verdadero riesgo puede no estar en el conflicto en sí, sino en algo más profundo: la acumulación silenciosa de fragilidades en el sistema financiero global... Señales de alarma: el mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, ha limitado la cantidad de dinero que algunos inversores pueden retirar, lo mismo que los gigantes del crédito privado como Blackstone o Blue Owl Capital... esto significa que un número significativo de inversores ha solicitado retirar dinero al mismo tiempo y que los fondos no pueden devolverlo inmediatamente porque los activos en los que invierten no son líquidos... En las subastas de deuda del gobierno estadounidense hay menor participación de compradores extranjeros... la coincidencia de estos factores —activos ilíquidos financiados con capital retirables, alto apalancamiento, creciente interconexión entre el sistema bancario y el financiero en la sombra, tensiones y burbujas de crédito en sectores importantes, como la construcción y la vivienda antes de la crisis de 2008 o, más recientemente, el exceso de inversión y expectativas que hoy rodea a la inteligencia artificial.— recuerda claramente a los patrones que han precedido a crisis financieras anteriores... la guerra de Irán que va a afectar a variables tan influyentes en el conjunto de la economía como los precios del petróleo, puede actuar como detonante inmediato (Juan Torres López)

 "La guerra en Irán ha reavivado el temor a una nueva sacudida en los mercados financieros internacionales. Sin embargo, el verdadero riesgo puede no estar en el conflicto en sí, sino en algo más profundo: la acumulación silenciosa de fragilidades en el sistema financiero global.

En los últimos años se han ido formando desequilibrios —crecimiento explosivo del crédito privado, aumento del apalancamiento, expansión del sistema financiero en la sombra y dependencia creciente de mecanismos de financiación extremadamente sensibles a la liquidez— que recuerdan a patrones observados antes de crisis financieras anteriores.

No sería la primera vez que una crisis financiera aparece cuando aparentemente todo sigue funcionando con normalidad.

Señales de alarma

En los últimos días, diversos medios de comunicación han informado de que el mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, que administra unos 14 billones de dólares, ha limitado temporalmente la cantidad de dinero que algunos inversores pueden retirar de ciertos fondos cuando las solicitudes superan los límites preestablecidos. Y algo parecido ha ocurrido con fondos gestionados por gigantes del crédito privado como Blackstone o Blue Owl Capital.

En términos sencillos, esto significa que un número significativo de inversores ha solicitado retirar dinero al mismo tiempo y que los fondos no pueden devolverlo inmediatamente porque los activos en los que invierten no son líquidos.

Esto plantea dos preguntas relevantes.

La primera, por qué muchos inversores desean salir de estos fondos. La segunda, cómo es posible que instituciones tan grandes tengan dificultades para atender esas retiradas.

La respuesta a la segunda pregunta es relativamente sencilla. Los fondos de crédito privado invierten sobre todo en préstamos a empresas que duran años y que no pueden venderse con rapidez para obtener liquidez, a diferencia de lo que ocurre con acciones o bonos cotizados. Cuando las solicitudes de reembolso aumentan rápidamente, los gestores pueden encontrarse con dificultades temporales para obtener efectivo.

Esto no significa necesariamente que los fondos estén en peligro inmediato. De hecho, esos límites de retirada forman parte de su funcionamiento normal. Hay que estar atentos, sin duda, por si aumentaran las retiradas, pero lo preocupante, lo que merece mayor atención, es el hecho de que la demanda de reembolsos haya sido lo suficientemente elevada como para activar esos mecanismos. Ahí está la cuestión clave.

El crecimiento del crédito privado

En las últimas dos décadas, los fondos de inversión han ido ocupando parte del espacio que antes correspondía a la banca tradicional en la financiación de empresas. Ha surgido así un mercado de crédito privado muy rentable, pero también menos transparente, menos regulado que el sistema bancario y, por tanto, muy peligroso.

Para financiar sus préstamos, estos fondos captan capital de inversores institucionales y particulares y, además, utilizan apalancamiento, es decir, se endeudan para ampliar su capacidad de préstamo. Si reúnen, por ejemplo, 1.000 millones de capital de inversores, piden préstamos ellos mismos, quizá por el doble o triple de esa cantidad (a veces, mucho más) para prestar en mucha mayor cuantía.

Mientras las empresas que reciben los préstamos del fondo paguen y los inversores no retiren su dinero de forma masiva, el sistema funciona bien y da altos beneficios. Pero cuando las condiciones económicas se deterioran, el sistema se vuelve más frágil y se pueden generar tensiones comparables con las observadas en crisis financieras anteriores.

Un sistema financiero en la sombra

Tras aquella crisis, se endureció la regulación bancaria, lo que redujo el riesgo dentro de los bancos, aunque sin eliminarlo, porque no se fue todo lo lejos de lo que se debía.

Para escapar de las restricciones, parte de ese riesgo se desplazó hacia el llamado sistema financiero no bancario o shadow banking, en el que operan muchos de los vehículos de inversión utilizados por los grandes fondos. Otras entidades se dedicaron a dar préstamos a las empresas que no lo obtenían en el mercado convencional

Según estimaciones del Financial Stability Board, este sector alcanza los 240 billones de dólares a escala global y descansa en tres pilares que generan una gran vulnerabilidad:

– Préstamos a medio y largo plazo que son activos muy difíciles de vender y que se financian, como he dicho, con capital de inversores que puede retirarse en cualquier momento.

– Apalancamiento muy elevado de los fondos que además es ajeno al control de las autoridades reguladoras y en muchas ocasiones oculto en sus balances.

– Interconexión con el sistema bancario tradicional, a través de líneas de crédito y financiación, que no siempre es transparente, de modo que una crisis en el crédito privado no sólo afectaría a los fondos de inversión, sino también a bancos y otros intermediarios financieros.

Un riesgo añadido

Otro elemento que está mostrando signos de fragilidad y riesgo elevado es la evolución del mercado de financiación a muy corto plazo que se conoce como repo (repurchase agreement).

Un repo (repurchase agreement) es un préstamo entre instituciones financieras que se concede a muy corto plazo, incluso a un día, usando bonos como garantía: un banco necesita efectivo inmediatamente, entrega bonos del Tesoro como garantía, recibe dinero hoy y mañana recompra esos bonos con intereses.

En este mercado se negocian operaciones por valor de unos 16 billones de dólares diarios y de él depende buena parte de la financiación del sistema financiero global. Allí se mueven y de él dependen todos los grandes bancos y fondos de inversión del planeta. Si se bloquea, son todos ellos los que se ven afectados.

Pues bien, diversas instituciones como el Bank for International Settlements y el propio Financial Stability Board vienen advirtiendo de las vulnerabilidades que se están acumulando en este mercado es muy grande, precisamente como consecuencia de lo que he apuntado, el elevado apalancamiento de algunos participantes, a lo que se une la utilización del mismo bono en varias operaciones y la fuerte concentración de operaciones en unos pocos grandes intermediarios financieros

Si el mercado repo se tensionara seriamente —algo que incluso algunos reguladores consideran ya como un riesgo potencial— la liquidez del sistema podría deteriorarse rápidamente. Y una señal de que eso puede estar sucediendo en estos momentos es el creciente uso de apalancamiento por parte de los llamados hedge funds o fondos de cobertura que utilizan estrategias de inversión de alto riesgo, justo en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense que sirven de garantía (en la jerga financiera se dice colateral).

No hay colapso en ese mercado, como algunos analistas están empezando a señalar, pero las muestras de peligrosa fragilidad estructural son cada vez más visibles y parecidas al patrón que precedió a crisis anteriores.

Un indicador silencioso: las subastas de deuda del Tesoro

Justamente otro indicador relacionado con lo anterior está dando también señales de alerta: las subastas de deuda del gobierno estadounidense organizadas por su departamento del Tesoro.

Cuando la demanda en estas subastas se debilita o se vuelve más irregular, el Tesoro debe pagar rendimientos más altos para colocar su deuda y esto puede provocar subidas de tipos de interés que afectan a todo el sistema financiero global.

Lo que se viene observando es que, en algunas subastas recientes, la demanda ha sido más irregular que en años anteriores, y justo cuando la emisión de nueva deuda de Estados Unidos aumenta sin cesar. Hay menor participación de compradores extranjeros y más grandes bancos tienen que quedarse con más bonos en las subastas.

Un patrón conocido

Nada de esto significa que una crisis financiera global sea inevitable o inmediata. Pero la coincidencia de estos factores —activos ilíquidos financiados con capital retirables, alto apalancamiento, creciente interconexión entre el sistema bancario y el financiero en la sombra, tensiones y burbujas de crédito en sectores importantes, como la construcción y la vivienda antes de la crisis de 2008 o, más recientemente, el exceso de inversión y expectativas que hoy rodea a la inteligencia artificial.— recuerda claramente a los patrones que han precedido a crisis financieras anteriores. Cuando esas fragilidades se acumulan, cualquier shock inesperado -como la guerra de Irán que va a afectar a variables tan influyentes en el conjunto de la economía como los precios del petróleo- puede actuar como detonante inmediato." 

(Juan Torres López, blog, 07/03/26)

2.1.26

Adam Tooze: la gran «fusión» de 2025, la hiperfinanciarización y la liquidez... La maligna coincidenciapuede definir el año 2025... Si considera la inversión en acciones como un signo de optimismo y el oro como una cobertura contra catástrofes, entonces en 2025 ocurrió algo extraño: las acciones estadounidenses y el oro subieron juntos... es la primera vez en medio siglo que ocurre algo así... Las altas valoraciones tanto del oro como del S&P 500 en los últimos meses de 2025 sugieren que algo «explosivo» está sucediendo en ambos mercados... sucede que mientras los inversores minoristas compran oro y acciones, los inversores profesionales e institucionales venden... Aunque la afluencia de inversores minoristas ha mitigado el impacto de las salidas de los inversores institucionales, su creciente protagonismo podría amenazar la estabilidad del mercado en el futuro, dada su propensión a comportarse como un rebaño, lo que amplificaría las fluctuaciones de los precios en caso de que se produjeran ventas masivas. Por lo tanto, una explicación plausible de la burbuja actual es un aumento de la confianza que se retroalimenta, amplificado por la creación endógena de crédito con los inversores minoristas y los medios de comunicación a la vanguardia

 "Si considera la inversión en acciones como un signo de optimismo y el oro como una cobertura contra catástrofes, entonces en 2025 ocurrió algo extraño: las acciones estadounidenses y el oro subieron juntos.

A finales de año, según algunos indicadores, ambos habían entrado en territorio de burbuja. Según una reciente nota del BIS de Giulio Cornelli, Marco Jacopo Lombardi y Andreas Schrimpf, es la primera vez en medio siglo que ocurre algo así.

(...) Las altas valoraciones tanto del oro como del S&P 500 en los últimos meses de 2025 sugieren que algo «explosivo» está sucediendo en ambos mercados. Y, como muestran los datos que se remontan a principios de la década de 1970, «los últimos trimestres representan el único momento en al menos los últimos 50 años en el que el oro y las acciones han entrado en este territorio simultáneamente».

Una novedad histórica como esta requiere una explicación. Entonces, ¿cómo se explica que las acciones y el oro «se unan»?

En un artículo muy leído del FT publicado en otoño, Ruchir Sharma comentó lo siguiente:

"La mayoría de los analistas piensan que el oro se está disparando en medio de un nuevo auge bursátil porque los inversores quieren protegerse contra la creciente incertidumbre política, especialmente en Estados Unidos. Sin embargo, esta teoría implica que los inversores globales tienen una tolerancia extraordinaria a la disonancia cognitiva al abrazar plenamente el optimismo impulsado por la inteligencia artificial para las acciones estadounidenses y la cautela asociada al oro. Además, parece una elección extraña: ¿por qué protegerse con oro en un momento en el que hay formas de protección más directas (como comprar opciones de venta sobre acciones) que son baratas en comparación? Creo que hay otra explicación para el dúo oro-acciones: la liquidez masiva. Los gobiernos y los bancos centrales pusieron en marcha estímulos por valor de billones de dólares durante y después de la pandemia. Gran parte de ese dinero sigue circulando por el sistema y continúa impulsando el comercio de impulso en muchos activos, incluidas las acciones y el oro. Gracias a ello, la suma que los estadounidenses mantienen en fondos mutuos del mercado monetario se disparó después de la pandemia y ahora asciende a 7,5 billones de dólares, es decir, más de 1,5 billones por encima de la tendencia a largo plazo. Aunque la Reserva Federal afirma que su política es «ligeramente restrictiva», lo cierto es que los tipos de interés nominales siguen estando por debajo de la tasa de crecimiento del PIB nominal, lo que mantiene unas condiciones financieras laxas. Los gobiernos están haciendo su parte, liderados por Estados Unidos, que tiene el déficit más alto del mundo desarrollado. La otra cara de un déficit enorme es un superávit enorme del sector privado (como muestra la ecuación de Kalecki-Levy). La liquidez también depende del apetito de riesgo de las personas. Cuanta más confianza tienen en la revalorización de los activos financieros, más dinero están dispuestos a invertir en los mercados. Los hogares estadounidenses han aumentado su exposición a las acciones y otros activos de riesgo en los últimos años, animados por el frente unido del Gobierno y el banco central para proteger los mercados. Los inversores se han acostumbrado a esperar un rescate estatal ante el más mínimo indicio de problemas. Al reducir drásticamente la prima de riesgo, el apoyo estatal abre de hecho las compuertas de la liquidez. Para los inversores, las pérdidas parecen estar protegidas y las ganancias no tienen límite. La hiperfinanciarización también está impulsando la liquidez. La difusión de nuevas aplicaciones de negociación y de vehículos de inversión exóticos, en gran parte libres de comisiones, facilita mucho la compra de activos financieros, canalizando la liquidez hacia múltiples rincones del mercado. El torrente de liquidez ayuda a explicar la nueva relación entre el oro y los precios de las acciones. Históricamente, la correlación entre ellos era nula. En la fiebre del oro de la década de 1970, las acciones estaban estancadas; en el auge bursátil de la década de 1990, los precios del oro estaban cayendo. Ahora están subiendo juntos gracias a la marea de liquidez."

Sharma elabora su hipótesis de liquidez a partir de una serie de factores bastante distintos:

  • Liquidez debida al estímulo de la COVID y a la política monetaria flexible.
  • «Fed put», es decir, la expectativa de un rescate de la Reserva Federal en caso de que el mercado se desplome.
  • Déficits fiscales, que, según la identidad contable macrofinanciera, significan superávits privados. (Kalecki-Levy)
  • Creación endógena de dinero impulsada por el apetito de riesgo.
  • Hiperfinanciarización que absorbe dinero nuevo y minorista.

Como cóctel, estos argumentos no necesariamente encajan bien y algunos de ellos, como Kalecki-Levy, no apuntan directamente a los mercados financieros.

Como comenta Dario Perkins en una nota inteligente para TS Lombard, la hipótesis de la liquidez, expresada de forma insulsa, en realidad no explica mucho:

"El problema con la palabra «L» es que, en el sistema financiero colateralizado moderno, donde la liquidez es endógena al apetito por el riesgo, no tiene sentido suponer una cantidad fija de financiación disponible. Con demasiada frecuencia, los expertos piensan en la determinación del precio de los activos en términos de «fondos prestables» (el argumento del déficit fiscal anterior entra en esta categoría, AT), pero esto nunca ha sido realmente correcto. No existe una cantidad fija de liquidez —vinculada a la política monetaria (el argumento de la Fed anterior, AT)— que busque un hogar en el sector financiero. Los precios de los activos se fijan en el margen, no en función de si hay un nuevo comprador (con dinero nuevo) (la teoría de la aplicación de negociación, AT) disponible para sustituir las tenencias de activos existentes. Y un cambio en los fundamentos percibidos debería hacer que los compradores estén más decididos a adquirir un valor y que los tenedores estén menos inclinados a vender, independientemente de la cantidad de liquidez del sistema o del nivel de los tipos de interés. (De hecho, los tipos reales eran altos durante la burbuja puntocom, por ejemplo). … Lo que suele ocurrir durante un mercado alcista es que se produce un cambio en las primas de riesgo/rendimientos esperados y el sistema financiero se adapta para crear un nuevo balance (creación endógena de dinero, AT). Con el tiempo, puede iniciarse un círculo virtuoso. Los rendimientos y los beneficios aumentan, especialmente cuando existe una nueva tecnología que crea nuevas fuentes de riqueza. Esto eleva el valor de las garantías y conduce a nuevos aumentos en los precios de los activos. Si esas expectativas iniciales sobre los rendimientos eran demasiado optimistas o los mercados se adelantan a los fundamentos, se produce una burbuja; y cuando esa burbuja estalla, el proceso se invierte: un círculo vicioso sustituye al círculo virtuoso. El «dinero» y los precios de los activos estarán correlacionados, pero eso no le dice nada interesante."

El propio Perkins prefiere claramente el argumento del dinero endógeno, según el cual la expansión del crédito está impulsada por el cambio en la propensión al riesgo, lo que no es incompatible con la narrativa de Sharma si se formula con mayor precisión.

Ese cambio en la propensión al riesgo podría ser un cambio general en el estado de ánimo, o podría ser una rotación de inversores menos propensos al riesgo a otros más propensos. Los autores del BIS añaden material fascinante para reforzar la idea de la hiperfinanciarización popular.

Un síntoma típico del desarrollo de una burbuja es la creciente influencia de los inversores minoristas que intentan seguir las tendencias de los precios. En momentos de expectación mediática y subida de los precios, los inversores minoristas pueden verse atraídos por activos más arriesgados que normalmente evitarían, lo que se ve agravado por el comportamiento gregario, las interacciones sociales y el miedo a perderse algo. De hecho, los indicadores del interés de los inversores minoristas en los mercados, como las búsquedas en Internet, tienden a dispararse en momentos de efervescencia… En esta ocasión, también hay indicios de que el entusiasmo de los inversores minoristas y su apetito por ganancias de capital aparentemente fáciles se han extendido a un refugio tradicional como el oro. Desde principios de 2025, los precios de los fondos cotizados en bolsa (ETF) de oro se han negociado constantemente con una prima respecto a su valor liquidativo (NAV), en medio del creciente interés de los inversores minoristas (gráfico C2.B, línea azul). Los precios de los ETF que superan su NAV indican una fuerte presión compradora, junto con obstáculos para el arbitraje.

Lo que también señalan los autores del BIS es que, mientras los inversores minoristas compran oro y acciones, los inversores profesionales e institucionales venden.

Además, los inversores minoristas han adoptado cada vez más posiciones comerciales contrarias a las de sus homólogos institucionales: estos últimos retiraban dinero de las acciones estadounidenses o mantenían posiciones planas en oro, mientras que los inversores minoristas registraban entradas (gráfico C2.C). Aunque la afluencia de inversores minoristas ha mitigado el impacto de las salidas de los inversores institucionales, su creciente protagonismo podría amenazar la estabilidad del mercado en el futuro, dada su propensión a comportarse como un rebaño, lo que amplificaría las fluctuaciones de los precios en caso de que se produjeran ventas masivas.

Por lo tanto, una explicación plausible de la burbuja actual es un aumento de la confianza que se retroalimenta, amplificado por la creación endógena de crédito con los inversores minoristas y los medios de comunicación a la vanguardia. Los riesgos para el sistema financiero se ven moderados en cierta medida por el hecho de que los inversores institucionales están adoptando posiciones más cautelosas. Si se produce una crisis, esto es una buena noticia, al menos mientras los inversores minoristas no estén tan apalancados como podrían estarlo los fondos de cobertura profesionales.

Lo que falta aquí es la sociología y, en concreto, el diagnóstico de la economía en forma de «K». La «fusión» general de los precios de los activos —acciones de IA, materias primas y oro— en el primer año de la presidencia de Trump se está desarrollando en los balances del 20 % de los estadounidenses con mayores ingresos.

Se trata del grupo más influyente, vocal y comprometido políticamente de la sociedad estadounidense. Incluye a muchos de los lectores de este boletín, si no en el presente inmediato, sí en el futuro. Por lo general, pensamos que el 20 % de los hogares con mayores ingresos de Estados Unidos —por derecho, debería decir «nosotros mismos»— está muy polarizado en términos políticos. Sin embargo, si nos consideramos una «clase propietaria de activos», los mercados nos cuentan una historia bastante diferente. Desde el pánico inicial de la primavera tras el anuncio de Trump sobre los aranceles, lo más llamativo es que muchos de los indicadores que suelen moverse en sentido contrario han subido juntos. La maligna coincidencia es, en última instancia, lo que puede definir el año 2025." 

(Adam Tooze , blog, 29/12/25 )

21.10.25

La banca en la sombra (‘shadow banking’) se extiende por la UE y pone en riesgo su estabilidad financiera... representaban el 42% de los activos del sector financiero de la UE a finales de 2024... La mayor parte de Otras Instituciones Financieras de la UE están domiciliadas en Luxemburgo y Países Bajos... la interconexión es una vulnerabilidad clave para los intermediarios no bancarios, ya que amplifica el riesgo sistémico potencial dentro del sistema financiero. Ésta es especialmente pronunciada en la zona euro, donde los fondos de inversión mantienen posiciones significativas en los activos de los demás... Estas interdependencias pueden generar efectos en cascada durante períodos de tensión financiera, ya que las dificultades en una parte del sistema pueden afectar rápidamente a otras... las vulnerabilidades del shadow banking como el apalancamiento (endeudamiento en la inversión), los desajustes de liquidez y las interconexiones (de los intermediarios no bancarios con la banca tradicional) agravan los riesgos financieros de la UE y podrían desestabilizar el sistema financiero (Fátima Martín)

 "La llamada banca en la sombra (shadow banking) se extiende por la Unión Europea y amenaza su estabilidad financiera. Así se pone de manifiesto en el reciente informe EU Non-bank Financial Intermediation Risk Monitor 2025 que publica la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS). “Habida cuenta de los retos macroeconómicos actuales y la mayor volatilidad de los mercados, las vulnerabilidades estructurales de los intermediarios financieros no bancarios podrían amplificar los riesgos cíclicos para la estabilidad del sistema financiero de la UE”, afirma literalmente el informe [1].

Pero qué son los Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB) y por qué se los considera banca en la sombra (shadow banking).

Qué son los Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB)

El Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board, FSB), que reúne a autoridades nacionales responsables de la estabilidad financiera en todo el mundo, define a la banca en la sombra como aquellas entidades que desarrollan actividades de crédito fuera del ámbito bancario regulado, recoge FUNCAS [2].

Curiosamente, los informes que publicaba el Consejo de Estabilidad Financiera antes de 2018 se denominaban estudios globales sobre el estado del shadow banking. Sin embargo, después optó por cambiar esa denominación por la de Non Banking Financial Institutions (NBFI), o sea, Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB). ¿Qué tipo de intermediarios son esos ? Es un ecosistema cada vez más complejo, que está muy interconectado con el sistema financiero tradicional. Entre ellos se encuentran aseguradoras y fondos de pensiones, además de fondos de inversión, hedge funds o fondos de inversión inmobiliaria, entre otros englobados en algo tan indefinido como Otras Instituciones Financieras (OFI, por sus siglas en inglés).

Los activos totales de los fondos de inversión y Otras Instituciones Financieras de la UE aumentaron hasta los 50,7 billones de euros a finales de 2024, alcanzando su nivel más alto en la historia reciente

Una de las características más llamativas de la banca en la sombra, además de su opacidad, es su gran tamaño. Según el informe de riesgos de la JERS, los activos totales de los fondos de inversión y Otras Instituciones Financieras de la UE aumentaron hasta los 50,7 billones de euros a finales de 2024, en comparación con los 47,4 billones de euros a finales de 2023, alcanzando su nivel más alto en la historia reciente. Para hacernos una idea de la magnitud, el PIB de la UE ronda los 17,9 billones de euros [3].

En general, los activos de los fondos de inversión y Otras Instituciones Financieras representaban el 42% de los activos del sector financiero de la UE a finales de 2024, frente al 41% en 2023. La mayor parte de Otras Instituciones Financieras de la UE están domiciliadas en Luxemburgo y Países Bajos.

Incertidumbres en un contexto de altos niveles de endeudamiento público y privado

El contexto en el que prolifera la banca en la sombra está plagado de incertidumbres políticas y económicas. Como se espera que el crecimiento de la productividad siga siendo moderado, la actividad económica y el crédito pueden verse limitados durante un período prolongado, lo que podría aumentar el riesgo crediticio en medio de altos niveles de endeudamiento de los sectores público y privado. El año pasado ya se produjeron episodios de volatilidad, como lo demuestran las turbulencias en los mercados de bonos soberanos franceses ante la preocupación del mercado por la dificultad de formar un gobierno estable en el verano de 2024.

Algunos países de la UE experimentaron un aumento de las declaraciones de quiebra en 2024

Son muchos los riesgos a los que se enfrentan las entidades no bancarias. La materialización de los macroeconómicos sigue siendo una preocupación fundamental, ya que podría generar tensiones en los balances tanto de las entidades no bancarias como de los hogares. Estas tensiones podrían manifestarse en un fuerte aumento de las quiebras de empresas y de las insolvencias de los hogares. De hecho, algunos países de la UE experimentaron un aumento de las declaraciones de quiebra en 2024. Además, el riesgo de caídas desordenadas de los precios de los activos ha aumentado debido al endurecimiento de las condiciones financieras, el mayor riesgo crediticio, las escasas perspectivas de crecimiento y las persistentes tensiones geopolíticas (... ).

También se han acentuado las vulnerabilidades soberanas dentro de la zona euro. La persistencia de los déficits primarios presenta desafíos para la sostenibilidad de la deuda. La fragmentación política, el débil crecimiento potencial y las persistentes incertidumbres geopolíticas están intensificando aún más estas vulnerabilidades soberanas.

Debilidades que se acrecientan por la mayor presencia de la banca en la sombra, como hedge funds o fondos de cobertura, en el mercado de bonos soberanos, instrumentos de deuda emitidos por los gobiernos nacionales [4].

Qué son los hedge funds o fondos de cobertura

Un hedge fund (o fondo de cobertura en su traducción literal al castellano) es un tipo de fondo de inversión que se caracteriza porque dispone de un alto grado de libertad en la gestión de su patrimonio. Esta libertad se puede utilizar para realizar estrategias de cobertura de riesgos o para lo contrario, incrementando la exposición al riesgo con el objetivo de maximizar la rentabilidad. No suele tener más limitaciones que las de su propio reglamento [5].

No es de extrañar la preocupación. De hecho, los fondos de cobertura a nivel mundial han aumentado su apalancamiento (esto es, endeudamiento para financiar operaciones [6]). Por ejemplo, en la UE, los hedge funds incrementaron su apalancamiento financiero en 5 puntos porcentuales, hasta el 15% del valor liquidativo. Y su apalancamiento bruto aumentó aproximadamente 172 puntos porcentuales, hasta el 562% del valor liquidativo. Además, los hedge funds han incrementado su presencia en los mercados de bonos soberanos, tanto en EEUU como en la UE.

Según el informe sobre los riegos del shadow banking en la UE, el aumento global del apalancamiento de los fondos de cobertura requiere una estrecha vigilancia. El crecimiento del apalancamiento en Estados Unidos y la UE ha venido acompañado de un papel cada vez mayor de los fondos de cobertura en mercados clave, como los bonos soberanos. Para hacernos una idea del peligro, el fondo buitre de Paul Singer, NML Capital, estructuralmente es un hedge fund [7].

Otra vulnerabilidad significativa de los intermediarios financieros no bancarios es el riesgo de liquidez por el uso de derivados.

Qué son los productos derivados

Los productos derivados son instrumentos financieros cuyo valor deriva de la evolución de los precios de otro activo, denominado “activo subyacente”. El activo subyacente puede ser muy variado : una acción, una cesta de acciones, una divisa, materias primas, tipos de interés…

Son productos sujetos al efecto apalancamiento, ya que la inversión inicial necesaria es reducida en comparación con la exposición al subyacente que se obtiene, por lo que los resultados pueden multiplicarse, tanto en sentido positivo como negativo, en relación con el efectivo desembolsado. Por lo tanto, son productos de riesgo elevado [8].

Las posiciones en derivados pueden exponer a las instituciones a demandas repentinas y sustanciales de liquidez cuando cambian las condiciones, lo que agrava la tensión del mercado. La creciente complejidad y el volumen de las operaciones con derivados amplifican los riesgos, ya que las instituciones suelen estar interconectadas a través de estos instrumentos, lo que aumenta aún más el potencial de contagio sistémico. Esta preocupación es especialmente pertinente a la luz de recientes cambios regulatorios, como la reforma de las pensiones en los Países Bajos, dada su amplia presencia en los mercados de derivados de tipos de interés [9].

Hay preocupación por la concentración de activos de entidades no bancarias de la UE en acciones tecnológicas de EEUU, especialmente en acciones de IA

El estudio de la Junta Europea de Riesgo Sistémico también señala la preocupación por la concentración de activos de entidades no bancarias de la UE en acciones tecnológicas de Estados Unidos, especialmente en acciones de inteligencia artificial (IA). La inquietud reside en las posibles importantes repercusiones en el mercado en el caso de una caída de precios brusca y desordenada.

Además, la fuerte interconexión del sector no bancario amplifica el riesgo, ya que las perturbaciones podrían fácilmente extenderse a otros mercados críticos, desestabilizando potencialmente el sistema financiero en su conjunto.

Los mercados de criptoactivos duplicaron su tamaño en 2024 y expandieron sus interconexiones con los mercados financieros tradicionales

Las vulnerabilidades también están presentes en los mercados de criptoactivos, que duplicaron su tamaño en 2024 y expandieron sus interconexiones con los mercados financieros tradicionales. La aprobación de los productos cotizados en bolsa de bitcoin al contado en Estados Unidos a principios de año y las expectativas de un régimen criptográfico favorable bajo la administración Trump impulsaron la inversión. La capitalización bursátil de los criptoactivos aumentó a 3,3 billones de euros, lo que representa un incremento del 114% en un año.

Un ejemplo del peligro lo muestran los emisores de monedas estables (como Tether y Circle), que respaldan sus tokens con letras del Tesoro estadounidense, lo que los convierte en actores clave en los mercados de deuda a corto plazo. Las plataformas de intercambio de criptomonedas ofrecen instrumentos derivados con un alto apalancamiento, a veces de hasta 100 veces o incluso más. Estas exposiciones altamente endeudadas corren el riesgo de amplificar los efectos negativos en caso de una caída de precios.

En consecuencia, el riesgo de contagio dentro de los mercados de criptoactivos es alto y podría extenderse a los mercados tradicionales, por ejemplo, a través de la exposición de las empresas tradicionales a los criptoactivos o a las empresas de criptomonedas. La falta de datos, la baja calidad de los datos y el limitado alcance legal para compartirlos dificultan la capacidad de las autoridades para cumplir eficazmente con sus mandatos de estabilidad financiera.

En cuanto al mercado inmobiliario, en la UE, los riesgos sistémicos siguen siendo elevados, con desafíos específicos tanto en el sector residencial como en el comercial. En el residencial, persiste un elevado endeudamiento de los hogares en algunos países. Además, algunos fondos inmobiliarios domiciliados en la UE utilizan el apalancamiento (endeudamiento) de forma sustancial, definido como superar el 300% del valor liquidativo. Y los fondos inmobiliarios dependen del endeudamiento, ya que los préstamos representan el 14% del pasivo total. Este uso del apalancamiento aumenta la interconexión entre los fondos inmobiliarios y los bancos y puede generar riesgos, ya que la mayoría de los préstamos bancarios están garantizados por activos inmobiliarios.

La vulnerabilidad de la interconexión entre la banca en la sombra y la banca regulada es especialmente pronunciada en la zona euro

Como se puede observar a lo largo del informe, la interconexión es una vulnerabilidad clave para los intermediarios no bancarios, ya que amplifica el riesgo sistémico potencial dentro del sistema financiero. Ésta es especialmente pronunciada en la zona euro, donde los fondos de inversión mantienen posiciones significativas en los activos de los demás.

Estas interdependencias pueden generar efectos en cascada durante períodos de tensión financiera, ya que las dificultades en una parte del sistema pueden afectar rápidamente a otras. Además, la dependencia de fuentes de financiación y estrategias de inversión similares agrava aún más este riesgo, aumentando la susceptibilidad del sector a pérdidas correlacionadas. Una supervisión y una regulación eficaces de estas interconexiones son cruciales para mitigar el riesgo de contagio y garantizar la estabilidad del sistema financiero en general. También es necesario abordar las lagunas en los datos.

También cabe señalar la importancia de los fondos de inversión. Entre todos los inversores institucionales de la zona euro, los fondos de inversión fueron los tenedores más importantes de instrumentos de deuda a largo plazo en 2024. Asimismo, los fondos del mercado monetario de la zona euro poseían una proporción sustancial de todos los instrumentos de deuda privada a corto plazo de la zona euro. Esta significativa presencia en el mercado señala posibles vulnerabilidades, ya que pueden tener un efecto desproporcionado en los mercados, lo que subraya la necesidad de un enfoque sistémico.

En definitiva, el EU Non-bank Financial Intermediation Risk Monitor 2025 que publica la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS) concluye que las vulnerabilidades del shadow banking como el apalancamiento (endeudamiento en la inversión), los desajustes de liquidez y las interconexiones (de los intermediarios no bancarios con la banca tradicional) agravan los riesgos financieros de la UE y podrían desestabilizar el sistema financiero en general. Por ello, sugiere que estos riesgos requieren una estrecha vigilancia e intervenciones estratégicas para mitigar su posible impacto en el ecosistema financiero. Y advierte que la vigilancia puede resultar difícil debido a la multitud de modelos de negocio que emplea la banca en la sombra

Notes

[1European Systemic Risk Board. (01/09/2025). ESRB publishes EU Non-bank Financial Intermediation Risk Monitor 2025. https://www.esrb.europa.eu/news/pr/date/2025/html/esrb.pr250901 6222399ab2.en.html

[2Del Olmo, F., Aires, D., Rojas, F., y Mota, A. (2023). Shadow banking : una distorsión de negocio bancario. FUNCAS. https://www.funcas.es/articulos/shadow-banking-una-distorsion-de-negocio-bancario/

[4Gascó, J.V. y de la Cruz, I. (16/04/2025). Bono soberano : ¿Qué es y cómo funciona  ? Rankia. https://www.rankia.com/blog/opiniones/5848602-bono-soberano-que-como-funciona

[6Afi Global. (13/12/2022). Apalancamiento financiero : qué es, ventajas, inconvenientes y cómo se calcula. https://www.afiglobaleducation.com/post/apalancamiento-financiero-que-es-ventajas-inconvenientes-y-como-se-calcula#

[7CADTM. (01/06/2018). El Tribunal Constitucional belga emite su veredicto : Victoria total contra el fondo buitre NML Capital. 16246

[8CNMV. (s.f.). Productos derivados. https://www.cnmv.es/portal/inversor/derivados?lang=es

[9ElEconomista.es (10/07/2025). La reforma de las pensiones en una esquina de Europa amenaza con ‘tumbar’ la deuda de España y de otros países del continente. https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13456952/07/25/la-reforma-de-las-pensiones-en-una-esquina-de-europa-amenaza-con-tumbar-la-deuda-de-espana-y-de-otros-paises-del-continente.html

 (Fátima Martín , CADTM, 10/10/25, gráficos en el original)

10.10.25

Oro: ¿qué hay detrás de su auge? En los periodos en los que el valor de las monedas fiduciarias parecía «devaluarse», los acaparadores volvían al oro. Así, el oro se convierte en una alternativa atractiva a la moneda del gobierno... Las rabietas arancelarias de Trump crearon una gran incertidumbre sobre el comercio mundial y, en particular, sobre lo que sucederá en la economía estadounidense... y el valor del dólar estadounidense frente a otras monedas cayó más de un 10 % en los primeros seis meses de la presidencia de Trump... además este metal se considera una protección contra las medidas arancelarias de Trump, por lo que muchos bancos centrales de las llamadas economías emergentes (el Sur Global), ante el aumento de los aranceles estadounidenses, decidieron aumentar sus reservas de oro, ya que el dólar se ha vuelto menos necesario en el comercio internacional... La especulación financiera cobra impulso. Al igual que con la subida vertiginosa del precio en dólares de las criptomonedas como el bitcoin, el oro es otra forma de inversión de capital ficticio... ¿Dónde termina todo esto? En primer lugar, terminará si el dólar estadounidense no sigue cayendo, o si la economía mundial entra en recesión, pues esa especulación se derrumbará en una recesión, al igual que los precios de las acciones, el bitcoin y el oro (Michael Roberts)

 "Esta semana, el precio del oro en dólares estadounidenses alcanzó los 4000 dólares por onza troy. Se trata de un máximo histórico (al menos en dólares nominales). Pero incluso ese máximo parece que se va a superar, ya que el banco de inversión Goldman Sachs prevé que alcance los 4900 dólares por onza a finales de año. Y el precio del oro en otras divisas importantes también ha estado subiendo.

¿Qué hay detrás de esta subida sin precedentes? ¿Y es importante? Antes de responder a estas preguntas, recordemos el papel del oro en las economías capitalistas. Las economías capitalistas son economías monetarias. Los capitalistas emplean a trabajadores para producir bienes y servicios que se venden en el mercado con el fin de obtener beneficios. Pero los bienes y servicios no se intercambian entre sí en un sistema denominado «trueque». En cambio, a lo largo de la historia, se han elegido diferentes materias primas para que sean aceptadas universalmente como dinero, es decir, como medio de intercambio, unidad de cuenta en las transacciones y reserva de valor.

El oro acabó convirtiéndose en esa materia prima universal, es decir, en la materia prima del dinero. Era ideal porque no era perecedero, sino maleable para acuñar monedas para el intercambio o lingotes para el acopio, y era aceptado en todas partes. Como dijo Marx: «La verdad de la proposición de que, «aunque el oro y la plata no son dinero por naturaleza, el dinero es por naturaleza oro y plata», queda demostrada por la idoneidad de las propiedades físicas de estos metales para las funciones del dinero».

El oro era la principal mercancía monetaria incluso antes de que el sistema de producción capitalista se impusiera en las principales economías. Pero el oro pronto dominó el sistema monetario y de intercambio en el capitalismo. El oro se convirtió en la medida de valor de confianza. Sin embargo, a medida que el capitalismo expandía la producción a nuevas cotas, no había suficiente oro o monedas de oro para respaldar el creciente flujo de transacciones. Se hizo necesario crear «monedas fiduciarias», es decir, monedas o billetes (o ahora principalmente depósitos bancarios) emitidos por bancos o gobiernos que podían crearse sin límite para satisfacer el crecimiento de la producción de bienes y servicios.

Los gobiernos controlaban ahora la oferta de dinero (no la demanda) y, por lo tanto, podían «obligar» a la gente a aceptar la unidad monetaria nacional en lugar del oro. Para evitar que las monedas fiduciarias se desviaran del oro como valor universal, las monedas nacionales solían estar vinculadas al oro a un precio fijo, el llamado patrón oro. De este modo, los comerciantes podían confiar en el valor de la moneda nacional, mientras que las transacciones internacionales relacionadas con la exportación e importación de bienes y servicios seguían liquidándose con oro en caso de desequilibrios.

En el siglo XX, el capitalismo se impuso a nivel mundial y las monedas fiduciarias sustituyeron principalmente al oro como medio de intercambio, incluso en las transacciones internacionales y en el almacenamiento de valor por parte de empresas, bancos y gobiernos. Las reservas de divisas extranjeras se mantenían ahora principalmente en la moneda fiduciaria nacional dominante, el dólar estadounidense, y el oro quedó relegado a un papel secundario. El fin del oro como principal forma de dinero o incluso como estándar definitivo de valor llegó con la decisión del Gobierno de los Estados Unidos en la década de 1970 de dejar de cambiar dólares por una cantidad fija de oro. El patrón oro se suprimió y fue sustituido por el «patrón dólar».

El oro seguía formando parte de las reservas de los gobiernos nacionales, pero se convirtió principalmente, no tanto en «dinero», como en un activo financiero, al igual que las acciones o los bonos de las empresas. El oro se convirtió en un «capital ficticio» especulativo que los inversores compraban o vendían para obtener ganancias de capital; más dinero a partir del dinero. Pero el oro nunca perdió su papel histórico en los memes de los capitalistas, es decir, como mercancía universal o dinero aceptable para todos. Así, en los periodos en los que el valor de las monedas fiduciarias parecía «devaluarse», los acaparadores volvían al oro. El oro se convirtió en el activo financiero que había que tener si la moneda fiduciaria dominante a nivel mundial, es decir, el dólar estadounidense, empezaba a debilitarse. Se estaba volviendo a la reliquia de un pasado bárbaro.

Ha habido varias subidas repentinas del precio del oro (medido en la principal moneda fiduciaria, el dólar). Si las economías parecen encaminarse hacia una recesión, si la inflación en las economías aumenta bruscamente, si existe el riesgo de una crisis financiera, todas estas crisis en la producción capitalista significarían una devaluación de la moneda nacional y, a nivel internacional, del dólar. Así, el oro se convierte en una alternativa atractiva a la moneda del gobierno. Si las empresas, los particulares y otros gobiernos ya no pueden confiar en que el dólar mantenga su poder adquisitivo para bienes y servicios, comienzan a vender dólares a cambio de oro.

Esta vez, el precio del oro ha subido tan rápidamente debido a una serie de factores. En primer lugar, la inflación volvió con fuerza tras la recesión provocada por la pandemia. La aceleración de la inflación significó que el rendimiento real (interés) de mantener monedas fiduciarias cayó, a pesar de que los bancos centrales subieron sus tipos de interés oficiales. El oro no genera intereses, pero con el rendimiento real del «efectivo» manteniéndose bajo, el oro se volvió más atractivo como activo financiero.

Entonces llegó Trump. Las rabietas arancelarias de Trump crearon una gran incertidumbre sobre el comercio mundial y, en particular, sobre lo que sucederá en la economía estadounidense. Y no estaba claro cuáles eran las intenciones de la administración Trump: ¿querían que el dólar estadounidense se mantuviera fuerte para mantener estables los precios de las importaciones o que se debilitara para impulsar las exportaciones estadounidenses? Así que el oro se volvió aún más atractivo. El valor del dólar estadounidense frente a otras monedas cayó más de un 10 % en los primeros seis meses de la presidencia de Trump.

Pero otra razón para la subida del oro es que este metal se considera una protección contra las medidas arancelarias de Trump, por lo que muchos bancos centrales de las llamadas economías emergentes (el Sur Global), ante el aumento de los aranceles estadounidenses, decidieron aumentar sus reservas de oro, ya que el dólar se ha vuelto menos necesario en el comercio internacional.

La especulación financiera cobra impulso. Al igual que con la subida vertiginosa del precio en dólares de las criptomonedas como el bitcoin, el oro es otra forma de inversión de capital ficticio. El FOMO (miedo a perderse algo) es la característica clásica de la especulación financiera, y el oro, junto con el bitcoin (el mercado bursátil estadounidense vuelve a estar en máximos históricos), están a la vanguardia del FOMO.

¿Dónde termina todo esto? En primer lugar, terminará si el dólar estadounidense no sigue cayendo; de hecho, desde julio, el índice del dólar frente a otras monedas se ha estabilizado en un nivel cercano a su media histórica.

En segundo lugar, esta vez terminará si la economía mundial entra en recesión. Eso acabaría con la inflación y, por lo tanto, impulsaría el dólar. En las recesiones, el precio del oro puede subir como activo para mantener (acumular) en tiempos de crisis, a la espera de tiempos mejores. Pero en su auge actual, el oro se ve cada vez más impulsado por la demanda especulativa. Esa especulación se derrumbará en una recesión, al igual que los precios de las acciones, el bitcoin y el oro." 

(Michael Roberts, blog, 09/10/25, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original) 

16.8.25

El derecho a una vivienda en Estados Unidos está amenazado... Hay múltiples causas, pero un culpable destaca: la avaricia clásica de Wall Street. Enormes corporaciones de capital privado y fondos de cobertura están comprando viviendas por miles, y luego subiendo los alquileres... casi una quinta parte de todas las viviendas vendidas en el primer trimestre de 2024 fueron adquiridas por empresas de inversión, incluyendo más de una cuarta parte de las viviendas de bajo precio... Una vez que una empresa es propietaria de un inmueble, lo alquila a un precio inflado y fijado por un algoritmo... Blackstone, el gigante de capital privado, posee más de 300.000 unidades residenciales en Estados Unidos, lo que lo convierte en el mayor propietario corporativo del mundo... La empresa ha subido los alquileres de sus propiedades hasta en un 64 por ciento en tan solo dos años... mi ciudad natal, Atlanta, tiene la mayor concentración de viviendas unifamiliares propiedad de Wall Street del país... las megacorporaciones han comprado más de 70.000 viviendas en Atlanta, lo que representa más del 30 por ciento de todas las propiedades de alquiler... ¡En algunos distritos, hasta el 99,6 por ciento del mercado es propiedad de inversores corporativos! Para mí y muchos de mis amigos, la idea de tener una casa en la ciudad en la que crecimos se siente cada vez menos realista (Garrett Brand)

 "Hay pocas cosas más importantes que nuestros hogares. Además de proporcionarnos un refugio, los hogares son donde creamos recuerdos con amigos y familiares, donde se forman y fortalecen los lazos.

Desafortunadamente, el derecho a una vivienda en Estados Unidos está amenazado. Los alquileres se han disparado, el número de personas sin hogar está aumentando y la propiedad de una vivienda es cada vez más inalcanzable para la mayoría de los estadounidenses.

Hay múltiples causas, pero un culpable destaca: la avaricia clásica de Wall Street. Enormes corporaciones de capital privado y fondos de cobertura están comprando viviendas por miles —casas, edificios de apartamentos y parques de casas móviles por igual— y luego subiendo los alquileres.

Esta tendencia se aceleró tras la crisis financiera de 2008, cuando las empresas de inversión compraron viviendas embargadas y comenzaron a alquilarlas al creciente número de personas que no podían acceder a la propiedad.

¿El resultado? Una epidemia de caseros corporativos que explotan a sus inquilinos.

Según un estudio reciente, casi una quinta parte de todas las viviendas vendidas en el primer trimestre de 2024 fueron adquiridas por empresas de inversión, incluyendo más de una cuarta parte de las viviendas de bajo precio que podrían haber sido asequibles para personas trabajadoras.

Con su inmensa riqueza, estas empresas pueden fácilmente superar las ofertas de particulares, a menudo pagando un precio superior para comprar propiedades incluso antes de que salgan al mercado. Esto reduce la oferta y anima a los promotores a vender a precios más altos que solo Wall Street puede permitirse. Una vez que una empresa es propietaria de un inmueble, lo alquila a un precio inflado y fijado por un algoritmo, lo que aumenta aún más los costes para los trabajadores.

Tome Blackstone. El gigante de capital privado, con un valor de un billón de dólares, posee más de 300.000 unidades residenciales en Estados Unidos, lo que lo convierte en el mayor propietario corporativo del mundo. La empresa ha subido los alquileres de sus propiedades hasta en un 64 por ciento en tan solo dos años. Mientras que los inquilinos de Blackstone a menudo no pueden pagar el alquiler, el director ejecutivo Stephen Schwarzman ahora disfruta de un patrimonio neto superior a los 50 mil millones de dólares.

He visto de primera mano las consecuencias del ataque de Wall Street a nuestros hogares.

Según un estudio de la Universidad Estatal de Georgia, mi ciudad natal, Atlanta, tiene la mayor concentración de viviendas unifamiliares propiedad de Wall Street del país. En los últimos 15 años, las megacorporaciones han comprado más de 70.000 viviendas en Atlanta, lo que representa más del 30 por ciento de todas las propiedades de alquiler unifamiliares de la ciudad. ¡En algunos distritos, hasta el 99,6 por ciento del mercado es propiedad de inversores corporativos!

Como resultado, los residentes de larga data han sido desplazados, los costos de la vivienda se han disparado y la desigualdad se ha multiplicado. Para mí y muchos de mis amigos, la idea de tener una casa en la ciudad en la que crecimos se siente cada vez menos realista; una triste realidad en incontables pueblos y ciudades de Estados Unidos.

Como necesidad fundamental, la vivienda debería ser un derecho para todas las personas y familias, no un bien de inversión para los ultrarricos. A corto plazo, el control de los alquileres y una mayor protección de los inquilinos podrían aliviar el sufrimiento de la gente en este mercado de la vivienda controlado por empresas.

A largo plazo, existe una alternativa que nos permitiría a todos tener las viviendas que merecemos: la vivienda social.

La vivienda social se refiere a la vivienda desarrollada por entidades no corporativas como organizaciones sin fines de lucro o gobiernos locales, estatales o federales. La vivienda social es permanentemente y verdaderamente asequible, controlada democráticamente por su comunidad y nunca revendida con fines de lucro. Existen diversos modelos, pero todos comparten un componente clave: operan fuera del mercado de la vivienda con fines de lucro.

Las ciudades y los estados pueden tomar la iniciativa en el desarrollo de sus propias viviendas sociales, como está sucediendo en Seattle tras un referéndum impulsado por la ciudadanía. Allí, un impuesto a las grandes corporaciones financiará una empresa promotora de vivienda social de propiedad municipal, un modelo excelente para ciudades de todo el país.

La vivienda debería ser una fuente de seguridad y alegría para todos, no una fuente más de ganancias para los ultrarricos. Al rechazar la propiedad corporativa de viviendas y apoyar la vivienda social, podemos construir un mundo donde esto sea así."           

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11.4.25

Los verdaderos vigilantes de los bonos que acosan a Trump son asiáticos... Los bancos centrales de Asia poseen y pueden deshacerse de bonos del Tesoro estadounidense por valor de 3 billones de dólares, un apalancamiento que podría acabar poniendo en jaque al hombre de los aranceles... Si empezaran a vender a gran escala, ¿quién podría hacerse cargo?... Quizá lo más interesante de esta semana sea lo que los inversores mundiales han aprendido sobre el umbral del dolor de Trump 2.0. Los apostadores aprendieron -para su horror- que Trump está dispuesto a soportar pérdidas épicas en el mercado de valores, pero no signos reveladores de angustia en el mercado de bonos. La posteridad demostrará que no fueron el Congreso, el poder judicial ni los votantes los que forzaron al presidente estadounidense a adoptar una política arancelaria más relacional. Fueron los operadores de bonos... En las horas de negociación asiáticas del 9 de abril, los llamados «vigilantes de los bonos» empujaron el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años por encima del 5%, según informó Bloomberg. Eso hizo que Trump se batiera en retirada de forma precipitada y poco habitual en la mayoría de los aranceles... Por eso, las conversaciones de esta semana en los mercados de renta fija sobre la posibilidad de que Japón, China y otras autoridades monetarias asiáticas empiecen a vender han alarmado tanto a los altos funcionarios del Departamento del Tesoro estadounidense. Durante años, los operadores temieron que China se deshiciera de su tesoro de bonos estadounidenses en represalia por las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos. Puede que ese día haya llegado (William Pesek, Asia Times)

 "El dólar amplió el viernes su mayor desplome en tres años después de que China elevara los aranceles a EE. UU. del 84% al 125%, una medida de retorsión que ha disparado el oro, ha agitado los mercados de todo el mundo y ha generado más incertidumbre que nunca entre los inversores sobre las perspectivas económicas y financieras mundiales.

Ahora es el turno del presidente estadounidense, Donald Trump. ¿Incrementará la Casa Blanca de Trump 2.0 su propia tasa arancelaria, ahora del 145%, sobre la mayor economía de Asia? Trump, después de todo, ha amenazado antes con un gravamen del 200% sobre determinados productos chinos.

Quizá lo más interesante de esta semana sea lo que los inversores mundiales han aprendido sobre el umbral del dolor de Trump 2.0. Los apostadores aprendieron -para su horror- que Trump está dispuesto a soportar pérdidas épicas en el mercado de valores, pero no signos reveladores de angustia en el mercado de bonos.

La posteridad demostrará que no fueron el Congreso, el poder judicial ni los votantes los que forzaron al presidente estadounidense a adoptar una política arancelaria más relacional. Fueron los operadores de bonos.

En las horas de negociación asiáticas del 9 de abril, los llamados «vigilantes de los bonos» empujaron el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años por encima del 5%, según informó Bloomberg. Eso -y los recuerdos de acontecimientos de mediados de los 90, mediados de los 2000 y la quiebra del Banco de Silicon Valley en 2023- hicieron que Trump se batiera en retirada de forma precipitada y poco habitual en la mayoría de los aranceles.

Sin embargo, es la preocupación por la próxima ronda de vigilantes que se enfrentarán a la Casa Blanca de Trump lo que le hizo parpadear: Los bancos centrales asiáticos.

 Los bancos centrales de la región poseen aproximadamente 3 billones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU., siendo Japón y China los principales tenedores, con 1,9 billones combinados. Si empezaran a vender a gran escala, ¿quién podría hacerse cargo? Aparte de los grandes bancos mundiales que compran de forma constante, posiblemente nadie.

Por eso, las conversaciones de esta semana en los mercados de renta fija sobre la posibilidad de que Japón, China y otras autoridades monetarias asiáticas empiecen a vender han alarmado tanto a los altos funcionarios del Departamento del Tesoro estadounidense. Durante años, los operadores temieron que China se deshiciera de su tesoro de bonos estadounidenses en represalia por las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos. Puede que ese día haya llegado.

China, después de todo, tiene un incentivo para demostrar que «no dudará en causar agitación en el mercado financiero mundial con el fin de mejorar su poder de negociación contra los EE.UU.», dice el estratega Ataru Okumura de SMBC Nikko Securities."

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21.2.25

Un soplo de estanflación... en las principales economías, hay un creciente olor a estanflación, es decir, crecimiento bajo o nulo junto con una creciente inflación de precios. Y esto es antes del golpe inflacionario y de crecimiento que podría llegar si Trump implementa sus aranceles de importación y medidas de recorte del gasto público durante este año... Lo más relevante es que las ganancias corporativas siguen creciendo... Este auge de las ganancias está impulsado por el sector bancario, y el de las comunicaciones... pero las quiebras de empresas estadounidenses han alcanzado su nivel más alto desde las secuelas de la crisis financiera mundial, ya que las elevadas tasas de interés castigan a los grupos en dificultades, y cuando se elimina la inflación de los precios del mercado de valores y de los beneficios empresariales de EE. UU., se revela lo desalineado que está el mercado de valores estadounidense en comparación con los beneficios reales que se obtienen en los sectores productivos de la economía estadounidense... Las principales economías están mostrando signos de estanflación. Eso significa que los tipos de interés podrían mantenerse altos, mientras que el crecimiento económico desaparece. Esa es la receta para un eventual colapso de los mercados financieros (Michael Roberts)

 "La inflación de los precios al consumo en EE.UU. alcanzó el 3 % interanual en enero de 2025. Los precios de la energía subieron por primera vez en cinco meses y la inflación de los precios de los alimentos se situó en su tasa más alta en un año. Los precios de los alimentos han vuelto a subir, ya que el coste de los huevos aumentó un 15,2 %, el mayor incremento desde junio de 2015, impulsado por un brote de gripe aviar que provocó una escasez de huevos; y los precios del cacao y el café se han disparado debido a las malas cosechas en el sur global, ya que el calentamiento global y el cambio climático provocan fenómenos meteorológicos impredecibles y extremos en las zonas de cultivo.

La denominada «inflación subyacente» (que excluye los precios supuestamente volátiles de los alimentos y la energía) aumentó aún más, hasta el 3,3 %, debido a que los seguros, los alquileres y los costes de la atención médica siguieron subiendo para los hogares estadounidenses. Los precios de los coches usados aumentaron considerablemente, ya que los estadounidenses buscaban coches más baratos que los caros vehículos eléctricos nuevos. Y las tasas hipotecarias se mantuvieron en máximos no vistos desde la década de 1980. Así, mientras que la inflación general ha caído, la tasa subyacente se ha mantenido más alta.

Luego está el índice de precios al consumidor (IPC) de precios fijos. Este se calcula a partir de un subconjunto de bienes y servicios incluidos en el IPC que cambian de precio con relativa poca frecuencia. Por lo tanto, se cree que incorporan expectativas sobre la inflación futura en mayor medida que los precios que cambian con mayor frecuencia. Esta medida se ha mantenido aún más alta.

Lo que está claro es que la inflación estadounidense no se está acercando al objetivo del 2 % anual que la Reserva Federal ha fijado para afirmar que la «guerra contra la inflación» está ganada. Por eso la Reserva Federal se resiste a seguir reduciendo su tipo de interés oficial, que establece el suelo para todos los tipos de interés de los préstamos.

Por desgracia para la Reserva Federal, el crecimiento económico de EE. UU. está empezando a flaquear. La economía estadounidense creció a una tasa anualizada del 2,3 % en el cuarto trimestre de 2024, el crecimiento más lento en tres trimestres, frente al 3,1 % del tercer trimestre. Y el índice de actividad económica de EE. UU. cayó a su nivel más bajo desde abril pasado. Lo más preocupante fue la caída de la inversión empresarial en activos fijos, tanto en estructuras como en equipos. La inversión fija se contrajo por primera vez desde el primer trimestre de 2023 (-0,6 % frente a 2,1 %), debido a los equipos (7,8 % frente a 10,8 %) y las estructuras (-1,1 % frente a -5 %).

La situación fue mucho peor en el Reino Unido, donde, aunque la tasa de inflación cayó ligeramente hasta el 2,5 % anual en diciembre, se espera que haya alcanzado el 2,8 % interanual en enero. De hecho, el Banco de Inglaterra prevé ahora que la inflación subirá hasta el 3,7 % interanual a finales de año. El Banco de Inglaterra probablemente recortará de nuevo su tipo de interés básico, ya que no tiene otra alternativa que tratar de evitar que la muy débil economía del Reino Unido siga estancada. El Banco de Inglaterra prevé ahora que la economía británica solo crecerá un 0,75 % este año, por debajo de su previsión anterior del 1,5 % de hace apenas tres meses.

En cuanto a la zona euro, la tasa de inflación anual subió al 2,5 % interanual en enero, la tasa más alta desde julio de 2024, impulsada principalmente por una fuerte aceleración de los costes energéticos. La tasa subyacente se mantuvo en el 2,7 % interanual. Así que la inflación de la zona euro sigue por encima del objetivo del BCE y va en aumento. No obstante, el BCE sigue esperando que su objetivo del 2 % anual se cumpla «a finales de año».

Mientras tanto, la zona euro está estancada, es decir, con poco crecimiento del PIB real.

La tasa de inflación anual en Japón saltó al 3,6 % en diciembre de 2024 desde el 2,9 % del mes anterior, marcando la lectura más alta desde enero de 2023. Los precios de los alimentos subieron al ritmo más pronunciado en un año. La tasa subyacente también alcanzó el 3 %, la tasa más alta desde agosto de 2023. En el pasado, Japón se ha caracterizado por una inflación inexistente. Todo eso ha cambiado.

Las autoridades monetarias de Japón han estado intentando aumentar la inflación con el argumento de que esto impulsará el crecimiento económico (una teoría extraña). Sin embargo, el PIB real de Japón en 2024 solo aumentó un 0,1 % en comparación con el 1,9 % en 2023, aunque la economía se recuperó un poco en el último trimestre, impulsada principalmente por las exportaciones.

Así que en las principales economías, hay un creciente olor a estanflación, es decir, crecimiento bajo o nulo junto con una creciente inflación de precios. Y esto es antes del golpe inflacionario y de crecimiento que podría llegar si Trump implementa sus aranceles de importación y medidas de recorte del gasto público durante este año.

Hasta ahora, los inversores financieros en el mercado de valores estadounidense no parecen preocupados. Incluso el reciente lanzamiento de Deepseek, que socavó el valor de las inversiones en IA realizadas por los gigantes tecnológicos estadounidenses, ha sido superado. Tras una caída inicial, el índice de precios del mercado de valores estadounidense vuelve a estar cerca de un nuevo máximo. Parece que los inversores financieros no están convencidos de que Trump vaya a poner en práctica todas sus amenazas sobre los aranceles y les gusta cómo Musk está destrozando los departamentos gubernamentales para conseguir un «estado más pequeño». Y confían en que Trump siga adelante con más recortes de impuestos sobre los beneficios empresariales y las personas con altos ingresos.

Lo más relevante es que las ganancias corporativas siguen creciendo. Se estima que el crecimiento de las ganancias del S&P 500 para el cuarto trimestre de 2024 habrá aumentado un 15,1 % con respecto al año anterior, según datos recopilados por LSEG. FactSet calcula que el crecimiento de las ganancias podría ser aún mayor, del 16,9 %, la tasa de crecimiento de las ganancias interanual más alta registrada por el índice desde el cuarto trimestre de 2021. También marcará el sexto trimestre consecutivo de crecimiento de las ganancias interanuales para el índice.

Este auge de las ganancias está impulsado por el sector bancario, que está obteniendo buenos beneficios de las altas tasas de interés y los acuerdos de préstamos corporativos. Y, por supuesto, el otro sector ganador es el de las comunicaciones, ya que los gigantes de la tecnología de los medios de comunicación representan alrededor del 75 % del crecimiento de las ganancias del S&P 500 en 2024. Los llamados Siete Magníficos impulsan los precios del mercado de valores estadounidense, y el mercado de valores estadounidense impulsa los mercados mundiales.

Pero el crecimiento de las ganancias de estos titanes probablemente retrocederá este año, dado el enorme gasto en capacidad de IA al que se han comprometido. Y lo más importante, para la gran mayoría de las empresas estadounidenses, las que están fuera de los florecientes sectores bancario, de redes sociales y tecnológico, las cosas no van tan bien. El flujo de caja libre por acción del S&P 500 no ha crecido en absoluto en tres años. Alrededor del 43 % de las empresas del Russell 2000 no son rentables. Al mismo tiempo, los gastos por intereses como porcentaje de la deuda total de estas empresas alcanzaron el 7,1 %, el nivel más alto desde 2003. Las quiebras de empresas estadounidenses han alcanzado su nivel más alto desde las secuelas de la crisis financiera mundial, ya que las elevadas tasas de interés castigan a los grupos en dificultades. Al menos 686 empresas estadounidenses se declararon en quiebra en 2024, lo que supone un aumento de alrededor del 8 % con respecto a 2023 y más que en cualquier año desde las 828 declaraciones de 2010, según datos de S&P Global Market Intelligence.

Las empresas estadounidenses están incumpliendo los préstamos basura al ritmo más rápido en cuatro años, mientras luchan por refinanciar una oleada de préstamos baratos que siguió a la pandemia de Covid. Debido a que los préstamos apalancados —préstamos bancarios de alto rendimiento que se han vendido a otros inversores— tienen tipos de interés variables, muchas de las empresas que se endeudaron cuando los tipos eran ultrabajos durante la pandemia han sufrido desde entonces los elevados costes de los préstamos en los últimos años.

Y cuando se elimina la inflación de los precios del mercado de valores y de los beneficios empresariales de EE. UU., se revela lo desalineado que está el mercado de valores estadounidense en comparación con los beneficios reales que se obtienen en los sectores productivos de la economía estadounidense (excluidos los beneficios financieros).(...)

También he recopilado una medida similar para comparar el valor del mercado de valores con los beneficios del sector empresarial estadounidense. El Q de Tobin es la ratio del valor del mercado de valores dividido por el valor contable (es decir, el valor de sus activos registrado en las cuentas de las empresas que cotizan en bolsa). Luego he medido los beneficios empresariales en relación con el patrimonio neto de los activos de la empresa. El Q de Tobin está en un máximo histórico, es decir, el valor del mercado de valores está muy desalineado con los activos corporativos. Y los beneficios empresariales en relación con los activos de la empresa son relativamente bajos.

Para repetir lo que dijo recientemente Ruchir Sharma, presidente de Rockefeller International. Llamó al auge del mercado de valores estadounidense «la madre de todas las burbujas». Permítanme citar:  «Hablar de burbujas en tecnología o inteligencia artificial, o en estrategias de inversión centradas en el crecimiento y el impulso, oscurece la madre de todas las burbujas en los mercados estadounidenses. Dominando por completo el espacio mental de los inversores globales, Estados Unidos está sobrevalorado y sobrevalorado en un grado nunca antes visto. Como ocurre con todas las burbujas, es difícil saber cuándo se desinflará esta o qué provocará su declive».

Las principales economías están mostrando signos de estanflación. Eso significa que los tipos de interés podrían mantenerse altos, mientras que el crecimiento económico desaparece. Esa es la receta para un eventual colapso de los mercados financieros."

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22.11.24

Cuando los fondos compran tu barrio... Un enorme fondo de inversión compró 35 edificios de golpe en Puerta del Ángel, un barrio de Madrid junto al Manzanares donde la vivienda era todavía asequible.

 "Esta vinoteca me sube el alquiler”. “Este cheesecake me sube el alquiler”. “Tu diseño me sube el alquiler”. Caminar por Puerta del Ángel, en Madrid, es encontrarse con este tipo de pintadas sobre la fachada de los negocios que no son el bar Manolo, la peluquería Loli o el taller Hernández y Benítez. Hacerlo junto a vecinos de este barrio ubicado al oeste de la capital, en el distrito de Latina, supone descubrir las razones detrás de ese descontento. “En algunos barrios la gentrificación, el turismo masivo o la especulación al menos llegan después del refuerzo de dotaciones o infraestructuras, del aumento de zonas verdes y la mejora de las vías públicas. Aquí no hemos tenido ni eso”. 

Son palabras de Pedro, miembro de la Asociación Vecinal Puerta del Ángel, una de las que más se ha movilizado en los últimos meses ante la elevación de precios en el lugar donde vive. Le acompañamos durante un paseo por su barrio viendo ejemplos de cómo ha subido el coste de la vivienda. Él además llama la atención sobre la acumulación de basuras en las calles mientras en el paseo vemos ejemplos. Angelines, compañera en esta organización, insiste repetidamente durante el paseo en el “vergonzoso estado de las aceras”.

Preguntados sobre cuáles son los motivos de la reconversión del barrio, Marcelino, que vive en Puerta del Ángel desde hace 30 años, toma la palabra: “Todo esto viene de un puñado de bloques que un fondo ha comprado entero echando a sus vecinos. Luego los han pintado con colores llamativos y en sus bajos han colocado restaurantes o cafeterías para turistas, sustituyendo a los locales de toda la vida”. El destino de estos pisos son turistas que buscan opciones más económicas que las de Malasaña o Chueca, pero especialmente en un escenario que acoge otros fenómenos como hostels, espacios de coworking o alojamientos dirigidos a nómadas digitales que se instalan en alquileres para semanas o pocos meses.

Una casa rosada al estilo Barbie con hamacas y bombillas en el techo, un hotel-boutique con una aséptica y blanquecina capa de pintura recién pasada o varios edificios multicolor y con formas geométricas son los representantes físicos del modelo. Los vecinos de Puerta del Ángel se ocupan de señalarlos uno a uno, pero conforme el recorrido avanza es más sencillo reconocerlos sin necesidad de indicaciones. Comparten una estética tan llamativa como impersonal, son intercambiables entre sí.

Aceras estrechas, basura en las calles

Angelines insiste en que, incluso alrededor de estas edificaciones recién rehabilitadas, persisten los problemas del barrio: “Las aceras son muy estrechas y dificultan la movilidad, que de por sí es complicada por todas las cuestas”. En otras áreas del barrio, más alejadas del Paseo de Extremadura y próximas a Alto de Extremadura, el estado de conservación de las calles o los edificios es todavía más deficiente. “La recogida de basuras brilla por su ausencia”, critica Marcelino.

Pese a estas carencias, varios fondos promocionan toda esta zona con esta etiqueta del Brooklyn madrileño. “Con la inestimable colaboración y difusión de algunos medios de comunicación o del propio Ayuntamiento de Madrid”, apostilla Eva, otra vecina de Puerta del Ángel. A la tendencia se sumaron algunos establecimientos, como la taberna Bruclin Madrid. Clausurada desde hace meses, el panel sobre su fachada todavía ofrece una imagen representativa del proyecto: el Oso y el Madroño, símbolo por excelencia de Madrid que corona la Puerta del Sol, junto con el icónico puente neoyorkino.

En el barrio ya operan varias sociedades inmobiliarias que han fomentado esta imagen, pero hay una que acapara el mayor número de inmuebles (una treintena) y de titulares: Madlyn. La compañía tiene su centro de operaciones en la calle de Juan Tornero, donde los pisos turísticos o para nómadas digitales se alternan con varios bajos comerciales cerrados y una vía pública repleta de residuos. “Si no tienen connivencia con Almeida y con el Ayuntamiento, aquí no se meten”, asegura Alberto. ¿Cuánto cuesta alquilar uno de sus pisos? Un vistazo rápido a su página web muestra un bajo de 37 metros cuadrados a 950 euros, por el que hace unos años ningún casero hubiera podido cobrar más de 400 euros mensuales. Para alquilar algo más grande, una vivienda de 86 m2 en la calle Caramuel, es necesario desembolsar 1.550 euros al mes. Su precio antes hubiera rondado los 800-900 euros, como mucho.

Entre los vecinos surge el debate sobre el papel que juegan los grandes tenedores particulares. “El modelo de los caseros que poseen y alquilan todos los pisos de un mismo edificio está muy extendido en el barrio. La llegada de emigración desde el sur de España [de ahí la presencia extremeña en el callejero] durante la segunda parte del siglo XX dio pie a muchas construcciones espontáneas, con casas bajas, pero también de dos o de tres plantas”, indica Marcelino. Pedro apostilla que dicha emigración no siempre era de carácter obrero: “El sustrato social era muy variado, también vinieron muchas personas de alto poder adquisitivo que fueron las que levantaron esas casas de dos o tres plantas”. En muchas de ellas el número de pisos ha seguido creciendo.

Un imán para los fondos buitre

Alberto, miembro del Sindicato de Inquilinas, que prepara una tesis doctoral sobre la situación de la vivienda en Puerta del Ángel, señala que algunos de estos grandes propietarios individuales han copiado la estrategia de los fondos de inversión, apellidados buitres desde la anterior crisis inmobiliaria por su inclinación a la rapiña: no renuevan contratos a sus arrendatarios, o solo ofrecen hacerlo con subidas agresivas, con el objetivo de sustituir estos inquilinos por turistas u ocupantes temporales. Sin embargo, Alberto matiza que el mayor peligro de los grandes arrendadores individuales está en “la atracción que despiertan para los fondos buitre”. No en vano, el joven sitúa en esta estructura de la propiedad concentrada en menos manos una de las causas del interés de las grandes sociedades inmobiliarias por Puerta del Ángel.

Este modo de propiedad vertical –en el que un propietario posee todo un bloque de viviendas– convirtió el barrio que estamos recorriendo junto al río Manzanares en el objetivo prioritario de BRWE, el fondo inmobiliario que se encuentra detrás de Madlyn. Después de haber probado suerte en Malasaña o Lavapiés, sus impulsores se dieron cuenta de que en Puerta del Ángel el margen de beneficio era mucho mayor: compraban barato para luego alquilar muy caro, después de un lavado de cara. “Nos hemos dedicado a mejorar la oferta de restauración y cultural de la zona, completando así la transformación del barrio”, explicaba Wynn Williamson, uno de sus tres socios, sobre aperturas de locales de estética hípster como cafés de especialidad o pizzerías, abiertos recientemente en los bajos de sus edificios. Lo hacía en una entrevista en El Economista en la que confirmaba el proceso de gentrificación con el que habían conseguido elevar el precio de los alquileres. Sus responsables no han querido atender hasta ahora a las preguntas de este periódico.

El ‘modus operandi’ de BRWE es similar al de otros fondos que especulan con el ladrillo, aunque su caso ha sido más corto e intenso. Por eso sirve para entender rápidamente la forma en la que funciona el sector: sus impulsores reunieron 50 millones de euros procedentes de grandes inversores o fortunas familiares para adquirir decenas de viviendas en un periodo muy breve de tiempo, justo después de la pandemia. “Hicimos un listado de todos los edificios que nos interesaban y logramos comprarlos en nueve meses”, aseguraba el propio Williamson, esta vez a la revista Brainsre. En total gestionan 35 bloques de viviendas, 25 de ellos con rehabilitación y una decena construyéndolos de cero, algunos echándolos abajo y otros partiendo de solares sin uso.

El modelo que siguen estos fondos asegura una alta rentabilidad y no parece que vaya a parar. Hace unas semanas desde BRWE aseguraban que iban a invertir entre 100 y 150 millones de euros comprando en el mercado durante los próximos doce meses, hasta llegar a los 800 millones en activos. Su objetivo actual es probar “nuevas fórmulas de residencial”, que el mercado conoce con el anglicismo de “flex living”: alquiler de habitaciones en edificios donde se añaden zonas comunes como gimnasios o salas de cine, destinados a trabajadores eventuales o a estudiantes de caros cursos de posgrado, que pueden pagar hasta 1.500 euros al mes por una habitación con baño y una minicocina.

Las cifras de BRWE son elevadas, pero están muy lejos todavía de las de los grandes tenedores de vivienda de alquiler en España, que según un reciente informe de Civio son un banco (Caixabank, con 21.815 casas) y el fondo de inversión Blackstone (19.638 alquileres, la gran mayoría en Madrid). A continuación se sitúan CBRE (más de 8.000 pisos) y Cerberus (6.936). El estudio advertía de la dificultad para identificar muchas de las propiedades, por la cantidad de empresas y socimis interpuestas y porque en la mayoría de casos las sedes sociales se encuentran lejos de España, con entramados societarios en paraísos fiscales en algunos de los casos. A la hora de invertir en ladrillo, el fondo nacional con mayor impacto es Azora (8.700 millones de euros invertidos en el sector), pero el mercado español también atrae a los grandes inversores extranjeros. BlackRock, el principal fondo a nivel mundial, ha puesto hace poco sus ojos en el país, financiando una operación en Madrid para levantar precisamente una residencia de estudiantes de posgrado, junto al Grupo Lar.

En Puerta del Ángel Alberto explica a pie de barrio cómo se están produciendo estas compras: “Les resulta mucho más sencillo hacerse con los bloques con un único casero. Ofrecen un pastizal al dueño para que venda y pueden hacerse de golpe con todos los inmuebles. Luego esperan que caduquen los contratos para no renovarlos y expulsar a todos los inquilinos, aunque tengan más dificultades legales con los de renta antigua. Porque esto no es gentrificación, es expulsión”, relata. Una vez vaciados, los fondos acometen todas esas reformas que la propiedad había evitado hacer para devaluar las viviendas y las devuelven al mercado (ahora el de alojamientos turísticos o temporales) a precios desorbitados“, concluye este sociólogo.

Brigadas Inquilinas

Debido a esta estrategia, el Sindicato de Inquilinas enfoca a los edificios de propiedad concentrada sus Brigadas Inquilinas, comitivas en las que alertan a comunidades de vecinos proclives a la compra de grandes compañías. En ellas abogan por estrategias como colocar pancartas o pintadas en las fachadas, que pueden espantar a fondos que no quieran vincularse con bloques movilizados.

Porque la precariedad inmobiliaria está haciendo despertar movimientos que estaban adormecidos desde el 15M, o que habían perdido mucha visibilidad. La mitad de las personas de esta improvisada comitiva con la que estamos recorriendo Puerta del Ángel son miembros de la Plataforma No al Pelotazo de la Ermita del Santo. El Paseo homónimo acoge un pintoresco centro comercial que será demolido después de una recalificación. Un recinto que parece erigido en plena California por su estética brutalista, las palmeras que coronan su entrada y en general un aire sumamente decadente. Cerrará un karting que lleva por nombre el del piloto Carlos Sainz, una enorme bolera digna de El gran Lebowski o un gimnasio con 5.000 afiliados, el de mayor implantación en la zona. Pero los vecinos no se han organizado por el apego al rocambolesco espacio. Eva admite que “es muy feo”, mientras Marcelino opina que “quienes montaron el centro comercial lo hicieron desde el principio con la idea de venderlo por un pastizal”, y por ello sus servicios “nunca estuvieron a la altura”. El motivo de la contestación popular es lo que está por llegar.

El Ayuntamiento de Madrid que lidera José Luis Martínez-Almeida ha recalificado los terrenos a través de una modificación del plan puntual para este ámbito que permitirá levantar torres de edificios con decenas de plantas en lo que es hoy este complejo comercial, deportivo y de ocio. 548 viviendas, de las cuales solo un 28% será protegida (y con unos precios similares a los del libre mercado), además de 2.000 plazas de parking. Los cálculos iniciales de la operación, del año 2022, aseguraban que los 17,65 millones de euros en los que estaban valorados los terrenos pasarían a 81,78 millones con el cambio residencial. A día de hoy, gracias a la gentrificación del barrio y a la subida del precio de la vivienda, las plusvalías posiblemente sean mayores.

Plataforma No al Pelotazo

La veintena de bloques planeados alcanzan hasta 23 plantas. Laura vive en uno de los pisos del Paseo de la Ermita del Santo que se verán radicalmente afectados por el proyecto: “Las torres nos van a tapar y no vamos a ver la luz del sol”. Pero ni las obras, ni la sombra eterna, ni siquiera la pérdida de esas palmeras tan californianas son su principal preocupación. La Plataforma No al Pelotazo en la Ermita del Santo considera que las torres de edificios desembocarán en un entorno “saturado”, según anticipa otra vecina, Pacha. “Que ya lo está”, precisa. El proyecto sacudirá la situación espacial y demográfica de Puerta del Ángel, donde están viviendo alrededor de 44.000 personas y al que llegarán en torno a 1.500 más solo con esta operación inmobiliaria.

Marta tuvo que mudarse antes de llegar a Puerta del Ángel, donde vive con su marido después de que el alza de los precios de la vivienda les obligase a dejar el barrio de Chamberí hace ya una década. A título personal se muestra aliviada: en cuanto llegaron al barrio compraron un piso en propiedad para evitar que la situación se repitiera. “Pero esto que está pasando ahora aquí me da muchísima pena. Cuando nos fuimos de Chamberí el discurso era que no había más remedio que aceptar que había que irse del centro. ¿Ahora la gente que vive de alquiler en el barrio tendrá que aceptar irse de Madrid?”."

(Guillermo Hormigo / Diego Casado , eldiario.es, 21/11/24)