Mostrando entradas con la etiqueta l. Drogas ilegales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta l. Drogas ilegales. Mostrar todas las entradas

26.6.23

Ya es oficial: Europa está inundada de drogas... "En todas partes, en todo, en todos"... Esta es la escalofriante conclusión del informe anual 2023 del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías... prácticamente cualquier sustancia psicoactiva puede encontrarse en el mercado, y nadie puede escapar a su creciente disponibilidad y a sus consiguientes efectos nocivos... Se están incautando cantidades récord de drogas, las existentes son cada vez más potentes y siguen apareciendo nuevas drogas sintetizadas

 "Esta es la escalofriante conclusión del informe anual 2023 del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), según el cual las drogas ilegales están en todas partes, prácticamente cualquier sustancia psicoactiva puede encontrarse en el mercado, y nadie puede escapar a su creciente disponibilidad y a sus consiguientes efectos nocivos.

Desde el compañero de trabajo que da parte de enfermo hasta el personal sanitario sobrecargado por la presión adicional, pasando por los adolescentes engañados para delinquir y los presupuestos de bienestar social de los gobiernos, el impacto del complejo y oscuro mercado europeo de las drogas se deja sentir en todos los rincones del continente.

El informe es "un duro recordatorio de que los problemas de las drogas ilícitas están presentes en toda nuestra sociedad", declaró Alexis Goosdeel, Director del OEDT, en un comunicado publicado junto con el informe.

Se están incautando cantidades récord de drogas, las existentes son cada vez más potentes y siguen apareciendo nuevas drogas sintetizadas.  

La Comisaria Europea de Interior, Ylva Johansson, se declaró "profundamente preocupada por el hecho de que las sustancias que se consumen hoy en Europa puedan ser aún más perjudiciales para la salud que en el pasado".

Para Europa, eso hace aún más difíciles los retos de atajar el consumo de drogas y la delincuencia asociada.  

Desde el envejecimiento de los consumidores de opio hasta la aparición de nuevas drogas sintéticas de efectos nocivos desconocidos, he aquí seis puntos clave del informe.
Incautaciones récord

En primer lugar, las cantidades. En toda Europa se están incautando cantidades récord de drogas establecidas, al tiempo que han aparecido en el mercado multitud de sustancias hasta ahora inéditas.

En 2021, las cantidades de resina de cannabis (816 toneladas) y hierba de cannabis (256 toneladas) incautadas en la UE alcanzaron su nivel más alto en una década.

La cantidad de heroína incautada por los países de la UE se duplicó con creces en 2021 en comparación con el año anterior, alcanzando las 9,5 toneladas, mientras que Turquía incautó la cifra récord de 22,2 toneladas.

Y los países de la UE se incautaron de una cantidad récord de cocaína -más de 300 toneladas- en 2021: 96 toneladas en Bélgica, 72 toneladas en los Países Bajos y 49 toneladas en España.

Mientras tanto, las drogas de nueva creación llegan a las calles a un ritmo vertiginoso, planteando nuevos retos para la salud pública.

En 2022 se notificaron en la UE 41 nuevas sustancias psicoactivas (NSP) -productos químicos que no se habían visto antes en el mercado-, lo que eleva a 930 el número total de NSP vigiladas por el OEDT.

Fábricas europeas de cocaína

La cocaína es el estimulante ilícito más consumido en Europa: unos 3,7 millones de adultos la consumieron el año pasado. Y ahora, la fabricación del polvo blanco, desarrollado a partir de las hojas de coca, también está ganando protagonismo en Europa.

Según el informe, en 2021 se desmantelaron 34 laboratorios de cocaína, frente a los 23 de 2020, algunos de ellos a gran escala.

Amberes sigue siendo un punto de entrada favorito para la cocaína procedente de otros lugares, ya que los datos preliminares de 2022 muestran que el volumen incautado en el puerto ha aumentado a 110 toneladas (frente a las 91 toneladas de 2021), y los análisis de aguas residuales muestran los niveles de consumo más altos también en esa ciudad.

Sin embargo, los grupos de traficantes de cocaína se dirigen cada vez más a los puertos más pequeños de la UE y los países fronterizos, que pueden ser más vulnerables a las actividades de narcotráfico.

"Esto puede ayudar a explicar el hecho de que, a pesar de las grandes incautaciones, la pureza de la cocaína al por menor sigue siendo alta según los estándares históricos y su precio es estable", concluye el informe.

Cannabinoides sintéticos

Productos como Spice y K2 pueden parecer cannabis seco, pero en realidad son otras plantas o hierbas rociadas con cannabinoides sintéticos, desarrollados para actuar en la misma parte del cerebro que el cannabis y tener efectos psicoactivos.

 Estas drogas son cada vez más comunes en Europa: al menos 13 países europeos, sobre todo Alemania y Suecia, han notificado un aumento de las denuncias de este tipo de drogas.

Los consumidores pueden pensar que están consumiendo cannabis, pero los cannabinoides sintéticos son sustancias muy potentes, afirma el informe, y los productos adulterados conllevan riesgos de intoxicación.

Y advierte de que esto podría ser sólo la punta del iceberg, ya que es probable que estas sustancias estén más ampliamente disponibles pero pasen desapercibidas.
La difusión de los psicodélicos terapéuticos

Es probable que la primera droga legal derivada de hongos mágicos esté a un par de años vista.

 Pero el revuelo en torno a las posibilidades terapéuticas de la psilocibina, así como de otras drogas psicodélicas en desarrollo clínico para enfermedades mentales, ya está teniendo un efecto indirecto.

"Hay pruebas de que se están llevando a cabo programas no regulados, tanto en la Unión Europea como en otros lugares, en los que el uso de sustancias psicodélicas se incluye como parte de una intervención orientada al bienestar, terapéutica o espiritualmente", afirma el informe.

Según los autores, el revuelo mediático en torno a los psicodélicos "puede fomentar un mayor uso experimental de estas sustancias sin apoyo médico, lo que podría exponer a algunas personas vulnerables al riesgo de sufrir consecuencias adversas".

Envejecimiento de los consumidores de heroína

Las epidemias de heroína de los años setenta y ochenta podrían explicar por qué los consumidores europeos son un grupo envejecido.

Según el informe, más del 60% de las personas que reciben tratamiento con agonistas opiáceos tienen ahora 40 años o más, mientras que menos del 10% tienen menos de 30 años.

Esto significa que los servicios tienen que abordar un conjunto más complejo de necesidades sanitarias en una población cada vez más vulnerable, afirma.

 Entre ellas se incluyen problemas de atención sanitaria asociados al envejecimiento, así como problemas relacionados con la salud mental, el aislamiento social, el empleo y la vivienda.

La agencia insta a los países a desarrollar asociaciones multiinstitucionales eficaces con servicios genéricos de apoyo sanitario y social para estas personas.
El inminente impacto de la prohibición talibán de la amapola

A todo esto hay que añadir la preocupación por el posible impacto de la prohibición talibán de la amapola, anunciada en abril del año pasado.

Afganistán ha sido durante mucho tiempo el principal proveedor mundial de opio y, una vez que se interrumpa gran parte de ese suministro, es probable que los traficantes recurran a otras fuentes, a menudo más peligrosas.

En Estados Unidos, la heroína ha sido desplazada en gran medida por el fentanilo de fabricación ilegal, un opioide sintético mucho más potente. El riesgo de sobredosis es mucho mayor con el fentanilo.

"Aunque es demasiado pronto para saber cómo afectará la prohibición al mercado europeo de la heroína, se teme que cualquier escasez en la disponibilidad de la droga pueda estar asociada a un aumento de la oferta y la demanda de opioides sintéticos", afirma el informe."               (Helen Collis , POLITICO, 16/06/23; traducción DEEPL)

9.1.18

El fracaso de la guerra contra las drogas

"La guerra contra las drogas en Estados Unidos ha sido un fracaso que ha arruinado vidas, ha abarrotado las cárceles y ha costado una fortuna. Comenzó durante el gobierno de Nixon con la idea de que, dado que las drogas son malas para las personas, tiene que ser difícil conseguirlas. En consecuencia, se planteó una guerra contra el suministro.


Durante la epidemia del crack en la década de los ochenta, Nancy Reagan, la primera dama, trató de cambiar este enfoque. Sin embargo, su campaña para reducir la demanda, “Di no a las drogas”, tuvo un respaldo limitado.


El 25 de octubre de 1988, después de enfrentarse a las objeciones de una burocracia enfocada en el suministro de drogas, le dijo a una audiencia de las Naciones Unidas: “Si no podemos detener la demanda de drogas en Estados Unidos, habrá pocas esperanzas de evitar que los productores extranjeros satisfagan esa demanda.

 No lograremos nada si demandamos una carga de responsabilidad mayor en los gobiernos extranjeros que en los alguaciles, jueces y legisladores estadounidenses. El cartel de la cocaína no comienza en Medellín, Colombia. Comienza en las calles de Nueva York, Miami, Los Ángeles y en cada una de las ciudades estadounidenses donde se vende y compra crack”.


Su advertencia, aunque profética, no fue tomada en cuenta. Los estudios muestran que Estados Unidos tiene una de las tasas más altas de abuso de drogas del mundo. Aunque restringir el suministro no ha logrado frenar su consumo, las políticas draconianas han llevado a miles de jóvenes adictos a llenar las cárceles estadounidenses, donde aprenden a convertirse en verdaderos criminales.


La prohibición de las drogas también han creado incentivos económicos perversos que hacen muy difícil combatir a los productores y distribuidores de drogas. El alto precio de las drogas en el mercado negro les ha generado a los grupos que las producen y las venden ganancias enormes, que invierten en comprar armas sofisticadas, contratar pandillas que defiendan su negocio, sobornar a funcionarios públicos y, con la idea de convertirlos en adictos, hacer que las drogas sean de fácil acceso a los niños.


Las pandillas de los carteles, armadas con dinero y armas provenientes de Estados Unidos, están causando un caos sangriento en México, El Salvador y otros países de América Latina. Solo en México, la violencia relacionada con las drogas ha tenido un saldo de 100.000 muertes desde 2006. Esta violencia es una de las razones por las que la gente deja sus países y huye a Estados Unidos.


Si se considera todo lo anterior, es fácil ver que la estrategia que se enfoca en el suministro ha sido muy poco eficiente en disminuir las adicciones y, en cambio, ha provocado una serie de efectos colaterales terribles. Entonces, ¿qué podemos hacer?


En primer lugar, los gobiernos de Estados Unidos y México deben reconocer el fracaso de esta táctica. Solo en ese momento podremos abocarnos a diseñar a nivel nacional campañas educativas rigurosas para convencer a las personas de no consumir drogas. (...)

La crisis actual de opioides profundiza la importancia de frenar la demanda. Este enfoque, con suficientes recursos y el mensaje correcto, podría tener un impacto similar al de la campaña para reducir el consumo de tabaco.


También debemos despenalizar la posesión a pequeña escala de drogas para uso personal, de manera que se detenga el flujo de consumidores no violentos al sistema penal. En Estados Unidos, algunos estados han dado un paso en esta dirección al despenalizar la posesión de cierta cantidad de marihuana.

 La Suprema Corte de Justicia de la Nación en México también declaró que las personas deberían tener derecho a cultivar y distribuir marihuana para uso personal. Al mismo tiempo, debemos seguir considerando ilegal la posesión de grandes cantidades de droga, de manera que los traficantes puedan ser procesados judicialmente y se mantenga cierto control sobre el suministro.


Por último, debemos crear centros de tratamiento de primer nivel con personal capacitado, donde la gente esté dispuesta a ir sin temor de ser condenada y con la confianza de que recibirá una atención eficaz. 

La experiencia de Portugal sugiere que los jóvenes que consumen drogas pero aún no son adictos a menudo pueden dejarlas. Aunque es difícil lograr que los adictos de más edad dejen las drogas, los programas de tratamiento pueden ofrecerles servicios útiles.
Ante un problema tan complejo, debemos estar dispuestos a experimentar con distintas soluciones. 

  ¿Qué mensajes son más eficaces? ¿Cómo pueden lograrse tratamientos efectivos para distintos tipos de drogas y diferentes grados de adicción? Debemos tener la paciencia para evaluar qué funciona y qué no. Pero debemos comenzar ya.

A medida que estos esfuerzos progresen, las ganancias del narcotráfico se reducirán en gran medida, aun cuando los riesgos de involucrarse en él sigan siendo altos. El resultado será una disminución gradual de la violencia en México y los países centroamericanos.


Tenemos una crisis en nuestras manos, y durante los últimos cincuenta años hemos sido incapaces de resolverla. Sin embargo, hay opciones. Tanto Estados Unidos como México necesitan ver más allá de la idea de que la adicción a las drogas es un problema judicial que puede solucionarse con arrestos, juicios penales y restricciones al suministro. Debemos atacarlo juntos con políticas de salud pública y educación.


Aún estamos a tiempo de persuadir a nuestros jóvenes de no arruinar sus vidas." 
  
           (George P. Shultz ha sido secretario del Tesoro y secretario de Estado en Estados Unidos y es miembro de la Hoover Institution en Stanford. Pedro Aspe fue secretario de Hacienda y Crédito Público en México. The New York Times.es, 03/01/18)

29.9.11

"Lo que aún no entiendo es por qué las drogas siguen siendo ilegales"

"P. Teniendo en cuenta todo lo que ha aprendido sobre la prohibición y sus consecuencias preparando esta serie, ¿legalizaría hoy las drogas?

R. Lo que aún no entiendo es por qué aún son ilegales. Se debería invertir más dinero en educación sobre drogas y en tratar las adicciones. Sin duda no deberían ser accesibles a los niños pero los adultos deberían ser capaces de tomar sus decisiones.

Las cárceles de EE UU están llenas de gente encerrada por consumir o vender drogas de las que no supieron desengancharse. Es absurdo."                  (El País, ed. Galicia, 25/09/2011, p. 57) 
  

27.12.10

La prohibición de las drogas no da resultados... al revés, las abarata

"El objetivo fundamental de la prohibición es lograr la abstinencia frente a determinadas sustancias psicoactivas y así crear una sociedad libre de drogas. Ello implica, en consecuencia, eliminar el cultivo, la producción, el procesamiento, el tráfico, la distribución, la comercialización, la financiación, la venta y el uso de un conjunto específico de sustancias psicoactivas declaradas ilegales.

La llamada "guerra contra las drogas" que subyace y sustenta la visión prohibicionista de Estados Unidos ha enfatizado, en particular, el combate a los centros de oferta (cultivo, procesamiento, tráfico) de narcóticos.

El principio que orienta ese énfasis es que una política punitiva severa en dichos centros incide para reducir la disponibilidad de drogas en los principales polos de demanda (al incrementar la destrucción e interdicción), para elevar el precio final de las drogas (al hacer más costoso todo el proceso productivo) y para evitar un aumento en la pureza de las drogas (al dificultar los mecanismos de transformación y exportación); todo lo cual conlleva a que los consumidores recurran menos a las drogas o se sientan disuadidos a no ingresar en ese mercado de bienes ilícitos caros, de escasa disponibilidad y de baja calidad en cuanto al producto. (...)

Cabe destacar, asimismo, que en términos de producción de cocaína, si bien Colombia muestra un descenso en el último bienio, tanto Bolivia como Perú muestran un crecimiento en dicho periodo.

Entre esos tres países andinos se mantiene un área cultivada relativamente estable en los últimos años: en 2003 fue de 155.803 hectáreas y el 2009 fue de 160.809 hectáreas. A su vez, el total de cocaína producida en los Andes fue de 845 toneladas métricas en 1998 y osciló entre 842 y 1.111 toneladas métricas en 2009.

Por otro lado, mientas México pasó de producir ocho toneladas métricas de heroína en 2005 a tener una producción de esta de 38 toneladas métricas en 2008, Estados Unidos se convirtió en el principal productor de marihuana en 2006 y la superficie de plantaciones de cannabis creció significativamente en Afganistán en los últimos dos años, al punto de convertir a ese país -que ya es el más grande emporio global en materia de heroína- en el mayor productor mundial de cannabis.

Ahora bien, la disponibilidad de todo tipo de drogas no cambió en Estados Unidos. De hecho, hoy se consigue más variedad de drogas con mayor pureza que hace tres lustros. Más aún, en términos de precio, el gramo de cocaína en ese país pasó de costar 421 dólares en 1990 a valer 216 dólares en 2008.

En cuanto a América Latina, los resultados de la destrucción de cultivos han sido negativos y nocivos. Han sido negativos porque de ningún modo se ha afectado el poder de los traficantes ni se han mejorado las condiciones sociales, políticas y económicas en las áreas en que se aplica la erradicación. Han sido nocivos porque han creado un ciclo vicioso.

Una conjunción particular de factores -apertura de bosques para establecer cultivos ilícitos, transformación de plantíos en sustancias psicoactivas, presión por erradicación forzada de plantaciones, uso de técnicas de aspersión área y manual con químicos, desarticulación de economía campesina de sustentación, persecución violenta de pobres rurales (campesinos e indígenas), ausencia de cultivos alternativos realizables en el mercado, presencia esporádica y generalmente represiva del Estado, traslado de plantíos ilícitos a otras zonas, y reinicio del ciclo- ha culminado en una situación perversa en la que, en cada paso y año tras año, se refuerzan los incentivos para continuar con las plantaciones ilícitas.

En breve, es el momento de impugnar con firmeza la "guerra contra las drogas" y concebir nuevas opciones realistas para superar la cuestión de los narcóticos." (JUAN GABRIEL TOKATLIAN: Drogas y dogmas. El País, opinión, 24/12/2020, p. 35)

5.11.10

El error de legalizar la venta de drogas

"Pero el debate sobre la legalización como la forma de aniquilar las mafias y el narcotráfico que desangran México, por ejemplo, debe ser bienvenido y es, sobre todo, necesario. Nos sirve para volver a poner las cifras y argumentos sobre la mesa. Y para recordar por qué están prohibidas y deben seguir estándolo.

El debate se ha situado como una colisión entre dos utopías que llevan rumbo opuesto: la utopía de un mundo sin drogas y la utopía de un mundo sin narcotráfico. Vamos a analizarlas.

Sobre la primera: la ambición de un mundo sin drogas o que logre una reducción sustancial de ellas es la estrategia que adoptó la ONU en 1998, para lo que se dio 10 años antes de reevaluar el estado de la cuestión.

Pasado el plazo, en 2008, la ONU pudo constatar el fracaso del modelo de represión ante una sociedad que cada vez consume más, ante unas mafias que encuentran nuevas vías cada vez que se cierran otras y, sobre todo, que han hallado nuevos mercados en áreas que hasta el momento parecían en cierto modo inmunes a la adicción: Latinoamérica ha pasado de ser productor a productor-consumidor, por ejemplo.

Y el opio procedente de Afganistán va dejando un reguero creciente de adictos en Pakistán, Irán, Turquía y otros países de paso antes de llegar a su mercado mayoritario: Europa.

Aquel fracaso, puesto sobre la mesa en 2009, llevó a Gaviria, Zedillo y Cardoso a proclamar la verdad: esto no funciona, busquemos nuevas vías. Y ahí es donde llega la segunda utopía.

Sobre la segunda: ya que eliminar la drogodependencia es imposible, como es imposible luchar contra el deseo natural de buena parte de los jóvenes y mayores de desafiar los límites con dosis inciertas de sustancias ilegales, legalicémoslas. Asumamos que la droga existe, está ahí y démosle un marco legal que evite los infames productos letales que llegan al mercado.

Y, sobre todo, serremos las patas del trono en el que se sientan los capos de la droga, un negocio ilegal que mueve más de 250.000 millones de dólares al año y que abastece a 250 millones de usuarios en el mundo. Que esto provoque un aumento esporádico del consumo, como reconocen incluso los que defienden la legalización, no debe frenarnos ante una ambición que creen superior, que es la de evitar las miles de muertes que la droga deja en el camino (hoy en México, sobre todo) o la inestabilidad explosiva que está provocando en los países de paso (el mismo México o Guinea-Bissau, la ruta alternativa que ha encontrado la droga americana para saltar hacia Europa). (...)

Y si llamamos a ambas cosas utopía... es porque lo son:

la primera, porque es impensable un mundo que renuncie a sustancias que permiten evadirse, alucinar, divertirse, funcionar o, en términos médicos, deprimir o estimular el sistema nervioso central al ritmo deseado. Y la segunda, por tres razones:

a) porque es impensable una sociedad indiferente que admita la posibilidad de ver destruirse a una buena parte de sus miembros de forma legal;

b) porque ninguna hiperregulación podrá quitar del mapa las fórmulas ilegales (mafias) que hagan llegar la droga a los menores, por ejemplo;

y c) porque ningún consenso sobre el férreo control estatal que implicaría podrá ser afrontado por la mayoría de países, con gobiernos débiles y escasos recursos para imponerlo.

Pero como en toda utopía ("que aparece como irrealizable en el momento de su formulación") nada dice que no haya que tender hacia una de ellas como expresión de intenciones, como espejo ideal en el que toda sociedad desea verse reflejada.

Y es ahí donde los defensores de la segunda se equivocan al colocarse en ese rumbo opuesto a la primera. (...)

Es decir, la combinación de la represión -luchar por destruir los cultivos, apoyar y presionar a los países productores para que lo hagan- y la prevención del consumo, la educación para aumentar la percepción del riesgo entre la población, dan frutos innegables.

Y ningún Gobierno puede claudicar ante una lacra que contribuye con fiereza al fracaso escolar, que perjudica la salud y que sume a una buena proporción de población en la apatía social.

En el otro lado, los defensores de la legalización suelen alegar un argumento, cuando menos, endeble: si el alcohol y el tabaco, que causan profundos daños, son legales, por qué no lo va a ser la marihuana, las pastillas o la cocaína. ¿Qué las diferencia?(...)

centrando por tanto la discusión en la legalización de la venta, conviene que no nos equivoquemos y partamos de una premisa básica que no por obvia parece que haya que dejar de recordar: las drogas no son sujetos de derecho, merecedores de un tratamiento de igualdad que cimiente su lucha por una legalidad universal.

Y tampoco drogarse parece que sea un derecho reconocido en Cartas ni Constituciones. Sí lo es, sin embargo, la atención sanitaria a personas adictas que merecen terapias y tratamientos en condiciones de dignidad. (...)

Y sí lo es, como aspiración legítima, que una sociedad avanzada trabaje para un control creciente de las sustancias legales que dañan la salud. Las limitaciones de alcohol a menores y de consumo de tabaco van en este sentido.

Si hay una colisión entre dos utopías, la obligación de los Gobiernos debe ser navegar en el rumbo hacia la que garantice mejor salud e integridad de su población." (BERNA GONZÁLEZ HARBOUR; El error de legalizar la venta de drogas. El País, opinión, 01/10/2010, p, 41)

24.9.10

Los afectados por el metílico buscan reabrir el caso

"El mayor envenenamiento de la historia de España con cuna en Ourense, el Caso Metílico, es un capítulo de la memoria histórica gallega con cuentas pendientes casi cincuenta años después. Los afectados, más bien sus descendientes –la gran mayoría murieron sin que se hiciese justicia– están dispuestos a recuperar en los tribunales las herida de cientos de muertes y cegueras que se pagaron con condenas que el franquismo redujo e indemnizaciones que nunca llegaron a pagarse.

La bebida asesina, como la bautizó la prensa de la época, provocó más de mil muertos en el año 1963, según los datos del fiscal que llevó el caso, Fernando Seoane, a pesar de que las investigaciones judiciales se basaron solo en las pruebas de la exhumación de 51 cadáveres, en los que se hallaron restos de alcohol metílico en sangre, y nueve personas ciegas. La magnitud de los hechos no permitió conocer nunca la cifra exacta de muertos, ya que el venenoso licor llegó a distribuirse desde Galicia a Canarias, Madrid, Cataluña, Andalucía, Melilla, Santander, Aragón, el País Vasco, Sudamérica, Alemania, EE UU, Guinea Ecuatorial o el Sáhara español.

En la primavera de 1963, decenas de campesinos de O Carballiño fallecían en un corto período de tiempo, y a la vez que ellos, múltiples marineros de Lanzarote. Una farmacéutica asturiana que abandonó su tierra tras un fracaso sentimental acabó en la isla y decidió investigar por qué se producían tantas muertes entre los marineros.

Se decidió y fue a las tabernas, analizó lo que bebían y determinó que estaban sirviéndoles veneno. Con la presión y amenazas de los almacenistas, descubrió que los cargamentos llegaban desde Vigo a través de la etiqueta Lago e Hijos S.L. que estaba en los barriles de ron de un mayorista canario.

La viguesa Casa Lago compraba la materia prima de sus licores al industrial ourensano Rogelio Aguiar, quien a su vez le había comprado a una empresa de Madrid 750.000 litros de alcohol metílico que consumió entre diciembre de 1962 y abril de 1963. Su empleo estaba prohibido para “uso en boca” y podía matar a una persona que ingiriese el equivalente a una sola copa de licor. Las bebidas fabricadas con este alcohol poseían una graduación mayor que las del etílico, lo que obligaba a los acusados a añadir agua a sus productos para disimular la diferencia.

A partir de ahí, 35.000 folios de sumario, la instrucción más amplia en aquel entonces después de la Causa General de la Guerra Civil, resumieron una catástrofe imparable de la que el Gobierno de la dictadura se desentendió sin asumir responsabilidades por permitir el libre comercio de esta sustancia. El negocio parecía redondo para los bodegueros: un litro de metílico costaba 14 pesetas por litro, unas 16 pesetas más barato que el de alcohol etílico, y no daba olor, color ni sabor.

Fernando Méndez, periodista que investigó en profundidad el caso y escribió los libros Historia dun crime: o caso do metílico y Mil muertos de un trago tras decenas de viajes y entrevistas, cuenta que el fiscal intuía que la tragedia fue mucho mayor de lo que nunca se supo. “Me decía que, al ser gente del rural, había mucha que no se atrevía a decir que su pariente había muerto por beber alcohol, y por eso en muchos casos la vergüenza llevó a que permanecíesen para siempre en silencio”, explica. “Os velliños da aldea e os negriños de Guinea caeron como moscas”, contaba el fiscal Seoane. " (Xornal.com, 24/09/2010)