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24.4.26

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos... La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados... En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten... Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos. Cualquier persona con un mínimo de información sabe que es mentira, pero vamos a desmontarla con datos

 La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores, como recordó @EconoCabreado. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados.

 En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten.

 En cualquier caso, alguien podría decir que, aunque esas cotizaciones no las paguen los trabajadores, sí lo hacen los empresarios, por lo que España sí recaudaría más que los otros países. Pero es que eso también es mentira. Veamos por qué.

 Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente.

 Si tenemos en cuenta todo lo recaudado (que es lo que se debería hacer, no centrarse en un impuesto solo porque hay muchas figuras tributarias), vemos que en España se pagan muchos menos impuestos que en los países nórdicos. Algo que todo el mundo sabe, pero bueno.

 Por si fuera poco con todo esto, resulta que el gráfico de marras tiene otro grave problema: muestra solamente lo que paga un trabajador soltero que tenga un salario promedio. Es un problema por dos motivos:

 1) En nuestros sistemas tributarios hay grandes diferencias en función de las características personales y familiares. Como también recordó @EconoCabreado, en España se paga muchísimo menos que en los otros países si el asalariado tiene hijos. Con datos del mismo informe.

 2) El salario promedio es un valor muy volátil y muy afectado por la dispersión salarial. Por ejemplo: el salario promedio puede aumentar mucho simplemente porque las rentas altas ganen más, aunque el resto de la población gane lo mismo.

 Que es justamente lo que pasa en España: hay mucha diferencia de salarios entre las rentas altas y las bajas. Eso empuja al alza el salario promedio, y obviamente también su tributación. Pero es un efecto estadístico: no estamos comparando situaciones equiparables por países.

 El gráfico de marras te estaría diciendo que un nórdico que cobra X euros tributa menos (contando cotizaciones de la empresa) que un español que cobra MÁS que X euros. Es lógico que así sea porque no cobran lo mismo. No es comparable.

 Y, por si fuera poco, como recuerda @ivanhayala
, en el mismo informe de la OCDE se señala que España ha reducido significativamente los impuestos a las rentas más bajas, haciendo el sistema más justo. Así que ese relato de "infierno fiscal" español se hunde por completo.

 Y es que, como recuerda @Jaume_Vinas, ahora los trabajadores con bajos salarios no pagan IRPF, cuando antes sí pagaban y cuando en otros países sí se pagan. ¡De infierno fiscal nada, que no te engañen!

 3:48 p. m. · 24 abr. 2026 ·11 mil Visualizaciones

22.2.26

Una economía en auge ya no garantiza que el nivel de vida también aumente... La política solía centrarse en la calidad de vida de las personas, y luego empezó a contar números. Esto, más que nada, explica la desconexión entre las personas y la política... La frase es 'Nivel de Vida' y su desaparición ha causado que los políticos se confundan mucho, mucho sobre lo público... vimos los ingresos como una función del "crecimiento económico" (lo cual no es así). Y veíamos el costo de vida solo como una función de la inflación (lo cual tampoco es cierto)... En términos muy sencillos, el concepto de una política centrada en la cuestión de la naturaleza y la experiencia de las vidas que llevamos fue reemplazado por una política que veía el nivel de vida como una función directa de las estadísticas macroeconómicas basadas en cuánto podíamos consumir... estamos en una "boomcesión", un período de la historia económica donde las estadísticas dicen que las cosas van bastante bien, pero el público no está de acuerdo porque no lo siente. Los números suben, pero nuestra experiencia de nuestro nivel de vida está cayendo, ¿qué pasa cuando falta una palabra o una frase? Es una frase que solía usarse todo el tiempo. Fue una de las expresiones más utilizadas en política y fue un campo de batalla clave en elección tras elección... Así que, impulsados por los sacerdotes de la economía de libre mercado, reemplazamos ese concepto con sustitutos... esos indicadores tenían todos una característica común: todos eran números en lugar de palabras. Rompieron el concepto consistente y unificado de "¿qué nivel de vida estoy llevando? y lo convirtieron en conceptos fragmentados como ingresos, inflación, bienestar, poder adquisitivo, costos evitables e inevitables, tasas de interés, etc... La siguiente palabra en ser eliminada fue "pobreza" (que trataba sobre el dinero), reemplazada por la "inclusión social" (que trataba sobre todo menos de dinero)... "ahora todos somos consumidores" y por lo tanto midió nuestro consumo como la medida de la calidad de vida. Y ha llevado la política a un mundo de callejones sin salida... antes del final de la década de Blair en el poder, el sistema bancario comenzó a tambalearse y luego colapsó... las antiguas medidas dejaron de medir lo que se suponía que debían medir... Hay un mundo de "renta económica" y "tarifas ocultas que actúan como impuestos" y mucho más que las corporaciones utilizan ahora de forma rutinaria, que son invisibles para las estadísticas pero golpean duramente a los ciudadanos (Robin McAlpine)

"¿Puedes pensar sin usar palabras? Este ha sido uno de los debates más importantes en el campo de la neurolingüística y sigue siendo controvertido, así que te dejaré explorar esa madriguera si te interesa. Pero permítanme hacer una afirmación más específica: no se puede pensar en política y políticas sin palabras, porque no hay absolutos, solo opciones.

Y las palabras que usas para pensar en política darán forma a cómo se desarrolla ese pensamiento. Alguien que piensa que los incendios forestales se tratan de "gestión forestal" hace cosas diferentes a alguien que piensa que son "campistas salvajes delincuentes". Las palabras dan forma a nuestra comprensión de todo.

Entonces, ¿qué pasa cuando falta una palabra? ¿O en este caso una frase? Es una frase que solía usarse todo el tiempo. Fue una de las expresiones más utilizadas consistentemente en política y fue un campo de batalla clave en elección tras elección – y luego desapareció. Hemos estado pensando sin la frase desde entonces, y se nota.

La frase es Nivel de Vida y su desaparición ha causado que los políticos se confundan mucho, mucho sobre el público. Arreglar esto significa analizar cómo perdimos la frase y por qué lo que la reemplazó no funciona correctamente.

¿Así que cómo lo perdimos? Esto, como tantas otras cosas, fue una dinámica creada por Thatcher pero ejecutada por Blair. El problema para el capitalismo neoliberal es que lo que es bueno para los capitalistas del libre mercado simplemente no es bueno para todos los demás. Es decir, el funcionamiento del capitalismo globalizado de libre mercado es perjudicial para el nivel de vida de las personas. Así que, impulsados por los sacerdotes de la economía de libre mercado, reemplazamos ese concepto con sustitutos.

Esos indicadores tenían todos una característica común: todos eran números en lugar de palabras. Rompieron el concepto consistente y unificado de "¿qué nivel de vida estoy llevando? y lo convirtió en conceptos fragmentados como ingresos, inflación, bienestar, poder adquisitivo, costos evitables e inevitables, tasas de interés, etc. Estos siempre existieron, pero no a expensas de su efecto acumulativo.

Y luego se gestionaron a través de otros proxies. Por ejemplo, realmente no perdimos tiempo midiendo los ingresos ni hablando mucho sobre ellos. En cambio, vimos los ingresos como una función del "crecimiento económico" (lo cual no es así). Y veíamos el costo de vida solo como una función de la inflación (lo cual tampoco es cierto).

En términos muy sencillos, el concepto de una política centrada en la cuestión de la naturaleza y la experiencia de las vidas que llevamos fue reemplazado por una política que veía el nivel de vida como una función directa de las estadísticas macroeconómicas basadas en cuánto podíamos consumir. O, para decirlo de otra manera, la calidad de tu vida fue reemplazada por la calidad de vida de las corporaciones como medida de nuestro éxito nacional.

Era parte del asalto blairista al lenguaje. Recuerdo que en 1997 me llevaron a un lado y me dijeron que ya no había "problemas", solo "desafíos". Oh, cómo me reí... durante unos diez minutos hasta que me di cuenta de lo que significaba. El siguiente en ser eliminado fue la "pobreza" (que trataba sobre el dinero), reemplazada por la "inclusión social" (que trataba sobre todo menos el dinero).

El nivel de vida nunca fue realmente eliminado oficialmente. Blair simplemente decidió que "ahora todos somos consumidores" y por lo tanto midió nuestro consumo como la medida de la calidad de vida. Y ha llevado la política a un mundo de callejones sin salida. Porque la teoría de que "los números suben" significa que cuando todos los números elegidos por los economistas de libre mercado suben, los políticos piensan que eso está resuelto.

Pero han estado sucediendo cosas extrañas, porque antes del final de la década de Blair en el poder, el sistema bancario comenzó a tambalearse y luego colapsó. Causó que todo cambiara. Echa un vistazo al gráfico de la semana de esta semana y verás un ejemplo, pero es solo uno de docenas. Efectivamente, las antiguas medidas dejaron de medir lo que se suponía que debían medir.

O, por decirlo de otra manera, hubo un "gran desacoplamiento" de las estadísticas y de cómo se suponía que se relacionaban entre sí y con nosotros. Esto sucedió lentamente después de la crisis financiera, y luego, muy, muy rápido después de la pandemia.

Así que, por ejemplo, ahora el aumento del PIB empeora el desempleo. Eso es todo al revés, está hecho para hacer lo contrario. Pero después de una década y media de un "socialismo para los ricos" sin precedentes (que recibieron rescates gubernamentales masivos dos veces y los utilizaron para inflar los valores de los activos donde tienen la mayor parte de su riqueza), la economía ya no funciona como antes.

Para darte otro ejemplo, el aumento del gasto del consumidor significa cosas muy diferentes en una era en la que el 50 por ciento de todo el gasto corresponde al diez por ciento más rico (en Estados Unidos). Asimismo, si no se incluyen los tipos de interés en la inflación, en realidad se está subestimando una crisis del coste de la vida. Otro ejemplo es dar el mismo peso al gasto discrecional y al no discrecional. Los timbres de video más baratos no compensan el aumento de los alquileres...

Esto es bastante denso para cavar. Hay un mundo de "renta económica" y "tarifas ocultas que actúan como impuestos" y mucho más que las corporaciones utilizan ahora de forma rutinaria, que son invisibles para las estadísticas pero golpean duramente a los ciudadanos. Quiero decir, ¿es la televisión más barata ahora que hace diez años?... [Verifica el número de suscripciones de streaming... no, no lo es.]

Y no son solo costos, es mucho más. La vivienda es un problema enorme y nuestras casas son cada vez más pequeñas e inaccesibles para toda una generación. El alquiler es más caro que una hipoteca, así que, de nuevo, si la gente se ve obligada a alquilar, eso es inflación más oculta. (...).

Dice que estamos en una "boomcesión", un período de la historia económica donde las estadísticas dicen que las cosas van bastante bien, pero el público no está de acuerdo porque no lo siente. Los números suben, pero nuestra experiencia de nuestro nivel de vida está cayendo. Y no estamos contentos por eso.

La forma de revertir esto es comparativamente simple, al menos el primer paso lo es. Necesitamos resucitar la idea de los niveles de vida. No son indicadores de nivel de vida, no es el "costo de vida", no es el PIB: una conversación sobre si la vida está mejorando y por qué. Cambia la perspectiva al instante. Si las casas se están volviendo más pequeñas, eso es positivo en términos de PIB pero malo para el nivel de vida.

Si construyes casas nuevas en urbanizaciones fuera de la ciudad, la gente no puede ir a ningún lado sin coche. El PIB no se preocupa, pero tú sí. Menos de una de cada cinco personas en Gran Bretaña tiene algún deseo de vivir en uno de esos desarrollos de "cajas blancas en un campo" que tanto parecen amar los funcionarios de planificación.

El punto es que el nivel de vida es complicado y narrativo. No se puede poner precio a todo, por mucho que lo exija tu hoja de cálculo. Entonces, ¿dónde está la métrica para 'mi casa es una caja de zapatos y me siento atrapado'? ¿Dónde está la métrica para "jódete, dos horas con un chatbot de IA y no he avanzado nada"?

¿Cómo se incluye el fraude en las cifras de inflación? Mantenerse al día con los consejos sobre fraude se siente como obtener un título universitario hoy en día. ¿Y los servicios públicos? ¿Por qué siguen diciendo que el crecimiento los arreglará? ¿Crecimiento para qué? ¿Solo más grande? ¿Cuánto más grande? ¿Cuándo llegamos?

Aquí hay otro ejemplo: la comida se abarató. Pero se abarató al dejar de ser realmente comida. Nos está enfermando y eso nos está haciendo miserables, pero las estadísticas dicen lo contrario. ¿Es el juego algo bueno o algo malo? Lo medimos casi por completo como algo bueno. Eso en sí mismo es extraño; los mismos argumentos económicos se aplicarían a la heroína. Los traficantes de drogas son claramente peores cabilderos...

Es lo de los cuatro ciegos que intentan averiguar qué es un elefante tocando cada uno partes separadas. Cada parte individual tiene sentido: es una gran serpiente subiendo por dos árboles que está unida a una vaca alta.

¿Así que nuevas estadísticas? Sí... y no. A menudo sostengo que estamos contando las cosas equivocadas, pero tal vez eso te dé la idea de que si cuentas las cosas correctas, los problemas desaparecerán. Esa es solo una versión diferente del mismo malentendido. Vamos, descríbeme el color amarillo usando solo números de una manera que tenga algún sentido para mí.

Parte de esto es simplemente binario: o puedes alimentar a los niños y calentar la casa, o no puedes. Algunas cosas son intangibles: o sientes que le importas a los políticos o no. Parte de ello es demasiado complejo: intenta describir por qué algunos vecindarios son deseables y otros no, y empiezas a darte cuenta de que muchos y muchos números van y vienen pero no se suman realmente para dar una respuesta.

Hasta que dejemos de usar proxies para la experiencia de las personas y encontremos otra forma de pensar en ello, seguiremos haciendo esto. Por eso el nivel de vida es un concepto tan útil, porque solo puede ser definido por los propios ciudadanos. Podrías pensar que estoy feliz de que mi factura de calefacción haya bajado, cuando en realidad sé que he estado apagando la calefacción porque estoy sin blanca y ahora me estoy congelando.

Solía haber una forma de hacer esto, de averiguar lo que la gente realmente quería. Era una cultura cívica rica y diversa (iglesias, sindicatos, asociaciones de inquilinos) que proporcionaba una retroalimentación activa del mundo real vinculada al conocimiento de base, una mayor participación en la política y (no puedo enfatizar esto lo suficiente) la suposición de que los intereses de las grandes empresas y de los ciudadanos están en tensión. La mayor parte de lo que describo arriba es una señal clara del abuso del poder corporativo.

Quizás por encima de todo, la idea de regulación se ha distorsionado. Las regulaciones son medidas para proteger al público de los poderosos. Durante 40 años se han presentado como cualquier cosa menos eso. De hecho, en mi vida adulta ni un solo político en el poder ha dejado de hablar de las regulaciones como el enemigo del bien público.

Realmente me gustaría describir la alternativa ahora, pero el cambio de conceptos aquí ha sido tan extenso que realmente requiere cierta explicación para mostrar por qué lo que te han enseñado a creer que es "política racional" es, de hecho, cualquier cosa menos eso. Está produciendo resultados que sabe que son contraproducentes, y lo está haciendo porque nadie está mirando esto desde la perspectiva de los ciudadanos.

Tu calidad de vida no está asegurada por el aumento de los números, sino por tu experiencia de que el mundo mejore. Eso no se puede expresar con números simples. El rumbo que ha tomado la política, obsesionada con los números, es simplemente un conjunto limitado de políticos que fingen desesperadamente poder gestionar la complejidad si la ignoran y gestionan otra cosa en su lugar.

En pocas palabras, una economía en crecimiento ya no es garantía de que los niveles de vida también aumentarán, y hasta que aceptemos eso y comencemos a enfocarnos en lo último, esta desconexión política seguirá creciendo y creciendo, con todo el daño que conlleva." 

( Robin McAlpine, Common Weal, traducción Quillbot, enlaces en el original)

20.12.25

El milagro del Banco Mundial: Cómo mostrar el aumento de la pobreza como una disminución... se trata de un truco estadístico que el Banco y los gobiernos han practicado durante muchas décadas, ignorando todas las críticas... han subestimado repetidamente el gasto del umbral de pobreza hasta que, en la actualidad, sus umbrales de pobreza son tan increíblemente bajos que no permiten la supervivencia humana... El Banco ha declarado que el 5,25 % de la población india se encuentra en situación de pobreza extrema utilizando un umbral de pobreza de 62 rupias al día... Con esta cantidad se podrían comprar diariamente algo menos de 2,9/3,5 litros del agua embotellada más barata, mientras que el umbral de pobreza se supone que debe cubrir todos los gastos diarios, tanto alimentarios como no alimentarios (médicos, servicios públicos, manufacturas, alquiler, transporte). Todos, excepto los mendigos sin hogar, mueren antes de alcanzar estos niveles de gasto... El umbral de pobreza real, con el que se puede alcanzar un nivel mínimo de nutrición, es al menos tres veces superior al umbral de pobreza oficial, y al menos el 65 % de la población se encuentra por debajo de él... El umbral de pobreza de China se fijó siguiendo el consejo del Banco Mundial... Por lo tanto, no se ha logrado realmente un 5 % de pobreza en la India ni una pobreza cero en China (Utsa Patnaik)

 "Últimamente, han aparecido varios artículos académicos y reportajes en los medios de comunicación sobre la afirmación del Banco Mundial de que en 2025 se habrá reducido drásticamente la pobreza extrema en el mundo, especialmente en Asia. Sería maravilloso que esto fuera cierto, pero no lo es. Esta afirmación es falsa y se basa en un truco estadístico que el Banco y los gobiernos han practicado durante muchas décadas, ignorando todas las críticas. Durante medio siglo, han subestimado repetidamente el gasto del umbral de pobreza hasta que, en la actualidad, sus umbrales de pobreza son tan increíblemente bajos que no permiten la supervivencia humana. El Banco ha declarado que el 5,25 % de la población india se encuentra en situación de pobreza extrema utilizando un umbral de pobreza de 62 rupias al día. El Niti Aayog había llegado a una tasa de pobreza global del 5 % para 2022-23 aplicando umbrales de pobreza de 57/69 rupias al día para la India rural/urbana. Con estas cantidades se podrían comprar diariamente algo menos de 2,9/3,5 litros del agua embotellada más barata, mientras que el umbral de pobreza se supone que debe cubrir todos los gastos diarios, tanto alimentarios como no alimentarios (médicos, servicios públicos, manufacturas, alquiler, transporte). Todos, excepto los mendigos sin hogar, mueren antes de alcanzar estos niveles de gasto. Es de esperar que el año que viene se afirme que la India ha logrado erradicar la pobreza extrema, cuando no hay ningún superviviente en el umbral de pobreza. El umbral de pobreza real, con el que se puede alcanzar un nivel mínimo de nutrición, es al menos tres veces superior al umbral de pobreza oficial, y al menos el 65 % de la población se encuentra por debajo de él.

El Banco Mundial ha estado enviando asesores a los países en desarrollo para formar a sus economistas en el procedimiento de estimación de la pobreza en el marco de su «programa de creación de capacidad». El umbral de pobreza de China se fijó siguiendo el consejo del Banco, tomando como referencia el umbral de pobreza de 1978 de 100 yuanes al año, actualizado a 1997, y añadiendo los gastos no alimentarios. La afirmación de China en 2019 de «pobreza cero» utilizó un umbral de pobreza oficial de 8,8 yuanes al día, con los que se podrían comprar 2,1 litros de agua embotellada, y nada más. No quedaba ningún superviviente con este nivel de gasto artificial, nunca observado en la realidad, y este número cero de personas observadas se interpretó perversamente como el logro de la «pobreza extrema cero». Inmediatamente después, el umbral de pobreza se elevó a 11 yuanes al día para 2020. Analistas bien informados de China afirman que al menos una quinta parte de la población no puede gastar el mínimo necesario para subsistir, que estiman en unos 1000 yuanes al mes, tres veces el umbral oficial de pobreza. Por lo tanto, no se ha logrado realmente un 5 % de pobreza en la India ni una pobreza cero en China.

Sin embargo, más recientemente, China ha puesto en marcha un proyecto a gran escala para enviar a miles de personas capacitadas, especialmente a las zonas rurales, con el fin de identificar físicamente, con la ayuda de las comunidades locales, a las familias más desfavorecidas, y ha estado realizando importantes transferencias para reducir y, en última instancia, eliminar la pobreza. A menor escala, Kerala, en la India, ha seguido una política similar y, gracias a sus sólidas redes comunitarias y a sus voluntarios, ha logrado identificar y rehabilitar a familias indigentes.

El Banco Mundial utiliza los umbrales de pobreza en moneda local de varios países pobres y simplemente los ajusta al alza para adaptarlos al poder adquisitivo del dólar estadounidense, obteniendo un promedio que le permite calcular su actual umbral de pobreza mundial de 3 dólares al día. Al aplicar este umbral a un país concreto, por ejemplo la India, realiza el ajuste inverso y deflacta el tipo de cambio nominal entre la rupia y el dólar en aproximadamente 0,28 para llegar al equivalente en rupias de 3 dólares, que siempre se aproxima mucho al umbral oficial de pobreza de la India.

¿Por qué todos los umbrales de pobreza oficiales están, de hecho, construidos artificialmente, dan un resultado espurio de descenso y terminan por debajo del nivel de supervivencia? Porque durante muchas décadas, siguiendo el consejo del Banco, los umbrales de pobreza oficiales se han desvinculado, sin ninguna explicación, de la satisfacción de cualquier estándar nutricional. Solo la primera estimación de la pobreza en cada país se basó correctamente en la obtención de un «umbral de pobreza» que permitía a la población alcanzar un estándar nutricional específico; todas las estimaciones posteriores fueron incorrectas porque simplemente aplicaron un índice de precios de Laspeyres a la cifra inicial para trasladarla a años posteriores, sin preguntarse nunca si la norma nutricional seguía cumpliéndose. El índice de Laspeyres se pondera en función de las cantidades, es decir, la cesta de consumo concreta de artículos y las cantidades de bienes y servicios adquiridos en el umbral de pobreza en el año base se mantienen constantes y su valor simplemente se actualiza en función de la variación de los precios.

El año base en la India y China fue 1973 y 1978, respectivamente, hace ya 52 y 47 años. Supongamos que, al realizar sus primeras estimaciones de pobreza en 1973 y 1978, los gobiernos de la India y China hubieran anunciado que estaban tomando el costo actualizado de una cesta de consumo que prevalecía en los años 1921 y 1931, respectivamente, se habrían ganado las burlas. Pero hoy en día, los gobiernos y el Banco hablan con ligereza de la pobreza actual basándose en una cesta de la compra de hace medio siglo sin suscitar ninguna crítica, porque el público culto no tiene ni idea de lo absurdo del procedimiento de estimación que utilizan.

En 1973, en la India rural se necesitaban 49 rupias al mes por persona para alcanzar una norma nutricional de 2200 calorías al día, y el 56,4 % de las personas que gastaban menos que eso constituían la tasa oficial y correcta de pobreza. En 2011-2012, para satisfacer la misma norma nutricional se necesitaban 1320 rupias al mes y el 66,8 % de las personas se situaban por debajo de esta cifra, lo que supone un notable aumento con respecto al 56,4 % inicial. Sin embargo, los estimadores oficiales habían abandonado silenciosamente la norma nutricional después de 1973 y se limitaron a indexar los precios de la cifra del año base, lo que dio como resultado 816 rupias como umbral oficial de pobreza, con un 25,7 % de personas por debajo de él, en comparación con las 1320 rupias correctas y el 66,8 %. La ingesta calórica era obviamente mucho menor en el umbral oficial de pobreza, lo que hacía que la afirmación de la disminución de la pobreza fuera falsa, ya que se contabilizaba a los pobres por debajo de un nivel nutricional decreciente y no constante. Del mismo modo, el umbral de pobreza urbano correcto de 1973, de 56,6 rupias al mes, que satisfacía la norma de 2100 calorías, daba una tasa de pobreza del 49 %, que en 2011-12 aumentó sustancialmente hasta el 62 %, con la misma norma de 2100 calorías que requería un gasto de 2130 rupias. El umbral oficial de pobreza para 2011-2012 era de solo 1000 rupias, lo que daba una tasa de pobreza de apenas el 13,7 % y permitía solo 1775 calorías diarias, un hecho que nunca se mencionó.

Cada nuevo umbral oficial de pobreza a lo largo del tiempo ha supuesto una ingesta nutricional cada vez menor, hasta alcanzar el absurdo definitivo (como predije en un artículo de 2013) de un umbral de pobreza por debajo del nivel de supervivencia física. Y la ausencia de observaciones, debido a que nadie sobrevive, se celebra como pobreza extrema cero. Cabe señalar que muchos países africanos comenzaron a estimar la pobreza tarde, sus años base no se remontan a más de una década atrás, por lo que registran niveles altos, cercanos a los niveles realistas de pobreza.

Suponer una cesta de consumo fija de hace medio siglo, como en la India, equivale a suponer que la pobreza no existe, ya que son precisamente los cambios en la disponibilidad de bienes y servicios esenciales los que producen cambios en la cesta disponible, lo que es importante para determinar si la pobreza aumenta o disminuye. De ser considerados servicios esenciales que debían prestarse con fondos públicos, la sanidad, los servicios públicos y la educación han pasado rápidamente al ámbito de la prestación privada y han experimentado un fuerte aumento de los precios en el marco de las reformas orientadas al mercado de las últimas tres décadas. Una proporción cada vez mayor de hogares no puede hacer frente a estos costes más elevados y mantener su nivel nutricional, ya que sus ingresos no han aumentado lo suficiente. El aumento de la deuda de los hogares en la India es un indicador revelador. Los hogares que no eran pobres en un principio han caído en la pobreza, mientras que los que ya lo eran han sufrido un mayor deterioro nutricional. Los datos de consumo de la NSS en la India muestran una disminución a lo largo del tiempo de la ingesta media de energía y proteínas per cápita, tanto en las zonas rurales como en las urbanas.

Si un atleta olímpico de salto de altura afirmara haber mejorado su rendimiento bajando continuamente el listón, sería sancionado de por vida por hacer trampa; si el director de una escuela afirmara que el porcentaje de suspensos había descendido drásticamente del 40 % al 0 %, y se descubriera que esto se debía a que se había bajado la nota de aprobado de 50 sobre 100 a 2 sobre 100, el director sería despedido. Pero parece que no existe ningún organismo internacional que pueda obligar al Banco a seguir un procedimiento de estimación lógico y ético, y a abandonar el ilógico y deshonesto que utiliza actualmente, que ha reducido el umbral de pobreza en Asia por debajo del nivel de supervivencia. El Banco ya ha rechazado el informe (2020) de Philip Alston, designado relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, en el que se expresaba preocupación por los umbrales de pobreza poco realistas utilizados por el Banco. Sin duda, el Banco seguirá burlándose de los pobres, diciéndoles que millones de ellos han «salido de la pobreza extrema», cuando en realidad cada vez más hogares se enfrentan a unos costes médicos y de otro tipo cada vez más elevados, se hunden en el endeudamiento y ven mermada su nutrición." 

(Utsa Patnaik, peoples democracy, 20/12/25, traducción DEEPL)

9.8.25

Ecos de Stalin en el despido de Trump del director de la Oficina de Estadísticas Laborales... Trump ha hecho muchas cosas extrañas desde que fue elegido, desde los aranceles que iban y venían, hasta bombardear Irán cuando hizo campaña como candidato antibélico. Pero para mí, esto es lo más escalofriante que ha hecho hasta ahora, porque tiene reminiscencias de uno de los peores dictadores de la historia, Joseph Stalin, quién dijo, más o menos, que la industria soviética está progresando a pasos agigantados. Quien no crea esto es un enemigo jurado del pueblo soviético... La politización de las estadísticas trajo consigo tragedias... ningún país puede sobrevivir si se gestiona sobre la base de estadísticas que reflejan los deseos de sus líderes en lugar de pruebas fehacientes (Steve Keen)

 "La Oficina de Estadísticas Laborales publicó un informe de empleo decepcionante el 1 de agosto. No solo el crecimiento del empleo fue inferior a lo esperado, sino que la Oficina también revisó a la baja las cifras comunicadas para los dos meses anteriores en un cuarto de millón de puestos de trabajo.

 Esa debería haber sido la noticia más importante del día, pero quedó eclipsada por la forma en que reaccionó Trump: despidió a la Comisionada de Estadísticas Laborales, la Dra. Erika McEntarfer, porque, según él, falsificó las cifras.

 Trump afirma que "hizo lo correcto":

La afirmación de Trump de que la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) manipuló las cifras para ayudar a Harris en las elecciones de 2024 se demuestra fácilmente que es falsa. El informe de octubre de 2024 —publicado antes de las elecciones— mostró que solo se crearon 12.000 empleos. Posteriormente, tras las elecciones, se revisó al alza la cifra, hasta alcanzar los 43.000 puestos de trabajo. Así que, si las cifras de la BLS fueron manipuladas para las elecciones, fueron manipuladas a favor de Trump, no en su contra (...)

 Trump ha hecho muchas cosas extrañas desde que fue elegido, desde los aranceles que iban y venían, hasta bombardear Irán cuando hizo campaña como candidato antibélico. Pero para mí, esto es lo más escalofriante que ha hecho hasta ahora, porque tiene reminiscencias de uno de los peores dictadores de la historia, Joseph Stalin. 

 Por qué las acciones de Trump me recuerdan a Stalin

La URSS aún existía cuando yo era estudiante universitario en la década de 1970. Stalin murió en 1953, y unos años después su sucesor lo denunció como un tirano. Mucha gente afirmaba que los problemas de la Unión Soviética se debieron en realidad a Stalin, más que al propio socialismo.

No acepté ese argumento, pero pensé que debería leer algunos de los escritos de Stalin de todos modos, para tener una idea de si era lo suficientemente malvado como para explicar los fallos del sistema soviético.

No recuerdo qué libro leí, pero sí recuerdo un párrafo con mucha claridad. Tras una discusión razonable sobre las estadísticas recientes del crecimiento de la industria y la agricultura en la URSS, el tono de Stalin cambió repentinamente. Escribió algo como:

“Todo lo anterior es irrelevante.” La industria soviética está progresando a pasos agigantados. Quien no crea esto es un enemigo jurado del pueblo soviético.

Ese comentario me dejó paralizado. Imaginé ser un estadístico del Departamento de Agricultura, a punto de informar de una caída, digamos, del 10% en la producción de trigo en alguna provincia, y luego leer esa frase de Stalin. Sabes que ha mandado ejecutar a gente, o la ha enviado a morir a un Gulag, por decir cosas que le desagradan. ¿Entonces, qué haces? ¿Dices la verdad, y arriesgas la tortura y la muerte? ¿O informas sobre lo que sabes que quiere oír?

Usted hace lo segundo. A menos que tengas deseos de morir, cambia el signo negativo por uno positivo. Usted informa de un aumento del 10% en la producción de alimentos, no de una disminución del 10%. A Stalin hay que decirle lo que quiere oír, no la verdad.

La politización de las estadísticas trajo consigo una tragedia. Como a Stalin le decían lo que quería oír, la planificación económica se basó en la fantasía en lugar de en la realidad. Millones murieron como consecuencia. Entre 1931 y 1933 hubo una hambruna que causó entre 3 y 10 millones de muertes. La cosecha de cereales anterior a la hambruna fue de 55-60 millones de toneladas, pero las estadísticas oficiales informaron de un rendimiento de 69 millones de toneladas.

Las cifras falsas como esta son mucho más peligrosas en una economía planificada centralmente que en una capitalista, pero ningún país puede sobrevivir si se gestiona sobre la base de estadísticas que reflejan los deseos de sus líderes en lugar de pruebas fehacientes.

La metodología del informe de la BLS no es política: es estadística y, francamente, aburrida; no es el tipo de cosa que debería aparecer en las noticias diarias. Pero tenemos que saber cómo funciona para entender por qué las afirmaciones de Trump son falsas. (...)"

(Steve Keen , blog, 03/08/25, traducción Quillbot) 

13.2.25

Es falso que la economía argentina se haya recuperado... Sólo el 30% de la economía argentina está por encima de su nivel anterior al gobierno de Milei... la economía argentina todavía genera una producción inferior a la que generaba antes de que Milei llegara al gobierno; lo que ocurre es que esa menor producción es mucho más cara y, por tanto, el indicador de actividad económica queda artificialmente inflado, arrojando unos resultados engañosos... Lo riguroso y correcto sería decir que algunos sectores sí se han recuperado, mientras que muchos otros siguen notablemente por debajo. Por cierto, los primeros son los típicos de economías de rentas bajas especializadas en el sector primario, mientras que los segundos son los típicos de economías de rentas altas especializadas en industria y servicios. Y lo paradójico es que el sector que más crece es el minero gracias al nuevo gaseoducto Néstor Kirchner... los sectores importantes que han crecido durante el gobierno de Milei (minas e intermediación financiera) generan muy poco empleo (4% del total), mientras que los sectores importantes que se han hundido (construcción, industria y comercio) arrastran mucho empleo (44,5% del total). Así que este crecimiento desequilibrado, además de ahondar en el perfil primario de la economía argentina, ni siquiera trae buenas noticias para el empleo (Eduardo Garzón)

 "Sólo el 30% de la economía argentina está por encima de su nivel anterior al gobierno de Milei. Con estos datos difícilmente se puede decir que la economía argentina se haya recuperado

El gobierno argentino de Javier Milei y sus voceros están repitiendo estos días que la economía del país se ha recuperado muy rápidamente tras lo peor del ajuste realizado y que se encontraría ahora en unos niveles similares a los que había antes a su gobierno. Lo llaman recuperación económica en “V”, por la forma que arrojaría el gráfico de actividad económica: una caída rápida hasta abril de 2024 seguida de una recuperación igualmente rápida. Esto, alegan, demostraría el éxito económico del gobierno, ya que la economía sólo habría tardado un año en volver a su nivel inicial tras haber sufrido el ajuste supuestamente necesario para combatir la inflación y estabilizar el tipo de cambio.

Sin embargo, esto, que sorprende mucho en una economía en la que se han cerrado tantas empresas, destruido tanto empleo y erosionado tanta capacidad económica, es completamente falso: la economía argentina todavía genera una producción inferior a la que generaba antes de que Milei llegara al gobierno; lo que ocurre es que esa menor producción es mucho más cara y, por tanto, el indicador de actividad económica queda artificialmente inflado, arrojando unos resultados engañosos. Lo explico a continuación.

Utilizando el mismo indicador oficial de actividad económica, el EMAE, vemos que desde el último mes del gobierno anterior (noviembre 2023) hasta el último mes para el que hay datos disponibles (noviembre de 2024) la mayoría de los sectores han caído (algunos muchísimo, como la construcción, un 14,2%). Sólo han aumentado finanzas, minas, pesca, sector inmobiliario y enseñanza. 

Aunque lo importante no es cuántos sectores aumenten o bajen, sino cuál es su peso (no es lo mismo el peso de la enseñanza que el de la minería, por ejemplo). Eso lo vemos con la “incidencia” en el indicador (de color naranja en el gráfico). Finanzas, minas y pesca contribuyen mucho al crecimiento, el resto de los que han crecido contribuyen muy poco.

Pero el rubro que más contribuye al crecimiento (lo mismo que la suma de finanzas y minas, que es muchísimo), “impuestos netos de subsidios”, no es un sector económico, sino simplemente un ajuste contable realizado en este tipo de indicadores. La lógica es la siguiente. Tanto el PIB como el EMAE miden la producción en términos monetarios. No miden cosas, sino el valor monetario de esas cosas. Por eso, a la riqueza producida (valor añadido bruto) hay que sumarle impuestos a la producción y restarle los subsidios sobre los productos. Es fácil de entender: si el precio de un producto es 100, y se le pone el IVA del 20%, su precio aumentará a 120. Seguirá habiendo un único producto, pero su valor monetario será mayor, y el PIB (o EMAE) aumentará. Y lo contrario ocurre con los subsidios: si el precio de un producto es 100, pero el Estado retira un subsidio público para su compra de 20, su precio final aumentará a 120. Seguirá habiendo un único producto, pero su valor monetario será mayor, y el PIB (o el EMAE) aumentará. 

En consecuencia, este ajuste contable puede aumentar el EMAE sin que haya ningún cambio real en la producción. Y eso es exactamente lo que ha pasado de una forma notable durante el primer año de gobierno, pues ha aumentado varios impuestos y retirado muchísimos subsidios. Los ejemplos son incontables: aumento del impuesto PAÍS, aumento de impuestos al sector pesquero, retirada de subsidios al transporte, a la luz, al agua, a la energía, al sector cinematográfico, etc. ¡Todo eso ha aumentado notablemente el EMAE a pesar de que no hay mayor producción! No es más que un espejismo. Recordemos que su contribución al crecimiento del indicador es igual a la contribución de finanzas y minería juntos, básicamente porque los impuestos y los subsidios afectan a muchos sectores. 

Por eso el indicador promedio del EMAE en la actualidad es similar al de hace un año a pesar de que la mayoría de los sectores económicos siguen hundidos, especialmente la construcción y la industria, que tienen un peso muy importante (aunque menor que el rubro del ajuste contable). Argentina produce hoy menos cosas que hace un año, sólo que el aumento de impuestos y la retirada de subsidios crean un espejismo contable en el EMAE al aumentar el valor monetario de esa menor producción. Si retiramos este efecto contable, obtenemos que sólo el 30% de la economía argentina está por encima de su nivel anterior al gobierno de Milei. Con estos datos difícilmente se puede decir que la economía argentina se haya recuperado. Lo riguroso y correcto sería decir que algunos sectores sí se han recuperado, mientras que muchos otros siguen notablemente por debajo. Por cierto, los primeros son los típicos de economías de rentas bajas especializadas en el sector primario, mientras que los segundos son los típicos de economías de rentas altas especializadas en industria y servicios. Y lo paradójico es que el sector que más crece es el minero gracias al nuevo gaseoducto Néstor Kirchner, puesto en marcha en junio de 2023, una importante inversión pública que el gobierno liberal de Milei jamás habría hecho.

Por si fuera poco con todo lo anterior, los sectores importantes que han crecido durante el gobierno de Milei (minas e intermediación financiera) generan muy poco empleo (4% del total), mientras que los sectores importantes que se han hundido (construcción, industria y comercio) arrastran mucho empleo (44,5% del total). Así que este crecimiento desequilibrado, además de ahondar en el perfil primario de la economía argentina, ni siquiera trae buenas noticias para el empleo."                (Eduardo Garzón Espinosa, eldiario.es, 13/02/25)

11.12.24

Caos en las cifras: el extraño caso del déficit presupuestario de Francia... El mito neoliberal de que la reducción de impuestos a las corporaciones y a los ricos estimulará el crecimiento económico y la recaudación de impuestos ha resultado ser una vez más erróneo... Gracias a los conocimientos técnicos del Tesoro francés y a la relativa debilidad de los mecanismos nacionales de vigilancia, Francia logró convencer a la Comisión Europea de que sus cifras presupuestarias eran realistas, incluso cuando había claros indicios de que se había sobreestimado el crecimiento francés para justificar déficits públicos más elevados... La falta de supervisión externa e interna ha permitido tergiversar la situación presupuestaria de Francia... una década de normas fiscales estrictas no ha conseguido ni disciplina fiscal ni vigilancia fiscal (Camilla Locatelli, instituto Max Planck)

 "El 4 de diciembre, el gobierno francés se derrumbó tras la moción de censura contra el Primer Ministro Michel Barnier. La votación se convocó después de que Barnier recurriera al artículo 49.3 de la Constitución francesa para forzar la aprobación parlamentaria de un plan de financiación de la seguridad social sin someterlo a votación.

El Gobierno, que sólo llevaba tres meses en el poder, se encontró en una difícil encrucijada a la hora de aprobar un presupuesto. El déficit del país para 2024, previsto inicialmente en el 4,4%, se revisó posteriormente al alza hasta el 6,1%. Esta revisión planteó serias dudas no sólo sobre el estado de las finanzas públicas francesas, sino también sobre cómo era posible que el empeoramiento de la situación presupuestaria hubiera podido pasar desapercibido durante tanto tiempo.

Supervisión deficiente y previsiones optimistas

A los observadores internacionales puede parecerles extraño que las cifras presupuestarias hayan resultado poco fiables. Para los observadores franceses, sin embargo, es bien sabido que las estimaciones presupuestarias francesas han tendido a ser excesivamente optimistas en los últimos años. En varias ocasiones a lo largo de la última década, el Tesoro francés ha sobrestimado las previsiones de crecimiento, sobre todo en relación con el cumplimiento de los objetivos fiscales de la UE.

 Mi investigación doctoral se centró en esta cuestión. Descubrí que Francia consiguió escapar a gran parte de la presión de las normas fiscales de la UE durante la década de 2010 jugando con las estimaciones técnicas utilizadas por el sistema de vigilancia fiscal de la UE. Gracias a los conocimientos técnicos del Tesoro francés y a la relativa debilidad de los mecanismos nacionales de vigilancia, Francia logró convencer a la Comisión Europea de que sus cifras presupuestarias eran realistas, incluso cuando había claros indicios de que se había sobreestimado el crecimiento francés para justificar déficits públicos más elevados.

En 2012 se creó un organismo de supervisión, conocido como Haut Conseil des Finance Publiques (HCPF), para supervisar las cifras presupuestarias del Gobierno, tal y como exige el pacto fiscal de la UE, pero su capacidad e independencia han sido limitadas. La falta de supervisión externa e interna ha permitido tergiversar la situación presupuestaria de Francia. Una comisión parlamentaria está investigando cómo se ha llegado a esta situación.

¿Y ahora qué?

 Francia se enfrenta ahora a tres problemas principales. En primer lugar, los recortes fiscales a las empresas en nombre de la competitividad han reducido la base imponible. Durante su primer mandato, el presidente Macron supervisó una reducción del tipo del impuesto de sociedades del 33,3% al 25%, redujo las contribuciones fiscales obligatorias que pagan las empresas francesas y suprimió el impuesto sobre el patrimonio del país. Estos recortes fiscales solo tuvieron un breve impacto en el crecimiento, pero han reducido los ingresos. Como dijo Jean Pisani-Ferry, uno de los que desarrollaron este enfoque, en una entrevista reciente, «en principio, no era una mala estrategia, pero no funcionó».

En segundo lugar, el compromiso de Macron de gastar «cueste lo que cueste» durante la pandemia de COVID-19 llevó a una explosión del gasto público, financiado en parte a través del programa NextGenerationEU de la UE y sostenido por un gran plan de gasto interno llamado France Relance.

Aunque esto protegió a la economía francesa durante lo peor de la crisis, fue enormemente caro y se centró sobre todo en amortiguar a las empresas de los efectos más agudos y a corto plazo del choque. Este gasto no abordó los problemas estructurales de bajo crecimiento de la economía francesa mediante intervenciones a largo plazo, como la inversión pública a gran escala.

 En tercer lugar, tras dos décadas de confianza ciega de los mercados financieros, Francia experimenta ahora unos costes de endeudamiento más elevados. En septiembre, los bonos franceses se negociaron a un tipo de interés más alto que los españoles por primera vez desde 2008. En octubre, la agencia de calificación Moody's rebajó las perspectivas económicas de Francia de «estables» a «negativas».

A finales de noviembre, los costes de endeudamiento franceses habían alcanzado un máximo sin precedentes, cerca de los niveles observados en el punto álgido de la crisis de la deuda soberana y por encima de los de Grecia por primera vez. Esto refleja una pérdida de credibilidad de las finanzas públicas francesas ante los acreedores internacionales y dificultará aún más la salida de la crisis actual.

Lecciones para Europa

Estas cuestiones cayeron en el regazo de Barnier, que se enfrentó a la perspectiva de elaborar un presupuesto que pudiera abordar todos los problemas simultáneamente. Tuvo que encontrar una solución sin mayoría política y sin el apoyo de la oposición ni de extrema izquierda ni de extrema derecha. Intentó conseguirlo mediante un presupuesto de austeridad con planes para recortar el gasto público en 60.000 millones de euros. No es de extrañar que no lo consiguiera y que la crisis fiscal de Francia se haya convertido ahora en una crisis política.

 Sin embargo, el caos en torno al presupuesto francés también pone de manifiesto muchos problemas relacionados con el sistema de gobernanza fiscal de la UE. La lección de esta experiencia no es que la UE deba endurecer las normas para países como Francia, sino que una década de normas fiscales estrictas no ha conseguido ni disciplina fiscal ni vigilancia fiscal. Las normas de la UE tampoco han logrado crear credibilidad en los mercados financieros, que siguen siendo volátiles y ligados a la dinámica política más que a los fundamentos fiscales.

En un momento en que las previsiones de crecimiento para la mayoría de las economías de la Eurozona parecen sombrías y las normas fiscales de la UE vuelven a entrar en vigor (incluso para Alemania, principal defensora de unas normas más estrictas), la experiencia francesa debería impulsar una reevaluación de si la plena aplicación de estas normas es realmente la mejor manera de abordar los actuales retos económicos a los que se enfrentan las economías de la UE."

( Camilla Locatelli, instituto Max Planck, LSE Europp, 05/12/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

30.9.24

Hace unos días el periódico El Mundo titulaba de la siguiente forma un artículo que se hizo muy viral: “La mayor caída de la serie histórica hunde el salario más frecuente en España hasta el umbral del salario mínimo”... ¿Qué es lo que cualquier persona puede interpretar tras leer dicho titular? Que la gente cobra menos que antes... pasa que el salario promedio, el salario mediano (aquel se encuentra justo en medio de todos los valores) han experimentado una mejora entre el año 2021 y el año 2022, lo que suele leerse como una mejora general de la retribución de la clase trabajadora... pero el el salario modal o más frecuente (aquel que se repite un mayor número de veces), ha retrocedido muchísimo en el mismo transcurso de tiempo... es bien conocido que el salario mínimo se fue elevando gracias a los acuerdos entre PSOE y Unidas Podemos. El salto más importante fue el de 2019... en 2022, la importante subida del salario mínimo hasta 14.586 euros al año agolpó a tantos trabajadores en ese nivel que llegaron a superar en número a las personas que cobraban el nivel salarial que hasta entonces había sido el más frecuente convirtiendo así al salario mínimo en el más repetido de todos... En consecuencia, el indicador que muestra el salario más frecuente pasó de golpe desde los 18.400 euros aproximadamente a los 14.586,44 euros, justamente el salario mínimo legal. Y de ahí el titular citado al principio de este artículo... sucede que que los trabajadores que antes cobraban menos de esos 14.586 euros cobran ahora justamente ese salario, y simplemente son tantos que se han vuelto los más numerosos. Se trata de una mejora salarial, no de un retroceso. La mejora se da especialmente en los salarios más bajos, pero también se da en el resto de los niveles... se podría pensar que no es ningún éxito de país que el salario más frecuente sea el salario mínimo y no uno más alto, pero ése es otro tema (Eduardo Garzón)

 "Hace unos días el periódico El Mundo titulaba de la siguiente forma un artículo que se hizo muy viral: “La mayor caída de la serie histórica hunde el salario más frecuente en España hasta el umbral del salario mínimo”. ¿Qué es lo que cualquier persona puede interpretar tras leer dicho titular? Obviamente, nada bueno. La lectura más lógica es que los salarios son ahora más bajos en España; es decir, que la gente cobra menos que antes (incluso menos que nunca, podrían pensar algunos tras leer lo de “mayor caída de la serie histórica”). Pero, aunque sea una lectura intuitiva, no puede estar más equivocada. La realidad es que todos los salarios nominales han aumentado, así como que el hecho de que el salario más frecuente sea ahora equivalente al salario mínimo es un avance, no un retroceso. Lo explico.

Este titular, así como todos los que han replicado más o menos el mismo mensaje, se basa en la recién publicada Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al año 2022, que ofrece muchos datos e indicadores sobre salarios; entre ellos, el salario promedio, el salario mediano (aquel se encuentra justo en medio de todos los valores) y el salario modal o más frecuente (aquel que se repite un mayor número de veces). Los dos primeros han experimentado una mejora entre el año 2021 y el año 2022, lo que suele leerse como una mejora general de la retribución de la clase trabajadora. Pero el tercero, el salario más frecuente, ha retrocedido muchísimo en el mismo transcurso de tiempo, desde 18.502,54 euros al año hasta 14.586,44 euros. Desde luego, se trata de una caída muy notable en un solo año que comprensiblemente ha alertado a muchas personas, aunque una lectura cuidadosa de lo que ha ocurrido debería despejar esas preocupaciones.

En el año 2017, justo antes de que se comenzara a elevar notablemente el salario mínimo, el salario más frecuente era de 17.482 euros al año. Por entonces, había muchísima gente que cobraba menos, como se puede ver en la zona situada a la izquierda del salario más frecuente (...).

Pero, como es bien conocido, desde entonces el salario mínimo se fue elevando gracias a los acuerdos entre PSOE y Unidas Podemos. El salto más importante fue el de 2019, seguido por el de 2022. Estas medidas fueron aumentando por ley los salarios de quienes menos cobraban, elevando notable y progresivamente la ya señalada parte izquierda del gráfico de distribución,(...).

Es decir, aquellas personas ubicadas en la parte inferior de la distribución fueron mejorando progresivamente su retribución, siempre situándose en el nuevo salario mínimo. Pero en el año 2022 ocurrió algo que no había ocurrido hasta entonces: la importante subida del salario mínimo hasta 14.586 euros al año agolpó a tantos trabajadores en ese nivel que llegaron a superar en número a las personas que cobraban el nivel salarial que hasta entonces había sido el más frecuente (unos 18.400 euros), convirtiendo así al salario mínimo en el más repetido de todos.

En consecuencia, el indicador que muestra el salario más frecuente pasó de golpe desde los 18.400 euros aproximadamente a los 14.586,44 euros, justamente el salario mínimo legal. Y de ahí el titular citado al principio de este artículo. Pero la clave pasa por entender que no es que la gente que antes cobraba más de 18.000 euros cobre ahora unos 14.586, sino que los trabajadores que antes cobraban menos de esos 14.586 euros cobran ahora justamente ese salario, y simplemente son tantos que se han vuelto los más numerosos. Se trata de una mejora salarial, no de un retroceso. La mejora se da especialmente en los salarios más bajos, pero también se da en el resto de los niveles, (...).

Por supuesto, alguien podría pensar que no es ningún éxito de país que el salario más frecuente sea el salario mínimo y no uno más alto, pero ése es otro tema; sea como fuere, que ahora mismo el salario más frecuente sea más bajo que antes y equivalente al salario mínimo es una buena noticia porque muestra una mejora con respecto a años anteriores. También alguien podría indicar que dicho incremento generalizado de los salarios ha sido inferior al de la inflación, por lo que se ha perdido capacidad adquisitiva, y tendría mucha razón, pero ése es otro tema que no invalida el hecho de que entre 2021 y 2022 ha habido una mejora de los salarios nominales y no un retroceso como se podría inferir del titular que hemos puesto en cuarentena.

Así que mucho cuidado con los titulares escritos con mala baba y las interpretaciones rápidas e intuitivas: aunque suene mal que el salario más frecuente sea ahora menor, en realidad es el resultado estadístico de un avance de los salarios más bajos, lo cual es positivo."

 ( Eduardo Garzón Espinosa , eldiario.es, 28/09/24, gráficos en el original)

9.9.24

El INE vuelve a revisar al alza (¡por tercera vez!) el PIB de España... ya es imposible deshacer toda la desinformación que se ha ido gestando durante tres años. ¿Es sólo casualidad que haya esperado a revisar los datos a que acabara el ciclo electoral? En otras palabras: llevamos tres años creyendo que la economía española estaba yendo peor de lo que realmente iba... y ha jugado en contra del Gobierno de coalición español y a favor de sus adversarios políticos y mediáticos. ¿Quién no recuerda el martilleo de la oposición criticando que la economía española era la que menos crecía de Europa tras la pandemia? Pues resulta que no era cierto... y la presión fiscal estimada por el INE se mostraba superior a la que realmente era, algo que fue recurrentemente usado para tildar de poco menos que “infierno fiscal” a la economía española... el déficit público y la deuda pública han quedado sobreestimados... por lo que España tendrá curiosamente mucho más fácil respetar los objetivos marcados por la UE... ni el gasto en pensiones es tan elevado como los críticos suelen apuntar, ni la inversión en educación, sanidad, vivienda o prestaciones sociales es tan elevada como el gobierno suele defender... A esta evidente incoherencia e incompetencia del organismo estadístico hay que sumarle la incapacidad del Banco de España y de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) de advertir que el PIB llevaba tres años mal calculado (Eduardo Garzón)

 "Hay que celebrar que el INE haya recapacitado y recalculado el PIB de España, pero lo ha hecho tan tarde que ya es imposible deshacer toda la desinformación que se ha ido gestando durante tres años. ¿Es sólo casualidad que haya esperado a revisar los datos a que acabara el ciclo electoral?

El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de volver a revisar al alza el Producto Interior Bruto (PIB) de España, y con esta revisión –que ha sido la mayor de su historia– ya van tres en sólo dos años (la primera fue en septiembre de 2022 y la segunda en septiembre de 2023). Esto supone que el indicador por excelencia para cuantificar la riqueza de España estaba subestimado y que, en realidad, es un 3,2% superior al que se creía en el año 2021 (y un 1,1% superior al que se creía hasta ayer). En otras palabras: llevamos tres años creyendo que la economía española estaba yendo peor de lo que realmente iba.

Es importante tener en cuenta que no se trata de un pedante debate académico o estadístico: el nivel del PIB tiene enormes implicaciones en materia política y económica. Que haya estado tres años subestimado ha jugado en contra del Gobierno de coalición español y a favor de sus adversarios políticos y mediáticos. ¿Quién no recuerda el martilleo de la oposición criticando que la economía española era la que menos crecía de Europa tras la pandemia? Pues resulta que no era cierto: ahora ya sabemos que el PIB de España se comportó entonces como el del resto de países de su entorno (y en los años recientes muchísimo mejor). Pero como los datos del INE eran los que eran entonces, los críticos gozaban de legitimidad para cargar contra la política económica del Gobierno –por mucho que dichos datos no cuadraran con el resto de las fuentes estadísticas–. En los últimos meses, debido a que el PIB ha crecido mucho incluso desde los niveles subestimados, la crítica ha pivotado hacia el bajo PIB real per cápita que tiene España en comparación con otros países europeos, pero de nuevo esta crítica perderá fuerza con la revisión del INE. Además, los datos oficiales del PIB sirvieron también a la oposición para criticar duramente los presupuestos presentados por el Gobierno de coalición; los han tildado siempre de irreales por considerar que la economía española iba a crecer más de lo que el INE estimaba. Pero lo cierto es que quien se alejaba de la realidad era el INE y no el Gobierno (quien, de hecho, ha pecado de pesimista, especialmente en 2023).

Pero los ataques no se han limitado únicamente al crecimiento económico. Como la presión fiscal se calcula dividiendo la recaudación impositiva entre el PIB, con este último indicador subestimado el resultado del cociente quedaba inflado. Es decir, que durante los tres últimos años la presión fiscal estimada por el INE se mostraba superior a la que realmente era, algo que fue recurrentemente usado para tildar de poco menos que “infierno fiscal” a la economía española. En las próximas semanas el indicador oficial de presión fiscal se ajustará al nuevo dato del PIB y veremos cómo “mágicamente” el Estado pasará a recaudar menos.

Lo mismo ha ocurrido con el déficit público y con la deuda pública que, al relativizarse sobre un PIB minusvalorado, han quedado sobreestimados. Y esto no es sólo importante de cara a la crítica política, sino también de cara a las reglas fiscales europeas que el Estado español debe cumplir: con la nueva revisión del INE, España tendrá curiosamente mucho más fácil respetar los objetivos marcados. Otras consecuencias de carácter económico tienen que ver con la concesión de ayudas financieras a las regiones o el cálculo de la aportación de cada país al presupuesto de la Unión Europea, pues se calculan utilizando el PIB oficial.

Por otro lado, no perdamos de vista que este análisis se puede extrapolar también a cualquier gasto público; en proporción al PIB ahora España gastará menos simplemente por esta revisión histórica: ni el gasto en pensiones es tan elevado como los críticos suelen apuntar, ni la inversión en educación, sanidad, vivienda o prestaciones sociales es tan elevada como el gobierno suele defender. En cualquier caso, parece más que evidente que la subestimación del PIB ha ido en contra de los intereses del gobierno de coalición.

Y es aquí donde surgen las dudas y las sospechas: ¿es sólo casualidad que el INE haya esperado a revisar los datos del PIB a que acabara el ciclo electoral? Porque la primera revisión importante fue en septiembre de 2023, justo después de las elecciones generales de julio de dicho año. Y esta última gran revisión se ha producido justo después de las elecciones europeas, catalanas, gallegas y vascas.

Sea como fuere, de lo que no cabe duda es que estos cambios llegan muy tarde (algunos analistas como Francisco Melis y Miguel Artola llevan años exigiéndolo) y sólo se han realizado por mandato de la Oficina de Estadísticas Europeas (Eurostat), que establece que cada cinco años –la última vez fue en 2019– se introduzcan mejoras sistemáticas de fuentes y métodos de estimación para mejorar la calidad de las estimaciones y también para mejorar la coherencia y la comparabilidad entre los países de la Unión Europea. En esta ocasión, los cambios se han debido a la incorporación de los datos de los censos de Población y Viviendas de 2021 y de la Encuesta Estructural de Empresas por rama de actividad. Para colmo, el INE ha dado exiguas explicaciones y lo ha hecho a regañadientes (hace tan sólo medio año la responsable de cuentas nacionales anunciaba en el Congreso de los Diputados ante un auditorio de casi 100 personas que “no habría una revisión significativa”). A esta evidente incoherencia e incompetencia del organismo estadístico hay que sumarle la incapacidad del Banco de España y de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) de advertir que el PIB llevaba tres años mal calculado.

Hay que celebrar que el INE haya recapacitado y recalculado el PIB de España, pero lo ha hecho tan tarde que ya es imposible deshacer toda la desinformación que se ha ido gestando durante tres años. Muchos, de hecho, ni se enterarán de que el PIB ha sido revisado al alza y, por ejemplo, seguirán pensando que la economía española fue la que peor se comportó tras la pandemia. Tres años de mensajes machacones no se pueden borrar fácilmente."       (Eduardo Garzón Espinosa, eldiario.es, 05/09/24) 


"(...)  El principal indicador oficial de la economía española, el dato del PIB, es erróneo. 

El Instituto Nacional de Estadística (INE) lleva al menos tres años haciendo los cálculos mal. En el mejor de los casos, hablamos de una enorme negligencia, la más grave de la historia de la estadística española, la que más cara nos saldrá. Se hicieron muchos chistes cuando un fallo de diseño provocó que los futuros trenes de Cercanías de Asturias y Cantabria no pudieran entrar por los túneles. Se presentó aquel episodio como ejemplo de la chapuza nacional; y es verdad que lo fue. Pero este otro error del INE con el PIB ha provocado daños mucho más importantes, aunque sea un tema menos conocido y más complejo de explicar.

Empecemos por el PIB, el Producto Interior Bruto. Es una forma de medir el total de bienes y servicios que cada año produce un país. Da el tamaño de cada economía y sobre esta cifra, la más importante, se calculan casi todos los demás indicadores. El crecimiento (o la recesión) de una economía, en función de si sube o baja. El déficit público, que es un porcentaje sobre el PIB. O la deuda. O la productividad. O la presión fiscal. Todas las métricas que miran las grandes empresas y fondos internacionales para comparar distintos países antes de decidir en cuál invierten dependen del PIB. Todas. Cuanto más crece el PIB, más probable es que llegue dinero a ese país.

Resulta que el INE ha estado ofreciendo al menos durante los últimos tres años una imagen distorsionada de España y de su economía. Una imagen peor, que nos retrataba como el patito feo de Europa, como el país que más había tardado en superar la pandemia, cuando no era verdad. Por una serie de fallos que muchos advirtieron y allí nadie quiso corregir, el INE ha estado dando como oficial un dato del PIB que era bastante inferior al real. Es una enorme chapuza que aún no se ha terminado de corregir.

En los últimos años, con la boca pequeña, el INE ha empezado a reconocer aquel error. Esta semana presentó una nueva corrección al alza del dato del PIB de 2021, el año de la recuperación tras la pandemia. Es la tercera vez que lo hacen en apenas dos años. ¡La tercera! Y en unas semanas, para el 18 de septiembre, está prevista una nueva corrección, donde se ampliarán estos datos y que probablemente también afectará a los años 2022 y 2023. Estamos hablando, solo en 2021, de una desviación de 32.480 millones de euros que el INE, en su momento, no midió.

En este gráfico se explica mejor. En un primer momento (enero de 2022) el INE certificó un 7,2% de crecimiento nominal de la economía española durante 2021. Desde entonces, ha corregido este dato tres veces, siempre al alza. De confirmarse este 18 de septiembre que la revisión no afecta también a 2020, ya estaríamos en el 10,4%. Es decir: la economía española, en 2021, creció 3,2 puntos más de lo que en su momento se dio como dato oficial.

Este error garrafal no solo afectó a la imagen exterior de España. También al margen presupuestario del Gobierno y de las autonomías: a los recursos públicos. Un PIB mayor supone un déficit y una deuda pública menor, y por tanto más dinero para los Presupuestos. Ese dato erróneo ha limitado la capacidad de las administraciones para invertir.

Fue una chapuza que también tuvo un importante impacto político. Probablemente también electoral. Durante los últimos años, la oposición pudo reprochar al Gobierno un dato que era falso: que la economía no iba tan bien. A pesar de la excelente evolución del empleo, la derecha pasó años diciendo a los españoles que nuestro país era el último en Europa en recuperar el nivel de riqueza anterior a la pandemia. Hoy sabemos que no era verdad.

Las nuevas cifras oficiales –que conoceremos con más detalle el día 18 de septiembre– demuestran que España se comportó durante la pandemia igual que el resto de los países europeos. Y que después lo hizo bastante mejor que los demás. El dato nuevo del PIB no tapa algunos puntos negros en la gestión del Gobierno de coalición –el fundamental y más grave sigue siendo el problema de la vivienda–. Pero sí demuestra que España ha crecido en estos años, con un gobierno de izquierdas, más que el resto de los países europeos.

Este asunto no es una novedad para los lectores de elDiario.es. Hace ya casi tres años que empezamos a informar de las numerosas anomalías en los cálculos del INE. Este artículo que escribí en diciembre de 2021. O este análisis, de mayo de 2022. O este otro, de septiembre de 2023. O los imprescindibles artículos del economista y estadístico Francisco Melis y del investigador Miguel Artola, dos expertos que llevan años denunciando este enorme error de cálculo del INE desde las páginas de elDiario.es. Y que tenían razón.

La prueba más clara de que el PIB estaba mal se veía al comparar ese dato con otras dos métricas públicas: el empleo y la recaudación fiscal. Históricamente los tres indicadores suben y bajan a la par y parece obvia la razón: cuando la economía crece, las empresas contratan a más gente y pagan más impuestos –porque también ganan más–. Con la pandemia, está correlación se rompió.

La pregunta era obvia. ¿Cómo era posible que el empleo y la recaudación fiscal crecieran tanto si la economía no lo hacía?

Pero esta comparación no era la única que demostraba que el dato del PIB hacía aguas. Los trabajos de Melis y Artola descubrieron otro milagro estadístico aún más alucinante. De ser ciertos los datos del INE, España se habría convertido en 2021 en el primer y único país de la historia del mundo con fraude fiscal negativo: un imposible.

En todo el mundo, la estimación del consumo que se realiza para calcular el PIB es mayor que el consumo declarado ante Hacienda con el IVA. La razón para explicar esta diferencia es sencilla de entender: el fraude y la economía sumergida. Pues bien, en 2021, por primera vez en la historia (y espero que también la última) la contabilidad nacional registró una estimación de consumo inferior al dato declarado ante Hacienda.

Por entenderlo mejor: este gráfico solo deja dos opciones. O el PIB estaba mal –como en efecto era– o es que en España no solo no hay economía sumergida, sino que los autónomos y empresarios además dejan propina a Hacienda en su declaración del IVA.

Lo del consumo no era el único punto donde la realidad de los datos de la Agencia Tributaria y la estimación que hacía el INE chocaban. Lo mismo pasaba con los salarios: de nuevo la administración tenía en sus arcas más dinero por cotizaciones de salarios que los sueldos que decía el INE que se pagaban en España. O con los beneficios empresariales que pintaba el INE, que tampoco cuadran con los impuestos. Una vez más, estaríamos ante otro imposible estadístico, salvo que los empresarios declarasen ante Hacienda y ante la Seguridad Social más salarios de los que realmente pagan. Y que vivamos en un país de piruleta donde, en lugar de fraude fiscal y economía sumergida –que existe en todo el mundo–, hubiera filántropos que pagan más a Hacienda de lo que realmente les toca.

Todo esto el INE lo sabe desde hace años. Y ha tardado demasiado tiempo en reconocer estos errores.

¿Cómo explicar esta enorme chapuza, que hoy el propio INE admite implícitamente con sus revisiones al alza? ¿Se trata de una negligencia o algo peor?

El INE tiene varios problemas acuciantes. Uno es de metodología: históricamente, la estadística oficial se apoyó en las encuestas, pero hoy tenemos registros en tiempo real de fuentes mucho más fiables para medir qué pasa con la economía. El ‘big data’ de la Agencia Tributaria, fundamentalmente. O los registros diarios de la Seguridad Social sobre el empleo: los contratos que se dan de alta y de baja. En el INE muchos siguen aferrados a los viejos métodos. Es difícil convencer a una persona que ha hecho siempre los números de una manera que ahora lo tiene que cambiar, y usar otras fuentes más fiables.

Además un fenómeno económico tan extremo como fue el confinamiento de la pandemia –con una caída brutal de la actividad seguida de una recuperación a toda velocidad– es un terremoto mucho más difícil de medir que las pequeñas oscilaciones trimestrales que suele tener el PIB. Otras oficinas estadísticas de Europa, como la de Reino Unido, también midieron mal durante la pandemia, aunque esta última –que reconoció un error en el cálculo del PIB del 1,8%– sí ofreció unas explicaciones más detalladas sobre lo ocurrido y no actuó con la opacidad del INE.

Pero hay un segundo problema: uno de recursos. Dentro de la carrera funcionarial, los estadísticos están mejor pagados en otros organismos públicos, como la Airef o la Agencia Tributaria. La mayor parte del talento se va del INE.

Con todo, hay también personas relevantes en el mundo del análisis económico y del Gobierno que dudan que estos errores se expliquen solo con estos dos factores. Y si se mira el gráfico de la evolución del empleo y de la recaudación con respecto al INE, queda claro que la desviación a la baja del PIB no empezó en la pandemia. Empezó a torcerse a finales de 2018. Casualmente, tras la moción de censura que llevó al Gobierno a Pedro Sánchez.

También es difícil de explicar el silencio de numerosos organismos económicos, como la Airef o el Banco de España, que durante estos años han mirado hacia otro lado, sin señalar la inconsistencia de los datos del PIB que ahora el propio INE admite.

El PIB lo calcula el departamento de Cuentas Nacionales del INE con una fórmula muy opaca. Se sabe que utilizan cientos de fuentes, pero no cómo las ponderan: cómo es la cocina. Al frente de ese equipo durante estos últimos años ha estado María Antonia Martínez Luengo. Fue designada para ese cargo por Gregorio Izquierdo, el presidente del INE que nombró el gobierno de Mariano Rajoy.

Gregorio Izquierdo, en 2015, también cambió el organigrama del INE. Hasta entonces, el departamento de Cuentas Nacionales era una subdirección, que dependía a su vez de otro técnico, dentro de la dirección general de Estadísticas Económicas. Izquierdo nombró allí a una persona de su confianza –Martínez Luengo– y después hizo depender al equipo que calcula el PIB directamente de él.

A todo esto: Gregorio Izquierdo hoy es vicepresidente de la CEOE.

El nombramiento de Martínez Luengo –que entonces no era la persona con más experiencia y conocimiento de aquel departamento– provocó una estampida dentro del equipo de Cuentas Públicas. La mayor parte de los funcionarios más experimentados acabó pidiendo el traslado. Algunos de ellos, por divergencias con su nueva jefa. María Antonia Martínez Luengo ha hecho así, en estos años, un equipo a su medida, completamente leal.

Cuando llegó Pedro Sánchez a La Moncloa, nombró para el INE al economista Juan Manuel Rodríguez Poo, que mantuvo a Martínez Luengo al frente del departamento de Cuentas Públicas. En junio de 2022, cuando empezaron a arreciar las críticas por los datos del PIB, Rodríguez Poo presentó su dimisión, poco antes de que el Gobierno ordenara su relevo.

El plan inicial del Gobierno era situar en ese puesto a otro economista pero con experiencia política y que impulsara nuevos cambios. Pero Nadia Calviño finalmente no se atrevió. Ante las posibles críticas de la oposición –la caricatura de que ponían a “un Tezanos para el INE”; el miedo al tipo de escandalera que se ha montado con Escrivá–, Nadia Calviño acabó eligiendo a una presidenta técnica avalada por la derecha: a Elena Manzanares Diaz, que hasta entonces era directora del Instituto de Estadística de Andalucía, nombrada por el gobierno autonómico del PP.

La primera revisión relevante del dato erróneo del PIB de 2021 no se hizo hasta septiembre de 2023. Casualmente, hasta después de que hubieran pasado las elecciones generales del 23J.

La segunda gran revisión, este septiembre, llega después del ciclo electoral de 2024.

Este verano, para sorpresa de muchos economistas, María Antonia Martínez Luengo fue ascendida a un importante cargo en Eurostat, la oficina estadística europea. Será la responsable de las estadísticas macroeconómicas de la Comisión Europea. (...) "            (Ignacio Escolar, eldiario.es, 07/09/24)

12.2.24

Wolfgang Münchau: Uno de los mayores delirios de datos que se repiten en Occidente es que la economía rusa tiene el tamaño de España, o que Rusia ocupa el puesto 32 en la clasificación de las economías mundiales... Rusia ocupa el quinto lugar en el mundo, justo por delante de Alemania. Y China está por encima de Estados Unidos. Gran parte del engaño geopolítico de Occidente se basa en engaños estadísticos... así es más fácil convencer a la gente de que la batalla se puede ganar o de que las sanciones son muy efectivas

 "¿Qué tan grande es Rusia? La primera víctima de la guerra es la verdad: también sucede en nuestro lado. Lo hacemos con palabras y con datos. Uno de los mayores delirios de datos que se repiten en Occidente es que la economía rusa tiene el tamaño de España. Este tipo de comparación no sólo es analfabetismo estadístico.  

Tiene importantes consecuencias políticas. Si pretendemos que Rusia es pequeña, es más fácil convencer a la gente de que la batalla se puede ganar o de que las sanciones son muy efectivas. Notamos un tweet de Mikhail Khodorkovsky, uno de los viejos oligarcas, que ahora se ha reconfigurado como partidario de la democracia. Afirmó falsamente en un tweet que Rusia ocupa el puesto 32 en la clasificación de las economías mundiales. 

Esta estadística se refiere al PIB medido al tipo de cambio del dólar estadounidense. Es ridículo utilizar el PIB en dólares para un país al que hemos aislado de los mercados del dólar. Hay que utilizar la paridad del poder adquisitivo para llegar a una comparación más significativa, especialmente en un contexto geopolítico. No nos importa el precio en dólares de una bala o un tanque ruso. Nos importa cuántos tanques y balas los rusos pueden permitirse producir y pagar en rublos.  

Según el PPP, Rusia ocupa el quinto lugar en el mundo, justo por delante de Alemania. Y China está por encima de Estados Unidos. Gran parte del engaño geopolítico de Occidente se basa en engaños estadísticos. Vivimos en un lugar donde las noticias falsas se encuentran con datos falsos."             ( Wolfgang Münchau , Eurointelligence, 12/02/24; traducción google)

22.9.23

Las diversas previsiones que fueron publicadas por el BCE siempre estaban equivocadas... la paradoja es que los bancos centrales saben que la población no les cree. Y esto es de lo más curioso... si las previsiones del BCE le garantizaban que su política iba a funcionar, no había nada que modificar; y cuando se dieron cuenta de que había otras causas para la inflación, no hicieron más que seguir la política que sabían que no funcionaría. Saben de lo que hablan y que lo que hacen es simplemente perjudicial

 "(...) si se leen los discursos en Jackson Hole (todos están disponibles), hay dos paradojas específicas. La primera es que, desde Japón hasta la zona euro, pasando por Estados Unidos, se anuncia la continuación de la política de ajuste. Todavía no ha provocado suficiente recesión, o, para decirlo en un lenguaje delicado, la compresión de la demanda agregada aún no ha provocado la reducción de los precios, por lo que los intereses seguirán siendo altos. La segunda paradoja es que saben que la población no les cree. Y esto es de lo más curioso.

¿No reconocen los errores?

Fue Lagarde, del BCE, quien lo explicó: “Hay estudios que sugieren que los hogares creen menos en las previsiones de los bancos centrales si su actuación reciente ha sido pobre, pero podemos mitigar este problema si tratamos las previsiones de forma más contingente y presentamos mejores explicaciones de los errores. Por esta razón, los investigadores del BCE han comenzado a divulgar los principales factores responsables de los errores de nuestra previsión de inflación y pensamos seguir haciéndolo”. Cita dos estudios de funcionarios del BCE sobre estos errores (de Chahad y sus coautores, publicados en 2022 y 2023 en el “Economic Bulletin” del BCE). Y estos estudios cuentan una historia embarazosa. 

(...) las diversas previsiones que fueron publicadas por el BCE, (...) siempre estaban equivocadas. Estaban equivocadas cuando Lagarde y los gobiernos europeos, incluido el portugués, aseguraron de que era un fenómeno “temporal” e, incluso cuando verificaron la desviación, siempre continuaron prediciendo que la inflación bajaría, errando siempre de la misma manera. Estaban seguros de que los altos intereses iban a domesticar la inflación y el remedio nunca funcionó. Así, desde finales de 2020 las previsiones oficiales estaban todas equivocadas, ya que anticipaban una estabilización del ritmo de la inflación o incluso su declive, que no se produjo. 

Peor aún, nunca aprendieron de los errores. Y la explicación de este problema es aún más sorprendente: los autores dicen que la principal dificultad fue haber subestimado los precios de la energía, aunque los precios del petróleo están ahora al nivel de 2021 y los del gas al de 2019, y reconocen que otros factores han llegado a ser determinantes. El FMI, que dice que sabe cuáles son, pone nombre a la cosa: el aumento de la tasa de beneficio explica dos tercios de la inflación en nuestro caso.

La dificultad es evidente: si las previsiones del BCE le garantizaban que su política iba a funcionar, no había nada que modificar; y cuando se dieron cuenta de que había otras causas para la inflación, no hicieron más que seguir la política que sabían que no funcionaría. Saben de lo que hablan y que lo que hacen es simplemente perjudicial."                (Francisco Louça  , Sin Permiso, 11/09/2023)

5.9.22

La falsa alarma sobre los okupas... el desalojo de una vivienda es inmediato y la mayoría de los casos se dan en pisos vacíos de bancos... echar a un okupa de la casa habitual o de una segunda residencia ya es inmediato con una ley de desalojo exprés de 2018, aprobada precisamente por PP y Ciudadanos, que dejaron fuera del texto los pisos vacíos de los bancos... Si el dueño presenta el título de propiedad, es en el acto, desalojo cautelar y en el juicio ya se verá... no existe ningún desamparo. Eso de que te vas de casa, vuelves y hay gente nunca lo he visto... los propios okupas buscan casas abandonadas donde tengan menos problemas, por eso van a casas vacías de bancos... Entrar en una vivienda es allanamiento de morada, hasta dos años de cárcel. En un piso vacío de un banco o un fondo buitre, es usurpación, máximo seis meses... La mayoría de los ocupantes son familias vulnerables, por motivos socioeconómicos, y no son conflictivos...

 "Hay un auge de noticias de okupas, pero en medio de una gran confusión. Un ejemplo es el caso de Santovenia de Pisuerga, en las afueras de Valladolid, que ha aparecido en informativos como un pueblo con docenas de pisos ocupados y los vecinos en pie de guerra. La realidad es otra. Explica Alberto Chamorro, portavoz de la plataforma vecinal: “Aquí empezaron a ocupar pisos hace ocho años, con la crisis. En mi bloque, de 61, había 24 ocupados, pero no eran de nadie. Nunca hubo problemas, eran unos vecinos más, familias, pagaban la comunidad, iban a las reuniones… Al final la promotora llegó a un acuerdo con ellos de alquiler social”. 

Otra cosa es que hace dos años un grupo de familias y clanes “conflictivos”, según los vecinos, ocupó cuatro pisos de bancos y empezaron a crear problemas. “Los bancos, salvo uno, no han hecho nada. Bankia ni se presentó al juicio del suyo, y no puedes hacer nada, ellos son los propietarios”. Tras varias manifestaciones, queda una casa ocupada, pero este verano ha habido nuevos intentos. “Si no nos hubiéramos movilizado y salido en la tele nadie nos habría hecho caso”, resume.

Sobre esta cuestión se amontonan bulos y paradojas. ¿Hay datos de que el problema se haya agudizado estos meses? No, sobre todo porque apenas hay datos. ¿Se puede echar a alguien que se mete en tu casa? Es inmediato, contestan los jueces. ¿Son posibles esos casos que salen en la tele de alguien que vuelve a casa y se encuentra gente dentro? Son muy raros, aunque se presenten como habituales. La realidad es que la inmensa mayoría de ocupaciones son de pisos vacíos de bancos y entidades jurídicas, donde la justicia sí tarda más, pero que no crean alarma social salvo si son ocupantes conflictivos. De hecho, la proposición de ley del PP de julio en lo que se centra es en facilitar el desalojo en esos casos. Porque lo otro, echar a un okupa de la casa habitual o de una segunda residencia ya es inmediato con una ley de desalojo exprés de 2018, aprobada precisamente por PP y Ciudadanos, que dejaron fuera del texto los pisos vacíos de los bancos.

 Se maneja una sola fuente del problema, una estadística del Ministerio de Interior. Dice que en el primer semestre de 2020 hubo 7.450 denuncias de ocupación, frente a 7.093 del mismo periodo anterior. Un ligero aumento de 357 más en toda España. El dato que se repite es: hay 41 denuncias al día. Pero 2019 fue igual, 40 al día. Es más, por comunidades, la cifra ha bajado o se mantiene en todas, salvo en cinco. En resumen, no se ha disparado con la pandemia. Sí es un problema que crece desde hace años, bajo Gobiernos de distinto signo. En todo caso el salto más relevante se produjo en 2018, pero no se produjo ningún debate. Por otro lado, desde la proclamación del estado de alarma están prohibidos los desahucios por impago de alquiler, nadie ha perdido su casa aún por esta crisis.

 El siguiente foco de malentendidos es si es difícil o no echar a alguien que se mete en tu piso. Responde el juez Adolfo Carretero, magistrado titular del juzgado de instrucción número 47 de Madrid: “Llevo 27 años en los juzgados y creo que no he visto en mi vida, que yo recuerde, un caso de ocupación de vivienda de un particular, todos son de bancos o entidades. Es mentira que no se pueda actuar. Si el dueño presenta el título de propiedad, es en el acto, desalojo cautelar y en el juicio ya se verá”. Pero también depende del juez que te toque y algunos son más garantistas. Una paradoja es que cuanto más conservador es un juez, más desmiente las tesis de los partidos conservadores, porque son estos magistrados precisamente a quienes menos les tiembla la mano para ordenar desalojos cautelares.

 La asociación de jueces Francisco de Vitoria, perpleja por el revuelo, ha hecho un sondeo en juzgados de toda España, cuenta su portavoz, Jorge Fernández Vaquero: “Todos nos dicen que la legislación ofrece instrumentos de sobra para actuar, no existe ningún desamparo. Eso de que te vas de casa, vuelves y hay gente nunca lo he visto, es excepcional. No tiene sentido, es que los propios okupas buscan casas abandonadas donde tengan menos problemas, por eso van a casas vacías de bancos. Eso tiene menores efectos penales, porque es usurpación, no allanamiento, y además viven más tranquilos”. Esa distinción es clave. Entrar en una vivienda es allanamiento de morada, hasta dos años de cárcel. En un piso vacío de un banco o un fondo buitre, es usurpación, máximo seis meses.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2018 hubo 285 condenas por allanamiento de morada en España, y eso que el dato incluye todos los delitos, no solo la ocupación. Es una cifra estable desde 2013 (315 casos), con un pico en 2016 (357 casos). La usurpación sí es claramente mayor y se confirma como el verdadero foco del problema: 6.028 casos en 2018. Ha aumentado notablemente desde 2013, cuando hubo 1.669 condenas. Pero, por otro lado, la Fiscalía General del Estado señala en su última memoria de 2019: “Como veníamos anunciando en la memoria pasada, si bien se llegó a manifestar como conducta en aumento, asociándose a la situación de crisis económica, este año se puede confirmar, por segundo ejercicio consecutivo, un marcado retroceso (…) Con ello se puede constatar la consolidación de un cambio de la tendencia”.

 Admite que las ocupaciones de pisos de particulares son una minoría. Fuentes de la Policía Nacional estiman que han aumentado las ocupaciones por encargo o para alquilar la vivienda después, así como las que llevan a cabo delincuentes para dedicarla a narcotráfico y prostitución.

Uno de los pocos estudios sobre viviendas ocupadas es del Instituto Cerdà, que en 2017 calculó que eran 87.500 en toda España, dentro de los 3,4 millones de viviendas vacías que hay en España, según el último cálculo del INE en 2011. En 2018 elevó la cifra a 100.000. Su autor, Miguel Hernández, está asombrado del repentino interés mediático por el asunto. En agosto empezaron a llegarle alertas al móvil de que se citaba su estudio: “Si antes de vacaciones me hubieran preguntado si había novedades o motivos para este revuelo te habría dicho que no”. ¿Sus conclusiones del problema? “Prácticamente todos los pisos ocupados son de entidades. La mayoría de los ocupantes son familias vulnerables, por motivos socioeconómicos, y no son conflictivos. En la mayor parte de los casos se resuelve con acuerdos con los bancos. La ocupación es algo negativo para el propietario pero también para el que ocupa, con continua ansiedad, problemas de suministro, precariedad, se suele aceptar una solución”. Espera que la polémica creada sirva al menos para pensar el futuro como sociedad sobre el problema de la vivienda.

Alejandra Jacinto, abogada y portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), cree que la actual alarma no está justificada: “Creo que con la pandemia se ha retomado la idea del derecho a la vivienda y que se debe garantizar, un caldo de cultivo que ha despertado una reacción de intereses políticos y económicos, porque puede haber cambios en la materia. Por ejemplo, el pacto del Gobierno prevé una ley de vivienda a nivel estatal, que nunca se ha hecho. Porque el problema de fondo, del que no se habla, es la dificultad de acceso a la vivienda”.  (...)

Abogados especializados también afirman que muchas veces no es tan fácil echar a un okupa de un piso particular. “La policía solo lo echa si es flagrante y hay vecinos como testigos, no es suficiente el título de propiedad, la clave es pillarlos in fraganti, actuar rápido”, explica Josep Maria Güell, de Hábitat Abogados, despacho de Barcelona del sector inmobiliario. Si no, hay que presentar una demanda y, según el juzgado que toque “para echarlos pueden ser siete meses en Barcelona, o año y medio en Sabadell”. En este caso el problema es la sobrecarga de los juzgados y su falta de medios. Güell opina que está cambiando el perfil, que ahora hay “más jóvenes que piensan que el sistema me lo permite y el sistema ya me sacará, que no es tan grave”. Pide que se apliquen las medidas cautelares cuando hay indicios claros, como el título de propiedad o, al igual que el colegio de abogados de Barcelona esta semana, un desalojo en 48 horas si los ocupantes no consiguen probar con algún papel que mantienen un vínculo con el inmueble. Hábitat tiene este año 10 casos de ocupaciones de pisos particulares, los mismos del año pasado. Güell subraya que en su experiencia sí son “frecuentes”. Cataluña es, con diferencia, la comunidad más afectada, con más de 6.688 denuncias el año pasado, frente a las 1.441 de la Comunidad de Madrid, por ejemplo."                   (Ïñigo Domínguez, El País, 26/08/22)

18.8.22

¿Están falseados los datos de fallecidos por Covid-19 en Madrid? La cifra total de agosto es menor que la de julio... 29/07 → 19.059... 12/08 → 18.991

Luis R. Manzorro @Manzorro_LuisR

#COVID19 Fallecidos en la Comunidad de Madrid (datos de @sanidadgob

29/07 → 19.059 

02/08 → 19.059 

05/08 → 19.050 

09/08 → 19.028 

12/08 → 18.991 

ES UNA PUTA VERGÜENZA

8:38 p. m. · 13 ago. 2022
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"Los últimos datos de fallecidos por Covid-19 en la Comunidad de Madrid, datados el viernes 12 de agosto, han sido protagonistas de un fenómeno difícil de explicar: El número total de muertos a causa de esta enfermedad ha ido disminuyendo con respecto a informes anteriores.

El último dato ha quedado cifrado en 18.991 fallecidos hasta el 12 de agosto, mientras que las cifras del 9 de agosto son de 19.028, las del 5 de agosto, de 19.051, y las del día 31 de julio, de 19.059, lo que refleja una disminución del número total de muertes conforme pasa el tiempo.

El siguiente dato, el del 26 de julio, marcó 19.037 fallecidos, por lo que la progresión inversa comienza en el último dato del pasado mes. Todas las cifras han sido obtenidas, de acuerdo con EPData y Expansión, del Ministerio de Sanidad y del Instituto de Salud Carlos III.

 A su vez, llama la atención que la Comunidad de Madrid, en su último informe epidemiológico semanal de vigilancia del Covid-19, datado el martes 9 de agosto, no computa los fallecidos por Covid-19. El apartado de mortalidad se limita a aportar información sobre fallecidos en la región por todas las causas, sin desglosar datos. Esto es algo que resulta complicado de entender, teniendo en cuenta que estamos ante un informe relacionado con esta enfermedad, y que hace imposible comparar los datos de progresión inversa mencionados con anterioridad.

Con respecto a la reducción de las cifras de mortalidad total, solo existe una explicación lógica: que la diferencia se deba a ciertos fallecimientos que, inicialmente, fueron atribuidos al Covid-19, pero que más adelante fueron relacionados con otras causas. En cualquier caso, refleja un error grave en la gestión de los datos relacionados con el coronavirus. "               (Jesús Rico, El Plural, 15/08/22)