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9.10.15

El 'Grexit' como liberación

"(...) ¿Existía/existe la opción de salirse del euro para escapar del chantaje de los herederos de la Troika? ¿Es la salida de Grecia del euro una estrategia liberadora? Esta pregunta se puede extender al conjunto de la periferia ¿Es más prometedor, para los países de la zona euro, combatir las políticas de austeridad desde fuera del euro?

Las posibles consecuencias del Grexit

Es difícil dar una respuesta totalmente certera a todas preguntas por varias razones. Primero porque no hay precedentes históricos comparables, por mucho que en Argentina sucediera algo parecido en 2001.

Y segundo porque los escenarios complejos son imposibles de anticipar completamente: es imposible contrastar todos los pros y los contras pues hay muchos factores y causalidades contingentes que pueden resultar muy relevantes una vez que interactúan entre sí en una situación fuera de lo común.

Con todo: no todo es especulación e incertidumbre pues sabemos mucho sobre el funcionamiento del sistema financiero y sobre la estructura económica y social griega de forma que se pueden aventurar algunas hipótesis bastante certeras sobre lo que podría llegar -o no- a suceder en Grecia con su vuelta al dracma.(...)

Hay dos escenarios posibles que aglutinan opiniones discordantes: el Grexit entendido como liberación a pesar de todo, y el Grexit entendido como un callejón sin salida y consecuencias potencialmente devastadoras para Grecia y sus ciudadanos.

El Grexit como liberación
En Grecia esta línea argumental es liderada por el ex-Ministro de energía Panagiotis Lafazanis y ha sido apoyada por la mayoría de los parlamentarios de Syriza que se negaron a votar en favor del 3.M (...)

Los que apuestan por un Grexit como estrategia para escapar del dominio neoliberal proyectan el siguiente escenario optimista:

(a) No existe una tercera vía entre seguir como hasta ahora y romper con los acreedores con lo cual no cabe más remedio que apostar por una salida ordenada del euro (por ejemplo C. Lavapitsas).

Esta consistiría no sólo en volver al dracma sino en declarar unilateralmente el impago de la deuda, en una nacionalización de la banca, en el aumento de la presión fiscal sobre los más pudientes, en el control de los grandes medios de comunicación con el fin de ponerle fin a sus actividades corruptas y a su capacidad de manipular a la opinión pública, en la inmediata diversificación de las fuentes de energía, la firma de nuevos acuerdos económicos internacionales así como un importante plan de inversiones para reconstruir el tejido productivo del país creado puestos de trabajo y reconstruyendo así los ingresos del Estado (Dimitris Stratoulis).

Todo esto permitiría poner fin a las políticas de austeridad y restituir los derechos laborales y sociales que sucumbieron a las condiciones del Primer y del Segundo Memorandum.

(b) Hará falta un período de transición que, aun cuando fuera todo lo ordenado posible, obligará a los griegos a hacer sacrificios adicionales.

Sin duda será caótico y duro pero en relativamente poco tiempo va a conducir a una recuperación del crecimiento.

La duración de este período de transición es una cuestión muy sensible pues si se prolonga excesivamente puede generar un cambio brusco en la opinión pública en contra del gobierno y provocar un aumento de los apoyos a la (ultra)derecha en el país. Los que apoyan este escenario citan “varios estudios” -a los que no hemos tenido acceso- en los que se demuestra que dicho período no será más largo de varios meses, si bien el economista jefe del Instituto IFO de Munich Hans-Werner Sinn, neoliberal y firme defensor del Grexit, habla de entre uno y tres años.

Lo “ideal” sería que se produjera una devaluación controlada y moderada, en definitiva un Grexit rápido y ordenado. Sus defensores argumentan, por ejemplo, que con el fin de evitar un desplome incontrolado de la moneda griega el Banco Central Europeo podría intervenir para sostener temporal- y parcialmente la moneda griega con el fin de que no se devaluara por debajo del 30% pues esto podría hacer peligrar los efectos positivos de la operación.

 El economista Kostas Lapavitsas es más optimista pues, según él, sería suficiente una devaluación entre el 15% y el 20% para que se iniciara una espiral de recuperación económica en relativamente poco tiempo.

(c.) La clave de dicha recuperación serían las exportaciones cuyo crecimiento aumentaría exponencialmente como consecuencia de paso del dracma por el euro.

La competitividad de los bienes y servicios aumentará de forma casi inmediata -por eso se parte de un período de transición más bien corto- con lo cual el país accederá en relativamente poco tiempo a una cantidad suficiente de divisas para financiar sus compras en el exterior.

El aumento de las divisas se generarán, sobre todo, con el aumento de la venta de servicios turísticos y de los fletes cuyos precios se harán muy competitivos prácticamente de la noche a la mañana.

El encarecimiento del precio de los productos de importación estimulará, además, la demanda de productos griegos, lo cual representará un acicate para el desarrollo de la producción de las industrias nacionales -sobre todo las del sector energético y las agroalimentarias- con el consiguiente aumento de los puestos de trabajo.

Esta ola de crecimiento facilitará, además, la capitalización de los bancos, provocará una recuperación del ahorro y abrirá la perspectiva de un amplio programa de inversiones públicas y privadas. En resumen: “Transcurridos entre uno y tres años cambiaría el signo de la economía griega y el desempleo empezaría a disminuir” escribe Hans-Werner Sinn pues “Grecia podría vender productos muy baratos en la zona euro así como atraer turistas e inversores”.

(d) En el momento en el que Grecia declarara la cancelación de las obligaciones financieras contraídas con los acreedores internacionales se le cerrarán los mercados financieros.

Esta consecuencia es considerada asumible pues Grecia ya no tendría que utilizar recursos para saldar su deuda y los créditos de emergencia, por ejemplo, concedidos por las instituciones europeas al Banco Central de Grecia y que este les ha prestado a su vez a bancos y a particulares griegos, no serían devueltos.

 Al convertirse de la noche a la mañana en un país mucho más barato y, por tanto, (mucho) más competitivo internacionalmente, volverá a ser atractivo para el capital internacional con lo cual se irán suavizando los problemas de liquidez y financiación exterior.

Es verdad: podría ser necesaria una ayuda financiera internacional para pagar la importación de piezas de recambio y de ciertos medicamentos en los primeros meses. Pero este período no será muy largo y la Unión Europea podría ayudar a la economía griega en este aspecto por razones humanitarias. El país podrá conservar así su patrimonio público pues ya no será necesario privatizarlo con el fin de hacer frente al servicio de la deuda.

(e) Un Tercer Memorandum, como el que ha firmado el gobierno de Tsipras, seguirá recortado la soberanía democrático-parlamentaria de los griegos, un escenario que no se produciría con la salida del euro pues las autoridades europeas ya no podrán intervenir en las decisiones del gobierno griegos: Grecia recuperaría su soberanía económica pero también la soberanía política perdida.

La previsión es que no sólo las clases más castigadas por los memoranda, sino también las clases medias con algún que otro ahorro en el banco, se pondrá detrás de su gobierno para llevar adelante este audaz proyecto de ruptura. Habría una dinámica de unidad nacional que les permitiría a los griegos resistir a las adversidades. (...)" (Armando Fernández Steinko, 30/09/2015)

 Comparar con: El Grexit como callejón sin salida:

 http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com.es/2015/10/el-grexit-como-callejon-sin-salida.html

26.7.15

Tsipras ha perdido una batalla pero no la guerra. Pero, si no cambian mucho las cosas, esta derrota marcaría el punto final del proyecto político de Europa

"La situación creada en Grecia se puede comparar a la liquidación del proyecto de izquierdas en la Francia de Mitterrand a principios de los 80. (...)

 La diferencia con lo que ocurrió en Francia es que su aceptación no va a llevar a un giro estratégico en la política económica de Tsipras: se ha perdido una batalla pero no la guerra.   (...)

 Durante todos estos meses Tsipras ha tocado con maestría los instrumentos disponibles para la parte más débil: ha aprovechado hasta la más pequeña brecha abierta en el bloque opositor -en este caso los miedos de Francia e Italia a Alemania-, ha acumulado argumentos éticos y morales, ha organizado un referendum para reforzar su posición negociadora y ha conseguido colocar  a toda la oposición detrás de él tras la victoria del oxi. No fue, no podía ser suficiente en la coyuntura de las negociaciones. 

No sólo porque Grecia representa una pequeña parte del PIB de la Unión Europea, sino por la histeria con la que algunos gobiernos, entre ellos el español, se opusieron a Grecia pues su triunfo negociador los habría desestabilizado en una suerte de efecto dominó: la posibilidad de un éxito de Tsipras se había convertido en una pesadilla para ellos (Yanis Varufakis). 

Y también porque, tras varios años de austeridad en Alemania, Holanda y Finlandia, la idea de la solidaridad europea ha quedado muy arrinconada y el avance de la ultraderecha es una losa que pesa sobre cualquier gobierno de los países ricos que decida hacerle un guiño a los pobres del sur. 

Es verdad: si no cambian mucho las cosas, esta derrota de Grecia marca el punto final del proyecto político de Europa.  (...)

El socialdemócrata Schröder primero y el demócratacristiano Schäuble después, de los dos partidos que pusieron en marcha el proyecto después de la Segunda Guerra Mundial, son los que lo han enterrado. Las fuerzas europeas de la solidarida (...)"             (Armando Fernández Steinko, 21/07/2015)

11.10.13

La creación de tejido productivo local a pequeña escala podría permitir nuevas combinaciones entre actividades primarias-secundarias y terciarias con capacidad de generación de empleo

"(...) Las sociedades del sur de Europa alberan grandes bolsas de recursos de todo tipo utilizables para una recomposición de su tejido productivo sobre bases social- y ambientalmente sostenibles.

 Muchos de ellos no han sido identificados como tales debido a una determinada forma de entender la modernización, a las condiciones de integración en la Unión Europea y debido al modelo de convergencia nominal impuesto por las políticas económicas nacidas de Maastricht.

 Pero en los veinte o treinta últimos años también se han generado recursos nuevos que, unidos a los muchos de los “tradicionales” que aún persisten, pueden resultar altamente funcionales para la creacion de nuevo tejido productivo más centrado en el trabajo que en el capital.

La primera tarea de las sociedades del sur es, por tanto identificar esas “bolsas” y adquirir conciencia de su valor, de su potencial y de definir políticas económicas destinadas a tratarlas de forma “eficiente y ahorradora”. Algunos son formalizables y cuantificables, otros no, es decir, sólo pueden ser tratados cualitativamente.

La segunda tarea sería la identificar los aspectos que impiden la transformación de este potencial productivo en actividad productiva real (por ejemplo bloqueos legales, falta de cualificaciones, falta de conocimiento del mercado, falta de redes de comercialización, normativa comunitaria, falta de recursos financieros o tecnológicos , insuficiencias en la gestión etc.) así como la definición de una  estrategia para desbloquear la situación y para procurarse dichos recursos necesarios (financieros, tecnológicos, humanos).

La tercera tarea sería el“arracimamiento” o la combinación de todos ellos a partir de la detección de una necesidad o una demanda social insatisfecha -bien posible, bien real. Algunas técnicas como el Quality Function Deployment o los estudios estratégicos realizados por gabinetes especializados, puede ser, aquí, de utilidad.

La transformacion de los recursos potenciales de los que dispone una comarca o una ciudad en tejido productivo efectivo no es sólo un problema técnico sino también político. Las autoridades políticas parecen insustituibles  en el proceso.
 Tienen que organizar un marco institucional, jurídico, fiscal y financiero, aunque tambiéin político destinado a desbloquear las iniciativas. Cada espacio y cada sociedad tiene que hacerlo por su cuenta de acuerdo con sus capacidades, culturas, experiencias etc.. En general,  se puede decir que: 
a.               cuanto mejor informada esté una sociedad sobre sí misma, mejor se conozca y mejor conozca también los que sucede fuera de ella, antes y mejor podrá identificar estos recursos y transformalos en activos productivos;
b.             la organización participativa del proceso, es decir, la inclusión de un número significativo de actores genera un potencial mayor de identificación/aprovechameinto sostenibles de recursos que si lo hace en exclusiva un grupo de especialistas;
c.              La puesta en común de recursos es necesaria para superar la cultura de la pequeña propiedad que representa un impedimento importante a la detección y el parovechamiento de toda clase de recursos. La creación de cooperativas, redes de distribución, bancos de recursos -sobre todo de recursos técnicos o de consultoría- parece imprescindible. 
d.             Muchos procesos de recomposición de tejido productivo pueden y deben iniciarse al margen de la grandes políticas económicas. 

Dos ejemplos:

 1. Un pueblo hoy ciudad-dormitorio

 Un pueblo próximo a Madrid con ingentes recursos forestales y una envidiable riqueza ornitológica, una producción olivarera tradicional de alta calidad y varias variedades autóctonas de uva muy valorada en tiempos pasados, se sorprende cada vez que ornitólogos extranjeros vienen de visita simplemente para observar aves, cuando averiguan que su uva ha servido para producir vinos blancos a la casa real desde el siglo XVI o cuando su aceite gana concursos internacionales. 

No hay una infraestructura apropiada para atender a este turismo ornitológico (excepto un hotel caro y poco conectado con la naturaleza). los caminos forestales sólo son utilizados por las motos deportivas provocando incendios periódicos, la cooperativa de vinos intenta competir en precio con las grandes bodegas de Valedepeñas que producen un vino más barato pero de peor calidad y el molino de aceite de propiedad cooperativa, apuesta por exprimir la oliva en caliente sacrificando la calidad en favor de la cantidad. 

El principal problema de esta localidad no es la falta de recursos, sino la falta de conciencia del potencial de desarrollo basado en su aprovechamiento que incluyen otros problemas no estrictamente económicos que empujó a su alcalde a transformarla en ciudad dormitorio para personas con trabajo en Madrid y a apostar masivamente por un sector de la construcción altamente agresivo con el paisaje y los recursos no renovables.  (...)

2. La ruta de la Mesta

El Camino de Santiago se ha convertir en una forma sostenible y barata de turismo basada en la práctica del ejercicio físico, el disfrute de la naturaleza y el descubrimiento del acerbo cultural del país. Sus principales beneficiarios son las clases con menos recursos y los municipios apartados que se benefician de unos ingresos modestos aunque relativamente regulares. 

Este formato podría servir para desarrollar un "CAMINO DE LA MESTA", algo así como una versión laica del Camino de Santiago basada en el aprovechamiento y  la recuperación de recursos culturales y ambientales -tangibles e intangibles- acumulados a lo largo de miles de años de vida natural y de cientos de años de vida social asociado a la actividad ganadera extensiva. 

La idea es diseñar una serie de rutas que sigan la trayectoria de las viejas cañadas, es decir, de sudoeste (campiñas extremeñas) a nordeste (pastizales sorianos) y que atraviesan varios cientos de kilómetros peninsulares; de crear pequeños alojamientos e infraestructuras rurales para los caminantes; de recuperar la fauna y la flora que ha proliferado históricamente alrededor de la ganadería; de recuperar tradiciones populares no tangibles, pero también edificios, pueblos abandonados, tecnologías e infraestructuras relacionadas con la rica cultura de la mesta, algunas de ellas potencialmente utilizables para generar tejido productivo adicional. (...)

Además, la posible creación de tejido productivo local a pequeña escala pero muy repartido podría permitir nuevas combinaciones entre actividades primarias-secundarias y terciarias con capacidad de darle una vida mínimamente diga a no pocas familias.

 La ventaja con respecto al Camino de Santiago es que, no sólo no le hace la competencia, sino que por razones de estacionalidad, geográficas o incluso "culturales" representa un complemento de aquel (las cañadas sorianas son una buena alternativa para el verano, las campiñas extremeñas para el invierno). 

La hoja de ruta sería, por ejemplo: 

a.) sentar a las administraciones potencialmente afectadas e interesadas, 
b.) crear un comité  técnico- y científico, 
c.) ganar la participación del tejido ciudadano activo -asociaciones culturales locales, iniciativas- 
d.) crear un comité estatal de coordinación en el que estén representados municipios, consumidores, ofertantes de servicios y comunidades autónomas etc.   

Los recursos financieros requeridos son escasos, las competencias técnicas y manuales más que abundantes. 

Las sociedades del sur han apostado por una modernización basada en un modelo insostenible de integración europea. Es verdad:  no sólo han obtenido desventajas de él pues ha generado muchos recursos nuevos. Sin embargo su  resultado a medio plazo ha sido devastador. (...)

El objetivo principal es desarrollar los mercados locales, aunque no se puede descartar un aumento de las exportaciones basado no tanto en una competencia en salarios, como en activos y recursos hoy no identificados: la propuesta del Camino de la Mesta podría atraer, por ejemplo, a no pocos visitantes extranjeros.  (...)"            ('Crear capacidades productivas usando recursos endógenos', de Armando Fernández Steinko, 02/10/2013)

10.10.13

Las redes tradicionales de socialización (familia, vecindario) amparan la sostenibilidad de los sistemas productivos locales, que pueden generar mucho empleo

"(...) Hoy, el sistema financiero español está al servicio del reflotamiento de las instituciones financieras y no al servicio de la creación de tejido productivo sostenible y empleo. No hay perspectiva de que cambien estas políticas europeas a corto plazo, especialmente tras el cambio electoral en Alemania

 ¿Qué puede hacer el sur de Europa aquí y ahora para, al menos, suavizar la gravedad de la situación? Nuestra propuesta es la siguiente: los países de la periferia europea tienen que echar mano de sus propios recursos. 

Para ello deben aprender a identificarlos y su potencial productivo, así como arracimarlos para impulsar una dinámica de creación de empleo social- y ambientalmente sostenible.  

 Porque no todo ha sido destrucción. Treinta años de Estado del bienestar han generado una fuerza de trabajo altamente cualificada y motivada. La inversión estranjera ha traido a España procedimientos organizativos de última generación, tecnologías punteras, servicios especializados e inversiones en capital fijo demandantes y al mismo tiempo generadoras de una “inteligencia colectiva” (general intellect: Marx) que nunca habían existido antes. (...)

Dada la escasez de recursos financieros, el elevado  desempleo y debido también al hecho de que la mayoría de los recursos giran alrededor de las personas y sus relaciones sociales (“capital humano”) la (re)combinación productiva de dichos recursos tendrá que ser más intensiva en trabajo que en capital. 

Esto potenciaría su efecto multiplicador sobre el conjunto de la economía por unidad de capital invertido, colocaría a las personas y la organización en el centro de las estrategias productivas, y obligaría a hace un uso pragmático de la tecnología basado menos en su carácter “novedoso”  que en su eficiencia definida ahora de forma más global. 

 Los principales destinatarios no son tanto los mercados internacionales como los espacios económicos locales, si bien no se puede descartar la posibilidad de una expansión exterior parcial. 

 Los que interesan aquí son aquellos potencialmente transformables en nuevas actividades productivas,  que han sido generado de forma endógena o que, una vez adquiridos de fuera, han perdido su valor de adquisición a causa de la crisis, del cambio sectorial o del fracaso de una determinada inversión. S

e pueden ordenar en varios grupos en función de al menos, tres criterios: por los espacios en los que fueron creados, por su valor económico o no y por el efecto de su consumo. (...)

Sin embargo, el acceso tardío a la modernidad capitalista ha preservado amplias extensiones de terreno de su colonización económica y hoy tiene España una de las superficies más importantes de parques naturales, de zonas de “Red Natura” y uno de los porcentajes de endemismos más importantes de Europa. 

La precaridad de los sistemas institucionalizados de bienestar en los países del sur, la fuerte presión competitiva de los grandes productores del norte y la propia lógica de la vida cotidiana ha preservado  las redes tradicionales de socialización (familia nuclear y extensa, relaciones comunitarias y de vecindario etc.) de su destrucción. 

Todo lo contrario: han resultado ser altamente funcionales para el mantenimiento de la cohesión social, para la sostenibilidad de una parte de los  sistemas productivos locales  y, en definitiva, para hacer frente a la rápida exposición de sus sociedades a la economía neoliberal internacional. 

La individualización y la economización de las relaciones sociales propias del neoliberalismo se han podido mantener a raya gracias a la preserpvación de este tejido (comunismo familiar, empresas privadas o cooperativas organizadas alrededor de redes familiares y comunitarias, redes sociales locales muy tupidas etc.), tejido que los gobiernos conservadores no han dudado en apoyar combinando dicho apoyo con políticas radicales de liberalización conquistando así mayorías parlamentarias imporatntes. 

 Algunas comarcas de Andalucía, de Extremadura y de Canarias con tasas de desemplo por encima del 30%  serían hoy socialmente irrespirables si no fuera por la preservación de estas estructuras. 

Muchos de los recursos generados en estos espacios  pueden resultar hoy funcionales para la recomposición de un (nuevo) tejido producto: generan confianza y “crédito”, mejoran la comunicación, facilitan la cooperación, suavizan los efectos destructivos del mercado., pueden ser una fuente inédita de conocimientos, de estrategias productivas y de procedimientos organizativos o proponen sistemas de conexión sociedad-naturaleza altamente sostenibles.
 La adaptación de muchos saberes hacer tradicionales, por ejemplo, ha servido históricamente para crear sistemas productivos tecnológicamente.   (...)
Acompañé "a un pequeño grupo de ingenieros japoneses interesados en localizar hornos tradicionales para la fabricación de grandes tinajas de barro utilizadas para la vinificación. 
Dichos ingenieros estaban muy interesados en tomar contacto con alfareros tradicionales porque los conocimientos científico-técnicos especializados eran insuficientes para la manejar los procesos de cocción de grandes masas de barro en hornos industriales sin arriesgar su cuarteamiento. 
El elemento crítico era la sutil modulación de la temperatura durante el proceso de cocción, modulación de la que, aparentemente, eran maestros los antiguos artesanos españoles. " (..)


El modelo de desarrollo oriental se basa, en gran medida, en esta capacidad de asimilación y de adaptación de conocimientos generados en espacios tradicionales a los procesos productivos modernos.  Ejemplos parecidos se podría encontrar, también, en el sector de las transformación de alimentos que pueden nutrirse de una rica y diversa tradición culinaria. (...)

Hay muchos recursos que se han ido conformando en los espacios premodernos de la sociedad sin que nadie haya reparado en ellos o los haya identificado como tales o lo haya hecho en un sentido simplificado  (flora y fauna, acerbo culinario, tradiciones culturales, técnicas agrícolas y ganaderas etc.). 

Esto no afecta sólo a tecnologías, herramientas, propiedades naturales o paisajes sino también a cosas más difíciles de indentificar como las relaciones sociales (relaciones entre personas y empresas, espacios de comunicación laboral, grupos de trabajo, confianza acumulada etc.) 

Así, por ejemplo: la participación ciudadana no se adquiere en el mercado, no hay que “pagar por ella”, no es posible imputarle un valor económico pero puede tener importantes consecuencias económicas. Bien en las empresas (las empresas participativas suelen ser más eficientes a largo plazo y en un sentido más completo) bien en el espacio público. 

Por ejemplo: el control de ciertos delitos económicos muy costosos para la sociedad -la corrupción o la financiación ilegal de partidos- se mantienen mejor a raya a través de la participación  ciudadana en la vida social.

 Esto permite preservar mucho mejor recursos públicos escasos (por ejemplo recursos administrativos, urbanísiticos o dinero público en general), todos ellos imprescidibles para generar tejido productivo. Identificar relaciones sociales, culturas organizativas, saberes hacer no formalizados etc amplía las posibilidades de crear nuevo tejido productivo.(...)

 Las cualificaciones adquiridas en sistemas educativos reglados (especialidades teóricas, técnicas y aplicadas), pero también aquellas otras acumuladas informalmente a lo largo de la vida laboral y que, sin resultar valorables económicamente en sí mismas potencian el “valor económico” de las cualificaciones regladas. 

El desempleo las ha expulsado de la actividad productiva, pero eso no quiere decir que las haya destruido si bien se van debilitando a medida en que va alargándose la situación de desempleo. (...)

La instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo en España, y sin tener que realizar apenas inversiones, al menos 300.000 puestos de trabajo directos (...) 
Algo parecido se puede hacer en el sector de la construcción que, impulsado por normativas de obligado cumplimiento destinadas a mejorar la eficiencia energética de edificios, podría generar una gran cantidad de empleo local ya perfectamente cualificado y sin necesidad de realizar inversiones importantes. 

A este grupo de recursos vaporables económicamente se puede sumar el de los solares, terrenos y edificios ya rectificados o construidos, pero que no tienen ningún aprovechamiento en la actualidad. La creación de huertos urbanos, destinados a satisfacer necesidades inmediatas de la población, es un buen ejemplo. (...)

Numerosas comarcas españolas tienen un enorme potencial forestal que no se presta a su explotación industrial a gran escala (por ejemplo para la fabricación de papel o de muebles). 

 Por otro lado, las instalaciones de combustión con una potencia térmica nominal superior a 20 MW eran en 2008 responsables del 21,7% de las emisiones con efecto invernadero de forma que su sustitución por sistemas descentralizados de generación reduciría la factura energética responsable de una buena parte del déficit comercial del país. 

Esto contribuiría a reducir las emisiones de gas invernadero a un ritmo de 4 toneladas de CO2 por cada 4 kw de potencia instalada, podría generar, con políticas de concienciación, una caída drástica del gasto energético de instituciones, familias y PYMES, y reduciría la dependencia de la sociedad de las multinacionales de la energía. 

Pero no sólo. Además crearía un número importante de puestos de trabajo estables en los entornos locales, vinculándolos al tratamiento sostenible de los recursos  forestales locales  (...)

 Es altamente significativo, pro ejemplo, que los bosques menos afectados por los incendios son los de la provincia de Soria. Razón: su madera, de alta calidad crea miles de puestos de trabajo locales y la propiedad de los bosques sorianos no es privada sino comunal. (...)

La participación en el trabajo es una poderosa fuente para la reproducción de capacidades productivas mientras que las estructuras autoritarias sólo sirven, como mucho, para preservarlas sin hacerlas crecer.  

 La exposición universal celebrada en Sevilla en 1992 obligó a la formación de numerosos grupos y equipos de trabajo especializados en varias especializadas  (contrucción, telecomunicaciones, transporte, logística etc.), con buenas conexiones nacionales e internacionales, y que dieron excelentes resultados. Tras la clausura de la Expo estos equipos fueron disueltos( ...)

las autoridades no supieron identificar este recurso que desapareció en el momento mismo en el que se disolvieron los grupos. (...)"             ('Crear capacidades productivas usando recursos endógenos', de Armando Fernández Steinko, 02/10/2013)