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21.11.25

“El franquismo hizo con el hambre lo mismo que Netanyahu en Gaza”... La dictadura hacía lo mismo que está haciendo ahora Netanyahu en Gaza: aquí entra la ayuda humanitaria que diga yo, y la damos nosotros como queramos y donde queramos, para mover a la población a un lado o al otro, o decidiendo que coman estos y que no coman los otros, por eso desincentivó la ayuda de los cuáqueros, que acabaron yéndose del país. El franquismo les hizo la vida imposible... Hubo un intento de la Cruz Roja americana de enviar no sé si veinte mil cajas de leche en polvo, y Serrano Súñer lo rechaza ¡La gente se estaba muriendo de hambre, literalmente! ¿Qué pasaba? Que Serrano era un pronazi que quería que España entrara en la guerra, y una ayuda de la Cruz Roja estadounidense resultaba problemática... En la corrupción del hambre está implicado desde el propio Franco, cuando vende de estraperlo el café que le mandan de Brasil, hasta su hermano, sus ministros… En España, la inflación era tan grande, los precios del mercado negro eran tan altos, que mucha gente no podía acceder a alimentos que sí había, pero no se encontraba, y los tenías que comprar de estraperlo. Mucha gente se murió de hambre porque no podía pagar esos precios... Las autoridades franquistas de Álava llegaron a decir literalmente: “Si estos desgraciados comieran, el número de protestas aumentaría, pero de momento los estómagos vacíos mantienen a la gente callada”. Los hambrientos pueden hacer una revolución; los famélicos, no... mi bisabuela compraba un pan para sus cinco hijos, se lo daba y solo comía lo que ellos dejaban: si eran nada más que unas pocas migas, esas pocas migas era lo que comía... a Miguel Hernández el régimen le ofreció muchas veces una reducción de condena o incluso ser liberado si escribía poemas a favor del franquismo. Miguel Hernández siempre dijo que no. En su hambre mandaba él. Cuando muere de hambre y enfermedad, su familia no lo puede velar porque en el cementerio, en 1942, todavía estaban fusilando gente. Las dos violencias coinciden en el tiempo (Miguel Ángel del Arco)

 "Dice el historiador granadino Miguel Ángel del Arco Blanco en el epílogo de La hambruna española (Crítica, 2025) que «lo que sucedió en la posguerra española no fue solo hambre, sino una auténtica hambruna homologable a las acaecidas en Europa y en el mundo. Pese a la negación de su existencia por parte del franquismo, este libro prueba que tuvo lugar, la identifica, explica sus causas, quiénes fueron sus víctimas y cuáles fueron sus consecuencias».

El libro tiene todo lo que debe tener uno de historia: documentación y rigor, pero también pasión humanista. En él habla Del Arco, pero se escucha también la voz de los hambrientos de 1939-1942 y 1946, un ciclo atroz que segó las vidas de más de 200.000 españoles. El franquismo pudo evitar esas muertes, pero no quiso. Charlamos por teléfono con el autor.

Miguel Ángel: con tu libro, ha sido la primera vez que he leído llamar “hambruna” al hambre española de los años cuarenta. Argumentas muy convincentemente por qué hay que hacerlo así. Pero la primera aportación novedosa del libro es esa: su mismo título, ponerle nombre a lo que no lo tenía, una hambruna como la irlandesa, la bengalí o la ucraniana.

Esa es la principal aportación del libro, sí: releer todo lo que pasó en los años cuarenta e identificar y explicar que esto fue una hambruna con unas características muy similares a las que vivió Europa en el siglo XX o el XIX.

Una hambruna deliberada, que podía haberse evitado, pero el franquismo no quiso evitar.

Generada por manos humanas, sí; por decisiones políticas, igual que las grandes hambrunas del siglo XX: la Gran Hambruna de Mao en China, el Holodomor ucraniano, otras hambrunas que tuvieron lugar en la Unión Soviética, la hambruna de los Países Bajos o antes la irlandesa. Siempre hay condicionantes, pero las decisiones políticas fueron claves en fomentarlas y, una vez que llegaron, en agravarlas.

Un ejemplo elocuente de las varias maneras con las que el franquismo provocó el hambre es aquella pugna de entonces entre el Auxilio Social de Mercedes Sanz-Bachiller y la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera. El Auxilio Social, con ser una institución fascista, tenía una mayor honestidad humanitaria: dar de comer a quien fuera y como fuera. La SF, en cambio, condicionaba el reparto de alimento a criterios políticos y de adoctrinamiento. Y acabó ganando la partida.

Mercedes Sanz-Bachiller, que evidentemente tenía una ideología fascista, estaba más cercana al Auxilio de Invierno nazi y consideraba que lo importante era asegurar el alimento para todos los españoles, a cambio de nada, bajo un principio de justicia. Pero esa batalla, como bien dices, la gana Pilar Primo de Rivera, que es una Falange mucho más conservadora, menos revolucionaria, si me permites el término, y que considera que el reparto de alimento es un gran instrumento para adoctrinar y reeducar a los españoles.

Sus usuarios son fundamentalmente los vencidos y sus hijos. Y para Pilar Primo de Rivera, lo importante no era darles comida, sino que hubiera una serie de rituales alrededor: el rezo antes y después de comer, los retratos de Franco y José Antonio y toda otra simbología en las paredes, los himnos… Los vencidos no querían enviar a sus hijos al Auxilio Social, porque eran conscientes de que era eso: un espacio de adoctrinamiento. Aquellos que habían dado un golpe de Estado y habían provocado la guerra civil, ahora utilizaban el alimento para reeducar a sus hijos. Muchos acabaron enviándolos allí con muchísima pena, porque estaba la vida de sus hijos en juego. En el libro recojo un poema demoledor sobre esto.

Hay mucha poesía, en el libro. Es otra de sus virtudes. ¿A qué poema te refieres ahora?

A ese poema de Joan Margarit que se titula Casa de misericordia y que recrea a una mujer a la que han fusilado a su marido y que tiene que escribir una carta pidiendo por favor que acojan al niño en el Auxilio Social. Es desgarrador y recrea perfectamente lo que tuvo que ser aquello. No obstante, había diferencias. En el libro también comento que el propio régimen reconocía que había comedores del Auxilio Social donde comían vencidos e hijos de vencidos y comedores de Auxilio Social adonde no iban hijos de vencidos, y en estos últimos se daba más comida; o cómo los propios funcionarios decían: “Primero, que coman estos, y luego los otros”. La victoria marcó al país profundamente.

[Buscamos el poema de Margarit en el libro al transcribir la entrevista. Dice así: “El padre fusilado. / O, como dice el juez, ejecutado. / La madre, ahora, la miseria, el hambre, / la instancia que le escribe alguien a máquina: / Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal, / Solicito a Vuecencia poder dejar a mis hijos / en esta Casa de Misericordia”.]

El libro desacredita los tres o cuatro mitos con los que el franquismo trató de excusar el hambre y su responsabilidad en ella. Uno de ellos es el ostracismo internacional. A la dictadura se le ofreció ayuda cuantiosa que rechazó. 

Es uno de los puntos del libro de los que más orgulloso estoy. Sí: el franquismo puso la ideología por encima de la necesidad. Por un lado, quería monopolizar la ayuda humanitaria que se diera, y entonces desincentivó la de los cuáqueros, que acabaron yéndose del país. El franquismo les hizo la vida imposible y acabaron yéndose. Eso me sorprendió. La ayuda debían prestarla el Auxilio Social y Falange. Cada vez que se conquistaba una ciudad durante la guerra, aparecían sus chicas dando pan. La dictadura hacía lo mismo que está haciendo ahora Netanyahu en Gaza: aquí entra la ayuda humanitaria que diga yo, y la damos nosotros como queramos y donde queramos, para mover a la población a un lado o al otro, o decidiendo que coman estos y que no coman los otros.

A veces se condicionaba la aceptación de alguna oferta de ayuda internacional a eso: me mandáis las cajas de alimentos, pero las reparto yo, con mis Cara al sol y mis retratos de Franco. Pero es que otras ofertas directamente se rechazaron.

Hubo, por ejemplo, un intento de la Cruz Roja americana de enviar no sé si veinte mil cajas de leche en polvo, te hablo de memoria. Media el embajador en Washington, Cárdenas, y es curioso cómo Serrano Súñer lo rechaza. Responde que gracias, pero que la situación de hambre en España no es para tanto. ¡La gente se estaba muriendo de hambre, literalmente! ¿Qué pasaba? Que Serrano era un pronazi que quería que España entrara en la guerra, y una ayuda de la Cruz Roja estadounidense resultaba problemática en ese sentido. Puso el interés de los ciudadanos por debajo del interés político del régimen.

Te ocupas en el libro de otra dimensión del franquismo en la que hacemos poco énfasis: su profundísima corrupción. El dictador y el régimen propagaron de sí mismos una imagen de austeridad y falta de ánimo de lucro que cuesta poco trabajo demostrar que era falsa. Pero la propagaron con tanto ahínco que ese mito sigue permeando incluso a gente de izquierdas que, cuando piensa en la dictadura y habla de ella, se fija sobre todo en su carácter represivo, y pocas veces en su carácter corrupto. Eso también jugó un papel en la hambruna.

Bueno, es que ya está bien. Clama al cielo. No lo digo yo, lo dicen los teóricos políticos, los economistas, los sociólogos… Las dictaduras siempre son más corruptas que las democracias, porque no hay transparencia, ni división de poderes, ni rendición de cuentas. La cosa se cae por su propio peso. ¿Por ser españoles tenemos una historia exclusiva? Para nada. Está demostradísimo que la cultura del franquismo era el pelotazo. Tenemos escándalos desde los años cuarenta hasta poco antes de la muerte de Franco, en la etapa del desarrollismo. Y en los cuarenta se juega con el hambre del prójimo, sí.

En la corrupción del hambre está implicado desde el propio Franco, cuando vende de estraperlo el café que le mandan de Brasil, hasta su hermano, sus ministros… Cuando le dicen a Franco que el general Saliquet tiene una fábrica de jabones clandestina, en la que usa grasas de estraperlo, dice: “A mí dejarme en paz”. Esa permisividad era una forma de comprar a los gobernadores civiles. El de Mallorca acabó siendo cesado y hasta se tuvo que ir al exilio, de la que había montado. Los alcaldes, los falangistas, todo el mundo está comprado, de arriba abajo. Y todo el mundo apoya el régimen de Franco, que reparte el botín y les permite que hagan su agosto.

Amartya Sen ya lo demostró hace tiempo estudiando la hambruna bengalí: el problema de la hambruna no es que no haya comida; es que la hay, pero la gente no puede acceder a ella. En España, la inflación era tan grande, los precios del mercado negro eran tan altos, que mucha gente no podía acceder a alimentos que sí había. Con un jornal de jornalero de seis pesetas al día, alimentar a tu familia era complicado si el pan oficial valía dos pesetas, pero ni siquiera lo encontrabas, y lo tenías que comprar de estraperlo a cuatro o cinco veces más el precio original. Imagínate lo que era eso. Mucha gente se murió de hambre porque no podía pagar esos precios.

Tener a la gente hambrienta también servía para aplacar el descontento. Las autoridades franquistas de Álava llegaron a decir literalmente: “Si estos desgraciados comieran, el número de protestas aumentaría, pero de momento los estómagos vacíos mantienen a la gente callada”. Los hambrientos pueden hacer una revolución; los famélicos, no.

Lo dice al final de sus memorias un preso republicano al que cito en el libro, Eduardo de Guzmán. El pasó por el campo de Los Almendros, en Alicante, después de haber pasado por el de Albatera. Era un periodista anarquista, muy formado, muy consciente políticamente. Reflexiona que el hambre deshumaniza, convierte a las personas en bestias, y dice: la revolución de los hambrientos se acaba en la panadería de la esquina. Demoledor.

Una cosa que yo quería con el libro también era tirar abajo los muros de las cárceles y los campos de concentración. Esa gente sufrió la hambruna especialmente. El caso de Miguel Hernández es especialmente significativo. A mí me llamó mucho la atención cómo la represión, la violencia física, se cruzaba con el hambre. También lo cuento ahí: cuando Miguel Hernández –una víctima más de la hambruna, que al estar debilitado primero tiene tifus y luego la tuberculosis que lo mata; todas las caras de la hambruna pasan por este hombre cuya hambre se reflejó también en su poesía–, cuando Miguel Hernández, digo, muere, su familia no lo puede velar. Lo llevan al cementerio, pero no lo pueden velar, porque en el cementerio, en 1942, todavía estaban fusilando gente. Las dos violencias coinciden en el tiempo.

Yo no sabía, y lo he leído en tu libro, que a Miguel Hernández el régimen le ofreció muchas veces una reducción de condena o incluso ser liberado si escribía poemas a favor del franquismo. El régimen no quería otro García Lorca, otro mártir, y pensaba que incluso podía aprovechar el talento de este otro poeta a su favor. Miguel Hernández siempre dijo que no. En su hambre mandaba él.

Sí. Es una cosa que, ¡fuf!, pone los pelos de punta. Los momentos más especiales para mí al escribir este libro fueron esos; descubrir todo eso. Cómo empezaron a visitarlo amigos como Cossío o Almarcha, que incluso al borde de la muerte le ofrecieron ser trasladado al sanatorio de tuberculosos, y cómo él se mantuvo en sus trece, con esa integridad. Es otro caso en el que ves que lo que pasaba con esta gente era una decisión completamente deliberada.

Otro de los mitos del franquismo sobre el hambre que desacreditas es el de la “herencia recibida” de “los rojos”. La destrucción causada por la guerra –una guerra que, en todo caso, no empezaron los rojos– no fue tanta como se cree.

No, no fue tanta. Eso requeriría solo un libro. Yo he bebido del trabajo de muchísimos historiadores; no me lo estoy inventando. Ya se ha demostrado que tanto la industria, como la agricultura, como incluso la marina mercante, no sufrieron tanto. Cuando cae el Frente Norte, los republicanos no destruyen la industria del País Vasco y Asturias, ni los franquistas la han bombardeado. Lo mismo pasa en Cataluña: cuando se van los republicanos, no destruyen tejido industrial. Por lo tanto, esa no es una explicación del hambre.

En cuanto a la agricultura, el bando franquista no pasó hambre. De hecho, hay muchas provincias que fueron las más castigadas por el hambre –Cádiz, Huelva, las extremeñas…– que durante la guerra estuvieron en manos franquistas. Así que no es razonable echarle la culpa a los republicanos. La destrucción afectó sobre todo a la vivienda, y los que más la pagaron fueron las clases bajas, claro.

Lo que yo digo es que la guerra no puede ser obviada, pero que el factor principal es posbélico. Son esos hombres y mujeres que se van al exilio, que son castigados, que acaban en campos de concentración y cárceles, etcétera, etcétera, y que dejan de producir, por ejemplo. También hay otra cosa: el bando republicano sí pasó hambre, sobre todo desde el año 38. No hubo hambruna, pero sí hambre, y eso preparó los cuerpos para que, cuando la hambruna llegara, fueran más vulnerables. La guerra es importante para explicar la hambruna, pero con la guerra solo no se explica todo lo sucedido durante más de una década, en un país cuya economía no levanta cabeza. Si lo comparas con otros países, ves que en Francia y Alemania, después de la segunda guerra mundial –que sí lo arrasó todo–, la industria ya funciona a pleno rendimiento al segundo año.

El libro también está lleno de historias personales, extraída de esa memoria oral que guardó el recuerdo de aquella hambruna silenciada. Todos –al menos todos los que tenemos un árbol genealógico poblado de pobres y vencidos– hemos escuchado alguna de esas historias. En mi familia se cuenta que mi bisabuela compraba un pan para sus cinco hijos, se lo daba y solo comía lo que ellos dejaban: si eran nada más que unas pocas migas, esas pocas migas era lo que comía. Y que un día uno de los niños se comió un pan entero que encontró desatendido, y aunque había dejado sin comer a sus padres y sus hermanos, su madre no fue capaz de reñirle. Venimos de ahí.

Esa memoria ha estado flotando en distintas generaciones. Lo ves en la literatura, el cine, las novelas, la poesía… Y también en todos esos testimonios. Yo he entrevistado como a veinte personas, y cuentan cómo el hambre se convirtió en algo esencial, y cómo las mujeres fueron claves para sacar a la familia adelante y conseguir suficiente para comer. Todos aquellos platos imposibles, inventados, todas esas maneras de llamar de una forma normal a algo que no era normal, para poder comérselo. Los derivados, los animales que no formaban parte de la dieta y de repente tuvieron que formar parte. 

«Dar gato por liebre» es una expresión que viene de esa época.

Eso es. Y mira, aquí ves también dos cosas. La historia siempre es compleja. Ves cómo las sociedades, a veces, saltan por los aires; cómo el hambre deshumaniza y cómo a veces hay incluso robos dentro de la propia familia, o entre amigos. La situación tuvo que ser extrema. Pero también surge la solidaridad. Escuché muchas historias de padres que comían después de los hijos, o lo contrario: el padre era el primero que comía, porque era el que traía el salario y tenía que estar fuerte, y los demás se repartían lo que quedaba.

Las madres siempre se sacrificaban: ese es un patrón constante, lo ves una y otra vez. O los presos: encontré un caso de unos presos padre e hijo, que el padre renunció a comer en favor del hijo, porque no había suficiente, y cuando el padre se debilitó y el hijo quiso hacerlo al revés, renunciar a comer él para que comiera el padre, ya no pudo, porque la situación del padre había degenerado ya demasiado, y se murió. 

Todas esas cosas son alucinantes y demuestran que también hay solidaridad. Entre familiares o dentro de las comunidades; la gente que pasaba por las casas a pedir comida y se la daban, o la gente que compartía o que fiaba para que se pudiese comer. Esas historias de superación personal y comunitaria merecían ser contadas. Muchos españoles estuvieron a la altura, y si no lo hubieran estado, habría habido muchas más víctimas. Esa historia que me cuentas encaja como un guante en todo esto.

La hambruna se acabó. Pero dejó una estela. Siempre he pensado que, detrás de ese mito popular entrañable de la abuela que te atiborra de comida, que a todos nos arranca una sonrisa, había algo muy siniestro. Esa abuela pasó hambre y se le quedó para siempre, grabada en la cabeza, la idea de que, cuando se puede comer, tienes que comer todo lo que puedas, porque nunca sabes si mañana podrás.

Es que es curioso, ¿no? Siempre hemos tenido ese latiguillo, y en el fondo pensábamos “qué pesada la abuela”. No nos dábamos cuenta de lo que había detrás, que era un sufrimiento y una superación y en el fondo un amor a nosotros. Yo recuerdo a mi madre llenando la despensa con cosas que no necesitaba. O el gesto este que rescata Almudena Grandes en una novelilla que se llama Los besos en el pan, que yo compré esperando algo sobre la posguerra, pero que en realidad son historias de la crisis de 2007. La introducción es una auténtica maravilla y cuenta lo de los besos en el pan cuando se caía al suelo. Mi abuela lo hacía. Lo cogía del suelo, le daba un beso y te lo daba, como diciendo: “Ya está bendecido”. No se podía tirar absolutamente nada. " 

(Entrevista a Miguel Ángel del Arco, Pablo Batalla Cueto ,  La Marea, 18/09/25)

27.10.25

El plebiscito de la crueldad: Milei gana, Argentina pierde... Un país exhausto que, a falta de esperanza, vota obediencia... La inflación ha bajado, sí, pero lo ha hecho a costa del empleo, del salario y de la dignidad... En nombre del orden y del mercado, se ha consolidado la pedagogía de la resignación. El mensaje es simple y brutal: si pasas hambre, aguanta; si pierdes el trabajo, es por tu bien; si tu hijo deja la escuela, es porque el Estado ya no puede mantener “parásitos”. La narrativa del sacrificio ha sido tan repetida por los medios afines que ha dejado de parecer crueldad para presentarse como sentido común... Nunca en democracia el hambre había sido tan funcional al poder... Los medios aliados al poder ultraliberal hablan de “madurez ciudadana”. En realidad, lo que hay es una población traumatizada por años de inflación, corrupción y desencanto. Una sociedad agotada que se aferra al verdugo porque promete castigar a todos los demás. Lo que Milei ofrece no es libertad, sino venganza: contra el Estado, contra los sindicatos, contra los pobres que molestan, contra la política que no funcionó... El hambre ya no es consecuencia: es estrategia. El dolor, una herramienta. La democracia, un decorado (Spanish Revolution)

 "LA DEMOCRACIA SECUESTRADA POR EL MIEDO

El 40% de los votos. 92 diputados. Un país exhausto que, a falta de esperanza, vota obediencia.
La Libertad Avanza ha ganado las elecciones legislativas argentinas y ha conquistado incluso Buenos Aires, el histórico bastión del peronismo. Un resultado que no se explica por convicción sino por agotamiento. No es una victoria del consenso, sino del miedo.

El de Javier Milei no es un triunfo político, sino psicológico. Ha logrado convencer a millones de argentinas y argentinos de que el sufrimiento es una virtud, de que el ajuste es una forma de redención y de que el dolor colectivo es un sacrificio necesario para la “grandeza nacional”. La inflación ha bajado, sí, pero lo ha hecho a costa del empleo, del salario y de la dignidad.

En nombre del orden y del mercado, se ha consolidado la pedagogía de la resignación. El mensaje es simple y brutal: si pasas hambre, aguanta; si pierdes el trabajo, es por tu bien; si tu hijo deja la escuela, es porque el Estado ya no puede mantener “parásitos”. La narrativa del sacrificio ha sido tan repetida por los medios afines que ha dejado de parecer crueldad para presentarse como sentido común.

La economía se estabiliza, pero la sociedad se desangra. Los comedores populares se multiplican, los alquileres se vuelven impagables y los hospitales carecen de insumos básicos. Pero Milei celebra el “punto bisagra” de su gobierno rodeado de banderas, como si la patria se construyera sobre cadáveres económicos.

Mientras tanto, la oposición intenta recomponer sus ruinas. Axel Kicillof advirtió desde La Plata que “se han perdido empleos, cierran empresas todos los días y los más vulnerables sufren cada día más”. Pero el peronismo, atrapado en su propia crisis, ya no logra representar la voz de ese dolor. El pueblo ha sido empujado a votar a quien más daño le hace porque nadie más le ofrece una salida.

 EL DOLOR COMO HERRAMIENTA DE PODER

Nunca en democracia el hambre había sido tan funcional al poder.
Milei no necesita ocultar la miseria; la exhibe. La convierte en argumento. La pobreza ya no es un problema a resolver sino una prueba de pureza ideológica. Su “motosierra” no corta privilegios, corta derechos. Y sin embargo, una parte del país aplaude.

Lo que se vive en Argentina no es una simple elección legislativa: es la normalización del dolor como política de Estado. Los despidos masivos, el cierre de programas sociales y la represión a las protestas no se justifican con eficacia, sino con moral. El nuevo dogma es que el sacrificio salva, aunque destruya.

Los medios aliados al poder ultraliberal hablan de “madurez ciudadana”. En realidad, lo que hay es una población traumatizada por años de inflación, corrupción y desencanto. Una sociedad agotada que se aferra al verdugo porque promete castigar a todos los demás. Lo que Milei ofrece no es libertad, sino venganza: contra el Estado, contra los sindicatos, contra los pobres que molestan, contra la política que no funcionó.

Desde Washington, Trump celebra su “hermano ideológico” y le ofrece un rescate financiero de 40.000 millones de dólares. Pero ese dinero no aliviará a los barrios populares ni a las escuelas rurales: solo blindará el experimento ultraliberal que convierte a la crisis en modelo exportable. Argentina se convierte así en laboratorio global del neoliberalismo extremo, donde cada despido es una métrica de éxito y cada lágrima, un índice de productividad.

Mercedes Marco del Pont lo resumió con precisión quirúrgica: “Nunca se ha visto en Argentina un nivel de crueldad tan elevado como el de este Gobierno.” Y no exagera. Lo que antes eran recortes ahora son castigos. Lo que antes era ajuste ahora es evangelio.

El hambre ya no es consecuencia: es estrategia. El dolor, una herramienta. La democracia, un decorado.
Argentina no votó por Milei: votó por sobrevivir a Milei." 

(Spanish Revolution, 27/10/25) 

16.10.25

Ojalá fuera 1953... en 1953, un informe oficial sobre la situación de los jornaleros de Sevilla revelaba que el salario medio representaba sólo un 25% del necesario para comprar los alimentos básicos. La desnutrición dio como resultado el subdesarrollo físico e intelectual de los niños... En el periodo 1953-56, en España el consumo medio de calorías y proteínas por habitante y año no alcanzaba el nivel medio fijado por los expertos en nutrición. Se necesitaron 20 años para alcanzar los niveles de alimentación conseguidos antes de 1936... Ojalá fuera 1953 (Iker)

 Iker @IkerMadrid12

"En 1953, un informe oficial sobre la situación de los jornaleros de Sevilla revelaba que el salario medio representaba sólo un 25% del necesario para comprar los alimentos básicos. La desnutrición dio como resultado el subdesarrollo físico e intelectual de los niños."

Antonio @antoniorm1990

Ojalá fuera 1953.Tendrías tú casa pagada. Estarías viendo una en la playa pa veranear. No tendrías IRPF. Tendrías sanidad gratuita sin colapsar Tendrías educación gratuita sin ideología´. Y tus hijos podrían caminar por el Raval de Barcelona. Ojalá y fuera 1953
12:47 p. m. · 14 oct. 2025 371,3 mil Visualizaciones

"En 1953, un año después de que se acabase el sistema de racionamiento, en Almería, las autoridades sindicales calculaban que unos 89.500 trabajadores y sus familias no tenían suficientes ingresos para obtener las calorías «necesarias para la subsistencia»."

"Un informe de la nada sospechosa Acción Católica de Sevilla fechado en 1953 decía que los jornaleros estaban viviendo con un salario medio cuyo poder adquisitivo era la mitad del que tenían en 1936."

"El valor real de los salarios de los trabajadores españoles en las zonas urbanas era, hasta 1945, poco más o menos la cuarta parte del de los salarios de antes de la guerra, y desde 1945 hasta 1953, un 50%."

 En el periodo 1953-56, en España el consumo medio de calorías y proteínas por habitante y año no alcanzaba el nivel medio fijado por los expertos en nutrición. Se necesitaron 20 años para alcanzar los niveles de alimentación conseguidos antes de 1936.

6:14 p. m. · 15 oct. 2025 11 mil Visualizaciones

31.5.25

Si se produce comida suficiente para alimentar a 11.000 millones de personas, ¿por qué tantas de las 8.000 millones que habitan nuestro planeta siguen pasando hambre? Las guerras destruyen los sistemas agrícolas y de distribución de alimentos... Un quinto de todos nuestros alimentos se pierde o desperdicia (el equivalente a mil millones de comidas al día). En los países más ricos, la mayor parte del desecho alimentario ocurre en las etapas de venta al por menor y de consumo, debido en gran parte al alto grado de procesamiento y envasado, así como el desecho en los hogares y restaurantes. En los países más pobres, la mayor parte del desecho ocurre en el punto de producción (por causas como el mal clima, las plagas y las enfermedades) y en el almacenamiento (por instalaciones inadecuadas, con refrigeración deficiente y sistemas de transporte ineficientes)... pero la principal razón por la que muchas personas no comen es porque no tienen dinero para hacerlo. En otras palabras, la desigualdad es el motor del hambre (Más de 700 millones de personas en el mundo viven con menos de 2,15 dólares al día y no pueden permitirse comprar alimentos. Unas 3.400 millones de personas viven con menos de 5,50 dólares al día, lo que hace poco probable que puedan alimentarse adecuadamente). Si queremos terminar con el hambre, debemos terminar con la pobreza. En 2021, el pueblo chino erradicó la pobreza extrema en su país. Para noviembre de 2025, la población de Kerala (India) habrá erradicado la pobreza extrema. Vietnam está en camino de eliminar la extrema pobreza (Vijay Prashad)

 "Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

He escrito este boletín antes. De hecho, podría escribirlo cada año cuando se publica un nuevo Informe mundial sobre las crisis alimentarias. El informe se basa en cuatro puntos:

  1. El número de personas que padecen hambre hoy es mayor que el año pasado.
  2. La cantidad de alimentos producidos este año supera la del año pasado.
  3. Hay suficientes alimentos para alimentar a toda la población mundial, y más.
  4. ¿Cómo explicamos entonces que haya personas con hambre?

Veamos los datos.

Punto n° 1: unas 733 millones de personas padecieron hambre crónica en 2023, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Punto n° 2: agricultorxs y empresas agroalimentarias de todo el mundo produjeron 11 mil millones de toneladas métricas de alimentos en 2022 (incluidos carne, pescado y 9,6 mil millones de toneladas métricas de cultivos primarios como maíz, arroz y trigo), según la FAO.

Punto n° 3: se aclara con un cálculo sencillo basado en una premisa.

Premisa: una persona consume una tonelada, es decir, 1.000 kilogramos de alimentos al año (el estándar de la FAO para el consumo alimentario medio mundial es de 2.800 kilocalorías por persona al día).

Cálculo: si se necesita una tonelada de alimentos por persona y se producen 11.000 millones de toneladas, entonces hay suficiente comida para 11.000 millones de personas.

Conclusión: actualmente hay 8.000 millones de personas en el planeta. Por lo tanto, hay alimentos suficientes para toda la población mundial, con un excedente capaz de alimentar a 3.000 millones más.

Punto n° 4: ¿Cómo explicamos entonces que haya personas con hambre?

Las causas de la crisis alimentaria son múltiples, pero ninguna de ellas puede atribuirse a una escasez de alimentos provocada por el crecimiento poblacional, como afirman lxs maltusianxs, quienes sostienen que el crecimiento de la población supera la capacidad de producción de alimentos.

Existen al menos tres razones por las que muchas regiones del mundo siguen enfrentando niveles de hambre extremos, cercanos a la hambruna:

  1. En primer lugar, las guerras destruyen los sistemas agrícolas y de distribución de alimentos. Esta es la causa más evidente del hambre. Por esta razón hay hambruna en Sudán, el país con la mayor superficie cultivable de toda África y que, si no estuviera en guerra, podría convertirse en el granero del continente. A pesar de la guerra, Sudán es el mayor exportador mundial de semillas oleaginosas (maní, cártamo, sésamo, soja y girasol). Cerca del 80 % de la goma arábiga del mundo se produce en las zonas rurales del país. Sin embargo, la mayoría de los campos no pueden cultivarse y muchxs agricultorxs han sido expulsadxs de sus tierras u obligadxs a empuñar un arma a causa de la guerra.

  1. En segundo lugar, el desecho de alimentos sigue siendo una antigua y lamentable práctica habitual. Un quinto de todos nuestros alimentos se pierde o desperdicia (el equivalente a mil millones de comidas al día) Dos tercios de los residuos alimentarios a nivel de consumo se da en los países más ricos y el 60 % del desperdicio global ocurre en los hogares. En los países más ricos, la mayor parte del desecho alimentario ocurre en las etapas de venta al por menor y de consumo, debido en gran parte al alto grado de procesamiento y envasado, así como el desecho en los hogares y restaurantes. En los países más pobres, la mayor parte del desecho ocurre en el punto de producción (por causas como el mal clima, las plagas y las enfermedades) y en el almacenamiento (por instalaciones inadecuadas, con refrigeración deficiente y sistemas de transporte ineficientes).

  1. En tercer lugar, la principal razón por la que muchas personas no comen es porque no tienen dinero para hacerlo. En otras palabras, la desigualdad es el motor del hambre. Veamos, una vez más, los datos:

      • Más de 700 millones de personas en el mundo viven con menos de 2,15 dólares al día y no pueden permitirse comprar alimentos.
      • Unas 3.400 millones de personas viven con menos de 5,50 dólares al día, lo que hace poco probable que puedan alimentarse adecuadamente.
      • En 2023, la riqueza total se estimó en aproximadamente 432 billones de dólares. De esa cifra, el 1 % más rico de la población adulta global poseía en conjunto el 47,5 % de la riqueza total, es decir, 213,8 billones de dólares (un promedio de 2,7 millones por persona). El 50 % más pobre, unos 4.000 millones de personas, poseía menos del 1 % de la riqueza mundial, unos 4,5 billones de dólares (1.125 dólares por persona). Esta brecha abismal en la distribución de la riqueza sigue creciendo cada año.
      • Las personas con ingresos más bajos simplemente no pueden costear su alimentación. La inflación de los precios de los alimentos y los combustibles consume sus presupuestos.
      • Las tasas de hambre son más altas entre las mujeres que entre los hombres, porque, cuando hay menos comida en un hogar, las mujeres comen menos. En los hogares encabezados por mujeres, las tasas de hambre son más elevadas.
      • Aunque los pueblos indígenas representan menos del 5 % de la población mundial, concentran el 15 % de la pobreza extrema y padecen tasas de hambre más altas que otras comunidades.

Como sostiene la FAO en 2021: “La pobreza sigue siendo la principal causa de la inseguridad alimentaria en el mundo, ya que las personas carecen de los recursos para acceder a una alimentación adecuada, incluso cuando esta está disponible”.

Un boletín como este, fundamentado por estadísticas, no puede explicar el daño que causa la pobreza al espíritu humano. La amargura de la pobreza engendra un tipo de fatalismo que dificulta a la persona empobrecida explicar su propia situación. Las frías estadísticas por sí solas no revelan al empobrecido la realidad de sus circunstancias, que ya conoce muy bien. A veces, es la poesía la que mejor articula la estructura capitalista de la pobreza y su impacto en el espíritu humano.

Nicolás Guillén (1902–1989) fue uno de lxs más grandes poetas cubanxs, tanto antes como después de la revolución. En 1931 publicó el poema “Caña” en su colección Sóngoro Cosongo, título inspirado en el sonido de los tambores afrocubanos:

El negro
junto al cañaveral.

El yanqui
sobre el cañaveral.

La tierra
bajo el cañaveral.

¡Sangre
que se nos va!

¿No es esa la verdad?

Si queremos terminar con el hambre,  debemos terminar con la pobreza. En 2021, el pueblo chino erradicó la pobreza extrema en su país. Para noviembre de 2025, la población de Kerala (India) habrá erradicado la pobreza extrema, un año antes de la fecha prevista. Vietnam está en camino de eliminar la extrema pobreza. Esa fue la ambición de Burkina Faso bajo Thomas Sankara (1949–1987) y ha vuelto a renacer con el nuevo líder del país, el capitán Ibrahim Traoré. No mediante la caridad ni la ayuda extranjera, sino a través de la autosuficiencia.

En la Conferencia Nacional de los Comités para la Defensa de la Revolución, celebrada en Uagadugú el 4 de abril de 1986, Sankara declaró: “Debemos triunfar produciendo más —produciendo más, porque es natural que quien te alimenta, también imponga su voluntad”. En 2023, Traoré, evocando el espíritu de Sankara, afirmó, “Nuestrxs antecesorxs nos enseñaron una cosa: un esclavo que no asume su propia revuelta no merece compasión. No nos compadecemos de nosotrxs mismxs, ni pedimos a nadie que se compadezca de nosotrxs. El pueblo de Burkina Faso ha decidido luchar, luchar contra el terrorismo para relanzar su desarrollo”.

Lxs habitantes de Burkina Faso, hoy, están planteando las siguientes preguntas:

No entendemos cómo África, con tanta riqueza en nuestro suelo, con una naturaleza generosa, con abundancia de agua y sol, es hoy el continente más pobre. África es un continente hambriento. ¿Y cómo es que hay jefes de Estado por todo el mundo mendigando? Estas son las preguntas que nos hacemos y, hasta ahora, no tenemos respuestas.

Pero pronto tendrán respuestas y, cuando las obtengan, plantearán nuevas preguntas, y entonces la historia avanzará.

Cordialmente,

Vijay"                               (Vijay Prashad, Tricontinental, 29/05/25)

24.10.24

Construir un amortiguador contra las crisis de los precios de los alimentos... A pesar de que la producción agrícola global es más que suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del mundo, la inseguridad alimentaria es importante y está en aumento en todas partes, inclusive en los países ricos... La dependencia de los países en desarrollo de los mercados globales de materias primas y capital está minando sus esfuerzos por garantizar la seguridad alimentaria... pero los países en desarrollo pueden reducir los efectos destructivos de esta dependencia si forjan alianzas para acumular reservas de estabilización de materias primas esenciales y coordinar políticas de gestión de cuentas de capital...Las reservas de estabilización públicas de ciertos productos -especialmente granos- pueden ayudar a prevenir las alzas de los precios, que afectan a los consumidores, y evitar colapsos de los precios, que afectan a los agricultores. Algunos países, entre ellos India y China, han utilizado reservas de estabilización durante mucho tiempo para permitir ese tipo de operaciones de mercado abierto contracíclicas, así como para garantizar suministros durante situaciones de emergencia. Otra ventaja de las reservas de estabilización es que les permiten a los gobiernos implementar políticas de contrataciones públicas que incentiven prácticas de cultivo sostenibles y la diversificación de cultivos

 "De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se deben alcanzar de aquí a 2030, eliminar el hambre solía considerarse el más factible. Pero tras la pandemia del COVID-19 y la invasión rusa de Ucrania, se han perdido 15 años de progreso en cuanto a mejorar el acceso a los alimentos. A pesar de que la producción agrícola global es más que suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del mundo, la inseguridad alimentaria es importante y está en aumento en todas partes, inclusive en los países ricos. Especialmente preocupantes son las alzas significativas del hambre en los países de más bajos ingresos.

Los incrementos de los precios de los alimentos son los responsables de esta reversión perjudicial. Peor aún, es probable que surjan más shocks como estos en tanto el cambio climático empeore y las tensiones geopolíticas aumenten. El G20, bajo la presidencia de Brasil este año y de Sudáfrica en 2025, debe diseñar un nuevo manual de estabilización para hacer frente a estos riesgos.

Si bien los precios de los alimentos han caído a nivel global respecto de sus picos de 2022, se han mantenido altos o siguieron aumentando en muchos países, y los aumentos más marcados muchas veces tienen lugar en las economías más pobres. Para septiembre de 2023, el índice de precios de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura había caído alrededor del 11,5% con respecto al año anterior. Durante ese mismo período, los precios promedio de los alimentos en los países de bajos ingresos aumentaron el 30% -una situación alarmante, dado que la gente en estos países gasta el 30-60% de su ingreso disponible en comida.

Una razón importante para la inflación persistente en los precios de los alimentos en el Sur Global, a pesar de que los precios agrícolas se hayan enfriado en el mundo, es la depreciación de la moneda, que ha hecho que los alimentos y el combustible importados sean más caros. El ingreso de capital en los países en desarrollo después de la crisis financiera global de 2008, impulsado por un alivio cuantitativo en las economías avanzadas, se ha revertido en los últimos años, tras las alzas de las tasas de interés en Estados Unidos y Europa. Estas salidas de capital han debilitado a las monedas de los países en desarrollo, obligando a sus bancos centrales a aumentar las tasas de interés aún a riesgo de desatar una crisis económica. Al mismo tiempo, las alzas de las tasas de interés han generado costos altos para el pago de deuda, agotando las reservas de moneda extranjera de estos países y afectando su capacidad para pagar por alimentos importados.

La dependencia de los países en desarrollo de los mercados globales de materias primas y capital está minando sus esfuerzos por garantizar la seguridad alimentaria. Para contrarrestarlo, las economías avanzadas y en desarrollo deberían trabajar en conjunto para desarrollar estrategias internacionales destinadas a regular los mercados financieros y de materias primas y abordar los problemas de deuda soberana. Pero aun si este tipo de cooperación no existiera, los países en desarrollo pueden reducir los efectos destructivos de esta dependencia si forjan alianzas para acumular reservas de estabilización de materias primas esenciales y coordinar políticas de gestión de cuentas de capital.

Las reservas de estabilización públicas de ciertos productos -especialmente granos- pueden ayudar a prevenir las alzas de los precios, que afectan a los consumidores, y evitar colapsos de los precios, que afectan a los agricultores. Algunos países, entre ellos India y China, han utilizado reservas de estabilización durante mucho tiempo para permitir ese tipo de operaciones de mercado abierto contracíclicas, así como para garantizar suministros durante situaciones de emergencia. Otra ventaja de las reservas de estabilización es que les permiten a los gobiernos implementar políticas de contrataciones públicas que incentiven prácticas de cultivo sostenibles y la diversificación de cultivos.

Los países que carecen de espacio fiscal para tener reservas de estabilización sustanciales podrían trabajar con socios regionales para crear acopios conjuntos. Por ejemplo, Sudáfrica, al ser la economía más grande del continente, podría liderar una iniciativa regional de reservas de estabilización en coordinación con la Unión Africana.

Los países en desarrollo también deberían considerar la implementación de políticas macroprudenciales y de gestión de cuentas de capital para impedir una desestabilización de los flujos de capital. Estas políticas podrían incluir la estipulación de límites y períodos de permanencia mínima para la inversión extranjera en activos financieros locales, la imposición de requerimientos de reservas para los ingresos de capital y el uso de tasas impositivas diferenciales para las tenencias de activos nacionales y extranjeros. Los gobiernos del Sur Global utilizaron con éxito esta estrategia en los años 1990 y deberían volver a hacerlo.

Los bancos centrales de los países ricos han comenzado a recortar las tasas de interés, debido al enfriamiento de la inflación. El incremento anticipado de la liquidez global debería hacer que resulte más fácil introducir políticas de gestión de cuentas de capital, mientras que hacerlo ahora, cuando las condiciones financieras son más estrictas, amenaza con exacerbar la fuga de capitales. Asimismo, los países en desarrollo tienen menos probabilidades de enfrentar un contragolpe de los centros financieros globales si coordinan sus esfuerzos para gestionar las cuentas de capital, en lugar de hacerlo por cuenta propia. Por ser países de ingresos medios, Brasil y Sudáfrica están bien posicionados para liderar este esfuerzo.

Por último, se deben regular de manera más estricta los mercados de materias primas, de los cuales los más importantes están en Estados Unidos y Europa. Los gobiernos allí deberían exigir que todas las operaciones de materias primas se realicen en bolsas reguladas, con requerimientos estrictos de capital y margen y límites de posición para los operadores individuales. También deberían eliminar la “laguna jurídica de corredores de permutas financieras” a fin de restringir la especulación en los mercados de materias primas por parte de inversores sin ningún interés en los productores o en los consumidores.

Además de exigir este tipo de cambios de regulación financiera en las economías avanzadas, los países en desarrollo también deberían considerar intervenciones sistemáticas y coordinadas en los mercados de materias primas para complementar sus iniciativas de reservas de estabilización. Estas medidas desalentarían la actividad especulativa, reduciendo así la cantidad de reservas de granos exigidas para intervenir en el mercado físico.

Los países en desarrollo del G20 son plenamente conscientes de la seria amenaza que plantea la inseguridad alimentaria. Las sucesivas presidencias de Brasil y Sudáfrica ofrecen la oportunidad de traducir este entendimiento en una acción global."

( , and publicado originalmente en Project Syndicate)

20.10.23

Bolsa para la caca del perro por 370 euros... la industria mundial dedicada a facilitar el cuidado y disfrute de mascotas movió 235.000 millones de dólares en 2022 y sólo en Europa se gastaron 24.000 millones de euros anuales en alimentarlas... En 2021, la FAO estimó que para haber evitado la inanición de casi 45 millones de personas en todo el mundo se hubieran necesitado 6.600 millones de dólares. Más o menos, unos tres meses de ese gasto europeo en comida para perros, gatos y otras mascotas. Se calcula, sin embargo, que casi 10 millones murieron de hambre ese año... Hay gente, académicos, líderes políticos, periodistas, que todavía sigue diciendo que en el mundo se muere tanta gente de hambre porque no hay recursos. Y, cuando se pide solidaridad y esfuerzo fiscal a quienes pueden gastarse cientos o miles de dólares en un collar, en un abrigo o en la bolsa donde recogen los excrementos de sus perros, nos dicen que eso es una confiscación que limita su libertad (Juan Torres López)

 "En la web de articulos de lujo pagerie.com se presenta la bolsa para recoger la caca del perro que vale 146,95 euros como “un complemento imprescindible para su paseo”. Es barata, si se tiene en cuenta que la de Valentino Garavani cuesta 370 euros.

Otras firmas ofrecen productos mucho más caros para las mascotas. Para las mascotas de los ricos, se entiende.

Gucci Pet vendía hace un tiempo sofás para perros por 6.500 euros y abrigos por 710. También tirados de precio, al menos en relación con los collares de Versace para esos animalitos que pueden superar los 35.000 euros. E igualmente muy poca cosa si se compara con uno de diamantes de 3,2 millones de dólares que se puede ver en Internet.

Para pasear el perro, Louis Vuitton vende un transportín para chuchos por más de 4.000 euros (en algunas web he leído que hasta por 58.000, pero me cuesta creerlo). Otras firmas, arneses por 1.500 euros, recipientes para comer por 1.000, e incluso casitas de juego para perros, refrigeradores, lavabos, camas y todo tipo de elementos de distracción y confort a precios por el estilo.

En total, la industria mundial dedicada a facilitar el cuidado y disfrute de mascotas movió 235.000 millones de dólares en 2022 y sólo en Europa se gastaron 24.000 millones de euros anuales en alimentarlas.

En 2021, la FAO estimó que para haber evitado la inanición de casi 45 millones de personas en todo el mundo se hubieran necesitado 6.600 millones de dólares. Más o menos, unos tres meses de ese gasto europeo en comida para perros, gatos y otras mascotas.

Se calcula, sin embargo, que casi 10 millones murieron de hambre ese año.

Hay gente, no del montón, sino académicos, líderes políticos, periodistas… que todavía sigue diciendo que en el mundo se muere tanta gente de hambre porque no hay recursos. Y, cuando se pide solidaridad y esfuerzo fiscal a quienes pueden gastarse cientos o miles de dólares en un collar, en un abrigo o en la bolsa donde recogen los excrementos de sus perros, nos dicen que eso es una confiscación que limita su libertad. Aunque es cierto que, afortunadamente, ya no todos piensan igual, como los 200 millonarios de todo el mundo que en enero pasado reclamaron a sus gobiernos que subieran los impuestos a “los ultrarricos”.

Thomas Hobbes tenía clara la naturaleza del problema y proponía una solución rotunda: “Cuando un hombre, por causa de su aspereza natural, pretende retener lo que, siendo superfluo para él, es necesario para los demás, y cuando, debido a la terquedad de sus pasiones, no puede corregirse, habrá de ser expulsado de la sociedad por constituir un peligro para ella”.         (Juan Torres López, Ganas de escribir)

8.6.23

Ayuso prorroga los contratos “del hambre” (entre 3,95 y 5,95 euros por persona y día), en las residencias hasta marzo de 2024 (... La alimentación saludable de las personas vulnerables en Madrid tendrá que esperar nueve meses... o sea, hambre

 "La alimentación saludable de las personas vulnerables en Madrid tendrá que esperar nueve meses. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso acaba de prorrogar hasta marzo de 2024 los polémicos contratos de comidas para las residencias donde viven mayores, personas con discapacidad o menores tutelados. Se mantienen los mismos precios y condiciones, a pesar de que el propio Ejecutivo ha reconocido que deben ser mejorados sustancialmente porque la contraprestación autonómica a las empresas suministradoras del alimento es insuficiente. Las familias han denunciado que con esos pagos (entre 3,95 y 5,95 euros por persona y día) las compañías tienen el incentivo perverso de recortar el producto para así obtener beneficio a costa de los residentes. La respuesta del Ejecutivo madrileño a las quejas fue el anuncio, un mes antes del 28-M, de un nuevo contrato con una subida del 25%, pero los responsables madrileños piden paciencia porque esa mejora tan necesaria no estará lista hasta el año que viene.

 Los contratos “del hambre” fueron denunciados en los medios por familias y sindicatos después de la entrada en vigor en septiembre de los nuevos concursos de suministro a 58 centros propios de la Comunidad. Algunos mayores de residencias han sufrido pérdidas de peso de hasta 14 y 20 kilos en muy poco tiempo y los menores tutelados también evitan unos alimentos “incomestibles”. El escaso precio que cobraban los proveedores se convirtió en un casus belli para familias, sindicatos e incluso para el propio contratista principal, la sevillana Plataforma Femar SL, que se ha arrepentido públicamente de haber contratado con el Gobierno de Ayuso. La compensación es pobre porque el Gobierno autonómico la había calculado con el IPC previo a la guerra de Ucrania y, además, el contrato estaba diseñado como una subasta a la baja, de modo que Femar y las otras dos compañías ganadoras habían tumbado los precios para convencer al pagador, la Comunidad.

 La Comunidad se escuda en que la ley estatal de contratos públicos impide la contraprestación que paga a estos suministradores con una prórroga y su única alternativa es esperar a que esté listo el nuevo concurso con el 25% de subida. (...)

Sin embargo, expertos en derecho administrativo consultados cuestionan que la Administración carezca de alternativas en un caso como este en el que están en juego derechos de personas necesitadas. “La ley no puede ser un obstáculo cuando está en riesgo la salud de las personas”, critica Andrés Betancor, catedrático de Derecho Administrativo en Universitat Pompeu Fabra. “La Administración tiene mecanismos de sobra para estas circunstancias”, añade. De la misma opinión es Elisa de la Nuez, secretaria general de la Fundación Hay Derecho, creada por juristas que promueven la regeneración institucional. “Puede ser que formalmente tengan razón, pero un buen gestor público tiene herramientas como por ejemplo los contratos de emergencia para solucionar estas situaciones en que se ve afectado el bienestar de las personas”.

Juan Carlos Romar, asesor en contratación pública, dice que aunque en la inmensa mayoría de los casos las administraciones deniegan la actualización, se han dado excepciones, entre ellas una en un supuesto parecido, el suministro de comida a prisiones. “La Administración central alegó razones de seguridad. Tratándose de alimentos parecería posible encontrar una salida”, dice Romar.

Las tres empresas fueron notificadas de la prórroga a principios de mayo, según las cartas a las que ha tenido acceso EL PAÍS gracias a una solicitud de acceso a la información pública de la diputada electa socialista Lorena Morales. En esos documentos aparece el mismo precio que han cobrado estas compañías hasta ahora. Morales solicitó la información el 27 de marzo y la recibió el lunes 29 de mayo, el día después de las elecciones autonómicas.

La diputada considera que la ley estatal sí permite las subidas cuando se den circunstancias sobrevenidas que fueran imprevisibles cuando nació el contrato, como pasa con la inflación. “Les falta voluntad para hacerlo. Otras veces, cuando les ha interesado, han retorcido la ley para su interés”.  (...)

La polémica por la comida estalló a causa del nuevo sistema para proveer de alimentos a los centros de la Comunidad, que hasta septiembre se autoabastecían. La Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), de la que dependen los 58 centros, creó este nuevo esquema dependiente de terceros. El contrato favorecía ofertas por debajo del presupuesto que planteaba la Comunidad porque en la licitación se premiaba con hasta 70 puntos de 100 al criterio del precio propuesto por las empresas. Pronto comenzaron las críticas por la comida servida en estos centros: patatas podridas, caldos que eran “agua con color”, carne y pescado con mal aspecto...

Entre los ganadores se encuentran dos empresas con sombras, Femar y la toledana Frutícolas Ateca SL, que están siendo investigadas desde diciembre por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, como sospechosas de formar parte de un cártel de empresas para repartirse las licitaciones públicas.

Además, Femar incumplió la obligación de contar con un almacén en las inmediaciones de Madrid, por lo que ha sido sancionada por la Comunidad con 43.640 euros. Su gerente ha dicho que quiere salir del contrato: ”Ya no quiero suministrar ni un kilo de arroz a la Comunidad de Madrid”. A pesar de esto y de que es la empresa más señalada por mal servicio, la Consejería la mantendrá alimentando a mayores y pequeños. Al menos hasta marzo de 2024."                  (Fernando Peinado, El País, 03/06/23)

3.8.22

Michael Hudson: tres dinámicas comerciales reforzarán el dólar frente al euro (El comercio y la inversión Europa-Rusia-China está parada; La escasez de energía elevará bruscamente el precio mundial del gas y del petróleo; La compra casi de pánico también aumentará el precio de las armas.; Y los precios de los alimentos también subirán como resultado de la desesperada escasez de cereales y de la escasez de fertilizantes de amoníaco hechos con gas)... ante esto, ¿qué hará Europa? Para Europa, la alternativa es que se dispare el coste en dólares de su deuda externa asumida para financiar su creciente déficit comercial con Estados Unidos en petróleo, armas y alimentos. El coste en euros será aún mayor a medida que la moneda caiga frente al dólar. Los tipos de interés subirán, frenando la inversión y haciendo a Europa aún más dependiente de las importaciones. La eurozona se convertirá en una zona económica muerta... Para Estados Unidos se trata de una hegemonía del dólar con respecto a Europa. El continente se convertiría en una versión algo mayor de Puerto Rico... Estados Unidos busca encerrar a los países africanos, sudamericanos y asiáticos en una línea similar a la planeada para Europa... Muchos países africanos y latinoamericanos se enfrentan a la disyuntiva de pasar hambre, reducir su consumo de gasolina y electricidad o pedir prestados los dólares para cubrir su dependencia del comercio con Estados Unidos... La economía mundial se está inflamando, y Estados Unidos se ha preparado para una respuesta militar y la militarización de su propio comercio de exportación de petróleo y agricultura, el comercio de armas y las demandas para que los países elijan a qué lado del Nuevo Telón de Acero desean unirse... ¿Qué lado elegirán los países: su propio interés económico y su cohesión social, o la diplomacia estadounidense puesta en manos de sus líderes políticos?

 "(...) La posible caída del tipo de cambio euro/dólar

Por lo tanto, conviene examinar cómo puede afectar esto a la balanza de pagos de Europa Occidental y, por tanto, al tipo de cambio del euro frente al dólar.

El comercio y la inversión europeos antes de la Guerra de Sanciones habían prometido una creciente prosperidad mutua entre Alemania, Francia y otros países de la OTAN frente a Rusia y China. Rusia proporcionaba abundante energía a un precio competitivo, y esta energía iba a dar un salto cualitativo con Nord Stream 2. Europa iba a obtener las divisas para pagar este creciente comercio de importación mediante una combinación de exportación de más manufacturas industriales a Rusia y de inversión de capital en el desarrollo de la economía rusa, por ejemplo, por parte de las empresas automovilísticas alemanas y la inversión financiera. 

Este comercio e inversión bilaterales están ahora parados -y seguirán parados durante muchos, muchos años, dada la confiscación por parte de la OTAN de las reservas de divisas de Rusia guardadas en euros y libras esterlinas, y la rusofobia de Europa avivada por los medios de propaganda estadounidenses.

En su lugar, los países de la OTAN comprarán GNL estadounidense, pero tendrán que gastar miles de millones de dólares en la construcción de una capacidad portuaria suficiente, lo que puede llevar hasta quizás 2024. (Buena suerte hasta entonces.) La escasez de energía elevará bruscamente el precio mundial del gas y del petróleo. Los países de la OTAN también aumentarán sus compras de armas al complejo militar-industrial estadounidense. 

La compra casi de pánico también aumentará el precio de las armas. Y los precios de los alimentos también subirán como resultado de la desesperada escasez de cereales resultante del cese de las importaciones de Rusia y Ucrania, por un lado, y de la escasez de fertilizantes de amoníaco hechos con gas.

Estas tres dinámicas comerciales reforzarán el dólar frente al euro. La pregunta es: ¿cómo equilibrará Europa sus pagos internacionales con Estados Unidos? ¿Qué tiene para exportar que la economía estadounidense acepte mientras sus propios intereses proteccionistas ganan influencia, ahora que el libre comercio mundial está muriendo rápidamente?

 La respuesta es: no mucho. Entonces, ¿qué hará Europa?

Podría hacer una modesta propuesta. Ahora que Europa ha dejado prácticamente de ser un estado políticamente independiente, empieza a parecerse más a Panamá y Liberia, centros bancarios offshore con "bandera de conveniencia" que no son verdaderos "estados" porque no emiten su propia moneda, sino que utilizan el dólar estadounidense. Dado que la eurozona se ha creado con unas esposas monetarias que limitan su capacidad de crear dinero para gastarlo en la economía más allá del límite del 3% del PIB, ¿por qué no tirar simplemente la toalla financiera y adoptar el dólar estadounidense, como Ecuador, Somalia y las Islas Turcas y Caicos? Eso daría a los inversores extranjeros seguridad contra la depreciación de la moneda en su creciente comercio con Europa y su financiación de las exportaciones.

 Para Europa, la alternativa es que se dispare el coste en dólares de su deuda externa asumida para financiar su creciente déficit comercial con Estados Unidos en petróleo, armas y alimentos. El coste en euros será aún mayor a medida que la moneda caiga frente al dólar. Los tipos de interés subirán, frenando la inversión y haciendo a Europa aún más dependiente de las importaciones. La eurozona se convertirá en una zona económica muerta.

 Para Estados Unidos, se trata de una hegemonía del dólar con esteroides, al menos con respecto a Europa. El continente se convertiría en una versión algo mayor de Puerto Rico.

 El dólar frente a las monedas del Sur Global

 (...)  Además de la conquista económica de Europa por parte de Estados Unidos, sus estrategas buscan encerrar a los países africanos, sudamericanos y asiáticos en una línea similar a la planeada para Europa.

El fuerte aumento de los precios de la energía y los alimentos afectará duramente a las economías con déficit de alimentos y de petróleo, al mismo tiempo que sus deudas extranjeras denominadas en dólares con los tenedores de bonos y los bancos están venciendo y el tipo de cambio del dólar está subiendo frente a su propia moneda. Muchos países africanos y latinoamericanos -especialmente los del norte de África- se enfrentan a la disyuntiva de pasar hambre, reducir su consumo de gasolina y electricidad o pedir prestados los dólares para cubrir su dependencia del comercio con Estados Unidos.

Se ha hablado de la emisión de nuevos DEG por parte del FMI para financiar los crecientes déficits comerciales y de pagos. Pero este tipo de crédito siempre viene con condiciones. El FMI tiene su propia política de sancionar a los países que no obedecen la política de Estados Unidos. La primera exigencia de Estados Unidos será que estos países boicoteen a Rusia, China y su emergente alianza comercial y monetaria de autoayuda. "¿Por qué habríamos de darles DEG o concederles nuevos préstamos en dólares, si simplemente van a gastarlos en Rusia, China y otros países que hemos declarado enemigos?", preguntarán los funcionarios estadounidenses.

Al menos, éste es el plan. No me sorprendería ver que algún país africano se convirtiera en la "próxima Ucrania", con tropas proxy de Estados Unidos (todavía hay muchos defensores de los wahabitas y mercenarios) luchando contra los ejércitos y las poblaciones de los países que buscan alimentarse con el grano de las granjas rusas, y alimentar sus economías con el petróleo o el gas de los pozos rusos - por no hablar de la participación en la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China que fue, después de todo, el detonante para que Estados Unidos lanzara su nueva guerra por la hegemonía neoliberal global.

La economía mundial se está inflamando, y Estados Unidos se ha preparado para una respuesta militar y la militarización de su propio comercio de exportación de petróleo y agricultura, el comercio de armas y las demandas para que los países elijan a qué lado del Nuevo Telón de Acero desean unirse.

Pero, ¿qué hay en esto para Europa? Los sindicatos griegos ya se están manifestando contra las sanciones impuestas. Y en Hungría, el primer ministro Viktor Orban acaba de ganar unas elecciones con una visión del mundo básicamente antieuropea y antiestadounidense, empezando por el pago del gas ruso en rublos. ¿Cuántos otros países romperán filas y cuánto tiempo tardarán en hacerlo?

¿Qué hay en esto para los países del Sur Global que están siendo exprimidos - no simplemente como "daños colaterales" de la profunda escasez y el aumento de los precios de la energía y los alimentos, sino como el objetivo mismo de la estrategia de Estados Unidos al inaugurar la gran división de la economía mundial en dos? India ya ha dicho a los diplomáticos estadounidenses que su economía está naturalmente conectada con las de Rusia y China.

Desde el punto de vista de Estados Unidos, lo único que hay que responder es: "¿Qué ganan los políticos locales y las oligarquías clientelares a las que recompensamos por entregar sus países?".

Eso es lo que hace que la inminente Tercera Guerra Mundial sea una verdadera guerra de sistemas económicos. ¿Qué lado elegirán los países: su propio interés económico y su cohesión social, o la diplomacia estadounidense puesta en manos de sus líderes políticos? Cuando se combina con la intromisión de Estados Unidos en la línea de los 5.000 millones de dólares que la subsecretaria de Estado Victoria Nuland se jactó de haber invertido en los partidos neonazis de Ucrania hace ocho años para iniciar los combates que estallan en la guerra actual, hay mucho que considerar.

Ante toda esta intromisión política y la propaganda en los medios de comunicación, ¿cuánto tiempo tardará el resto del mundo en darse cuenta de que hay una guerra global que se expande hacia la Tercera Guerra Mundial? El verdadero problema es que para cuando entienda lo que está pasando, la fractura global ya habrá permitido a Rusia, China y Eurasia crear un verdadero Nuevo Orden Mundial no neoliberal que no necesita a los países de la OTAN, habiendo perdido la confianza y la esperanza de obtener ganancias económicas mutuas. El campo de batalla militar estará sembrado de cadáveres económicos."    
             (Michael Hudson, blog, 07/04/22)

1.8.22

Explotando la crisis ucraniana para el gran negocio... el PPE exigió que una serie de expedientes de protección social y medioambiental como "la restauración de la naturaleza, los productos fitosanitarios y la diligencia debida [de las empresas]" fueran "pospuestos" debido a la crisis de Ucrania... políticos alemanes de centro-derecha defendieron un uso más "flexible" de los plaguicidas y la no "sobrerregulación de la protección del suelo"... el director ejecutivo del gigante suizo de los pesticidas Syngenta ha utilizado la crisis de Ucrania para atacar la agricultura ecológica, llegando incluso a culparla de la hambruna en África... Los especuladores financieros están haciendo subir los precios de las materias primas para obtener beneficios, sin preocuparse de las consecuencias... "La actividad especulativa de los poderosos inversores institucionales, generalmente despreocupados por los fundamentos del mercado agrícola, está apostando por el hambre y agravándola"... resulta especialmente cínico que sus grupos de presión argumenten que hay que recortar la normativa social y medioambiental debido a la crisis del coste de la vida... Es imperativo que reduzcamos nuestra dependencia de los plaguicidas y los fertilizantes, incluidos los derivados de los combustibles fósiles, y que regulemos los mercados financieros y agrícolas para garantizar que, en el siglo XXI, el hambre quede por fin desterrada al pasado

 "(...) actualmente estamos asistiendo a una intensificación de los esfuerzos de la industria para frustrar la regulación progresiva en muchos sectores, especialmente en la alimentación y la agricultura. Y la industria no teme poner la crisis de Ucrania al servicio de su agenda.

Por ejemplo, el grupo de presión de la "cadena de suministro de alimentos" -grandes agricultores, comerciantes de alimentos, fabricantes y minoristas-, que argumenta en respuesta a la crisis de Ucrania que "el contenido y el momento de la regulación debe tener en cuenta los costes para los que tienen que aplicarla".

O BusinessEurope, uno de los mayores grupos de presión de Bruselas, con miembros como los gigantes agroquímicos Bayer y BASF, que ha pedido a la UE que "imponga nuevos requisitos sólo cuando sea absolutamente necesario" y que evite "requisitos onerosos".

O un documento filtrado de la Federación de Industrias Austriacas que exige la paralización y reevaluación de los objetivos climáticos tanto en Bruselas como en Viena, argumentando que "debido a la crisis de Ucrania no podemos volver a la política de siempre".

Pero las industrias de la alimentación, la agricultura y los productos químicos han dirigido su mayor ira a la estrategia de la UE "De la granja a la mesa", un intento de alejarse del modelo tradicional de agricultura de la UE, productivista, intensivo en pesticidas y favorable a las empresas.

La industria ha intentado desbaratar la iniciativa "De la granja a la mesa", utilizando la crisis ucraniana para reavivar los viejos argumentos contra las prácticas agrícolas más ecológicas, y el Comisario de la UE, Frans Timmermans, incluso se ha quejado de haber sido atacado personalmente.

Amigos en las altas esferas

Los aliados políticos de la industria en el centro-derecha también han visto una oportunidad para hacer sonar el tambor de la desregulación.

El grupo de presión de los grandes agricultores, Copa-Cogeca, ha trabajado con el grupo del Partido Popular Europeo (PPE), de centro-derecha, para debilitar y bloquear normas vitales para la aplicación de los objetivos climáticos, exigiendo una evaluación del impacto de la propuesta.

Estas evaluaciones suelen favorecer los factores económicos en detrimento de los sociales y medioambientales, lo que no hace más que retrasar los avances para hacer frente a la emergencia climática. El Copa-Cogeca también promovió activamente otra enmienda de centro-derecha que exigía una "moratoria normativa" para apoyar a las empresas tras la invasión de Ucrania.

En marzo, el PPE exigió que una serie de expedientes de protección social y medioambiental como "la restauración de la naturaleza, los productos fitosanitarios y la diligencia debida [de las empresas]" fueran "pospuestos" debido a la crisis de Ucrania.

En abril, los políticos alemanes de centro-derecha publicaron una lista aún más larga de propuestas sociales y medioambientales de la UE que querían desechar o retrasar, defendiendo un uso más "flexible" de los plaguicidas y la no "sobrerregulación de la protección del suelo".

Sacar provecho de la miseria

Mientras tanto, el director ejecutivo del gigante suizo de los pesticidas Syngenta ha utilizado deliberadamente la crisis de Ucrania para atacar la agricultura ecológica, que representa un desafío directo a los beneficios de su empresa, llegando incluso a culparla de la hambruna en África. (...)

Como señaló recientemente George Monbiot en The Guardian, el sistema de producción y distribución de alimentos está cada vez más concentrado y "estrechamente vinculado al sector financiero... lo que lo hace más susceptible a un fracaso en cascada".

Los especuladores financieros están haciendo subir los precios de las materias primas para obtener beneficios, sin preocuparse de las consecuencias más amplias. Por ejemplo, el banco de inversión JP Morgan recomendó comprar "productos básicos que han tenido un buen rendimiento durante ciclos anteriores de inflación", incluidos los productos agrícolas, en las primeras semanas de la invasión rusa.

Más de mil millones de dólares se canalizaron hacia fondos de inversión en agricultura en tan sólo unas semanas.

Como dijo recientemente Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre la extrema pobreza y los derechos humanos: "La actividad especulativa de los poderosos inversores institucionales, generalmente despreocupados por los fundamentos del mercado agrícola, está apostando por el hambre y agravándola".

Basándose en el análisis realizado por el Corporate Europe Observatory y otros sobre las anteriores batallas de los grupos de presión de la UE para regular la especulación con productos alimentarios, Follow the Money ha puesto de relieve cómo la captura de las empresas ha conducido a normas aún más débiles sobre la especulación con productos básicos, introducidas durante la pandemia de COVID 19 aparentemente bajo el radar público.

Dado que las empresas y los especuladores financieros están contribuyendo a poner los precios de los alimentos fuera del alcance de tantas personas, resulta especialmente cínico que sus grupos de presión argumenten que hay que recortar la normativa social y medioambiental debido a la crisis del coste de la vida.

No puede haber un ejemplo más contundente tanto de las distorsiones de las narrativas de los grupos de presión corporativos, como de las terribles consecuencias de la desregulación.

En marzo de 2022, cuando la Comisión Europea decidió posponer los objetivos vitales de reducción del uso de pesticidas -un elemento clave del programa "De la granja a la mesa"- debido a la crisis de Ucrania, el sector agroindustrial debió pensar que estaba ganando la batalla contra una agricultura más ecológica.

Pero puede que lo haya celebrado demasiado pronto. Cuando a finales de junio se publicó por fin la retrasada propuesta, los grupos ecologistas la acogieron con cautela, ya que por fin se han puesto sobre la mesa objetivos nacionales y comunitarios vinculantes para reducir el uso de plaguicidas.

¿Significa esto que los responsables de la UE están dispuestos a rechazar los argumentos oportunistas y desreguladores de la industria? No cabe duda de que queda un largo camino por recorrer para liberar a la industria alimentaria y financiera de su control sobre la política alimentaria y agrícola.

Es imperativo que reduzcamos nuestra dependencia de los plaguicidas y los fertilizantes, incluidos los derivados de los combustibles fósiles, y que regulemos los mercados financieros y agrícolas para garantizar que, en el siglo XXI, el hambre quede por fin desterrada al pasado."

(Vicky Cann, Brave New europe, 28/07/22; traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

28.7.22

Kishore Mahbubani: se debe hablar con Rusia para salvar a los pobres del mundo... Los inflexibles líderes occidentales deberían repetir una estadística cada noche antes de irse a dormir: Occidente sólo comprende el 12% de la población mundial... Occidente persigue la retirada total de las fuerzas rusas de Ucrania. Sin concesiones. Si Occidente pudiera lograr esto, debería ir a por ello. Pero las perspectivas de lograr esta solución perfecta son nulas... Entonces, ¿cuál es la solución imperfecta para Ucrania? El primer paso es pedir un alto el fuego inmediato... El segundo paso es empezar a hablar con Rusia... Si Putin acude a Yakarta en noviembre de 2022, como debería, escuchará las opiniones de Occidente y escuchará las del resto. No es probable que Putin escuche a Occidente, ya que la confianza entre Rusia y Occidente es nula. Pero sí escuchará al resto, por lo que Occidente se está apuñalando en el pie al pedir que se desinvite a Putin... Occidente debería escuchar a Indonesia y a otros miembros no occidentales del G20 y tratar de encontrar algún tipo de solución de compromiso para Ucrania... En resumen, la solución pragmática es también la solución ética

 "Las poblaciones de los países occidentales están enfadadas. Las élites occidentales, que se supone que deben guiar a sus sociedades en la dirección correcta, las están llevando, en cambio, en la dirección equivocada con respecto a Ucrania. Hay una forma de actuar más sabia.

Este curso de acción más sabio se basa en un principio simple: que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Los países del G7 deberían aceptar soluciones imperfectas que hagan más feliz a su población. Eso también ayudará a los miles de millones de personas pobres del Tercer Mundo que están sufriendo el aumento de los precios de los alimentos y la energía.

Hay que dar prioridad moral al sufrimiento de los pobres, el 10-20% de la población mundial.

El mayor filósofo político estadounidense de los últimos tiempos, John Rawls, subrayó que la sociedad más justa era la que se ocupaba del 10% más pobre.

Como señaló en su obra fundamental, Una teoría de la justicia, cualquier desigualdad social o económica, si ha de satisfacer los principios de la justicia, "ha de redundar en el mayor beneficio de los miembros menos favorecidos de la sociedad".

Los pobres del mundo sufren hoy por tres razones principales. Los enormes paquetes de estímulo post-Covid-19, especialmente en Estados Unidos, han desatado la inflación mundial.

El economista del Financial Times, Martin Wolf, escribió recientemente que "la combinación de políticas fiscales y monetarias aplicadas en 2020 y 2021 encendió un fuego inflacionario."

La invasión ilegal rusa de Ucrania, seguida de sanciones masivas a Rusia, ha provocado un enorme repunte de los precios de la energía y los alimentos. A pesar de estas sanciones, la UE ha pagado más dinero por el gas ruso.

Desde que comenzó la guerra el 24 de febrero de 2022, Europa ha pagado más de 60.000 millones de dólares por el petróleo y el gas rusos, mientras se quejaba de que India y China compraban demasiado petróleo ruso.

Esto llevó a la ya famosa ocurrencia del ministro de Asuntos Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, que dijo que "nuestras compras totales del mes serían menos de lo que hace Europa en una tarde."

 La cepa Omicron de Covid-19 ha atravesado las defensas de la política china de cero Covid. Esto ha provocado cierres masivos, incluidos los cierres en Shangai desde marzo de 2022. Dado que China es la fábrica del mundo, esto también ha contribuido a la inflación mundial.

¿Cuál es la respuesta racional? ¿Encontrar una solución perfecta? ¿O aceptar una solución imperfecta que alivie el sufrimiento de mucha gente, incluido el pueblo de Ucrania y el gran número de pobres del mundo?

Occidente ha estado presionando para encontrar una solución perfecta. El resto del mundo preferiría disminuir su sufrimiento con una solución imperfecta.

¿Cuál es la solución perfecta? Es la que Occidente persigue en Ucrania: la retirada total de las fuerzas rusas de Ucrania. Sin concesiones. Si Occidente pudiera lograr esto, debería ir a por ello. Pero las perspectivas de lograr esta solución perfecta en Ucrania son nulas.

 La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, afirmó que "la guerra en Ucrania ha creado un inmenso sufrimiento humano, pero también ha dañado la economía mundial en un momento crítico. Su impacto se sentirá en todo el mundo, especialmente en los países de bajos ingresos, donde los alimentos representan una gran parte del gasto de los hogares... La reducción de los suministros y el aumento de los precios de los alimentos significan que los pobres del mundo podrían verse obligados a prescindir de ellos".

Entonces, ¿cuál es la solución imperfecta para Ucrania?

El primer paso es pedir un alto el fuego inmediato. Cientos de personas mueren cada día que continúa la guerra. Si Ucrania va a volver a alimentar al mundo en 2023, necesita conseguir fertilizantes para que sus agricultores puedan empezar a plantar en 2022. Más alimentos en 2023 equivale a menos sufrimiento para los pobres del mundo.

El segundo paso es empezar a hablar con Rusia. Debería haber dos niveles de conversaciones. El primero debería ser entre Ucrania y Rusia. El segundo debería ser entre Occidente y Rusia. Se salvarían vidas ucranianas y el mundo entero respiraría aliviado.

Luego viene lo difícil. Dado el enorme abismo entre las posiciones de Occidente y Rusia sobre Ucrania, no habrá una solución inmediata a largo plazo. Pero es más probable que la consigamos si se inician las conversaciones, especialmente si conseguimos que más países del mundo hablen con Rusia.

Sería un enorme error estratégico por parte de Occidente conseguir que Indonesia, como anfitriona de la reunión del G20 del 15 y 16 de noviembre, desinvitara al presidente ruso Vladimir Putin de la reunión. Sería un error aún mayor que Occidente boicoteara la cumbre del G20 si Putin asistiera.

Hay una estadística que todos los líderes occidentales deberían memorizar y repetir cada noche antes de irse a dormir: Occidente sólo comprende el 12% de la población mundial.

Si Putin acude a Yakarta en noviembre de 2022, como debería, escuchará las opiniones de Occidente y escuchará las del resto. No es probable que Putin escuche a Occidente, ya que la confianza entre Rusia y Occidente es nula. Pero sí escuchará al resto, por lo que Occidente se está apuñalando en el pie al pedir que se desinvite a Putin.
Una mujer utiliza una lámpara de aceite en su casa sin electricidad en el pueblo de Pliken, Pekalongan, Java Central, Indonesia. Foto AFP Forum vía NurPhoto / Pradita Utana

Occidente está presionando para que Putin sea excluido porque está presionando para la solución perfecta de tratar de derrotar a Rusia. Pero esa es una solución que nunca llegará.

Occidente debería escuchar a Indonesia y a otros miembros no occidentales del G20 y tratar de encontrar algún tipo de solución de compromiso para Ucrania. Esa solución salvará las vidas de los ucranianos y aliviará el sufrimiento de los cientos de millones de personas pobres del mundo.

En resumen, la solución pragmática es también la solución ética."


(, veterano diplomático, es miembro distinguido del Instituto de Investigación de Asia de la Universidad Nacional de Singapur. Este es un resumen de un artículo más extenso publicado en el Straits Times. Asia Times, 26/07/22)

23.6.22

Desde la OTAN se dice que el bloqueo ruso de los puertos ucranianos es el motivo del aumento cuantitativo del hambre... Pero Rusia exporta mucho más que Ucrania: el 20% del trigo, harinas y derivados, frente al 8,5% de Ucrania... Por eso, lo que no dice la OTAN, la UE y EE.UU -y con ellos el grueso de nuestros medios de comunicación- es que las sanciones occidentales contra Rusia son mucho más significativas que el bloqueo ruso de puertos ucranianos en la hambruna que se avecina... Las sanciones impuestas a Rusia, impiden la exportación del grano ruso desde el puerto de Novorosisk... como consecuencia de las sanciones los barcos no pueden acceder a ese puerto a cargar. Las compañías de seguros no cubren el tráfico de esos barcos... El incremento del hambre en el Sur no importa en Bruselas, ni en Washington, ni en Wall Street. Y para Moscú es un “efecto colateral”... o sea, que si Borrell acusa a Rusia de crimen de guerra por bloquear el trigo ucraniano, también debe acusar de crimen de guerra a Occidente por bloquear el trigo ruso... en fin, que “Para que el trigo valga dinero: agua, sol…. Y guerra en Sebastopol”, se decía en Castilla

 "Para el esperado incremento del hambre en el mundo, las sanciones occidentales contra Rusia son mucho más dañinas que el bloqueo ruso de puertos ucranianos. 

 “Para que el trigo valga dinero: agua, sol…. Y guerra en Sebastopol”, se decía en Castilla. Imagino que el dicho se estrenó a mediados del XIX, tras la guerra de Crimea, y recuerda el gran papel de las ricas llanuras ucranianas y sus tierras negras en la producción de cereal y la dinámica de los precios.

Hoy la guerra de Ucrania y las sanciones de respuesta que la invasión rusa ha recibido de parte de Estados Unidos y la Unión Europea, han creado una situación ejemplar. Hay un peligro de hambre en zonas del sur global sobre el que advierte el Programa Alimentario de la ONU (WFP).

Digo ejemplar por la evidente y conocida relación entre los desastres de la guerra y el hambre (según el WFP, el 60% de los hambrientos viven en zonas afectadas por la guerra y la violencia) que en el caso ucraniano incrementará el colectivo de los que sufren hambre aguda en el mundo en 47 millones. Es decir, el número de hambrientos pasará este año de 276 millones (nivel de preguerra) a 323 millones, según esa fuente. Pero ejemplar también por cómo se utiliza este problema con fines belicistas en un contexto de propaganda de guerra.

 La guerra de Ucrania complica los impactos ya generados por otros conflictos, la pandemia, la crisis climática y los costes encarecidos por un incremento del precio del grano, que ya venía de antes, y por el transporte. El África subsahariana será el área más afectada. Egipto, Túnez, Turquía, Líbano, Siria, Argelia, Marruecos Somalia, Etiopía y Sudán), recibirán menos y además más caro. (...)

Desde la OTAN se dice que el bloqueo ruso de los puertos ucranianos es el motivo del aumento cuantitativo del hambre que ONU y WFP anuncian y contabilizan. Pero Rusia exporta mucho más que Ucrania: el 20% del trigo, harinas y derivados, frente al 8,5% de Ucrania. Por eso, lo que no dice la OTAN, la UE y EE.UU -y con ellos el grueso de nuestros medios de comunicación- es que en la génesis de ese peligro las sanciones occidentales contra Rusia son mucho más significativas que el bloqueo ruso de puertos ucranianos.

 Las sanciones impuestas a Rusia, impiden la exportación del grano ruso. El 50% de ese grano -que es mucho más que todo lo que Ucrania exportaba desde sus puertos- se exportaba desde el puerto ruso de Novorosisk, en la costa oriental del Mar Negro. Como consecuencia de las sanciones los barcos no pueden acceder a ese puerto a cargar. Las compañías de seguros no cubren el tráfico de esos barcos, y los barcos con bandera rusa no pueden usar las infraestructuras portuarias. Además, Rusia no puede cobrar ese comercio de grano, porque los sistemas de pago están bloqueados y los bancos internacionales cerrados para su actividad.

Las sanciones financieras impiden que Rusia cobre esas exportaciones e introducen el riesgo de que los pagos a través de bancos y sistemas controlados por los sancionadores sean confiscados, como ha ocurrido con los 300.000 millones de dólares rusos que estaban depositados en Estados Unidos (y con los 9000 millones afganos, cuya apropiación, en revancha por la debacle militar en Afganistán, agrava el hambre en aquel desgraciado país, y con los miles de millones iraníes robados en respuesta a la revolución de 1979, y….).

El segundo aspecto por el que las sanciones agravan la situación tiene que ver con los fertilizantes. Su precio se ha incrementado a causa del aumento del precio del gas con el que se producen. Rusia y Bielorrusia son el primer y el sexto productor mundial de ellos, respectivamente. Juntas representan el 20% de la producción global. Y ambas están sometidas a sanciones.

 Así que todo eso afecta a los precios. Y la subida de precios repercute directamente en las posibilidades de los más pobres por pagar sus alimentos: Muchos de los que antes iban justos, ahora no llegan, advierte el WFP.

No puede decirse, por tanto, como afirma el bloque UE / OTAN y EE.UU, que el responsable es Rusia, o que es solo Rusia. Obviamente hay una clara responsabilidad rusa por haber iniciado la invasión, responsabilidad inseparable de las circunstancias que la propiciaron también desde fuera de Rusia. Lo mas diplomático que se puede decir es que hay una responsabilidad compartida. Y lo más objetivo es decir que las sanciones occidentales contra su adversario geopolítico en este conflicto son un factor de incremento del hambre mas importante que el bloqueo de los puertos ucranianos, que los rusos están dispuestos a levantar bajo determinadas condiciones.

Pese a eso, el mensaje que nos envían los políticos atlantistas y sus medios de comunicación es inequívoco. El 24 de mayo, en Davos, la inefable Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, dijo que “Rusia está bombardeando silos en Ucrania, bloqueando barcos cargueros ucranianos llenos de trigo y girasol y acaparando su propia exportación de alimentos como una forma de chantaje. Eso es usar el hambre y el grano como recurso de poder”. (Wall Street Journal, 24 de mayo: Ukraine-Russia War Is Fueling Triple Crisis in Poor Nations.)

Debemos garantizar que esos cereales se envían al mundo, de lo contrario millones de personas pasarán hambre”, dice la ministra de exteriores canadiense, Melanie Joly.

Lo que se abre paso con estas declaraciones es una campaña para romper militarmente el bloqueo ruso de la costa ucraniana alegando “catástrofe humanitaria”. Es decir una escalada militar aún más peligrosa.

Al día siguiente de la declaración de von der Leyen, el editorial del WSJ, explicaba de lo que se trata bajo el titular, “Romper el bloqueo alimentario de Putin”:

El mundo necesita una estrategia para romper el bloqueo ruso de los puertos ucranianos para que se pueda exportar alimentos y otros productos, y eso significa un plan para usar barcos de guerra que escolten cargueros mercantes fuera del Mar Negro” (…) “el mundo civilizado deberá actuar pronto para evitar una crisis humanitaria aun mayor”. Putin está usando la “presión alimentaria global para que la OTAN y otras naciones accedan a una paz en sus términos”. Y el diario proponía; “una coalición internacional de barcos de guerra” independiente de la OTAN para llevarla a cabo sin que Rusia pueda denunciar provocación.

La guerra va para largo. Los centros de poder y medios de comunicación occidentales abogan claramente por su eternización. El Kremlin tampoco está interesado en una negociación mientras no tenga un claro, o aparente, resultado de éxito militar que presentar como desenlace. Cualquier pretexto “humanitario” será, y es, explotado en ese contexto belicista. El incremento del hambre en el Sur no importa en Bruselas, ni en Washington, ni en Wall Street. Y para Moscú es un “efecto colateral” de las mal calculadas sanciones occidentales contra Rusia."                (Rafael Poch de Feliu , blog, 20/06/22)

 

"Borrell acusa a Rusia de “crímenes de guerra” por bloquear el trigo ucraniano.

 “Asistimos a un intento deliberado de Rusia de crear hambre en el mundo”, aseguró ayer el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, tras la reunión del consejo de ministros de Exteriores europeos. “Hay 20 millones de toneladas de trigo bloqueadas en Ucrania. Esto va a provocar hambrunas”, advirtió Borrell, que elevó el tono para acusar al Kremlin de cometer “crímenes de guerra”.

 La Unión Europea trabaja con Naciones Unidas para llegar a una situación negociada con Moscú para poner fin a este bloqueo que calificó de “inconcebible”. Ayer, coincidiendo con el anuncio de que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU reducirá a la mitad las raciones de comida a refugiados y otras poblaciones vulnerables, los Veintisiete comprometieron mil millones de euros más en ayuda alimentaria. (...)"              (Beatria Navarro, La Vanguardia, 21/06/22)

17.6.22

Michael Hudson : La guerra por delegación de Ucrania, desde el punto de vista geopolítico, ha sido una excusa muy útil para que Estados Unidos se oponga a la Iniciativa de la Ruta de la Seda china, pero... ¿Se está convirtiendo en el preludio de algo mayor, que implica una hambruna mundial y una crisis de divisas para los países con déficit de alimentos y petróleo? Es conveniente preguntarse si forma parte de una estrategia más amplia para afianzar el control de Estados Unidos sobre el comercio y los pagos internacionales... Ahora parece que su principal objetivo era simplemente, una excusa para imponer sanciones que perturbaran el comercio mundial de alimentos y energía. Ante esto, la elección a la que se enfrentan los países del Sur Global es: pasar hambre pagando a sus tenedores de bonos y banqueros extranjeros, o declarar, como principio básico del derecho internacional, una moratoria de la deuda, análoga a la suspensión en 1931 de las reparaciones alemanas y de las deudas interaliadas con Estados Unidos... No hay manera de que los países del Sur Global puedan pagar el petróleo, los fertilizantes y los alimentos de estos países y también pagar las deudas en dólares que son el legado de la política comercial neoliberal patrocinada por Estados Unidos... el Sur Global está moralmente justificado para poner sus intereses soberanos por encima de los de quienes manejan el armamento financiero y comercial internacional.

 "Es probable que muchas más personas mueran de hambre y de trastornos económicos que en el campo de batalla ucraniano. Por lo tanto, es conveniente preguntarse si lo que parecía ser la guerra por poderes de Ucrania forma parte de una estrategia más amplia para afianzar el control de Estados Unidos sobre el comercio y los pagos internacionales. Estamos asistiendo a una toma de poder como arma financiera por parte del Área del Dólar de Estados Unidos sobre el Sur Global, así como sobre Europa Occidental. Sin el crédito en dólares de Estados Unidos y su filial del FMI, ¿cómo pueden los países mantenerse a flote? ¿Con qué fuerza actuará Estados Unidos para impedir que se desdolaricen, saliendo de la órbita económica estadounidense?

La estrategia de la Guerra Fría de Estados Unidos no es la única que piensa en cómo beneficiarse de la provocación de una crisis de hambre, petróleo y balanza de pagos. Al Foro Económico Mundial de Klaus Schwab le preocupa que el mundo esté superpoblado, (...)

Los sudamericanos y algunos países asiáticos están sometidos al mismo salto en los precios de las importaciones resultante de las exigencias de la OTAN para aislar a Rusia. El director de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, advirtió recientemente a los asistentes a una conferencia de inversores de Wall Street que las sanciones provocarán un "huracán económico" mundial.  (...)

"Las consecuencias económicas de la guerra se extienden rápido y lejos, a los vecinos y más allá, golpeando con más fuerza a las personas más vulnerables del mundo. Cientos de millones de familias ya estaban luchando con ingresos más bajos y precios más altos de la energía y los alimentos."

El gobierno de Biden culpa a Rusia de "agresión no provocada". Pero es la presión de su administración sobre la OTAN y otros satélites del Área del Dólar la que ha bloqueado las exportaciones rusas de grano, petróleo y gas. Pero muchos países con déficit de petróleo y alimentos se consideran las principales víctimas de los "daños colaterales" causados por la presión de Estados Unidos y la OTAN.

¿Es la hambruna mundial y la crisis de la balanza de pagos una política deliberada de EEUU/OTAN?

El 3 de junio, el presidente de la Unión Africana, Macky Sall, presidente de Senegal, viajó a Moscú para planificar cómo evitar una interrupción del comercio de alimentos y petróleo en África, negándose a convertirse en peones de las sanciones de Estados Unidos y la OTAN. En lo que va de 2022, el Presidente Putin señaló: "Nuestro comercio está creciendo. En los primeros meses de este año creció un 34%". Pero el presidente de Senegal, Sall, se mostró preocupado: "Las sanciones antirrusas han empeorado la situación y ahora no tenemos acceso al grano de Rusia, principalmente al trigo. Y, lo más importante, no tenemos acceso a los fertilizantes".

Los diplomáticos estadounidenses están obligando a los países a elegir si, en palabras de George W. Bush, "están a favor o en contra de nosotros". La prueba de fuego es si están dispuestos a obligar a sus poblaciones a morir de hambre y a cerrar sus economías por falta de alimentos y petróleo, deteniendo el comercio con el núcleo euroasiático mundial de China, Rusia, India, Irán y sus vecinos.

Los principales medios de comunicación occidentales describen la lógica de estas sanciones como la promoción de un cambio de régimen en Rusia. La esperanza era que bloquearle la venta de su petróleo y gas, alimentos u otras exportaciones haría bajar el tipo de cambio del rublo y "haría gritar a Rusia" (como Estados Unidos intentó hacer con el Chile de Allende para preparar el terreno para su respaldo al golpe militar de Pinochet).  (...)

La idea (y parece tan tonta en retrospectiva) era que la población rusa se rebelaría para protestar contra lo mucho que costaban las importaciones de lujo occidentales. Pero el rublo se disparó en lugar de hundirse, y Rusia sustituyó rápidamente el SWIFT por su propio sistema vinculado al de China. Y la población rusa comenzó a alejarse de la agresiva enemistad de Occidente.

Evidentemente, en los modelos de los think tanks de seguridad nacional de Estados Unidos faltan algunas dimensiones importantes. Pero en lo que respecta a la hambruna mundial, ¿hubo una estrategia más encubierta e incluso de mayor envergadura? Ahora parece que el principal objetivo de la guerra de Estados Unidos en Ucrania era simplemente servir de catalizador, una excusa para imponer sanciones que perturbaran el comercio mundial de alimentos y energía.  (...)

Se debe haber hecho el siguiente cálculo: Rusia representa el 40% del comercio mundial de cereales y el 25% del mercado mundial de fertilizantes (el 45% si se incluye a Bielorrusia). Cualquier escenario habría incluido el cálculo de que si se retirara del mercado un volumen tan grande de cereales y fertilizantes, los precios se dispararían, al igual que ha ocurrido con el petróleo y el gas.

A la perturbación de la balanza de pagos de los países que tienen que importar estas materias primas, se añade el encarecimiento de la compra de dólares para pagar a sus tenedores de bonos extranjeros y a los bancos por las deudas que vencen. El endurecimiento de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal ha provocado un aumento de la prima de los dólares estadounidenses frente a los euros, las libras esterlinas y las monedas del Sur Global.

Es inconcebible que no se hayan tenido en cuenta las consecuencias de esto en los países fuera de Europa y Estados Unidos, porque la economía mundial es un sistema interconectado. La mayoría de las perturbaciones se sitúan en la franja del 2 al 5%, pero las sanciones actuales de Estados Unidos y la OTAN se alejan tanto de la trayectoria histórica que el aumento de los precios se disparará sustancialmente por encima de la franja histórica. No ha ocurrido nada parecido en los últimos tiempos.

Esto sugiere que lo que en febrero parecía una guerra entre ucranianos y rusos es en realidad un desencadenante destinado a reestructurar la economía mundial, y a hacerlo de forma que se bloquee el control de Estados Unidos sobre el Sur Global. Desde el punto de vista geopolítico, la guerra por poderes en Ucrania ha sido una excusa muy útil para que Estados Unidos se oponga a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI) de China.

La elección a la que se enfrentan los países del Sur Global: pasar hambre pagando a sus tenedores de bonos y banqueros extranjeros, o anunciar, como principio básico del derecho internacional: "Como países soberanos, ponemos nuestra supervivencia por encima del objetivo de enriquecer a los acreedores extranjeros que han hecho préstamos que se han estropeado como resultado de su elección de librar una nueva Guerra Fría". En cuanto a los destructivos consejos neoliberales que nos han dado el FMI y el Banco Mundial, sus planes de austeridad fueron destructivos en lugar de útiles. Por lo tanto, sus préstamos se han echado a perder. Como tales, se han vuelto odiosos".

La política de la OTAN no ha dado a los países del Sur Global otra opción que la de rechazar su intento de establecer un dominio alimentario de Estados Unidos sobre el Sur Global, bloqueando cualquier competencia de Rusia y monopolizando así el comercio mundial de cereales y energía. El principal exportador de cereales era el sector agrícola estadounidense, fuertemente subvencionado, seguido de la Política Agrícola Común (PAC) europea, altamente subvencionada. Estos eran los principales exportadores de grano antes de que Rusia entrara en escena. La exigencia de EE.UU. y la OTAN es hacer retroceder el reloj para restablecer la dependencia de la zona del dólar y sus satélites de la zona del euro.

El contraplano implícito de Rusia y China

Lo que se necesita para que la población mundial no estadounidense/OTAN sobreviva es un nuevo sistema comercial y financiero mundial. La alternativa es la hambruna mundial para gran parte del mundo. Morirá más gente por las sanciones que la que ha muerto en el campo de batalla ucraniano. Las sanciones financieras y comerciales son tan destructivas como un ataque militar. Así que el Sur Global está moralmente justificado para poner sus intereses soberanos por encima de los de quienes manejan el armamento financiero y comercial internacional.

En primer lugar, rechazar las sanciones y reorientar el comercio hacia Rusia, China, India, Irán y sus compañeros de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). El problema es cómo pagar las importaciones de estos países, especialmente si los diplomáticos estadounidenses amplían las sanciones contra ese comercio.

No hay manera de que los países del Sur Global puedan pagar el petróleo, los fertilizantes y los alimentos de estos países y también pagar las deudas en dólares que son el legado de la política comercial neoliberal patrocinada por Estados Unidos y sometida al proteccionismo de Estados Unidos y la zona del euro.

Por lo tanto, la segunda necesidad es declarar una moratoria de la deuda -en efecto, un repudio- de las deudas que representan préstamos que se han vuelto malos. Este acto sería análogo a la suspensión en 1931 de las reparaciones alemanas y de las deudas interaliadas con Estados Unidos. Sencillamente, las deudas actuales del Sur Global no pueden pagarse sin someter a los países deudores a la hambruna y la austeridad.

Un tercer corolario que se desprende de estos imperativos económicos es sustituir el Banco Mundial y sus políticas proestadounidenses de dependencia comercial y subdesarrollo por un auténtico Banco de Aceleración Económica. 

Junto con esta institución hay un cuarto corolario en la forma del hermano del nuevo banco: un reemplazo del FMI libre de la economía basura de la austeridad y de la subvención de las oligarquías clientes de Estados Unidos, junto con las incursiones monetarias en los países que se resisten a la privatización y la financiarización de Estados Unidos.

El quinto requisito es que los países se protejan a sí mismos uniéndose a una alianza militar como alternativa a la OTAN, para evitar que se conviertan en otro Afganistán, otra Libia, otro Irak o Siria o Ucrania.

El principal factor de disuasión de esta estrategia no es el poder de Estados Unidos, pues ha demostrado ser un tigre de papel. El problema es de conciencia y voluntad económica."    
              ( , The Unz Review, 06/06/22)