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12.10.25

Solo le pido a este tiempo un Nobel de la paz que no pida baños de sangre... El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de estado que trajo la violación sistemática de los derechos humanos en Chile, Argentina o Nicaragua... María Corina Machado pidió a las potencias extranjeras (EEUU) que usaran la fuerza en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro. Esto no es un hecho interpretable, es algo que ella dijo en 2018 ante unos micrófonos... le han dado el premio Nobel de la Paz a quien ha pedido un baño de sangre en su propia tierra... Estaba claro que Noruega buscaba no molestar demasiado a Donald Trump y tenía que dárselo a alguien que no estuviera inmerso en la masacre palestina y han encontrado a una aliada cercana de Marco Rubio, pero si juegan a hacer política uniéndose a las hordas golpistas de extrema derecha que no busquen honor y prestigio... existen multitud de personas que merecerían con creces el premio y no hacían llamados a la violencia... no tienen los poderosos apoyos de María Corina Machado ni forman parte de la ola reaccionaria y ultra que el Nobel Institute acaba de validar con su premio. Pero igual lo merecen más porque sí creen en la paz... En la misma semana en la que llaman paz a un plan colonial en Gaza le otorgan el premio a una golpista declarada con ganas de violencia, sangre y represión. No les escondo que me genera ansiedad este mundo en el que ha perdido significado simbólico hasta la palabra paz

 "El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de la doctrina Monroe que trajo la violación sistemática de los derechos humanos a todo lo que oliera a izquierda en Chile, Argentina o Nicaragua

Un hecho probado es que María Corina Machado pidió a las potencias extranjeras (EEUU) que usaran la fuerza en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro. Esto no es un hecho interpretable, es algo que ella dijo en 2018 ante unos micrófonos. De viva voz. Con la frente alta y el verbo claro. Por alguna razón este evento ha desaparecido de las hagiografías y las crónicas del mismo modo que su participación en el golpe de Estado de 2002. Tengo claro que Nicolás Maduro y su régimen ya dejó de ser democrático y tras las últimas elecciones no hay nada que concierna a la izquierda en su defensa, no voy a entrar a debatir sobre la conveniencia del uso de la fuerza para aquellos que creen que se están enfrentando a un régimen tiránico, pero eso es un debate de la filosofía política que no me incumbe en este texto porque en lo único que quiero centrarme es que le han dado el premio Nobel de la Paz a quien ha pedido un baño de sangre en su propia tierra para derrocar el poder actual y ha participado de golpes desde hace más de 20 años. 

El mundo líquido del que hablaba Zygmunt Bauman se ha esclerotizado en un cuerpo oleaginoso y viscoso en el que se quedan pringados los peores males de todos los tiempos y que simboliza de manera grotesca el hecho de dar el mayor reconocimiento para quien trabaja por la paz a quien pide una guerra. Ya no me voy a sorprender pero a este mundo ya solo le pido un Nobel de la Paz que busque la paz con métodos pacíficos. Estoy seguro de que incluso si quieren hacer política contra Venezuela en el país caribeño encontrarán opositores y activistas que lo merezcan más por el simple hecho de trabajar contra Nicolás Maduro sin pedir violencia y muerte. 

No soy un necio. Sé que hay conflictos que se dirimen con la violencia, pero al menos que se tapen y no los premien con el máximo premio por la paz. Puedo entender a quien no encuentra otra manera de resolver conflictos enquistados, en algunos casos está hasta reconocido por el derecho internacional, pero estaría bien que no validaran a quienes abogan por la violencia para que no parezca que son tan cínicos como parecen. El legado de María Corina Machado que han premiado es la deslegitimación de quienes piensan distinto a ella y erradicarlos mediante cualquier medio. Es como lleva años procediendo desde que creó su plataforma activista Súmate forjada con el dinero de su procedencia de la oligarquía venezolana de la peor condición.  

Los argumentos que esgrimen que su actuación en estos momentos está justificada porque Nicolás Maduro perdió las elecciones y no quiere entregar las actas que demuestran su derrota se desnudan al mostrar con hechos que ella ya pedía una intervención militar en 2018 cuando el Centro Carter sí había validado las elecciones o apareciendo como firmante del Carmonazo en el año 2002 con Hugo Chávez como presidente cuando se le derrocó con un golpe de Estado que duró solo unos días. En El País, que ahora ha hecho un editorial donde lo oculta, se puede leer.

El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de la doctrina Monroe que trajo la violación sistemática de los derechos humanos a todo lo que oliera a izquierda en Chile, Argentina o Nicaragua. Estaba claro que Noruega buscaba no molestar demasiado a Donald Trump y tenía que dárselo a alguien que no estuviera inmerso en la masacre palestina y han encontrado a una aliada cercana de Marco Rubio, pero si juegan a hacer política uniéndose a las hordas golpistas de extrema derecha que no busquen honor y prestigio. Machado es aliada cercana de quien quiso asesinar a Lula, de quien quiere hundir el Open Arms. De las peores excrecencias políticas de nuestro tiempo. 

No hacía falta meterse en los conflictos que más foco tienen si no querían parecer cobardes y enseñarlo al mundo, vale que podían obviar a Médicos Sin Fronteras, la UNRWA, o a los más de 210 periodistas asesinados en Gaza, a algunos de los médicos palestinos que llevan dos años haciendo su trabajo entre bombardeos y siendo objetivos de las IDF, pero existen multitud de personas fuera de la opinión publicada mayoritaria de Occidente que merecerían con creces el premio y no hacían llamados a la violencia. Mahrang Baloch, una activista por los derechos de las mujeres en Pakistán que lleva años denunciando las desapariciones forzosas en Baluchistán y que en la actualidad se encuentra presa acusada de terrorismo tras un juicio sin pruebas ni garantías. Emtithal Mahmoud, una poeta y activista sudanesa que lleva desde 2015 luchando para visibilizar la crisis de violencia y guerra en Darfur que genera cada año miles de refugiados. Fawzia al Otaibi, luchadora por los derechos civiles en Arabia Saudí, la activista por los derechos de la mujer en Irán Zhina Modares Gorji o las israelies Danielle Cantor y Alma Beck que luchan por derechos de todas las minorías y contra el genocidio en Gaza desde dentro del monstruo israelí en Tel Aviv. 

Entiendo que no tienen los poderosos apoyos de María Corina Machado ni forman parte de la ola reaccionaria y ultra que el Nobel Institute acaba de validar con su premio. Pero igual lo merecen más porque sí creen en la paz. No es que el Nobel de la Paz tenga mucho prestigio desde que se convirtió en una herramienta de los poderosos reaccionarios al mismo nivel que el Premio Sájarov, pero podrían haber disimulado en vez de hacer política de la peor condición dándole el galardón a quien quiere el poder aunque sea a costa de la sangre de sus compatriotas. En la misma semana en la que llaman paz a un plan colonial en Gaza le otorgan el premio a una golpista declarada con ganas de violencia, sangre y represión. No les escondo que me genera ansiedad este mundo en el que ha perdido significado simbólico hasta la palabra paz."                 ( Antonio Maestre, blog, 11/10/25)

20.10.24

¿Por qué el Nobel de Economía siempre lo ganan economistas que nunca cuestionan seriamente las graves deficiencias del sistema económico capitalista? ¿Y por qué jamás gana quien lo cuestiona? ¿Por qué será? (Michael Roberts)

 "Por qué las naciones triunfan o fracasan: una causa Nobel

Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A Robinson han sido galardonados con el Nobel (en realidad, el premio del Riksbank) de Economía «por sus estudios sobre cómo se forman las instituciones y afectan a la prosperidad». Daron Acemoglu es profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Simon Johnson es profesor en la misma universidad. Y James Robinson es profesor en la Universidad de Chicago.

He aquí lo que los jueces del Nobel dicen que fue la razón para ganar:

«Hoy en día, el 20% de los países más ricos son unas 30 veces más ricos que el 20% de los países más pobres. Las diferencias de renta entre países han sido muy persistentes en los últimos 75 años. Los datos disponibles también muestran que las disparidades de renta entre países han aumentado en los últimos 200 años. ¿Por qué las diferencias de renta entre países son tan grandes y tan persistentes?

»Los galardonados de este año han sido pioneros en un nuevo enfoque para dar respuestas creíbles y cuantitativas a esta cuestión crucial para la humanidad. Al examinar empíricamente el impacto y la persistencia de las estrategias coloniales en el desarrollo económico posterior, han identificado las raíces históricas de los entornos institucionales extractivos que caracterizan a muchos países de renta baja. Su énfasis en el uso de experimentos naturales y datos históricos ha iniciado una nueva tradición de investigación que sigue ayudando a descubrir los motores históricos de la prosperidad, o la falta de ella.

»Sus investigaciones se centran en la idea de que las instituciones políticas determinan fundamentalmente la riqueza de las naciones. Pero, ¿qué determina estas instituciones? Integrando las teorías de las ciencias políticas sobre la reforma democrática en un marco teórico de juegos, Acemoglu y Robinson desarrollaron un modelo dinámico en el que la élite gobernante toma decisiones estratégicas sobre las instituciones políticas –en particular, si se amplía el derecho de sufragio– en respuesta a amenazas periódicas. Este marco es ahora estándar para analizar la reforma política institucional y ha tenido un impacto significativo en la literatura de investigación. Y cada vez hay más pruebas que apoyan una de las principales implicaciones del modelo: los gobiernos más inclusivos promueven el desarrollo económico».

A lo largo de los años (¿o décadas?) he publicado artículos sobre el trabajo de varios premios Nobel de Economía.

Lo que he descubierto es que, sea cual sea la calidad del trabajo del ganador, él o ella (ocasionalmente) suelen recibir el premio por su peor trabajo de investigación, es decir, un trabajo que confirma la visión dominante del mundo económico, mientras que en realidad no nos lleva más lejos en la comprensión de sus contradicciones.

Esta conclusión creo que se aplica a los últimos ganadores.  El trabajo por el que recibieron el premio de un millón de dólares es por una investigación que pretende demostrar que los países que alcanzan la prosperidad y acaban con la pobreza son los que adoptan la «democracia» (y con ello se refiere a la democracia liberal de estilo occidental en la que la gente puede hablar (en su mayoría), puede votar a los funcionarios de vez en cuando y esperar que la ley proteja sus vidas y propiedades (con suerte). Las sociedades controladas por élites sin ninguna responsabilidad democrática son «extractivas» de recursos, no respetan la propiedad ni el valor y, por lo tanto, no prosperan con el tiempo. En una serie de artículos en los que se aplican algunos análisis empíricos (es decir, en los que se correlaciona la democracia (tal y como se define) con los niveles de prosperidad), los ganadores del Nobel afirman demostrarlo.

De hecho, los ganadores del Nobel sostienen que la colonización del Sur Global en los siglos XVIII y XIX podría ser «inclusiva» y convertir a países como Norteamérica en naciones prósperas (olvidando a la población indígena), o «extractiva» y mantener a los países en la pobreza extrema (África).

Este tipo de economía es lo que se denomina institucional, es decir, que no son tanto las fuerzas ciegas del mercado y la acumulación de capital las que impulsan el crecimiento (y las desigualdades), sino las decisiones y estructuras establecidas por los seres humanos. Apoyando este modelo, los vencedores afirman que las revoluciones preceden a los cambios económicos y no que los cambios económicos (o la falta de ellos ante un nuevo entorno económico) preceden a las revoluciones.

En primer lugar, si el crecimiento y la prosperidad van de la mano de la «democracia» y se considera que países como la Unión Soviética, China o Vietnam tienen élites «extractivas» o no democráticas, ¿cómo explican nuestros nobelistas su indudable rendimiento económico? Aparentemente, se explica por el hecho de que empezaron siendo pobres y tenían mucho que hacer para «ponerse al día», pero pronto su carácter extractivo les pasará factura y el hipercrecimiento de China se agotará.

En segundo lugar, ¿es correcto decir que las revoluciones o las reformas políticas son necesarias para encaminar las cosas hacia la prosperidad? Bueno, puede que haya algo de verdad en ello: ¿estaría Rusia a principios del siglo XX donde está hoy sin la revolución de 1917 o China donde está en 2024 sin la revolución de 1949? Pero nuestros nobelistas no nos presentan esos ejemplos: los suyos son la obtención del voto en Gran Bretaña en el siglo XIX o la independencia de las colonias americanas en la década de 1770.

Pero, sin duda, el estado de la economía, su funcionamiento, la inversión y la productividad de la mano de obra también influyen… La aparición del capitalismo y la revolución industrial en Gran Bretaña precedieron al paso al sufragio universal… La Guerra Civil inglesa de la década de 1640 sentó las bases políticas para la hegemonía de la clase capitalista en Gran Bretaña, pero fue la expansión del comercio (incluido el de esclavos) y la colonización en el siglo siguiente lo que hizo avanzar la economía.

La ironía de este premio es que el mejor trabajo de Acemoglu y Johnson ha llegado mucho más recientemente que en las obras anteriores en las que se han centrado los jueces del Nobel. Sólo el año pasado, los autores publicaron Poder y progreso, donde plantean la contradicción en las economías modernas entre la tecnología que hace aumentar la productividad del trabajo pero también con la probabilidad de que aumenten la desigualdad y la pobreza. Por supuesto, sus soluciones políticas no tocan la cuestión de un cambio en las relaciones de propiedad, salvo para pedir un mayor equilibrio entre capital y trabajo.

Lo que se puede decir a favor de los ganadores de este año es que al menos su investigación trata de entender el mundo y su desarrollo, en lugar de un teorema arcano de equilibrio en los mercados por el que muchos ganadores anteriores han sido galardonados."

(

15.10.24

La comparación de un superviviente de Hiroshima que ganó el Nobel con Gaza enfurece a Israel... Toshiyuki Mimaki dijo que los trabajadores de Gaza merecían el premio Nobel... «En Gaza, niños desangrándose son abrazados por sus padres. Es como en Japón hace 80 años»

 "Israel ha atacado a un destacado superviviente del bombardeo atómico de Hiroshima por una comparación que hizo entre la explosión y el actual asalto a Gaza.

Toshiyuki Mimaki, dirigente de la organización Nihon Hidankyo, que representa a los supervivientes del ataque estadounidense, comparó a ambos después de que el viernes se anunciara que el grupo recibiría el Premio Nobel de la Paz.

«Pensaba que seguramente lo recibiría la gente que trabaja tan duro en Gaza, como hemos visto», declaró a la prensa en Tokio tras el anuncio.

«En Gaza, niños desangrados son retenidos por sus padres. Es como en Japón hace 80 años».

En respuesta, el embajador de Israel en Japón atacó la comparación calificándola de «indignante e infundada», y dijo que tales comparaciones «distorsionan la historia y deshonran a las víctimas».
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En agosto, los embajadores estadounidense y británico en Japón anunciaron que no asistirían a la ceremonia de conmemoración de las víctimas del bombardeo atómico estadounidense de 1945 porque el alcalde de la ciudad no invitó al embajador israelí.

Durante la actual guerra de Israel contra Gaza, múltiples ministros y funcionarios israelíes han abogado por utilizar una bomba nuclear contra Gaza, convertir el enclave en un «matadero» y «borrar la Franja de Gaza de la faz de la tierra». 

Sudáfrica ha argumentado que estas declaraciones son prueba de intención genocida en su caso en curso ante la Corte Internacional de Justicia, en el que acusa a Israel de genocidio en Gaza, acusación que Israel niega.

Al menos 140.000 personas murieron por el bombardeo estadounidense de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, mientras que otras 74.000 perdieron la vida en Nagasaki tres días después.

Nihon Hidankyo fue fundada por los supervivientes para conmemorar la explosión y hacer campaña por el desarme nuclear.

Las fuerzas israelíes han matado al menos a 62 palestinos y herido a 220 en las últimas 24 horas, según el Ministerio de Sanidad palestino.

Esto eleva el número de víctimas mortales desde el 7 de octubre de 2023 a 42.289, con más de 98.684 heridos y al menos 10.000 aún desaparecidos, probablemente muertos y enterrados bajo los escombros.

Las autoridades sanitarias informan de que más del 60% de las víctimas son niños y mujeres."                                         (Middle East Eye, 14/10/24, traducción DEEPL, )

13.10.15

Un premio bien dado... el Nóbel al pueblo tunecino

"(...)  Para no dejar que este Nobel de la Paz, que reconoce el bravo proceso de Túnez, languidezca como otros, debe haber un cambio profundo de la orientación de la política exterior de nuestro país y de la propia Unión Europea.

Continuar con políticas intervencionistas o de falsa neutralidad es dejar que los conflictos se extiendan, como un tumor, en países situados apenas a unos cientos de kilómetros de Europa. Por justicia con las personas que ansían democracia y justicia social, o por egoísmo para no sufrir las consecuencias en nuestros propios países, debemos promover un cambio profundo de nuestra política exterior a corto, medio y largo plazo.

Debemos respetar y promover unas relaciones económicas más justas a ambos lados del Mediterráneo, con la idea de que si las poblaciones tienen derechos y una vida digna alcanzarán esa seguridad humana que propugna la ONU. Hacer que la política cerrada de intereses geopolíticos deje paso a una mirada más justa y multilateral.

Promover negociaciones políticas para acabar con los conflictos, en vez de integrar y alentar coaliciones militares lideradas por otros países. Establecer relaciones en pie de igualdad y aprender de procesos como el de las Comisiones de la Verdad para las víctimas de las dictaduras tunecinas, que tanta falta harían en un país como el nuestro, que sigue añorando a miles de desaparecidos sin palabra, sin memoria y sin justicia.

Reconocer y premiar al Cuarteto negociador que desbloqueó el enfrentamiento civil entre bandos de 2013 no debe servirnos para olvidar los graves problemas que afectan a la región. Más bien debe incitarnos a honrar, recuperar y hacer nuestros los esfuerzos de la sociedad civil que, con su lucha ejemplar por la paz, la dignidad y la democracia, encendieron la mecha de la revolución."              ( / , miembros de la secretaría de Relaciones Internacionales de Podemos. El País, 14 OCT 2015)


"Hay varias formas de interpretar el Nobel de la Paz de este año al Cuarteto del Diálogo Nacional Tunecino. 

La más evidente, en clave interna, privilegia el reconocimiento a una excepcionalidad, la de la transición democrática de Túnez, que sigue adelante a pesar de los enfrentamientos políticos, las brechas sociales, la crisis económica, la inestabilidad regional y la lacra del terrorismo. También, en cierta medida, se reconoce el carácter pionero del levantamiento popular tunecino de enero de 2011.

 La portavoz del comité del Nobel, Kaci Kullman Five, así lo ha expresado, y es notorio que sea esta institución la que destaque el valor de la experiencia tunecina en un momento en que todas las instancias internacionales dan por enterrada la Primavera Árabe y sucumben a la retórica sobre el Estado Islámico, los refugiados y la estabilidad.

Pero caben más interpretaciones, en parte más sutiles. Una es la que ha hecho Houcine Abassi, secretario general de la Unión General de Trabajadores Tunecinos, una de las organizaciones del Cuarteto premiado, quien ha señalado que "este premio es un mensaje a la región sobre la fuerza de la negociación y el diálogo". 

Que uno de los protagonistas llame la atención sobre la clave interárabe no solo revela un sentimiento, sino la necesidad que el mundo árabe tiene de un futuro común. 

La precaria estabilidad de Túnez es inviable si el actual contexto regional se perpetúa, no solo por la amenaza yihadista dentro y fuera de sus fronteras, sino porque la historia ha demostrado la dependencia estructural de los sociedades árabes entre sí. 

Recuérdese, sin ir más lejos, el "efecto dominó" con que se explicaron los levantamientos sucesivos en Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin, Libia, Siria... Esta dependencia interárabe tiene más que ver con la llamada "sociedad civil", a la que el Nobel de este año reconoce "un papel fundamental en los procesos de democratización", que con la política gubernamental de cada país.

Y no menos importante, en tercer lugar, es la lectura del Nobel en clave europea. Por una parte, porque el premio al Cuarteto tunecino devuelve la atención al origen del problema en un momento en que la gestión inmediata de la crisis de los refugiados acapara la agenda en Europa. Y el origen es la demanda de libertad, pan y justicia social de las sociedades árabes que, siendo difícil, es posible: Túnez lo demuestra.  (...)"             ( , El País 9 OCT 2015)

14.10.12

Premio Nóbel... a la UE. Un buen epitafio sobre la tumba del pueblo griego

"El Nobel de la Paz premia a una Europa que exige recortes en derechos básicos como la educación o la sanidad públicas, que está apostando por políticas que contribuyen al crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, que estrangula a su sur, endeudándolo, para que pague a sus acreedores: los bancos franceses y alemanes, fundamentalmente.

El Nobel premia a una Unión Europea que gobierna para los bancos, para el poder financiero, a costa de asfixiar cada vez a las personas: En España el índice de miseria alcanza ya el 26,4% -el más alto de toda la UE- mientras que los diez más ricos de la Bolsa española incrementaron su fortuna en un 8% en 2011.

En Grecia se ha dejado de operar a aquellos pacientes con cáncer que han perdido su cobertura sanitaria y no pueden pagar su tratamiento. Crecen los casos de enfermedades como la tuberculosis. Los hospitales públicos limitan el suministro de medicinas vitales y niegan atención a quienes menos tienen.

“En Grecia, a una mujer sin recursos para comprar la leche de su hijo, el Estado le hace pagar por los análisis del niño”, ha denunciado recientemente la ONG Médicos del Mundo.

Es el precio que está pagando la gente para que los bancos recuperen el dinero que perdieron a través de su voracidad financiera y de una gestión sin escrúpulos ni previsiones. Un precio impuesto por la Unión Europea.

El Nobel premia a una Unión Europea que levanta muros, externaliza fronteras y encarcela a personas por el simple hecho de no tener papeles; que apoya o guarda silencio ante operaciones militares en las que mueren civiles, que maltrata a ex colonias como el Sáhara occidental o respalda a regímenes represivos siempre y cuando éstos favorezcan sus intereses económicos y geoestratégicos."           (Olga Rodríguez, eldiario.es . Rebelión, 14/10/2012)


"El premio Nóbel de la paz concedido a la Unión Europea es un premio contra la duda. Pretende levantar la moral a un narcisismo europeo lastimado por la crisis financiera.

El discurso que Europa pronuncia y proyecta en el mundo sobre sí misma acerca de su bondad y de los valores universales de los que se considera portadora, paz, cohesión social y derechos humanos, se ha tambaleado.

Se tambalea la cohesión europea, aumentan el euroescepticismo y los reproches entre naciones. El premio pretende actuar contra esa nueva inseguridad europea que, inesperadamente, ha traído la crisis. Pero hay algo más importante: se trata de la duda sobre la paz de Europa en un mundo estresado con recursos globales tan escasos como disputados.


¿Qué es históricamente Europa desde el punto de vista de la guerra y la paz? La respuesta es obvia: es la parte más guerrera del mundo. En los últimos 500 años la guerra fue la norma en este continente de naciones luchando entre ellas.

Entre 1615 y 1815, cuando concluyen las guerras napoleónicas, las naciones europeas estuvieron en guerra una media de sesenta o setenta años por siglo. Hasta 1914 hubo un poco más de paz, pero Europa continuó en aquella época culminando la exportación de guerra y genocidio hacia fuera de sus fronteras: con el holocausto colonial- imperial que fue la conquista del mundo no europeo. (...)

El paréntesis de paz que Europa ha conocido desde 1945 hasta hoy ha sido excepcional, 67 años, pero no hay que olvidar que tuvo lugar gracias a la tutela de dos superpotencias en tensión nuclear, es decir fue una paz bajo vigilancia y presidida por un factor, el de la destrucción masiva, que representa el escalón superior de la estupidez humana: la destrucción del planeta.

Ese inquietante factor sigue ahí en el centro de nuestra civilización globalmente calentada.   (...)

Es verdad que cuesta imaginar guerra entre naciones europeas, pero algo de ello hemos tenido en los Balcanes. En segundo lugar se constata que cada vez hay más participación europea en aventuras militares occidentales en el mundo. Si durante la guerra de Vietnam los europeos dejaron a Estados Unidos solos con la faena –ni siquiera se sumó el Reino Unido, su fiel criado- hoy casi todos los europeos están en Afganistán.

En Irak ha habido una notable participación, aunque con disimulos y divisiones. En Libia se ha visto un gran protagonismo europeo, con gran iniciativa francesa, parece que hasta en el asesinato de Gadafi.

Y en Siria, Europa está contribuyendo claramente a que las cosas vayan a peor alimentando la guerra civil por el procedimiento de apoyar a uno de los bandos.

Por todo eso, la pregunta sobre si la actual Europa, malhumorada y desencantada, puede volver a las andadas, tiene mucho más sentido de lo que se cree. De ahí que éste sea el premio contra la duda."              (Rafael Poch, La Vanguardia, Rebelión, 14/10/2012)


 "El Nobel de la Paz premia a una Europa que exige recortes en derechos básicos como la educación o la sanidad públicas, que está apostando por políticas que contribuyen al crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, que estrangula a su sur, endeudándolo, para que pague a sus acreedores: los bancos franceses y alemanes, fundamentalmente.

El Nobel premia a una Unión Europea que gobierna para los bancos, para el poder financiero, a costa de asfixiar cada vez a las personas: En España el índice de miseria alcanza ya el 26,4% -el más alto de toda la UE- mientras que los diez más ricos de la Bolsa española incrementaron su fortuna en un 8% en 2011.

En Grecia se ha dejado de operar a aquellos pacientes con cáncer que han perdido su cobertura sanitaria y no pueden pagar su tratamiento. Crecen los casos de enfermedades como la tuberculosis. Los hospitales públicos limitan el suministro de medicinas vitales y niegan atención a quienes menos tienen.

“En Grecia, a una mujer sin recursos para comprar la leche de su hijo, el Estado le hace pagar por los análisis del niño”, ha denunciado recientemente la ONG Médicos del Mundo.

Es el precio que está pagando la gente para que los bancos recuperen el dinero que perdieron a través de su voracidad financiera y de una gestión sin escrúpulos ni previsiones. Un precio impuesto por la Unión Europea.

El Nobel premia a una Unión Europea que levanta muros, externaliza fronteras y encarcela a personas por el simple hecho de no tener papeles; que apoya o guarda silencio ante operaciones militares en las que mueren civiles, que maltrata a ex colonias como el Sáhara occidental o respalda a regímenes represivos siempre y cuando éstos favorezcan sus intereses económicos y geoestratégicos.


"Mientras las desigualdades sociales alcanzan límites nunca imaginados en la mayoría de los países que forman la Unión Europea.

Mientras el desempleo superan cifras nunca conocidas ni siquiera conjeturadas. Mientras las clases trabajadoras pierden uno tras otro derechos que han costado décadas conseguir tras esfuerzos inenarrables.

 En el mismo momento en que países como Portugal, Grecia, Irlanda o España son intervenidos de facto, ven mermada su supuesta soberanía y destrozada su democracia y sus ya demediados Estados de bienestar son arrojados al basurero de los trastes inútiles e ineficaces de la Historia, en el mismo momento en que una desalmada y antihumanista cosmovisión neoliberal pone sus botas de mando, corrupción y desvergüenza en todas las ciudades del continente de Erasmo, Bruno, Thomas Münzer, Servet, Galileo, Robespierre y De Las Casas, en ese mismo momento, decía, el Nobel de la Paz de 2012 ha sido concedido a la Unión Europea.

 ¡Los grandes banqueros de la Unión, las grandes fortunas europeas, los grandes diseñadores de este mundo de impiedad y desvergüenza, están abriendo sus botellas de champagne mientras ríen satisfechos por su poder inconmensurable! ¡El Nobel a los pies de sus caballos! Como con Kissinger, como con Obama. 

¿De qué paz hablan realmente? De esta: la troika que dirige la vida y destino de centenares de millones de ciudadanos y ciudadanas ha pedido y exigido desalojar islas griegas con poca población, sus pobladores pueden alojarse en cualquier otro lugar. No les importan un pimiento. Es para ahorrar costes al Estado. 

¿Premio de Paz ante actos institucionales violentos de esta magnitud?"        (Rebelión, 13/12/2012, Salvador López Arnal)


" Importantes organizaciones noruegas consideran que es el peor momento para otorgarle el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea

Si bien en el pasado la UE se propuso estabilizar a Europa y conciliar a viejos enemigos como Francia y Alemania, hoy, alejada de la idea una Europa social y guiada por políticas neoliberales del libre tránsito de capitales, es responsable que buena parte de su población soporte sobre sus hombros la profunda crisis económica y social. (...)

Producto de estas diferencias será la primera vez que no se realizará la tradicional marcha de antorchas organizada por la Casa de la Paz, ya que queda claro que esta vez el premio no es un premio de paz, sino un premio con tintes políticos. 

Audun Lysbakken, líder de SV, ha dicho que es necesario cambiar la composición del Comité Nobel, pues últimamente ha tomado decisiones alejadas de los objetivos que inspiraron a Alfred Nobel para que se entregara el premio de paz en Noruega.

Hace 111 años, en 1901, se otorgó por primera vez el Premio Nobel de la Paz a Henry Dunant y a Frédéric Passy quienes fueron pioneros de la Cruz Roja, luchadores contra la guerra e impulsores de las vías pacíficas, pero en el 2012 al cometer el desatino entregar el premio a la UE, desdibujan la importancia de este mecanismo de estímulo en la lucha por la paz en un mundo plagado de guerras."           (Alainet, Rebelión, 13/10/2012)


" El Nobel de la Paz comparte con el de Economía un historial en el que abundan atribuciones en las que las que la obediencia del jurado a la ortodoxia imperante se impone hasta al sentido del ridículo. 

Cómo olvidar los Nobel a Kissinger, o más recientemente a Obama, o en el año 1976 (tres años después del golpe de Estado de Pinochet y cuando sus Chicago boys arrasaban vidas y derechos del pueblo de Chile) a Milton Friedman, motivándolo en “su demostración de la complejidad de la política de estabilización”. Ahí queda eso. 

No es extraño pues que quienes hace casi cuarenta años pudieron escribir este cínico eufemismo ahora tengan sucesores capaces de atribuir honores a la UE en nombre de “la paz y la democracia”. 

Podría tomarse como un chiste, si no fuera porque es una afrenta a los millones de personas que viven en la UE, de cualquiera nacionalidad, y sufren cada día las consecuencias de la guerra social y los atentados a la democracia de quienes mandan en la UE/Troika realmente existente.

Algunos de ellos se han apresurado a dar el contenido adecuado al premio. Así por ejemplo, Merkel considera que se ha premiado al “euro”. Rajoy a la “unión bancaria”. Rasmussen, secretario general de la OTAN, se ha sumado a la fiesta para recordar que la UE es “su mejor aliado”. Y así, en este ambiente de botellón van celebrando el asunto.

Que por una feliz casualidad ha coincidido con el Día de la Hispanidad. De manera que, si se mantiene el calendario y los criterios de atribución, el año que viene que se lo den a Wert."              (Viento Sur, Rebelión, 13/10/2012)