Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica: España: recortes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica: España: recortes. Mostrar todas las entradas

12.2.24

Juan Torres López: ¿Quién ha matado a los guardias civiles de Barbate? Los han matado la falta de recursos adecuados, los recortes de gasto público y el doble criterio que la derecha liberal defiende sin decirlo a la hora de utilizar el dinero en nuestra sociedad: generosidad cuando es para dárselo a los millonarios, restricciones cuando se trata de servir a la mayoría... David Pérez y Miguel Angel González han muerto por la misma causa que otros muchos guardias civiles y policías que han tenido que actuar sin disponer de medios suficientes. La misma que ha matado también a miles de personas que han muerto por no recibir la atención sanitaria que necesitaban, por el maltrato de algunas administraciones en residencias de mayores, o quizá desesperadas cuando han perdido sus empleos y subsidios o sus viviendas por deber a los bancos unos pocos cientos de euros... Y lo voy a decir más claramente todavía: a estos dos guardias civiles los han matado los políticos que se llaman a sí mismos patriotas y que reducen los ingresos del Estado en favor de los ricos, diciendo que lo que hay que hacer es bajar los impuestos y dejando a los servicios públicos y a las fuerzas de seguridad del Estado sin medios suficientes... y los han matado también los millones de personas que, llevadas por su ignorancia o irreflexión, votan a quien hacen esas políticas, cada vez que hay elecciones. Los impuestos y el gasto público que el Partido Popular, Vox y a veces el PSOE se empeñan en recortar en exclusivo beneficio de los ricos son, justamente, lo que puede evitar muertes como las de estos dos guardias civiles y de otras muchas miles de personas inocentes

 "Lo fácil es decir que los guardias civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez han muerto en acto de servicio en Barbate (Cádiz) porque han sido embestidos por una lancha de narcotraficantes criminales. Algún acto oficial, quizá alguna medalla póstuma y el dolor inconsolable de sus familias y compañeros de servicio podría poner fin a la desgracia. Pero dejarlo así me parece muy injusto y simplista. Digamos la verdad.

Según he podido leer, ambos guardias civiles murieron tras enfrentarse a los narcotraficantes con una gran inferioridad de medios, mucho más limitados que los que habitualmente disponen los criminales a los que persiguen. Una situación que ahora ha provocado la muerte de dos servidores públicos y que viene siendo denunciada desde hace tiempo por asociaciones de la guardia civil y de otros cuerpos de seguridad del Estado, según se puede comprobar fácilmente en internet.

Yo sé que es fuerte decirlo, pero los responsables últimos de estas muertes no son los narcotraficantes. A los guardias civiles David y Miguel Angel los han matado la falta de recursos adecuados, los recortes de gasto público y el doble criterio que la derecha liberal defiende sin decirlo a la hora de utilizar el dinero en nuestra sociedad: generosidad cuando es para dárselo a los millonarios, restricciones cuando se trata de servir a la mayoría. No lo digo yo, lo dicen muchos estudios científicos. Las politicas de austeridad mal entendida de los últimos años, de rebajas de impuestos y falta de financiación de servicios públicos esenciales matan a millones de personas. Ahora, a estos dos guardias civiles que trataban de cumplir con profesionalidad, generosidad y honestidad con su función de defensores del interés público.

David Pérez y Miguel Angel González han muerto por la misma causa que otros muchos guardias civiles y policías que han tenido que actuar sin disponer de medios suficientes. La misma que ha matado también a miles de personas que han muerto por no recibir la atención sanitaria que necesitaban, por el maltrato de algunas administraciones en residencias de mayores, o quizá desesperadas cuando han perdido sus empleos y subsidios o sus viviendas por deber a los bancos unos pocos cientos de euros.

Y lo voy a decir más claramente todavía: a estos dos guardias civiles los han matado los políticos que se llaman a sí mismos patriotas y que reducen los ingresos del Estado en favor de los ricos, diciendo que lo que hay que hacer es bajar los impuestos y dejando a los servicios públicos y a las fuerzas de seguridad del Estado sin medios suficientes (salvo cuando se trata de perseguir, eso sí, a quienes denunciamos todo esto); y los han matado también los millones de personas que, llevadas por su ignorancia o irreflexión, votan a quien hacen esas políticas, cada vez que hay elecciones.

Los impuestos y el gasto público que el Partido Popular, Vox y a veces el PSOE se empeñan en recortar en exclusivo beneficio de los ricos son, justamente, lo que puede evitar muertes como las de estos dos guardias civiles y de otras muchas miles de personas inocentes. Insisto, porque hay que decirlo claramente: las políticas liberales de destrucción de los servicios públicos matan. Y de esas muertes son tan responsables quienes toman las decisiones como quienes, con su voto, los llevan a los gobiernos.

No es una fatalidad. Es un crimen organizado que se lleva a cabo porque demasiada gente se tapa los ojos, no piensa, o se deja engañar y se cruza de brazos."                      (Juan Torres López, blog, 11/02/24)

28.3.23

España es la segunda democracia de la UE que salió más "dañada" de la etapa de austeridad y recortes... España, junto con Grecia y Chipre, son las las tres únicas sociedades de la UE que más de una década después de la crisis, aún no habían recuperado los niveles de satisfacción democrática previos... hay una relación significativa entre el crecimiento de la insatisfacción y diversos factores económicos, como la desigualdad y la pobreza, pero también con la "calidad del gobierno" y su "respuesta" a la crisis... La imagen que ofrece España a la luz del estudio no es sólo la de un país que fue duramente golpeado por la crisis, sino también la de un país cuyo Gobierno democrático no respondió a la crisis de forma que hiciera sentir a los ciudadanos que contaba con una herramienta útil

 "La Gran Recesión no sólo dejó una cuenta económica que en muchos países se cifró en deuda, déficit y retroceso del poder adquisitivo de los salarios. También dejó una factura democrática. La mayoría de sociedades ya han terminado de pagar esta segunda factura.

España, en cambio, no.

Una investigación de Alejandro Tirado, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, sitúa a España como una de las tres únicas sociedades de la UE que más de una década después de la crisis aún no habían recuperado los niveles de satisfacción democrática previos.

Los resultados del trabajo suponen una alerta sobre el riesgo para la democracia de las políticas de recortes y devaluación salarial que ahora la UE y el Gobierno de España tratan de evitar en la respuesta a las crisis de la pandemia, la inflación y la guerra de Ucrania.

Democracias indemnes (Dinamarca), recuperadas (Irlanda) y dañadas (España)

El artículo, titulado Resiliencia democrática: evaluación ciudadana del desempeño democrático durante la Gran Recesión en la Unión Europea y publicado por la revista Democratization, parte de la medición de la "satisfacción democrática" en los 27 países de la UE y el Reino Unido entre 2002 y 2019. Una "baja satisfacción" se concreta en sólo 1 punto. En el otro extremo, 4 puntos muestran una "alta satisfacción".

La evolución de esta nota en los 28 países permite medir el impacto sobre la satisfacción democrática de la Gran Recesión, que empieza en 2008, así como de las políticas posteriores, todo ello con datos del Eurobarómetro y las bases Varieties of Democracy Dataset y Comparative Political Data Set.

Finalmente el investigador crea tres grupos de democracias:

1) Democracias resistentes. No hubo una erosión significativa de la satisfacción ni procesos de deslegitimación democrática. Ahí están, ordenadas de mayor a menor satisfacción en 2019 Dinamarca (3,46), Luxemburgo (3,14), Holanda (3,04), Suecia (3,03), Finlandia (3), Alemania (2,79), Polonia (2,69), Estonia (2,66) y Eslovaquia (2,48).

2) Democracias recuperadas. Experimentaron un retroceso "sustancial", pero acabaron por restablecer los niveles de satisfacción precrisis [ver nota metodológica]. "Las instituciones lograron encontrar soluciones [...]. El sistema fue lo suficientemente resistente", anota el autor. Es el grupo más nutrido, con 16 países: Irlanda (3,04), Austria (2,98), Malta (2,71), Portugal (2,66), Bélgica (2,65), República Checa (2,63), Hungría (2,55), Letonia (2,53), Reino Unido (2,5), Francia (2,49), Italia (2,46), Eslovenia (2,46), Lituania (2,44), Rumanía (2,27), Bulgaria (2,23) y Croacia (2,14).

3) Democracias dañadas. No han recuperado el nivel de satisfacción democrática previo a la recesión. "Aunque esto no significa necesariamente que el daño esté destinado a ser permanente, la recuperación política llevará como mínimo más tiempo que el proceso de recuperación de la propia crisis económica", concluye Tirado. Los países en esta categoría son Chipre (2,47), España (2,43) y Grecia (2,15).

Como es sencillo comprobar mirando las puntuaciones de los países en los tres grupos, hay casos que se encuentran en el primer grupo –por ejemplo, Polonia– con puntuaciones más bajas que otros que se encuentran en el segundo –por ejemplo, Austria–. Del mismo modo, hay democracias recuperadas –Rumanía, por citar una– con niveles de satisfacción peores que los de las democracias dañadas –ejemplo: España–. ¿La explicación? Lo que lleva a integrar a una democracia en un grupo u otro no es el nivel de satisfacción, que tiene a Dinamarca en la cima y a Croacia en la cola, sino si este nivel es más alto o no que antes de la crisis. En España el dato es mejor que en Rumanía o Bulgaria, pero a diferencia de estos países, aún no ha recuperado los niveles precrisis. 

Sólo mejor evolución que Grecia

En 2019 sólo quedaban ya tres países con la asignatura pendiente: Grecia, España y Chipre, cuya satisfacción democrática está "lejos de recuperarse", señala Tirado.Tres, de 28. Conclusión: somos una anomalía.

Estos mapas permiten ver cómo España se ha ido quedando en un grupo cada vez más reducido de democracias "dañadas".

En estos tres países la evolución ha sido esta:

– España: tenía 2,77 antes de la crisis y 2,43 en 2019. La caída de la nota es del 12,27%.

– Grecia: 2,61 frente a 2,15. La satisfacción cae un 17,62%.

– Chipre: 2,76 frente a 2,47. La bajada es de un 10,5%.

Así que España es el segundo país en el que más ha bajado la satisfacción con la democracia. Sólo en Grecia, la economía más castigada tanto por la crisis como por las políticas de "austeridad" posteriores, cayó más.

Entre Irlanda y los PIGS

Europa central y oriental presenta resultados aceptables en cuanto a satisfacción democrática, algo que puede considerarse contraintuitivo. Como estos países partían de puntuaciones bajas previas a la Gran Recesión, se podía esperar un derrumbamiento. Pero no ha sido así. Al contrario, el deterioro no fue grave en general, salvo en el caso de Eslovenia, y en todos los países se han recuperado los niveles precrisis. En cuanto a Europa central y septentrional, las trayectorias son las más estables. Destaca la fuerte capacidad de resistencia de las democracias nórdicas. La excepción a la estabilidad en el norte de Europa es Irlanda, donde ha habido recuperación, sí, pero tras una fuerte caída.

La explicación del bajón inicial en Irlanda, señala Tirado, hay que buscarla en su condición de economía rescatada. Eso nos lleva a mirar a los países del sur de Europa, los que más sufrieron el impacto tanto del crac económico como de las políticas posteriores. El estudio detecta una pauta en las naciones meridionales, que se vieron "profundamente perjudicadas no sólo económicamente, sino también en términos de satisfacción democrática". En los países del sur, los famosos PIGS, acrónimo en inglés de Portugal, Italy, Greece y Spain que a su vez significa "cerdos", es donde mayor intensidad alcanzó el "resentimiento", alimentado tanto por la gravedad de la crisis como por unas élites cuyas decisiones fueron percibidas como dictadas por la UE, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo o todos ellos a la vez.

No es sólo la economía, también la política

La investigación de Tirado vincula el empobrecimiento y la desigualdad con la insatisfacción democrática. Los países del sur son un perfecto ejemplo. A conclusiones similares ha llegado en América Latina Diego Sánchez-Ancochea, catedrático de Economía y director del Departamento de Desarrollo Internacional de la Universidad de Oxford, en su ensayo El coste de la desigualdad. Lecciones y advertencias de América Latina para el mundo (Ariel, 2022). Pero, ojo, el trabajo de Tirado pone de relieve que el deterioro socioeconómico por sí solo no explica la desconexión democrática. El investigador comprueba que no sólo influye la economía en sí, sino también la percepción sobre la respuesta política a dicha situación.

 Tirado comprueba cómo hay una relación significativa entre el crecimiento de la insatisfacción y diversos factores económicos, como la desigualdad y la pobreza, pero también con la "calidad del gobierno" y su "respuesta" a la crisis. Las "democracias más receptivas" a las demandas ciudadanas se muestran como "mejor equipadas" para gestionar los "riesgos políticos" de las crisis, entre ellos la desconexión democrática. La imagen que ofrece España a la luz del estudio no es sólo la de un país que fue duramente golpeado por la crisis, sino también la de un país cuyo Gobierno democrático no respondió a la crisis de forma que hiciera sentir a los ciudadanos que contaba con una herramienta útil. El trabajo es en cierta forma un sello de fracaso de las recetas de austeridad y alienta a pensar que la distinta respuesta –tanto a nivel UE como en España– a la crisis del coronavirus provocará daños menores, si los provoca, en el apego ciudadano por la democracia.

En conversación con infoLibre, Tirado resume: "La gestión de la Gran Recesión en España provocó graves daños en la satisfacción con la democracia en España. Muchas veces al explicar el descontento democrático sólo se cita la desigualdad, el PIB, el paro... Pero no es sólo eso. Influyen también factores como la calidad del Gobierno, es decir, que haya una administración fuerte, eficaz, estable y poco corrupta".

Para ilustrar su explicación, Tirado pone a Portugal como ejemplo contrario al de España, a pesar de haber sufrido un impacto parecido de la crisis económica. El país luso partía de un índice de satisfacción más bajo que el de España. Al igual que España, el índice cayó con fuerza durante la etapa de gobierno conservador, pero empezó la remontada antes, coincidiendo con el acceso al poder de la coalición de izquierdas liderada por António Costa.

La insatisfacción, "preludio" del deterioro

Tirado no evalúa la calidad democrática en sí, sino la satisfacción popular con la misma. No es lo mismo. Un pueblo puede presentar una mayor satisfacción con su democracia presentando esta un nivel de deterioro formal superior al de otras con mucha mayor insatisfacción. Ahí están los casos de Hungría y Polonia, objeto de preocupación tanto de la UE como de las principales instituciones medidoras de la calidad democrática desde una óptica liberal, pero que al mismo tiempo han mostrado capacidad de recuperación de la satisfacción. No hay que olvidar que esta satisfacción es una "percepción", que dentro de las fronteras de un país puede estar condicionada por la existencia de una institución externa vista como un desafío a la propia soberanía, en este caso la UE, que está adoptando medidas contra ambos Estados.

El autor del artículo utiliza el caso húngaro para ejemplificar cómo la insatisfacción democrática puede ser "preludio" de un deterioro democrático real. Viktor Orbán, primer ministro, que está adoptando múltiples medidas con tintes autoritarios, xenófobos y homófobos, llegó al poder en 2010, con la satisfacción en su mínimo de toda la serie: 1,90. "En Hungría la crisis institucional y la corrupción habían golpeado incluso antes que la crisis económica", recalca Tirado. De modo que, analiza el autor, la insatisfacción con el sistema pudo aupar al poder a Orbán, que a pesar de que ha tomado medidas antidemocráticas gobierna un país donde la nota de satisfacción ha mejorado. Eso sitúa a Hungría (2,55) por delante en satisfacción democrática no sólo de España (2,43), sino también de Francia (2,46), a pesar de que la deriva autoritaria de su sistema político está más que acreditada.

La incógnita de la resistencia

El artículo no incluye datos de la etapa covid. Lo que sabemos del caso de España es que la satisfacción creció muy leve y lentamente y con altibajos desde 2009 hasta 2019. Precisamente su mayor subida tuvo lugar en 2019, cuando rebotó desde 2,19 a 2,43, con el PP apartado del poder. Tirado no se atreve a aventurarse sobre cómo ha podido impactar el covid, al considerar que no hay suficiente perspectiva aún.

Lo que sí tiene claro Tirado, autor de otra investigación que prueba el sesgo histórico a favor de la clase alta de las políticas en España, es que la Gran Recesión está detrás de la fuerte sacudida al tablero político en los últimos diez años, con la irrupción de partidos como Podemos, Cs –hoy en riesgo de desaparición– y Vox, formación esta última que cuestiona consensos democráticos básicos. Tirado, aunque no ve hoy por hoy en riesgo la democracia española, cita a la politóloga Pippa Norris para introducir en su artículo una advertencia: "Los regímenes pueden parecer resistentes hasta que dejan de serlo".

Un paso previo para que dejen de serlo es la laminación del apego popular hacia esos sistemas de obligaciones, derechos, libertades, poderes y contrapoderes que llamamos democracias. Y ese apego, como demuestra la recesión, se pierde a chorros cuando "un gobierno no escucha", en palabras de Tirado.

Fue eso lo que ocurrió en España. La democracia aún está pagando esa factura."            (Ángel Munárriz , InfoLibre, 26 de febrero de 2023)

4.10.21

Casado traerá los recortes y el vaciado de la caja de pensiones... Aznar se suma a Rajoy y Casado y llama al PP a recortar las pensiones: “No son sostenibles”... El Partido Popular defiende sin tapujos recortar las pensiones en su Convención Nacional... otra vez

 "El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha abogado por acometer una serie de reformas “profundas” en el ámbito fiscal, promover la reducción de impuestos, el recorte de gasto público y reformar el sistema de pensiones. 

“El mejor sistema de pensiones es el que se puede pagar, y el peor, el que explota”, ha afirmado Aznar, para quien el actual sistema de pensiones "no es sostenible". 

En este contexto, el ex presidente del Gobierno ha defendido la reforma que realizó la ministra Fátima Báñez porque a su entender, “fue una reforma que garantizaba el modelo”. Aznar se sumaba así a Mariano Rajoy y Pablo Casado, que con motivo de la Convención Nacional del Partido Popular han defendido a lo largo de esta semana la “derogación” de la reforma de las pensiones que plantea el Gobierno de Pedro Sánchez. 

Es decir, sin matices, los tres dirigentes del PP promueven dejar de actualizar las pensiones de acuerdo al  IPC (Índice de Precios al Consumo) y volver al factor de sostenibilidad del PP (con el índice de revalorización de las pensiones (IRP), por el que las pensiones solo suben el 0,25% al año, quedando ligado su futuro a la esperanza de vida).

“Derogar la que haga Sánchez y volver a la nuestra, por supuesto. Mantener la nuestra que es la buena y la que está en vigor todavía, es Sánchez el que la contrarreforma”, ha llegado a afirmar Pablo Casado en la convención del PP, en plena sintonía con lo expresado este jueves por José María Aznar o el pasado lunes por Mariano Rajoy. 

Frivolizando con la jubilación

Al margen de su defensa del recorte de pensiones, José María Aznar ha protagonizado otro polémico momento cuando a frivolidad sobre la jubilación. 

“Oigo cada día una cosa distinta en relación con las pensiones y cada día me preocupo menos. Y yo no soy pensionista ni estoy jubilado ni nada de eso. Y además ni tengo ganas de jubilarme ni me pienso jubilar ni nada”, ha expresado el expresidente, provocando las carcajadas de los presentes."            (José María Garrido, El Plural, 30/09/21)

9.7.20

España volvió a recordar a sus científicos cuando golpeó la pandemia. Olvidados durante años, ahora se han convertido en los héroes que tienen en sus manos sacarnos de la calamidad. Desde la crisis de 2009, la mayoría de los países han incrementado su inversión en I+D. En España se ha reducido

Desde la crisis de 2009, la mayoría de los países han incrementado su inversión en I+D. En España se ha reducido.



"España volvió a recordar a sus científicos cuando golpeó la pandemia. Olvidados durante años, ahora se han convertido en los héroes que tienen en sus manos sacarnos de la calamidad.


Aprovechando esta ventana de atención pública, los investigadores han convocado una protesta en las redes sociales bajo el hashtag #SinCienciaNoHayFuturo, para denunciar la bajísima inversión en Ciencia en nuestro país.

Repasemos algunas cifras:


La inversión en I+D en España supone el 1,2% del PBI, cada vez a más distancia de otros países europeos.

No sólo cae el presupuesto público para I+D: además la mitad de ese presupuesto no se llega a gastar. 




3.4.20

Investigación e coñecemento: o coronavirus mostra as carencias en ciencia

"Na Galiza non temos ningún grupo de investigación especializado no estudo de coronavirus e en todo o Estado cóntanse cos dedos dunha man.

 "Non é casual", explica a Nós Diario María Mayán, investigadora e xefa do grupo CellCOM do Instituto de Investigación Biomédica da Coruña (Inibic). "É o resultado dunha política científica baseada nun investimento moi baixo e en recortes continuados desde o comezo da crise en 2008".


España destina a Investigación, Desenvolvemento e Innovación (I+D+i) 1,2% do seu Produto Interior Bruto (PIB) fronte a case 3% do resto de Europa. Na Galiza, o investimento non alcanza 1%. Segundo os últimos datos rexistrados polo Instituto Nacional de Estatística (INE), o esforzo interno dedicado á ciencia é de 0’94%.

Para María Mayan, vivimos tempos e circunstancias moi parecidas ás que Santiago Ramón y Cajal denunciou xa en 1889 con estas palabras: "Unha vez máis a ciencia creadora de riqueza e de forza vingouse dos que a descoñecen e menosprezan".

"Nin na Galiza nin no resto do Estado saben por que se debe investir en I+D+i e na xeración de coñecemento básico. Non cren que sexa necesario. É máis, consideran que se trata dun luxo". Mais non é tal, asegura. O exemplo, di, témolo en países líderes en desenvolvemento científico, creadores de produción e riqueza, Corea do Sur, Xapón, Israel, Alemaña, Estados Unidos.   (...)

A investigadora do Inibic convida as responsábeis das Administracións galega e estatal a fixarse no exemplo de Corea do Sur e Israel, dous dos países con maior capacidade, infraestrutura e talento investigador. "Israel inviste en ciencia perto de 4,5% do seu PIB. Unha das súas fortalezas é o  Instituto Weizmann, que conta con sete dos 25 medicamentos máis vendidos no mundo. Na actualidade, só este centro obtén 30.000 millóns de euros de beneficios. E só a partir da ciencia", recalca.

O outro modelo, tamén o é a respecto da xestión do coronavirus. Corea do Sur converteuse nun dos primeiros territorios en lograr aplanar a curva de incidencia do SARS-CoV-2. "En dez anos, duplicou o orzamento (de 2 a 4% do PIB) destinado á ciencia. A súa aposta pola educación e a investigación permitiulle acceder ao club dos países máis ricos do mundo. E agora, demostra a súa eficiencia contra o coronavirus", engade.


Reaccionou tarde pero fíxoo ben, explica Mayán, porque dispón dos recursos necesarios, "de infraestrutura e persoal investigador competitivo". Outra proba máis, indica, é a compra masiva que acaba de anunciar o Estado de probas rápidas de diagnóstico. "Vaillas mercar a Corea, xerando postos de traballo e riqueza nese país".

Coñecemento básico


Esa riqueza científica, defende Ángel García, investigador principal do CiMUS, o Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular e Enfermidades Crónicas da Universidade de Santiago de Compostela, e profesor de Farmacoloxía da mesma institución, depende necesariamente do investimento en ciencia e  investigación. "Con maiúsculas", insiste. 


"Só a ciencia, a investigación e a xeración de coñecemento nos van permitir saír desta, e se non aprendemos a lección, seguiremos sen estar preparadas para reaccionar con máis e mellores recursos ante outra situación similar que se poida dar no futuro".  (...)

"A crise do coronavirus é unha cura de humildade, un baño de realidade brutal, para a sociedade e para as responsábeis políticas", mantén o investigador do CiMUS. "A experiencia faime ser escéptico, porque xa no pasado se falou da necesidade de mudar o modelo produtivo e de garantir o investimento en I+D+i, co fin de reforzar o noso tecido científico", mais non se adoptaron medidas contundentes, salienta.


O panorama actual, coinciden os investigadores, demostra que non se cre na ciencia, porque falla o financiamento, a captación de talento e a estabilidade do persoal científico.


Carreira profesional


Investigadoras de toda Galiza acaban de acordar a creación de Investigal, a Rede Galega da Investigación, un espazo compartido desde o que reivindican unha carreira investigadora estábel, profesional e dotada de recursos.


"A ciencia revelouse fundamental estes días", explica Adrián Cordido, investigador predoutoral no Laboratorio de Nefroloxía do Hospital Clínico de Santiago. "E na Galiza, o investimento en I+D+i non fai máis que baixar", salienta. Con todo, di, a resposta da comunidade investigadora está sendo exemplar. Neste sentido, Zulema Varela, investigadora posdoutoral, reclama unha carreira profesional continuada e un pacto pola ciencia que comprometa Administracións, Universidades e Investigadoras.


Investimento, estabilidade e carreira profesional. Son demandas urxentes e necesarias para atallar a precariedade, indica Juan Vallejo, da área de Microbioloxía do Inibic. "Temos grandes esperanzas depositadas no futuro convenio das investigadoras hospitalarias da Galiza", un avance transversal co que buscan darlle valor e profesionalizar a investigación sanitaria, así como ao resto da produción científica que se fai no país."                      (Susana Rois, Nós, 26/03/20)

19.3.20

Los recortes y las privatizaciones del PP tensan la sanidad pública: falta personal, materiales y seguridad ante el coronavirus

"Los efectos de los recortes y de las privatizaciones implantadas durante años por los Gobiernos del PP salen a la luz cuando más se necesitan los servicios públicos. Es lo que está sucediendo esta semana con el sistema sanitario. La expansión del coronavirus pone a prueba la capacidad de los hospitales españoles que necesitan más personal, recursos y materiales de protección individual para hacer frente a la epidemia.  (...)

De hecho, los datos globales sobre los trabajadores son alarmantes. El sindicato de funcionarios Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunció este miércoles que en lo que va de año –enero y febrero– se han perdido 18.320 profesionales en el sector sanitario, según las cifras de la Seguridad Social. Una pérdida de trabajadores que se iría produciendo ya con el coronavirus expandiéndose por el mundo.

 El sistema de atención telefónica está completamente colapsado. Se necesita más personal y se pide que se contrate –como mínimo– a los 2.000 mil profesionales sanitarios que prometió el Gobierno regional madrileño para la campaña de la gripe y que nunca se llegaron a contratar. También falta material, sobre todo, de protección individual para los trabajadores sanitarios, expuestos a un riesgo de contagio constante. (...)

"Estamos colapsados y saturados. Hay días de espera para atender las llamadas. El sistema trata igual una consulta, un infarto o una agresión. Como el teléfono habilitado para el coronavirus está colapsado llaman al 112, que se acaba saturando también. El recorte sanitario nosotros lo estamos notando en esto. Necesitamos más personal urgentemente", relata Pilar Leal, trabajadora y delegada sindical de Cobas Madrid 112.  (...)

"La cifra es claramente insuficiente. El Gobierno autonómico se comprometió en la Mesa Sectorial a contratar 3.300 profesionales durante la campaña de la gripe y se contrataron 1.300. Los profesionales empiezan a estar cansados y los trabajadores están sin librar. Entendemos que tenían el presupuesto cuando se comprometieron así que, si lo tienen, que contraten a los que faltan", indica Mariano Martín, el coordinador de Acción Sindical y Empleo de Comisiones Obreras (CC OO) en la región. 

El contagio del virus entre el propio personal sanitario es la mayor complicación para que el sistema no se tambalee. Los trabajadores se encuentran expuestos a los mayores riesgos y la presión del trabajo por el peligro. (...)

La sanidad privada, de perfil ante el coronavirus

(...) en Madrid hay más hospitales privados que públicos y estos no están haciéndose cargo de la epidemia. "La sanidad privada brilla por su ausencia porque los profesionales son excelentes, pero las empresas se están lavando las manos", valora Julián Ordoñez, secretario del sector de Salud de UGT Madrid.
 
UGT y CCOO comparten que se tiene que revertir esta situación y las medidas tienen que llegar a los hospitales privados. "Todos tenemos que ser copartícipes de un problema de salud pública, también la privada que al final se nutre de forma directa o indirecta de fondos públicos", apostilla Ordoñez. Mientras que Martín también considera que, al igual que los hospitales públicos y concertados están suspendiendo o retrasando las consultas y operaciones no preferentes en los privados se mantienen: "Se siguen haciendo pruebas diagnósticas. Las medidas preventivas tienen que englobar a toda la sanidad".  (...)"                     (Público, 10/03/20)

12.3.20

Consecuencias de la privatización y los recortes en Sanidad en Madrid... La Constitución permite que se pueda intervenir la sanidad privada para poner sus recursos al servicio de la pública

"La Constitución permite que se pueda intervenir la sanidad privada para poner sus recursos al servicio de la pública". 

Miguel Presno, catedrático en Derecho Constitucional, señala que la aprobación del estado de alarma permitiría que el Estado, en caso de necesidad, interviniera en la sanidad privada para asegurar los recursos necesarios en la pública. Recuerda, además, que el artículo 128 de la carta magna señala que "mediante la ley" se podrá "acordar la intervención de empresas cuando así lo exija el interés general".

 (...)  También se ha alertado de la posibilidad de que la Sanidad pública se pudiera quedar sin recursos suficientes en caso de un alto número de contagios. ¿La ley prevé escenarios en los que se puede expropiar o intervenir en la sanidad privada para poder atender esta crisis?

La palabra correcta creo que no es expropiación. El estado de alarma prevé "intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, etc". Por tanto, en una declaración de estado de alamar sí cabe. Porque, además, intervenir quiere decir que después vas a compensar económicamente.

Entonces y siguiendo la Constitución, ¿nuestra legislación actual permitiría una intervención en la sanidad privada para poner recursos en la pública.

Sí. La Constitución cuando habla del derecho a la propiedad la condiciona a la función social. El artículo 128 de la Constitución dice que toda la riqueza del país está subordinada al interés general y que "mediante ley" se podría "acordar la intervención de empresas cuando así lo exige el interés general". Se trata de una cuestión de salud pública y para algunas personas puede ser una cuestión de vida o muerte. Una UVI no se puede improvisar y si se necesitan recursos privados...

 Por eso defiendo el estado de alarma. Porque ya prevé también este tipo de situaciones. Y esto también sería aplicable al tema de las mascarillas. Creo que el Estado tiene base legal para poder intervenir todas las mascarillas que hay en las fábricas y decir que en estas condiciones va a ser el propio Estado el encargado de su distribución. (...)"                 (Entrevista a Miguel Presno, Público, 11/03/20)


"La crisis del coronavirus ha provocado la agonía en la sanidad madrileña, la cual ya había tenido dificultades para abarcar la epidemia de gripe de este invierno

La política de recortes y de privatización de los sucesivos gobiernos de la Comunidad de Madrid se hace más visible todavía en estos casos extremos, donde la falta de personal es evidente. 

Según los datos del Servicio Madrileño de Salud, entre el año 2010 y el año 2018, la sanidad de la región ha perdido unos 3.300 profesionales, a pesar de que la población con derecho a la asistencia sanitaria pública de la Comunidad de Madrid ha crecido en casi 500.000 personas en ese mismo periodo.


“En cuanto al gasto, los principales recortes vinieron en los ámbitos de salud pública y en atención primaria. Pero ha sido en los hospitales donde más se ha recortado en profesionales”, explica Javier Padilla, médico de familia, número 7 en Madrid por las listas de Mas País y autor del libro ¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad pública, crisis y la importancia de lo político (Capitán Swing, 2019). A pesar del progresivo crecimiento en el número de facultativos en los últimos años, en 2018 los números seguían por debajo de los de 2010. Todo ello con medio millón más de pacientes.

Según el catálogo nacional de hospitales, Madrid cuenta con 33 hospitales públicos y 50 privados. Una de las políticas más destacadas del PP en el gobierno de la región desde 2010 ha sido la privatización constante de sus centros hospitalarios, lo que han venido denominando como “libre elección” de los pacientes y que no ha hecho más que engordar los bolsillos de las compañías que los gestionan. De esta forma, de los 33 hospitales públicos, cinco tienen una gestión privada que, según ha quedado demostrado, sus tratamientos son hasta 6 veces más caros para las arcas públicas.


Estos hospitales, según denuncian sindicatos y profesionales de la salud, se ponen ahora de lado y derivan a los paciente a los centros públicos, donde la tecnología es mejor. “Aquí tenemos varias patas. Por un lado, los seguros privados han dicho que no se hacen cargo. Por otro, los hospitales puramente privados como La Milagrosa o La Moncloa están mandando pacientes a la pública. Y, finalmente, los hospitales públicos de gestión privada también se lavan las manos y los mandan a los otros. 

Esto es un claro ejemplo de parasitación público-privada: aquellos riesgos que no quieren asumir la privada se manda a la pública”, denuncia Padilla. Este experto señala que existen mecanismos legislativos para poner a trabajar a la iniciativa privada por el bien común.

«El consejo de gobierno ha autorizado algunas restricciones que siento comunicarles pero son imprescindibles», avanzaba la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso el pasado lunes 9 de marzo. Así, el colapso sanitario actual ha provocado que se suspendan citas para determinadas intervenciones ya programadas para poder dar así cobertura a los pacientes infectados con coronavirus, lo que va a provocar listas de espera todavía mayores. A esto se suman la posibilidad de aplazar las consultas externas no preferentes, las pruebas diagnósticas y los ingresos. La presidenta anunció la apertura de las camas de reservas de los centros de apoyo.


Limpieza y mantenimiento


El problema de la sanidad no solo afecta a los profesionales de la salud. Los protocolos de limpieza y desinfección también generan una presión mayor sobre unos servicios que, en la mayoría de los casos, se encuentran externalizados en grandes multinacionales. Así, según demostró la plataforma Audita Sanidad la principal adjudicataria de los contratos de la sanidad madrileña es Clece SA, la compañía de multiservicios de ACS, el grupo de Florentino Pérez, cuyos trabajadores se encargan del mantenimiento. Unos contratos que, según denunció la plataforma ciudadana, se otorgaron a dedo en el 99,7% de los casos.


Al preguntar a Javier Padilla sobre las posibilidades que tiene la Consejería de Sanidad madrileña para exigir a las compañías que incrementen sus servicios, el experto asegura que “es muy difícil que puedan hacer algo porque generalmente los contratos están blindados”. Así, el pasado miércoles 4 de marzo, trabajadores y trabajadoras del Hospital Clínico San Carlos se concentraban para denunciar falta de medios

En el San Carlos, es la empresa Garibaldi –la tercera que más contratos recibe– quien se encarga de los servicios de limpieza. Según los trabajadores de la compañía, los pliegos del contrato de externalización permiten un desabastecimiento de papel higiénico de casi una semana en cualquier momento y por cualquier circunstancia, sin que esto suponga un perjuicio para ella."                 (Dan Domínguez, La Marea, 10/03/20)

10.2.20

Cristina Gil-Lamaignere trabajó con un Nobel y ahora cursa un grado de FP porque no ha podido acreditar su labor científica. La crisis ha ahogado a los grupos pequeños

"Cuando me metí en Tenerife elegí sin saberlo la muerte de mi carrera profesional. Me da muchísima pena, mi línea de investigación tenía mucho potencial según me dijeron médicos”.

 Quien habla es Cristina Gil-Lamaignere (Madrid, 1970), una bióloga molecular que investigaba el cáncer en ratones, y que ha pasado de tener un currículum envidiable —trabajar con un Nobel— a vivir con su hijo en casa de su madre y trabajar en una empresa informática mientras cursa a distancia un grado de FP superior en Programación. 

Entremedias, ha sobrevivido con la pensión materna, encadenando trabajillos muy precarios en un país, España, que ha menguado su inversión en I+D+i en 2.400 millones anuales desde 2008. El fin de la crisis no ha supuesto una vuelta a la inversión.

Gil-Lamaignere se ha quedado fuera del sistema y no espera volver. Y no es la única. “El mayor problema que tiene la ciencia es que con la crisis se han perdido la mitad de los grupos de investigación”, se lamenta el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón

Unos equipos de investigación, ahogados, han optado por fusionarse para ser fuertes; mientras otros, tras la jubilación de su jefe, se han diluido y aquellos que no estaban en plantilla han tenido que emigrar o buscarse otra ocupación, algunos en la universidad privada. Ahora cada plaza libre se cubre en la pública, pero el daño es irreversible.

“Todo el que no puede producir artículos en las magnitudes que ahora se piden para obtener un proyecto competitivo se ha quedado por el camino. Es gente olvidada”, se desespera Ana Crespo, catedrática de Biología Vegetal en la Complutense. “Al haberse reducido el dinero, la salida más habitual es dárselo a los grupos mejores, que son los que tienen unos resultados numéricamente más altos de publicaciones. Si tienes un grupo pequeño —tú y otras dos personas— es muy difícil que puedas alcanzar esas cifras”, explica Crespo, miembro de la Academia de Ciencias.

Ese es el caso de esta bióloga que contrató a dos predoctorales en un grupo que se esfumó. Arrancó con una beca europea su carrera laboral en la Universidad de Tesalónica (1998-2001), donde ganó un disputadísimo premio de la farmacéutica Merck y tres años después leyó la tesis en la Autónoma de Madrid, donde se había licenciado. “Quería ser rápida y me sacaba sangre yo sola los fines de semana —necesitaba donantes para los experimentos— para terminar cuanto antes”. Corrió, pero en España no había trabajo y se marchó a dos universidades alemanas (Wurzburg y Heidelberg).

Allí en 2006 conoció a Bruce Beutler, que obtendría el Nobel de Medicina cinco años más tarde. “Le pregunté si podía trabajar con él y me fui a su laboratorio en La Jolla (California). Luego el Ministerio de Educación me concedió una beca posdoctoral de dos años para estar allí”. Los experimentos de Cristina resultaron infructuosos y por el ansia de publicar —la carrera se para en España si no lo haces— se fue. “Beutler no lo entendió, le sentó mal”, reconoce. Por fin en el laboratorio de Floyd Romesberg logró publicar. Con esta brillante presentación la investigadora, embarazada, logró el primer puesto en Epidemiología en los contratos Ramón y Cajal, diseñados por España para recuperar talento.

No tenía padrino —la mayoría de los cajales trabajan ya en un grupo cuando solicitan el contrato— y en 2008 se instaló donde le ofrecieron trabajo con mejores condiciones: el hospital de la Candelaria en Tenerife. Montó su equipo y obtuvo 120.000 euros para su proyecto. Pero el tiempo pasó y no fue capaz de cerrar otros contratos. Lo atribuye a trifulcas políticas canarias. Cuenta que no logró el de la Asociación Española contra el Cáncer porque los componentes del equipo —jefes de servicio de La Candelaria— no podían acreditar experiencia conjunta.

El contrato del Cajal incluía el compromiso de un contrato estable si se daban las condiciones, pero el hospital alegó en 2013 que no podía asalariarla por la tasa de reposición. El revés final fue pedir la suficiencia investigadora I3, un programa que llevaba asociados casi 300.000 euros para el centro que estabilice al profesional. Obtuvo un no al ser la principal firmante de uno y no dos de los tres artículos requeridos, aunque Cristina compensaba el déficit con los fondos logrados.
Ella no pudo emigrar por motivos familiares, y recurrió el I3 mientras trató de seguir investigando gratis pero no había medios ni para los de dentro de la universidad. En 2015 le otorgaron el I3, pero era tarde. “Es un papelito para enmarcar que no me sirve para nada. Científicamente estoy muerta por no publicar en dos años. Soy tozuda y volveré a la ciencia por la puerta de atrás, programando pruebas genéticas”.                   (Entrevista a Cristina Gil-Lamaignere, Elisa Silió, El País, 03/04/19)

30.12.19

Muere un hombre en un centro de salud de Almería en el que no había médicos para atenderle

"Un hombre de 76 años identificado como G.S.U. ha fallecido en el centro de salud de Olula del Río (Almería) al que llegó en estado de "inconsciencia" y con dificultades para respirar acompañado de su hijo después haber esperado "unos 20 minutos" a ser atendido por un médico sin que llegara a ser explorado ante la ausencia de facultativos en el ambulatorio.

Así lo ha indicado su familia, que ha presentado una reclamación ante el Servicio Andaluz de Salud (SAS) para denunciar la situación vivida el pasado 21 de diciembre, cuando el enfermo falleció. "No buscamos dinero, lo que queremos es que se solucione esta situación que vivimos en el pueblo", ha indicado a Europa Press una portavoz de la familia, quien ha incidido además en la falta de diligencia del celador del centro a la hora de atender al paciente.

En su escrito, registrado esta misma semana y consultado por Europa Press, la familia relata cómo sobre las 11.10 horas del pasado sábado el hijo del afectado se presentó en el servicio de urgencias del centro de salud de Olula con el afectado, quien "aparentemente" sufría un infarto, ya que padecía del corazón.

Así, el hombre entró en el ambulatorio -inaugurado el pasado mes de septiembre- y pidió "ayuda" así como una silla de ruedas para su padre, quien se encontraba "inconsciente" en el coche, ante lo que la celadora del centro, "impasible ante la situación", le indicó que "no hay sillas disponibles".

De este modo, el hijo del afectado tomó una camilla que había visto y, con la ayuda de un desconocido que pasaba por la puerta, subió a su padre en ella, para una vez dentro volver a pedir asistencia médica, según su versión.

Fue entonces cuando la celadora le comunicó que no había "ningún facultativo" en el centro de salud que pudiera ayudarle, por lo que le instó a ir "al centro de salud de Macael" ubicado a "unos tres kilómetros de distancia". No obstante, ante la situación del afectado "agonizando y casi sin poder respirar", el hijo del enfermo le exigió que llamara a un médico.

"Al ver que no es capaz de comunicarle la gravedad de la situación, le quito el teléfono y yo personalmente le digo al médico: tengo un hombre aquí que se me está muriendo, tiene que venir ya", recoge el escrito, quien ante la falta de presencia de facultativos, exigió nuevamente que llamara al doctor, si bien la celadora estaba "perdida" y "bloqueada".

Con esto, y de acuerdo con la versión de los allegados, no fue hasta las 11.30 horas -momento en el que el hombre seguía con vida, según afirman- cuando vieron pasar una ambulancia por la puerta del centro de salud, aunque la misma no se paró por lo que "un señor que se encontraba en el centro cogió su coche y fue en busca de los facultativos, metiéndose dentro de la casa donde estos se encontraban".

"Sobre las 11.40 horas el médico y la enfermera llegaron, pero mi padre ya hacía cinco minutos o más que había dejado de respirar, con lo que lo único que pudieron hacer es certificar su muerte", lamentan en su reclamación, en la que denuncia la "falta de servicios para atender a la población" así como la falta de acción de la celadora, quien "debería haber llamado al 061 y así podría haber ido otro equipo médico al centro".

"Ella era la responsable del centro en ese momento", han insistido al creer que no estuvo "a la altura" del puesto toda vez que el equipo médico se encontraba fuera del ambulatorio. 

La portavoz de la familia ha incidido que el centro, además de atender las urgencias de un municipio de cerca de 10.000 habitantes, también presta atención a otros "cinco pueblos más, como Somontín, Sierro, Suflí, Purchena y Urrácal". "De esas Urgencias dependen muchos pueblos de alrededor, no podemos estar solo con un equipo médico", han alertado. (...)"          (Público, 27/12/19)

29.11.19

España se enfrenta a la pérdida de una generación de jóvenes investigadores

"Hoy, 28 de noviembre, nace oficialmente el grupo de trabajo Aseica-Joven. Estoy emocionada, ilusionada y orgullosa a la vez que alarmada y preocupada, muy preocupada.  (...)

Aseica-Joven esta formada por estudiantes de doctorado, postdoctorales y líderes de equipos de investigación emergentes. Una de nuestras primeras iniciativas ha sido la puesta en marcha de campañas que reflejen el éxito de nuestros jóvenes investigadores en cuanto a la obtención de financiación para sus proyectos de investigación en convocatorias muy competitivas tanto nacional como internacionalmente. Confieso que me emocioné al ver muchas caras conocidas de mi época de estudiante entre los galardonados. (...)

Estoy encantada al ver que la ciencia joven está motivada, comprometida e ilusionada con su trabajo. ¡Hasta nos han llegado vídeos en los que han colaborado ilustradores gráficos para hacer un cómic! Esto indica que, pese a las dificultades a las que nos enfrentamos, las vocaciones científicas siguen vivas y activas en nuestro país. Esto es un motivo de orgullo y de esperanza puesto que indica que la cantera de científicos, nuestro futuro a corto plazo, sigue ahí con ganas de hacer cosas e inmune al desánimo. 

Estos sentimientos positivos se mezclan, sin embargo, con otros de alarma y de preocupación. Desde Aseica llevamos mucho tiempo alertando de la situación de deterioro en la que se encuentra nuestro sistema científico, en donde el retroceso de los fondos destinados a nuestro sistema de I+D+i han retrocedido a los niveles existentes hace quince años. Sí, no es una errata: quince años. Estos datos me alarman especialmente ya que ponen en riesgo la viabilidad de nuestra ciencia joven. Sí, esa misma que estaba viva y se movía sólo unas líneas más arriba. 

Con este escenario de precariedad, España se enfrenta a la posible pérdida de toda una generación de jóvenes investigadores en cáncer, científicos brillantes, comprometidos y motivados. Pero Aseica-Joven sigue moviéndose porque, sí también, nos negamos a asumir que estos nubarrones no puedan ser combatidos.

Aprovechando la puesta de largo de Aseica-Joven estos días, hemos presentado un documento que refleja la situación en la que nos encontramos muchos investigadores jóvenes. La Radiografía del joven investigador en España es el resultado de una encuesta realizada por Aseica a investigadores menores de 40 años que trabajan dentro y fuera de nuestras fronteras con el fin de conocer sus preocupaciones y expectativas de futuro.   (...)

Empiezo a leer los resultados y la verdad es que, inicialmente, pintan bien. La totalidad de los jóvenes profesionales que investigan en cáncer ha trabajado o trabajará fuera de España durante los primeros años del desempeño de su carrera. La formación en el extranjero es una experiencia muy positiva y enriquecedora tanto a nivel profesional como personal. 

Sin embargo, el 90% de los investigadores españoles que está trabajando actualmente fuera de nuestras fronteras piensa que no podrá volver a trabajar en España en un futuro próximo. Estoy devastada. Devastada porque me viene a la cabeza el momento en el que, estando en Inglaterra y lejos de mi familia, me ofrecieron un puesto de investigadora para volver a España. Uno de los momentos más emocionantes de mi vida, sin duda. Y pensar que el 90% de los jóvenes investigadores han perdido la esperanza de poder sentir esa emoción, me preocupa y mucho. 

Las respuestas de los investigadores que trabajan en nuestro país también han acentuado mi preocupación. El 48% de ellos no cree que el futuro de su línea de investigación esté asegurada y piensa que, si quiere continuar trabajando en investigación, tendrá que hacerlo seguramente fuera de nuestro país. Los miles de puestos de trabajo desaparecidos en los últimos años, la escasa y devaluada convocatoria de empleo público, el deterioro gradual de los sueldos, la pérdida de autonomía laboral y la degradación de las condiciones laborales que se han producido a lo largo de estos quince años representan en la actualidad, una auténtica espada de Damocles que pende sobre los hombros de todos las generaciones de científicos jóvenes de nuestro país.  (...)

Una de las conclusiones que extraigo de los datos que os he presentado es que los jóvenes científicos están empezando a desmotivarse, por tanto están dejando de moverse. No podemos ni debemos permitirlo. Aseica-Joven se ha creado para no conformarse con esta situación y luchar para que cambie. No es tan difícil, si pensamos el pequeño porcentaje de financiación que se requeriría para conseguirlo. Es cuestión de que los líderes del país se conciencien y tomen, ya, cartas sobre el asunto. 
Y yo me pregunto, ¿dónde está el líder? Lamentablemente, es una de las pocas preguntas que la ciencia no puede responder. "

(Verónica Torrano es investigadora UPV/EHU, investigadora asociada CICbioGUNE y miembro de Aseica-Joven. Verónica Torrano, El País, 28/11/19)

11.10.19

Un investigador contra el cáncer se convierte en agricultor por falta de fondos. "Las plazas postdoctorales suponen un 20% y el 80% sobrante se tiene que buscar la vida"

"El doctor en biología Sergio de Cima Martín ha trabajado los tres últimos años en el Centro de Investigaciones contra el Cáncer de Salamanca, en un proyecto que ha permitido conocer el papel de una proteína en la aparición del cáncer, pero la investigación ha quedado estancada porque el grifo de la financiación por parte de la Junta de Castilla y León se ha cerrado.

 Este especialista se está planteando seriamente dar un cambio radical a su vida y cambiar los laboratorios por el campo y convertirse en agricultor.

Agricultor en una pedanía de 140 habitantes

Según explica el doctor en biología, en una entrevista en El Norte de Castilla, "veía complicado continuar investigando y mi padre se había jubilado como agricultor. Así que he decidido seguir con sus tierras para ganarme la vida", explica De Cima, que se plantea dedicarse a la agricultura en Villarrobejo, una pedanía de Santervás de la Vega que cuenta sólo con 140 habitantes.

La investigación del doctor De Cima Martín descubrió el papel que juegan los cambios en la proteína C3G en la aparición del cáncer. "Se dan cuando algo no funciona bien en la regulación interna de la célula, que empieza a multiplicarse sin control y aparecen los tumores", puntualiza el biólogo, que pudo dar con la manera de detectar tumores en las etapas más tempranas de la enfermedad. "Era imposible que pudiera continuar porque no hay nada de dinero", dice sobre la paralización del proyecto, en junio pasado, cuando pasó a integrar la lista de desempleados.

El 80% de investigadores no encuentran un empleo

"La ciencia es como una pirámide. Acabas tu carrera y luego te dan becas para hacer tesis. De ahí, pueden salir 1.000 doctores, pero luego no hay sitio para seguir investigando porque las plazas postdoctorales que salen pueden suponer un 20% de las doctorales. Entonces, el 80% que sobra se tiene que buscar la vida", afirma el biólogo, al narrar la situación que viven cientos de investigadores.

De Cima parece resignado a su nuevo destino como agricultor: "Me gusta el campo y es una buena alternativa. Hace tiempo que esto no tenía salida porque veía que no había plazas para investigadores senior". Se ahorra en investigación, pero se "multiplican los gastos médicos", advierte el biólogo, que se ha tenido que enfrentar a un tratamiento de quimioterapia para curar un cáncer que, afortunadamente, le detectaron a tiempo."                   (El Plural, 10/10/19)

8.10.19

Un año de espera para visitar al cardiólogo en el Hospital de Igualada

"Marc Cases espera, desde octubre de 2018, su cita con el cardiólogo. Este paciente de 44 años sufrió un infarto en junio de 2016. Ese mismo mes fue intervenido en el Hospital de Bellvitge, donde le instalaron un stent --malla metálica que se expande dentro de una arteria del corazón, tras realizar una angioplastia coronaria--, y acudió a una revisión con el especialista en su centro de referencia, en Igualada

Un año después, tras ser intervenido de nuevo para colocarle un nuevo dispositivo, en esta ocasión, con medicación, acudió a dos consultas semestrales. Y desde aquella no ha vuelto a pasar ninguna revisión médica pese a tener agendada la cita.

“Días antes me llamaron para posponer la consulta a febrero de 2019”, explica Cases a Crónica Global. A día de hoy todavía no ha sido recibido por ningún cardiólogo. Cuando reclama y pregunta qué sucede le remiten a presentar una queja ante el Defensor del Paciente del Síndic de Greuges.
De cuatro a dos cardiólogos

El centro, que no cuenta con un servicio específico para atender afecciones coronarias, redujo su plantilla de cardiólogos de cuatro a dos en 2017, tal y como denunció el diputado de Cs en el Parlament Jorge Soler. En la actualidad, hay un profesional a jornada completa, y otro a turno partido. 

También cuentan con especialistas que realizan peonadas para realizar ecocardiografías. Según los datos del Servicio Catalán de Salud (CatSalut), la lista de espera para una visita con este especialista en el Hospital de Igualada era de 173 personas en agosto de 2019 --último dato disponible--, similar al mismo mes del año anterior, y por debajo de las de otros centros de referencia. Aún así, Marc lleva un año formando parte de ella. 

Por su parte, trabajadores del centro sanitario confirman que “últimamente --sin especificar desde cuándo-- se ha reducido el número de profesionales y ha aumentado el tiempo de espera” entre los pacientes de cardiología de Igualada. Una situación que sufren otros centros y especialidades, lamentan desde la Federación de Sanidad de CCOO. "Faltan pediatras en atención primaria, también anestesistas. Cuesta encontrar profesionales para cubrir las necesidades", explica Paco Pareja.  (...)

Cases fue sometido a una angioplastia coronaria en 2016. Un procedimiento que sirve para destapar las arterias que pueden presentar diferentes grados de estrechez, que provoca la presencia de placas ateroescleróticas formadas por colesterol, calcio y células inflamatorias --causa de infartos y anginas cuando se rompen o erosionan--. "En contacto con la sangre provocan una trombosis y se forma un coágulo", explica el Dr. Alessandro Sionis, cardiólogo del Hospital Sant Pau.  

Una vez colocado el stent, "el paciente necesita un seguimiento cardiológico para ver cómo ha quedado el corazón tras el infarto, porque una cicratiz muy grande puede afectar a la fuerza del órgano para bombear la sangre suficiente como para abastecer a todo el organismo", señala este especialista. 


Visitas al especialista

Tras esta primera revisión, un mes después de la intervención, lo habitual es que se produzcan controles cardiológicos "periódicos, que se van espaciando a medida que el paciente está más estable", apunta Sionis. "Los controles no se realizan únicamente porque se haya instalado un stent, sino porque el paciente ha tenido un infarto, y se deben supervisar los factores de riesgo que lo han producido", añade.   (...)"                       (Elena Burés, Crónica Global, 27/09/19)