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1.10.18

Las pensiones públicas son deseadas por una gran mayoría social que expresa esta preferencia en las urnas, lo que España no puede permitirse, en opinión de quienes no quieren pensiones públicas, son elecciones, o sea, la democracia

"Hace unos días se publicó uno de esos artículos que tanto abundan en las últimas décadas en los que, para tratar de combatir al sistema de pensiones públicas, se recurre a trampas del pensamiento y al engaño.  (...)

Esto último es lo que ocurre con el artículo reciente de César Molinas en El País (Los ‘baby boomers’ desestabilizan España), en el que se falsean argumentos para criticar al sistema público de pensiones y se quiere hacer creer que su supuesta insostenibilidad se debe al egoísmo de un grupo social compuesto por millones de personas acostumbradas, para colmo, a imponer sus preferencias a los demás mediante la violencia.

Los argumentos que utiliza Molinas son endebles y tramposos y voy a comentarlos rápidamente.

En primer lugar, afirma que la idea extendida de que las pensiones en España son bajas “es una opinión desinformada, equivocada e interesada”.  (...)

Pero lo curioso es que el propio Molinas pone en cuestión su afirmación cuando unas líneas más abajo dice que “si son más bajas que en otros países, es porque los salarios en España son más bajos que en otros países”. ¿En qué quedamos? Molinas asegura primero que decir que las pensiones españolas son más bajas que en otros países es una opinión desinformada, equivocada e interesada, pero luego proporciona la razón de por qué aquí son más bajas. 

En segundo lugar, Molina afirma (y lleva razón) que “los pensionistas españoles recuperan todas las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social a los 12 años de jubilarse, cuando aún les queda una esperanza de vida de 10 años más”. 

Lo que significa, dice, que la financiación de estos últimos años “es un regalo añadido que también corre a cargo del Estado”. 

Se trata de una afirmación cierta pero tramposa porque critica que un sistema de pensiones de reparto, basado en la solidaridad, haga lo que debe hacer un sistema de reparto basado en la solidaridad: proporcionar la pensión sin dependencia estricta de lo cotizado por quien la recibe. 

Esto sólo se podría plantear como un problema indeseable si el sistema se basara en el ahorro privado de cada persona, de modo que se disfrutara de la pensión en proporción exacta a lo que cada cual hubiera ahorrado. Pero este no es el caso de nuestro sistema público de pensiones.

 Mencionar esa realidad para poner en solfa el sistema público de pensiones basado en la solidaridad, como hace Molinas, es tan demagógico y absurdo como decir que una persona gasta lo que ha cotizado a la Seguridad Social o a través de impuestos cuando la sanidad pública lo opera por segunda vez, cuando acude cuatro veces a la administración de justicia o cuando es atendido diez veces por la policía… y que, a partir de ahí, lo que recibe es un regalo del Estado. 

Se puede estar a favor o en contra de un sistema basado en el reparto y en la solidaridad, es decir, en el acceso universal a los bienes públicos con independencia de lo cotizado, pero, si se acepta, no se puede criticar que el sistema funcione como debe funcionar.

El tercer argumento de Molinas es que lo anterior “sólo es sostenible en la medida en que la base de la pirámide de población sea mucho más amplia que su parte superior”

Una afirmación que es completamente falsa, una mentira más, porque la sostenibilidad financiera de un sistema público de pensiones no depende sólo de ese factor demográfico. 

El propio Molinas dijo antes que las pensiones dependían de la cuantía de los salarios y lo cierto es que la sostenibilidad o equilibrio financiero de un sistema de reparto como el español depende, además, de la productividad, de la distribución de la renta, o de la tasa de crecimientos económico, entre otros factores.

Se puede estar de acuerdo con la cuarta tesis de Molinas, cuando dice que “la situación de las finanzas públicas españolas, con una deuda que no para de crecer, es dramática”. 

Pero también es materialmente falso que el enorme crecimiento de la deuda se haya debido al gasto en pensiones. De 1995 a 2017, la deuda española ha aumentado la escalofriante cifra de 848.694 millones de euros. 

Pero el 64% de esa cantidad (539.908 millones de euros) corresponde a intereses. Por tanto, antes que culpar a las pensiones públicas del incremento dramático de la deuda se debe apuntar a su causa real: la existencia de un modelo de crecimiento cuyo motor es el crédito como consecuencia de haber concedido a un grupo social tan poderoso políticamente como la banca privada el privilegio de financiar al Estado creando dinero de la nada.  

Afirma Molinas que el déficit de nuestro sistema contributivo de pensiones es “una enormidad”. 

No puedo criticar que tenga esa opinión sobre la cuantía, pero sí que hace trampa cuando utiliza la expresión “déficit”. ¿Hablaría Molinas del déficit de la administración de justicia, del déficit de la Policía, del déficit de la casa Real o del déficit del ejército español o de nuestra diplomacia? Seguro que no. 

Podría hablar de suficiente o insuficiente financiación para mantener el nivel de provisión deseado de cada uno de esos bienes públicos. ¿Por qué lo hace entonces cuando habla de pensiones públicas? Sencillamente, porque las palabras tienen poder performativo, es decir, capacidad para conformar la realidad, y Molinas sabe perfectamente que si habla de déficit de las pensiones públicas lo que inmediatamente crea es una “realidad”: que se gasta en ellas más de la cuenta y, por tanto, que hay que gastar menos.

 Si se hablara de financiación insuficiente del sistema de pensiones, por el contrario, la conclusión sería diferente: hay que buscar más recursos si deseamos mantenerlo. No es que Molinas mienta con este argumento es que actúa como un auténtico trilero del lenguaje.

El último argumento –si es que se puede llamar así a lo que sostiene Molinas– es ya la guinda. 

 En su opinión, la culpa de todo esto que pasa con las pensiones públicas es que hay un grupo social muy amplio en España, los baby boomers, que no sólo es la generación más numerosa de nuestra historia sino también la más egoísta y que, además, tiene “gran destreza en el lanzamiento de bolas de rodamiento con potentes tirachinas” o para abollar “los cascos de los policías”.

Decir que toda esta generación española ha logrado los derechos de los que disfruta mediante la violencia es algo tan exagerado y ruin (sabiendo, por ejemplo, que protagonizó una Transición tan pacífica como la española) que ofende a la inteligencia y es muy difícil de poner cuestión sin ofender, a su vez, a quien lo afirma. 

Por eso prefiero centrarme en algo que desliza entre líneas (o, mejor dicho, sostiene expresamente) Molinas y que es lo que me parece más peligroso de sus afirmaciones. Dice literalmente que esa generación ha impuesto sus preferencias al resto de los demás porque controla las urnas y que eso es algo que “España no puede permitírselo”.

El círculo se cierra: como las pensiones públicas son deseadas por una gran mayoría social que expresa esta preferencia en las urnas, lo que España no puede permitirse, en opinión de quienes no quieren pensiones públicas, es la democracia.

Este es el único momento del artículo en que Molina dice la verdad. La mayoría de la población expresa democráticamente en las urnas que desea el mantenimiento de las pensiones públicas y el Estado de Bienestar, y para ello es imprescindible un reparto más igualitario de la renta y la riqueza y políticas económicas diferentes.

 Es por eso que la democracia, para quienes no quieren asumir esa mayor equidad y el sacrificio que les supone reducir la desigualdad, es un estorbo que, como dice con total sinceridad Molinas, no se pueden permitir.
Es innegable que las pensiones públicas se encuentran hoy día en una situación de financiación insuficiente si su única fuente de ingresos son los salarios.

 Pero eso no ocurre porque se esté produciendo el cambio demográfico al que alude Molinas. Las pensiones públicas y el Estado de Bienestar están en peligro porque las políticas económicas que se vienen aplicando en las últimas décadas generan menos actividad económica, productividad más baja e ingresos más reducidos y peor repartidos. Si se cambian esas políticas (a costa, eso sí, de quienes ahora se benefician muy privilegiadamente de ellas), no habrá problemas en el futuro para financiar más y mejores pensiones."           

(Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla,  CTXT, 01/07/18)

27.4.18

Casi la mitad de los ciudadanos de Estados Unidos tienen a día de hoy menos de 10.000$ disponibles para su jubilación... así que los mayores de 55 años siguen trabajando en lo que sale. No se pueden jubilar. A los 84 años un chocante 20% de los hombres sigue trabajando... no queda otra...

"(...) lo cierto es que habitualmente se asocia la potencial insostenibilidad del sistema de pensiones público español únicamente al hecho de que es de reparto. Lo revelador es que algunos sistemas que en la práctica no son 100% de reparto también están arrojando indicadores adelantados de potenciales riesgos de insostenibilidad.

 Y sí, uno de ellos es la meca de nuestro sistema capitalista: el mismísimo Estados Unidos.

(...) hay otras socioeconomías como la estadounidense donde, aunque su sistema de pensiones oficialmente es de reparto, en la práctica no lo es

El sistema estadounidense digo que no es un sistema puro de reparto (aunque la prestación pública exista) porque la cobertura estatal está diseñada para cubrir un mínimo que mayormente está por debajo del nivel de vida en general. Éste es el motivo por el que habitualmente los estadounidenses contratan deben acudir a fórmulas de cotización privada como el 401(k) o el IRA, al que empleado y/o empleador hacen importantes aportaciones a lo largo de su vida laboral.

El esfuerzo no es nada desdeñable para el sistema: aporte quien aporte, lo cierto es que, en el momento de la jubilación, los expertos especializados del sector estiman que un trabajador estadounidense debe haber acumulado en fórmulas de pensión complementarias unas ocho veces su salario anual. Teniendo en cuenta la vida laboral media en el país, realmente ocho años de sueldo se hace casi una eternidad.

 Ahorrar para el momento de la jubilación es algo casi cultural en Estados Unidos, donde los trabajadores más jóvenes tradicionalmete han empezado ya a ahorrar para su jubilación desde el mismo inicio de su vida laboral. La primera vía de agua de este modelo está viniendo del sobreendeudamiento que arrastran estos jóvenes desde su época universitaria, contraído para sufragar sus caros estudios universitarios. (...)

Pero este sobreendeudamiento por los estudios universitarios no afecta únicamente a los trabajadores más jóvenes, la progresiva dilatación del periodo de repago ha hecho que salten todas las alarmas en el sector. El motivo ha sido que se ha incrementado este tipo de deuda también entre los trabajadores senior, lo cual es un indicador indiscutible de que esta particular bola de deuda es mucho más grande y dañina de lo que algunos contemplaban. (...)

Y esta franja de edad senior de deuda universitaria supone una gravedad especial de la situación, puesto que los trabajadores es precisamente a los cincuenta y pico cuando deben hacer un esfuerzo extra para su ya cercana jubilación, y que ya empieza a no poder ser hecho en muchos casos. Y aquí ya no queda mucho margen para esa esperanza del "ya vendrán tiempos mejores". El reloj nunca deja de correr, y en el caso de las generaciones más senior, la esperanza ha sido sustituída por (hondo) desasosiego. (...)

Son hechos consumados. Y su resultado, en conjunción con otros factores que también pueden ser importantes, es que los estadounidenses empiezan a no tener apenas dinero acumulado para su prácticamente inmediata jubilación.

Los datos no sólo quitan el sueño, sino que hacen tener pesadillas incluso despiertos. La realidad es que ya hay a día de hoy un 42% de estadounidenses en riesgo cierto de jubilarse prácticamente sin más respaldo que las totalmente insuficientes prestaciones públicas. Casi la mitad de los ciudadanos de Estados Unidos tienen a día de hoy menos de 10.000$ disponibles para su jubilación.

Y no crean que esto es debido sólo al hecho estadístico de que los más jóvenes tienen menos dinero acumulado para ello y rebajan la media, el indicador clave es que el pesimismo de los más senior acerca de su jubilación ha aumentado de forma importante

Por si esto no fuera poco, además empieza a haber casos de planes de pensiones que apuntan a una cada vez más cercana situación de insolvencia, porque el alargamiento de la esperanza de vida ha hecho que cada vez tengan más jubilados y menos contribuyentes.

 Los afectados pueden estar en torno al millón de personas, lo cual no puede parecer mucho en el contexto general de las cifras macroeconómicas estadounidenses, pero no olvidemos que son muchísismos casos cuando estamos hablando de quedar condenados a una exclusión social casi segura. (...)

Pero no se vayan todavía, que aún hay más. En realidad este último problema anterior en concreto es ya exactamente el mismo que aqueja a los sistemas de pensiones europeos, pero si les he sacado ese ejemplo es porque hay un indicador muy significativo que subyace bajo él. Para estos casos de insolvencia de un plan de pensiones colectivo, el sistema estadounidense prevee que intervenga una agencia gubernamental y acuda al rescate. Pues bien, ahí va otro revelador dato: el "Pension Benefit Guaranty Corporation" calcula que su programa al respecto se va a quedar sin fondos en el plazo de diez años.

Este hecho en realidad es otra radiografía que muestra también desde otra perspectiva el estado de salud del sistema de pensiones estadounidense. Las cifras no engañan, y ya van demasiadas cuentas que empiezan a no salir. Pero para los más reticentes a admitir este extremo, he de decirles que lo que no engaña nunca es la realidad. Y la realidad de los jubilados estadounidenses muestra también unos indicadores muy (pero que muy) preocupantes. (...)

. ¿Qué movimientos socioeconómicos están haciendo los jubilados estadounidenses? 

Sin duda ésa es la realidad económica más realista (valga la pseudo-redundancia), y el hecho indiscutible e innegable es que el mercado laboral de los rangos más senior está que arde.
Como habrán podido leer, la tasa de desempleados en este rango de edad, está cayendo sensiblemente por encima de lo que lo hacen en otros tramos. El resultado es que el desempleo de los senior (55 años o más) se sitúa actualmente en el entorno del 3%: un indisimulable 30% por debajo de la media nacional de Estados Unidos, y casi un orden de magnitud por debajo de la tasa de desempleo entre las generaciones más jóvenes.

La conclusión podría ser que la esperanza de vida se alarga, las condiciones socio-sanitarias mejoras, y las empresas están contribuyendo a un alargamiento de la "esperanza de vida laboral". Sí, todo eso está ocurriendo. Pero la lectura correcta para el tema de hoy no debería pararse ahí. Hay que pasarse al otro lado, porque si los seniors están manteniéndose (o reinsertándose) en el mercado laboral es porque están buscando trabajo o, al menos, porque lo aceptan cuando se lo ofrecen. (...)

¿Por qué pueden estar optando los estadounidenses en edad de jubilación por seguir trabajando? La respuesta no esconde muchos secretos. Les contesto con otra pregunta: ¿A cambio de qué trabajan los empleados? Por dinero. (...)

Así que, si tienen tiempo pero (ya) no tienen dinero, aunque no tengan muchas ganas, los estadounidenses más senior deben optar por seguir trabajando (o volver a ello). La ecuación es un poco más compleja que la sabiduría popular, y debemos re-enunciar que, si los estadounidenses en edad jubilable deciden seguir trabajando es, o bien por la opción más evidente de que sus ingresos actualmente no les son suficientes, o bien porque están bastante preocupados por que con el dinero que les queda les llegue para vivir sin penurias hasta el final de sus días (cuando probablemente ya no puedan trabajar ni aunque lo intenten).

Y los datos llaman poderosamente la atención, especialmente en determinados rangos de edad. Como pueden comprobar en este informe del Instituo Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos (figura 2-1), en torno a un 55% de los estadounidenses de 71 años están trabajando (a jornada completa o a tiempo parcial), porcentaje que tan sólo baja a algo menos del 40% para los hombres de 77 años y a ligeramente inferior al 20% para las mujeres de 76 años. A los 84 años un chocante 20% de los hombres sigue trabajando.

Y no cometan el error de pensar que los seniors se mantienen en el mercado laboral porque las empresas les tientan con retribuciones acordes a su dilatada experiencia. Todo lo contrario. El hecho es que, como publicaban en el New York Times, si un jubilado vuelve a entrar o se mantiene en el mercado laboral, en el mismo momento en que cumple la edad de jubilación, ve cómo, como mínimo, pasa a percibir un 25% menos de su último sueldo

Lo adornen como lo adornen, y aunque lo camuflen de lagarterana, lo cierto es que estos datos muestran cómo el sistema estadounidense en su actual concepción tampoco es capaz de satisfacer las necesidades de los jubilados, que sean cuales fueren no se alejarán mucho de lo esencial. Y no es que un servidor vea nada malo en trabajar más allá de los 65 si las capacidades acompañan, pero la clave está en ese "si". 

El tema es que son unas edades en las que de forma masiva muchos trabajadores pueden empezar a no gozar de buena salud, y los que no tengan la suerte de poder seguir en activo están en peligro de caer en la exclusión social. 

(...) otra única solución sostenible que un servidor ya propuso es la de incluir en el sistema nuevos cotizantes. Ya saben que esos cotizantes no pueden ser humanos con una pirámide de población envejeciendo. Tendrán que ser robots.(...)"           ( , El blog salmón, 24/04/18)

9.11.17

Los millennials tendrán un futuro “particularmente duro”

"Desde 1910 hasta 1950 cada generación ha sido más rica que la anterior tras alcanzar la vejez. Ahora, según un informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)., la situación va a cambiar drásticamente.

 El documento, que recoge la experiencia de 35 países, apunta que “las generaciones más jóvenes se enfrentarán a una mayor desigualdad en la vejez que los jubilados actuales”. Más concretamente, se dice que aquellas personas nacidas después de 1945, - la generación del “baby boom” - tendrán mejores condiciones en su vejez que las personas que actualmente tienen entre 35 y 50 años, “que no serán más ricos que sus padres”.

Sin embargo, la conocida como generación “millennial” es la que resultará más perjudicada: según la OCDE su futuro será “especialmente duro” en una sociedad marcada por la crisis económica y el empleo precario.

 El informe nos recuerda además que desde los años ochenta el ingreso de quienes tienen actualmente edades comprendidas entre 60 y 64 años ha crecido un 13% más que el de quienes tienen entre 30 y 34 años.

 España es, según estos datos, uno de los países en los que más han aumentado los ingresos de los mayores de edad debido a la mejora en las condiciones de las pensiones. En contraste, la situación de los jóvenes sigue empeorando, lo que provoca una transferencia generacional en el riesgo de la pobreza. En este sentido, España ocupa el quinto puesto en cuanto a riesgo de pobreza en los jóvenes.

 El envejecimiento de la población agrava la desigualdad y la situación de las pensiones: en 1980 solo había 20 personas de 65 o más años por cada 100 en edad laboral; en 2015, este número había aumentado ya a 28 personas, y para 2050 se estima que prácticamente se duplique hasta llegar a 53. Es decir, más de la mitad de la población tendrá más de 65 años en relación a la población en edad de trabajar, según los datos aportados por la OCDE.  (...)

Para prevenir esta desigualdad la OCDE da una serie de medidas entre las que se encuentran, por ejemplo, proporcionar atención infantil y educación temprana de buena calidad, ayudar a los jóvenes desfavorecidos a incorporarse a la vida laboral o aumentar el gasto en salud"              (CTXT, 22/10/17)

11.10.17

"El 0,25 es una mierda": los pensionistas tienen un mensaje para Rajoy

"El pasado 30 de septiembre, varios grupos de caminantes salieron desde distintos puntos de España para marchar sobre Madrid y reivindicar “pensiones dignas”. Los participantes piden que se revierta la modificación que hizo el PP en 2013 y que desligó la subida de las pensiones al IPC, empobreciendo a los receptores. Según los datos de los sindicatos, en España la cuantía pensión media asciende a 918 euros, aunque la más frecuente es de tan sólo 650 euros.

 La manifestación que este lunes tiñó de rojo el recorrido de Atocha a Sol tenía algunas particularidades: la edad media subía de los 50 y algunos de los asistentes llevaban bastón. Cientos de jubilados se manifestaron en Madrid para pedir “pensiones dignas” (...)


Recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos años, volver a llenar la hucha de las pensiones o reactivar el Pacto de Toledo son algunas de las reivindicaciones de estas concentraciones convocadas por los sindicatos Comisiones Obreras y UGT.

“En el camino algunas personas nos preguntaban si la marcha estaba relacionada con Cataluña. Tuvimos que aclararles que estábamos haciendo tantos kilómetros para que descongelen las pensiones, se dedique más presupuesto y se llene la hucha que se está agotando”, explica Manuel, uno de los andarines de 69 años que hace unos días salió de Málaga.

 Además de visibilizar el problema, estos hombres y mujeres han ido relatando a los interesados el complejo problema con las jubilaciones. Una de las principales críticas de los asistentes a la manifestación iba destinada a la reforma que el Gobierno realizó en 2013 y que desligó las pensiones del IRPF. “El 0,25 es una mierda”, cantaban los presentes junto a otros lemas como “Pensiones dignas y con derechos” o “Más pensión, menos corrupción”.  (...)

El resultado de la citada reforma es que durante los últimos años, las pensiones han aumentado un 0,25%, mientras los precios han subido un 1,8%, según los últimos datos. (...)

“En la práctica las han congelado. Subirlas 5 o 6 euros es una vergüenza. Los sueldos son una miseria. Ya está bien de que haya tanta podredumbre y tanto robo y que luego digan que no hay dinero para las pensiones”, se queja Mari Carmen, que durante toda su vida ha trabajado de oficinista y, ahora, a sus 71 años ve cómo el Gobierno ningunea los frutos de su esfuerzo. 

Además, los pensionistas recuerdan que algunos de ellos han sido el sostén de sus familiares durante la crisis. Los abuelos no solo cuidan de sus nietos cuando sus padres no pueden pagar una guardería, también han aportado a la economía familiar con su pensión. Según los datos de los sindicatos, cuatro de cada 10 pensiones han hecho este esfuerzo por sus hijos o sus nietos, algunos en paro o con salarios insuficientes.

Por eso, “defender las pensiones es cosa de todos”, tal y como rezaba una de las muchas camisetas que se vieron en el Paseo del Prado. La implicación de los jóvenes, que suelen ignorar esta problemática, ha sido otro de los objetivos de las marchas. Con el alto índice de paro juvenil, los bajos salarios y la hucha casi vacía, muchos creen que la próxima generación tendrá, de nuevo, que luchar por este derecho. “Viven al día y no están concienciados de que el futuro lo tienen muy oscuro”, comenta. (...)"                (Cuarto Poder, 10/10/17)

13.7.17

El 79% de los trabajadores estadounidenses esperan complementar sus ingresos de jubilación trabajando por una remuneración

"(...) Una serie de factores mantienen a los estadounidenses más viejos en la fuerza de trabajo. Muchos están más saludables y viven más tiempo que las generaciones anteriores. Algunos deciden no retirarse por completo porque disfrutan de su trabajo o simplemente quieren mantenerse activos y alertas.

Otros necesitan el dinero. Cuanto más tiempo se trabaja, más fácil resulta obtener una jubilación cómoda. Las vidas más largas y los crecientes costes de salud han hecho que el retiro sea más caro, al mismo tiempo que los salarios estancados y la disminución de la pensión tradicional han hecho más difícil ahorrar lo suficiente.

Estados Unidos no es el único lugar donde la gente planea trabajar más tiempo. En todo el mundo, trabajadores de todas las edades están moviendo sus metas de jubilación más tarde y más adelante en la vida.

Aun después de ser considerados oficialmente "jubilados", la mayoría de los estadounidenses esperan trabajar un poco. Según una encuesta realizada por el Instituto de Investigación sobre Beneficios a los Empleados (EBRI), el 79% de los trabajadores estadounidenses esperan complementar sus ingresos de jubilación trabajando por una remuneración.  (...)"              (Economíahoy.mx, 10/07/17)


30.6.17

El Gobierno emite deuda para pagar con un crédito de 10.192 millones la extra de verano a los pensionistas... la ruina

"La Seguridad Social pagará las extras de las pensiones con un crédito (...)

Coincidiendo con la presentación de la nueva ley de autónomos, y quizá con la pretensión de que así la noticia pase más desapercibida, el Consejo de Ministros ha aprobado este jueves un crédito extraordinario de 10.192 millones de euros que el Estado transferirá a la Seguridad Social para poder hacer frente a las dos pagas extra de las pensiones de este año.

La noticia era esperada tras el continuo hachazo a la hucha de las pensiones desde 2012, pero el Gobierno ha tratado de pasar por encima en la rueda de prensa posterior al Consejo, en el que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha explicado que para pagar la extra de verano se tomarán 5.986 millones del préstamo del Estado y otros 3.514 millones del fondo de reserva —la denominada "hucha de las pensiones"  (...)"                  (Público, 29/06/17)


"El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la concesión de un crédito de 10.192 millones por parte del Tesoro Público a la Seguridad Social con el que asegurar el pago de las pensiones y, en concreto, poder hacer frente a las pagas extraordinarias que es cuando se produce los mayores momentos de tensión en el sistema. 

"Es un préstamo a la Seguridad Social por un importe total de 10.192 millones de euros", ha explicado la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que también ha señalado que en julio, que es cuando se hace efectivo el abono de la paga extraordinaria de verano, el sistema necesitará 9.500 millones. Esta cifra se completará con 5.986 millones procedentes del préstamos, y otros 3.514 millones del Fondo de Reserva. 

De esta manera, además de asegurar el pago de las pensiones, el Gobierno evita agotar el Fondo de Reserva, que tras esta última disposición cuenta ahora con 11.602 millones. Desde 2012, el Ejecutivo del PP ha tenido que acudir de manera intensiva a la hucha de las pensiones, que llegó a tener más de 66.000 millones, porque la crisis económica y la consecuente destrucción de empleo hizo que el sistema no fuese viable.   (...)

Con el fin de tener la liquidez necesaria para conceder el crédito, el el Tesoro Público lleva meses sobreemitiendo deuda. Su abono se realizará en, al menos, dos tramos: el que hoy se ha aprobado y, previsiblemente, el que tendrá lugar en diciembre. El préstamo "no devenga intereses y su cancelación está prevista en 10 años a partir de 2018", ha apuntado la ministra. (...)"         (DANIEL VIAÑA , El Mundo, 29/06/17)

24.1.17

La verdadera razón por la que las pensiones del futuro están garantizadas: porque, año a año, los pensionistas serán más pobres... las pensiones se empobrecerán alrededor de un 1,75% cada año

"(...) el Estado se ha financiado con los fondos de las pensiones y ahora plantea que sea el Estado el que financie  la Seguridad Social. Aun en una situación de déficit y un fondo sin recursos, las pensiones podrían pagarse con préstamos a cargo de los propios Presupuestos del Estado. 

O sacando pensiones de las cuentas del sistema (viudedad y orfandad son las señaladas), globo sonda de la ministra Báñez ‘comprado’ por la propia Comisiones Obreras en su lista de sugerencias para mejorar los números. (...)

Sin medidas que contengan la sangría de ingresos a la Seguridad Social, la destrucción de empleo durante la crisis evaporó gran parte de estos rendimientos del trabajo. Ahora que las cifras de desempleo empiezan a contenerse, la precariedad laboral hace inviable que el sistema pueda seguir siendo autosuficiente.

 Las cotizaciones están directamente relacionadas con el empleo, pero también con su calidad: a menos salario, las cotizaciones son menores. “Los ingresos no aumentan cuando se supone que deberían hacerlo con el crecimiento de la economía y del empleo porque el crecimiento del empleo es a base de empleo de baja cualificación y muy bajos niveles salariales”, advierte Santos Ruesga, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, y uno de los primeros comparecientes en el Pacto de Toledo.

 Ruesga, que anticipa que el sistema necesitará financiación extra para cuadrar las cuentas en el próximo ejercicio, señala que “los ingresos por cotización no suben porque la cotización media está cayendo”. 

“Por los salarios, claro”, apostilla. Con empleos temporales, a tiempo parcial y con contratos que pueden llegar a medirse con unas horas al mes, el dinero que se destina a las arcas del sistema se contrae drásticamente. Y lo hace más aún cuando el principal estímulo a la contratación del Gobierno de Mariano Rajoy ha sido, además del abaratamiento (aún más) del despido, limitar los pagos de cotizaciones con tarifas planas reducidas e incluso exenciones en estos pagos. (...)

¿Qué es, por lo tanto, lo que se discute desde el pasado 22 de noviembre, fecha en la que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, dio inicio a las comparecencias ante el Pacto de Toledo en el Congreso?

Básicamente, medidas que permitan reestructurar el sistema a corto y medio plazo para que las cuentas salgan (aumentar las cotizaciones, suprimir el tope de las bases máximas, sacar del sistema gastos administrativos…) y encarar en condiciones no solo los efectos económicos de la destrucción de empleo y precarización del mismo, sino el previsible aumento de los pensionistas, cuando las primeras generaciones del baby boom español pasen a cobrar su jubilación.

No se discute ni tan siquiera el modelo público de reparto. En un escenario político tan fragmentado y disputado, con equilibrios tan débiles, cualquier insinuación sobre capitalizar las pensiones en fondos privados puede dejar a su autor fuera del tablero. 

El PP trata de despejar toda sospecha: los sistemas complementarios (ni hablar de la palabra ‘privada’), sostiene, seguirán siendo voluntarios. Pero lo que esconde el debate es la verdadera razón por la que las pensiones del futuro están garantizadas: año a año, serán más pobres. Y por tanto, si no hay cambios de envergadura, esos complementos serán cada vez más necesarios. (...)

Dos reformas, una en 2011 y otra en 2013, una del PSOE y otra del PP (la segunda desligada del Pacto de Toledo y el diálogo social), han empobrecido las pensiones del futuro en un 35%, según un informe de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro.  (...)

Si en 2013 un jubilado medio cobraba en su primera pensión un 79% de lo que era su anterior sueldo (la llamada tasa de reemplazo), en 2050 esta tasa apenas superará el 50%, y en 2060 ni tan siquiera lo alcanzará (48,6%). El porcentaje se irá reduciendo progresivamente. (...)

El empobrecimiento que en 2011 supuso el aumento de la edad de jubilación (compartido y asumido ya prácticamente por todos; en todo caso, se irá aumentando) y la ampliación del tiempo para calcular la pensión, se consolidó en 2013 con el factor de sostenibilidad y la desvinculación de la pensión al IPC.
“El factor de ajuste es el más duro de toda la Unión Europea”, explica Zubiri, pues ‘corrige’ las nuevas pensiones (lo hará a partir de 2019) con un recorte anual aproximado del 0,25%. A esto hay que añadir una fórmula matemática que, en la práctica, condena año a año a una reducción de las pensiones: impide subidas en situaciones de déficit y de previsiones de aumento en la esperanza de vida. 

En otras palabras, solo un suelo de +0,25% anual introducido en la reforma impide que las pensionistas reciban, desde 2013, menos euros por su prestación. “No hope. No esperen que el IRP (índice de revalorización de las pensiones) sea positivo alguna vez. 

A no ser que le metamos una inyección de recursos que no sabemos de dónde vamos a sacar”, reconoció José Antonio Herce, de Analistas Financieros, que no solo abogó por extender la edad de jubilación, sino que instó ante los diputados a apostar por fondos privados.

“Las reformas no tenían nada que ver con los ingresos, se basaron exclusivamente en los gastos. Estaban orientadas a reducir la pensión”, abunda Ruesga, precisamente el único de los expertos, reunidos en 2013 por el Gobierno del Partido Popular para sustentar su reforma, que se desmarcó del cambio en la revalorización de las prestaciones. 

 Hasta ahora, la caída de los precios ha salvado a los pensionistas de perder poder adquisitivo tras la reforma. Pero aunque amplíen nominalmente su prestación un 0,25%, de facto, perderán poder de compra, ante la efectiva vuelta de la inflación. Y si es del 2%, como marcan las políticas del BCE, hasta estabilizar las cuentas (2024, 2025, estima Zubiri), las pensiones se empobrecerán alrededor de un 1,75% cada año."                   (Álex Romero, CTXT, 28/12/16)

1.12.16

El problema de nuestro sistema público de pensiones, ahora y en las próximas décadas es de ingresos

"(...) Las pensiones públicas en España suponen ya más del 10 por ciento del PIB, correspondiendo la mayor parte a las de jubilación, aunque no son despreciables las cuantías dedicadas a la contingencia de viudedad (alrededor de 2 puntos de PIB). 

En los dos últimos años el recurso sistemático al Fondo de Reserva de la Seguridad, la “hucha” de las pensiones, para financiar el déficit del sistema (que puede alcanzar el próximo ejercicio 20.000 millones de euros) ha disparado todas las alarmas. 

Por eso, lo que se venía interpretando como una urgencia para la próxima década, los problemas de financiación del sistema cuando las generaciones del ‘baby boom’ cesaran en la actividad para convertirse en pasivos del sistema, ha devenido en una prioridad inminente. 

Lo que ahora tenemos sobre la mesa, ni más ni menos, es el hecho de que los problemas de financiación ligados a la coyuntura económica, han aparecido mucho antes de acuciaran los efectos de la demografía. (...)

El problema de nuestro sistema público de pensiones, ahora y en las próximas décadas es, sobre todo, de ingresos (...)

Al fin y al cabo, el problema de la escasez de ingresos, esperada para un plazo mayor, ha aparecido de forma acelerada, drenando la “hucha”, no por un acuciante problema de envejecimiento de la población, que se manifiesta más lentamente, sino por la dinámica de un mercado de trabajo, que a pesar de la moderada recuperación económica no genera ingresos adicionales para el sistema de la Seguridad Social.

 ¿Por qué? El diagnóstico es sencillo. Tenemos más personas empleadas, sí, pero no sustancialmente más horas de trabajo. Además las horas trabajadas están, en media peor remuneradas, ya que el empleo que se crea es de baja cualificación y, por tanto, con menores niveles salariales que los previamente existentes. (...)

La financiación de las pensiones, requiere por tanto en primera instancia de más y mejores salarios. En las condiciones actuales, con las tendencias registradas en la evolución de las bases de cotización del sistema y el gasto en pensiones, para equilibrar financieramente el sistema habría que tener 3,1 millones de afiliados más que los que hoy tenemos. 

Y es que a menudo pasamos por alto, probablemente porque nos guiamos por frases hechas y repetitivas, algunas cuestiones esenciales que afectan a uno de los elementos fundamentales del empleo que se está creando: su calidad y su retribución.

Destruir empleo de calidad, con elevados salarios, reducir buenos contribuyentes para el sistema financiador de las pensiones públicas, ¿a cambio de qué? Pues como viene ocurriendo en estos años de incipiente recuperación, a cambio de ladrillo y hostelería (que está sufriendo por cierto un enorme deterioro en sus condiciones laborales) para turismo de sol y playa, nuestras singularidades productivas. (...)

Una subida sostenida de alrededor del 4% anual en el Salario Mínimo Interprofesional durante el próximo lustro podría aportar ingresos adicionalesHay medidas que pueden llevarse a cabo sin elevar cotizaciones o establecer nuevas figuras tributarias finalistas o complementarias. 

Si la política de estímulos al empleo (a través de tarifas planas y otros instrumentos, por otra parte muy cuestionables desde la perspectiva de su eficiencia) fuera financiada por el presupuesto del Estado, o directamente suprimidas, podrían incrementarse los ingresos en alrededor de 3.000 millones de euros anuales. 

Además, una subida sostenida de alrededor del 4% anual en el Salario Mínimo Interprofesional durante el próximo lustro podría aportar ingresos adicionales de alrededor de 1000 millones al año y aportaría a nuestro mercado de trabajo dosis de igualdad salarial imprescindibles tras el intenso aumento de la desigualdad y la pobreza laboral en estos años de crisis. 

La supresión de los topes máximos de cotización hoy vigentes incrementaría los ingresos a corto plazo en no menos de 4.000 millones de euros, aunque es verdad que los gastos en pensiones también crecerían a plazo dado que habría que subir en una medida similar los topes máximos de pensión habría una ganancia transitoria de tesorería durante el periodo de ajuste.

Por supuesto, la implantación de estas medidas no evitaría la necesidad de nuevos ingresos pero reduciría la intensidad del incremento complementario de las nuevas fuentes tributarias. Si todo el peso de los nuevos ingresos recayera sobre una figura que, de modo similar al establecido en Francia, incrementara la contribución al sistema a través del IRPF y el Impuesto de Sociedades la recaudación actual debería crecer en algo más del 20%. Se trata de una cuantía no precisamente pequeña.

Algo parecido ocurriría si el impuesto a recargar fuera el IVA. De ahí que no deba descartarse una salida transitoria consistente en un paquete de medidas mixto que incluyera también, junto a la nueva figura tributaria, un incremento en las cotizaciones sociales a cargo de trabajadores y empresarios. 

No es desde luego la mejor opción, pero los tipos de cotización españoles permanecen hoy en un nivel inferior al vigente a lo largo del último tercio de siglo y, dada la reducción de costes laborales llevada a cabo con la devaluación salarial, permitiría un margen de actuación complementario. Un punto de cotización adicional supone hoy alrededor de 3.000 millones de nuevos ingresos.

Más vale que centremos el debate en estos ámbitos. Porque si pensamos que esto se arregla reformando la pensión de viudedad, trasladándola a las Comunidades Autónomas, eliminando su carácter contributivo, que es el que hoy tiene, entonces no solo estaremos equivocando la receta sino alterando de forma sustancial una de las bases fundamentales de nuestro sistema de pensiones. 

Dejemos que un renovado Pacto de Toledo atienda a estas otras cuestiones con sosiego, en tanto que se pone de inmediato en marcha lo que urge, nuevas fuentes de ingresos."                 (Valeriano Gómez, El Confidencial, 14/11/16)

13.1.16

La recesión global llama a nuestras puertas... y pone en peligro las pensiones privadas

"(...) los distintos medios de comunicación siguen aún a día de hoy vendiendo historias alcistas incomprensibles, alucinantes. 

Cualquier inversión en la mayoría de los activos financieros de riesgo, a fecha de hoy, ofrece rendimientos esperados próximos al 0% anualizado a lo largo de los próximos diez años, lo que se puede traducir en descensos alrededor del 50% en futuro cercano. 

Recuerden, como guinda del pastel, lo que nos dice el precio de las materias primas y del petróleo así como la evolución del volumen del  comercio mundial: la recesión global llama a nuestras puertas.

El mercado bursátil sobre el que disponemos más datos históricos es el estadounidense. Asumiendo reversión a la media en ciertas métricas de valoración se pueden obtener conclusiones interesantes. 

En base a ellas, sin ser nada pesimistas, son factibles caídas del S&P 500 alrededor del 50%. Es cierto que el S&P 500 quizás sea el mercado bursátil más caro del mundo, pero no olvidemos que lo que pase con este índice se traslada al resto de bolsas occidentales, incluidas la nuestra.

 La mayoría de las acciones están en territorio bajista, los beneficios corporativos están descendiendo, el PER ajustado por ciclo nos indica un mercado sobrevalorado. Si a ello añadimos la evolución de distintos indicadores adelantados del ciclo económico, junto a la evolución de los diferenciales de crédito la situación se complica.   (...)

La actual burbuja, generada por la expansión de los balances de los bancos centrales y tipos de interés cero, afecta tanto a activos de renta variable como, y sobre todo, de renta fija. Imagínense lo complicado que lo tienen un fondo de pensiones privado, o una compañía de seguros. Los activos de renta fija y de renta variable están caros, y además no es posible una diversificación por estilos, o por zonas geográficas.

En este sentido, y bajo este escenario, surge un problema adicional. Nos referimos al intento de reducir, sino eliminar, los sistemas de pensiones públicos de reparto. De nuevo la visión dominante vuelve a engañar a la ciudadanía sin ningún complejo, bajo la mirada depravada de ciertas élites financieras. 

Los esquemas de sistemas de pensiones completamente privados como los existentes en algunos países, el caso de Chile es el más paradigmático, no solo no suponen en realidad una protección real de las rentas futuras a obtener, sino que en determinados episodios de exuberancia irracional, como consecuencia de una excesiva propensión al riesgo, la explosión de una burbuja o inflación de activos financieros como la actual implicaría un empobrecimiento masivo de los pensionistas.  (...)

Las soluciones que se proponen implican generalmente una reducción de los beneficios logrados, mediante el aumento de la edad de jubilación, y un movimiento claro en favor de sistemas pre-financiados, total o parcialmente, que incluso lleve a una privatización de parte o de la totalidad del sistema.

Sin embargo, como hemos dicho, los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros. Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la productividad y de la demografía son partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas. 

Estas son las cosas en las que se deberían poner de acuerdo los patriotas de hojalata, y no en las vacuas llamadas a una gobernabilidad sin más que deje todo como está."                 (Juan Laborda, Vox populi, 30/12/15)

19.5.15

Una consultora norteamericana alerta de que la hucha de las pensiones puede llegar a agotarse en cinco años

"El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, también conocido como la hucha de las pensiones, podría agotarse, dentro del escenario más pesimista, en un plazo de sólo cinco años, en 2020. 

Así lo refleja un estudio de la consultora Towers Watson, a partir del análisis de los registros de la Seguridad Social, el Banco de España y las proyecciones de población para el periodo 2012-2052 del Instituto Nacional de Estadística (INE). (...)

Con los saldos dispuestos en 2014, se elevan a 33.951 millones los millones usados del Fondo de Reserva en lo que va de legislatura, a los que hay que sumar otros 5.350 millones extraídos del Fondo de Prevención y Rehabilitación.

Así, a 31 de diciembre de 2014 la hucha de las pensiones tenía 41.634 millones de euros (-22,53%), con un valor de mercado de 47.721 millones (-15,4%), tras recibir 279 millones de los excedentes de gestión de las mutuas y pese a no haber recibido dotaciones presupuestarias. A estos ingresos habría que sumar los rendimientos netos, que el año pasado ascendieron a 2.911 millones.

El informe de Towers Watson pronostica la evolución de este saldo a partir de proyecciones sobre variables como salarios, desempleo o edad de entrada en el sistema de cotizaciones y en la jubilación. Al margen de ese escenario pesimista, otro más neutro sitúa el consumo total del Fondo en 2024 y el más optimista, en 2028.

Towers Watson asegura que si se pretende mantener el nivel del Fondo en los 41.634 millones de euros con los que se cerró el pasado año, la rentabilidad anual de la hucha debería ser superior al 10%.  (...)

Ahora bien, la rentabilidad actual de la deuda española se sitúa en negativo en el caso del papel a seis meses y cercana al 1,3% a 10 años. El informe indica que en este contexto, si se mantiene ésta opción como vía de inversión del fondo, "es muy improbable lograr la rentabilidad adecuada para su supervivencia".             (Público, 18/05/2015)

11.5.15

¿Están aseguradas las pensiones con la gestión de Rajoy del fondo de reserva? N0

"(...) Según el informe de la Comisión Europea «The 2012 Ageing Report», el gasto en pensiones en España será, en el peor de los escenarios, del 14% del PIB en 2050, aproximadamente lo mismo que hoy en día gastan países como Austria, Francia (15%) o Italia (16%).  

Actualmente, España destina el 10% del PIB al sistema público de pensiones, mientras que la media de la Eurozona se sitúa en algo más del 12%. (...)

El gran problema de este país es de distribución de la riquezaEl sistema público de pensiones podría financiarse mediante los presupuestos generales del estado, que podrían incrementar su dotación con una reforma fiscal progresiva. Sin embargo desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social llevan pronosticando la quiebra del sistema desde el año 1995, pero nunca acertaron. 

El problema no es de gasto, sino de dónde se obtienen los ingresos. Las pensiones no tienen por qué financiarse exclusivamente a partir de las cotizaciones sociales como ocurre actualmente, sino que son la totalidad de los recursos del Estado los que deberían hacer frente a los gastos del Estado, incluidas las pensiones públicas. (...)

La productividad es un factor decisivo en la sostenibilidad del sistema público de pensiones. Los recortadores de derechos siempre fundamentan sus propuestas en la relación trabajador/ pensionista. Como el número de trabajadores activos por pensionista irá disminuyendo —debido entre otras cosas a este lamentable y desgraciado avance en la esperanza de vida— los pensionistas tenderán a acumularse.

Así ya le salen las cuentas a los grandes gurús financieros para pronosticar la quiebra del sistema público de pensiones en el año que más les convenga y proponer la disminución de las prestaciones. Pero lo que ocultan a sabiendas estos Think Tanks que tanto se preocupan por nuestra vejez, es que los trabajadores pueden producir, hoy en día, una cantidad de riqueza mucho mayor que antaño y así destinar más recursos a las pensiones públicas. 

 Hace 50 años, el 30% de la población activa española trabajaba en el sector agrícola; actualmente lo hace poco más del 4%, pero este pequeño porcentaje produce más que el 30% anterior. 

Así,una economía creciendo moderadamente y generando un modesto nivel de empleo que vaya absorbiendo a los desempleados, con un aumento también moderado de la productividad de cada trabajador gracias al avance tecnológico, permitiría un crecimiento de la renta del país que podría dedicar un porcentaje de ella similar al actual para mantener el sistema público de pensiones sin tener que recortarlas. 

 Es un error, por tanto, basar las argumentaciones en favor de la insostenibilidad del sistema público de pensiones, solo en la relación número de trabajadores/pensionistas.

Otro elemento de crítica que no tienen en cuenta los diferentes gobiernos es la tasa de actividad, ya que ello nos remite al problema del paro —actualmente superamos los seis millones de desempleados— y como causa de ello hay que señalar a las políticas de austeridad de la Troika —BCE, FMI y Comisión Europea— y la complicidad de los gobiernos con la misma, que están facilitando que el paro se desboque y disminuya con ello los cotizantes a la seguridad social. (...)

La actual gestión de este fondo de reserva, según una gran parte de la prensa nacional, es buena. Sin embargo, para la prensa internacional (Deutche Wirtchafts Nachwischten, The Wall Street Journal, Financial Times, Der Spiegel…) estamos ante uno de los mayores desfalcos de la historia de España.

 Actualmente algo más del 95% de los fondos de reserva del sistema de pensiones, unos 65.000 millones de euros, se han invertido en comprar deuda pública española. Es decir, el Estado español pone en el mercado deuda soberana, pero el único que la compra es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantizan las pensiones futuras de todos los españolitos.

Una suerte de esquizofrenia financiera por parte de los actuales gobernantes que puede llevar a la indigencia a los ciudadanos cuando estos por fin pasen a «mejor vida». Para evitar esto, el gobierno tiene que recortar en educación, sanidad y servicios sociales para así estar a bien con las agencias internacionales de calificación de la deuda soberana, detrás de las cuales hay capital privado —Standard and Poor’s, Fichte y Moody’s entre otras— y evitar que estas la degraden a la categoría de «bono basura», lo que condenaría a la marginalidad a los algo más de ocho millones de pensionistas.

Además, con el desmantelamiento del así llamado estado de bienestar, se permitirá la entrada de fondos buitres ávidos de carroña y que ya están acechando, a la espera que el cuerpo del enfermo dé los primeros síntomas de debilidad para abalanzarse sobre él. Aquí entra el Tratado de libre Comercio (TTPI) entre EE.UU. y Europa que favorecerá a los grandes fondos de inversión deseosos de sacar tajada de las miserias humanas. 

Resulta escandaloso, y no nos cansaremos de repetirlo, que prácticamente el único comprador es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantizan las pensiones futuras. A esto hay que añadir la eliminación de la cláusula de garantía del poder adquisitivo por una revalorización anual del ridículo 0,25%

 El PP nos habla de que con este sistema se ahorrarán unos 33.000 millones en ocho años, pero sus cálculos tienen una trampa, ya que esa cifra se obtiene con una inflación anual del 1%. Sin embargo España nunca ha tenido una inflación tan baja. Así, desde el año 2000 al 2012 la inflación ha estado en torno al 3%. 

Si hacemos los cálculos con esa cifra, la cantidad que nos sale no será de 33.000, sino que superaría los 100.000 en ocho años, lo que conllevaría una pérdida del poder adquisitivo de nuestros mayores que rondaría el 22%, lo cual no solo es una barbaridad sino también una indecencia."        (ICEA , Por Chema de CNT-Ferrol, Publicado en PeriodicoCNT Abril 2015, en Economía crítica y crítica de la Economía)

2.2.15

¿Las pensiones perderán 8 puntos en tan sólo 5 años?

"Hace unas semanas, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal publicó un informe sobre la “determinación del índice de revalorización de las pensiones” en 2015. 

En él se ofrecen datos interesantes que ponen de manifiesto la entidad de los cambios introducidos el pasado año en nuestro sistema público de pensiones y que lo convierten en una excepción en la UE. (...)

Lo cierto es que con este sistema España no respeta la línea roja que para el resto de países europeos supone el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones (...)

Pero ahora lo que interesa es que por vez primera el índice de revalorización ha sido aplicado. De un modo poco transparente, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social se ha limitado a anunciar que el resultado de la nueva fórmula es negativo y que, por tanto, las pensiones se han de incrementar ese mínimo del 0,25% (...)

Y teniendo en cuenta el lastre que en el equilibrio de las cuentas han de suponer ejercicios como los de 2012, 2013 ó 2014 –con déficit anuales de más del 1% del PIB–, lo más probable es que ese impacto negativo dé lugar a la subida mínima del 0,25%. 

Es decir que en el quinquenio 2016-2020 los pensionistas perderían poder adquisitivo a razón de un 1,55% (inflación del 1,8 menos subida del 0,25) por ejercicio: un alarmante empobrecimiento de casi 8 puntos en tan sólo cinco años, que pone en serio peligro la suficiencia de las pensiones y refuerza las dudas de inconstitucionalidad del novedoso mecanismo de revalorización (¿o más bien devaluación?). (...)

Engaños para aprobar la Ley y un futuro de recortes continuados: los pensionistas, y la ciudadanía en general, necesitan urgentemente una explicación."          (

29.1.15

La hucha de las pensiones perdió otros 12.000 millones más en 2014. Hasta ahora, nunca había mermado tanto en su sólo año

"El Fondo de Reserva de la Seguridad Social terminó el año 2014 con sólo 41.634 millones de euros, su cifra más baja desde el año 2007. 

A lo largo del ejercicio, la llamada hucha de las pensiones vio cómo menguaba en 12.110 millones de euros para pagar las dos pagas extraordinarias de los pensionistas. Hasta ahora, nunca había mermado tanto en su sólo año.

La hucha de las pensiones ha sido utilizada por tercer año consecutivo por el Gobierno para pagar la extra a los pensionistas y así evitar la emisión de más deuda pública. Desde que en 2011 se empezó a echar mano del fondo, éste ha visto reducido su importe en 25.181 millones de euros.

 A pesar de la mejoría de la situación económica, este año se seguirá utilizando el Fondo de Reserva. El Gobierno espera disponer de otros 8.500 millones de euros en este 2015 para evitar cubrir con deuda parte de los pagos a pensionistas. (...)"           (El Economista, 28/01/2015)

12.12.14

La crisis se come, en apenas tres años, la tercera parte de la hucha de las pensiones

"La crisis continúa haciendo estragos en las arcas de las pensiones públicas. La Seguridad Social dispondrá de otros 8.000 millones de euros del Fondo de Reserva para pagar las pensiones, como ya adelantó El Confidencial.  

En particular, para abonar la extra de Navidad, que supone el desembolso en una sola vez de casi 8.500 millones de euros. En total, más de 16.500 millones, que es lo que debe pagar la Seguridad en diciembre. (...)

En total, por lo tanto, el Gobierno ha dispuesto en los últimos años de 24.651 millones, incluyendo en esta cifra los rendimientos obtenidos derivados de las inversiones en deuda pública española (prácticamente el 98% del total). 

Es decir, que la crisis se ha comido alrededor de la tercera parte de la hucha de las pensiones. En 2011, el Fondo llegó a contar con 66.815 millones, que es el máximo desde su nacimiento a principios de la década pasada. (...)"            (El Confidencial, 01/12/2014)

25.6.14

Rajoy ha vuelto a meter la mano en la hucha de las pensiones, que se agotará en 2016

"(...) ¿Había margen para bajar los impuestos? Los ingresos públicos han empezado 2014 unos 15.000 millones por debajo de lo previsto en el presupuesto. La Seguridad Social tiene un déficit de 20.000 millones. 

 Rajoy a la vez que anuncia rebajas en el IRPF ha vuelto a meter la mano en la hucha de las pensiones que se agotará en 2016. Con un billón de deuda pública, 300.000 millones más que cuando llegó a la Moncloa, la pregunta es ¿quién pagará las pensiones de 2016? Ahora sólo importa las elecciones de 2015.

El FMI, la CE, el Banco de España y muchos economistas advertimos al gobierno que nos queda un ajuste fiscal de más de 40.000 millones y que los intereses de la deuda pública crecen más que los ingresos fiscales, principalmente por la deflación salarial. 

El gobernador del Banco de España acaba de advertir que el exceso de liquidez global hace que los precios de los activos no se rijan por los fundamentales. O sea burbujas financieras. 

Y Draghi ha advertido que los tipos de interés de la periferia europea pueden volver a aumentar. Por estas razones, recomiendan a España eliminar desgravaciones en IRPF y sociedades, que benefician sólo a grandes empresas y rentas altas, para subir la recaudación y reducir nuestra vulnerabilidad financiera.

 Rajoy anuncia una reforma que no estaba incluida en el programa de estabilidad que envió a Bruselas hace escasas semanas. (...)

Si se mantiene el control de la derecha en Europa cabe la posibilidad que miren para otro lado para ayudar a Rajoy a intentar ganar las elecciones. Pero después de las elecciones de 2015, gobierne quien gobierne, volverá el austericidio, los recortes de sanidad, educación y pensiones y las presiones para subir de nuevo el IVA, como en 2012.

 Volvería la recesión y el aumento del desempleo pero ahora la deuda pública sería del 100%. Esperemos que haya vida inteligente en Bruselas en esta nueva legislatura e impidan a Rajoy cometer este gravísimo error que dejaría nuestra deuda pública en extrema vulnerabilidad."          ( , El País, 20 JUN 2014 )

30.3.14

Cada vez está más vacía: la hucha de las pensiones menguó el 14,7%. Perdió 55.000 millones de reservas en seis años

"El Fondo de Reserva de la Seguridad Social se situó en 53.744,04 millones de euros a 31 de diciembre de 2013, lo que supone un descenso del 14,7% respecto al año anterior, según el informe anual presentado hoy por la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez.

El Fondo de Reserva, que al finalizar 2012 alcanzaba 63.008,58 millones de euros, ha experimentado un descenso de 9.264 millones en el último año. La cifra publicada hoy, de 53.744,04, equivale al 5,25% del PIB.  ¿Y si desaparece el Fondo de Reserva?

(...)  La última vez que el Gobierno metió mano al Fondo fue en diciembre, cuando utilizó 5.000 millones de euros para cubrir los dos pagos, el ordinario y el extra, que se realizan en el último mes del año.

En este sentido, el Ministerio de Empleo ha matizado que espera no tener que recurrir a la hucha de la Seguridad Social al menos hasta el "punto culminante" que supone la paga extraordinaria del verano. (...)

Cabe recordar que la práctica totalidad del Fondo está invertido en deuda soberana española. En concreto, el 89,76% del total, lo que supone un importante descenso con respecto al 97,46% de títulos españoles que acumulaba a cierre de 2012. El 10,24% restante se reparte bonos extranjeros, sobre todo de Alemania, Países Bajos y Francia. (...)"        (El Economista, 27/03/2014)


"Si se contabilizan todos los superávits que no se ingresaron en el Fondo de Reserva durante los primeros años de crisis, el sistema de pensiones se habrá comido entre 2009 y 2014 unos 55.000 millones de los ahorros generados.

A 9.000 millones por año. Las pensiones están consumiendo los excedentes creados en los años de bonanza a una velocidad de vértigo. Con el objeto de poder hacer frente a las prestaciones, el Gobierno reconoce que ha tomado entre 2012 y 2013 unos 18.651 millones del Fondo de Reserva y unos 4.500 millones del Fondo de las Mutuas.

Además, durante este ejercicio tendrá que disponer de otros 10.000 millones para cubrir el déficit que se espera. Y a esto hay que añadir los 23.500 millones de superávit que el Ejecutivo de Zapatero nunca depositó en el Fondo de Reserva y cuyo paradero real se desconoce sin que se haya dado una explicación detallada. (...)"           (Antonio Maqueda, Vox Populi, 28/03/2014)

2.1.14

Sanidad eleva el copago de los jubilados 6 veces más que las pensiones

"La pensiones subirán en 2014 un 0,25%, pero el Ministerio de Sanidad ha incrementado un 1,5% el tope máximo que los pensionistas pagan por sus medicamentos. Sólo serán unos céntimos más que los límites establecidos hasta ahora en el copago farmacéutico, pero también es un aumento que no se equipara con la inflación. 

El Ministerio que dirige Ana Mato asegura que el porcentaje de subida se ha calculado de forma automática de acuerdo con la evolución del IPC en el periodo comprendido entre enero y noviembre de este año que, según Sanidad, es del 1,5%. 

Pero los datos no cuadran. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el IPC aumentó un 0,2% este año, no un 1,5%, como afirma Sanidad. Ni siquiera el IPC de los medicamentos aumentó un 1,5%, ya que el INE también fija este alza en un 0,2%. 

Error o no, lo cierto es que el Boletín Oficial del Estado (BOE) ya ha publicado esta subida, por lo que a partir del 1 de enero, el límite máximo de copago mensual aumentará seis veces la subida de las pensiones, un aumento que hará mella en el ya reducido poder adquisitivo de los pensionistas, que en los últimos tres años ha perdido entorno a un 2%. (...)"            (Público, 30/12/2013) 

8.4.13

¿Se ha utilizado la hucha de las pensiones para bajar la prima de riesgo?

"Las desinversiones realizadas desde 2007 han dejado en 1.528 millones su apuesta por la deuda extranjera, un importe un 93% menor que entonces. En total, ha desinvertido 23.000 millones en bonos foráneos.

La decisión de los gestores de la llamada hucha de las pensiones puede ser criticada por su escasa diversificación: en caso de un colapso de la deuda española, los beneficiarios del fondo (los ciudadanos) saldrían damnificados en caso de quita. Al cierre de 2012, el fondo controlaba 58.535 millones de euros, lo que supone el 8,5% de la deuda del Tesoro en circulación.

 Además, aunque los criterios de seguridad y de rentabilidad son básicos a la hora de invertir algo tan sensible como el fondo de reserva de las pensiones, se podría haber utilizado para rebajar la prima de riesgo en algunos momentos puntuales.

En concreto, el año pasado dedicó 8.877 millones de euros a comprar deuda española en el mercado secundario, lo que podría haber ayudado a relajar el interés de la deuda. Las compras fueron especialmente activas en el tercer trimestre del año, cuando la prima de riesgo alcanzó máximos, al adquirir 4.640 millones.

En el último trimestre del ejercicio, además, los responsables decidieron vender 4.090 millones de euros.  (...)

El importe del fondo de reserva de las pensiones bajó a 63.000 millones de euros en 2012, ya que, a pesar de ganar casi 3.000 millones con sus inversiones, el Gobierno sacó 7.000 millones para pagar las pagas extra de los pensionistas."         (Invertia, 08/04/2013)