
"Tras una orden de deshaucio, el detective Robert Koel debe asegurarse de que los residentes de esta casa de Cleveland la han abandonado. Esta foto de Anthony Suau es la ganadora absoluta del World Press Photo 2008." (El País, 13/02/2009)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional


El núcleo de la protesta se centra en la promesa de Gordon Brown, al poco de asumir el cargo como primer ministro (junio 2007), asegurando que velaría por procurar "empleos británicos a los trabajadores británicos". Ese falso y populista compromiso -el Gobierno no puede frenar el libre tránsito de trabajadores entre los países de la UE- ha acabado volviéndose en su contra en un contexto de crisis económica cuyas estadísticas de desempleo ya rozan los dos millones de personas (6,1% de la población activa). Y el mensaje ultraproteccionista, de tremendo calado entre las clases más golpeadas por la recesión, es explotado ahora más que nunca por la ultraderecha del Partido Nacional Británico (BNP, en sus siglas inglesas), que presenta claros visos racistas.
La mecha de las movilizaciones prendía en la refinería de Lindsey (nordeste de Inglaterra) a raíz del contrato para la construcción de una planta de desulfurización que la empresa Total ha suscrito con el grupo italiano IREM. La población de la zona alega que los más de quinientos trabajadores contratados por esta última firma son italianos y portugueses venidos expresamente para acometer el proyecto, excluyendo a la mano de obra local que empieza a engrosar las abultadas cifras de paro. Los sindicatos británicos aducen que ese gesto obedece a motivos de ahorro, mientras que la firma implicada esgrime la carencia de trabajadores cualificados entre la oferta local. Total ha garantizado que la operación no entrañará "despidos directos" en su factoría, pero los obreros desconfían de la promesa.
"La nuestra no es una manifestación contra los trabajadores extranjeros, sino contra las compañías que discriminan a los trabajadores británicos", aseguraba Bobby Buird, dirigente del sindicato mayoritario, Unite, añadiendo que "reivindicar nuestro derecho al trabajo no es una lucha xenófoba". Algunos medios británicos, encabezados por The Times, apuntaban sin embargo la presencia de elementos del BNP en la trastienda de las protesta y la reorientación de los lemas contra la mano de obra foránea." (El País, ed. Galicia, Internacional, 31/01/2009, p. 3)
"Pasar del máximo esplendor a no atreverse a mirar a la cara de los demás es complicado. Hace falta una estructura de personalidad muy fuerte para asumir cambios brutales y rápidos que convierten a personas habituadas al triunfo en víctimas de lo que sienten como vergüenza pública", apunta Miquel Roca, secretario de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental. Roca dice que los empresarios "suelen vivir las situaciones de crisis muy mal, sobre todo si tienen algún antecedente patológico". (...)
Psicólogos y psiquiatras coinciden en señalar que en el último año y medio no se ha disparado la demanda por la crisis. "No hay que asumir que vaya a ocurrir. Fíjese: la prosperidad no generó mayor bienestar. No hizo bajar las consultas ni el consumo de medicamentos. Al revés: la depresión se colocó entre el primer y el segundo motivo de baja laboral", añade Saiz. Lo que este psiquiatra y los expertos en liderazgo subrayan es la angustia que genera la sensación de pérdida de control. "La incertidumbre puede matar una organización. El líder debe ser capaz de gestionar incertidumbre y a la vez transmitir certeza", enfatiza Delgado." (El País, ed. Galicia, 27/01/2009, p. 30/1)
"Así suceden las cosas. El final se precipita y el pasado desaparece. Las señoras, como locas; los criados, preocupados. Ver llorar a la señora desconcierta al servicio. Se preparan tilas. Los oficios sencillos no adiestran a nadie para los grandes cataclismos. ¿Dónde va el dinero que se esfuma? Puede que no fuera dinero para empezar, sólo una forma imprecisa de miedo.Si la soledad regala amantes disparatados, por qué no va a poder el miedo regalarnos millones.
La riqueza es tan coqueta...
El miedo a perder dinero llevó a los señores a ganarlo deprisa y sin sonrojo. Nadie deja el niño en la escuela para que le devuelvan dos; con el dinero es distinto, hay que obligarlo a dar volteretas para que no se encoja. En los salones se cruzan fortunas fantasmales sin que los cristales de las copas se empañen.
El servicio se preocupa; también abajo se preparan tilas. ¿Quién lo hubiera imaginado? Desde el salón llegan los gritos y los sirvientes se esconden bajo las mantas, de dos en dos, para conservar el calor. Nunca hubo calefacción en sus cuartos; no es este frío el que les preocupa, sino un frío peor.
El sirviente se entrena a diario para aguantar lo difícil, pero no sabe si podrá con lo imposible. Había cierta alegría en los cuartos más humildes de la casa.
Sin la arrogancia de la señora, todo se vuelve preocupante. Muy preocupante, dice la cocinera, acostumbrada a festejar los restos del banquete. ¿Y ahora qué? Arriba andan desesperados, ¿qué no sucederá aquí abajo? Es el efecto elefante, el elefante se tropieza y te aplasta. Las mariposas tendrán que esperar otras primaveras.
Se pueden vender los cuadros, piensa la señora con razón, los leones y las cornamentas de las paredes no los quiere nadie. La caza no es una actividad rentable, ella siempre lo supo.
El señor se agarra a su escopeta Remington como si hubiera algo que matar. Ya no, la cacería por ahora se cancela. Se cancelan al menos tres fiestas más. El esquí le gustaba tanto a los niños..., pero tal vez sean felices sin la nieve. Los niños tienen esa absurda facilidad para la felicidad. También para el incordio.
Del pasado no diré nada, piensa la señora, ya no es nuestro. El arrepentimiento no produce monedas de oro, está demostrado. (...)
Del dinero perdido se puede decir al menos lo que se dijo antes y mejor en la más vieja canción irlandesa; ataviada para el baile como estaba y nadie pasó a recogerla. Tal vez no era su belleza, sino su futuro, lo que los hombres temían. La parte más suculenta del negocio nunca existió. Muchas cosas son valientes hasta la duda y después se desmoronan.
Los sirvientes duermen poco y mal, y se presentan puntuales a las tareas del desayuno. Se animan entre ellos. Todo esto pasará. Tal vez alguien sea capaz de reinventar la alquimia que nos devuelva la paciencia o el coraje.
La criada más hermosa saca una joya de un estuche. El estuche es bueno; la joya, no. Tampoco su hijo tiene apellido. Puede que ahora, por fin, la bisutería valga algo.
La señora no ha tocado las sábanas. Sin amor y sin dinero, ¿qué le queda? Se enternece hasta las lágrimas recordando los besos a los que robó toda importancia mientras hacía grandes planes." (RAY LORIGA: Desamor. El País Semanal, 04/01/2009, p. 8)
Respuesta. La crisis ha puesto de relieve la vulnerabilidad de un modelo basado en la exportación. Su pinchazo puede reducir el crecimiento del PIB a entre el 3% y el 5%
[en 2007 fue del 11,4%] y tendrá serias consecuencias políticas si extiende la penuria económica más de dos años. La élite gobernante puede verse dividida y enfrentada. Ya está muy nerviosa.
P. ¿Qué consecuencias?
R. Primero, se desatará el paro entre los jóvenes educados, ya que cada año se gradúan casi cinco millones de chinos. Esa población urbana desempleada será un grave problema para el Gobierno. Segundo, los chinos hasta ahora no se han interesado en la política porque aumentaba su nivel de vida, pero el Partido Comunista Chino (PCCh) perderá el apoyo y la legitimidad que obtenía con la prosperidad. Y tercero y más importante, la élite gobernante se mantiene unida porque tiene dádivas que repartirse, pero se romperá si sigue cayendo la economía, porque entonces comenzarán entre ellos a buscar culpables y a depurar responsabilidades. (...)
P. ¿Cómo puede luchar China contra la crisis?R. Es muy difícil. Con las exportaciones congeladas es preciso impulsar el consumo interno, pero el consumo requiere confianza en el futuro y este Gobierno no la construye, ni da seguridad. Por eso, los chinos en lugar de gastar, ahorran más. (...)
P. Usted dijo en 2006 que el futuro de China no es la democracia sino la desintegración.
R. La desintegración del régimen. Este sistema corrupto y lleno de contradicciones no puede continuar. Una pequeña élite no puede adueñarse de todos los beneficios a costa de los ciudadanos. No creo que el éxito económico se extienda mucho tiempo bajo un régimen autoritario. El descontento, como se ha puesto de manifiesto ahora, aumenta y se ataja con más represión en lugar de con negociaciones políticas.
P. ¿No habrá reforma política?
R. El PCCh tiene el ejemplo de la desaparecida Unión Sovietica y se cuidará muy mucho de poner al frente a un Gorbachov." (MINXIN PEI (Director del Programa de China en la Fundación Carnegie): "El Partido Comunista se romperá si sigue cayendo la economía", (El País, ed. Galicia, Internacional, 18/12/2008, p. 3 )
Adiós a la noche en la bolera. Adiós a las cenas en Chili's o en Applebee's. Adiós al cine.
"Tenemos sueldos decentes, pero la hipoteca supone un enorme desembolso", asegura Martínez, de 33 años de edad. (...)
El recorte de gastos de los Martínez y sus vecinos se refleja en una modesta hilera de una docena de comercios en la cercana Tracy. Tres están vacíos, mientras que un cuarto tiene un inquilino temporal. Algunos de los que quedan dicen que están únicamente esperando. (...)Temen el futuro, así que se quedan en casa. Alquilan películas. Juegan a juegos de mesa. Pero no al Monopoly, porque su relación con el mundo inmobiliario les recuerda demasiado a la vida real. "Es un círculo vicioso", señala Martínez. La economía está flaqueando por su culpa y por la de millones más que no están consumiendo. Todo esto acabó con su trabajo haciendo reformas este año, y amenaza su empleo actual como contratista para locales comerciales. Por el momento, la familia hace lo que puede por mantenerse a flote. Pero Martínez reconoce que se le ha pasado por la cabeza entregar su casa al banco. "Para junio del año que viene, si no mejoran las cosas, me voy", dice.
Muchos otros ya han optado por eso. " (El País, Negocios, 16/11/2008, p. 10)Para colmo, se cerraron las fronteras de los paraísos occidentales a los productos agrícolas de los países pobres y se empezó a criminalizar la inmigración de las víctimas del sistema.
Lo que no se podía imaginar es que cuando los Estados del Tercer Mundo empezaban a tapar las brechas y a curar las heridas sociales, habiendo asumido que los Estados no deben interferir en la economía ni asistir a las empresas y personas, se hayan visto sorprendidos por los remedios recetados por los poderosos para atajar la crisis actual.
Sin pretender ser exhaustivo, las medidas que deberán asumir ahora los políticos y los gobiernos se resumen en volver a las nacionalizaciones, utilizar la plancha de billetes, recurrir al producto de los impuestos para verterlos en las cajas sin fondo de las instituciones financieras, otorgar la garantía del Estado a los depósitos bancarios y, por si ello no fuera suficiente, optar por el endeudamiento exterior y el déficit presupuestario para implicar mejor a las futuras generaciones en asumir nuestras torpezas. Todo un escándalo.
Hay que imaginarse la amargura con la que se percibe este proceso desde Rabat, Brasilia o Yakarta. (...)