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6.4.26

Tenía ganas de acostumbrarme a leer cosas así: El empleo desata la euforia y los "22 millones de afiliados"... 211.000 trabajadores más y el paro más bajo en 18 años... En el mes de marzo, se han registrado casi 10,4 millones de mujeres afiliadas, la cifra más alta de la serie (Roberto Ugena)

 "El empleo ha registrado el mejor mes de marzo de toda su historia. La Seguridad Social ha sumado a sus filas 211.510 trabajadores en tan solo un mes, la mayor cifra para el tercer mes del año, desde que hay registros. Los datos revelados este lunes se llevan la afiliación media hasta los 21,88 millones de afiliados, más de medio millón por encima que hace un año, y el paro a su nivel más bajo de los últimos 18 años, desatando la euforia en el Gobierno de coalición.

El propio jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha publicado un enigmático mensaje en sus redes sociales poco más de una hora antes de conocerse los datos. “22”, ha compartido el líder socialista en Twitter, lo que hacía entrever, al conocerse la fecha de publicación de los datos, que se refería a la cifra de empleo. Poco después, un vídeo publicado en esta y otras plataformas, terminaba por confirmar las tesis iniciales. España ha superado, por primera vez en su historia, los 22 millones de afiliados; si bien este dato responde al ajuste desestacionalizado.

La Seguridad Social, descontando los efectos del calendario, ha superado la barrera histórica que persigue desde que se aprobase la reforma laboral de 2021. “España tiene el mejor equipo”, ha celebrado Sánchez, ataviado con una camiseta de la selección de fútbol -la segunda equipación blanca que tanto ha triunfado- con el número 22. “Sois quienes levantáis las persianas, quienes cuidáis, enseñáis, servís, emprendéis; quienes empezáis y quienes ya lleváis un tiempo trabajando; quienes labráis, empujáis, levantáis y construís este país. Somos un equipo que está haciendo historia”, ha proseguido.

“Por primera vez, España alcanza los 22 millones de afiliados en alta en la Seguridad Social. Juntos hacemos el mejor país de la historia. 22 millones de empleos”, ha culminado, antes de girarse y mostrar el dorsal número 22 de la camiseta de la selección. Unos datos que suponen un aumento de 3,4 millones de trabajadores desde 2018, momento en el que Sánchez llegó a la Moncloa. Suma que, a su vez, representa un ritmo de crecimiento por encima del medio millón anual.

Es más, en 2025, el país protagonizó la mitad de la creación de empleo de toda la Unión Europea y el Ejecutivo de los Veintisiete estima que el ritmo será similar para este curso. Trabajos que, además, son de una mayor calidad gracias al cambio de normativa laboral. El número de trabajadores indefinidos ha crecido en cinco millones desde 2018 y la tasa de temporalidad ha caído 13 puntos desde la llega de la reforma laboral, variables que han mejorado especialmente entre los jóvenes.

“Estamos transformando el mercado laboral de nuestro país: hemos superado el hito histórico de 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, tras sumar 2,2 millones de empleos desde la reforma laboral y 3,3 millones desde 2018”, ha celebrado la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. “En menos de dos años, hemos sumado dos millones de afiliados de media. Es un dato muy positivo que incluye varias cifras récord. En el mes de marzo, se han registrado casi 10,4 millones de mujeres afiliadas, la cifra más alta de la serie”, ha destacado."              ( , El Plural, 06/04/26) 

28.1.25

Esto de acostumbrarse a leer buenas noticias sobre el paro es formidable... España volvió a tener un año de fuerte creación de empleo... El paro se redujo en 265.300 personas y se crearon 468.100 empleos... se ha conseguido romper un récord de personas ocupadas, con un ejercicio histórico de 21.857.900 personas con empleo... La tasa de paro bajó hasta el 10,6%, el nivel más bajo desde 2008, situándose por debajo de los 2,6 millones de trabajadores... y se superan por primera vez los 10 millones de mujeres trabajando

 "El empleo volvió a dar otra alegria en 2024. España volvió a tener un año de fuerte creación de empleo con 468.100 puestos de trabajo, lo que supone un crecimiento del 2,19%, aunque no se alcazaron las cifras de 2023, cuando casi fueron el doble. Ha sido especialmente relevante la reducción del paro, que disminuyó en 265.300 personas, de manera que la tasa de paro bajó hasta el 10,6%, el nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2008, según los datos del cuarto trimestre de 2024 de la Encuesta de Población Activa (EPA), que ha publicado este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Otro año más se ha conseguido romper un récord de personas ocupadas, con un ejercicio histórico de 21.857.900 personas con empleo. La tasa de ocupación alcanzó el máximo de la serie histórica en un cuarto trimestre, ya que se colocó en el 67,5%. 

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha subrayado en sus redes sociales que los datos de la EPA del cuarto trimestre “confirman la aceleración en la creación de empleo y la reducción del paro”.

A estas cifras se llegó después de que en el cuarto trimestre de 2024 el paro experimentara una bajada de 158.600 personas (-5,7%) y la ocupación aumentara en 34.800 personas (+0,1%). “Se acelera la creación de empleo y la reducción de empleo en el último trimestre de 2024”, ha subrayado Economía.

Sigue destacando el incremento de la población activa (dispuestos a trabajar) en nuestro país, que en el último año aumentó en 202.800 personas. La mayor parte del empleo en 2024 fue creado por el sector privado, con 453.500 puestos de trabajo, casi el 97% del total.

Este 2024 es destacable por el fuerte recorte de desempleo, ya que el paro ha descendido en mayor medida que en 2023, con 193.400 menos desempleados que ese año. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha destacado que este descenso del paro ha sido especialmente significativo entre las mujeres, con una disminución de 167.000 personas en el último año, más de la mitad del total.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha destacado el buen dato de ocupación femenina logrado en 2024, al superarse por primera vez los 10 millones de mujeres trabajando. “Hoy nuestro mercado laboral bate récords, pero no nos conformamos. Vamos a seguir subiendo el salario mínimo. Vamos a reducir la jornada laboral sin reducción salarial. Vamos a seguir transformando nuestro país. Tener relaciones laborales sanas hace que tengamos una economía mejor”.

“Creamos empleo. Y lo hacemos con empleo de calidad. Es por eso que podemos afirmar que tenemos el número de parados más bajo en 17 años. Frente a los agoreros que decían que destruiríamos España, hoy damos datos (...) Hemos cambiado el paradigma en nuestro país. Es desde las relaciones laborales que España está creciendo. Y esto lo que hace es incentivarnos más para seguir cambiando las leyes y tener relaciones laborales más sanas y una economía que sea más inclusiva en nuestro país”, ha destacado.

El número de jóvenes en paro menores de 25 años bajó en 46.600 personas en 2024, lo que supone un 9,7% menos que en 2023, situándose la cifra total de jóvenes en situación de desempleo en 434.400 al finalizar el año pasado. La tasa de paro juvenil bajó 3,6 puntos y se situó en el 24,90% a cierre de 2024. Así la tasa de paro de los menores de 25 años terminó el año en su menor nivel desde el tercer trimestre de 2008, cuando se situó en el 24,2%.

El mayor incremento de empleo en el último trimestre de 2024 se dio en Comunidad de Madrid, con 81.900 puestos de trabajo. En cuanto al paro, la mayor bajada se registró en Cataluña, con 44.600 desempleados menos, siendo Illes Balears y Región de Murcia donde más se incrementó, con 9.800 desempleado más en cada una. La Comunidad Foral de Navarra registró la tasa de paro más baja, con un 6,6%, mientras que Andalucía tiene la más alta, con un 15,76% de parados.

De los 2,59 millones de parados contabilizados en España al finalizar el año pasado, el 16,7% son jóvenes menores de 25 años y el 37,6% son parados de larga duración (más de un año en el desempleo). El número de parados de larga duración bajó en 109.100 personas en 2024, un 10% respecto a 2023, hasta situarse en 977.200 personas. En el último trimestre de 2024, los parados de larga duración disminuyeron en 18.300 personas (-1,8%).

Los hogares con todos sus miembros en paro bajaron en 2024 en 94.700, un 10,2% menos que en 2023, hasta situarse por debajo de los 900.000, con lo que marca su menor cifra desde finales de 2008. El año pasado cerró con 833.500 hogares con todos sus miembros en el desempleo después de que en el último trimestre del ejercicio disminuyeran en 21.100, un 2,4% menos que en el trimestre anterior.

Por su parte, los hogares con todos sus integrantes ocupados aumentaron el año pasado en 249.900 (+2,1%), hasta un total de 11.903.400 hogares, nuevo máximo histórico. En la recta final de 2024, los hogares con todos sus miembros ocupados subieron en 105.400, lo que supone un 0,9% más que en el tercer trimestre de 2024.

La temporalidad sigue bajando en nuestro país. La tasa de empleo temporal cayó más de un punto en el último año, hasta el 15,48%. La mitad de los puestos de trabajo que se han creado en 2024 fueron a tiempo completo, con un incremento de 290.700 personas, mientras que los nuevos contratos a tiempo parcial llegaron a 177.400, con un aumento del 6,1%."

(Rodrigo Ponce de León , eldiario.es, 28/01/25)

14.7.24

Hay margen para reducir la jornada laboral... un problemas es la anomalía que supone una jornada laboral presencial mayor que en gran parte de nuestros homólogos europeos, consecuencia de unos horarios de trabajo irracionales que provocan serios problemas de salud física y mental. Ello está condicionando y lastrando, en parte, la salida definitiva del pozo del desempleo... la economía lleva creando empleo los últimos cincuenta meses, en cifras desestacionalizadas, algo que poca gente puede explicar... el empleo no turístico, más centrado en la tecnología y con elevado valor añadido, comienza a tener cifras muy halagüeñas, lo que permite ser optimistas, respecto a nuestra capacidad de formar empleo cualificado. Las grandes sombras del empleo están en la tasa de paro, sin bajar del 11% a pesar del ciclo alcista... la modificación de horarios de trabajo en línea con las mejores prácticas europeas supondría un incremento de la productividad de algo más del 2% anual. Esto debería ir acompañado con la elaboración de una norma similar a la británica Ley del Tiempo de Trabajo, que obliga a las empresas a facilitar modificaciones de entrada y salida del puesto de trabajo, e incluso de organización del tiempo semanal, llegando a modificar incluso qué días de descanso se pueden disfrutar... Junto a todo esto, hay que poner en marcha planes de empleo garantizado que permitan ocupar a más de 1,5 millones de personas, lo que podría llevarnos a la primera división de las políticas socialdemócratas de verdad (Alejandro Inurrieta)

"En España los grandes debates siempre llegan tarde, o no llegan, lo cual caracteriza a una sociedad más pendiente de discusiones estériles que de alumbrar fórmulas para solucionar los grandes problemas que nos asolan.

Uno de estos problemas es la anomalía que supone una jornada laboral presencial mayor que en gran parte de nuestros homólogos europeos, consecuencia de unos horarios de trabajo irracionales que provocan serios problemas de salud física y mental. Ello está condicionando y lastrando, en parte, la salida definitiva del pozo del desempleo que, a pesar de las buenas cifras, sigue demostrando que nuestro paro estructural es una de las grandes asignaturas pendientes.

Los grandes números del empleo en España muestran una fortaleza no esperada por algunos gurús de televisión, pero también por algunas instituciones de clara ideología neoclásica, como la Airef o el Banco de España, cuyos augurios en octubre hoy deberían sonrojarles (algo que, obviamente no ocurrirá). El número de afiliados supera los 21,3 millones, se sigue reduciendo el trabajo a tiempo parcial, salvo en el sector público, donde la querencia por los despidos en verano raya lo irracional y desmonta muchos discursos de la propia vicepresidenta del Gobierno, cuyo desempeño, en cualquier caso, hay que alabar. En conjunto, la economía lleva creando empleo los últimos cincuenta meses, en cifras desestacionalizadas, algo que poca gente puede explicar, y sobre todo sigue sorprendiendo a las autoridades europeas. Junto a esto, y mirando la Balanza de Pagos, el empleo no turístico, más centrado en la tecnología y con elevado valor añadido, comienza a tener cifras muy halagüeñas, lo que permite ser optimistas, respecto a nuestra capacidad de formar empleo cualificado.

Las grandes sombras del empleo están en la tasa de paro, sin bajar del 11% a pesar del ciclo alcista, próximo a su cenit, lo cual nos dice que existen cuellos de botella que tienen que ver con la obsesión por el déficit público y la deuda. Su control irracional por parte de la Comisión Europea se demostró muy peligroso y doloso durante la crisis del 2008, siendo corregido a lo largo de la pandemia, decisión que debería ser el faro para desmontar las reglas fiscales.

La estructura del paro estructural se asienta en cuatro elementos. Por un lado, una población joven desencantada, aunque en franca reducción, en la que coexistien jóvenes formados y no formados. En segundo lugar, una enorme bolsa de mujeres que siguen sin encontrar empleo, a pesar de tener las mujeres su récord de ocupación, siempre por debajo de la jornada deseada. En tercer lugar, fruto del edadismo galopante de nuestras empresas, mayores de 45 años que, una vez salen de las empresas, su empleabilidad y nivel de actividad quedan en mínimos respecto a la media europea. Por último, seguimos muy lejos de las tasas de empleo y actividad de las grandes economías del norte de Europa, lo que permite aseverar que faltan políticas audaces y empresas más grandes y modernas.

Estas grandes cifras de empleo, sin embargo, chocan con otra realidad más sombría. La desigualdad sigue creciendo, a pesar de que las subidas del salario mínimo han ayudado a más de un millón de personas a salir de las cifras –cuestionables– de la pobreza severa, según una entidad bastante sospechosa como es el FMI. Esta desigualdad, muy presente en países con baja densidad sindical y escaso peso del empleo industrial, se acrecienta por el pésimo diseño y ejecución de las escasas ayudas familiares que tenemos en España. Otorgar la responsabilidad de uno de los pilares fundamentales del Estado del Bienestar al cuerpo de funcionarios de élite del país, cuya fobia y animadversión hacia el combate de la desigualdad es manifiesta, explica el escaso impacto del Ingreso Mínimo Vital, por ejemplo. España es uno de los países más regresivos en el diseño de ayudas públicas y resulta grotesco que las rentas medias, e incluso altas, reciban más ayudas, que las rentas más bajas.

Junto a la desigualdad creciente, la formación de salarios sigue adoleciendo de una visión racional de lo que supone la demanda efectiva, frente al chamanismo irracional de las políticas de oferta (supply side). Aquí, lo que subyace es la dirección de causalidad entre crecimiento salarial y productividad. Para los economistas de oferta, la dirección está clara. Solo si aumenta la productividad se podrá mejorar el salario. Por el contrario, hay mucha literatura, que obviamente no se enseña en las universidades, que demuestra que es al contrario. Un mayor salario mejora nítidamente las cifras de productividad, por lo que sin duda estamos ante un fracaso de las políticas neoclásicas que preconizan la austeridad expansiva, fruto de la negación de que hay otro marco conceptual que podría cambiar la estructura salarial de nuestro país.

Este empecinamiento sobre las bondades de pagar mal en España, obliga a muchos compatriotas a emigrar hacia economías donde sí se valora la formación en España y se remunera conforme al valor creado, no como aquí. Parece un contrasentido que un médico en España sobre tres veces menos que en otro país, con la misma formación. Lo mismo habría que decir de ingenieros y muchas otras profesiones. En consecuencia, las teorías sobre qué es la productividad, lo que permite subir los salarios, tiene muchos contraejemplos.

Esta misma aproximación neoclásica también se aplica al debate surgido sobre la duración de la jornada laboral. Este debate, que tiene varias aproximaciones, no se puede desligar de otro adyacente, que es la estructura de horarios de trabajo en España. El abuso de la presencialidad en muchas profesiones, junto a las jornadas partidas y tiempo de comida de dos horas, supone una anomalía histórica que las empresas se resisten a modificar, lo que convierte a la CEOE en un actor más de la serie Cuéntame. Ello puede hacer gracia a quienes le apoyan, pero está causando un grave problema económico –baja productividad por descenso de ciclos circadianos a partir de un punto–, pero también de salud física y mental. Existen numerosos estudios, yo mismo hice uno para el Ministerio de Trabajo hace años, que demuestran que la modificación de horarios de trabajo en línea con las mejores prácticas europeas supondría un incremento de la productividad de algo más del 2% anual. Esto debería ir acompañado con la elaboración de una norma similar a la británica Ley del Tiempo de Trabajo, que obliga a las empresas a facilitar modificaciones de entrada y salida del puesto de trabajo, e incluso de organización del tiempo semanal, llegando a modificar incluso qué días de descanso se pueden disfrutar.

Este tipo de políticas las debe de pilotar el Estado, y no quedar al albur de la negociación colectiva, dada la menguante densidad sindical que dejaría a muchos trabajadores fuera de poder acceder a este tipo de cambios en la jornada laboral.

En conclusión, en España hay margen para un cambio drástico en los horarios de trabajo, con jornadas más flexibles y más cortas, que podrían incrementar la productividad y deberían ir acompañadas con mejores salarios. Hay que desterrar las políticas de oferta y la obsesión por el desarrollismo y la presencialidad para deleite de bares y restaurantes, que son, a la postre, los que frenan, junto con una CEOE muy alejada de la modernidad, este cambio estructural en los horarios de trabajo. Junto a todo esto, hay que poner en marcha planes de empleo garantizado que permitan ocupar a más de 1,5 millones de personas, lo que podría llevarnos a la primera división de las políticas socialdemócratas de verdad."                    (Alejandro Inurrieta , eldiario.es, 06/07/24)

13.6.24

¿Cómo podemos apoyar mejor la transición medioambiental en el mercado laboral? Proponemos crear un régimen de seguro salarial a escala europea para los trabajadores afectados por la transición. El principio del seguro salarial es garantizar a las personas que acaban de perder su empleo al menos una parte de su salario anterior si encuentran un nuevo trabajo... Este tipo de seguro dista mucho de ser nuevo; ya existe en Estados Unidos como compensación a los trabajadores que pierden su empleo como consecuencia de acuerdos de libre comercio... Una innovación de este tipo permitiría establecer una auténtica «transición justa» en el centro de la política medioambiental europea y compensar los costes individuales de una transición socialmente deseable (Cyprien Batut es economista del Institut Avant-Garde)

 "A menudo se olvida, pero el sistema de seguro de desempleo que conocemos hoy no vio la luz hasta 1958. En el momento de la creación de la Seguridad Social, más de diez años antes, el desempleo se consideraba un riesgo demasiado insignificante para ser tenido en cuenta. Fue en los años 50, sobre todo bajo el impulso de los pioneros del sistema francés de Seguridad Social, como Pierre Laroque, primer Director General de la Seguridad Social, cuando esto cambió. Poco a poco se fue imponiendo la idea de un seguro de desempleo público y nacional que sustituyera al sistema de la época, que combinaba cajas de seguros sindicales y privadas con un sistema de asistencia social estatal.

Este deseo de reforma no estaba motivado por el desempleo masivo, sino por la necesidad de seguir el ritmo de los cambios estructurales de la economía francesa. De hecho, se consideraba que si las transformaciones industriales causaban dificultades a los trabajadores de determinados sectores, se corría el riesgo de frenarlas o de ignorar los costes que suponían para estos trabajadores: había que encontrar una forma de compensar la pérdida de salarios.

 Aunque el sistema francés de seguro de desempleo ha evolucionado considerablemente desde entonces, la transición medioambiental plantea la cuestión de su capacidad para apoyar los cambios en el mercado laboral. Según el informe Pisani-Ferry - Mahfouz, ocho sectores representan el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero poco más del 5% de los empleos. La descarbonización de la economía afectará inevitablemente a los trabajadores de estos sectores.

Si nos atenemos a las mejores estimaciones, el efecto de la transición sobre el número total de empleos debería ser cercano a cero, pero también irá acompañada de reasignaciones entre sectores y profesiones, y éstas no serán indoloras. Por tanto, nos enfrentamos a los mismos problemas que los creadores del seguro de desempleo: ante estos costes, ¿debemos frenar la necesaria transformación de nuestra economía o encontrar la manera de compensar la diferencia salarial de los trabajadores de los sectores más contaminantes?

 Los hechos han cambiado desde 1958. Nuestra sociedad es más rica y compleja, y el coste de la pérdida del empleo va más allá del tiempo pasado en paro. Según el INSEE, el 35% de los parados eran pobres en 2021, frente al 14,5% de la población francesa. Pero el coste de la pérdida de empleo va más allá del desempleo, ya que los economistas han demostrado que también adopta la forma de salarios más bajos cuando las personas vuelven a trabajar: los salarios caen una media del 7% durante un largo período. Esta pérdida de ingresos no está cubierta por nuestro sistema de seguro de desempleo. ¿Tendrán que soportarlo solos los trabajadores afectados por las políticas medioambientales?

La mayoría de los países europeos son conscientes del problema. Intentan anticiparse a estos cambios en el mercado laboral transformando las transiciones «sufridas» en transiciones «elegidas» para limitar este coste. Para ello, se apoyan sobre todo en la formación y en los esfuerzos individuales para favorecer el reciclaje profesional en los sectores afectados. En Francia, este es el espíritu de los consejos de evolución de carrera, de la cuenta personal de formación, de los dispositivos de dimisión-reconversión y de las transiciones colectivas. Pero, como señala un informe de Réseau Emplois Compétences con France Stratégie, estos dispositivos nacionales de apoyo han tenido poco éxito.

 ¿A qué se debe? En parte es un problema de coste de oportunidad. Para muchos trabajadores, no merece la pena el esfuerzo: los beneficios esperados de la formación superan con creces los costes, sobre todo el tiempo perdido, que se emplearía mejor buscando trabajo en el mismo sector. Es el caso de los trabajadores que ya están muy avanzados en su carrera profesional o cuyas competencias son difíciles de exportar a otro lugar.

Entonces, ¿cómo complementar este planteamiento y apoyar mejor la transición medioambiental en el mercado laboral? Proponemos crear un régimen de seguro salarial a escala europea para los trabajadores afectados por la transición. El principio del seguro salarial es garantizar a las personas que acaban de perder su empleo al menos una parte de su salario anterior si encuentran un nuevo trabajo. Su introducción a escala europea está justificada. Compensaría las posibles pérdidas derivadas de la introducción de normativas medioambientales, que a su vez suelen decidirse a escala europea. En la práctica, esto significaría que los beneficiarios podrían recibir una indemnización equivalente al menos a una parte de la diferencia entre su salario anterior y el actual si vuelven a trabajar.

 Este tipo de seguro dista mucho de ser nuevo; ya existe en Estados Unidos como compensación a los trabajadores que pierden su empleo como consecuencia de acuerdos de libre comercio. También podría generar ahorros para los Estados miembros de la UE al aumentar la rapidez de la vuelta al trabajo y los salarios. Un empleado que se reincorpora más rápidamente al trabajo recibe en total menos ingresos de sustitución y, si tiene un salario más alto, también pagará más impuestos después.

Una innovación de este tipo permitiría establecer una auténtica «transición justa» en el centro de la política medioambiental europea y compensar los costes individuales de una transición socialmente deseable. Sus beneficios a escala europea no pueden medirse únicamente en términos monetarios. Al completar los sistemas nacionales de seguro de desempleo y compensar la pérdida de salario de los trabajadores de los sectores «marrones» que corren el riesgo de perder su empleo como consecuencia de las políticas medioambientales, refuerza su aceptabilidad."

(Cyprien Batut es economista del Institut Avant-Garde. Revista de prensa, 17/05/24, Este artículo se publicó originalmente en Le Monde.)

4.6.24

Tenía ganas de leer algo así... La fórmula se repite mes a mes: España bate un nuevo récord de empleo... mayo deja un máximo histórico, con más de 21,3 millones de personas trabajando, y el número de desempleados se sitúa en los 2,6 millones, el menor número registrado en mayo desde 2008, el año que marcó el inicio de la crisis financiera... Yolanda Díaz ha hecho balance de su tiempo al frente de Trabajo. “Desde que llegamos al ministerio, los afiliados se han incrementado en 2,1 millones y el paro registrado se ha reducido en un 20%. Nuestras políticas han demostrado lo que algunos pretendían hacernos creer que era imposible, que mejorar los derechos de las personas impulsa el empleo y también la economía”

 "La fórmula se repite mes a mes: España bate un nuevo récord de empleo. El recién terminado mes de mayo deja un máximo histórico, con más de 21,3 millones de personas trabajando, tras sumar 220.000 más respecto a los últimos 30 días. Mientras, el paro protagoniza una caída generalizada de 58.650 personas y el número de desempleados se sitúa en los 2,6 millones, el menor número registrado en mayo desde 2008, el año que marcó el inicio de la crisis financiera.

En concreto, la Seguridad Social sumó en mayo 220.289 afiliados más, hasta un total de 21.321.794. La cifra continúa con la buena sentada de creación de empleo, con más de medio millón de personas trabajadoras, un 2,4%, más que hace un año. Desde el ministerio que dirige Elma Saiz presumen así del “dinamismo superior” del mercado laboral español, que ha registrado un incremento del 9% respecto a antes de la pandemia, frente al 5,2% de Francia o el 1,4% de Alemania. “La afiliación va como un cohete”, ha expresado la ministra en una entrevista en Telecinco.

La afiliación diaria ha estado por encima de los 21,3 millones de afiliados entre el 13 y el 30 de mayo, llegando a superar los 21,4 millones el día 27. Además, desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones destacan que todos los días del mes se han registrado más de 10 millones de mujeres afiliadas, el 47,4% del total.

Mayo es un buen mes en lo que respecta a la creación de empleo y, en concreto, este ha sido el mejor desde el año de la pandemia. “Es espectacular”, ha señalado Saiz, que ha destacado que “también en el Régimen de Trabajadores Autónomos estamos viendo un crecimiento importantísimo”, con la cifra más alta desde abril de 2008, con 3.377.222 trabajadores.

Históricamente, la llegada del buen tiempo y las contrataciones de cara al verano suelen alentar las afiliaciones. De hecho, este año, el grueso de los 220.289 nuevos afiliados se enmarcan en el sector de la hostelería, con 77.913 nuevas altas; seguidas de las rama de actividades administrativas y servicios auxiliares, con 22.207.

Si se toma como referencia el dato de empleo desestacionalizado, el que utiliza el ministerio para seguir la evolución sin los efectos del calendario, las cifras habrían sido algo menores que las que marcan los datos de afiliación media. En concreto, la Seguridad Social habría registrado 21,1 millones de afiliados, con un incremento de 62.505 ocupados en el último mes y una variación interanual de 497.426 personas, que supondrían “49 meses de crecimiento ininterrumpido”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha celebrado los datos de empleo conocidos este martes. “España va de récord en récord”, ha celebrado en su cuenta de 'X'.

Casi 60.000 parados menos

Y si el empleo sube, el paro baja. Según los datos facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, el mes pasado descendió en 58.650 personas respecto al mes anterior y en 131.260 si se toma como referencia el pasado mes de mayo. En total, había 2.607.850 personas apuntadas a las oficinas públicas de empleo, la cifra más baja desde 2008, el año que comenzaron a notarse los estragos de la crisis financiera.

Si se entra al detalle, los datos dejan buenas sensaciones en varios frentes. El paro juvenil baja hasta las 179.075 personas, el mínimo de la serie histórica, y el femenino baja en 31.954 mujeres, siendo el mayo con el nivel más bajo desde 2008, según destacan desde el ministerio de Trabajo.

Por sectores, la bajada respecto al mes de abril es generalizada, aunque de forma mucho más notable en servicios. En este apartado el paro registrado cae en 44,467 personas; en la construcción, en 3.867; en industria, en 3.715; y en agricultura, en 2.249. Además, 4.352 personas que no habían tenido empleo antes han encontrado trabajo.

El gran cambio que ha marcado la reforma laboral se deja ver, especialmente, en el tipo de contratación. De los 1,3 millones de contratos registrados en mayor, el 43% son indefinidos, según señalan desde Trabajo. El dato es levemente inferior a los que se obtuvieron en 2022 y 2023, pero multiplica por cuatro los que se registraban antes de la entrada en vigor de la nueva legislación, con tasas que apenas superaban el 10%.

“Hoy hay 3,3 millones de trabajadores más con contrato indefinido que antes de la reforma laboral”, se ha alegrado la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que ha destacado que “además de aumentar la afiliación, reducir el paro y aumentar la estabilidad del empleo, también se protege mejor a las personas desempleadas”. “La tasa de cobertura de la prestación por desempleo alcanzó el 69,9%, la más alta para este mes desde el año 2011”, ha señalado.

Díaz ha hecho balance de su tiempo al frente de Trabajo. “Desde que llegamos al ministerio, los afiliados se han incrementado en 2,1 millones y el paro registrado se ha reducido en un 20%. Nuestras políticas han demostrado lo que algunos pretendían hacernos creer que era imposible, que mejorar los derechos de las personas impulsa el empleo y también la economía”, ha defendido la vicepresidenta, que ha reconocido que, aunque “los datos del mercado de trabajo en España son los mejores en décadas, batiendo todos los récords y previsiones”, aún “queda mucho por recorrer para que no quede ni una persona en paro y para mejorar los salarios”.

Por provincias, las que han registrado en mayo unos aumentos mayores de afiliaciones a la Seguridad Social respecto al mismo mes del año anterior han sido Madrid, con un 3,8% de personas afiliadas más; Canarias, con un 3,5%; y Balears, con un 3,4% más; Málaga, con un incremento del 3,1%; y Valencia y Tarragona, con el 3% más. En negativo aparecen Cuenca (0,5% menos), Ciudad Real (0,4%) y Cáceres (0,3%)."           (David Noriega / Raúl Sánchez , eldiario.es, 4 de junio de 2024 )

11.4.24

Es más eficiente para las cuentas públicas que la meta sea reducir el paro, y no el déficit... Otra política económica es posible para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública sin recortes y aumentar el empleo... Prueba de la eficacia de esta política alternativa es que sin normas fiscales el déficit público se ha recortado del 10% del PIB al 3,66% y la deuda pública del 125% al 108%, al tiempo que el empleo alcazaba una cifra récord, 21 M de afiliados... el objetivo macro central debe ser el empleo, y que a través de la inversión pública se impulse la ocupación y el PIB por encima de la deuda en la que se incurra para financiarla (déficits públicos productivos)... (Martín Urriza)

Carlos Martín Urriza @carlosurriza

Otra política económica es posible para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública sin recortes y aumentar el empleo. Los profesores  @JorgeUxo@ivanhayala, @pvillenueve y
@EladioFebrero lo muestran en un artículo académico que resume @DYebra

 Prueba de la eficacia de esta política alternativa es que sin normas fiscales el déficit público se ha recortado del 10% del PIB al 3,66% y la deuda pública del 125% al 108%, al tiempo que el empleo alcazaba una cifra récord, 21 M de afiliados

 El artículo propone que para España el objetivo macro central sea el empleo, dada la alta tasa de paro y que a través de la inversión pública se impulse la ocupación y el PIB por encima de la deuda en la que se incurra para financiarla (déficits públicos productivos)

 Esta propuesta incide en la visión cooperativa dentro de la UE frente a unas normas fiscales que ponen en riesgo las posibilidades de que países como España puedan acometer las inversiones necesarias para no quedar descolgados de las transiciones verde y digital, y del progreso

 Que el viejo fantasma del fascismo vuelva a recorrer Europa es resultado de una arquitectura institucional insuficiente y una política económica equivocada. Éstas han promovido un crecimiento basado en el empobrecimiento del vecino y en la devaluación de las condiciones laborales

De eldiario.es

10:16 a. m. · 7 abr. 2024 1.398 Reproducciones

 

 "Es mejor para el sostenimiento de la deuda y el crecimiento fijar objetivos de empleo que de déficit.

 Los tambores de 'recortes' y austeridad vuelven a sonar en la Unión Europea (UE). En 2025, se restablecerán definitivamente las reglas fiscales comunitarias, tras permanecer cuatro años suspendidas para hacer frente al doble shock de la pandemia y de la crisis de inflación por la invasión rusa de Ucrania. La propia Comisión Europea, el Banco de España y el resto de sospechosos habituales han corrido a advertir que hay que afrontar lo que eufemísticamente denominan “consolidación fiscal”.

Pero también hay propuestas alternativas, como la que firman los economistas Jorge Uxó, Eladio Febrero, Iván Ayala y Paloma Villanueva. Una investigación (publicada recientemente) que concluye que es mejor para la sostenibilidad de la deuda pública y para el crecimiento económico que la política fiscal se fije objetivos de reducción de la tasa de desempleo en vez de seguir insistiendo con rebajar el déficit estructural.

La propuesta final de las nuevas reglas fiscales de la UE, negociada por los gobiernos a partir de un primer texto de la Comisión Europea, es más flexible que el 'corsé' original que asfixió a España y al resto de países periféricos (Grecia, Portugal, Italia...) después del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, “y que fue contraproducente para la meta de bajar el endeudamiento y el déficit”, recuerdan los autores de la investigación. Aunque, de nuevo, lleva el sello de Alemania, el bastión de la ortodoxia económica, especialmente intransigente con los desequilibrios presupuestarios y el endeudamiento.

Una ortodoxia que parece obviar que la permisividad desde 2020 respecto al incremento de la deuda pública o del déficit (la diferencia entre los ingresos y los gastos de Estado) ha sido crucial para que España y el resto de la UE hayan salvado dos golpes críticos e inéditos a la actividad económica, a los sistemas sanitarios y a la seguridad. Mientras, al mismo tiempo, se han planteado las transiciones ineludibles: la ecológica y la digital. Un esfuerzo que se ha realizado con el histórico apoyo de la Comisión Europea, que incluso decidió emitir deuda conjunta (sobre las espaldas de todas la UE) para desplegar el Plan de Recuperación, y también del BCE, que mantuvo la financiación más barata que nunca hasta julio de 2022.

 Ahora, el tablero económico ha vuelto a girar hacia la disciplina fiscal, para adelgazar las ratios de endeudamiento y para mantener controlados los desequilibrios entre ingresos y gastos, con sendas a medio plazo (eso sí, menos rígidas que las anteriores a la COVID). Pero, ¿y si ese mismo camino se pudiera recorrer centrándose en crear puestos de trabajo y en reforzar la inversión posible? Uxó, Febrero, Ayala y Villanueva argumentan que es posible.

El punto de partida podría ser la propia experiencia de los últimos 4 años. En 2020, el déficit presupuestario rebasó el 10% del PIB (Producto Interior Bruto) por el desplome de la actividad, con meses de casi hibernación. En 2021, en consecuencia, la ratio de deuda pública respecto a PIB llegó a dispararse por encima del 125%. Al cierre de 2023, estas dos medidas, las más inmediatas para medir la sostenibilidad de las cuentas públicas, habían disminuido al 3,66% y al 107,7%, respectivamente, primordialmente por la intensa recuperación y por la fortaleza del mercado laboral, que han propiciado un récord de recaudación de impuestos (de ingresos públicos), y por el afloramiento de la economía sumergida.

Con este precedente, los investigadores empiezan por discutir el concepto de déficit estructural que condiciona las reglas fiscales de la UE (en 2024, España debería reducir este desequilibrio 0,7 puntos desde el 4%, según el nuevo 'corsé') y, después, presentan un nuevo modelo de política fiscal para España basado en el objetivo de disminuir un punto porcentual la tasa de paro cada año. Según los cálculos hasta 2028, su propuesta alternativa estimularía el crecimiento del PIB y del empleo y acabaría rebajando el endeudamiento. Sin embargo, con las reglas fiscales la deuda se mantendrá estancada por encima del 100% del PIB. Un escenario, que, por cierto, comparte el último ejercicio de previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“En los últimos 25 años, la tasa de desempleo de España sólo se acercó a la media europea entre 2005 y 2007, durante el periodo expansivo impulsado por la burbuja inmobiliaria. En 2022, la tasa de desempleo de España se situó en el 12,9%, el doble de la media europea. Por lo tanto, un objetivo relevante de la política fiscal en los próximos años debería ser reducir el paro”, inciden Uxó, Febrero, Ayala y Villanueva.

“Además, España se enfrenta a una falta de inversión pública. En el periodo de recuperación anterior a la pandemia (2014-2019), la inversión pública se situó en una media del 2,1% del PIB, por detrás de la media de la UE, que fue del 2,9%. En consecuencia, España debería mantener un importante esfuerzo inversor en los próximos años, especialmente teniendo en cuenta las tan necesarias transiciones energética y digital. De ahí que surjan dos enfoques alternativos de política fiscal para España en los próximos años, una vez que se restablezcan las reglas fiscales europeas. Por un lado, el primer enfoque se centraría en el concepto convencional de ”déficit estructural“ y su reducción. Por otro, el segundo enfoque daría prioridad a la reducción del desempleo y a garantizar un nivel adecuado de inversión pública”, continúan estos economistas.

Tanto esta propuesta alternativa como la propia Comisión Europea contemplan una reforma fiscal en España. Esta misma semana, desde Bruselas se le recordó al Gobierno de coalición que existe este compromiso dentro del marco del Plan de Recuperación. El principal problema es que los ingresos públicos respecto al PIB de España siguen estando por debajo de la media de la UE, con grandes agujeros especialmente en el impuesto de Sociedades. La fragmentación parlamentaria y el abrupto calendario electoral (Euskadi, Catalunya y Parlamento Europeo) complican que esta reforma se vaya a abordar antes del segundo semestre de este año.

La oportunidad pérdida

“El texto inicial [de las nuevas reglas fiscal] presentado por la Comisión Europea (2022) contenía ideas valiosas, al establecer la sostenibilidad de la deuda como objetivo central, reconociendo al mismo tiempo la necesidad de conciliarlo con la preservación del crecimiento y la inversión pública. Además, se entendía que las reglas fiscales debían tener en cuenta la creciente heterogeneidad de las situaciones de los países”, observan Uxó, Febrero, Ayala y Villanueva. 

 “Las negociaciones posteriores entre los gobiernos nacionales condujeron a un acuerdo de reforma en diciembre de 2023 que introduce numerosos requisitos adicionales que deben cumplir los planes fiscales presentados por los Ejecutivos para su aprobación comunitaria, denominados 'cláusulas de salvaguardia'. Por ejemplo, la 'salvaguarda de sostenibilidad de la deuda' establece una disminución anual mínima de los niveles de deuda y la 'salvaguarda de resistencia del déficit' busca garantizar un margen de seguridad por debajo del valor de referencia del déficit del 3% del PIB. Estas cláusulas suponen un retroceso respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea y asestan un golpe a las aspiraciones de un conjunto de reglas fiscales más coherentes con el crecimiento económico y la sostenibilidad de las finanzas públicas”, lamentan los economistas.

“¿Deberíamos reconsiderar nuestras conclusiones sobre la mejor estrategia de política fiscal para España a la luz del posible incumplimiento de estos requisitos numéricos y a pesar de su coherencia con los principales objetivos que debería promover la reforma? Creemos que no. La respuesta no debe interpretarse como una evaluación de la idoneidad de nuestra propuesta, sino de la propia reforma propuesta. Si las normas impiden la aplicación de estrategias beneficiosas para la economía que garanticen la sostenibilidad fiscal, habrá que cambiar las normas (no la política fiscal)”, finalizan."                (Daniel Yebra , eldiario.es, 06/04/24)

1.2.24

Gonzalo Bernardos: En 2023, el mercado laboral ha tenido algunos de los mejores registros de su historia... se alcanzaron cinco récords: ocupación total, creación de empleo por décima de PIB y en un año normal, número de asalariados en el sector público y de extranjeros trabajando en nuestro país... si tuviera que elegir un dato, me quedaría con uno que hace referencia a la calidad en lugar de la cantidad de ocupación. En 2023, el número de empleos generados en actividades profesionales, científicas y técnicas aumentó en 165.300 y superó a la suma de los creados por el comercio y la hostelería (156.000). Una cifra que equivale a la cereza de un magnífico y gustoso pastel

 "Desde el retorno de la democracia, el principal problema estructural de la economía española ha sido un elevado número de parados. En noviembre de 2023, en nuestro país la tasa de desempleo se situó en el 11,9% y superó con holgura a la media de la zona euro (6,4%) y la Unión Europea (5,8%).

A pesar de dichos datos, en los próximos años, el anterior problema puede dejar de ser importante y convertirse en secundario. Así sucederá si se cumplen tres condiciones: una elevada creación de empleo anual, una reforma exitosa de los servicios públicos de ocupación y un aumento de la empleabilidad de determinados colectivos, tales como los menores de 25 años, los mayores de 50 y los trabajadores escasamente cualificados.

En 2023, el mercado laboral ha tenido un gran vigor y obtenido algunos de los mejores registros de su historia. Desde mi perspectiva, los principales son los siguientes:

1) la mayor creación de ocupación con relación al aumento de la producción. En el último período, por cada décima de incremento del PIB, el número de empleos creados ascendió a 31.230. Una ratio incluso superior a la observada en los años 2005, 2014 y 2021, tres ejercicios muy fructíferos en materia de ocupación por distintos motivos.

En el primero, hubo una gran regularización de inmigrantes; en el segundo, el país salió de una larga y profunda crisis, y en el tercero, la actividad se recuperó después de la pandemia originada por el Covid-19. A pesar de ello, el número de empleos creados por décima de incremento del PIB solo llegó a 27.524, 30.993 y 13.134, respectivamente.

2) un récord de ocupación. En el tercer trimestre, el número de puestos de trabajo creados ascendió a 21.265.900. Después de 16 años, superó el nivel de ocupación logrado en septiembre de 2007 (20.753.400). La última cifra constituyó un espejismo, alcanzada por el impulso proporcionado por una burbuja inmobiliaria y financiera al crecimiento del PIB y la ocupación. A diferencia del anterior registro, el récord actual tardará muy poco tiempo en ser superado, muy probablemente se logre en junio de 2024.

3) la mayor creación de empleo en un ejercicio normal. En el último período, el mercado laboral generó 783.000 nuevos puestos de trabajo. A pesar de ser un gran número, no es la mayor cifra creada en un año, pues en 2005 y 2021 la creación de ocupación ascendió a 1.018.400 y 840.600 empleos, respectivamente.

No obstante, los dos últimos datos fueron impulsados por un factor estacional. El primero por la regularización de 578.375 inmigrantes; el segundo, por la recuperación de la actividad económica después de las limitaciones a la movilidad establecidas por el Gobierno para hacer frente a la pandemia.

4) un récord de empleados en el sector público. En el cuarto trimestre de 2023, la cifra de asalariados del sector público ascendió a 3.593.300 y superó en 603.000 la observada en el tercer período de 2007. Un número probablemente superior al verdadero, pues en la Encuesta de Población Activa algunos de los que trabajan para una empresa subcontratada por la Administración indican que esta es su empleador.

El anterior aumento es positivo, si la inmensa mayoría de los empleos creados han servido para mejorar las prestaciones públicas, especialmente en los ámbitos de educación, sanidad, asistencia social, seguridad y justicia. No obstante, dada la pérdida de calidad de las dos primeras actividades en los últimos 16 años, no me parece que haya sido así. Por tanto, creo que una excesiva parte de ellos ha ido a engrosar el aparato burocrático de la Administración.

A diferencia del sector público, en el último ejercicio en el privado no hubo un récord de ocupación. En el cuarto trimestre de 2023, con relación en el mismo período de 2007, el número de empleos disminuyó en 109.500. La principal explicación está en el sector de la construcción, a pesar de que en los últimos 16 años solo aumentó la ocupación en el de servicios, pues también disminuyó en la agricultura y la industria.

En 2007, la inversión en construcción representaba el 20,2% del PIB, casi el doble de lo que significaba en 2023. En el primer ejercicio, el sector estaba sobredimensionado y proporcionaba un empleo a 2.693.500 trabajadores. En el segundo, su participación estaba por debajo de la normal y generaba una ocupación a 1.409.100. Una de las claves está en la gran diferencia en el número de viviendas iniciadas. En la primera fecha, ascendió a 617.350 unidades y en la segunda, aproximadamente a 105.000.

5) la mayor cifra de trabajadores extranjeros. En 2023, el número de trabajadores foráneos y con doble nacionalidad se situó en un máximo histórico. En el cuarto trimestre, los primeros llegaron a 3.022.300 y, en el tercero, los segundos, a 1.001.100. No obstante, no alcanzaron un récord los empleos cubiertos por españoles. En diciembre, aún había 453.800 ocupados menos que en el mismo mes de 2007.

En el último ejercicio, los extranjeros, los que poseen doble nacionalidad y los españoles absorbieron el 45,2%, 17,4% y 40% del empleo generado. Para los tres anteriores colectivos, el crecimiento de la ocupación fue del 12,4%, 16,3% y 1,8%, respectivamente. Una gran diferencia entre los dos primeros colectivos y el tercero basada en la existencia de una elevada inmigración durante el pasado año y una mayor empleabilidad de los foráneos en relación con los nacionales.

En 2023, la población residente en España aumentó en 598.634 personas. Un incremento generado casi en su totalidad por los inmigrantes, pues estos aportaron el 97% del crecimiento del número de habitantes. No constituyó una novedad, sino la prolongación de una tendencia observada desde 2018 e interrumpida por la pandemia en 2020 y 2021.

La mayor empleabilidad de los extranjeros está esencialmente basada en una mayor necesidad de trabajar, debido a una situación económica más precaria que la de los españoles. Por eso, a veces observamos que un abogado, economista o psicólogo foráneo está ejerciendo en nuestro país de camarero, fontanero o carpintero. El escaso colchón monetario les obliga a trabajar en lo que sale y les impide esperar a que aparezca un empleo adecuado a su formación.

En definitiva, en el pasado ejercicio, la evolución del mercado laboral fue excepcional. En dicho año, se alcanzaron cinco récords: ocupación total, creación de empleo por décima de PIB y en un año normal, número de asalariados en el sector público y de extranjeros trabajando en nuestro país. A pesar de ello, la tasa de desempleo solo disminuyó en 1,1 puntos, pues pasó del 12,9% al 11,8%.

La combinación de una gran creación de ocupación y una moderada disminución del paro vino explicada por el gran aumento de la población activa, generado principalmente por la masiva llegada de foráneos. El incremento del número de personas que deseaba encontrar un empleo aumentó en 589.600 y comportó una disminución del desempleo de únicamente 193.400 trabajadores. Una miscelánea que probablemente se repita en años venideros, debido a la gran necesidad de asalariados que poseen distintas actividades económicas y lo escasamente atractivas que son para los españoles.

No obstante, si tuviera que elegir un dato, me quedaría con uno que hace referencia a la calidad en lugar de la cantidad de ocupación. En 2023, el número de empleos generados en actividades profesionales, científicas y técnicas aumentó en 165.300 y superó a la suma de los creados por el comercio y la hostelería (156.000). Una cifra que equivale a la cereza de un magnífico y gustoso pastel."                    (Gonzalo Bernardos, Crónica global, 31/01/24)

29.1.24

Las actividades técnicas y científicas disparan el empleo en 2023, con más puestos creados que la hostelería y el comercio juntos... Los 165.300 nuevos empleos de estas actividades se disgregan así: 65.700 en arquitectura e ingeniería (un 25,2% más que el año pasado), 26.600 en sedes centrales y consultoría (18,2%), 20.000 en actividades jurídicas y de contabilidad (5,6%), 10.400 en investigación y desarrollo (13,1%), 9.900 en publicidad y estudios de mercado (9%), 9.300 en actividades veterinarias (34,2%) y 23.200 en otras actividades profesionales, científicas y técnicas (19,5%)... el tercer mayor incremento, el 61,8% de las actividades cinematográficas, de vídeo y de programas de televisión, grabación de sonido y edición musical. La ocupación en este sector pasa de los 38.700 al cierre de 2022 a los 62.600 en los que terminó 2023. Nunca se había registrado un nivel tan alto de empleo en este sector... tenía ganas de leer algo así

 "A lo largo de 2023 se crearon en España 783.000 empleos, el triple que el año pasado. El detalle de los sectores trae más buenas noticias: las actividades que sustentan ese crecimiento son de alto valor añadido, con mejores salarios y condiciones laborales que la media. La rama de actividad que más empleos aportó en 2023, según la Encuesta de Población Activa (EPA) difundida este viernes, es la de actividades profesionales, científicas y técnicas: 165.300. El podio se completa con las actividades sanitarias y de servicios sociales (138.600), la construcción (108.300) y la hostelería (80.600). El acelerón del sector técnico se hace aún más patente al comparar su peso respecto al total de la ocupación, ya que con 1,26 millones de ocupados queda lejísimos del comercio (3,12 millones), la industria manufacturera (2,55), la sanidad (2,03) o la hostelería (1,69). La suma de todo el empleo creado en comercio y hostelería (156.000) no alcanza al de las actividades científicas y técnicas.

 El Gobierno viene destacando este fenómeno. “Es una constante desde el inicio de la recuperación pospandemia, que lógicamente se ha ido intensificando y consolidando como consecuencia del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”, analizaba el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, hace unos meses. Los fondos europeos, indicó, están generando “reformas estructurales, en concreto en materia de digitalización”, que conducen a los aumentos en la afiliación en sectores relacionados con la informática o con las actividades científicas y técnicas. El secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, también reivindica la importancia de la reforma laboral: “Gracias a las políticas de esta legislatura tenemos un mercado de trabajo que crea empleo, que cada vez es más desestacionalizado”.

Los 165.300 nuevos empleos de estas actividades se disgregan así: 65.700 en arquitectura e ingeniería (un 25,2% más que el año pasado), 26.600 en sedes centrales y consultoría (18,2%), 20.000 en actividades jurídicas y de contabilidad (5,6%), 10.400 en investigación y desarrollo (13,1%), 9.900 en publicidad y estudios de mercado (9%), 9.300 en actividades veterinarias (34,2%) y 23.200 en otras actividades profesionales, científicas y técnicas (19,5%).

En la división por CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas) hay actividades sueltas con un incremento aún mayor, como el 633% del apoyo a la industria extractiva o el 83% de extracción de antracita, hulla y lignito. Pero son alzas en colectivos compuestos por unos pocos centenares de trabajadores. Más destacable resulta el tercer mayor incremento, el 61,8% de las actividades cinematográficas, de vídeo y de programas de televisión, grabación de sonido y edición musical. La ocupación en este sector pasa de los 38.700 al cierre de 2022 a los 62.600 en los que terminó 2023. Nunca se había registrado un nivel tan alto de empleo en este sector. (...)"                (Emilio Sánchez Hidalgo , El País, 26/01/24)

11.12.23

El alto paro tiene su origen en el infradesarrollo del tejido empresarial y no en los subsidios que son magros (480€) y con grandes lagunas de cobertura. El problema no es de protección sino de inversión... No es cierto que los mayores de 45 o 52 años rechacen empleos gracias a los subsidios. Si lo es, en cambio, que son habitualmente expulsados por empresarios del empleo en un país donde sobran los buenos trabajadores y faltan buenas empresas... Un baja protección fomenta el subdesarrollo empresarial pues promueve un capital vago y extractivo en lugar de productivo

Carlos Martín Urriza @carlosurriza

(1/6) El alto paro tiene su origen en el infradesarrollo del tejido empresarial y no en los subsidios que son magros (480€) y con grandes lagunas de cobertura. El problema no es de protección sino de inversión, asunción de riesgos e innovación empresarial

2/6) No es cierto que los mayores de 45 o 52 años rechacen empleos gracias a los subsidios. Si lo es, en cambio, que son habitualmente expulsados por empresarios del empleo en un país donde sobran los buenos trabajadores y faltan buenas empresas

 3/6) No tener subsidios suficientes o facilitar con ellos la subvención de malos empleos fomenta las empresas que hacen negocio de las malas condiciones de trabajo

 (4/6) Una regulación laboral y protección que impidan el abuso son condición necesaria para crear empleo de calidad como ha demostrado la última reforma laboral, el control de horarios, la ley riders y las subidas del SMI

 (5/6) Las evaluaciones de impacto sobre la rebaja de subsidios son parciales. Por lo general solo evalúan la probabilidad de encontrar un empleo, pero no si es de calidad o la pérdida de bienestar de quien no lo encuentra, el impacto sobre la pobreza, la salud o la desigualdad

 (6/6) Tampoco evalúan el fomento que supone una protección precaria a las empresas que hacen negocio de las malas condiciones de trabajo. Un baja protección fomenta el subdesarrollo empresarial pues promueve un capital vago y extractivo en lugar de productivo

 Gran artículo de @laura_olias

https://www.eldiario.es/economia/dicen-estudios-recortar-subsidios-desempleo_1_10750380.html

1:08 p. m. · 10 dic. 2023 11,8 mil Reproducciones

27.10.23

Alegrémonos, al menos entre tanto desastre... el empleo vuelve a batir récords con la cifra de ocupados disparada y la temporalidad por los suelos

 "La marcha del empleo mantiene un fuerte avance y ha vuelto a batir récords. La Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al tercer trimestre evidencia la resiliencia del mercado laboral español, que refleja una tasa de paro contenida por debajo del 12% y una ocupación que supera un trimestre más de 21 millones de personas, aventajando al periodo anterior en más de 200.000 trabajadores. Los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) elevan la ocupación hasta los 21.265.900 millones tras beneficiarse de un incremento de 209.100 trabajadores en tres meses.

En los últimos doce meses, el empleo ha crecido en 720.100 personas, lo que significa un avance del 3,51%. La amplia mayoría de las nuevas contrataciones corresponde al sector privado, que acumula 192.200 de los 209.100 creados en el tercer trimestre y 691.600 de los 720.100 creados en el último año. El último trimestre ha sido más beneficioso, en cuanto a nuevos empleos para los hombres, pero en los últimos doce meses las mujeres acumulan casi el doble de nuevos contratos (447.500 frente a 272.600). En suma, la tasa de empleo se sitúa en el 52,38%.

 Más allá de las cifras absolutas, la mejora de la calidad del empleo continúa extendiéndose. Así, el número de contratos indefinidos se ha incrementado en 232.100 en el tercer trimestre, mientras que los temporales tan solo han sumado 33.900. La cifra es mayor seleccionando los últimos doce meses, periodo en el que las relaciones contractuales indefinidas se han incrementado en más de un millón de personas (1.102.000), en detrimento de las temporales, que se han reducido en 385.500. La tasa de temporalidad se mantiene estable en el 17,2%, mínimo histórico para esta variable.

Desde el Ministerio de Asuntos Económicos han celebrado “la buena evolución del mercado de trabajo” tras conocer la estadística y han querido poner en valor que la progresión positiva y sostenida en el tiempo que está logrando el mercado laboral español está teniendo lugar “pese al contexto internacional complejo”. Esto, considera la cartera liderada por Nadia Calviño, es “reflejo de la fortaleza y el dinamismo de la economía española que favorece a familias y empresas”.

La ocupación no es la única variable que marca valores históricos en esta EPA. La población activa, compuesta por las personas en edad de trabajar que cuentan con empleo o están en busca de uno, también ha alcanzado máximos. El aumento experimentado supera las 300.000 personas y catapulta a la suma total hasta los 24,1 millones, “lo que pone de manifiesto la confianza de los ciudadanos en encontrar empleo”, trasladan desde Economía, satisfechos con las cifras.

El paro se estabiliza con un leve ascenso

En términos de desempleo, la tasa de paro se mantiene en mínimos en décadas y, pese a crecer una décima en comparación con el trimestre anterior, se sitúa en el 11,8%, por debajo de la barrera de los doce puntos y muy lejos de los valores del primer trimestre (13,26%). La suma total de parados se sitúa en los 2.855.200 entre julio y septiembre, por encima de los 2.762.500 del trimestre precedente. En esta materia, el dato más positivo que desprende el paro es la caída del que afecta a la población juvenil, históricamente machacada por el desempleo. (...)"                    (Roberto Ugena, El Plural, 26/10/23)

28.7.23

Tenía muchas, muchas ganas de leer algo así: España alcanza el máximo histórico de 21 millones de trabajadores tras un trimestre récord de empleo y caída del paro... las profesiones científicas y técnicas tiran del empleo... Las actividades de alto valor añadido están protagonizando el empuje del mercado laboral, situándose como el sector con más creación de empleo en el último año... 103.600 ocupados más en actividades profesionales, científicas y técnicas, lo que supone uno de cada cuatro nuevos empleos... No solo hay más empleo que nunca, sino que el crecimiento se está sosteniendo en empleos “de más calidad”... con un gran auge de las profesiones digitales

 "Nuevo récord de creación de empleo. 

España alcanzó por primera vez los 21 millones de trabajadores en el segundo trimestre del año, un nuevo máximo histórico en el mercado laboral, tras sumar 603.900 ocupados entre abril y junio, la cifra más elevada en este periodo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados este jueves. También se registró un descenso récord en la caída del paro, con 365.300 personas desempleadas menos, lo que situó el total en 2.762.000 parados, el dato más bajo desde 2008.

En concreto, el nuevo techo del mercado laboral se situó en los 21.056.700 trabajadores, según los datos publicados esta mañana por el INE, “la cifra más alta en la serie histórica de la encuesta”, destaca el organismo. 

 El segundo trimestre del año, de abril a junio, deja registros muy positivos. Tanto en el empleo, con un alza récord para este periodo de habitual aumento de trabajadores, como en la fuerte reducción del desempleo, pero también en el aumento de la población activa –las personas en disposición de trabajar–, que superaron los 23,8 millones de personas. “También máximo histórico, que pone de manifiesto la confianza de los trabajadores en encontrar empleo”, ha destacado el Ministerio de Economía.

La tasa de paro se redujo así hasta el 11,6%, también el dato más bajo desde hace 15 años, en 2008, y que se ve influenciada tanto por la caída de personas en paro como por el aumento de las personas activas en el mercado de trabajo. Pese a los récords de empleo, esta tasa no se reduce más porque hay más personas dentro del mercado laboral dispuestas a trabajar. (...)

 Este año, el tirón del empleo hasta la nueva cota de 21 millones de trabajadores ha sido muy elevado, con 603.900 personas ocupadas más, con el sector privado como responsable de este empuje. El empleo se incrementó en 610.100 personas en el sector privado, mientras que disminuyó en 6.200 en el público, según las cifras del INE.

 Pese a las habituales críticas del PP que minusvaloran la creación de empleo, achacándolas al sector público, en el último año el empleo ha aumentado en 524.800 personas en el sector privado y en 63.900 en el público. En total, en los últimos doce meses la creación de empleo se sitúa en 588.700 personas, con un ritmo de creación de empleo del 2,9%.

 Respecto al desempleo, destaca la reducción de los hogares que tienen a todos sus miembros activos en paro. Disminuyen este trimestre en 139.300, lo que sitúa este dato de gran precariedad por debajo del millón de hogares, con un total de 916.000. “De ellos, 290.700 son unipersonales”, explica el INE.

Por sectores, el empleo se incrementó sobre todo en los servicios, con 606.000 personas ocupadas más. En la construcción se registró un alza de 60.900 trabajadores, seguida a gran distancia de la agricultura (1.500) y, por el contrario, el empleo se redujo en la Industria, en 64.500 personas ocupadas menos.

El número de trabajadores autónomos aumentó de manera notable en este trimestre, en 97.300 personas, hasta un total de 3,2 millones de ocupados por cuenta propia. En los últimos doce meses, el balance es de 44.000 autónomos más.

El empleo indefinido, en máximos

La imagen general de récord de trabajadores va acompañada de otra gran noticia tras la reforma laboral: el mercado laboral ha cambiado, registrando un gran descenso de las personas con contratos temporales y nuevos máximos de trabajadores indefinidos.

 Los asalariados aumentaron en el segundo trimestre en 505.500 personas, con un alza de 410.100 de quienes tienen contrato indefinido, hasta situarse en un nuevo máximo de 14,8 millones de personas. Por otra parte, hubo 95.400 trabajadores más con contrato temporal.

Tras la aprobación de la reforma, el empleo temporal, uno de los problemas más importantes de nuestro mercado de trabajo (junto al paro), descendió como nunca antes. Los últimos registros de la EPA están situando la tasa de temporalidad –los trabajadores temporales sobre el total de asalariados– en mínimos del 17,3%. 

 Respecto a las horas trabajadas, el total de las efectuadas aumentó un 1,8% hasta las 670.800 horas semanales, en niveles cercanos a 2008. Este indicador no registra récord históricos, como ocurre con el número de trabajadores, ya que la jornada media se está reduciendo en las últimas décadas. Según los últimos datos del INE, el dato se situó en las 33 horas de media a la semana por trabajador."                   (Laura Olías / Victòria Oliveres , eldiario.es, 27/07/23)


"El empuje del empleo en España que está batiendo récords desde hace meses, con la última nueva cota en los 21 millones de trabajadores, se sustenta en varios cambios relevantes. 

Uno de los más destacados radica en el auge del empleo indefinido y la merma de la excesiva temporalidad que lastraba al mercado laboral español, tras la aprobación de la reforma laboral. 

Hay un segundo elemento que destaca por novedoso: el tirón del empleo no llega solo de la mano de la hostelería y el turismo, sino que se registra un fuerte alza del empleo en sectores considerados de “alto valor añadido”, como las actividades profesionales, científicas y técnicas. 

 Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) vuelven a plasmar el gran empuje de estas actividades, de mayor productividad y mejores condiciones laborales. El segundo trimestre suele ser favorable para el empleo, con la llegada del buen tiempo, la Semana Santa (si cae en abril) y el inicio de la temporada turística, pero este año los datos han sido extraordinarios, con una creación de empleo récord y un fuerte tirón del empleo en estas profesiones.

 Del aumento de 603.900 trabajadores entre abril y junio, el más elevado en este periodo de la serie histórica, 270.900 corresponden a la hostelería, el sector que tradicionalmente más tira del empleo en términos absolutos en esta época por motivos estacionales, pero este año le siguen con 103.600 ocupados más las actividades profesionales, científicas y técnicas. En términos relativos, las alzas son del 17% y el 9%, respectivamente.

 Si se echa la mirada atrás doce meses, las actividades profesionales científicas y técnicas son las que más han impulsado el empleo, con un incremento del 12% en sus trabajadores, respecto a una media del 2,9%. De los 588.700 empleos creados en el último año, 133.700 corresponden a estas profesiones entre las que se encuentran la consultoría, los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería, ensayos y análisis técnicos, la publicidad y la investigación y desarrollo, entre otras. 

 La fuerza del empleo de estos sectores de alta cualificación en este último trimestre no es habitual. En 2019, antes de la pandemia, de los 333.000 empleos creados, 166.700 correspondían a la hostelería, mientras que estas profesiones técnicas y científicas sumaban 13.400 ocupados, por ejemplo. En 2018, de los 470.000 puestos totales creados, 198.000 partían de la hostelería y 14.800 de estas actividades.

El Ministerio de Seguridad Social destaca mes a mes este aumento del empleo “de mayor valor añadido” a raíz de la recuperación tras la pandemia. Su responsable, José Luis Escrivá, subrayaba a comienzos de mes que estos puestos estaban suponiendo “uno de cada cuatro nuevos empleos” en lo que llevamos de año, en el que se están batiendo los máximos históricos de trabajadores.

 No solo hay más empleo que nunca, sino que el crecimiento se está sosteniendo en empleos “de más calidad”, subrayan desde el Gobierno y los sindicatos, frente a otras épocas del empuje laboral gracias a temporales y empleos precarios.

En “un país de camareros”, como se ha denominado tantas veces a España por la gran dependencia económica y laboral del turismo y la hostelería, estos datos son percibidos de forma muy positiva y alimentan los debates sobre la necesidad de un cambio de modelo productivo en el país.

“Hay indicios, todavía débiles, de que la salida de las complejidades económicas que hemos vivido en este tiempo se está produciendo de forma diferente a la forma tradicional”, afirma Carlos Gutiérrez, secretario de estudios y formación sindical de CCOO, con más empleo y “de más calidad”. “Habrá que seguirlo, porque estos cambios son lentos, pero puede ser el indicio de un cambio productivo tan necesario”, añade.

En el sindicato atribuyen este cambio a que “las complejidades económicas en estos años se han gestionado con políticas públicas muy diferentes a la crisis de 2008”, tanto a nivel nacional, con políticas como los ERTE, como en la UE, con el Plan de Recuperación y los fondos de europeos. También la reforma laboral, impulsada por el Ministerio de Trabajo, y el acuerdo entre sindicatos y empresarios para mejorar los salarios han apostado por este empleo de mayor calidad, destacaba este jueves Cristina Estévez, secretaria de Política institucional y Políticas territoriales de UGT.

 “Frente a la austeridad, los recortes y las devaluación de condiciones laborales que marcaron y gestionaron esa crisis, esta vez no ha sido así, se ha apostado por la inversión, por mejorar salarios, lo que ha mejorado el salario mínimo o la estabilización del empleo. Esta forma de gestionar diferente, está teniendo resultados diferentes”, considera Carlos Gutiérrez, que señala también otros datos en esta línea, como las fortalezas del sector exterior que está demostrando España más allá del turismo. Los servicios no turísticos han adquirido un mayor protagonismo, entre los que se encuentran servicios empresariales (consultoría, ingeniería, I+D...), los servicios de transporte y los de telecomunicaciones, informática e información.

Reto del empleo industrial y vacantes

El lado negativo de los datos de empleo señalan a la industria, también un sector clave por su alto valor añadido e importancia económica, han recordado este jueves los empresarios. “La nota más negativa y preocupante es la destrucción del empleo en la industria, que pierde 64.500 trabajadores en un trimestre y 50.500 respecto al mismo periodo de 2022”, ha subrayado la patronal CEOE.

“Esto puede explicarse por el menor dinamismo de su actividad, tal y como vienen indicando los indicadores del sector en los últimos meses”, añade la organización de Antonio Garamendi. Tanto patronal como sindicatos reclaman desde hace años reforzar la industria en España y ahora piden que se utilicen los fondos europeos, para propiciar este cambio estratégico hacia una economía más verde y digital.

Además, dentro de los sectores industriales y con alta cualificación, como las profesiones digitales (en gran auge en España), se está registrando un aumento de puestos vacantes sin cubrir. Aunque en España estos son aún reducidos, de los menores de la UE, los empresarios reclaman más formación para aprovechar estas oportunidades laborales."                    (Laura Olías / Victòria Oliveres , eldiario.es, 27 de julio de 2023)

14.11.22

El modelo laboral de Yolanda Díaz resiste a la incertidumbre económica y al catastrofismo de la derecha... España ha sido una trituradora de puestos de trabajo en prácticamente todas las recesiones de las últimas décadas... La situación parece haber cambiado, y las modificaciones legislativas impulsadas por el Ministerio de Trabajo de la mano del diálogo social (reforma laboral, ERTE, mayor presión de la Inspección de Trabajo, políticas activas de empleo y nueva ley del empleo), han servido para avanzar hacia un sistema más estable que resiste mucho mejor las embestidas de una economía volátil... el modelo laboral impulsado por Yolanda Díaz, al que se sumarán el estatuto del becario o, el próximo año, una ley de usos y tiempo, son la hoja de ruta adecuada para acabar con los principales problemas del mercado de trabajo en España: la precariedad y la temporalidad... Las políticas públicas que se están aplicando nos indican que este es el camino a seguir. España está muy cerquita de la tasa media de temporalidad de la Unión Europea, que es del 15%

 "Este jueves se conocieron los datos de paro del pasado mes de octubre, los mejores de la serie histórica. La cifra récord (27.027 desempleados menos respecto a septiembre) provocó que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo se acordara de una serie de personas muy concretas que, probablemente, llevaran rondando la cabeza de Yolanda Díaz algún tiempo, a la espera de que los números, los datos, se hicieran públicos: los "agoreros del Apocalipsis". (...)

 El balance, de momento, arroja que el modelo posee dosis de un atributo que ha sido esgrimido (y puesto de moda) por el presidente del Gobierno en los últimos años: la resiliencia. Su principal enemigo, a día de hoy, es la incertidumbre económica global que sufren todos los países y que bebe directamente de la inflación, la crisis energética y de la invasión de Rusia a Ucrania.

El empleo, lejos de ser ajeno, acostumbra a reflejar los momentos de incertidumbre a través del incremento de la tasa del paro, pero esto, al menos de momento, no ha sucedido. La empleabilidad se mantiene en un país cuyo modelo laboral estaba acostumbrado a ser zarandeado como un trapo por los vaivenes de la situación económica global y las crisis; España ha sido una trituradora de puestos de trabajo en prácticamente todas las recesiones de las últimas décadas. 

Hay varios datos que apuntan de manera clara en este sentido, y la tasa de paro de octubre es un ejemplo claro. No se trata de ofrecer una cifra de un mes aislado, sino que octubre es una muesca más en el revólver de un modelo laboral que, siempre a día de hoy, colecciona récords en las distintas series históricas.

El paro bajó el mes pasado en 27.027 personas, la Seguridad Social ganó más de 100.000 afiliados y nueve de cada diez de estas altas fueron de mujeres. El número total de desempleados se situó al finalizar octubre en 2.914.892, su menor cifra en este periodo desde 2008, según datos publicados este jueves por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

El modelo por el que apuesta Díaz deja también otras cifras que están directamente relacionadas con el despliegue de una reforma laboral que pretende sentar las bases de un nuevo sistema. En octubre se han registrado 1.524.139 contratos, un 19,5% menos que en el mismo mes de 2021; sin embargo de todos ellos, 697.335 fueron indefinidos, cifra que equivale al 45,75% del total de contratos efectuados en el mes y que supera en más del triple (+251,3%) a la de octubre de 2021.

La última cifra de paro conocida a través del Instituto Nacional de Estadística (INE) es la del tercer trimestre de 2022, y es del 12,67%; en el caso de las mujeres, esta cifra asciende hasta el 14,84%. Se trata de la tasa más baja de los últimos años, contando tanto con los gobiernos de Pedro Sánchez en solitario como de Mariano Rajoy.

 En el equipo de la ministra de Trabajo están convencidos de que el modelo laboral impulsado por iniciativas como la reforma laboral o la nueva ley del empleo (a las que se sumarán otras como el estatuto del becario o, el próximo año, una ley de usos y tiempo) son la hoja de ruta adecuada para acabar con los principales problemas del mercado de trabajo en España: la precariedad y la temporalidad.

"Las políticas públicas que se están aplicando nos indican que este es el camino a seguir. España está muy cerquita de la tasa media de temporalidad de la Unión Europea, que es del 15%. Las políticas que se están desplegando están funcionando, aunque la situación es de incertidumbre y hay que tener prudencia", manifestó la propia Díaz este jueves. De momento, el modelo resiste esa incertidumbre y también pone coto a los discursos más agoreros de la oposición de derechas."                   (Alexis Romero, Público, 05/11/22)