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20.1.22

Dos crisis, dos políticas, dos resultados... si nos fijamos estrictamente en las dos últimas, la Gran Recesión (crisis financiera, 2008) y la Gran Reclusión (crisis COVID-19, 2020), las políticas económicas desplegadas dibujan sendas dispares... en la pandemia, se ha recuperado el PIB previo, en 8 trimestres; cuatro veces más rápido que durante la crisis de 2008. Irrebatible ¿Las causas? Durante la Gran Recesión, retirada rápida de estímulos fiscales, fijación de una ortodoxia severísima en forma de drásticos equilibrios presupuestarios, subidas de tipos de interés, ausencia de ayudas relevantes de la Unión Europea... En la Gran Reclusión, por el momento, se actúa en una dirección opuesta... ¿Peligros? Retirada prematura de los estímulos fiscales y monetarios... si se suben los tipos de interés... debacle

 "Las recetas económicas, las políticas aplicadas en definitiva, condicionan la recuperación de una economía en tiempos de crisis. La severidad de éstas se puede paliar en función de las medidas adoptadas. En este punto, la historia económica enseña los caminos desbrozados por los economistas y los políticos a quienes asesoraron, en direcciones explícitas. Tenemos estudios científicos rigurosos sobre las crisis económicas contemporáneas; no nos extenderemos en esto. Pero si nos fijamos estrictamente en las dos últimas, la Gran Recesión (crisis financiera, 2008) y la Gran Reclusión (crisis COVID-19, 2020), las políticas económicas desplegadas dibujan sendas dispares. Esto es lo que se recoge en el gráfico que acompaña a este texto:

Se trata de dos curvas, publicadas por el presidente del Eurogrupo Paschal Donohoe, un político conservador. Se ve con claridad la evolución de la economía durante la Gran Recesión (línea roja), en contraste con la discontinua de la Gran Reclusión. La caída en este último caso ha sido enorme, como se aprecia en esa “V” acentuada; pero la recuperación está siendo mucho más sólida que en el caso de la Gran Recesión. El presidente del Eurogrupo, en tal sentido, subraya que se ha recuperado el PIB previo a la pandemia en ocho trimestres; es decir, cuatro veces más rápido que durante la crisis de 2008. Irrebatible.

¿Las causas? Como se decía, las políticas aplicadas en uno y otro caso. Durante la Gran Recesión, retirada rápida de estímulos fiscales, fijación de una ortodoxia severísima en forma de drásticos equilibrios presupuestarios, subidas de tipos de interés, ausencia de ayudas relevantes de la Unión Europea. 

En la Gran Reclusión, por el momento, se actúa en una dirección opuesta a lo anterior. ¿Responsables esenciales del despropósito de 2008? Helos aquí: Angela Merkel, Jean Claude Trichet (presidente entonces del BCE), Wolfgang Schäuble (ministro de Finanzas de Alemania). Resultados: la crisis de 2008 se recuperó, en la UE, en 2014, mientras en Estados Unidos la recesión se superó en 2009. Las autoridades monetarias de la Reserva Federal sabían historia económica; las europeas, no.

Se ha aprendido en la crisis de la COVID-19, por fortuna, Merkel recapacitó. Los números avalan esto: se puede opinar; pero los datos son tozudos. Ideología mainstream frente a la realpolitik, con resultados tangibles, benefactores para el conjunto de la economía. La gráfica de Donohoe lo rubrica. 

¿Peligros? Retirada prematura de los estímulos fiscales y monetarios. La evolución de la inflación alimenta las tesis más convencionales: subir los tipos de interés. El descosido sería brutal, sin descuidar la inquietud que genera la persistencia inflacionista, que cederá en el primer cuatrimestre de 2022. 

Christine Lagarde, presidenta actual del BCE lo sabe. Pero el vuelo de los halcones es impetuoso, auspiciado por vientos calvinistas: volver al redil de la austeridad y castigar a quienes incumplan. Una amenaza en toda regla que, si cuajara, situaría la curva de Donohoe en senda parecida a la de la Gran Recesión: debacle."               (Economistas frente a la crisis; diciembre 16, 2021)

8.11.16

El consenso en las élites extractivas europeas sobre la austeridad es el trasfondo ideológico de la defensa de los intereses de la clase dominante... para poder privatizar todo

"(...) La austeridad ha fracasado. Los datos de la Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. 

En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica y un aumento brutal del desempleo y de la pobreza, algo que parece que le da igual al señor Gross. 

Pero desde mediados de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016. Como consecuencia, la economía se reactivó.

El instinto de clase

Desde sus orígenes la Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso. Se hizo caso omiso de informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. 

Bajo estos precedentes, el consenso en las élites extractivas europeas sobre la austeridad no se basaba ni se basa en ninguna comprensión lógica del sistema monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”

El objetivo es seguir manteniendo comportamientos y estructuras institucionales que limitan las capacidades de gasto de los gobiernos. Se trata de restricciones voluntarias heredadas de los días del patrón oro, perpetuadas por la ideología de la economía de la corriente dominante para constreñir al gobierno y dotar de una mayor laxitud a la actividad delmercado privado

Los límites de deuda pública aceptados por los gobiernos son, en definitiva, un ejemplo clásico de restricción voluntaria.

Lo peor es el profundo trasfondo ideológico y de defensa de los intereses de la clase dominante que subyace detrás de la no utilización de la política fiscal como herramienta de política económica

Un sistema sin una política fiscal activa significativa proporciona a las élites un control indirecto sobre la política del gobierno. Pero además, a los defensores de la austeridad nunca les han gustado las consecuencias del mantenimiento del pleno empleo que a largo plazo que se puede conseguir mediante el uso de la política fiscal bajo la Teoría Monetaria Moderna

Bajo un régimen de pleno empleo permanente, el miedo dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. En realidad lo que intentan es mucho más sencillo, cambiar nuestro modelo social, privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra costa, y ejercer un control sobre nuestras vidas a través del miedo permanente."              (Desde la heterodoxia, 28/08/16)

5.7.16

Brexit: a nosotros nos va mal, y estamos dispuestos a arriesgar que le vaya peor al país, y sobre todo a los de arriba, para conseguir un cambio de rumbo… el que sea

(...)  “En muchas comunidades de clase trabajadora, la gente se está preparando para votar a favor del Brexit no solo como una manera de decirle a la élite neoliberal que están hartos. También quieren incomodar a los trabajadores urbanos, liberales y con educación universitaria. Muchos de los que están involucrados sienten que esta es su primera decisión política efectiva”, ha escrito hace unos días Paul Mason –contrario al Brexit– en The Guardian.

Hay en Reino Unido, como en otros países europeos, una corriente antiestablishment que cuestiona los hechos asumidos por la clase dirigente, incluyo más allá de cuestiones ideológicas. El FMI, la OCDE, la OTAN y otros organismos internacionales han recomendado que el Reino Unido continúe en la UE. Pero también lo han hecho casi todos los dirigentes laboristas y sindicales, incluido Jeremy Corbyn o figuras de la izquierda como Owen Jones. (...)"                 (Iñigo Sáenz de Ugarte, 23/06/16)

"(...) No es una casualidad que Escocia e Irlanda del Norte, y por supuesto, las cosmopolitas Oxford, Cambridge y Londres hayan votado a favor de quedarse, mientras que “El Norte” inglés haya optado por el Brexit.

Sin embargo, la división no es tanto geográfica, nacional, ideológica ni cultural, sino más bien social. Los que han votado a favor de la salida son mayoritariamente los perdedores de la globalización. Individuos de más de 50 años de edad, sin estudios, del ámbito rural o clase obrera, y con unos ingresos bajos. Este conjunto de personas, sin conexión aparente más que su rechazo a las élites, han logrado una suerte de rebelión de las masas. 

Con este voto han conseguido sacudir los pilares del establishment. Tanto que han forzado la dimisión del hasta ahora primer ministro David Cameron, que había logrado una mayoría absoluta en las últimas elecciones. El mensaje de esta masa descontenta se podría interpretar de la siguiente manera: nos da igual lo que nos diga el gobierno y los expertos.

 A nosotros nos va (relativamente) mal, y estamos dispuestos a arriesgar que le vaya peor al país –sobre todo si también los de arriba sufren de una vez– mientras consigamos un cambio de rumbo… el que sea.

Lo significativo de este referéndum es que los que han pedido cambio no son los jóvenes radicales. La mayoría son personas de edad avanzada, tradicionalmente más conservadoras, con más que perder y reacias al cambio. ¿Cómo se explica esto? Hay dos posibles respuestas, no excluyentes. 

La primera es que la desigualdad en el Reino Unido ha llegado a tal punto que mucha gente mayor se ha quedado sin activos y por lo tanto tiene poco que perder. La segunda es que aunque tengan propiedad y ahorros estén atemorizados con los cambios y la incertidumbre que se les vienen encima.

 La globalización, las nuevas tecnologías, el mestizaje, la emergencia de China, el terrorismo… la lista es larga. Para ellos votar Brexit es un acto rebelde y romántico a la vez. Un deseo de volver al siglo XX donde todo era más fácil y predecible, y la libra esterlina compraba más que unas simples vacaciones en Benidorm.  (...)"                   (Miguel Otero Iglesias, eldiario.es, 25/06/16)

10.6.16

El Deutsche Bank, un riesgo sistémico, acusa al BCE de ser un riesgo sistémico... pues ya son dos

"David Folkerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank, cree que el BCE se ha embarcado en una política totalmente errónea. Unos tipos de interés muy bajos y el programa de estímulos o quantitative easing han desalentado a los países de la Eurozona a proseguir con las reformas estructurales. 

Ahora "los riesgos de nuevos cracs están por todas partes". El BCE y "sus errores se han convertido en la amenaza número para la existencia de la Eurozona", asegura Flokerts-Landau. (...)

El Banco Central Europeo ha reducido los tipos de interés al 0%, a la par "que se ha embarcado en un programa de compras masivas de deuda soberana de países de la Eurozona (QE). Pero los que venden esa deuda soberana al BCE no han invertido ni gastado ese dinero, lo han dejado en depósitos en sus bancos, y esos bancos a su vez lo han vuelto a depositar en el BCE", explica el economista alemán. 

Ahora una parte importante de la deuda soberana de los países de la Eurozona se coloca con tipos negativos, "no hay duda de que si todo esto no funciona para estimular el crecimiento y la inflación, el próximo paso será el conocido helicóptero del dinero. Los futuros estudiantes de historia monetaria estudiarán estos sucesos mientras sacuden sus cabezas con incredulidad", asegura Folkerts-Landau. 

Este experto explica en la revista económica de Deutsche Bank que estos errores de política monetaria han convertido al BCE en la mayor amenaza para la existencia de la Eurozona a largo plazo: "Esto parece contradictorio ya que el BCE aseguró 'estar listo para hacer cualquier cosa' por la supervivencia de la Eurozona. Pero intentando estimular el crecimiento y la inflación con menores tipos y comprando bonos, está acabando con los incentivos para las reformas estructurales".

Los riesgos están por todas partes

Este economista sostiene que ahora los riegos de que se produzcan nuevos cracs "están por todas partes".(...)

  los pobres están sufriendo mucho más que los ricos, que ven como sus carteras inmobiliarias en Berlín o Múnich disfrutan de un aumento de sus precios gracias a los bajos costes de financiación". 

Mirando al pasado, el BCE nunca debería haber asumido el papel de salvador de la Eurozona, asegura el economista del Deutsche Bank. Los gobiernos y sus reformas deberían haber sido los que tomasen el control de la situación. 

Ahora, "la prioridad es que se roma esta espiral negativa de confianza engendrada por una política ultra-laxa. El BCE debería considerar revertir su política de tipos negativos tan pronto como sea posible... esto sería un salvavidas para los ahorradores y los inversores verían señales positivas que indican un cambio".  (...) "                  (Vicente Nieves, El Economista, 08/06/16)

15.4.16

Un plan para salvar a Europa de la destrucción, con tres vías

"(...) Holland no puede con la hegemonía alemana que ha impuesto la austeridad desde el inicio de la crisis. 

"Lo que tenemos ahora [la austeridad] es una injusticia absoluta y podría destrozar la UE por completo", dice parafraseando la idea de Adam Smith de que una sociedad puede sobrevivir un tiempo con cierto nivel de injusticia, pero la injusticia absoluta la destruirá por completo.

 Este economista asegura sin embargo que aún se puede salvar el barco y él sabe cómo hacerlo: con bonos emitidos por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que no requieren crear nuevas instituciones y no cuentan en la deuda nacional .(...)

 "El gasto público sostiene al sector privado", afirma, y repasa por ejemplo cómo los hospitales públicos en realidad están construido por empresas privadas, igual que todo su equipamiento o los medicamentos que se utilizan. Inversión pública que genera ingresos privados que a su vez genera empleo y beneficios públicos a través de impuestos, como explicaba Keynes. 

También recurre a los estudios sobre psicología infantil de Melanie Klein sobre la "identificación proyectiva" y al libro de Friedrich Nietzsche The Genealogy of Morality para explicar que en "esta Europa en crisis Alemania por primera vez ha sido capaz de desplazar -es muy difícil negarlo- los horrores del holocausto". 

"Lo ha ido moviendo de la agenda y ha logrado hacer esta identificación proyectiva de que es virtuosa y la culpa de la crisis es del resto. Esto está relacionado con la palabra Schuld, que en alemán y neerlandés significa deuda y culpa". Como contaba Nietzsche en su libro, en la Edad Media, si un deudor no podía pagar a su acreedor, este le castigaba brutalmente por esa deuda-culpa. 

"Eso, de alguna forma, puede ser una descripción periodística actual de lo que Wolfgang Schäuble y Jeroen Dijsselbloem le hicieron a Syriza. No les interesaban las negociaciones. Dijsselbloem, que se supone que es un socialdemócrata, se negó a hablar de la modesta propuesta".  (...)

LA "MODESTA PROPUESTA"

Una modesta propuesta para resolver la crisis de la zona euro es un plan que firmó junto al exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis -y la colaboración de James K. Galbraith-, aunque como él mismo confiesa, ni "Yanis" ni él son modestos. 

Dentro del paquete de cuatro medidas que plantean, está su propuesta de impulsar la recuperación mediante eurobonos del BEI, a modo de remake europeo del New Deal de Franklin D. Roosevelt. Por su experiencia de asesor se ha dado cuenta de que muchos ministros de finanzas no saben que tienen esa posibilidad para pedir crédito y financiar áreas como la educación, sanidad, medio ambiente, regeneración urbana (lo cual puede significar cualquier cosa, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad urbana) y la tecnología sin que se les acumule en la deuda nacional. 

Cuando él se enteró de este detalle -porque se lo contó el propio director del BEI-, fue "como haber encontrado oro, pero sin tener que usarlo para respaldar una moneda o la recuperación europea. Pero no lo publicitaban. Los bancos centrales lo saben, pero si llega un gobierno radical o progresista, no le cuentan al ministro: "Oye, ¿sabes que si pides al BEI no te cuenta en la deuda nacional?  (...)

El New Deal a la europea es una idea que Holland defiende desde que en noviembre de 1993 publicó un informe encargado por Delors como base para su Libro Blanco para el Crecimiento, la Competitividad, y el Empleo. Con un equipo de 16 personas desarrollaró un plan para crear 12 millones de empleos -cuando entonces el paro registrado en la UE de 12 Estados miembro era de 17 millones-. Consistía en tres vías: 

"Primera, inversión social financiada por bonos que no cuentan para la deuda nacional; 
segunda, reducción de las horas de trabajo como un derecho ciudadano europeo; y 
tercera, empleo intensivo en el sector social, lo que significa más profesores y clases más pequeñas, más personal sanitario y menores listas de espera".

"Algunos alemanes me han preguntado: ¿y si cae el BEI? ¡Qué pregunta más idiota! No ha quebrado nunca desde 1958. ¿Qué más pruebas hacen falta? Tiene una calificación de triple A y más de dos tercios de todos los recursos de la Comisión".  (...)"                 (Gloria Rodríguez-Pina, Huff Post, 10/04/16)

11.4.16

La desesperación Draghi es comprensible: sabe que la política de dinero barato ya no tiene impacto, y pide a los gobiernos que aumenten el gasto, cosa que impide las normas del propio BCE... un circulo vicioso perfecto

"(...) me refiero al "cuándo" de otro colapso, el del sistema financiero, donde se acumulan varios riesgos importantes. El riesgo es tan evidente que el gobernador del BCE no habla de otra cosa.

Este peligro tiene dos caras: deflación y estancamiento. El riesgo de una disminución progresiva de la demanda, en especial de la inversión (ese es el primer efecto de la deflación), pero también de los salarios y las pensiones, y por tanto, del consumo, que lleve a una reducción de las perspectivas de recuperación económica. 

Eso es lo que está sucediendo en las principales locomotoras europeas que se están atascando, después de un larguisimo período de recesión (o de dos recesiones consecutivas), manteniendo siempre un alto nivel de desempleo.

 La desesperación Draghi es por tanto comprensible: sabe que reducir las tasas de interés produce resultados insignificantes, la política de dinero barato ya no tiene un impacto, y pide a los gobiernos que hagan lo que él no puede hacer, que aumenten el gasto ... pero los gobiernos no pueden aplicar políticas de expansión debido a las normas presupuestarias que, entre otras cosas, impone drásticamente el propio BCE. Es un círculo vicioso perfecto.  (...)

En Europa, el problema es aún más difícil. La austeridad empeoró la recesión, era su función, y también dio lugar a la deflación, que ni se esperaba ni se quería. Pero al mismo tiempo, aumento la deuda pública, que paso en la zona euro, desde la recesión de las subprime hasta la fecha (2008-2015), del 66% del PIB al 93% (también aumentó del 64% al 104% en los EE.UU., y en Japón del 176% al 237%). Y la deuda privada se disparó en la misma dirección.

 El crecimiento desmesurado de la deuda afecta aún más a la respuesta que los gobiernos deberían promover, la recuperación de la inversión, y conduce al peor de los errores, la venta de activos, es decir, la privatización.

Sin embargo, la respuesta de emergencia se está agotando, ya que ha dejado de tener efecto y Draghi lo sabe: ¿quién va a decidir una inversión, porque le ofrezcan una tasa de interés del 0,00% en vez del 0,01%? La inversión no realizada es la inversión que seguirá sin hacerse y, sin embargo, la inyección de liquidez del BCE tiene una implicación perversa que conoce perfectamente: el dinero no entra en la producción y, por tanto, va a los mercados financieros, eleva el valor de las acciones (lo que tiene un efecto riqueza que exacerba la desigualdad social, ya que son los de arriba los que tienen los activos financieros, no los de abajo) y por lo tanto inflán una nueva burbuja. Pero cada burbuja es una crisis, es ley de la vida. (...)"        (Francisco Louça, Sin Permiso, 27/03/16)

30.3.16

¿Estamos entrando en un estancamiento a largo plazo? Causado por Alemania, en Europa

"(...) Summers advierte sobre “un estancamiento secular”.  En otras palabras, el crecimiento anémico nos acompañará durante mucho tiempo.  

Sus avisos se basaban en el hecho de que no existe una verdadera acción política para crear estímulos y que “en un mundo que está a apenas un gran shock de una recesión global, muy poco fue decidido sobre  como estimular la demanda.

 Los banqueros centrales comunicaron el sentimiento de que poco más pueden hacer para fortalecer el crecimiento o incrementar la inflación”.

Summers comentaba así la última reunión de Ministros de Finanzas del G20 (Feb.26), donde no pudieron ponerse de acuerdo sobre ninguna acción concluyendo con una declaración que “los mercados se están preocupando demasiado”. (...)

El rígido ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, hizo bloquear la propuesta para el estímulo de las reformas, defendida por el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, insistiendo en que ahora es el momento sólo para las reformas estructurales y no para una política fiscal y monetaria de estímulo. El caso de Grecia estaba presente en la mente de todos. (...)

 Alemania no puede ignorar que no es una receta para el futuro eso de  seguir siendo una isla de prosperidad en una región que les proporciona un superávit constante en su balanza comercial y una fuente permanente de ingresos de coste inferior que pedir dinero prestado por su diferencial positivo con otros países europeos.

Si la zona euro continúa con una índice de crecimiento anémico y una muy baja tasa de inflación, el estancamiento se asentará por un largo tiempo. Es fácil predicar reformas económicas, pero de acuerdo con la Unión Europea, Estados Unidos, China, los BRICS, y todos los demás, Alemania debería utilizar su superávit al menos para invertir en costos estructurales, como infraestructuras, para así impulsar el crecimiento.

En cambio, el Gobierno alemán mantiene firmemente sus beneficios y considera que su destino no tiene nada que ver con el de los otros. Está lista para empujar a la Unión Europea para desembolsar 6.000 millones de euros a Turquía para mantener a los refugiados fuera hasta a volver a abrir la puerta a admisión, algo hasta ahora rechazado por la población alemana.

La brecha Norte-Sur de Europa no es sólo el resultado de la falta de disciplina del Sur: es también el resultado de que el mayor país europeo,  cada vez más mira sólo a sus intereses inmediatos.

La visión de Summers parece cada vez más realista. (...)

El comercio, un indicador económico vital, ha estado estancado durante los últimos cinco años. Todo esto forma  un conjunto de datos sin precedentes.

El debate sobre las reformas estructurales en comparación con los estímulos económicos y financieros parece un callejón sin salida, que está paralizando la comunidad internacional. ¿Qué pasa si “el principal choque producido por una recesión global” proviene ahora de la parálisis europea? Estamos entrando en la cuarta revolución industrial, aquella en la que los robots sustituirán a los trabajadores.

Según el último libro de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial de Davos, en una década los robots representarán el 52% de la producción industrial, por encima de su actual 12%. Esto aumentará la concentración de la riqueza y la desigualdad social.

El debate sobre nuestro futuro simplemente no existe en los círculos políticos.  Lo que ahora discutimos es sobre las cuentas de ahorro…"              (Roberto SavioALAI, América Latina en Movimiento, en Attac España, 25/03/16)

9.3.16

“20 años, sano, deportista, no bebo alcohol. Vendo mi riñón.”

"En Letonia un riñón vale 6.000 euros. Los efectos de las crisis económica en el país báltico fueron mucho más dramáticos que en el sur de Europa. Tras pedir un rescate de 7.500 millones e ingresar en la Eurozona, la devaluación interna disparó la compraventa de órganos de personas jóvenes  (...) 

“20 años, sano, deportista, no bebo alcohol. Vendo mi riñón.” Éste es el texto de uno de los anuncios en Internet consultados por periodistas del diario letón Diena para un reportaje publicado el pasado 17 de febrero. No es el único de este tipo. 

Los anuncios vienen acompañados de una dirección de correo electrónico o un número de teléfono. Los periodistas de Diena decidieron contestar a varios de estos anuncios haciéndose pasar por un potencial comprador, una mujer de 25 años llamada Sarah, cuya madre hospitalizada requería urgentemente un trasplante de riñón.

Según el relato del periódico, en menos de un día recibieron la primera respuesta: una adolescente de 19 años dispuesta a donar su órgano a cambio de una suma de entre 15.000 y 20.000 euros. Los periodistas, haciéndose pasar por Sarah, le contestaron que, después de trabajar varios años en Noruega, disponía de la cantidad y estaba dispuesta a pagarla. 

En el intercambio de correos la joven ofrece más información sobre su vida privada: está casada, reside en las afueras de Riga, le preocupa el procedimiento y si la operación la llevarán a cabo en Letonia. Los periodistas, haciéndose pasar por Sarah, la tranquilizan: el trasplante lo realizarán médicos profesionales en el hospital universitario Pauls Stradiņš (PSCUH). La mujer se compromete a un encuentro personal para acudir juntos a los análisis previos la operación.

Otro potencial vendedor, un joven de 20 años que también vive en las afueras de la capital, es el siguiente en contestar. Tras un rápido intercambio de correos, acepta el mismo precio y envía su número de teléfono para concretar una cita. El tercero en responder es un adulto que actualmente reside en el extranjero y que se contenta con una cantidad inferior de dinero: unos 6.000 euros.

Los periodistas de Diena organizan un encuentro con el joven de veinte años en un café próximo a la estación central de trenes. Nervioso y visiblemente agitado, confiesa que utiliza el nombre de otra persona por motivos de seguridad y afirma que no tiene miedo a la operación. Tras un breve diálogo, los periodistas deciden finalmente poner fin a la reunión y al reportaje e informar a la Policía para que investigue los hechos.

 A diferencia de otros países, el código penal de Letonia, explican los periodistas de Diena, no contempla castigos para quienes tienen la intención de vender de sus órganos, aunque sí para los médicos que se presten a la operación –con penas de hasta siete años de prisión y la prohibición de trabajar por un período de cinco años– y para los intermediarios en la venta.

El reportaje termina con las declaraciones del jefe del departamento de trasplantes de riñón del PSCUH, Jānis Bicāns. “Muchos vienen aquí al departamento. Si en los medios aparece la noticia de que faltan donantes de órganos, aparecen quienes los quieren vender. Por supuesto, los rechazamos.” 

Bicāns sólo puede hablar de lo que ocurre en el hospital. Fuera de él, añade, es imposible saber si este tipo de transacciones se llevan finalmente a cabo. Los motivos alegados por los donantes contactados por Diena iban desde cubrir deudas hasta conseguir el capital necesario para poner en marcha un negocio propio. (...)

En un texto para la revista Forbes, el analista Mark Adomanis recordaba hace unos meses que las repúblicas bálticas han perdido en conjunto un 22% de su población desde 1990. En el caso de Letonia, ese porcentaje asciende hasta el 25,5%, principalmente debido a la emigración y la baja natalidad, lo que en el futuro podría hacer tambalear su sistema de pensiones.

 La entrada del país en la Unión Europea no frenó esta hemorragia demográfica, de la que apenas existen equivalentes en el mundo: en 2013 hasta un 10% de la población había abandonado el país desde 2004, el año en que Letonia entró en la UE.

Hudson y Sommers describen gráficamente este proceso como una “eutanasia” y concluyen que el modelo letón sólo puede “funcionar” si se aplica “a un país pequeño dispuesto a llevarlo a cabo y capaz de permitir que emigre al menos un 10% de su población, comenzando por los titulados, los más aptos y los que tienen un mayor conocimiento de idiomas”. 

Las tres condiciones restantes son “una demografía segura para gantizar el desplome de las tasas de formación de familias, matrimonios y nacimientos”, “una población dividida étnicamente que permite a los políticos jugar la carta étnica para distraer a la población de los problemas económicos” y “una población despolitizada dispuesta a ceder la protesta después de un breve período de tiempo”. (...)"          (Àngel Ferrero  , Sin Permiso, 21/02/2016)

7.3.16

La bomba de las quiebras energéticas hará tambalear a la banca europea... con una exposición total de 223.100 millones de dólares al sector energético

"En un informe, J.P. Morgan advertía que en un escenario de extremo pesimismo, donde el barril de crudo permanece anclado en poco más de 25 dólares durante dos años, el número de quiebras dentro del sector energético podría dispararse en un 60%. 

Dicho esto, en estos momentos, los analistas del banco estadounidense estiman que con el petróleo cerca de los 35 dólares, los impagos dentro de las compañías energéticas, especialmente aquellas con deuda de alto riesgo o especulativa podrían subir un 6% este año.

Dadas las circunstancias, la banca estadounidense ya se ha puesto manos a la obra para atajar esta situación. Durante la presentación de resultados correspondiente al cuarto trimestre fiscal de 2015, buena parte de las entidades incrementaron sus provisiones para enfrentar posibles pérdidas relacionadas con los préstamos y créditos concedidos a compañías energéticas.

 Así Citi añadió 300 millones de dólares, Bank of America sumó 75 millones de dólares a su colchón para enfrentar prestamos en mora y Wells Fargo añadió alrededor de 90 millones de dólares. 

"Aunque la magnitud de estas provisiones no es elevada, la continua debilidad en los precios del crudo puede resultar en pérdidas mayores a las estimadas en la actualidad", explicaba Kian Abouhossein, analista de banca para J.P. Morgan. 

De hecho, la entidad capitaneada por Jamie Dimon reveló la semana pasada que la exposición total de J.P. Morgan al sector energético asciende hasta los 44.000 millones de dólares, de los que 19.000 millones de dólares, o el 43%, corresponde a activos de grado especulativo. De momento, el banco ha incrementado sus reservas para enfrentar posibles sustos en 815 millones de dólares y espera sumar otros 500 millones en el actual trimestre en curso. 

En su documento, Abouhossein también adapta su modelo al mercado europeo, donde dos años con el crudo en los 25 dólares podría incrementar el número de quiebras relacionadas con la energía en un 40%.

 Obviamente, bajo este escenario, los bancos europeos más afectados serían el DNB, con una exposición de alto riesgo en el sector energético valorada en aproximadamente 10.100 millones de dólares, ABN AMRO, con 3.400 millones de dólares y Standard Chartered con 8.600 millones de dólares. 

Bancos franceses como Société Générale, no correrían riesgos de capital pero "podrían tener que recortar su dividendo si este escenario se materializase", advierten desde J.P. Morgan. La gran banca europea cuanta con una exposición total de 223.100 millones de dólares al sector energético, de los cuales 66.600 millones de dólares están expuestos a activos de grado especulativo."                 (Jose Luis de Haro (Nueva York) , El Economista, 2/03/2016)

3.3.16

Varoufakis: España está siendo gobernada por un tal mister Thomas Wieser, jefe del Grupo de Trabajo del Eurogrupo. Tiene mucho más poder que Mariano Rajoy

"(...) Con esa estructura económica prefijada, ¿es posible una democracia real en la Unión Europea? 

Es una cuestión crucial, porque tenemos Estados democráticos. España es un Estado democrático, tienes elecciones, tienes un Gobierno que necesita el 51% de la representación parlamentaria. 

Lo mismo en Grecia, en Alemania, en Francia... El problema es que las decisiones importantes no se están tomando en estos contextos de naciones democráticas, se cambian a otra esfera, a Bruselas y a Frankfurt, principalmente. Todas las decisiones importantes, todas y cada una de ellas, se toman allí. 

Allí tienes a nuestros representantes sentados alrededor de una mesa, pero en una situación en la que ellos no son capaces de implementar los mandatos que sus pueblos les ordenaron implementar allí. 

Así que tienes comités en la sombra, burócratas, tecnócratas, etc. que están trabajando entre bambalinas preparando todas las decisiones que son servidas a nuestros representantes electos, que tienen poco margen para maniobrar.

 La mayoría de ellos ni siquiera tiene interés en enfrentarse a este terrible proceso. Y, al final, todos están de acuerdo en algo que no están de acuerdo, vuelven a España, vuelven a Grecia y dicen: "No estábamos de acuerdo, pero qué podríamos hacer si perdimos la votación...". Todos perdieron la votación.

Así es que tenemos un cuerpo de toma de decisiones que no está respondiendo ante nadie, porque cada uno de ellos dice “esto es una decisión terrible, pero qué vamos a hacer, esto es Europa”.

 Al final, tienes una Europa que está gobernada por una banda de burócratas en la sombra, de los que ni siquiera conoces el nombre. No sabes que España está siendo gobernada por un tal mister Thomas Wieser, jefe del Grupo de Trabajo del Eurogrupo.

 Tiene mucho más poder que Mariano Rajoy o Luis de Guindos. Y no tiene rostro. 

Y él y toda esta gente –Thomas es sólo uno de ellos– siguen implementando políticas fallidas, pero nunca son despedidos por nadie porque nadie puede echarles. Cuando tus dirigentes no pueden ser despedidos por ti o por tus representantes electos, entonces ya no vives en una democracia.

Así que esto no puede ser reformado. Tiene que ser cambiado drásticamente, pero es importante para ir a la línea de salida de este profundo proceso de refundación, que estabilicemos Europa. De momento Europa se está desintegrando. Por eso necesitamos un movimiento popular y democrático en toda Europa.

 Eso es lo que empezamos a hacer en Berlín, al comenzar el Diem25, lo que estamos haciendo en Madrid y lo que vamos a seguir haciendo, y, si todo va bien, puede que consigamos un rayito de esperanza y de éxito. Porque si nosotros fracasamos, Europa fracasa.

¿Por qué diez años? ¿Qué alianzas se tienen que tejer en ese plazo? 

Europa se está quedando sin tiempo. No sé cuántos años nos quedan. La UE, que fue construida como un cártel y ha desarrollado una forma de moneda, el euro, y que está intentando sobrevivir mediante austeridad y políticas fallidas, está colapsando a nuestro alrededor. 

¿Va a llevar uno, dos, tres, cuatro años? ¿Podías imaginar hace un año que se volverían a levantar fronteras entre Francia, Italia, Austria, Alemania, etcétera? Es muy difícil de predecir, igual que el colapso de la URSS: sabíamos que iba a producirse porque no era sostenible pero era muy difícil predecir cuánto tiempo pasaría. Lo que decidimos hacer es decir “tenemos como mucho diez años”.

 Diez es un bonito número redondo. Es arbitrario, sin duda, pero no puedo imaginar que esto vaya a durar mucho más de diez años. Quizá tenemos dos o tres años, pero vamos a ponernos por lo menos ese horizonte de 2025.

 2015 fue un año importante, con la primavera de Atenas, con la crisis de los refugiados, con el espectacular fracaso de la UE de cumplir con las expectativas de los europeos. Así que, proyectémonos entre 2015 y 2025, diez años, y digamos “éste es nuestro periodo, ésta es la oportunidad de nuestra generación para parar la caída al abismo”. Tenemos que hacerlo.

¿Por qué compara la situación actual con la de la Europa de los años 30? 

Desafortunadamente, las semejanzas son muy fuertes. Piensa en ello. En los años 20 tuvimos un periodo de mucho crecimiento, los “felices años 20” –‘ragtime’ en los Estados Unidos–, que se basaba en la creación de una moneda común, uniendo muy distintas economías, hacia una moneda común basada en el patrón oro con tipos de cambio fijos. 

Eso creó un flujo masivo de capital, de dinero, de los países prósperos hacia los países deficitarios, que creó una apariencia de crecimiento y los mercados bursátiles evolucionaron, se acuñó dinero privado, se creó esa ilusión de un nuevo paradigma. 

Esto colapsó en 1929, con la implosión de Wall Street. Cuando creamos el euro, es como si estuviéramos copiando el patrón oro, era exactamente el mismo modelo, el modelo fallido de los años 20 se replicó en el corazón de Europa. Inmediatamente después de eso, hubo un tsunami de capital que llegó a España, empujando los precios de las casas hacia arriba, dando a España, Portugal, Grecia, Irlanda una falsa ilusión de crecimiento. Y luego vino el colapso. Nuestro 1929 ocurrió en 2008. Y poco después de eso, la moneda común de nuestra era, el euro empezó a fragmentarse, y esa es la historia. Y ahora Europa está fragmentándose igual que en los años 30.

Igual que en los años 30 hay un aumento de la xenofobia, del racismo, nuevos muros, nuevas divisiones en las mentes y los corazones, entre nuestros pueblos y en el interior de nuestros pueblos. 

Si no lo paramos, como se intentó sin éxito en los años 30, empezando aquí en España con las Brigadas Internacionales; si no tenemos brigadas internacionales paneuropeas y democráticas en Alemania, Finlandia, Eslovaquia, Grecia, España, vamos hacia una repetición de la historia no como una farsa –como dijo Marx–, sino como una distopía.   (...)"              

(Entrevista a Yanis Varoufakis, economista y exministro de Finanzas de Grecia, 

2.3.16

El euro no resistirá otra crisis bancaria... si se hunde cualquier banco, griego o alemán, se llevará al euro con él

"Al final, no fue exactamente otro 2008. No hubo colas en los bancos de Hanover o Dusseldorf para retirar los ahorros de toda una vida ni momento Lehman con banqueros molestos y desconcertados de patitas en las calles de Frankfurt.

Aun así, el tambaleo del sistema bancario alemán de este mes, centrado en especial en la estabilidad del poderoso Deutsche Bank, no deja de ser preocupante para la eurozona. Ahora parece que a la moneda única le costaría mucho sobrevivir a otra crisis bancaria.

No es porque el banco central no haya dado un paso al frente. No se puede dudar de que Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, imprimiría todos los euros posibles para rescatar a los bancos si tuviera que hacerlo. Pero la política no lo permitiría.

A los bancos griegos se les dejó hundirse hace un año y si el BCE rescatase a los bancos franceses y alemanes, y dejara los cajeros de Atenas apagados mientras mantiene encendidos los de Berlín, el contraste sería demasiado doloroso como para ignorarlo. Si se hunde cualquier banco, se lleva detrás el euro.(...)

Ha sido un mes nefasto para los accionistas de Deutsche Bank y de casi todos los grandes prestamistas de la eurozona. La semana pasada, las acciones del Deutsche se precipitaron al vacío. De más de 20 euros hace un mes, se hundieron hasta poco más de 13 euros. El precio de sus bonos convertibles cayó a su mínimo histórico y el coste de sus canjes de impago crediticio subió cuando algunos en el mercado parecían querer apostar contra su supervivencia.

La situación empeoró hasta el punto de que sacaron a su consejero delegado, John Cryan, para tranquilizar diciendo que el banco es "fuerte como una roca", la clase de declaración pensada a propósito para poner a todos nerviosos. La masacre fue aun peor en el sistema bancario italiano, siempre frágil en los mejores momentos, y hacia finales de semana empezó a propagarse a Francia también. No fue exactamente una repetición de 2008 pero demasiado similar como para guardar la calma.

Los motivos del nerviosismo no son difíciles de averiguar. Lo que aprendimos de 2008 es que el sistema financiero está interconectado y que las pérdidas en un mercado pueden surgir fácilmente en otro lado.  (...)

Para empeorarlo todo, las economías continúan deprimidas y el BCE ha impuesto tipos negativos por todo el continente, lo que dificulta mucho que los bancos ganen algún margen de la diferencia entre depósitos y préstamos. Ante ese telón de fondo, es fácil entender por qué los agentes, que saben cómo funciona esto mejor que casi todos, hayan empezado a fijarse en los bancos.

 Si hay alguno en verdaderos apuros lo sabremos en las próximas semanas y meses. Podría perfectamente ser pánico por nada o tal vez haya problemas auténticos en adelante.

La verdadera cuestión es qué ocurrirá después.  (...)

Cuando Mario Draghi dijo que haría "lo que hiciese falta" para rescatar el euro, sin duda incluía un rescate si fuera necesario.

Pero esperen un momento. Si nos paramos a pensar en la política, todo se complica mucho. En lo más crítico del enfrentamiento entre el Gobierno radical de Syriza y el resto de la eurozona, el año pasado, el sistema bancario griego se paralizó del todo. Se introdujeron controles de capital y la cantidad diaria que un griego cualquiera podía retirar del banco se limitó mucho. 

Casi lo mismo ocurrió en Chipre. Resultaría muy raro que se rescatara a los bancos alemanes y se mantuvieran los cajeros abiertos cuando no se hizo con los griegos. Quedaría patente de la manera más dramática posible que la eurozona responde a los intereses de Alemania y nadie más.

Peor aun, haría saltar las normas sobre los índices de deuda/PIB. Volvamos a hablar de Alemania. Tiene una deuda nacional del 71% del PIB, relativamente modesta frente a los estándares globales de hoy en día, pero si Berlín tuviese que rescatar a sus bancos y especialmente al poderoso Deutsche, se añadirían diez, veinte o incluso treinta puntos al índice. 

Alemania se ha pasado los últimos años dando lecciones a todos en la zona sobre la necesidad de austeridad y de atenerse a las reglas. No puede hacer caso omiso, salvo que quiera persuadir a todos en España, Irlanda e Italia de que no hacía falta cumplir las normas.

Si un banco alemán tuviese graves problemas, cuesta ver cómo Berlín podría rescatarlo (no financiera sino políticamente). Contra eso, es difícil pensar que a un banco importante se le permita quebrar y desde luego no a un gran banco alemán, de importancia sistemática para toda la zona. 

Sumiría a Alemania en una recesión y, al ser la única parte del continente que crece, se llevaría al resto de Europa con ella. Al final, lo único que puede hacerse es confiar en que los directivos de los grandes bancos de la eurozona los gestionen con sensatez y no asuman riesgos. De lo contrario, será imposible rescatarlos, al menos no sin infligir un daño irreparable a la moneda única."                (Mattew Lynn, El Economista, en Jaque al neoliberalismo, 22/02/16)

26.2.16

Los bancos alemanes destinaron un BILLÓN de euros a productos tóxicos (hipotecas subprime norteamericanas, y ladrillo mediterráneo)... de ahí su agujero, de ahí su saqueo griego y español

"El papel de Alemania en el euro constituye una dolorosa paradoja sobre las apariencias engañosas. Desde la cúspide de la eurozona, la canciller Angela Merkel ha fabricado un discurso que enfrenta a deudores malgastadores, ge­neralmente los del Sur, con acreedores austeros, los propios alemanes y, en general, los del Norte.

Pero ¿realmente han sido así las cosas? Hasta el nacimiento del euro, el balance de las relaciones comerciales y de servicios de Alemania con el mundo era muy negativo, en gran parte debido al coste de su reunificación, desde 1989. 

Con el euro, al iniciarse el siglo XXI, las cosas cambiaron radicalmente y donde había déficit pasó a a haber superávit, con el excedente exportador multiplicándose por dos. (...)

 Hasta aquí una historia de éxito indiscutible, aunque ya se sabe que la apuesta por las exportaciones siempre implica sacrificios internos y subvenciones a los que venden fuera. Las clases medias y los trabajadores alemanes renunciaban, sin saberlo, a una parte de su consumo, y además, junto con las empresas, ahorraban depositando el dinero en sus bancos. 

¿Y qué hicieron estos? Pues destinar la mayor parte a operaciones en el exterior, desde créditos a otros bancos, por ejemplo los españoles que a su vez financiaban alegres hipotecas, hasta la compra de productos especulativos o tóxicos, las subprime, a la banca norteamericana. Por esa vía salieron de Alemania casi un billón de euros, de los que sólo una pequeña parte se destinó a inversión productiva.

Al final llega la crisis y una parte enorme de ese dinero se evapora, se pierde. Los cálculos más conservadores estiman que en el 2012 la pérdida alcanzaba un 20% del total, es decir una cifra de escalofrío, 400.000 millones. Un coste muy superior al de la crisis griega o irlandesa, pagado por los ahorradores alemanes a consecuencia de la venalidad de sus banqueros, el primero el Deustche Bank. 

¿Son los alemanes los únicos afectados? Entre el 2007 y el 2008, los bancos alemanes perdieron el 11% de todos los créditos subprime que había en el mundo y que tenían en sus balances. Y, para hacer frente a esa catástrofe, con el respaldo del BCE, que en el 2009 les dio la orden, comenzaron a reducir su exposición de crédito en el exterior.

A partir de ese momento, los bancos alemanes y también los franceses, cancelaron créditos o no los renovaron. Redujeron su crédito al sur de la eurozona un 42%. Esa fue la mecha que encendió al crisis de la deuda del 2010, primero en Grecia, luego en Irlanda, después en España e Italia. Y no unos supuestos mercados repentinamente conscientes de que había gobiernos endeu­dados."                 (Un relato alternativo de la crisis del euro, Manel Pèrez,  La Vanguardia, en Caffe Reggio, 24/02/16)

25.2.16

Para caer en otra Gran Recesión necesitamos otro Lehman. Los dos eventos más probables son una crisis bancaria en China o en Europa... el Deutsche Bank

"Los precios de las Bolsas y los activos con riesgo comienzan a reflejar el temor de los inversores a una nueva recesión. (...)

Para caer en otra Gran Recesión necesitamos otro Lehman. Pero, como nos enseñó el maestro Minsky, el fenómeno financiero es impredecible. Los dos eventos más probables son una crisis bancaria en China o en Europa. (...)

China tiene que gestionar su crisis bancaria pero cuenta con 3,2 billones de dólares en reservas para hacerlo sin necesidad de un rescate del FMI y un ajuste fiscal duro. Aun así, el crecimiento chino estará débil por un tiempo. La demanda de importaciones china se ha frenado en seco y tiene fuerte impacto sobre el comercio mundial, especialmente sobre sus vecinos asiáticos. (...)

Deustche Bank tiene el triple de pasivos que Lehman, necesita capital y es improbable que sea privado. Deutsche tiene acceso ilimitado al BCE, Lehman no tenía acceso a la Fed y murió por asfixia de liquidez.  (...)

La crisis de Deutsche confirma el fracaso de supervisión de la Bafin alemana y también del BCE, cuyos test de estrés no son fiables. Europa debería aprovechar para sanear y recapitalizar su sistema bancario y comenzar un plan ordenado de reestructuración de deudas como el Plan Brady en 1987.

China crecía al 10% y ha podido resistir el impacto de la crisis. Grecia sigue en recesión, Portugal está entrando de nuevo, Italia crece al 0,1% trimestral, Francia un 0,2%, Alemania un 0,3% y el impacto les meterá en recesión. En España las exportaciones y la inversión empresarial ya se han frenado en seco y el consumo pierde intensidad pero es resilente. (...)

Europa necesita un plan de inversión pública contundente o todo es susceptible de empeorar."                    ( , El País ,18 FEB 2016)

22.2.16

Europa se desintegra bajo la mirada indiferente de sus ciudadanos

"Todos somos testigos de la lenta agonía del sueño de la integración europea, sin una sola manifestación en cualquier lugar, entre sus 508 millones de ciudadanos. Está claro que las instituciones europeas atraviesan una crisis existencial. Sin embargo, el debate se ha limitado al nivel intergubernamental.

Eso demuestra claramente que los ciudadanos europeos no se sienten relacionados con Bruselas. (...)

Ha sido un in crescendo de la crisis. Primero la división Norte-Sur, con un norte que no quería rescatar el sur y que ha convertido la austeridad en un tabú monolítico, con Alemania como líder inflexible. Grecia fue el lugar elegido para entrar en conflicto y ganar, incluso si su presupuesto era sólo el 4% de la Unión Europea.

El frente de la disciplina fiscal y la austeridad fácilmente rebasaron a aquellos que abogaban por el desarrollo y el crecimiento como una prioridad. Pero había alienar a muchos de los ciudadanos atrapados en la lucha.

Entonces viene la división este-oeste. Es claro que los países que estaban bajo la Unión Soviética ingresaron a la UE por razones puramente económicas y no por identificarse con los llamados valores europeos, la base de los tratados constitutivos. La solidaridad no sólo fue ignorada, sino activamente rechazada, primero respecto a Grecia y ahora con los refugiados.

Dos países, primero Hungría y luego Polonia, rechazan explícitamente "el modelo y los valores europeos", el primero para defender un modelo autocrático de gobierno y el segundo los valores cristianos, haciendo caso omiso de todas las declaraciones de Bruselas.

Al mismo tiempo, apareció otro asunto de mal agüero. El primer ministro británico David Cameron amenazó con que si no obtenía condiciones especiales , salía de la Unión Europea. En Davos, dijo explícitamente que el Reino Unido está en la UE debido al mercado, pero rechaza todo lo demás, sobre todo una posible mayor integración, tal como se indica en los tratados de la UE. (...)

Por lo tanto, sea lo que sea que Londres obtenga, será un punto de referencia para todo el mundo. Es revelador que en el Reino Unido, la campaña pro europea está dirigida por el sector financiero y económico y no hay ningún movimiento ciudadano.

Todo esto ocurre en un marco de estancamiento económico, que incluso las inyecciones financieras sin precedentes del BCE no han sido capaces de aliviar. La lista de los países con problemas no incluye sólo a países del Sur. Líderes de la inflexibilidad fiscal, como Holanda y Finlandia, enfrentan serias dificultades.

 Alemania el único país que lo está haciendo muy bien, goza de una balanza comercial positiva con el resto de Europa, tiene una tasa mucho más baja de interés debido a sus mejores desempeños. Se ha calculado que más de la mitad de su presupuesto positivo proviene de sus relaciones asimétricas con el resto de Europa.

Sin embargo, Alemania se ha negado obstinadamente a utilizar parte de esos ingresos para crear cualquier convenio para socializar sus activos, como un Fondo Europeo para rescatar a los países, o cualquier otra propuesta de ese tipo. No es un brillante ejemplo de solidaridad...

Tal como dijo su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no vamos a dar a nuestros sudados logros para los que no trabajan duro como nosotros ... Por último, la crisis de los refugiados ha sido el último golpe a una institución que ya estaba respirando con gran esfuerzo.  (...)

Austria ha pedido excluir a Grecia del acuerdo de Schengen y desplazar las fronteras europeas “más al norte”. En este capítulo se está concluyendo por la iniciativa alemana de introducir nuevamente el control fronterizo nacional por un período de dos años. El año pasado, hubo 56 millones de camiones cruzando entre los países y cada día las fronteras son atravesadas por 1,7 millones de personas.

La eliminación del acuerdo de Schengen de libre circulación de los europeos, sería una señal de alcance muy vasto. Pero lo más importante, hay que observar con cuidado el cambio político que se aproxima, con partidos anti europeos y xenófobos en la cresta de la ola del miedo e inseguridad que vive Europa.  (...)

Sus metas son muy simples: capar el apoyo de los desempleados, los subempleados, los jubilados, todos los que tienen la vida precaria, los que sienten que han sido puestos de lado por el sistema político y con el sueño de un ayer glorioso, que fue robado por los forasteros. Si esto está funcionando en EE.UU. con Donald Trump, aquí funcionará mejor todavía...

Por lo tanto, no cabe duda de que en este momento, un referéndum por Europa nunca se impondría entre ciudadanos que no se sienten que esta es su Europa, lo que es un problema grave para una sociedad democrática.

¿Sobrevivirá la Unión Europea? Probablemente, pero será más una especie de mercado común de las finanzas y los negocios, que un proyecto de ciudadanía. Y va a acelerar la reducción del poder de Europa en el mundo, con la consecuente pérdida de la identidad europea, que una vez fue el proyecto más revolucionario de la historia moderna. (...)"      (Roberto Savio, Alainet, en Jaque al neocapitalismo, 06/02/16)

19.2.16

¿Los refugiados salvarán a Europa? Al forzar a Alemania a elegir una política económica expansiva para salir del atolladero

"Europa ya no se parece a lo que era. Acechada por varias crisis camina al filo del despeñadero. Su pérdida de eficacia para abordar los retos que afronta, la falta de respuestas ancladas en los valores y principios sobre los que se sustentaba y la erosión de legitimidad del proyecto comunitario a ojos de los ciudadanos deberían hacer saltar todas la alarmas. (...)

De nuevo es el sistema financiero, como ya lo hiciera Lehman Brothers, quien pone en riesgo una economía que languidece y lastrada por enormes bolsas de deuda pública generadas durante la Gran Recesión. 
En el ojo del huracán el mismo grave problema: el circulo vicioso entre deuda privada y deuda pública al que no se ha conseguido poner un corta fuegos. Por eso la solvencia del mismísimo Deutsche Bank y la banca italiana pueden poner en jaque a toda la economía europea.

El circulo vicioso entre deuda privada y pública se agravó por un diseño institucional de la unión monetaria incompleto que se ha mostrado incapaz de hacer frente a shocks asimétricos. 
Un diseño del euro con un pobre presupuesto europeo de un 1% del PIB, sin estabilizadores automáticos, sin convergencia social ni fiscal y sin una Reserva Federal que protegiera la deuda soberana con un mandato dual (inflación y empleo).

Una dinámica intergubernamental liderada por Alemania y una aplastante mayoría conservadora en las instituciones europeas recetó ajuste fiscal (sangre sudor y lágrimas) para salir del hoyo.
 Para aplicarse, una maraña de normas y coordinación europea que ejerce un control de hierro sobre los presupuestos públicos nacionales y que funciona como una verdadera chaqueta de fuerza con importantes consecuencias sobre el desarrollo de la democracia.

El resultado es de sobra conocido. Una economía con un crecimiento anémico (estancamiento secular). Unas desigualdades sociales desgarradoras e insoportables. Un empobrecimiento generalizado de las clases medias. Una brecha generacional que se agrava . 
Y una divergencia socioeconómica que ha devenido en divergencia política entre el norte y el sur de Europa. Unas diferencias que empiezan a dibujar sociedades marcadamente contrapuestas en el continente. (...)

Es absolutamente imprescindible impulsar la demanda interna para tener un sólido crecimiento que permita resolver los problemas de paro y desigualdad generados estos años. (...)

Son necesarios estabilizadores automáticos europeos, en este sentido hay que seguir con mucha atención la propuesta de Pier Carlo Padoan, ministro de economía italiano, para instaurar un seguro de desempleo europeo. Relajar el ritmo de consolidación fiscal en los países con dificultades como España. Y hablar de una vez del elefante en la habitación, la deuda, para afrontar una reestructuración en Grecia.

Pero eso no es todo. Los países que con un gran superávit comercial y mucha capacidad fiscal están haciendo una política férrea de estabilidad presupuestaria son hoy la fuente de uno de los mayores desequilibrios macroeconómicos de Europa. Véase Alemania. Necesitamos como el agua que bebemos que usen ese margen para estimular la demanda.
Y es aquí donde entra la crisis de los refugiados.
 Sí, la crisis de los refugiados. ¿Por qué? Porque la llegada de más de un millón de personas durante el 2015 a Europa, básicamente a Alemania, puede acabar forzando al motor económico de Europa a hacer la política fiscal expansiva que el conjunto de la Zona Euro necesita para salir del atolladero. Los refugiados como solución a nuestra crisis económica. Y eso sí que es una sonrisa del destino." (Javier López, Euroblog)

11.2.16

El hundimiento de la Unión Europea será pasito a pasito

"(....) es poco probable que este año sea el de la precipitación de la deconstrucción europea. En primer lugar, 2016 es un año pre-electoral. Ni Angela Merkel ni François Hollande tomarán decisiones fundamentales un año antes de sus elecciones generales y presidenciales, respectivamente.

 El referéndum británico tendrá lugar, como pronto, durante el segundo semestre de 2016, así que el año que empezó con titulares catastróficos sobre el futuro de la Unión será más bien un año de impasse. 

Por otro lado, una deconstrucción de la Unión seguiría un método parecido al de la construcción europea. El método Monnet, según el cual pequeños avances en la integración hacen que no haya vuelta atrás al tejer una unión cada vez más estrecha, sería remplazado por una deconstrucción también paulatina. 

Cada vez tenemos más muestras que muchos países de la Unión abogan hoy por una deconstrucción à la Monnet.

No se trata de finiquitar el proyecto de la UE de un plumazo sino más bien de seguir el “método JAI” de deconstrucción, según el cual pequeños pasos van reduciendo Europa a su mínima expresión: en vez de 6 meses de restablecimiento extraordinario de las fronteras de la Unión, los ministros de Justicia y Asuntos Interiores deciden ampliar las trabas a Schengen hasta dos años. 

En vez de potenciar el control común de las fronteras, el “método JAI” plantea expulsar de Schengen a uno de los miembros, Grecia, sin concederle ayudas sustanciales ante la llegada inasumible de refugiados a sus costas.

Es un método paulatino de deconstrucción, pero de deconstrucción de los hitos de la Unión al fin y al cabo. Pero para bien o para mal, 65 años de proyecto europeo han generado también unas dinámicas institucionales difíciles de desmantelar. 

La lenta maquinaria institucional de la UE no parece preparada para superar los déficits estructurales de la zona euro o de la libertad de movimientos. Pero tampoco es tan débil cómo para permitir su desintegración inmediata.

Durante años, el centro-izquierda y centro-derecha europeos habían encontrado un común denominador político en el avance de la construcción europea. Hoy, sin embargo, muchos estados de la UE ven cómo las fuerzas políticas tradicionales no son capaces de sustentar la tradicional permisividad de los ciudadanos con el proyecto europeo, construido con un método Monnet que esquivaba el escrutinio público.

 La nueva política, por su parte, aún no ha hecho de Europa el campo de batalla principal y surgen en muchos países de la UE partidos de claro posicionamiento eurófobo.

Si la vieja política no tiene la fuerza suficiente para diseñar la nueva Europa sola, la nueva política no tiene aún la UE como prioridad principal. Urge pues ampliar el grueso social europeo con las aportaciones de las nuevas fuerzas políticas no euroescépticas, probablemente relegando el método Monnet pero sin abrazar el método JAI.  (...)"        (   , El País, 10 FEB 2016)

10.2.16

Alemania está conquistando Europa a base de reglas y de argumentos morales... que sólo le benefician a ella

"(...) En Europa, el diseño de las reglas como vehículo de ejercicio del poder es todavía mas intenso. Los ejemplos son múltiples, y van todos en la misma dirección: acomodar Europa a las necesidades alemanas. (...)

Un azar histórico que le permitió enfrentarse a la crisis con más margen de maniobra. Aun así, su sistema bancario tuvo que ser rescatado, y Alemania hoy es el país de la zona euro con mayor volumen de garantías públicas en el sistema bancario. (...)

Además, estructuralmente es una economía muy distinta al resto. Una alta tasa de ahorro, un enorme superávit por cuenta corriente, un sistema bancario dominado por los bancos públicos locales y regionales, una tasa bajísima de propiedad de vivienda. Estas diferencias implican que lo que conviene a Alemania cada vez conviene menos a la zona euro. Múltiples decisiones adoptadas en los últimos años revelan esta divergencia. La decisión de no mutualizar la resolución del problema bancario, de introducir el riesgo de impago de la deuda soberana, de diseñar la expansión cuantitativa del BCE en base a la cuota de capital de cada país en el BCE y de no mutualizar las posibles pérdidas, (...)

El proceso continúa. Argumentando que los bonos soberanos son activos con riesgo, la unión europea, debate la imposición de requerimientos de capital a las tenencias de bonos soberanos de los bancos. (...)

Una alternativa sería que todos los bonos tuvieran el mismo requerimiento de capital. Pero eso afectaría de manera negativa a los bonos alemanes y a la frágil banca alemana. Ya veremos cómo acaba.

Ninguna de las reglas adoptadas en los últimos años afectaban a la economía alemana —o se adoptaron una vez que Alemania había resuelto sus problemas (como la condición de aplicar pérdidas a los bonos bancarios en caso de ayudas públicas)—, o se le han otorgado excepciones (como no incluir su enorme sector bancario público en la supervisión europea). Alemania está conquistando Europa a base de reglas y de argumentos morales que, aunque puedan ser conceptualmente correctos, no lo son en la frágil situación actual. 

La crisis del sector bancario italiano es la víctima más reciente. La regla que obliga a aplicar pérdidas a bonos bancarios que se vendieron como si fueran depósitos seguros es políticamente explosiva, ha retrasado la gestión de los problemas de la banca italiana, y puede desencadenar una crisis financiera. La gestión de la crisis de los refugiados obedece al mismo patrón.

La amenaza de expulsar a Grecia de Schengen se basa en un informe técnico, pero tiene su origen en los tremendos problemas políticos que la crisis migratoria está generando en Alemania. 

El enfrentamiento del primer ministro italiano Renzi con la Unión Europea no es una casualidad. Es la rebelión a la estrategia envolvente de germanización de Europa, cuyo coste está empezando a ser excesivo. (...)

Ante el moralismo del ordoliberalismo alemán hay que defender las virtudes de una política keynesiana de apoyo al crecimiento potencial, necesaria en un momento de insuficiencia de demanda, entroncada en una política fiscal común que convierta a la zona euro en una verdadera unión monetaria.  (...)"               ( , El País  ,7 FEB 2016)

8.2.16

La Comisión Europea brama pidiendo más ajustes a todo el cinturón sur de Europa, desde Lisboa a Atenas, pasando por Madrid y Roma

"La Comisión Europea brama con impotencia creciente pidiendo más ajustes a todo el cinturón sur de Europa, desde Lisboa a Atenas, pasando por Madrid y Roma, y con la boca pequeña también a París, siguiendo un guion desacreditado. 

La alianza de izquierdas de Portugal se le sube a las barbas al eje Berlín-Bruselas y aprueba un presupuesto sin esperar al plácet europeo, mientras lleva al Parlamento medidas de gasto social. 

 En Italia, Matteo Renzi, quien en su matriz original también incorporaba marcas del consenso alemán, anda a la greña con Angela Merkel a cuenta de las restricciones presupuestarias en la eurozona y reclama medidas de expansión. 

Grecia, siempre Grecia, vive la tercera huelga general contra las medidas pactadas entre la troika y el Gobierno de Alexis Tsipras, ahora más esquivo. En Francia, el laminado Francoise Hollande deambula sin referencia conocida entre la pasividad y las grandes proclamas, mientras el Frente Nacional fagocita su espacio.

¿Y en Madrid? Pues apenas han arrancado unas negociaciones con pocas posibilidades de éxito para formar nuevo Gobierno y evitar el dilatador expediente de unas nue-vas elecciones generales. 

Pero, significativamente, ninguno de los actores en liza, ni Mariano Rajoy, ni Pedro Sánchez, mucho menos Pablo Iglesias, se plantea incluir en el posible programa del futuro ejecutivo medidas como la subida del IVA o la ampliación de los recortes para cumplir con las exigencias de Bruselas.  (...)

Reacción contra la inmigración y los rescates en el norte; resistencia y aborrecimiento con las recetas de ajuste en el sur. Desafección general y una divergencia territorial que se amplía lejos de cerrarse. Ese el saldo político, de momento, de la crisis financiera que arrancó en el 2008, se convirtió en crisis del euro y, ahora, acecha amenazadora tras la flojera china y la rifa del petróleo.  (...)"            (Crisis financieras y crisis políticas, de Manel Pérez, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 06/02/16)

27.1.16

Italia es el epicentro de los nuevos miedos de Europa... que vuelve a poner en peligro al euro

"La banca italiana tiene más de 200 mil millones de euros en calidad de incobrables y la situación se acerca al punto crítico. 
El índice de la banca italiana ha bajado 20% este año, y el tercer banco más grande y más antiguo de Italia, Monte dei Paschi (fundado en 1472), ha perdido 50% de su valor durante el mismo período.

Esto se traduce en problemas no sólo para la cuarta economía más grande de Europa, sino también para la Unión Europea y toda la economía mundial que cayó en la trampa 3D: deuda, deflación y desempleo, generando con ello la cuarta D de la desaceleración económica. 

Ahora, a diferencia de la inquietud provocada en noviembre, cuando cuatro pequeños bancos italianos fueron rescatados, la preocupación por la cartera vencida se centra en las mayores e históricas instituciones financieras de Italia.

En el epicentro de esta crisis se ubica el banco más antiguo del mundo. el Monte dei Paschi Di Siena, que ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. De acuerdo con la Autoridad Bancaria Europea, aproximadamente el 18 por ciento de todos los préstamos italianos son incobrables. Pero para el Monte dei Paschi, esta cifra supera el 22 por ciento. 

Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por este banco llegan a unos 45 mil millones de euros. Para dar una perspectiva: los cuatro bancos italianos rescatados en diciembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.

Las acciones de los bancos italianos han caído en todos sus frentes pero el Monte dei Paschi es el que se lleva la peor parte del sentimiento negativo. El Regulador del mercado italiano, Commissione Nazionale perle Società e la Borsa (Consob), tomó la drástica medida de prohibir la venta a corto plazo de acciones del Monte dei Paschi, como una medida de evitar su desplome. 

Cuando el cuerpo normativo de China suspendió la negociación en el mercado de valores hace tres semanas, como consecuencia de zambullidas masivas, se desató una crisis global de confianza en la capacidad del gobierno chino para gestionar su economía. La suspensión de Consob de las ventas al descubierto del banco no es tan amplia, pero es evidente que China no está sola a la hora de intervenir con fuerza en el mercado para detener la caída sin freno. (...) 

Esta crisis bancaria de Italia lleva mucho tiempo incubándose y los mercados parecen tomarse en serio las declaraciones de Mario Draghi de que dará nuevos estímulos a la banca, tal como ocurrió a mediados de 2012 cuando desactivó el pánico del mercado con su promesa de hacer "lo que sea necesario para salvar el euro". 

El problema es que cada nueva salvación del euro no hace más que prolongar la agonía de la moneda única. Todo este derroche se hace con cargo al contribuyente y mientras la banca es la que se queda con todos los beneficios, varias generaciones de contribuyentes pagarán la cuenta. Así jamás se resolverá la crisis y el único resultado será el aumentos de la desigualdad, algo que ya, por lo demás, está en pleno desarrollo.

La Comisión Europea rechazó en octubre el plan italiano de crear un "banco malo" que se habría hecho cargo de todas las deudas incobrables de la banca. Los objetivos de este plan eran fomentar la inversión en los bancos de Italia, y crear un vehículo más eficiente, respaldados por garantías estatales, para la venta de la morosidad en el mercado. 

Esta plan propone dar a los bancos italianos la posibilidad de comprar las garantías públicas, lo que les permite descargar sus préstamos morosos en una especie de sociedad de gestión de activos. Pero este plan tiene un lado débil y si bien se busca hacer frente al problema de morosidad, la creación de cualquier vehículo que absorba la enorme cantidad de activos incobrables puede afectar la capacidad del sistema en su conjunto para prestar.

Estos planes son intentos encaminados a trasladar el riesgo de los bancos al gobierno italiano, y esto es precisamente lo que las nuevas regulaciones de la UE tratan de evitar. La UE quiere que los tenedores de deuda italiana y los depositantes estén en la primera línea de defensa con sus fondos, y no el gobierno. También está la cuestión de si el gobierno italiano puede absorber el riesgo de todos los préstamos incobrables. 

Las últimas estimaciones del Banco de Italia ponen el valor total de la cartera vencida en 201 mil millones de euros. Según Eurostat, la relación deuda-PIB de Italia es más de 132 por ciento y se ubica en el segundo lugar después de Grecia. La economía italiana se ha contraído el 10 por ciento desde el año 2009. Es la nueva pesadilla que pone en jaque al euro."              ( , Jaque al neoliberalismo, 26/01/16)

7.1.16

¿Volverá Europa a caer en el fascismo? Pues...

"(...) Usted ha hecho un libro sobre el retorno de los años 30, 'Les années 30 reviennent et la gauche est dans le brouillard' (“Los años 30 regresan y la izquierda está en medio de la niebla”). ¿Ve a Europa volver a caer en el fascismo y en el nazismo?

Como en los años 30, la extrema derecha trae una solución nacionalista y xenófoba. Tras la crisis de 1929, también hubo dificultades sociales y problemas de refugiados. La construcción antisemita del “problema judío” se presentó como un derivado. 

Hoy, está la construcción del “problema musulmán”, pero también del “problema gitano”, y todavía se sigue con el “problema judío”… Pero no creo que se trate de la misma extrema derecha. Si Marine Le Pen llega al poder, los campos de exterminio son poco probables, pero sí son probables fuertes regresiones autoritarias y xenófobas.

De ahí a hacer una analogía…

Nuestros días y los años 30 no son idénticos, pero sí hay parecidos inquietantes. Hay actualmente una ‘extrema-derechización’ de las mentalidades, una atracción ideológica y política por los temas de la extrema derecha. Incluso si el Frente Nacional no llega nunca al poder, está ya en el centro de la política de partidos, del imaginario político y de las políticas públicas aplicadas tanto por la derecha como por la izquierda. 

Lo vemos en cuanto se trata de las prácticas musulmanas (velo, comedores escolares, etc.), de los rom o recientemente con los refugiados.

En los años 30, había una confrontación con una izquierda potente que ya no existe.

Hoy hay factores tranquilizadores y agravantes. ¿Tranquilizadores? Por ejemplo, la extrema derecha no está militarizada como ayer. Pero el principal factor agravante es el estado estructural de debilitamiento militante e intelectual de las izquierdas y del sindicalismo. Sin embargo, tras los disturbios fascistizantes de febrero de 1934, se creó el Frente Popular.

En los años 30, personajes como Jacques Doriot pasan de la izquierda a la extrema derecha, pero ahora todavía no ha ocurrido algo así…

Gentes como Philippot simpatizaron con la corriente de Jean-Pierre Chevènement antes de pasarse al Frente Nacional. Un economista que se definía como de izquierda y cercano a Jacques Sapir, Philippe Murer, es asesor de Marine Le Pen. 

En cuanto a Sapir, contemplando la posibilidad de una alianza con el Frente Nacional, es el paso más avanzado de las seducciones nacional-estatistas en el seno de la izquierda radical. De momento, tenemos algunos Doriot de opereta, pero… (...)

¿Cómo analiza usted el éxito del Frente Nacional?

La subida del Frente Nacional tiene una de sus motivos principales en la competición entre dos maneras de representarse la sociedad. Lo que llamo la tendencia de la justicia social, basada en la producción y el reparto de los recursos, y la tendencia nacional-racial, el FN jugando a la ambigüedad entre el referente nacional y el referente étnico-racial. 

 La tendencia nacional-racial empezó a crecer a primeros de los años 80 a costa del retroceso de la tendencia de la justicia social, principalmente por la descomposición del Partido Comunista, el retroceso de la CGT, la des-sindicalización y la deriva neoliberal del Partido Socialista. 

Por el contrario, durante las huelgas y manifestaciones de 1995, la tendencia de la justicia social retomó fuerza en detrimento de la nacional-racial. Desde entonces, el Frente Nacional mantiene un discurso nacional-social por el que la solución social pasa por la nación en una lectura xenófoba. (...)"               

 (Entrevista a Philippe Corcuff, sociólogo, miembro de la Federación Anarquista, Siné Mensuel  , Diagonal, 03/01/16  , *Entrevista aparecida en el nº 46 de octubre de Siné Mensuel y publicada online posteriormente, junto con el post scriptum, en Médiapart el 7 de diciembre de 2015. Traducción: Gladys Martínez López)