23.2.17

Los bancos no tienen dinero ni para devolver el 1% de los depósitos. La impresión de dinero electrónico a razón de 80.000 millones mensuales que hace el BCE para comprar deuda bancaria los salva... de momento

"En una discusión en el 2013 sobre la  situación financiera de los bancos en el Parlamento europeo, mr. Goofrey Bloom, del Partido xenófobo y extremista de derecha inglés UKIP, dejó ir un discurso corto, reducido al programa nacional-socialista de su partido pero certero sobre la verdadera situación de los bancos. 

El sistema bancario europeo está en quiebra y es un cadáver que se mantiene por respiración asistida (tipos negativos), corazón artificial (Sistema Bancario de Reserva Fraccional) y dosis masivas de enervantes (Flexibilización Cuantitativa).

Los bancos no tienen dinero ni para devolver el 1% de los depósitos. El Fondo de Garantía de Depósitos del Banco de España está a cero. 

La impresión de dinero electrónico a razón de 80.000 millones mensuales que hace el BCE para comprar deuda bancaria y corporativa produce efectos gravísimos sobre la economía y el valor del trabajo: (...)
  • La compra masiva de deuda produce la reducción a largo plazo del tipo de interés que provoca el alza continuada del valor de los activos refugio como la vivienda.
  • La deuda masiva mundial produce el nulo interés de la banca en prestar a la economía productiva que tiende a la reducción de la realización de beneficio empresarial al no poder vender sus productos (venta – la gente antes paga las deudas que comprar comida)
  • Los bancos no prestan dinero que era su función y viven del Estado al que compran la deuda soberana y a la titulización de cualquier promesa de deuda que es a su vez comprada por el BCE. (...)
  • La compra masiva de deuda corporativa, deuda emitida en mercados de renta fija ( hipotecaria, seguros, derechos de cobro) y de deuda soberana convierte al BCE en el propietario legal de la mayor parte de los estados, bienes y activos-propiedades europeos.
  • La creación masiva de dinero sin valor que lo respalde, trabajo humano, reduce a cero el valor de ese trabajo y destruye los cimientos de la contabilidad de la humanidad porque una élite que controla la producción del medio de contabilizar ese trabajo lo ha pervertido hasta destruirlo.
  • Es el socialismo pero al revés. Una pequeña élite mundial, un 1%, se ha convertido en un parásito de la economía mundo y encima hace creer al huésped que forma parte de su mismo cuerpo cuando en realidad lo está matando. Y lo mata! el deterioro general del planeta con la hecatombe climática, la extenuación de los recursos y circuitos naturales y el cáncer financiero de la economía humana nos abocan a un futuro muy oscuro
Mr. Goofrey Bloom cree, como el UKIP, que se soluciona encerrándose en su pequeña isla evitando la entrada de extranjeros. Podríamos decir más cosas, pero necesitábamos esas declaraciones de Mr. G.Bloom para que nuestros lectores den veracidad real a lo que decimos.  

No somos unos iluminados, y vamos más allá que el mensaje xenófobo del UKIP, pero por desgracia la izquierda europea hoy no nos acompaña tomando este discurso. Deja que una parte de la verdad sólo lo diga la extrema derecha nacionalista o nazi."               (Proceso a la banca española, 24/11/16)

Los grupos fascistas europeos se han apropiado de la crítica al funcionamiento del euro... porque el euro acabará colapsando. ¿Y la izquierda dónde está?

"El maniqueísmo político y el estancamiento intelectual de una parte sustancial de la sociedad europea está retrasando y anulando todo intento de repensar la UE y especialmente el fallido proyecto del euro. 

Esta torpeza se enmarca, especialmente ahora, en una ridícula asociación de ideas que relaciona la extrema derecha, contraria al euro, con cualquier otro movimiento o corriente que pretenda parar, y tal vez resetear, este proyecto que no funciona.  (...)

La situación de la UE es insostenible por múltiples razones, lo que sin duda está abogando al viejo continente a una situación sin parangón: los fascismos supuestamente superados pueden tomar el poder, o por lo menos alcanzar minorías de bloqueo que hagan invivible la convivencia entre europeos.  (...)

Lo que más sorprende es la mentalidad acrítica entre la supuesta izquierda y entre muchos académicos que se autodefinen como progresistas, si es que este término tiene ya algún significado. Esta falta de autocrítica para con la construcción europea y el euro solo se explica por la incapacidad de diseñar una alternativa o la pereza de tener que pensar de forma diferente al mainstream, algo para lo que muchos están incapacitados. (...)

Pero no es muy difícil definir la última década como diez años perdidos a nivel global, como hace muy bien Adair Turner en una magnifica entrevista de Claudi Pérez en el País. Tenemos todos los ingredientes para pensar que estamos ante un punto cercano a la eclosión, por más que se nos venda que la recuperación ya ha empezado y que poco a poco recuperaremos los niveles de riqueza anterior. (...)

Esta mezcla nos ha llevado al estado estacionario en el que estamos, con un lastre impagable en forma de deuda, cuyo ejemplo meridiano es Grecia, con un trasvase de deuda privada al sector público, y en algunos casos a China, y con un exceso de ahorro inactivo que solo busca la especulación y que invalida la teoría que antepone el ahorro a la inversión, como fórmula para crecer.

Con estos antecedentes, Europa es quien representa mejor el fracaso de las políticas neoclásicas, miedo atávico a la inflación, obsesión enfermiza por el déficit público y una austeridad suicida que ha acabado por hundir el frágil equilibrio político y social que alumbró el euro en 2001. 

La negación sistemática de la política fiscal expansiva, algo que no hizo el Reino Unido, EEUU o Japón, ha dejado a la UE y al euro, al borde del colapso, solo salvado, de momento, por el cambio de mentalidad monetaria de Draghi, pero es insuficiente para salvar al euro de la explosión, fundamentalmente social.

La falta de confianza política y social hacia unas instituciones muy poco democráticas en muchos casos, la crisis de los refugiados y la ausencia de liderazgos no fascistas en la UE que ejerzan de contrapesos, empujan a Europa al abismo, por más que se nos quiera vender que no hay ningún problema y que Le Pen no ganará en Francia porque el resto del país se unirá contra ella. 

Tal vez esta medicina paliativa, que medio funcionó en el pasado, ya no sea suficiente y tengamos pronto varios gobiernos del corte del que han elegido en EEUU. (...)

La crisis del euro se avecina a toda velocidad y probablemente sea Grecia la primera en abandonar de mala manera el euro, salvo que la cordura se imponga y se lleve a cabo una profunda reestructuración de la deuda helena, como defiende el BCE. 

Pero el siguiente ejemplo de bomba de relojería es Italia, como vaticina Turner, en 10 años puede eclosionar fruto de su Estado fallido, un nivel de deuda inmanejable y una sociedad profundamente dividida entre partidarios de la salida y el mantenimiento dentro del euro. 

El ejemplo del Reino Unido, donde la política no ha sabido entender la situación de amplias capas de la sociedad y ha despreciado al lumpen como fuerza de cambio, en muchos casos a peor, va a empezar a calar si no se cumple el apocalipsis que vaticinaban los proeuropeos en UK. Siendo las razones poco edificantes desde un punto de visto democrático, el odio a la inmigración, hay que encajarlo también dentro de un hastío hacia un club que maltrata al diferente y penaliza la pobreza.

 El culmen de todo este proceso vendrá, sin duda, por la explosión de un sistema financiero que lo ha absorbido todo y ha dejado a la producción clásica como una actividad residual y molesta. La pésima situación de la banca y el descubrimiento por parte de algunos, especialmente reguladores y supervisores, que los mercados no son eficientes, ni completos, es el síntoma de cómo hemos crecido en los años anteriores al estallido de la burbuja,

 Como no se puede crecer, ni crear empleo masivo sin burbujas, ya se están gestando las próximas, peo la ruptura de ellas puede ser el epitafio para muchas sociedades del Sur de Europa, salvo que se tomen medidas drásticas para encauzar un modelo de crecimiento y acumulación corrupto, obsoleto e ineficiente y caro. Lo malo es que este diagnóstico solo lo han entendido, por otras razones, los movimientos fascistas. ¿Y la izquierda dónde está?"      (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 13/02/17)

Miguel Angel Fernández Ordoñez (MAFO) arruinó a España... junto con los grandes banqueros

"Miguel Angel Fernández Ordoñez (MAFO) (...) ha sido procesado por la salida a bolsa de Bankia, de lo que nos congratulamos, pero, si duda, es el más leve de todos sus delitos; a semejanza de Al Capone, que fue procesado y encarcelado por evadir impuestos. 

España entró en el euro en 1999 —una unión monetaria diseñada para favorecer a Alemania— de forma absolutamente irresponsable, sin el menor análisis de las ventajas e inconvenientes que para nuestro futuro económico representaba tal decisión política.  (...)

En 2002, el BCE inicia una fortísima expansión monetaria para beneficiar a Alemania, lo que origina una serie de burbujas en los países del sur de Europa, donde gobiernos y bancos insensatos ponen en marcha la mayor orgía de deuda de la historia europea.

En el caso de España, la deuda externa del sistema bancario pasa de 109.256 millones de euros en 2001, a 374.474 en 2004 y a 1,068 billones en 2008. Se multiplica por 10 en solo siete años; expansión que se dedica, en su mayor parte, a financiar la burbuja inmobiliaria. Este desastre iniciado por Aznar, lo acelera Zapatero desde 2004 (...)

Si España no hubiera entrado en el euro, la banca no hubiera tenido acceso a tan enorme volumen de financiación exterior y tendría que haberse financiado con sus depósitos y la burbuja no se hubiera producido, como tampoco se habría podido financiar la expansión internacional de las empresas del Ibex, otro desastre. (...)

En este camino hacia el abismo, primero Caruana y después MAFO como responsables de la supervisión bancaria, que estaban obligados a poner coto a tales disparates, han incurrido en serios delitos por “grave incumplimiento de sus obligaciones”, por negar al pueblo español la existencia de una burbuja que les arruinaría, por permitir la manipulación ilimitada de los balances de las instituciones financieras y por estafar a cientos de miles de pequeños ahorradores, delitos que son de cárcel en cualquier Estado de derecho que funcione como tal. Estas son las razones para procesar a MAFO, a Solbes y a Zapatero. 

PRIMERA. En 2006, los inspectores del BdE le enviaron una carta en la que advertían de que iba a producirse una enorme crisis, por la irresponsabilidad con que bancos y cajas estaban concediendo créditos al sector inmobiliario, y no con dinero propio sino ajeno. 

Caruana era el gobernador 'de jure' pero estaba haciendo las maletas y el gobernador 'de facto' era MAFO, que además ya estaba en el consejo del BdE. (...)

SEGUNDA. En abril de 2007 se produciría el desplome de la inmobiliaria Astroc. FT diría entonces que “el problema acabará afectando a todo el sector inmobiliario y a la solvencia de la banca”. 

 En lugar de tomar medidas, Solbes y MAFO optaron por mentir masivamente animando a los españoles a endeudarse: “Los pisos solo pueden subir de precio, cuanto más se endeuden las familias para la compra de pisos, más ricas serán”. Solo por eso ambos deberían haber sido procesados.

TERCERA. En agosto de 2007, estalla la crisis financiera internacional, el BCE convoca una reunión de urgencia de los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona. Asisten todos menos MAFO, que estaba de vacaciones y no le da la gana ir. 

A mediados de agosto, de la mano de Solbes, afirmaría que la crisis no tendría efecto alguno sobre nuestro país. Es decir, que a España, el segundo país con mayor deuda exterior, la crisis financiera internacional no le afectaba en absoluto.

 CUARTA. En febrero de 2008, MAFO falsea las cifras de crecimiento de PIB del 4º trimestre de 2007 para ayudar a Zapatero a ganar las elecciones. Proceso de falseamiento que se ha convertido desde entonces en 'procedimiento habitual' (...)

QUINTA. Pero lo peor fue que en una mezcla explosiva de ignorancia, incompetencia y voluntarismo suicida, Zapatero y Solbes, asesorados por los grandes banqueros, llegaron a la increíble conclusión de que los precios inmobiliarios iban a recuperarse en dos años. 

Este disparate justificaría los dislates mas inauditos, desde el falseamiento masivo de los balances bancarios al PIB, ya que como la crisis era de corta duración y los brotes verdes ya estaban a la vista, daba lo mismo la magnitud de las mentiras ya que en poco tiempo el retorno a un vigoroso crecimiento les absolvería de todos sus pecados. (...)

Se sabía, sin la menor sombra de duda, que tal planteamiento era sencillamente de locos y MAFO como responsable de la regulación, de la inspección y de la estimación del PIB —que luego el politizado INE confirma siempre cuadrando las cifras a martillazos— no solo podía sino que era su obligación grave haber cambiado ese estado de cosas. 

Haría exactamente lo contrario. Fue nuestra sentencia de muerte, que llevaría al paro y a la miseria a millones de personas, la deuda crecería exponencialmente, hundiéndonos definitivamente en la mayor crisis económica y social de nuestra historia en tiempos de paz. (...)

En la primavera de 2010, Aristóbulo de Juan, director general del BdE y gran experto en solucionar crisis bancarias —la de 1980, a la órdenes de Mariano Rubio, (...) 

Lo que hace MAFO, en un caso inaudito de prevaricación y malversación de fondos públicos, delitos penales gravísimos en un gobernador de un banco central en cualquier Estado de derecho, es que a pesar de que el BdE poseía de largo los mejores profesionales del país, “en un auténtico golpe en la sombra, MAFO impuso que fueran sus amigos quienes diseñaran el mecanismo de rescate.

 El grupo estaba integrado por Cándido Paz-Ares, socio de Uría & Menéndez (a cargo de la parte jurídica), Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales, AFI (diseño de la operación) y José Pérez (como Intermoney y en representación de las entidades)".

El 'plan de rescate' de los amigos de MAFO ha arruinado la vida de la nación entera. Mientras, a los responsables no es que les saliera gratis, es que cuando se cambiaron los directivos estos no solo no respondieron de nada, es que recibieron indemnizaciones escandalosas. Y el cambio sustantivo en la propiedad fue que los grandes bancos se quedaron con muchas cajas con el dinero de los españoles.

¿Los perdedores? Los propios empleados de banca, donde decenas de miles han sido despedidos, mientras los culpables o se fueron de rositas o continuaron en sus puestos repartiéndose cada años bonus escandalosos por su 'buena gestión'; los ciudadanos hemos pagado la cuenta.

Aristóbulo de Juan estimaba el año pasado en 103.000 millones de euros el coste del rescate para los ciudadanos, y ello sin incluir el coste adicional que representará el desastre de Sareb, y sin que la banca haya recuperado su solvencia -en 2012 se quebró la confianza internacional en la banca española, y desde entonces el BdE ha tenido que endeudarse con el eurosistema (Target 2) en 328.000 millones para facilitar liquidez a la banca para sus pagos exteriores, estamos al borde del abismo- y lo que es peor, sin que se haya restablecido el crédito a la economía.

Aristóbulo de Juan es probablemente la persona que más luz podría arrojar en sede judicial sobre las responsabilidades políticas y penales de Zapatero, Solbes, MAFO, CNMV y todos los implicados en el mayor desastre económico y social de nuestra historia.

SEXTA. En tono menor, pero a título de ejemplo, aunque la Inspección le había pedido por tres veces la intervención de CCM, MAFO se negó y la permitió falsear sus resultados. Cuando la intervención fue inevitable, todo se haría de la forma más opaca y chapucera y nos costaría mas de 9.000 millones. (...)

 SÉPTIMA. Finalmente, el tema Bankia, por el que MAFO ha sido procesado, es la menor de sus tropelías, no por lo repugnante de los hechos —engaño masivo a los pequeños ahorradores por miles de millones en 'acciones preferentes' de un banco inviable que sabían que no podrían devolver— sino porque, al contrario que el resto de sus fechorías que afectaron a la nación entera y a las generaciones futuras, este engaño 'solo' afectó a unas decenas de miles de personas.

 Y también porque aunque el BdE y la CNMV fueron quienes dieron luz verde a la gran estafa, esta fue urdida 'a la luz de unas velas' por los grandes banqueros del país que para ayudar a Rato, idearon el proceso y no tuvieron el menor reparo en engañar a sus propios clientes, a quienes colocaron las preferentes de Bankia como activos libres de riesgo, cuando en realidad eran activos basura. 

Si de verdad se pretende hacer justicia, los grandes banqueros tienen necesariamente que comparecer en el juicio"               (Roberto Centeno, El Confidencial, 20/02/17)

"El cannabis me ha cambiado la vida, he pasado de tomar 15 pastillas diarias a siete"

"Ya solo ir allí es un regalo, un paso muy grande. Vamos a ser muchos los beneficiados". A Mercedes de la Mata se le quiebra un poco la voz pensando en el lunes. Esta mujer, con un 71% de discapacidad permanente a los 46 años, acudirá este 20 de febrero al Congreso de los Diputados a un acto que miles de personas llevan años esperando: el primer paso hacia la legalización del cannabis con fines medicinales. (...)


Pese a que el cannabis es, según algunos investigadores, el más potente antiinflamatorio que existe, pese a tener efectos antidepresivos, analgésicos, ansiolíticos, antivomitivos y que ayude a proteger el sistema nervioso, comprar marihuana o alguno de sus derivados es ilegal en España. Lo consumen enfermos de cáncer, esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson o fribromialgia, entre otros. Pero lo hacen a escondidas.

En España consumir marihuana en casa está permitido, pero no se puede comprar ni transportar por la vía pública. Siempre hubo un vacío legal respecto al autocultivo, que la Ley Mordaza endureció. La norma prevé multas de hasta 30.000 euros para quien tenga plantas de marihuana en zonas de casa "visibles al público". (...)

Para Mercedes, con importantes dolores crónicos tras una operación fallida en la columna, el uso del cannabis es una opción. "No es la panacea, pero desde que lo consumo me ha cambiado la vida", explica. Una consecuencia muy evidente de lo que dice: "Tomaba entre 15 y 16 pastillas diarias y ahora he bajado a siete gracias a este tratamiento".

Su caso, como el de muchos pacientes que se han juntado en torno a la asociación Dos Emociones, ha sido estudiado por doctores, que le recomendaron qué tomar y cuánto.

El problema que se encuentra es que, como no es legal, para conseguir el cannabis tiene que desplazarse desde Villalba (Madrid), donde reside, hasta una asociación de consumidores en otro municipio para conseguir la marihuana que luego vaporiza.

 "Pasas los nervios de echarte a la carretera, retirarla y volver a casa con diez gramos de marihuana" (su consumo semanal), explica. "Te puede parar la Guardia Civil y si me hacen pruebas daría positivo en opiáceos y en cannabis, aunque tenga un certificado médico que de alguna manera valida el tratamiento", cuenta.

También para Pilar Grande la marihuana es vida. Enferma de Parkinson desde hace un par de años, diagnosticada el pasado septiembre, Grande pasó un tiempo siguiendo el tratamiento ordinario que le aconsejaron los médicos. Pero tenían muchos efectos secundarios. Hasta que empezó con el cannabis medicinal.

Me abre un periodo del día en el que estoy mucho mejor, algo muy importante en enfermedades invalidantes. Hablamos de medio día en el que yo me siento bien. Me quita las náuseas de los otros medicamentos, he recuperado parte del peso que había perdido, el apetito y sobre todo me calma los temblores", expone.

Y como para Mercedes, para Pilar conseguir su aceite es una odisea. Primero acudió a una asociación en Madrid que la policía intervino. Se tuvo que buscar otra, esta vez en Cataluña. Volvió a pasar lo mismo. 

Ahora ha encontrado una tercera vía de la que prefiere no hablar por si acaso. "Te sientes muy vulnerable. Si estás utilizando cannabis y te vas de viaje, se te acaba o rompe el bote de aceite no puedes acudir a una farmacia a comprar", se lamenta. "Y cuando no lo tienes a mano es una faena, genera mucha ansiedad no tener", cuenta. (...)

Cada paciente es un mundo y el tratamiento no es fácil. Entre los 60 cannabinoides que tiene el cannabis, el CBD (cannabidiol) y el THC (tetrahidrocannabinol) son los principales responsables de los efectos terapéuticos de la yerba. 

Y cada enfermo necesita la dosis apropiada de uno u otro en sus preparados o una variedad específica de marihuana, para lo cual haría falta primero un médico que estudiase cada caso y luego que hubiera un mercado al que acudir. Actualmente existe un medicamento legal basado en el cannabis, el Sativex, pero cuesta 510 euros cada dos semanas y tiene una composición muy específica que a la mayoría de los pacientes no les sirve.

Esta inseguridad es uno de los principales problemas que afrontan los consumidores de cannabis con fines terapéuticos, según denuncia Manuel Guzmán, catedrático en Biología y Bioquímica Molecular en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OECM), la asociación que ha impulsado esta PNL que ahora Ciudadanos lleva al Congreso. "Es como si te estás tomando un paracetamol de 1 gramo o de 500 miligramos", ilustra. (...)

Y señala la gran contradicción española. "Estamos asesorando a muchos países, tenemos la mejor sociedad del mundo en investigación de cannabinoides junto a Canadá e Israel y estamos así", dice en relación a la situación legal. 

Pase lo que pase en el Congreso, Pérez tiene una cosa clara: "Yo voy a seguir consumiendo. Me habría ahorrado diez operaciones de espalda si hubiera sido legal. Con el cannabis puedo trabajar, soy útil para la sociedad y además estoy feliz". Lo mismo le ocurre a Mercedes.

 "Existiendo estos tratamientos no entiendo que ni den la opción de elegir y que cada uno haga lo que considere oportuno. Además, a los médicos les parece bien, lo que no les gusta es que se tomen tantas pastillas", cierra."                   (  , eldiario.es, 19/02/2017)

Portugal: la alianza de izquierdas funciona

"(...) Lisboa también está afectada por un proceso de gentrificación mundial, la toma por las élites económicas de los cascos antiguos de las ciudades, degradados o no, para su transformación y revalorización a costa de sus habitantes originarios, población generalmente envejecida y sin recursos, que es desplazada u obligada a vivir en el nuevo entorno hostil para su modo habitual de vida. Irremediablemente, el carácter que  tuvo su ciudad hasta no hace mucho, se perderá para siempre. (Sobre estos asuntos, puede verse TERRAMOTOURISM | El documental).  (...)

Estamos ante una experiencia política de la que no se habla suficientemente fuera de Portugal, al menos así lo perciben pública y privadamente muchos portugueses. Sin embargo, Europa, la izquierda europea, podría mirarse en ella y, quién sabe, plantearse explorar vías similares para sus países.

 Excepcionalmente, en estos días, está visitando Portugal una delegación del Partido Laborista holandés, interesada en estudiar “el modelo del gobierno” que los socialdemócratas desearían aplicar en su país, a partir de las próximas elecciones de marzo, en las que los pronósticos actuales, muy desfavorables, les sitúan en el octavo puesto. (Público, 30 de enero de 2017)

¿Cómo se llegó a la fórmula de un gobierno de la izquierda, de inmediato calificado por el historiador y entonces columnista del diario Público Vasco Pulido Valente como “gobierno de la geringonça, en el doble sentido portugués de cosa mal construida, poco sólida y de jerga o lenguaje poco comprensible?

 La expresión hizo fortuna pronto –ha sido la palabra del año 2016 en Portugal–, primero como expresión despectiva de lo que se reputaba imposible y poco serio (así la utilizó la derecha) y más adelante, asumida irónicamente por los mismos incursos en ella, como un hecho del que felicitarse por la inesperada longevidad y su relativa buena salud. (...)

 El gobierno monocolor socialista que encabeza el secretario general del partido, PS, António Costa, se apoya en sus 86 diputados, a los que se suman los 19 del Bloco de Esquerda (BE), los 17 del Partido Comunista Português (PCP), coaligado con el partido de los Verdes y el representante del Partido Personas, Animales, Naturaleza (Partido Animalista en otros sistemas).  (...)

El que fuerzas políticas tan dispares, tradicionalmente enfrentadas, alcanzaran el acuerdo para un gobierno de y desde la izquierda, aunque carece de explicación unánime, puede decirse que es producto de dos fenómenos simultáneos, la decantación de una coalición incubada de lejos contra los gobiernos de la derecha y la convicción de que el acuerdo para poner en práctica políticas de mejora de las condiciones de vida de mucha gente maltratada por las políticas de austeridad y de empobrecimiento del gobierno anterior sería beneficioso, no solo para esos ciudadanos, sino también para quienes suscribieran acuerdos de cooperación política de estas características. 

 Las izquierdas de Portugal comenzaron las conversaciones para la creación de un gobierno a su medida incluso antes de las elecciones legislativas. El PCP y el BE se mostraron proclives a favorecer un gobierno del partido socialista en solitario.

 No formarían parte del mismo –renunciaban a asumir esa responsabilidad, a participar en el posible desgaste consiguiente–, pero, a cambio, se comprometían, mediante acuerdos bilaterales firmados con el Partido Socialista y entre sí, en un programa de gobierno de objetivos mínimos para toda la legislatura (2015-2019) que sería compatible con el mantenimiento de los objetivos máximos específicos de cada una de ellos.

El PCP, partido de tradición leninista, sigue fiel a su dogmática ideológica (lucha por el socialismo y el comunismo, contra el imperialismo, se muestra contrario a la pertenencia de Portugal a la OTAN y a lo que llama la sujeción al euro y se declara partidario de la nacionalización de los recursos y sectores estratégicos), pero al tiempo se mantiene firme en su pragmática política tradicional, la apuesta por políticas reformistas de aplicación inmediata en conjunción con el resto de las izquierdas y en continuidad de una consumada práctica sindical reformista y negociadora. 

El Bloco, por su parte, formado por fuerzas heterogéneas, corrientes marxistas, algunas de orientación trotskista, se puede considerar genéricamente como una fuerza anticapitalista, de rechazo a la globalización vigente. 

Hace hincapié en las políticas de género (de ahí la importancia de las mujeres en su dirección), en las políticas a favor de los colectivos LGTB y en otras cuestiones de impacto social, las llamadas “questões fraturantes” o postmateriales. (...)

Lo característico de la situación es que se ha constituido un gobierno esencialmente parlamentario porque el gobierno minoritario socialista necesita, para la puesta en práctica de los acuerdos programáticos y para las nuevas políticas que sea necesario adoptar, del acuerdo y la negociación constante en la Asamblea de la República. Si este hecho produce sensación de inestabilidad por un lado, por otro pone a prueba la capacidad negociadora de los partidos. 

Hasta ahora, un año y medio después, los tres han dado muestras de una indiscutible lealtad institucional y de una voluntad de mantenimiento de los acuerdos más allá de las discrepancias surgidas en el camino. Los acuerdos que sustentan el gobierno de izquierdas hacen realidad, por primera vez, el consenso constitucional fundacional de 1976 sobre derechos y libertades individuales y sobre deberes económicos y sociales.

 Además, desde marzo de 2016, la acción de gobierno se está viendo favorecida por el apoyo moderador y la capacidad de mediación institucional del presidente de la República, el profesor Marcelo Rebelo da Sousa, en contra de lo que muchos temían en principio por haber pertenecido al PDS y por su trayectoria política en diferentes gobiernos de la derecha.

Son muchas y visibles las reformas del gobierno, empezando por una medida social vital, la subida gradual del salario mínimo, fijado en 557 euros en 2017 con el horizonte de los 600 para el final de la legislatura.  

Otras medidas sociales muy deseadas y bien acogidas han sido la subida de las pensiones y el aumento de los salarios de los empleados públicos, beneficiados además con la aplicación de una jornada laboral semanal de 35 horas que no todos consideran por igual beneficiosa. 

Decisiones importantes también han sido la recuperación de la inversión pública, muy retraída en la pasada legislatura, especialmente en Sanidad, lo que se ha traducido en una significativa mejora de Portugal en el ranking europeo de los sistemas sanitarios de 35 países, pues avanza, según criterios de los consumidores, del puesto 20 de 2015 al puesto 14 de 2016, y en educación, con la gratuidad de los libros de texto en educación primaria, la decisión de no sufragar la enseñanza privada allí donde existan centros públicos y una política de incremento de becas y disminución de tasas universitarias, aspectos todavía no resueltos satisfactoriamente. 

El gobierno también ha acordado reducir el IVA al 13% en la restauración (si bien mantiene porcentajes muy altos para determinadas bebidas). Por último, ha sido considerada muy importante la decisión del gobierno de paralizar las medidas privatizadoras puestas en marcha por el anterior gobierno de la derecha, las de los transportes públicos urbanos, autobuses y metro (gratuitos desde estos días para los menores de 12 años), las redes periféricas y la compañía nacional de aviación, TAP, en la que el Estado vuelve a ser el accionista mayoritario.

La puesta en práctica de las reformas del gobierno y sus socios está dando resultados visibles: el déficit público se ha reducido por primera vez en años, la tasa de desempleados se sitúa en un 10,5% y el crecimiento económico se ha hecho realidad, a pesar de una deuda pública corrosiva, superior a los 244.000* millones de euros –cerca del 133% del PIB–, obstáculo para el desarrollo futuro y punto de fricción entre las fuerzas de la izquierda, en lo que hace a su reducción y en lo que implica a la relación con las instituciones europeas. 

Con la voluntad de no llegar a un enfrentamiento “a la griega” que nadie desea, los políticos portugueses desearían una negociación con el Banco Central Europeo y el Eurogrupo en la que se afrontaran y resolvieran conjuntamente los problemas de las deudas, la italiana muy elevada o la portuguesa de menor cuantía.

 Las “cuestiones fracturantes” se han resuelto con relativa facilidad en este primer año de gobierno de la izquierda. Así, se ha admitido el derecho a la adopción por parte de las parejas homosexuales, han desaparecido los obstáculos que puso el gobierno de la derecha a la práctica del aborto –el pago de una cuota y la obligación de recurrir a un psicólogo previamente– . 

Desde hace unos días ha entrado en trámite parlamentario la propuesta para despenalizar la muerte asistida, o ley para la eutanasia. En todas estas cuestiones, los partidos conceden libertad de voto a sus miembros por lo que los porcentajes de aprobación o rechazo van más allá de la aritmética parlamentaria. La aprobación de estas medidas, hay que reconocerlo, ha contado con amplia aceptación social o, en el mejor de los casos, no ha suscitado reacciones de rechazo estridentes. 

 La frágil estabilidad de los acuerdos de gobierno de la izquierda portuguesa sigue siendo una realidad positiva, cada vez más celebrada por la mayoría de la sociedad y por los implicados. Es el triunfo de un pragmatismo que, por el momento, a todos favorece, como muy bien lo expresó el secretario general del PCE, Jerónimo de Sousa, me recuerda Manuel Alegre. 

Se trata de mejorar la vida de los portugueses, “Cuanto mejor, mejor”, a diferencia de tácticas oportunistas que explotan el malestar y el descontento para su crecimiento. En el equilibro de fuerzas que hace que ninguna predomine, el interés por la durabilidad del acuerdo se acrecienta. Algunos han observado que se trata de un acuerdo conservador, incluso reaccionario, porque aspira más a conservar o recuperar pasados derechos y posiciones perdidas que a afrontar los nuevos retos de las sociedades contemporáneas. 

Es un debate abierto. En el futuro inmediato se ha de plantear con toda su extensión. Quedan muchos otros frentes ante los que los partidos de la izquierda presentan estrategias diferentes: la cuestión del saneamiento de la banca con fondos públicos; los diferentes puntos de vista sobre la red energética pública; la potenciación de las fuentes de energía alternativas; la relación con la Unión Europea, bien para seguir dentro o bien para liberarse de la disciplina del euro; el nuevo mercado de trabajo y una posible mayor flexibilidad laboral; la lucha contra el desempleo, hoy aún muy elevado, y la lucha contra la dañina y creciente precariedad laboral…  (...)

Lo único cierto es el convencimiento de que en la situación actual los tres partidos de izquierdas ganan ante su electorado –más, quizás, el PS– y por ello todos están interesados en prolongar la situación actual hasta 2019. ¡Nadie lo hubiera dicho tan solo hace un año! (...)"         (Felipe Nieto, CTXT, 14/02/17)

Trump es un autócrata en potencia... un presidente extremista que utiliza los poderes de la presidencia para autoafirmar su supremacía

"Bruce Ackerman es catedrático de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Yale. Reconocido como uno de los constitucionalistas más importantes en los Estados Unidos, es autor de dieciocho libros, entre los que destacan su serie We The People, en tres volúmenes, un trabajo monumental que reconstruye el desarrollo histórico del constitucionalismo en ese país, (...) 

¿Considera usted a Donald Trump como un presidente populista? Entendamos por populismo una forma de politización extrema en detrimento de estas instituciones.
 
Bueno, yo no quiero usar el término populista, del que se abusa repetidamente. Trump es un autócrata en potencia, y ya en las dos semanas que ha estado en la Presidencia ha incurrido en una serie de acciones que exceden su poder como presidente de los Estados Unidos.

 Pienso específicamente en la manera en que hace tan solo unos días asaltó la legitimidad de un juez federal, quien tuvo la valentía de declarar inconstitucional su orden antimigratoria. 

De modo que este autócrata en potencia es un calco de la estructura que describí en mi libro. Esto es, un presidente extremista que utiliza los poderes de la presidencia para autoafirmar su supremacía. En los próximos cuatro años vamos a tener una lucha cabal e intensa sobre una pregunta crucial: ¿sobrevivirá la Constitución de los Estados Unidos? (...)

Usted defiende, sin embargo, que el recrudecimiento de la presidencia imperial estaría en pugna con el espíritu del republicanismo de los Estados Unidos. ¿Por qué?
 
En primer lugar, hay una diferencia entre la política exterior estadounidense, de la que yo también soy crítico, y la pregunta sobre si la democracia norteamericana realmente responde a la voluntad popular. Si el pueblo norteamericano apoya con su voto políticas que no son las mías, eso implica que yo he perdido en el juego democrático. 

Ahora bien, es completamente distinto si el sistema democrático está siendo amenazado en su interior. Y es esta amenaza la que hoy representa Trump: una voluntad de un autócrata en potencia que busca negar la legitimidad del desacuerdo no solo de instituciones como la justicia, sino también de la prensa y de la mayoría del pueblo norteamericano.

 Esta es una discusión completamente distinta a lo que uno piense que deba ser o no ser la política exterior de los Estados Unidos. (...)

¿Está el poder local en el interior de la estructura federalista en condiciones de prevenir y contener el peligro de la deriva presidencialista? 

El federalismo es un freno, aunque no debería sobreestimarse. Estados Unidos es una república, cuyo corazón es la nación. No era así hace doscientos años, pero todos nosotros participamos de una ciudadanía común. 

Mis hijos pueden vivir a tres mil millas de distancia de mí, y eso no significa nada, puesto que no somos una estructura insular, ni una serie de Estados aislados. Por lo tanto, en Estados Unidos las demostraciones de desacuerdo con el presidente fomentan la libertad y permitirán una movilización de la política progresista en los próximos cuatro años. 

Estoy convencido de que hay una alta probabilidad de que un movimiento progresista se convierta en la base para ganar la presidencia en 2020. Esto es completamente distinto a lo que ocurre en Europa, donde la izquierda, en su mayoría, está desmoralizada. Nosotros no estamos desmoralizados. (...)

Buena parte de la izquierda a escala global sigue sin ideas, haciendo gestos pretéritos que pertenecen a la vieja época del Estado de Bienestar, y sin realizar muchos esfuerzos por construir una visión atractiva para el siglo XXI.

Entonces, ¿contempla la posibilidad de la aparición de un movimiento, una especie de contra-Tea Party, emergiendo en los Estados Unidos?

No es una posibilidad, esto ocurrirá. Vamos a ver alianzas entre mujeres, hispanos, inmigrantes, gente humilde, y otros grupos marginales. Ya si llegamos a ganar o no es otro asunto, pero no hay dudas de que habrá una amplia movilización progresista como respuesta a una notable autoformación autocrática que realmente no tiene precedentes en nuestra historia. (...)"           (Entrevista a Bruce Ackerman, Gerardo Muñoz, CTXT, 15/02/17)

22.2.17

Camino de un nuevo record de emigrantes en 2016: 100.000 salidas. Así se acaba con el paro... y pronto

"(...) la Estadística de Migraciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela que en el primer semestre de 2016 un total de 47.484 españoles abandonaron sus hogares y decidieron establecerse en el extranjero.

 Si se mantiene la tendencia en la segunda parte del año, las emigraciones de los españoles marcarán un nuevo récord en 2016, con una cifra próxima a las 100.000 salidas. Lo cierto es que este parámetro no ha parado de crecer desde 2008, el primero de la crisis, cuando 33.505 españoles decidieron hacer las maletas e intentarlo fuera de España. En 2015 la cifra ya prácticamente triplicaba a la de 2008 y puede que la de 2016 sea aun más alta. Hasta mediados de año no conoceremos la nueva estadística.  (...)

De hecho, son muchos los expertos que llevan tiempo alertando de la baja calidad del empleo que se está creando en la salida de la crisis. Y lo cierto es que si se analizan en profundidad las tripas de la última Encuesta de Población Activa (EPA), se ve que el número de horas trabajadas volvió a caer en el último trimestre de 2016 por mucho que creciera el empleo. Se quedó por debajo del nivel registrado en el tramo final de 2015 e incluso por debajo del nivel que había antes de que llegara Mariano Rajoy a La Moncloa.   (...)

En cualquier caso, lo que tiene claro Funcas es que en España se ofrecer un cobertura "deficiente" y una escasa fiabilidad" de las estadísticas sobre saldos migratorios en España que, a su parecer, alimenta la controversia dentro y fuera del país.

 Por eso, más y mejores datos sobre emigración e inmigración para entender las transformaciones que se pueden producir en la sociedad. "De lo contrario, nos condenamos a instalarnos en el espacio vago de la elucubración, terreno abonado para la fabulación más o menos interesada", avisa."               (Teresa Lázaro, Vox Populi, 21/02/17)

La UE puede romperse y el Brexit sería el detonante

"Desde hace bastantes meses, el cielo de Bruselas está cubierto con negros nubarrones, un mal augurio para las serias y tangibles amenazas que se ciernen sobre las instituciones europeas y sobre los miembros de la Unión de corte (hasta el momento) europeísta. Con el paso de los meses, las amenazas potenciales se vuelven ciertas, y sus enemigos exteriores (e interiores) en evidentes.
Una de esas primeras amenazas fue el Brexit, donde empezó todo, y donde puede acabar también todo.(...)

  En Londres han sido perfectamente conscientes de que de los movimientos estratégicos que hagan en estos meses depende en gran medida la prosperidad socioeconómica futura y casi presente de las islas británicas.

 Del Brexit UK-céntrico al Brexit como detonante de la explosión europeo-nuclear

 Pero en las últimas semanas el caso es que el Brexit se ha convertido también en una cuestión de supervivencia para el resto de la Unión Europea. Conforme se van desvelando estrategias, se van adelantando encuestas electorales, se van propugnando más claramente consignas anti-europeístas que van calando más hondo entre los ciudadanos... en Bruselas se están dando cuenta de que el Brexit no es sólo un tema de auténtica supervivencia para el Reino Unido, sino que dependiendo de cómo se desarrolle, puede acabar desintegrando Europa tal y como la conocemos hoy en día. (...)

No se puede pasar por alto que las corrientes ideológicas emergentes que abanderan el resurgimiento del nacionalismo económico cada vez proclaman con más insistencia su abierto anti-europeísmo, y sobre todo su voluntad de abandonar el Euro y la Unión Europea. Propugnan públicamente volver a dibujar fronteras en el mapa Europeo, y levantar aranceles que pongan límites al libre comercio entre los miembros de pleno derecho. 

Nada de esto supone gran novedad en el ambiente político europeo, si no fuese por la intensidad que el anti-europeísmo va adquiriendo en los discursos de un año plagado de citas electorales en el Viejo Continente. Y hay tener en cuenta especialmente la clara ventaja en intención de voto que varios de estos políticos llevan en las encuestas. (...)

De ganar alguno (o varios) de estos candidatos de corte anti-europeísta, no sólo estaríamos quitando más cartas al tembloroso castillo de naipes en que se está convirtiendo la Unión Europea, sino que además Londres pasaría a tener poderosos aliados dentro del mismo seno de la Unión. 

De esta manera podría sembrar más fácilmente disputas y enfrentamiento entre los miembros europeos, siendo el actual un momento en el que la desunión y las trifulcas intra-europeas le interesan más que nunca.

 Lo que menos le interesa a Londres es que Europa haga frente común ante el Brexit, y obviamente van a negociar y ejecutar el Brexit recurriendo a todos los medios al alcance de su mano (y de su puño), puesto que saben que su desenlace es clave para el futuro socioeconómico de las islas. 

(...) las autoridades europeas por fin han tomado plena conciencia de hasta qué punto Europa ya cuenta con pocas casillas sobre el tablero de ajedrez a las que poder mover su rey, y puede acabar viéndose en jaque mate. Pueden leer en esta noticia cómo el mismísimo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se lamenta del incierto destino de la Unión ante el Brexit, y de las bazas que indudablemente va a jugar Reino Unido.

 Tal vez los eurócaratas se han dado cuenta de la gravedad demasiado tarde de cara a unas negociaciones que tenemos ya encima, sobre todo por la presión de un gobierno inglés que sabe que el tiempo juega en su contra. (...)

Los europeos de la Unión, sabiéndose la parte (aparentemente) más fuerte, han caído en la trampa de no acelerar al máximo sus movimientos internos para estar preparados cuanto antes de cara a las negociaciones.  (...)

Los británicos saben que no tienen alternativa para salir lo menos derrotados posible del Brexit: sembrar el caos y las disputas en Europa es su gran y única baza, y desmontaría al mismo tiempo nuestra fuerza y su punto débil. (...)

No se engañen, desmontar Europa es un proceso potencialmente caótico, especialmente porque se abordará con prisas y proclamas poco concienzudas, que es como tiene toda la pinta de acabar sucediendo si sobreviene finalmente este escenario. Lo más probable es que, ante algo así, en el Viejo Continente se resuciten viejos fantasmas y acabemos como el rosario de la Aurora. Y no olviden que "A río revuelto, ganancia de pescadores", así que vayan identificando a los pescadores para no morder el anzuelo, porque el cebo está puesto.

 No voy a expresar aquí mi opinión personal al respecto, simplemente me limitaré a decirles que Europa puede construirse o de-construirse, es una soberana decisión que nos corresponde a todos los europeos en cada momento de la Historia, pero ambos procesos deben ser abordados con la misma serenidad y tiempo: agitando con un palo el avispero europeo lo único que los agitadores van a conseguir es que las avispas nos muerdan a todos."                ( , El blog salmón, 20/02/17)

A Alemania no le ponen multas por su superávit

"(...) Pero el blanco del primer ataque de Navarro no ha sido Pekín, sino Alemania. Ya en su nuevo puesto, el economista señaló en una entrevista que “el marco alemán implícito está fuertemente subvaluado”.

 Según él, Alemania se ha visto beneficiada de manera injustificada por la subvaluación del euro. En 2015 el euro perdió más de 12 por ciento de su valor frente al dólar. Por su parte, el valor de la divisa estadounidense (comparado con una canasta de divisas) se incrementó 25 por ciento, lo que encareció las exportaciones estadounidenses y abarató las de sus competidores como Alemania.

Alemania tiene hoy el superávit en cuenta corriente más grande del mundo, superior a 9 por ciento de su PIB. Su excedente se mantiene desde 2011 y con eso basta para hacerse acreedora a las multas estipuladas en las reglas sobre estabilidad macroeconómica de la eurozona. Pero el órgano encargado de aplicar esas sanciones, la Comisión Europea, sólo ha sido capaz de amonestar a Berlín cada año.

El superávit alemán es uno de los desequilibrios más importantes en la economía global. Pero son varios factores los que explican este descomunal superávit: desde una deprimida norma salarial que incrementó la competitividad de las empresas del sector exportador, hasta la mezcla de productos de alta tecnología que constituyen la parte más importante de las exportaciones alemanas y para las cuales la subvaluación del euro no es un factor determinante.

Hay que reconocer que la combinación de políticas macroeconómicas a nivel de la eurozona y al interior de Alemania también explican el abultado superávit alemán. Por una parte, es bien sabido que Berlín impuso una regla de austeridad fiscal en la eurozona, lo que ha contribuido de manera decisiva a profundizar la crisis en Europa. 

Por otra, al mantener una política de presupuesto balanceado las autoridades en Berlín han impedido absorber el superávit del sector privado a través de un déficit del sector público. Esta combinación ha contribuido fuertemente al monumental excedente en la cuenta corriente de Alemania. 

Aun así, no es evidente que Berlín pueda ser catalogado como país manipulador de la paridad cambiaria. La ley estadounidense fija cuatro condiciones para colocar a un país en esa categoría. 

Primero, debe tratarse de un socio comercial mayor de Estados Unidos (con un volumen comercial superior a 55 mil millones de dólares, mmdd). 

Segundo, ese país debe mantener un superávit comercial frente a Estados Unidos superior a los 20 mmdd. 

Tercero, debe tratarse de un país con un saldo positivo en la cuenta corriente superior a 3 por ciento del PIB. 

Cuarto requisito: dicho país debe intervenir de manera persistente y unilateral en los mercados de divisas para mantener la subvaluación.

Alemania cumple los primeros tres requisitos, pero no el cuarto. Por eso, en su respuesta a las declaraciones de Navarro, Ángela Merkel afirma sin pestañear que Berlín no influye en las decisiones del Banco Central Europeo (BCE).

Es cierto que la debilidad del euro ha sido impulsada por la política expansionista que ha seguido el BCE para reactivar la economía de la eurozona. No hay que olvidar que ese instituto también ha mantenido en cero su tasa de interés y ha aplicado su propia versión de la flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés).  (...)

Al igual que la versión aplicada por la Reserva Federal, la postura del BCE apoya la especulación, fomenta la creación de burbujas y aumenta la desigualdad. Por eso esa política debe ser remplazada por una que incida sobre el nivel de actividad de la economía real y no sólo del sector financiero. 

Y ese cambio debe venir acompañado de una nueva visión para la política fiscal que hoy sigue secuestrada por los fanáticos de la austeridad. Sin duda, todo eso requiere redibujar el paisaje político en la eurozona para hacerlo más racional, algo que no se ve fácil y que además no interesa al nuevo ocupante de la Casa Blanca."                    (Alejandro Nadal  , Sin Permiso, 09/02/2017)

“La extrema derecha recoge la ira ciudadana contra las élites”

"(...) ¿Cómo explica la irrupción de los Trump y Le Pen?

Los ciudadanos que veían como su situación empeoraba han acabado perdiendo la confianza en las élites que les gobernaban, incluyendo a los miembros de una socialdemocracia que ha acabado integrándose en el sistema.

 Ante la ausencia de una izquierda independiente con la suficiente fuerza, han sido los partidos de extrema derecha quienes han recogido esa ira colectiva. Es un movimiento que empezó en la Europa del Este, adquirió fuerza con el Brexit y ahora toma una nueva dimensión con Trump. 

Pero a la larga estos partidos no tienen programas que puedan satisfacer sus demandas, de manera que no sabemos qué puede suceder en el futuro.

Pero Trump no está en contra de los intereses de ese poder, más bien al contrario.

Trump procedía del sistema, pero supo mostrarse como alguien que quería acabar con “el pantano de Washington”, de modo que muchos de los que se sentían marginados y olvidados por el viejo sistema, como los trabajadores blancos de una industria decadente o los agricultores, pusieron sus esperanzas en él.

 La habilidad con que se maneja se puede ver en casos como el de sus propuestas de reducir las regulaciones a la banca, que legitima diciendo que de lo que se trata es de que los bancos puedan dar más créditos a las empresas para que estas puedan contratar más trabajadores, Cuando de lo que realmente se trata es de permitir a la banca que vuelva a sus viejas prácticas de especulación.

¿No se castiga la mentira?

La derecha siempre ha sabido jugar con los prejuicios de la gente. El error de la izquierda ha sido obstinarse en convencer con la racionalidad. La importancia de los prejuicios (raciales, de género, etcétera) es un factor determinante en la toma de decisiones personales.

El miedo a los efectos de la desigualdad , a la catástrofe migratoria, ¿no puede actuar de freno a esa voracidad de la que usted habla?

Todos los analistas coinciden en señalar que el crecimiento de la desigualdad es un peligro muy serio para el futuro, pero nadie está dispuesto a aplicar políticas que la eliminen. A escala internacional sabemos perfectamente cuál es la solución. Si se aplican en África políticas que favorezcan la aparición de sociedades más prósperas e igualitarias, no tendrán necesidad de irse. 

Pero lo que se hace es quitar a los campesinos las tierras que cultivan y dárselas a compañías extranjeras que las explotan sin miramientos. La situación se irá haciendo explosiva con la combinación de un crecimiento demográfico imparable, la desertización como consecuencia del cambio climático y el consiguiente aumento de la pobreza.

 Si no hemos sido capaces de resolver el desafío que representan las primeras llegadas de inmigrantes, ¿cómo podremos enfrentarnos a lo que pueden representar millones tratando de asaltar Europa para escapar del hambre y la pobreza?"         (Entrevista a Josep Fontana, La Vanguardia, 13/02/17)

¿Trump salvará a Grecia de la codicia alemana? Ya que la izquierda europea no hace nada... cousas veredes

"Grecia vuelve a territorio crisis. Y no es una crisis más: la llegada de Donald Trump impide a Europa volver a fallar por tercera vez.

 (...) los acreedores quieren que Grecia cumpla a rajatabla lo pactado y se comprometa a activar una nueva ronda de futuros ajustes —si son necesarios— a cambio de concesiones. (...)

Para empezar, los acreedores quieren que el Gobierno haga los deberes ya pactados. Reclaman una rebaja del umbral a partir del cual las familias no pagan a Hacienda, para elevar las bases imponibles. Solicitan una mayor liberalización energética. 

Y exigen más recortes de pensiones y una vuelta de tuerca a la reforma laboral, pese a que en solo cuatro años Atenas ha rebajado en 12 ocasiones las pensiones y los sueldos públicos. El Ejecutivo griego se niega a aprobar un nuevo tijeretazo en las pensiones y apunta que no acepta “demandas irracionales”.

Pero Europa y el FMI quieren garantías adicionales: pretenden que Tsakalotos se comprometa por adelantado a activar ajustes automáticos, por ley, si incumple las metas fiscales. Los acreedores, según las fuentes consultadas, apuntan a un recorte del 1% del PIB al final del programa, y otro 1% más adelante. En total, 3.600 millones más en un país cuya depresión recuerda a alguno de los libros de John Steinbeck.

A cambio, Europa liberará fondos, imprescindibles para que Grecia no corra el riesgo de suspender pagos tan pronto como en julio. El BCE incluirá los bonos griegos en su programa de compra de activos. Y Dijsselbloem apuntó que también está sobre la mesa una posible relajación de los objetivos fiscales, calificados como poco realistas por el FMI.  

El programa prevé que Grecia consiga un superávit fiscal primario (sin contar el pago de intereses) del 3,5% del PIB en 2018, y siga en ese listón a medio plazo. “Eso es algo que probablemente ningún país ha logrado jamás”, admiten fuentes europeas.(...)

Esa relajación fiscal esconde la madre de todas las batallas: la mil veces prometida reestructuración de deuda. (...)

  La solución podría ser pactar ya ese jubileo de la deuda que se activará a partir de 2018, cuando acabe el rescate. Pero Berlín se niega.

El capítulo actual de la crisis griega se parece sospechosamente a los anteriores: presión por el lado europeo, amago de crisis política en Atenas y, una vez más, una posible salida del euro en la recámara. Pero las fuentes consultadas destacan la emergencia de un nuevo factor: con Trump en el Despacho Oval, Europa no puede permitirse un nuevo fiasco ni que las cuentas de la deuda no le salgan al FMI y el directorio de la institución no arrime el hombro.

 Trump dijo en campaña que Grecia estaría mejor fuera del euro. Y su favorito para ocupar la embajada ante la UE, Ted Malloch, asegura que sería un error que el FMI siguiera en Grecia sin una quita de deuda sustancial. Europa, en fin, se juega mucho en Atenas. "              (El País, 10/02/17)

En el momento que estamos gobernados por las derechas más corruptas e incompetentes, las izquierdas están empeñadas en disimular lo más posible para que no se noten sus inclinaciones

"En el momento que estamos gobernados por las derechas más corruptas e incompetentes, las izquierdas están empeñadas en disimular lo más posible para que no se noten sus inclinaciones. No se trata de repetir las bobadas de que no hay derechas ni izquierdas, o aquella chuscada orteguiana tan citada antaño por todo fascista español que se preciara: ser de derechas o de izquierdas son dos maneras de ser idiota (cito de memoria).  (...)

Pero lo más llamativo fue la decadencia de una clase obrera que había perdido absolutamente cualquier conciencia de clase y quería ser como mínimo aristocracia sindical. Conforme gran parte de los obreros fueron desapareciendo por los avances tecnológicos y se convirtieron en dignísimas piezas de museo, cargadas de historias, de fracasos, de estafas (algún día se explicará Asturias y su minería como un fenómeno espectacular de laminación de aquella que fue, o había de ser, la sal de la tierra), llegó la calma salpicada de rabia.

Los partidos o grupos con aspiraciones a ser una alternativa al capital más feroz que conocieron los tiempos no están formados por trabajadores asalariados, que venden según el canon marxista su fuerza de trabajo, sino por profesores. Si hay algo que caracteriza el final del ciclo revolucionario que se abrió en 1917, y que ya antes cantaba 

La Internacional, que hoy suena a charanga de desvergonzados –“Arriba parias de la tierra, en pie famélica legión…”–, tiene como un eco sarcástico puesto en boca de miles de profesores, catedráticos… eso que da ahora en llamarse enseñantes. Lo primero que habría que hacer es inventarse un himno y dejar de burlarse de un pasado duro y sangriento, y evitar La Internacional, que ya es canción para nostálgicos de la derrota o funcionarios sin demasiados escrúpulos.

Con el final del ciclo revolucionario se acabó La Internacional. Lo demás son payasadas. ¿Qué revolución se puede hacer con funcionarios del Estado? Hay que variar el marco y el rumbo si el ciclo presuntamente revolucionario se ha terminado. 

Ahora, a lo más, transformaciones profundas y una ética política de respeto ciudadano, que incluya no robar a los colegas, que no otra cosa es estafar, tirar de comisiones por favores subterráneos, y todas esas variedades que han ido creando los funcionarios de un Estado corrupto; cuando más altos, más corruptos. 

Que el más importante y respetado líder sindical de la minería en Asturias, sede del mítico SOMA-UGT, tenga cuenta en Suiza por valor superior al millón de euros se traduce en muchas cosas, empezando por una puntilla mortal a un sindicato que no comparta con la mafia métodos y ambiciones.

Ya no hay obreros, salvo excepciones honrosísimas, que voten a la izquierda. Se desplazan a la derecha, y en su mayoría a la radical extrema derecha, porque la que antaño fue radical extrema izquierda se pasó de vueltas y está copada por funcionarios, voluntariosos enseñantes, que se diría ahora, que tienen todo garantizado –subida aquí, bajada allá–, pero un Estado protector contra el que ellos en su mayoría lucharon.

 En parte les concedieron ese estado que ahora contemplan soberbios y admirados, igual que las clases bajas, los restos obreros, aseguran una cierta estabilidad frente a la tropa funcionarial que tiene muy lejos la idea y hasta la ambición de “conquistar los cielos”. ¡Dejemos los cielos para los curas y los ángeles, y peguemos los pies en tierra porque se acabó la solidaridad fuera de las oenegés, que felizmente no son partidos políticos!

No hace falta ser un lince para detectar signos de decadencia en una izquierda, la española, cuyo ciclo inició su mortal caída en 1982, cuando muerto el dictador –rodeado de los suyos–, iniciada una invención académica de gran éxito entre la gente llana y gran fortuna entre los que invertían en futuro, que se llamó transición, la población –no me atrevería a decir ciudadanía, que es término muy ligado a la libertad de criterio y a la conciencia crítica– decidió una gran apuesta. 

Llevar la izquierda al poder, aquel PSOE de Felipe y Alfonso. Entre otras cosas no había opción posible que no fuera esa, o un señor cuyo nombre no debería ser borrado de los anales de la inanidad política, Landelino Lavilla. Gente seria y formada, funcionario del Estado desde siempre y con muy alta calificación.

Todo se fue al carajo, pero eso sí, muy risueños, porque el PSOE tenía la lección aprendida y estaba advertido que el ciclo aquel de las revoluciones y los cambios profundos estaba en la UCI del hospital de la historia. 

El ciclo apenas podía ya respirar arrollado por una derecha segura de que tenía una larga extensión en el tiempo y que no había peligro en el horizonte. No hay cosa más patéticamente divertida que un partidete, Ciudadanos, que nació en Barcelona, por el que nadie daba un duro, dirigido por un tal Albert Rivera, orador de concurso.

 Empezó con un puñado de notables y cándidos intelectuales, convencidos de que la socialdemocracia no estaba bien representada en España. Tardó unos años, pocos, para conseguir hacerse un figura respetable en un mundo político como el español, poco inclinado a la respetabilidad. Pero lo logró y es su mérito.

Lo primero que hizo en su reciente congreso es dejar de ser socialdemócrata para definirse como liberal. ¿Qué otra cosa iba a hacer un tipo ambicioso con ganas de tocar poder a costa de lo que sea y que no se note que la política es trabajo que tiene mucho que ver con la carnicería? 

Si el ciclo aquel que se inició en 1917 en Rusia se fue agotando hasta llegar a la pobreza y luego a la miseria caben dos opciones: esperar tiempos mejores, y para ello se requiere tiempo (que algunos ya no tendremos), y voluntad de poder. Lo demás son discusiones semánticas con florete, arma especialmente inadecuada para la pelea en campo abierto."               (Gregorio Morán, La Vanguardia, en Rebelión, 13/02/17)

21.2.17

Errejón: donde no hay fuerzas de izquierda capaces de levantar una idea de patria, lo capitaliza Le Pen, Orban o el FPO en Austria... ¡Joder! cuando no tengo claro qué soy, por lo menos soy francés... y se produce una fractura con las élites progresistas y cosmopolitas... en España pasó al revés y es un motivo de orgullo nacional

"(...) ¿Cuál cree que es el motivo del crecimiento de opciones neofascistas en Europa, y que pueden darse tras la victoria de Donald Trump?

Durante mucho tiempo en Europa, tanto los partidos de centro izquierda, digamos socialdemócratas, como los partidos de centro derecha, liberales o conservadores, han compartido un horizonte postpolítico. 

Un horizonte según el cual en Europa habíamos llegado a un desarrollo tal que ya no hacían falta las grandes ideologías, ya lo que hacía falta eran matices sobre cómo obrar en un asunto o en otro, pero gobernar era un asunto técnico y se habían acabado las grandes ideas.

 La utopía conservadora de una democracia sin pueblo triunfó, hay una democracia de consumidores y de votantes, pero no hay pueblo, no hay gentes que se emocionan juntas, que tienen una visión hacia el futuro y que creen que comparten una historia, no hay comunidad.

No hay política sin identidades fuertes y cuando ocurrió la crisis de los sistemas políticos, por el desprestigio de los políticos, por la corrupción, por la erosión de las condiciones de vida que ha supuesto la globalización neoliberal, esas poblaciones no han encontrado entre los partidos políticos tradicionales ningún canal para expresar las incertidumbres, pero fíjate que no diría fundamentalmente económicas, porque hay opciones populistas de derechas en sitios donde la crisis no ha golpeado particularmente: es sobre todo el anhelo de comunidad, el expresar que a mí, por el hecho de ser ciudadano de un país, alguien me va a cuidar, va a cuidar de mí.

Los partidos políticos tradicionales no ofrecían nada y las formaciones políticas de izquierdas han renunciado a darles una explicación. En primer lugar, han renunciado a sus países, les ha parecido que reivindicar la identidad nacional de sus países era una cosa muy conectada con las derechas, y en algunos casos como en España hay razones históricas. 

Yo soy de una generación que cuando me incorporo a militar para nosotros no existe el espacio nacional, existe la ciudad y la globalización. Así que existe militar en Madrid y luego irte de contracumbre a Génova. 

Entre medias, no hay países. Hay como barrio, barrio, barrio, barrio y el planeta, y entre medias nada, el espacio nacional se abandona y en muchos sitios los proyectos progresistas son incapaces de ofrecer una alternativa a una parte de los perdedores que tienen miedo e incertidumbre pero, sobre todo, tienen hambre de proyectos comunitarios y se produce una fractura jodida entre perdedores de la globalizacización en un cierto repliegue nacional identitario.

 ¡Joder! cuando no tengo claro qué soy, por lo menos soy francés, y se produce una fractura con las élites, a menudo unas élites progresistas, cada vez más cosmopolitas y que les encanta el espacio europeo porque viajan, viven en diferentes ciudades, hablan diferentes idiomas. Donde no hay fuerzas de izquierda capaces de levantar una idea de patria diferente lo capitaliza Le Pen, Orban o el FPO en Austria.

 Owen Jones decía que el principal responsable es la izquierda en el surgimiento de los neofascismos. Y Nigel Lawson, que era el ministro de finanzas de Thatcher, aseveró que era un drama que el verdadero sucesor de Thatcher y de los conservadores fuera Tony Blair. ¿Qué peso ha tenido la socialdemocracia en esa asimilación de los pensamientos conservadores y neoliberales para el surgimiento de estos neofascismos?

 Yo creo que mucha (...) Tony Blair se parecía más a su homólogo en el partido Torie que al anterior dirigente laborista. 

La victoria hegemónica fundamental no es cuando tú impones tus tesis, sino cuando incluso el adversario te las tiene que comprar para competir contigo. Ahí creo que está bien definido, sobre todo porque es un proyecto que desarma a la socialdemocracia, no desarma a los conservadores. 

Los conservadores siguen donde siempre habían estado y la socialdemocracia se desplaza a un terreno en el que pierde todas las batallas. No sólo las pierde, sino que incluso cuando las gana está en el estado como si fuera un inquilino. 

Cuando los partidos de centro izquierda ganan elecciones se comportan, en relación a su estado y su sociedad civil, como si estuvieran de prestado (“Hemos ganado las elecciones, si no les importa queremos cambiar unas cosas pero que no se molesten ustedes mucho que…”). 

Hay toda una parte de victoria ideológica y cultural de los conservadores, pero también es verdad que se hunde un modelo de pertenencia y de ciudadanía basada en el trabajo fijo que dotaba de identidad, quiero decir: cuando el Frente Nacional está arrasando en los barrios populares donde antes, por ejemplo, ganaba el Partido Comunista de Francia…

Triunfa con los hijos de los que tenían ese trabajo fijo…

Claro, es que el padre tenía una identidad asociada al empleo. Porque si tú eras fresador, ser fresador te decía algo de quién eras tú en tu vida. Pero los hijos no se definirían a sí mismos por el lugar que ocupan en el mercado de trabajo, porque ese lugar o es cambiante o es una mierda o no produce orgullo. 

Hay sólo tres cosas trascendentes en la historia de Europa que han sido capaces de producir ese gran nosotros: la clase, la religión y la patria. La religión para los católicos cada vez está menos disponible, pero para los musulmanes en absoluto: sigue siendo una idea de trascendencia. La clase y el movimiento obrero lo han sido durante mucho tiempo.

Yo creo que hoy no lo son. De hecho, sobre todo no lo son para los perdedores de la globalización. Aquí tenemos una paradoja sociológica que es que la clase erotiza sobre todo a quienes no pertenecen a la clase trabajadora. Si te coges el CIS y consultas qué vota la gente, los más castigados en España son los que sostienen el bipartidismo, por edad, por el tipo de provincias donde votan.

 ¿Qué queda? Queda la pertenencia nacional y de la pertenencia nacional nosotros nos hemos apartado porque nos parecía un arcaicismo o porque nos parecía esencialmente reaccionaria. Claro, eso le ha dejado todo el campo libre a fuerzas reaccionarias.

 Es verdad que es un discurso que pone a discutir a los penúltimos contra los últimos y que organiza y cohesiona la comunidad contra los más pobres, contra los que vienen de fuera, contra los que tienen la piel diferente, pero también apunta a las élites europeas y también recupera un discurso soberanista contra la Troika que deja sin espacio al resto de fuerzas de izquierda. 

Yo creo que en España pasó al revés y es un motivo de orgullo nacional. En España llegó el 15-M antes. Entonces la construcción de una cierta identidad popular de los perdedores se hizo con un sentido progresista y no con un sentido reaccionario. 

Y a lo mejor si las plazas no se hubieran llenado no se hubiera producido esa mutación en el sentido común de época que ha hecho que aquí no haya habido espacio para la extrema derecha. Es verdad que la explicación tradicional es “aquí no hay fascismo porque está en el PP”. Pero yo creo que en el PP lo que está no es un fascismo en un sentido antioligárquico, antiélites, lo que hay es el franquismo sociológico.(...)

 Hay quienes reivindicamos la patria para reivindicarla contra los banqueros y no contra los negros, lo digo muy a lo bruto, creo que eso es lo que le cierra el espacio al fascismo. Por el contrario, la reacción típica de una parte de la izquierda en los casos de amenaza reaccionaria o amenaza fascista es más esencias. Más banderas rojas, más esencias, regalándole la pertenencia nacional a las fuerzas de extrema derecha…

¿No cree que es peligroso que los populismos de izquierdas asimilen partes del discurso antiestablishment de ciertos populismos de derecha?

En realidad hay una cosa complicada con el populismo, porque son discursos que transitan lugares parecidos para llegar al lugar contrario. Claro, esto sólo se puede decir en una entrevista reposada como esta, no se puede decir en la tele.

 Las trazas que siguen esos discursos a veces se parecen para llegar a sitios absolutamente opuestos, y lo que define la diferencia entre un populismo abierto y democrático o un populismo reaccionario es quién es el enemigo. Lo que lo define es la frontera, el nosotros por oposición a ellos.

Sustituir el inmigrante como enemigo por los de arriba.

Efectivamente, eso es lo que define a uno frente a otro. Pero es verdad que creo que en un momento de incertidumbre, de miedo, sobre todo de falta de identidad, de falta de pertenencia… Joder, ¿por qué se llenan los estadios de fútbol? Porque hay mucha gente que necesita algún sentimiento de pertenencia, de estar juntos, de emocionarse juntos, de ser algo en común… 

Creo que la batalla política fundamental en Europa va a ser quién construye el pueblo, y qué se puede construir de dos lados. Lo podemos construir nosotros (Podemos), los sectores transformadores, o los reaccionarios, pero creo que esa será la batalla fundamental. Eso no significa que haya un espacio libre y que el primero que llegue lo ocupa, no es sólo, tiene que ver con qué tipo de operación cultural fragua lazos de solidaridad entre la gente y frente a quién los fragua. 

 Cuando el 15-M comienza a reunir muchas frustraciones individuales, ponerlas en común y señalar a un adversario, el tipo de identidad popular que comienza a fabricar claramente apunta hacia la construcción de un pueblo español por oposición a los que mandan. 

Pero con una materia prima similar, podría haber habido un tipo de construcción muy diferente, en las plazas se veía, pero no sólo con el racismo, yo me acuerdo de asambleas en las que se discutía si los políticos son muy caros, nos tienen que gobernar técnicos. 

Quiero decir, también había componentes en ese momento de indignación popular para que hubiéramos tenido una salida no sé si autoritaria pero de retroceso democrático, sin duda. Así que la disputa ahí es quién construye.

El propio Bernie Sanders, que creo que podría haber ganado a Trump, hace toda una construcción discursiva en torno al pueblo. No sólo habla de los sectores trabajadores, sino que habla del pueblo americano y además apela a los valores de los padres fundadores, muchos de los cuales eran propietarios que hasta tenían haciendas de esclavos, pero es que eso da igual, eso es el significado cultural que se le dé, y por tanto le opone una nueva deconstrucción popular que viene a rellenar un deseo, que no es tanto un deseo material. 

Hay un peligro de creer que ganan los que dicen las cosas más duras, hay que decir las cosas duras y como son, la izquierda nunca ha dejado de hacerlo y le ha ido mal durante mucho tiempo. No es ese el problema, sino ofrecer como un imaginario que venga a colmar un deseo, el de ser comunidad, de ser parte de algo que te proteja, que te cuide por el hecho de ser ciudadano o miembro de una comunidad nacional. (...)

 Cuando nosotros nacimos en las europeas había una parte importante de nuestro pueblo que creía que los políticos eran demasiado caros. No enfrentamos frontalmente esa idea, la rearticulamos, sí, son caros, pero sobre todo lo son por haberse puesto del lado de los banqueros que han rescatado con el dinero de todos y ahora no lo devuelven. 

Pero no chocamos llamando idiota a nuestro pueblo, diciendo: “Qué dices tonto, cómo van a ser los coches oficiales si es la plusvalía”. Si hubiéramos hecho eso habríamos jugado el papel testimonial y marginal que han jugado normalmente las fuerzas progresistas en Europa.

 De lo que se trata es de entroncarte en una parte del sentido común de nuestro pueblo, porque el sentido común siempre es un terreno pantanoso en el que anidan ideas muy conservadoras e ideas muy progresistas. El sentido común está lleno de contradicciones y hay que elegir algunas, como los mejores hilos de los que tirar y otros que los tienes que guardar y retener porque facilitarían una mayoría racista en nuestro país. (...)

Existe en ocasiones un desprecio intelectual a los votantes de la derecha, ha pasado ahora con Trump y pasó con los de Rajoy, ¿Ese clasismo dificulta lograr el apoyo de estos sectores de la población? 

(...) La izquierda era la ideología construida para construir poder para los de abajo, no al revés, pero la izquierda era la herramienta, el objetivo era el poder para los de abajo, poder popular. Hemos llegado hasta el punto de invertirlo tanto que la herramienta se ha convertido en el fin.

 Que los trabajadores no se identifican con ciertos símbolos o banderas, peor para ellos. Que no, que estas banderas estaban construidas para unir a los trabajadores, el objetivo era unir a los de abajo, si la bandera que la unía era roja, pues porque la pusimos roja, pero si no sería de otro color.

 Es la creencia de que en el fondo los pobres si no son de izquierdas es porque están equivocados, en vez de porque algo estás tú haciendo mal porque una buena parte de tu pueblo no confía en ti. Confía más en los de arriba, en los que les están machacando la vida.

Creo que ha habido a veces como la tentación de algunas de las izquierdas como de emanciparse de su pueblo, como si pudieras cambiar de jugador, que me pongan otro pueblo, que este es una mierda. 

Que me pongan otro pueblo que sea de verdad, no, que es de verdad, lo que pasa es que culturalmente vas perdiendo la batalla, y la solución no es encerrarse más, sino plantearse por qué tu enemigo la gana. Trump y Le Pen son multimillonarios pero han sabido presentarse como tribunos de la plebe, hay una batalla cultural que están ganando a los sectores progresistas. 

Pero para saberlo hay que acercarse con más humildad y cuidado. Owen Jones lo clava cuando explica cómo estando en una cena con sus colegas de izquierdas con profesiones liberales y todos los chistes son sobre chavs, algo ininmaginable con homosexuales, negros o mujeres. 

Pero en un momento dado a los sectores progresistas les ha dejado de gustar su pueblo y cómo piensa su pueblo, y la unidad popular se tiene que hacer con una parte sustancial de los 8 millones de personas que están votando al PP. Y habrá que entenderlos. (...)"                                 (Entrevista a Errejón,  Antonio Maestre, Cuarto Poder, 23/12/16)