21.6.18

¿Son las crisis de deuda en Argentina y Turquía señales anticipadas de alarma que salen a la luz conforme la Reserva Federal sigue normalizando las tasas? ¿Vuelta a empezar?

 "Tres clásicos en apuros. Argentina, Turquía e Indonesia. 

Tres de los mercados emergentes que más auxilio crediticio han necesitado de las arcas del FMI en las últimas décadas vuelven a estar bajo la lupa de los mercados. 

Sus señales surgen por doquier y se visualizan con nitidez desde que el dólar iniciara su despegue en las plazas cambiarias. La política del billete verde fuerte que desea Donald Trump empieza a florecer, casi un año y medio después de que el presidente de EEUU tomara posesión del cargo. (...)

Casi diez años después del estallido del credit cunch, en septiembre de 2008, los grandes rivales de las economías de rentas altas se han erigido en los primeros que experimentan los coletazos de lo que parece el epitafio de esta etapa de pseudo-bonanza.

 Argentina emitió la primera señal de alarma, que ha sofocado el FMI con una rápida negociación por la que ha liberado a Buenos Aires una línea financiera de 30.000 millones de dólares para contener la caída libre del peso en los mercados cambiarios y la escalada de los tipos de interés, por encima del 40%, decretada por su banco central como medida para evitar fugas masivas de capitales y amortiguar el pánico bursátil. 

Pero apenas dos semanas después, el efecto contagio ha surgido en Turquía. A lo largo de mayo, su valor ha descendido todos los días de mercado excepto tres, en relación con el dólar. Hasta el punto de reducir un 5,2% su cotización diaria la pasada semana.  (...)

Turquía, pues, ha entrado en la espiral de una crisis monetaria. Los analistas reclaman ya a las autoridades políticas, económicas y monetarias que “actúen ya, a la máxima diligencia” asegura, por ejemplo, Cristian Maggio, estratega de mercados emergentes en TD Securities, con sede en Londres. 

“Y no debería ponerse límites sobre cómo y cuándo intervenir porque lo que se avecina es una turbulencia cambiaria en toda regla”. El clima inversor es de “total pérdida de confianza”.  (...)

Los bancos centrales de Argentina y Turquía no han sido los únicos con quebraderos de cabeza. La sombra de la inestabilidad se propaga sobre la práctica totalidad de los principales mercados emergentes del planeta. El estado latente es de emergencia. Los economistas predicen escalada de tipos de interés en varias latitudes de Asia. 

En concreto, y sobre todo, en Indonesia, Filipinas e India, donde no descartan que toquen niveles como los de Argentina o Turquía. “Cuando la Reserva Federal inició el encarecimiento gradual del dinero, las autoridades monetarias de los mercados emergentes intentaron recortar sus diferenciales rebajando tipos”, explica Frederic Neumann, de HSBC. 

“Y ahora tienen que adecuarse a la política de la Fed a marchas forzadas y en medio de turbulencias cambiarias” que llevan en volandas al dólar a recuperar parte de su hegemonía perdida. Incluso, algunos países, como Brasil, siguen abaratando el dinero.  (...)"                 (Diego Herranz, Público, 29/05/18)


" ¿Son las crisis cambiarias y de deuda en gestación en Argentina y Turquía hechos localizados sin implicaciones más amplias? 

¿O señales anticipadas de alarma respecto de fragilidades más profundas en mercados globales de deuda sobrecargados, que salen a la luz conforme la Reserva Federal de los Estados Unidos sigue normalizando las tasas?

El aumento de tipos de interés también puede poner a prueba la estabilidad en algunas economías avanzadas, especialmente en Italia, donde los votantes (en particular los del sur, menos desarrollado) optaron decididamente por un gobierno populista disruptivo. La economía de Italia es diez veces más grande que la de Grecia, y un default de su deuda haría saltar toda la eurozona.

 De hecho, el gobierno de coalición populista que acaba de asumir el poder insinuó que buscará una quita en algunos de los pasivos ocultos que tiene Italia con el sistema euro a través del Banco Central Europeo (no incluidos en la deuda pública oficial del país, que supera el 130% del PIB).

La buena noticia es que una crisis global de deuda con todas las letras es relativamente improbable. (...)

Además, el Fondo Monetario Internacional tiene recursos suficientes para manejar una primera oleada de crisis, incluso si incluyera, por ejemplo, a Brasil. La principal preocupación no es que el FMI no pueda proveer fondos, sino que repita el error que cometió en Grecia, al no imponer un acuerdo realista a deudores y acreedores.

 En cuanto a Italia, lo más probable es que Europa halle el modo de conceder transitoriamente al nuevo gobierno una parte del margen fiscal adicional que busca, aun cuando los funcionarios de la eurozona no pueden de ningún modo permitir que la endeudada Italia destruya la moneda común.

La razón más importante para ser optimistas, a pesar de todo el ruido político circundante, es que el tipo de interés real a largo plazo en todo el mundo sigue siendo extremadamente bajo.  (...)

Es notable hasta qué punto el FMI (que vigila las crisis de deuda y financieras del mundo) viene subiendo de tono sus advertencias. Tras años de decir que los países avanzados ya no necesitan preocuparse por sus niveles prácticamente inéditos de deuda pública (el total de deuda de los gobiernos ya supera en promedio el 100%), el FMI comenzó a advertir que muchos países pueden verse sin espacio de maniobra fiscal si llegara a producirse de aquí a poco tiempo otra recesión. 

El problema no es sólo la deuda contabilizada, sino también los pasivos ocultos derivados, sobre todo, de programas de atención de la salud y pensiones enormemente subfinanciados (deudas implícitas que en muchos casos superan con creces los números oficiales).  (...)

Incluso suponiendo que lo más probable es que una eventual crisis de bonos emergentes quedará contenida, los temblores actuales deben obrar como advertencia, incluso para las economías avanzadas. Al fin y al cabo, ningún país, por más rico que sea, debería apostar su futuro a la perspectiva de que el actual entorno de tipos de interés ultrabenignos dure para siempre.

Los economistas que afirman que la deuda de las economías avanzadas es totalmente “segura” suenan espeluznantemente parecidos a los que hace una generación proclamaban la “Gran Moderación”, que supuestamente reduciría en forma permanente la volatilidad cíclica. 

Y en muchos casos, son las mismas personas. Pero como vimos hace un decenio, y volveremos inevitablemente a ver, cuando se trata de crisis de deuda y financieras globales, no estamos en el “fin de la historia”."        (

Joseph E. Stiglitz: ¿Es posible salvar al euro? Italia es suficientemente grande, y tiene abundancia de economistas buenos y creativos, para manejar un abandono de facto del euro, con la institución en la práctica de un sistema bimonetario flexible

"Puede que el euro esté acercándose a otra crisis. Italia, tercera economía más grande de la eurozona, eligió un gobierno que, en el mejor de los casos, puede describirse como euroescéptico. No debería sorprender a nadie.

 La reacción de Italia es otro episodio predecible (y predicho) en la larga saga de un sistema monetario mal diseñado, en el que la potencia dominante (Alemania) impide reformas necesarias e insiste en políticas que agravan los problemas básicos, con una retórica aparentemente dirigida a inflamar pasiones.

A Italia le fue mal desde la creación del euro. (...)

En 2000, un año después de la introducción del euro, la economía de Estados Unidos era sólo 13% más grande que la de la eurozona; en 2016 era 26% más grande. Tras un crecimiento real cercano al 2,4% en 2017 (insuficiente para revertir el daño de un decenio de malos resultados), la economía de la eurozona comienza nuevamente a perder ímpetu.

Si a un solo país le va mal, la culpa es del país; si les va mal a muchos, la culpa es del sistema. Y como explico en mi libro El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa, el euro era un sistema prácticamente diseñado para fracasar: eliminó los principales mecanismos de ajuste de los gobiernos (tipos de interés y de cambio) y, en vez de crear instituciones nuevas que ayudaran a los países a enfrentar la diversidad de situaciones en que se encuentran, impuso nuevas restricciones (basadas a menudo en teorías económicas y políticas desacreditadas) al déficit, a la deuda e incluso a las políticas estructurales.

Supuestamente, el euro traería prosperidad compartida, lo que afianzaría la solidaridad y promovería el objetivo de integración europea. Pero en realidad, hizo exactamente lo contrario: frenó el crecimiento y sembró la discordia.
El problema no es falta de ideas sobre cómo seguir.

 El presidente francés Emmanuel Macron, en un discurso pronunciado en la Sorbona en septiembre pasado y otro en mayo al recibir el Premio Carlomagno por sus contribuciones a la unidad europea, articuló una visión clara para el futuro de Europa. Pero la canciller alemana Angela Merkel echó un balde de agua fría sobre sus propuestas, al sugerir, por ejemplo, sumas de dinero ridículamente pequeñas para áreas donde se necesitan inversiones con urgencia.  (...)

El problema central de las uniones monetarias es cómo corregir desajustes cambiarios como el que ahora afecta a Italia. La respuesta de Alemania ha sido echar la carga sobre los países débiles, que ya sufren alto desempleo y bajas tasas de crecimiento. Y ya sabemos cómo termina: más dolor, más sufrimiento, más desempleo y menos crecimiento todavía. 

Incluso si en algún momento el crecimiento se recupera, el PIB nunca llega al nivel que hubiera alcanzado con una estrategia más sensata. La alternativa es trasladar una parte mayor del peso del ajuste a los países fuertes, que tienen salarios más altos y una demanda más sólida sostenida por programas de inversión pública.

Ya hemos visto muchas veces el primer y segundo acto de este drama. Un nuevo gobierno asume con promesas de negociar mejor con los alemanes para poner fin a la austeridad y diseñar un programa de reforma estructural más razonable. Si los alemanes ceden aunque sea un poco, igual no alcanza para cambiar el rumbo económico. 

El sentimiento antialemán aumenta, y cualquier gobierno (de centroizquierda o centroderecha) que insinúe la necesidad de hacer reformas pierde el poder. Avanzan los partidos antisistema, surge el estancamiento político.

La dirigencia política de toda la eurozona está entrando en un estado de parálisis: los ciudadanos quieren permanecer en la Unión Europea, pero también quieren el fin de la austeridad y el regreso de la prosperidad. Se les dice que no pueden tener ambas cosas. Esperando todavía un cambio de ideas en el norte de Europa, los gobiernos en problemas mantienen el rumbo, y el sufrimiento de sus pueblos aumenta.

La excepción es el gobierno socialista del primer ministro portugués António Costa, que llevó a su país a un renovado crecimiento (2,7% en 2017) y alcanzó un alto nivel de popularidad (en abril de 2018, el 44% de los portugueses calificaba el desempeño del gobierno como superior a las expectativas).

Puede que Italia sea otra excepción, pero en un sentido muy diferente. Allí hay oposición al euro tanto desde la izquierda cuanto desde la derecha. Ahora que la ultraderechista Liga está en el poder, podría ocurrir que su líder Matteo Salvini (un político experimentado) ponga realmente en práctica la clase de amenazas que en otros países los novatos tuvieron miedo de implementar.

 Italia es suficientemente grande, y tiene abundancia de economistas buenos y creativos, para manejar un abandono de facto del euro, con la institución en la práctica de un sistema bimonetario flexible, que tal vez ayude a restaurar la prosperidad.

 Iría contra las reglas del euro, pero la carga de un abandono de jure, con todas sus consecuencias, se trasladaría a Bruselas y Frankfurt; en tanto, Italia podrá contar con que la parálisis de la UE evite la ruptura final. Cualquiera sea el resultado, la eurozona quedará hecha pedazos.

Pero no tiene por qué ser así. Alemania y otros países del norte de Europa pueden salvar al euro, si muestran más humanidad y más flexibilidad. Pero tras haber visto muchas veces los primeros actos de este drama, no confío en que vayan a cambiar el argumento."             (Joseph E. Stiglitz, a Nobel laureate in economics, Project Syndicate, 13/06/18)


Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )
 
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
 
Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
 
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
 
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
 
 
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

Michael Roberts: la depresión española es el resultado del colapso de la inversión capitalista. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la posibilidad de una nueva recesión económica en Europa. Además, registró el crecimiento salarial real más bajo de todos los países de la UE en 2017: ¡cero!

"(...) Él (Pedro Sánchez) toma el puesto de primer ministro en un gobierno socialista minoritario dependiendo de los votos de Podemos y los nacionalistas. Y se enfrenta a muchos desafíos económicos que el PP no pudo resolver.  

Como argumenté en el momento de las elecciones generales de 2016 (que dejaron a Rajoy sin una mayoría en el parlamento), antes de la Gran Recesión, el crecimiento económico en España se había debido en gran medida a la inversión en propiedades, improductivas en términos capitalistas.El muy anunciado auge económico de España vio un crecimiento real del 3,5% anual durante la década de 1990, pero dejó de basarse en inversiones productivas para la industria y las exportaciones en la década de 2000 y se convirtió en una burbuja crediticia inmobiliaria y de vivienda, como lo hizo el boom Celtic Tiger de Irlanda.  

Como resumió el FMI: "El período previo a la crisis se caracterizó por una productividad decreciente del capital, medida como producción por unidades de stock de capital, tanto en términos absolutos como en relación con el promedio de la zona del euro. 
 Esto se debe a que el capital voló a sectores no transables, en particular la construcción y el sector inmobiliario, que se caracteriza por una mayor rentabilidad pero menores rendimientos marginales.  
Por el contrario, la inversión en tecnologías de la información y la comunicación o la propiedad intelectual se mantuvo por debajo de la de otros países de la zona del euro ".Desde el final de la Gran Recesión, las cosas sólo han mejorado para el capital español al reducir los salarios reales y emplear mano de obra barata en lugar de invertir en nuevas tecnologías para aumentar la productividad.

 La formación bruta de capital fijo se encuentra todavía muy por debajo de los niveles previos a la crisis. Y esto incluye todas las inversiones, privadas y gubernamentales; la inversión productiva se ha recuperado aún menos.

 ¿Por qué es esto? Como dije en mi libro, The Long Depression, el talón de Aquiles del capitalismo español es la disminución a largo plazo de su rentabilidad. Cada medida de la rentabilidad del capital español revela el mismo declive a largo plazo. 

 Esta es la medida de AMECO que calculé, pero en nuestro próximo libro, World in Crisis (Carchedi, Roberts), Juan Pablo Mateo tiene medidas más exhaustivas que confirman la versión de AMECO. Y Maito, Esteban - La fugacidad histórica del capital. El descenso en la tasa de ganancia desde el siglo XIX también está de acuerdo.

 La recuperación de la rentabilidad desde el final de la Gran Recesión ha sido modesta. La tasa de ganancia sigue siendo un 7% inferior a la que tenía en 2007. Y eso a pesar de los enormes recortes en el gasto público, las reducciones en el empleo y los salarios.

Cito del último informe del FMI sobre España: "Desde 2009, el desempleo ha disminuido para todos los grupos de edad, pero sigue siendo más alto que antes de la crisis que afecta desproporcionadamente a los trabajadores poco calificados. Aquellos sin trabajo más de un año representan aproximadamente la mitad de los desempleados.
 
El empleo involuntario a tiempo parcial sigue siendo elevado, muy por encima de la media de la UE. Más de una cuarta parte de los trabajadores tienen contratos temporales.

 Además, España registró el crecimiento salarial real más bajo de todos los países de la UE en 2017: ¡cero! Y este año, el crecimiento del salario real será negativo, solo los trabajadores italianos y británicos sufrirán una mayor caída.

Aunque la 'austeridad' bajo la forma de recortes en el gasto gubernamental, impuestos más altos y superávit presupuestarios corrientes (antes de los costos de los intereses) se detuvo en 2015, el estado todavía está muy cargado de deudas acumuladas por rescatar el sistema bancario imprudente y corrupto de España. Según el FMI, las necesidades brutas anuales de financiación son las más altas en la zona del euro ... incluso más que la deuda de Italia.

 No es de extrañar que el FMI considere que "el crecimiento potencial posterior a la crisis se mantendrá bajo control con una tasa de inversión más baja".Esta larga depresión también ha comenzado a romper el estado español, como quedó al descubierto con la crisis separatista catalana sin resolver del año pasado. Los gobiernos regionales de España están profundamente endeudados y, sin embargo, se les pide que hagan enormes recortes de gastos.  

Es por eso que las áreas regionales más ricas con sus propios intereses nacionalistas, como en Cataluña y el País Vasco, han estado haciendo ruidos sobre la separación de Madrid. El gobierno de Sánchez ahora dependerá de sus votos.No necesito cambiar lo que dije en mi publicación de 2016. "La depresión española es el resultado del colapso de la inversión capitalista. Para revertir eso requiere un fuerte aumento en la rentabilidad. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la posibilidad de una nueva recesión económica en Europa, mientras que el liderazgo político del capital español está dividido e inseguro sobre qué hacer ".           (Michael Roberts, 01/06/18 , trad. google)

James Petras: Trump no está improvisando, ni tiene una conducta errática. Hace uso del poder; sabe que la debilidad de sus competidores va acompañada de puñaladas traperas entre ellos

"(...) El hecho de que la UE se doblegue abiertamente a las ansias de poder global de Trump ha servido para estimular su deseo de dominar los mercados europeos, dictar las relaciones comerciales de los países de la UE y decidir sobre sus gastos de defensa. Trump exige a los europeos que acepten que sus enemigos son los de la UE.

Trump cree en la doctrina de comercio unilateral y de “acuerdos” basados en el principio de que EE.UU. debe ser quien decida lo que vende Europa, lo que compra y cuánto debe pagar por ello. La gigantesca petrolera francesa Total, que se había comprometido a invertir en Irán, se ha sometido a Trump y ha roto dicho acuerdo, haciendo oídos sordos al presidente francés.

El presidente Macron ha caído de rodillas ante la imposición de aranceles estadounidenses a las exportaciones francesas. París está dispuesto a apoyar “esfuerzos conjuntos para reducir sobrecapacidades, regular subvenciones y proteger la propiedad intelectual”. Trump escuchó el tintineo del cacito de pedir de la UE y ha impuesto aranceles, solo para empezar.

La UE se “comprometió” a tomar represalias ante los aranceles de EE.UU... al tiempo que secundaba sumisamente la guerra comercial de Trump con China. La Comisión Europea (CE) anunció la apertura de una querella... ¡contra China! Haciéndose eco de las alegaciones de Trump, en el sentido de que Pekín había cometido el “delito” de insistir (“forzar”, según la retórica de EE.UU.) en que los inversores extranjeros aportaran tecnología como parte del trato para hacer negocios conjuntos.

Trump, además, se ha vuelto contra México y Canadá, sus aliados lacayos del NAFTA, abofeteándoles con aranceles.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se mostró consternado tras agasajar a Trump, quien comió, bebió y luego le lanzó a la cara los aranceles que pensaba imponer al acero y al aluminio, además de amenazarle con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA).

En respuesta, Trudeau mencionó el siglo y medio de respaldo canadiense a las guerras imperiales estadounidenses. Pero fue en vano. Para Trump, el pasado, pasado está, y es el momento de dar un paso adelante y que los canadienses compren productos de EE.UU.

Y cuando Trudeau mencionó la posibilidad de imponer aranceles recíprocos a las exportaciones de EE.UU., Trump contraatacó amenazando con romper todos los tratados comerciales, momento en el cual, Trudeau propuso seguir negociando.
El gravamen impuesto por Trump a las exportaciones de aluminio y acero mexicanas provocó la contundente respuesta de un verdadero lacayo: el presidente mexicano Peña Nieto afirmó que las negociaciones “seguían su curso” ¡con la participación de empresas estadounidenses!

Cuanto más presiona Trump, mas se retiran la UE y los aliados de Norteamérica. Frente a la retórica revanchista de la UE, el presidente Trump tuiteó a la canciller alemana Angela Merkel amenazándola con imponer aranceles por valor de 20.000 millones de dólares a los coches alemanes. Merkel y el presidente de Volkswagen rompieron filas con la UE y descartaron cualquier mención a represalias y a la unidad de la UE. Se mostraron partidarios de abrir negociaciones y propusieron “acuerdos bilaterales trasatlánticos” ¡en los términos dictados por Trump!

Trump no está improvisando, ni tiene una conducta errática. Hace uso del poder; sabe que la debilidad de sus competidores va acompañada de puñaladas traperas entre ellos y se dedica a explotar su apaciguamiento animándoles a que se arrastren a sus pies.

El presidente Trump muestra una gran “voluntad de poder”.
El apaciguamiento en la década de los treinta del siglo pasado permitió a los alemanes derrotar a Europa y ocuparla. En el siglo XXI, el presidente Trump está derrotando a la UE y conquistando sus mercados.
Conclusión

El lenguaje de la política es el de las potencias dominantes. Las “reformas” de Trump han deformado todos los tratados, alianzas y acuerdos pasados y presentes, en su campaña por la dominación mundial.

Mientras Reino Unido y Ucrania le hacen los recados, inventando asesinatos rusos y resucitando a las víctimas, Trump mantiene sus ojos fijos en la recompensa: los mayores mercados del mundo, China y la UE.

Lo cierto es que Trump puede agradecer a los canadienses que mueran en sus guerras de Asia, Oriente Medio y América Latina, pero eso no quita que declare al primer ministro Trudeau: “El negocio es el negocio, Justin, así que inclínate y canta, `Dios bendiga América´”.

Lo mismo puede decirse para Theresa May y Boris Johnson: “Cerrad los ojos y disfrutad viendo cómo nuestros aranceles cierran vuestras acerías ahora y vuestras fábricas de automóviles mañana”.
Trump conoce bien a sus postrados aliados y predica: “¡Cuanto más les jodes más les gusta!”.

Así es la doctrina Trump. Y no se trata solo de su opinión personal; al mercado de valores le encanta; los multimillonarios de Silicon Valley y los fabricantes sacan tajada de las medidas proteccionistas internas y los mercados libres en el exterior.

A Trump le divierte que el cuarteto formado por Trudeau, Macron, Merkel y May entone una original composición: “Hagamos fuerte a Estados Unidos en un mundo de peleles”.                    

(James Petras , Rebelión, 16/06/18, Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo)

¿Por qué los gobiernos fascistas europeos son tan populares? Porque aplican medidas sociales de izquierdas. No son gobiernos solo nacionalistas, sino además socialistas. El programa Familia 500+, 500 zloty ($144) al mes para el cuidado del segundo bebé, equivalente a un 40% del salario mínimo, casi ha barrido con la pobreza extrema infantil en Polonia, además de aumentar la actividad económica

"Académicos y periodistas han cubierto sin cesar el ascenso del nacionalismo populista en Europa, y especialmente el de los gobiernos de línea dura de Hungría y Polonia. 

Si se dispone de un par de horas y una conexión a Internet, se puede aprender mucho sobre cómo ambos gobiernos han secuestrado los medios públicos, irrumpido en estaciones de televisión y periódicos de propiedad privada, debilitado los tribunales constitucionales, promovido discursos del odio contra judíos, musulmanes y otras minorías, y desatado troles en línea. 

Sin embargo, seguiríamos siendo incapaces de responder a la pregunta fundamental: ¿por qué estos gobiernos son tan populares?

La respuesta radica en un elemento que la mayoría de los analistas han subestimado: no son gobiernos solo nacionalistas, sino además socialistas.
Piénsese en Polonia, donde el gobernante partido Ley y Justicia (PiS) obtuvo en 38% de los votos en las elecciones parlamentarias de octubre de 2015. En abril de 2018 las encuestas de opinión le daban un 40%, a pesar de su creciente autoritarismo de derechas y las quejas oficiales de la Unión Europea. (...)

 Aunque la Plataforma Cívica que dirigió el país hasta 2015 surgió del movimiento Solidaridad de los años 80, traicionó a su base de clase trabajadora al impulsar políticas económicas neoliberales extremas. El ex partido comunista hizo algo semejante al abrazar la socialdemocracia en los 90.

En contraste, el PiS ha puesto en marcha la adición más significativa a la red de seguridad social polaca desde 1989: el programa Familia 500+. Lanzado en 2016, refleja el nacionalismo, los valores familiares tradicionales y la conciencia social que el partido busca promover: paga 500 zloty ($144) al mes para el cuidado del segundo bebé y los subsiguientes. 

Las familias lo solicitan cada septiembre, cuando comienza la temporada escolar. Excepto para las familias pobres, una familia con un solo niño no recibe nada, pero las que tienen dos califican para el beneficio mensual. Las familias con tres niños reciben 1000 zloty, y 500 zloty por cada niño adicional.

El programa ha resultado ser enormemente popular. Cerca de 2,4 millones de familias lo utilizaron en los primeros dos años. El beneficio, equivalente a un 40% del salario mínimo, casi ha barrido con la pobreza extrema infantil en Polonia, reduciéndola entre un 70 y 80%.

Los políticos y parlamentarios liberales proeuropeos no están convencidos: se quejan de que un beneficio familiar tan generoso debilitará los incentivos laborales e inflará el presupuesto fiscal. 

Sin embargo, las evidencias iniciales sugieren que Familia 500+ en realidad ha aumentado la actividad económica, además de revertir el declive de la fertilidad poscomunista, elevar los salarios (en especial los de las mujeres) y permitido que las familias compren materiales escolares, tomen vacaciones, adquieran más ropas para sus niños y dependan menos de créditos costoso para las necesidades básicas del hogar.

 Y, gracias al rápido crecimiento económico, el déficit fiscal ha ido bajando, no subiendo.

No es de sorprender que a los liberales les cueste ganar impulso en el electorado. Muchos polacos ven un gobierno que finalmente hace algo por la gente de a pie e, irónicamente, todo lo que pueden hacer los liberales es quejarse de que eso es antidemocrático.

Lo cierto es que Familia 500+ funciona. La tasa de fertilidad de Polonia -que después de 1989 había caído a entre las más bajas de Europa- ha subido a partir de 2016 desde 1,29 a 1,42 por mujer. En su primer año, Familia 500+ significó un estímulo importante para la economía, ya que las familias pobres lo gastaron casi íntegramente en bienes de consumo. Los ingresos de una cadena de calzados crecieron un 44%.

 Las ventas de vacaciones en familia se elevaron un 14%. En lugar de pedir préstamos para pagar los costosos uniformes que se exige vistan los alumnos, los polacos usaron sus beneficios 500+. Y si bien las tasas de empleo femenino se redujeron cuando las mujeres dejaron sus trabajos con salario mínimo, los sueldos aumentaron marcadamente, en especial para empleados de tiendas.

Visto el importante éxito del programa, otros países lo están imitando. En 2018 Lituania introdujo una versión menos generosa de Familia 500+.

A quienes les importa la democracia en Polonia, Hungría y otros países de Europa y el mundo deben reconocer que a muchos votantes les convence la visión de la derecha nacionalista de un estado social que ponga por delante las prioridades nacionales, atienda a los pobres y apoye a las familias.

 Los demócratas liberales no pueden excluir a la derecha nacionalista por su xenofobia. Pero sí pueden y deben dejar atrás sus anteojeras ideológicas y aprender un par de cosas de sus adversarios sobre medidas que funcionan para la gente."             (

20.6.18

Suicidios por desahucios: cuando la salud mental depende de la reivindicación política... porque se producen más de 16.000 desalojos cada trimestre, ahora más por no poder pagar el alquiler que por hipotecas

"Se llamaba Amaia Egañana y era vecina de Barakaldo. Se quitó la vida el 9 de noviembre de 2012, su casa llevaba un año en el portal de ofertas inmobiliarias de La Caixa y Egaña se precipitó por la ventana de su hogar cuando la Comisión Judicial iba a proceder a su desahucio. 

El caso de Egaña conmovió a la sociedad vasca e hizo de los desahucios el principal tema informativo de aquellos días de noviembre.

Meses después, la vicepresidenta del Gobierno se emocionaba ante las cámaras hablando de desahucios. El Gobierno anunció una moratoria de los desahucios con una duración de dos años. Y aunque la medida solo afectó a 10.000 de las 120.682 ejecuciones en el plazo entre 2012 y 2014, el problema de la vivienda no ha vuelto a tener la repercusión que tuvo en aquel mes de noviembre.

Ayer, 14 de junio de 2018, un hombre de 45 años se quitaba la vida en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Se repetían algunos hechos: el suicidio se producía cuando la Comisión Judicial y los Mossos d'Esquadra practicaban el lanzamiento del desalojo. Como Egaña, la víctima del desahucio se tiraba por la ventana de la vivienda que iba a perder.

Entre el desahucio de Barakaldo y el de Cornellà se han producido tres decenas largas de suicidios con la historia de un desahucio como telón de fondo. Los expertos advierten de los riesgos de buscar relación causa-efecto entre los desahucios de vivienda y los suicidios, el primero de ellos, el tratamiento “morboso” de la información.

 Otro de los efectos, que destacaba Javier Padilla, del Colectivo Silesia, en un artículo en Diagonal, es la capacidad de los medios de comunicación “tienen capacidad de generar un efecto imitación dependiendo de la manera en la que traten los casos de suicidio”.

Pese a la necesidad de enfoques que eviten el “show”, los colectivos antidesahucios y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca vienen reclamando que se visibilice el componente social del problema del acceso a la vivienda y cómo la angustia, el sentimiento de culpa y la sensación de frustración del proyecto de vida ha conducido a varias decenas de personas bajo riesgo de desahucio a quitarse la vida o a intentos de suicidio.

 Tras el suicidio de ayer en Cornellà, la portavoz de la PAH, Lucía Delgado, reclamó soluciones ante el ritmo de desahucios: se producen más de 16.000 desalojos cada trimestre y aunque la tendencia ha cambiado en los últimos años —hay más desahucios por alquileres que por impagos de hipotecas—, la PAH considera que “parece mentira que tenga que pasar un hecho como este, tan grave, para que volvamos a poner luz a lo que sucede cada día”.

La investigación mantiene la cautela

Hace cinco años se publicaba el primer estudio que relacionó crisis económica y suicidios en el contexto español. Un equipo dirigido por James López Bernal analizó las medias mensuales de suicidios comprendidos entre 2005 y 2010 y estableció que la tasa de suicidios había aumentado un 8% como consecuencia del impacto en España del crash financiero global de 2008. 

Así, aunque la tasa de suicidios es menor que la media de la Unión Europea —donde hay una brecha significativa entre países del norte y los países del sur—, los investigadores, señalaron una controvertida línea de trabajo, que han retomado estudios posteriores.

En 2017, un equipo de investigadoras de la Universidad de Granada documentó el vínculo entre los procesos de desalojo y la aparición de la sintomatología del trastorno de estrés postraumático, ansiedad, depresión y estrés percibido. El estudio, basado en 205 entrevistas, reveló que el 88% de los desahuciados presentan ansiedad y nueve de cada diez sufren depresión.

 Otros estudio relaciona el 90% de los casos de suicidio como una consecuencia de una enfermedad mental. Entre las más frecuentes están la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el alcoholismo y el trastorno de la personalidad múltiple.

“En Europa, de 2000 a 2010 el consumo de antidepresivos creció por encima del 80% de media, y en España el crecimiento ha sido superior al 120%”, apuntaba la psicóloga María Reneses, especializada en antropología médica, en un artículo de Belén Macías Marín. Es lo que se conoce como “medicalización del sufrimiento”, una tendencia anterior a la crisis que, no obstante, se ha exacerbado a medida que se producían despidos y desahucios.

Posibles soluciones

Ante los episodios de aislamiento y culpa de los desahuciados, la prescripción de los movimientos por la vivienda digna es siempre el mismo: apoyo mutuo y vínculos sociales para volcar en la lucha colectiva la rabia generada por las situaciones de emergencia habitacional que son comunes a cientos de miles de personas en todo el territorio.
 
Como recogió el psicólogo Guillermo Rendueles, un estudio finlandés sobre 35.000 trabajadores mostró que el predictor de riesgo-protección para superar la crisis es el llamado “capital social”, definido como “el grado de reciprocidad y confianza en las relaciones formales e informales entre personas, que facilita la acción colectiva en búsqueda de beneficio mutuo”.

La médica de familia Elena Ruiz Peralta escribió en 2014 una ponencia titulada Desahuciar, Desalojar, Ejecutar. Cuando la política callejera se convierte en medicina que pretendía responder a una pregunta: “Por qué, si es un problema sociopolítico lo que hace a esta persona sufrir, termina tratándose en consulta?”. 

Ruiz Peralta destacó entonces que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca objeto de su estudio, la de Córdoba, trabajaba en un “desmontaje del estigma del deudor” origen de muchos de los síntomas de enfermedad mental en las personas en proceso de desahucio. 

 “El grupo proporciona una atención y cuidado colectivos que desmedicalizan, desestigmatizan a las personas afectadas. Se trata de una apuesta por otros modos de expresión, comprensión y atención a los desahucios, diferentes a los de la enfermedad, el aislamiento y la asistencia médico-psicológica”, explicó Ruiz Peralta a Belén Macías en 2014.

No fue hasta marzo de 2018 cuando la Mesa de Emergència Social de la Generalitat conoció el caso del hombre que se suicidó ayer en Cornellà. 

Pero el principio del fin tuvo lugar en noviembre, cuando el Banco Popular —que en ese momento estaba siendo intervenido por el Estado— reclamó el desahucio de la vivienda. Posteriormente, el edificio fue adquirido por el fondo oportunista Blackstone, propietario del inmueble en el momento del desahucio. Desde entonces, pasaron meses hasta el desenlace. El Ayuntamiento de Cornellà estudia actuaciones contra el Popular. 

La PAH de la ciudad del Llobregat culpa al banco ya que tras pedirle unos alquileres que no podía pagar, exigió hasta tres veces su desahucio. En declaraciones a El Periódico de Catalunya, un portavoz de la PAH afirmaba ayer que si la familia hubiese acudido a las asambleas del movimiento, se podría haber evitado el trágico final."             (Pablo Elorduy, El Salto, 15/06/18)

El BCE anuncia que en diciembre eliminará el programa de compra de activos... lo que reducirá la solvencia crediticia de España... ¿Llegó el momento de disciplinar a Italia, a España? Con la amenaza de una subida de la prima de riesto... vuelta a empezar

 
 
Calentando motores para la siguiente crisisi del euro. Toca disciplinar a España e Italia. 

 
 
"El BCE reducirá la compras de deuda en septiembre y las eliminará en diciembre" y con ello la solvencia de España 



"Europa y el mundo redescubren los riesgos políticos: Italia y el último G-7 son la prueba.

 La recuperación de la eurozona pierde fuelle. Los mercados están cada vez más nerviosos. La inflación no termina de volver a pesar de la subida del precio del petróleo. 

Y aun así, el Banco Central Europeo está cerca de la retirada de estímulos: el plan de compra se amplía tres meses (del posible final en septiembre hasta diciembre) pero con una intensidad más baja, de 15.000 millones. A partir de diciembre se dará por terminado, a no ser que la inflación y otros indicadores den sorpresas.   (...)

Los últimos datos son mixtos, ni buenos ni malos: la producción industrial de la zona euro desacelera, pero el empleo se sigue recuperando. Fráncfort tiene que dar alguna indicación acerca de si se trata solo de una corrección en el ritmo de crecimiento o, tal vez, de un posible riesgo de recaída en la recesión. 

Las incertidumbres están ahí, en los indicadores de confianza y en los niveles de volatilidad del mercado. Y sobre todo en Italia, auténtico quebradero de cabeza para las instituciones europeas y en especial para un BCE presidido por un italiano, Draghi.

Es probable que los tipos de interés negativos sigan ahí durante al menos un año. Y a los mercados les quedan todavía unos meses de anestesia vinculados al QE europeo. Pero cualquier cambio de posición del BCE puede provocar sacudidas."             (Claudi Pérez, El País, 15/06/18)