2.12.16

La banca española, para evitar su colapso, recibe ingentes cantidades de dinero del Eurosistema, respaldadas por el contribujente español, no por los accionistas de la banca. Exactamente, 314.000 millones, cerca del récord de 2012 en plena crisis financiera

"(...) hay un aspecto que preocupa y de qué manera a las élites europeas. Las entidades financieras españolas, para evitar que colapsen, reciben ingentes cantidades de inyección de liquidez del Eurosistema (Banco Central Europeo y Bancos Nacionales), lo que ha provocado el aumento de los desequilibrios del Target 2 (ya explicaremos qué hay detrás de esta palabreja).

 Por eso quieren tener todo controlado, prietas la filas. Entiéndanlo, estas élites son muy asustadizas ante cualquier experimento político que ponga en solfa el equilibrio de su ecosistema. Y el equilibrio es muy inestable, nada que ver con lo que Rajoy y sus muchachadas, y sus respectivos altavoces mediáticos, cuentan y difunden a los sufridos ciudadanos.

 Vayamos por partes. Primero expliquemos que es Target 2, y luego vayamos a las cifras. Target 2 es el sistema que guarda y compensa las operaciones financierasde pagosen elEurosistema. Permite que las entidades bancarias tengan posiciones deudoras en el sistema mientras sigan teniendo colateral que colocar.

 Mientras las entidades financieras españolas sigan en una situación nada halagüeña como la actual, el Estado español no va a dejar de emitir deuda para proporcionarles colateral. Me entra la risa escuchando a Rajoy “el austero” y sus huestes sobre las maravillas de la economía patria.

Los bancos centrales del sur de Europa piden prestado a otros bancos centrales para “sus” bancos comerciales. Target2 es un sistema para las entidades financieras europeas y los bancos centrales. No es un sistema ni para los Estados europeos ni para los ciudadanos. Protege siempre a la banca privada porque si al final hay impagos lo acaban pagando los contribuyentes.

 Si un banco español no pudiera pagar su deuda con un banco alemán y su colateral no valiera nada, el Bundesbank pagaría al banco alemán, el Banco Central Europeo (BCE) al Bundesbank, y el BCE reclamaría a Banco de España. Si Banco de España no pagara, el coste de la perdida se repartiría entre los bancos nacionales del Eurosistema.

Ya hemos aprendido e interiorizado, a través de las distintos blogs sobre la Teoría Monetaria Moderna, que el BCE nunca se puede quedar sin dinero para prestar a las entidades o a otros bancos centrales. Jamás antes había sido tan fácil a las entidades financieras conseguir dinero del BCE. 

Nunca antes el BCE había expandido su balance como ahora. Jamás el colateral que admite el BCE había tenido menos valor que ahora. Ello explica dos cosas, por un lado,  las operaciones de financiación a largo plazo o préstamos LTROs a la banca europea, y, por otro, tras el acuerdo tácito entre las élites, los programas de compra de activos (deuda) del BCE a la banca, después de que esta financiara a los gobiernos y consiguiera así colateral. 

De esta manera se están recapitalizando, por ejemplo, las entidades bancarias españolas. Pero no olviden que la garantía de esos préstamos a las entidades la damos nosotros, los contribuyentes.  (...)

Pero ahora vayamos a las cifras. Hay algo que no nos cuentan ni los políticos, ni el regulador, ni los medios de comunicación dominantes. España, junto a Italia, son los paísesque presentan los mayores déficits en el sistema Target2. Por el contrario el Bundesbank presenta el mayor superávit por su posición acreedora en el Eurosistema. 

Pero estos desequilibrios no implican, como mantiene algún descerebrado, que el Bundesbank  haya prestado o esté rescatando a España, y mucho menos que estos desequilibrios del Target2 vayan a hacer que el BCE se pueda quedar sin dinero. Ya saben ustedes que un banco central emisorde sumoneda no se puede quedar sin dinero (TMM).

Los desequilibrios se empiezan a producir a partir del 2007 porque los clientes de los bancos de los países del Sur retiran fondos de sus cuentas y los depositan en las entidades alemanas, las cuales no los prestan a las entidades de los Países del Sur en el interbancario al desconfiar de ellas. Esta es la única razón.

 El aumento de los desequilibriosde Target2 refleja simplemente los problemas en los sistemas financieros de los Países del Sur para financiarse (que se reflejan en el aumento de los desequilibrios de Target2) nada que ver con la situación de los Estados, familias o empresas de economía real.

 Son una deriva de no haber hecho realmente aquello que se debería haber hecho en 2008: reestructuración de un sistema bancario sobredimensionado a costa de sus acreedores –en su momento bastaba con accionistas y bonistas, ahora lo dudo-.

Las últimas cifras, publicadas este martes son para reflexionar sobre muchas cosas, entre otras, la decapitación de Pedro Sánchez. El déficit o necesidades de financiación de la banca patria, vía Eurosistema, alcanzó los 314.000 millones de euros, aproximándonos a los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera. Igual ahora algunos entienden por qué tanta necesidad de eliminar a Sánchez. Élites asustadizas yprietas las filas."               (Juan Laborda, Vox Populi, 06/10/16)

El crecimiento de los emergentes partidos fascistas del centro y norte de Europa sólo puede explicarse por su penetración en los espacios electorales de la izquierda sociológica; es decir, la clase trabajadora autóctona



"(...) La curvatura del eje ideológico (normalmente una línea recta entre la extrema izquierda y la extrema derecha) también parece producirse cuando estalla una crisis de gran calado. Lo que los intelectuales de cabecera de Podemos denominan “un momento populista”. 

 Y ese “momento de ruptura” (resultado de la suma “de demandas sociales insatisfechas”) convertiría el eje ideológico en una especie de herradura en la que los extremos casi se tocan e invaden la franja de las grandes mayorías. Es una hipótesis que maneja la ultraderecha

(...) el auge actual de la mayoría de las formaciones populistas no puede entenderse sin un acompañamiento clave: la presencia de importantes fenómenos migratorios (vistos como una amenaza que explica las penalidades e incertidumbres presentes y futuras). Y de ahí que los emergentes partidos populistas del centro y norte de Europa tengan la xenofobia como uno de sus rasgos comunes. 

Ahora bien, su crecimiento –muy especialmente en Francia– sólo puede explicarse por una penetración en los espacios electorales de la izquierda sociológica; es decir, la clase trabajadora autóctona. El fascismo ya lo ensayó en el periodo de entreguerras mediante el social-populismo.

Eso significa que para seducir a la clase obrera, esas formaciones de ultraderecha han combinado su populismo con una defensa del estado del bienestar y de los derechos de los trabajadores, propia de la izquierda socialdemócrata. 

De ahí que algunos de esos partidos se presenten como defensores “de la clase obrera sin socialismo”. El nacional-populismo habría reemplazado así a los partidos comunistas en la defensa retórica del proletariado.

Claro que, frente al populismo de signo conservador que arrolla en el centro y norte de Europa, en el sur del continente ha prosperado un populismo de izquierda radical, que ha crecido a costa (pero no sólo) de la tradicional izquierda socialdemócrata.

 Y ahí se ubicarían Syriza y Podemos, o el inclasificable Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo. Y aunque la gran diferencia la marca la xenofobia (de modo que la ultraderecha tiene como principal enemigo “a los de enfrente”, y la nueva izquierda radical, “a los de arriba”), las coincidencias son amplias en el rechazo a la globalización y a los modelos liberales.

Estos grupos no crecen tanto por méritos propios como por el hecho de que el contexto de crisis, corrupción y desempleo (o subempleo) genera un momento populista de desesperación y desconcierto. Y ese contexto distorsiona los espacios políticos y sitúa los discursos extremistas en el terreno de unas mayorías que se han radicalizado y se han ido a los extremos. De ahí las puntas electorales de Syriza (36%). Grillo (26%) o Unidos Podemos (21%).

En el caso español, la pregunta es hasta qué punto Podemos opera electoralmente como un genuino movimiento populista o es sólo una variante actualizada de la izquierda radical, crecida al calor de la crisis (como la alemana Die Linke o sus homólogas del norte de Europa). Y la respuesta se inclina más bien por esta última opción. 

Es verdad que el Podemos de las elecciones del 2015 reunía un voto transversal, pues casi un 20% de sus electores procedía del PP o de otras fuerzas de centro. Sin embargo, el 70% lo componían desencantados del PSOE e IU. Además, aunque esos votantes presentaban rasgos propios del electorado populista, se ubicaban en el abanico de la izquierda y exhibían bajos niveles de españolismo y religiosidad.

Y si se atiende a la composición social del voto a Unidos Podemos, su correlación va en dirección contraria a la que reflejan los grupos nacional-populistas europeos. Menos de un 15% de los obreros votaron a Iglesias el 26-J (un tercio de los que en Francia lo hacen a Le Pen y por debajo de los que apoyaron a Rajoy y al PSOE). En cambio, más del 20% de las nuevas clases medias y altas apostaron por Podemos (hasta cinco puntos más que por el PP, cuyo caladero son las viejas clases medias, y el doble que por el PSOE).

Por ello, y con vistas a las expectativas electorales de futuro, el mensaje xenófobo como principal diferencia entre los populistas de ultraderecha y el “populismo perfeccionista” de Podemos, con su promesa de un autogobierno de los ciudadanos, tiene unas implicaciones decisivas sobre el crecimiento potencial del voto. El techo de Podemos viene determinado por el contingente de sufragios que pueda arrebatar al PSOE. 

Los espacios que nutren el espectacular ascenso de la extrema derecha europea –una suerte de nueva alianza entre los obreros autóctonos y las clases medias– parecen por ahora vedados al progresismo de Pablo Iglesias y sus seguidores. El“ pueblo de la ultraderecha es mucho más amplio electoralmente que el pueblo que invoca la izquierda radical."                 (Carles Castro, La Vanguardia, 28/11/16)

Ya se hacen apuestas sobre el final de la Eurozona... una, empezará en Italia... o dos, terminará en Francia

"(...) Desde antes de la crisis, vengo recogiendo opiniones —para mí muy autorizadas e informadas— que sugieren que el verdadero riesgo para Europa está en Italia. Es un país menguante en su riqueza que bloquea, una y otra vez, cualquier intento de reforma, con una estructura política tan fragmentada que hace milagro cualquier acuerdo parlamentario. 

Además, la bota italiana se ha estirado demasiado. El país se parte en dos, con un sur muy distante en su nivel de vida, sentimiento político y percepción de la realidad del norte. El sentimiento nacionalista se ha exacerbado y en Italia lo hace con sensibilidades muy distintas. (...)

El problema económico que implica el referéndum de Renzi es que no se ha configurado como una consulta sobre las reformas sino como una moción de confianza al propio primer ministro. Si Renzi se viera obligado a dimitir, un adelanto de las elecciones podría alzar al poder a cualquiera de los partidos de la oposición (todos ellos, en un grado u otro, contrarios a la pertenencia de Italia a la Unión Monetaria). 

El aderezo es una crisis bancaria de dimensiones considerables cuya evidencia sale ya hace tiempo de forma aparatosa por debajo de la alfombra política. Para los que aspiran a hundir al euro, una nueva oportunidad. Otra final. De ahí las alertas recientes del BCE sobre una posible convulsión en los mercados tras el 4 de diciembre. 

El banco central probablemente actuará si es preciso redoblando su apoyo al bono italiano cuya rentabilidad ha aumentado en las últimas semanas. Cuatro días después del referéndum (8 de diciembre) está prevista una reunión del Consejo del BCE, donde podrían tomarse nuevas medidas.

Hay todavía espacio para evitar la alarma en los mercados. Renzi, a pesar de haberlo convertido en apuesta personal, no tendría por qué dejar su cargo. Un sustituto solvente, si fuera el caso, también podría proporcionar algo de la continuidad política que Italia precisa. Unas elecciones adelantadas en medio de una eclosión de la crisis bancaria serían el peor escenario. Después, llegará el caso de Francia, no menos apasionante. De final en final."          (Santiago Carbó, El País, 29/11/16)

Embajador de Francia ante Estados Unidos: el mundo como lo conocemos "se está desmoronando frente a nuestros ojos"... por la perversión de la democracia por la plutocracia, que es lo que dió la victoria a Trump

"(...) Con dos terremotos políticos en el lapso de unos meses, y otros que seguramente vendrán, bien podríamos coincidir con el veredicto del embajador de Francia ante Estados Unidos: el mundo como lo conocemos "se está desmoronando frente a nuestros ojos".

 La última vez que parecía estar sucediendo lo mismo fue la era de las dos guerras mundiales, 1914 a 1945. La sensación entonces de un mundo "que se venía abajo" fue capturada por el poema de William Butler Yeats de 1919 "El segundo advenimiento": "Todo se desmorona; el centro cede; la anarquía se abate sobre el mundo". 

En un momento en que las instituciones de gobierno tradicionales estaban absolutamente desacreditadas por la guerra, el vacío de legitimidad iba a ser ocupado por demagogos poderosos y dictaduras populistas: "Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad". Oswald Spengler tuvo la misma idea en su obra La decadencia de Occidente, publicada en 1918. (...)

¿El horror es el precio que debemos pagar por el progreso? El mal muchas veces ha sido, en efecto, el agente del bien (sin Hitler, no habría Naciones Unidas, ni Pax Americana, ni Unión Europea, ni tabú sobre el racismo, ni descolonización, ni economía keynesiana y mucho más). Pero esto no quiere decir que el mal sea necesario para el bien, mucho menos que deberíamos desearlo como un medio para alcanzar un fin.

No podemos abrazar la política del levantamiento, porque no podemos estar seguros de que producirá un Roosevelt en lugar de un Hitler. Cualquier persona decente y racional anhela un método más tranquilo para alcanzar el progreso.

¿Pero el método más tranquilo -llamémoslo democracia parlamentaria o constitucional- debe colapsar periódicamente de manera desastrosa? La explicación habitual es que un sistema fracasa porque las elites pierden de vista a las masas. Pero si bien uno podría esperar que esta desconexión ocurriera en las dictaduras, ¿por qué el desencanto con la democracia se afianza en las propias democracias?

Una explicación, que se remonta a Aristóteles, es la perversión de la democracia por la plutocracia. Cuanto más desigual es una sociedad, más divergen los estilos de vida y los valores de los ricos con respecto a la gente "común".

 Llegan a habitar comunidades simbólicamente cerradas en las que sólo un tipo de conversación pública es considerado decente, respetable y aceptable. Esto representa en sí mismo una privación de derechos considerable. Para los seguidores de Trump, sus metidas de pata no fueron tales o, si lo fueron, a sus seguidores no les importó.

Pero es la economía, no la cultura, lo que le asesta un golpe a la legitimidad. Cuando las recompensas del progreso económico recaen principalmente sobre quienes ya son ricos es que la disyuntiva entre valores culturales de las minorías y las mayorías se torna seriamente desestabilizadora. Y esto, en mi opinión, es lo que está sucediendo en el mundo democrático.  (...)

Las opiniones geopolíticas y económicas de Trump deberían ser juzgadas en este contexto de desencanto, no por un estándar moral o económico ideal. En otras palabras, el trumpismo podría ser una solución para la crisis de liberalismo, no un augurio de su desintegración.

Visto de esta manera, el aislacionismo de Trump es una manera populista de decir que Estados Unidos necesita dar marcha atrás con compromisos que no tiene ni el poder ni la voluntad de cumplir. La promesa de trabajar con Rusia para poner fin al conflicto salvaje en Siria es sensata, aunque implique la victoria del régimen de Bashar al-Assad. Desentenderse de manera pacífica de responsabilidades globales manifiestas será el mayor desafío de Trump.

El proteccionismo de Trump recuerda una tradición norteamericana más antigua. La economía de manufactura de salarios altos y rica en empleos de Estados Unidos se ha ido a pique con la globalización. ¿Pero cómo se vería una forma viable de proteccionismo? El desafío será alcanzar controles más estrictos sin perjudicar a la economía mundial o enardecer las rivalidades nacionales y el sentimiento racista.

Trump también ha prometido un programa de inversión en infraestructura de 800.000 millones a 1 billón de dólares, que será financiado con bonos, así como un recorte masivo del impuesto a la renta, con el objetivo de crear 25 millones de nuevos empleos y estimular el crecimiento. 

Esto, junto con una promesa de mantener los beneficios sociales, representa una forma moderna de política fiscal keynesiana (aunque, por supuesto, no identificada como tal). Su mérito es su reto frontal a la obsesión neoliberal por la reducción de los déficits y la deuda, y a la dependencia de la flexibilización cuantitativa como la única herramienta -ahora agotada- de gestión de la demanda.

Mientras Trump pasa del populismo a las políticas, los liberales no deberían mirar hacia otro lado con disgusto y desesperación, sino más bien confraternizar con el potencial positivo del trumpismo. Sus propuestas necesitan ser cuestionadas y perfeccionadas, no descartadas como desvaríos ignorantes. 

La tarea de los liberales consiste en asegurar que un tercer advenimiento de liberalismo llegue con el menor costo para los valores liberales. Y habrá un cierto costo. Ese es el significado del Brexit, de la victoria de Trump y de cualquier victoria populista futura."              (Robert Skidelsky, Project Syndicate , Jaque al neoliberalismo, 22/11/16)

España no crece al 3,1% sino al 1,5%... y en el primer semestre de este año, la deuda total se incrementó en 54.000 millones, para un crecimiento oficial de 20.039 millones, 2,7 euros de deuda por cada euro de crecimiento... rumbo a la suspensión de pagos

"Me comentaba el jueves un alto cargo del nuevo Gobierno la enorme degradación sufrida por la clase política comparada con la de los años ochenta o noventa. Entonces existían personas de nivel intelectual y de preparación homologable a otros países de Europa, frente al ayuno de conocimientos y el sectarismo de los actuales que, incapaces de gestionar una mercería, pretenden nada más y nada menos que gestionar España. (...)

Dentro de ello, y centrándonos en el tema económico, resulta asombroso el grado de ignorancia respecto a las cifras oficiales, que se aceptan ciegamente sin contrastar nada, lo que mantiene engañada a la mayoría de la población respecto a su futuro económico (...)

O mucho más serio, que nuestra deuda pública crece cada año más que el PIB, algo de lo que hasta un niño deduciría que España no camina hacia la recuperación sino hacia la suspensión de pagos.(...)

La última revisión publicada antes de verano y referente al crecimiento (decrecimiento, en este caso) de 2012 y 2013, supuso una diferencia del doble en 2012, una caída del PIB del -2,6% frente a la cifra oficial del -1,37%; un tercio en 2013, -1,7% la cifra definitiva frente al -1,2% oficial en su día. Y esto es lo que sucede, siempre y de nuevo, a día de hoy.

El crecimiento 2016

En el año actual, la estimación de crecimiento oficial del PIB es del 3,1%, después de un incremento del 0,8% en el primer trimestre, un 0,7% en el segundo y un 0,7% en el tercero, prácticamente igual al crecimiento oficial de 2015. Y la pregunta que ni medios, ni analistas, ni nadie se hace es, ¿cómo es posible tal cosa cuando todos los indicadores de actividad y demanda se están colapsandon.  (...)

Una evolución de la actividad económica y la demanda demuestra que el crecimiento real en 2016 está siendo menos de la mitad del crecimiento oficial, crecimiento que además se está desacelerando más aún en el tercer trimestre.

  La Comisión lo sabe, pero lo que diga y haga es otra cosa, porque como denuncia el presidente del Bundesbank, “han renunciado a hacer cumplir las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento”, donde el caso de España es el mas importante.

  Y la cuestión es, ¿hasta cuándo va a seguir tolerando la Comisión una situación que lleva España a la ruina por un despilfarro público inasumible, financiado con una burbuja de deuda que no podemos devolver y que va a llevar a la eurozona a su disolución, porque somos seis veces Grecia?

La imparable burbuja de deuda

La mayor amenaza económica, y a la vez el mayor engaño a los españoles por parte de Gobierno, Banco de España y demás medios a su servicio, es el ocultar el devastador impacto que sobre las generaciones futuras tendrá el inevitable estallido de la gigantesca burbuja de deuda pública acumulada, ya imposible de devolver. 

Además, no deja de crecer y presentarse como si fuera la deuda total solo una parte de la misma: la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo, concepto que la Comisión aplica a aquellos países cuyo déficit publico supera el 3% del PIB, solo recoge del orden del 70% de la deuda total.

La deuda total de las AAPP es la que figura en las 'Cuentas financieras de la economía española' del Banco de España, en su capítulo II, donde figuran tanto la deuda del Estado como la de las CCAA, los ayuntamientos y la Seguridad Social. En el cómputo se incluyen no solo las emisiones de deuda, sino también los créditos y préstamos recibidos por cada uno de ellos.

 Desde 2008, una de las partidas que más han crecido son los créditos que el Estado central concede a las CCAA y ayuntamientos, y que deben ser computados como deuda porque son deuda de las AAPP y al final será el Estado central quien deberá hacerse cargo de ella.

Esta deuda total, denominada pasivos en circulación, ascendía a junio de 2016 a 1,56 billones de euros, frente a los 1,1 billones de la deuda, según el PDE. Desde enero de 2012, esta deuda se ha incrementado en 602.757 millones de euros, la mayor cifra de nuestra larga historia en términos de PIB. 

Esta cifra está derivada del disparate de Rajoy de no pedir el rescate en 2012 a petición de Merkel, que le ofreció la financiación sin límite del BCE a cambio de devolver a las cajas alemanas hasta el ultimo euro que tan irresponsablemente prestaron a las españolas para financiar la burbuja inmobiliaria, algo que no ha sucedido en ningún otro país. 

En el primer semestre de este año, la deuda total se incrementó en 54.000 millones, para un crecimiento oficial de 20.039 millones, 2,7 euros de deuda por cada euro de crecimiento. Si alguien llama a esto salir de la crisis, o es un mentiroso o no sabe lo que dice.

Pero es que, además, el PIB real es un 17,5% inferior al oficial, lo que significa que deuda pública equivale ya al 172% del PIB y no al 100%, como falsamente afirman el Gobierno y sus palmeros. La pasada semana, entregamos al comisario Moscovici, al vicepresidente Dumbrosky, al presidente del Parlamento, Shultz, y al presidente del Eurogrupo, Dijsselbloem, los cálculos adicionales del PIB real que nos habían pedido (vía rentas y vía gasto), en los que se demuestra la exactitud de nuestros cálculos, y esto son matemáticas. 

Pero esta vez hemos hecho algo mas: solicitar del instituto económico mas prestigioso de Alemania la certificación de la validez del procedimiento y la rigurosidad de los cálculos, certificación que hará muy difícil que nuestras conclusiones sean ignoradas por razones de conveniencia política.

Y así las cosas, con una deuda imposible de devolver que será la ruina de varias generaciones de españoles durante los próximos 50 años, toda la política de Rajoy consiste en tratar de que Bruselas reduzca la obligación de recortar la ridiculez de 5.500 millones de euros, al objeto de no tomar medidas que le impidan conseguir una mayoría absoluta en mayo. (...)"               (Roberto Centeno, El Confidencial,  28/11/16)

Diego, 6 años, describe un desahucio: “Es el miedo a saber que te quedarás en la oscuridad, a que te olviden”

"Llegaban al taller con la luz apagada y se sentaban en silencio. Con el amparo de la oscuridad, los niños tenían menos obstáculos para manifestar sus emociones. Poco a poco, las luces comenzaban a encenderse y se les pedía que describieran a sus compañeros: de qué color era su ropa o sus zapatos. 

Después, hablaban de sus alegrías y pensaban en jugar al fútbol, bailar o ir al campo con la familia, como haría cualquier niño o niña. Luego, se les preguntaba por sus tristezas o sus miedos, y entonces aparecían testimonios fuera de los común y desgarradores como el de Diego, de 6 años, que describió su experiencia de vivir un desahucio como “el miedo a saber que te quedarás en la oscuridad, a que te olviden”.

Cada día se siguen produciendo en España una media de 159 desahucios y se estima que alrededor del 70 por ciento de los desalojos tienen lugar en hogares con menores de edad, según UNICEF. Sin embargo, es nula la atención o ayuda que reciben esos niños y adolescentes, que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad y que sufren las consecuencias de una situación traumática.

 El impacto es palpable en los testimonios que recaba la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid en su estudio “Te quedarás en la oscuridad”, presentado este martes.

Durante los talleres realizados por la PAH para recopilar testimonios de la experiencia de los niños al sufrir un desahucio o estar a la espera de ser desalojados, los menores explicaban que sus “tristezas” eran tales como: “Nos van a poner una multa por no poder pagar el ascensor”, “que nos quiten la casa” o “espero que el mes que viene no tengamos que irnos de casa”.

 Otros decían cosas tan duras como esta: “Me hace sentir pena que venga la policía con la cosa esa que tira la puerta”.

En referencia al miedo de los pequeños, los expertos pudieron observar que muchos de ellos sufrían pesadillas a diario y, como era de esperar, estos trastornos del sueño no se correspondían con fenómenos comunes a todos los niños, como podrían ser las películas de terror. Uno de los miedos era: 
“Que venga la policía con martillo de esos que son muy peligrosos y pueden dar a una persona”, mientras que uno de los menores contaba: “En una pesadilla de esta noche soñé que nos desahuciaban y nos quedábamos en la calle”.

La plataforma también ha observado que los niños y niñas también conocían mucho mejor la situación de lo que sus familias esperaban, ya que incluso se sentían partícipes del fracaso, utilizaban vocabulario específico cuando hablaban de desahucios o eran perfectamente conscientes de la falta de recursos económicos en el hogar. 

En una serie de entrevistas a familias que también han sido recabadas para el estudio, Nilda relataba una conversación con su hija pequeña:

– Pero mamá, ¿por qué repites siempre lo mismo, si ayer comiste esto? En el cole no se repite
– Es que a nosotros nos encanta esta comida, es que esta comida es exquisita.
– ¿Mamá, te pasa algo?
– Ay no, hija.
– Mamá, pero es que estás llorando.
– No, es que me estoy acordando de mis padres.
– Ya mamá, pero es que tú tienes aquí papeles, tienes esto…¿Te ha hecho algo el banco?, ¿Qué te ha dicho el banco mamá?’

Y después, Nilda contaba cómo su hija le pedía dinero:

– Mamá, ¿me puedes dar un euro para irme a comprar esto…? Que el viernes es el cumpleaños de fulanito, ¿me puedo ir al cumple?
– No hija, es que vamos a ir donde la prima.
– Vale. Yo lo que creo es que no tenéis dinero para comprar.

Esta dura conversación pone de relieve como los niños se hacen conscientes del tema de los recortes económicos en el hogar, a pesar de que los padres intenten ocultar el problema. Una estrategia que es totalmente ineficaz, tal y como contaba Bibiana.

 Su hijo pequeño un día le dijo a ella y su pareja: “Dejad de discutir”, a lo que le contestaron: “No Sebastián, no estamos discutiendo, estamos hablando”. “¡Ya, pero dejadlo, dejadlo ya, porque yo no lo aguanto!”, les contestó.

También Nilda poco a poco fue consciente de que esconderle a su pequeña los problemas económicos traía consecuencias desastrosas. Un día se dio cuenta de que otros niños habían estado pegando a su hija en el colegio y ella no le había contado nada. “Es como si dijera: ‘Mamá llora por dentro, vale, yo también voy a hacer lo mismo’”.

Aún así, según los testimonios recabados, los niños pequeños se sentían más seguros bajo la protección de sus padres que los adolescentes, quienes eran más conscientes de la amenaza del desahucio. 

En este grupo de menores, las mayores preocupaciones eran las ideas de “pérdida” y de “fracaso”, mientras que expresaban miedos como: “Me da tristeza perder a mis amigos, me dan ganas de llorar hasta llenar una piscina”, “que mi abuela se sacrifique” o “fracasar es como los desahucios perdidos, porque la gente pierde sus casas y los recuerdos que se han ido formando con el tiempo”. 

A su vez, los menores tienen un alto sentido de la justicia, la igualdad, el bien común o la no discriminación por las experiencias dolorosas que han sufrido.

El colegio, un espacio hostil para los niños afectados por los desahucios

Por otro lado, la mayoría de las familias coincide en señalar que ni el personal de los centros educativos, ni los compañeros de colegio, han sido un apoyo para sus hijos en la mayor parte de los casos.

 “En el colegio es verdad que los niños son muy malos y a mi hija mayor (11 años) este año le han dicho que si es una pobre porque no tiene casa y cosas así”, contaba Belén, una de las madres.

“Mi hija está muy mal en el colegio, repitió, no se habla con los compañeros, está totalmente antisocial, los niños decían que si era pobre (…) le daban ataques de ‘histeria’, me llamaban y yo tenía que coger a mi hija y llevármela a mi casa y llamar a Psicólogos Sin Fronteras para que vinieran ellos (…)”, explicaba Belén.

Sin embargo, hay excepciones, como la hija de Elena, de 7 años, que se sintió respaldada por sus compañeras cuando se decidió a recoger firmas en el colegio para evitar el desahucio de su familia. “Ella sí ha hecho partícipe a la gente, a todos. 

Se recorrió todo el colegio, profesores, los de la cocina, las cuidadoras, algunas madres… Ella no ha escondido nada, totalmente participativa en ese sentido. Luego, cuando recogía las firmas, yo la veía que se sentía muy orgullosa. Es que se recogió seis hojas, 120 firmas, que es un currazo (…) todas sus amigas iban con ella cuando recogía las firmas”.

Según recuerda la PAH, los niños y las niñas “también son víctimas de la estafa hipotecaria” y, además, sufren una vulneración de Derechos Humanos de la que es responsable el Estado, que desoye la Convención de Derechos del Niño de 1989. Actualmente, sólo existe una moratoria especial de dos años en desalojos hipotecarios para familias con niños de tres años. Para esta normativa, sin embargo, pasan desapercibidos el resto de los menores.

Por otro lado, la plataforma denuncia la ausencia de datos que les permita conocer en mayor profundidad la situación en la que se encuentran estos menores e incide en aspectos como que los niños puedan sufrir fracaso escolar, ya que se enfrentan a una pérdida de recursos económicos.

 En este sentido, exige abrir el diálogo con los centros educativos, que el Estado garantice la educación de los más pequeños y “la incorporación de ayudas específicas a las familias que se han sido víctimas de la estafa hipotecaria”.               (María F. Sánchez, Cuarto Poder, 30/11/16)

Hillary Clinton ganó claramente entre los votantes con ingresos menores —de ahí su victoria en el voto popular— y perdió entre los votantes ricos y de clase media. ¿En qué quedamos?

"(...) a medida que disponemos de estudios socioelectorales más detallados, las acusaciones contra los trabajadores blancos por la victoria de Trump resultan cada vez más cuestionables. 

Tal y como ha señalado Eric Sasson en The New Republic: “Los votantes que Clinton perdió realmente —los que buscaba y en los que confiaba para la victoria— eran blancos educados en la universidad. [...] Entre los blancos con estudios universitarios, sólo el 39% de los hombres y el 51% de las mujeres votaron por Clinton”. 

Cuando se analizan los datos de los votantes en función del ingreso, resulta que Clinton ganó claramente entre los votantes con ingresos menores a 49.999 dólares al año —de ahí su victoria en el voto popular— y perdió por un ligero margen entre los votantes con ingresos mayores a esta cantidad. 

En una sociedad menos pendiente de las divisiones raciales y menos sesgada por las pulsiones clasistas de sus opinólogos, probablemente el titular hubiera sido algo así como: “La clase media, los ricos y un sistema electoral injusto dan la victoria a Donald Trump”.  (...)"        (Andreu Espasa, Mientras tanto)


1.12.16

El crecimiento se ha ido. Fue reemplazado por la mayor generación de deuda de la historia. Ahora toca de nuevo la austeridad. Para liberar fondos de todos por si acaso la banca europea estalla. Pero... el descontento se está extendiendo en la mayoría de las democracias... pues xenofobia

"El crecimiento se ha ido, se ha esfumado, desapareció hace tiempo. Fue reemplazado por la mayor generación de deuda de la historia, instrumento utilizado por las élites para mantener la tasa de retorno del capital e implementar una acumulación de riqueza sin precedentes. Esta es la única realidad y no hay nada que indique que no se veía venir. 

Pero hay culpables, claro que hay culpables. Existe una estrecha relación entre una fase de crecimiento y/o contracción económica y los actores políticos. La economía no es más que el encubrimiento de la política.

 La clase dominante -política, económica y mediática- trata de aferrarse a un poder menguante, produciendo números positivos falsos y afirmando no solo que la suya es la única manera de actuar -cuando solo es más de lo mismo- sino que además no hay alternativa. Un ejemplo es lo sucedido alrededor del déficit presupuestario patrio, la deuda soberana y la política fiscal. 

Al final pasará aquello que ya predijimos, una vez mantenido el “Régimen”, se volverá a implementar un duro ajuste presupuestario que afectará negativamente al crecimiento económico. Pero ya se han cobrado su primera víctima, el Partido Socialista Obrero Español. Es el sacrificio inicial para tratar de mantener el statu-quo.

 Ahora toca de nuevo la austeridad. El objetivo final es liberar fondos de todos por si acaso vienen mal dadas y la banca europea estalla. Pero a su vez hay que seguir generando deuda pública que sirva de colateral a la banca patria. En su momento nos obligaron a “reconvertir” nuestra industria, pusieron límites a nuestro sector agrario. 

Ahora ya saben las consecuencias, país de camareros y crupieres, país que solo crece vía burbujas, país endeudado sin límites. Solo resiste, como esa aldea gala, un sector exportador patrio de pequeñas y medianas empresas inmune hasta ahora al “Juego de Tronos”.

 El objetivo final de los defensores de la austeridad era intentar cambiar el modelo social, privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra costa. Se trataba de favorecer un proceso de acumulación de riqueza en pocas manos. Pero ahora están asustados. Saben que a las élites políticas actuales les queda poco tiempo.

 Los partidos tradicionales serán culpados, y con razón, en la mayoría de los casos, por la caída del sistema económico. Y aquí viene el problema. Las élites en este escenario favorecerán movimientos xenófobos.

 Gente como Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, que tienen ideas valientes sobre la redistribución de la riqueza, no les interesan y harán todo lo posible por apartarlos de la escena política. Ah, no les quepa ninguna duda que ahora esas élites limitarán la globalización. No por convicción, sino por necesidad.

El descontento se está extendiendo como la espuma en la mayoría de las democracias, fundamentalmente por que ha sido completamente ignorado por las clases dominantes. Un ejemplo es el empobrecimiento de las clases medias. Por eso surgen dinámicas peligrosas a las cuales las mismas élites se suelen agarrar, e incluso instigar. 

Si la mayoría de la gente tuviera una vida confortable de clase media, la aversión a los inmigrantes y refugiados sería menor. Pero hay que buscar un culpable distinto a la superclase. Es completamente falso que las nuevas personas llegadas de fuera sean de alguna manera las culpables del deterioro de las condiciones de vida de uno. 

Pero es un terreno fértil para la xenofobia. Las élites dominantes enseguida se adaptan a esta situación. La historia es un buen ejemplo de cómo coquetean con esa alma xenófoba, el odio al que viene de fuera. Y todo por no ceder una parte de su riqueza y favorecer un crecimiento económico que beneficie a todos."            (Juan Laborda, Vox populi, 13/10/16)

Estimada Fátima Báñez: su reforma laboral explota a los trabajadores españoles... y ha llevado a 10 millones de personas al paro o al subempleo, es decir, al 45% de la oferta de trabajo potencial, record mundial. ¡Felicidades!

"Estimada Fátima Báñez, debo reconocer que usted nunca me deja indiferente. Una de dos, o no se entera de nada, o es una bromista de tomo y lomo que busca un hueco en el Club de la Comedia. (...)

Ante una pregunta del diputado de Unidos-Podemos Alberto Garzón, usted, estimada Fátima, como ministra de empleo, negó que en España hubiera salarios a jornada completa por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), 655 euros mensuales. (...)

Tuvo que ser un empresario, Antonio Catalán, quien fundara la cadena NH Hoteles, el que pusiera los puntos sobre las íes. Si bien hay más empleo que en 2011, sin embargo, se paga menos que entonces debido a su “queridísima reforma laboral”, señora Fatima. 

Como señala Catalán, "si este país no chuta es porque los empresarios no generan puestos de trabajo". Catalán ha sido muy crítico con la reforma laboral del ejecutivo del PP del que usted forma parte señora Báñez: "Hoy puedo despedir pagando 20 días por año y empezar a subcontratar.

 Es lo que hacen los que explotan a las camareras de piso, y lo digo con todas las letras: explotan". ¿Le queda claro, señora Báñez? Su reforma laboral, explota a los trabajadores españoles. Pero vayamos a los datos.

 El riesgo de pobreza aumenta tras la reforma laboral 

 Permítame señora Bañez compartir con usted los análisis del profesor de la Universidad Oviedo Florentino Felgueroso, nada sospechoso de heterodoxia, como sí lo es un servidor. 

Entre los años 2007 y 2013, y muy especialmente tras su “queridísima reforma laboral”, estimada Fátima, el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión medidos por el indicador AROPE -at risk of poverty or social exclusión- aumentó en España en 2,6 millones, lo que supone nada más ni nada menos que el 55% del crecimiento neto de personas en esta situación en la UE27, y un 39% del crecimiento neto en la zona euro. ¡Eso sí que se llama ser campeones en algo, eh señora Báñez!

 ¿Sabía usted estimada Fátima que en pleno año de recuperación, 2014, el número de personas en riesgo de pobreza apenas ha disminuido? Esa es la herencia que nos va a dejar su queridísima reforma laboral. Por favor, absténganse de soltar esa sarta de estupideces sobre el empleo que España genera. 

La ciudadanía sabe perfectamente que empleo se genera en este país, muy especialmente los 26.690.853 españoles en edad de votar que no lo hicimos por ustedes, es decir, el 77% de la ciudadanía. (...)

Los economistas que analizan la economía estadounidense suelen utilizar una medida de tasa de paro muy conocida por sus siglas, U6, o "unemployment 6" y que refleja mejor la realidad del mercado laboral.

En ella se añade a la cifra de desempleados, las personas que trabajan a tiempo parcial, y aquellas con un contrato temporal de forma involuntaria, ya que no han encontrado un empleo a tiempo completo y con contrato indefinido. 

Pues bien señora Fátima, el profesor Florentino Felgueroso los publica y los mejora, ya que refina el cálculo de U6 al añadir otros trabajadores temporales involuntarios, obteniendo U7 o “unemployment 7”. Esta cifra, señora Fátima, supera los 10 millones de personas, es decir, el 45% de la oferta de trabajo potencial, récord mundial.

La pregunta que usted seguro me estará haciendo, es ¿qué propongo yo? Casi todo está inventado, señora Fátima. En el año 2002 el Instituto Aspen publicó un excelente informe premonitor titulado Grow Faster Together. Or Grow Slowly Apart. How Will America Work in the 21st Century? Bajo la dirección de David T. Ellwood, este estudio advertía de una crisis inminente del factor trabajo en los Estados Unidos. Detallaba las tendencias alarmantes que daban forma a las principales características de la fuerza laboral estadounidense: salarios estancados, escasez de mano de obra cualificada, envejecimiento poblacional.  (...)

Las propuestas del Grupo Aspen son exactamente las contrarias a las aplicadas por ustedes en estos lares querida Fátima. Son recomendaciones amplias con unos objetivos muy claros. 

Primero, cualquier persona que trabaje será capaz de escapar de la pobreza. 

Segundo, vamos a construir una fuerza de trabajo más cualificada y fomentar la movilidad ascendente. 

Tercero, restauremos la seguridad de los trabajadores, al tiempo que mejora la flexibilidad laboral. Cuarto, proporcionemos un lugar de trabajo mucho más propicio para las familias trabajadoras. 

Finalmente, repensemos la política de inmigración. 

Le recomiendo encarecidamente que lean las recomendaciones para alcanzar esos objetivos.

¿Sabe una cosa estimada Báñez? Hoy en día en nuestra querida España es más necesario que nunca nuevas élites audaces que promuevan una profunda reforma fiscal, una lucha sin cuartel contra los oligopolios patrios, y, muy especialmente, un cambio radical del actual marco energético. 

El objetivo es claro, iniciar una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo, y todo lo que no sea esto será un billete con destino al desastre. Por eso ustedes no deberían continuar en sus puestos, pero la mezquindad de los partidos de la oposición, muy especialmente de eso que llaman la gestora del PSOE, les mantuvo en el poder. 

Ah, se me olvidaba, y ya con esto acabo estimada Fátima, le recomiendo un trabajo de 2014 del Fondo Monetario Internacional, me imagino que nada sospechoso para ustedes, ¿verdad? Se titula Redistribution, Inequality, and Growth, algo así como “Redistribución, Desigualdad y Crecimiento”, donde se demuestra que la baja desigualdad después de impuestos está altamente correlacionada con un crecimiento más alto y duradero, y que las políticas redistributivas no tienen un impacto negativo en el crecimiento, al revés el gasto en sanidad y educación es positivo.

 Por eso señora Báñez soy heterodoxo, y trato de combatir democráticamente las políticas económicas que ustedes defienden.

Reciba un cordial saludo, estimada Fátima. Espero no haberle aburrido, y, mucho menos, infortunado. Para cualquier comentario e intercambio de ideas no dude en contar conmigo."           (Juan Laborda, Vox Populi, 27/11/16)

Se acaba a fase expansiva de un ciclo de Kondratiev, que se inició en 1994, y comienza su fase recesiva... eso es todo

"(...) En nuestro libro Globalización, dependencia y neoliberalismo en América Latina (2011) afirmamos que la coyuntura mundial contemporánea debería ser entendida por la combinación de tres movimientos de larga duración:

 a) la revolución científico-técnica que, desde los años 1970, impone la crisis del capitalismo como modo de producción, al convertir el conocimiento y, por lo tanto, el aumento del valor de la fuerza de trabajo, en el elemento más dinámico e importante de las fuerzas productivas.

 b) La crisis de hegemonía de los Estados Unidos (...) que opta por la estrategia de financierización utilizando su poder sobre la moneda mundial para crear valor ficticio y reducir las presiones del trabajo sobre la acumulación  (...)

c) La fase expansiva de un ciclo de Kondratiev, que se inicia en 1994 y debe agotarse en esta década, impulsada, por un lado, por la proyección y la integración de China en la economía mundial y, por el otro, por la recuperación de la tasa de ganancia en los países centrales después de la imposición de una profunda derrota a la clase trabajadora a partir de la combinación entre financierización y cambios radicales en la base tecnológica y en los patrones organizacionales de las empresas y de las políticas estatales.  (...)

La transferencia acelerada de competitividad internacional hacia el Este asiático, las presiones financieras del déficit público sobre el welfare y la derrota contundente del proletariado fordista abrieron el espacio para desplazar el eje del capitalismo atlantista y centrarlo en la tasa de ganancia por medio de un nuevo ciclo de Kondratiev. (...)

La incapacidad de restablecer tasas de crecimiento económico típicas de las fases expansivas del Kondratiev impone un fuerte obstáculo para el centrismo de izquierda, que parece entrar en declive acelerado por la incapacidad de conciliar el interés de diversos grupos sociales, como rentistas, grandes oligopolios, pequeños y medianos industriales y trabajadores.

 Todo apunta a que la fase expansiva del Kondratiev en curso ya se agotó en los Estados Unidos y en Europa Occidental desde la crisis de 2008, y en la economía mundial deberá agotarse aún en esta década con la desaceleración en curso en China.  (...)

La crisis de los centrismos de izquierda que gestionaron la onda larga expansiva iniciada en 1994 lleva a dos tipos de desdoblamientos: de un lado, a la presión de los movimientos sociales para que las izquierdas rompan sus compromisos con el rentismo, el capital financiero y el neoliberalismo, dando prioridad al combate de la desigualdad y la profundización de la democracia, vinculándolos a distintos proyectos de desarrollo que promuevan la articulación entre la soberanía nacional y la cooperación internacional.

 Del otro lado, a la reacción de la derecha a los movimientos sociales contra la desigualdad que se vienen acumulando en baja intensidad durante la larga onda expansiva y que ahora amenazan cambiar su ritmo. Frente a esta posibilidad, la derecha echa mano de otra agenda donde pone la escasez como una realidad inexorable, y reivindica la desigualdad y el proteccionismo para mantener privilegios contra las presiones competitivas de la globalización oriundas del comercio y de la migración.

 Se trata de preservar los polos de riqueza y poder contra el declive, interpretado como producto de presiones competitivas de los excluidos del mundo por la redistribución del excedente: inmigrantes oriundos de la periferia, minorías étnicas, trabajadores, Estados o grupos que realizan políticas anti-imperiales y Estados que desplazan el eje del poder económico mundial.

 De esta manera, la derecha elabora un proyecto populista y neofascista que, al mismo tiempo que la exime de ser la causante de la desigualdad, le adjudica la responsabilidad del declive del hombre europeo, blanco, heteronormativo a un presunto "enemigo externo/interno". 

Claro que se pueden hacer algunos ajustes y modificaciones puntuales a ese proyecto cultural, pero sin modificar su esencia anti-multiculturalista. Se trata de establecer un proteccionismo con base en la capas medias en contra de aspectos de la economía mundial, como la presión competitiva proveniente del comercio y la deslocalización de la producción, preservándose, sin embargo, la desreglamentación financiera por la cual los países centrales del eje atlantista de poder capturan parte del capital circulante del mundo mediante la sobrevaloración de sus monedas.  (...)"             (Carlos Eduardo Martins , Rebelión, 29/11/16)

"El momento María Antonieta"... el 'Financial Times', el diario de las élites, las ataca por haber hecho caso de sus consejos editoriales

"Debería ser un momento de cambio de rumbo en la UE. El aumento en popularidad y voto de los partidos populistas, las tensiones económicas, las dudas sobre el euro y demás elementos de nuestra actualidad parecen obligar a un giro en las políticas que se siguen si se quiere tener una UE fuerte (o, si apuramos, si se desea que no se rompa). Sin embargo, nada apunta a ello.

La capacidad de autocorrección del sistema, algo indispensable en cualquier régimen político y económico para su supervivencia, parece estar bajo mínimos, tal y como apunta un expresivo artículo publicado en 'Financial Times', de título “El momento María Antonieta de las élites”. 

La ceguera de quienes toman las decisiones, que acaba instigando aquello de lo que querían defenderse, no ha sido infrecuente a lo largo de la historia. Y hoy, subraya Wolfgang Münchau, su autor, estamos en uno de esos instantes. 

Hasta la fecha, las democracias occidentales habían sabido canalizar el descontento y lidiar con sus contradicciones sin necesidad de cambiar de rumbo. Hoy no es así: el crecimiento de los populismos, que han conseguido dar sentido a los sentimientos y aspiraciones sociales de buena parte de las poblaciones europeas, así como su impulso 'antiestablishment', apunta claramente a que el escenario ha cambiado. El Brexit y Trump son buenos ejemplos. 

Europa es una tecnocracia, basada en las prescripciones de los macroeconomistas, cuyas directrices están provocando notables tensiones. Ocurre entre países, ya que el Estado que sale ganando con la dirección de la actual UE es Alemania, mientras que los perjudicados somos los países del sur, y cada vez más. Grecia no va a levantar cabeza, los bancos italianos seguirán sometidos a mucha presión porque no se confía en ellos, probablemente con razón, la deuda española sigue aumentando, con el coste para el futuro inmediato que se deriva de ello, y Francia está siendo instigada para que se someta a reformas cada vez más profundas.

 Es evidente que Le Pen o Beppe Grillo se apoyan en este contexto. Pero, al mismo tiempo, los países más ricos también se ven amenazados en su nivel de vida: los efectos de esta transformación liderada por los expertos económicos generan problemas entre sus poblaciones, en especial entre las clases medias y las populares, lo cual abona el terreno para nuevas formaciones políticas.

En un entorno en el que hay menos empleo, salarios más bajos, menos prestaciones sociales y una perspectiva de futuro mucho más débil, ha crecido una forma de entender la sociedad que se apoya en dos ideas clave: “Nuestro país, para sus nacionales” y “Europa nos perjudica”.

 En sus distintas formas, este núcleo ideológico, al que se suma la recuperación de un pasado económicamente mejor y un futuro nacional al que se pueda mirar con orgullo, está reorientando la política europea.

 Este es el telón de fondo en el que se desenvuelve nuestro continente, y esta es la clase de sentimientos y aspiraciones a los que las élites políticas y económicas no están sabiendo dar salida. En gran medida, porque sus formas de reaccionar resultan sorprendentemente torpes. (...)

Como recuerda Wolfgang Munchau en su artículo, lo lógico sería “dejar de insultar a los votantes, resolver los problemas de un sector financiero fuera de control, los flujos incontrolados de personas y capitales y la distribución desigual de los ingresos”. No es así, por lo que “ocho años después, todavía hay inversores que están apostando por un colapso de la zona euro”.

 Del mismo modo que Renzi ha aprovechado su capital político para consolidar su poder en lugar de arreglar Italia, Merkel ha optado por hacer lo mismo con la influencia de Alemania sobre sus socios, lo cual genera múltiples crisis en la zona euro. Las élites, en lugar de resolver los problemas que alimentan el extremismo, han decidido encender más fuegos. (...)"               (Esteban Hernández, El Confidencial, 30/11/16)

Estamos en una recesión estructural de la que no hay plazos de salida. Este ciclo histórico recesivo dura ya más de 25 años, y no se ven elementos de superación

"La crisis actual en la economía internacional, iniciada en 2008 en el centro del sistema capitalista, no tiene plazo para terminar.

Genera desconcierto, agotamiento de argumentos y fórmulas, tasas de interés negativas y tasas de interés estratosféricas: ya nadie sabe cómo reaccionar, nada resuelve. Es ya como si la crisis recesiva estuviera naturalizada.

Porque en verdad no se trata de una crisis coyuntural, aunque prolongada, en la que el mismo mercado, depurándose de los más frágiles, recompone la economía para volver a un ciclo expansivo. Se trata de un ciclo largo recesivo al que el capitalismo internacional ingresó cuando se agotó el ciclo largo expansivo de la segunda pos guerra, alrededor de las décadas de 1970/1980, en el cual sigue.

Además de los ciclos cortos, caracterizados por Marx, como típicos del proceso de acumulación de capital, el economista ruso Nicolás Kondratieff agrupó a esos ciclos en conjuntos, algunos con tendencia expansiva, otros con tendencia recesiva, llamándolos ciclos largos.

El ciclo largo de la segunda pos guerra, que va hasta alrededor de los años 1970/1980 del siglo pasado, fue un ciclo largo expansivo, la edad de oro del capitalismo, según Eric Hobsbawm. Crecían virtuosamente todos los principales sectores de la economía mundial: Estados Unidos, Alemania, Japón, América Latina (Argentina, México, Brasil, principalmente), el campo socialista.

 Un ciclo largo en el que el sector hegemónico en la economía fue el de las grandes corporaciones industriales monopolistas internacionales, con la industria automotriz como modelo más característico. Cuando ese ciclo se agotó, vino el debate sobre sus causas y cómo superarlas. 

Triunfó el diagnóstico neoliberal, con su propuesta de desregulación y libre comercio, menos Estado y más mercado, menos derechos y más mercantilización. Como resultado, se desplazó el eje del proceso de acumulación hacia el capital financiero, bajo su forma especulativa. Porque el capital busca realizarse donde tiene más ganancias, en plazos más cortos y con menor tributación.

El rol hegemónico del capital financiero explica que se trate de un ciclo largo recesivo, porque la especulación no genera ni bienes, ni empleos, vive de la compra y venta de papeles y del endeudamiento de gobiernos, empresas y personas. (...)

Es una recesión estructural, característica de este ciclo histórico y del cual no hay plazos de salida. Al contrario de los otros ciclos largos que, agrupados tendían a durar más o menos 25 años, este ya dura bastante más que eso, y aun no se avizoran elementos de su superación. 

 Una vez establecida la desregulación y la libre circulación de capitales, no hay forma de retornar a modalidades de regulación. Es como si el conjunto del sistema fuera arrastrado por la lógica de la especulación financiera, sin formas de contenerla.

En 2008, cuando irrumpió la profunda y prolongada recesión actual, Obama afirmó que habría que ”salvar a los bancos”, caso contrario el techo caería sobre la cabeza de todos. Los bancos fueron salvados, están más fuertes que nunca, mientras son los países los que han quebrado: Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia.  (...)

Al tiempo en que en Europa comienzan a surgir fuerzas que se oponen a las políticas de austeridad, forma que asume el ciclo largo recesivo en ese continente. De la alianza entre los Brics incluyendo a los gobiernos progresistas de América Latina y fuerzas nuevas de Europa, es que puede surgir un horizonte político de superación del ciclo largo recesivo actual del capitalismo."               (Emil Sader, 07/11/16)

Europa ensimismada. Si Estados Unidos ya no es la tierra de las oportunidades, Europa dejó de ser aquello que era, lugar de libertad y dignidad

"Europa ensimismada, mirándose al ombligo. “Lo que ha pasado en Estados Unidos aquí no puede pasar”, braman algunos. ¡Miopes! Claro que está pasando. Tanto en Estados Unidos como en Europa las democracias han sido secuestradas por la superclase, una mezcla de poder corporativo y clase político-funcionarial que todo lo abarca. 

El poder corporativo se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. El Estado se orienta cada vez más hacia el mercado. Ambos están interrelacionados, conchabados. Y faltaba la guinda, unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores del poder. No solo eso, todo aquello que amenace a ese poder debe ser aplastado, humillado. Me entienden, ¿verdad? 

Los síntomas son comunes a ambos lados del Atlántico. El hartazgo de la gente. Las medias verdades, cuando no directamente mentiras. Grupos económicos que medran, al margen y contra la ciudadanía, tanto en Washington, Bruselas como en cada una de las distintas capitales europeas. 

Grupúsculos que se apropian de las rentas de todos -rentas del suelo, burbujas,….-. Lobbies que se lanzan como aves de rapiña sobre servicios y derechos públicos, o se apropian de monopolios naturales -¿han visto la última factura de la luz?-. 

Políticos -conservadores, liberales y socialdemócratas- que de manera permanente acuerdan ventajas fiscales para los de arriba; miran a otro lado cuando se habla de paraísos fiscales; devalúan el salario; y, como colofón, bajo la tenue luz de una vela en algún lugar oscuro, apoyan tratados de libre comercio engañando a la ciudadanía –clausula ratchet, tribunales especiales,…-. 

Medios de comunicación donde, previo pago generoso de alguna institución, solo se oyen ciertas voces. Académicos que dan coartadas a políticas injustas e ineficientes -austeridad y devaluación salarial-. Todo por la pasta-. Los “Juegos del Hambre” en estado puro

 La forma de actuar siempre es la misma. Veamos, como ejemplo, la defensa que las élites extractivas hacen del Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversión, más conocido por su acrónimo en inglés TTIP.

Envían a tertulias y demás manifestaciones de arte circense a políticos y economistas que repiten una y otra vez el mantra y las coletillas de siempre. ¿Quién se va a oponer a las ventajas y a la prosperidad que supone para España y Europa el TTIP y el libre comercio? Pamplinas. ¡Se trata de acuerdos súper secretos de los cuales no sabemos nada! Nos ocultan todo.

 Estimados políticos, digan la verdad o al menos estudien algo en su vida. El TPPI socava garantías constitucionales y la soberanía nacional. Se pretende, en realidad, eliminar los impedimentos comerciales no tarifarios, es decir, que los estándares de producto, las obligaciones relativas a la protección del clima y todas las demás limitaciones comerciales, excepto los aranceles, den mayor facilidad a la compraventa de mercancías y servicios entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Se ansía eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente. 

Y para rematar, la cláusula trinquete (ratchet), un mecanismo por el que no se podrán revocar determinadas liberalizaciones de servicios ya firmadas o se recortarán ámbitos esenciales del derecho de autonomía de los municipios como la posibilidad de remunicipalizar los servicios públicos anteriormente privatizados. Tremendo, ¿verdad? 

Déjenme finalizar con ciertos tópicos sobre Europa. Si Estados Unidos ya no es la tierra de las oportunidades, Europa dejó de ser aquello que era, lugar de libertad y dignidad. ¿No les parece cínico que después de promocionar una guerra en Siria para tocar las narices a los rusos, se creen campos donde encerrar a los refugiados que huyen de esa guerra?

 ¿O no les parece cínico que esos mismos políticos se lleven las manos a la cabeza por ciertos muros cuando aquí se ha hecho lo mismo o peor? ¿O no les parece cínico hablar de derechos de los inmigrantes cuando aquí se realizan “expulsiones en caliente”? Lo dicho, Europa ensimismada."               (Juan Laborda, Vox Populi, 17/11/16)

Joseph Stiglitz: la economía del euro hizo a los países pobres más pobres y a los ricos más ricos. El paro español es consecuencia de la pertenencia al euro

"(...) El análisis de Joseph E. Sitglitz, premio Nobel de Economía en 2001, no encaja precisamente con la corriente mayoritaria de críticas a la moneda única. El catedrático de la Universidad de Columbia es un apasionado del proyecto europeo, que considera superior al de Estados Unidos. 

"El modelo social europeo", explica a Alternativas Económicas, "era una alternativa al modelo de desigualdad de Estados Unidos". "Pero si el euro lo destruye", añade, "entonces sólo nos quedará Suecia, Noruega, pero estos Estados son demasiado pequeños para considerarlos un modelo europeo".  (...)

Stiglitz sostiene que "si no se quiere el modelo neoliberal de Estados Unidos ni un modelo socialista, ¿entonces qué esperanza podemos tener?". Su opción es el proyecto europeo, pero "el problema es que el modelo social europeo no funciona".

Stiglitz profundiza en sus análisis sobre Europa en su reciente libro El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa (Taurus). Es desde una posición claramente europeísta que el profesor estadounidense expresa sus preocupaciones sobre el futuro del proyecto de la Unión Europea.

¿Qué es lo que ha fallado? ¿La estructura de la unión monetaria o las políticas que se han aplicado después en la zona euro?

Ahora en Estados Unidos cuando se analiza por qué los países de la zona euro se comportan de una manera tan pobre, casi todo el mundo está de acuerdo en que el euro no funciona bien. La mayoría cree que se ha incurrido en numerosos errores políticos: por ejemplo, la manera en que se trató a los bancos en Irlanda o la forma en que se abordó el déficit en Grecia.

 En mi libro planteo que los políticos más geniales, aunque vayan con sus mejores intenciones, no pueden lograr que el euro funcione sin romper las reglas que lo crearon, sin constituir nuevas instituciones como un seguro de depósitos europeo o los eurobonos. La idea básica es, pues, que si se quiere que la zona euro funcione hay que cambiar no sólo las políticas, sino también la estructura.

¿Los fallos de construcción del euro se deben a la ideología que dominaba, sobre todo en Alemania, en aquel momento?

El euro fue fundado en un momento determinado, en 1992. En aquel momento la ideología dominante era compartida por Alemania, pero también por otros países. Las ideas dominantes eran que si se controlaba el déficit y se mantenía la inflación baja, el mercado ya arreglaría el resto de problemas. Pero la crisis asiática de 1997 demostró que esto era un error. 

Y la crisis financiera global de 2008 ratificó aún más que dejar la solución en manos del mercado era una equivocación. Lo que ha ocurrido es que en 2010, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha cambiado de pensamiento y se ha dado cuenta también de que estas ideas de limitarse a controlar el déficit y la inflación eran equivocadas y que se necesitan políticas expansivas, pero Alemania y algunos países no lo ven así.

Usted subraya que el euro no ha generado prosperidad y tampoco ha reducido las diferencias entre los países europeos. Es más, incluso destaca que ha aumentado las diferencias.

Efectivamente. Se puede decir que la crisis financiera global contribuyó a agravar los problemas en Europa, pero todo el mundo reconoce que la prueba del euro se verificó cuando apareció la crisis. Y cuando surgió la crisis, el euro falló. Lo mismo ocurrió en el plano político, cuando aparecieron fuerzas políticas que pusieron a prueba la política de solidaridad. 

Por ejemplo, cuando Europa se amplió al Este se crearon fuertes presiones migratorias mucho más fuertes que las existentes cuando se creó la Unión Europea. Y estas presiones aumentaron los problemas económicos y políticos y crearon más euroescépticos. En esta situación la economía del euro hizo a los países pobres más pobres y a los ricos más ricos.

Aumentó la división y las políticas de la troika aplicadas al Sur la hicieron crecer más. El resultado es que Alemania, que pensaba que estaba ayudando a Grecia, estaba cada día más enfadada con los griegos y éstos a su vez cada vez más irritados con los alemanes. Así que en lugar de lograr más solidaridad, lo que se ha conseguido es más división.

Para muchas personas, el euro es la profundización lógica del mismo proceso de construcción europea. Pero usted distingue entre el proyecto europeo y el euro. Usted está claramente a favor de la Unión Europea, pero ve muchos problemas con el euro. Dice que el proyecto europeo es demasiado importante y no se puede permitir que sea destruido por el euro.

Exactamente. Cuando uno considera la moneda, un pedazo de papel, se ve claramente que es un medio, no un fin en sí misma. El dinero es un medio, no un fin. El acuerdo monetario es un medio, no un fin. Si la moneda se convierte en un fin en sí mismo e impide conseguir el objetivo, entonces tienes que repensar el medio.

De todas formas usted dice en su libro que el euro puede y debe ser salvado.

Lo que digo es que la Unión Europea tiene que ser salvada y que el euro puede y debería ser salvado, pero no a cualquier precio.

Para salvar el proyecto de la moneda única, propone una serie de reformas. Usted compara el triple mandato de la Reserva Federal de Estados Unidos (crecimiento, empleo y estabilidad de los precios) con el único objetivo del Banco Central Europeo (control de la inflación). En su opinión, la reforma más urgente es lograr un compromiso por el pleno empleo en Europa. ¿Cuál es su recomendación concreta?

Después de la Segunda Guerra Mundial, la mayor responsabilidad de un gobierno en una economía moderna es lograr el pleno empleo. Esto no lo hace el mercado. Si no se siente esta responsabilidad, se derrochan los recursos, se crea desigualdad y se crea sufrimiento. Por tanto, la principal responsabilidad del Gobierno es lograr el pleno empleo. Pero si el diseño del euro impide el pleno empleo, entonces hay replantearlo.

 ¿Qué significa todo esto? Pues que todas las instituciones deben ser coherentes con mantener el pleno empleo. Una de las instituciones más importantes es el Banco Central Europeo y éste no está pensando ahora en el pleno empleo.

En el caso de España, ahora tenemos el 19,5% de desempleo y más del 43% de paro juvenil, que son claramente insoportables. En 2012, en el momento peor de la crisis, superamos el 26% de desempleo. ¿Cree que esta situación es consecuencia de pertenecer a la zona euro y de sus políticas?

Oh, claramente es parte de esto, porque si España no perteneciera a la zona euro podría devaluar su moneda, sus exportaciones se habrían incrementado y su economía podría ser estimulada, y así tendrían más crecimiento, más trabajo y menos paro. 

Muchos políticos y académicos dicen que la solución es "más Europa". Pero "más Europa" significa más solidaridad de los países ricos hacia los pobres, y entonces viene Alemania y dice que esto es "la Europa de transferencias" a la que se opone frontalmente. ¿Entonces qué se puede hacer?

Este aspecto es precisamente el más interesante de mis debates durante este viaje a Europa. Hay políticos y economistas que dicen que para "salvar el euro hay que hacer más Europa". Son personas que creen dos cosas contradictorias al mismo tiempo. Porque decir que para salvar el euro necesitamos "más Europa", lo cual supone más transferencias teniendo en cuenta que Alemania no quiere, no es una conclusión lógica.

¿Cree que es posible que el euro pueda funcionar con un presupuesto europeo del 1% del producto interior bruto (PIB) de la Unión?

No, si se quiere mantener el euro. Sí, si sólo se quiere tener un acuerdo comercial. Sí, si sólo se quiere tener un pequeño proyecto europeo, un acuerdo comercial, un Erasmus un poco mayor. Pero si se quiere tener una real integración política y económica, obviamente no.

Durante los últimos años, los comisarios de Competencia, primero Joaquín Almunia, y recientemente Margrethe Vestager, han abierto investigaciones a los acuerdos que facilitan la evasión fiscal entre algunos países (Irlanda, Luxemburgo y Holanda) y algunas multinacionales (Apple, Amazon y Starbucks), que suponen graves perjuicios para el sostenimiento de los servicios públicos de estos países. ¿Qué opina de estos acuerdos?

Cuando un Estado roba los impuestos a otros Estados esto crea muchos perjuicios. Esto es una de las externalidades importantes de la zona euro, como puede ser la medioambiental. Lo que le puedo decir es que cuando hice unas declaraciones contra el acuerdo de Apple y el Gobierno irlandés en una radio irlandesa, mucha gente me escribió para darme las gracias y decirme que lo que hizo el Gobierno fue un mal acuerdo para su país.

¿Qué consejos daría a nuestro Gobierno para afrontar sobre todo el gran problema del desempleo? 

Creo que el primer consejo sería que tratara de trabajar con otros países para reformar la zona euro. Y el segundo consejo sería empezar a pensar en un debate abierto sobre las alternativas posibles.

¿En qué alternativas está pensando?

En cómo organizar un euro más flexible. También cómo animar a las universidades a estimular más debates sobre las actuaciones del Gobierno, lo que significa conectar con la sociedad para afrontar los efectos de la crisis financiera.   (...)

En su libro El euro usted llega a conclusiones muy deprimentes sobre el proyecto europeo, pero al mismo tiempo se proclama optimista. ¿Cómo puede explicar esto?

Bien. La esperanza es la base del optimismo. Hay que distinguir entre las desgracias naturales como un huracán, en las que no podemos hacer nada, y los problemas causados por los hombres. Hay cosas que exceden nuestro control. Pero los problemas causados por los hombres siempre se pueden resolver por los hombres. (...)

La separación del Reino Unido de la Unión Europea, el proceso conocido como Brexit, ha abierto la última crisis de la UE. ¿En su opinión, el Brexit es un primer paso que será seguido por otros países o una oportunidad para replantear el proyecto europeo?

Espero que sea un paso para repensar Europa. La reacción de algunas personas como Jean-Claude Juncker no fue positiva. Subrayó en lo que no estaba de acuerdo. Juncker no dijo "tenemos que explicar a nuestros ciudadanos los beneficios del euro y de la Unión Europea". No dijo "tenéis que estar seguros de que la Unión Europea es beneficiosa para los ciudadanos". Su postura no fue una agenda positiva. (...)"               (ENTREVISTA  Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, eldiario.es, 14/11/16)

 
 Alternativa a la salida del euro:  europeseta electrónica de circulación interna 

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:  

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:


Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/
 

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html