4.7.15

El Vietnam de Europa



"Pase lo que pase el domingo en el referéndum, y a continuación en Bruselas o Atenas, la decisión del Gobierno griego de levantarse de la mesa de negociaciones con las instituciones europeas y el FMI ya tiene un resultado neto: el fin de la ilusión económica de que la deuda del país heleno, se mida como se mida, es pagable. 

Con lo cual ha cambiado el terreno de juego: ya no son sólo reformas a cambio de dinero, sino reformas a cambio de dinero más cualquier modalidad de quita de la deuda. Unos y otros tendrán que decir sobre la misma lo que Tito Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Ello confirma lo que tantos economistas, fuera del mainstream académico y profesional, llevan años diciendo: el primer problema de Grecia es un error de diagnóstico; no se trata sólo ni prioritariamente de una crisis de liquidez (lo que se podría arreglar con inyecciones coyunturales de dinero) sino de solvencia (la deuda acumulada).

 Lo acaba de escribir la notable economista romana Mariana Mazzucato, lo han corroborado dos Nobel como Krugman y Stiglitz, y lo han confirmado 20 economistas de primera línea (entre ellos el propio Stiglitz, Thomas Piketty, Mary Kaldor, James Galbraith, José Antonio Ocampo, etcétera), en un manifiesto que denominan “llamamiento a los líderes europeos para que eviten un error histórico” y en el que recuerdan que la política de austeridad aplicada a Grecia “ha sido desacreditada por el propio departamento de investigación del FMI”.

La cuestión que inmediatamente se plantea es la siguiente: si los principales científicos sociales de todo el mundo (europeos y no europeos) que representan, en términos generales, las formas de pensar y los valores de la socialdemocracia, entienden que hay un problema de solvencia en la economía griega que sólo se puede arreglar aligerando la carga de la deuda, y que las políticas de austeridad han fracasado porque –además de aumentar esa deuda pública en más de 40 puntos (del 140% al 180% del PIB) en los años de los dos planes de rescate- han arruinado a la sociedad y han reducido aun más la capacidad recaudatoria del Estado, ¿por qué los políticos socialdemócratas están desaparecidos, en el mejor de los casos, de la crisis griega, y en el peor son gregarios de las políticas más conservadoras de Merkel et alii?

La respuesta más alicorta, pero quizá la más exacta, a este interrogante es la siguiente: los socialdemócratas no quieren dar bazas a los partidos nacidos a su izquierda en los países del sur de Europa, verdaderos laboratorios del cambio social motivado por la crisis económica, y que les disputan la hegemonía en el seno de la izquierda.(...)

 La discusión sobre si la responsabilidad mayor de la ruptura ha sido del Gobierno griego o de los negociadores del resto de Europa es inane para el futuro.  (...)

 Lo más significativo es que los políticos de la vieja Europa dan una terrible sensación de ineficacia cada vez que se enfrentan a un problema mayor: ocurrió con Ucrania, ha sucedido con las masivas muertes de inmigrantes en el Mediterráneo, y se han hecho explícitas en un grado mayor en la relación con Grecia.
Muy desmoralizador para cualquier europeísta."                 (CTXT, 01/07/20159

FMI: Grecia seguirá teniendo un nivel de deuda insostenible en 2030, incluso con un fuerte crecimiento económico (al 4%)

"Grecia seguirá teniendo un nivel de deuda insostenible en 2030, incluso si evidencia un fuerte crecimiento económico y acepta todas las medidas de austeridad propuestas por la Troika, reza un informe secreto de los acreedores citado por The Guardian

El documento, elaborado por la troika de prestamistas, apoya el argumento de Grecia de que necesita un alivio de la deuda sustancial para una recuperación económica duradera. Incluso después de 15 años de fuerte crecimiento sostenido, el país se enfrentaría a un nivel de deuda que el FMI considera insostenible.

 Por fin el FMI reconoce que la deuda del 175 por ciento del PIB no se puede reducir sustancialmente en una década.

Los documentos muestran que bajo la estimación del escenario base -el resultado más probable- la deuda de Grecia seguiría siendo del 118 por ciento del PIB en 2030, muy por encima del 110 por ciento que el FMI considera sostenible. 

 Por eso resulta necesario hacer concesiones significativas para que Grecia pueda librarse definitivamente de los problemas de financiación de su deuda. Incluso en el mejor de los casos, que supone el crecimiento anual del 4 por ciento durante los próximos cinco años y unos 15 mil millones de euros en ganancias por las privatizaciones, los niveles de deuda se reducirían a solo el 124 por ciento en 2022.

 De este modo, en ninguno de los escenarios Atenas tendría la posibilidad de cumplir con la meta establecida por el Eurogrupo en 2012: "una deuda muy por debajo de un 110% del PIB para el 2022".(...)"             (Jaque al neoliberalismo, 03/07/2015)

Joseph Stiglitz: "Las condiciones impuestas a Grecia son indignantes"

"(...) Grecia tiene hasta el martes para cumplir con un pago al FMI. ¿Hay todavía alguna posibilidad de un acuerdo que evite un default de Grecia?

“Es concebible que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes... Es concebible, aunque muy poco probable. La exigencia (por parte de los acreedores) de que (Grecia) llegue a un superávit fiscal de 3.5% antes de 2018 es una garantía de que el país seguirá experimentando una depresión. Para mi es obvio que la austeridad ha fracasado.

 El pueblo griego fue el primero en decir: ‘Nos negamos a renunciar a nuestra democracia y aceptar esta tortura de Alemania’. Pero con suerte, otros países, como España y Portugal, dirán lo mismo”.

Al igual que Argentina, Grecia declaró un “corralito” bancario y ahora discute si sigue el camino de Buenos Aires, que en 2001 optó por el cese de pagos más grande de la historia. ¿Hay alguna enseñanza para Grecia de lo que pasó en Argentina?

“Me parece que hay una importante lección a partir del éxito de Argentina. Después del default, Argentina empezó a crecer a una tasa del 8% anual, la segunda más alta en el mundo después de China. Estuve en Argentina y vi el éxito que tuvo, y lo que hizo para los estándares de vida. 

 La experiencia argentina prueba que hay vida después de una restructuración de deuda, y después de dejar un sistema cambiario. El euro fue solo parcialmente exitoso por ocho años. Fue un experimento corto, en mi opinión, fracasado, a menos que cambien dramáticamente lo que están haciendo”.

Usted ha dicho que las exigencias de Europa para un nuevo rescate financiero a Grecia son un “ataque a la democracia” de ese país. ¿No ignora eso de alguna manera la culpa que puede haber tenido Grecia misma para llegar a esta situación?

“Aunque Grecia tiene algo de culpa por la situación (que llevó a sus problemas fiscales descubiertos en 2010), la desastrosa situación que se experimenta desde entonces es responsabilidad de la Troika. 

Piense en lo que habría pasado si en 2010 Grecia y los países europeos hubiesen intentado acordar un plan de deuda que hubiera permitido a Atenas recuperar la senda del crecimiento. Hubieran podido escoger eso. Espero que esta crisis ayude a cambiar la manera como el mundo enfrenta las crisis de deuda soberana de los países”. (...)"                  

(Joseph Stiglitz, entrevista exclusiva con BBC Mundo, en Jaque al neoliberalismo, 02/07/2015)

La crisis de Grecia, negocio para fondos buitre

"(...) Bajo el rótulo “Los inversores buitres están al acecho sobre Grecia” (Vulture Investors Loom Over Greece), hace unas semanas Bloomberg News TV (véase video aquí) entrevistaba a una experta en mercados de deuda soberana, que abordaba cómo los “fondos de inversión en deuda deprimida”, denominación técnica para fondos buitre, habían comprado o estaban adquiriendo deuda griega aprovechando la incertidumbre de unas duras negociaciones, que todo el mundo sabe tienen que incluir la reestructuración de la insostenible deuda griega.

E incluso mencionaba tres fondos buitre potentes (Distressed Debt Investors) que estaban apostando por lograr beneficios con deuda griega devaluada como Perry Capital, Knighthead Capital Management y Monarch Alternative Capital.

Alegaba esta especialista entrevistada que sobre Grecia habían acudido mucho menos fondos que sobre Argentina y sobre Puerto Rico; pero todos ellos habían comprado esa deuda de manos privadas cuando había sido ofrecida a la venta tras la reestructuración de 2012.

Y aunque el FMI quiere que todo se desarrolle con tranquilidad – dice en el video – se prevé una próxima reestructuración de esa deuda, en la que no piensan participar por las quitas que implicarán. Al ser un mercado de riesgo elevado y reducido resulta poco “liquido”, lo que traducido quiere decir que escasean las transacciones diarias.

¿Cómo se puede hacer negocio con la deuda de un país empobrecido y próximo a la bancarrota?

Desde la reestructuración de 2012 casi el 90 por ciento de la deuda griega pasó manos de instituciones oficiales como el FMI, el BCE y la Comisión (el fondo de rescate europeo), puesto que los euros del rescate fueron a manos de los bancos alemanes y franceses que eran los grandes acreedores históricos de Grecia, como ha recordado hace días Joseph Stiglitz en un artículo en The Guardian.

(...) los actuales tenedores de deuda griega ni los posibles nuevos inversores son los ahorradores corrientes. Antes de 2012 eran bancos europeos, fondos de inversiones ordinarios y compañías de seguros, que vendieron sus carteras de esa deuda a fondos especializados en mercados emergentes; en otras palabras, dieron entrada a fondos buitre con gran potencial financiero que asumen grandes riesgos con la perspectiva de obtener grandes beneficios, sea porque la inestabilidad del mercado pueda producir una súbita elevación de las cotizaciones o porque la previsible reestructuración de una deuda insostenible con una quita importante, les permita queda al margen y reclamar judicialmente el valor nominal que figura en los bonos, y que se sitúa muy por encima de su valor en el mercado secundario. Es una especulación sofisticada como acredita la experiencia ya vivida en 2010 y 2012. (...)" (La Europa de las finanzas, 02/07/2015)

Verdades y mentiras de la crisis griega

"Grecia rompió las negociaciones porque se negó a subir el IVA”

Falso. Los acreedores exigieron que Grecia aumentara el IVA hasta el equivalente del 1% del PIB. Los griegos no se cerraron en banda. Su contraoferta situaba este aumento en el 0,93%. La diferencia entre las dos propuestas, por lo tanto, es mínima.

 La contienda se ha centrado en el 13% que se aplica a restaurantes y hoteles (que la troika quería elevar al 23%) y en algunos privilegios fiscales de las islas. Atenas no quiso perjudicar al turismo, que es la mayor fuente de su riqueza.

“El gasto público del Estado griego está fuera de control”

Falso. El gasto público en Grecia en 2014, disminuyó un 18,21%. Esta cifra supone que el año pasado alcanzó el 49,30% del PIB, una caída de 9,9 puntos respecto a 2013, cuando el gasto fue el 59,20%. En 2009, el gasto per cápita era de 11.151 euros, en 2014 se ha reducido un 28% hasta 8.039 euros por habitante.

 Por lo tanto, los datos dicen que es el país de Europa que más lo ha recortado en los últimos años, incluso en términos estructurales (es decir, sin contar los factores asociados al ciclo de la economía).(...)


“El sector defensa tiene un peso excesivo en la economía griega”

Verdadero. Grecia es uno de los países más militarizados de la Unión Europea: dedica un 2,3% del PIB a gasto militar. Ocupa la tercera posición dentro de los países de la OTAN, justo detrás de EE.UU. y Reino Unido, países que, a diferencia de los helenos, los anglosajones están involucrados directamente en operaciones militares alrededor del mundo. El país ocupa el cuarto lugar del mundo como comprador de armas. (...)

Hay que señalar que desde la crisis que estalló en 2008 el presupuesto en defensa se ha reducido de los 7.500 millones de euros de 2009, a 5.500 millones de euros en 2014. En este sentido, Atenas ha hecho los deberes, pero le queda mucho por hacer. (...)

“Atenas estos años no quiso despedir a los funcionarios”

Falso. Grecia aceptó recortar la plantilla de funcionarios en 15,000 personas durante las negociaciones del primer rescate. En abril de este año el país informó que había reducido su plantilla de trabajadores públicos en unas doscientos mil personas desde 2009 y disminuido el coste salarial del sector en ocho mil millones de euros anuales. No obstante, con la llegada del gobierno de Tsipras se prevé volver a contratar unos 4.000 funcionarios públicos despedidos anteriormente.

“La deuda griega se ha disparado en los últimos años”

Falso. En Grecia la deuda ha caído en los últimos años. Ha pasado de deber 355.954 millones de euros en 2011 a 317.094 millones en 2014, lo que supone un descenso de casi el 11%. Los griegos tampoco son los más endeudados de la Zona Euro, ya que, según su deuda per cápita, se encuentran en quinta posición por detrás de Irlanda, Italia, Austria y Francia.

El problema es que el PIB en el mismo período se ha desplomado, con lo que, según los últimos datos, la deuda de Grecia es del 177,10% de PIB. Esto explica porque Grecia es el país con mayor deuda respecto al PIB de la Eurozona, muy alejado de Italia, que está situada en el segundo lugar, con una deuda del 132,10% del PIB.

“El sistema de pensiones de Grecia no es sostenible”

Verdadero. El sistema de pensiones representa un coste de 13.000 millones al año, es decir el 16% del gasto público. El problema es que un griego de cada seis, de edad comprendida entre los 50 y los 59 años, está jubilado. Este dato representa cuatro veces la media de la UE. Este grupo de personas, situados en la década de los cincuenta son el más numeroso de todos los jubilados griegos. Con estas cifras el equilibrio no se sostiene. Lo que desata alarmas es que El 45% de los jubilados cobran menos de 665 euros al mes, por debajo de la línea que los considera pobres.

“El salario mínimo en Grecia es demasiado alto”

Verdadero. En la actualidad es de 683 euros. Es el doble que el vigente en los países bálticos y de Hungría. Es superior al de Portugal y Polonia. Es seis veces el de Bulgaria. Prácticamente el doble del croata. (...)

En cambio, lo que preocupa la evolución a la baja del salario medio: en Grecia en 2014 fue de 20.168 euros al año, es decir 1.681 euros al mes, si hacemos el cálculo suponiendo 12 pagas anuales. En 2010 superaba los 24.000 euros, lo que supone que los trabajadores han sufrido una pérdida de poder adquisitivo estos años.

“En Grecia nadie paga impuestos”

Falso. Quién paga en Grecia, paga bastante. El peso de los ingresos fiscales en el PIB supera el 45%. Está en línea con la media de la UE. Y es un porcentaje superior al de España. Dependiendo del ranking, Grecia se sitúa entre los quince países del mundo con mayor presión fiscal.

El desequilibrio de las finanzas públicas griegas se debe excesivamente al exceso de gasto. Esto no significa que no haya evasión o economía sumergida (que la hay). Pero precisamente porque el peso los impuestos en la economía griega sea bastante elevado, muchos griegos deciden evadir el fisco."            (Piergiorgio M Sandri, La Vanguardia , en Jaque al neoliberalismo, 01/07/2015)

Los griegos se han convertido en cabezas de turco de la eurozona. También lo fueron antes españoles e italianos. ¿Alguien se acuerda de lo mucho que nos molestaba?

"Jorgo Chatzimarkakis dimitió como europarlamentario liberal en abril de 2013 y decidió dejar la política. Nacido en la cuenca del Ruhr y con la doble nacionalidad alemana y griega, se rindió ante la persistencia de los peores estereotipos sobre los griegos entre los políticos alemanes. El rescate de Chipre y las opiniones que escuchó entonces fueron lo que le hizo tomar la decisión.

Dentro de su propio partido (en ese año aún formaba parte del Gobierno de Angela Merkel) abundaban las opiniones despectivas sobre Grecia y circulaban ideas como “vender las islas y la Acrópolis” para pagar la deuda. “Eran tan extremistas que decidí no ir al Congreso del partido”.

“Es muy difícil intentar responder con mensajes que no encajan en los estereotipos”, como que los griegos trabajan muy duro, incluso más que los alemanes. Eso no entra en el pensamiento de los alemanes”, explicó Chatzimarkakis. “Quieren mantener el estereotipo del griego perezoso, de los chipriotas como gángsters y de esta gente como alguien que debe ser castigada”. (...)

El tema de las pensiones es otro de los que se citan en estos casos. Ya he contado antes que el gran porcentaje de gasto en pensiones en relación con el PIB se debe al hundimiento del PIB. Existe el caso de las jubilaciones anticipadas (un modelo muy poco sostenible pero que se debe a las escasas posibilidades de encontrar un empleo para las personas de más de 55 años), pero incluso los datos oficiales no indican grandes diferencias con otros países europeos. 

Y después de los sucesivos recortes, el gasto per cápita en Grecia (en el caso de mayores de 65 años) está por debajo de la media de la eurozona, y al nivel de España.


Así que por un lado tenemos al Wall Street Journal escribiendo que el sistema de pensiones no es tan generoso como parece (lo que no quiere decir que no vaya a ser un problema grave en el futuro, como lo es en otros países europeos por el envejecimiento de la población), y por otro escuchamos a varios líderes europeos, por ejemplo Renzi, quejándose de que es una locura que sus votantes tengan que subvencionar las pensiones de los griegos. 

Cuando sus votantes jubilados gozan de pensiones que están muy por encima del umbral de pobreza relativa, a diferencia del 45% de los pensionistas griegos.
Al final, lo llamativo no es que haya estereotipos nacionales en Europa. 

Siempre han existido. Ni que en Grecia también se hayan empleado esos lugares comunes o resentimientos históricos para todo tipo de denuncias en los últimos años (algunas especialmente sangrantes). Todo tiene que ver con la política.

Los problemas económicos de Grecia son profundos y muy reales, y no sólo en relación a la deuda: el clientelismo político creado por el bipartidismo tras la dictadura de los coroneles, una Administración inflada por el nepotismo, medios de comunicación públicos al servicio del poder, medios privados controlados por grandes corporaciones beneficiadas por el Gobierno que luego devolvían los favores, el alto nivel de fraude fiscal no ya en las grandes fortunas, sino también entre profesiones liberales y autónomos, un gasto militar inmenso a causa de la rivalidad histórica con Turquía… Como decía, el compositor Stamatis Kraounakis, ”a partir de 1981, los políticos sólo se dedicaron a robar”.

Nada de eso es nuevo, ocurrió mucho antes de la llegada al poder de Syriza y nunca impidió la absurda entrada de Grecia en el euro ni las excelentes relaciones de conservadores y socialdemócratas europeos con sus colegas griegos.

El estereotipo griego de los últimos años es más político que sociológico. Tiene que ver con la crisis de la eurozona y la forma en que políticos europeos se han evadido de sus responsabilidades. Era más fácil culpar a los mediterráneos del sur de los inmensos desequilibrios financieros creados tras la llegada del euro que reconocer la responsabilidad propia en el diseño de ese sistema (una moneda única sin una política fiscal o bancaria únicas, gran idea). 

Como en una empresa mal gestionada, siempre es más sencillo culpar de los males a los trabajadores que son unos vagos. A eso se ha dedicado la prensa alemana todo este tiempo con excepciones esporádicas y algunos ejemplos muy penosos, como el reciente artículo en Die Welt en el que el autor, un historiador, sostenía que los griegos no eran auténticos europeos, como mucho descendientes de los turcos. 

Cualquier diría que el mercado de las ideas sobre pureza técnica había quedado muy reducido en Alemania desde 1945, y en cualquier caso alejado de las páginas de los principales periódicos del país).

En ese sentido, los griegos se han convertido en cabezas de turco de la eurozona. También lo fueron antes españoles e italianos. ¿Alguien se acuerda de lo mucho que molestaba en España ese estereotipo hace tan sólo dos o tres años?"              (Guerra eterna, 02/07/2015)

Todo mundo ha olvidado que el banco central de Grecia (BCG) tiene la capacidad de imprimir euros, tanto en papel como electrónicos

"(...) No existe un mecanismo legal para expulsar a Grecia de la esfera del euro. Ni la moratoria, ni una respuesta negativa en el referendo son sinónimos de una salida del euro. Y aunque se piensa que la falta de liquidez y el colapso del sector bancario llevará a Grecia en esa dirección, quizás todavía el gobierno en Atenas tiene algunos recursos de los que se habla muy poco.

Todo mundo ha olvidado que el banco central de Grecia (BCG) tiene la capacidad de imprimir euros, tanto en el sentido clásico de la palabra (billetes físicos) como en el sentido moderno, con inscripciones de saldos electrónicos al amparo del ELA, sistema de apoyo de liquidez en caso de emergencia. 

El BCG es parte del sistema de bancos centrales europeos en los cuales se ha delegado la facultad de imprimir euros. Claro, todo esto se hace hoy en día bajo las instrucciones del Banco Central Europeo (BCE), pero si el gobierno decide tomar el control del BCG e imprimir euros en Atenas, sería muy difícil distinguir entre esos nuevos euros y los anteriores.

Sería todavía más difícil diferenciar entre euros creados electrónicamente. Pero el propio BCE cerró el apoyo del ELA a los bancos griegos hace tres días. Entre obedecer a los empleados de Mario Draghi y apuntalar un sistema bancario que está derrumbándose, ¿qué hará el gobierno de Syriza? 

Quizás Atenas no tendrá otra alternativa que proveer a los bancos de herramientas para mantener vivo el sistema de pagos interbancario. Claro que en el caso de una corrida generalizada sobre los bancos, sería vital contar con dinero en efectivo, lo que conduce a considerar seriamente la opción de imprimir (físicamente) euros mientras se prepara la transición. 

Todo lo anterior sirve para ilustrar el dramatismo y el sentido de urgencia que recorre Grecia y las opciones que están siendo consideradas en este momento en Atenas. (...)"              (Alejandro Nadal, La Jornada, en Jaque al neoliberalismo, 01/07/2015)

3.7.15

Piketty: "la salida de Grecia del euro sería el principio del fin". "Alemania, el país que no ha pagado sus deudas en el siglo XX, haría bien en recordarlo e inspirarse"

"El economista francés Thomas Piketty, autor del exitoso ensayo sobre el incremento de la desigualdad "El capital en el siglo XXI", aseguró hoy que la salida de Grecia del euro sería "catastrófica" y que la solución pasa por "reestructurar el conjunto de deudas de la zona euro".

"El plan que han propuesto los acreedores es malo y recesivo. Luego si se trata de saber si el plan es bueno para Grecia, la respuesta es claramente no", señaló en una entrevista con Efe Piketty (Clichy, 1971). (...)

 "Mi convicción es que las amenazas no son creíbles. Pase lo que pase en el referéndum, se celebre o no, los países europeos deberán resolverlo volviendo a las negociaciones y aceptando una reestructuración", agregó el también profesor de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS) de París. (...)

"Los que piensan que la expulsión de un país permitiría disciplinar y estabilizar la zona euro son aprendices de brujo. En realidad, la salida de un país haría más frágil el conjunto de la zona. Sería el principio del fin", añadió Piketty.

El teórico, de 44 años, recordó que en 2012 los dirigentes europeos "habían prometido llevar a cabo una reestructuración de la deuda griega cuando el país se encontrara en situación de excedente presupuestario primario", es decir, antes del pago del servicio de la deuda.

Pero "en 2014 traicionaron su promesa", lo que "condujo a la caída del gobierno en diciembre y a la llegada de Syriza al poder en enero de 2015".

"Desde hace seis meses, los dirigentes europeos se niegan a poner esa cuestión sobre la mesa y mantienen que el objetivo de excedente primario para Grecia será del 4 % del producto interior bruto (PIB) a partir de 2017-2018 y en las próximas décadas. Todo el mundo sabe que no es realista, pero se niegan a hablar. Es una pena", agregó.

Sin embargo, las consecuencias "de un 'Grexit' (salida de Grecia del euro) serían tan catastróficas" que Piketty cree "en un final feliz" y propone dos remedios para que la situación financiera del país heleno y del conjunto de sus socios de la eurozona se recupere.

"Primero, hay que convocar una conferencia sobre la deuda que permita reestructurar el conjunto de deudas de la zona euro", aseguró el economista, cercano al Partido Socialista (PS) francés aunque crítico con el presidente de Francia, François Hollande, en parte por no lograr una solución europea para el problema griego. (...)

"Europa se construyó sobre el olvido de las deudas públicas del pasado, antes de invertir en el futuro".

"Alemania, el país que no ha pagado sus deudas en el siglo XX, haría bien en recordarlo e inspirarse", lanzó.

Como segunda medida, Piketty aboga por crear "una cámara parlamentaria de la zona euro, constituida por representantes de los parlamentos nacionales, en proporción de la población de cada país".

Ese parlamento, según la misma teoría, tendría por misión "regular de manera democrática la elección del nivel de déficit y de inversión pública y supervisar la unión bancaria y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)".

"La crisis ha mostrado la opacidad y la ineficacia de las instituciones europeas actuales", concluyó."               (eldiario.es, 02/07/2015)

Es más honesto lo que pide Tsipras, consultar al pueblo, que lo que hicieron Zapatero y Rajoy, actuando como monaguillos de la troika, cambiando la constitución sin consulta alguna

"(...) El origen de la deuda y de la crisis griega viene de antiguo. Ya Markaris decía que estaba en los juegos olímpicos de 2004: el presupuesto era 2.400 millones de euros y se gastaron 11.500. Pero son muchas más cosas: políticas neoliberales, especulación y corrupción política. 

Dice el Comité de la Verdad sobre la Deuda Pública en Grecia que no se debió a un gasto público excesivo (siempre más bajo que otros países de la eurozona), sino por el pago de altísimos tipos de interés y el elevado gasto militar, la recapitalización estatal de los bancos privados, las numerosas irregularidades contables y legales de las instituciones europeas para endosar al estado griego los activos tóxicos de la banca privada, entre otras causas. 

Los préstamos del FMI a un país en la situación de Grecia rompían la ley y buscaban proteger los intereses privados de la banca y profundizar el modelo neoliberal desmontando el estado de bienestar. Por todo ello, la califican de “ilegal, ilegítima, insostenible y odiosa” y plantean su impago.

El bipartidismo anteriormente imperante de Nueva Democracia y Pasok fue aceptando sin rechistar el programa neoliberal de austeridad. Y se ha convertido al país en un grave enfermo crónico sin ninguna posibilidad de hacer otra cosa que estar eternamente dedicado a pagar, no ya la deuda, sino el servicio de la misma, manteniendo a gran parte de la ciudadanía en la miseria y desprovista de cualquier esperanza. (...)

En todo momento Alemania y los países del Eurogrupo han estado al servicio de los intereses de los acreedores, sin aceptar ninguna reestructuración, quita de la deuda o moratoria de pago, para posibilitar el relanzamiento de la economía.

 En el fondo la ruptura de negociaciones no se produce por unos cuantos millones arriba o abajo, sino para ejemplarizar con Grecia que nadie puede atreverse a intentar recuperar su soberanía, a decidir democráticamente como pueblo. Saben de sobra que es una deuda imposible de pagar, pero quieren evitar el efecto dominó en otros países deudores.

Dice Habermas que “son los ciudadanos, y no los banqueros, los que deben decidir sobre el futuro de Europa”. Y ese cambio de dinámica se puede abrir el 5 de julio, de ahí que se amenace al pueblo griego con toda suerte de males apocalípticos si la consulta popular rechaza las condiciones draconianas que les ofrecen.

 No importa que Tsipras diga que no quieren salir del euro, la mafia de la UE-acreedores convierte el referéndum en un plebiscito sobre Europa y sobre dracma o euro. Pero el miedo nunca puede ser una visión del mundo para un pueblo.

Estamos hablando de un país que tiene a buena parte de su población en la pobreza, durmiendo masivamente en la calle, con dificultades alimenticias, sufriendo pobreza energética. Grecia no ha recibido ni un euro en el último año de los 7.200 millones de su segundo rescate y ha tenido que pagar 17.000 millones de vencimientos de la deuda. 

El gobierno de Syriza está maniatando para que no cumpla su programa electoral con el que ganó las elecciones de enero de 2015, cuando Grecia demostró que ya no tenía miedo. A pesar de ello, ha sacado varias leyes adelante para hacer frente a la crisis humanitaria (paquete de ayudas de alimentación, techo y luz) para más de 200.000 personas, la reapertura de la televisión pública, la recontratación de 4.500 empleados públicos (como las limpiadoras del ministerio de Finanzas).

Pero han tenido que aplazar importantes medias del programa de Salónica: la subida del salario mínimo de 586 a 751 euros, la supresión del controvertido impuesto inmobiliario (Enfia), la concesión de la decimotercera paga a los pensionistas con menos de 700 euros, que son más del 40%, la congelación o reversión de las privatizaciones (puertos y aeropuertos) o la ley para conceder la nacionalidad a la segunda generación de inmigrantes. 

Ahora les piden para el acuerdo medidas que perjudicarían a los trabajadores y pensionistas, recortes de sueldos públicos y una subida del IVA al 23% a una población empobrecida.

Para Varoufakis, se han traspasado demasiadas líneas rojas. Por eso advertía a los que creen que pueden humillar a Grecia, que están jugando con fuego. Syriza ha afirmado por escrito “que si la asfixia económica continúa y las cosas se llevan a un punto de ruptura, nadie debe dudar de que el pago de los salarios y las pensiones tiene prioridad absoluta sobre el pago de las cuotas de los préstamos. Las personas están por encima de las deudas”.

Syriza sabe que van a por ellos, que tienen enemigos externos (la Santa Alianza de la austeridad) e internos (la oposición). Confían, y así lo dicen en el partido, en la solidaridad internacional (más escasa de lo que debería de ser) y, en última instancia en el pueblo griego. Eso es lo que han hecho ante la falta de flexibilidad de los acreedores, ante el intento de romper a Syriza, de humillar a Grecia: llamar al pueblo a consulta el 5 de julio, es decir, recurrir a la soberanía popular y a la democracia directa. 

Políticamente es más honesto que lo que hicieron Zapatero y Rajoy, actuando como monaguillos del troika, al modificar el artículo 135 de la Constitución Española con nocturnidad y alevosía. (...)"          (Agustín Moreno, Cuarto Poder, 01/07/2015)

Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar. La banca tendrá que vender decenas de miles de millones de deuda para recapitalizarse... así que, igual que Grecia

"No digan ustedes que no les avisé. Hace dos semanas anticipé que alguno de aquellos que nos recetaron sangre, sudor y lágrimas saldría a la palestra a decirnos ahora que el sistema de pensiones de reparto no da para más. Dicho y hecho.

 El inefable Luis María Linde, actual gobernador del Banco de España, salto al ruedo con un repertorio de argumentos “muy científicos”, a la sazón chascarrillos de taberna, para decirnos que el sistema de pensiones de reparto no da para más, y que es necesario completarlo con planes de pensiones privados.

Nos referimos al mismo “patriota” Linde, que hará unos meses, en otra conversación de café, afirmó que "no tenía sentido llamar austeridad a la corrección de desequilibrios insostenibles" y actuar para corregirlos era "patriotismo". 

Sus afirmaciones, como las actuales, denotan un profundo desconocimiento de la realidad económica patria y de la abundante evidencia empírica existente ya en contra de sus recomendaciones.

Empieza a ser cansino, y hasta cierto punto hilarante, el análisis económico y las recetas que suelen ofrecer cada equis tiempo los distintos gobernadores del Banco de España. 

Afirman, sin despeinarse, que “hay que ajustar precios y salarios para incrementar la productividad, y este es el único camino a corto plazo para impulsar y recuperar la competitividad de la economía española”. 

Y como consecuencia lógica de las recetas implementadas en base a estas recomendaciones, la renta de los jubilados supera por primera vez a la de los trabajadores. Y luego nos dicen que el problema es el actual sistema de pensiones de reparto, cuando son ellos quienes lo hacen insostenible.

Banco de España, a lo suyo, supervisar

La disección sobre la actual situación económica de Luis María Linde, además, es cuanto menos parcial. Y es que a fecha de hoy, desde las distintas posiciones de la élite dominante patria, se sigue sin decir la verdad a los españoles. La situación de nuestro país bajo la actual dinámica es insostenible. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar

 Lo que empezó siendo un problema de deuda privada acabó contaminando definitivamente a la deuda pública, consecuencia de la socialización de ciertas pérdidas ajenas. Esta situación se ve corroborada si analizamos la Balanza de Pagos, donde nuestra deuda externa neta se encuentra en niveles récord histórico. Las dinámicas de deuda de nuestro país, en definitiva, son más que preocupantes. Pero de ello ni pío.

 Además, el señor Linde debería saber, y llegado el momento explicarnos al resto de los ciudadanos, por qué las entidades bancarias españolas van a necesitar recapitalizarse aún más en los próximos años. Desde Europa, pero también desde el Banco Internacional de Pagos, más conocido por su acrónimo en inglés BIS, se pide corregir ciertas deficiencias en la fijación del capital, especialmente de ciertos bancos sistémicos patrios. (...)

Las instituciones financieras monetarias patrias, desde finales de 2008, han más que triplicado su posición de deuda soberana hispana, hasta casi los 370.000 millones a finales de 2014. Recuerden que el acuerdo tácito de las élites incluía una cláusula según la cual el Estado rescataba el sistema financiero patrio con dinero de los contribuyentes, y a cambio éste se convertía en el gran financiador de nuestras administraciones públicas. 

Con los nuevos límites algún que otro banco sistémico deberá vender varias decenas de miles de millones de deuda soberana, de manera que el nuevo gobierno que salga de las urnas en noviembre, además de recibir como herencia para el período 2016-2010 unos brutales vencimientos de deuda del Estado, superiores a los 350.000 millones de euros, se encontrará con este nuevo contratiempo.

Pensiones, deuda y rescates

En este contexto, el hecho de que las rentas de los pensionistas hayan superado a las rentas de los trabajadores se debe exclusivamente a la implementación de las políticas económicas de los últimos ejecutivos. Son tremendamente deflacionistas, con nulo impacto en el proceso de acumulación de capital y que además han hundido aún más la tasa de natalidad. 

Por lo tanto, los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros: el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, el hundimiento de la población activa, y la caída de la productividad.

 Los Bancos Centrales, tras ser uno de los grandes responsables de la crisis sistémica, propugnaron rescates bancarios con dinero público, desplegando a su vez una política monetaria que solo ha generado más inflaciones de activos, aumentando con ello la desigualdad, pero con un nulo impacto en la generación de renta. 

A fecha de hoy seguimos pagando las consecuencias de su mala supervisión e intervención del sistema bancario y su absoluto desconocimiento de las dinámicas de deuda privada y de la naturaleza endógena del dinero. Por eso, a veces, lo mejor es estar callado."                  (Juan Laborda, Vox Populi, 27/06/2015)

¿Pero no se dan cuenta que en el drama griego el problema real es España? Si Grecia consigue una quita de deuda, y lo conseguirá, España iría detrás y el PP sería barrido

"No le dieron alternativa, Grecia hizo lo que tenía que hacer. La Troika y el Eurogrupo siguen sin entender aún el origen de la actual crisis sistémica, un volumen de deuda impagable y un sistema financiero occidental insolvente. Son parte del problema. 

Para ellos, el euro se reduce a una mera relación acreedor-deudor, donde el sur de Europa está condenado a la miseria. Quisieron humillar al nuevo gobierno heleno por razones estrictamente políticas. No son conscientes de la que se avecina sobre sus sistemas bancarios, no están preparados.

Pero lo más hilarante es la reacción de los “mass-media” patrios. ¿Cómo definirla? ¿Ocultamiento? ¿Mentira? ¿Servilismo? ¿Ausencia de verificación de la realidad? Uno de esos “mass media” tiene, de vez en cuando, como ilustres articulistas a dos premios Nobel de economía, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, que argumentan estos días por qué votarían no en el referéndum griego.

 Las razones, brutales. Pero a ese medio en cuestión le da igual, a lo suyo, mejor dicho a lo que digan sus acreedores. De nuevo la situación política como trasfondo real. ¿Pero no se dan cuenta que tanto en el rescate de Irlanda como en el drama griego el problema real es España?

Zona Euro, mera relación acreedor-deudor

Pero déjenme desarrollar un poco más alguna de estas ideas. Empezaremos primero por aquello en qué se ha transformado la zona Euro, una mera relación acreedor-deudor. El euro está mal diseñado desde un principio.

 Alemania de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora.

 Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del sur.

Al final las burbujas acaban estallando, pero conforme los individuos del sur pagan sus deudas y no contratan nuevas, se debilita la demanda agregada, pero no sobre la producción alemana, sino sobre la propia, y este proceso de desendeudamiento tiene efectos negativos sobre los países del sur. 

Empiezan a funcionar los estabilizadores automáticos, caen los ingresos fiscales y aumentan los gastos, disparándose el déficit público como respuesta al desendeudamiento privado. Como consecuencia se incrementa la deuda pública. Hay un momento en el que los inversores se resisten a comprar esa deuda, pura cuestión de confianza, y desde el norte se impone austeridad fiscal. (...)

España en el fondo de todo

En el rescate del sistema bancario irlandés, el Fondo Monetario Internacional bajo Strauss Kahn, propuso quitas. Pero hete ahí que el BCE y el hombre de Wall Street, Timothy Geithner, se opusieron. 

Defendieron a los acreedores bancarios, y como explicaba Morgan Kelly, un académico irlandés que participó en las discusiones sobre el rescate irlandés de finales de 2010, lo que realmente subyacía en el mensaje de Irlanda era lanzar un aviso a España de no tocar a los acreedores bancarios

 En aquel año nuestra deuda externa era básicamente bancaria. Teníamos que haber aplicado un mecanismo de resolución donde la juerga bancaria no la pagaran los contribuyentes (bail-out) sino la gerencia y los acreedores (bail-in).

 Los alemanes, los mismos que especularon en torno a la vivienda y suelo patrio, no quisieron asumir ni un solo euro de las malas inversiones de sus bancos. Como consecuencia se socializaron pérdidas privadas, aumentando exponencialmente la deuda pública. 

España, cuya deuda externa está en niveles récord, siendo ahora mayoritariamente soberana, no va a poder pagar el volumen de deuda pública actual, donde 600.000 millones de incremento corresponden al inefable Rajoy “el austero”. 

Y la situación en términos de desequilibrios se parece enormemente a Grecia. Si Grecia consigue una quita de deuda, y lo conseguirá, España iría detrás y el partido actualmente en el poder sería barrido. ¡Tan fácil, tan sencillo!"             (Juan Laborda, Vox Populi, 01/07/2015)

La dádiva electoralista de Rajoy nos tocará pagarla, con intereses, en la futura deuda. Prometiendo acabar con la deuda pública termina recurriendo arteramente a ella para intentar ganar las siguientes

"(...) Resulta una absoluta frivolidad sugerir que las últimas rebajas del IRPF, que apenas sirven para recolocar este tributo a los niveles en los que se lo encontró Montoro, equivalen a un cumplimiento in extremis de la promesa del PP de bajar impuestos durante esta legislatura. 

No: IVA, Especiales, cotizaciones a la Seguridad y tantos otros tributos autonómicos y municipales continúan a niveles mucho más elevados que en 2011, merendándose cualquier alivio fiscal que pudiera venir por el lado del IRPF (que tampoco viene, ya que, según el propio Gobierno, la recaudación por IRPF a resultas de sus cambios normativos será mayor en 2016 que en 2011). El PP no baja los impuestos, sólo afloja un poco las tuercas de la brutal exacción fiscal practicada durante esta legislatura.

Segundo problema de fondo: tal como venimos repitiendo muchos desde hace tiempo, bajar impuestos sin reducir el gasto es sólo una forma de retrasar el pago futuro de impuestos, especialmente cuando se padece un abultado déficit público. 

Todo gasto público presente se termina pagando de alguna manera: con impuestos presentes, con impuestos futuros, con inflación o incluso, si se da alguna rocambolesca conjunción planetaria, con recortes del gasto público futuro. 

No existen almuerzos gratuitos y, en consecuencia, bajar impuestos sin bajar el gasto sólo implica colocar la pelota del agujero presupuestario sobre el tejado de los contribuyentes futuros. Rajoy, pues, ni siquiera baja el IRPF: sólo aplaza su pago a las generaciones venideras. Menos impuestos con más deuda: el PP financia su aguinaldo electorialista generándole nuevas obligaciones de pago al conjunto de la ciudadanía española.

Sí, los españoles necesitamos impuestos mucho más reducidos: pero no todo vale para ello. En las formas, es necesario plantear la reforma fiscal como un cambio normativo a largo plazo no sometido a vaivenes y manipulaciones electoralistas del gobernante de turno. 

En el fondo, resulta imprescindible reducir impuestos al tiempo que se reduce el gasto: ahora mismo, el objetivo sigue siendo el de acabar con el déficit público y la única forma hacerlo minorando la carga tributaria pasa por recortar simultáneamente el gasto público.

Por desgracia, en las últimas semanas Rajoy no sólo no ha aprobado ninguna disminución de los desembolsos estatales que permita autofinanciar este retoque tributario, sino que incluso ha anunciado nuevas partidas de incremento del gasto público. No existe voluntad alguna de racionalizar el sector público, sólo de emplearlo como reclamo electoral.

 El PP baja hoy algunos de los impuestos que previamente había disparado, pero sin una profunda reestructuración de las actividades del Estado: la dádiva electoralista de Rajoy nos tocará pagarla —con sus correspondientes intereses— en el futuro. El Gobierno que ganó las anteriores elecciones prometiendo acabar con la deuda pública termina recurriendo arteramente a ella para intentar ganar las siguientes."              (Juan Ramón Rallo, vox Populi, 03/07/2015)

Encuesta Barclays entre inversores: ganará el 'sí', pero como pierda... que se prepare España

"(...)Si vence el 'no', castigo al bono español

Pero ¿qué pasaría si no se cumplen los pronósticos y vence el 'no'? Si en el caso anterior Barclays preguntaba cuál sería el activo más beneficiado, en el de un resultado negativo pedía la opinión de los inversores sobre cuál sería el más perjudicado. 

Y aquí el vencedor es la deuda periférica, opinión que expresa el 27% de los encuestados. Este temor también se nota en el mercado, porque, aunque la prima de riesgo española se ha relajado desde los niveles de 160 puntos básicos que alcanzó el lunes hasta los 147 de ayer, sigue muy lejos de los 119 en que se encontraba el viernes pasado.

Es decir, aquí la ecuación rentabilidad/riesgo está mucho menos clara que en el caso de la bolsa para los gestores. Es verdad que, si gana el 'sí', pueden apuntarse una notable ganancia si están invertidos en bonos españoles, portugueses o italianos; pero estiman que la pérdida que sufrirían en caso de victoria del 'no' sería mucho mayor, y ese riesgo pesa más. Por tanto, muchos gestores prefieren perderse la potencial subida a cambio de no arriesgarse a sufrir la caída si su pronóstico falla.  (...)"           (El Confidencial, 03/07/2015)

Grecia es el absoluto fracaso de la moneda única europea y de los planes para diluir este fracaso por parte de la troika

"Si algo ha dejado en claro la crisis griega es el absoluto fracaso de la moneda única europea y de los planes para diluir este fracaso por parte de la troika. En este sentido Angela Merkel y Christine Lagarde son la crónica falaz de una Europa que no ha logrado afianzar los principios solidarios y camina directo al despeñadero. 

Tras cinco años de dimes y diretes en los que Grecia se ha humillado obedeciendo los dictados de Merkel y Lagardé, la situación griega es mucho peor que al principio y sin ninguna vía de salida. (...)

Los problemas de Grecia son de larga data y a lo largo de la crisis ni la troika ni Alemania han hecho algo para aliviarlos. Al contrario, las políticas implantadas desde 2010 solo buscaron aliviar la presión de la banca, agudizando los problemas sociales. Como hemos afirmado desde el estallido de la crisis, Grecia tiene una deuda que es matemáticamente impagable

De ahí que los planes para que Grecia pague su deuda no dejan de ser ingenuos, arrogantes e irrisorios. Merkel y Lagardé no solo han dado muestras de nulo humanismo e insano salvajismo, sino también de un avanzado desconocimiento en temas económicos. Ahora están dando muestras de que la democracia tampoco les interesa.

 Merkel cierra el puño y promete un golpe de estado contra el gobierno griego. Hoy no se requieren ejércitos para derrocar gobiernos. Basta con cerrar la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA) del Banco Central Europeo.

El crimen se cometió en 2010

Desde el año 2010 el FMI y Alemania saben que Grecia nunca podrá pagar su deuda. Lo reconoció Phillipe Legrain, ex asesor del ex presidente de la UE, José Manuel Durao Barroso. 

Para Legrain, el crimen original fue cometido hace cinco años, cuando se hizo evidente que el país era insolvente; que a su deuda había que aplicarle amplios recortes, que el saldo final de la deuda debía reestructurarse totalmente, y que estas acciones no solo eran necesarias sino también justas porque los prestamistas habían incurrido en la imprudencia de riesgos excesivos. Sin embargo, Dominique Strauus-Kahn, a la sazón director del FMI, no quiso complicaciones y generó el mayor préstamo de la historia al país Heleno. (...)

Esto indica que a cinco años de haberse esclarecido el crimen original de la economía Helena, que tuvo toda la complicidad de la banca europea, la troika no ha hecho nada para salir del pantano en que está sumergida. Solo ha sabido exigir austeridad, recortes y más austeridad, asfixiando al pueblo griego y sumergiéndolo en una recesión de largo alcance, con pérdidas que han debilitado todo el entorno europeo. 

Y todo, por rescatar a los bancos alemanes y franceses que fueron los que más especularon con los préstamos. La troika ha sometido a Grecia a la esclavitud de la deuda mediante el chantaje y la extorsión. Lejos de buscar el alivio, Merkel y Lagardé quieren exprimir al pueblo griego y ante este abuso se ha levantado Alexis Tsipras en su llamado a referéndum

La crisis en Grecia, después de años de austeridad y miseria, ha llegado a su punto de no retorno que pondrá en juego la peligrosa fuerza del poder económico de la troika, con la fuerza del pueblo griego que ya ha tenido suficiente castigo.

 La troika buscará destruir al gobierno de Syriza para dar una lección a todos los gobiernos que vayan en contra de sus dictados. El pueblo griego ha luchado heroicamente pero necesita un liderazgo claro y audaz sin las vacilaciones que hasta el momento ha tenido el gobierno de Tsipras. 

Para Grecia, puede ser el mejor momento de abandonar su relación con la moneda única. Como indica Wolfgang Munchau en Financial Times (traducción aquí), a corto plazo los costos para Grecia sería enormes, mientras para el resto de Europa serían despreciables. Pero al largo plazo, la salida de Grecia de la moneda única permitiría al país superar la crisis demostrando y confirmando que "hay vida después del euro". 

Esto alentaría a otros países como Italia, España y Portugal, a salir de la moneda única desmembrando a una Europa que ha carecido de unidad, solidaridad y justicia social. Prueba de esto es el vergonzoso aumento de la desigualdad en los países europeos y el alto desempleo que ha llevado a la miseria a más de 30 millones de personas.

Las políticas de austeridad no han terminado con la crisis sino que la han profundizado.(...)

  La troika, en Grecia, no ha cesado de pedir recortes hasta asfixiar al país e inmovilizar al gobierno. Prueba de ello es que los pensionistas, que son la principal fuente de ingresos para casi la mitad de las familias griegas, han visto una caída del 61% en sus pagos de pensiones. 

Antes del estallido de la crisis en 2008 las pensiones griegas eran muy generosas. En algunos sectores, las pensiones podían ser el 100% del sueldo final, con algunos trabajadores que se jubilaban a los 50 años. Esto siempre lo supo la Unión Europea y el FMI. Asi como también se sabía que más del 20 por ciento de los griegos son mayores de 65 años, el promedio de edad más alto de Europa. 

Esto era así cuando Grecia entró al euro, y nadie puso reparos. Tras el estallido de la crisis la “generosidad” de las pensiones se ha revertido en forma brutal y las pensiones son hoy un tercio de lo que eran hace ocho años. Así y todo, una de la imposiciones de la troika a Grecia la semana pasada era por aplicar nuevas reducciones a las pensiones.

Si el tema de las pensiones es relevante es porque casi la mitad de los pensionistas viven por debajo de la línea de la pobreza, con menos de 665 euros al mes. La pobreza alimentaria está empeorando la salud de las personas y la tasa de muerte fetal ha llegado al 21% mientras la mortalidad infantil ha aumentado en un 45 por ciento. 

Las tasas de tuberculosis se han duplicado mientras la malaria ha resurgido después de casi medio siglo de haber sido erradicada del país. Como la atención de salud es financiada por el seguro de trabajo, cuando las personas pierden su trabajo también pierden su atención médica. 

 Los recortes presupuestarios en la financiación estatal han obligado al cierre de hospitales y esto ha destruido la asistencia sanitaria y la economía de los servicios de salud. Miles de médicos han abandonado el país y los que siguen reciben un sueldo de unos 12.000 euros al año. Muchas de las clínicas y hospitales ahora dependen de voluntarios y médicos que trabajan a cambio de nada. Pero necesitan insumos y equipamiento de los que Grecia carece. 

Esta forma de destrucción del sector público fue implantada en Grecia por el Fondo Monetario Internacional y seguida a pie juntillas por los gobiernos de Papandreu, Papademos y Samaras. (...)

De ganar el "NO" (OXi, en griego), en el referendo de este domingo, Grecia dará un golpe frontal a las devastadoras y brutales políticas implantadas por Ángela Merkel y Christine Lagardé."                   ( , El blog salmón, 03/07/2015)

El FMI dice que Grecia necesita una quita de deuda y otros 50.000 millones en tres años

"El  Fondo Monetario Internacional (FMI) ha cifrado la necesidad de financiación de Grecia entre 2015 y 2018 en 50.000 millones de euros, por lo que incluso con el plan presentado por los acreedores internacionales requeriría 36.000 millones de euros más de los socios europeos. 

El organismo apunta además la necesidad de una reestructuración de la deuda del país.

En un  análisis elaborado antes de la ruptura de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores, el organismo considera la deuda de Grecia "insostenible" (...)

El informe, que se publica tres días antes del referéndum convocado en Grecia, se insiste durante el texto en que la situación macroeconómica es peor debido a que no se ha seguido el camino establecido. "Si el programa se hubiera implementado como estaba previsto, no hubiera sido necesario un mayor alivio de deuda bajo el marco del acuerdo de 2012", apunta el documento.

Entre los escenarios que propone el documento, en uno de ellos el organismo apunta la posiblidad de extender el periodo de gracia para el pago de deuda hasta 20 años junto con un periodo de amortización de 40 años en los préstamos actuales con la Unión Europea. 

En este marco, que consideraría duplicar los periodos de gracia y el plazo de vencimiento de los préstamos de la UE, las necesidades financieras brutas se situarían una media del 10% del PIB durante el periodo 2015-2045."               (eldiario.es, 02/07/2015)

¿Qué queremos nosotros los griegos, los parias de Europa…?

"Tengo la impresión de estar escribiendo bajo la espada de Damocles. Cada uno de los pensamientos que expreso, el más mínimo deseo o esperanza puede que mañana haya sido refutado, negado, superado. Se acerca el 30 de junio. Creo que la confusión supera al pánico. 

¿Qué queremos? ¿Quiénes somos? Nosotros, los griegos. Los parias de Europa, los perezosos e irresponsables que atormentamos desde hace meses al Eurogrupo, que monopolizamos todas las cumbres de la UE, mientras que hay otros temas cruciales que discutir, Ucrania o los productos transgénicos, por ejemplo. 

La crisis de los últimos años ha planteado un problema de identidad. Un país pequeño, con una larga historia. Un pasado glorioso lejano que a menudo se convierte en una carga y provoca hasta vergüenza, especialmente cuando, a los ojos de los extranjeros, somos desde hace décadas el país de las vacaciones, la mousaká y la retsina

Resulta que nosotros, que fuimos los viejos amigos del pensamiento, seguimos en suspenso, paralizados, y ni conseguimos poder pensar lo que nos sucede. 

Ante el Parlamento, en Atenas, los enfrentamientos son cada vez más violentos. (...)

En un primer momento, la victoria electoral de Syriza creó una sensación de euforia, incluso entre algunos de los que no habían votado por ellos. Por primera vez, la clase política griega, asociada a las desgracias de los últimos años, no participaba en el gobierno. A ese soplo de esperanza de los primeros meses, cuando las negociaciones parecían acercarse a un punto de convergencia, sucedió un ambiente tóxico que ha socavado cualquier intento de diálogo. 

La principal tarea que se había asignado Syriza era tratar de frenar la crisis humanitaria del país, que en los últimos años ha adquirido proporciones catastróficas. Pero es el único gobierno europeo que se opone a la austeridad, y, para más inri, es un gobierno de izquierdas con una visión política opuesta a la que defienden las elites económicas y políticas. 

Sus posiciones molestan a los acreedores y, poco a poco, se hace evidente que éstos quieren reducir Syriza a la nada.  (...)

En el enfrentamiento del último mes, hay dos verdades reconocidas por ambas partes, los acreedores y los deudores: Grecia no es capaz de pagar su deuda, y el dinero de los préstamos va a parar a los bancos sin fortalecer la recuperación del crecimiento. 

Junto a estas verdades, hay una realidad cotidiana que los acreedores prefieren ignorar: un país en ruinas, unas prestaciones sociales drásticamente reducidas, abuelitas hurgando en las basuras, drogadictos trasladados por la policía como un rebaño de un barrio a otro de Atenas, hospitales que funcionan al ralentí y sin el personal necesario, medicamentos que desaparecen. (...)

Este es un pueblo abandonado en la confusión, que ha perdido su dignidad, que se considera doblemente traicionado: por los sucesivos gobiernos, cuya mala gestión, despilfarro y corrupción han llevado a esta situación, y por Europa que ha sido incapaz de garantizar un verdadero espíritu de solidaridad.

 En lugar de que este sentimiento de traición genere unidad y espíritu de lucha, lleva a la división y la discordia. La crisis se trivializa. La apatía avanza. El derrotismo. El fatalismo. Las instituciones están por los suelos, la democracia en peligro de extinción.  (...)

La consecuencia es una desconfianza casi atávica en las instituciones. El griego es en primer lugar individuo antes que ciudadano. Sigue teniendo los reflejos de la bestia acorralada, por la dificultad de sobrevivir en un estado con frecuencia subordinado a poderes extranjeros, desestabilizado por las desigualdades sociales y la emigración, y marcado siempre por la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil que la continuó. 

Cada generación conoce Grecia y los griegos de manera diferente. La más alta consideración alterna con el peor desprecio. Un día somos héroes, al día siguiente, bellacos. Grecia nunca existió, escribió André Breton. Es una frase para reflexionar. Somos como una falla en el mapa. 

Un pequeño punto al final de Europa –un poco de Balcanes, otro poco de Oriente Próximo– que sigue existiendo, que persiste en hablar el mismo idioma desde más de 3.500 años.  (...)

El exceso de los últimos acontecimientos ofrece la posibilidad a Europa de replegarse en sí. Con la recesión económica, una profunda crisis existencial parece atravesarla. 

¿Cuáles fueron los principios que subyacen a esta aventura europea? ¿Cuál fue la inspiración que dio origen a la iniciativa de Altiero Spinelli y Jean Monnet? ¿Qué queda hoy? La decadencia de Occidente, de lo que se considera la cuna de la civilización, es un hecho. Nuevos mercados están surgiendo e imponen sus condiciones. 

Una grave conmoción humana acompaña esta decadencia. Nos encontramos atrapados en un sistema que se nos escapa, en el que nos sentimos cada vez más impotentes, con demasiada frecuencia obligados a una pasividad insostenible porque las decisiones más importantes parecen que se toman sin nuestro conocimiento, y en el que los muy ricos no se ven de ninguna manera afectados por los cambios políticos en sus países y los pobres no tienen esperanza de que la política puede cambiar nada a su favor. 

El hombre ha dejado desde hace mucho tiempo de ser la medida de la verdad y el conocimiento. Multitudes desarraigadas se arraciman en las fronteras, refugiados que buscan llegar a los puertos europeos por todos los medios posibles. 

El mar Mediterráneo ha vuelto a cubrirse de cadáveres. Tal vez la crisis griega sea un ultimátum para que Europa decida de una vez volver a definir sus objetivos, decida ser más atrevida: dos pasos atrás para poder avanzar."              (Ersi Sotiropoulos  es novelista griega. Le Monde, en Rebelión, 03/07/2015)

Las seis razones de Varufakis para votar NO

"El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, ha publicado en su blog las seis razones para votar no en el referéndum del domingo:

1. Las negociaciones están paralizadas porque los acreedores de Grecia (a) se negaron a reducir nuestra deuda pública imposible de pagar e (b) insistieron en que fuera pagada "paramétricamente" por los miembros más débiles de nuestra sociedad, sus hijos y nietos.

2. El FMI, el Gobierno de Estados Unidos, muchos otros gobiernos en todo el mundo y la mayoría de los economistas independientes creen –junto a nosotros– que la deuda debe ser reestructurada.

3. El Eurogrupo admitió (en noviembre de 2012) que la deuda debía ser reestructurada, pero se niega a comprometerse a una reestructuración de la deuda.

4. Desde el anuncio del referéndum, la Europa oficial ha enviado señales de que está dispuesta a discutir sobre la reestructuración de la deuda. Estas señales demuestran que la Europa oficial también votaría NO en su propia oferta "final".

5. Grecia permanecerá en el euro. Los depósitos en los bancos griegos están seguros. Los acreedores han elegido la estrategia del chantaje basada en la caída de los bancos. El impasse actual se debe a esta decisión de los acreedores, y no a que el Gobierno griego haya interrumpido las negociaciones o a cualquier idea griega sobre Grexit y devaluación. La posición de Grecia en la Eurozona y en la Unión Europea no es negociable.

6. El futuro exige una Grecia con orgullo dentro de la Eurozona y en el corazón de Europa. Este futuro exige que los griegos digan NO en voz alta el domingo, que continuemos en la Zona Euro y que, con el poder que nos dé el NO, renegociemos la deuda pública de Grecia, así como la distribución de la carga entre los que más tienen y los que menos tienen. "          (eldiario.es, 01/07/2015)

2.7.15

Si lo que le pasa a Grecia nos pasara a nosotros (que nos pasará)... elegir entre pagar pensiones y salarios o pagar la deuda... pagaríamos la deuda. Lo dice la constitución (modificada). Ni ocasión para un referéndum

"(...) No sabría muy bien que aconsejar a los griegos si me tocase hacerlo. Las dos soluciones son malas. (...)

Claro que si lo que le pasa a Grecia nos pasara a nosotros, no tendríamos que escoger, porque recordemos que nuestra Constitución, reformada por Zapatero con la ayuda del PP, ya establece que hay que dar la máxima prioridad al pago de las Deudas, y que entre pagar pensiones y salarios de los trabajadores públicos, y pagar lo que se debe al FMI, no tendríamos margen para escoger. Nos tendríamos que hacer default a nosotros mismos.
En Bruselas ahora todos tratan de echarle la culpa al otro. 

El gobierno griego tiene buena parte de responsabilidad pero no la única. 

En mi opinión, y de muchos economistas prestigiosos, la deuda griega no es sostenible, no quererlo reconocer es absurdo, y las exigencias de los acreedores no son razonables. No se puede pedir a un país en esas condiciones que tenga un superávit primario del 3, 5 % ni del 1 %. En términos reales el gasto público griego ha bajado un 20 % desde el inicio de la crisis. 

 En España, por comparación, se ha mantenido estable. ¿Qué país puede aguantar una caída de su PIB del 24 %, sin que se produzca una crisis política grave.?. El propio FMI ha reconocido que se equivoco con las políticas de austeridad impuestas a Grecia. Pero a la hora de la verdad, pide más de lo mismo.

Por eso, pase lo que pase, si Grecia sale del euro será ante todo un fracaso de Europa, que empezara a poner la marcha atrás."                 (Josep Borrell, República de las ideas, 02/07/2015)

La última oferta de Tsipras suponía aceptar casi todo, pero dejando algún margen para poder decirle a su gente que había tenido algún logro... dos días después el FMI rechazó estas medidas. Parece que querían la cabeza del gobierno

"(...) -Con independencia del ruido mediático, ¿qué punto explica la ruptura de las negociaciones entre las instituciones europeas (más el FMI) y el gobierno de Grecia?

No hay un motivo único. Desde que inició su andadura el gobierno de Tsipras, ha tenido que ir renunciando a todo. A la reestructuración de la deuda; a poder ligar el pago a los acreedores al crecimiento de la economía; a la vuelta a un salario mínimo interprofesional de 751 euros; a frenar las privatizaciones y la austeridad… 

En la última propuesta del gobierno griego se renunció a todo esto. Hubo también concesiones en la edad de jubilación, que se pretendía aumentar a los 67 años, subidas del IVA… La última oferta de Tsipras suponía aceptar casi todo, pero dejando algún margen para poder decirle a su gente que había tenido algún logro. Pero el “mensaje” del FMI el pasado miércoles fue muy claro: “Queremos destrozar a este gobierno”.

 Las medidas del lunes de Tsipras (prácticamente había llegado a un acuerdo con el Eurogrupo) eran realmente medidas de austeridad, un mal acuerdo. Suponía el punto máximo de renuncias, no podía ir más allá pues esto supondría un suicidio político. Sin embargo dos días después el FMI rechazó estas medidas. Parece que querían la cabeza del gobierno.

-El referéndum convocado el 5 de julio plantea la extensión del programa de rescate (15.000 millones de euros), al que seguirían medidas de austeridad fiscal y recortes. ¿Qué escenarios podrían darse, a tu juicio, tras la consulta?


En mi opinión, el “sí” implicaría una derrota para el gobierno griego y para la democracia en Europa. Caería el ejecutivo, iríamos a unas nuevas elecciones y, tal como veo las cosas, se establecería un gobierno “tecnocrático” con las manos atadas a corto plazo por la austeridad. Observaríamos en ese escenario un tutelaje por parte de la Eurozona. 

Pedir, por tanto, la cabeza de Tsipras implica un “mensaje” de disciplina. Entre la salida del euro y el “motín”, el “establishment” ha decidido que no quiere perder una parte de la Eurozona, Grecia, una parte pequeña que representa sólo el 2% del PIB de la UE, en absoluto comparable con países como España o Italia, cuyo abandono implicaría la ruptura de la zona euro. 

Lo que realmente les preocupa es que Grecia sirva como ejemplo para partidos como el Bloco de Esquerda, el Movimiento Cinco Estrellas, Alternativa Por Alemania, Finlandeses Auténticos, Podemos o el Sinn Féin. No se trata tanto de un conflicto izquierda/derecha como de lógicas imperiales, neoliberales y globalizadas.

-¿Y en cuanto al “no”?


En mi opinión, el “no” llevaría de forma casi segura a una salida del euro, y sobre todo daría el ejemplo de que sí se puede doblar el brazo a la Troika. Creo que la Troika no se sentaría a negociar de nuevo. A mi juicio habría una expulsión de Grecia de la zona euro; se le cortarían a los bancos griegos, actualmente en quiebra, las líneas de financiación del BCE. 

Por otro lado está habiendo acuerdos, como el firmado en San Petersburgo para ampliar a Grecia el gasoducto Turkish Stream con gas ruso. También hay una oferta para que Grecia se sume al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS. Son recursos posibles, pero hay que ser prudentes.

-¿A qué conclusiones ha llegado el Comité de la Verdad de la Deuda Griega, del que formas parte?


Una de las principales es que las condicionalidades de los rescates de 2010 y 2012 han destruido la economía griega y han llevado al país a una crisis humanitaria. Hay además claras ilegalidades en los rescates. Por ejemplo, se han transgredido los tratados de la Unión Europea. 

El FMI también ha vulnerado sus propios estatutos; y el BCE, sus principios de no intervención política. El Banco Central Europeo ha utilizado determinados programas para beneficiar a los bancos. Toda la deuda griega es ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible. En 1980 la deuda pública helena representaba el 80% del PIB, hoy se sitúa en torno al 180%. 

Todo este crecimiento de la deuda lo ha pagado el pueblo griego, con paro, pobreza, sufrimiento y privatizaciones. Además, si aceptamos que la deuda existe, está más que pagada. (...)"                

(Entrevista a Sergi Cutillas, integrante del Comité de la Verdad de la Deuda Griega, Enric Llopis , Rebelión, 01/07/2015)

El principio del fin del Politburó de Bruselas. Don Quijote está, definitivamente, en Atenas. Y también David

"La jugada griega está aún lejos de concluir, pero probablemente estamos ante el más decisivo fracaso del Politburó de Bruselas y quizá ante un nuevo hito en el proceso de defunción del “proyecto europeo”. Don Quijote está, definitivamente, en Atenas. Y también David.
Razón y reacción

La decisión del pueblo griego de elegir un gobierno con el mandato de cambiar los términos de la negociación, fue un acto de profunda racionalidad. El problema es que sus protagonistas -algunos tan brillantes como el economista Yannis Varoufakis- han puesto en evidencia al eurogrupo, ese incompetente cónclave de contables, autoritario y dogmático. 

El gobierno griego lleva meses intentando colocar este asunto sobre sus verdaderos raíles, que son políticos. La deuda es impagable y Grecia no quiere más dinero para pagar intereses de una montaña que la austeridad no disminuye sino acrecienta. 

Dentro de la disciplina de poner las deudas del casino por delante de la frágil existencia de sus clases medias y bajas, Grecia ya ha hecho un esfuerzo enorme. Está en excedente primario, es decir; sin tener en cuenta lo que dedica a reembolsar deuda, sus cuentas están en superávit. 

En Bruselas y Berlín está Goliat. La única preocupación allí es que el ejemplo griego alternativo a la Gran Desigualdad neoliberal, no se extienda hacia países como España, Portugal, Irlanda, Italia, y -palabras mayores- Francia. 

El cinismo de la secretaria general del Partido Neoliberal Unificado Europeo, Angela Merkel, y de sus palafreneros, Juncker, Rajoy y Hollande (éste último en el papel de policía bueno en la sala de tortura), repitiendo que un “no” en el referéndum equivale a salir del euro y hablando de la “oferta generosa” realizada a Grecia, no hace sino confirmar la desconfianza que se han ganado a pulso.

Los últimos días de mayo estuvo en París la presidenta del parlamento griego, Zoé Konstantopoulou. En pequeño comité ya adelantó aquí lo que se fraguaba en Bruselas. Cuando el gobierno griego, haciendo de tripas corazón y traicionando algunos de sus compromisos electorales, presentó una propuesta dentro de la exigida línea austeritaria, pidiendo como contrapartida lo de siempre, es decir un amplio plazo temporal para reembolsar su deuda como el que Alemania recibió en 1953, la respuesta fue “niet”. Primero Jüncker saludó el “avance” griego, sin acceder en lo más mínimo a su contrapartida, y luego la secretaria general, Merkel, exigió “ir más lejos”. 

Mientras tanto, el Politburó de Bruselas, en contubernio con los líderes de la derecha griega, organizaba una alternativa a Tsipras/Varoufakis para colocar en Atenas a un nuevo gobierno bajo la batuta del gobernador del Banco Central griego, Yannis Stournaras.

 Esa reedición de la operación “tecnócrata apolítico” (a lo Monti o Papademos) precisaba antes dividir a Syriza. No se estuvo muy lejos. Tsipras, en el papel de Dubcek, salió del enredo convocando el referéndum, es decir volviendo a colocar el problema en sus términos políticos, cosa que se ha venido intentado sin éxito desde febrero ante el Politburó.

Lo que estos estalinistas de mercado proclaman es la vieja doctrina Brezhnev de la “soberanía limitada”: no se puede salir de la austeridad -y de la OTAN- como no se podía salir del Pacto de Varsovia.

 Si uno se escapa, hay riesgo de que se escapen otros. Además, se hundiría la leyenda alemana que explica esta crisis, que es responsabilidad de bancos facinerosos salvados con dinero público, como un problema de exceso de gasto social y de mala administración de los más pobres, tanto en el sentido social como geográfico, algo que nuestros medios de comunicación repiten ad nauseam

Solidarnosc

El Politburó desconoce el factor popular, que existe, y puede volver a actuar de nuevo en Europa. El gran reto continental es la creación de un Solidarnosc. Naturalmente, ahora no tendrá apoyos imperiales externos, aunque quizá sí al Papa Francisco en el lugar del conservador Wojtyla. A base de la suma de diversos desafíos nacionales, esa Solidarnosc demostraría, que sí se puede salir del Pacto de Varsovia, un movimiento que elabore unos nuevos cimientos para una Europa que valga la pena, ciudadanos y sociales de puertas a dentro, y antiimperiales y de acuerdo con una multipolaridad no militarizada de puertas afuera. La tarea es ingente y lo primero es recuperar la soberanía nacional. ¿Es un sueño, o vamos hacia ello? 

 Todo eso que observamos hoy; el desafío griego, el fin del bipartidismo español, el auge de la extrema derecha, el vago malestar francés, el criminal estropicio euroatlántico en Ucrania y las enormidades que los valerosos disidentes Snowden y Assange están evidenciando documentalmente sobre el vasallaje europeo y las tendencias totalitarias que hay en marcha en nuestro mundo, son piezas de un gran tablero. Habrá que ver cómo se van configurando."            (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 01/07/2015)