22.7.16

La delicada salud de la banca europea: el total de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales es mayor que en 2008.

"Cuidado con la banca europea y patria. El sistema bancario, especialmente la banca sistémica, es demasiado frágil e ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad, complejidad e interconectividad. Por otro, su excesiva dependencia de la deuda.

 Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias bancarias. Los bancos sistémicos son cada día más sistémicos, el total de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales es mayor que en 2008.

El problema de fondo, por lo tanto, no es tanto la incertidumbre que ha generado el Brexit como la situación de vulnerabilidad económica y financiera global. Y sin duda alguna uno de esos serios problemas es la banca.

 El déficit de capital de las entidades europeas y españolas ha alcanzado niveles preocupantes. Si acudimos a los cálculos realizados y actualizados continuamente por Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane, nos aproximamos a los peores registros en plena crisis sistémica. Veamos varios botones de muestra.

El déficit de capital total de la banca francesa e inglesa ronda en cada caso los 350.000 millones de euros, cerca de los máximos del período 2009-2012. Igual sucede con la banca italiana analizada, cuyo déficit de capital se aproxima al máximo histórico de 2012, 130.000 millones de euros.

 ¿Y qué ocurre con la banca patria? Más de lo mismo. El déficit de capital de los grandes bancos españoles alcanza los 114.000 millones de euros, cifra próxima a los 117.000 millones de julio de 2012.

Y en el trasfondo, el papel de los Bancos Centrales. Deberían haberse preocupado por un correcto mecanismo de transmisión de la política monetaria a través del flujo o canal crediticio. Sin embargo, no ha sido así. La autoridad monetaria se empecinó en proteger a la banca sistémica, cuya excesiva asunción de riesgos y prácticas abusivas causaron la crisis de 2008. Subsidió a los bancos demasiado grandes para quebrar.

Pero además, la política monetaria implementada es inefectiva en recesión de balances. Solo genera una mera ilusión óptica, vía inflación de activos. A pesar de ello, a los mercados financieros les gusta “presionar” constantemente a los Bancos Centrales para tratar de activarla o mantenerla. 

Mientras que la política monetaria Versión 1.0 fue vía recorte tipos de interés hasta el 0%; la Versión 2.0 se produjo a través de la expansión de balances de los bancos centrales; y ahora se pretende, con la nueva Versión 3.0, llegar a tener incluso tipos de interés negativos combinado con nueva expansión cuantitativa.

 Sin embargo el efecto sobre la renta, tal como se está haciendo, es nulo. En lugar de financiar la inversión en desarrollo y capital productivo, solo se han inflado los precios de los activos financieros manteniendo la financiarización de la economía, donde predomina la inversión especulativa. (...)

Existían y existen alternativas a la delicada situación actual. Por un lado, una reestructuración del sector bancario a costa de sus acreedores, imponiendo límites al tamaño de los bancos. Se trataría de terminar con la financiarización de la economía.

 Por otro, una expansión del gasto público financiado vía monetización o “señoreaje” centrada en nuevos proyectos energéticos, tecnológicos, de mejora de la educación, sanidad, del sector exportador…. Finalmente, la política monetaria Versión 3.0 debería dirigirse a aliviar directamente la deuda de familias, no de la banca, de manera que permita mantener un nivel de gasto razonable. 

 (...) el BCE podría utilizar su capacidad de emisión de moneda para financiar los déficits fiscales de los Estados miembros de cara a fomentar el crecimiento y el empleo en sus economías nacionales sin encontrarse con las restricciones que los mercados de bonos privados ejercen en sus gastos. 

Sin embargo no se ha hecho nada de esto. El Banco Central Europeo se ha dedicado a inyectar dinero en vena, vía préstamos a largo plazo, a una banca moribunda; y, posteriormente, a comprar en mercado secundario deuda pública y privada, especialmente ahora cuando la inversión de la banca privada de distintos países europeos en su deuda soberana había alcanzado límites excesivos.

 En caso de aversión al riesgo se podría activar conjuntamente una crisis de deuda soberana y bancaria. Y los cálculos de déficit de capital de las entidades europeas y españolas realizados por el Centre for Risk Management HEC se convertirán en la dura realidad. ¿Y entonces, qué?"                    (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/16)

A lo claro... entre la cartera y la patria, la derecha catalana y vasca siempre se decantarán por la cartera (igual que el PP)... así que votan juntos

"Ana Pastor, una persona de la máxima confianza de Mariano Rajoy, ocupará este cargo en el vértice de la arquitectura institucional del Estado. Pastor, mientras ostentaba en funciones el ministerio de Fomento, se negó a acudir al Congreso a dar cuentas de su gestión, lo cual arroja espesas sombras de duda sobre su respeto a la cámara que ahora preside. 

En el último momento, Podemos intentó impedir que la presidencia del Congreso cayese en manos del PP proponiendo a Xavier Domènech, cabeza de lista de En Comú Podem, con el argumento que podría obtener más consenso que Patxi López. (...)

Todo fue un espejismo. Diversos medios de comunicación ya habían informado que el convergente Francesc Homs y Rajoy se habían reunido en secreto. En esta ocasión, el PP tenía la sartén por el mango pues, de aplicarse estrictamente el reglamento, CDC (ahora PDC), no tendría grupo parlamentario y habría de integrarse en el grupo mixto. 

Ello suponía no sólo perder la visibilidad y el protagonismo de una formación catalana que siempre se había presentado como “decisiva” en la política española, sino perder cerca de cincuenta mil euros mensuales. 

Otro indicio de que el pacto inconfesable estaba servido lo constituyó la noticia de que la Fiscalía del Estado había retirado el cargo de malversación de fondos públicos por la consulta del 9N, la única castigada con penas de prisión, con lo que Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y el propio Homs podían respirar aliviados al sortear esta perspectiva.

Por otro lado, con la expresa voluntad de torpedear la candidatura de Domènech, Homs se presentó como aspirante a presidir la cámara legislativa con el peregrino argumento de ser un revulsivo, pues él representaba a una persona sobre la que pesaba un procedimiento penal por haber puesto las urnas el 9N.

La elección de Pastor, con los votos de PP y C’s, fue favorecida por el voto en blanco de CDC, ERC, PNV, Bildu y CC. Sin embargo, para evitar sorpresas desagradables, en la elección de los vicepresidentes de la cámara, que finalmente correspondieron a PP y C’s, cuatro diputados convergentes, los cinco del PNV y uno de CC votaron a favor de los candidatos de estas formaciones consideradas las más firmes defensoras de la unidad nacional y las más beligerantes contra los partidos nacionalistas/independentistas.

 Además, escudándose en el voto secreto, en un primer momento tanto los diputados de CDC como de PNV negaron haber votado a favor de los vicepresidentes de PP y C’s. Afortunadamente, las matemáticas son una ciencia exacta y finalmente Homs hubo de reconocer que sus diputados “habían votado de todo”.

 En fin, se ha demostrado que toda la retórica sobre la transparencia y la regeneración democrática es sólo eso, pura retórica. Meras frases huecas para contentar a amplios sectores de la ciudadanía hastiadas de las viejas prácticas parlamentarias, donde la opacidad y el obsceno reparto de cargos –el pasteleo– priman por encima de cualquier otra consideración ideológica o ética.

Por su parte, el PP realizó un alarde de la muy católica doble moral. En la fallida legislatura pasada pusieron el grito en el cielo, acusando poco menos al PSOE de “romper España” por haber facilitado dos senadores a Convergència para que pudiera formar grupo parlamentario en el Senado. Ahora, la previsible retorsión del reglamento para otorgar a CDC grupo parlamentario ha sido defendida como un acto de responsabilidad cara a la gobernabilidad del país.

Que gran parte de la responsabilidad de la presidencia del Congreso recaiga sobre el PP y que la mesa de la cámara cuente con una mayoría absoluta conservadora (tres PP, dos C’s, dos PSOE y dos Podemos) debe atribuirse al enfrentamiento cainita entre PSOE y Podemos. Aunque no en la misma medida, pues los socialistas bajo ninguna circunstancia hubieran votado a un candidato de Podemos, mientras que Podemos lo hizo en segunda vuelta por Patxi López.

 Ahora bien, la anómala votación permitió comprobar el grave error de cálculo de Podemos que, tanto en la legislatura pasada como en esta, se fiaba como hecho consumado de los apoyos de los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos cuando esta era una presunción, como se ha visto ahora, sin demasiado fundamento.

 Es más, como se comprobó en la pasada campaña electoral, para CDC y ERC el principal enemigo a batir fue En Comú Podem. Sin duda, los independentistas catalanes prefieren en Madrid un gobierno del PP, que favorece su argumentario secesionista, a un gobierno de izquierdas proclive a reformas estructurales que comprometerían sus tesis de que España es irreformable y que, por tanto, la única salida es la separación.

 También al PP le ha ido de maravilla la deriva independentista del nacionalismo catalán, que le permite presentarse como el garante de la unidad nacional. Una amarga lección, relativa a la retroalimentación de las máquinas nacionalitarias, de la que Podemos y En Comú Podem deberían tomar buena nota. 

Al fin y al cabo, PP, C’s, CDC, PNV y CC, más allá de sus conflictos en el eje nacional, están ubicados en el mismo espectro ideológico de centroderecha, en el eje social. No es la primera vez que PP y Convergència se han apoyado mutuamente en Madrid y Barcelona y han coincido en votaciones tan trascendentales como la reforma laboral o la amnistía fiscal.

Para decirlo en términos coloquiales, entre la cartera y la patria, la derecha catalana y vasca siempre se decantarán por la cartera.

La manera en cómo se ha resuelto la presidencia y la composición de la mesa de la cámara indica cuál será la correlación de fuerzas en la presente legislatura, donde Mariano Rajoy cuenta con todas las opciones para ser investido presidente en segunda votación.

Ciertamente para ello necesita, al menos, de la benévola abstención de C’s y PSOE. El partido de Albert Rivera –desmintiendo todas sus enfáticas afirmaciones en la campaña electoral, tanto sobre que el Congreso debería tener una presidencia que no fuera del PP, como su veto a Rajoy– parece dispuesto a ir hasta el final en su estrategia de colaboración con los populares. 

A fecha de hoy, y por resolución unánime de su ejecutiva, han decidido abstenerse en la segunda votación de la investidura. No obstante, al mismo tiempo, se han iniciado los contactos para pactar conjuntamente los Presupuestos del Estado, cuya fecha límite de tramitación es el 30 de septiembre. No es descartable que, si C’s arranca una serie de concesiones en este terreno, modifique la anunciada abstención por un voto favorable a Rajoy.  (...)

Por su parte Podemos debe realizar una profunda reflexión sobre su papel en las instituciones parlamentarias desde los comicios del 20D. El mal resultado en las elecciones repetidas del 26J han propiciado diversos análisis sobre el error estratégico cometido en la fallida pasada legislatura al no haber permitido, mediante la abstención, un gobierno de coalición PSOE/C’s. 

Una abstención que hubiera podido justificarse con el argumento de desalojar al PP del poder y que le hubiese dejado el campo libre como oposición de izquierdas a este ejecutivo de centroizquierda. 

Este fue el razonamiento de Carlos Jiménez Villarejo,  y al parecer también de Íñigo Errejón, quien manifestó su discrepancia con el pacto con IU, y que ahora verá fortalecida su posición dentro del partido. (...)"     (Antón Santamaría, El viejo topo, 21/07/)

El silencio tras el Brexit. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.

"Los medios de comunicación norteamericanos han dado al voto británico contra la permanencia en la UE una cobertura cual si se tratara de populismo “trumpista”, un inarticulado sufragio derechista nacido de la ignorancia de quienes han sido dejados atrás por la política neoliberal de crecimiento económico.  (...)

Lo que queda fuera de esa narrativa es que hay una buena razón para oponerse a la pertenencia a la UE. (...)

La cuestión es: ¿a quién hay que arrebatarle el control para recuperarlo? No sólo a los “burócratas”, sino también a las normas pro-bancos y anti-trabajo incorporadas en los tratados de Lisboa y de Masstricht que configuran la Eurozona. Un alegato nacionalista, pues: “leyes británicas para ayudar al pueblo británico”.

El problema real no es sólo que los burócratas hagan las leyes, sino la clase de leyes que hacen: austeridad pro-banca y anti-trabajo. A los gobiernos nacionales se les ha arrebatado la política fiscal y de gasto público para dejarla en manos de las entidades bancarias. Que insisten en la austeridad y en el recorte de las pensiones y de los programas de gasto social.

Los tratados de Maastricht y de Lisboa –junto con la Constitución alemana— privan a la Eurozona de disponer de un banco central capaz de gastar dinero para revivir la economía europea. En vez de trabajar para sanar la economía y sacarla de la deflación por deuda en que ha caído desde 2008, el Banco Central Europeo (BCE) financia a los bancos y obliga a los gobiernos a salvar de pérdidas a los tenedores de bonos, en vez de condonar los fallidos amortizados. (...)

Lo que solía ser la izquierda socialista se ha mantenido en silencio ante el hecho de que hay muy buenas razones para que la gente diga que este no es el tipo de Europa de la que quieren formar parte. Se está convirtiendo en zona yerma. Y no puede ser “democratizada”, a menos que se cambien los tratados de Lisboa y de Maastricht en los que se funda y a menos que se elimine la oposición de Alemania a un gasto público que sería la única posibilidad de recuperación para España, Italia, Portugal o Grecia.

A la vista del creciente resentimiento experimentado por los “perdedores” del neoliberalismo –el 99%—, lo que resulta más notable es que sólo los partidos nacionalistas derechistas hayan criticado el neoliberalismo de los EEUU y el TTIP. Los otrora izquierdistas partidos socialistas de Francia y España, los socialdemócratas alemanes, los socialistas griegos, etc., han aceptado el programa neoliberal y pro-finanzas de austeridad y debilitamiento de sindicatos obreros, salarios y pensiones.

He aquí el enigma: ¿cómo es posible que partidos originariamente pro-trabajo se hayan convertido en partidos anti-trabajo?  (...)

los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.

Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo. "                    (Michael Hudson

El incómodo debate de la muerte digna: “Papá, ríndete”

"Papá está muy mal, es cuestión de horas. Si quieres despedirte de él, ven ya”. Alicia recibió la llamada que tanto temía. Era un día de mucho curro. Suelta los bártulos del trabajo y coge el coche volando. La separan de su padre seis horas. Granada-Plasencia. Es el viaje que Alicia sabía que haría pero que nunca quería haber hecho. Seis horas con la muerte al lado.

 La radio está en silencio. Sólo se oye el rugido monótono del motor. Aquel día Alicia no escuchó el Hora 25 de la noche anterior, como siempre solía hacer. Ni canturreó mientras aceleraba. Era un viaje extraño. “Ya estoy fuera del hospital. Ya me puedo ir a casa”, dice Manuel en la última nota de voz que Alicia conserva en su móvil, grabada apenas unos meses antes. 570 kilómetros.

 El viaje más largo del mundo. Alicia condujo seis horas sin saber si esa voz que desafiaba al cáncer, que conversaba casi a diario con ella, seguiría vibrando al aparcar, seis largas horas después, junto a la puerta de la casa. “Papá, estoy aquí. Has sido el mejor padre del mundo”, le dice agarrándole la mano. Alicia necesitaba que su padre la viera por última vez. 

Se sentía pletórica por una buena racha profesional y quería que él, orgulloso de su trabajo, se fuera tranquilo. Durante un rato, su padre sonrió. Alicia le acababa de poner el gol de Sergio Ramos en la final de la Champions de 2014 en Lisboa. Su padre ya no hablaba. Respiraba agitadamente. Y cada segundo, cada minuto… se hacía un siglo para la familia. “No podemos hacer nada más”, insistía al otro lado del teléfono el equipo de cuidados paliativos. Pasaron 24 horas.

 “Por favor, pónganle algo a mi padre para que no sufra más”. Pasaron 24 horas más. “¿Pero es que no lo ven? Esto es inhumano”, lloró Alicia. Manuel delira. Comienzan las convulsiones. “No podemos darte nada bajo cuerda. No se puede hacer nada más”, retumbaba en la habitación como un eco junto al ruido miserable de los estertores. Alicia busca su iPad y selecciona los tres tenores y Zubin Mehta. Manuel, amante de la música clásica, ya no era Manuel. Y Alicia lo sabía.

 Otras 24 horas alargaron la agonía. “Papá, ríndete. Has sido un guerrero toda tu vida. Por favor, ríndete. Descansa en paz”, suplicó su hija. Alicia no podía más, sobrepasada a su vez por lo mal que se sentía al desear que su padre dejara de respirar. Tres días después de aquel interminable inicio del final de su vida, Manuel comenzó a respirar despacito y se apagó. Por fin.

“Es increíble que en pleno siglo XXI, cuando nos hartamos de pastillas para los dolores, en este país no se hable de la muerte. Se oculta la muerte y hay que visibilizarla. Es increíble que mi padre tuviera que pasar 72 horas de agonía. Es increíble que exista un vacío legal en torno a este tema. Hay que paliar la última fase de la vida, pero también la muerte. 

Y nadie te ayuda a eso mientras tú, además, estás en mitad de una nebulosa. Nadie te explica que eso puede pasar. Nadie te da opciones. Yo no quiero acabar así. Es increíble”, reflexiona indignada Alicia al terminar de narrar, un mes después, la tortuosa despedida de su padre.

Uno de cada dos pacientes oncológicos no tiene acceso a cuidados paliativos en España, calcula un estudio de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Actualmente sólo existen 284 recursos asistenciales específicos y el 31% de ellos no cumple todos los requisitos exigidos, sostiene otro informe de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal). 

La mayoría de la población no sabe si en España existe algún registro público en el que poder dejar instrucciones sobre cómo ser atendido en caso de padecer una enfermedad irreversible, destaca una encuesta del CIS.  (...)

“Si yo hubiera sabido que esto existía, que no sé cómo se llama exactamente, lo hubiera hecho antes”, asegura Ana Robledo, 73 años, en la planta baja del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Con sus manos cruzadas sobre las piernas, escucha atentamente la explicación sobre la declaración de voluntad vital anticipada –nombre oficial– que se dispone a cumplimentar.

 “Ana, ¿qué valores son importantes para usted a la hora de aplicar este documento?”, pregunta la técnica Mercedes Gálvez. “Por ejemplo, que usted pueda asearse por sí misma, alimentarse sin necesidad de medidas artificiales. 

O que quiera vivir con el menor dolor físico posible, sin necesidad de estar conectada permanentemente a máquinas de soporte vital…”, continúa la técnica. Ana la mira y señala contundente: “Yo no quiero sufrir ni quiero que mis hijos sufran por mí. Mi padre se llevó muchos días con un tubo metido por las costillas y yo lo veía sufrir. 

La última frase que recuerdo de él en [el hospital] San Lázaro, en la UCI, fue: Llévame, llévame, llévame”, susurra. Entra una bocanada de luz por una ventana que da a la calle.“Y yo le dije a las monjas que había allí: ¿Me lo llevo a casa? Pero si es que se va a morir en el camino. ¿Cómo se lo va a llevar usted? Y llévame y llévame y llévame… Eso lo recuerdo yo como si fuera ahora mismo. Eso no se olvida en la vida. Fue en el 87”. Se emociona. No puede seguir hablando.

En el último informe elaborado por The Economist Intelligence Unit sobre la calidad de la muerte, España ocupa el puesto 23 de 80 países, sólo por delante de Portugal, Grecia, Polonia y Lituania de entre los miembros de la Unión Europea. El estudio mide el desarrollo de los cuidados paliativos, los recursos humanos, los cuidados económicamente asequibles, la calidad asistencial y la participación de los ciudadanos.

 Reino Unido lidera el ránking. De entre los países donde la eutanasia y el suicidio asistido están permitidos, Bélgica es el mejor situado, en el puesto número cinco. Holanda, que acaba de practicar la eutanasia a una chica de 20 años que había sufrido abusos sexuales durante una década, ocupa el puesto octavo.  (...)

Otro estudio publicado en 2002 por la Revista Española de Geriatría y Gerontología sobre el proceso de la muerte en 56 pacientes muestra que el 70% de ellos agonizaban sin ayuda suficiente debido al dolor no controlado, disnea, angustia vital, vómitos, miedo o agotamiento. El 30% no recibió sedación o analgesia alguna. Salvo un caso, todos tenían un catéter venoso. Aunque la disnea afectó a todos, prosigue el estudio, sólo se suplementó oxígeno en el 76,8%.

 En tres casos se llegó a la reanimación cardiopulmonar sin éxito. Y sólo cuatro pacientes conocían su situación. Este pacto de silencio no fue desvelado a la familia en el 42,9% de los casos. “La autonomía es usurpada por un paternalismo bien intencionado. La información proporcionada al paciente fue casi nula e imperó el secretismo. Los pacientes deseaban alivio y se les ofreció tecnología invasiva. 

Detectamos una actitud neutral, abandono o cierta indiferencia ante el último y mayor sufrimiento humano. Invocamos un cambio de actitud entre los clínicos”, solicita el documento. Una buena atención al final de la vida tendría, además, un impacto económico positivo sobre el sistema sanitario. Según la Fundación New Health, la implantación de un plan integral, además de eliminar las desigualdades entre comunidades, supondría un ahorro de entre 700 y 1.400 millones de euros a la sanidad pública.

Un minuto después, más tranquila, Ana continúa recordando casos similares a los de su padre. Nombra a un tío, a una vecina … “Pues ahora pasamos a las situaciones clínicas donde no hay esperanza de recuperación, Ana. Para nada. No estamos hablando de que usted se cae y va a urgencias o si se inicia un cáncer, que a usted la van a operar, le van a poner tratamiento…

 No. Estamos hablando ya de situaciones irreversibles, no donde un tratamiento puede salvarle la vida”, insiste la técnica. “Por ejemplo, un daño cerebral irreversible, como un coma irreversible, un estado vegetativo permanente, un estado de mínima conciencia…”. Ana selecciona el coma irreversible y el estado vegetativo, que, asegura, es lo que más miedo le da.

 “Ahora toca saber hasta dónde está dispuesta a llegar en esos casos”, añade la técnica. ¿Desea transfusión de sangre? No. ¿Desea alimentación por vía venosa? No. ¿Desea alimentación mediante gastrostomía, un tubo que se coloca directamente en el estómago? No. ¿Desea alimentación mediante sonda nasogástrica, un tubo que va de la nariz al estómago? No. ¿Hidratación por sueros por vía venosa? Al mismo tiempo que Ana niega con la cabeza, la técnica avisa de que para poder recibir sedación paliativa necesita estar hidratada. “Entonces sí”. 

 ¿Respirador artificial? No. ¿Reanimación cardiopulmonar? No. ¿Sedación paliativa? Sí. ¿Quiere donar sus órganos? “Eso no lo tengo claro, que lo decidan mis hijos”, duda. Del llanto pasa a la risa. “Anda, nos deja el marrón a nosotros”, replica su hija, que la acompaña en la sala. “¿Queda mucho? Me tengo que ir a recoger a mis nietas”, apremia Ana, como si quisiera dejarle claro a la muerte que en su tiempo manda ella.

A escasos metros, al final de la calle, en el hospital donde murió su padre de mala manera, se ubica ahora la planta de cuidados paliativos. El doctor Alegre, el jefe de la unidad, refuerza la paradoja que deja su apellido con una leve sonrisa. Empuja una puerta y se abre un mundo real que cuesta trabajo ver: una docena de personas reciben tratamientos enchufadas a máquinas de diversa naturaleza.

 Pocos se acostumbran a mirar la muerte de frente ni por muy cercana que ande. Ramón Bayés, referente de la psicología al final de la vida, lo explica así en primera persona: “Sé que me queda poco tiempo, tengo 85 años, pero no soy consciente de ello. Lo sé teóricamente, pero no en la práctica. Nadie se quiere morir. 

No aceptamos nuestro final ni el final de los nuestros. Esto no es morboso. Es un obstáculo social. Y como en una película, tenemos que admitir que la vida tiene su propio The End“.
En la unidad hay actualmente 14 pacientes ingresados, la mayoría oncológicos. Pueden durar días o meses. A la espalda del edificio se levanta un tanatorio. 

Al otro lado, el cementerio. “Para hablar de la muerte necesitamos tiempo, y a veces puede ocurrir que todos sepamos el diagnóstico y el pronóstico y no se hable de ello. Eso es una situación que tenemos que resolver”, admite el jefe de la unidad. “Si nos empeñamos en decirle bruscamente la información al paciente puede que la familia se enfade, que nos vea como enemigos y podemos hacer un daño innecesario. Por eso hablamos de la información dentro de un proceso de comunicación. 

Por eso es importante que haya distintas visitas. Los paliativos son la medicina de los detalles. Y en un pequeño detalle podemos darnos cuenta de que es momento de hablar o de callar. Podemos controlar el dolor, pero a lo mejor no la soledad y no podemos ser ajenos a esos elementos”, describe el doctor Alegre.  (...)

Hasta ahora, el tabú era completo y ha conducido, una década después de Leganés, a otra situación insólita. “Es increíble, es increíble”, repite Montes, casi parafraseando la reacción de Alicia ante la muerte agónica de su padre. Montes, ya jubilado, se quita las gafas y habla sobre el juicio previsto contra tres personas, dos de ellas socias de DMD, acusadas de un delito de cooperación al suicidio, de otro en grado de tentativa y de uno más contra la salud pública.

 La Fiscalía pidió para dos de ellos –un médico que atiende en domicilio a enfermos terminales y una voluntaria que hacía labores administrativas en la asociación– seis años y cinco meses de prisión; para el tercero, otro médico que pidió ayuda para sedar a su hermano, solicita un año y medio. 

 La historia, relatada por DMD, es rocambolesca: “María Luisa D. tenía 49 años cuando en diciembre de 2011 envió un correo a la asociación DMD Madrid en el que pedía la misma ayuda que tuvo Ramón Sampedro [el hombre con el que se empezó a hablar de eutanasia en España]. Su estado mental y los dolores que padecía le habían llevado a cometer al menos cinco intentos de suicidio, con gas butano y con pastillas. Así resumía su relación familiar: Cuando les digo a mis hermanos que quiero morir dicen que están hasta los cojones y que no quieren saber nada“.

 La asociación le respondió que ofrece asesoramiento, dentro de la legalidad, cuando se dan –además de ser socio– tres requisitos: deterioro irreversible de la salud, sufrimiento intolerable y libertad para tomar decisiones: “Hablas de Ramón Sampedro, pero tu situación es muy distinta a la de una persona tetrapléjica que depende para todo de los demás, también para morir. En caso de que tu situación fuera irreversible y tu voluntad de morir seria e inequívoca, la ayuda que solicitas depende de que tu familia respete tu decisión”.

María Luisa acabó contactando con un socio de Barcelona, José María. Éste, sin el conocimiento y, por tanto, sin el consentimiento de la asociación –según alega DMD– estableció una relación de confianza con ella al margen de la organización. “Tras unos meses, José María y María Luisa decidieron verse el 17 de mayo en Valladolid y viajar después a Avilés (Asturias). 

Según el escrito de la Fiscalía, el objetivo era enviarle un bote de pentobarbital sódico –una sustancia que causa la muerte sin dolor– a cambio de 6.000 euros”. Ella dejó una nota de suicidio y falleció ese mismo día en un hotel de Avilés. Su hermana denunció su desaparición y la Policía abrió una investigación. José María declaró el 29 de junio y se suicidó días después, el 10 de julio. 

La Fiscalía relaciona esos hechos con los dos socios de DMD acusados de la siguiente manera: “José María estaba en contacto con Fernando M., que se encargaba de suministrarle los medicamentos necesarios para ello, a sabiendas del destino que se les daba y con conocimiento del resultado que produciría. Junto con Mercedes C., procedían a conseguir el pentobarbital sódico por Internet en México y luego ambos indistintamente procedían a distribuirlo”.
 
El doctor Montes, que sigue sin salir de su asombro, explica a La Marea cómo llegó el pentobarbital hasta el entonces socio de Barcelona: “La DMD australiana empezó a relatar en sus páginas que la gente hacía viajes a EEUU y se acercaba en coche a Tijuana. Entrabas en cualquier farmacia y lo comprabas. En 2010, la asociación Exit lanzó un correo en el que advertía que se estaba vendiendo por Internet y daba dos correos seguros y un listado de más de 50 que eran un fraude.

 Nosotros tenemos una guía de muerte voluntaria en la que hemos ido incorporando todo lo que aprueban otros países y damos los métodos mejores para quien quiera autoliberarse. Teníamos, por tanto, la obligación de ponerlo en nuestra guía para el socio que quisiera adquirirlo y queríamos comprobar que no fuera un fraude. Pedimos cuatro y cuatro, uno de ellos se rompió y nos quedaron siete.

 Se envió el pentobarbital a este socio de Cataluña [que era enfermo de párkinson y lo había solicitado para cuando la dolencia evolucionara a una etapa más avanzada] y los que no habíamos distribuido los tiramos después dada la situación. Ahora los socios lo piden ellos directamente. Es de las drogas más baratas que existen. No cuesta más de 20 euros y, según el el distribuidor, entre 200 y 300 euros”.

Sedación paliativa y eutanasia

El tercer acusado también se llama Fernando y, como en aquella época no estaba ejerciendo como médico, pidió al otro médico acusado, Fernando M., los medicamentos para poner fin a la vida de su hermano Álvaro, que sufría VIH, hepatitis C crónica, con metástasis en varios órganos vitales, estado terminal y había expresado su voluntad de acabar con ese sufrimiento.

 “Quería ser el dueño de su vida hasta el final y peleó hasta lo indecible por ella. Se sometió incluso a un trasplante hepático. Eso no lo hace ninguna persona que quiera morirse. Pero hubo un momento en que ya no podía más”, rememora en conversación telefónica.

 Su hermano, que era un “cabezota”, quería decidir cuándo morir y esta circunstancia, según Fernando, había dinamitado su relación con el equipo de cuidados paliativos. “Lo que yo haría es un tratamiento convencional, una sedación paliativa profunda, aunque el proceso durará horas (8, 12, 24 horas…). 

A partir de la primera hora no sufriría, tarda más, pero es convencional, de protocolo, vía subcutánea con una palomilla”, le sugirió el otro médico acusado por el caso de Avilés. Ahí fue cuando la Policía, que tenía pinchado su teléfono, relacionó lo que según Fernando iba a ser una sedación paliativa con eutanasia.

 Los fármacos nunca llegaron porque fueron interceptados en Seur. “Álvaro falleció de forma natural unas 24 horas después, habiéndosele impedido descansar, que la agonía terminara. Lo único que se consiguió fue ayudar a un pobre moribundo a que sufriera más”, lamenta Fernando, algo consternado por la proximidad del juicio. Mientras el coche fúnebre trasladaba el cadáver de su hermano al tanatorio, lo llamaron para declarar. 

A veces siente frustración al no poder hacer comprender la diferencia entre sedación terminal y eutanasia: “Es difícil que alguien fuera de la profesión logre entender la diferencia desde el punto de vista médico. La Organización Médica Colegial hace hincapié en la intencionalidad. Y si yo lo que busco es acortar la agonía de un paciente, estoy acelerando su muerte. Pero no lo estoy matando, esa no es la intencionalidad. Es una diferencia muy sutil, pero entenderla nos daría idea del absurdo que es este caso”.  (...)

Según DMD, la Policía interpretó que todo lo que hacía esta asociación era presuntamente delictivo: “Llegaron a detener a una funcionaria de la Generalitat en su centro de trabajo acusada de inducción al suicidio de su madre, una anciana de 91 años, en pleno uso de sus facultades mentales, preocupada por que se respetara su testamento vital. Se la llevaron al calabozo, le tomaron declaración e interrogaron a su madre en la residencia donde vivía. No había nada, porque esa acusación, como el resto de las que se hacen en la instrucción, era absurda”. 

La Policía también registró la sede de DMD en Madrid e incluso interrogó a la madre de un joven paciente de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que había fallecido unos días antes, cuyo certificado había firmado el socio médico acusado: “Le comentaron que estaban investigando a un médico que iba matando a sus pacientes en sus domicilios, según comentó la madre a DMD con mucho pesar unas semanas después”. 

Fernando M. fue detenido en la puerta de su domicilio, ingresó en la cárcel durante 14 días y fue liberado tras pagar una fianza de 30.000 euros. “Lamentablemente, una década después de la infamia contra el Hospital Severo Ochoa de Leganés, nos encontramos con un nuevo ataque contra la libertad”, concluye la asociación, que llegó a un acuerdo con la Fiscalía para que ninguno de los acusados entrara en prisión.

La enfermera y teóloga Marta López Alonso incide en ese aspecto: “Hay un criterio con una lógica interna […] Es lo que los médicos llaman las dosis indicadas y forman parte de un protocolo claro sobre cómo actuar. Si al paciente no le hace efecto, lo subes, vas sedando y ajustando las dosis. Pero la gente habla con una alegría de ciertas cuestiones… 

¡Se piensan que las enfermeras vamos matando pacientes por los pasillos del hospital!“, exclama indignada en Morir nos sienta fatal (San Pablo, 2011), un libro escrito por la periodista María Ángeles López Romero en el que se plasma la muerte como algo natural.  (...)

En 2010, cuando Andalucía aprobó su ley de muerte digna, pionera en España, la Junta centró su objetivo en los pacientes, pero también en la desprotección de los profesionales que había quedado patente con la historia de Leganés. 

El caso de Inmaculada Echevarría, una mujer con distrofia muscular que tuvo que cambiar de un hospital privado a uno público para ser desconectada del respirador que la mantenía con vida, marcó el inicio de esta norma autonómica a la que siguieron otras comunidades: Aragón y Navarra en 2011, y Canarias, Baleares y Galicia en 2015.

 No obstante, esto no es Ramón Sampedro, esto no es eutanasia, ni suicidio asistido, se repetía por entonces desde todas las instancias de la Junta. Ahora, además de la referencia en sus programas, los partidos han comenzado a presentar proposiciones no de ley en los parlamentos para exigir al Gobierno que despenalice la eutanasia y el suicidio asistido.

 “El derecho es cauto. Pero yo creo que no nos equivocamos cuando afirmamos que existe una demanda social y un consenso ético a favor del reconocimiento de la disponibilidad sobre la propia vida”, explicó en la cámara vasca la diputada socialista Miren Gallastegui.


En ese nuevo clima del que hablaba el doctor Montes, el PSOE vuelve a mencionar la palabra eutanasia en su programa –aunque supeditándola aún al eterno argumento del consenso– y Podemos e IU piden directamente la derogación del artículo 143. “Derogar este precepto es una exigencia del respeto al principio de autodeterminación individual  y a la dignidad inherente a la persona a lo largo de toda su vida”, afirma Miguel Ángel Presno, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo. 

El cirujano Antonio González-Garzón conoció lo que significa dignidad con su propio padre, que entró en coma urémico tras una insuficiencia renal por una infección de orina: “Esperé un tiempo razonable, cuatro o cinco días, pero veía que le subía la urea y mi padre seguía funcionando. Precipité las cosas. Y lo saben mis hermanos, no lo oculto, porque le quedarían dos o tres días más con la urea subiendo, él en coma urémico… Es decir, insufrible.

 No había posibilidad de recuperarlo ni de nada, tenía 88 años… La situación no tenía sentido, mis hermanos no son médicos y sólo veían que el abuelo estaba allí respirando con dificultad. ¡Le quería muchísimo! Era médico y era mi modelo, pero había que hacerlo y lo volvería a hacer mañana”, afirma en Morir nos sienta fatal.

Adilia Aires lleva ocho años postrada en una silla de ruedas. Tiene ELA. No habla, no come, no respira por ella misma. Como algo inédito, esta mujer de 65 años ha acudido a una mesa sobre la enfermedad en un congreso sobre cuidados paliativos organizado por la Secpal. “Mi amiga Catherine, que falleció el pasado febrero, solía decir que la ELA nos hace perder la dignidad. Yo le decía cualquier tontería que la hiciera olvidar cualquier episodio causante de su vergüenza. La realidad es que la ELA no solamente nos quita la dignidad. 

Nos quita mucho más, por no decir todo. Cuando ya no se puede comer, ni beber, ni hablar ni hacer el más mínimo esfuerzo o movimiento, ni deglutir la propia saliva… Ni siquiera respirar sin ayuda de una máquina, cuando ya no te reconoces en el espejo…”, lee Jaime Boceta, médico y amigo de Adilia, que ha escrito el texto con sus ojos, a través de una máquina que percibe los movimientos de la mirada y selecciona las letras.  (...)

Según DMD, en los países donde existe un protocolo de muerte voluntaria, la tasa de eutanasias se sitúa entre el 3% y el 4% de los fallecimientos: “Eso es lo que se calcula que hay de eutanasias clandestinas en España”. Algunos estudios sostienen que su legalización, como ocurre con el derecho al aborto, no ha supuesto un aumento del número de casos.  (...)

Muchos deciden tirar la toalla ante un sufrimiento sin sentido. “Quiero morir porque amo la vida”, dijo José Luis Sagüés a El País antes de recibir la sedación que puso fin a su calvario. Otros prefieren seguir intentándolo.

“Nos asombra ver el deseo de muchos pacientes de seguir luchando. Con mucho tiempo por delante, no quieren nada más, pero cuando se acerca el momento optan por pelear. Nosotros tenemos que medir eso. Porque si los tratamientos no son útiles ni muestran beneficios, tenemos que echar mano de otras ayudas. Todo no lo cura la medicina, sobre todo en el final de la vida”, concluye Alegre.

María Martín-Pintado, defensora de la eutanasia, fue de esas personas que quisieron, que quieren vivir hasta el final. Con un cáncer terminal, falleció el pasado 4 de febrero sedada en su casa. “¡A por ello! 

Yo no trato de convencer a nadie de nada, que lo vean con sus propios ojos y, sobre todo, que asimilen su enfermedad con sentido común. Les diría que reflexionaran, que la muerte no es un tabú. Es parte del proceso de la naturaleza. Tampoco es un túnel blanco porque nadie ha venido a contarnos lo que es.   (...)

Ana, antes de finalizar su testamento vital, dejó claras sus preferencias: “Yo voy a misa cuando puedo y quiero que me asista un sacerdote, recibir el último sacramento, que me vaya bien parriba, si hay algo, que no lo sé”.

 En los últimos tiempos han acudido varias monjas hasta el registro de voluntades anticipadas en los hospitales de Sevilla, según la coordinadora, Carmen Martín, que afirma que se producen picos cuando se conocen historias mediáticas, como ocurrió con Andrea, la niña de Galicia con una enfermedad degenerativa cuyos médicos se negaban a retirarle el tratamiento en contra de la voluntad de sus padres.  (...)

Alicia sigue echando tremendamente de menos a su padre. “Despedirse con agonía es una despedida de mierda”. Turandot, de Puccini, interpretada por Pavarotti, la hizo llorar casi medio viaje de vuelta. Plasencia-Granada, 570 kilómetros, 15 días después."                (Olivia Carballar, La Marea, 19/07/16)

El Brexit es un acontecimiento histórico, absolutamente fundamental en la historia de la UE, que pone en jaque el proceso de una posible integración

"La primera pregunta es quizá la más urgente: ¿qué significa el Brexit?
 
El Brexit es un acontecimiento histórico. No es un acto, digamos, inocente, sino absolutamente fundamental en la historia de la UE, que pone en jaque el proceso más o menos pensado de una posible integración europea. 

Pero, al mismo tiempo, no es particularmente sorprendente, porque Gran Bretaña, desde los años 80, había puesto unas líneas rojas y no podía aceptar que poco a poco su soberanía sobre algunos puntos fundamentales fuera puesta en cuestión.

 Estos últimos años, con la crisis, pero sobre todo con la aplicación del tratado de Lisboa en 2008, la libre circulación y la libre instalación de empresas extranjeras con derechos diferentes en los países europeos, se han creado unas desigualdades enormes entre los trabajadores de los países del este y los occidentales –sufriendo los últimos un dumping social– que ellos no podían aceptar. 

De ahí la campaña absolutamente vergonzosa de la derecha conservadora inglesa. Este acontecimiento pone en crisis la legitimidad del proceso de construcción.

En este sentido, gran parte de las críticas británicas se centran en el déficit democrático del proyecto europeo. ¿Ve posible su reforma?
 
Yo creo que el Brexit es un golpe al proceso de integración, que va a conocer una ralentización. Y lo digo porque los partidarios de una Europa, digamos, estrictamente federal, con un concepto de federalismo bastante anticuado, piensan que esa salida permitirá construir una Europa federal entre el resto. En mi opinión, eso es muy aventuroso y poco creíble. Ningún país grande, ni Francia ni Alemania, quieren hoy ir más adelante y más rápido hacia más integración. 

Creo que va a prevalecer la tesis de [Jean-Claude] Juncker y [Angela] Merkel de que necesitamos un periodo de pausa para poner todo sobre la mesa, ver lo que funciona y lo que no funciona, y seguir avanzando poco a poco. Ahora, Francia y Alemania harán como hicieron cuando la crisis del euro: entonces dijeron la manera con la que había que salir de la crisis del euro y no pidieron el consejo de nadie.

 Promoverán seguramente reformas en sectores limitados que permitirán el funcionamiento más transparente de las instituciones europeas. Ahora, hay muchos problemas, porque el hecho de que Gran Bretaña haya salido de la UE no significa que haya dejado sus relaciones con la UE. Es la segunda potencia económica de Europa y un país sin el cual ni Alemania ni Francia pueden funcionar. 

Lo que hay que hacer ahora es proponer a Gran Bretaña salir rápido de las instituciones, pero también –mucho más positivo– un acuerdo de asociación tal y como el que existe entre la UE y Noruega. Si no, se van a quedar dos años más y van a crear problemas. Es la mejor manera de evitar el contagio que los jefes de Estado europeos temen frente a este vendaval del Brexit.

De lo que nos comenta, lo que queda claro es que sigue imperando en Europa una especie de desconfianza entre las diferentes legitimidades y soberanías, por decirlo así, desechando cualquier imaginario colectivo europeo que fundamente una política común…
 
Un pueblo europeo nunca ha existido. Es una invención de la Comisión y de los europarlamentarios. En el Parlamento europeo cada grupo ha representado los intereses de su país, y cada cual tiene su historia, idioma, señas de identidad e intereses propios. 

Si se quiere saber qué es Europa, hay que participar en una reunión del Consejo europeo. Ahí cada jefe de Estado lucha por lo suyo, y cuando tienen que rendir cuentas en sus consejos de ministros, los otros ministros les juzgan por esos intereses. Hay muchos pueblos europeos y esto es precisamente lo que hace la riqueza de la UE.

¿Cree que puede cambiar?
 
La UE no es una nación, es un conjunto de naciones. Ahora hay 27, y cada una con su historia. Hay que explicar a los que creen que existe un pueblo europeo que los países del este no quieren ni oír hablar de esa palabra porque ya lucharon por recuperar su independencia frente a los rusos. Sino se considerarían rehenes de los franceses o de los alemanes por estar en la UE. Lo terrible es el sistema de ilusión irrealista que se ha puesto en marcha para justificar el proceso.

 Además, se ha demostrado que la democracia no puede existir con 27 pueblos. El marco normal que legitima la democracia es la nación o el país de referencia. ¿Qué tipo de democracia podemos tener hoy entre los españoles, los franceses, los finlandeses o los italianos? Una totalmente vacía de contenido. Por eso tenemos una Comisión en Bruselas que nadie controla y que decide lo que quiere decidir.

 La democracia funciona a nivel nacional, no a otro nivel, y por eso yo considero que una de las reformas más importantes que hay que hacer es ajustar el Parlamento europeo a la realidad de la democracia europea, es decir, hacer que los parlamentarios europeos puedan ser –no todos, por supuesto, pero sí una porción– elegidos directamente, y otros representantes de los Parlamentos nacionales especializados en asuntos europeos. 

Ya existen Estados plurales y/o plurinacionales y democráticos.
 
No es una contradicción. Si tomas por ejemplo EE.UU. o Suiza, allí hay una identidad nacional fuerte, con un Estado federal y una historia común. La situación en los países de Europa es totalmente diferente. Mira Bélgica, es una creación de finales del siglo XIX y un país que ahora tiene problemas enormes porque, precisamente, el modelo de democracia plurinacional no funciona. 

Para que una democracia plurinacional pueda existir necesita de una extensa historia en común. Yo espero que dentro de una generación, o dos, tengamos un Estado federal europeo. Por supuesto, sería lo mejor. Pero actualmente es una visión idealista y utópica. (...)

Una última y breve pregunta: ¿considera que el proceso europeo –por decirlo así– aún representa un modelo a seguir por todo aquello que intentó solucionar?
 
Construir una idea de Europa entre naciones diferentes me parece muy bueno y fundamental. Y tenemos que llegar a cumplir ese objetivo. Ello significa construir algo que sea sui generis; que no sea un Estado federal, un Estado nacional, una confederación en el sentido clásico, sino una invención estatal-institucional europea a partir de un proceso de integración por un lado y de cooperación reforzada por otro.

 Ahora, el contenido que se ha puesto en marcha desde 1983 –con Jacques Delors apoyado por los alemanes– de construir una Europa esencialmente económica y neoliberal, eso es un proceso negativo y no puede constituir una buena lección. En Europa hay que construir una economía social de mercado moderna, pero no neoliberal, porque no tiene la legitimidad social y política dentro de la conciencia de las poblaciones."               (Entrevista a Sami Naïr, La Vanguardia, 19/07/16)

La desigualdad en España: El 10% de hogares más ricos (1,7 millones de hogares) incrementó un 52% su patrimonio medio entre 2002 y 2011... mientras el 25% más pobre (4,3 millones de hogares) lo redujo en un 5,5%. Y en Madrid, 387.829 personas pasan hambre...

"Más del 90% de la población española opina que el reparto de la renta es injusto y que los intereses de los mercados transnacionales de deuda se anteponen al bienestar general, pero estas cuestiones se suelen considerar intocables y quedan fuera de la agenda política. (...)

Como recogíamos hace un año, la desigualdad en el reparto de la riqueza en España es muy profunda y se ha ampliado continuamente en la primera década del siglo XXI. El 10% de hogares más ricos incrementó un 52% su patrimonio medio entre 2002 y 2011, pasando de 811.675 a 1.230.500 euros, en valores constantes, mientras el 25% más pobre lo redujo en un 5,5% (de 15.023 a 14.200). 

 La distancia o ratio de desigualdad entre el patrimonio medio de ambos grupos pasó de 54 a 87, es decir, la desigualdad de la riqueza se disparó un 60% en tan sólo una década.
¿Quiénes ocupan ese 10% (1,7 millones de hogares) que acapara la riqueza de España?:
  • El 80,4% del empresariado que percibe todos los años en concepto de “beneficios” más del 40% del PIB, según la Contabilidad Nacional.
  • El 26,7% de quienes tienen negocios por cuenta propia (EFF2011, Banco de España).
  • La mayoría de altos cargos de la administración, directivos y técnicos cualificados con percepciones por encima de diez veces el Salario Mínimo Interprofesional (AEAT).
El 89% de estos hogares ricos posee segunda residencia en propiedad (con un valor medio de 348.000 euros), muchos disponen de coches de alta gama que renuevan con frecuencia y tienen un nivel de consumo en viajes, joyas y otros gastos suntuarios muy superior al resto de la sociedad, pese a lo cual sus ingresos son tan altos que su patrimonio global se ha revalorizado en más de un billón de euros en la década analizada (2002-2011).

En el polo opuesto, el cuartil más pobre (4,3 millones de hogares) contiene a los sectores excluidos por el modelo económico-político-cultural vigente:
  • Personas que han sido expulsadas de su puesto de trabajo (2,3 millones de empleos destruidos entre 2008 y 2016 según la Encuesta de Población Activa).
  • Mano de obra con empleo precario (3,7 millones de contratos eventuales según la misma fuente, 2,2 millones en situación de “pobreza laboral” debido a sus bajísimos salarios según EUROSTAT).
  • Familias que han sido desalojadas por la fuerza de su vivienda (447.000 “lanzamientos” registrados por el Consejo General del Poder Judicial entre 2008 y 2015) o que están amenazadas de desahucio (el 10% de los hogares tiene retrasos en el pago de su hipoteca o alquiler, según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2015).
En general, se trata de hogares con muy escasos ingresos que llegan a fin de mes con dificultad (20%) o mucha dificultad (15%) y no pueden afrontar gastos imprevistos (39% según la misma fuente), sobre todo si no disponen de prestaciones sociales complementarias (pensiones contributivas y no contributivas, prestaciones de desempleo, etc.). 

La situación es especialmente grave para quienes viven en “pobreza severa” (por debajo del 30% de la mediana de ingresos), donde se sitúa el 6,2% de los hogares del país (3 millones de personas según la ECV de 2014). En estos casos son frecuentes las situaciones de grave emergencia social, con problemas de desahucio, subalimentación, corte por impago de suministros básicos de agua, luz y gas, y agudización de enfermedades ligadas a la pobreza.

Pensando en estas personas más empobrecidas, existe una última red de apoyo  o “Renta mínima” a nivel autonómico, cuya aplicación cicatera sólo permite que accedan a ella 617.000 personas (en 2014), una quinta parte de quienes padecían ese año pobreza severa.

 No debería resultar extraño, aunque parezca increíble, que un estudio de campo recién concluido haya registrado en la ciudad de Madrid 387.829 personas beneficiarias de puntos de distribución de alimentos para personas que pasan hambre.  (...)"         (Colectivo IOE , Economía crítica y crítica de la economía, 22/06/16)

Habermas: "Alemania es una potencia hegemónica insensible e incapaz"

"Señor Habermas, ¿pensó alguna vez que el Brexit sería posible? ¿Qué sintió cuando se enteró de que la ‘salida’ había logrado la victoria?

Nunca habría imaginado que el populismo ganaría al capitalismo en su país de origen. (...)

Mucha gente está ahora pidiendo referendos en otros países. ¿Produciría un referéndum en Alemania un resultado distinto del que tuvo en Reino Unido?

Bueno, eso supongo. La integración europea estaba –y todavía permanece– entre los intereses de la República Federal de Alemania. En las primeras décadas de la posguerra fuimos capaces de restaurar, paso a paso, una reputación nacional completamente devastada actuando cautelosamente como ‘buenos europeos’.

Con el tiempo, pudimos contar con el apoyo de la UE para la reunificación. Retrospectivamente, Alemania ha sido el gran beneficiario de la unión monetaria en Europa –incluso durante la crisis del euro–. 

Y debido a que, desde 2010, Alemania ha sido capaz de imponer en el Consejo Europeo su visión ordoliberal contra Francia y los europeos del sur, Angela Merkel y Wolfgang Schäuble han tenido fácil adoptar en casa el papel de grandes defensores de la idea europea. Por supuesto, esto es una forma muy nacionalista de mirar las cosas.  (...)

¿Está usted acusando a la prensa de doblegarse abúlicamente ante el gobierno? De hecho, Merkel difícilmente puede quejarse del número de sus críticos. Al menos en lo que respecta a su política de refugiados.

De hecho no estamos hablando de eso. Aunque no tengo reparos en decirlo. La política sobre refugiados también ha dividido a la opinión pública alemana y a la prensa. Esto puso fin a larga etapa de parálisis sin precedentes en el debate político público. Yo me refería al período anterior, el de la crisis del euro, tan cargado políticamente, y en el que se podría esperar una polémica igual de agitada acerca de la política del gobierno federal ante la crisis. 

Toda Europa ha considerado contraproducente el enfoque tecnocrático que aplaza indefinidamente las decisiones. Pero no ha sido así en las dos grandes cabeceras diarias y las dos semanales que leo habitualmente. Si esta observación es correcta, entonces, como sociólogo, uno puede buscar explicaciones. 
 
Pero mi punto de vista es el de un lector de periódicos comprometido, y me pregunto si la política del avestruz de Merkel, destinada a adormecer a todo el mundo, podría haber barrido el país sin una cierta complicidad por parte de la prensa. Los horizontes imaginables se reducen cuando no hay puntos de vista alternativos en la oferta. Ahora mismo estamos asistiendo a otra ronda de somníferos. (...)

¿Pero no se basa el deseo británico de abandonar la UE en razones domésticas? ¿O es el síntoma de una crisis en la UE?

Ambas cosas. Los británicos tienen detrás una historia diferente a la del continente. La conciencia política de ser una gran potencia, dos veces victoriosa en el siglo XX, pero en declive a nivel global, vacila a la hora de adaptarse a esa situación cambiante.

 Con ese sentido nacional de sí misma, Gran Bretaña se colocó en una situación incómoda después de unirse a la CEE por motivos puramente económicos en 1973. (...)

La política británica en Bruselas ha sido siempre un enfrentamiento inspirado en la máxima: "Queremos nuestra parte del pastel, y además nos lo comemos".

¿Se refiere a su economía política?

Los británicos tenían una visión decididamente liberal de la UE como una zona de libre comercio, y esto se expresó en una política de ampliación de la UE sin ningún tipo de profundización simultánea en la cooperación. Ni Schengen, ni euro.

 La actitud exclusivamente instrumental de las élites políticas hacia la UE se ha reflejado en la campaña por el Remain. Los defensores (a medias) de permanecer en la UE se inclinaron de forma estricta por una campaña basada en el miedo y armada con argumentos económicos.  (...)

En la votación, no solo hubo una sorprendente brecha de edad, sino también una fuerte brecha urbana-rural. La ciudad multicultural perdió. ¿Por qué esta repentina ruptura entre la identidad nacional y la integración europea? ¿Han subestimado los políticos europeos el poder persistente y real de la voluntad nacional y cultural?

Está usted en lo cierto, el voto británico también refleja una parte de la situación general de crisis de la Unión Europea y sus Estados miembros. El análisis del voto apunta a la misma clase de patrón que vimos en las elecciones presidenciales de Austria y en nuestras recientes elecciones regionales en Alemania.

 La elevada participación sugiere que el campo populista tuvo éxito en la movilización del sector de los abstencionistas previos. Estos votantes dominan de forma abrumadora en los grupos marginados que se sienten abandonados. Esto se une a la evidencia de que los estratos más pobres, más desfavorecidos socialmente y menos instruidos votaron más por salir que por quedarse.  (...)

La percepción del drástico aumento de la desigualdad social y la sensación de impotencia que produce ver que tus propios intereses ya no están representados en el plano político, todo eso está en el contexto de la movilización contra los extranjeros, en el dejar Europa atrás, en el odio a Bruselas. 

En una vida diaria insegura, 'un sentido nacional y cultural de pertenencia' es, de hecho, un elemento de estabilización. (...)

¿Pero son esas solo cuestiones sociales? Hay una tendencia histórica bien conocida hacia la auto-ayuda nacional y de renuncia a la cooperación. La supranacionalidad significa, para la gente común, la pérdida de control. Muchos piensan: sólo la nación ofrece la roca sobre la que aún se puede construir. ¿No demuestra esto que la transición de lo nacional a la democracia transnacional ha fracasado?

 No se puede decir que se ha venido abajo un esfuerzo que apenas ha comenzado. Por supuesto, la llamada a "recuperar el control", que ha jugado un papel en la campaña británica, es un síntoma que se debe tomar en serio. 

En lo que realmente los observadores dieron en el blanco es en la irracionalidad evidente, no sólo del resultado, sino de toda la campaña. Las campañas de odio también están creciendo en el continente.

 Los rasgos socio-patológicos de esta desinhibida agresividad política apuntan al hecho de que las compulsiones sistémicas omnipresentes en una sociedad global coalescente, económicamente no administrada y digital, simplemente sobre-representan las formas de integración social que se obtienen democráticamente en el Estado-nación. Esto desencadena comportamientos reaccionarios. (...)

Como todos los síntomas, este sentimiento de pérdida de control tiene un núcleo real –el vaciamiento de las democracias nacionales que, hasta ahora, habían dado a los ciudadanos el derecho a participar en las decisiones importantes que condicionan su vida social. 

El referéndum de Reino Unido proporciona una prueba viva de la palabra clave: "post-democracia". Obviamente, se ha derrumbado la infraestructura sin la cual no puede haber una esfera pública sólida y competencia entre los partidos. 

Después de los análisis iniciales, los medios de comunicación y los partidos políticos de la oposición fallaron a la hora de informar a la población sobre cuestiones relevantes y hechos elementales, y mucho más a la hora de discernir los argumentos, a favor o en contra, de los puntos de vista políticos opuestos.  (...) 

La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas. Este vaciamiento tecnocrático de la agenda diaria a la que se enfrentan los ciudadanos no es un destino de la naturaleza sino la consecuencia del diseño de los tratados.

 En este contexto, la intencionada separación política de la división de poder entre el nivel nacional y el europeo también juega un papel: el poder de la Unión se concentra allá donde los intereses del estado-nación se bloquean entre ellos. La transnacionalización de la democracia sería la respuesta correcta.  (...)

Pero casi nadie cree ya en esa transnacionalización de la democracia. El sociólogo Wolfgang Streeck dice que la UE es una máquina desreguladora que fue incapaz de proteger a las naciones del capitalismo salvaje, es más, que las abandonó a su suerte. Ahora bien, las naciones-estado deberían tomar el asunto en sus propias manos otra vez. ¿Por qué no debería haber una vuelta al antiguo capitalismo del Estado de bienestar? 

El análisis de Streeck sobre la crisis se basa en datos empíricos convincentes. Comparto también su diagnóstico sobre el estado apergaminado de la sustancia democrática, que hasta ahora ha tomado forma institucional casi únicamente en el Estado-nación.

 También comparto muchos diagnósticos parecidos de politólogos y abogados que se refieren a las consecuencias des-democratizantes de la “gobernanza” --las nuevas formas políticas y legales de “gobernar más allá del Estado-nación”.

 Pero el argumento para volver al formato de pequeños Estados-nación no me convence tanto. Porque estos deberían funcionar en los mercados globalizados en la misma línea que los conglomerados globales. Y esto significaría la total abdicación de la política frente a los imperativos de los mercados desregulados.  (...)

Cuando, en la mañana después del Brexit, Frank-Walter Steinmeier aprovechó el momento para invitar a los primeros ministros de los seis estados fundadores de la UE, Ángela Merkel sintió el peligro enseguida.  (...)

Ángela Merkel quiso cortar de raíz cualquier pensamiento sobre una futura integración.  (...)

Su crítica suena un poco antigua. Ha acusado mucho a la señora Merkel de acometer una política de agachar la cabeza y tirar hacia adelante. Al menos en la política europea.

Tengo miedo a que esa política de minimizar las cosas triunfe, aunque tal vez ya haya triunfado --aquí sin perspectiva, ¡por favor! El argumento es: “No te cabrees, la UE siempre ha cambiado”. De hecho, este ir saliendo del paso sin un final visible ante la actual, explosiva crisis europea, se traduce en que la UE nunca será capaz de caminar hacia delante “como antes”. 

Pero precipitarse y adaptarse a la normalidad de la “dinámica de estancamiento” se paga renunciando a cualquier intento de dar forma, políticamente, a los acontecimientos. Y es precisamente esta Ángela Merkel la que rechazó enfáticamente, en dos ocasiones, la extendida noción de los politólogos sobre la falta generalizada de espacio para acometer maniobras políticas --sobre el cambio climático y la acogida de refugiados--.  (...)

¿Cómo puede imaginarse la profundización de la Unión sin obligar a los ciudadanos a temer una mayor pérdida de control democrático? Hasta ahora toda profundización ha incrementado el euroescepticismo. Hace años Wolfgang Schäuble y Karl Lamers hablaron de la Europa de dos velocidades, de un corazón europeo --y usted estaba de acuerdo. ¿Cómo funcionaría? ¿No se deberían cambiar los tratados en este caso?

La convocatoria de una convención que conduciría a grandes cambios y referendos sólo sucedería si la UE hubiese hecho intentos más perceptibles y convincentes para abordar los problemas más urgentes.

 Los problemas urgentes son la todavía no resuelta crisis europea, el problema a largo plazo de los refugiados y los problemas de seguridad. Ni siquiera la mera descripción de estos factores están consensuados en el círculo cacofónico de los 27 miembros del Consejo Europeo.   (...)

El primer paso hacia un compromiso en la Eurozona es bastante obvio: Alemania deberá renunciar a su resistencia a una coordinación más estrecha de las políticas fiscales, económicas y sociales, y Francia deberá estar preparada para renunciar a su soberanía en estas mismas áreas. (...)

¿Quién bloqueó esto?

Mi impresión desde hace mucho tiempo era que la posible oposición sería mayor en el lado francés. Pero esto ya no es así. Cada acción de profundización colapsa por la obstinada resistencia de la CDU/CSU gubernamental, que durante años ha decidido evitarle a sus votantes un mínimo de solidaridad con los ciudadanos de otros países europeos.

 Cuando las siguientes elecciones están en el horizonte, juegan con los egoísmos de la economía nacional -y sistemáticamente subestiman la disponibilidad de la mayoría de los ciudadanos alemanes a hacer concesiones en sus intereses a largo plazo.  (...)

El Brexit refuerza la influencia alemana. Y Alemania ha sido vista como hegemónica. ¿Cómo nace esa percepción?

 Desde 2010 hemos visto cómo el Gobierno alemán trata su indeseado y creciente papel de liderazgo en Europa pensando menos en lo general y más en su interés nacional. Incluso un editorial de Frankfurter Allgemeine Zeitung admite el efecto contraproducente de las políticas alemanas, “porque confunde más y más el liderazgo europeo con la imposición de sus propias ideas sobre el orden político”. 

Alemania es una potencia hegemónica reacia pero insensible e incapaz, que usa e ignora a la vez el alterado equilibrio de poder europeo.

 Esto provoca rencores, sobre todo en otros países de la Eurozona. ¿Cómo debería sentirse un español, portugués o griego que ha perdido su trabajo como resultado de la política de recortes decidida por el Consejo Europeo? No puede emplazar a los ministros alemanes que impusieron sus políticas en Bruselas: no puede votarlos ni echarlos de la administración. 

En lugar de esto, durante la crisis griega pudo leer cómo esos mismos políticos negaban enfadados cualquier tipo de responsabilidad en las desastrosas consecuencias sociales que habían causado, casualmente, sus programas de recortes.

 A menos que nos libremos de esta estructura antidemocrática y defectuosa, será difícil asombrarse por la campaña de desprestigio antieuropea. La única manera de que haya una democracia europea es intensificando la cooperación europea.  (...)

Considero correcto que todas las partes asuman que la Unión tiene que recuperar confianza para cortar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas.   

(...) los costes de la cooperación son tan altos como han sido siempre.   (...)

 la alternativa de una cooperación profunda y vinculante con un círculo más pequeño de Estados que estén dispuestos a converger. Esa Euro-Unión no necesita buscar problemas solo para demostrar su propia capacidad de actuación. 

Y, en el en el camino hacia eso, los ciudadanos se darán cuenta de que ese corazón de Europa se ocupará de los problemas sociales y económicos que están detrás de las inseguridades, del miedo al declive social y del sentimiento de pérdida de control. El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales."                 ("Die Spieler treten ab", DIE ZEIT No. 29/2016, Jürgen Habermas interviewed by Thomas Assheuer. En CTXT, 20/07/16)

21.7.16

Una alternativa al euro... es imprescindible que se permita a los Estados llevar a cabo una salida ordenada, socialmente suavizada y voluntaria del sistema del euro

"El brexit ha puesto de manifiesto que la Unión Europea no puede continuar haciendo más de lo mismo. Es hora ya de emprender un cambio fundamental de rumbo. Si no se intenta, es probable que se produzcan confrontaciones descontroladas e incluso rupturas explosivas. Si queremos evitarlas, es urgente e ineludible clarificar todo lo relativo a la cuestión de la moneda.  (...)

El diseño institucional del euro ha jugado un papel fundamental en la crisis de la UE. La reforma de la moneda común exigiría eliminar al menos una parte de la presión competitiva sobre los países del sur de Europa.

 Sin embargo, sin acuerdos salariales altos en Alemania, no habrá programas de inversión estatal coordinados a nivel de la UE para proyectos sociales y ecológicos, así como tampoco una regulación efectiva y un control de los mercados financieros.

En cambio, las instituciones de la UE, con Alemania al frente, llevan ya años forzando programas de austeridad en los países del sur de Europa, socavando la democracia y el Estado del bienestar. Pero el fracaso de esta política ha sido más que evidente. En el sur de Europa, la gente está experimentando el rescate del euro como una sucesión de humillaciones que les degrada cada vez más al papel de subordinados.

 Las contradicciones del sistema del euro alimentan el resentimiento entre los pueblos de los Estados miembros de la UE, provocando división. Esta es una de las principales razones por las que la crisis ha sido un caldo de cultivo del nacionalismo y del populismo de derechas. (...)

Es necesario reflexionar sobre las alternativas al euro. Como elemento central de la economía, la moneda es siempre un reflejo de las relaciones de poder y dominación dentro de una determinada sociedad. 

El euro es algo más que monedas, billetes o el saldo contable en el banco: Es un sistema de regulaciones e instituciones que tiene al Banco Central Europeo (BCE) al frente. La forma en que un sistema monetario esté diseñado tiene un impacto enorme sobre la economía y la sociedad en su conjunto.

Un sistema monetario alternativo no resolvería todos los problemas que se interponen en el camino de una política orientada hacia el bien común. Sin embargo, el régimen monetario es una cuestión clave. La opinión generalizada (también en círculos izquierdistas) de que la moneda es algo económicamente neutro es un error.

Lo que es necesario es emprender una discusión abierta para valorar la viabilidad de las diferentes propuestas que hay sobre la mesa. En el centro de esas discusiones debería estar la cuestión de la posibilidad y las condiciones para una disolución de común acuerdo de la moneda única en favor de un nuevo sistema monetario europeo.

 En nuestra opinión, es imprescindible que se permita que Estados individuales o grupos de Estados puedan llevar a cabo una salida ordenada, socialmente suavizada y voluntaria del sistema del euro. El nuevo sistema debería obligar a los Estados a cooperar en política monetaria y evitar las políticas de un único Estado. 

Al mismo tiempo, debería ponerse fin a la posición de dominio del BCE y permitir que las economías nacionales dispongan de la flexibilidad y autonomía necesarias para su desarrollo económico y para superar la crisis. La sacralización del euro es completamente inaceptable. (...)

Aprobado en junio de 2016.

Para apoyar este llamamiento, véase:



Alternativa a la salida del euro: monedas digitales 


Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna para salir de la crisis: 
 
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:


Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

El PIB falseado por Rajoy... es un 18,7% menor. Consecuencias: Deuda pública insostenible, dificultad de financiación y riesgo de bancarrota

"El 4 de julio un grupo de profesores y economistas independientes presentamos un análisis, reforzado por otro complementario publicado el 12 de julio, que nos llevó a la conclusión, bastante prudente, que el PIB real del reino de España sería al menos un 18,7% menor de lo informado por las fuentes oficiales.

 En ambos casos la metodología era la misma, comparar la evolución del PIB por subsectores con la de otros indicadores económicos del mismo subsector, si bien en el segundo análisis nos preocupamos de buscar indicadores alternativos en aquellos subsectores que no abarcaba ni el índice de servicios ni el de industria. Estos análisis serán complementados con otros desde el lado de la demanda y de las rentas.

(...) creemos necesario explicar a todos ellos las consecuencias que, a nuestro juicio, tiene para un país el presentar un dato sobrestimado del PIB.

Déficit Público desbocado.

 Según nuestro análisis, el déficit público real del año 2015 habría sido el 6,6% del PIB, en lugar del 5,1% presentado por el gobierno. Las consecuencias son muy graves, ya que en primer lugar el “agujero” de las cuentas públicas sería mayor, rondando los sesenta mil millones de euros. 

En segundo lugar, los esfuerzos para abandonar el estado de Protocolo de Déficit Excesivo, marcado por la Comisión Europea, serían mucho más exigentes, ya que el umbral del 3%, que es el que marca este Protocolo, estaría mucho más lejos. 

En la actual Unión Europea, los ciudadanos españoles se verían abocados a una oleada de recortes y subidas de impuestos mientras que la clase política dominante y sus satélites económicos mantienen su estatus privilegiado en detrimento de los ciudadanos.

Líderes en Carga Fiscal

Esto es muy sencillo de entender. El gobierno nos dice que nuestra presión fiscal es de las más bajas de Europa (38%). Sin embargo si el PIB es un 18,7% menor, la presión fiscal se convierte en el 47%. Esto quiere decir que, de media, un ciudadano español paga casi la mitad de sus ingresos en impuestos de todo tipo.

 En resumen, cobramos salarios modestos, pero pagamos impuestos como los países más ricos. ¿Para qué?, pues muy sencillo, para mantener el estatus privilegiado de ciertas élites extractivas.  (...)

Deuda pública insostenible, dificultad de financiación y riesgo de bancarrota

Si el PIB es un 18,7% menor, entonces la deuda real es un 150% del PIB y la deuda sobre el Protocolo de Déficit Excesivo (recordamos, aplicable a países con un déficit público mayor del 3%) es del 122%.

 Por lo tanto, el riesgo de país se incrementa, los inversores que nos prestan el dinero mediante inversión en deuda pública lo harán a cambio de mayor interés, el coste de la deuda se dispara, con ello el déficit público y por lo tanto el país se acerca a la suspensión de pagos si no consigue contrarrestar el efecto con ingresos impositivos. 

El país se convierte en un “zombi”, que sólo puede sobrevivir gracias al “grifo” del Banco Central Europeo (carecemos de soberanía monetaria), que en el caso de que lo corte provocaría el colapso económico y la bancarrota del país, sumiéndolo en una depresión de la que costaría muchos años salir y que se llevaría por delante a millones de ciudadanos. (...)

Desde nuestra humilde posición, vamos a seguir trabajando para presentarles datos adicionales para reforzar estas tesis y cumplir nuestro objetivo de abrir un debate que consideramos fundamental para el futuro de nuestro querido país. Como ya dijimos el primer día, una democracia merecedora de tal nombre debe basarse siempre en la transparencia y en ofrecer una imagen lo más próxima a la realidad.
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Este post ha sido escrito conjuntamente por J. Laborda, J.C. Barba, J.C. Bermejo y R. Centeno