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5.2.24

Planes para la la expulsión forzosa de millones de personas con antecedentes migratorios, incluidas personas que han obtenido la ciudadanía alemana... Calificar de ilegales los planes que se discutieron sería quedarse corto. Constituiría una usurpación total del orden constitucional del país que ciudadanos alemanes fueran deportados basándose en criterios raciales... No se puede prohibir al 22% de los alemanes que están pensando en votar por ese partido (Wolfgang Münchau)

 "Conoce a los neonazis  

Fue una pieza periodística espectacular. Correctiv.org ha publicado una primicia sobre una reunión secreta entre miembros de AfD y activistas de extrema derecha, donde discutieron un plan concreto para lo que ellos llaman remigración: la expulsión forzosa de millones de personas con antecedentes migratorios, incluidas personas que han obtenido la ciudadanía alemana.

Uno de los coorganizadores de la reunión es el empresario Hans-Christian Limmer, propietario de la cadena de panaderías Backwerk e inversor de la cadena de hamburguesas Hans im Glück, que desde entonces logró deshacerse de él. La reunión tuvo lugar el pasado mes de noviembre en una villa rural cerca de Potsdam.  

Calificar de ilegales los planes que se discutieron sería quedarse corto. Constituiría una usurpación total del orden constitucional del país que ciudadanos alemanes fueran deportados basándose en criterios raciales. No sorprende, por tanto, que ahora se pida que se prohíba al AfD.  

Olaf Scholz afirmó ayer que esta reunión debería ser competencia de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, la agencia de inteligencia nacional. No creemos que vaya a haber una prohibición total del AfD. En Alemania, no es posible prohibir un partido basándose en que algunos de sus miembros asistan a una reunión conspirativa. 

El partido se opone a la inmigración, pero ha sido lo suficientemente cuidadoso como para cumplir al menos con los requisitos formales de apegarse a la ley constitucional. Una prohibición de AfD también sería contraproducente desde el punto de vista político.  

No se puede prohibir al 22% de los alemanes que están pensando en votar por ese partido. No van a volver al SPD ni a la CDU. En la reunión estuvieron presentes cuatro miembros de AfD. La persona de más alto rango presente era el líder del grupo del partido en el parlamento estatal de Sajonia-Anhalt, quien afirmó a través de su abogado que se encontraba allí a título privado.  

Otro participante fue la asistente personal de Alice Weidel, colíder del partido. Varios políticos de AfD, incluido el ultraderechista Björn Höcke, han hablado de planes de remigración en el pasado, pero nunca con este nivel de detalle criminal. El principal organizador de la reunión fue Gernot Mörig, un dentista jubilado de Düsseldorf, y su familia. El orador principal fue Martin Sellner, un conocido neonazi austriaco, líder del Movimiento Identitario de Austria, que también es una figura célebre entre la ultraderecha en Alemania."    

(Wolfgang Münchau, eurointelligence, 12/01/24; traducción google)

27.3.23

Las dudas sobre el Deutsche Bank arrastran a la banca europea... Todos los indicadores recogían este viernes el miedo a que se abra un nuevo capítulo de la crisis bancaria... La velocidad a la que se han derrumbado los bancos en las últimas semanas acentúa la sensación de inseguridad... así que el BCE está rescatando a los bancos europeos en dificultades por la puerta de atrás, remunerándoles al 3% por depositar dinero en el Banco Central. Ya no necesitan tener clientes para tener beneficios

Carlos Martín Urriza @carlosurriza

El BCE está rescatando a los bancos europeos en dificultades por la puerta de atrás, remunerándoles al 3% por depositar dinero en el Banco Central. Ya no necesitan tener clientes para tener beneficios

3:37 p. m. · 24 mar. 2023 1.528 Reproducciones
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 "Las dudas sobre el Deutsche Bank arrastran a la banca europea.

 La banca europea no recupera la calma. Cerrada la crisis de Credit Suisse con su absorción forzosa por UBS, el foco salta a la zona euro y se pone ahora sobre el Deutsche Bank, otra entidad que lleva años dando muestras de vulnerabilidad. Los seguros contra impagos (CDS) del mayor banco alemán se han disparado este viernes, e inmediatamente las pérdidas en Bolsa se han extendido como la pólvora por todo el sector sin excepción. Con la operación de rescate de Credit Suisse todavía muy presente, y la crisis de la banca regional estadounidense que se ha llevado a dos entidades por delante todavía sin cerrar, la sensibilidad de los inversores está a flor de piel. Eso se reflejaba este viernes en la evolución del índice Stoxx Europe 600, que agrupa a los principales bancos europeos, un 4% abajo a dos horas del cierre de la sesión. Deutsche Bank (-10%), Commerzbank y Société Générale (-6%) y UBS (-5%), están entre los más penalizados. Si se miran los españoles, BBVA, Sabadell, Bankinter y Unicaja se dejan un 4%, y CaixaBank y Santander un 3%.

 Las autoridades monetarias y gubernamentales llevan días insistiendo en la fortaleza del sistema financiero europeo, pero el recado no cala. El temor a que las turbulencias no hayan desaparecido y se inicie un nuevo seísmo con epicentro en Fráncfort gana terreno como nueva preocupación. A nadie se le escapa que el Deutsche Bank —como le ocurría a Credit Suisse— se ha visto mermado por más de un lustro de escándalos. La entidad fue multada en 2015 con 2.500 millones de dólares (2.326 millones de euros) por participar en la manipulación del índice líbor (la tasa de referencia del mercado interbancario londinense) junto a otros bancos; en 2018, fue investigada por Bruselas por formar parte de un cartel en el mercado secundario de bonos soberanos y en 2019 por un cartel en el mercado de divisas. La Comisión Europea tiene abierta una investigación para saber también si manipuló el mercado secundario de deuda pública en la negociación de valores en euros entre 2005 y 2016. Pese a los múltiples frentes, el banco pareció recuperar el pulso en 2022, cuando ganó más de 5.000 millones de euros, su mejor resultado desde antes de la crisis financiera.

 Las autoridades monetarias y gubernamentales llevan días insistiendo en la fortaleza del sistema financiero europeo, pero el recado no cala. El temor a que las turbulencias no hayan desaparecido y se inicie un nuevo seísmo con epicentro en Fráncfort gana terreno como nueva preocupación. A nadie se le escapa que el Deutsche Bank —como le ocurría a Credit Suisse— se ha visto mermado por más de un lustro de escándalos. La entidad fue multada en 2015 con 2.500 millones de dólares (2.326 millones de euros) por participar en la manipulación del índice líbor (la tasa de referencia del mercado interbancario londinense) junto a otros bancos; en 2018, fue investigada por Bruselas por formar parte de un cartel en el mercado secundario de bonos soberanos y en 2019 por un cartel en el mercado de divisas. La Comisión Europea tiene abierta una investigación para saber también si manipuló el mercado secundario de deuda pública en la negociación de valores en euros entre 2005 y 2016. Pese a los múltiples frentes, el banco pareció recuperar el pulso en 2022, cuando ganó más de 5.000 millones de euros, su mejor resultado desde antes de la crisis financiera.

Los problemas de confianza vuelven a la banca justo cuando los líderes europeos están celebrando una cumbre que pretendía enviar un mensaje de tranquilidad a los mercados financieros. Pero en una decisión poco habitual sobre la que aún no han trascendido explicaciones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el del Consejo Europeo, Charles Michel, han decidido no intervenir en rueda de prensa al término del encuentro. A la entrada de la reunión del Consejo Europeo sí hubo declaraciones del presidente del Eurogrupo, el irlandés Paschal Donohoe. En ellas insistió a los líderes de la UE en que avancen en la Unión Bancaria, y a la Comisión Europea en que presente las propuestas legislativas para ajustar los procedimientos de resolución de crisis bancarias. Donohoe también ha reclamado que se ratifique la reforma pendiente del fondo de rescate del euro, bloqueada por Italia. El canciller alemán, Olaf Scholz, presente en esa reunión, no ha esquivado la cuestión: “Deutsche Bank se ha modernizado. Es un banco rentable. No hay razones para estar preocupados”, trató de tranquilizar, informa Manuel V. Gómez.

Mientras tanto, la capitalización del banco alemán sigue cayendo.Ahora ronda los 16.500 millones de euros, y desde la implosión del Silicon Valley Bank ha perdido en Bolsa casi un 30% de su valor. Una vez rescatado Credit Suisse, el Deutsche Bank era el gran candidato a estar en el candelero si regresaba la incertidumbre al mercado. Y así ha ocurrido. Hay algunas similitudes entre ambos: son símbolos financieros de sus respectivos países, aunque venidos a menos, han estado en el punto de mira de los reguladores por sus malas prácticas, recurrieron a inversores del golfo Pérsico para recapitalizarse, y sus acciones llevan años desangrándose tras haber tocado techo en 2007, antes de la Gran Recesión.

También diferencias. El tamaño de Deutsche Bank es mayor que el de Credit Suisse, y por tanto mayor su potencial impacto sobre el sistema financiero: a cierre de 2022 contaba con 1,3 billones de euros en activos, más del doble que los 570.000 millones del banco suizo en esas fechas. Esas cifras lo colocan como el octavo mayor banco europeo —Credit Suisse era el decimoséptimo—. Si se comparan las plantillas, Deutsche Bank está por encima: 85.000 empleados frente a los 50.000 del banco con sede en Zúrich, que a diferencia de los beneficios obtenidos por su rival alemán, sufrió cuantiosas pérdidas en 2022.

La velocidad a la que se han derrumbado los bancos en las últimas semanas acentúa la sensación de inseguridad.

 El viernes 10 cayó el californiano Silicon Valley Bank. El domingo 19 Credit Suisse fue rescatado. Ahora, con Deutsche Bank en la mirilla, la pregunta es: ¿cae por su propia debilidad o por un ataque despiadado de los mercados, donde los inversores pueden hacer dinero apostando en corto? Para Antonio Carrascosa, ex director general del FROB, es más lo segundo. “Que suban mucho los CDS denota que hay movimientos especulativos en torno a Deutsche Bank. ¿Y por qué ellos? Tienen una imagen de cierta debilidad y un modelo de negocio menos claro, pero en Credit Suisse había problemas de salidas de depósitos y clientes, lo que indicaba un problema en el funcionamiento del banco. En el caso de Deutsche Bank no se llega a esto. Está mejor que hace dos o tres años. Los mercados buscan con qué víctima hacer dinero y han encontrado a Deutsche Bank, pero no es parecido en absoluto al caso de Credit Suisse”, opina.

Para el economista de Arcano Leopoldo Torralba, hay cierta irracionalidad que afecta a los bancos cuya reputación se ha visto más tocada en los últimos tiempos. “Los inversores quieren evitar estar expuestos a bancos que en el pasado demostraron una peor gestión. Una vez cerrado el caso de Credit Suisse, Deutsche Bank era el siguiente en la lista de gestión pasada mejorable, con varias reestructuraciones y rentabilidad reducida. Ante la incertidumbre de cómo afectará la situación actual a las cuentas de resultados y balances bancarios, los inversores se curan en salud y evitan los menos fiables cualitativamente, porque cuantitativamente las ratios de solvencia y liquidez generales son razonables. La incertidumbre siempre genera volatilidad, pero no vemos un riesgo sistémico bancario general, y sí que las entidades con un prestigio inferior en gestión o modelos de negocio más complejos y sesgados a la volátil banca de inversión, pueden pasarlo peor en Bolsa y en los mercados de deuda”.

La cuestión ha generado una cascada de análisis. “No tenemos preocupaciones sobre la viabilidad de Deutsche Bank. Para ser muy claros, Deutsche no es el próximo Credit Suisse”, dice tajante un informe de Autonomous Research. “Si bien la confianza es frágil y el mercado recordará los problemas anteriores a la reestructuración de 2019, el perfil financiero de Deutsche ha mejorado sustancialmente”, apunta JPMorgan. El banco estadounidense destaca que todas las divisiones comerciales de Deutsche Bank son rentables, y la mayoría de litigios están cerrados, a diferencia de lo que le sucede a Credit Suisse, cuya factura legal todavía seguirá aumentando. Y recuerda que la ratio de capital de máxima calidad (CET 1) está en el 13,4%, cumpliendo con el compromiso de mantenerlo por encima del 12,5%.

Frenar esa secuencia que se retroalimenta de caídas en Bolsa, noticias negativas, viralización en redes sociales, y nueva pérdida de confianza de inversores es ahora el reto del banco, que busca evitar que la rueda siga girando en una espiral destructiva. La dinámica recuerda a la de las primas de riesgo durante la crisis de deuda soberana de 2011-2012, cuando una vez se forzaba un rescate, los inversores saltaban a otra presa y el país cuestionado salía a defenderse negando parecerse a los ya rescatados.

Todos los indicadores recogían este viernes el miedo a que se abra un nuevo capítulo de la crisis bancaria: el euro pierde casi un 1% ante el dólar al crecer la posibilidad de que el Banco Central Europeo se vea obligado a ralentizar las subidas de tipos. Los principales índices bursátiles sufren importantes números rojos: el Ibex 35 español cae casi un 2%, prácticamente lo mismo que el Eurostoxx 50 y los parqués de París, Berlín y Londres. El barril de petróleo brent, de referencia en Europa, pierde más de un 4% hasta los 72 dólares ante la posibilidad de que la economía se resienta por los problemas de la banca y el crédito fluya con menos fuerza, lo cual aumenta el riesgo de una recesión. (...)"          (Álvaro Sánchez , El país, 24/03/23)

La verdad sobre el Deutsche Bank... Alemania tiene un sistema de país (todavía) muy rico con una posición financiera neta positiva de alrededor de 3 billones de dólares... el Estado alemán tiene (todavía) un amplio margen de maniobra... la alquimia para salvar al Deutsche Bank la encontrarán los alemanes de todos modos... ni más ni menos que lo que ocurrió hace sólo unos días con Credit Suisse; rescate garantizado si es necesario y castigo para los chivos expiatorios... Entonces, ¿dónde está el problema? ¿Por qué hay tantos bancos occidentales en quiebra o en peligro de quiebra? Los países deudores netos son Francia y Gran Bretaña, los dos grandes enfermos con una posición financiera exterior neta de más de 800.000 millones de dólares cada uno, pero también España y Portugal, y fuera del euro también Polonia y Hungría... Aquí no hay capital y pueden ser necesarias maniobras de austeridad y, en el caso de los países de la UE, la intervención del MEDE

 "Unas semanas después de la sonada quiebra del banco estadounidense Silicon Valley y una semana después del igualmente sonado rescate in extremis del banco suizo Credit Suisse, se ha producido un revuelo en los principales medios de comunicación y en los sitios de Internet sobre la inminente quiebra del gigante bancario alemán Deutsche Bank.

El desencadenante de estos rumores fue el espectacular aumento del coste de los CDS (Credit Default Swaps) que aseguran a los acreedores del Deutsche Bank contra la quiebra. A su vez, la subida de estos particulares valores derivados desencadenó el desplome bursátil de la cotización del gigante alemán.

En tiempos de histeria mediática, esto bastó para que muchos pronosticaran un cataclismo bancario europeo con todas las consecuencias imaginables para el sistema financiero mundial.

Sin duda es cierto; tras la quiebra de Lehman Brothers todo es posible, incluso lo impensable. Sin embargo, nunca hay que olvidar analizar los llamados fundamentos relativos al país donde está radicada la empresa en cuestión antes de entregarse a predicciones cuando menos temerarias.

Alemania tiene un sistema de país (todavía) muy rico con una posición financiera neta positiva de alrededor de 3 billones de dólares (lo que significa que la nación alemana es acreedora del resto del mundo por valor de esta cifra estelar), el Estado alemán tiene (todavía) un amplio margen de maniobra con un ratio déficit/PIB del 4,1% y un ratio deuda/PIB del 72% (estas son las cifras oficiales para 2022), y además donde los particulares tienen un amplio margen de maniobra gracias al enorme capital acumulado en el extranjero.

Por lo tanto, no hay que ser Tiresias para predecir que la alquimia para salvar al Deutsche Bank la encontrarán los alemanes de todos modos. En caso de impago (pero no lo será) éste será controlado y con el único objetivo político de "castigar" en parte a los accionistas, bonistas y directivos del banco considerados responsables. En resumen, ni más ni menos que lo que ocurrió hace sólo unos días con Credit Suisse; rescate garantizado si es necesario y castigo para los chivos expiatorios.

Entonces, ¿dónde está el problema? ¿Por qué hay tantos bancos occidentales en quiebra o en peligro de quiebra? El problema es -en mi opinión- la salida de recursos financieros (saudíes, chinos y rusos, por citar sólo algunos) de los circuitos financieros occidentales hacia otras orillas. En consecuencia, los tipos suben porque ante una demanda constante de dinero, si hay menos liquidez disponible, la lucha por el atesoramiento hace subir los precios (que cuando se trata de dinero son los tipos de interés).

En ese momento, por ejemplo, estallan los problemas de los instrumentos derivados en las carteras de muchos bancos; pero a medio plazo, la subida de los tipos afectará también a la capacidad de las empresas para devolver sus préstamos, aumentando las insolvencias y erosionando en consecuencia la rentabilidad y el capital.

Así pues, nos enfrentamos tanto a problemas inmediatos de liquidez como a problemas de recapitalización en el futuro. Los primeros pueden resolverse mediante inyecciones de los bancos centrales y los segundos mediante ampliaciones de capital en las que se recurra a inversores privados y públicos para que suscriban las acciones de nueva emisión.

En lo que respecta a las inyecciones de liquidez, todos los bancos centrales occidentales, desde la FED hasta el Banco de Japón, pasando por el BCE, han declarado que están dispuestos a hacer lo que sea necesario: en esencia, los Señores de la Moneda han puesto en marcha la red de arrastre "Cueste lo que cueste".

La cuestión de las eventuales (y yo diría probables) ampliaciones de capital necesarias es diferente. Ciertamente, los bancos centrales no pueden imprimir dinero para suscribir las acciones de los bancos; eso supondría su pérdida total de credibilidad, así como la pérdida de credibilidad del dinero que imprimen.

Así que el capital debe ser aportado por quienes lo tienen. Y aquí resulta erróneo hablar del sistema occidental en general: hay que distinguir al menos entre los países (entendidos como nación y, por tanto, como suma de Estado, hogares y empresas) que son acreedores y, por tanto, en posesión de ese capital que necesitan los bancos y los países que, en cambio, son deudores netos frente al exterior. Entre los primeros se encuentran Alemania, Austria, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca y Suecia. Entre los países deudores exteriores netos están sin duda Francia y Gran Bretaña, los dos grandes enfermos con una posición financiera exterior neta de más de 800.000 millones de dólares cada uno, pero también España y Portugal, y fuera del euro también Polonia y Hungría.

Aquí no hay capital y pueden ser necesarias maniobras de austeridad y, en el caso de los países de la UE, la intervención del MEDE.

Unas últimas palabras sobre Italia.

En caso de crisis bancaria, el sistema italiano (entendido como la suma de Familias, Empresas y Estado) también dispondría de capital para rescates, dado que la posición financiera neta del Bel Paese es positiva en unos 300.000 millones de dólares. El problema es que el Estado italiano está lleno de deudas y, por tanto, esos fondos están -por lógica- totalmente en manos de particulares y en algún lugar del extranjero.


¿Estarán dispuestos los ricos frailes italianos a ayudar al pobre y miserable convento donde viven?"         (Giuseppe Masala, L'Antidiplomatico, 25/03/23; traducción DEEPL)

24.3.23

Los mercados señalan a un nuevo objetivo: Deutsche Bank... y se desploma un 11%... Los seguros contra impagos de deuda de esta entidad marcan máximos históricos... pues, a salvar los que salvamos en el 2008... nunca falta dinero para eso

 "La banca no conoce la calma. Después de la caída de varios bancos en Estados Unidos (Silicon Valley Bank, SVB, y Signature Bank) y el rescate in extremis de Credit Suisse, los mercados financieros la han tomado hoy con Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania. Las acciones de la entidad perdían en los primeros compases de la sesión bursátil del 11%.

Nunca es sencillo señalar el origen de la desconfianza sobre una entidad concreta. En el caso de Deutsche Bank, el precedente ha sido lo ocurrido con los seguros para cubrirse ante un posible impago de la firma. Los conocidos como credit default swaps (CDS) permiten a un inversor contratar una especie de póliza que indemniza si un deudor no atiende a sus acreedores. En el caso de los CDS sobre los bonos subordinados emitidos por Deutsche Bank a cinco años, marcaron anoche máximos históricos, situándose en 434 puntos. Este tipo de derivado financiero se utiliza habitualmente como termómetro para evaluar el riesgo de quiebra de una entidad.

 No han trascendidos los motivos concretos de esta tensión. “Creo que se trata más de un sentimiento de mercado contrario a la banca. Parece que cada semana hay que zurrar a una entidad”, explica un veterano gestor de fondos.

Esta mañana se conoció la decisión de Deutsche Bank de amortizar anticipadamente un bono subordinado, cuyo valor se había desplomado en las últimas semanas. El banco acaba de completar un exitoso cambio de rumbo que ha permitido impulsar su rentabilidad. Con todo, la cotización de la firma lleva una caída en 2023 de casi el 25%.

Aunque la caída de Deutsche Bank es la más severa del sector bancario, no es la única. Otras entidades como BBVA o Banco Santander pierden cerca de un 3%. El banco nórdico Nordea perdía un 8,8%.

El mayor banco alemán ha vivido varios años convulsos, con multas por la manipulación de índices hipotecarios como el Líbor (2015) y sanciones por colaborar en operaciones de blanqueo de capitales (2018), por su participación en el escándalo del fondo malayo 1MDB (2019), por sus relaciones comerciales con el pederasta Jeffrey Epstein (2020) y por sobornos en el mercado de divisas (2021).

Con todo, durante 2022 parecía que Deutsche Bank había logrado encarrilar su futuro.(...)

 Los problemas del sector bancario no se reducen solo a Europa. En Estados Unidos, la banca regional sigue en el ojo del huracán. La decisión de los bancos centrales de empezar a subir los tipos de interés hace algo más de un año ha estresado muchas partes del sector financiero. Uno de los efectos es que ha provocado la depreciación de la cartera de deuda que tenían algunas entidades, como le sucedió a SVB.

“Siempre es así. Cuando se suben tipos de forma tan brusca, algo se acaba rompiendo”, apunta un asesor financiero."                        (Miguel Moreno Mendieta , Expansión, 24/03/23)

13.12.22

¿Qué hacía usted en la crisis de Grecia? Recuerdo que se desató en la Comisión Europea, el FMI y el BCE una carrera para ver quién proponía la tortura económica más sofisticada... fue un desastre, el PIB griego cayó un 25% de 2008 a 2021 y se destruyó todo el estado social del país... Los programas, más que salvar a Grecia, sirvieron para salvar los bancos alemanes y franceses que se habían expuesto alocadamente en el país... el número de suicidios en Grecia creció un 35%, pero no había funerales, por no pagarlos. La gente simplemente desaparecía. No sé dónde estarán enterrados esos cadáveres... el paradigma ha cambiado sobre la cuestión... no sé qué pensará sobre todo esto, una mujer que conocí entonces, porque ella sí que tuvo que cambiar su paradigma: separada, con dos hijos, la despidieron del banco donde trabajaba y tuvo que prostituirse... Esa fue su política económica, a nivel personal. A otro nivel, esta semana la Comisión Europea acusa a Deutsche Bank y al holandés Rabobank de hacer entonces negocio con la desgracia ajena, manipulando los mercados de deuda... en los años de la prima de riesgo y el rescate de Grecia, España y otros tres países... A Grecia le han pedido perdón la Comisión Europea y el FMI, pero casi ni nos hemos enterado. Tampoco de que el pasado mes de agosto Atenas devolvió el último préstamo al FMI... Siempre recuerdo lo que tuvo que hacer aquella mujer. Y lo que hicieron otros

 "Viajé bastante a Grecia en los años de su crisis, entre 2010 y 2015, y me pregunto qué pensará una mujer que conocí entonces de algunos cambios de paradigma que hemos visto últimamente sobre la cuestión. Porque ella sí que tuvo que cambiar su paradigma: separada, con dos hijos, la despidieron del banco donde trabajaba y empezó a prostituirse. Al principio pedía 100 euros, pero al final se conformaba con 20, o hasta 10. Esa fue su política económica, a nivel personal. 

A otro nivel, esta semana hemos sabido que la Comisión Europea acusa a Deutsche Bank y al holandés Rabobank de hacer entonces negocio con la desgracia ajena, manipulando los mercados de deuda. Eran aquellos años de la prima de riesgo y el rescate de Grecia, España y otros tres países. Y el Banco Central Europeo (BCE) nos mandaba cartitas diciendo lo que teníamos que hacer.

 Paradigma, palabra griega, significa, según la Real Academia: “Teoría cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Sí que hemos avanzado en el conocimiento: la teoría se aceptó sin cuestionar y los problemas no se resolvieron, o solo los de algunos. Recuerdo el olor de los gases lacrimógenos en la plaza Syntagma, los griegos no paraban de protestar. Recuerdo también que la crisis se abrió al descubrirse que las cuentas del país eran falsas, y que se trucaron con ayuda del grupo de inversión Goldman Sachs

 Recuerdo que se desató, desde la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BCE, una carrera para ver quién proponía, como solución, la tortura económica más sofisticada. Y fue un desastre, se equivocaron: el PIB griego ha caído un 25% de 2008 a 2021 y se ha destruido todo el estado social del país. Los programas, más que salvar a Grecia, sirvieron para salvar los bancos alemanes y franceses que se habían expuesto alocadamente en el país. Pero decir esto entonces era ser considerado un antisistema. Los antisistema eran ellos, más bien.

 Recuerdo que entre 2010 y 2014 el número de suicidios en Grecia creció un 35% y que aun así preguntabas a las funerarias y te decían que ya no se moría nadie, o al menos nadie les llamaba para un funeral, por no pagarlo. La gente simplemente desaparecía. No sé dónde estarán enterrados esos cadáveres, la memoria de lo que pasó. Lo hemos olvidado rápidamente. Recuerdo que ante el ultimátum definitivo de inducción al suicidio económico el primer ministro, Alexis Tsipras, convocó en julio de 2015 un referéndum: “Os invito a decidir, con la soberanía y la dignidad que requiere la historia griega, si debemos aceptar el exorbitante ultimátum que pide una rigurosa y humillante austeridad sin fin, y sin perspectiva de poder tenernos en pie social y financieramente. (…) Grecia, cuna de la democracia, debe enviar un mensaje democrático a la comunidad europea y mundial”. 

Bueno, ellos enviaron el mensaje, un 61% votó que no quería ese plan, pero dio igual. En los años siguientes he recordado esa frase de Woody Allen sobre una chica que quería ligarse de la administración Eisenhower: solo quería hacerle lo que Eisenhower llevaba ocho años haciéndole al país. 

A Grecia luego le ha pedido perdón la Comisión Europea, el FMI, pero casi ni nos hemos enterado. Tampoco de que el pasado mes de agosto Atenas devolvió el último préstamo al FMI. Hace años que no leo un reportaje de allí, a ver cómo les va. Siempre recuerdo lo que tuvo que hacer aquella mujer. Y lo que hicieron otros."                (Íñigo Domínguez , El país, 12/12/22)

28.7.22

La crisis energética ha recuperado irónicamente los discursos de esos días de 2012, en los que los países de Centroeuropa llamaban despectivamente cerdos (PIGS) a los mediterráneos por las iniciales: Portugal, Italia, Greece y Spain... Han vivido por encima de sus posibilidades, se decía. Se echan la siesta y beben vino mientras nosotros trabajamos. Los cerdos tendrán que volar (o sea, emigrar)... Portugal, España o Italia ahora piden mecanismos de control para que los irresponsables alemanes no gasten más calefacción de la necesaria. es que no han sido previsores. Han vivido por encima de sus posibilidades. Tendrán que desmontar su industria, como nos obligaron para entrar en la CEE... El 21 de marzo de 2009, la Unión Europea decidió la movilización de 50.000 millones para las economías del Este. De nuevo, sin intervención, ni mecanismos de control. Hubo ajustes, pero no hubo un shock. Los países del Sur podrían haber vetado esta partida o haber exigido algo a cambio a los países ahorradores. No sucedió así. En 19 días, la UE había tomado una decisión. Grecia no tendría la misma suerte

 "(...) La crisis energética ha recuperado irónicamente los discursos de esos días de 2012, en los que los países de Centroeuropa llamaban despectivamente cerdos (PIGS) a los mediterráneos por las iniciales: Portugal, Italia, Greece y Spain. Los lugares comunes sobre las costumbres sirvieron para someter a esos países a shocks económicos que se veían como correctivos razonables tras el frívolo dispendio anterior. Los países de Centroeuropa se autodenominaron frugales. Han vivido por encima de sus posibilidades, se decía. Se echan la siesta y beben vino mientras nosotros trabajamos. Los cerdos tendrán que volar, titulaba un reportaje que invitaba a los titulados españoles a emigrar.

 Pero la Tierra es redonda y toda piedra que lanzas hacia otra persona acaba dando la vuelta al planeta y golpeándote en la nunca tarde o temprano. La piedra se llama gas. Portugal, España o Italia están más resguardados que los frugales y esas portadas vuelven para, irónicamente o no, pedir mecanismos de control para que los irresponsables alemanes no gasten más calefacción de la necesaria. No han sido previsores, se dice. Han vivido por encima de sus posibilidades. Tendrán que desmontar su industria, como nos obligaron para entrar en la CEE. Más allá de la ironía, es interesante volver sobre esos años para entender lo que sucedió: el sacrificio deliberado del Sur.

La desaparición del dinero

Los primeros reportajes sobre la crisis subprime estadounidense llegaron durante el verano de 2007 y se referían a las entidades especializadas en la concesión de hipotecas. El tsunami tardó un año en formarse y afectar a todo el sistema financiero anglosajón a través de los productos derivados. Este proceso ha sido explicado muchas veces y lo único interesante es señalar que no fue producto del capitalismo porque ese modelo ha evolucionado al neoliberalismo, donde la producción es un elemento secundario. La industria financiera global, que emplea el sistema de cártel, se basa en la producción de capital, llamada creación de valor, y no es enemiga de lo público, como el liberalismo, porque necesita de sus recursos para mutualizar sus pérdidas periódicas y desarrollar la estructura legal de acuerdos o instituciones supranacionales que le permita proteger sus intereses.

Eso fue lo que sucedió en 2008. La industria financiera había comercializado, entre otros productos, titulizaciones hipotecarias. Cuando esas decenas de miles de estadounidenses dejaron de pagar, comenzó el efecto dominó de las entidades que habían concedido las hipotecas a las que las habían comercializado a través de productos financieros. La crisis de los activos tóxicos afectó primero a EE.UU., donde se llevó a varias entidades antes de que los miembros de la administración, ex trabajadores de esa industria financiera, decidieran mutualizar las pérdidas. Después, casi inmediatamente, a Reino Unido y, después, siguió por los sistemas financieros más globalizados entonces, como Islandia. Por último, a los países ahorradores europeos (Benelux, Alemania o Austria).

El dinero desapareció. Las entidades financieras descubrieron que los apuntes contables que salían en sus ordenadores valían menos que la placa base. En todos esos países, o sistemas regionales, los gobiernos, decidieron mutualizar las pérdidas del sistema financiero a causa de las terribles consecuencias de no hacerlo anunciadas por el propio sistema financiero. Normalmente, a través de organismos, instituciones, consultorías o universidades. Además, entre el dinero desaparecido, había depósitos o pensiones y nadie quería un problema social que se pudiera solucionar poniendo dinero sobre la mesa. Se habló de la refundación del modelo, la recuperación de los controles y el fin de los paraísos fiscales. No se hizo nada.

En Europa, la profundidad del agujero provocó la movilización de mecanismos de rescate que llegaron a alcanzar más de un billón y medio de euros. Se decía que era eso o el caos, pero sin cambiar nada de lo que había provocado el caos. Todo ese dinero se puso en la mesa sin intervención ni mecanismos de control. Se llamó acción combinada, fondo de solidaridad o escudo del euro. Siempre hay que poner un nombre cuqui. En otoño de 2008, cuando los bancos holandeses estaban en quiebra y España, según el consenso generalizado, tenía el mejor sistema financiero de Europa, no había troika, ni memorandos. Entonces, se decía que era un problema común y que debía solucionarse solidariamente.

Los países mediterráneos podían haber pedido la intervención del derrochador Benelux, un grupo de países con un sistema financiero desmesurado. O Austria, un país que había invertido de forma irresponsables en el Este de Europa. También, haber forzado una quita para los ahorradores, relevado presidentes o modificado la constitución. No se hizo porque no hubo voluntad política de hacerlo. Era algo que no le encajaba a nadie; decisiones que pertenecían al grupo de cosas que no se pueden hacer. La mutualización provocó que los problemas del sector privado pasasen al público y, por ejemplo, la deuda alemana pasó del 64,9% del PIB en 2007 al 83,2% del PIB en 2010. Nadie dentro del Eurogrupo planteó entonces intervenciones o poner límites a las cifras.

Bankias alemanas

Merece la pena detenerse en Alemania, un país que tenía más de 2.000 entidades financieras. Además de los grandes bancos, 400 cajas de ahorros, 7 bancos estatales de los länder (Landesbanken), 1.200 de los llamados bancos populares (Volksbanken) y cooperativas (Genossenschaftsbanken). Las 2.000 entidades, captadoras de depósitos y fondos de pensiones, invirtieron en todo tipo de productos: desde cédulas hipotecarias estadounidenses a promociones inmobiliarias en Rumanía; activos tóxicos anglosajones, bálticos o islandeses o deuda pública de toda Europa.

Hubo varias bankias alemanas. Hypo Real Estate fue rescatado con más de 100.000 millones de euros y en 2009 fue nacionalizado en un 90%; el Industriebank (IKB), con 10.000 millones de euros; el Dresdner Bank, segunda entidad del país, quebró y fue absorbido por el Commerzbank, que a su vez recibió un rescate de 100.000 millones. Según un informe del supervisor financiero alemán, filtrado en 2009, los activos tóxicos del país en 2009 eran de 800.000 millones. Las 2.000 entidades alemanas habían financiado fiestas por todo el mundo; de California a Letonia; de Islandia a Canarias. Islandia, por ejemplo, optó por no reconocer la deuda de sus entidades financieras, decisión que provocó todo tipo de amenazas que no se cumplieron. Pero la peor noticia para Alemania llegó del Este.

19 días

El dos de marzo de 2009, nueve países del Este de Europa (Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania) solicitaron mecanismos de ayuda a la UE en una cumbre de urgencia convocada por el presidente checo, Topolanek, el señor que aparecía desnudo en las fotos de la Villa Certosa. Todos estos países habían tenido su propia burbuja financiera e inmobiliaria financiada con dinero centroeuropeo, Austria, Alemania y Benelux, y su economía estaba próxima al colapso. Era la palabra que se usaba. Quizá no nos suena el colapso del Este porque aquí hablábamos de Eta, de las actas de Eta y el caso Faisán. De momento, era una crisis de activos tóxicos.

La agencia de calificación Moody’s lanzó una advertencia: Europa del Este podía arrastrar a parte de la banca centroeuropea, que había concedido en la zona créditos por cerca de 1,5 billones de euros. 220.000 millones de euros, en el caso de Austria, por ejemplo, un 70% del PIB. Todas las monedas habían experimentado fuertes devaluaciones. En menos de un año, la corona checa había perdido un 25,6%; el sloty polaco, un 54,3%; el leu rumano, un 20%; el florín húngaro, un 27%. Pensemos en cómo afectó eso a los préstamos en euros o francos suizos, un modelo habitual en Polonia, Rumanía o Hungría. Este último era uno de los países más tocados y ya había recibido créditos del FMI y de la UE por 20.000 millones de euros para evitar el colapso. En abril de 2009, el Gordon Bajnai encabezó un gobierno tecnocrático. En mayo de 2010, Viktor Orban ganó las elecciones.

El 21 de marzo, la Unión Europea decidió la movilización de 50.000 millones para las economías del Este. De nuevo, sin intervención, ni mecanismos de control. Hubo ajustes, pero no hubo un shock. Los países del Sur podrían haber vetado esta partida o haber exigido algo a cambio a los países ahorradores. No sucedió así. En 19 días, la UE había tomado una decisión. Grecia no tendría la misma suerte. "         (Jorge Dioni ,  La Marea, 28/07/22)

7.8.20

El Plan de Recuperación es un proyecto que beneficia esencialmente a la gran banca europea y a las economías del Norte... la situación del Deutsche Bank (el gran banco europeo y alemán) es muy delicada y necesita fuertes inyecciones financieras. Para conseguir los famosos 750.000 millones del Plan de Recuperación para Europa se recurrirá a los bancos privados, a los que el BCE prestará a un interés inferior a 0, mientras ellos prestarán a los gobiernos a intereses mucho más altos

"(...) Finalmente, rubricado el acuerdo sabemos que, aunque nominalmente es la Comisión la que se endeuda, el préstamo no lo devolverá ésta sino los estados vía aportaciones a la UE, lo que es en realidad un nuevo rescate encubierto a la Banca Europea. 

La Comisión pedirá dinero en los mercados, no al BCE, como podría hacer, ahorrando intereses. Los 750.000 millones de euros tendrán, por otra parte, la mejor calidad crediticia, serán del tipo AAA, un auténtico “chollo” para el sistema financiero europeo.  (...)

Lo que queda claro es que el Plan de Recuperación es un proyecto que beneficia esencialmente a la gran banca europea y a las economías del Norte. La situación de las instituciones financieras del continente es muy difícil (desde el 2009 han sido rescatadas 61 entidades); la situación del Deutsche Bank (el gran banco europeo y alemán) es muy delicada y necesita fuertes inyecciones financieras. El plan de rescate europeo contempla también esta realidad. 

Para conseguir los famosos 750.000 millones del Plan de Recuperación para Europa se recurrirá a los bancos privados, que lo financiarán. Ese dinero que se devolverá en un plazo máximo de 40 años (2058) se hará con los intereses correspondientes y a su vez será proporcionado por el Banco Central Europeo a un interés inferior a 0. Es una muestra más del sinsentido económico. 

Europa, como hemos dicho, podría haberse financiado utilizando el BCE con condiciones netamente ventajosas, pero eso era quitarle un jugoso caramelo a la gran banca y dentro de ella, cómo no, a la propia banca alemana. (...)"           (Eduardo Luque , El Viejo Topo, 04/08/20)

11.5.20

La banca alemana ha encontrado la oportunidad de aumentar sus beneficios -y también cubrir sus agujeros negros- que perdería con la “mutualización” de la deuda... Tanto el Deutsche Bank como las cajas de ahorros acumulan basura. Necesitan robarnos mucho más dinero, asfixiándonos con la soga de la deuda... Con impúdico descaro, el tribunal constitucional alemán nos ha golpeado con su sentencia de que las leyes europeas no importan, que lo único que importa es quién manda en la UE. Un siniestro aviso, y una grave amenaza para países como España

"(...) el puñetazo doble con el que Alemania ha golpeado al Banco Central Europeo y su autoridad, y a cualquier solución monetaria -frente a la gravísima crisis económica que ha empezado a asolar Europa debido a la pandemia- que sea solidaria entre los países que integran la UE. Las palabras significan lo quiere que digan quien tiene el poder.

 Un puñetazo doble son dos golpes tan simultáneos que parecen uno solo. Primer golpe del puñetazo. El Tribunal Constitucional alemán acaba de emitir un fallo por el que declara ilegal el programa de compra de deuda pública (PSPP) del Banco Central Europeo (BCE). El Bundesbank -el banco central alemán- aporta alrededor de un cuarto, un 26%, del capital del BCE. El fallo, consciente y obviamente se ha hecho público cuando la pandemia se extiende por toda Europa. (...)

Segundo golpe del puñetazo. La publicación de la sentencia alemana ha sido apoyada con un inmediato aumento de las primas de riesgo de España e Italia. Aunque el tribunal alemán no va a poder paralizar a posteriori el programa PSPP, sí puede poner un serio obstáculo al BCE para llevar adelante un nuevo programa similar de compras masivas de deuda de hasta 750.000 millones de euros para afrontar la crisis económica iniciada con la pandemia. (...)

Alemania no ha cambiado sumisamente su legislación para ajustarla a la europea. Opuestamente, se permite ahora afirmar que si una medida europea como la política monetaria del BCE no está de acuerdo con sus leyes -con los intereses de la oligarquía financiera alemana- no la acepta.
 
En tiempos de tempestad, ganancia de ladrones.

 El criminal principio, actualizado, por el que se guía la oligarquía financiera alemana, ‘no hay pandemia que por bien no venga’. Los bancos alemanes son los grandes acreedores de la UE. En un dramático momento en el que, acosados por los efectos de la pandemia, todos los países de la UE encaran la necesidad de dar un salto en su endeudamiento -y necesitan imperiosamente liquidez y protección para que esa nueva oleada de deuda no se convierta en una losa insoportable- la banca alemana ha encontrado la oportunidad de aumentar sus beneficios -y también cubrir sus vergüenzas porque tiene sus agujeros negros y sus pufos- que perdería con la “mutualización” de la deuda.

Porque la banca alemana tiene sus beneficios pero acarrea sus basuras. Resulta que mientras en España, por imposición europea, ya sólo quedan dos cajas de ahorros de las 45 que existían cuando se inició la crisis de 2008, en Alemania subsisten todavía unas 400 cajas locales. Alemania es prácticamente el único país de la UE donde hay cajas de ahorros de este tipo. 

Por otro lado el Deutsche Bank, el gigante de la banca alemana tiene serios problemas y acumula tres años de pérdidas aunque el año pasado haya tenido un tímido beneficio de 341 millones de euros. Pero afronta problemas muy serios como su implicación en escándalos de manipulación de los tipos de interés, en casos de corrupción y de lavado de dinero.

Merkel impuso -la cuestión no es la ley sino quién manda- a la UE que las cajas de ahorro locales no fueran supervisadas por el BCE. El problema es que cada una de las entidades por sí sola no supone un gran riesgo, pero en su conjunto suman cerca de un billón de euros, algo así como el equivalente a los activos en España de Santander, Caixabank y BBVA, un 20% de los activos de la banca alemana. Tanto el Deutsche Bank como las cajas de ahorros, medianas y locales, acumulan basura. Necesitan robarnos mucho más dinero, asfixiándonos con la soga de la deuda. 

Con impúdico descaro, el tribunal constitucional alemán nos ha golpeado con su sentencia de que las leyes europeas no importan, que lo único que importa es quién manda en la UE. Un siniestro aviso, y una grave amenaza para países como España."               (Eduardo Madroñal Pedraza, Diario16, 10/05/20)

10.1.20

El Deutsche Bank: ¿el nuevo Lehman Brothers? Para salvarlo, la Unión Europea propone convertir 'obligatoriamente' las pensiones pública en planes privados de pensiones gestionados únicamente por entidades privadas... por ejemplo, por el coloso de las pensiones privadas norteamericanas y gran accionista del Deutsche. Así todo queda en casa...

"Criminales financieros. 

Si hubo una entidad financiera que representaba el buen hacer de la eficacia teutona ese era el Deutsche Bank. La propaganda nos decía que era el modelo a seguir por el resto de la Banca europea En realidad era otra entidad criminal más. (...)

¿Un banco demasiado grande para quebrar?
 
(...) El Deutsche Bank puede ser el nuevo Lehman Brothers. No lo dicen radicales izquierdistas trasnochados sino el oráculo neoliberal en forma de Fondo Monetario Internacional. En 2016 uno de sus informes afirmaba que era “la mayor fuente de riesgos entre los bancos más importantes del mundo”. 

Según los informes de este organismo, esa institución financiera, considerado como el banco de inversiones más grande de Alemania y posiblemente del mundo (se disputa la primera plaza con el J.P. Morgan) puede provocar un nuevo “crack” en cualquier momento. El tamaño de la institución es tal que representa un peligro sistémico no solo para la UE, sino para todo el sistema financiero capitalista. Sus activos representan 20 veces el PIB alemán. En lenguaje financiero se le designa como G-SIB (Banco Sistémico Global Importante). 

Los tentáculos de esta entidad que tiene cerca de 49 billones de dólares en derivados tóxicos están fuertemente unidos con el JP Morgan Chase, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of América, así como con otros megabancos en Europa como BBVA y Banco de Santander. Por otra parte, y como ocurrió en la crisis del 2008, son las compañías aseguradoras y los fondos de pensiones privadas asociadas a ellas las que pueden perder más en caso de “crack”.

 Los rumores sobre la situación crítica del banco alemán surgieron en 2013. Sus directivos reconocieron que necesitaban, en aquel momento, una inyección de liquidez de 4500 millones de euros. Las entidades que “regulan” y “velan” por el sistema financiero mundial dieron la voz de alerta; alguno de estos reguladores calificó la situación del Banco de “horrible”: Standard & Poor’s redujo de A hasta BBB+ la calificación de crédito de la entidad germana. Los inversores tenían miedo. Sus 593.000 accionistas temían por sus inversiones, muchas de ellas ligadas a pensiones capitalizadas.

 Las entradas de capital fresco no cubrieron las necesidades financieras en ese momento. Los directivos del Banco decidieron sacar más acciones a la venta, aunque con un descuento del 30% sobre el precio inicial. Fue una auténtica estafa; unos accionistas, los primeros, habían comparado las acciones mucho más caras. Esto provocó una enorme ola de indignación. El prestigio del Banco se hundió. Fue uno de tantos desafueros que el banco ha ido generando de forma paulatina. 

En las pruebas de estrés bancario (donde se determina la calidad y cantidad de activos financieros que deben poseer las entidades bancarias) el Deutsche Bank no pudo sortear los filtros establecidos en 2015, 2016, 2017 y 2018, aunque actualmente ha conseguido superar estos exámenes según la Reserva Federal de los EEUU.

 De todas formas el miedo a la quiebra del Banco Alemán, como otros europeos, es tal que han obligado a la entidad a someterse a los test cada año, en lugar de cada dos como es habitual. Sus activos ni tenían la calidad necesaria, ni la institución poseía los recursos financieros imprescindibles para hacer frente a una situación compleja.

 Desde el 2016 la entidad pierde dinero, pero se ha mantenido como referente al contar con el apoyo político del gobierno alemán y porque uno de sus accionistas principal es el mayor fondo de pensiones del mundo Black Rock. Todo esto les ha permitido hacer “ingeniería financiera” para cuadrar los balances que son “amañados”. Para ajustar los balances se utilizó un método conocido como REPO 1057. Fue el mismo método que empleó el Lehman Brothers para ocultar su estado financiero y que fue uno de los detonantes de la crisis del 2008. De todas formas el DB ostenta el triste record de ser el banco europeo que más valor ha perdido en bolsa en 2018.  (...)

Perdió en 2018 el 57.5% por delante del otro gigante bancario alemán el Commerzbank (...)

El DB (Deutsche Bank) no levanta cabeza desde la recesión del 2008. Sus inversiones en derivados financieros e hipotecas basura generaron un terrible agujero en las cuentas. Se ha intentado crear un banco malo que absorba hasta 74.000 millones en deuda tóxica, pero choca con una realidad aterradora: se desconoce cuál es la cifra exacta de las deudas. Sus acciones que cotizaban antes de la crisis a 116 euros, ahora lo hacen a 6.6 euros. 

El total de la exposición del banco alemán en activos de riesgo se presume que rondaría la estratosférica cifra de 288.000 millones de euros. Mucha gente se acuerda de Lehman Brothers. El DB tiene además un grave problema reputacional. Acumula más de 8.000 litigios importantes que abarcan desde el espionaje hasta el lavado de dinero, desde la manipulación de los tipos interbancarios hasta la violación de las sanciones económicas impuestas, por ejemplo, contra clientes rusos. En 2014 las investigaciones judiciales demostraron que el Bank of America, City, y el Deutsche Bank había brindado apoyo para la realización de actividades de blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico colombiano, la economía criminal tiene aquí uno de sus ejemplos más brillantes (...)

El 24 y 25 de septiembre del 2019, hace muy pocas semanas, su sede volvió a ser nuevamente “visitada” por la policía en este caso por otra investigación de lavado de dinero por valor de 220000 millones del Danske Bank, el mayor prestamista de Dinamarca (otro mito del capitalismo derribado: Dinamarca se consideraba a salvo de la corrupción financiera). El DB había actuado como banco corresponsal de la sucursal de Danske en Estonia, donde en teoría se produjo el “lavado” y para acabar de adornarlo, y como si de una novela negra se tratara se encontró el cuerpo sin vida de Aivar Rehe que dirigía el negocio en Estonia. Iba a ser un testigo clave que apoyaría las investigaciones judiciales. Aparentemente se suicidó; al menos es lo que ha contado la prensa europea. (...)

Los bancos alemanes condenaron a la miseria al pueblo griego, conspiraron contra las finanzas italianas, las españolas, las portuguesas o las irlandesas. Siempre desde la superioridad moral de su buen hacer financiero; el pánico financiero y el riesgo de la ruptura del euro ocultó las debilidades de las finanzas alemanas. Todo quedó oculto, Berlín tuvo que salir al rescate de varias entidades. Sólo en 2009 se hubo de inyectar 28.500 millones al Commerzbank, Hypo Real Estate, Aareal Bank y HSH Nordbank. Pese a la cortina de silencio informativa, los rumores de que ocultaban más problemas en sus cajas de ahorro y sobretodo el DB han aflorado de forma recurrente en los cenáculos empresariales.  (...)

En el mundo hay 29 bancos especialmente relevantes, los llamados bancos “sistémicos”. En esta lista están inscritos dos alemanes el Commerzbank (2009 nacionalizado por el Estado Alemán) y el Deusche Bank en una situación crítica. La política expansiva del DB en Europa pasaba por controlar las finanzas del viejo Continente y aparecer como el nuevo amo de Europa. Así, financió a la Banca Monte dei Paschi di Siena, al SpA, al Banco do Brasil SA, Dexia SA, National Bank of Greece SA, Hellenic Postbank SA, Banco Popolare y el qatarí Al Khalaji entre otros, asumiendo enormes riesgos.

 Algunos de los bancos italianos como Banco Monte dei Paschi di Siena tuvieron que ser rescatados por el gobierno italiana hace pocos meses; lo que represento un nuevo quebranto para la institución financiera alemana. La crisis financiera no está resuelta, nunca lo ha estado; las entidades bancarias han inventado auténticos juegos de artificio para ocultar la situación de sus balances. La UE ha tenido que salvar a 61 entidades financieras desde el 2008 y aún hoy se salvan bancos como la Banca Carige italiana a comienzos de este año.(...)

 Uno de los mayores accionistas del DB es el coloso de las pensiones privadas norteamericanas BlackRock y uno de los principales afectados en caso de quiebra, (controla el 4.8% del accionariado). Ese fondo de inversión ha movido sus hilos en el mundo político. Sus “donativos” (reconocen públicamente una inversión de 1.5 millones de euros en este campo) a grupos de lobbies de la euro-cámara han dado resultado y parieron un monstruo. El día 4 de mayo (último día hábil del anterior euro-parlamento) la cámara europea votó el llamado Plan pan-europeo de pensiones privadas (PEPP). 

El objetivo es privatizar las pensiones públicas y asegurarse que invertimos, el dinero que no tenemos, en Planes privados de pensiones. Ese dinero será gestionado únicamente por entidades privadas, fondos de inversión como BlackRock, bancos como el mencionado Deutsche Bank, el BBVA, Banco de Santander o La Caixa, aseguradoras privadas… Todos se están frotando las manos. Es un negocio colosal.

¿Qué proponen? En la actualidad, los planes privados de pensiones en Europa cubren a 67 millones de personas: el 27% de los europeos entre 25 y 59 años. Se quiere, gracias a la obligatoriedad que insinúa el documento, que los planes de pensiones dejen de ser voluntarios. Se espera conseguir hasta 240 millones de clientes y pasar de gestionar 700.000 millones de euros a 2.1 billones, todo ello antes del 2030. (...)

El fondo del proyecto oculta una nueva vuelta de tuerca puesto que abaratará aún más el despido (se elimina la indemnización por despido), se crea un fondo de pensiones privado gestionado por entidades financieras, que no se harán responsables de las pérdidas que puedan acumular, y que correrá a cargo de trabajadores o empleadores (aún está por dilucidar). Al ser un modelo de capitalización, será la excusa para la reducción de las pensiones públicas: con las cantidades acumuladas cada mes durante la vida laboral se podrá compensar la reducción en las pensiones públicas que se vende como inevitable. 

Atacar a la banca pública. 

La otra vía de expropiación que se dibuja en el horizonte es atacar a la Banca Pública Europea que ha ayudado y no poco a proveer de financiación a los proyectos empresariales en estos últimos años.

(...) el Banco Público de Dakota del Norte (BND) es paradigmático. Dakota del Norte, es uno de los Estados de EEUU con menor nivel de desempleo, tiene superávit presupuestario y una de las mejores calificaciones de deuda. En este banco, por ley, el Estado deposita todos los ingresos que recibe, su objetivo es impulsar la economía de Dakota del Norte y tiene prohibido invertir fuera del Estado y dedicarse a actividades financieras especulativas. 

En la actualidad unos veinte Estados de EEUU han iniciado trámites para constituir bancas públicas similares a la de Dakota del Norte. En nuestro país las llamadas a la creación de una banca pública, caen una y otra vez en saco roto. Nuestros políticos y nuestras instituciones financieras tienen puestas unas enormes orejeas ideológicas (son más papistas que el Papa). Han estado, por otra parte, muy ocupados en practicar el arte del latrocinio a las arcas públicas."                  (Eduardo Luque, Crónica Popular, 21/12/19)

24.7.19

Un temor alemán... la exposición real de los activos de riesgo de Deutsche Bank es al menos de 288.000 millones de euros. Mucha gente se acuerda de Lehman Brothers... El FMI lo considera como el banco que supone el mayor riesgo sistémico...

"El caso es que la exposición real de los activos de riesgo de Deutsche Bank es al menos de 288.000 millones de euros. Mucha gente se acuerda de Lehman Brothers.

¿A la cuarta la vencida? La dirección de Deutsche Bank (DB) promete el éxito del plan de reestructuración, con 18.000 despidos y una reducción de la unidad de inversión, y se centrará en la venta al por menor. Las razones de emergencia son la pérdida de € 2,8 mil millones en el último trimestre, con el valor de las acciones en el nivel más bajo en 149 años. Pero el iceberg es más profundo, y no ha sido suficiente una reciente recapitalización de 30 mil millones de euros y un primer 'banco malo'. Por eso, el miedo invade los circuitos financieros. El FMI no utiliza medias palabras, considera a DB como el banco que supone el mayor riesgo sistémico.

Las buenas noticias no son tantas…

El Gobierno alemán trata el caso como un peligro a su soberanía, pero es dudoso que tenga los medios para salvar el banco si el pánico estalla. Ha fallado todo lo que ha intentado, como presionar al banco para una fusión con su competidor, Commerzbank. Sin embargo, dos grandes bancos, el UBS suizo y el holandés ING, han indicaron que podrían proponer una fusión, que en realidad sería la compra de los restos de DB después de su quiebra - el problema es que alguien tiene que pagar la factura.

La magnitud del problema ni siquiera es fácil de medir. El DB tiene 24 millones de clientes, un banco postal y el mayor gestor de activos de Alemania. Tenía la ambición de ser el motor alemán de la globalización, se salvó siempre y quién se acuerda del rescate de Grecia sabe de lo que se trata. Pero tiene una deuda tóxica colosal. 

Por eso, quiere crear un nuevo 'banco malo' con 74 mil millones de euros en activos, más de lo que se pensaba hace unas semanas. El caso es que la exposición real a los activos de riesgo será al menos de 288.000 millones de euros (el valor nacional de sus derivados es 12 veces mayor, el triple del PIB europeo, pero dice poco acerca del valor real).

…Y las malas son pésimas

Es importante entender cómo el banco llegó a estos valores astronómicos. Tal vez el mecanismo más importante haya sido especializarse en la inversión especulativa con una inundación de liquidez en dólares, que sigue siendo la moneda de referencia para dos tercios del comercio mundial, utilizando diversos instrumentos cada vez más arriesgados.

Uno de ellos son los productos derivados como swaps de divisas: el DB firma con otro banco un contrato para asegurar el cambio de euros por dólares a un precio fijo a largo plazo. Y ese banco presta en dólares, que no tiene en sus arcas, sabiendo que los puede obtener del DB siempre que lo necesite, mediante este contrato. 

La pirámide va creciendo mientras tanto, muchos agentes financieros y bancos utilizan el mismo procedimiento y por lo tanto la expansión financiera y la liquidez de las últimas décadas se ha apoyado en esta ficción. El DB quería ser el mayor banco europeo para competir con los bancos de EE UU apostando al cambio de divisas y acumulando una montaña de deudas.

El banco se convirtió así en el epicentro del negocio. Y de esa manera llegó a acumular los 288.000 millones de euros. Por eso, el banco ha tratado en la última década de limpiar esta cuenta, pero sin éxito. 

Al colocar en el 'banco malo' una parte del riesgo quiere vender estos contratos a precio de saldo, pero el juego de manos no evita que tenga que registrar en sus balances las perdidas, aún sabiendo que el gobierno, incluso si quisiera, no puede cubrir el déficit, porque el agujero puede llegar a superar treinta años del superávit corriente masivo de Alemania. Es demasiado grande y por eso mucha gente se acuerda de Lehman Brothers. Quizás este abismo sea mayor."                 (Francisco Louça , catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, Sin Permiso, 19/07/19)

10.7.19

Ya es oficial, ¡petó el Deutsche Bank!, rescate por medio de un "banco malo" antes de venderlo a 1€

"Un post que se entiende mejor con los propios titulares de la prensa (...): 



El Deutsche Bank es el banco más grande de Alemania, por descontado de Europa y posiblemente del mundo. Ni sus diversificaciones, ni sus asuntos turbios, ni apoyo directo del Estado alemán han evitado que sus acciones lleguen a valer menos de 10€ y que esto afecte a su funcionalidad como banco. 

Un batacazo que se veía venir. Sin remontarnos a los tiempos de su apoyo al régimen fascista nazi, fue uno de los promotores de la burbuja inmobiliaria mundial, de los desahucios en España, de la SAREB, de la dispersión de productos financieros tóxicos por todo el mundo y tal vez con suerte lo sea de la caída de Alemania como potencia regional:  El Comité de Basilea sale al rescate del Deutsche Bank | EL BOLETIN 27.7.2010

Declaraciones hechas después de participar en la SAREB y desahuciar a media España y parte de Europa:  Deutsche Bank ve "exagerada" la desconfianza hacia España. El País  28.12.2010

Desde la caída de Lemman Brothers en 2007 pierde cotización en bolsa, los inversionistas no se fían, y desde entonces se habla de su debacle bursátil (...)

 Aquí un recuento de la multiplicidad de problemas, más fácilmente identificado como un problema de codicia, usura y mentir por encima de sus posibilidades:  ¿Qué le pasa a Deutsche Bank?- El Mundo  30.9.2016

Según muchos, este es el eje central del problema del banco, un problema que podría arrastrar al DAX, al Down Jons y con ellos a las bolsas de medio planeta, iniciando así un nuevo periodo de recesión:
El Deutsche Bank cuenta con 500 billones € (10^12) de activos tóxicos
( https://www.youtube.com/watch?v=mM0-_D8D2js 20.6.2019, 3'10''). La entidad con mayores activos tóxicos del mundo. Ni si quiera los hedge founds más dopados se atrevían a asumir tantos riesgos. Claro, es lo que tiene el estar apoyado por el aval de un estado.

Aunque algunos prefieren hacer como que no entienden y comentan la cifra oficial como si esta tuviera algún tipo de relevancia, el precio del rescate es menos que simbólico. Ni si quiera han elucubrado un artificio para esconder el problema, solo desvían la atención. Hay gente para todo: Deutsche Bank y su problema de 50.000 millones de euros - elblogsalmon 24.6.2019

Si bien anteriormente supieron intuir el panorama y ponernos en alerta:  Deutsche Bank hace cundir la amenaza de un nuevo momento Lehman 9.6.2016

No nos cabe duda de que los dementes que dirigen el Bundestag no dejarán caer así como así a tal marmota. Merkel ha estado alimentando al bicho desde 2007 como quien cuida un zombi en su sótano evitando que las fuerzas del mercado, rapaces y carroñeras, despedazasen a la criatura. Ahora lo harán los buitres por las malas. De la otra parte Mario Draghi y el BCE.

 Tal vez veamos un proceso de reajuste del sector bancario como el visto en España y que se llevó por delante a más de 50 entidades. Recordemos que en Alemania hay más de 400 bancos regionales. En los viejos tiempos inyectarían dinero público, comenzaría una nueva oleada de recortes, harían una reforma laboral y comenzarían las protestas. Pero estos eran los viejos tiempos. En los nuevos tiempos de expansión cuantitativa el Deutsche Bank o las entidades que lo soporten pueden pedir prestado dinero infinito al BCE, BOJ, Fed... Dinero a intereses negativos que harán que la fiesta continúe hasta que la gangrena llegue al ombligo y no quede otro remedio que cortar el tronco.

Podríamos seguir regocijándonos en las implicaciones de este colapso a cámara lenta con un largo post de análisis, pero preferimos disfrutar el momento brindando ante el cadáver caliente del enemigo. Pena que muriese de éxito y no por justicia incendiado por la muchedumbre.
Deutsche Bank, Fick dich!"                      (Pablo Heraklio , Tarcoteca, Rebelión, 04/07/19)

27.6.19

Deutsche Bank y su problema de ¿sólo? 50.000 millones de euros

"Según ha publicado el Financial Times, el Deutsche Bank tiene previsto revisar sus operaciones comerciales mediante la creación de la figura del banco malo (el equivalente al FROB en España) para apartar decenas de miles de millones de euros de activos.

El banco malo almacenaría o vendería activos valorados en hasta 50.000 millones de euros, después de ajustar el riesgo, y que comprenden principalmente derivados a largo plazo. 

Las medidas forman parte de una importante reestructuración del banco de inversión, una importante fuente de ingresos para el mayor prestamista de Alemania, que ha luchado por generar beneficios sostenibles desde la crisis financiera de 2008 pero sus cuentas se han deteriorado progresivamente, por lo que recientemente su cotización ha alcanzado mínimos históricos.

Para los que sostienen que la banca nunca pierde, si antes de la crisis financiera mundial, la cotización del banco alemán se situaban ligeramente por encima de los 90 euros, las acciones han sufrido un fuerte varapalo hasta cotizar actualmente en los 6,30 euros, una pérdida del 93%.

A finales de marzo, el balance de la entidad indicaba que el valor de mercado de sus derivados ascendía a 331.000 millones de euros, el total del balance del banco ascendía a 1,44 billones de euros, una cifra que supera el PIB de España. Si Deutsche Bank liquidara o vendiera internamente 50.000 millones de euros en derivados, se minimizarían los riesgos, pero el efecto no sería demasiado alto.
Los números no encajan...
 (...) ¿Con que se quedaría? El banco mantendría su mejor negocio de bonos que tiene supuestamente **260.000 millones de euros en efectivo y valores líquidos a la mano.
Y aquí algo no encaja... Si el Deutsche Bank dispone de 260.000 millones de euros en efectivo y valores líquidos ¿Por qué la capitalización de mercado es de 14.000 millones?

Todo tiene su truco... En el mundo al revés de la UE, nos encontramos con tipos de interés son negativos. Si los valores líquidos son bonos del Estado, es muy probable que tengan una rentabilidad negativa y el banco está perdiendo. Esta es la locura de la política negativa del BCE en materia de tipos de interés.
La complicada situación del primer banco en Alemania
El Deutsche Bank está tratando de dar la vuelta a su situación, que se ha enfrentado a obstáculos tales como acusaciones de lavado de dinero y pruebas de estrés fallidas que reflejan la debilidad de la entidad alemana.

Se está considerando la posibilidad de realizar recortes en la división de negociación de acciones de los Estados Unidos, incluyendo corretaje principal y derivados de acciones. 

Entre 2012 y 2016, Deutsche Bank tuvo una unidad no principal, con unos 125.000 millones de euros en activos ponderados por riesgo, que registraron una pérdida acumulada antes de impuestos de 14.600 millones de euros durante el período. Una cifra que es superior al valor de Mercadona de la entidad en la actualidad. 

Además, las conversaciones sobre fusiones entre Commerzbank y Deutsche Bank fracasaron a principios de este año, pero continúan las especulaciones sobre fusiones entre ellos y otras instituciones en busca de reducciones de costes y una mayor influencia conjunta.

Durante los últimos doce meses, muchos de los principales bancos europeos han perdido alrededor de una cuarta parte de su capitalización bursátil en un entorno de tipos de interés difícil, mientras que sus rivales estadounidenses se encontraban en una mejor situación, lo que significaba que tenían acceso a más transacciones.

Por ello, las fusiones transfronterizas en el sector bancario europeo se estaban convirtiendo en una necesidad, dados los riesgos de debilitamiento de las instituciones financieras para la Eurozona mientras el sector bancario estadounidense se mantiene a buen ritmo gracias a Disney tipos de interés más altos."                 (Marc Fortuña, El blog salmón, 24/06/19)

22.3.19

1 Zombi + 1 Zombi es igual a 1 zombi más grande... el gobierno alemán está tratando de forzar (presionar) al Commerzbank (Zombie 1), de propiedad estatal, a fusionarse con Deutsche Bank (Zombie 2). El resultado probablemente será un banco de zombies más grande. Es poco probable que reduzca la vulnerabilidad que ambos bancos enfrentan actualmente...

"(...) Pero me interesó de la noche a la mañana la noticia de que el gobierno alemán está tratando de forzar (presionar) al Commerzbank (Zombie 1), de propiedad estatal, a fusionarse con Deutsche Bank (Zombie 2). El resultado probablemente será un banco de zombies más grande.

 Es poco probable que reduzca la vulnerabilidad que ambos bancos enfrentan actualmente como resultado de una administración deficiente, carteras de préstamos riesgosas (avaricia por prudencia), cargas de deuda masivas y costosas estructuras de sucursales de bajo rendimiento (especialmente en el caso de Commerzbank). Otro ejemplo del fracaso de la Unión Europea en proporcionar estructuras políticas que promuevan la prosperidad y reduzcan el riesgo de crisis. (...)

Desde el GFC, el precio de las acciones de ambos bancos se ha desplomado.

Deutsche Bank ha pasado de un máximo de 112,22 euros el 11 de mayo de 2007 a su precio actual de 7,82 euros (15 de marzo de 2019).

De manera similar, Commerzbank ha caído desde su máximo de 291.158478 euros el 9 de mayo de 2007 a 7.4111 el 19 de marzo de 2019.

A nivel nacional, Commerzbank representa aproximadamente el 30 por ciento de la provisión financiera para el sector exportador de Alemania. También tiene una importante red de sucursales en Alemania, que en su mayoría tienen un bajo rendimiento. (...)

El gobierno alemán posee el 15,6 por ciento de Commerzbank y es el mayor accionista. Esto surgió del "rescate" que proporcionó luego de la toma defectuosa del Dresdner Bank en 2008

También ha estado involucrado en estafas de lavado de dinero (desobedeciendo las sanciones de EE. UU. Contra Irán, Sudán y Myanmar), así como en una serie de escándalos corporativos (evasión taz, despojo de dividendos y similares).

Los problemas no van a desaparecer.

La fusión eliminará más de 20,000 empleos impares y traerá conflictos industriales a Alemania.

No resolverá el pobre entorno de ganancias con el que están luchando los bancos en la actualidad. Los rendimientos sobre el capital para ambos bancos han sido muy bajos como consecuencia del entorno de bajos tipos de interés, cortesía de los programas QE de infracción de la ley del BCE.

Si bien la fusión probablemente proporcionará un sólido retorno para los accionistas existentes de Commerzbank, lo contrario es cierto para los accionistas en Deutsche Bank.

La opinión general es que el mayor de los dos socios de la fusión está generando muy poco en el camino de las ganancias, está cargado con un modelo de negocio insostenible con enormes deudas (como resultado de estrategias de préstamos ridículamente laxas; consulte la historia sobre su relación con Donald Trump , por ejemplo, un fin de semana en Mar-a-Lago y un acto de Dios: la historia de Trump con Deutsche Bank), y enormes pérdidas pasadas.

Entonces, la evaluación razonable es que mientras el gobierno alemán afirma que la fusión dará a Europa una mega institución financiera capaz de igualar el poder de los grandes bancos en los Estados Unidos, la realidad es que "la fusión solo creará un zombi mucho más grande" (Fuente).

 Estoy de acuerdo con la evaluación de Larry Elliot en su artículo de The Guardian en el Reino Unido (18 de marzo de 2019): el acuerdo de Deutsche con Commerzbank es un signo de la debilidad del sector: "que los bancos de Europa serían muy vulnerables a otra crisis financiera" y esta fusión realmente no resolverá eso vulnerabilidad.

El problema es que la mala gestión de la crisis bancaria europea por parte de la Unión Europea no ha "limpiado" a los bancos europeos.

Simplemente languidecen en estados similares a zombies y causarán estragos cuando llegue la próxima crisis.

Otro ejemplo de por qué la Unión Europea es un fracaso. (...)"              (Bill Mitchell, blog, 20/03/19)

27.2.19

¿Y si el problema de la UE acaba siendo Alemania y su banca? ¿Qué pasaría si se tuviera que rescatar al mayor y único banco verdaderamente global teutón? Sus acciones han caído casi un 50% en los últimos 12 meses...

"Vivimos en un momento histórico de transición y transformación, de cambio del paradigma mundial. Estas fases suelen generar períodos de confusión, momentos convulsos, tiempos de zozobra, donde nada suele ser lo que parece. 

En ese sentido, las informaciones que nos suministran los medios de comunicación dominantes desenfocan el problema de fondo, o, peor incluso, adolecen de los mínimos estándares de veracidad requeridos, especialmente en sociedades democráticas. Se puede decir que son incapaces de comprender las evoluciones en curso.

 Resulta evidente la necesidad de cambiar los pilares básicos del actual sistema de gobernanza mundial, desde el plano financiero, pasando por el monetario, o el de gobernanza. Pero será la forma de hacerlo, mediante la cooperación internacional o el conflicto, lo que determinará finalmente si el mundo se mueve del filo de la navaja al precipicio.(...)

 Resulta curioso que los medios de comunicación una y otra vez nos hablen de los peligros alrededor del brexit, y de las correspondientes previsiones agoreras alrededor de la economía británica. Pero, sorpresas de la vida, es la locomotora europea, adalid de la ortodoxia, Alemania, la que según los últimos datos ya estaría rozando la recesión económica. Y no hay visos de que mejore. 

Tan centrada en el sector exterior, tan ahorradora ella, el entorno global jugará en las próximas décadas en su contra. Entenderán, y defenderán, la realidad mandará, la necesidad de reciclar superávits por cuenta corriente. 

Pero hay un hecho todavía más inquietante. ¿Qué pasa con el mayor banco alemán? Si el Reino Unido abandona la Unión Europea, la Unión Europea sobrevivirá. Pero, ¿qué pasaría si se tuviera que rescatar al mayor y único banco verdaderamente global teutón? ¿Cuáles serían las consecuencias? Las acciones de dicho banco han caído casi un 50% en los últimos 12 meses, y apenas valen más de lo que cotizaban hace casi 40 años.

 De nuevo nos presentarán una realidad paralela. Las autoridades alemanas alegarán que no se trata de un rescate, sino de una fusión. Ya buscarán un candidato, el segundo mayor banco germano. Es y será un rescate en toda regla. Pero hay algo todavía más sibilino. Dicho banco está siendo investigado una vez que los Papeles de Panamá revelaran su papel en la evasión de impuestos y el lavado de dinero. Presión que se incrementó tras conocerse el blanqueo de dinero a través del Danske Bank

El banco germano no es diferente a otros bancos sistémicos, ni hace cosas distintas, pero le han pillado, esa es la diferencia. No lo duden, el Estado alemán, si hiciera falta, lo rescatará usando el dinero de los contribuyentes. 

Resultaría irónico que el país defensor de la prudencia fiscal tuviera que intervenir para salvar a su banco portador de bandera, pero no por mero hecho de salvarlo, sino especialmente por burlarse de todas esas bellas palabras sobre la reducción del riesgo sistémico y la solución del problema de los bancos demasiado grandes para quebrar.

Si el regulador alemán optara por fusionar, siguiendo la estela de sus homólogos, generaría un monstruo todavía mayor. Exactamente igual a lo acontecido en otros países. De todos modos, llegado el caso, no duden ustedes que es esto lo que seguramente sucederá. Cada nación que se respeta a sí misma quiere tener una institución financiera de importancia sistémica a nivel mundial. Alemania también. El otro nombre no oficial de los bancos sistémicos es que son “demasiado grandes para quebrar”.

 Sin embargo, y aquí está el problema, hay, y siempre ha habido, una pequeña brecha entre esos dos conceptos. Estar en la lista de bancos sistémicos significa legalmente que puedes quebrar pero que eres tan importante que tienes que quebrar de una manera especial. Significa que hay normas especiales a las que el banco está obligado en relación con su participación en el capital y se supone que va a terminar -en caso de que quiebre- de una manera especial que nos proteja al resto de nosotros de su implosión.

La idea era que nuestros maravillosos y prudentes gobernantes y reguladores crearían nuevas reglas para evitar la quiebra de los bancos, pero si al final quebraban, entonces serían liquidados de una manera que nos protegiera al resto de nosotros. El problema es que eso no es lo que los banqueros quieren en absoluto y ciertamente no es lo que quieren los países que albergan esos bancos. ¿Qué nación quiere que su banco más grande quiebre? La respuesta es que nadie lo sabe y nadie está dispuesto a averiguarlo. 

Las reglas de liquidación bancaria de los bancos sistémicos, plasmadas en plena genuflexión de la clase política ante los desmanes bancarios germen de la Gran Recesión, están ahí. Pero olvidémonos, ningún banco sistémico y ninguna nación que alberga a uno de ellos va a permitir realmente que caiga. Funcionará de nuevo el subsidio demasiado grande para quebrar.

Como han demostrado diversos estudios y análisis, incluidos algunos del FMI y del BIS, los grandes bancos siguen beneficiándose de subsidios públicos implícitos creados por la expectativa de que el gobierno los respaldará si se encuentran en dificultades financieras.

 Este subsidio implícito distorsiona la competencia entre bancos, y favorece una toma excesiva de riesgos y, en última instancia, puede implicar elevados costes para los contribuyentes. La expectativa de que obtendrán respaldo estatal reduce los incentivos de los acreedores para controlar el comportamiento de los grandes bancos, alentando así un apalancamiento y una toma de riesgos excesivos.

Entonces, ¿por qué no se hace lo obvio? Les propongo dos reformas ineludibles. Los grandes bancos sistémicos deben trocearse y evitar así el problema de riesgo moral "too big to fail", demasiado grande para quebrar. Finalmente, se debe restablecer la ley Glass-Steagall de separación entre banca de inversión y banca comercial. No se preocupen, no lo harán. Y ya saben ustedes por qué, la promoción de campeones internacionales y la eterna defensa de los intereses de clase."          (Juan Laborda, Vox Populi, 26/02/19)