"(...) el puñetazo doble con el que Alemania ha
golpeado al Banco Central Europeo y su autoridad, y a cualquier solución
monetaria -frente a la gravísima crisis económica que ha empezado a asolar
Europa debido a la pandemia- que sea solidaria entre los países que integran la
UE. Las palabras significan lo quiere que digan quien tiene el poder.
Un
puñetazo doble son dos golpes tan simultáneos que parecen uno solo. Primer
golpe del puñetazo. El Tribunal Constitucional alemán acaba de emitir un fallo
por el que declara ilegal el programa de compra de deuda pública (PSPP) del
Banco Central Europeo (BCE). El Bundesbank -el banco central alemán- aporta alrededor
de un cuarto, un 26%, del capital del BCE. El
fallo, consciente y obviamente se ha hecho público cuando la pandemia se
extiende por toda Europa. (...)
Segundo
golpe del puñetazo. La publicación de la sentencia alemana ha sido apoyada con
un inmediato aumento de las primas de riesgo de España e Italia. Aunque el
tribunal alemán no va a poder paralizar a posteriori el programa PSPP, sí puede
poner un serio obstáculo al BCE para llevar adelante un nuevo programa similar de
compras masivas de deuda de hasta 750.000 millones de euros para afrontar la
crisis económica iniciada con la pandemia. (...)
Alemania no ha cambiado sumisamente su legislación
para ajustarla a la europea. Opuestamente, se permite ahora afirmar que si una
medida europea como la política monetaria del BCE no está de acuerdo con sus
leyes -con los intereses de la oligarquía financiera alemana- no la acepta.
En
tiempos de tempestad, ganancia de ladrones.
El criminal
principio, actualizado, por el que se guía la oligarquía financiera alemana, ‘no
hay pandemia que por bien no venga’. Los bancos alemanes son los grandes
acreedores de la UE. En un dramático momento en el que, acosados por los efectos de la pandemia, todos los
países de la UE encaran la necesidad de dar un salto en su endeudamiento -y
necesitan imperiosamente liquidez y protección para que esa nueva oleada de
deuda no se convierta en una losa insoportable- la banca alemana ha encontrado
la oportunidad de aumentar sus beneficios -y también cubrir sus vergüenzas
porque tiene sus agujeros negros y sus pufos- que perdería con la “mutualización”
de la deuda.
Porque la banca alemana
tiene sus beneficios pero acarrea sus basuras. Resulta que mientras en España, por
imposición europea, ya sólo quedan dos cajas de ahorros de las 45 que existían
cuando se inició la crisis de 2008, en Alemania subsisten todavía unas 400
cajas locales. Alemania es prácticamente el único país de la UE donde hay cajas
de ahorros de este tipo.
Por otro lado el Deutsche Bank, el gigante de la banca
alemana tiene serios problemas y acumula tres años de pérdidas aunque el año
pasado haya tenido un tímido beneficio de 341 millones de euros. Pero afronta
problemas muy serios como su implicación en escándalos de manipulación de los
tipos de interés, en casos de corrupción y de lavado de dinero.
Merkel
impuso -la cuestión no es la ley sino quién manda- a la UE que las cajas de
ahorro locales no fueran supervisadas por el BCE. El problema es que cada una
de las entidades por sí sola no supone un gran riesgo, pero en su conjunto
suman cerca de un billón de euros, algo así como el equivalente a los activos
en España de Santander, Caixabank y BBVA, un 20% de los activos de la banca
alemana. Tanto el Deutsche Bank como las cajas de ahorros, medianas y locales,
acumulan basura. Necesitan robarnos mucho más dinero, asfixiándonos con la soga
de la deuda.
Con
impúdico descaro, el tribunal constitucional alemán nos ha golpeado con su
sentencia de que las leyes europeas no importan, que lo único que importa es
quién manda en la UE. Un siniestro aviso, y una grave amenaza para países como España." (Eduardo Madroñal Pedraza, Diario16, 10/05/20)
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