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30.6.26

Llevamos aproximadamente diez años informando sobre el declive de la industria automovilística alemana, y podemos afirmar con total seguridad que se trata de una cuestión de tecnología... En una encuesta interna seis miembros del Consejo de Administración expresaron su desconfianza hacia el futuro de VW, un ejemplo de lo que sucede cuando décadas de complacencia se convierten en pánico y resignación. Tienen un problema de innovación que están tratando como un problema de costes... Los europeos están rezagados en software y energía, los dos principales componentes de valor añadido de un coche eléctrico actual y futuro. Una devaluación del 20% del tipo de cambio no solucionará esto. Se trata de una crisis tecnológica... Recordamos una larga época en la que las compañías automovilísticas alemanas presumían de estar a la vanguardia en tecnología de conducción manos libres. En aquel entonces, Alemania aún aspiraba a convertirse en líder mundial en IA. Esto entra en la categoría de ilusiones... En resumen, el valor añadido en un automóvil se está desplazando de los motores y sistemas de transmisión, y la integración de tecnologías digitales en máquinas analógicas, hacia el software y las baterías. Los alemanes fueron líderes tecnológicos en los automóviles de combustión, mientras que China y Estados Unidos lideran en los vehículos eléctricos. Todavía existen estrategias viables para empresas como VW, pero no seguirán siendo líderes del mercado mundial. Tampoco alimentarán grandes cadenas de suministro. Se integrarán en la cadena de suministro de otra empresa. Seguirán fabricando automóviles, pero el valor ya no será suyo (Eurointelligence)

"Un accidente automovilístico fatal en Alemania

Llevamos aproximadamente diez años informando sobre el declive de la industria automovilística alemana, y podemos afirmar con total seguridad que no se trata de un problema macroeconómico, sino de una cuestión de tecnología.

Durante el fin de semana, se filtraron dos importantes informaciones de VW. La primera, y la que acaparó la mayor atención mediática, es el plan de recortar 100.000 puestos de trabajo y cerrar cuatro fábricas en Alemania, según la revista Manager. Esto representa el 15% de la plantilla global de la compañía.

En una encuesta interna realizada entre nueve miembros de los consejos de administración y supervisión, seis expresaron su desconfianza hacia el futuro de la empresa. VW es un ejemplo de lo que sucede cuando décadas de complacencia se convierten en pánico y resignación. Tienen un problema de innovación que están tratando como un problema de costes.

La noticia que más nos alarmó este fin de semana, publicada por Bild, es que VW ha cancelado su alianza con Bosch en materia de conducción autónoma. La mayor parte del debate sobre los automóviles se centra en las baterías, pero el software será otro factor clave para la generación de ingresos en el futuro. En este ámbito, las empresas europeas están aún más rezagadas con respecto a la competencia china.

VW cancela el proyecto por dos razones: la necesidad de ahorrar dinero y la falta de progreso. La tecnología de Bosch se está quedando atrás en el área de la conducción autónoma en ciudades. Esto no sorprende, dado el escaso número de datos recopilados en Alemania y Europa en general, en comparación con Estados Unidos y China. Bosch es el mayor proveedor mundial de componentes para automóviles, pero se está quedando atrás en una de las tecnologías futuras más importantes. Los europeos están rezagados en software y energía, los dos principales componentes de valor añadido de un coche eléctrico actual y futuro. Una devaluación del 20% del tipo de cambio no solucionará esto. Se trata de una crisis tecnológica.

Según este informe, VW ha decidido abandonar el desarrollo de su propio software y adquirir el paquete de otro proveedor. Los líderes del mercado son de Estados Unidos, China o Israel. Estados Unidos y China están prácticamente empatados en conducción autónoma de nivel cuatro. La posición relativa entre ambos países depende de si se incluye o no a Tesla. La mayor parte de los datos de Tesla provienen de su flota actual, no de pruebas de conducción autónoma. Europa también cuenta con una empresa que compite en este sector, Wayve, con sede en el Reino Unido. Pero la situación es la misma que en el ámbito de la IA: Europa se está quedando atrás con respecto a la competencia, y la brecha se está ampliando.

Recordamos una larga época en la que las compañías automovilísticas alemanas presumían de estar a la vanguardia en tecnología de conducción manos libres. En aquel entonces, Alemania aún aspiraba a convertirse en líder mundial en IA. Esto entra en la categoría de ilusiones, aunque no del todo erróneas.

Nosotros mismos experimentamos un fenómeno similar en la industria de los medios de comunicación. Cuando las industrias entran en declive, atraviesan una larga fase de negación, seguida de ira, un periodo durante el cual no abordan el problema. Esto también ha estado ocurriendo en la industria automovilística. En resumen, el valor añadido en un automóvil se está desplazando de los motores y sistemas de transmisión, y la integración de tecnologías digitales en máquinas analógicas, hacia el software y las baterías. Los alemanes fueron líderes tecnológicos en los automóviles de combustión, mientras que China y Estados Unidos lideran en los vehículos eléctricos.

Todavía existen estrategias viables para empresas como VW, pero no seguirán siendo líderes del mercado mundial. Tampoco alimentarán grandes cadenas de suministro. Se integrarán en la cadena de suministro de otra empresa. Seguirán fabricando automóviles, pero el valor ya no será suyo." 

( Eurointelligence, 29/06/26)

21.11.25

El empleo en la industria automotriz alemana cae a su nivel más bajo en 12 años... La industria automotriz alemana fue la que más empleos perdió entre los grandes sectores, afectada por los aranceles, la competencia de los vehículos eléctricos chinos y los problemas con los chips... Los gigantes automotrices de Alemania, piensen en Volkswagen y Daimler, recortaron 48,700 empleos en el último año... El sector automotriz es un pilar de la manufactura alemana, pero su actual declive señala desafíos mayores para el panorama industrial de Europa... La forma en que la industria automotriz de Alemania se adapta a la nueva tecnología y enfrenta a los rivales globales guiará el futuro económico del país (finimize)

 "¿Qué está pasando aquí?

La fuerza laboral de la industria automotriz de Alemania se ha reducido a poco más de 721,000 trabajadores, su nivel más bajo en 12 años, ya que el sector pierde más empleos que cualquier otra gran industria, presionado por las tensiones comerciales, la escasez de chips y la creciente competencia de vehículos eléctricos chinos.

¿Qué significa esto?

Los gigantes automotrices de Alemania – piensen en Volkswagen y Daimler – recortaron 48,700 empleos en el último año, reduciendo el número de empleados de la industria en un 6.3%. Esa es una caída mayor que cualquier otro sector importante alemán y coloca el empleo en la industria automotriz en su nivel más bajo desde 2011, superando incluso la caída del 2.2% del sector manufacturero en general. Varios factores están en juego: la persistente escasez de chips, los aranceles más altos de EE. UU. y un aumento de vehículos eléctricos chinos asequibles que llegan al mercado. Mientras tanto, el sentimiento económico muestra débiles signos de vida: el índice de clima empresarial de Ifo subió en octubre, pero analistas como Cyrus de la Rubia de Hamburg Commercial Bank dicen que los problemas de larga data del sector ahora se están traduciendo en pérdidas significativas de empleos.

¿Por qué debería importarme?

Para los mercados: Cambiando de marcha bajo presión.

Los fabricantes de automóviles de Alemania están lidiando con cambios sísmicos, y los inversores ven estos recortes de personal como advertencias tempranas de cambios más grandes en la industria. Las principales acciones de automóviles alemanes han tenido un rendimiento inferior al de sus pares globales este año, gracias a los obstáculos en la cadena de suministro y a la feroz nueva competencia de los fabricantes de vehículos eléctricos chinos. Mirando hacia adelante, los analistas predicen más obstáculos en el camino mientras las empresas alemanas navegan tanto los riesgos geopolíticos como la evolución de la demanda de los consumidores.

La imagen más amplia: Una industria en la encrucijada.

El sector automotriz es un pilar de la manufactura alemana, pero su actual declive señala desafíos mayores para el panorama industrial de Europa. Con el empleo en la manufactura en declive en todos los sectores, los responsables políticos enfrentan una creciente presión para impulsar la innovación y reforzar las cadenas de suministro críticas. La forma en que la industria automotriz de Alemania se adapta a la nueva tecnología y enfrenta a los rivales globales guiará el futuro económico del país." 

(finimize , 20/11/25, traducción Quillbot, 

8.3.25

Adam Tooze: ¿Maniobra legítima o eludir la democracia? Por qué el plan de la CDU y el SPD para levantar el freno de la deuda alemana no es un hecho... El continente necesita desesperadamente inversiones para un gran impulso de crecimiento ecológico. En su lugar, se obstaculiza a sí mismo con normas fiscales adoptadas por temor a que los países se aprovechen de los demás... En el centro de este régimen contraproducente y, posiblemente, su principal víctima, está Alemania... la coalición de Angela Merkel, formada por la CDU y el SPD, aprobó una enmienda constitucional que limitaba al gobierno federal en tiempos normales a déficits de no más del 0,35 % del PIB... El efecto ha sido agravar una caída de la inversión pública que comenzó a principios de la década de 2000. Si alguna vez hubo un caso de una democracia de alto funcionamiento saboteándose a sí misma, este lo fue... Ahora, con la CDU y el SPD negociando sobre un nuevo gobierno, han presentado, en un tiempo récord, un paquete espectacular que parece reescribir por completo el reglamento. El freno de la deuda se suspenderá para todos los gastos militares que superen el 1 % del PNB... para aprobar una enmienda constitucional, Merz necesitará una mayoría de dos tercios requerirá la inverosímil coalición de la CDU, el SPD y los Verdes, con Die Linke... Die Linke está dispuesta a aflojar el freno de la deuda para el gasto público en su conjunto. Pero no aceptarán una excepción limitada al gasto en defensa... Además, tal y como está planteado el acuerdo, el coste del servicio de las nuevas deudas que se acumularán para infraestructuras y defensa saldrá del presupuesto general, lo que ejercerá una gran presión sobre el gasto social... En resumen, la dramática propuesta de la CDU-SPD que está causando tanto revuelo en los mercados mundiales no tiene ninguna posibilidad de encontrar una mayoría de dos tercios una vez que se reúna el nuevo parlamento... Aunque llevamos más de una década esperando este momento, es una lección sombría de la política parlamentaria real

 "En los últimos 15 años, la tragedia de Europa ha sido la tendencia de la democracia a obstruirse a sí misma.

El continente necesita desesperadamente inversiones para un gran impulso de crecimiento ecológico. En su lugar, se obstaculiza a sí mismo con normas fiscales adoptadas por temor a que los países se aprovechen de los demás. Este verano, el informe Draghi describió la lentitud de la inversión y la innovación a la que ha contribuido la autolesión fiscal.

En el centro de este régimen contraproducente y, posiblemente, su principal víctima, está Alemania.

En 2009, en el contexto de la crisis financiera, la coalición de Angela Merkel, formada por la CDU y el SPD, aprobó una enmienda constitucional. Entre ambos, los dos partidos en ese momento obtenían un impresionante 69,4 por ciento de los votos nacionales. En ese momento merecían el título de «Gran Coalición». Con su mayoría de dos tercios asegurada, aprobaron fácilmente una enmienda que limitaba al gobierno federal en tiempos normales a déficits de no más del 0,35 % del PIB, con algunos ajustes cíclicos. El gobierno estatal (regional) y local están obligados a operar con un presupuesto equilibrado.

El efecto ha sido agravar una caída de la inversión pública que comenzó a principios de la década de 2000.

Si alguna vez hubo un caso de una democracia de alto funcionamiento saboteándose a sí misma, este fue. Como se detalla en Chartbook, el impacto en la sociedad alemana ha sido cada vez más paralizante.

A pesar de una larga campaña del lado tecnocrático progresista, incluidos muchos amigos de Chartbook, los partidos mayoritarios, incluido el SPD, mantuvieron su compromiso con el freno de la deuda.

El freno de la deuda prevé excepciones. Ese momento llegó con la COVID en 2020. Tanto a nivel nacional como europeo, el equipo en torno a Olaf Scholz, como ministro de Finanzas y vicecanciller, rompió el bloqueo. Lo que surgió fue un gran programa de gasto para Alemania y, a nivel europeo, NextGen EU, sin el cual la recuperación de Europa habría sido aún más anémica.

La coalición semáforo de 2021 liderada por Scholz retomó el trabajo donde lo dejó el gobierno de Merkel-Scholz. Para eludir el freno de la deuda, acordaron un fondo climático fuera de balance. Luego, cuando Putin invadió Ucrania, añadieron un fondo para la Bundeswehr. Para tapar agujeros y aumentar los recursos a su disposición, prorrogaron la financiación de la COVID. El liberal FDP, con Lindner como ministro de Finanzas, aunque nominalmente de línea dura en política fiscal, siguió el juego, hasta noviembre de 2023, cuando una sentencia del tribunal constitucional hizo saltar por los aires los compromisos contables improvisados que mantenían unida a la coalición.

Mientras tanto, desde los escaños de la oposición, la CDU, liderada por Friedrich Merz, no dejó de lanzar ataques vociferantes contra el gobierno «derrochador». Desde la extrema derecha, el AfD, que se fundó como un partido anti-Draghi, no fue menos agresivo en su defensa del freno de la deuda.

En 2024, el compromiso fiscal que había permitido la coalición del semáforo se había derrumbado. El gobierno estaba cada vez más estancado y el 6 de noviembre de 2024 Scholz, en un raro momento de iniciativa, despidió a Lindner.

El hecho de que Scholz hiciera su movimiento el día después de la elección de Trump no fue casual. La incertidumbre en Washington, el deterioro de la situación de Ucrania y la creciente ansiedad de Alemania por la desindustrialización dejaron claro que había que hacer algo. Corrían rumores de que la CDU, que se suponía que lideraría el nuevo gobierno, saltaría la valla y se uniría a los dispuestos a reescribir el freno de la deuda. Pero durante las elecciones, Merz no dio ninguna pista de ningún cambio de rumbo.

Ahora, con la CDU y el SPD negociando sobre un nuevo gobierno, han presentado, en un tiempo récord, un paquete espectacular que parece reescribir por completo el reglamento.

El freno de la deuda se suspenderá para todos los gastos militares que superen el 1 % del PNB.

Un fondo especial de infraestructura reservará 500 000 millones de euros para inversión.

Se convocará una comisión para debatir el futuro a largo plazo del freno de la deuda.

Entre bastidores, el nuevo plan parece haber sido ideado por la red de expertos que asesoraban anteriormente a Olaf Scholz como ministro de Finanzas. El líder de este grupo es Jakob von Weizsäcker, que anteriormente dirigía el Departamento de Economía en el Ministerio de Scholz y ahora es ministro de Finanzas en el gobierno regional de Sarre, liderado por el SPD. Convocó a los sospechosos habituales entre los institutos de investigación de Alemania para enmarcar el acuerdo, incluidos grupos académicos, políticos y orientados a los negocios. En concreto, los autores son Clemens Fuest (Ifo-Institut), Michael Hüther (IW Köln), Moritz Schularick (IfW) y Jens Südekum (Universität Düsseldorf).

Los mercados estiman que el volumen total de deuda podría aumentar hasta un billón de euros. El mercado de bonos del Estado alemán, los Bund, se estremeció. La reacción en los mercados mundiales de bonos ha sido sorprendentemente severa.

Pero, como todo el mundo sabe desde hace tiempo, Alemania puede soportar fácilmente este volumen de deuda.

Las razones económicas son obvias y se están celebrando en páginas de opinión de todo el mundo. Lo que esto ignora son las implicaciones para la democracia alemana de la propuesta de la CDU y el SPD, una construcción tecnocrática espeluznantemente presuntuosa que exige una maniobra parlamentaria al revés para evitar las implicaciones políticas de las elecciones del 23 de febrero. Incluso para un defensor acérrimo de la reforma del freno de la deuda como yo, esto plantea profundas preguntas.

El problema básico es que la CDU y el SPD, que entre ambos bajo el mando de Merkel obtuvieron casi el 70 por ciento del voto popular, ahora tienen suerte de poder formar una mayoría simple. La participación combinada de votos de la CDU y el SPD es en realidad solo del 44,5 por ciento. Merz obtendrá una mayoría gobernante solo porque el umbral del 5 por ciento excluye a una fracción sustancial de los votantes divididos entre el FDP, el movimiento de Wagenknecht y otros partidos más pequeños.

Para poner en práctica su audaz plan, la coalición CDU-SPD liderada por Merz necesitará socios que no estén en el gobierno.

Eso también era cierto, por supuesto, para la coalición de los tres colores que se rompió por el freno a la deuda y que acaba de ser destituida. Si la CDU hubiera cooperado, incluso si Lindner y el FDP se hubieran atrincherado, el gobierno de Scholz podría haber reunido fácilmente la mayoría de dos tercios necesaria para revisar el freno a la deuda y eliminar el control constitucional sobre el gasto necesario. Para cualquiera que se centrara en la política fiscal, ya estaba claro desde el verano de 2024 que solo esta llamada coalición de Kenia (SPD [rojo], CDU [negro], Verdes) ofrecía alguna esperanza de un gobierno competente y progresista en Alemania.

Pero Merz rechazó cualquier cooperación. Se comportó de manera beligerante, sobre todo con los Verdes. Y durante las elecciones, no dio motivos para el freno de la deuda.

Ahora, con Merz deseando ser canciller, con lo que cuentan la CDU y el SPD es con que los Verdes en el parlamento del Bundestag, que está a punto de desaparecer, actúen como si fueran miembros leales de un gobierno de coalición de Kenia al que, de hecho, no están invitados.

Llamar presuntuoso contar con los Verdes para esta maniobra sería un eufemismo. La palabra alemana sería Zumutung (demanda exorbitantemente irrazonable).

Lo que Merz quiere evitar a toda costa es tener que aprobar una enmienda constitucional sobre la base del resultado electoral que lo pondrá en el cargo. Una vez que se reúna el nuevo Bundestag elegido el 23 de febrero de 2025, Merz será canciller, pero una mayoría de dos tercios requerirá la inverosímil coalición de la CDU, el SPD y los Verdes, con Die Linke.

Die Linke no solo es anatema para la CDU por motivos ideológicos generales. También se mantendrá firme en el aumento del gasto en defensa. Hablando con figuras importantes del partido la semana pasada, quedó claro que Die Linke está dispuesta a aflojar el freno de la deuda para el gasto público en su conjunto. Pero no aceptarán una excepción limitada al gasto en defensa como propusieron los negociadores de la CDU-SPD. Presumiblemente, Merz, por su parte, quiere evitar una relajación general por temor a enemistarse con los halcones fiscales de su propio bando. Estarán de acuerdo con una relajación por razones de seguridad nacional, pero no con una relajación general.

Además, tal y como está planteado el acuerdo, el coste del servicio de las nuevas deudas que se acumularán para infraestructuras y defensa saldrá del presupuesto general, lo que ejercerá una gran presión sobre el gasto social. Esto está muy en la línea de los partidarios de la línea dura como Markus Söder, de la CSU bávara, pero en desacuerdo con las prioridades de Die Linke y lo que queda de la izquierda del SPD.

En resumen, la dramática propuesta de la CDU-SPD que está causando tanto revuelo en los mercados mundiales no tiene ninguna posibilidad de encontrar una mayoría de dos tercios una vez que se reúna el nuevo parlamento. Por lo tanto, debe rebotar en la sesión del «pato cojo» con el supuesto apoyo de los Verdes.

Así que la exorbitante demanda que están haciendo la CDU y el SPD es:

  • Los votantes de la CDU deberían ignorar la evidente discrepancia entre la posición de Merz durante la campaña y la nueva propuesta de la CDU-SPD, un giro de 180 grados presumiblemente justificado por Trump.

  • El antiguo Bundestag debería adelantarse al nuevo parlamento en la sesión de la legislatura saliente.

  • Los Verdes deberían votar con la CDU y el SPD aunque no formen parte del nuevo gobierno, un acto de cooperación democrática imparcial que la propia CDU rechazó.

  • Los Verdes deberían apoyar un paquete que libere el freno de la deuda solo para la defensa, mientras que el fondo de infraestructura resta importancia ostentosamente a cuestiones ecológicas como la energía renovable y el clima.

Toda esta contorsión sirve para evitar los compromisos que serían necesarios si se intentara aprobar la enmienda sobre la base del parlamento que fue elegido el 23 de febrero.

El margen de maniobra para esta maniobra es estrecho. Hay que hacerlo rápido. Aunque su primera reunión se retrase hasta el último momento posible, el nuevo Bundestag debe reunirse a más tardar el 25 de marzo. La cuestión a la que se enfrentarán la CDU y el SPD en los próximos días será si pueden conseguir los votos necesarios. Para una mayoría de dos tercios necesitan 489. Entre ellos, la CDU y el SPD tienen 403. Para conseguir los 86 votos que faltan, deben convencer a los Verdes, con 117 miembros del Bundestag, o al FDP, con 90, para que voten a su favor.

Un posible calendario implicaría una primera lectura en el Bundestag el próximo jueves 13 de marzo, seguida de audiencias en comisión el 14 de marzo y una segunda y tercera lectura el 17 de marzo, con la votación del Consejo Federal (Bundesrat) el 21 de marzo. Si la propuesta llega tan lejos, el Consejo Federal requerirá aún más maniobras porque una mayoría de dos tercios requerirá al menos dos gobiernos estatales con miembros del FDP para apoyar el impulso de la CDU, el SPD y los Verdes para poner fin al freno de la deuda. En el fondo de infraestructura se proporcionan al menos 100 000 millones de euros para los gobiernos regionales y locales. Presumiblemente, este incentivo pretende proporcionar un estímulo a los gobiernos regionales para que acepten la medida del freno de la deuda.

Quizá prevalezca el efecto Trump-Putin. Quizá los Verdes sientan que no tienen más opción que respaldar a la coalición CDU-SPD liderada por Merz, por muy cínicas que sean sus maniobras. Siempre era probable que fuera necesario algún tipo de trato sucio para que se levantara el freno de la deuda. Quizá era demasiado esperar que Merz hiciera concesiones si esto implicaba un acuerdo tácito con Die Linke. Quizás esto sea lo mejor que se puede esperar. Aunque llevamos más de una década esperando este momento, es una lección sombría de la política parlamentaria real. Ciertamente, sería precipitado suponer que esto es un hecho consumado."

( Adam Tooze , blog, 06/03/25, traducción DEEPL)

7.3.25

Thomas Fazi piensa que hubo puherazo en las elecciones alemanas... Los argumentos para impugnar la elección son sólidos, dada la clara evidencia de irregularidades y la necesidad de una voz fuerte contra la guerra y el rearme en el Bundestag... Existen pruebas considerables que sugieren que hubo errores de transmisión, votos en el extranjero no procesados y otras irregularidades durante las elecciones federales, como informó el Tagesschau

 "Un comentario de Tobias Riegel, publicado originalmente en la revista alemana NachDenkSeiten.

Existen pruebas considerables que sugieren que hubo errores de transmisión, votos en el extranjero no procesados y otras irregularidades durante las elecciones federales, como informó el Tagesschau, por ejemplo.

En X, el eurodiputado del BSW Fabio De Masi anunció que el partido está examinando si puede impugnar las elecciones, en parte debido a los problemas con los votos por correo en el extranjero. De Masi ha publicado más información aquí, aquí y aquí el X. En este artículo, el Frankfurter Rundschau aborda la cuestión, y en el Berliner Zeitung, el exdiputado berlinés del FDP Marcel Luthe, que impugnó con éxito las elecciones parlamentarias de 2021 en Berlín, explica que también quiere investigar las elecciones federales. En NachDenkSeiten, Florian Warweg ha abordado el tema de la impugnación de las elecciones en los artículos «Participación impedida en las elecciones por parte de los alemanes en el extranjero, falta de interés del gobierno federal y otras irregularidades» y «¿Está BSW planeando impugnar legalmente las elecciones y cambiar el nombre del partido?».

Agradecería que el BSW revisara las elecciones: dados los numerosos indicios de irregularidades, el estrecho resultado para el BSW y la «relevancia» del mandato [el hecho de que una coalición CDU-SPD no hubiera sido posible si el BSW hubiera entrado, obligando a los dos principales partidos a formar una coalición con los Verdes], revisar áreas específicas es, en mi opinión, no solo justificado sino necesario para evitar que la confianza en los procesos electorales se vea gravemente dañada. El proceso de luchar juntos para aclarar los posibles errores en las elecciones federales también podría fortalecer la cohesión entre los partidarios del BSW.

No se trata de «llevar al BSW al Bundestag», de hecho, no es seguro que el partido supere la marca del 5 % si, por ejemplo, los votos perdidos en el extranjero (en cualquier forma) se contabilizaran. Para que esto suceda, sería necesario que un porcentaje considerablemente superior al 5 % de los alemanes en el extranjero votaran por el BSW para compensar los 13 435 votos que faltan del total de 213 255 alemanes en el extranjero que están inscritos en el censo electoral. También habría otro efecto: se podría votar estratégicamente y, al apoyar al BSW, aumentar las posibilidades de que los Verdes permanezcan en el próximo gobierno federal. Pero estas reflexiones no invalidan en modo alguno los serios indicios de deficiencias formales en el proceso electoral.

En vista de la naturaleza angustiosa del BSW, el curso de las elecciones federales ha llamado la atención sobre una serie de otras características cuestionables de la ley electoral: por ejemplo, no es aceptable que el nuevo Bundestag decida por sí mismo la legalidad de su composición. También debería debatirse que la actual regla del umbral del 5 por ciento hace que un gran número de votos no tengan valor; en las últimas elecciones federales, esto supuso más de seis millones de votos o el 13 por ciento, según la iniciativa «Más democracia».

Si el BSW entrara en el Bundestag, los Verdes podrían entrar en el nuevo gobierno federal; eso sería desastroso, pero es difícil imaginar una situación más desastrosa que la actual. Sobre todo porque el resultado de las elecciones va a ser ignorado descaradamente para aprobar deudas especiales para armas con el antiguo parlamento.

Una revisión no es un veredicto. Esto es aún más cierto en este caso, ya que los resultados de una revisión o la inclusión de votos en el extranjero podrían, en teoría, ir en detrimento del BSW, como se ha descrito anteriormente. Sin embargo, si el partido decide revisar o impugnar los resultados de las elecciones, el BSW probablemente será insultado por muchos como un «Trump alemán» que ataca la legitimidad de unas elecciones y, por tanto, la «democracia». Esto probablemente sucederá independientemente de la seriedad y la calidad de las objeciones a las elecciones. Pero esto no debe sobreestimarse desde la perspectiva del «partido de la guerra entre partidos» y los medios de comunicación asociados a él: son, después de todo, las mismas personas que nos han llevado a sabiendas al punto en el que estamos ahora, geopolítica y económicamente, incluyendo un cambio masivo hacia la derecha. Desde esos sectores, las lecciones morales y los tópicos sobre la «democracia» ya no pueden tomarse en serio. Por lo tanto: no temas a la «mala prensa».

Algunos de los comportamientos del personal del BSW a nivel estatal no fueron acertados, y lo he criticado en NachDenkSeiten aquí y aquí. Pero, en mi opinión, el partido no debería perder la confianza a nivel federal por lo que está sucediendo en los estados. Como ya se ha mencionado anteriormente, es extremadamente urgente que el BSW esté representado en el Bundestag como una voz fuerte en contra del rearme y a favor del diálogo con Rusia (y también con EE. UU.). El trabajo esencial de la oposición en el Bundestag se encuentra en un nivel completamente diferente al que está ocurriendo en Turingia y Brandeburgo, y esto debe tenerse en cuenta a la hora de tomar la próxima decisión electoral.

Debido a la actual intensificación de la manipulación mediática a favor de la escalada y el rearme, es doblemente importante que las voces del BSW estén representadas en el Bundestag (y, en consecuencia, también en los medios de comunicación, programas de entrevistas, etc.), como también subrayó Albrecht Müller en este artículo. Es muy desafortunado que en esta delicada situación no haya una voz consistente en contra de la militarización en el parlamento. Está claro que ni el militarista y neoliberal AfD ni el Partido de Izquierda, que ha decepcionado constantemente en temas de paz y Rusia (entre otros), pueden asumir este papel."

( Thomas Fazi , blog, 05/03/25, traducción DEEPL)

25.2.25

Réquiem por un país... El nuevo Bundestag será una cámara unificada para el rearme, la militarización y el belicismo, en la que la oposición se limitará a cuestiones secundarias... Alemania se precipita hacia su propio hundimiento... Si en 1990 nos hubieran dicho que la sociedad más antibelicista de Europa, reunificada gracias a la buena voluntad de Moscú, volvería a las andadas, como líder mundial en el apoyo a un nuevo genocidio, enviando sus tanques a Ucrania, animados por sus socialdemócratas, verdes y conservadores, unidos todos ellos por su pasión guerrera ante el “peligro ruso, ¿quien lo hubiera creído? Eso es, precisamente, lo que está ocurriendo... la «oposición» en el parlamento está formada exclusivamente por partidos que (como los Verdes y el Partido de Izquierda – Die Linke) piden que «se levanten inmediatamente las restricciones al uso de armas occidentales contra objetivos militares legítimos en territorio ruso» y/o están a favor de reintroducir el servicio militar obligatorio y aumentar el presupuesto para armamento... la «paz» solo ha sido la cuestión más importante de todas para menos del cinco por ciento de los ciudadanos con derecho a voto (Rafael Poch)

 "La Quinta Alemania La Quinta Alemania – Rafael Poch de Feliu , mantiene firme su rumbo hacia el fracaso europeo. Si en 1990 nos hubieran dicho que la sociedad más antibelicista de Europa, reunificada gracias a la buena voluntad de Moscú, volvería a las andadas, como líder mundial en el apoyo a un nuevo genocidio, enviando sus tanques “Leopard” sobre las huellas de aquellos “Tiger” y “Panther” de la operación Barbarroja, y animados por sus socialdemócratas, verdes y conservadores, unidos todos ellos por su pasión guerrera ante el “peligro ruso, ¿quien lo hubiera creído? Eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. El nuevo Bundestag será una cámara unificada para el rearme, la militarización y el belicismo, en la que la oposición se limitará a cuestiones secundarias, escribe con amargura el Investigador de conflictos alemán, Leo Ensel. Alemania se precipita hacia su propio hundimiento, dice.

Autor: Leo Ensel.

Como suele decirse, no hay nada malo que no traiga consigo algo bueno: el estrechísimo fracaso del BSW, la Unión de Sahra Wagenknecht, único partido antibelicista del país, al no superar la barrera del cinco por ciento (que la deja fuera del parlamento N. del T.) nos ha ahorrado al menos un ministro Habeck y otras plañideras verdes permanentemente ofendidas en el nuevo Gobierno federal. En el futuro, los lamentables tartamudeos y murmuraciones que producían vergüenza ajena, ya no se nos venderán como obras de grandes estadistas. Pero ese es también el único aspecto realmente positivo de estas “elecciones decisivas” -esta manida expresión es realmente apropiada ahora.

El partido unificado de los sargentos chusqueros
Exactamente tres años después de la invasión rusa de Ucrania, Alemania ha elegido un parlamento que no es otra cosa que una coalición de todos los partidos -o más bien un partido unificado- de armamentistas, destructores de capital y belicistas. Con la salida del Bundestag de políticos como Sahra Wagenknecht, Sevim Dağdelen y otros (muy pocos), el parlamento pierde las últimas voces consecuentes a favor de poner fin cuanto antes a la guerra en Ucrania, de una nueva política de distensión y de un futuro pacífico para nuestro continente. (El hecho de que, desde la perspectiva actual, estos políticos profesionales quizás se hubieran engañado a sí mismos al separarse del Partido de Izquierda -Die Linke – es harina de otro costal…).

En vista de las sumas astronómicas de dinero que, en lugar de dedicarse a poner en marcha sus propias iniciativas diplomáticas para poner fin a los combates, se destinarán ahora, a prolongar las matanzas y las muertes en Ucrania, a un rearme demencial del Bundeswehr (ejército federal alemán) y de la Unión Europea, y a una sociedad cada día más «belicosa», el próximo canciller federal de BlackRock, Friedrich Merz, y su estrecho socio socialdemócrata Boris Pistorius, pueden exclamar ahora, como el káiser Guillermo en el verano de 1914: «¡Ya no conozco partidos, sólo conozco alemanes! »

Después de todo, su «oposición» en el parlamento está formada exclusivamente por partidos que (como los Verdes y el Partido de Izquierda – Die Linke) piden que «se levanten inmediatamente las restricciones al uso de armas occidentales contra objetivos militares legítimos en territorio ruso» y/o están a favor de reintroducir el servicio militar obligatorio y aumentar el presupuesto para armamento mucho más allá del famoso dos por ciento del producto interior bruto.

Realmente no hay forma más cómoda de fustigar el tan cacareado «Zeitenwende» (el histórico “punto de inflexión”), incluido el nuevo despliegue de misiles de medio alcance y misiles de crucero exclusivamente en nuestro país ¡el año que viene!

Hundimiento autoinflingido
Por desgracia, sería demasiado fácil culpar de esta voluntaria auto dimisión de nuestro país únicamente a ominosas y oscuras fuerzas ocultas. El caso es que en esta extremadamente tensa situación geopolítica, la «paz» solo ha sido la cuestión más importante de todas para menos del cinco por ciento de los ciudadanos con derecho a voto. El periodista Patrik Baab lo resumió así la noche de las elecciones: «Los alemanes no votaron esa noche por el estancamiento, sino por la derrota. Un pueblo se dirige hacia su propio hundimiento». Nada más que añadir."

 (Leo Ensel., en Rafael Poch, blog, 24/02/25, publicado en: „Ich kenne keine Parteien mehr …!“ – oder: Requiem für ein Land )

19.2.25

POLITICO: La economía alemana camino del precipio, y la industria automovilística está al volante... Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una tormenta perfecta: el paso del motor de combustión, que fue un alarde de la ingeniería alemana, a vehículos eléctricos menos complejos en los que Alemania no controla la crucial tecnología de las baterías. También están luchando contra la caída de la demanda de vehículos eléctricos en Europa, los elevados costes de la energía y la mano de obra, el desplome de las ventas en China, su mercado clave, y la llegada de agresivos rivales chinos al continente. Un nuevo golpe podría venir de la mano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que amenaza con aranceles que pondrían en jaque el sistema de libre comercio que sustenta el éxito económico de Alemania, impulsado por las exportaciones... Los despidos en todo el sector, el anémico crecimiento económico y la sensación de que Alemania ya no está en la senda de la prosperidad están ahondando el pesimismo en el país... Mientras tanto, China, el país en el que la industria alemana una vez confió para obtener ganancias masivas, se ha convertido en su mayor competidor.

 "La industria automovilística impulsó el ascenso de Alemania como potencia económica de Europa. Ahora, ese mismo sector está en crisis y está arrastrando al país con él.

Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una tormenta perfecta: el paso del motor de combustión, que fue un alarde de la ingeniería alemana, a vehículos eléctricos menos complejos en los que Alemania no controla la crucial tecnología de las baterías. También están luchando contra la caída de la demanda de vehículos eléctricos en Europa, los elevados costes de la energía y la mano de obra, el desplome de las ventas en China, su mercado clave, y la llegada de agresivos rivales chinos al continente.

Un nuevo golpe podría venir de la mano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que amenaza con aranceles que pondrían en jaque el sistema de libre comercio que sustenta el éxito económico de Alemania, impulsado por las exportaciones.

«La economía ha estado sometida a una enorme presión [que] quedó oculta por el hecho de que hubo la pandemia y luego la guerra», dijo Nils Redeker, subdirector del think tank Jacques Delors Center de Berlín. «Ahora vuelve a salir a la palestra y la gente está muy, muy preocupada».

Esto está repercutiendo en la política alemana.

Los problemas que sacuden al sector clave de Alemania son un factor importante en la probable destitución del Canciller Olaf Scholz en las elecciones del 23 de febrero, ya que los votantes están descontentos con su programa económico.

A menos de una semana de la votación, el adversario de Scholz -la alianza conservadora de Friedrich Merz- cuenta con un 29% de apoyo en las encuestas, mientras que su propio Partido Socialdemócrata (SPD) es tercero con un 16%.

Pero ni siquiera una victoria conservadora podría solucionar rápidamente los problemas que aquejan a la industria automovilística alemana.

Los despidos en todo el sector, el anémico crecimiento económico y la sensación de que Alemania ya no está en la senda de la prosperidad están ahondando el pesimismo en el país. Esto ha favorecido el ascenso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), ahora segundo en las encuestas (21%), y ha dado oxígeno a la Alianza Sahra Wagenknecht (5%), conocida por su acrónimo alemán BSW.

Aunque Alemania entra en su tercer año consecutivo de recesión, los males económicos del país se remontan a 2019, cuando los esfuerzos de descarbonización arrancaron en serio, amenazando su tradicional pujanza industrial. Mientras tanto, China, el país en el que la industria alemana una vez confió para obtener ganancias masivas, se ha convertido en su mayor competidor.

Una relación tóxica

Los gigantes automovilísticos alemanes se enriquecieron en China, entrando en el mercado hace décadas, cuando las ventas de automóviles nacionales apenas comenzaban a arrastrarse; su éxito asiático ayudó a apoyar salarios más altos en casa.

 Esa tendencia se invirtió en 2018, cuando el mercado chino de automóviles nuevos se contrajo por primera vez desde la década de 1990, cayendo un 3 por ciento. Bajó un 8% más en 2019 antes de que la pandemia paralizara los mercados mundiales.
Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una tormenta perfecta: un cambio del motor de combustión, que exhibió la ingeniería alemana, a vehículos eléctricos menos complejos en los que Alemania no controla la tecnología crucial de las baterías. | Focke Strangmann/Getty Images

En la actualidad, las cuotas de mercado de los tres grandes fabricantes de automóviles alemanes se están reduciendo a medida que sus rivales chinos introducen vehículos eléctricos más baratos que a menudo incorporan mejor tecnología.

En 2024, las ventas de BMW cayeron un 13% en China; las de Mercedes-Benz, un 7%; y las de Volkswagen -que cuenta con China como su mayor mercado-, un 10%.

«Fue tan bien en China durante tanto tiempo que los fabricantes de automóviles alemanes, a pesar de los problemas que están experimentando ahora, están tratando de recrear la magia de décadas pasadas», dijo Noah Barkin, asesor senior de la consultora Rhodium Group.

 Pero Alemania, y por extensión Europa, se juega mucho más en China que los beneficios empresariales.

La dependencia de los fabricantes de automóviles alemanes del mercado chino da a Pekín una ventaja sobre Berlín «porque pueden convertir estas dependencias en armas», dijo Barkin.

Esto, a su vez, pone aún más en peligro la estrategia de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para reducir los riesgos en China. El año pasado, la Comisión impuso aranceles a los vehículos eléctricos fabricados en China, a pesar de que Alemania se opuso a las medidas alegando represalias.

Merz promete romper esa dependencia de China, aunque cueste a los fabricantes de automóviles. Ha advertido a las empresas alemanas de que no inviertan más en China y ha dicho que no volverán arrastrándose para pedir un rescate en caso de que esas apuestas se vayan al traste.

En números rojos

A los problemas de los fabricantes de automóviles se suma el aumento de los costes de la energía, que se dispararon tras la invasión a gran escala de Ucrania por Vladimir Putin, lo que subraya el riesgo inherente a la decisión de Alemania de hacer depender su economía del barato gas ruso.

El encarecimiento de la energía también está provocando que los costes del acero y el aluminio -insumos cruciales para la industria automovilística- se disparen. Peor aún, Trump apunta a los dos metales con sus nuevos aranceles.

Los fabricantes de automóviles alemanes también cargan con los costes laborales más altos del mundo, un legado de poderosos sindicatos y décadas de pingües beneficios de China.

 Los esfuerzos por escapar de esos costes están afectando a la economía en general. Entre 2018 y 2023, a medida que los fabricantes de automóviles alemanes se trasladaban a países más baratos, la producción en Alemania se redujo un 8%, según un informe de desindustrialización de la Comisión.

Apretada por la caída de las ventas y de los beneficios, la industria está luchando por salir adelante.

El año pasado, Volkswagen sorprendió a sus sindicatos al pedir un recorte salarial del 10% y el cierre de tres fábricas de automóviles en Alemania, la primera vez que ocurría en los 87 años de historia de la empresa. Ante la indignación de los trabajadores y las advertencias de huelga, VW dio marcha atrás y dejó abiertas las fábricas, aunque los trabajadores aceptaron recortes salariales y de prestaciones.

 Los fabricantes de automóviles alemanes también han apostado fuerte por la electrificación de los coches, invirtiendo miles de millones en el desarrollo de nuevos modelos y en la renovación de sus fábricas. Pero la decisión adoptada a finales de 2023 por la coalición de Scholz de poner fin a las generosas subvenciones a los vehículos eléctricos ha dado al traste con las ventas de coches eléctricos en Alemania.

Las sacudidas que está sufriendo la mayor industria y el mayor empleador de Alemania están atrayendo a los políticos.

Junto con otros conservadores, Merz quiere que la Unión Europea suprima la retirada progresiva de los coches de combustión prevista para 2035. Tanto la AfD como el BSW abogan por lo mismo.

Esto crea otro posible quebradero de cabeza tras las elecciones si Merz intenta formar una gran coalición con el SPD o unirse a los Verdes, que apoyan la medida de 2035.

Pero a los fabricantes de automóviles no les convence la idea de alterar los objetivos de la UE, ya que podría desbaratar sus planes de inversión a largo plazo orientados a la electricidad.

El factor Trump

Trump ha lanzado otra bola curva a ese cálculo al suprimir las subvenciones a los vehículos eléctricos en Estados Unidos y exigir que se vuelva a «perforar, perforar y perforar» en el sector del petróleo y el gas.

Además, si impone aranceles a Canadá y México, podría echar por tierra décadas de cuidadosa planificación del mercado norteamericano por parte de los fabricantes de automóviles alemanes, lo que agravaría sus problemas económicos.

 Ante el colapso del modelo que les hizo ricos -y a Alemania-, los fabricantes de automóviles se enfrentan a un reto existencial. Por encima de todo, deben averiguar si la tradicional destreza de la ingeniería alemana sigue siendo capaz de producir vehículos eléctricos atractivos que derroten a la competencia china y vuelvan a hacer del automóvil el motor de la economía alemana.

Merz tendría que reformar la esclerótica economía alemana, su notoria burocracia, sus elevados costes y la arraigada aversión al riesgo que está presente en políticas que van desde la reducción del freno de la deuda que impide el endeudamiento público hasta el recorte de las preciadas prestaciones sociales.

En opinión de Redeker, es probable que esto implique una cooperación más estrecha con Bruselas, ya que la UE trabaja para salvar la base industrial del bloque de la competencia estadounidense y china.

«El hecho de que Alemania sea ahora parte del problema quizá también le haga darse cuenta de que Europa tiene que ser parte de la solución», afirmó.

 Merz ha dado señales de estar dispuesto a hacer precisamente eso, afirmando en un discurso pronunciado en enero que proporcionará un liderazgo más sólido dentro de Europa. La cuestión es si eso bastará para salvar a Alemania y a sus fabricantes de automóviles.

«Me encantaría que Alemania fuera una Alemania fuerte en una Europa aún más fuerte, pero tengo mis dudas», dijo Matthias Zink, presidente del grupo de presión de proveedores de automóviles CLEPA y CEO del fabricante de piezas de automóviles Schaeffler."

( Jordyn Dahl , POLITICO, 19/02/25, traducción DEEPL, enlaces en el original)

28.1.25

Alemania: Alstom, recortes de personal, cierres, reubicaciones... el programa de recortes de Alstom en Alemania, fabricante mundial francés de tecnología ferroviaria, incluye el cierre de la planta tradicional de construcción de vagones de Görlitz en marzo de 2026, el cierre de la construcción de trenes nuevos en Berlín-Hennigsdorf, el traslado a la India de la división de tecnología de propulsión... y está prevista una reducción de plantilla, cuyas cifras aún no están disponibles (Heinrich Neuhaus)

 "Una cosa es indiscutible: la dirección de Alstom, fabricante mundial francés de tecnología ferroviaria, se aferra a su estrategia actual, dictada por sus principales accionistas, y cuyos efectos pueden verse en Mannheim-Käfertal.

Esta estrategia no es totalmente nueva, y se conoce como la «dictadura de los números». Fue inventada en 1981 por Jack Welch, entonces al frente de General Electric, cuyo lema para la empresa era «Arréglalo, véndelo o ciérralo» con el fin de generar los máximos beneficios de las filiales de GE. El apodo de Welch era «Neutronic Jack», y era un notorio antisindicalista.

En Mannheim-Käfertal, las desastrosas consecuencias de este enfoque sin escrúpulos en el emplazamiento industrial que antes pertenecía a Alstom Power están bien documentadas. A sólo unos cientos de metros se encuentra lo que hoy es Alstom Transport Deutschland. Allí trabajan unas 1.000 personas. Tras el anuncio de recortes de plantilla por parte de la dirección del grupo en octubre, el miedo a la pérdida de puestos de trabajo vuelve a hacerse sentir entre ellos.

Un programa claro de recortes

 Los principales puntos del programa de recortes de Alstom en Alemania, conocido como la «nueva huella alemana», incluyen el cierre de la planta tradicional de construcción de vagones de Görlitz en marzo de 2026, el cierre de la construcción de trenes nuevos en Berlín-Hennigsdorf, el traslado a la India de la división de tecnología de propulsión que allí se encuentra y la transformación de la planta en un centro de servicios e informática. Las actividades de servicios se trasladarán de Kassel a Hennigsdorf. Para Alstom Siegen -y, de hecho, para todos sus empleados en Alemania- está prevista una reducción de plantilla, cuyas cifras aún no están disponibles.

Alstom Mannheim también se ve muy afectada por los planes destructivos de la dirección del grupo. Por ejemplo, el negocio de reparaciones se trasladará a Hennigsdorf, la producción de prototipos de nueva construcción a Trápaga en el País Vasco, el desarrollo de proyectos de nueva construcción y la fabricación de prototipos de «Tracción Verde» a Tarbes en Francia, y el sector digital D&IS y las correspondientes actividades de reparación y mantenimiento a Hennigsdorf. El laboratorio de ensayos de tracción, único en su género en el Grupo, está a punto de desaparecer.

Se incumple el acuerdo laboral

En Mannheim se van a perder al menos 140 puestos de trabajo. Está prevista la venta de toda la planta. El personal restante se trasladará a un edificio de oficinas aún por adquirir, posiblemente fuera del ámbito de aplicación de los convenios colectivos de IG Metall Baden-Württemberg.

 El 9 de junio de 2023, Alstom y el sindicato IG Metall concluyeron un «convenio colectivo para el futuro» para aproximadamente 9.600 empleados de 13 centros en Alemania. Entre otras cosas, se pretendía marcar el rumbo hacia una mayor competitividad en Alemania y asegurar los puestos de trabajo y los centros de trabajo en ese país durante los próximos tres años. Este acuerdo se alcanzó a costa de renunciar a beneficios contractuales. Es evidente que no vale más que el papel en el que se firmó. Esto no hace sino confirmar el rechazo de este «acuerdo» por parte de los trabajadores de Alstom en Mannheim.
Resistencia

El comité de empresa central de Alstom Alemania y el comité de empresa de Mannheim han anunciado su oposición a los planes agresivos de la dirección del grupo. Cuestionan abiertamente los «argumentos» esgrimidos por la dirección.

Las posibilidades de éxito de la resistencia dependen de varios factores. ¿Conseguiremos desarrollar nuestras propias alternativas y una resistencia activa no sólo en los distintos centros alemanes de Alstom, sino también en toda Alemania? ¿Conseguiremos también organizar la resistencia dentro del grupo a escala internacional? Por último, ¿cómo podemos crear una alianza con el movimiento por la reconversión ferroviaria?

El IG Metall está llamado ahora a presentar una perspectiva combativa, basada también en la política social y de transportes, más allá de las rutinarias negociaciones sobre la compensación de intereses y los planes sociales. Nuestra oportunidad: la resistencia» es hoy más válida que nunca."

( Heinrich Neuhaus , International Viewpoint, 22/01/25, traducción DEEPL)

7.12.24

El centro de Europa no resiste... El colapso del gobierno en Francia y de la coalición gobernante en Alemania augura crisis continuas - y no crea que la guerra no tiene nada que ver con ello... hablar de Europa rearmándose masivamente y sustituyendo a Estados Unidos como principal respaldo de Ucrania mientras se mantienen los niveles actuales de asistencia sanitaria y seguridad social es una idiotez. Sencillamente, no hay dinero... Dos países son fundamentales para la Unión Europea, la economía europea, la defensa europea y cualquier esperanza de autonomía estratégica europea: Francia y Alemania. Con un mes de diferencia, ambos han visto cómo sus gobiernos se derrumbaban debido a las batallas sobre cómo reducir sus crecientes déficits presupuestarios... la crisis fiscal ha alimentado la decadencia de los principales partidos políticos que se alternaron en el poder durante generaciones... Esta decadencia está siendo alimentada por la creciente reacción contra el dictado de la UE y la OTAN que se está produciendo en amplias franjas de Europa... Mientras tanto, gran parte de las instituciones europeas de asuntos exteriores y de seguridad escriben y hablan como si nada de esto estuviera ocurriendo... como si de hecho estas instituciones hubieran sido nombradas permanentemente para sus cargos por Luis XIV y Federico II (Anatol Lieven, Quincy Institute)

 "De la caída del Gobierno de Michel Barnier en Francia se pueden extraer dos lecciones principales.

La primera es que hablar de Europa rearmándose masivamente y sustituyendo a Estados Unidos como principal respaldo de Ucrania mientras se mantienen los niveles actuales de asistencia sanitaria y seguridad social es una idiotez. Sencillamente, no hay dinero. La segunda es que el esfuerzo de las instituciones de la «corriente dominante» por excluir a los partidos populistas de sus cargos está condenado al fracaso a largo plazo y, a corto plazo, es una receta para que se repitan las crisis políticas y aumente la parálisis del gobierno.

Dos países son fundamentales para la Unión Europea, la economía europea, la defensa europea y cualquier esperanza de autonomía estratégica europea: Francia y Alemania. Con un mes de diferencia, ambos han visto cómo sus gobiernos se derrumbaban debido a las batallas sobre cómo reducir sus crecientes déficits presupuestarios. En ambos casos, sus problemas fiscales se han visto drásticamente agravados por una combinación de estancamiento económico y presión sobre los presupuestos de bienestar con los nuevos costes del rearme y el apoyo a Ucrania.

En ambos casos, la crisis fiscal ha alimentado la decadencia de los principales partidos políticos que se alternaron en el poder durante generaciones, un fenómeno que se observa en toda Europa (y en Estados Unidos, en la medida en que Trump representa una revuelta contra el establishment republicano). Esta decadencia está siendo alimentada por la creciente reacción contra el dictado de la UE y la OTAN que se está produciendo en amplias franjas de Europa.

 En las elecciones presidenciales francesas de 2017 y 2022, Emmanuel Macron derrotó al Frente Nacional (ahora Agrupación Nacional) de Marine Le Pen uniendo esencialmente a los restos de todos los partidos centristas en una gran coalición detrás de sí mismo. Sin embargo, el problema de estas grandes coaliciones de centro es que no dejan a la oposición otro camino que los extremos de la derecha y la izquierda.

En el caso de Francia, el estancamiento económico y la resistencia a las medidas de austeridad y libre mercado de Macron condujeron en junio de este año a una aplastante derrota de su bloque en las elecciones parlamentarias europeas. Macron convocó entonces elecciones parlamentarias francesas anticipadas con la esperanza de que el miedo a Le Pen y a la izquierda radical aterrorizara a los votantes franceses para que volvieran a apoyarle. El resultado, sin embargo, fue que Le Pen obtuvo una pluralidad de votos y, aunque los acuerdos electorales con la izquierda dieron al bloque de Macron una pluralidad de escaños, están muy superados en número por los diputados de la derecha y la izquierda.

 Macron abandonó entonces a sus aliados de izquierdas y llegó a un acuerdo por el que Le Pen apoyaría a un gobierno centrista-conservador presidido por Michel Barnier a cambio de concesiones en política de inmigración y otras cuestiones. Extrañamente, sin embargo, esto se combinó con la continuación de la «guerra legal» contra el Rassemblement National, con el procesamiento de Le Pen por el presunto desvío de fondos parlamentarios de la UE para apoyar a los diputados de su partido. Esto es algo que parece más bien un tecnicismo o pecadillo, dado lo que sabemos del comportamiento pasado de los parlamentarios de la UE - pero significaría que, si es condenada, se le prohibiría presentarse a la presidencia en 2027.

Esto, por supuesto, dio a Le Pen todos los incentivos para derribar el gobierno de Barnier con la esperanza de que derribaría a Macron con él, y por lo tanto conduciría a elecciones presidenciales anticipadas; y cuando el presupuesto de austeridad de Barnier (impulsado por decreto contra la oposición parlamentaria) enfureció a la izquierda, Le Pen aprovechó su oportunidad. Dada la serie de derrotas que Macron ha sufrido ahora (y recordando que el mucho más grande De Gaulle dimitió en 1969 tras una derrota mucho menor), tendría sentido que Macron dimitiera. Esto llevaría muy probablemente a una presidencia de la Agrupación Nacional; pero, de nuevo, esto también es probable si las elecciones presidenciales se celebran según lo previsto en 2027.

 En ciertos aspectos, la política alemana sigue la estela de la francesa, pero con algunos años de retraso. No hace mucho se habría dicho una generación atrás, pero el cambio político europeo se está acelerando claramente. Tras las elecciones generales de 2021, el descenso del apoyo al partido socialdemócrata y el ascenso de la populista de derechas Alternative fuer Deutchland (AfD) y de la populista de izquierdas Sahra Wagenknecht Alliance (BSW) forzaron a los socialdemócratas a una incómoda coalición con dos socios profundamente opuestos ideológicamente, los liberales (FDP) y los verdes.

A medida que la situación económica de Alemania empeoraba, las batallas internas en torno al presupuesto también empeoraban hasta que la coalición acabó por derrumbarse. Los sondeos de opinión indican que los democristianos conservadores de centro quedarán primeros en las elecciones de febrero, pero lejos de la mayoría absoluta. El resultado será una gran coalición con los socialdemócratas; pero si ésta tampoco alcanza la mayoría absoluta, y los liberales no logran superar el umbral del cinco por ciento para entrar en el Parlamento alemán, entonces (suponiendo que se mantenga la determinación de excluir a AfD y BSW), habrá que incluir a los Verdes.

 Esto no solo reproducirá las debilidades y divisiones internas de la última coalición, sino que significará que si los problemas económicos de Alemania continúan y la popularidad de los partidos de la coalición cae, AfD y BSW serán el único lugar al que podrán acudir los votantes descontentos. Estos partidos, al ser más recientes, aún no son tan populares como sus equivalentes franceses. La AfD aún tiene que avanzar mucho más en el proceso iniciado por Le Pen en el Frente Nacional, de depuración de sus elementos más extremistas; y, por supuesto, está el especial temor histórico alemán a la derecha radical. No obstante, hay buenas razones para pensar que la futura trayectoria alemana se parecerá a la francesa.

Mientras tanto, gran parte de las instituciones europeas de asuntos exteriores y de seguridad escriben y hablan como si nada de esto estuviera ocurriendo; como si de hecho estas instituciones hubieran sido nombradas permanentemente para sus cargos por Luis XIV y Federico II, y hubieran recibido de esos soberanos un derecho ilimitado a gravar y reclutar a sus súbditos.Así, en un artículo de esta semana para Foreign Affairs, Elie Tenenbaum, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales de París, y un colega declaran que, en respuesta a la elección de Trump y con el fin de bloquear un acuerdo de paz desventajoso para Ucrania e «imponer condiciones propias», Europa debe «forzar su camino a la mesa de negociaciones.» Una fuerza de coalición europea de «al menos cuatro o cinco brigadas multinacionales» debería desplegarse en el este de Ucrania para garantizar contra nuevas agresiones rusas. Podrían desplegarse patrullas aéreas de combate europeas «mientras la guerra siga en curso». Y «si Rusia se mantiene inflexible, Europa debe asumir la mayor parte de la ayuda financiera para apoyar a Ucrania en un conflicto prolongado».

No se indica de dónde saldrán el dinero y el apoyo público para semejante programa.

No conozco una respuesta francesa apropiada e imprimible a estas ensoñaciones, pero el Kremlin puede responder con un viejo dicho ruso: «Oh claro - cuando los cangrejos aprendan a silbar»."

( es Director del Programa sobre Eurasia del Quincy Institute for Responsible Statecraft. Anteriormente fue profesor en la Universidad de Georgetown, en Qatar, y en el Departamento de Estudios de Guerra del King's College de Londres. Responsible Statecraft, 06/12/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)