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24.7.24

Martín Urriza: Robots, IA, digitalización y una energía renovable gratuita, limpia y almacenable nos librarán en breve del trabajo peligroso, repetitivo y monótono. Esto disparará la productividad y tendremos que repartirla entre todos... ¿Cómo? Duplicando el salario/hora, recortando la jornada laboral primero a 32 horas semanales y después a 20 horas... Esto no es nuevo ya nos ha pasado antes. Nos pasó con la introducción de la máquina de vapor y la electricidad que terminaron con el trabajo penoso y elevaron el nivel de vida de la población... Esto ya lo avanzó Keynes en su conferencia de 1930, “Las posibilidades económicas de nuestros nietos” donde predijo que en 100 años el problema económico de acumulación de capital para atender las necesidades básicas se habría resuelto y solo quedaría hacer un buen reparto... Hoy el reparto de la renta y la riqueza es excesivamente desigual... Como ya sucedió en el s.XIX con la superación de los regímenes absolutistas, saltar a esta nueva pantalla de desarrollo no será un proceso pacífico pues requerirá hacer la democracia más ancha mientras los enemigos del progreso intentarán estrecharla y suspenderla

Carlos Martín Urriza @carlosurriza

(1/5) Robots, IA, digitalización y una energía renovable gratuita, limpia y almacenable nos librarán en breve del trabajo peligroso, repetitivo y monótono. Esto disparará la productividad y tendremos que repartirla entre todos

(2/5) ¿Cómo? Duplicando el salario/hora, recortando la jornada laboral primero a 32 horas semanales y después a 20 horas e introduciendo una renta universal que permita atender las necesidades básicas; que serán baratas gracias al uso de la IA en su producción y abastecimiento

 (3/5) Esto no es nuevo ya nos ha pasado antes. Nos pasó con la introducción de la máquina de vapor y la electricidad que terminaron con el trabajo penoso y elevaron el nivel de vida de la población. También con el descubrimiento del fuego, la agricultura, navegación, …

 (4/5) Liberados de la maldición del trabajo para poder vivir. Nos podremos dedicar solo a trabajos creativos, las bellas artes y el ocio. Habremos superado el problema económico de tener que dedicar largas jornadas a trabajos tediosos para cubrir nuestras necesidades básicas

 (5/5) Esto ya lo avanzó Keynes en su conferencia de 1930, “Las posibilidades económicas de nuestros nietos” donde predijo que en 100 años el problema económico de acumulación de capital para atender las necesidades básicas se habría resuelto y solo quedaría hacer un buen reparto

 (6/6) Keynes tenía razón. Hoy el reparto de la renta y la riqueza es excesivamente desigual. El 10% más rico se queda con el 52% de la renta mundial y el 76% de la riqueza. En España con el 25% y el 54% respectivamente. Esta concentración crecerá con la revolución digital.

 (7/7) El acierto de Keynes sobre una acumulación de capital suficiente es doble porque ahora también sabemos que la acumulación tiene límites si no queremos desequilibrar el planeta en términos ecológicos y climáticos.

 (8/8) Como ya sucedió en el s.XIX con la superación de los regímenes absolutistas, saltar a esta nueva pantalla de desarrollo no será un proceso pacífico pues requerirá hacer la democracia más ancha mientras los enemigos del progreso intentarán estrecharla y suspenderla

De publico.es

7:25 p. m. · 7 jul. 2024 13,6 mil Reproducciones

29.4.20

Sí, la inteligencia artificial podría haber parado el covid-19... si toda la población usase un medidor del nivel de oxígeno en sangre (oxímetro), algo que cuesta unos pocos euros y que ya incorporan muchos relojes de pulsera inteligentes, podría reducir el efecto de la pandemia enormemente... Si estos instrumentos estuviesen conectados a una IA que los analizase constantemente y sugiriera cuándo empezar a medicar al paciente, los resultados serían aún más eficaces

"(...) si hubiéramos usado la inteligencia artificial habríamos parado la epidemia. Así dicho, con rotundidad. La clave hubiera radicado en el empleo eficiente del reconocimiento semántico del lenguaje en un análisis masivo de las comunicaciones entre pacientes y médicos.
 
Interpretar el lenguaje escrito y hablado en cualquier idioma ha sido un reto en las ciencias de computación desde el inicio del uso del computador por Alan Turing. El reto de ser capaz de traducir un lenguaje a otro se engloba dentro del llamado "natural language processing-NLP" o procesamiento de lenguajes naturales.  

 Fue el genial científico inglés castrado biológicamente por sus ‘desviacionismo homosexual’, quien adelantó la idea de que un computador podría ser capaz de entender un texto escrito o hablado, y, por lo tanto, interpretaría el contenido semántico del texto. Es decir, entendería cuál sería el contenido de información del mensaje. Es conveniente ilustrarlo con un ejemplo. 

En la frase "el coche atropelló al anciano" una simple interpretación por palabras claves solo nos dirá que había un coche, un anciano y un atropello, pero no sabemos si el anciano atropello al coche o al revés. Con la interpretación semántica sabemos que el coche atropelló al anciano.


Si se hubiesen utilizado estas herramientas para analizar los mensajes intercambiados entre pacientes, médicos y redes sociales en Wuhan, y si se hubiesen usado en tiempo real los análisis semánticos NLP, se habría entendido en modo consistente que lo que estaba sucediendo no era un simple brote de pulmonía, sino una nueva pandemia. Claro que habría habido ‘violación de privacidad’, pero esa actuación habría minimizado la expansión exponencial del contagio. 

No sólo Trump, sino crecientemente otros gobiernos como los de Alemania o Francia han subrayado la irresponsabilidad de las autoridades chinas en ‘ocultar’ la verdad (al menos parcialmente) por razones políticas o de ‘prestigio’ del capitalismo comunista chino, el cual ha resultado seriamente dañado.

Según el MIT Technology Review, una red neuronal de acceso abierto llamada COVID-Net, hecha pública hace unos días podría haber ayudado a los investigadores de todo el mundo en un esfuerzo conjunto para desarrollar una herramienta de IA que pueda evaluar a las personas para detectar Covid-19.


En el entretiempo, la noticia ha pasado a pies puntillas en los medios y redes sociales. El servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Instituto Andaluz de Investigación en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada (UGR) se encuentran empeñados en el desarrollo de un sistema automático de IA para detectar la afectación pulmonar que produce el Covid-19 a través de las radiografías de tórax de los pacientes. 

Se analizan las placas de rayos-X de un millar de pacientes que han contribuido a entrenar y perfeccionar el modelo denominado aprendizaje profundo (‘‘deep learning"). Finalizada la primera fase de la investigación, tal herramienta permitiría a los especialistas saber si un paciente tiene daño pulmonar por coronavirus, mediante la lectura de su radiografía pulmonar, en un tiempo medio inferior al que tarda en conocerse el resultado de la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), prueba que se emplea actualmente como el principal test más validado para detectar la presencia de la infección por Covid-19. Es un empleo adecuado y útil de la IA en nuestro país.


Vayamos a un segundo nivel. La pandemia se ha extendido ampliamente en manera brutal y rápida. La aplicación de técnicas de inteligencia artificial en el diagnóstico de neumonías ya está dando resultados alentadores, más allá de lo que un simple "vistazo" humano podría conseguir.  Nos gustaría resaltar la labor llevada a cabo en desarrollar un sistema de red neuronal inteligente para analizar imágenes de rayos-X como hemos apuntado anteriormente, y se ha aplicado en Andalucía, lo que proporciona una detección precoz del COVID-19. 

Uno de los co-autores de este artículo (RJ) ayudó a fundar la compañía de análisis de imagen Blackford Analysis, la cual se concibió precisamente como una compañía para desarrollar la potencia de la inteligencia artificial con el fin de salvar vidas. Ya nos dimos cuenta entonces que el uso de métodos de inteligencia artificial y la eliminación del componente "humano" hacía la localización muchísimo más eficiente. 

La aplicación de la inteligencia artificial al problema COVID-19 está bien abordada en un artículo donde se detallan con claridad, y críticamente, las ventajas de la inteligencia artificial en atacar el virus mejorando los análisis de imágenes cuando se monitoriza a un paciente, a resultas de la cual puede dejar la UCI a otro afectado en manera diligente.


La inteligencia artificial juega un papel crucial en la modelización de cómo se extiende la pandemia y cómo se puede controlar con un número fijo de tests. El repositorio de preprints más reputado del mundo arXiv dispone de una sección dedicada a artículos científicos sobre el Coronavirus y, en particular, sobre modelos de la pandemia. Hay más de 500 artículos, alguno de ellos describiendo cómo usar inteligencia artificial para describir la pandemia. Modelar matemáticamente la expansión de la pandemia y saber cómo se expande es crucial para detenerla y contener a los focos infectados.


Finalmente, nos gustaría resaltar que algo tan simple como el que toda la población usase un medidor del nivel de oxígeno en sangre (oxímetro), algo que cuesta unos pocos euros y que ya incorporan muchos relojes de pulsera inteligentes, podría reducir el efecto de la pandemia enormemente. 

Como se ha comentado recientemente en un artículo del NYT, el uso de estos instrumentos reduciría enormemente la gravedad de la enfermedad ya que permitiría una intervención más temprana de los pacientes y así evitar el desarrollo de la enfermedad en la fase de necesidad de UCI. Si estos instrumentos estuviesen conectados a una IA que los analizase constantemente y sugiriera cuándo empezar a medicar al paciente, los resultados serían aún más eficaces.


No hace falta creer en la IA como un acto de fe, su eficacia ya se ha demostrado, como valida el caso de Corea del Sur. Claramente las medidas del medioevo no funcionan en el siglo XXI. ¿Qué es peor, sacrificar un poco la privacidad y dar nuestros datos al análisis IA, o estar confinados con un alto grado de incertidumbre sobre cómo se desarrollarán los escenarios futuros? Sin modelos IA no vamos a hacer nada más allá de lo que ya hacían nuestros antepasados egipcios y sumerios para combatir las pestes hace 6000 años. Es decir, sálvese el que pueda…"                   

(Raúl Jiménez y Luis Moreno. Cosmólogo, Profesor ICREA-UB e Imperial College; y Profesor de Políticas Públicas (CSIC), Público, 25/04/20)

22.4.20

Las empresas tecnológicas deberían estar empleando tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la computación en la nube para guiar la investigación científica... a la vez que los gobiernos deben implementar políticas industriales adecuadas y crear grupos de trabajo nacionales para la búsqueda de vacunas

"(...) La COVID‑19 es nueva, pero los coronavirus no lo son; sin embargo, la investigación de estos virus ha sido a menudo insuficiente, en particular por falta de financiación adecuada.

 En 2016, un equipo de científicos en Texas desarrolló una posible vacuna para otro coronavirus letal, el del síndrome respiratorio agudo grave (SARS), pero no pudo conseguir fondos para iniciar ensayos clínicos en humanos.Si esa investigación hubiera continuado antes del brote de COVID‑19, el mundo al menos hubiera comenzado con ventaja la búsqueda de una vacuna. 

Pero las empresas privadas tenían pocos incentivos para desarrollar una vacuna o cura para enfermedades como el SARS o el síndrome respiratorio de Medio Oriente (también causado por un coronavirus): en 2016 ya había pasado más de un decenio desde el final de la epidemia de SARS, y la cifra de contagiados por MERS había sido relativamente escasa (menos de 2500 personas desde la aparición de la enfermedad en 2012). Esta falta de inversión en la protección contra una posible amenaza futura fue un claro fallo del mercado.

 Incluso hoy, mientras científicos de todo el mundo trabajan para acelerar el desarrollo de una vacuna para la COVID‑19, se están perdiendo muchas oportunidades por culpa de fallos del mercado. En primer lugar, se necesita más involucramiento de una variedad de grandes empresas en industrias que no sean sólo la farmacéutica.

En particular, las empresas tecnológicas deberían estar empleando tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la computación en la nube, además de sus ejércitos de científicos de datos, para aliviar cuellos de botella y guiar la investigación científica. 

Por ejemplo, la IA puede sugerir elementos en la composición de una vacuna, sobre la base del conocimiento disponible acerca de las estructuras proteínicas de los virus, y ayudar a los investigadores médicos a extraer automáticamente información de artículos de investigación pertinentes y analizar datos no procesados. 

Aunque hasta cierto punto ya se está haciendo, hay que amplificar los esfuerzos y mejorar la coordinación para evitar la redundancia.De hecho, se necesita una mejor coordinación de todas las iniciativas (empresariales, científicas y oficiales) para combinar los recursos públicos y los privados en pos de un objetivo compartido.

 Para ello, los gobiernos deben implementar y crear grupos de trabajo nacionales, tal vez encabezados por los institutos de salud pública, con el objetivo de facilitar la búsqueda de vacunas y terapias, incluido en esto asegurar la provisión de la financiación necesaria.

A continuación, esas iniciativas nacionales podrán ponerse bajo la coordinación de un único grupo de tareas global dirigido por la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones internacionales. En esto también es clave una provisión adecuada de financiación, lo mismo que fomentar un uso compartido del conocimiento y la información entre todos los actores pertinentes, desde universidades e institutos de investigación hasta corporaciones y gobiernos. 

Además de acelerar el avance hacia una cura o vacuna para la COVID‑19, un esfuerzo de investigación y desarrollo concentrado de esa naturaleza puede crear valiosas innovaciones .Como dijo el famoso economista del desarrollo Albert Hirschman: «La creatividad siempre llega sorpresivamente; por eso nunca podemos contar con ella y no nos atrevemos a creer en ella hasta que ocurre». 

Pero aunque la creatividad no esté asegurada, podemos crearle condiciones mediante una optimización de los recursos, las herramientas y el ingenio y la eliminación de ineficiencias. En este sentido, la pandemia de COVID‑19 ofrece al mundo una oportunidad de cultivar un nuevo modelo de innovación adecuado a una era en la que los desafíos más grandes son compartidos."                   (

26.4.19

Votaré a quién nombre un robot como Ministro del Futuro... algunas propuestas escandinavas dejan en manos de software algunas ‘decisiones’ de interés público...

"(...) Por primera vez en la historia es imposible saber a que se dedicarán nuestros hijos. Dentro de 15 años el mundo laboral que conocemos será una litografía en color sepia. Lo grave es que nadie está trabajando para evitar que ese parto sea doloroso. 

Lo evidencia cada vez más el tinglado que montan los partidos políticos en campaña electoral. Sus meriendas pre-organizadas y sus discursos diseñados al milímetro. Permitidme que sonría cuando escucho esto último: ‘discursos diseñados al milímetro’. Menos mal que los preparan, si no serían de aurora boreal.
 
Votes lo que votes, no votaras a nadie que ahora mismo esté teniendo en cuenta lo que va a pasar en unos pocos años. A veces me acuerdo cuando hace doce años pensaba lo mismo y nadie hacía caso. Es de cataclismo intelectual comprobar el modo en el que se preocupan de los debates televisados, de las redes sociales, de la gestión de datos o del uso que ‘dicen’ hacer de la inteligencia artificial y luego comprobar como nada de eso está en sus programas, en su plan político. No lo tienen en cuenta. Permitidme que dude de que usen nada de eso. (...)

Ahí va un resumen muy simple a lo visto hasta ahora en la campaña electoral que se arrastra estos días por la geografía española, cansina, a ritmo de procesiones, con las saetas de siempre y la ensalada de encuestas tan interesantes como interesadas.

 Tenemos un partido de color rojo que se esconde porque todo le va genial mientras obvia la tormenta económica que se avecina. 

 Hay otro de color azul que incapaz de empatizar con los problemas reales de todo un país que aun no percibe que ha salido de la crisis en términos generales.

 El de color naranja es el que nos ha descubierto el centro político. El centro era un punto intermedio desde que lo dijera Euclides hace miles de años. Ahora ya no, el centro es un lugar entre la derecha y la derecha. 

Un cuarto partido de color morado es capaz de defender a las clases populares desde su mansión con hipoteca concedida por la banca ética. Que no se diga. 

El de color verde no es ecologista. El verde es el quinto partido en liza. Es la irrupción de la denominada ultraderecha. Una urticaria naturalizada en el resto de Europa y que en realidad es la escisión natural del sector más conservador del antiguo partido que controlaba la derecha en su conjunto. 

Hay más. Desde un partido que defiende a los animales con posiciones de vergüenza ajena, al listado habitual de partidos con intereses territoriales que amenazan con imponer voluntades locales si alguien quiere o necesita su apoyo. En general, el mismo arcoíris.

Me pregunto sobre los ‘expertos’ de los partidos de siempre. ¿Dónde se han pasado los últimos diez años los estrategas de partido, los directores de comunicación y táctica política?¿De qué leches hablan cuando plantean estrategias a sus clientes? Es divertidísimo leer las propuestas de algunas consultoras políticas sobre eso de ‘estrategia de partido’ en redes sociales o ver como muchos ‘políticos’ se ven la mar de actuales poniendo un ‘@’ delante de su nombre un ‘#’ en sus eslóganes. 

Es que esto ya no es lo que era. Digamos que la gente va decidiendo lo que votar por otros canales que no tienen mucho que ver con la estrategia (mejor dicho, táctica) de los que llevan tanto tiempo en un sillón de alcántara, del cual, cuando se levanten no habrá manera de que regrese a su forma original del tiempo y peso que lleva sufriendo el pobre asiento.

Te guste o no, la sociedad en red (que sí, también consume tele), se nutre del debate entre las ideas que se derivan y no de la visualización de unos teatros que simulan ser nutritivos. Esos espacios, esa estrategia orgánica y viva, que no depende de órdenes directas sino de su voracidad distribuida, de que la tecnología y su enlace con lo analógico permita canalizarse, aun no ha empezado a detectar el desastre económico y social al que nos encaminamos sin remedio. Un descontento social que espera a que la ‘tele’ explique que volvemos a estar en ‘crisis’ y no una ligera ‘desaceleración’.

 Esto no va de mensaje, ni de líderes, es un tema más complejo. Los americanos lo inventaron pero quienes mejor lo manejan ahora son los escandinavos. Creas un entorno, derivas un mensaje, utilizas la tecnología y la dejas fluir. Luego, sólo tienes que dejar que los datos y su gestión capaciten tus decisiones electorales y tus acciones de gobierno. Se sorprenderían el uso básico e ineficiente que se está haciendo ahora mismo de todo eso en la mayoría de países europeos y la mayoría de latinoamericanos.

Pero lo importante es económico y de lo económico no se habla. Mejor dicho, si se habla no se emite y si se emite no se escucha. Da igual como lo digas. Da lo mismo que expliques la mutación de nuestro entorno. 

Ya no escribimos cartas, no elaboramos álbumes de fotos, nos reunimos sin estar juntos, no compramos entradas en ninguna taquilla, no se utilizan mapas callejeros, las guías turísticas son reliquias, no compramos periódicos, no visitamos tiendas de música, no conservamos nada en papel, no programamos un aparato para poder ver más tarde una película, no vamos al banco, leemos libros en pantallas digitales, conversamos en cualquier momento con personas que están a miles de kilómetros sin coste y en idiomas que desconocemos a tiempo real y las ciudades se gestionan por sistemas expertos que lo regulan todo de forma automática. Todo es distinto, pero la política se mantiene voluntariamente igual. Hierática ante los cambios que se suceden en el exterior de su burbuja.

Pero les llegará. Hoy en día las decisiones políticas se toman en base a tres criterios: presupuesto, interés partidista y capacidad de gestión. La primera la gestionaría increíblemente mejor un software inteligente que una docena de ministros de economía visto lo visto. Lo segundo, más divertido, un gestor de datos masivos capaz de trabajar en base a variables de bienestar social no dependiente de votos, podría gobernar sin esperar ‘encuestas’ o lo que fuera. La tercera es pura evidencia.

 ¿Quién más eficiente que un software aséptico? La política del futuro también será tecnológica y de verdad. Ya hay síntomas en algunas propuestas escandinavas que dejan en manos de software algunas ‘decisiones’ de interés público. En un par de décadas el escenario político también será muy distinto.

 Tal vez antes. No hablo de ideología, nuevos actores, ni tan siquiera de líderes modernos ofreciendo respuestas modernas. Me refiero a que, a la política, también le llegará la disrupción, su transformación digital poco tendrá que ver con los procesos técnicos, que también, sino con los modelos de decisión y estrategia ejecutiva. Tardará porque se van a defender, pero llegará.

El camino será el mismo del de otras ‘industrias’. Pasaremos de un escenario en el que los partidos proponen y la sociedad dispone, a otro en el que la sociedad exigirá y los partidos se adaptarán a esas peticiones. Para ello hará falta mucha democracia, viva y constante, automatizaciones, aceptación de que las deducciones estratégicas y políticas pueden establecerse mucho mejor a partir de la interpretación de los datos masivos y de la inteligencia artificial. No es ciencia ficción. 

Tiene poco de ficción y mucho de ciencia. Como ejemplo decir que existen compañías cotizadas en Japón que están siendo dirigidas por un software. En concreto hablo del caso del cerebro digital ‘Vital’ de la empresa Aging Analytics. Un CEO digital que gobierna una multinacional y que tiene voto de valor en un consejo de administración que está a sus órdenes. Por cierto, el incremento de facturación y beneficios ha permitido que se le renueve el contrato indefinidamente.

La convivencia entre lo tecnológico aplicado a la política es potencialmente viable. ¿Por qué van a ser los políticos los únicos a los que no les afecte ese futuro mundo sin empleo? Yo lo tengo claro visto lo visto. Yo votaría a un robot. 

Seguramente falta tiempo para que pueda depositar mi voto en una urna digital para votar a un software con una ‘ideología’ técnica, pero, mientras eso no llega, veamos a qué se dedican los actuales ‘líderes’. Les llamamos líderes vete tú a saber por qué, pues su lejanía de lo que sucede es de tal calibre que probablemente cuando todo esto se los lleve por delante pasarán años hasta que se den cuenta. 

Ellos seguirán yendo a su puesto de trabajo como si nada hubiera pasado, como en un guión de Asimov entrarán en su despacho rodeados de máquinas, se sentarán a ‘gestionar’ y nadie se dará cuenta de su presencia. Tanto tiempo ralentizando el mundo, tanto tiempo derivando sus responsabilidades, jugando a sus juegos de tertuliano de bar, tanto tiempo hablando de ellos mismos, que nada cambiaría con su presencia. Fin del juego.

Propuse hace tiempo que se considere la opción de crear un Ministerio del Futuro. Parece absurdo pero no lo es. Hay países que tienen cosas parecidas. Un departamento transversal que analice de manera objetiva la que se nos viene encima.

 ¿Quién mejor que un software inteligente para llevarlo a cabo? ¿Quién mejor que un robot para un cometido como ese? No estoy de coña, es que corren tiempos nuevos que nadie interpreta correctamente. Seguimos con ideas de siempre (todos), estrategias de pena (la mayoría) y tácticas de gente desconectada de la realidad (en general).

 Cuando la realidad haga ‘turn on’, va a ser divertido. El mundo sigue su curso hacia un escenario con poco empleo o hacia un tipo de empleo muy distinto. Todo lo que pueda ser automatizable, lo será. Periódicos sin periodistas, bibliotecas sin bibliotecarios, bares sin camareros, tiendas sin vendedores, empresas sin directores, taxis sin taxistas, hoteles sin recepcionistas, transporte sin transportistas, clínicas sin doctores y, quien sabe, parlamentos sin políticos. ¿Para qué se precisa un político humano?"                        (Marc Vidal, blog, 22/04/19)

29.1.18

El Estado emprendedor: Podemos debe presentar un programa de gobierno que abandere la innovación económica, la innovación ecológica, la innovación social y la innovación democrática, construyendo un laboratorio de gobernanza

"(...) A nuestro juicio, lo más interesante de la obra de Mazzucato es su marco conceptual y el conjunto de instrumentos e instituciones propuestos que pueden ser aplicados a otros campos de innovación (como la innovación en el sector público). 

Es central la idea de construir un “ecosistema de innovación simbiótico” entendido como un “liderazgo público participado que genera soluciones novedosas ―en materia de bienes, servicios y procesos― orientados a resolver necesidades sociales complejas ―que busquen mayor efectividad que las soluciones tradicionales― y que conlleven al final del camino tanto un cambio en las relaciones sociales como una generación de valor público”(1)

Ecosistema innovador que requiere, para operar, instituciones de intermediación e impulso: las agencias de desarrollo e innovación pública y los laboratorios de políticas públicas. Estas instituciones se definen por ser públicas e independientes, con una misión, visión y competencias estatutariamente establecidas, con una estructura técnica potente basada en un consejo asesor de expertos y unos cuadros técnicos bien formados en cada materia.

 Con el objetivo de alcanzar suficiente prestigio y legitimidad como para ser, por un lado, considerados por los actores como mediadores legítimos y por el otro, atraer al mejor talento humano. Las agencias y los laboratorios deben ser entendidos como una nueva institucionalidad democrática que sirve de palanca y motor para garantizar la innovación permanente: ambas instituciones son parte del Estado emprendedor. 

En este sentido, una fuerza política como Podemos, si quiere ser hegemónica no sólo en lo discursivo sino también en lo gubernamental, debe abanderar este nuevo arte de gobierno, que algunos autores como Pascual Esteve llaman “Gobernanza Democrática”(2) y que incorpora una nueva constelación de conceptos, estrategias, instituciones y políticas: co-diseño y co-producción de políticas públicas, innovación social, políticas basadas en la evidencia, proyectos piloto, participación ciudadana, partenariados público-privados, transparencia, colaboración público-comunitaria, gestión relacional, cultura de la evaluación, etc. 

Aterrizando este marco conceptual en, por ejemplo, el caso madrileño y aprovechando las próximas elecciones autonómicas como oportunidad para plasmar las anteriores críticas en propuestas políticas, la Comunidad de Madrid y el conjunto de los municipios que forman parte de ella, en especial el Ayuntamiento de la capital, deberían colocar la innovación en el centro de su proyecto. 

Para ello podrían partir de la búsqueda de la innovación en cuatro campos distintos: innovación económica, innovación democrática, innovación ecológica e innovación social. Siendo indiscutible el enorme potencial del binomio Ayuntamiento-Comunidad para impulsar este cambio, analicemos a continuación cómo se traduciría esto a nivel programático: 

1) Un programa de gobierno que abandere la innovación económica debe construir una agencia de desarrollo e innovación económica, al estilo de la exitosa Barcelona Activa, que persiga tanto objetivos de proceso (fomentando  espacios de colaboración público-privada con organizaciones empresariales, sindicales y del tercer sector y colaborando con una red de municipios madrileños); como objetivos de resultado, que estimulen el desarrollo económico equilibrado y la cohesión territorial, incorporando el fomento estratégico de otro modelo empresarial como el cooperativo ―la democracia en la empresa―, incentivando el triple balance en las empresas: económico, ecológico y social ―en contraposición al modelo filantrópico de la RSC―, promoviendo incubadoras de startups de emprendimiento social, proveyendo de formación y asesoramiento a cooperativas y autónomos, etc.

 En definitiva, el fomento de la economía social y cooperativa como modelo estratégico para Podemos Madrid. 

2) Un programa de gobierno que abandere la innovación democrática debe construir un laboratorio de gobernanza, es decir, una unidad especializada que forme, asesore y guíe a la administración para generar inteligencia institucional convirtiendo los datos en aprendizajes  que permitan a los dirigentes públicos gobernar a través de la evidencia empírica. 

Laboratorios como estos pueden servir para innovar en políticas de participación ciudadana, impulsando por ejemplo el Crowdlaw, una nueva política de participación que ha desarrollado uno de los centros de innovación democrática más potentes del mundo: el Governance Lab de la New York University

Este centro, dirigido por Beth Noveck, propone incorporar la participación de la ciudadanía en todas las fases del proceso de toma de decisiones, tanto en la esfera legislativa como en la ejecutiva, con el objetivo de aumentar el compromiso de los ciudadanos para mejorar la calidad, la efectividad y la legitimidad de la democracia. En síntesis, impulsar políticas públicas innovadoras en participación ciudadana es la concreción del mandato político de las plazas, parte fundante del ADN de Podemos. 

3) Un programa de gobierno que abandere la innovación ecológica debe construir una agencia de innovación ecológica, con un potente equipo de I+D que actúe en colaboración con el sector privado y el espacio universitario madrileño, para desarrollar energía fotovoltaica, no solo produciendo y comercializando energías renovables sino incentivando además la demanda de energías limpias, como la solar, ayudando a “convertir Madrid en la capital europea de la energía solar” como sugiere Estrada.

 Una agencia de innovación ecológica madrileña tendría en su agenda el fomento de la economía circular, la innovación en gestión de residuos y el impulso de la eficiencia energética. La capacidad real de aumentar la soberanía energética limpia y de diversificar nuestro mix energético convierte a esta política no en una opción, sino en una obligación si queremos preservar nuestro planeta

4) Un programa de gobierno que abandere la innovación social debe construir un laboratorio de políticas sociales, que (al igual que con la innovación democrática) sirva de think tank de la administración.

 Esta unidad especializada en análisis de datos tendría como objetivo la mejora de las políticas sociales de reducción de la pobreza y la desigualdad, el impulso de la innovación en el modelo de los servicios sociales, la promoción de la contratación con cláusulas sociales, el fomento de la colaboración socio-sanitaria y, sobre todo, los experimentos de políticas sociales innovadoras como el Housing First ―modelo de atención al sinhogarismo― o la Renta Básica Incondicional, como ya se está haciendo en otros países europeos, o sin ir más lejos, el experimento del B-MINCOME en Barcelona. Podemos debe demostrar que otras políticas sociales no solo son posibles sino que son más eficientes.   

En definitiva, rumbo a 2019 Podemos no solo debe construir un discurso atractivo que constituya una nueva voluntad colectiva, sino que debe ofrecer un proyecto político sólido a la altura de los tiempos, generando un nuevo arte de gobierno vanguardista en lugar de incrementalista(3), y creando una administración innovadora en vez de reproductora(4): la fórmula concreta de construir un Estado emprendedor en Madrid debería ser un objetivo prioritario."                (Victòria Alsina/Eduardo González de Molina / Daniel Vila, CTXT, 24/01/18)

24.10.08

Crisis bancaria, crisis inmobiliaria, crisis energética, crisis alimentaria, crisis ecológica, crisis capitalista... la solución: tecnológica

"P. ¿Ha llegado el momento de que el avance de la tecnología la hace inasimilable para la mayoría de la gente?

R. Al contrario. La tecnología avanza demasiado lentamente. Y lo digo en serio. Hay problemas muy graves que sólo se pueden resolver con tecnología. Si no desarrollamos tecnologías para obtener energías limpias o para lograr un desarrollo económico basado únicamente en el crecimiento estamos perdidos. Si no conseguimos esta tecnología de aquí a treinta años peligrará la civilización tal y como la conocemos y la propia existencia humana. La Web 2.0 nos ayuda a ser más inteligentes y a resolver los problemas del mundo antes de que ellos nos resuelvan a nosotros." (Tim O'Reilly: "Si no conseguimos acelerar el ritmo de la tecnología peligrará la supervivencia humana" (El 'padre' del término "Web 2.0"). El País, Ciberpaís, 23/10/2008, p. 9)