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11.3.21

Branko Milanović: La influencia del modelo económico soviético y las lecciones para China

 "En 1967, en el medio centenario de la Revolución Rusa, el Real Instituto de Asuntos Internacionales (RIIA) de Londres publicó un libro "El Impacto de la Revolución Rusa" con un elenco estelar de autores. El objetivo del libro era evaluar la influencia internacional que tuvo la Revolución Rusa. (...)

La reconfiguración del marxismo de Lenin para combinar las políticas de izquierda con el antiimperialismo, incluida la alianza con las burguesías nacionales, siempre que fueran anticolonialistas, fue probablemente uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX (...)

Me gustaría cubrir con más detalle el capítulo de economía de Peter Wiles. Permítanme comenzar con su punto más interesante. En general, argumenta Wiles, la influencia soviética fue muy limitada y la razón principal no es que el producto estuviera mal "empaquetado" (las líneas principales del "producto" económico —nacionalizar, centralizar, planificar— eran muy claras) sino que "el arte de vender fue deshonesto: los soviéticos no les dijeron a los que querían aplicar el modelo soviético cuáles eran los verdaderos escollos y problemas, cosas que debían tener cuidado y solucionar, sino que se les presentó una versión saneada de los hechos que no sirvió en absoluto. (...)

Al contrastar la influencia estadounidense y soviética en el Tercer Mundo, en un lenguaje que puede considerarse algo obsceno en un mundo más puritano de hoy, Wiles (creo que con razón) lo resume así: 

[El técnico soviético] se mantiene apartado después de horas, acecha su propia embajada y, en general, no logra entrar en el espíritu de las cosas. Sus descripciones de la vida de vuelta a casa son limitadas y peculiares. Comparado con el técnico estadounidense borracho, tacaño, evasor de impuestos y quizás racista, su comportamiento es impecable, y esto es precisamente lo que está mal.

 Donde, según Wiles, la experiencia soviética tuvo una influencia fue en colocar el crecimiento económico en la vanguardia, no solo a través de los primeros modelos macro de crecimiento que se desarrollaron en la Unión Soviética, sino porque el éxito en el crecimiento informó la competencia entre los dos países. dos sistemas. Luego, Wiles revisa varias experiencias políticas concretas para estudiar hasta qué punto importaba el ejemplo soviético. La influencia más importante fue en México, en las cooperativas agrícolas (ejidos) de Lázaro Cárdenas que imitaban a los koljoses soviéticos, aunque su importancia siempre fue pequeña (...)

El segundo ejemplo de la influencia soviética son las nacionalizaciones del Reino Unido después de la guerra. Se considera que la planificación de objetivos físicos por parte del Laborismo en 1946-47 sigue directamente el modelo soviético. Como escribe Wiles: “La elección de las cosas a nacionalizar —carbón, hierro y acero, ferrocarriles, el banco central, gas y electricidad, gran parte del transporte por carretera— se parece mucho a la elección de Lenin en 1917 (no [énfasis en el original] las nacionalizaciones al por mayor de 1918) ”. Sin embargo, esa influencia se desvaneció rápidamente (...)

El siguiente caso es India. El caso es el famoso primer plan quinquenal y el uso de los esquemas de reproducción ampliada de Marx y su modelo de dos sectores (producción de los medios de producción y de bienes de consumo). Esa influencia vino a través de un interés común, tanto para los primeros planificadores soviéticos como para la gente de Mahalanobis, en el crecimiento económico como una forma de ponerse al día y, de manera más efectiva, hacerlo a través de la inversión en la producción de los medios de producción. Sin embargo, otras influencias internacionales fueron más importantes: Charles Bettelheim, Ragnar Frisch, R. M. Goodwin y Oskar Lange. (...)

La discusión de Wiles sobre la influencia soviética (cincuenta años después de la Revolución) es instructiva no solo por razones históricas, especialmente ahora que la Unión Soviética ya no existe y Rusia es capitalista, sino porque nos ayuda a pensar en la posible influencia china. 

El principal problema al que se enfrenta la "exportación" china de su modelo al resto del mundo es, como sostengo en "Capitalismo, solo", la dificultad de "empaquetarlo" en varias políticas simples que se refuerzan mutuamente. La razón de esto es que el modelo se desarrolló heurísticamente, por ensayo y error, y refleja condiciones chinas específicas que son difíciles de replicar en otros lugares.

 Para ver eso, compare (lo que usted piense al respecto) la simplicidad y la lógica interna del Consenso de Washington con cualquier combinación de políticas posible sugerida por la experiencia china. Decir que el Estado debería tener un papel más importante en el control del crédito o que debería estimular las TIC en realidad no le dice al gobierno de Tanzania nada nuevo ni explica cómo debería hacerlo.

China podría haberse beneficiado de su enfoque experimental en el que las reformas se probaron en diferentes áreas (por ejemplo, política de precios de doble vía) o diferentes unidades territoriales, pero eso fue posible por el tamaño del país y, al mismo tiempo, la capacidad del Partido para mantener el control centralizado.

Esto es lo que Chenggang Xu llamó “Autoritarismo regionalmente descentralizado”. Pero, ¿cómo pueden Laos, Egipto, Paraguay o Serbia aplicar tal enfoque? No está nada claro. Hasta ahora, solo Etiopía parecía haberse beneficiado de la experiencia china. Si China planea “exportar” su modelo, como lo hicieron Estados Unidos y la Unión Soviética, necesita definirlo de una manera que, al menos en principio, pueda ser aplicable en condiciones muy diferentes.

Es aquí donde encontramos la principal diferencia entre la Unión Soviética de entonces y la China de hoy. El pico de la influencia soviética fue desde finales de la década de 1940 hasta principios de la de 1960. (...)

 Alrededor de 1965, se hizo evidente que el desarrollo era deficiente, por lo que la demanda disminuyó. Para China, sin embargo, todos observamos que el desarrollo funciona. Pero no sabemos completamente por qué, ni cómo aplicarlo en otros lugares. 

Y su vendedor realmente no nos dice mucho, ya que insiste en las “especificidades chinas”. Siempre que se ponga "chino" primero, y no "general", el modelo puede ser admirado, pero no imitado."                      ( , Brave New Europe,  08/03/21)

24.9.19

Claves del milagro económico boliviano: redistribución de ingresos (el aumento salarial siempre esté por encima de la inflación)... y a principios de cada año, el presidente del Banco Central de Bolivia y el Ministro de Economía firman un acuerdo soberano ante la población y hacen compromisos por los objetivos macroeconómicos del país, establecimos tasas de interés bajas para el acceso a vivienda, para pequeñas y medianas empresas... el aumento del Producto Bruto Interno es del 4,8 por ciento anual promedio, con la inflación más baja del continente

“El 40 por ciento de la economía la maneja el Estado”

Bolivia es hoy un ejemplo de economía pujante que transformó un país excluyente, formateado por las elites blancoides en la segregación de sus mayorías, en un país incluyente. Se lo conoce como el Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) y tras 14 años de crecimiento constante, baja inflación y soberanía monetaria es elogiado hasta por organismos internacionales y economistas ortodoxos. 

(...) se ha planteado un nuevo modelo económico basado en cuatro elementos: economía estatal, privada, cooperativista y comunitaria”.

Uno de los hitos del éxito del MESCP fue la nacionalización de los hidrocarburos que permitió “redireccionar el desarrollo mediante la diversificación de la economía y la industrialización en áreas estratégicas”, subrayó Herbas al tiempo que destacó que “entre el 38 y 40 por ciento de la economía la maneja el Estado e implementamos, por ejemplo, la Ley de Servicios Financieros que le puso topes a la especulación y establecimos tasas de interés bajas para el acceso a vivienda, producción, para pequeñas y medianas empresas. También, los bonos sociales de seguro universal para la vejez, evitar deserción escolar y para las madres gestantes y niños hasta los dos años”.

El vicepresidente del BCB resume estas decisiones en una frase: “redistribución de ingreso”. Es decir, que “el aumento salarial siempre esté por encima de la inflación. Hoy el salario mínimo alcanza los 305 dólares y genera una compensación histórica para los trabajadores que se apodera de los excedentes del Estado”.

Y concluyó: “Estos elementos garantizan un modelo de crecimiento, desarrollo y mejoras para la población con un aumento del Producto Bruto Interno del 4,8 por ciento anual promedio con la inflación más baja del continente tras la de Ecuador”.  (...)

“Administrar el tipo de cambio para bajar la inflación”

 “Creemos que el Estado debe producir, debe intervenir, debe incidir en la redistribución de la riqueza y, por ende, en la reducción de la pobreza”. Y le lanza un dardo al Fondo Monetario Internacional: “La independencia del Banco Central es un problema, a diferencia de lo que dice el FMI. 

En Bolivia, a principios de cada año, el presidente del BCB y el Ministro de Economía (Héctor Arce Catacora) firman un acuerdo soberano ante la población y hacen compromisos por los objetivos macroeconómicos del país. Ambos son responsables de la estabilidad de precios y del crecimiento. En lugar de independencia, hay coordinación de políticas”. (...)

“No aceptamos ni concordamos con la flexibilidad cambiaria que recomienda el FMI, que dice que el mercado determina el tipo de cambio, para nosotros es el Banco Central el que determina el tipo de cambio para defender a la ama de casa, al empresario, al trabajador. Administramos el tipo de cambio para bajar la inflación. No creemos que el mercado vaya a responder adecuadamente cuando se lo deja librado al azar. Revisamos año a año lo que dice el FMI y nos molestan sus descuidos y falta de preocupación por desdolarizar la economía, y su preocupación por bajar salarios y gastos públicos”.

A su vez, el economista-jefe del BCB recordó que “antes de 2006 Bolivia era la economía más dolarizada del cono sur, el 99 por ciento de los créditos estaba en dólares y decidimos cambiar eso: depreciar al dólar permitió despreciar al dólar y somos la economía que más avanza en la desdolarización. Hoy decimos con orgullo que el 99 por ciento de los ahorros de la población están pesos, en nuestra moneda”.

La nueva etapa política también determinó una apertura para el BCB que, cuenta Mendoza, se enfocó en “la comunicación e interacción”. “Suelen ser organizaciones muy herméticas, y la gente desconoce lo que hace; por eso, desde 2006, nos comunicamos con actividades en las escuelas, universidades, con organizaciones sociales, trabajadores, economistas”.

“El Banco Central adquirió soberanía sobre la política monetaria”

 (...) el BCB “adquirió soberanía sobre las medidas monetarias, se invirtió en la economía (antes el Estado destinaba 300 millones de dólares para gasto social, mientras hoy invierte 5.000 millones para mantener el empleo y la producción); se redistribuyó la riqueza con aumentos sustanciales del salario mínimo, lo que hizo que Bolivia se convierta en un país con mejor nivel de vida, estabilidad de precios y soberanía monetaria”.

En 2005, la diferencia entre los bolivianos más ricos y los más pobres era de 129 veces. 14 años después, la cifra bajó a 39 veces. En el mismo sentido, la pobreza extrema se redujo de 38,2 por ciento a 15,2 y la moderada disminuyó de 60,6 a 34,6. El PBI nominal era de 9.574 millones de dólares en 2005, mientras que hoy es de 43.687 millones de dólares. (...)"           (Canal Abierto, 17/09/19)

25.6.19

Si no se hubieran producido las nacionalizaciones, Bolivia hubiera dejado de generar riqueza económica por un valor de 74.000 millones de dólares (2 veces el PIB del año 2017). Las políticas sociales se lograron financiar con esos recursos que antes se iban del país. Así la demanda interna es la base del crecimiento económico que permite, en la actualidad, tener capacidad de amortiguar cualquier shock externo adverso... al contrario que Argentina (mucho más rica)

"(...) La fuerte restricción externa que acecha a Latinoamérica desde hace varios años ha puesto en tensión a la mayoría de los modelos económicos, con independencia del signo político que los gestione. Salvo en contadas excepciones, la mayoría de las economías no ha sabido conducir el nuevo ciclo a la baja del precio de los commodities.

 La caída de las divisas procedente de la venta de materias primas ha resultado, finalmente, ser el principal adversario electoral para muchos gobiernos de la región, que siguen buscando la fórmula para superar un frente externo tan adverso. 

La ecuación se hace cada vez más compleja. ¿Cómo contentar a todos los sectores de la economía en un marco de escasez de divisas? ¿Cómo sostener la política de derechos sociales en aquellos países que no están dispuestos a renunciar a ello, a pesar del frente externo desfavorable? ¿Cómo reactivar economías altamente extranjerizadas si no hay divisas? ¿Cómo cambiar el modelo productivo si hay una elevada dependencia de los insumos productivos importados? Son preguntas que no tienen respuestas sencillas. Y es en este contexto donde pretende imponerse el “no hay alternativa”. (...)

Es así como juntan “el hambre con las ganas de comer”. Por un lado, ganan los que se beneficiaron del exceso de liquidez propiciado por la megaemisión monetaria realizada en el periodo 2008-2015 en Estados Unidos y Europa; y, por el otro lado, están los necesitados de divisas. 

El caso argentino, seguramente, es el más emblemático por la velocidad de implementación del programa made in FMI. Algo similar se está haciendo también en Ecuador. Te presto dólares a cambio de no tomar otra salida que no sea la neoliberal.

De esta forma, la restauración conservadora procura ganar el pulso geopolítico regional con el “no hay alternativa” como bandera. (...)

Se les olvida, adrede, lo que pasa en Bolivia, donde sí hubo alternativa, y aún la hay. De hecho, muy exitosa. Y, además, con el aval y satisfacción de la mayoría. En la encuesta realizada por CELAG en marzo de este año, 6 de cada 10 personas creen que ha habido una mejora de las condiciones de vida gracias al actual modelo económico.

En la fórmula económica boliviana se parte de un principio básico: no sólo es posible conciliar la justicia social con la eficacia económica, sino que, además, crean sinergia entre sí. La demanda interna es la base sólida del crecimiento económico que permite, asimismo, tener capacidad de amortiguar cualquier shock externo adverso. 

Las políticas redistributivas en materia de derechos sociales en Bolivia (Bono Juancito Pinto, Bono Juana Azurduy de Padilla, Renta Dignidad) fueron fundamentales para constituir una robusta demanda interna sostenida en el tiempo. Esas políticas sociales se lograron financiar con recursos que antes se iban del país.

 Gracias a la nacionalización se evitó esa fuga y, además, se demostró que lo estatal, si se hacen bien las cosas, es capaz de presentar un funcionamiento eficaz y eficiente en clave económica. La mayoría de las empresas públicas nacionalizadas en sectores estratégicos (YPFB, Entel o Boa) revalorizaron su patrimonio y tienen un flujo de caja con un saldo muy positivo, que permite mayor inversión pública productiva, así como garantizar derechos sociales.

 En reciente estudio de CELAG se demostró que, si no se hubiera producido nacionalización, Bolivia hubiera dejado de generar riqueza económica por un valor de 74.000 millones de dólares (que, por ejemplo, representa 2 veces el PIB del año 2017).

Bolivia ha demostrado que sí se puede tener una inserción soberana e inteligente contra la restricción externa. Que se puede desdolarizar la economía y tener, al mismo tiempo, un sistema financiero sólido. En la actualidad, el sistema financiero se ha bolivianizado; por ejemplo, más del 95% de los depósitos se hacen en moneda nacional. 

Que se puede tener estable el nivel de precios al mismo tiempo que los ingresos y el consumo crece. Que se pueden reducir la desigualdad y la pobreza mientras la economía sigue creciendo a tasas récord en Latinoamérica. Que se puede mejorar notablemente el bienestar social en condiciones macroeconómicas sólidas.

Que se puede y se debe. Es así como Bolivia le viene la ganando la partida al “no hay alternativa”, demostrando que, con una forma diferente de hacer política económica, soberana y ordenada, con justicia y eficiencia, se ven los buenos resultados, que se visualizan tanto en las cifras como en cualquier aspecto de la vida cotidiana del pueblo boliviano."               (Alfredo Serrano Mancilla . Director Celag, Público, 10/06/19)

8.3.18

Modelos de propiedad pública para un futuro cercano: Si la renacionalización se limita sólo a los llamados monopolios naturales o los servicios públicos y no se extiende a los bancos y el sector financiero, así como a las industrias estratégicas clave (los 'altos mandos' de la economía), el capitalismo seguirá determinando la inversión y el empleo...

"Acabo de asistir a una conferencia especial convocada por el Partido Laborista británico para analizar modelos de propiedad pública. El objetivo de la conferencia era desarrollar ideas sobre cómo podría un gobierno laborista desarrollolar el sector público si gana las próximas elecciones generales.

El eje de la conferencia fue un informe encargado por la dirección laborista y publicado el pasado otoño, titulado Modelos alternativos de propiedad (con la palabra 'público' extrañamente omitida).

El portavoz laborista de Finanzas, John McDonnell ('auto-confesado' marxista) presentó las ideas clave del informe, compilado por un grupo de expertos académicos, incluyendo Andrew Cumbers de la Universidad de Glasgow, que ha escrito mucho sobre el tema de la propiedad pública. Y Cat Hobbs, de la Fundación We own it, hizo un repaso convincente de los fracasos y despilfarros de las privatizaciones ocurridas.

En muchos sentidos, el discurso de McDonnell fue inspirador en el sentido de que el próximo gobierno laborista de Jeremy Corbyn y McDonnell quiere de verdad restaurar unos servicios públicos adecuadamente financiados y dotados de recursos y revertir las privatizaciones anteriores de sectores económicos clave, llevadas a cabo por anteriores gobiernos conservadores y laboristas en el periodo neoliberal, durante 30 años antes de la Gran Recesión.

McDonnell y el informe hicieron hincapié en una serie de modelos para futuros activos y servicios de titularidad pública: a partir de las cooperativas, los servicios municipales y la nacionalización de sectores clave como la sanidad, la educación y los servicios públicos como el agua, la energía y el transporte - los llamados 'monopolios naturales'.

Como el informe deja claro, las privatizaciones de los últimos 30 años han fracasado estrepitosamente incluso en relación con sus propios objetivos profesos: más eficiencia y mayor productividad, mayor competencia y una mayor igualdad. Ha sido todo lo contrario. 

El crecimiento de la productividad del Reino Unido se ha desplomado y, como han demostrado muchos estudios (ver mi nota reciente), las industrias privatizadas no han sido más eficiente en absoluto.

Simplemente han sido entidades diseñadas para que los accionistas obtuvieran unos rápidos beneficios a expensas de la inversión, los servicios a los consumidores y las condiciones de los trabajadores (pensiones, salarios y carga de trabajo). De hecho, el tema de la privatización del agua, la energía, el ferrocarril y correos en el Reino Unido ha sido 'cortoplacista', es decir, impulsó el precio de las acciones, pagó a los ejecutivos grandes bonos y distribuyó grandes dividendos en lugar de invertir a largo plazo en un plan social para todos.

La industria estatal es en realidad un modelo económico de éxito, incluso en las economías predominantemente capitalistas. El informe laborista cita el hecho de que la proporción de empresas públicas entre las 500 mejores empresas internacionales ha aumentado del 9% en 2005 al 23% en 2015 (aunque esto es principalmente resultado del ascenso de las empresas estatales chinas). 

La historia del éxito de las economías de Asia Oriental fue en parte el resultado de la planificación estatal y la propiedad pública que modernizaron, invirtieron y protegieron sus economías frente a las multinacionales estadounidenses (aunque también fue gracias a la disponibilidad de mano de obra barata, la falta de derechos laborales y la adopción de tecnología extranjera).

Como muchos autores, como Mariana Mazzacuto ha demostrado, la financiación estatal y la investigación pública ha sido vitales para el desarrollo de las grandes empresas capitalistas. Las industrias de propiedad estatal y el crecimiento económico a menudo van de la mano - y el informe laborista menciona “la historia de éxito europea, raramente discutida, que es Austria, que alcanzó el segundo nivel más alto de crecimiento económico (después de Japón) entre 1945 y 1987 con la mayor proporción de propiedad estatal de una economía de la OCDE.” (Hu Chang).

El informe también deja claro que no debería haber ninguna vuelta a los viejos modelos de nacionalización que se adoptaron después de la Segunda Guerra Mundial. Eran industrias estatales diseñadas principalmente para modernizar la economía y proporcionar productos industriales básicos para subvencionar al sector capitalista.

 No había democracia y ninguna participación de los trabajadores o incluso del gobierno en las empresas estatales y tampoco se integraban en un plan más amplio de inversión o satisfacción de necesidades sociales. Fue el llamado 'modelo Morrisoniano’, en honor del dirigente laborista de derechas Herbert Morrison, quien supervisó las nacionalizaciones en la posguerra en el Reino Unido.

El informe cita ejemplos alternativos de sistemas de empresas públicas democráticamente responsables. Como el modelo noruego de Statoil, en el que un tercio de la junta es elegida por los empleados; o incluso aun más, el sector de la electricidad y el gas en la posguerra francesa, cuando los consejos de administración de las empresas estatales estaban “compuestas por cuatro personas designadas por el estado, cuatro por cada grupo técnicos y los expertos (incluyendo dos para representar los intereses de los consumidores y cuatro representantes de los sindicatos”(B Bliss).

Todo esto eran noticias muy positivas y era evidente que la audiencia de activistas laboristas estaban entusiasmados y dispuestos a implementar un “giro sustancial hacia los servicios públicos autogestionados” (McDonnell). El objetivo de los dirigentes laboristas es revertir las privatizaciones anteriores, poner fin a la inicua financiación concertada público-privada; revertir la externalización de los servicios públicos a contratistas privados y acabar con la mercantilización del Sistema de Salud Pública.  (...)

Sin embargo, creo que los problemas pendientes siguen siendo los que plantee cuando analice por primera vez la "Corbyeconomía", cuando Jeremy Corbyn ganó por primera vez las primarias del Partido Laborista en 2015. Si la propiedad pública se limita sólo a los llamados monopolios naturales o los servicios públicos y no se extiende a los bancos y el sector financiero, así como las industrias estratégicas clave (los 'altos mandos' de la economía), el capitalismo seguirá determinando la inversión y el empleo, y la ley del valor y los mercados seguirán en funcionamiento. 

 El plan laborista de un banco público de inversiones  y de un gasto público inducido o gestionado por el estado supondría aproximadamente del 1% al 2% del PIB más de inversión total en el Reino Unido. Sin embargo, el sector capitalista invierte más del 12-15% y seguiría siendo dominante a través de sus bancos, farmacéuticas, empresas aeroespaciales, tecnología y servicios empresariales.

No se habló de hacerse cargo de estos sectores en la conferencia. Ni siquiera se habló de nacionalizar los cinco grandes bancos - algo que he planteado antes y ayudado a escribir un estudio, por encargo del sindicato de bomberos (y que es formalmente la posición de la confederación sindical británica ,TUC).

 Sin el control de las finanzas y de los sectores estratégicos de la economía británica, un gobierno laborista o bien vería frustrado sus intentos por mejorar la suerte de “la mayoría, no de unos pocos” (una consigna laborista), o peor aún, se enfrentaría al impacto de otra recesión mundial sin ningún tipo de protección frente a las vicisitudes del mercado y la ley del valor."                       (Michael Roberts  , Sin Permiso, 21/02/2018)

16.10.17

Los sindicatos (británicos) exigen recuperar la propiedad pública del sector energético

"El Congreso anual de la Unión de los sindicatos británicos (Trade Union Congress-TUC) votó una resolución importante sobre el cambio climático pidiendo que el sector energético vuelva a ser propiedad pública y esté sometido a un control democrático.

La resolución, votada por unanimidad, llama a la Confederación Nacional -que cuenta con 5,7 millones de miembros- a trabajar con el Partido Laborista para alcanzar este objetivo y aplicar un programa masivo para la conservación de la eficiencia energética. 

La resolución se pronuncia a favor de la creación de un grupo depresión cuya finalidad sea conseguir una estrategia de “transición justa” para las trabajadoras y trabajadores afectados e impulsar las investigaciones sobre los riesgos a largo plazo que suponen las inversiones en combustibles fósiles para los fondos de pensiones.

El manifiesto electoral de 2017 del Partido Laborista “For the Many, Not the Few” (A favor de la mayoría, no de unos pocos) destaca el fracaso de la privatización de la energía, la debilidad de la política energética, la necesidad de cumplir los compromisos del Reino Unido respecto al clima y de lograr que un 60 % de su energía alcance en 2030 el objetivo de cero carbono o que sea obtenida de fuentes renovables.

Esta declaración se comprometía también a que la energía vuelva a ser de propiedad pública para promover la energía renovable, a un precio asequible para los consumidores y bajo control democrático. El manifiesto llama a la creación de compañías de energía “públicas, responsables localmente y cooperativas para competir con los suministradores de energía privados existentes”. (...)"                (Viento Sur, 03/10/17)

23.11.16

El tríptico de la política económica pre-crisis (apertura/liberalización/privatización) está dando lugar a la vuelta del sector público al control de la economía... como en Corea del Sur

"Un nuevo equipo de gobierno en la Unión Europea, dispuesto a negociar duramente con Bruselas condiciones adecuadas para sus intereses, y que incorpora dentro de su agenda la puesta en marcha de una nueva estrategia industrial, dirigida desde el sector público.

 ¿De quién estamos hablando? De los conservadores Británicos, del gabinete de Theresa May. Sí: los Tories están haciendo que Thatcher se remueva en su tumba apostando por incorporar la intervención pública en el desarrollo empresarial e industrial del futuro Reino Unido.

Por su parte, una institución internacional se propone asistir a los gobiernos en la preparación de sus inversiones públicas, vehiculizadas a través de fondos soberanos y fondos de inversión pública en infraestructuras. No se trata del banco de infraestructuras de China: se trata del Banco Mundial, archiconocido por sus tareas liberalizadoras hace unos años.  (...)

¿Qué es lo que ha ocurrido para que se produzca este giro hacia un retorno del Estado en la economía? Varios son los factores a tener en cuenta:

En primer lugar, el aparente éxito de las economías orientales, incluyendo China o Corea del Sur, en cuyo tejido productivo el Estado mantiene, a través de la participación directa, o a través de una fuerte alianza de intereses, un importante control sobre sus resultados y orientaciones. 

El capitalismo de estado se impone en el modelo de industrialización asiático, amenazando la supremacía de las firmas occidentales, en cuyo tejido industrial el peso del sector público es muy reducido en términos comparativos.

En segundo lugar, el pobre desempeño, en términos de productividad industrial, de los últimos quince años en los países desarrollados. 

Se suele señalar el éxito norteamericano como modelo, pero debemos tener en cuenta que buena parte del crecimiento del diferencial de productividad entre Europa y Estados Unidos previo a la crisis se debió al sector financiero, sector que terminó estallando como una burbuja de proporciones gigantescas y que estuvo a punto de llevarse la economía mundial por el desagüe.

En tercer lugar, el desarrollo de nuevas perspectivas teórica que evidencian la necesidad del sector público en la política de innovación y de desarrollo industrial: desde María Mazzucato, hasta Han Joon Chang, pasando por Stiglitz y Greenwald, son numerosos los aportes teóricos y empíricos que muestran la necesidad y conveniencia de una mayor implicación del sector público en la dirección y facilitación de la economía de la innovación y el conocimiento.

Y, last but not least, el incremento del nacionalismo económico, la permanente amenaza del proteccionismo comercial, y el resurgir de la llamada geoeconomía, como modelo de gestión económica internacional con un fuerte componente de estrategia nacional, en el que los intereses nacionales comienzan a primar sobre el impulso globalizador. 

Las críticas a la globalización a ultranza han existido siempre, como reverso de la propia globalización, como bien se encarga de señalarlos Dani Rodrik siempre que encuentra la ocasión de hacerlo.

 Pero este péndulo se ha acelerado desde la crisis financiera internacional, que evidenció el fracaso del experimento de la gobernanza global y que ha llevado a un resurgir de las soberanías nacionales que tiene, como no podría ser de otra manera, su propia expresión en materia de política económica.

De esta manera, el tríptico de la política económica pre crisis (apertura/liberalización/privatización) está dando lugar a una nueva versión donde el papel del Estado y del sector público se ve reforzado tanto en los elementos infraestructurales (condiciones para el desarrollo del sector privado, política de innovación, desarrollo de instrumentos financieros adecuados) como en los elementos estratégicos (acuerdos bilaterales de cooperación económica, frente al multilateralismo que representaba el marco que la Organización Mundial del Comercio).

 Esta vuelta del sector público al control de la economía habría sido anatema hace apenas unos años, pero es innegable que el péndulo de la política económica se está moviendo hacia el otro lado. (...)

Hay aspectos, como la transición hacia una economía baja en carbono, o la construcción de una economía basada en la innovación y el conocimiento, en los que la intervención pública es imprescindible. 

 También lo es si queremos que la economía se convierta en un motor de lucha contra las desigualdades. Cualquier visión progresista de la economía incorpora al sector público como impulsor imprescindible del desarrollo económico y social. Pero no son todo bondades. (...)

Plantearse por lo tanto una política económica alternativa, donde el nivel de intervención pública sea mayor, con el objetivo de lograr mayores cotas de desarrollo económico y social, debe ir acompañado al mismo tiempo de una profunda reforma del sector público, una auténtica revolución en materia de calidad institucional, y una adecuada selección de las élites políticas y administrativas. 

Sin ello, corremos el riesgo de terminar en el peor de los mundos posibles: una economía poco eficiente y corrompida por relaciones ilegítimas entre el sector público y el privado. Es decir, quedarnos donde estamos. (...)"               (José Moises Martín Carretero, Economistas frente a la crisis, 26/10/16)

8.11.16

Bolivia es campeón planetario en mejorar los ingresos para el 40% de la población más pobre... y crece al 4,5% en medio del estancamiento mundial

"Bolivia camina por su propio carril. Este año acabará con un crecimiento del PIB por encima del 4,5%. En un momento de contracción económica mundial, de vientos en contra, el país andino crece sostenidamente. (...)

Desde el inicio de su mandato en el año 2006, Bolivia construyó un orden económico propio. En absoluto, autárquico ni desconectado del mundo. Todo lo contrario: un modelo económico vinculado con el exterior pero en forma soberana e inteligente. Lo primero fue la nacionalización de los hidrocarburos, fundamental para edificar una casa propia. 

Justa en clave social y eficaz en materia económica. Se rompe así el mito que cualquier nacionalización merma capacidad de crecimiento. Bolivia multiplicó su PIB nominal por cuatro en este tiempo. Y aún continúa en su ciclo largo de crecimiento pese a la coyuntura internacional. (...)

Hoy en día Bolivia presume de tener reservas (38% PIB) para afrontar efectivamente el actual shock externo negativo. Pero no es únicamente ahorro público, también hay un significativo crecimiento del ahorro privado. 

En total, contemplando todas las fuentes, Bolivia posee un ahorro de 48.000 millones de dólares. Muy por encima de su PIB (38.000 millones de dólares). Lo que le permite apalancar inversiones productivas para los próximos años. Tiene colchón suficiente para sortear la restricción externa. 

Bolivia optó por una economía eficazmente precavida. No arrastrada por los vaivenes de los precios de las materias primas. Supo construir su cinturón de seguridad sin necesidad de sacrificar derechos sociales. Lo hizo gracias a una deliberada intención de conformar un mercado interno. 

La redistribución de la riqueza, además de satisfacer principios de justicia social, fue indispensable como método para ampliar la demanda interna. El consumo creció gracias a un incremento de los ingresos a lo largo de toda la distribución. Las políticas activas de empleo y los programas sociales para niños (Bono Juancito Pinto), mayores (Renta Dignidad) y mujeres embarazadas (Bono Juana Azurduy) fueron cruciales para este logro. Según el propio Banco Mundial, Bolivia es campeón planetario en mejorar los ingresos para el 40% de la población más pobre. 

El país se fue desendeudando socialmente sin mayor endeudamiento financiero; la deuda pública actualmente es del 19% del PIB. Y además, la inversión pública no paró de crecer pasando de 879 millones de dólares en 2006, a los 6.396 millones de dólares proyectados en los Presupuestos Generales del Estado para 2016. Este aumento de la inversión pública ha llegado hasta el punto que la formación bruta de capital fijo es mayor hoy en día que el volumen destinado a los salarios públicos. 

La política económica boliviana no obedece a ningún manual. Tomó su propio camino mezclando un poco de todo con muy buenos resultados macroeconómicos. Tras ello, existe una indudable explicación: la política. Este éxito económico es fruto de una buena gestión técnica sometida a criterios políticos acertados e innegociables.

 Ejemplo de esto fue el serial de nacionalizaciones que Evo decidió a lo largo de esta década. En el sector minero, el Estado en promedio se queda con el 50-55% del excedente generado; en el sector hidrocarburífero, con el 85-93%. Se demuestra así que las decisiones políticas a favor de las mayorías no están reñidas con la eficacia económica. 

En el caso boliviano, la bonanza macroeconómica no viene acompañada de malestar microeconómico, ni austeridad social. Se impone la evoconomía: llegar a la meta pero sin rezagados ni excluidos."                 (Alfredo Serrano Mancilla , Rebelión, 02/11/16)

8.12.14

El mundo sufre un problema estructural de debilidad crónica de la demanda. Penalizar el ahorro, impulsar el gasto y banca pública: la solución

"Tratamientos radicales para enfermedades económicas inusuales". Así de claro titula Martin Wolf, el columnista más importante del Financial Times, su último artículo, en el que propone alternativas más allá de continuar con el desapalancamiento para acabar con el principal problema económico global, la debilidad de la demanda. Y son propuestas heterodoxas: recuperar el monopolio de la creación de dinero para financiar déficits y penalizar el ahorro para impulsar la demanda.

Wolf cree que estas medidas poco ortodoxas son necesarias para que EEUU, la Eurozona, Japón y Reino Unido consigan superar la principal enfermedad que ha dejado la crisis, el síndrome de deficiencia crónica de la demanda, como lo define. Básicamente, que el sector privado no gasta lo suficiente para 'tirar' de la economía sin el doping de una política monetaria ultralaxa, enormes déficits estatales o ambos a la vez.

Este economista explica la situación utilizando la metáfora del ataque al corazón. Como este, las crisis financieras tienen efectos secundarios, pero el papel del doctor económico no es preocuparse por el estilo de vida del paciente, sino mantenerlo con vida.

Tras superarlo, habrá que lidiar con esos efectos, que se podrían resumir en tres: daños en el propio sistema financiero, pérdida de confianza en el futuro y una deuda difícilmente pagable.

Estos efectos han provocado lo que el economista Richard Koo denominó recesión de balance: un periodo en el que el objetivo principal es devolver la deuda. Por ello, las políticas post-crisis deben compensar o faciltar que el sector privado reduzca su endeudamiento. 

Como complemento de esto, va ganando fuerza la idea de la reestructuración de la deuda (como propuso su colega Wolfgang Munchau también en el FT), tanto privada como pública. (...)

¿Y en qué se concretaría esto? Por un lado, se podrían tener déficit fiscales, aún a riesgo de que la deuda pública siguiera creciendo. En este sentido, se puede ir todavía más allá y hacer que los bancos centrales financiaran directamente estos déficits, como propone Adair Turner, ex presidente de la FSA británica (regulador financiero). 

Esto implica la nacionalización de la creación del dinero, algo que actualmente está en manos de la banca. De este modo se estimularía la demanda más directamente, en lugar de confiar en las entidades financieras para imprimir indirectamente.

La alternativa a esta solución sería ir directamente al origen de la debilidad estructural de la demanda. Esto implicaría que se redistribuyeran los ingresos desde los ahorradores hacia los gastadores. Y también debería promoverse el gasto privado. 

Por ello, por ejemplo Japón, en lugar de subir el IVA, tendría que haber subido los impuestos al ahorro, aunque ello viole el prejuicio de que el propio ahorro es valioso. "En un mundo sufriendo del síndrome de deficiencia de la manda, no lo es. El ahorro improductivo debe ser desalentado". 

Más allá de los problemas de la demanda, también existe la posibilidad de problemas estructurales en la oferta. La solución por este lado es fomentar el empleo, la inversión y la innovación, según Wolf. Pero las políticas que se adopten para impulsarlos no deben al mismo tiempo deprimir la demanda. (...)"              (El Economista, 26/11/2014)

2.12.14

El precio de la vivienda crecía exponencialmente, los ingresos de las familias bajaban... ¿cómo es que los banqueros no vieron la llegada de la crisis?

"Timothy Geithner fue la persona, dentro de la Administración Obama, que jugó un papel más central en la recuperación del sistema bancario de EEUU. De ahí que sus memorias hayan despertado un interés considerable en EEUU. 

Durante muchas semanas, tales memorias han sido sujeto de amplios análisis y comentarios, tanto en la prensa de mayor difusión, como en los medios y fórums influenciados por la banca (que son muchos y muy potentes).

 Ni que decir tiene que, en estos últimos, Geithner ha pasado a estar en el pabellón de los grandes servidores al país, uno de los mayores salvadores de la patria. La gente con mucho dinero siempre tiene la manía de identificar sus intereses con los intereses de la nación, llamada, en ocasiones, la patria. (...)

En realidad, las memorias eran sumamente predecibles y podrían haber sido escritas por cualquier figura protagonista de los rescates bancarios en cualquier país de la Unión Europea, incluyendo España. La gente que protagoniza los negocios financieros es extraordinariamente predecible. Veamos algunas de las actividades predecibles:

1. A pesar de que los datos los tenía delante de sus narices, el Sr. Geithner no anticipó la creación de la burbuja inmobiliaria, y ello a pesar de que era enormemente (repito, enormemente) fácil de ver. 

El precio de la vivienda estaba creciendo casi exponencialmente, mientras que la media de los ingresos de las familias estaba bajando o estaba estancada. 

Era obvio que algo estaba pasando y que en algún momento todo el sistema bancario (enriquecido como consecuencia del incremento de la deuda, incremento necesario para poder conseguir las hipotecas) iba a colapsar. El Sr. Geithner no lo vio. ¿Cómo es que no lo vio?

2. Otro desarrollo que tampoco vio fue el peligro de los nuevos instrumentos bancarios. A pesar de las alarmas que vinieron por parte de investigadores en áreas financieras, independientes y críticos con la banca, el Sr. Geithner no reguló ni hizo nada para disminuir la introducción de instrumentos financieros nuevos como los derivados, definidos por uno de estos críticos como armas financieras de destrucción masiva.

 ¿Cómo es que Geithner no vio ni el peligro de la burbuja inmobiliaria ni el peligro de esas armas de destrucción masiva?

3. Las respuestas a estas preguntas también son fáciles de ver. No vio nada porque estaba sumergido (en realidad, metido hasta la médula) en los círculos financieros. Toda su vida estaba impregnada y se realizaba en los círculos financieros, que eran los círculos donde se estaba cocinando el desastre. Sus vidas privada y pública estaban claramente interrelacionadas con el mundo de los banqueros y financieros de Wall Street. 

Estos eran sus amigos, que le invitaban a desayunar, a comer, a cenar, a fiestas y a viajes. Ellos eran sus amigos y él era su servidor. Y no tenía ni idea de los problemas de la gente normal y corriente, que estaba ahogada con las hipotecas que no podía pagar.  (...)

4. En aquel escenario puede entenderse que la única alternativa que se le ocurriera para evitar el colapso financiero de EEUU fuera salvar a sus grandes amigos de Wall Street. Así de claro. 

Y así lo dice (naturalmente, sin referirse a Wall Street como sus amigos), aunque por la narrativa que utiliza aparece un entendimiento y simpatía para los banqueros, mostrando una clara empatía hacia los grandes gestores del dinero acumulado en Wall Street.

5. De ahí que el rescate del sistema financiero consistiera en darles billones y billones de dólares procedentes de las imprentas del Estado. Utilizo la expresión “darles” deliberadamente, pues fue uno de los mayores casos de beneficencia que hayan existido a lo largo de la historia de la humanidad. La única diferencia es que no se llamó a aquella dádiva “beneficencia”, sino rescate.  (...)

Para él era obvio que no había otra alternativa. 6. Ahora bien, de obvio no tenía nada. En realidad, el rescate le ha costado muchísimo, pero que muchísimo dinero, al ciudadano estadounidense, sin que se haya cambiado nada en el sistema bancario que pueda prevenir otro desastre, o que facilite la disponibilidad del crédito. (...)

Salvar a Wall Street ha sido salvar un sistema que es corrupto hasta la saciedad, y que es profundamente disfuncional.

7. Y sí que había alternativas. Además, era fácil de ver que sí las había. Se podría haber nacionalizado la banca. Sí, como lo lee. Se podía y se tendría que haber nacionalizado la banca, tal como habían sugerido muchos economistas progresistas no vinculados a la banca, tales como Stiglitz, Baker, Weisbrot, Roubini y una larga lista.

 Es más, incluso el que había sido el gran gurú neoliberal, Alan Greenspan, había sugerido la nacionalización, pues conocía bien el sistema financiero desde dentro, y no lo veía capaz de salvarse. De ahí que también sugiriera su nacionalización. 

La diferencia, sin embargo, era que Greenspan quería después privatizar la banca de nuevo, como Guindos y otros han hecho con Bankia. La mayoría, sin embargo, quería nacionalizarla para siempre. No hay duda de que hoy tendríamos sistemas financieros saneados, garantizando el crédito. Y con un coste mucho menor de lo que le ha costado al erario público.

8. La pregunta clave que debe hacerse es: ¿por qué Obama nombró a Geithner? Y la respuesta es también fácil de dar. Porque Obama pensaba como Geithner. Obama es un producto típico del establishment estadounidense. 

Pensar en él como en el gran reformador es pedirle peras al olmo. Nacionalizar la banca no estuvo, ni por un minuto, en su escenario de intervenciones. Ninguno de sus amigos se lo hubiera aconsejado.(...)  Y así estamos."             (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 11 de noviembre de 2014, en vnavarro.org, 11/11/2014)

8.7.14

“Si la UE estuviera al servicio de sus ciudadanos ya habría nacionalizado los bancos”

"(...) “Hay que tomar medidas radicales en favor de una salida social de la crisis”

Por lo que se refiere a la crítica, Toussaint lamenta la impunidad de la que gozan los grandes banqueros, a los que señala directamente como los responsables de la crisis: 

“Los dueños capitalistas de los bancos privados manejaron el dinero de los bancos en busca de la  ganancia máxima sin tener en cuenta el riesgo”. Son ellos lo que nos han traído hasta aquí, sostiene el belga, y son ellos los que deberían haber pagado sus excesos.

La realidad, sin embargo, es bien diferente: esos prohombres gozan de la protección de los gobiernos europeos; nadie ha osado meterse con ellos y, para rematar la faena, los Estados han rescatado a los bancos con dinero público. Eso irrita a Toussaint, para quien el castigo está clarísimo:

 “Habría que expropiar los bancos y socializarlos. La banca tiene que ser un servicio público. Los accionistas de los bancos rescatados deberían devolver el dinero de las ayudas con su propio patrimonio”.

“Los accionistas de los bancos rescatados deberían devolver el dinero de las ayudas con su propio patrimonio”

El pensador belga cree que las cosas se pueden hacer de otra manera y cita dos ejemplos: el caso de Islandia, donde dos banqueros fueron encarcelados por la presión ciudadana, y Estados Unidos, donde Barack Obama no toma medidas contra banca privada norteamericana e intenta desviar la atención con mano dura contra bancos europeos.

Pero como bien recuerda el propio Toussaint, en Europa y en España aún estamos muy lejos de ese escenario. En Europa no hay voluntad política ni tampoco sensibilidad: “Si los gobiernos de los países de la UE creyeran de verdad que están al servicio de la mayoría de los ciudadanos, ya habrían nacionalizado los bancos y también habrían rechazado pagar parte de la deuda pública por ilegítima e ilegal”, añade.

Frente al inmovilismo de los gobiernos europeos, Toussaint introduce un elemento importante en su discurso: la existencia de una alternativa. Y esa alternativa está cada vez más  cerca, pese al “difícil contexto político” que impera en la Unión Europea.(...)

Para Toussaint la alternativa pasa por “un programa coherente” que tenga como eje”medidas radicales en favor de una salida social de la crisis”. No le importa tanto como a otros economistas que esta salida se dé sin el euro: tiene una posición crítica contra la moneda única y contra el propio sistema. Aboga Toussaint por “una salida de izquierdas con cambios estructurales en la sociedad”.

“Soy partidario de crear un impuesto confiscatorio del 80 o  90% de su renta al 1% más rico de la población”

En ese sentido, América Latina es el espejo en el que mirarse. Esa parte del mundo ha aprendido que la respuesta a la crisis no pasa por recortar el gasto público, las pensiones y las políticas sociales; sabe también que la solución no es congelar los salarios. Toussaint lo explica muy bien: “La austeridad no es la respuesta. Ésta sólo conduce a un aumento de la deuda pública.

 Lo hay que hacer es adoptar un programa coherente y alternativo que apueste por incrementar la inversión pública, aumentar el poder adquisitivo de las familias, anular parte de la deuda pública ilegítima, redistribuir la riqueza y  aumentar los ingresos fiscales”.

Entre sus recetas, Toussaint no se olvida de la lucha contra la desigualdad: ”Dentro de ese programa coherente del que he hablado una de las medidas fundamentales son los impuestos a los más ricos. Yo, como Thomas Piketty, soy partidario de crear un impuesto confiscatorio del 80% o 90% de su renta al 1% más rico de la población.

 La concentración de riqueza empieza a ser intolerable. Franklin Delano Roosevelt lo hizo en 1938 en Estados Unidos y no era precisamente un izquierdista. Con esos ingresos un gobierno progresista podría poner en marcha un nuevo modelo económico y social”.   (JORGE OTERO Público.es Madrid 01/07/2014, en PACD, 02/07/2014)

4.2.14

Nacionalización parcial de los fondos de pensiones en Polonia... para impedir la ruina total del país

"Hay que trabajar más tiempo y acabar con la cultura de vivir a crédito”. ¿Por qué? Porque “debemos enviar una señal fuerte hacia los mercados financieros internacionales”.

 Estas palabras de Jerzy Buzek, antiguo presidente del Parlamento europeo, pueden explicar post factum por qué su gobierno privatizó en 1999 una gran parte del sistema de jubilación en Polonia. Los medios de comunicación ensalzaron el nuevo sistema gracial al cual los futuros jubilados podrían pasar su vejez en las Maldivas.

La base oficial de la reforma de 1999 fue la introducción de tres pilares:

1. El fondo público ZUS (Zaklad Ubezpieczen Spolecznych, oficina de la seguridad social), organismo de Estado que debe percibir las cotizaciones de jubilación, 19,52% del salario bruto, y transferir después más de un tercio (7,3%) de estas cotizaciones a los fondos privados OFE;

2. Los fondos de pensión privados OFE (Otwaty Fundusz Emerytalny, fondos de jubilación abierta). Eran obligatorios para las personas nacidas después del 31 de diciembre de 1968. Al principio hubo 21 OFE. Sólo quedan ahora 14, la mayoría controlados por los grandes grupos financieros (por ejemplo, ING, Allianz, Amplico, Aviva, Axa, Generali...):

2, Distintos modelos de sistemas de jubilaciones voluntarias, por ejemplo a nivel de empresa. En realidad, el peso de este tercer pilar es mínimo.

 En su libro La privatización de las jubilaciones /1, Mitchell A. Orenstein ha mostrado cómo la introducción de la reforma de Buzek vino precedida de la presión del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la campaña llevada a cabo, entre otros, por U.S. Agency for International Development (USAID). Se trataba de garantizar un nuevo mercado lucrativo a las instituciones financieras internacional, que podían ganar con la gestión del flujo permantente de cotizaciones obligatorias. (...)

El sistema de OFE es un buen ejemplo de privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas. En primer lugar, el ZUS debía percibir las cotizaciones y transferir una parte de ellas a las OFE. Pero al mismo tiempo, debía pagar las pensiones a los actuales jubilados. Dicho de otra manera: misión imposible. 

El paro, la emigración, el desarrollo del mercado de trabajo atípico (contratos a la baja, sin cotización social) y los salarios bajos, han reducido el importe global de las cotizaciones cobradas, haciendo cada vez más dificitario al ZUS. 

¿Dónde encontrar el dinero para cubrir este déficit pagando al mismo tiempo la parte de las OFE? Recurriendo a las dotaciones del Estado –que ha organizado privatizaciones pasivas para “hacer frente al coste” de la reforma de las jubilaciones– o por medio de préstamos de los bancos privados.

Para las OFE, los atrasos de pago de las cotizaciones por parte del ZUS han sido un muy buen negocio, ya que el retraso significa... que el ZUS les paga además intereses.

Por otra parte, las OFE han “invertido” la parte que les correspondía jugando en la Bolsa de Varsovia (hinchando así la burbuja antes de la crisis) y... comprando bonos gubernamentales, emitidos por el Estado para poder financiar el ZUS, que debía transferir una parte a las OFE, etc. Un círculo vicioso... aunque un sistema ideal para el mundo de las finanzas.

Eso no es todo: de las cotizaciones que debían “capitalizar”, las OFE han retenido los “gastos de funcionamiento”, que pudieron alcanzar hasta un 10% del total (!) a comienzos de la reforma, y que el gobierno ha acabado por limitar actualmente a un máximo del 3,5%. Además, hay también una provisión anual y otros medios diversos para robar un poco más de dinero todavía a los futuros pensionistas.

Puede decirse que tan sólo uno de los argumentos empleados a favor de la reforma de las jubilaciones era justo: ha permitido sostener el “mercado de capitales” en Polonia (aunque no sólo en Polonia, teniendo en cuenta que los grandes actores en los mercados de OFE son las instituciones financieras transnacionales). Por desgracia, lo ha hecho a costa de la población.

Hoy día hay más de 16 millones de polacos que “cotizan” a las OFE. Pero estas instituciones sólo pagan por ahora pensiones a algo más de 3.000 personas. ¡La pensión mensual media pagada por las OFE es de menos de 30 euros! Desde luego, tras “sólo” 14 años de cotizaciones, ... pero el futuro para los jubilados polacos no es radiante.

Según la Comsión Europea, gracias al nuevo sistema, la relación entre la jubilación media y el salario medio (benefit ratio) será uno de los más bajos de Europa: 31%. La misma relación con los jubilados del antiguo sistema era, en 2007, del 56%,

Para “llenar el agujero de las pensiones”, el gobierno decidió en mayo de 2012 aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años (antes era de 60 años para las mujeres y de 65 para los hombres). La justificación: el miedo al hundimiento del sistema y la tendencia demográfica negativa. ¡Pero la reforma de 1999 había sido presentada como el milagro que resolvería todos los problemas!

La más crítica de las analistas de esta reforma, Leokadia Oreziak, ha escrito: “Los cambios introducidos en 1999 y en mayo de 2012 significan para millones de personas un descenso del nivel de las jubilaciones que sería difícil de realizar en las democracias arraigadas, y todo esto se ha hecho sin debate público real”. (...)

Según el último informe de los Ministros de Trabajo y de Finanzas, sin la introducción de las OFE la deuda de Polonia a finales de 2012 habría sido del 38% del PIB2 (o sea, casi el mismo nivel que en el momento de la introducción de la reforma).

 Hoy día, el endeudamiento público es superior al 55% del PIB. Es decir, la deuda ligada a las OFE ha alcanzado los 300.000 millones de zloty (¡más de 70.000 millones de euros!). Y cada año aumenta casi automáticamente –ya en 2010 los expertos previnieron al gobierno que en 50 años la deuda debida a la reforma de las pensiones se acercaría al 94% del PIB.  (...)

Por ello, en setiembre de 2013 el gobierno tomó la decisión de un cambio radical. Según su proyecto, las OFE deberían reintegrar el 51,5% de su capital en febrero de 2014. En primer lugar, las bonos del gobierno, que serán anulados. El precio de estos bonos no debería ser más bajo que antes del 3 de setiembre de 2013, antes del anuncio del plan de la nueva reforma.

El proyecto prohibe a las OFE invertir en bonos de Polonia o de otros Estados. Pequeño regalo para financieros: ya no habrá límites de inversión en acciones, y se reducirá el límite que afecta a la inversión en el extranjero (la Comisión Euroea ya había pedido suprimir esos límites).

Además, los capitales que queden en las OFE deberán ser transferidos al ZUS diez años antes del tope de jubilación del interesado y el ZUS se ocupará del pago a los jubilados.
Y última novedad: cada cual podrá decidir, hasta junio de 2014, si quiere seguir pagando a las OFE o bien pagar el conjunto de sus cotizaciones al ZUS. Si no lo decide oficialmente, volverá automáticamente al ZUS.

Para contrarrestar la propaganda de las OFE, que intentan asustar a los polacos anunciando que perderán todo su dinero, el gobierno quiere prohibir oficialmente la promoción de las OFE, imponiendo duras penas en caso de que no respeten esta prohibición.

Durante la gran querella en la familia neoliberal, que domina ideológicamente en Polonia, los defensores de la reforma dicen que sólo quieren permitir a los ciudadanos que hagan la elección: mantenerse cotizantes a las OFE o volver al ZUS. Los más duros responden que se trata de una “nacionalización” –el término más detestado en sus filas. En los medios de comunicación, la campaña de defensa de las OFE ha comenzado, ya que las OFE poseen también acciones en estos medios.

Hay que subrayar también que, aunque el proyecto del gobierno es un gran paso en la buena dirección, no suprime por completo el problema de las OFE. Van a continuar existiendo, continuarán recibiendo una parte de las cotizaciones de jubilación y podrán comprometerse aún más en el mercado especulativo. El ejemplo de Hungría que, en 2010, desmontó totalmente sus fondos privados de pensiones, indican otra posibilidad de resolver el problema,"                  (Dariusz Zalega, Viento Sur / CADTM, en Rebelión, 27/01/2014) 

20.11.13

Decenas de municipios alemanes han renacionalizado el agua, el gas y la electricidad.

"El agua ¿es un bien público o un nuevo producto financiero? Es muy sugerente el debate que se está generando a nuestro alrededor con productos como el agua, el gas o la electricidad, en las condiciones que provoca la crisis económica.

El pasado fin de semana, los ciudadanos de Berlín votaron por la remunicipalización de la red eléctrica de la ciudad, en manos de una multinacional. Los que votaron (menos del quórum exigido) lo hicieron a favor de que la electricidad volviera a manos públicas locales. Hace unos meses, Hamburgo lo consiguió y ahora se plantea repetir la votación con el gas. 

Desde hace aproximadamente cinco o seis años, decenas de municipios alemanes (alrededor de 170) han recuperado el control para sus Ayuntamientos de sectores como el agua, el gas y la electricidad.

Lo cual da lugar a un curioso fenómeno: mientras la UE (y la troika) recomienda la privatización de estos servicios, los ciudadanos afectados se oponen a la misma. (...)

Las instituciones favorecen la privatización de servicios básicos, a los ciudadanos mayoritariamente no les gusta, y muchos Ayuntamientos entran en la operación por sus deudas (o por otros motivos): esperan reducir gastos y obtener réditos. Antes de Alemania fueron los italianos los que se resistieron a la política privatizadora de servicios esenciales de Berlusconi, y en 2010, París remunicipalizó el servicio del agua y se lo arrebató a gigantes como Veolia y Suez.

 Mientras unos países tienen asegurado constitucionalmente el carácter público del suministro de agua, en otros (por ejemplo, Reino Unido) es casi enteramente privado. En el borrador de acuerdo que negocian en este momento democristianos y socialdemócratas en Alemania para formar una gran coalición se califica a estos servicios como “responsabilidad genuina del Estado”.

La gestión del suministro de agua está en manos públicas en el 85% de EE UU, en el 100% en Japón y en la mayoría de las ciudades europeas; por el contrario, en España, el 57% de la población está abastecido por empresas privadas, según Alternativas Económicas. 

Dada la habitual falta de transparencia de los procesos privatizadores, conviene seguir con atención lo que está sucediendo en grandes ciudades como Barcelona y Madrid. Mientras en la capital catalana está sometido a tensiones jurídicas el proceso y adjudicación del abastecimiento a cinco millones de personas, en Madrid esá detenida de momento la privatización del 49% de la propiedad del Canal de Isabel II, la operación que tanto gusta al presidente de la Comunidad, Ignacio González. 

Mientras tanto, esta empresa trata de aglutinar a su alrededor al mayor número de municipios, que pueden ver en el futuro cómo su agua deviene en un producto financiero más."         ( , El País, 10 NOV 2013 )

12.11.12

Hay que mirar dónde está actualmente el dinero y cómo nosotros no tenemos acceso a ese dinero

"eXp.-En tu libro Sus crisis, nuestras soluciones analizas las soluciones a un mundo que entiendes gobernado a la inversa de como dicta el sentido común. Propones un New Deal verde que englobe energías limpias, transporte público, respeto al medio ambiente, etc. ¿Cómo poner en práctica todas estas medidas?

S.G.-Tenemos las soluciones pero no tenemos el poder de llevarlas a cabo. Los bancos no están por la labor; hay un 25 por ciento más de transacciones financieras (cerca de cuatro trillones de dólares cada día) que en 2007, pero solamente reciben tasas una de cada diez mil.

 Hay que mirar dónde está actualmente el dinero y cómo nosotros no tenemos acceso a ese dinero. En otras palabras, lo primero que tenemos que hacer es ir donde está el dinero, mediante tasas para las transacciones, mediante el control a los bancos (lo que implica la socialización), mediante inversión en pequeñas y medianas empresas… 

Los bancos ya no hacen de bancos, han dejado de interactuar con los hogares y con las pequeñas y medianas empresas. Tenemos que forzarles a que lo hagan, pues los pequeños y medianos negocios son los que soportan el 85 por ciento del empleo en Europa.

He leído los aburridos informes sobre crédito que cada tres meses publica el Banco Central Europeo, en los que pregunta a 131 bancos europeos cuáles son las condiciones para el crédito; durante doce trimestres consecutivos han estado escribiendo cómo se agotan los créditos. No podemos seguir así. 

Si las empresas no pueden conseguir créditos, porque ellos consideran que no son estables, es porque están dando vueltas y vueltas sobre las grandes compañías, que usan a los bancos como segundo proveedor. 

Tenemos que forzar a los bancos a que den créditos, para que se creen trabajos, por ejemplo, mediante bonos europeos y transacciones ecológicas… 

Hay muchas maneras de ir donde está el dinero, no sólo poner tasas a los ricos.

eXp.-¿Y cómo se logra que vuelva a fluir el crédito, para que efectivamente llegue a la ciudadanía además de a las pequeñas y medianas empresas?

S.G.-No tenemos que convencer ni a políticos ni a banqueros. Tenemos que obligarles y forzarles. Nunca se dejarán convencer. Siempre se resistirán a ello. Tienen que ser forzados y no sé si eso va a ser posible, porque ni lo hemos intentado. 

En caso de que no podamos hacerlo vamos a perder dinero; habrá menos inversión, menos trabajo, más recesión y más políticas de extrema derecha. En Europa quizá tengamos entonces una serie de gobiernos fascistas. Estoy muy preocupada."           (Susan George, Entrevista publicada en euroeXpress, Attac España, 11/11/2012)

7.11.12

El FMI sugiere eliminar la banca privada... en un informe



"La prueba de que el sistema financiero y el comportamiento hegemónico de la banca está en la génesis de la actual crisis, comienza a emerger con fuerza desde diversos ámbitos. 

Y aunque la creación de dinero de la nada es un tema jamás abordado en los manuales y textos de economía, el hecho de que la banca privada tenga este poder comienza a ser vista como la principal culpable y generadora de los ciclos de auge y caída. 

En los libros de texto y en las explicaciones convencionales se señala que los bancos centrales, como la Reserva Federal o el Banco Central Europeo, son los que controlan la creación de dinero en la economía.

 Como hemos señalado aquí y aqui los bancos centrales sólo dan origen al llamado dinero de alto poder expasivo, pero son los bancos privados los que crean el dinero real, y de acuerdo a los últimos datos de la economia de Estados Unidos, sólo un 5% del dinero ha sido creado por el banco central mientras el 95% ha sido creado por los bancos privados.
 
Esto queda ahora confirmado en el informe de Jaromir Bernes y Michael Kumhof The Chicago Plan Revisited, que se ha convertido en documento de culto desde su publicación en agosto de este año, aunque parte de estos temas la adelantamos en junio y en octubre del año pasado. 

Los bancos centrales solo controlan la base monetaria, dado que son los bancos privados los que crean el dinero a traves del multiplicador monetario. Como el multilicador monetario ha dejado de responder a cualquier nivel de exigencias (del razonable 10% se ha pasado a un 100%, 200% y hasta 300%), hace ridícula la tasa de encaje (la tasa de encaje o de reservas es el inverso del multiplicador).

 Esto es porque los bancos crean la máxima cantidad de dinero en virtud a los préstamos que conceden, con gran laxitud en sus exigencias y empujan a las economías a los niveles de endeudamiento que ilustra la gráfica.
 
Este despilfarro generado por la banca privada es el que crea los ciclos económicos de auge, en la expansión del crédito y de la deuda, y de caída tras su colapso (momento en que no se puede pagar la deuda). El informe de Bernes y Kumhof determina que el 95 por ciento del dinero real de la economia ha sido creado por la banca privada.

 Esto rompe el mito académico y teórico de que la banca presta el dinero depositado por los clientes. Los bancos privados van mucho más allá de los depósitos de la gente y el proceso tiende a ser el exactamente inverso, y por tanto mucho más abusivo. 

Cada banco privado “crea” dinero de la nada mediante la celebración de los compromisos de préstamo con los prestatarios, y los pasivos correspondientes se crean en sus libros al mismo tiempo. 

Cuando el banco no tiene el nivel requerido de reservas (para cumplir con los compromisos a sus clientes), simplemente le pide prestado a otro banco (préstamos interbancarios) o al banco central, que crea nuevo dinero. 

Desde hace mucho tiempo se reconoce que el mayor defecto de la creación de dinero del sector privado es que no está controlado y que crea los ciclos de auge y caída, responsables del apalancamiento y desapalancamiento financiero. 

 La gran expansión del crédito privado en el período previo a la Gran Depresión de los años 30 es un ejemplo claro de ello. El tema intentó ordenarse con el sistema de Bretton Woods, pero su brusco término en 1971 dejó al sistema financiero con el poder hegemónico de la economía. 

Desde entonces, ha faltado voluntad política para reconocer los errores de un sistema que permite la creación automática de riqueza a un puñado de personajes (los bankeros, menos del 1 por ciento de la población) y condena a la miseria al 50% de la gente. Pero esto puede comenzar a cambiar tras la difusión del trabajo de Bernes y Kumhof que ha cosechado grandes elogios

Los errores que han llevado a la crisis actual se arrastran desde 1971, como he señalado aquí y aquí, con la irrupción de las políticas que liberalizaron todo lo relacionado con el sistema financiero. Un libertinaje abusivo en el cual ni siquiera los bancos centrales tienen control sobre la oferta de dinero.

 No deja de sorprender el desconocimiento masivo de este fenómeno esencial en la vida de la gente, incluso en gran parte de quienes escriben sobre ello. Esperemos que este reporte ayude instalar el tema en el centro del debate, dado que si se desconoce a tal grado el origen de los problemas, menos se pueden encontrar soluciones reales. 

La creación de dinero por parte de la banca privada es una escalada que ayudó a crear una montaña cada vez mayor de deuda y a ponerse a sí mismo el timbre de “demasiado grandes para caer”. A medida que crecía la deuda de los países, el sector financiero era el que más crecía adquiriendo una posición dominante y amedrentadora sobre el resto de la economía.  (...)

En Estados Unidos, entre 1973 y 1985, el sector financiero nunca tuvo más del 15 por ciento del total de ganancias empresariales del país; en los años 90 osciló entre el 20 y el 30 por ciento, pero aumentó al 41 por ciento en la primera década de este siglo. Asimismo, mientras en los años 80 el sector financiero representaba el 4 por ciento del PIB del país, el año 2007 repreentaba el 8 por ciento. Se estima que el año 2007, el 6,5 por ciento de la fuerza laboral estaba empleada en el sistema financiero."       (El blog salmón, 05/11/2012)