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10.3.25

Carta a una mujer de clase obrera... Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera... Una de las mujeres que hacen posible que el capitalismo sea eficiente porque son las encargadas de que el mundo funcione con una masa ingente de trabajo no remunerado imprescindible para que el sistema tenga la más mínima oportunidad de ser efectivo. No se llama trabajo esclavo, pero se le parece... Nadie en mi familia podría haber sido lo que es sin el trabajo de mi madre, de cualquier mujer de clase obrera de cualquier familia española, de cualquier mujer de clase obrera que tuvo como apellido ser madre, pero que ha sido más que ese apellido, que son mucho más y cuya identidad es más valiosa que la que se les reconoce socialmente por haber parido y criado a unos hijos... Somos lo que somos, hemos estudiado lo que hemos estudiado, hemos trabajado lo que hemos trabajado, porque teníamos a una trabajadora a tiempo completo esperando en casa haciendo todo aquello que creíamos que no llevaba tiempo, que no era un trabajo, que era simplemente su obligación como madre, esposa y mujer... nunca nos paramos a reflexionar sobre el enorme esfuerzo que supone el trabajo doméstico... No nos hemos disculpado por no haber sabido ver, hasta que ha sido muy tarde, el enorme sacrificio que han hecho para hacernos a los demás la vida más fácil... El esfuerzo y carga mental que ha tenido que soportar durante toda su vida le ha provocado un desgaste en salud psicológica que nunca pudo aliviar con terapias porque ni había dinero, ni se consideraba que esa tristeza y pesadumbre de la monotonía, de la falta de motivación y de que nadie valorara el ingente trabajo que hacía era consustancial a su condición de madre... Esta es una carta de agradecimiento a mi madre por el trabajo de toda una vida. Pero también al trabajo de todas las mujeres de clase trabajadora, que, madres o no, han cuidado de cualquier persona a su cargo (o al de sus vecinas o al de sus compañeras de trabajo) y han posibilitado que si este sistema funciona un poco, por poco que sea, es gracias a haberlas explotado de manera inmisericorde (Antonio Maestre)

 "Mi madre no es mi madre, mi madre, y la tuya, son las mujeres sobre las que hemos levantado nuestro futuro, la economía y la prosperidad. Su identidad no se define por haber parido. Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera

Mi madre tiene las palmas suaves con los pliegues ajados. Las huellas dactilares se le han borrado. Siempre he creído que se le han quedado lijadas por la abrasión de la lejía y el salfumán que usó toda su vida como trabajadora del hogar, a veces, pocas, remuneradas en casas ajenas, las más, casi todas, como cuidadora de sus hijos y de su marido en la casa propia. Ahora la cuida él a ella, con mucho cariño y abnegación, porque la abrasión que le ha dejado las palmas sin fricción le ha quemado también un pulmón y lleva dentro de sí una enfermedad laboral que jamás será reconocida. Ella no ha fumado en la vida, su nódulo le brotó de aspirar durante cincuenta años productos de limpieza y mierda ajena. Ha trabajado toda la vida sin siquiera tener derecho a una pensión no contributiva y encima ese trabajo no remunerado la ha enfermado con severa gravedad. La pensión es de mi padre, pero sin el trabajo de mi madre nunca hubiera tenido la posibilidad de ganar esa pensión. Mi madre, antes que mi madre, es una mujer de clase obrera, una mujer trabajadora. Una de las mujeres que hacen posible que el capitalismo sea eficiente porque son las encargadas de que el mundo funcione con una masa ingente de trabajo no remunerado imprescindible para que el sistema tenga la más mínima oportunidad de ser efectivo. No se llama trabajo esclavo, pero se le parece.

Nadie en mi familia podría haber sido lo que es sin el trabajo de mi madre, de cualquier mujer de clase obrera de cualquier familia española, de cualquier mujer de clase obrera que tuvo como apellido ser madre, pero que ha sido más que ese apellido, que son mucho más y cuya identidad es más valiosa que la que se les reconoce socialmente por haber parido y criado a unos hijos. El bienestar de la sociedad descansa sobre los hombros de millones de mujeres de clase obrera que habiendo sido madres o no han dedicado su existencia al cuidado del prójimo. Somos lo que somos, hemos estudiado lo que hemos estudiado, hemos trabajado lo que hemos trabajado, porque teníamos a una trabajadora a tiempo completo esperando en casa haciendo todo aquello que creíamos que no llevaba tiempo, que no era un trabajo, que era simplemente su obligación como madre, esposa y mujer. O un regalo, porque nos querían mucho. Puede que ahora no pienses así, algunos todavía lo hacen, pero todos hemos pasado por esos momentos en que nunca nos paramos a reflexionar sobre el enorme esfuerzo que supone el trabajo doméstico. Seguramente porque no lo hacemos nunca.

Las mujeres de clase obrera que han desempeñado su trabajo como cuidadoras no solo han tenido que soportar el desdén y la invisibilización, sino que se han visto sometidas a la violencia patriarcal, a la sexual y a la simbólica. Pregunten a sus madres, a sus hermanas, a sus abuelas, a sus parejas o a sus compañeras de trabajo o militancia, todas ellas tienen una historia de violencia que narrar de mayor o menor intensidad, todas han tenido que cuidar, ninguna ha tenido el reconocimiento social, personal o familiar que merecen. No nos hemos disculpado por no haber sabido ver, hasta que ha sido muy tarde, el enorme sacrificio que han hecho para hacernos a los demás la vida más fácil.

Mi madre es la mía, pero la tuya no es diferente. Las madres de clase obrera son el pilar fundamental de la clase trabajadora y el sistema de producción capitalista hasta el punto de sostener nuestro bienestar emocional y psicológico. Su vinculación con nuestro cuidado es de tal dimensión que he llegado a subrogar mis recuerdos de infancia a sus relatos, todo lo que creo recordar de cuando era niño está basado en lo que mi madre me contaba que hacía. Se sabe mejor mi vida que yo mismo, de manera literal. El esfuerzo y carga mental que ha tenido que soportar durante toda su vida le ha provocado un desgaste en salud psicológica que nunca pudo aliviar con terapias porque ni había dinero, ni se consideraba que esa tristeza y pesadumbre de la monotonía, de la falta de motivación y de que nadie valorara el ingente trabajo que hacía era consustancial a su condición de madre. Ese “indefinible malestar”, del que hablaba Martín Gaite en Desde la ventana recogiendo las palabras de Betty Friedan. Que ser ama de casa era una suerte, que estar siempre en el hogar era cómodo, que cuidar, limpiar y cocinar era su papel y desde luego no un trabajo digno de tal consideración. Ahora tampoco hay dinero para terapia para las mujeres trabajadoras que cuidan y trabajan en casa. Ahora tampoco hay dinero ni tiempo para las obreras que cuidan y trabajan fuera de casa y dentro de ella. La terapia se sustituye por ansiolíticos y antidepresivos cuando hay cita en el centro de salud. Es la manera de tener a ese ejército laboral anestesiado y callado.

Esta es una carta de agradecimiento a mi madre por el trabajo de toda una vida. Pero también al trabajo de todas las mujeres de clase trabajadora, que, madres o no, han cuidado de cualquier persona a su cargo (o al de sus vecinas o al de sus compañeras de trabajo) y han posibilitado que si este sistema funciona un poco, por poco que sea, es gracias a haberlas explotado de manera inmisericorde. Nunca jamás se podrá devolver todo lo que las mujeres de clase obrera que se han matado, a veces de manera literal, haciendo su trabajo no remunerado han hecho. Lo mínimo es el reconocimiento, pero eso no basta. El trabajo se paga. Mi madre no es mi madre, mi madre, y la tuya, son las mujeres sobre las que hemos levantado nuestro futuro, la economía y la prosperidad. Su identidad no se define por haber parido. Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera."           (Antonio Maestre, eldiario.es, 09/03/25)

21.7.24

Dos hermanas se suicidan... hay multitud de estudios que prueban los efectos devastadores de los procesos de desahucios en la salud mental y física de las personas... Bajo el relato canónico que hoy impera en los medios de comunicación, con sus leyes de Amnistía, sus Begoñas Gómez y sus CGPJ, existe una humanidad doliente que gime (y muere) bajo el yugo de una economía de mercado implacable. La pregunta es sencilla: ¿Algún día vamos a decidirnos a ser radicales?

 "El mes de julio se estrenó con la enésima muerte por desahucio. El mismo día 1, dos hermanas residentes en Barcelona acabaron con su vida arrojándose al vacío. Un método expeditivo, que no precisa de ningún otro aditamento o accesorio, y por ello, el más primario, el más cercano a la pura y simple desesperación. Las hermanas se lanzaron al patio interior del edificio donde vivían, en la calle Navas de Tolosa, dejando muy claro los motivos de su decisión: se encontró una nota junto al oficio del juzgado que ordenaba el primer intento de lanzamiento por impago de alquiler, que se iba a ejecutar horas más tarde. Tenían, respectivamente, 64 y 54 años.

Hay dos formas de leer los hechos. Una es la que ofrece el diario El País en su edición del 2 de julio, y que retrata el caso como el resultado casi inevitable de una serie de fatalidades: Tras la muerte de la madre por covid, en febrero de 2021, las hermanas quedaron solas y por estas fechas comenzó el impago de la renta. Los vecinos, por su parte, las describen como personas aisladas, sobre todo la hermana menor, que apenas salía de la casa. Y fuentes municipales relatan que el juzgado requirió al Ayuntamiento un análisis y un informe de vulnerabilidad, pero no fue posible recabarlos porque, pese a que la unidad municipal que media para evitar los lanzamientos (SIPHO) se presentó varias veces en el domicilio, llegando a dejar incluso varios mensajes, nunca se pudo contactar con nadie. El Consistorio alertó al juzgado de que no se había podido realizar el informe, pese a lo cual la intención era asistir al primer intento de desahucio. Pero la guinda es la observación final con que acaba la noticia: “Los especialistas recuerdan que el suicidio no suele tener un único detonante, sino que es el resultado de factores psicológicos, biológicos y sociales que tienen tratamiento”.

Conclusión: Eran raras. Tuvieron su oportunidad, pero no contestaban al teléfono ni al timbre de casa. El Ayuntamiento hizo lo que pudo. Además, un suicidio puede deberse a muchas causas. En definitiva,  no vaya usted a pensar que el implacable sistema económico en que vivimos -el capitalismo-, basado en la propiedad privada y su uso desaforado; en la codicia que no conoce más ley que el propio beneficio, tiene la menor responsabilidad.

Pero esa responsabilidad existe. Es la otra forma de leer los hechos, la radical, por cuanto va a la raíz del problema. Ningún gobierno mínimamente decente permitiría que, en época de hambruna, alguien acaparara alimentos para luego revenderlos al doble o el triple de precio. Pero los gobiernos sí permiten que un bien esencial como la Vivienda -igual de necesario que el alimento- sea objeto de una especulación brutal, arruinando así multitud de vidas: trabajadores en la isla de Ibiza que deben alquilar un balcón o un sofá para poder dormir. Cuarentones y hasta cincuentones convertidos en eternos peterpanes porque tienen que compartir piso como si fueran becarios Erasmus. Personas que no pueden llevar una vida de pareja ni criar hijos, vecinos expulsados de sus barrios. O unas hermanas barcelonesas que prefieren la muerte al desahucio.

Igual que Segundo, vecino del barrio de Sants quien, tras perder su empleo y todo tipo de prestación social, decidió tirarse por la ventana ante  la comitiva judicial que iba a echarlo, el 14 de junio de 2021. O aquel vecino de Puerto del Rosario (Fuerteventura) que, cuatro días más tarde, se ahorcó en la baranda del sótano donde residía, tras ser desahuciado. No olvidamos, no, sus nombres y el motivo de sus muertes, pese a que a que el Instituto Nacional de Estadística (INE) no proporciona datos desagregados sobre las causas de suicidio, por lo que no existen cifras fiables sobre qué porcentaje de ellos puede atribuirse a los desahucios. Aunque sí hay multitud de estudios que prueban los efectos devastadores de los procesos de lanzamiento en la salud mental y física de las personas.

En la misma edición de El País, podía leerse que durante el primer trimestre de 2024, el precio medio del alquiler en Barcelona había marcado un nuevo récord histórico al alcanzar los 1.193 euros al mes, es decir, 59 euros más que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), fijado en 1.134 euros. Bajo el relato canónico que hoy impera en los medios de comunicación, con sus leyes de Amnistía, sus Begoñas Gómez y sus CGPJ, existe una humanidad doliente que gime (y muere) bajo el yugo de una economía de mercado implacable. La pregunta es sencilla: ¿Algún día vamos a decidirnos a ser radicales?"              (Luis Caldeiro, el Triangle, 18/09/24)

1.7.24

Dos hermanas se suicidan en Barcelona horas antes de ser desahuciadas... La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona ha considerado este lunes que las muertes de las dos hermanas “no han sido suicidios, sino asesinatos orquestados por un sistema político y judicial corrupto”

 "Dos hermanas se han suicidado la madrugada de este lunes en un piso de Barcelona, horas antes de ser desahuciadas. Antes de quitarse la vida, las dos hermanas, de 64 y 54 años, han dejado una nota junto al oficio del juzgado, que ordenaba el primer intento de lanzamiento por impago de alquiler este lunes a las 11 de la mañana, en el distrito de Sant Andreu de la capital catalana. La policía catalana ha abierto una investigación, en la que todo apunta a un doble suicidio, según ha confirmado un portavoz del cuerpo.

Las dos mujeres se han precipitado por un patio interior del edificio, en la calle de Navas de Tolosa, pasadas las cuatro y media de la mañana. Los funcionarios judiciales han sido informados a primera de este lunes de lo ocurrido por la policía, que no había sido requerida para intervenir en el lanzamiento. Las mujeres vivían en un piso de alquiler propiedad de un particular, en el que únicamente constaba empadronada una de ellas, y era la tercera subrogada en la vivienda. El propietario del inmueble presentó la demanda en mayo de 2023, por prácticamente dos años de impago (desde marzo de 2021) por los que se le adeudaban 9.000 euros, según ha explicado a EL PAÍS una portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

En el procedimiento —que se tramitó en rebeldía porque nadie se personó— el Ayuntamiento de Barcelona fue requerido por el juzgado, solicitando un análisis y un informe de vulnerabilidad por el proceso de desahucio por el impago del alquiler. Profesionales de la SIPHO, la unidad municipal que busca mediar para evitar los desahucios, se personó diversas ocasiones en el domicilio para certificar la vulnerabilidad, incluso dejaron mensajes, pero nunca se logró contactar con nadie, ni respondieron a sus requerimientos, explican fuentes municipales. Otras fuentes del consistorio explican que en estos casos, se acude a los domicilios en tres ocasiones en franjas horarias distintas, para aumentar las posibilidades de hallar a las personas en el domicilio. El Consistorio alertó al juzgado de que no se había podido llevar a cabo el informe, pero a pesar de eso, la intención era asistir al primer intento de desahucio, previsto este lunes. El equipo del Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB) ha acudido igualmente este lunes al edificio, para atender a los vecinos del inmueble después de lo ocurrido.

Vecinos de la finca, en el barrio de Navas, explican que la familia de las dos mujeres vivía desde hacía años en el edificio, de un mismo propietario, en un piso que primero alquilaron los padres de ambas. Aseguran que la madre falleció en febrero de 2021, después de contraer la covid, y que después se quedaron solas las dos hermanas en la vivienda. La fecha coincide con el inicio del impago del alquiler. Describen cierto aislamiento de las hermanas, con una de ellas, la menor, que apenas salía del piso, y la mayor, que se hacía cargo del día a día. Las dos mujeres han saltado de madrugada desde el sobreático del inmueble. Muchos de los vecinos, cuando ha arrancado el día, desconocían lo ocurrido.

Desde el Observatorio DESCA, de derechos económicos, sociales y culturales, su directora y especialista en vivienda, Irene Escorihuela, valora que aunque en este caso se haya intentado intervenir desde la administración, “no es un caso aislado”. “No es la primera vez, hablamos de situaciones frecuentes, de suicidio tras suicidio, es un indicador claro de que existe un problema con la vivienda, de que las administraciones no están atendiendo bien, no se puede llegar a los días del desahucio así”. Escorihuela se ha referido a los datos de precios del alquiler en Barcelona, de nuevo un récord histórico, publicados este lunes: “Es el primer problema para la clase trabajadora en Barcelona”. “Y una cuestión”, añade sobre los desahucios, “que se vive al límite, como una cuestión individual cuando es un derecho humano que habría que resolver desde lo público y no permitir que hasta el último momento no se sepa el enlace literalmente hasta el último minuto y con problemas de salud mental. Es claramente violencia inmobiliaria”.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona ha considerado este lunes que las muertes de las dos hermanas “no han sido suicidios, sino asesinatos orquestados por un sistema político y judicial corrupto”. Por su parte, el Sindicat de Llogateres ha valorado que el aumento continuado de los alquileres en la ciudad condal tiene graves repercusiones, afecta a las economías familiares, precariza y genera vulnerabilidad, como en el caso de estas dos personas. La PAH ha hecho un llamamiento a una movilización, convocada mañana por la tarde en la plaza Sant Jaume, de Barcelona, para protestar por estas muertes, con el lema “No son suicidios, son asesinatos. Ni una muerte más por un desahucio”, ha informado esta organización en la red social X. (...)"                    (Rebeca Carranco , Jesús García , Clara Blanchar , El País, 01/07/24)

20.12.21

El error de buscar culpables de un suicidio... “Una amplia combinación de factores biológicos, psicológicos y socioculturales, que están en interacción continua y dinámica, parece explicar por qué alguien decide intentar el suicidio”... A veces, toda la policía del mundo no basta para evitar el crimen definitivo: el de uno contra sí mismo. Descanse en paz Verónica. No ensuciemos su memoria con otros debates

 "Una preocupación recurrente entre los profesionales en salud mental se basa en la tendencia errónea que se da en la sociedad a buscar una causa concreta cuando se produce un suicidio. Así ha ocurrido con la muerte de la actriz Verónica Forqué, el lunes en su domicilio de Madrid. Sus intervenciones públicas más recientes se produjeron en el concurso de TVE MasterChef Celebrity.

 Forqué admitió en varios momentos del programa que estaba mal anímicamente, hasta el extremo de abandonar su participación. MasterChef se halla ahora en la diana de la opinión pública porque la conducta extravagante de la actriz era motivo de mofa a cargo de sus compañeros de concurso y de una parte de la audiencia. “Echar la culpa al programa de lo sucedido es un salto al vacío”, avisa Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

En 2020, 3.941 personas se suicidaron en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 7,4% más que en 2019. Es la primera causa de muerte no natural en Europa. La tasa de suicidios en España por cada 100.000 habitantes es ligeramente superior a 8; la media europea, según la Organización Mundial de la Salud, supera las 10,5. 

Dos reconocidos académicos, Susana Al-Halabí, profesora de la Universidad de Oviedo, y Eduardo Fonseca-Pedrero, de la Universidad de La Rioja, escribieron el pasado junio en la revista del Colegio Oficial de Psicología de Madrid: “Una amplia combinación de factores biológicos, psicológicos y socioculturales, que están en interacción continua y dinámica, parece explicar por qué alguien decide intentar el suicidio”. Su conclusión es que “las interpretaciones lineales causales, o las interpretaciones de una sola causa, no encajan”.

 El pasado junio fue presentada la tesis doctoral Suicidio consumado en mayores de 65 años en la Comunidad de Madrid (Universidad de Murcia). En este trabajo, su autor, el criminólogo Rafael Jerez, aporta un dato particularmente alarmante: en el periodo 2013-2018, la tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes entre mayores de 65 años de Madrid fue superior a 39. 

 Forqué tenía 66 años y era mujer. En su franja de edad —la que va de los 65 a los 69 años—, un 24% de los suicidios en España corresponden a mujeres, y un 76% a hombres. Jerez explica que “el acto suicida en la persona mayor es premeditado y reflexivo, no impulsivo como lo es generalmente en el resto de edades”.

 Forqué tenía, además, una dilatada experiencia en lo que a exposición mediática se refiere. García Campayo opina que “en el mundo de la farándula, situaciones de este tipo son habituales. Y cuanto mayor es una persona, más capacidad tiene para afrontar golpes que en un adolescente, por ejemplo, tienen más impacto”.

 Lo que sí considera este médico del hospital Miguel Servet y profesor de la Universidad de Zaragoza es que MasterChef debería haber sido más cauto: “Se ha dicho que la actuación del programa es criticable y estoy de acuerdo, porque si ves sus apariciones es evidente que esta persona no estaba bien, que posiblemente sufría una enfermedad. Y fue demasiado para ella”.

La actriz detalló en varias entrevistas que había pasado recientemente por una depresión grave tras su separación sentimental. En diciembre de 2020, en el programa Sálvame Deluxe de Tele5, comentaba que era, además, consumidora diaria de marihuana.

 Las drogas y el alcohol disparan las tendencias suicidas, coinciden los expertos consultados. Antonio Serrano, adjunto a la dirección de Salud Mental del Parque Sanitario de Sant Joan de Deu (Barcelona), afirma que “las drogas en general, y la marihuana en concreto, no ayudan en nada, y menos si sufres una enfermedad mental. Porque pierdes capacidad de control o porque hay momentos de desesperación cuando te falta”.

 En la presentación de los concursantes de MasterChef, la actriz ya expuso la vulnerabilidad de su salud mental. Fue saludada como ganadora de cuatro premios Goya, a lo que ella replicó: “Estoy harta de los Goya, de eso hace muchos años. Estoy en un momento muy difícil, perdonadme. No puedo más de Verónica Forqué, no puedo más de esta persona. Me gusta Vero. Qué show estoy montando”. Forqué abandonó el programa en julio (el espacio se grabó de mayo a julio, aunque se emitió después) alegando que no estaba suficientemente bien para aguantar la presión.

Serrano también subraya que en medicina no se habla de una causa de suicidio: “Hay circunstancias que pesan más, y el bagaje personal o el apoyo social son importantes. Puede ser que haya un detonante, pero eso no es la causa. El suicidio es un hecho multifactorial”.  (...)"             (Criestian Segura, El País, 15/12/21)

 

"Verónica Forqué y los polis buenos. La actriz, la alegría de todas las huertas menos de la suya, se suicidó el lunes. Qué sabe nadie de su cáliz y de la gota que lo hizo desbordarse.

 Una vez salí con un suicida. Un tío como un castillo al que un desengaño puso tan contra sus propias cuerdas como para pensar en acabar con su vida, y hacerlo. No lo logró, obviamente. Así, sin dramas ni paños calientes, me lo contó en la primera cita. La cura de las heridas de su cuerpo fue infinitamente más rápida que las de su espíritu, que requirieron una pedregosa travesía de la que salió con una coraza entre aurícula y ventrículo y dos propósitos entre ceja y ceja.

 No volver a hacer sufrir a los suyos y tratar de evitar que otros hicieran lo mismo. Escribió un libro sobre cómo perdió pie, cómo se extravió en su propio laberinto, cómo se vio al borde del abismo y cómo, ofuscado, decidió arrojarse, no para quitarse de en medio, sino para acabar con su sufrimiento. También cómo, tras el fracaso más exitoso de su vida, fue recuperándose a sí mismo, a su familia, su placa y su arma reglamentaria. Porque el suicida era, es, policía.

 Autoeditó su obra y, desde entonces, rastrea las redes buscando señales de alarma de desconocidos. Aprovechando su pinta de superhéroe, su mente de detective y su labia de poli bueno, les da palique, se gana su confianza, queda con ellos, les regala su libro dedicado y un boli bonito, y les invita a escribir su propia historia porque, mientras escriben, no se matan, dice. Y lo dice porque si él hubiera escrito antes y no después de intentarlo, no hubiera sido casi hombre muerto.

 La maravillosa actriz Verónica Forqué, la alegría de todas las huertas menos de la suya, se suicidó el lunes en su casa. Qué sabe nadie de su cáliz y de la gota que lo hizo desbordarse. Quizá no tuvo un poli bueno que atendiese a sus señales. O igual tenía a un regimiento. A veces, toda la policía del mundo no basta para evitar el crimen definitivo: el de uno contra sí mismo. Descanse en paz Verónica. No ensuciemos su memoria con otros debates no menos pertinentes.

 Por cierto, lo mío con el poli duró un suspiro. No todas las historias tienen finales felices."            (Luz Sánchez-Mellado , El País, 16/12/21)

26.4.13

Una mujer se quema a lo bonzo en un banco de Castellón


Interior de la sucursal de Caja Rural Almassora en Castellón, donde una mujer se ha quemado a lo bonzo. / D. Castelló (Efe) | Atlas

"Una mujer se ha rociado con un líquido inflamable y se ha prendido fuego hoy en una sucursal bancaria de la localidad castellonense de Almassora tras lo que ha sido trasladada en estado grave al Hospital la Fe de Valencia. Según han informado fuentes de las Urgencias Sanitarias de la Generalitat, se trata de una mujer de 47 años que tiene el 48% de su cuerpo quemado.


La mujer ha siendo trasladada en un helicóptero medicalizado a la unidad de quemados de La Fe, tras ser estabilizada por el personal del Samu en la misma entidad bancaria.

Fuentes del Ayuntamiento de Almassora han informado que todavía se desconocen las causas del suceso. Las mismas fuentes han indicado que, al parecer, la mujer se ha rociado el cuerpo con un líquido inflamable y se ha prendido fuego.

Fuentes del Consorcio Provincial de Bomberos han indicado que el fuego se ha controlado a los pocos minutos de llegar a la sucursal, la cual ha resultado muy afectada por el humo. La Policía Local y la Guardia Civil han evacuado el local en los minutos siguientes al suceso, en el cual solo ha resultado herida la mujer que se ha prendido fuego."        (eldiariomontañés, 25/04/2013)

22.10.10

El suicidio del hombre... y el de la mujer

"En el mundo se suicidan cada día unas 2.700 personas y lo intentan otras 54.000. Al menos esas son las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de las cifras oficiales recogidas en los cinco continentes y que no incluyen África ni algunos países asiáticos. Lo que nadie discute es que el suicidio es la primera causa de muerte violenta y que esas cifras superan a la suma de las víctimas mortales de todas las guerras y los homicidios que se producen en el planeta. Se trata de un fenómeno que aumenta año tras año y ese motivo ha llevado a la OMS a estimar que en 2020 habrá aumentado un 50% el número de personas que se quitan la vida.

En el caso de España, los últimos datos oficiales revelan que en 2008 hubo 3.457 suicidios, una cifra que por primera vez supera a los fallecidos en accidente de tráfico (3.021). Eso significa una media de nueve suicidios diarios. Llama la atención que de ese total, el 77,4% fueron hombres (2.676), frente a 781 mujeres.

El Instituto Nacional de Estadística constata que esa proporción de tres a uno es idéntica en todas las provincias y comunidades, y muy similar a la de la Unión Europea y a la de la inmensa mayoría de los países del mundo. Otra cosa es la tasa de suicidios, que en España se sitúa en 7,58 por 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea. Entre los 10 países con mayor índice de suicidio en el planeta, cinco son miembros de la Unión Europea (Lituania, Hungría, Eslovenia, Bélgica y Finlandia). (...)

¿Por qué se suicidan tanto los hombres? No es una pregunta de respuesta rápida. Los especialistas llevan años conviviendo con esa realidad, pero existen pocos estudios rigurosos para responderla. "Es verdad que los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, en España y en Europa, pero también se sabe que las mujeres intentan quitarse la vida tres veces más que los hombres porque viven con una presión tres veces superior", explica la psiquiatra Carmen Tejedor (...)

"La gran desproporción entre hombres y mujeres suicidas se debe a factores genéticos y biológicos. La testosterona les ha convertido históricamente en cazadores, les hace más impulsivos y más resolutivos", explica Tejedor. A eso se unen factores socioculturales e incluso morales. "El suicidio masculino está visto como una cuestión de honor, lo que no ocurre con las mujeres. Su muerte se acepta menos y se tiende a pensar que si se quita la vida es porque es una mala madre. El suicidio femenino supone el reconocimiento de que la tribu no la ha protegido", razona la psiquiatra. La excepción a esa norma de tres suicidios masculinos por uno femenino es China, donde las mujeres se suicidan el doble que los varones. Tejedor lo atribuye al rol social que tiene la mujer en aquel país.

"Los varones eligen un método mucho más mortífero y resolutivo", apunta Javier Jiménez, psicólogo clínico y presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio. Los datos oficiales revelan que la mitad de los suicidas en España (1.723 de 3.457) emplearon el ahorcamiento o la estrangulación. De ellos 1.426 fueron hombres y 247 mujeres. El segundo método más empleado fue saltar al vacío desde un lugar elevado (705 casos) y con armas de fuego se quitaron la vida 194, de las que 186 fueron hombres.

"Que no se diga que ellas mueren menos porque solo quieren llamar la atención. No es verdad. Se quieren suicidar, pero no lo logran", dice el psicólogo Jiménez. Más contundente se muestra su colega. "Una persona no se juega la vida en el intento solo por notoriedad. Esa explicación del finalismo histérico para explicar el suicidio es no entender nada. Hablar de teatro en esos casos me parece, cuando menos, sádico, porque lo que es en realidad es una ruleta rusa", asegura Tejedor.

Esta psiquiatra ha tratado a centenares de personas con tendencias suicidas durante su carrera profesional y también ha asistido al entierro de muchos de ellos. "Son personas profundamente desgraciadas porque su único pensamiento esencial es la muerte. Las ganas que tienen de morirse son inversamente proporcionales a la felicidad que sienten". Por eso, añade, cuando esos pacientes acuden a su consulta y los encuentra animados, Tejedor constata que tienen muchas ganas de seguir viviendo.

Otra forma de suicidio en ambos sexos es el envenenamiento autointencionado por medicamentos o drogas (217 en el caso de los hombres y 137 en las mujeres). "Los fármacos son un gran avance para la humanidad, pero pueden resultar mortíferos mezclados con unos cubatas. Los venenos caseros están más al alcance de las mujeres", razona Tejedor.

"El suicidio es una pérdida inútil. Es el reconocimiento del fracaso de toda la sociedad, del sistema médico, laboral, del entorno familiar. Da mucha vergüenza hablar de él porque siempre queda la sensación de que se podía haber hecho algo más para evitarlo", explica Miquel Orós, un médico forense con 25 años de experiencia que durante más de una década formó parte de un grupo de facultativos del hospital de Bellvitge dedicado al estudio bioquímico de las patologías cerebrales. Ha tratado a centenares de pacientes y sostiene que la principal causa que lleva al suicidio es la depresión, la soledad y la falta de comunicación en la que están sumidas miles de personas.

"Suicidarse no es fácil. Para quitarse la vida hay que tener una gran capacidad de razonamiento", asegura Miquel Orós. La doctora Carmen Tejedor también transmite un respeto por esas personas, muy alejado del tópico social, que los considera cobardes. "Los suicidas son personas tremendamente desgraciadas y el suicido es la muerte más desoladora que existe, muchísimo más que un cáncer terminal", concluye.

En el caso de los hombres, añade Orós, la alta proporción de suicidios también tiene que ver con que son más introvertidos. "A nosotros nos cuesta mucho comunicarnos. Muy pocos hombres admiten que se encuentran mal y que necesitan ayuda". En este sentido, Jiménez recuerda que más del 90% de sus pacientes son mujeres. "Cuando sufren una depresión ellas son más conscientes y no ven al psicólogo o al psiquiatra como un extraño. Los problemas hay que descargarlos de manera constructiva. Si no, explotan y las consecuencias pueden ser tremendas". (El País, 18/10/2010, p 24/5)