Mostrando entradas con la etiqueta b. Partidos politicos: PP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Partidos politicos: PP. Mostrar todas las entradas

28.9.25

Un millón de votos... Es el volumen récord de fugas del PP hacia Vox... no es una cifra cualquiera: apunta a un cambio crucial en las dinámicas políticas de nuestro país, refuerza a Vox en su línea cada vez más xenófoba y expone al PP a divisiones internas sobre cómo responder al desafío... A ello se suma la ola xenófoba que atraviesa Cataluña —donde Aliança Catalana ha sabido articular con precisión el recetario de las extremas derechas europeas—. La derecha radical, que parecía sorprendentemente gripada en el ecosistema político español, empieza a encontrar su sitio... No es la economía lo que explica las deserciones, sino los debates sobre inmigración, feminismo e igualdad de género. Allí donde la inmigración se percibe como la prioridad, la probabilidad de abandonar al PP y recalar en Vox se dispara. Lo mismo ocurre con quienes rechazan la agenda de igualdad: se sienten más cómodos en el marco cultural que Vox ofrece que en el terreno económico. Ese millón de votos es, sobre todo, un millón movilizado por la batalla cultural... la disputa política en España se está desplazando del terreno económico al cultural... Las experiencias comparables en Europa muestran hasta qué punto la situación del PP es crítica y cómo está en juego su identidad como partido conservador mainstream (Lluís Orriols)

 "La política en España se desplaza de lo económico a lo cultural, y el futuro del PP dependerá de si logra dar una respuesta propia o queda subordinado a la agenda de Vox

Un millón: esa es la cifra que ha encendido las alarmas en Génova este septiembre. Es el volumen récord de fugas del PP hacia Vox que anticipan muchas de las encuestas más recientes, y todo indica que sigue creciendo. Ese millón no es una cifra cualquiera: apunta a un cambio crucial en las dinámicas políticas de nuestro país, refuerza a Vox en su línea cada vez más xenófoba y expone al PP a divisiones internas sobre cómo responder al desafío.

Para entender este aumento de fugas conviene mirar sobre todo al propio Vox, un partido que durante años apareció desorientado e incapaz de traducir en estrategia el ideario de la derecha radical populista. Dominaban la teoría, tenían el manual del  “how-to-do-it”, pero su obsesión por convertirse en el ala dura del PP les impedía consolidar un espacio propio. Desde hace un tiempo, sin embargo, han aprendido a tocar la música sin desafinar tanto. A ello se suma la ola xenófoba que atraviesa Cataluña —donde Aliança Catalana ha sabido articular con precisión el recetario de las extremas derechas europeas—. La derecha radical, que parecía sorprendentemente gripada en el ecosistema político español, empieza a encontrar su sitio.

Ese millón de votos coloca al PP en una encrucijada. No es el primer partido conservador que se enfrenta a esta situación. Es el dilema actual de las derechas tradicionales: confrontar a las nuevas formaciones populistas —incluso mediante un cordón sanitario— o asimilar parte de su discurso nativista y populista para competir en el mismo terreno. La dirección nacional transmite todavía desconcierto, pero la corriente de Isabel Díaz Ayuso ya ha apostado abiertamente por la segunda vía. Las experiencias comparables en Europa muestran hasta qué punto la situación del PP es crítica y cómo está en juego su identidad como partido conservador mainstream.

El vuelco reciente se aprecia con nitidez en los datos del CIS sobre lealtad y fugas de voto (véase el gráfico 1). Al inicio de la legislatura, el PP vivía un momento cómodo: más del 80 % de sus votantes aseguraban que repetirían su apoyo y las fugas hacia Vox apenas superaban el 5 %. Vox, en cambio, sufría el problema inverso: su lealtad apenas alcanzaba el 70 % y uno de cada cinco votantes admitía que, en caso de repetición electoral, se pasaría al PP. Eran meses en los que los analistas hablábamos de un partido gripado, incapaz de capitalizar su ventana de oportunidad.

Ese panorama se ha invertido desde el verano. Las últimas encuestas confirman lo que hace unos meses parecía improbable: hoy el PP sufre la misma fragilidad que padecía Vox a inicios de la legislatura, mientras que la formación de Abascal ha consolidado su base y ha minimizado las fugas al encontrar un terreno cómodo en el nacionalpopulismo. El gráfico ofrece una imagen clara de la política española actual: un PP nervioso, desorientado y obligado a decidir en qué dirección moverse —una encrucijada que ya han vivido otras derechas tradicionales, como el Partido Republicano en EE. UU. o los conservadores británicos—, frente a un Vox que se afianza en el terreno nacionalpopulista, desplazando su nacionalismo del eje catalán hacia la inmigración y alineándose así con los discursos que marcan tendencia en Europa.

¿Quiénes son ese millón de votos?

¿Qué perfil tienen los votantes que se están yendo del PP a Vox? Mis análisis, a partir de los datos en abierto de 40dB para El País, apuntan a dos claves: la edad (gráfico 2) y las batallas culturales (gráfico 3).

En primer lugar, los datos confirman lo que la prensa ha señalado en las últimas semanas: el empuje de Vox se alimenta sobre todo del votante joven. Es en este segmento donde la propensión a abandonar al PP es más alta. No es extraño: los jóvenes suelen tener vínculos de lealtad más débiles con los partidos y, por tanto, mayor facilidad para cambiar de voto. Pero la explicación probablemente no se agota ahí.

En segundo lugar, las fugas tienen anclaje en la disputa cultural. No es la economía lo que explica las deserciones, sino los debates sobre inmigración, feminismo e igualdad de género. Allí donde la inmigración se percibe como la prioridad, la probabilidad de abandonar al PP y recalar en Vox se dispara. Lo mismo ocurre con quienes rechazan la agenda de igualdad: se sienten más cómodos en el marco cultural que Vox ofrece que en el terreno económico. Ese millón de votos es, sobre todo, un millón movilizado por la batalla cultural.

Finalmente, Vox mantiene como asignatura pendiente una mayor capacidad de atracción de los trabajadores manuales, algo que Aliança Catalana sí está logrando con notable eficacia. En el caso de las fugas del PP a Vox, la clase social no resulta determinante, aunque se observa una sobrerrepresentación de los trabajadores rutinarios no manuales, un patrón poco habitual en la extrema derecha europea.

En definitiva, ese millón de votos revela hasta qué punto la disputa política en España se está desplazando del terreno económico al cultural. El futuro del PP dependerá de si es capaz de ofrecer una respuesta propia a ese cambio o si queda atrapado en la agenda que Vox ya empieza a manejar con creciente soltura.

 ___

Nota metodológica: para analizar el perfil de fugas del PP a Vox se ha usados datos en abierto de 40dB para El País. Los potenciales desertores del PP se han caracterizado como aquellos encuestados que votaron al PP en 2023 pero que declaran ahora tener una probabilidad alta (de 7 o más sobre 10) de votar a Vox." 

(Lluís Orriols , eldiario.es, 26/09/25) 

19.7.25

Ernesto Ekaizer: Montoro beneficiaba a empresas 'paganas' (5 empresas gasistas), y perseguía a adversarios y examigos... la fiscal Carmen García Cerdá, de la Fiscalía Anticorrupción, ha sido multada por desobedecer a la superioridad, con 1.000 euros, multa confirmada por el fiscal general del Estado y el Tribunal Supremo... existen correos electrónicos, todavía bajo secreto, donde desfilan por el equipo de Montoro actuaciones sobre Rodrigo Rato, Juan Carlos Monedero, cambio de criterio sobre la tributación se partidos que cobran donaciones en negro (Gürtel ), propuestas de legislación para Codere, la patronal del juego, por parte de Rafael Catalá, la situacion fiscal de Jordi Pujol, Esperanza Aguirre y la filtración de su declaración fiscal en mayo de 2015

 "Miren que titular más surrealista:

UN JUEZ IMPUTA A MONTORO, 27 PERSONAS Y 5 EMPRESAS GASISTAS POR COHECHO Y DELITOS GRAVES; LA FISCAL DEL CASO MULTADA CON 1.000 EUROS POR DESOBEDIENCIA

En efecto.

El juez Rubén Rus Vela ha imputado al exministro de Hacienda, a otras 27 personas y cuatro empresas del sector gasista por delitos de cohecho, fraude contra la Administración pública, prevaricación, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas, corrupción en los negocios y falsedad documental.

Y, además, la fiscal Carmen García Cerdá, de la Fiscalía Anticorrupción, ha sido multada por desobedecer a la superioridad, con 1.000 euros, multa confirmada por el fiscal general del Estado y el Tribunal Supremo.

Suena extraño, ¿no? Pues es rigurosa realidad.

Veamos.

El secreto sumarial de siete años, renovado periódicamente como es preceptivo, sigue para todas las demás piezas del caso del bufete Equipo Económico. (EE) fundado por Montoro y al que benefició con la aprobación de legislación a medida de las empresas que presuntamente pagaban por conseguirla. Entre ellas, cinco empresas del gas (Air Liquide, Abello, Messer, Praxair y Carburos Metalicos)

O quizá se trate de la pieza principal, eso lo saben el juez Rus Vela, el Fiscal jefe Anticorrupción Alejandro Luzón y su número dos, Antonio Romeral.

Carmen García Cerdá, pues, sigue teóricamenre, a cargo de la pieza del gas, cuyo secreto ha sido levantado. Precisamente fue ella quien propuso al juez Rus Vela levantar el secreto hacen menos de un año.

Pero su actuación está bajo tutela de Romeral.

La fiscala, que fue apartada de la pieza principal, además fue expedientada más tarde por desobediencia.

Al despedirse de los Mossos, con los cuales trabajó durante varios años en Tarragona, se le acusó de seguir dando instrucciones durante esa visita cuando lo tenía prohibido.

Ella lo negó. Explicó que sencillamente se había reunido para decirles adiós. Es decir alguien de los que se encontró con ella transmitió al fiscal jefe, Alejandro Luzón, que ella había dado alguna instrucción.

A pesar de su negativa, se le abrió expediente.

El promotor de la Acción Disciplinaria del Ministerio Fiscal, Manuel Moix, fue encargado de la instrucción.

Moix había sido fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción durante pocos meses en 2017.

La fiscal García Cerdá fue, pues, subordinada de Moix en 2017, cuando éste último fue nombrado fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción en marzo de aquel año. Nada más llegar, Moix se opuso, a mediados de abril de 2017, a avalar una entrada y registro en la sede del Canal de Isabel II, como parte de las investigaciones de la operación Lezo (dirigida contra el entonces expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González). Pero tanto García Cerdá como el fiscal Carlos Yáñez, responsables de la investigación, invocaron su desacuerdo y la aplicación del artículo 27 del EOMF. Moix tuvo que convocar una junta de fiscales el 18 de abril y someter la discrepancia. Todos los fiscales de la Fiscalía Anticorrupción presentes, menos uno que votó en contra y otro que se abstuvo, apoyaron la entrada y registro. Moix, que tenía el respaldo del fiscal general del Estado, José Manuel Maza, sufrió una derrota estrepitosa. El registro se llevó a cabo. El 21 de abril, González ingresaba en prisión.

Por este enfrentamiento, la fiscal recusó a Moix en su expediente. Alegó falta de apariencia de imparcialidad.

Pero el promotor de la Acción Disciplinaria rechazó la recusación. Total que le puso una multa de 1.000 euros por desobediencia.

La fiscal recurrió al fiscal general del Estado, Álvaro García, quien confirmó la multa.

Un nuevo recurso al Tribunal Supremo (Sala Tercera) fracasó y la multa fue confirmada hace pocos días. Ahora, volvamos a Montoro.

La pieza de las empresas gasistas es una de las que investiga el juez Rus Vela.

Este periódico está en condiciones de informar que existen correos electrónicos, todavía bajo secreto, donde desfilan por el equipo de Montoro actuaciones sobre Rodrigo Rato, Juan Carlos Monedero, cambio de criterio sobre la tributación se partidos que cobran donaciones en negro (Gürtel ), propuestas de legislación para Codere, la patronal del juego, por parte de Rafael Catalá, la situacion fiscal de Jordi Pujol, Esperanza Aguirre y la filtración de su declaración fiscal en mayo de 2015.

Lo que aloja el juzgado de instruccion numero 2 de Tarragona, mira por dónde, es una caja negra. Contiene los correos y comunicaciones cruzadas entre los miembros del equipo de Montoro en distinros puestos del Ministerio de Hacienda. Habrá que ver cual es ahora la estrategia de Luzon y Romeral sobre ese material potencialmente explosivo." 

Ernesto Ekaizer , blog, 18/07/25)

Mientras ejecutaba los recortes dictados por la troika o dictaba amnistías fiscales para las grandes fortunas, el ex ministro de Hacienda de Rajoy, Cristóbal Montoro, montaba toda una organización dedicada a vender leyes y reformas legislativas "a medida" de las grandes empresas, o a influir en las decisiones del gobierno de Rajoy... Las empresas gasistas no son las únicas que presuntamente recurrieron a los servicios de Montoro. También lo hicieron los monopolios del sector eléctrico y de las renovables... con el "págale a Montoro y él te lo afina"... Montoro y. su equipo habrían creado una «organización» dentro del Ministerio de Hacienda para beneficiar a grandes empresas, llegaron a redactar el texto de las propias leyes que iban a beneficiarles... Que las grandes empresas «compitan» entre sí mediante tráfico de influencias, mordidas y concursos amañados, consiguiendo leyes Prêt-à-porter, diseñadas a medida, o directamente redactadas por ellas… es lo que habitualmente sucede fuera del radar de la opinión pública... Corruptos y corruptores, siempre el mismo esquema ( Julio Cebrián)

 "Corruptos y corruptores, siempre el mismo esquema. Una investigación judicial de 7 años revela cómo grandes empresas monopolistas -gasísticas y eléctricas- pagaron al despacho de abogados de Cristóbal Montoro (Equipo Económico) para que elaborara leyes a medida o influyera en las decisiones del gobierno de Rajoy. El exministro, junto a decenas de altos cargos del ministerio de Hacienda, ha sido imputado por cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, fraude contra la administración y otros delitos de corrupción. 

 Tras una investigación que arranca en 2018 (siete años) y que ha sido mantenida en el más estricto secreto de sumario, el Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona que dirige el juez Rubén Rus ha destapado un caso de corrupción de hondo calado y enorme impacto mediático, al implicar exministro de Hacienda Cristóbal Montoro y a varios ex altos cargos del Ministerio de Hacienda durante los gobiernos de Aznar (2000-2004) y Rajoy (2011-2018).

Entre ellos están Miguel Ferré Navarrete, exsecretario de Estado de Hacienda, Pilar Platero Sanz, exsubsecretaria de Hacienda, Felipe Martínez Rico, exsubsecretario de Hacienda y exdirector de Gabinete de Montoro, Santiago Menéndez, exdirector de la Agencia Tributaria, o Diego Martín-Abril, exdirector general de Tributos.

Junto a Montoro, todos ellos enfrentan cargos por delitos de cohecho, fraude contra la Administración Pública, prevaricación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios, falsedad documental y negociaciones prohibidas. El juez sostiene que la trama operaba con un «presunto abuso del ejercicio de la función pública», redactando normas legislativas a demanda de empresas que pagaban por ello, en detrimento del interés público.

También se investiga a seis sociedades, entre ellas empresas gasísticas como Air Liquide, Praxair, Carburos Metálicos, Abelló Linde y Messer Ibérica, agrupadas en la Asociación de Fabricantes de Gases Industriales y Medicinales (AFGIM)..

Págale a Montoro y él te lo afina

La investigación comenzó en 2018 tras el hallazgo fortuito de correos electrónicos en la empresa Messer Ibérica de Gases, en el marco de una pesquisa inicial relacionada con un caso urbanístico en Tarragona. Estos correos sugerían pagos a Equipo Económico, un despacho de abogados fundado por Montoro en 2006 (antes conocido como Montoro Asociados y actualmente Global Afteli), para obtener reformas legislativas favorables.

Las empresas gasistas no son las únicas que presuntamente recurrieron a los servicios de Equipo Económico (EE). También lo hicieron los monopolios del sector eléctrico y de las renovables, con la esperanza de que los pagos sirvieran para aprobar rebajas fiscales. Así consta en los informes de los Mossos d’Esquadra incorporados a las pesquisas y que apunta a que las eléctricas pagaron, al menos, alrededor de 11 millones al despacho del exministro de Hacienda entre 2008 y 2015

Según el auto judicial, Montoro y su equipo habrían creado una «organización» dentro del Ministerio de Hacienda para beneficiar a empresas clientes de Equipo Económico mediante reformas legislativas «a medida». Estas empresas pagaban sumas significativas (se documentan 779.705 euros entre 2011 y 2019) para obtener ventajas fiscales y regulatorias. El auto incluso revela que estas grandes empresas llegaron a redactar el texto de las propias leyes que iban a beneficiarles.

Al menos, según el auto, la trama logró dos rebajas fiscales clave para estos monopolios gasísticos

  • En 2013, en el momento de los mayores recortes y ajustes contra la población, Montoro les concedió la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad.
  • En 2018, el ministerio de Hacienda impuso la modificación del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) mediante un real decreto legislativo, eliminando requisitos que dificultaban beneficios fiscales para las gasísticas.

Una corrupción consustancial al capitalismo monopolista

Que Cristóbal Montoro y el gobierno de Rajoy beneficiaron escandalosamente a las grandes empresas del Ibex35 al mismo tiempo que descargaban sobre el 90% de la población durísimos recortes en pensiones, sanidad, educación y políticas sociales es algo que ya sabíamos. Lo que ahora se revela es que lo hicieron a cambio de grandes mordidas -casi 800.000 euros- y no «en diferido» (a través de puertas giratorias, colocando a Montoro en un consejo de administración tras su paso por la política), sino untándole en vivo y en directo mientras ocupaba su cargo.

Que lo escandaloso de las revelaciones no nos impida ver lo evidente. No estamos ante la excepción, sino ante la regla.

La corrupción es consustancial al capitalismo monopolista de Estado. Que las grandes empresas «compitan» entre sí mediante tráfico de influencias, mordidas y concursos amañados, consiguiendo leyes Prêt-à-porter, diseñadas a medida, o directamente redactadas por ellas… es lo que habitualmente sucede fuera del radar de la opinión pública."

9.6.25

El PP elige mafia y hace pinchar a Feijóo... Al PP de Alberto Núñez Feijóo le pueden el ansia y las expectativas... En un momento de presión golpista contra el Ejecutivo, cuando consiguen tenerle arrinconado, le puede la falta de paciencia y realiza un movimiento que vuelve a situar al PSOE en una situación de comodidad... "Ríndase a la democracia", le decía Feijóo a Pedro Sánchez, mientras fué incapaz de reunir a más de 40.000 personas haciendo que venga en autobús hasta el último militante de Alcantarilla, y que dejaron claro que prefieren a Ayuso. "Tú sí que vales", le gritaban. Eso en el español que tanto les gusta, significa que Feijóo ya no les sirve (Antonio Maestre)

 "Alberto Núñez Feijóo convocó una manifestación contraintuitiva porque llamaba a los suyos a concentrarse contra la mafia y a favor de la democracia y, claro, muchos no se dieron por enterados porque no les quedaba claro cuál era su lugar en esa dicotomía. Era fácil prever que el PP y la derecha que le sirve intentarían hacer pasar cualquier mitin normalito por una manifestación clamorosa y masiva. Esta vez lo hicieron con la concentración en Plaza de España contra el gobierno con el título de “Mafia o democracia”. Como eran previsibles sus valoraciones, me estuve preparando para analizar de manera mucho más fidedigna la capacidad de gente que Feijóo fue capaz de convocar. Más de 100.000 personas protestan contra el Ejecutivo, decían nada más terminar la manifestación los medios de la derecha replicando la propaganda del PP. Pocos me parecen para protestar contra una mafia que ocupa el Ejecutivo en medio de una dictadura bolivariana como denuncia Ayuso, pero es que encima no es posible que hubiera tantas personas. La verdad es que hubiera sido un pinchazo solo meter a 100.000, pero es que encima no han llegado ni a la mitad.

Lo primero es explicar cómo se puede medir la asistencia a una manifestación. Se trata de hacer un cálculo sencillo que consiste en multiplicar los metros cuadrados disponibles por las personas por metro cuadrado que se encuentran en la concentración. Según las tablas aceptadas por todos los métodos de medición, se explica que el umbral máximo que supera el riesgo para la seguridad, aplastamiento y asfixia es de cinco personas por metro cuadrado. Lo normal es que haya dos personas por metro cuadrado y cuatro significaría una concentración con alta afluencia donde no es posible moverse.

La superficie máxima de Plaza de España es de 4 hectáreas medidas con el visor SigPac del Ministerio de Agricultura. Como mínimo a esa superficie hay que restarle unos 7000 m2 de los monumentos y edificios que ocupan espacio y sobre los que no puede haber nadie. Es una estimación mínima en la que solo se ha restado el monumento central y el restaurante. Es decir, a los 40.000 m2 iniciales se les restan 7.000 y quedan 33.000 m2 disponibles. Y ahí empieza la multiplicación. La afluencia máxima rozando el colapso de seguridad sería 165.000 personas ocupando cinco personas por metro cuadrado. Lo normal, lo más posible, es que haya una media de dos personas por metro cuadrado harían un total de 66.000 asistentes. Esta cuenta está hecha ocupando toda la Plaza de España, algo que no ha ocurrido viendo las imágenes que se han facilitado. Es decir, en la más ambiciosa de las posibilidades físicas de ocupación de Plaza de España solo se pueden reunir 165.000 personas. Sin moverse nada. Paradas, pegadas unas con otras y sin restar mobiliario urbano. Es decir, imposible.

Viendo las imágenes la asistencia ha oscilado en las dos o tres personas por metro cuadrado ocupando la mitad de la Plaza de España, ya que los asistentes estaban hasta el monumento, lo que arrojaría un número de asistentes entre 34.000 y 51.000. Sumando las personas en las calles aledañas (Gran Vía y Princesa), con una ocupación de dos personas por m2 y con una estimación de ocupación muy alta habría que sumar 16.000 a la estimación, siempre contando que estuvieran quietos y sin moverse. En total, a la manifestación habrían acudido entre 50.000 y 67.000 personas.

Lo realista, siendo generoso con las estimaciones porque la ocupación nunca es la misma en toda la superficie, ha sido una ocupación de 16.000 m2, lo que implicaría que con 3 personas por metro cuadrado habría dado una asistencia de 48.000 personas. Según Delegación del Gobierno la asistencia ha sido de 50.000 personas, una aproximación muy fiable. El PP de Andalucía hablaba de 100.000 personas, lo que implicaría que hubiera tres personas por m2 ocupando toda la Plaza de España y la manifestación ocupaba la mitad. Con la superficie ocupada realista significaría que habría más de 6 personas por metro cuadrado, lo que habría significado un riesgo de muerte por aplastamiento. No existen estimaciones realistas que puedan dar más de 50.000 asistentes.

Al PP de Alberto Núñez Feijóo le pueden el ansia y las expectativas. En un momento de presión golpista contra el Ejecutivo, cuando consiguen tenerle arrinconado, le puede la falta de paciencia y realiza un movimiento que vuelve a situar al PSOE en una situación de comodidad. La lógica política diría que cuando el Gobierno está en una mala situación por sus errores y por la presión de los medios que sirven de propagandistas de la derecha Feijóo tendría que quedarse quieto para no darle aire a Pedro Sánchez. Pero no puede, esta semana se comenzará hablando del pinchazo de Feijóo incapaz de reunir a más de 40.000 personas haciendo que venga en autobús hasta el último militante de Alcantarilla. "Ríndase a la democracia", le decía Feijóo a Pedro Sánchez mientras sigue sin digerir que los españoles le dieron la espalda en las elecciones y por lo que se vio en Plaza de España también en el partido porque dejaron claro que prefieren a Ayuso. "Tú sí que vales", le gritaban. Eso en el español que tanto les gusta significa que Feijóo ya no les sirve."   

(Antonio Maestre , blog, 08/06/25)

27.10.24

PP y Vox dan lecciones de igualdad con el caso Errejón pese a llevar a maltratadores en sus listas, y haber derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad... por poner un ejemplo, ¿En qué quedó aquello denuncia de nueve miembros del PP de Madrid sobre prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido? Ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer

"Resulta vomitivo comprobar cómo las derechas están haciendo sangre con el caso Errejón.

 Los prebostes de PP y Vox se han apresurado a salir a la palestra para quedar como los nobles y dignos, los que avisaron contra los depredadores sexuales de la izquierda, los buenos de la película. Isabel Díaz Ayuso lanzó el primer dardo al asegurar eso de “otra pancarta que se les cae”, en clara alusión a la causa del feminismo, tradicionalmente defendida por la izquierda. Más tarde, fue el líder de Vox, Santiago Abascal, quien cargó contra los partidos del bloque de coalición a cuenta de la dimisión de Íñigo Errejón, acusado de violencia sexual por varias mujeres (entre ellas la actriz Elisa Mouliaá), y volcó toda su bilis al calificar a los líderes rojos como “un hatajo de miserables que quieren enseñar educación sexual” a los niños. Por su parte, Elías Bendodo y Miguel Tellado, salivando, decidieron ejercer su función de mamporreros siempre dispuestos a arañar unos votos con el odio –para la que fueron contratados–, y lanzaron las habituales declaraciones descarnadas tendentes a deshumanizar al adversario. “Lo de Errejón es el caso Ábalos de Sumar”, esa era la consigna deslizada desde Génova 13. Por supuesto, FAES, la fundación de Aznar, no iba a perder la oportunidad de hacer las veces de carroñera con el caso Errejón al señalar la “hipocresía” de la izquierda y las “vergüenzas” del Gobierno. “Esto se descompone”, añaden las fuentes de FAES en referencia al daño que el affaire hará a la izquierda a corto plazo.

Era evidente que las derechas iban a hacer leña del árbol caído y ya lo están haciendo. Pero resulta patético que formaciones políticas conservadoras y ultras que jamás se han preocupado por defender los derechos de la mujer, ni de legislar para avanzar en igualdad, traten de sacar pecho del nauseabundo asunto de agresión sexual que persigue al exdirigente de Sumar. La gran diferencia entre ambos mundos (izquierda y derecha) queda patente cuando se comprueba cómo el partido de Yolanda Díaz ha gestionado el asunto, cesando a Errejón en cuanto aparecieron las primeras denuncias públicas de Mouliáa, que destapaba el escándalo al calificar al diputado de “maltratador”, “psicópata” y “monstruo”. La dirección de la coalición sacó a la manzana podrida del cesto, se puso de lado de la víctima y de las mujeres maltratadas de este país y dio todas las explicaciones pertinentes en aras a la transparencia. Todo lo contrario que PP y Vox, que acostumbran a tapar casos semejantes en lugar de depurar responsabilidades. No hay más que tirar de hemeroteca para verificar la tesis de este artículo.

Así, en junio de 2023, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, puso en evidencia su propio machismo residual cuando, para justificar sus pactos con Vox, defendió al candidato de Vox, Carlos Flores, condenado por maltrato. En diciembre de 2022, este diputado nacional por Valencia fue elegido por el partido de Abascal como candidato a presidente en las elecciones a las Cortes Valencianas de 2023. El periódico Levante-EMV reveló que había sido condenado en 2002 por violencia psíquica habitual y faltas de coacciones, injurias y vejaciones a su exmujer, de quien se había separado en 1999. Feijóo no tuvo reparos en echarle flores a Flores. “Hace 20 años, es verdad. Es un catedrático de Derecho Constitucional, es verdad. Ha cumplido la sanción, es verdad. Se ha producido hace veinte años, es verdad. Tuvo un divorcio duro y conllevó un abuso verbal hacia su ex mujer”, dijo el dirigente conservador.

Vox siempre se ha caracterizado por ser un partido machista, un discurso que al PP nunca le ha importado lo más mínimo. No hay más que ver cómo los partidos democráticos cumplen con un minuto de silencio por el último asesinato machista mientras los políticos voxistas se sitúan fuera de la foto y de la pancarta institucional contra la violencia de género. Vox relativiza el terrorismo machista allí donde ocupa cuotas de poder, y la difumina o diluye llamándola violencia “intrafamiliar”. Es bien conocido que han prometido derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad, cuando lleguen al Gobierno, si es que llegan algún día. Todo lo morado produce alergia y urticaria a las derechas españolas: critican y ridiculizan el 8M, Día de la Mujer, retiran la publicidad institucional pensada para concienciar a la sociedad ante el grave problema del machismo, suprimen programas de educación en las escuelas y liquidan los puntos seguros para la mujer en zonas peligrosas como grandes aglomeraciones y fiestas, donde suelen actuar los violadores y acosadores.

Por tanto, ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer. Deberían taparse un poco y no salir tan ufanos y arrogantes a descuartizar al presunto acosador Errejón, porque ellos no son precisamente un ejemplo de lucha contra el machismo. Al contrario, presumen de machos en público y en privado. Borja Sémper, portavoz del PP, ha tenido que hacer algún que otro malabarismo cuando se le ha preguntado por el escabroso affaire. “Quienes han dado tantas lecciones en el espacio público deben dar explicaciones ahora, aunque huyendo del ventajismo y el politiqueo fácil”. Hipocresía al poder."   (Marcos López, Diario16+, 26/10/24) 


"Nueve miembros del PP de Madrid denuncian prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido

Bullying, xenofobia, machismo, fiestas con alcohol y sustancias estupefacientes para captar militantes, e incluso la utilización de la prostitución como método para conseguir información y manipular a miembros del partido. Estas son solo algunas, que no todas, las confesiones que miembros que han militado en las Nuevas Generaciones (NNGG) y del Partido Popular de Madrid han querido realizar ante los micrófonos de ElPlural.com.

El ansia desmedida de poder, de control y de influencia en el que se movieran los referenciados en los testimonios, era un motor tan fuerte que les llevaban a despreciar, amenazar, vejar e incluso espiar a todo el que consideraran una amenaza para su propio beneficio personal y político. Así lo cuentan hasta nueve personas diferentes con las que ha hablado este medio. Todas ellas -algunas siguen incluso dentro de la formación y ocupan cargos relevantes-, coinciden en algo: en haber vivido un ambiente sumamente tóxico y desagradable, ya sea por haberlo sufrido en sus propias carnes o por haber sido testigos de ello en la cercanía. (...)"      (José María Garrido, El Plural, 02/05/24)

30.4.24

Antonio Maestre: Voy a aportar una idea sobre la regulación de los medios que no tiene nada que ver con el control de contenidos y que aportaría mucha transparencia... La obligación legal para los medios de comunicación que reciban un solo euro de dinero público de publicar quién financia el medio y de dónde reciben cada euro que ingresan. Público o privado... Otra medida. Control de las audiencias digitales y legislar contra el inflado de visitas que es necesario para acceder a publicidad institucional. El Español y Okdiario no quieren esto... Otra medida. Obligación de publicar cada euro ingresado que proviene de empresas, partidos o gobiernos fuera de España. Nos sorprenderíamos y entenderíamos muchas cosas... Las medidas de control de contenido no son aceptables y son contraproducentes sobre todo para la izquierda que sería la primera en sufrir censura

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Voy a aportar una idea sobre la regulación de los medios que no tiene nada que ver con el control de contenidos y que aportaría mucha transparencia. La obligación legal para los medios de comunicación que reciban un solo euro de dinero público de publicar quién financia el medio y de dónde reciben cada euro que ingresan. Público o privado.

Otra medida. Control de las audiencias digitales y legislar contra el inflado de visitas que es necesario para acceder a publicidad institucional. El Español y Okdiario no quieren esto.

 Otra medida. Obligación de publicar cada euro ingresado que proviene de empresas, partidos o gobiernos fuera de España. Nos sorprenderíamos y entenderíamos muchas cosas.

 Las medidas de control de contenido no son aceptables y son contraproducentes sobre todo para la izquierda que sería la primera en sufrir censura. 

 La libertad de prensa y de expresión tiene daños colaterales que hay que asumir. No existe una manera adecuada de controlar desde el poder lo que se publica.

9:24 a. m. · 30 abr. 2024 249,5 mil Reproducciones

 

tabelli2512 @GonzaloArzeno

Ver el modelo francés, ya es algo,clarifica quiénes son medios de comunicación y quiénes no. No censura, clarifica.

10:28 a. m. · 30 abr. 2024 6.758 Reproducciones

 

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Muy a favor.

10:36 a. m. · 30 abr. 2024 5.663 Reproducciones

17.12.23

El ‘caso Neurona’ es un ejemplo de ‘lawfare’ de manual para hacer un paralelismo con la corrupción del PP... “Se habló de una caja b, de sobresueldos, de irregularidades en la reforma de la sede... Todos los elementos que se utilizaron para describir el caso Neurona llevaban a marcos mentales que tienen todos los ciudadanos por los casos de corrupción del PP”... “Teníamos que estar aguantando, por ejemplo, que a Daniel de Frutos [quien fuera tesorero de la formación] se le llamase El Bárcenas de Podemos”... El caso Neurona llegó a tener hasta 10 líneas de investigación, que el juez Escalonilla archivó progresivamente... antes de llevar el caso Neurona, Escalonilla nunca antes había sido ponente remunerado en unas jornadas de jueces. Es decir, Escalonilla aparece en la esfera pública y tiene contraprestaciones que antes no tenía, es un hecho [...] Pero dudo mucho que algún juez le vaya a condenar por prevaricación

 "Juan Manuel del Olmo (Soria, 41 años), jefe de la campaña de Podemos para las elecciones generales de abril de 2019 y que continúa vinculado al partido, ha permanecido más de tres años investigado en el caso Neurona, la macrocausa judicial contra la formación —archivada esta semana— por contratar a la consultora mexicana Neurona. Unas pesquisas que arrancaron en el verano de 2020, cuando él era uno de los asesores más cercanos de Pablo Iglesias durante su etapa como vicepresidente del Ejecutivo: “En el momento en que me imputan, me encargaba de toda la relación con Iván Redondo en las negociaciones entre las dos partes del Gobierno de coalición”, explica durante una entrevista con EL PAÍS, a lo largo de la que califica la instrucción del magistrado Juan José Escalonilla como una auténtica “persecución judicial” que tenía como objetivo desgastar a la fuerza de izquierdas: “Este caso es un ejemplo de lawfare [guerra jurídica] de manual. Porque, además, todo lo que se utiliza en Neurona hacía referencia a los imaginarios que veníamos utilizando en el caso Gürtel del PP”.

“Se habló de una caja b, de sobresueldos, de irregularidades en la reforma de la sede... Todos los elementos que se utilizaron para describir el caso Neurona llevaban a marcos mentales que tienen todos los ciudadanos por los casos de corrupción del PP”, sigue el ex alto cargo de Podemos: “Teníamos que estar aguantando, por ejemplo, que a Daniel de Frutos [quien fuera tesorero de la formación] se le llamase El Bárcenas de Podemos”, en referencia a Luis Bárcenas, el extesorero popular condenado por la caja b de los conservadores. Y Olmo cree que el “burdo” uso de todos esos conceptos no era casual, sino que respondía a una “operación” para establecer un “paralelismo literal con la corrupción del PP”, que alentaron algunos medios de comunicación: “Eran muy conscientes de lo que hacían. Es decir, había una masa gris pensando cómo hacer daño a la reputación y provocar un desgaste electoral. Había gente pensando que utilizar ‘caja b’ iba a desgastar más que utilizar otro término”.

 El miércoles, tan solo un día después de que se conociera el archivo de la macrocausa y su desimputación, Del Olmo ha citado a EL PAÍS en la sede de Podemos. En estos tres años, ha evitado dar entrevistas para hablar del proceso impulsado por Escalonilla tras una denuncia de José Manuel Calvente, un exabogado del partido enfrentado con la cúpula de la formación desde su salida por un supuesto caso de sexual y laboral, que se archivó al no haberse “acreditado”. “Todo en el caso Neurona ha sido rocambolesco: un cúmulo de cosas que te invitan a pensar que había premeditación y que había una conspiración política”, incide el jefe de la campaña de 2019: “Calvente no denuncia por los mecanismos habituales: yendo a Fiscalía o a la comisaría más cercana a su domicilio. Él se cogió el coche y se fue a treinta y tantos kilómetros a presentarlo en un sitio muy concreto: a una comandancia de la Guardia Civil, cuyos responsables mantenían mucha relación con [el coronel Diego] Pérez de los Cobos [quien se enfrentó al Ministerio del Interior tras su cese]”. “Y yo no creo que las casualidades existan en estos casos”, apostilla.

“Esperpento”

Pese a que “la declaración de Calvente ya es un esperpento, porque él mismo reconoce que no tiene pruebas de nada y que todo lo que ha escuchado son rumores”, Del Olmo denuncia que Escalonilla inició unas pesquisas que estaban “muertas desde el principio”: “No se basaba en ninguna prueba, sino en el testimonio de una persona a la que se acaba de despedir y que, como represalia, hacía una denuncia”. “Era una investigación prospectiva: iba a ver qué pescaba”. “Toda la instrucción parece dirigida a autojustificar qué se está haciendo”. “Pero, aunque nace desacreditada y se veía que no iba a tener mucho recorrido, ha estado tres años haciendo daño mediático, que es uno de los objetivos y por lo que sale rentable un caso como este, por el desgaste reputacional que tiene en un movimiento político que se tiene que ir presentando a elecciones o que tiene que ir abordando una gestión de gobierno, porque nosotros estábamos en ese momento en el Gobierno”. “Son tres años de portadas y de noticias, tres años donde se levantan sospechas sobre personas que pertenecen a la organización”, subraya.

 En la coalición, ¿afectó a la relación con el PSOE? “En un inicio, la reacción del PSOE fue de apoyo. Eso hay que reconocerlo. No condicionó la relación, pero creó un clima de incertidumbre al no saberse hasta dónde iba a llegar esta ofensiva judicial”, destaca Del Olmo: “Introdujo un elemento en el ambiente que no era positivo y que, al final, ejercía presión sobre el presidente [Pedro Sánchez] y sobre el PSOE, a los que les decían: ‘Están ustedes gobernando con un partido al que acaban de imputar’. Era sobre todo presión mediática”. ¿Y desgastó al Ejecutivo y a Podemos? “No sé medir hasta qué punto este tipo de cosas desgastan más o desgastan menos. Positivas no son y bien no vino. También creo que, como en Podemos llevamos tantas causas así, hay una vacuna en nuestro electorado contra este tipo de cosas”.

Diez líneas de investigación archivadas

El caso Neurona llegó a tener hasta 10 líneas de investigación, que se archivaron progresivamente. Entre otras, el juez descartó que se pagaran sobresueldos a la gerente y al tesorero de Podemos; que se inflaran los costes de la obra de la sede; o que se desviara dinero de la caja de solidaridad de la formación, un fondo al que los cargos donan parte del sueldo para fines sociales y que la derecha calificó como “caja b”. La última parte que quedaba viva, cerrada este lunes, versaba sobre la contratación de Neurona para la campaña electoral que dirigió Del Olmo. Primero, el juez sospechaba que el partido pagó 363.000 euros por unos servicios que nunca se prestaron. Al comprobar que se ejecutaron, puso sobre la mesa la tesis de que se infló el precio. “Eso fue una pirueta mágica”, critica el exdirigente de Podemos: “En el momento en el que se le cae todo el caso, Escalonilla emprende una huida hacia adelante y, de repente, decide convertir el caso en una cosa totalmente diferente. Dice: ‘Vale, ustedes tenían razón, se han hecho los trabajos. Pero yo ahora creo que ustedes no han pagado lo que deberían”. “Cualquier persona que entendía lo que es una campaña electoral y vio el precio que nosotros pagamos, sabía que no había trampa ni cartón”, añade.

 “El llamado caso Niñera —sobre el supuesto uso de trabajadores de Podemos para el cuidado de la hija de la exministra de Igualdad, Irene Montero, y de Pablo Iglesias— también es una de las cosas más infames que se puedan ver. Se han traspasado líneas muy peligrosas”, continúa Del Olmo, que habla de una “guerra mediático-política-judicial”. ¿A quién se refiere con ello? “A la conexión que había entre ciertos elementos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y ciertas personas ubicadas en las redacciones de los principales periódicos de derechas de este país”. “Cuando alguien medita la portada que va a escribir, piensa muy bien cómo te va a presentar. El día que tuvieron que contar que me imputaban, empiezan a crear un personaje que es leal a Iglesias, pero que se dedica a los trabajos sucios”.

—¿Cree que Escalonilla ha prevaricado? —pregunta EL PAÍS a Del Olmo.

—Yo no sé si Escalonilla ha prevaricado. Lo que sé es que Escalonilla nunca había sido invitado a los sitios donde ha sido invitado antes de llevar el caso Neurona. Escalonilla nunca antes, al menos que se conozca en fuentes públicas, había sido ponente remunerado en unas jornadas de jueces. Es decir, Escalonilla aparece en la esfera pública y tiene contraprestaciones que antes no tenía, que no digo yo que puedan estar relacionadas con el caso, pero es un hecho [...] Pero dudo mucho que algún juez le vaya a condenar por prevaricación. Lo dudo porque los jueces se defienden en estos casos entre ellos. Yo, personalmente, no voy a iniciar ninguna acción [legal contra él].

 Del Olmo recalca que, tras tres años imputado, no se arrepiente de haber entrado en política: “Creo que volvería a hacer todas y cada una de las cosas que he hecho, porque han merecido la pena por todas las cosas que se han conseguido para la gente de este país”. Aun así, admite que estas situaciones te “condicionan” la vida y, en ciertos momentos, uno se pregunta si seguir adelante: “La persecución judicial intenta que tengas miedo, que te rindas, que no sigas defendiendo tus ideas y que, al final, acabes diciendo que no merece la pena hacer lo que haces”. “Esta persecución judicial se hace sobre personas que tienen mucho que ver con el núcleo de los proyectos políticos: en mi caso, era una de las personas que estaba más cerca de Pablo”, dice: “Es una especie de disciplinador social. Buscan que te cuestiones si lo que estás haciendo te merece la pena. Y que otros vean que, si se meten a hacer política donde la estás haciendo tú y defendiendo las ideas que estás defendiendo tú, les puede pasar lo mismo”. Ahora, fuera ya de la dirección de Podemos, avanza que pondrá en marcha su propio “proyecto profesional”: “Seguro que está relacionado con la comunicación, es una de las cosas de las que más he aprendido durante todo este tiempo”."               (J. J. Gálvez, El País, 15/12/23)

23.8.23

Casi todo lo que acontece en la política española ha sucedido, diez años antes, en la política gallega... Por eso nos emociona tanto a los gallegos el entusiasmo juvenil con que en Madrid descubren las novedades de la temporada pasada... “Pasou o que pasou e sabémolo todos”... todos sabemos qué está pasando... Sabemos y saben que las alternativas se reducen a dos para todos, sin excepciones: darle a la derecha la repetición electoral que anda buscando a cambio de nada, o llegar a un pacto más o menos aceptable y gobernar... La derecha y la ultraderecha compartían un proyecto común: derogar el sanchismo. Han fracasado. Pero no sufran por ellas, ya tienen un nuevo supervillano... La caza del prófugo Carles Puigdemont parece el nuevo proyecto de futuro que la derecha guarda para usted. No me diga que no le hace ilusión. A ver qué componen con Puigdemont para que les rime tan bien como lo de Txapote (Antón Losada)

 "Casi todo lo que acontece en la política española ha sucedido, diez años antes, en la política gallega. Desde las mayorías absolutas de la derecha a los gobiernos tripartitos o bipartitos, desde el marianismo al albertismo. Por eso nos emociona tanto a los gallegos el entusiasmo juvenil con que en Madrid descubren las novedades de la temporada pasada.

 Sucedió la legislatura anterior. Volverá a pasar durante la presente. El centralismo español incorpora un sesgo adanista de extraordinaria exuberancia: siempre están descubriendo cosas que, al parecer, únicamente existen cuando pasan en Madrid y, además, siempre vienen por ciclos, como las desgracias.

Una vez más, como tantas otras antes, nada más apropiado que otro clásico de la política gallega para explicar lo sucedido en la constitución de las Cortes Generales al inicio de la presente legislatura. Hace varias décadas que don Manuel Iglesias Corral, diputado autonómico y portavoz entonces de Coalición Popular, acuñó la mejor explicación emitida jamás ante una situación compleja, como lo fue, en 1986, el intento fallido de tumbar al gobierno gallego popular con un motín entre sus propias filas. “Aquí  pasou o que pasou” fue su imbatible diagnóstico.

 Desde entonces, lo aplicamos en Galicia siempre que la cosa se nos complica, y lo cierto es que nos funciona. Ahí va otro regalo desinteresado que aportamos a la política española en aras de la gobernabilidad.

Suele omitirse en el relato de la anécdota la segunda parte del preclaro análisis de Iglesias Corral, tan jugosa o más que la primera: “Pasou o que pasou e sabémolo todos” –pasó lo que pasó y sabemos todos lo que pasó–. Como ahora: pasó y lo sabemos.

Por mucho que Feijóo nos haya tratado como si no nos supiéramos los números e ignorásemos cómo se suman, por mucho que los canarios lanzasen la operación de bandera falsa de tentar al PNV con la presidencia del Congreso, por mucho que los amigos de Junts y ERC hayan dedicado tanto tiempo y aún más esfuerzo a cronometrar su particular precampaña para las catalanas, todos sabemos qué está pasando, empezando por los grupos parlamentarios vascos, que son los únicos que no nos han tratado como si desconociéramos de qué va esta vaina.

Fuegos de artificio, juegos de luces y efectos de sonido aparte, sabemos que todos dependen de todos y que ninguno posee ni el margen de negociación, ni las opciones de las cuales presumen. Sabemos y saben que las alternativas se reducen a dos para todos, sin excepciones: darle a la derecha la repetición electoral que anda buscando a cambio de nada, o llegar a un pacto más o menos aceptable y gobernar.

Es lo que hay. Pero no significa que la investidura de Pedro Sánchez se halle asegurada, como lo estaba una presidencia del Congreso que nadie le iba a regalar al PP gratis total. Para que salga adelante la legislatura todos tienen que ganar y todos tienen que perder y todos han de estar dispuestos a defender sus compromisos, cuando les venga bien y cuando les venga mal.

La derecha y la ultraderecha compartían un proyecto común: derogar el sanchismo. Han fracasado. Pero no sufran por ellas, ya tienen un nuevo supervillano –en realidad, no tan nuevo, más bien un clásico– a quien echarle la culpa de todos sus males que, como todo el mundo sabe, son los males de España. La caza del prófugo Carles Puigdemont parece el nuevo proyecto de futuro que la derecha guarda para usted. No me diga que no le hace ilusión. A ver qué componen con Puigdemont para que les rime tan bien como lo de Txapote."          (Antón Losada, CTXT, 18/08/23)

4.7.23

Feijóo salió del 28-M ofreciendo la impresión de que un gobierno de derechas era inevitable... en Génova se pensó en una estrategia a lo Rajoy: moverse lo mínimo indispensable y tratar de no caer en equivocaciones. No está saliendo bien... el PP ha hecho tradicionalmente malas campañas... Y en este arranque, hay varias señales, como la polémica sobre el SMI, la indefinición y los cambios de postura en los gobiernos con Vox o la incomprensible política de debates, de que esta puede ser una más de esas malas campañas... el PSOE está insistiendo en la buena gestión que ha hecho el gobierno y en el riesgo para España que supone un gobierno PP y Vox... las mentiras, las manipulaciones y la maldad han construido una esfera antisanchista que ignora y desprecia los buenos datos de la realidad. En Moncloa decidieron que había que combatir decididamente desde ese marco... el PSOE ha puesto en marcha una campaña de comunicación centrada en la figura del presidente, lo que ha permitido que Sánchez marque una y otra vez la agenda... el PP está perdiendo terreno en un aspecto relevante, el de la percepción social. Si la izquierda sigue subiendo, estaremos en otro escenario, porque los votantes desmovilizados de la izquierda pueden activarse, como sucedió con Carmena... los últimos días van a ser determinantes, en la medida en que la movilización real se decidirá a última hora, y esta dependerá de la percepción de que las elecciones estén decididas o sigan abiertas. Y porque podemos ver trasvases significativos de voto intrabloques: personas que iban a votar a Sumar, voten al PSOE, o electores que cambian la papeleta del PP por la de Vox. Llegar a ese momento final en buenas condiciones dependerá, para cada partido, de su tarea en estas semanas. El PSOE y Vox han arrancado mejor que PP y Sumar (Esteban Hernández)

 "No incurrir en riesgos es también un riesgo, y el PP está aprendiendo la lección estos días. Feijóo salió del 28-M ofreciendo la impresión de que un gobierno de derechas era inevitable; la duda residía en si los números permitirían un gobierno en solitario o si tendría que gobernar con Vox. Dado que el viento les empujaba, en Génova se pensó en una estrategia a lo Rajoy: moverse lo mínimo indispensable y tratar de no caer en equivocaciones. No está saliendo bien.

Como me recuerda un experto con experiencia en competiciones electorales, "el PP ha hecho tradicionalmente malas campañas. Ocurrió en 2004, 2008, 2015 y 2016, con la excepción de 2011, en un contexto que le era muy favorable". Y en este arranque, hay varias señales, como la polémica sobre el SMI, la indefinición y los cambios de postura en los gobiernos con Vox o la incomprensible política de debates, de que esta puede ser una más de esas campañas. A día de hoy, esa sensación de que las derechas ganarán el 23-J sigue presente en buena parte de la sociedad, pero se trata de una convicción menos firme.

Una campaña rara

La campaña está siendo inusual, quizá por las razones de fondo del adelanto electoral, y por la herida que ha causado la derrota del 28-M entre los socialistas. Y es rara también porque los ejes discursivos de la campaña de Moncloa son los mismos que se hubieran utilizado si la derrota de las municipales no se hubiera producido; y son los mismos empleados en las municipales y las autonómicas: el PSOE está insistiendo en la buena gestión que ha hecho el gobierno y en el riesgo para España que supone un gobierno PP y Vox. Hay una diferencia, claro está, esa que le permite jugar la baza de la resistencia: las mentiras, las manipulaciones y la maldad han construido una esfera antisanchista que ignora y desprecia los buenos datos de la realidad. En Moncloa decidieron que había que combatir decididamente desde ese marco.

 Por eso, como señalaba Ignacio Varela, más que una campaña electoral, el PSOE ha puesto en marcha una campaña de comunicación centrada en la figura del presidente. Sánchez ha llevado a cabo esa política incesante de ocupación de los espacios, que era una constante en la época de Iván Redondo. Las entrevistas mediáticas al presidente han marcado las agendas comunicativa y política del arranque de campaña. El PP, en parte porque estaba centrado en la configuración de los gobiernos municipales y autonómicos, y en parte porque no tenía una estrategia, ha permitido que Sánchez marque una y otra vez la agenda. Su respuesta ha sido fijar entrevistas con Feijóo en programas de televisión que Sánchez había señalado como conservadores, un día antes o un día después de que el presidente sea entrevistado, lo que suena a evitar debates cara a cara y tenerlos en diferido.

El caso de Carmena

Ahí reside el primer riesgo serio para el triunfo del PP. Como apunta el experto electoral, a pesar de que el PP tiene todo a favor, porque su electorado está motivado y movilizado, y porque cuenta con la rentabilidad que le otorga la ley electoral al primer partido a la hora de traducir votos en escaños, está perdiendo terreno en un aspecto relevante, el de la percepción social. Si la izquierda sigue subiendo y algunas encuestas arrojan una supuesta pérdida de la mayoría de la derecha, estaremos en otro escenario, porque los votantes desmovilizados de la izquierda pueden activarse. Un ejemplo no tan lejano: el triunfo electoral de Carmena en Madrid, que era inesperado al inicio de la campaña, se fraguó una semana antes de las elecciones, cuando una encuesta otorgó la mayoría a la izquierda frente a Esperanza Aguirre, y el voto progresista se movilizó con éxito.

El segundo riesgo para el PP proviene de su espectro ideológico, porque hay un número relativamente importante de electores que pueden dar su voto al PP o a Vox. Celebrados los acuerdos entre ambos partidos, la idea de voto útil decae, porque ese sector sabe que Vox gobernará con el PP, y que, por tanto, preferir a Vox no mina las posibilidades de éxito de la derecha. En ese escenario, desde Vox se está insistiendo en la decisión interesada de evitar cualquier debate en el que Abascal esté presente: "Está tan convencido de que no debe debatir con Vox que está dispuesto a pagar el precio político que sea. Cualquier cosa antes de que Santiago le pregunte cuatro cosas", afirman desde la dirección del partido.

La importancia de los últimos días

Es una partida compleja para Génova, porque acordar con Vox al mismo tiempo que pretende alejarse de ellos utilizando calificativos negativos, puede molestar a ese núcleo de votantes limítrofes, que quizá estimen más interesante que el PP tenga el refuerzo de Vox en el gobierno: el temor de que un Feijóo "blando" lleve al PP a posiciones indeseadas puede ser una motivación electoral potente. Esa falta de confrontación en los debates con Abascal (esa silla vacía) tiene el riesgo de activar el voto a Vox. En ese caso, la distancia con el PSOE se acortaría.

Quedan tres semanas y los últimos días van a ser determinantes, en la medida en que la movilización real se decidirá a última hora, y esta dependerá de la percepción de que las elecciones estén decididas o sigan abiertas. Y, en segundo lugar, porque podemos ver trasvases significativos de voto intrabloques: personas que iban a votar a Sumar y que terminen decantándose por el PSOE o al revés, y electores que cambian la papeleta del PP por la de Vox. Llegar a ese momento final en buenas condiciones dependerá, para cada partido, de su tarea en estas semanas. El PSOE y Vox han arrancado mejor que PP y Sumar."                   (Esteban Hernández, El Confidencial, 02/07/23)

3.7.23

En España, con Feijóo, un jubilado que lleve 45 años trabajando y cotizando para tener una pensión decente con un trabajo de mierda que le ha destrozado la espalda no tendrá pensión, tendrá que entregar la vivienda que ha comprado con el trabajo de su vida para mediante el uso de la hipoteca inversa -jamás adquieran este producto- el banco le dé una propina a cambio de su casa con la que vivir que será completado con una pensión estatal mínima. Nunca antes nadie se había atrevido a proponer una descapitalización masiva de la clase trabajadora en beneficio del capital financiero. Feijóo propone ir más lejos que los buitres de la Escuela de Chicago de Pinochet. Un plan perfecto para las elites, quitarle a los pobres lo único que tienen para garantizar que quien más tiene amase mucho más... Un gobierno extractivo

"(...) En España, con Feijóo, una chica de 17 años que quiera abortar pero que tenga un padre de VOX tendrá que esperar a que un juez del Opus decida si tiene que tener el hijo. Su decisión no valdrá de nada si ese juez que ha decidido servir a dios a través del trabajo considera que esa mujer tiene que parir. No importa lo que pase luego con el hijo, pero la biblia lo deja claro. No importa que la ley de autonomía del paciente (Ley 41/2002, de 14 de noviembre), diga que a partir de los 16 años el menor es autónomo para decidir. Dios manda, Feijóo le sirve.

En España, con Feijóo, un jubilado que lleve 45 años trabajando y cotizando para tener una pensión decente con un trabajo de mierda que le ha destrozado la espalda no tendrá pensión, tendrá que entregar la vivienda que ha comprado con el trabajo de su vida para mediante el uso de la hipoteca inversa -jamás adquieran este producto- el banco le dé una propina a cambio de su casa con la que vivir que será completado con una pensión estatal mínima. Nunca antes nadie se había atrevido a proponer una descapitalización masiva de la clase trabajadora en beneficio del capital financiero. Feijóo propone ir más lejos que los buitres de la Escuela de Chicago de Pinochet. Un plan perfecto para las elites, quitarle a los pobres lo único que tienen para garantizar que quien más tiene amase mucho más. Un gobierno extractivo.

En España, con Feijóo, una persona con ELA, que no pueda moverse, tragar, que esté alimentado por sonda, que solo pueda comunicarse con los ojos frente a una pantalla y que haya decidido que la vida ya no merece la pena, que no quiere seguir sufriendo, que no quiere hacer sufrir a su familia, que con la lucidez mental intacta haya concluido que lo mejor es dejar este mundo pidiendo la eutanasia tiene que seguir sufriendo hasta que el orden natural y divino decida que ya es su final. Lo único que la España de Feijóo tiene reservado para ese sufrimiento es la sedación paliativa, un tratamiento de punto final cercano a la muerte que elimine dolor en las horas previas a la muerte natural. El sufrimiento garantizado de la doctrina opusina que garantiza que al cielo se llega sufriendo el mismo calvario que tuvo que pasar Jesucristo. Muere sufriendo y el señor te recibirá en sus brazos. La España que dios manda. (...)

No hay una sola línea de esta previsión distópica basada en una fantasía o en un hecho imaginado, todo son propuestas auténticas de Feijóo y circunstancias vitales reales de sus socios de gobierno en autonomías y ayuntamientos. Más que una distopía esto es solo una funesta previsión de lo que ocurrirá si Feijóo consigue ser presidente del gobierno."         (Antonio Maestre , blog, 29/06/23)

31.5.23

La máquina popular vuelve a funcionar... esa rutina de poli ultra - poli de centro que siempre le funciona a la derecha. Nos la ofrecerán en más ocasiones a lo largo de los próximos meses... Este relato diario popular, plagado de pederastas, violadores, okupas, terroristas, amigos de los terroristas, filoetarras, antiespañoles, traidores y compradores de votos, ha funcionado tan bien para movilizar a los suyos como los alimentadores del artefacto confiaban. El discurso de la gestión y las políticas del gobierno central enarbolado desde la coalición de gobierno no parecen haber funcionado como el antídoto más efectivo para movilizar a sus votantes... Díaz Ayuso ha ganado. Ella no venía a jugar; venía a arrasar y ser ungida por el pueblo como la verdadera lideresa que estábamos esperando. Iba a por la absoluta y se la han dado. Su mayor disgusto será comprobar que eso, hoy, a Feijóo, con los resultados del resto de España en el saco, ya no le preocupa (Antón Losada)

 "Los martes electorales de Pedro Sánchez han acabado en lunes de Pasión. Pertréchense a conciencia de impermeables y botas altas. Viene tormenta en una izquierda que se ha llevado una derrota mayor de la esperada. Visto lo bien que ha vuelto a funcionar la máquina popular, van a duplicar turnos y producción de aquí a las generales, sean cuando sean. 

Lo de cerrar la campaña convirtiendo a Mojácar en la punta del iceberg del monstruoso pucherazo que preparaba Sánchez, castizamente denunciado por Isabel Díaz Ayuso, ha conformado otra pieza maestra de esa rutina de poli ultra y poli de centro que siempre le funciona en la derecha. Nos ofrecerán esta rutina, con ligeras variaciones, en más ocasiones a lo largo de los próximos meses.

Plantear el 28M como un plebiscito contra Sánchez era una jugada de alto riesgo, pero le ha salido bien a Núñez Feijóo. Si esto era un test de las generales, el PP ha demostrado que su relato funciona. Aunque queda la duda sobre si fue por el sanchismo o por los argumentos más clásicos. La sospecha de ETA aún asusta a la gente de bien. Exprimir el dolor de sus víctimas suelta tanto jugo como en los buenos tiempos. Convertir un puñado de casos -ni siquiera estadísticamente más significativos que en convocatorias anteriores- y anécdotas sobre supuestos intentos de compra de votos en una categoría del sistema electoral español, tira tanto como la vieja y clásica corrupción de siempre, la de llenarse los bolsillos y sacar los billetes en bolsas de basura al mejor estilo Gurtel.

Este relato diario popular, plagado de pederastas, violadores, okupas, terroristas, amigos de los terroristas, filoetarras, antiespañoles, traidores y compradores de votos, ha funcionado tan bien para movilizar a los suyos como los alimentadores del artefacto confiaban. El discurso de la gestión y las políticas del gobierno central enarbolado desde la coalición de gobierno no parecen haber funcionado como el antídoto más efectivo para movilizar a sus votantes. Y lo peor es que tampoco parece que nadie tenga una idea mejor. 

Tanto es así que esta máquina popular ha operado de manera incontestablemente eficiente precisamente donde más y más conscientemente se usó. Díaz Ayuso ha ganado. Ella no venía a jugar; venía a arrasar y ser ungida por el pueblo como la verdadera lideresa que estábamos esperando. Iba a por la absoluta y se la han dado. Su mayor disgusto será comprobar que eso, hoy, a Feijóo, con los resultados del resto de España en el saco, ya no le preocupa. 

En la lógica de la primera vuelta de las generales, que los partidos estatales han instalado durante esta campaña de municipales y autonómicas, ahora, a la izquierda le tocaría aprender sobre aquello que los votantes les han dicho que verdaderamente les importa, por encima del ruido y el show. A Podemos le ha ido mal, pero a los socios de Sumar no les ha ido mucho mejor.  Aunque no descarten que a alguien le parezca que le han dado una licencia para continuar enredando. 

A  la derecha le tocaría decidir si ha llegado el momento de probar con algo más positivo y propósito para la generales, o concluir que la máquina aún puede y debe usarse más tal y como está. Todas las opciones están abiertas. Que acierten parece, hoy más incluso que ayer, un milagro."                  (Antón Losada, eldiario.es, 29/05/23)

16.5.23

La derecha ya ha sacado a ETA. Se nota que hay apuro. Nada como volver a los viejos territorios conocidos en tiempos de tribulación... el PP no tiene asegurado recuperar casi ninguna de las plazas clave que se había marcado como objetivo y tanto los socialistas como Podemos aguantan mejor de lo que muchos esperaban... el PP subirá, aunque solo sea porque hace cuatro años obtuvo uno de sus peores resultados... A un resultado por debajo de las expectativas puede sumarse al día siguiente del 28M el trago de sentarse a negociar con Santiago Abascal por un puñado de alcaldías y gobiernos, mientras lidia con las críticas internas y los aspirantes a hacerle un Pablo Casado... Vamos pilladísimos, Alberto (Antón Losada)

 "No llevamos ni un fin de semana de campaña y la derecha ya ha sacado a ETA. Se nota que hay apuro. Nada como volver a los viejos territorios conocidos en tiempos de tribulación e incertidumbre ante los resultados.

Pueden echarle la culpa al boogie y a José Félix Tezanos, pero lo cierto es que la macroencuesta del CIS no dice cosas muy distintas, en lo esencial, a lo que apuntan otras. Todo se juega en los márgenes de error, el PP no tiene asegurado recuperar casi ninguna de las plazas clave que se había marcado como objetivo y tanto los socialistas como Podemos aguantan mejor de lo que muchos esperaban. Hasta Narciso Michavila, que seguro les ofrece más confianza a los populares y es buen conocedor de las tendencias del electorado, especialmente el conservador, no augura una gran victoria popular como en las municipales y autonómicas que antecedieron a la mayoría absoluta de Mariano Rajoy en 2011; el PP subirá, aunque solo sea porque hace cuatro años obtuvo uno de sus peores resultados.

Las encuestas no pronostican, de momento, el gran triunfo que busca y necesita Feijóo en una cita electoral que ha planteado como una especie de primera vuelta de las generales. Los datos de valoración de presidentes y gobiernos socialistas a mantener en estas elecciones tampoco apuntan en la dirección de un cambio, aunque todo puede depender de unos miles de votos en territorios como Aragón o Valencia.

Vistos los augurios, a lo mejor no habría sido tan mala idea seguir rebajando las expectativas, como hacían desde el PP hace apenas unas semanas, en lugar de lanzarse a derogar el sanchismo; una estrategia de alto riesgo. Pedro Sánchez parece hoy en día más cerca de conseguir aquel que era su objetivo primordial en estos comicios: resistir e incluso aspirar a ganar en Barcelona y esperar a que el PP pierda el Ayuntamiento de Madrid. Más que una derogación, parecería una revalidación.

La demoscopia trae otra mala noticia para Núñez Feijóo. Vox también aguanta mejor de lo que seguramente esperaba, incluso puede aspirar a entrar en todos los parlamentos autonómicos en juego, con crecimientos nada desdeñables en comunidades como la valenciana. Incluso en la Comunidad de Madrid, a pesar de la clara estrategia de Díaz Ayuso dirigida a absorber por completo su espacio, la extrema derecha parece en condiciones de mantener lo que tiene.

A un resultado por debajo de las expectativas puede sumarse al día siguiente del 28M el trago de sentarse a negociar con Santiago Abascal por un puñado de alcaldías y gobiernos, mientras lidia con las críticas internas y los aspirantes a hacerle un Pablo Casado. Puede que una campaña planteada por Feijóo como una especie de enmienda a la totalidad del sanchismo, el terreno donde mejor y con más soltura se desenvuelve Vox porque carece de límites, tenga mucho que ver con sus buenas perspectivas demoscópicas. Que ETA ocupe ahora el centro de la campaña tampoco parece que vaya a cambiar la tendencia; más bien al contrario. Qué agobio, Alberto. Y la campaña pasa volando."                 ( Antón Losada , eldiario.es, 14/05/23)

30.4.23

Hay mucha gente en la pasada década, tanto en España como en otros países, que sale a la calle exigiendo un reparto mas justo de la riqueza en la sociedad. De ese momento nacen dos respuestas, una de carácter ultraderechista, agazapada, silente pero que sigue existiendo, y otra que acude al recurso de una defensa del status quo que decide saltarse todos los procedimientos que la propia democracia se otorga a si misma... Y en el caso español, los métodos se les van de las manos... cuando el PP se apropia de los métodos de guerra sucia... una vez que el gobierno del PP abandona la Moncloa tras la moción de censura, por evitar su propia purga interna, por evitar enfrentarse a una década de corrupción desmedida y por intentar desmontar este gobierno lo antes posible, recurre a la narrativa de la ilegitimidad... En el momento en que llega la pandemia, se utilizan todos los medios desde sectores del estado muy relacionados con la judicatura, los medios de comunicación y el poder político, para hacer caer al gobierno... incluso con la actuación del Tribunal Constitucional cuando impide una reforma en el Congreso (Daniel Bernabé)

 "(...) Cuando encontramos a periodistas interpelando a la movilización en las calles, construyendo narraciones que tratan de imputar la ilegitimidad a gobiernos democráticos que sí son legítimos y cuando las cloacas pasan de ser zonas de penumbra a espacios de poder visibles que cobran más relieve que nunca con Ministros del interior, villarejos y más periodistas, se observa que hoy no existe una narrativa que la represente desde la ficción. Por eso defiendo que esta novela preserva el espíritu de las novelas de Carvalho cuando abordaba las contradicciones del poder y de la sociedad de su tiempo.

Sí y, en el fondo, lo que subyace es un problema de índole económico. A partir de la crisis financiera, el orden neoliberal entra en una profunda crisis sin solución. Todas las recetas que se llevan aplicando en Europa y EEUU dejan de funcionar de tal manera que la ideología consustancial al orden carece de dirección, creando una serie de contradicciones de legitimidad y de representación. Hay mucha gente en la pasada década, tanto en España como en otros países, que sale a la calle exigiendo un reparto mas justo de la riqueza en la sociedad. De ese momento nacen dos respuestas, una de carácter ultraderechista, agazapada, silente pero que sigue existiendo, y otra que acude al recurso de una defensa del status quo que decide saltarse todos los procedimientos que la propia democracia se otorga a si misma.

Y en el caso español, los métodos se les van de las manos.

En el caso español, lo encontramos durante la segunda parte de la década pasada, cuando se alinea el descontento vinculado a la precariedad, los despidos, los recortes y la corrupción, y cuando el PP se apropia de los métodos de guerra sucia contra los desajustes que, consideran, amenazan el orden existente. Se crea la policía patriótica para pergeñar noticias falsas que atentan contra la credibilidad de sus adversarios políticos y esto tiene que contarse con un correlato de medios, de periodistas afines que, aunque conozcan la falsedad de estos materiales, los publiquen y los extiendan. 

Sucede que, una vez que el gobierno del PP abandona la Moncloa tras la moción de censura, existe la posibilidad, aunque se había tratado de evitar con las sucesivas repeticiones electorales del 2015, de que la izquierda llegue al gobierno. Esto tiene como consecuencia que la derecha, por evitar su propia purga interna, por evitar enfrentarse a una década de corrupción desmedida y por intentar desmontar este gobierno lo antes posible, recurra a la narrativa de la ilegitimidad. Un gobierno legitimo que surge de unas elecciones es transformado en una excepción y en algo que hay que tirar a toda costa.

 En el momento en que llega la pandemia, acontecimiento inesperado que provoca un caos notable y grave, es aprovechado para acelerar la caída del gobierno y se utilizan todos los medios desde sectores del estado muy relacionados con la judicatura, los medios de comunicación y el poder político. Hay un intento continuado de desarmar un gobierno durante toda la legislatura que se extiende, incluso, a la actuación del Tribunal Constitucional cuando impide una reforma en el Congreso y en el Senado. Como vemos, los procedimientos se les van de las manos. (...)

Todo empieza en septiembre es también un intento de mostrar la debilidad de las estructuras institucionales y también de la soledad de los periodistas a la hora de abordar la información. Jaime Peña encarna esta circunstancia bastante bien y es un hecho cierto que cuando uno intenta abordar una investigación donde la corrupción o los movimientos de orden fascista y golpista están presentes, el periodista se encuentra más desamparado de lo que el público lector se cree.

Para un free lance de los medios de comunicación desde luego, resulta bastante complicado. En el fondo, estás jodido. A la hora de repartir, el éxito de una investigación es compartido por el periodista y la cabecera, pero si hay problemas, entonces el problema es tuyo. Eso provoca que puedas estar expuesto a una pena de cárcel por una querella o a pagar una cantidad exorbitada por una demanda. 

Conozco a compañeros que han sido denunciados y después han tenido tratos judiciales con VOX y, afortunadamente, han salido indemnes soportando la incógnita de una pena de cárcel por revelación de secretos. Eso es jodido y no se ve. Los lectores no suelen conocer los peligros que entraña esto. A mayor precariedad de la profesión periodística, menor capacidad de maniobra. Al fin y al cabo, sólo puedes meterte en jardines si tienes un espíritu especialmente kamikaze o cuentas con la protección de una cabecera que te respalde ante la contingencia de una demanda que suele ser bastante larga y costosa. (...)"                    (Entrevista a Daniel Bernabé, Víctor Guillot

27.2.23

España ha adoptado una especie de liderazgo europeo completamente inédito que no nos creemos ni los propios españoles. Y ese es el problema... estábamos acostumbrados a que España estuviese representada en el ámbito internacional por motivos como que Aznar nos sentara al lado de las peores hienas, a formar parte de los ilustres PIGS, los países que peor pasaron la anterior crisis, y a un Rajoy en una esquina diciendo: "It's very dificult todo esto" mientras el resto de líderes europeos dialogaban... Hemos visto un cambio de paradigma total. Teresa Ribera habla y Europa escucha. Proponemos la regulación del mercado energético, el tope al gas, la excepción ibérica y lo acaba incorporando toda Europa... cousaas veredes

 "Alán Barroso (...) Se ha incorporado hace unos meses a las firmas de opinión de infoLibre.

 (...) Expectativas electorales del PP 

"A Feijóo y al PP los veo ahora en una especie de disimulo titánico, pero no titánico en relación a Titán, sino al Titanic. Están viendo cómo se está hundiendo un buque insignia que fue el de Feijóo. Cuando intentó rescatar al PP del boquete humeante que quedó después de la pelea entre Casado y Ayuso las encuestas dijeron que parecía un líder moderado que podía ser un buen presidente de España. De hecho, la confianza de los españoles en la mayoría de encuestas era muy elevada y rozaba el 50% de aprobación en apenas ocho meses. Ese capital político que había acumulado fue completamente dilapidado y ahora mismo se encuentra en niveles de aprobación de en torno al 20-24%. Sus perspectivas electorales siguen siendo altas, pero ojo porque queda bastante tiempo hasta las elecciones generales de diciembre". 

Efectos de la moción de censura de Vox 

"Para el Gobierno va a tener un efecto analgésico, le da un respiro en un momento en el que están siendo acosados por la ley de solo sí es sí y teniendo problemas dentro de la coalición. Les permite proponer dos modelos de país distintos, uno que plantea Vox y otro que plantea la coalición, que evidentemente ahora tiene una mayoría dentro del Congreso. Para el PP, el efecto va a ser más bien de taparse, que nadie me vea y que pase cuanto antes el mal trago. Feijóo no estará presente porque no es diputado. Pero Cuca Gamarra y todo el PP han intentado activamente que Tamames no aceptase esta proposición de Vox. Y, por último, ya vimos una moción de censura de Vox en 2020, que se perdió de la manera más absoluta que se ha perdido nunca: solamente sus diputados votaron a favor. Así que el efecto será deslegitimar una opción muy legítima, la moción de censura, que es muy seria, pero que está siendo manoseada".  

Estrategia de Unidas Podemos 

"El enrocamiento de Unidas Podemos en la defensa de la ley del sólo si es sí y el enfrentamiento dentro del seno de la coalición con el PSOE es buena estrategia si los morados entienden que tienen que revalidar unos resultados que vienen de una base rocosa de votantes que están cien por cien con ellos. Si repito mis mensajes más claros con los que sé que hay una base de votantes convencidos que me van a seguir apoyando, si sigo en esta línea tan dura, sin desviarme un milímetro de lo que he dicho, es una estrategia que me lleva a conservar lo existente. No me parece errónea si lo que pretenden es conservar un voto que les permita seguir teniendo 18 o 20 diputados, muchos menos que ahora, pero que les permita seguir existiendo de manera rocosa y defensora de las esencias del partido. Pero, si el caso es apostar por una estrategia más expansiva, que es lo que creo que deben hacer los partidos políticos, en absoluto es buena idea".  

El proyecto de Yolanda Díaz 

"Me gusta afirmar que hay políticos a los que se les dice que se pasan de frenada. Con Yolanda Díaz es todo lo contrario. Se queda corta de frenada y frena mucho antes incluso del momento en el que debería haber dicho qué va a ser de su proyecto. Además, ahora tiene un problema fundamental: la ausencia de portavoces. Solamente existe ella. Si recordamos el momento del Podemos más vertical, en el que incluso Pablo Iglesias era la cara que tenía la papeleta, había distintos portavoces: el propio Iglesias, Bescansa, Errejón, Monedero o Luis Alegre. Ahora, en el momento fundacional de Sumar, no puede delegar su portavocía a otras personas porque simplemente ha designado aliados territoriales". 

Relación entre Sumar y Unidas Podemos 

"Tal vez después de un supuesto o hipotético descalabro de Podemos en las elecciones autonómicas, Yolanda Díaz podría tener más fuerza para construir sobre las cenizas de lo que quede su proyecto político. Pero creo que no es así, porque, de hecho, si se produjese, los defensores de las esencias de Podemos tendrían todavía más argumentos para culparla de un mal resultado. Sería un argumento perfecto para romper con ella, para apostar por el sector más duro y presentarse definitivamente separados. Díaz debería haber decidido ya. Tiene un reto inmenso por delante y, al mismo tiempo, es un reto fundamental para que el Gobierno de coalición vuelva a repetir. Porque sin un buen resultado de Yolanda Díaz y una buena integración del alma de Podemos y de Sumar en un mismo espacio, el Gobierno de coalición no podrá repetir de ninguna manera".  

Perspectivas del Gobierno de coalición 

"El Gobierno de Pedro Sánchez tenía la intención de tragarse todos los sapos en 2022 y aprobar las medidas sociales con las que sacar pecho en 2023. Esta idea se ha complicado porque el asunto de la ley de solo sí es sí se ha plantado de lleno en 2023, así como los problemas derivados de esa reforma en la coalición. Al mismo tiempo, han hecho subidas del salario mínimo a los 1.080 euros, acaban de presentar unas subidas bastante interesantes a las becas y, seguramente, vamos a ver muchas medidas sociales. Si algo hemos aprendido en estos últimos años de política intensa es que las polémicas tienen fecha de caducidad. Y el Gobierno, si algo tiene, es capacidad de marcar agenda, proponer medidas y no enrocarse en discutir de manera pública como ha estado ocurriendo, por desgracia. Si la coalición quiere repetir no le queda más opción que tomarse esto en serio y dejarse de discusiones estériles". 

Papel de España en Europa 

"En el siglo XXI estábamos acostumbrados a que España estuviese representada en el ámbito internacional por motivos como que Aznar nos sentara al lado de las peores hienas que nos metieron en guerras a las que no estábamos llamados, y a formar parte de los ilustres PIGS, los países que peor pasaron la anterior crisis, a los que se impuso la austeridad y la salida de la crisis por la competencia baja y no por lo expansivo, como ahora. Y también a un Rajoy en una esquina diciendo: "It's very dificult todo esto" mientras el resto de líderes europeos dialogaban. Hemos visto un cambio de paradigma total. Teresa Ribera habla y Europa escucha. Proponemos la regulación del mercado energético, el tope al gas, la excepción ibérica y lo acaba incorporando toda Europa. España ha adoptado una especie de liderazgo europeo completamente inédito que no nos creemos ni los propios españoles. Y ese es el problema, en el futuro no lo sé, pero hoy no consigue tantos votos como seguramente al PSOE le gustaría". 

La polarización 

"El asunto de la polarización me da muchísima pereza. Lo que me parece que polariza es que hay grandes empresas energéticas y bancarias repartiendo más dividendos que nunca al mismo tiempo que contestan los impuestos de solidaridad que les ponen. La verdadera polarización, la que se nota en el día a día de los ciudadanos, la que no son entretenimientos vanos, no tiene que ver entre el 50% y el 50%, sino entre el 1% y el 99%. Esa minoría que se ha enriquecido de las últimas crisis y el 99% de los ciudadanos españoles. Si la pregunta es si hay que intervenir de alguna manera el mercado de la vivienda, como dice la Constitución, para garantizar el acceso a todo el mundo, la respuesta general es que sí. Hay mayorías absolutas en este tipo de cuestiones. Con el cambio climático hay una conciencia espectacular entre la ciudadanía española. Pero después los partidos lo convierten en supuesta polarización".  (...) "                       (Antonio Contreras  , InfoLibre, 25 de febrero de 2023)

25.2.23

Génova sí paga a traidores: Feijóo premia al equipo de Casado que le ayudó a echarle

 "El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, retribuyó hace un año a todos los colaboradores de Pablo Casado que respondieron a su llamado y participaron activamente en la defenestración de quien les había puesto en la primera línea del partido. Ese es el caso de los tres principales portavoces políticos: Cuca Gamarra, que no solo sigue siendo la voz del PP en el Congreso sino que ascendió hasta convertirse en secretaria general del partido, Javier Maroto, portavoz en el Senado, y Dolors Montserrat, máxima responsable de los conservadores españoles en Estrasburgo. Los tres siguen en los puestos que consiguieron gracias a Casado a pesar de que jugaron un papel muy activo a la hora de acabar con su carrera política.

A ellos hay que sumar figuras del grupo parlamentario que continúan teniendo una gran responsabilidad en la Cámara y que, aunque habían obtenido sus puestos gracias a Casado e inicialmente tomaron partido por él en la guerra con Isabel Díaz Ayuso, igual que Gamarra o Maroto, acabaron firmando un comunicado pidiendo su cabeza. Entre ellos destacan Guillermo Mariscal, Pablo Hispán, Carlos Rojas, José Ignacio Echániz, Sandra Moneo, Mario Garcés o Adolfo Suárez Illana, si bien este último abandonó el puesto que tenía en el Congreso por voluntad propia a finales del año pasado.  

 La lista incluye a otros muchos, como la exministra Ana Pastor, que en su momento también elogió la posición de Casado contra Ayuso para después decir exactamente lo contrario, una vez que la operación de Feijóo para hacerse con las riendas del partido no sólo ya estaba en marcha sino que era de dominio público que contaba con un respaldo mayoritario. Hoy es miembro del comité ejecutivo del partido. O como la también exministra Elvira Rodríguez, que no entró en la dirección de Feijóo pero sí es portavoz adjunta de su grupo parlamentario.

La diputada Belén Hoyo, presidenta del comité electoral del PP con Casado y hoy en el comité ejecutivo de Feijóo, protagoniza una la misma traición: en cuestión de horas pasó de respaldar a quien la aupó en el partido a pedir su cabeza.

También el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, entonces portavoz del PP de Casado y el primero en poner tierra de por medio con una sonada dimisión que trataba de hacer de cortafuegos con las sospechas de que el el supuesto espionaje a Ayuso organizado por Génova había pasado por sus manos. Almeida repite como candidato a la Alcaldía de la capital como si nada de aquello hubiese pasado y sin otro problema que tener que convivir con la presidencia de la Comunidad, cuya confianza perdió definitivamente.

La mayoría de ellos guardan ahora silencio. El argumentario del PP recomienda hablar de “pasar página” y no entrar en el fondo del asunto, especialmente de quienes dejaron caer a Casado apenas unos días después de alentarle en su guerra con Ayuso. Javier Maroto, por lo general pródigo en entrevistas, declaraciones y tuits, guarda silencio en redes desde hace cuatro días. Y Cuca Gamarra, entrevistada este lunes en RNE, se negó a comentar su traición. “Fueron momentos muy complicados para todo el PP pero creo que hicimos lo que teníamos que hacer y, sobre todo, actuamos rápido y hoy los españoles tienen un partido que está centrado solo en sus problemas”, declaró.

Pasar página

Pasar por alto aquellos días es a todas luces la consigna del partido. El portavoz electoral, Borja Sémper, que no estaba en primera línea entonces y no participó de aquellos hechos, evitó opinar sobre lo ocurrido. “No miramos por el retrovisor sino que miramos al presente y al futuro de este partido”, aseguró.

De lo que tampoco nadie quiere hablar es de la rehabilitación de la figura de Casado, que mantiene silencio desde que sus colaboradores acabaron políticamente con él. Feijóo citó recientemente a José María Aznar y a Mariano Rajoy para escenificar un reencuentro entre las dos almas del partido pero excluyó expresamente a Casado, con quien Génova quiere todavía marcar distancias aunque oficialmente diga lo contrario. (...)

En la operación puesta en marcha para liquidar a Casado también intervinieron los barones, descontentos con las maniobras del número dos de Casado, Teodoro García Egea, para inmiscuirse en sus territorios. Feijóo cumplió su promesa y ahora, gracias a su respaldo y a su participación activa en la revuelta, todos campan a sus anchas allí donde gobiernan, Andalucía, Murcia, Castilla y León, Galicia y por supuesto Madrid. 

La presidenta de esta última comunidad fue una de las grandes beneficiarias de la caída de Casado: no sólo consiguió silenciar las graves acusaciones difundidas contra ella —que sacaron a la luz las comisiones cobradas por su hermano en plena pandemia— sino que consiguió la ansiada carta blanca que buscaba para hacer con el control del PP madrileño.

Decepción

Los de Ayuso están satisfechos porque Feijóo ha cumplido la promesa que le hizo, pero apenas ocultan la decepción que en su día les causó que el nuevo presidente mantuviese en sus puestos a personas clave del equipo de Casado que le respaldaron cuando acusaba de corrupción a la presidenta madrileña. Es el caso de Gamarra o de Maroto. Ambos aplaudieron en público y en privado a Casado cuando puso en la picota a Ayuso.

Fuentes próximas a la presidenta de Madrid no niegan ese análisis, pero evitan la confrontación, al menos de momento, con el argumento de hay que mirar hacia adelante y volcarse en las elecciones autonómicas y municipales del próximo 28 de mayo. “Agua pasada no mueve molino”, aseguran.

Entretanto Casado, que entre otras cosas trabaja ahora mismo para un fondo de inversión relacionado con actividades de defensa, se mantiene al margen. “Ha rehecho su vida laboral, está alejado de la política. Está tranquilo”, explica una de sus personas de confianza.

No es el caso de su número dos, Teodoro García Egea, que mantiene su escaño en el Congreso como diputado por Murcia —Feijóo le dio además la presidencia de la comisión de Tráfico, lo que le garantiza un sueldo anual de unos 92.000 euros— mientras trata de abrirse camino profesionalmente en el mundo de la tecnología.(...)"                (Fernando Varela, InfoLibre, 20/02/23)