Mostrando entradas con la etiqueta b. Imperialismo: guerras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Imperialismo: guerras. Mostrar todas las entradas

28.7.26

Israel es el único país del mundo que puede bombardear 9 países, e invadir 3 países vecinos en un año; matar a 100.000 personas—incluyendo 25.000 niños—en 1.000 días; desplazar a casi 6 millones de personas en 3 países; provocar la hambruna a 2 millones de personas en Gaza; violar las Convenciones de Ginebra y Viena, el derecho internacional, los derechos humanos y la soberanía estatal; secuestrar, violar y torturar a niños y mujeres; disparar, encarcelar y asesinar... y aun así ser percibido como la víctima (Mohamad Safa)

Mohamad Safa @mhdksafa

Israel es el único país del mundo que puede bombardear 9 países, e invadir 3 países vecinos en un año; matar a 100.000 personas—incluyendo 25.000 niños—en 1.000 días; desplazar a casi 6 millones de personas en 3 países; provocar la hambruna a 2 millones de personas en Gaza; violar las Convenciones de Ginebra y Viena, el derecho internacional, los derechos humanos y la soberanía estatal; secuestrar, violar y torturar a niños y mujeres; disparar, encarcelar y asesinar... y aun así ser percibido como la víctima

(traducción google)

10:17 a. m. · 27 jul. 2026 ·564,3 mil Visualizaciones

2.5.26

El mundo multipolar ya se ha convertido en un mundo nuclear multipolar... El temor al recurso nuclear que fue la póliza de seguros de las potencias para que la cosa no fuera a mayores durante la guerra fría, se ha desvanecido. “Una guerra nuclear limitada comienza a presentarse como opción perfectamente viable que no conlleva a una catástrofe generalizada”... Si lo de la guerra fría era un asunto de dos potencias nucleares, lo de ahora lo es de las ocho sobre las nueve existentes. Sin contar con que el club es una empresa en expansión que podría llegar a una veintena: Japón y Corea del Sur en Asia, Turquía y Arabia Saudí en Oriente medio y Alemania en Europa, coquetean con la idea, mientras que otros, Polonia, los bálticos, Grecia, Suecia, Holanda y Bélgica, se declaran abiertos a albergar armas nucleares en sus territorios... Cuesta no alarmarse ante un panorama de veinte potencias nucleares, algunas sumidas en el integrismo religioso, y otras históricamente enfrentadas en conflictos históricos no resueltos y todo ello en ausencia de mecanismos establecidos de contención... La humanidad nunca había vivido un momento más peligroso que el actual. Y eso sin contar con el tiempo perdido al no afrontar los dilemas planetarios existenciales del cambio global (Rafael Poch)

" Es general la sensación de que, probablemente, el mundo está avanzando a marchas forzadas hacia un gran conflicto. Si estalla, ese conflicto dejará muy atrás, en intensidad y amplitud, la actual confrontación porque podría unir sus diversos frentes. Frentes “calientes” en Ucrania y Oriente Medio”, y latentes en Asia Oriental. Pero ¿de qué guerra hablamos? Muchos dan por hecho que hemos entrado en una “Tercera Guerra Mundial”, pero la realidad más bien apunta hacia otra cosa.

El analista ruso Dmitri Trenin, recién promovido Presidente del principal think tank del Kremlin, el Consejo Ruso de Asuntos Exteriores, utiliza y desarrolla el concepto de “Nueva Guerra Mundial” , apuntando tanto las diferencias militares y políticas con la anterior gran guerra, la Segunda Guerra Mundial, como la obsolescencia de las reglas escritas y no escritas que las superpotencias observaban durante lo que se denominó “Guerra Fría”. Estamos en otro universo, un universo nuevo. De ahí el nombre del concepto. (Ver el artículo de Trenin en; Aspecto y carácter de las guerras de la nueva era – Rafael Poch de Feliu )

La guerra mecanizada de tanques, aviones y escuadras está de capa caída. Lo vemos en Ucrania y en el Mar alrededor de Irán. Se consolida una guerra digital de drones, artefactos no tripulados, misiles y defensas antiaéreas. Los conflictos locales se regionalizan. Las alianzas estables se tambalean en beneficio de vínculos ambiguos carentes de firmes compromisos de luchar al lado del socio. El artículo quinto de la Carta de la OTAN en materia de ayuda de todos contra el ataque a uno de los miembros del club, es objeto de interpretación. Los socios de Rusia en el Tratado de Seguridad Colectiva organizado por Moscú, se declaran neutrales a excepción de Bielorrusia, y ésta más por necesidad que por convicción. “Moscú, Pekín y Teherán están dispuestos a luchar solo por sus propios intereses y no piensan intervenir en guerras ajenas”, dice Trenin.

No hay diplomacia y su caricatura es utilizada como señuelo de ataque militar. La agresión no respeta normas y busca la eliminación física de los dirigentes adversarios en atentados y golpes quirúrgicos. Al mismo tiempo, a la vista del propio perjuicio, la espiral se modera. Trump quiere acabar con una civilización y devolver a los iranís a la edad de piedra y al mismo tiempo levanta sanciones exportadoras a Irán para amortiguar consecuencias para el mercado energético global. La guerra de Ucrania no impidió que el gas ruso continuara fluyendo durante bastante tiempo hacia Europa a través de ese país. Moscú podría destruir de un plumazo los centros de decisión en Kíev, ministerios, sede de la presidencia, y no lo hace. Se lucha y se negocia al mismo tiempo. “La guerra y la paz coexisten”.

De ello se podría deducir cierto tranquilizador alivio de que las cosas no van a superar determinado nivel, sin embargo la dinámica apunta claramente hacia todo lo contrario, hacia un peligro creciente: “el ámbito de la paz se reduce, mientras que el campo de batalla se amplía”.

El temor al recurso nuclear que fue la póliza de seguros de las potencias para que la cosa no fuera a mayores durante la guerra fría, se ha desvanecido. “Una guerra nuclear limitada comienza a presentarse como opción perfectamente viable que no conlleva a una catástrofe generalizada”, apunta Trenin. De las nueve potencias nucleares, solo una, China, no participa en acciones militares, directas o indirectas. Pakistán está en conflicto con Afganistán y lo ha estado con India, Estados Unidos guerrea en Ucrania e Irán, país “cuasinuclear”. Rusia combate en Ucrania. Corea del Norte ha ayudado allí a Moscú. Francia e Inglaterra siguen la estela americana tanto con su intervención ayudando a Ucrania como colaborando con Washington e Israel en Oriente Medio. Respecto al régimen genocida israelí es una especie de Estado Islámico con armas nucleares del que se desprenden los máximos peligros, porque su lógica de disuasión nuclear parece estar más cerca del fanatismo bíblico del pueblo elegido que de las consideraciones militares clásicas. Como observa el joven jurista italiano Vincenzo Pellegrino, La bomba de Abraham | El Topo Express | Vincenzo Pellegrino “El momento de mayor peligro -cuando la teología y la estrategia nuclear convergen de forma explosiva – se produce cuando un liderazgo empieza a interpretar su situación desde una perspectiva escatológica. No se trata simplemente de creer que el Estado tiene un mandato divino: es la convicción de que las propias acciones son pasos necesarios en un plan que conduce al fin de la historia”.

Si lo de la guerra fría era un asunto de dos potencias nucleares, lo de ahora lo es de las ocho sobre las nueve existentes. Sin contar con que el club es una empresa en expansión que podría llegar a una veintena: Japón y Corea del Sur en Asia, Turquía y Arabia Saudí en Oriente medio y Alemania en Europa, coquetean con la idea, mientras que otros, Polonia, los bálticos, Grecia, Suecia, Holanda y Bélgica, se declaran abiertos a albergar armas nucleares en sus territorios. El mundo multipolar ya se ha convertido en un mundo nuclear multipolar y la proliferación, por no hablar del control de armamentos, ha pasado a mejor vida. Cuesta no alarmarse ante un panorama de veinte potencias nucleares, algunas sumidas en el integrismo religioso, y otras históricamente enfrentadas en conflictos históricos no resueltos y todo ello en ausencia de mecanismos establecidos de contención.

Como dice Trenin, las guerras de nuestro tiempo son un reflejo de la crisis del orden mundial. La humanidad nunca había vivido un momento más peligroso que el actual. Y eso sin contar con el tiempo perdido al no afrontar los dilemas planetarios existenciales del cambio global."

(

16.4.26

Irán: una guerra a muerte... “Estamos bombardeando sin piedad ese ferrocarril que China había terminado, que llegaba hasta el Golfo Pérsico y que iba a llegar hasta el corazón del Cáucaso… Eso es porque saben adónde va ese ferrocarril... ese ferrocarril… desviará el 60% del comercio que China genera actualmente, que probablemente representa alrededor del 40% del comercio mundial, de los mares, donde Estados Unidos tiene dominio, por así decirlo —o cree que aún lo tiene—, y lo trasladará a tierra. No queremos eso. No lo queremos en absoluto…”... El verdadero objetivo estratégico de la guerra del imperio contra Irán es el mismo que el de la guerra contra Rusia en Ucrania, el inminente conflicto por Taiwán y otros muchos conflictos latentes en Asia y África: preservar la hegemonía del imperio sobre el continente euroasiático... El incentivo fundamental de las guerras imperiales es, y siempre ha sido, la búsqueda de beneficios colaterales (riqueza en recursos y mano de obra esclava). Todo el discurso sobre Rusia mala , China mala , los mulás iraníes, o las armas de destrucción masiva, no son más que cuentos inventados para obtener la aprobación de la opinión pública nacional... Las consideraciones expuestas anteriormente prácticamente garantizan que la guerra contra Irán (y contra Rusia) continuará y escalará hasta la muerte de uno u otro bando. Debemos comprender que las líneas divisorias de este conflicto se encuentran «entre dos sistemas de gobierno». Por un lado, está el imperio occidental luchando por su propia hegemonía. Por otro lado, se encuentran las potencias que desean permanecer independientes y que se niegan a convertirse en colonias del imperio... Por lo tanto, Irán no puede permitirse ceder, ni Rusia, ni China. Para el imperio, el acceso a nuevas garantías es existencial y nunca dejará de buscarlo a cualquier precio (Lawrence Wilkerson, coronel retirado)

 "En la entrevista de ayer con el coronel retirado Lawrence Wilkerson , el profesor Glenn Diesen subrayó el aspecto mackinderiano de la geopolítica actual de Oriente Medio (en referencia a uno de los padres fundadores de la geopolítica británica, Halford Mackinder).

Dirigido a la infraestructura de la Franja y la Ruta de China

El coronel Wilkerson, quien anteriormente se desempeñó como jefe de gabinete del secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, estuvo de acuerdo y declaró lo siguiente sobre uno de los objetivos prioritarios de la campaña de bombardeos de Estados Unidos contra Israel (resumen):

“Estamos bombardeando sin piedad ese ferrocarril que China había terminado, que llegaba hasta el Golfo Pérsico y que iba a llegar hasta el corazón del Cáucaso… Lo están bombardeando. Lo están bombardeando a más no poder. Todos los días bombardean ese ferrocarril… Eso es porque saben adónde va ese ferrocarril.”

Y ese ferrocarril… desviará el 60% del comercio que China genera actualmente, que probablemente representa alrededor del 40% del comercio mundial, de los mares, donde Estados Unidos tiene dominio, por así decirlo —o cree que aún lo tiene—, y lo trasladará a tierra. No queremos eso. No lo queremos en absoluto…

El ferrocarril al que se refería Wilkerson es el Ferrocarril China-Irán, también conocido como el corredor ferroviario China-Irán o el enlace ferroviario Xi'an-Teherán (parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China). El ferrocarril fue construido por China como el principal corredor terrestre de carga (aproximadamente 10.400 km / 6.500 millas en total desde Xi'an en China hasta el puerto seco de Aprin, cerca de Teherán), financiado y fuertemente respaldado por China.

Se inauguró en junio de 2025 y fue diseñado para transportar petróleo, mercancías y carga iraníes a China y otros destinos mucho más rápido que las rutas marítimas, reduciendo los tiempos de envío entre 15 y 20 días, al tiempo que evitaba puntos críticos como el estrecho de Ormuz y el estrecho de Malaca. Recientemente, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques aéreos contra varios tramos y puentes a lo largo de esta línea férrea como parte de una campaña más amplia, alcanzando entre 8 y 10 puentes y vías férreas (por ejemplo, el puente ferroviario de Yahya Abad en la provincia de Kashan/Isfahán, tramos cerca de Karaj, Tabriz-Zanjan, Aminabad, Qom y otros).

Todo sobre la hegemonía euroasiática

Para comprender la importancia de la preocupación del imperio por el ferrocarril China-Irán, debemos examinar los imperativos geopolíticos a largo plazo del imperio occidental. La guerra contra Irán es solo el último episodio de más de dos décadas de guerras imperiales permanentes en la región. Podemos descartar sin temor a equivocarnos las historias exageradas que demonizan al régimen iraní , así como cualquier ilusión de que el conflicto tenga algo que ver con la democracia y la libertad, el programa nuclear iraní, los misiles balísticos, los derechos de las mujeres o cualquier otro pretexto aceptable .

El verdadero objetivo estratégico de la guerra del imperio contra Irán es el mismo que el de la guerra contra Rusia en Ucrania, el inminente conflicto por Taiwán y otros muchos conflictos latentes en Asia y África: preservar la hegemonía del imperio sobre el continente euroasiático. Esta estrategia geopolítica fue ideada por el Imperio Británico y adoptada por su sucesor estadounidense.

Geopolítica macinderiana

En 1904, tras un extenso estudio de la historia y la geografía mundiales, el erudito y estadista británico Sir Halford Mackinder publicó un artículo fundamental titulado "El pivote geográfico de la historia", en el que argumentaba que el enfoque exclusivo del Imperio Británico en el poder marítimo era erróneo y que el destino del mundo estaría determinado por un poder terrestre.

Hipotetizó que la viabilidad a largo plazo de los estados dependía fundamentalmente de su espacio geográfico y ubicación, y concluyó que, en ese sentido, las condiciones óptimas solo se encontraban en las regiones interiores de Eurasia, a las que denominó Área Pivote : una vasta extensión que abarca aproximadamente Rusia, la región del Cáucaso, Kazajistán, Irán y Afganistán. En el marco de Mackinder, el Área Pivote está rodeada por la Media Luna Interior o Marginal, que incluye Europa, el norte de África, Asia Menor, la península arábiga, India, China y Japón, mientras que las tierras de la Media Luna Exterior o Insular comprenden el resto del mundo.

Lo que hacía estratégica la Zona Pivote era su potencial para convertirse en una potencia económica viable e independiente, capaz de generar un imperio rival, especialmente gracias a las mejoras en sus comunicaciones internas y transporte que se estaban implementando con el ferrocarril Transiberiano. La nación que se consideraba mejor posicionada para emerger como esa potencia terrestre pivote era Rusia.

“Los territorios del imperio ruso y Mongolia son tan vastos, y su potencial en población, trigo, algodón, combustible y metales tan incalculable, que resulta inevitable que se desarrolle un vasto mundo económico, más o menos aislado, inaccesible al comercio marítimo… En el mundo en general, [Rusia] ocupa la posición estratégica central que Alemania ostentaba en Europa. Puede atacar por todos lados, excepto por el norte.”

El pleno desarrollo de su moderna red ferroviaria es solo cuestión de tiempo… El desequilibrio de poder a favor del Estado clave , que resultaría en su expansión por los territorios marginales de Eurasia, permitiría el uso de vastos recursos continentales para la construcción de flotas, y el imperio mundial estaría entonces al alcance de la mano. Esto podría ocurrir si Alemania se aliara con Rusia .

Esto se consideró una amenaza existencial para el imperio, que debía ser neutralizada y destruida. Mackinder escribió:

“Me parece que, en la presente década, por primera vez estamos en condiciones de intentar… establecer una correlación entre las generalizaciones geográficas y las históricas más amplias… y podemos buscar una fórmula que exprese, al menos, ciertos aspectos de la causalidad geográfica en la historia universal… poniendo en perspectiva algunas de las fuerzas contrapuestas en la política internacional actual.”

¿A qué fórmula se refería y qué quería decir con «poner en perspectiva algunas de las fuerzas en pugna en la política internacional actual»? El lenguaje profético de Mackinder presagió la geopolítica actual:

“Por lo tanto, la amenaza de tal acontecimiento debería llevar a Francia a aliarse con las potencias marítimas, y Francia, Italia, Egipto, India y Corea se convertirían en numerosas cabezas de puente donde las armadas extranjeras apoyarían a los ejércitos para obligar a los aliados clave a desplegar fuerzas terrestres e impedirles concentrar toda su fuerza en flotas.”

En pocas palabras, Mackinder sugirió rodear la Zona Pivote con una media luna de focos de crisis e inducir a naciones como Italia, Egipto, India y Corea a atraer a la potencia pivote a una serie interminable de atolladeros agotadores y paralizantes. A lo largo de las décadas siguientes, la geografía de los focos de crisis designados evolucionó con las cambiantes oportunidades geopolíticas (con la creación de nuevas naciones como Israel, Siria, Jordania, Ucrania, Pakistán, Bangladesh…) y el lenguaje de Mackinder evolucionó en consecuencia.

En 1919 publicó «Ideales democráticos y realidad», en el que renombró la Zona Pivote como «el Corazón de la Tierra» y explicó su significado en términos más directos y menos oraculares: « Quien gobierna Europa del Este controla el Corazón de la Tierra; quien gobierna el Corazón de la Tierra controla la Isla Mundial; quien gobierna la Isla Mundial controla el mundo». Con «Isla Mundial», Mackinder se refería a la masa continental euroasiática. Dominar esta masa continental seguía siendo la obsesión eterna del Imperio. En 1943, Mackinder escribió lo siguiente :

“He vuelto a describir mi concepto del Corazón de la Tierra, que, no dudo en afirmar, es hoy más válido y útil que hace veinte o cuarenta años.”

El parásito imperial cambia de huésped.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, cuando el imperio había agotado su influencia sobre Gran Bretaña, la camarilla parasitaria se trasladó a un nuevo huésped: Estados Unidos. Al hacerlo, llevaron consigo sus planes de dominación mundial y convirtieron sus propios objetivos políticos en los de Estados Unidos.

Uno de los discípulos de Mackinder fue Henry Kissinger . Junto con su protegido Zbigniew Brzezinski, Kissinger fundó la Comisión Trilateral, uno de los grupos de expertos en política exterior más influyentes del mundo. El propio Brzezinski se convertiría en un asesor político de gran influencia para numerosas administraciones presidenciales, incluidas las de John F. Kennedy Lyndon Johnson Ronald Reagan Jimmy Carter .

Kissinger y Brzezinski fueron fundamentales para integrar la geopolítica británica en la política exterior estadounidense. En su libro de 1997, «El gran tablero de ajedrez», Brzezinski escribió que « para Estados Unidos, el principal premio geopolítico es Eurasia… ». En el mismo texto, desmitifica las razones detrás de la obsesión del imperio por Eurasia:

Eurasia es el continente más grande del planeta y ocupa una posición geopolítica central. Una potencia que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente productivas del mundo. Aproximadamente el 75 % de la población mundial vive en Eurasia, donde también se encuentra la mayor parte de la riqueza material del planeta, tanto en sus empresas como en sus yacimientos. Eurasia representa el 60 % del PIB mundial y cerca de las tres cuartas partes de los recursos energéticos conocidos del mundo.

Los reconfortantes cuentos del Imperio

Por supuesto, todos esos recursos energéticos, activos físicos y mano de obra requieren, les guste o no, la democracia y la libertad occidentales de nivel exportador. Hoy en día, esa democracia se exporta con la misma sinceridad con la que se exportaba el cristianismo cuando los españoles saqueaban Centroamérica y Sudamérica, y con la que se exportaba la civilización de los salvajes cuando Gran Bretaña, Francia, Bélgica y otras potencias coloniales europeas saqueaban África, India, China y otros lugares.

El incentivo fundamental de las guerras imperiales es, y siempre ha sido, la búsqueda de beneficios colaterales (riqueza en recursos y mano de obra esclava). Todo el discurso sobre Rusia mala China mala , los mulás iraníes, la guerra en la Tierra, las mujeres y las niñas o las armas de destrucción masiva, no son más que cuentos inventados para obtener la aprobación de la opinión pública nacional. Uno de ellos ha sido también el cuento de «la única democracia en Oriente Medio».

La ciudadela en la colina de Jerusalén

Cuando Mackinder escribió sobre “tantas cabezas de puente” que podrían rodear y asfixiar el corazón de Estados Unidos, mencionó a Francia, Italia, Egipto, India y Corea. Pero desde entonces se han establecido cabezas de puente más efectivas, y quizás la más importante haya sido el Estado de Israel. El relato reconfortante sobre la patria democrática para el sufrido pueblo judío ha servido al mismo propósito cínico que todos los demás relatos reconfortantes: permitir que el Imperio cometiera innumerables atrocidades impunemente bajo el pretexto de democracia, holocausto, victimismo, etc.

La cruda realidad del proyecto sionista es mucho más siniestra: la creación de Israel en 1948 no fue más que una maniobra geopolítica del Imperio Británico. Mucho antes del Holocausto en la Alemania nazi, Sir Arthur Balfour emitió su famoso memorándum a Lord Walter Rothschild que por alguna razón se acepta como base legal válida para la creación de un país completamente nuevo. La verdadera agenda fue expuesta por Mackinder:

“Si la isla-mundo es inevitablemente la sede principal de la humanidad en este globo, y si Arabia, como tierra de paso entre Europa y las Indias y entre el corazón del norte y el del sur, es central para la isla-mundo, entonces la ciudadela de Jerusalén tiene una posición estratégica con respecto a las realidades mundiales que no difiere… de su posición ideal en la perspectiva de la Edad Media, o de su posición estratégica entre la antigua Babilonia y Egipto.”

Estas reflexiones fueron corroboradas por los exmiembros de la Mesa Redonda de Alfred Milner en un artículo publicado en noviembre de 1915 por el Manchester Guardian. Explicaron que «todo el futuro del Imperio Británico como Imperio Marítimo» dependía de que Palestina se convirtiera en un estado tapón habitado «por una raza intensamente patriota». Cabe destacar que esto fue antes de la Segunda Guerra Mundial e incluso antes del importantísimo memorándum Balfour. Con respecto a dicho documento, Mackinder declaró lo siguiente:

“La sede nacional judía en Palestina será uno de los resultados más importantes de la guerra. Ese es un tema sobre el que ahora podemos permitirnos decir la verdad [nótese que es extremadamente raro que la camarilla imperial británica se haya sentido capaz de decir la verdad]… Un hogar nacional en el centro físico e histórico del mundo debería hacer que el judío se sienta plenamente realizado…

Pues bien, el plan parece haber funcionado, y «el judío» efectivamente se lanzó a la guerra. Hoy podemos apreciar lo bien que le fue a «el judío», convertido en el principal perpetrador y víctima de las guerras interminables del imperio, obligado permanentemente a librar guerras contra cualquier potencia «entre la antigua Babilonia y Egipto» que pudiera desafiar la hegemonía del imperio en la región. Lamentablemente, muy pocos entre la «raza intensamente patriota» de Israel aprecian el cinismo depravado con el que fueron seducidos para asumir ese papel.

La lucha es a muerte.

Las consideraciones expuestas anteriormente prácticamente garantizan que la guerra contra Irán (y contra Rusia) continuará y escalará hasta la muerte de uno u otro bando. Debemos comprender que las líneas divisorias de este conflicto se encuentran, como han explicado George Soros y otros, «entre dos sistemas de gobierno». Por un lado, está el imperio occidental luchando por su propia hegemonía. Por otro lado, se encuentran las potencias que desean permanecer independientes y que se niegan a convertirse en colonias del imperio.

Creo que esta realidad ya se comprende bien, lo que plantea una disyuntiva crucial para todas las naciones con espíritu independiente: o se unen en su resistencia, o serán eliminadas una a una por las fuerzas imperiales y sus aliados. Por lo tanto, Irán no puede permitirse ceder, ni Rusia, ni China. Para el imperio, el acceso a nuevas garantías es existencial y nunca dejará de buscarlo a cualquier precio. Hasta su completa destrucción. 

Gracias a Alex Krainer y TREND COMPASS y a la colaboración de Joaquín Rábago" 

(Entrevista a Lawrence Wilkerson, Glenn Diesen , La casa de mi tía, 12/04/26)

26.3.26

Donald Trump es un presidente de EE. UU. que está haciendo cosas propias de un presidente de EE. UU. Los presidentes de EE. UU. asesinan constantemente a personas con actos imperdonables de violencia militar masiva, maltratan a los inmigrantes y a las comunidades marginadas, y promueven la tiranía en beneficio de intereses especiales corruptos en defensa del imperio estadounidense y del status quo capitalista. Ese es su trabajo. Si no estuvieran dispuestos a hacer estas cosas, no conseguirían el cargo. Trump no es una aberración extravagante; es el producto del mismo status quo político estadounidense que sus predecesores... El problema son los presidentes de EE. UU., no los reyes. El problema es el imperio estadounidense, no Trump. Estados Unidos necesita un cambio drástico y revolucionario, no protestas diurnas diseñadas para ser lo menos ofensivas posible... El problema de las protestas «No Kings» es que no están protestando contra el imperio estadounidense. Solo quieren un imperio más educado y fotogénico (Caitlin Johnstone)

"Hay otra gran protesta «No Kings» programada para este fin de semana, y ahora mismo lo único en lo que puedo pensar es en lo repugnante que resulta que esto sea lo más parecido a una protesta antibélica a gran escala que hay en Estados Unidos en este momento.

El problema de las protestas «No Kings» está precisamente en el título. Están diciendo: «¡No queremos un rey, queremos un presidente!». Pero Donald Trump no es un rey. Es un presidente. Y ese es el verdadero problema: los presidentes de EE. UU. son hombres extremadamente malvados que hacen cosas extremadamente malvadas.

Donald Trump es un presidente de EE. UU. que está haciendo cosas propias de un presidente de EE. UU. Los presidentes de EE. UU. asesinan constantemente a personas con actos imperdonables de violencia militar masiva, maltratan a los inmigrantes y a las comunidades marginadas, y promueven la tiranía en beneficio de intereses especiales corruptos en defensa del imperio estadounidense y del status quo capitalista. Ese es su trabajo. Si no estuvieran dispuestos a hacer estas cosas, no conseguirían el cargo.

Trump no es una aberración extravagante; es el producto del mismo status quo político estadounidense que sus predecesores. Llegó a la presidencia de la misma manera que ellos, y los poderes que ahora ejerce le fueron otorgados a su cargo a través de decisiones y precedentes ejecutivos, legislativos y judiciales de lo más mundanos.

Pero como las protestas «No Kings» están organizadas por defensores liberales de ese mismo status quo político, las manifestaciones no pueden abordar nada de esto. Todo está diseñado para ser lo más multitudinario e inclusivo posible, al tiempo que se garantiza que no altere el orden establecido de ninguna manera significativa. No plantean reivindicaciones reales. Coordinan las manifestaciones con la policía y los funcionarios del Gobierno. Los manifestantes se presentan durante unas horas con sus pancartas de brunch y sus camisetas naranjas, y luego se van a casa sin molestar a nadie.
No están protestando contra el imperio estadounidense. Solo quieren un imperio más educado y fotogénico.

No están protestando contra el sistema político oligárquico y corrupto que dio lugar a Donald Trump. Solo quieren que el sistema político oligárquico y corrupto dé lugar a presidentes que les hagan sentir menos incómodos.

El problema son los presidentes de EE. UU., no los reyes. El problema es el imperio estadounidense, no Trump. Estados Unidos necesita un cambio drástico y revolucionario, no protestas diurnas diseñadas para ser lo menos ofensivas posible. Mientras los estadounidenses protesten contra monarquías ficticias y títeres oligárquicos fácilmente reemplazables en lugar de resistirse a la maquinaria imperial real, los abusos continuarán.

La guerra en Irán es la guerra estadounidense más claramente malvada en generaciones. La gente debería estar inundando las calles de todas las grandes ciudades de EE.UU. Washington D. C. debería estar en llamas. Los soldados deberían estar desertando en masa. En cambio, lo que vemos son esas estúpidas y superficiales convenciones teatrales de los liberales, donde la gente se reúne para no hacer nada.

Los estadounidenses con conciencia deberían sentirse profundamente avergonzados en este momento.

(Publicado en: The Problem Isn’t “Kings”, The Problem Is US Presidents – Caitlin Johnstone )"

(Caitlin Johnstone , en Rafael Poch, 25/03/26)

18.3.26

La distribución de armas baratas ha socavado la maquinaria bélica de Estados Unidos, que requiere un gran capital, y el imperio se encuentra ahora expuesto, limitado y políticamente conmocionado... Los sistemas militares centralizados y de alto costo son inherentemente vulnerables cuando los adversarios pueden desplegar sistemas de ataque de bajo costo y gran volumen... Los ataques contra Al Dhafra y otras bases no fueron meras maniobras militares, sino actos políticos diseñados para exponer las debilidades de la infraestructura imperial estadounidense y cambiar el equilibrio de la percepción en el Golfo. Cuando incluso el imperio tecnológicamente más avanzado puede ser desafiado con herramientas relativamente baratas, el mito de la invulnerabilidad se desmorona , generando tanto influencia psicológica como daño físico... Irán goza ahora de una posición de ventaja estructural en el Golfo. Su capacidad para lanzar campañas masivas de drones y misiles en múltiples frentes coloca al imperio a la defensiva. El impacto psicológico es tan significativo como el daño físico. La posición de Irán se ve reforzada por su profundidad estratégica, su resiliencia industrial y el respaldo multilateral , lo que amplifica cada ataque y cada amenaza. El apoyo de China y Rusia a Irán no es simbólico; tiene un impacto estructural transformador . Proporciona a Irán conocimientos tecnológicos, estrategias para mitigar las sanciones y una cobertura estratégica que reduce la eficacia de las medidas unilaterales estadounidenses... El imperio estadounidense se extralimitó. Subestimó las capacidades materiales y estratégicas de Irán, ignoró su potencial de contraataque asimétrico y no tuvo en cuenta las estructuras de apoyo multipolares (William Murphy)

"Cómo la extralimitación de Estados Unidos en Oriente Medio revela el colapso de la lógica militar capitalista.

El imperio estadounidense siempre ha operado bajo una peligrosa ilusión: la de que sus multimillonarios juguetes —portaaviones, bombarderos furtivos y aviones de vigilancia— pueden imponer el orden en cualquier parte del mundo. La realidad está destrozando esa ilusión. Los recientes ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos e Israel no son incidentes aislados; son la manifestación material de la crisis de la extralimitación imperial y revelan una verdad más profunda: la dictadura del capital no puede asegurar su dominio global sin encontrar una resistencia sistémica que no pueda sofocar militarmente.

Introducción: Los límites del imperio

Durante décadas, Estados Unidos se presentó como el garante del orden en Oriente Medio. Su discurso enmarcaba la «estabilidad» como una función de la superioridad militar: si el imperio posee suficientes plataformas de alta tecnología y bases aliadas, puede dictar los resultados unilateralmente. Pero los acontecimientos del último mes han destrozado este mito.

Desde ataques con drones contra la base aérea de Al Dhafra en los Emiratos Árabes Unidos hasta incursiones con misiles dirigidas a Israel y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, el Estado iraní ha demostrado un nivel de sofisticación operativa y audacia estratégica que el imperio ni anticipó ni pudo contrarrestar por completo. La lógica material es innegable: un dron de 20.000 dólares amenaza un avión de mil millones de dólares. Un enjambre de drones y misiles baratos y desechables compromete la aparente invencibilidad de un imperio construido sobre activos costosos y centralizados.

La lección que se extrae de esto es profunda: la distribución de armas baratas ha socavado la maquinaria bélica de Estados Unidos, que requiere un gran capital , y el imperio se encuentra ahora expuesto, limitado y políticamente conmocionado.


La revolución de los drones y los misiles

Los recientes ataques demuestran la lógica asimétrica de la guerra moderna . El uso por parte de Irán de drones tipo Shahed, cada uno con un coste de apenas decenas de miles de dólares, frente a aeronaves de vigilancia multimillonarias como el Saab GlobalEye, es más que una decisión táctica: es una crítica estructural de la doctrina militar capitalista.

Los sistemas militares centralizados y de alto costo son inherentemente vulnerables cuando los adversarios pueden desplegar sistemas de ataque de bajo costo y gran volumen . Este es un principio conocido por los estrategas revolucionarios desde hace décadas: la riqueza concentrada se convierte en un objetivo, y el poder concentrado se convierte en una vulnerabilidad .

En este caso, la dependencia del imperio de activos militares grandes, costosos y de gran visibilidad crea un círculo vicioso: cuanto más capital se invierte en un solo sistema, más catastrófica resulta su pérdida. Los ataques con drones explotan esta situación, poniendo de manifiesto no solo una vulnerabilidad táctica, sino también una contradicción sistémica inherente a la planificación militar capitalista.

Los ataques contra Al Dhafra y otras bases no fueron meras maniobras militares, sino actos políticos diseñados para exponer las debilidades de la infraestructura imperial estadounidense y cambiar el equilibrio de la percepción en el Golfo. Cuando incluso el imperio tecnológicamente más avanzado puede ser desafiado con herramientas relativamente baratas, el mito de la invulnerabilidad se desmorona , generando tanto influencia psicológica como daño físico.


Los límites de la energía convencional

El imperio no puede invadir Irán. No puede someter al país mediante bombardeos. No puede cerrar el estrecho de Ormuz con la fuerza militar, ni puede asfixiar al Estado iraní con sanciones o embargos. Estas no son opiniones, sino realidades materiales basadas en la geografía, la capacidad industrial, el tamaño de la población y la experiencia histórica.

Irán lleva décadas preparándose precisamente para este tipo de confrontación. Sus capacidades de negación de acceso/área (A2/AD), sus arsenales de misiles y sus programas de drones están diseñados para explotar las debilidades de los sistemas militares estadounidenses centralizados y de alto coste. Esta es la ciencia de la guerra asimétrica , y se fundamenta en una comprensión materialista de las proporciones de fuerzas, la geografía y la capacidad industrial.

Israel, históricamente aliado regional del imperio, está sufriendo duros golpes . Sus sistemas de defensa aérea se someten a pruebas constantes y su libertad operativa se ha visto restringida. Las bases estadounidenses y aliadas, antes consideradas zonas seguras, son objeto de ataques persistentes. Incluso Donald Trump, conocido por su retórica grandilocuente, estaría buscando una salida, un reconocimiento de que la extralimitación del imperio ha superado el límite de la escalada controlable.

Esta es una manifestación clásica del exceso de poder imperial , un concepto familiar para los analistas marxistas-leninistas: cuando las potencias capitalistas se expanden más allá de los límites del control sostenible, quedan expuestas a crisis estratégicas que no pueden absorber.


La ventaja estratégica de Irán

Irán goza ahora de una posición de ventaja estructural en el Golfo. Su capacidad para lanzar campañas masivas de drones y misiles en múltiples frentes coloca al imperio a la defensiva. El impacto psicológico es tan significativo como el daño físico.

Los aliados del Golfo, incluidos los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, se enfrentan a perturbaciones económicas y políticas . Dubái, un centro financiero global, no puede soportar semanas de alertas de misiles sin graves consecuencias para el comercio y el turismo. La iniciativa estratégica ha cambiado: Irán impone las condiciones del enfrentamiento mientras el imperio reacciona.

El respaldo de China y Rusia transforma este conflicto en una confrontación multipolar . Irán ya no es un Estado aislado que resiste la coerción estadounidense; está integrado en una red global de apoyo, capaz de aprovechar recursos diplomáticos, económicos y tecnológicos para contrarrestar los ataques imperiales. Esto no es meramente regional, sino estructuralmente global , socavando el dominio estadounidense y señalando el surgimiento de un nuevo orden mundial.

La realidad material es simple: el imperio se ha extralimitado , ha subestimado a su adversario y ha ignorado las consecuencias de los contraataques asimétricos. La posición de Irán se ve reforzada por su profundidad estratégica, su resiliencia industrial y el respaldo multilateral , lo que amplifica cada ataque y cada amenaza.


El contexto multipolar

Esta crisis debe entenderse dentro del marco más amplio de la geopolítica multipolar . El imperio estadounidense ha asumido históricamente que su dominio militar y económico le permitiría imponer el cumplimiento de las normas en todo el mundo. Esa suposición ya no es válida.

El apoyo de China y Rusia a Irán no es simbólico; tiene un impacto estructural transformador . Proporciona a Irán conocimientos tecnológicos, estrategias para mitigar las sanciones y una cobertura estratégica que reduce la eficacia de las medidas unilaterales estadounidenses. Los instrumentos tradicionales del imperio —el poder aéreo, los despliegues navales y las sanciones económicas— resultan cada vez menos efectivos por sí solos.

Además, la amenaza de una escalada en un contexto multipolar impone importantes limitaciones estratégicas . El imperio no puede atacar indiscriminadamente sin arriesgarse a un conflicto más amplio. Cada acción agresiva se sopesa ahora frente a las posibles reacciones de otras potencias mundiales. La doctrina de la supremacía militar se ve limitada por la realidad de la interdependencia geopolítica , una perspectiva materialista que el ejército estadounidense ha subestimado sistemáticamente.


Análisis revolucionario de la contradicción imperial

Desde una perspectiva revolucionaria marxista-leninista-maoísta, la situación actual ilustra una contradicción fundamental: la dictadura del capital, que sustenta la expansión imperial, es inherentemente inestable cuando se enfrenta a formas distribuidas de resistencia .

Los ejércitos capitalistas concentran recursos costosos en activos centralizados para maximizar la eficiencia y el prestigio. Sin embargo, las fuerzas oprimidas innovan aprovechando estas concentraciones mediante estrategias de bajo costo y alto impacto . Esto no es una anécdota; es un patrón que se repite a lo largo de la historia: la guerra de guerrillas, las luchas anticoloniales y las campañas asimétricas explotan sistemáticamente las vulnerabilidades de la concentración de riqueza y poder.

Los ataques con drones contra los Emiratos Árabes Unidos e Israel son una manifestación contemporánea de este principio. La dependencia del imperio estadounidense de aviones costosos, bases fortificadas y plataformas de armas de alta tecnología refleja la lógica del capital, no la necesidad material . Ante adversarios capaces de aprovechar sistemas distribuidos de bajo costo, esa lógica se convierte en una desventaja.

Desde una perspectiva maoísta, esto demuestra el principio de la guerra popular a escala regional y tecnológica . Irán, al integrar estrategias convencionales, no convencionales y asimétricas, ha puesto en práctica una versión moderna de la estrategia revolucionaria : desestabilizar el poder imperial no igualándolo en costo o prestigio, sino explotando sus debilidades sistémicas.


Implicaciones para el Imperio estadounidense

Las implicaciones de este cambio son profundas:

  1. Las bases son vulnerables. Las instalaciones centrales de alto valor de Estados Unidos y sus aliados se han convertido en objetivos prioritarios. Esta vulnerabilidad obliga al imperio a adoptar posturas reactivas, socavando la iniciativa estratégica.
  2. Los aliados están conmocionados. Las monarquías del Golfo están reevaluando los costos de la alineación. La exposición de Israel reduce su libertad operativa. La red de aliados del imperio está bajo presión.
  3. La doctrina debe cambiar. Depender de plataformas militares que requieren una gran inversión de capital ya no es sostenible. Los conflictos futuros exigirán sistemas distribuidos, de bajo costo y resilientes .
  4. La legitimidad política se erosiona. La percepción de invencibilidad es un componente clave de la autoridad imperial. Cada ataque iraní exitoso erosiona esa percepción, tanto a nivel nacional como internacional.
  5. Restricciones multipolares. El apoyo de China y Rusia refuerza la capacidad de resistencia de Irán, limitando las acciones unilaterales de Estados Unidos y aumentando el riesgo de errores de cálculo.

En resumen, el imperio se enfrenta a limitaciones estructurales que no pueden superarse mediante la lógica convencional . Su aparato militar, optimizado para el prestigio y la acumulación de capital, resulta inadecuado para las realidades de un conflicto multipolar asimétrico.


Conclusión: El alto precio de la extralimitación

El imperio estadounidense se extralimitó. Subestimó las capacidades materiales y estratégicas de Irán, ignoró su potencial de contraataque asimétrico y no tuvo en cuenta las estructuras de apoyo multipolares. Las consecuencias son ahora evidentes:

  • Las plataformas de alto valor están expuestas y son cada vez menos efectivas.
  • La iniciativa estratégica en el Golfo ha cambiado.
  • Las presiones políticas, económicas y operativas limitan las opciones de Estados Unidos.

Este es el alto precio de la arrogancia imperial . Las contradicciones de la dictadura del capital se han manifestado tanto en pérdidas en el campo de batalla como en vulnerabilidad estratégica. Irán, respaldado por China y Rusia, demuestra la eficacia de las estrategias distribuidas, asimétricas y materialistas frente al poder imperial centralizado.

Desde una perspectiva revolucionaria, la lección es clara: el imperio no puede imponer su voluntad indefinidamente cuando las condiciones estructurales favorecen la resistencia . Las condiciones materiales —geografía, tecnología militar, alianzas y distribución de la fuerza— ahora benefician a los defensores, no a los agresores.

No se trata simplemente de un conflicto regional; es un desafío estructural al orden capitalista-imperial , que demuestra la inevitabilidad de la resistencia multipolar y los límites del dominio militar de alto costo. El imperio ha abusado de su poder, y la historia sugiere que las consecuencias serán graves.

Oriente Medio ya no es un escenario para la proyección indiscutible del poder estadounidense. El mundo está presenciando un reequilibrio de la iniciativa estratégica , un realineamiento que repercutirá en los cálculos imperiales durante los próximos años." 

(William Murphy , blog, 17/03/26, traducción Gaceta Crítica)  

16.3.26

La guerra contra Irán y la destrucción de Gaza son solo el comienzo. Bienvenidos al nuevo orden mundial. La era de la barbarie tecnológicamente avanzada... Si te opones a los fuertes y te niegas a someterte a sus caprichosas exigencias, te lloverán misiles y bombas... Hospitales , escuelas primarias , universidades y complejos de apartamentos quedan reducidos a escombros... líderes políticos —incluidos los jefes de los equipos negociadores— son asesinados por decenas de miles mediante misiles y drones asesinos... Los recursos, como bien saben los venezolanos, son robados abiertamente . Los alimentos, el agua y las medicinas, al igual que en Palestina, se utilizan como armas... Los archivos Epstein exponen la enfermedad y la crueldad de la clase dominante. Liberales. Conservadores. Rectores de universidades. Académicos. Filántropos. Magnates de Wall Street. Celebridades. Demócratas. Republicanos... Se regodean en un hedonismo desenfrenado... Matones armados y enmascarados inundan las calles de Estados Unidos y asesinan a civiles, incluidos ciudadanos estadounidenses... Quienes perpetran el genocidio, la masacre y la guerra injustificada contra Irán son los mismos que desmantelan nuestras instituciones democráticas... La realidad acabará por hacer estallar las fantasías «esperanzadoras», pero para entonces será demasiado tarde... Tenemos enemigos. No están en Palestina. No están en el Líbano. No están en Irán. Están aquí. Entre nosotros. Dictan nuestras vidas. Son traidores a nuestros ideales. Son traidores a nuestro país. Sueñan con un mundo de esclavos y amos. Gaza es solo el comienzo (Chris Hedges, premio Pulitzer)

"La guerra contra Irán y la destrucción de Gaza son solo el comienzo. Bienvenidos al nuevo orden mundial. La era de la barbarie tecnológicamente avanzada. Aquí no hay reglas para los fuertes, solo para los débiles. Si te opones a los fuertes y te niegas a someterte a sus caprichosas exigencias, te lloverán misiles y bombas.

Hospitales escuelas primarias universidades complejos de apartamentos quedan reducidos a escombros. Médicos estudiantes periodistas poetas escritores científicos artistas líderes políticos —incluidos los jefes de los equipos negociadores— son asesinados por decenas de miles mediante misiles y drones asesinos.

Los recursos, como bien saben los venezolanos, son robados abiertamente . Los alimentos, el agua y las medicinas, al igual que en Palestina, se utilizan como armas.

Que coman tierra.

Organismos internacionales como las Naciones Unidas son una farsa, apéndices inútiles de otra época. La inviolabilidad de los derechos individuales, las fronteras abiertas y el derecho internacional han desaparecido. Los líderes más depravados de la historia, aquellos que redujeron ciudades a cenizas, llevaron a poblaciones cautivas a lugares de ejecución y sembraron fosas comunes y cadáveres en las tierras que ocuparon, han regresado con sed de venganza.

Repiten los mismos estereotipos hipermasculinos. Repiten la misma retórica racista y vil. Repiten la misma visión maniquea del bien y del mal, del blanco y del negro. Repiten el mismo lenguaje infantil de dominación total y violencia desenfrenada.

Payasos asesinos. Bufones. Idiotas. Se han apoderado de las riendas del poder para llevar a cabo sus visiones dementes y caricaturescas, mientras saquean el Estado para su propio enriquecimiento.

«Tras presenciar durante varios meses una brutal matanza en masa, sabiendo que fue concebida, ejecutada y respaldada por personas muy parecidas a ellos, que la presentaron como una necesidad colectiva, legítima e incluso humana, millones de personas se sienten ahora menos cómodas en el mundo», escribe Pankaj Mishra en « El mundo después de Gaza ». «El impacto de esta nueva exposición a un mal peculiarmente moderno —un mal cometido en la era premoderna solo por individuos psicópatas y desatado en el siglo pasado por gobernantes y ciudadanos de sociedades ricas y supuestamente civilizadas— es incalculable. Tampoco lo es el abismo moral al que nos enfrentamos».

Los subyugados son propiedad, mercancías para explotar con fines de lucro o placer. Los archivos Epstein exponen la enfermedad y la crueldad de la clase dominante. Liberales. Conservadores. Rectores de universidades. Académicos. Filántropos. Magnates de Wall Street. Celebridades. Demócratas. Republicanos.

Se regodean en un hedonismo desenfrenado. Asisten a colegios privados y cuentan con atención médica privada. Viven envueltos en burbujas egocéntricas, rodeados de aduladores, publicistas, asesores financieros, abogados, sirvientes, chóferes, gurús de la autoayuda, cirujanos plásticos y entrenadores personales. Residen en fincas fuertemente custodiadas y veranean en islas privadas. Viajan en jets privados y yates gigantescos. Viven en otra realidad, lo que el periodista del Wall Street Journal, Robert Frank, denomina el mundo de «Richistán», un mundo de Xanadú privado donde celebran bacanales neronistas, cierran tratos pérfidos, amasan fortunas y desechan a quienes utilizan, incluidos los niños, como si fueran basura. En este círculo mágico, nadie rinde cuentas. Ningún pecado es demasiado depravado. Son parásitos humanos. Destruyen el Estado para su propio beneficio. Aterrorizan a las «razas inferiores de la tierra». Acabaron con los últimos y débiles vestigios de nuestra sociedad abierta.

«No habrá curiosidad, ni disfrute del proceso de la vida», como escribe George Orwell en «1984». «Todos los placeres que compitan con ella serán destruidos. Pero siempre —no lo olvides, Winston— siempre existirá la embriaguez del poder, que aumentará y se volverá cada vez más sutil. Siempre, en cada instante, existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. 
Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota pisoteando un rostro humano, para siempre».Suscribirse

La ley, a pesar de algunos valientes esfuerzos de un puñado de jueces —que pronto serán purgados— es un instrumento de represión. El poder judicial existe para montar juicios espectáculo. Pasé mucho tiempo en los tribunales de Londres cubriendo la farsa dickensiana durante la persecución de Julian Assange. Una Lubyanka en el Támesis. Nuestros tribunales no son mejores. Nuestro Departamento de Justicia es una máquina de venganza

Matones armados y enmascarados inundan las calles de Estados Unidos y asesinan a civiles, incluidos ciudadanos estadounidenses. Los dirigentes invierten miles de millones en convertir almacenes en centros de detención y campos de concentración. Insisten en que solo albergarán a los indocumentados, a los criminales, pero nuestra clase dirigente global miente como si respirara. A sus ojos, somos escoria, o bien obedientes ciegamente y sin cuestionamientos, o bien criminales. No hay término medio.

Estos campos de concentración, donde no existe el debido proceso y la gente desaparece, están diseñados para nosotros. Y con «nosotros» me refiero a los ciudadanos de esta república muerta. Sin embargo, observamos, estupefactos, incrédulos, esperando pasivamente nuestra propia esclavitud.

No tardará mucho.

La brutalidad en Irán, Líbano y Gaza es la misma que sufrimos en casa. Quienes perpetran el genocidio, la masacre y la guerra injustificada contra Irán son los mismos que desmantelan nuestras instituciones democráticas.

El antropólogo social Arjun Appadurai denomina a lo que está sucediendo «una vasta corrección malthusiana a nivel mundial» que está «orientada a preparar al mundo para los ganadores de la globalización, sin el molesto ruido de sus perdedores».

Oh, dicen los críticos, no seas tan pesimista. No seas tan negativo. ¿Dónde está la esperanza? En realidad, no es tan malo.

Si crees esto, eres parte del problema, un engranaje involuntario en la maquinaria de nuestro estado fascista en rápida consolidación.

La realidad acabará por hacer estallar estas fantasías «esperanzadoras», pero para entonces será demasiado tarde.

La verdadera desesperación no surge de una interpretación precisa de la realidad. La verdadera desesperación proviene de la rendición, ya sea por fantasía o apatía, ante un poder maligno. La verdadera desesperación es impotencia. Y la resistencia, la resistencia significativa, incluso si está casi con certeza condenada al fracaso, es empoderamiento. Confiere autoestima. Confiere dignidad. Confiere capacidad de acción. Es la única acción que nos permite usar la palabra esperanza.

Los iraníes, libaneses y palestinos saben que no hay forma de apaciguar a estos monstruos. Las élites globales no creen en nada. No sienten nada. No se puede confiar en ellas. Exhiben los rasgos esenciales de todos los psicópatas: encanto superficial, grandiosidad y egocentrismo, necesidad de estimulación constante, propensión a la mentira, el engaño, la manipulación y la incapacidad de sentir remordimiento o culpa. Desprecian como debilidad las virtudes de la empatía, la honestidad, la compasión y el autosacrificio. Viven bajo el credo del Yo. Yo. Yo.

«El hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes, el hecho de que compartan tantos errores no convierte esos errores en verdades, y el hecho de que millones de personas compartan las mismas formas de patología mental no las convierte en personas cuerdas», escribe Eric Fromm en «La sociedad cuerda».

Hemos presenciado la maldad durante casi tres años en Gaza. Ahora la vemos en Líbano e Irán. Observamos cómo los líderes políticos y los medios de comunicación la justifican o la encubren.

El New York Times, como sacado de una novela de Orwell, envió un memorando interno a reporteros y editores instándolos a evitar los términos «campos de refugiados», «territorio ocupado», «limpieza étnica» y, por supuesto, «genocidio» al escribir sobre Gaza. Quienes denuncian este mal son difamados, vetados y expulsados ​​de los campus universitarios y la esfera pública. Son arrestados y deportados. Un silencio sepulcral se cierne sobre nosotros, el silencio de todos los estados autoritarios. Si no cumples con tu deber, si no apoyas la guerra contra Irán, te revocarán la licencia de radiodifusión, como ha propuesto el presidente de la FCC, Brendan Carr .

Tenemos enemigos. No están en Palestina. No están en el Líbano. No están en Irán. Están aquí. Entre nosotros. Dictan nuestras vidas. Son traidores a nuestros ideales. Son traidores a nuestro país. Sueñan con un mundo de esclavos y amos. Gaza es solo el comienzo. No existen mecanismos internos para la reforma. Podemos oponernos o rendirnos.

Esas son las únicas opciones que quedan."

(Chris Hedges, Gaceta Crítica, 16 de Marzo de 2026)

10.3.26

Cualquier ciudadano de lo que se llama «Occidente» que se respete, debería ser antioccidental... Occidente es una categoría de valor geopolítico que evita cualquier referencia a una tradición cultural específica... tiene una tradición geopolítica arraigada en las diversas formas del imperialismo anglosajón... Su principal resultado geopolítico ha sido el imperialismo de tipo talasocrático, es decir, un imperialismo basado en el dominio marítimo, que es el dominio de las rutas comerciales, un dominio destinado no a «expandir una civilización», sino a expandir su propio potencial de explotación de lugares remotos, sin involucrarse en ellos... Un grave malentendido es imaginar que ser «antioccidental» significa declararse ajeno a las tradiciones culturales y religiosas de Europa. Es una tontería, en primer lugar, porque el primer enemigo de todas las tradiciones culturales y religiosas, incluidas las europeas, es Occidente... Occidente, como instancia de dominio con motor económico, es profundamente ajeno a toda espiritualidad, a toda religión, a toda forma filosófica o artística... Si un político occidental tiene que explicar a su población que una guerra, una violación del derecho internacional, una masacre son algo malo, se esforzará por explicar que nos causará un perjuicio económico, y eso es todo... «acabaremos perdiendo», «nos está costando demasiado», etc. Puede que acabemos de ver los cadáveres destrozados de mujeres y niños, pero esto deja al Occidente perfectamente indiferente: lo que le preocupa es si esto pondrá en crisis a las bolsas... ejemplos: "Todo sucederá según nuestras condiciones, bajo nuestro dictado. Sin estúpidas reglas de guerra, sin trampas para construir naciones, sin ejercicios de construcción de la democracia, sin guerras políticamente correctas" (Peter Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos)... Occidente no es Europa, no es Italia, no es el cristianismo, no es Dante, Cervantes, Bach, no es nada de eso... Occidente es el nombre de un movimiento histórico y geopolítico degenerativo, un movimiento que tal vez ganará todas las batallas, pero perderá la última guerra (Andrea Zhok)

 "ANTIOCCIDENTAL

Quienes defienden hoy en día las razones de los países atacados por diversos motivos por los Estados Unidos (la lista es interminable) son frecuentemente tachados de «antioccidentales». Etiquetas de este tipo, como otras similares (por ejemplo, «rojo-marrón», «antivacunas», etc.), tienen la gran ventaja de ser lo suficientemente vagas y confusas como para pensar que quien las formula tiene algo en mente, cuando en realidad solo tiene un batiburrillo de «rumores».

Técnicamente, creo que hoy en día un habitante del continente europeo que se respete a sí mismo DEBE tener una disposición «antioccidental», siempre que se entienda claramente el término.

Occidente no es un lugar geográfico ni cultural. Occidente es una categoría de valor geopolítico que evita cualquier referencia a una tradición cultural específica. En lugar de tradiciones culturales, tiene una tradición geopolítica arraigada en las diversas formas del imperialismo anglosajón (desde el imperio británico hasta el estadounidense). «Occidente» es lo que une a Europa y a la Commonwealth en la fase del triunfo capitalista. Y lo que une a estas zonas del mundo es el hecho de haber estado dominadas durante los dos últimos siglos por una política sometida a la economía y por una economía sometida a las oligarquías financieras. Su principal resultado geopolítico ha sido el imperialismo de tipo talasocrático, es decir, un imperialismo basado en el dominio marítimo, que es el dominio de las rutas comerciales, un dominio destinado no a «expandir una civilización», sino a expandir su propio potencial de explotación de lugares remotos, sin involucrarse en ellos.

Un grave malentendido, presente tanto en quienes apoyan a este Occidente como, en parte, en quienes lo cuestionan, es imaginar que ser «antioccidental» significa declararse ajeno a las tradiciones culturales y religiosas de Europa. Esto es una tontería clamorosa. Es una tontería, en primer lugar, porque el PRIMER enemigo de TODAS las tradiciones culturales y religiosas, incluidas todas las europeas, es Occidente.

Occidente, como instancia de dominio con motor económico, es profundamente ajeno a toda espiritualidad, a toda religión, a toda forma filosófica o artística. Los personajes, a menudo con investidura política, que divagan sobre el «Occidente cristiano» no comprenden que Occidente no es simplemente secular o ateo, sino que es fundamentalmente ajeno a cualquier concepción que trascienda el cálculo de costes y beneficios.

Si un político occidental tiene que explicar a su población que una guerra, una violación del derecho internacional, una masacre son algo malo, se esforzará por explicar que nos causará un perjuicio económico, y eso es todo. Un argumento tiene éxito no si explica que una abominación es una abominación, sino que «será un boomerang», «acabaremos perdiendo», «nos está costando demasiado», etc. Puede que acabemos de ver los cadáveres destrozados de mujeres y niños, pero esto deja al Occidente perfectamente indiferente: lo que le preocupa es si esto pondrá en crisis a las bolsas.

Para comprender lo que es hoy Occidente, el Occidente real, no el onírico de la «mujer-madre-italiana-cristiana», puede ser útil examinar tres declaraciones, de los últimos días, de líderes occidentales.

1) Peter Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos:

«Estados Unidos, independientemente de lo que digan las llamadas instituciones internacionales, está lanzando el ataque aéreo más letal y preciso de la historia. Todo sucederá según nuestras condiciones, bajo nuestro dictado. Sin estúpidas reglas de guerra, sin trampas para construir naciones, sin ejercicios de construcción de la democracia, sin guerras políticamente correctas. Luchamos para ganar, no pretendemos perder tiempo ni vidas».

2) El canciller alemán Merz

«El derecho internacional ya no se aplica de manera eficaz a Irán». «No es el momento de que Europa dé lecciones a Estados Unidos e Israel sobre la legalidad de sus acciones». «Años de sanciones y condenas contra Teherán no han dado resultados tangibles. La posición de debilidad de Europa no ha hecho más que agravar el problema».

3) El presidente francés Emmanuel Macron

llamó ayer al presidente de la República iraní, Pezeshkian, para pedir a Irán que «deje de atacar a los países de la región».

• Hegseth es la voz sincera de los Estados Unidos en su esencia más profunda: basta ya de tanta palabrería sobre las normas internacionales, la construcción de naciones, la exportación de la democracia, las reglas de la guerra, hacemos lo que hacemos porque queremos hacerlo y podemos hacerlo. No hay ninguna simetría posible entre nosotros y los demás. Nosotros expresamos nuestro poder y los demás deben soportarlo. Cabe señalar, de paso, que si uno va a buscar los discursos en Alemania del conocido pintor austriaco, a pesar de que se le considera unívocamente el Mal, nunca encontrará declaraciones en las que no haya al menos un intento de explicar (capciosamente) sus reivindicaciones como «justas». Aquí vamos más allá. En comparación con el presente, incluso Hitler parece políticamente correcto. (Cabe señalar, por otra parte, que Hegseth aplica la noción de «políticamente correcto» trasladándola de las palabras a las armas de fuego, sin darse cuenta de la diferencia).

• Merz es la voz de esa Europa que se considera principalmente Occidente: la voz del doble rasero convertido en segunda naturaleza.

Merz tampoco se da cuenta en absoluto de lo que dice y de su alcance. Habla de la inutilidad de haber impuesto sanciones a Irán durante años (¿inutilidad para qué? ¿Para que se ajusten a sus reglas?) y sostiene que, dada su inutilidad, se puede pasar a los bombardeos, y que NO SEREMOS NOSOTROS LOS QUE «DÉMOS LECCIONES». Es decir, para que nos entendamos: primero chantajean a un país durante décadas porque, a su criterio indiscutible, habría violado sus «reglas internacionales». Luego, con esas reglas, deciden limpiarse el trasero y a sus compañeros de merienda que las violan ni siquiera les dan un «sermón» (por no hablar de sanciones). Ni siquiera se nota la explosiva doble moral.

Occidente es ese lugar donde incluso los dobles raseros tienen dobles raseros.

• Por último, Macron, que es la voz de una Europa totalmente transformada en Occidente, pero que sigue fingiendo estar vinculado a la tradición europea, tener algo en el alma más allá del balance trimestral.

Macron, modelo de esteatopigia facial, como de costumbre, opta por olvidar todos los antecedentes y comenzar la historia desde el punto deseado: «Sí, sí, desde los países del Golfo se lanzan ataques contra su país, sí, sí, son bases extraterritoriales de un país que les está bombardeando sin previo aviso y sin declaración de guerra, por segunda vez en nueve meses, sí, sí, sus tropas están alojadas en hoteles para protegerlas de los ataques contra las bases… bla, bla, bla, a mí me da igual…, PERO, EN RESUMEN, ¡DEJEN DE ATACAR A LOS PAÍSES DE LA REGIÓN!

Bueno, la morale final es muy simple. Hoy en día, un ciudadano europeo, un ciudadano que se considere decente, medianamente humano, o incluso animado por el amor a su propia tradición cultural y/o religión y/o artes, no tiene otra opción que ser, y declararse, antioccidental.

Occidente no es Europa, no es Italia, no es el cristianismo, no es Dante, Cervantes, Bach, no es nada de eso.

Occidente es el nombre de un movimiento histórico y geopolítico degenerativo, un movimiento que tal vez ganará todas las batallas, pero perderá la última guerra." 

(Andrea Zhok, Facebook)

8.3.26

El objetivo de Estados Unidos es crear un dominio en el campo de la energía y poder controlar la evolución económica y el desarrollo de China y, al mismo tiempo, reducir las perspectivas económicas de Rusia controlando no solo el petróleo y el gas —y, por supuesto, Irán tiene ambos en abundancia, pero no solo eso—, sino volviendo al antiguo sistema, el sistema del siglo XIX de controlar las vías navegables y los puntos de control para poder imponer bloqueos y asedios a China y a Rusia como parte de su visión económica, por así decirlo... creo que el principal interés de Irán es cambiar toda la situación, todo el paradigma del Golfo y el Mar Rojo y las rutas marítimas adyacentes, y sacarlas del dominio estadounidense bajo el que han estado durante todo este tiempo (Alastair Crooke, exdiplomático inglés)

 "(...) Chris Hedges

Así que hay una fuerte censura militar impuesta en Israel. Usted ha trabajado allí, yo he trabajado allí. Es difícil, desde la distancia, saber cuál ha sido la eficacia de los ataques. ¿Cuál es su impresión?

Alastair Crooke

Lo que dice es absolutamente cierto. La censura, quiero decir, es absolutamente estricta. Cualquiera que intente grabar es inmediatamente detenido o interceptado. Es muy difícil obtener datos. Pero hace poco escuché al coronel [Lawrence] Wilkerson, que era el jefe de gabinete de Colin Powell en aquella época, un militar con mucha experiencia. Y dijo que había visto algunos vídeos reales procedentes de Tel Aviv.

Y dijo que no se trataba de inteligencia artificial. Que era material real que había llegado. Vio un vídeo de 15 minutos y dijo que lo que se avecina es absolutamente devastador. Es implacable y continuo, y al final se ve que ni siquiera hay misiles interceptores disparando en ese momento. Así que creo que no sabemos el alcance. Esto fue en Tel Aviv, pero sabemos que se están disparando misiles en todo Israel.

Pero parece que los daños son enormes. No está claro cuáles serán las consecuencias en Israel. Recibimos mensajes muy contradictorios. Probablemente los haya oído. Algunos de ellos en estas situaciones, como en todas las guerras, pueden estar en una parte y decir: «Bueno, no pasa nada. Todo parece normal». Y luego se desplazan 500 metros en otra dirección y es un caos, un desastre.

Por lo tanto, es difícil obtener una imagen global concertada, pero yo diría que los daños superan con creces los de la Guerra de los Doce Días, incluso hasta la fecha. Los iraníes pretenden aumentar poco a poco el número de estos misiles Khorramshahr e hipersónicos, que serán muy difíciles de derribar y detener tanto para Estados Unidos como para Israel. Se están produciendo grandes daños en todo el Golfo, que han sido enormes para las bases estadounidenses. No hay duda de que han sido destruidas. Creo que la intención de Irán en el Golfo se centra especialmente en los puertos que lo atraviesan.

Y creo que la razón es que la Quinta Flota, con base en Baréin, ha creado una especie de zona que abarca desde Ormuz y el Golfo Pérsico hasta, por así decirlo, Yemen, donde hay un pequeño cuello de botella, un cuello de botella naval, en el sur, con el fin de controlar los corredores energéticos y los corredores económicos a través de este proceso.

Y creo que los iraníes están en proceso de cambiar esto desde [inaudible] hasta Ormuz para restablecer más una hegemonía iraní, por así decirlo, en estas zonas y detener el plan estadounidense, que, creo, se presagiaba en la declaración de seguridad nacional. La NSS publicó hace poco, hace un par de meses, tres meses, algo [Subsecretario de Guerra para Política] Elbridge Colby era el autor de la mayor parte.

Pero una de las cosas que contenía era la idea de que había que coaccionar a China para que cambiara su modelo económico y pasara de exportar a consumir más. Y esto se podía hacer mediante aranceles o mediante lo que hemos visto en Venezuela: bloqueos navales, sanciones a barcos, intentos de crear un asedio. Pero también Rusia se está viendo cada vez más sometida a este tipo de medidas. Su llamada flota fantasma está siendo sancionada y, en ocasiones, confiscada.

Por lo tanto, creo que tanto en Moscú como en China existe la impresión de que Estados Unidos tiene la intención de intentar perjudicar a China mediante estos medios, tomando el control y estableciendo una especie de hegemonía sobre las rutas marítimas y los puntos de estrangulamiento. Lo mismo ocurre, por supuesto, en China con ese primer continuo insular, que está siendo militarizado por Estados Unidos, presumiblemente para, en última instancia, si fuera necesario, sitiar a China para los buques que pasan por esa estrecha, por así decirlo, vía marítima por Indonesia hacia el mar de China.

Y para Rusia también es importante, porque, al contrario que China, quieren exportar su petróleo y no quieren que eso se vea asediado, restringido y limitado. Así que estamos asistiendo a lo que creo que es un cambio geopolítico realmente importante. Y aunque el foco de atención, todos hablamos de lo que está pasando con el ejército y con los hoteles donde se alojan los militares.

Pero creo que el principal interés de Irán es cambiar toda la situación, todo el paradigma del Golfo y el Mar Rojo y las rutas marítimas adyacentes, y sacarlas del dominio estadounidense bajo el que han estado durante todo este tiempo.

Chris Hedges

Hablemos del estrecho de Ormuz. Es una vía navegable muy estrecha. Irán la ha cerrado. Usted sabe más que yo, pero tengo entendido que no solo pueden minarla con solo pulsar un botón, y que estas minas son autónomas, ¿puede explicar cómo funcionan? También tienen baterías de misiles. Uno de los comentarios más sorprendentes de Trump fue la idea de enviar fuerzas navales estadounidenses, lo que es como pedir que todos los barcos sean volados por los aires, y luego también comentar por qué, en su opinión, Estados Unidos ha dado tanta prioridad a la destrucción de la Armada iraní

Alastair Crooke

Bueno, sí, creo que para responder primero a su segunda pregunta, eso es exactamente de lo que estoy hablando. El objetivo de Estados Unidos es crear un dominio en el campo de la energía y poder controlar la evolución económica y el desarrollo de China y, al mismo tiempo, reducir las perspectivas económicas de Rusia controlando no solo el petróleo y el gas —y, por supuesto, Irán tiene ambos en abundancia, pero no solo eso—, sino volviendo al antiguo sistema, el sistema del siglo XIX de controlar las vías navegables y los puntos de control para poder imponer bloqueos y asedios a China y a Rusia como parte de su visión económica, por así decirlo.

Quiero decir que Irán es un peón en una visión más amplia, que consiste, por así decirlo, en cómo eliminar a los BRICS y cómo, por así decirlo, no pueden, creo, derrotar militarmente a China, sino simplemente debilitarla reteniendo tecnología, reteniendo petróleo y materias primas de China. Y China está devolviendo el complemento a Estados Unidos. Pero, no obstante, esto es lo que creo que están tratando de hacer. Así que la Armada, la Armada iraní, tiene algunos barcos antiguos, fragatas y cosas por el estilo.

Y Estados Unidos acaba de hundir un par que estaban en el puerto y que eran muy antiguos. Lo principal que tiene Irán son estas embarcaciones rápidas, estas lanchas rápidas que tienen misiles de corto alcance. Están equipadas con misiles de corto alcance y tienen unas creo, 25 submarinos, minisubmarinos, pero pueden disparar misiles antibuque desde el estado sumergido. Y estos son mucho más peligrosos para la navegación que los antiguos buques de guerra clásicos, grandes y enormes.

Pero ahora se ha abierto porque, como probablemente vieron, los iraníes habían enviado un barco desarmado a una visita de cortesía a la India, un ejercicio naval al que habían sido invitados por el Gobierno indio para participar. Y ese buque estaba allí y Estados Unidos lo hundió, el submarino lo torpedeó y lo hundió. Creo que murieron más de cien marineros. Los cadáveres siguen llegando a Sri Lanka y algunos fueron rescatados, pero la mayoría han muerto.

Así que creo que está bastante claro. No creo que Irán vaya a ser especialmente indulgente con los buques de guerra estadounidenses que intentan proteger un tanque o un buque que atraviesa Ormuz después de que, como digo, hundieran un barco, una visita de cortesía de un buque de guerra iraní por invitación de los indios. Y luego alguien pasó los detalles y fue hundido frente a Sri Lanka por un torpedo, un torpedo estadounidense.

Así que creo que va a ser mucho, mucho, mucho más difícil. Por cierto, la anchura de Ormuz es de 21 kilómetros, por lo que ni siquiera es necesario minarlo. Está dentro del alcance suficiente de la artillería. Así que pueden quedarse allí, seleccionar un buque, disparar la artillería y dejar que se incendie. Y eso es, quiero decir, es así de fácil.

Chris Hedges

Cuando escuché la propuesta de Trump, pensé en el ataque naval ruso de 1905 contra los japoneses, en el que se produjo el mismo tipo de desdén imperial hacia la raza inferior y toda la flota fue hundida, que es lo que yo esperaría si fueran tan insensatos como para entrar en el estrecho de Ormuz. Hay que suponer que los comandantes navales convencerán a Trump de que no cometa esa locura. (...)"

 (Entrevista a Alastair Crooke, exdiplomático inglés, Chris Hedges, blog, 07/03/26, traducción DEEPL)

1.3.26

Caitlin Johnstone: Al diablo con todos los que hicieron posible esta guerra... Andate a la mierda, Trump... Andate a la mierda, Netanyahu... Andate a la mierda, sionismo... Váyanse a la mierda, seguidores de Trump... Andate a la mierda, prensa occidental... Váyanse a la mierda, think tanks belicistas... Andate a la mierda, lobby israelí... Andate a la mierda, complejo militar-industrial... Andate a la mierda, cártel de inteligencia occidental... Andate a la mierda, imperio occidental... Detesto a todos los que han infligido esta pesadilla a mi especie

 "Recrudece la guerra en Medio Oriente por enésima vez, aunque no esta vez en Siria, ni en Irak, ni tampoco en Yemen. Recrudece la guerra en la convulsionada región del oro negro, donde el genocidio de Gaza se ralentiza, pero no se acaba. Recrudece no solo por la escalada del conflicto afgano-pakistaní que pocos avizoraron, sino porque ayer, sábado 28 de febrero de 2026, los Estados Unidos de Trump y el Israel de Netanyahu, acicateados por su demencia imperialista, no satisfechos con la reciente conflagración de los Doce Días (junio de 2025), lanzaron contra Irán la criminal operación –no por preanunciada menos infame– “Furia Épica” o “León Rugiente”, que busca un cambio de régimen en Teherán y el desmantelamiento total de su programa nuclear, amén de la eliminación del Eje de la Resistencia, so pretexto de la seguridad y la democracia, en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. Este masivo ataque con bombas y misiles ha causado una gran mortandad de civiles, desde el mismísimo ayatolá Alí Jamenei –líder supremo de la teocrática República Islámica– hasta decenas de niñas inocentes en una escuela primaria de Minab, provincia de Hormozgán. Tal como había advertido en reiteradas ocasiones, Teherán respondió con una enérgica retaliación, no solo contra objetivos israelíes, sino también contra bases estadounidenses en varios países árabes del Golfo Pérsico: Catar, Bahréin, Kuwait, etc. Se espera que el hegemón yanqui y su satrapía sionista redoblen la ofensiva militar en las próximas horas o jornadas, agravando la crisis humanitaria y el peligro de una carestía del petróleo a escala global, no solo por la probable destrucción de pozos y oleoductos, o el hundimiento de buques petroleros, sino también porque Irán ha amenazado con bloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
En caliente, a la espera de que vayan apareciendo los primeros análisis sesudos sobre el tema más allá de las noticias (artículos con rigor informativo, profundidad explicativa, sentido crítico y amplitud contextual), tradujimos del inglés, contra reloj, una breve prosa de parresía urgente escrita por la periodista australiana Caitlin Johnstone, publicada en su blog personal, bajo el título nada diplomático de “Fuck Everyone Who Made This War Possible”. La autora venía ocupándose profusamente del asunto desde hacía semanas. Recomendamos leer sus anteriores intervenciones para una mejor comprensión de su postura, como asimismo ver las diversas entrevistas con especialistas (Seyed Marandi, Scott Ritter, Jeffrey Sachs, Larry Johnson, Chas Freeman, etc.) que el politólogo noruego Glenn Diesen está compartiendo en su canal de YouTube (hay doblaje al castellano por IA aquí).
Hace apenas una semana, el analista español Rafael Poch-de-Feliu ofreció una buena panorámica de la coyuntura geopolítica mundial (de Irán a Venezuela, pasando por Ucrania) en “Una sola guerra”, última entrega de su columna Imperios Combatientes en CTXT. No ha perdido actualidad en lo primordial, a pesar del frenesí de los sucesos ulteriores.
La ilustración de abajo, igual que la de portada, es de la artista alemana Ann Kiernan, oriunda de Berlín. Esta es su página web: https://annkiernan.com

(Caitlin Johnstone , Kalewche, 01/03/26)