19.8.26

¿Por qué los analistas chinos vinculan el papel de Marruecos en Gaza con la crisis de Ceuta en España? A primera vista, la participación de Marruecos en la propuesta fuerza internacional de estabilización en Gaza y la extraordinaria crisis migratoria en el enclave español de Ceuta parecen ser dos historias separadas... los círculos estratégicos y analíticos chinos están examinando si estos dos acontecimientos deben entenderse dentro una "extensión funcional" de la influencia occidental... Una fuerza de estabilización integrada por personal árabe en Gaza puede brindar un grado de legitimidad regional que sería difícil de lograr mediante una presencia militar exclusivamente estadounidense o israelí... y así, los estados árabes, como Marruecos, se convierten en participantes del mecanismo de seguridad estadounidense... y la crisis de Ceuta constituye otro ejemplo de cómo el conflicto de Oriente Medio puede extenderse a las disputas políticas europeas... y demuestra la vulnerabilidad de España y de la Unión Europea en general ante una presión repentina en sus fronteras exteriores... Cuando un país europeo se ve profundamente involucrado en las disputas políticas y de seguridad de Oriente Medio, puede sufrir consecuencias en otras partes de su entorno estratégico... esto ilustra lo que podría describirse como el "costo de los roles regionales". España tiene que gestionar sus relaciones con Marruecos, su posición sobre Israel y Gaza, sus responsabilidades con la Unión Europea y el reto práctico de controlar sus fronteras exteriores... La crisis de Ceuta demuestra la otra cara de la moneda: los realineamientos geopolíticos en Oriente Medio pueden tener consecuencias que van mucho más allá de la propia región... pero el interés de China en este asunto va más allá de Marruecos o España... Para Pekín, Oriente Medio ya no es simplemente un proveedor de energía o un escenario diplomático. Forma parte, cada vez más, de la competencia más amplia entre sistemas internacionales y redes de seguridad rivales... Si Washington logra incorporar a más países árabes a un marco de seguridad coordinado, el margen de maniobra de China podría reducirse con el tiempo. La cuestión ya no es simplemente quién proporcionará seguridad en la Gaza de la posguerra. Se trata de quién configurará la red más amplia de alianzas, asociaciones y dependencias que surja de la actual convulsión en la región, y si Estados Unidos o China ejercerán mayor influencia sobre ella (Dra. Nadia Helmy)

"A primera vista, la participación de Marruecos en la propuesta fuerza internacional de estabilización en Gaza y la extraordinaria crisis migratoria en el enclave español de Ceuta parecen ser dos historias separadas.

A primera vista, la participación de Marruecos en la propuesta fuerza internacional de estabilización en Gaza y la extraordinaria crisis migratoria en el enclave español de Ceuta parecen ser dos historias distintas. Una concierne a la futura estructura de seguridad de Gaza; la otra, a la frontera de España con Marruecos. 

Sin embargo, los círculos estratégicos y analíticos chinos están examinando si estos dos acontecimientos deben entenderse dentro de un realineamiento regional más amplio que involucre a Estados Unidos, Israel y Marruecos.

Esto no significa que Pekín haya establecido una relación causal directa entre el papel de Marruecos en Gaza y la crisis migratoria en Ceuta y Melilla. Tampoco existen pruebas públicas que demuestren que ambos sucesos formen parte de una operación coordinada. Más bien, la interpretación china se centra en lo que la convergencia de estos acontecimientos podría significar para la distribución de la influencia en el Mediterráneo y Oriente Medio.

Desde la perspectiva de Pekín, la cuestión importante no es simplemente el despliegue de personal marroquí en Gaza, sino la posibilidad de que los estados árabes se conviertan cada vez más en componentes operativos de una arquitectura de seguridad regional respaldada por Estados Unidos e Israel.

Ahí es donde cobra relevancia lo que algunas evaluaciones estratégicas chinas describen como una "extensión funcional" de la influencia occidental.

El papel emergente de Marruecos en Gaza

Marruecos se ha convertido en uno de los contribuyentes fundadores de la Fuerza Internacional de Estabilización para Gaza. Un informe de las Naciones Unidas sobre la implementación del plan para Gaza indica que Marruecos, junto con Albania, Indonesia, Kazajistán y Kosovo, firmó la Declaración de Contribuyentes Fundadores en febrero de 2026 y expresó su intención de aportar tropas. El mismo informe señala que los preparativos para la fuerza están muy avanzados y que su misión incluye la supervisión del alto el fuego, el apoyo al desarme, la capacitación policial, la protección de civiles y las operaciones humanitarias.

En agosto, el asunto pasó de la planificación diplomática a un acuerdo militar más concreto, cuando la Junta de Paz adjudicó un contrato de construcción para un pequeño puesto militar destinado a albergar a unos 150 soldados marroquíes. La instalación proyectada se ubica en una zona de Gaza controlada por Israel, cerca de la frontera, y está diseñada para apoyar un despliegue rotatorio de tropas marroquíes.

Esto es significativo porque Marruecos no solo participaría políticamente en los acuerdos de posguerra. Su personal podría integrarse al mecanismo de seguridad que opera sobre el terreno.

Para Washington y sus socios, la participación de los estados árabes ofrece una importante ventaja política. Una fuerza de estabilización integrada por personal árabe puede brindar un grado de legitimidad regional que sería difícil de lograr mediante una presencia militar exclusivamente estadounidense o israelí.

Para Israel, la participación árabe también podría reducir parte de la carga operativa y política asociada con los acuerdos de seguridad de la posguerra.

Para China, sin embargo, este acontecimiento plantea una cuestión diferente: ¿representa la participación de Marruecos y otros estados árabes el surgimiento de una nueva arquitectura de seguridad regional en la que Washington y sus socios conservan la influencia decisiva?

Esa es la base de la interpretación china.

La teoría de la “extensión funcional”

Los círculos estratégicos chinos ven cada vez más los acuerdos de seguridad regional a través del prisma de la competencia entre Estados Unidos y sus principales rivales geopolíticos.

Según la interpretación presentada en este análisis, el papel de Marruecos en Gaza puede entenderse como una forma de "extensión funcional": Washington y sus socios pueden utilizar a los actores regionales para extender el alcance y la legitimidad de una estructura de seguridad sin depender exclusivamente de las fuerzas estadounidenses o israelíes.

La lógica es sencilla.

En lugar de un acuerdo dominado visiblemente por Israel y Estados Unidos, los estados árabes, como Marruecos, se convierten en participantes del mecanismo de seguridad. Su presencia puede otorgarle al acuerdo un carácter regional más amplio, sin dejar de operar dentro del marco general definido por Washington y sus socios.

Por lo tanto, Pekín ve con cautela este tipo de acuerdos.

Desde la perspectiva china, la cuestión no radica simplemente en si los soldados marroquíes participan en Gaza. La mayor preocupación es si los gobiernos árabes se están incorporando gradualmente a estructuras de seguridad que refuerzan la influencia estadounidense en un momento en que China intenta expandir su papel diplomático y económico en Oriente Medio.

Esta interpretación también explica por qué los analistas chinos prestan especial atención a Marruecos.

Marruecos ocupa una posición estratégicamente importante entre Europa, el norte de África y Oriente Medio. Ha desarrollado estrechas relaciones con Estados Unidos e Israel, al tiempo que mantiene importantes vínculos con socios europeos y árabes.

Por lo tanto, su participación en Gaza tiene implicaciones que van más allá del propio territorio.

De tener éxito, estos acuerdos podrían crear un modelo en el que las potencias árabes regionales se conviertan en componentes importantes de una nueva arquitectura de seguridad en Oriente Medio, en lugar de ser meros participantes diplomáticos.

¿Por qué España y Ceuta entran en escena?

La segunda parte del análisis chino se refiere a España.

A finales de julio y principios de agosto de 2026, Ceuta vivió una crisis migratoria extraordinaria, con decenas de miles de personas que cruzaron desde Marruecos. Las autoridades españolas se vieron desbordadas, y la crisis generó una disputa política más amplia sobre migración, control fronterizo y las relaciones entre España y Marruecos. Según los informes actuales, el número de llegadas ronda las 72.000 personas, aunque las estimaciones varían.

Este episodio también ha reavivado cuestiones de larga data sobre el estatus políticamente delicado de Ceuta y Melilla, los dos territorios administrados por España en la costa norte de Marruecos.

La crisis es particularmente significativa porque se desarrolló en un contexto de deterioro generalizado de la cohesión política europea en materia de migración. Posteriormente, Italia y España se vieron envueltas en una disputa diplomática sobre el control de fronteras y la política migratoria.

Las autoridades marroquíes han negado ser responsables de haber provocado deliberadamente la crisis. Otras explicaciones se han centrado en la movilización a través de las redes sociales, los cambios en los procedimientos legales españoles y la propia dinámica de la migración irregular. Por lo tanto, la existencia de la crisis no debe interpretarse automáticamente como prueba de una estrategia estatal marroquí.

No obstante, desde una perspectiva estratégica, este episodio demuestra la vulnerabilidad de España y de la Unión Europea en general ante una presión repentina en sus fronteras exteriores.

Esa vulnerabilidad es lo que hace que la crisis de Ceuta sea relevante para los analistas chinos que examinan el panorama general del Mediterráneo.

La intervención de Israel añade otra capa.

La situación se volvió aún más delicada políticamente después de que el embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, criticara a España por la crisis de Ceuta y cuestionara la continua soberanía de España sobre Ceuta y Melilla, describiéndolas como "enclaves coloniales".

La intervención resultó llamativa porque España ha sido uno de los gobiernos europeos más críticos con la política israelí hacia los palestinos.

Desde una perspectiva estratégica china, el momento en que se utiliza esta retórica es significativo. Constituye otro ejemplo de cómo el conflicto de Oriente Medio puede extenderse a las disputas políticas europeas.

Al mismo tiempo, las declaraciones de Danon no deben interpretarse automáticamente como prueba de la política oficial israelí hacia España ni del estatus de ambos territorios. Es importante distinguir entre la declaración política de un diplomático y la postura oficial del gobierno.

Para los analistas chinos, sin embargo, este episodio ilustra un fenómeno más amplio: el conflicto de Gaza interactúa cada vez más con disputas políticas y de seguridad que van mucho más allá de Oriente Medio.

La cuestión de la migración marroquí

Aquí es donde comienza la parte más controvertida de la interpretación china.

Según se informa, algunas evaluaciones estratégicas chinas analizan si la crisis migratoria en Ceuta debería considerarse junto con la creciente cooperación en materia de seguridad de Marruecos con Washington e Israel.

El argumento no es necesariamente que la crisis migratoria haya sido organizada deliberadamente por Israel, Estados Unidos o Marruecos. Más bien, los analistas chinos están interesados ​​en determinar si ambos acontecimientos podrían tener consecuencias geopolíticas que se refuercen mutuamente.

La participación de Marruecos en Gaza refuerza potencialmente su importancia dentro de la emergente arquitectura de seguridad respaldada por Estados Unidos.

Al mismo tiempo, la crisis de Ceuta ha sometido a España a una considerable presión tanto a nivel nacional como europeo.

Eso crea una situación complicada para Madrid.

España tiene que gestionar sus relaciones con Marruecos, su posición sobre Israel y Gaza, sus responsabilidades con la Unión Europea y el reto práctico de controlar sus fronteras exteriores.

Desde la perspectiva de Pekín, esto ilustra lo que podría describirse como el "costo de los roles regionales".

Cuando un país europeo se ve profundamente involucrado en las disputas políticas y de seguridad de Oriente Medio, puede sufrir consecuencias en otras partes de su entorno estratégico.

Una competencia más amplia entre Estados Unidos y China

El interés de China en este asunto va, en última instancia, más allá de Marruecos o España.

Pekín observa con atención el surgimiento de un nuevo orden en Oriente Medio, en el que Estados Unidos intenta reconstruir y reorganizar sus alianzas tras las guerras y crisis de los últimos años.

La inclusión de los estados árabes en los acuerdos de seguridad es particularmente importante.

China ha dedicado años a expandir su presencia económica y diplomática en Oriente Medio mediante el comercio, la inversión en infraestructura, la cooperación energética e iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Asimismo, ha buscado presentarse como un actor diplomático capaz de mantener relaciones con potencias regionales rivales.

Estados Unidos, por el contrario, conserva capacidades militares mucho mayores y una red mucho más amplia de alianzas formales en materia de seguridad.

Por lo tanto, la competencia entre ambos modelos se está haciendo más evidente.

Washington busca mantener su influencia estratégica a través de alianzas, cooperación militar y asociaciones de seguridad.

Pekín hace hincapié en la interdependencia económica, el compromiso diplomático y el desarrollo, al tiempo que amplía gradualmente sus propias relaciones de seguridad.

Por lo tanto, Pekín puede considerar la participación de Marruecos en Gaza como parte de una cuestión más amplia: ¿se convertirán los estados árabes cada vez más en pilares de una arquitectura de seguridad liderada por Estados Unidos, o conservarán suficiente autonomía estratégica para mantener el equilibrio entre las grandes potencias?

Más allá de las teorías de la conspiración

La convergencia de los acuerdos de estabilización de Gaza, el papel de Marruecos, la crisis de Ceuta y las tensiones entre Israel y España genera inevitablemente especulaciones.

Pero no hay que confundir la especulación con la evidencia.

Actualmente no existen pruebas públicas que demuestren que la crisis migratoria en Ceuta fue creada deliberadamente como parte de una estrategia coordinada entre Estados Unidos, Israel y Marruecos vinculada a Gaza.

La cuestión analítica más importante es diferente.

¿Por qué los círculos estratégicos chinos están interesados ​​en relacionar estos acontecimientos?

La respuesta reside en la estructura cambiante del poder regional.

Para Pekín, Oriente Medio ya no es simplemente un proveedor de energía o un escenario diplomático. Forma parte, cada vez más, de la competencia más amplia entre sistemas internacionales y redes de seguridad rivales.

Si Washington logra incorporar a más países árabes a un marco de seguridad coordinado, el margen de maniobra de China podría reducirse con el tiempo.

Si, por otro lado, los estados árabes mantienen su autonomía estratégica y continúan buscando el equilibrio entre Estados Unidos, China, Rusia y otras potencias, Pekín tendrá mayores oportunidades de expandir su influencia.

Marruecos se sitúa en una encrucijada inusualmente importante de estas dinámicas.

Su posición geográfica conecta Europa, el norte de África y el Atlántico. Sus relaciones con Washington e Israel le otorgan un papel en la emergente arquitectura de seguridad de Oriente Medio, mientras que su relación con Europa hace que los acontecimientos en torno a Ceuta y Melilla sean estratégicamente sensibles.

Para los analistas chinos, estos no son hechos aislados.

Son piezas de un panorama más amplio en el que se pide a los actores regionales que elijan hasta qué punto participarán en arquitecturas de seguridad contrapuestas.

Por lo tanto, la fuerza de estabilización de Gaza podría convertirse en algo más que un mecanismo para gestionar la seguridad de la posguerra. Podría ser una prueba temprana de si los estados árabes pueden integrarse en un nuevo orden regional respaldado por Estados Unidos, preservando al mismo tiempo su propia autonomía estratégica.

La crisis de Ceuta demuestra la otra cara de la moneda: los realineamientos geopolíticos en Oriente Medio pueden tener consecuencias que van mucho más allá de la propia región.

Para China, esa es precisamente la razón por la que Marruecos es importante.

La cuestión ya no es simplemente quién proporcionará seguridad en la Gaza de la posguerra. Se trata de quién configurará la red más amplia de alianzas, asociaciones y dependencias que surja de la actual convulsión en la región, y si Estados Unidos o China ejercerán mayor influencia sobre ella."

(Dra. Nadia Helmy, Profesora asociada de Ciencias Políticas,  Universidad de Beni Suef - Egipto. Experta en política china, Investigadora sénior visitante en el Centro de Estudios de Oriente Medio (CMES) / Universidad de Lund, Suecia, Other News, 12/08/26) 

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