Mostrando entradas con la etiqueta Medicina: epidemias: Francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicina: epidemias: Francia. Mostrar todas las entradas

10.1.22

Emmanuel Todd: Es un momento triste en la vida cívica... La izquierda se desvanece en la intención de voto. Hoy en día, todo el mundo está a la derecha... La emergencia es la reindustrialización, mediante la acción del Estado para fomentar la empresa privada. Sin embargo, más allá de algunas palabras sobre el tema, los políticos nos hablan de inmigración, seguridad e identidad... Esta orientación identitaria general, en un contexto de amenaza de catástrofe económica, define una nueva unanimidad y firma la desaparición, no sólo del sistema de partidos, sino sobre todo de las grandes ideologías que habían constituido nuestra historia nacional... La desaparición de la estructuración religiosa de Francia, y tras ella, de la derecha católica, del comunismo, de la socialdemocracia, de la derecha nacional gaullista: todo ha muerto finalmente... El cuerpo de ciudadanos está atomizado, privado de sentimientos colectivos globales o sectoriales. Es viejo. Por tanto, es de derechas y fantasea con el Islam o los árabes... La religión y las ideologías mueren en todo Occidente, pero la unanimidad de la extrema derecha francesa es única... Contracción de la extrema derecha en Alemania al mismo tiempo que florece en Francia: la historia sigue siendo una disciplina fascinante... Sigamos siendo matizados en la descripción de nuestro desastre moral. Más allá del envejecimiento, nuestra huida hacia este fango ideológico-político tiene una causa: la impotencia económica... Francia era una democracia de alternancia, y podía serlo cuando era una nación independiente. Pero con el Tratado de Maastricht y sus consecuencias, ha perdido toda capacidad de acción económica autónoma y su sistema político está, por tanto, inmerso en una huida de la realidad... el potencial de decisión económica de un presidente de la Quinta República es nulo. El ejecutivo ha abandonado el poder de creación de dinero y la regulación del comercio. Este abandono hace imposible cualquier acción seria de reindustrialización, más allá de la palabra... Destrucción de hospitales. Infrautilización del sistema de justicia. Este mundo que se encoge busca un chivo expiatorio. El Islam está ahí, un objetivo irresistible... El descenso del nivel de vida, independientemente de su distribución, acabará produciendo disturbios de orden público, como el movimiento de los chalecos amarillos. La supresión de la Ena acompaña lógicamente el ascenso del Ministerio del Interior y de la Policía. La reducción de los derechos legales de los ciudadanos avanza a pasos agigantados... Consideremos, si queremos ser optimistas, que los franceses eligen a un presidente que es "vicecanciller de Alemania". En realidad, las elecciones importantes para Francia ya tuvieron lugar en septiembre y llevaron al SPD al poder. Olaf Scholz será nuestro verdadero presidente... Criticar a los políticos se ha vuelto demasiado fácil. La aniquilación de su poder económico por la construcción europea los convierte en payasos naturales. Son chivos expiatorios en segundo grado, "árabes de lujo" para los humoristas... Si las próximas elecciones presidenciales son una comedia en la forma, son una tragedia en el fondo

 "Es un momento triste en la vida cívica, pero nuestra situación no carece de interés. Podemos hacer "historia-problema" en directo, plantearnos preguntas históricas e intentar resolverlas.

¿Cómo podría un historiador describir nuestra campaña presidencial? En los últimos años se han producido acontecimientos importantes: la crisis de los chalecos amarillos ha puesto de manifiesto el deterioro del nivel de vida de una parte importante de la población; la epidemia de coronavirus ha revelado nuestros déficits de producción industrial, la incapacidad de Francia para producir lo que necesita, en este caso máscaras, respiradores, medicamentos.

Nuestro déficit comercial está empeorando. La emergencia es la reindustrialización, mediante la acción del Estado para fomentar la empresa privada. Sin embargo, más allá de algunas palabras sobre el tema, pero sin un programa eficaz y masivo, los políticos nos hablan de inmigración, seguridad e identidad.

La izquierda se desvanece en la intención de voto. Hoy en día, todo el mundo está a la derecha. Según las encuestas, el 75% del electorado es de derechas. Esto es lo mínimo, ya que parece difícil considerar a Anne Hidalgo, la alcaldesa antisuburbana de París, o a Jean-Luc Mélenchon, un nuevo tipo de identitario con su concepto de creolización, como de izquierdas en sentido económico. En cuanto a Christiane Taubira, ¿qué es exactamente? Ni idea. Francia parece tambalearse entre la extrema derecha (Le Pen, Zemmour) y una derecha muy marcada (Valérie Pécresse ciottisée y Emmanuel Macron, legislador del separatismo musulmán). En la tierra de 1789, lo que nos está sucediendo es históricamente asombroso.

Esta orientación identitaria general, en un contexto de amenaza de catástrofe económica, define una nueva unanimidad y firma la desaparición, no sólo del sistema de partidos, sino sobre todo de las grandes ideologías que habían constituido nuestra historia nacional.

Desde 1981 (fecha de publicación de L'Invention de la France, en coautoría con Hervé Le Bras) he descrito esta descomposición paso a paso. Por lo tanto, es una verdadera satisfacción intelectual para un jubilado como yo ver la finalización de un proceso que había empezado a seguir cuarenta años antes. La desaparición de la estructuración religiosa de Francia, y tras ella, de la derecha católica, del comunismo, de la socialdemocracia, de la derecha nacional gaullista: todo ha muerto finalmente.

El cuerpo de ciudadanos está atomizado, privado de sentimientos colectivos globales o sectoriales. Es viejo. Por tanto, es de derechas y fantasea con el Islam o los árabes. Con la precisión de que el envejecimiento mental afecta a todos los grupos de edad. Se podría evocar una hegemonía gramsciana de los jubilados, cuya omnipotencia vimos florecer durante la epidemia de Covid.

Se ha encerrado a los jóvenes para proteger a los ancianos, que no están sujetos a la vacunación obligatoria. Estamos a punto de vacunar a los niños de 5 a 11 años sin que la vacunación sea obligatoria para los mayores de 50 años. Si no nos ponemos las pilas, llegaremos al colmo del ridículo político con unas elecciones presidenciales celebradas durante una quinta ola epidémica, pero que básicamente sólo hablarán de los musulmanes...

La religión y las ideologías mueren en todo Occidente, pero la unanimidad de la extrema derecha francesa es única. Inglaterra sigue teniendo un sistema bipartidista; Estados Unidos tiene un violento enfrentamiento entre republicanos y demócratas. Alemania sigue siendo un país normal. En sus últimas elecciones se produjo una cierta reconquista de los territorios del Este por parte de la socialdemocracia, es decir, una vuelta a las tradiciones nacidas antes de 1914. También hubo una marginación-radicalización de la AfD. Contracción de la extrema derecha en Alemania al mismo tiempo que florece en Francia: la historia sigue siendo una disciplina fascinante

El cuerpo de ciudadanos está atomizado, privado de sentimientos colectivos globales o sectoriales. Es viejo. Por tanto, es de derechas y fantasea con el Islam o los árabes. Con la precisión de que el envejecimiento mental afecta a todos los grupos de edad. Se podría evocar una hegemonía gramsciana de los jubilados, cuya omnipotencia vimos florecer durante la epidemia de Covid.

Se ha encerrado a los jóvenes para proteger a los ancianos, que no están sujetos a la vacunación obligatoria. Estamos a punto de vacunar a los niños de 5 a 11 años sin que la vacunación sea obligatoria para los mayores de 50 años. Si no nos ponemos las pilas, llegaremos al colmo del ridículo político con unas elecciones presidenciales celebradas durante una quinta ola epidémica, pero que básicamente sólo hablarán de los musulmanes...

La religión y las ideologías mueren en todo Occidente, pero la unanimidad de la extrema derecha francesa es única. Inglaterra sigue teniendo un sistema bipartidista; Estados Unidos tiene un violento enfrentamiento entre republicanos y demócratas. Alemania sigue siendo un país normal. En sus últimas elecciones se produjo una cierta reconquista de los territorios del Este por parte de la socialdemocracia, es decir, una vuelta a las tradiciones nacidas antes de 1914. También hubo una marginación-radicalización de la AfD. Contracción de la extrema derecha en Alemania al mismo tiempo que florece en Francia: la historia sigue siendo una disciplina fascinante.

No cabe duda de que existe una crisis en las democracias occidentales, pero la situación francesa es especial. Además, el enfrentamiento ideológico que estructuró los años 1992-2017, entre elitismo y populismo, que sigue vivo en Estados Unidos e Inglaterra, ha desaparecido en Francia. Este es un cambio importante.

La arabofobia popular y la islamofobia de los más educados se han fundido en un magma conceptual que mezcla a refugiados, inmigrantes, hijos de inmigrantes, nietos de inmigrantes, musulmanes practicantes y no practicantes. No veo si la ahora importante inmigración "negra", subsahariana, interesa realmente a los franceses, pero no me parece que estén a punto de hundirse en un racismo del color al estilo americano. Sigamos siendo matizados en la descripción de nuestro desastre moral.

Más allá del envejecimiento, nuestra huida hacia este fango ideológico-político tiene una causa: la impotencia económica.

Francia era una democracia de alternancia, y podía serlo cuando era una nación independiente. Pero con el Tratado de Maastricht y sus consecuencias, ha perdido toda capacidad de acción económica autónoma y su sistema político está, por tanto, inmerso en una huida de la realidad.

El Presidente de la República Francesa es constitucionalmente más poderoso en su país que el Presidente de los Estados Unidos en el suyo. Tiene derecho a disolver la Asamblea. No está equilibrado por un Tribunal Supremo nombrado en gran parte por sus predecesores. Pero ahora el potencial de decisión económica de un presidente de la Quinta República es nulo. El ejecutivo ha abandonado el poder de creación de dinero y la regulación del comercio. Este abandono hace imposible cualquier acción seria de reindustrialización, más allá de la palabra.

Para ser eficaz, el Estado debe invertir conjuntamente con el sector privado y proteger las industrias reactivadas con barreras arancelarias o de otro tipo. Europa lo prohíbe. Lo que el ejecutivo puede hacer "económicamente" en Francia es gestionar y distribuir el descenso del nivel de vida. A esto se le llama en la novlagia europea: reforma - de las pensiones, del mercado laboral, etc.

Destrucción de hospitales. Infrautilización del sistema de justicia. Este mundo que se encoge busca un chivo expiatorio. El Islam está ahí, un objetivo irresistible. Pero en realidad, a pesar de la reciente ralentización de la asimilación derivada del estancamiento económico y de la caída de la movilidad social general, la integración de los franceses de origen musulmán está ya tan avanzada y es tan masiva en Francia que cualquier islamofobia que no sea simbólica, cualquier "reconquista" al estilo de Zemmour, sólo provocaría una caída inmediata del nivel de vida de todos los franceses. Demasiados musulmanes, practicantes o no, trabajan en el aparato productivo francés. La identidad es una fantasía.

Así, las cuestiones de identidad permiten olvidar el verdadero problema: la pérdida de la capacidad de acción económica de Francia y, en consecuencia, la desindustrialización. La elección presidencial, en este contexto, es una comedia. Hay que representar una obra de teatro, al final de la cual algún enarque estará al frente de una burocracia impotente y cada vez más represiva.

El descenso del nivel de vida, independientemente de su distribución, acabará produciendo disturbios de orden público, como el movimiento de los chalecos amarillos. La supresión de la Ena acompaña lógicamente el ascenso del Ministerio del Interior y de la Policía. La reducción de los derechos legales de los ciudadanos avanza a pasos agigantados, teóricamente dirigida contra el terrorismo islámico, en la práctica permitirá un confinamiento más rápido de los rebeldes económicos en el futuro. La historia avanza, más bien se desenmascara al final...

Cada elección, repito, es una obra que tiene que dar a los ciudadanos la sensación de que están votando por algo importante. Los periodistas políticos son críticos de teatro, que comentan la calidad del espectáculo. Tuvimos, con Sarkozy, "Le Karcher", con Hollande, "Mister normal", finalmente con Macron, "Joven y viejo a la vez".

Entonces, después de las elecciones... no hay diferencia en la política económica porque no puede haber política económica. La restricción europea está ahí para impedirlo. Consideremos, si queremos ser optimistas, que los franceses eligen a un presidente que es "vicecanciller de Alemania". En realidad, las elecciones importantes para Francia ya tuvieron lugar en septiembre y llevaron al SPD al poder. Olaf Scholz será nuestro verdadero presidente.

Sin embargo, la comedia actual se desarrolla en un nuevo contexto mental, porque los votantes han sido sacudidos psicológicamente por la epidemia de Covid, por los encierros, por el teletrabajo, por el cierre de las universidades. Una fiebre difícil de definir acecha, amenazante. Todo puede seguir moviéndose, todo se moverá; un nuevo tipo de incertidumbre se está imponiendo.

Lo que prevemos, por el momento, es un espectáculo en dos partes, más Olympia que Comédie française. En la primera parte: Éric Zemmour, con "Je suis raciste et juif". ¡Demasiado bueno! Su éxito en el momento de escribir este artículo (15% en las encuestas) debe mucho al desconcierto de Covid y probablemente debería ser clasificado por los futuros historiadores como un efecto secundario psicológico de la epidemia. Para la sociología histórica, el sujeto no es la persona de Zemmour, un intelectual a medias que ha llevado el discurso político francés al nivel de pipi-popo-caca de jardín de infancia (¡en la tierra de Montaigne, Montesquieu, Voltaire y Diderot!). Pero sus lectores y potenciales votantes son ese 15% de desorientados que merecen un análisis...

Intermedio... Valérie Pécresse entra en escena, con la posibilidad de una nueva obra: "La Présidente". Tentador. Especialmente a escala europea. Si Pécresse fuera elegido, asistiríamos a una inversión de fortunas muy moderna: después de tener una canciller en Alemania (Merkel) y un vicecanciller en Francia (Macron), tendríamos un canciller en Alemania (Scholz) y un vicecanciller en Francia (Pécresse). Por supuesto, Valérie Pécresse es una énarque como Macron, como él bien clasificada en la salida, garantizada para conformar, seleccionada por su incompetencia económica euro-pseudoliberal, e intelectualmente superior para gestionar el descenso del nivel de vida.

Terminaré con una observación moral, dirigida a los ciudadanos franceses como responsables de su destino. Criticar a los políticos se ha vuelto demasiado fácil. La aniquilación de su poder económico por la construcción europea los convierte en payasos naturales. Son chivos expiatorios en segundo grado, "árabes de lujo" para los humoristas. Es más fácil reírse de ellos que soñar con ellos.

Es cierto que el voto, en el contexto económico e institucional actual, ya no tiene sentido. Pero aun así, el derecho al voto existe, la libertad de expresión existe, el derecho de asociación existe. La impotencia sistémica de Francia es tanto el resultado de la pasividad de la ciudadanía como de la nulidad de los profesionales de la política.

Los franceses no militan en la industria, no fundan partidos para tomar el poder, posibles instrumentos de su salvación económica. No quieren correr el riesgo de salir del euro, juntos, para convertirse en los constructores de una nueva Francia, inclusiva y solidaria, que mire al futuro y no a un pasado fantaseado. Es justo.

Pero los votantes franceses -viejos, jóvenes, trabajadores, desempleados, jubilados, de Lorena, Bretaña, Charente, Saboya o repatriados de Argelia, ricos, mediocres o pobres, con o sin título- deben saber que si votan a los que parlotean sobre la seguridad, la inmigración y el islam, serán castigados, personalmente y en masa, con una caída acelerada y cada vez peor de su nivel de vida en los próximos veinte años. El racismo, si ceden a él, y en contra de lo que piensan, tendrá un coste para ellos. Uno muy alto.

Si las próximas elecciones presidenciales son una comedia en la forma, son una tragedia en el fondo."         
     

 (, Élucid, 05/01/22; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

 

  Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en:
 
 
 
 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

9.12.21

Francia cierra las discotecas durante un mes y restringe las celebraciones navideñas ante el avance del COVID

 "El gobierno francés ha decidido no esperar más y ha tomado medidas contundentes para frenar el avance del COVID. Así, las discotecas de Francia cerrarán a partir del próximo viernes, día 10, durante al menos un mes, mientras que los festejos previos a la Navidad sufrirán restricciones para tratar de salvar las fiestas de fin de año ante el avance de la pandemia, tal y como anunció este lunes el primer ministro francés, Jean Castex.

Castex explicó el cierre de discotecas porque la elevada circulación del virus es importante entre los jóvenes y por la dificultad de llevar en ellas la mascarilla, al tiempo que señaló que las empresas afectadas recibirán ayudas económicas.

Asimismo, Castex indicó que, por ahora, no se justifican otras medidas restrictivas generalizadas, como la limitación de aforos o los toques de queda, pero pidió prudencia en todas las celebraciones navideñas, como las cenas de empresa u otras celebraciones.

 El primer ministro pidió la anulación de las mismas cuando no sea posible llevar mascarilla y elevar la vigilancia en el resto. "La idea no es prohibirlos, es que se respete la distancia y se lleve la mascarilla. Pero cuando no se pueda, serán prohibidos", dijo. Además, para los eventos navideños al aire libre, como los mercados de Navidad, muy populares en algunas regiones del país, será necesario el pase sanitario.

 "Hasta las fiestas de fin de año, tenemos que bajar el ritmo sobre los eventos festivos en la espera privada (...) Si mantenemos la vigilancia las próximas tres semanas, superaremos esta ola", dijo el primer ministro.

Castex también señaló que se pedirá elevar el teletrabajo, con entre dos y tres días por semana, y que se impondrá la mascarilla en las escuelas, incluso en las aulas, que se cerrarán cuando se detecten tres positivos, mientras que se limitarán los deportes de contacto en el ámbito escolar.

La tasa de infección entre los menores es el doble que los adultos, según los datos del Gobierno. El primer ministro francés indicó que a partir del próximo día 15 comenzarán a vacuna a los menores de 12 años con mayor riesgo sanitario y que en cuanto tengan la luz verde de las autoridades sanitarias lo harán con el resto, antes de finales de año.

 Estas medidas restrictivas, agregó, son "imprescindibles" para evitar que el virus circule con más fuerza y pueda poner en peligro al sistema sanitario, que ha evitado entrar en crisis gracias al elevado porcentaje de vacunados, que roza el 90% de los adultos. Castex indicó que se incrementarán las campañas para inyectar la tercera dosis, sobre todo entre los mayores de 65 años. (...)"             (Cadena SER, 06/12/21)

2.11.21

Cousas veredes, que faran fablar as pedras: Le Parisien informa de que las autoridades han frustrado un intento de golpe de estado. Este estaría liderado por el político antivacunas Rémy Daillet que contando con 300 seguidores, entre ellos militares y policías, tendrían como objetivo tomar el Elíseo y el Parlamento...

 Descifrando la Guerra @descifraguerra

"Medios franceses informan de que las autoridades han frustrado un intento de golpe de estado. Este estaría liderado por el político antivacunas Rémy Daillet que contando con 300 seguidores, entre ellos militares y policías, tendrían como objetivo tomar el Elíseo y el Parlamento

«Opération Azur» : l’inquiétant projet secret du complotiste Rémy Daillet pour renverser l’Élysée" (LeParisien, 27/10/21)

Según Le Parisien, Rémy Daillet habría formado un grupo clandestino armado con sus seguidores en los que se contarían militares en activo, gendarmes, un alcalde y militantes antivacunas.

El golpe de estado se llamaría "Operación Azur", se aprovecharía una manifestación para fomentar el caos, en ese momento militantes armados debían ocupar el Elíseo, la Asamblea Nacional y un medio de comunicación importante para difundir el discurso de Remy Daillet.

Rémy Daillet, ex miembro del partido de centro derecha MoDem, es un conocido conspiracionista antivacunas con vínculos con la extrema derecha. Ha sido encarcelado por secuestro y por presuntamente haber realizado atentados.

La Dirección General de la Seguridad Interior francesa habría interceptado varios emails de Daillet dirigidos a diputados y senadores en los que aseguraba que el "derrocamiento popular es inevitable" ante un gobierno "genocida", culpable de haber propuesto "una vacuna que mata"

Le Parisien, citando a la policía, informa que Daillet creó una organización de 300 partisanos repartidos por todo el país bajo las órdenes de jefes de región. Estarían armados con escudos y bombas artesanales.

Según BFMTV los asaltantes también tenían como objetivo atacar los centros de vacunación de coronavirus y antenas 5G.

Le Parisien informa, citando a las autoridades que el perfil de los asaltantes era muy sorprendente: "Muchos policías, gendarmes y soldados en activo, incluso en el extranjero, algunos de los cuales mostraron un claro deseo de luchar contra el ejecutivo".

El 21 de abril una tribuna firmada por generales retirados en una conocida revista de extrema derecha denunciaba la desintegración de Francia y la amenaza de una guerra civil causando una fuerte polémica. Lo analizaba @PablodelAmo77          "Ascenso de Le Pen camino a las presidenciales: ¿Sedición militar?" (Pablo del Amo, Descifrando la guerra, 10/05/21)


Eric Zemmour, el polemista de extrema derecha que podría desbancar a Le Pen, fue uno de los que defendieron la tribuna de los militares, llegando a firmar también. @PablodelAmo77 analiza la figura de Zemmour en este artículo.      "Eric Zemmour, la nueva estrella de la extrema derecha francesa" (Pablo del amo, Descifrando la guerra, 04/10/21)

En mayo, las autoridades detuvieron a cinco militantes neonazis del grupo "Honor y nación" acusados de intentar realizar atentados con explosivos a centros de vacunación de covid-19. Según los medios franceses, estos tendrían vínculos con Rémy Daillet.

El abogado de Rémy Daillet ha contestado a las acusaciones en Le Figaro; "Esta operación Azur, con un ejército en la sombra que invade París, se basa en fantasías".

12:35 p. m. · 29 oct. 2021
2.268 Retweets 1.450 Tweets citados 4.369 Me gusta

13.9.21

La ex ministra francesa de Sanidad, investigada por la gestión del coronavirus. Agnès Buzyn puede ser procesada por "poner en peligro la vida de otras personas"... deberían acompañarla la mayoría de los presidentes y consejeros de sanidad de casi todas las autonomías españolas... junto con casi todos los gobiernos occidentales

 "Agnès Buzyn, ex ministra de Sanidad de Francia, ha sido investigada por su gestión de la pandemia de coronavirus.

Los fiscales de un tribunal de París decidieron el viernes que había motivos para procesarla por "poner en peligro la vida de otras personas".

Antes de hablar con los fiscales, que están investigando la respuesta de Francia a la pandemia, Buyzn dijo a los periodistas que era "una excelente oportunidad para explicarme y dejar las cosas claras", informó Le Monde. Al menos 115.000 personas han muerto a causa del COVID-19 en Francia, según Salud Pública de Francia.

Buzyn, de 58 años, se convirtió en ministro de Sanidad en mayo de 2017, pero renunció en febrero de 2020 para presentarse a las elecciones a la alcaldía de París por el partido centrista La République En Marche del presidente Emmanuel Macron, después de que el anterior candidato, Benjamin Griveaux, se viera obligado a retirarse por un escándalo de sexting. La candidatura de Buzyn a la alcaldía no tuvo éxito y en enero asumió un cargo en la Organización Mundial de la Salud en Ginebra." 
           (Paul Dallison  , POLITICO, 10/09/21)

2.9.21

Macron apuesta por el pasaporte de inmunidad contra el coronavirus y gana. El presidente francés se jugó el cuello, confiando en que el público apoyaría su plan. Y hasta ahora, ha sido un éxito... "Salvó decenas de miles de vidas... Los franceses eran reacios [a recibir el pinchazo] y él elaboró un mensaje que fue escuchado. Fue el mejor momento de su gestión de la crisis, quizá incluso de su mandato... se ha evitado el riesgo de un cataclismo"

 "(...) La controvertida decisión de Emmanuel Macron de obligar a los ciudadanos a llevar un pasaporte con vacuna si quieren visitar cualquier lugar, desde un bar hasta un museo, ¿se volvería en contra y alimentaría el movimiento de protesta del país?

Cada semana, los funcionarios del Elíseo y de la oficina del primer ministro esperaban ansiosamente las cifras sobre el tamaño de las protestas. Ahora, a medida que el país se acerca a su objetivo de dar a 50 millones de personas al menos un pinchazo a finales de agosto, muchos de esos funcionarios suspiran de alivio.

"Nos damos palmaditas en la espalda, aunque sabemos que aún no hemos alcanzado resultados completamente satisfactorios", dijo un asesor del gobierno. "Macron tomó una decisión firme y los franceses le dieron su voto de confianza. Las protestas se han quedado en lo marginal".

La decisión de Macron de introducir el pasaporte de vacunas en vísperas de las vacaciones de verano ha dejado a todos boquiabiertos.

El pase de inmunidad COVID -un certificado digital o en papel que contiene la prueba de la vacunación, de la inmunidad o de una prueba negativa- es necesario para entrar en cafés, bares, restaurantes, hospitales, museos, galerías, y en trenes, aviones y autocares. El lunes, el régimen se amplió a los empleados de todos los locales abiertos al público.

Aunque en un primer momento se suavizaron los planes -se dijo que los camareros no tendrían que comprobar el DNI ni los certificados de vacunación, y que la mayoría de los centros comerciales estarían exentos-, el gobierno se mantuvo firme.

Mucha gente no estaba contenta. Cada semana, los manifestantes salen a las calles de París, Marsella y otras ciudades, por diversos motivos. Algunos son antivacunas, otros se declaran a favor de la libertad y luego están los que simplemente están hartos de Macron. Pero las cifras no han despegado. El pasado fin de semana salieron a la calle unas 160.000 personas, frente a las 175.000 de la semana anterior y las 215.000 de mediados de agosto, según datos del Ministerio del Interior.

Las primeras comparaciones con el movimiento de los Chalecos Amarillos que sacudió al presidente en 2018 y 2019 han resultado ser muy amplias. Los rivales de Macron tampoco han sabido aprovechar el descontento, con la líder de extrema derecha Marine Le Pen reacia a molestar a sus votantes, divididos sobre el pase, y los socialistas apoyando torpemente los pinchazos obligatorios pero no el pase.  

Mientras tanto, millones de personas se han dirigido a los centros de vacunación. Según la oficina del primer ministro francés, 12 millones de personas se han vacunado desde que Macron anunció la introducción del pasaporte contra el coronavirus.
El mejor momento de su gestión de la crisis

La opinión de muchos médicos es que el pasaporte contra el coronavirus aplanó la curva de la pandemia este verano, justo cuando Francia se enfrentaba a una pronunciada tercera ola alimentada por la variante Delta, más contagiosa, y el levantamiento de las medidas de bloqueo.

"Salvó decenas de miles de vidas", dijo Martin Blachier, consultor de salud pública. "Los franceses eran reacios [a recibir el pinchazo] y él elaboró un mensaje que fue escuchado. Fue el mejor momento de su gestión de la crisis, quizá incluso de su mandato".

Las cifras hasta ahora son prometedoras. Alrededor del 83% de la población francesa mayor de 12 años ha recibido al menos una dosis de la vacuna, según el rastreador COVID de Francia. El número de casos diarios ha descendido a menos de 14.000, tras alcanzar un máximo de 24.000 a mediados de agosto. El número de pacientes en cuidados intensivos aumentó en agosto, pero parece haberse estabilizado por debajo de los 3.000.

Se espera un repunte de la epidemia con la vuelta de los estudiantes y alumnos a las aulas en septiembre, pero "se ha evitado el riesgo de un cataclismo", dijo Blachier. Según él, si la tasa de vacunación se hubiera mantenido como antes del verano -cuando menos del 50% de la población había recibido una primera dosis-, habría habido muchos más ingresos en los hospitales, lo que habría significado salas sobrecargadas y más muertes.

Pero otros no están tan entusiasmados con el pase.

"Es difícil saber qué impacto tuvo", dijo Nicolas Bruder, jefe de una unidad de cuidados intensivos en el hospital Timone de Marsella. "Si miras el mapa de Francia, los casos han aumentado donde ha habido grandes concentraciones en zonas turísticas [a pesar del pase]".

Pero en su hospital, la introducción del pase -así como el anuncio de la obligatoriedad de la vacuna para el personal sanitario- provocó un salto en las tasas de vacunación. Más del 70% de su personal está vacunado, frente a más del 50% en junio.

Y esa es la cuestión. Sus defensores afirman que el pase sanitario ha funcionado porque la gente ha reaccionado vacunándose, lo que les protege de desarrollar afecciones graves incluso si contraen el virus.

"El pase crea una falsa sensación de seguridad porque pone juntos a las personas que están vacunadas, y por tanto pueden transmitir la enfermedad, y a las personas que han dado negativo en las pruebas", dijo Blachier. "Si la gente hubiera reaccionado haciéndose las pruebas cada dos días, el pase habría tenido el efecto contrario, acelerando la epidemia y provocando muchas más muertes".

Pero no lo hicieron. "Fue un movimiento político, un medio para conseguir un fin. Algunos querían introducir la obligatoriedad de los pinchazos, pero la cuestión era cómo llegar a ese punto", dijo el asesor del gobierno."     
            (Clea Caulcutt , POLITICO, 30/08/21; traducción DEPL)

30.7.21

Macron obliga a que, en los centros de secundaria, una vez que se confirme un caso, los alumnos vacunados podrán permanecer en clase, mientras que los no vacunados tendrán que irse a casa durante siete días

 "La escolarización obligatoria frente a las vacunas obligatorias

Todavía estamos en las vacaciones de verano, pero lo que sucederá en las escuelas una vez que los niños vuelvan en septiembre es la próxima gran controversia en los países en los que ya existe la vacunación obligatoria para el personal sanitario. ¿Deben los profesores vacunarse para proteger a los niños? ¿Deben los niños vacunarse para seguir en la escuela? Si es así, ¿a partir de qué edad? ¿Cómo se compatibilizará la educación obligatoria con las distintas velocidades de vacunación?

El gobierno francés ya ha publicado un nuevo protocolo: En los centros de secundaria, una vez que se confirme un caso, los alumnos vacunados podrán permanecer en clase, mientras que los no vacunados tendrán que irse a casa durante siete días. La enseñanza se impartirá entonces tanto física como virtualmente. No tardaron en surgir las primeras críticas: ¿Cómo funcionará esto en la práctica si la mitad de la clase está en el aula y la otra en casa? Además, ¿quién controla el estado de la vacunación? ¿Qué pasa con las clases con niños de menos de 12 años? ¿Habrá que enviar a toda la clase a casa si hay un caso en las clases de mayor edad?

Habrá fuertes incentivos para vacunar a los niños, con instalaciones de vacunación que llegarán directamente a las escuelas. Legalmente, la vacunación sigue siendo una prerrogativa de los padres. Sin embargo, hay una fuerte presión para vacunar. Jean-Michel Blanquer, ministro de educación, machacó ayer el mensaje: una vez vacunado, ya no contaminas a los demás. 

Esto no es cierto, depende de la vacuna y de la variante. Pero si este mensaje prevalece, creará una división entre los vacunados y los no vacunados, a pesar de las garantías de lo contrario. Se espera un comienzo de curso desordenado, profesores frustrados y padres confundidos.

En Italia, la disputa de la coalición sobre qué hacer con el sistema educativo aún no ha terminado. Mario Draghi y Matteo Salvini se reunieron, pero no se pusieron de acuerdo sobre la vacunación obligatoria de los profesores. Salvini insistió en la libertad de vacunación. ¿Cuál es entonces la diferencia entre el personal escolar y el sanitario? El plan es reunirse la próxima semana y ver si los datos sugieren un empeoramiento del contagio o no. Sin embargo, el tiempo apremia. 

Los colegios y los padres esperan unas directrices claras sobre qué hacer en septiembre, cuando los colegios vuelvan a abrir. El Ministerio de Educación ya tiene un plan, con entradas escalonadas y el objetivo de vacunar al 60% de los menores de 12 años. El Presidente Sergio Mattarella intervino en el debate, afirmando que la vacunación es un deber moral y cívico. El buen funcionamiento del próximo curso escolar es una prioridad absoluta para cubrir las carencias que han surgido durante la pandemia, según el presidente.

En Grecia, los planes para hacer obligatoria la vacunación han sido archivados por ahora. El gobierno decidió que obligar a los profesores a vacunarse o a ser suspendidos sin sueldo causaría demasiados trastornos. También se teme que el gobierno y los educadores se enfrenten al tratar de aprobar una reforma educativa."          
         (Wolfgang Münchau , Eurointelligence, 29/07/21)

20.7.21

Macron restringe la vida pública a NEGACIONISTAS. “Esta vez se queda Ud en casa, no nosotros. No tengo que sacrificar mi vida por los que NO se vacunan". "No podrán ir a cafés, cines, tren, avión, etc... El personal médico que no esté vacunado no podrá ir a trabajar ni recibirá un salario"

 Xé martín-barr @xoanadafonte 

Macron restringe la vida pública a NEGACIONISTAS “Esta vez se queda Ud en casa, no nosotros. No tengo q sacrificar mi vida por los que NO se vacunan" "No podrán ir a cafés,cines,tren, avión,etc El personal médico q no esté vacunado no podrá ir a trabajar ni recibirá un salario" 

11:34 a. m. · 18 jul. 2021 

7.667 Retweets 2.452 Tweets citados 21,8 mil Me gusta

  "Francia exigirá el certificado covid para entrar en bares y viajar en tren y avión. 

El presidente francés intenta impulsar la vacunación de toda la población francesa con una combinación de incentivos y multas. El personal sanitario y de residencias estará obligado a inmunizarse.

 Francia obligará a todo su personal sanitario a vacunarse y exigirá un certificado de inmunización o un resultado negativo de la prueba de la covid-19 para acceder a lugares públicos como cines y restaurantes o viajar en trenes y aviones. 

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado este lunes, en un discurso de media hora por televisión, medidas para evitar que una nueva ola de la pandemia vuelva a llenar los hospitales, obligue a nuevos confinamientos y frustre la recuperación de la economía tras más de un año y medio de restricciones.

 Macron ha resumido así su enfoque ante el empuje de una nueva ola: “Reconocer el civismo y hacer recaer la carga de las restricciones en los no vacunados, y no en todos”. El mensaje es: la vacuna equivale no solo a salud, sino también a la plena libertad.

El presidente francés, en horario de máxima audiencia, afirmó: “Cuando más vacunemos, menos espacio para que el virus se difunda, más hospitalizaciones evitaremos y evitaremos otras mutaciones del virus, más peligrosas aún”. Y añadió: “Tanto si es cerca de casa, en el lugar de vacaciones, con o sin cita, ¡vacúnense!”. El llamamiento tuvo un efecto inmediato. La popular web Doctolib, donde pueden reservarse citas para vacunarse, quedó saturada por la avalancha de peticiones.

Cuando en mayo Macron puso fin al tercer confinamiento y reabrieron cafés, restaurantes y cines, la idea era que los franceses podrían dedicar los meses de verano a disfrutar de unas vacaciones en libertad y que el Gobierno podría centrarse en la recuperación económica. Hasta hace unos días, el presidente preveía dedicar su discurso a detallar los planes de reformas en los últimos meses de su mandato y antes de la campaña para las elecciones presidenciales de 2022.  

La variante delta del virus, descubierta en la India a finales de 2020 y hasta un 60% más contagiosa, ha forzado al presidente a modificar los planes. El domingo se registraron en Francia 4.256 nuevos casos de covid-19, casi dos mil más que una semana antes. Las hospitalizaciones han dejado de bajar después de una reducción continua en las últimas semanas. (...)

Las nuevas restricciones buscan llevar al máximo de franceses a los centros de vacunación cuanto antes. ¿Cómo? De manera obligatoria para algunos, e incentivando al resto con un argumento: la vacuna les facilitará la vida diaria y rechazarla será más difícil. La primera medida es la exigencia en nuevos locales y lugares con público del llamado pasaporte o certificado sanitario, en el que consta si un ciudadano ha recibido las dos vacunas o se ha sometido a un test de covid con resultado negativo en las 48 horas anteriores. Hasta ahora se exigía para entrar en recintos con más de 1.000 personas.

A partir del 21 de julio, habrá que mostrarlo para entrar en reuniones públicas con un aforo superior a las 50 personas y en agosto se extenderá a restaurantes, bares (incluidas terrazas) y medios de transportes de largo recorrido. Otro incentivo para vacunarse: en octubre los tests PCR dejarán de ser gratuitos, lo que dejará menos opciones a quienes rechacen vacunarse para obtener el certificado sanitario.

 La otra medida, que deberá aprobar el Parlamento antes de fin de mes previo dictamen del Consejo de Estado, es la obligación de vacunarse para todo el personal sanitario, y profesionales y voluntarios en contacto con personas vulnerables, también de ayuda a domicilio. Las autoridades han constatado con alarma que en este sector un parte de trabajadores es reacia a dejarse inmunizar, lo que expone al contagio a enfermos y personas vulnerables.

Quienes incumplan las normas se expondrán a sanciones. “A partir del 15 de septiembre, si usted es [personal] sanitario y no está vacunado, no podrá trabajar y no será pagado”, dijo el ministro de Sanidad, Olivier Véran, en la cadena LCI.

El pasado diciembre, en vísperas de la campaña de vacunación, Francia era uno de los países con más personas escépticas ante la vacuna, en torno al 40% según los sondeos. La cifra ha bajado y muchos de los temores de la población se han disipado, pero el Gobierno sigue yendo con pies de plomo ante cualquier nueva medida que imponga la inmunización. (...)

La obligación de vacunarse no se ampliará por ahora a toda la población mayor de 12 años, en contra de lo que propone la Academia Nacional de Medicina en Francia como “única opción realista” para alcanzar la inmunidad colectiva. La Academia recuerda que, en el pasado, se impusieron decisiones similares con la viruela (1902-1984), la difteria (1938), el tétanos (1940), la tuberculosis (1950-2007), la polio (1964), y que, desde 2017, 11 vacunas son obligatorias para todos los menores.

Macron anunció también que “el control en las fronteras se reforzará”. Su secretario de Estado para Europa, Clément Beaune, especificó que, para entrar a Francia desde España, se requerirá un test negativo realizado en las 24 horas precedentes, en vez de 48 horas como ahora, o el certificado que acredite la vacunación.

Cerca de un 40% de franceses están completamente vacunados. La pandemia ha matado a 111.354 personas en Francia, según los datos oficiales más recientes."          (Marc Bassets , El País, 12/07/21)

29.6.21

Francia atraviesa una crisis... la de la pobreza los trabajadores precarios... de los jóvenes, dependientes de la solidaridad a menudo esquiva de sus familias... y la ayuda alimentaria ha sido fundamental para la supervivencia de muchos hogares...

 "(...) En enero, el primer ministro francés Jean Castex encargó un informe sobre los efectos de la pandemia de Covid-19 en la pobreza. El informe fue elaborado por el Consejo Nacional de Políticas Antipobreza y Exclusión (CNLE), organismo que agrupa a organizaciones sin fines de lucro, sindicatos, investigadores y personas en situación de pobreza. (...)

El hallazgo clave del informe es que la pandemia ha sido tanto un "revelador" como un acelerador de las desigualdades en Francia. El informe proporciona muchas ideas sobre la situación en el país y contiene algunas lecciones más generales que tienen relevancia para el resto de Europa y más allá.  (...)

El sistema de bienestar francés ha sido eficaz para absorber el costo económico de la pandemia. (...)

Relativamente pocas personas han caído en la pobreza debido a las sustanciales reservas que existen para los empleados estables. Las personas que ya están en el mercado laboral se han beneficiado de uno de los sistemas de protección social más fuertes del mundo, siendo pagados por el estado a una tasa del 86% de su salario anterior cuando sus empresas cerraron debido a la pandemia. En cambio, la pandemia ha sido un gran "revelador" de la dualización del mercado laboral que existe en Francia. 

Los trabajadores a tiempo parcial y los empleados eventuales, principalmente en la región de París, han enfrentado la mayor pérdida de ingresos o de sus puestos de trabajo. Los que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza se han enfrentado a una doble sanción. No solo no han podido encontrar empleo, sino que también han perdido el acceso a los recursos de las actividades informales que normalmente les ayudan a mantenerse a flote.

 Así se ha mostrado la lógica bismarckiana del estado de bienestar: fuerte protección para los empleados estables, pero débil protección para los trabajadores precarios, así como para los pequeños empresarios que han soportado el mayor costo económico.  (...)

Para otros ciudadanos, especialmente los más jóvenes, se ha contado una historia mucho más oscura. Muchos jóvenes en Francia no son elegibles para el beneficio de RSA, una situación que contrasta con la mayoría de los sistemas de bienestar europeos donde se brinda apoyo a partir de los 18 años. Sin acceso a la red de seguridad, los jóvenes tuvieron que recurrir a hacer cola para obtener ayuda alimentaria en los peores días del otoño de 2020, así como durante la primavera anterior.

 La pobreza permanente de los jóvenes ha sido particularmente visible durante toda la pandemia. Han aparecido las lagunas del sistema de bienestar y la dependencia de los jóvenes de la solidaridad a menudo esquiva de sus familias y sólo se les han proporcionado respuestas mínimas. 

 Los solicitantes de asilo se han visto en una situación desesperada y muchas personas han tenido que pedir ayuda debido a la falta de recursos. Las organizaciones sin fines de lucro han estado, como en otros lugares, a la vanguardia de la respuesta. Los límites de este tipo de apoyo son obvios y han dado lugar a un debate político sobre la posibilidad de extender la red de seguridad a los adultos jóvenes, una solución rechazada por la mayoría hasta ahora.

 La crisis ha tenido finalmente tres efectos claros. Primero, ha impedido que las personas salgan de la pobreza. En segundo lugar, ha arrojado a la pobreza a personas que estaban cerca del umbral. Y finalmente, ha empujado a un gran número de personas a pedir el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro que luchan contra la pobreza. 

Con los bloqueos, las personas pobres se han enfrentado a dificultades para acceder a los servicios sociales y a la atención médica. Se han movilizado los lazos familiares y el parentesco para hacer frente a tiempos difíciles y se han desplegado nuevas formas de solidaridad.

 Sin embargo, esta solidaridad sigue siendo frágil. Un problema relacionado es que las medidas de encierro atraparon a las personas en viviendas pequeñas e inadecuadas, creando tensiones y conduciendo a la violencia, especialmente durante el encierro en otoño de 2020. (...)"           

(Nicolas Duvoux is a Professor of Sociology at the University of Paris 8 Vincennes-Saint-Denis, EUROPP, 16/06/21)

7.4.21

El confinamiento es para pobres: en Francia los políticos, empresarios y jueces cenan en restaurantes clandestinos

 "Un reportaje del canal M6 de la televisión francesa ha emitido un reportaje que destapa una red clandestina de restaurantes de lujo en París para que los políticos, empresarios y jueces se puedan saltar la cuarentena. Los restaurantes en Francia cerraron a finales de octubre debido al toque de queda, pero no para las élites.

Precisamente el pasado miércoles el presidente, Emmanuel Macron, anunció el endurecimiento de las restricciones en todo el país para el mes de abril, con un confinamiento blando y la suspensión de las clases presenciales.

 «Caviar, champán, menús de grandes chefs y retirada de la mascarilla… Nuestros periodistas han entrado en las fiestas clandestinas de alto standing que se celebran actualmente en París», comentan en el canal de televisión M6.

Se trata de fiestas privadas donde los participantes y los camareros no usan máscaras y no respetan las medidas sanitarias. Todo en desafío a las prohibiciones promulgadas para frenar la propagación del Covid-19. El reportaje emitido el viernes por la noche pone como ejemplo un restaurante de lujo en París que seguía abierto clandestinamente para los clientes de la primera división.

«Aquí ya no hay coronavirus”

A la vista de las imágenes del M6 y de sus anteriores publicaciones en las redes, el denunciado ha sido identificado como Pierre Jean Chalençon, propietario del “Palais Vivienne”, un restaurante de lujo situado en el centro de París. Tras el escándalo, su abogado ha remitido un comunicado en el que desmiente haberse reunido con ministros para cenar en secreto.

«Una vez que cruzas la puerta no hay covid. Queremos que la gente se sienta cómoda. Esto es un club privado. Queremos que la gente se sienta como en casa», indica una de las personas interrogadas, que recalca que la mascarilla tampoco es obligatoria para el personal que trabaja en ellas.

 El reportaje también muestra a la audiencia una fiesta privada en un local elegante donde ni los comensales ni los camareros usan mascarillas, ni guardan la distancia social. Algunos aparecen besándose.

Medidas contra estos políticos

La grabación se llevó a cabo con cámara oculta y un individuo anónimo, identificado como el organizador de una de las fiestas secretas, quien reveló que la semana pasada había comido en dos o tres restaurantes clandestinos con varios ministros.

El Gobierno francés ha tenido que reaccionar y prometió este mismo domingo que no habrá impunidad contra los ministros acusados por un programa de televisión de participar en cenas y fiestas celebradas en lugares exclusivos de París sin normas de seguridad. (...)"             (Contrainformación, 05/04/21)

13.1.21

Con la Covid19, con la vacunación, con las nevadas, en España, en Francia, en todo el mundo... lo que percibimos es que las cosas no funcionan; que vivimos en un mundo desestructurado, con una organización endeble y con un montón de situaciones en las que los ciudadanos quedan, de hecho, librados a sí mismos

"(...) En ‘Covid-19, une crise organisationnelle’ (SciencesPo Les presses), cuatro sociólogos del Instituto de Estudios Políticos de París, encabezados por Henri Bergeron, señalan varios elementos significativos en la reacción a la crisis del coronavirus. La secuencia de los acontecimientos en el país galo fue muy similar a la nuestra. La amenaza comenzó ignorándose, porque era un virus lejano, algo que pasaba en China.

Después se constató que algo estaba ocurriendo, pero se creyó que iba a ser leve. Más tarde el virus llegó a Europa, pero era cosa de los italianos, que son un desastre, ya se sabe. En última instancia, cuando ya estaba claro que el covid-19 iba a llegar a Francia, se pensó que no sería demasiado serio, porque creían contar con los medios y el material preciso para hacerle frente.

Primero se desprecian las amenazas, luego se las reconoce pero se subestiman y al final llegan las medidas extremas, cuando ya no hay remedio

El paso siguiente fue ya el típico de la catástrofe. Una vez que la pandemia golpeó con intensidad, el rictus de confianza se heló y se dictaron medidas muy severas: hubo que confinarse porque no se tenían ni las infraestructuras ni los medios materiales y humanos para afrontarla con éxito. Se hizo lo que se pudo, con gran sacrificio de los ciudadanos.

Este esquema ha sido común en diferentes ocasiones en los últimos tiempos, y no solo en España o Francia: se niega la realidad, más tarde se desprecian las amenazas (incluso con chanzas), luego se reconoce el riesgo, pero se cree que se le hará frente con solvencia, y después llegan las medidas extremas, los lamentos y el desplazamiento de responsabilidad hacia los otros. Ocurrió con el covid-19, con la crisis financiera de 2008 o, en el terreno político, con la llegada al poder de Trump.


Un desastre general

Pero esto no ocurre siempre, ya que también hay situaciones que se han previsto correctamente, en las que el riesgo se ha reconocido y se ha avisado con antelación y, sin embargo, las cosas han funcionado de manera muy deficiente. Desde luego, la nevada en Madrid es uno de esos ejemplos, pero la falta de previsión ante la segunda ola del covid-19 en muchos países también entra en esa categoría.

Y desde luego, a ese ámbito fallido pertenece el proceso de vacunación, que está siendo en desastre en numerosos lugares.

En España, y al margen de la culpabilización mutua entre las CCAA y el Gobierno, se suele achacar a una organización territorial que favorece la descoordinación. Pero en otros países occidentales, y Francia es buen ejemplo, está ocurriendo lo mismo, y su estructura es mucho más centralizada. Se conoce la fecha de llegada de las vacunas, se es consciente de la urgencia, se trazan planes para su dispensa, pero cuando llega la hora de la verdad, todo funciona de manera lamentable.

No son los únicos ejemplos. Por citar otros dos recientes, los ERTE y el ingreso mínimo vital han tenido una tramitación penosa, con muchos expedientes parados, otros a mitad de procedimiento y otros aprobados, pero sin que se hayan hecho efectivas las cantidades acordadas.

Un mundo desestructurado

En ambos casos, cuando las previsiones fracasan y cuando aciertan, lo que percibimos es que las cosas no funcionan; que vivimos en un mundo desestructurado, con una organización endeble y con un montón de situaciones en las que los ciudadanos quedan, de hecho, librados a sí mismos. Las instituciones ofrecen una respuesta muy deficiente, y cuando más presentes se hacen sus representantes es cuando tratan de echar balones fuera o de culparse unos a otros, lo que sucede con mucha frecuencia.

Las derivas políticas de esta actitud son muy evidentes, en dos sentidos. Por un lado, esa responsabilización de los otros lleva a la vida pública a escenarios de polarización, con ciudadanos que se dejan atrapar por el juego de la culpa en lugar de fijarse en los problemas de fondo. En segunda instancia, este fracaso nos señala un sistema coagulado, y eso siempre conduce a cambios políticos de calado, y pocas veces para mejor.

Los problemas que afrontamos, y en algún momento debemos tomarlo en consideración, son estructurales, y mientras eso no se aborde, las cosas no harán más que empeorar. Se ha de insistir en un hecho obvio, pero que se olvida a menudo: los sistemas políticos y económicos pierden legitimidad cuando no son eficaces.

El nuestro se ha convertido en un pozo de ineficacia y de ineficiencia, con estructuras muy endebles que no soportan los momentos de presión, como diques que son permanentemente rebasados cuando suben las aguas, y que carecen de los medios y del dinero necesario para hacer frente a situaciones inusuales.

Las estructuras comunes se han vuelto muy frágiles, por lo que es previsible que fallen cuando se las necesita. Sin embargo, sus dirigentes y sus élites, en lugar de arreglar los problemas del edificio, siguen actuando como si tuvieran todas las cartas en la mano y, a menudo, toman decisiones poco adecuadas, ya sea por ceguera o por motivos todavía peores.

Vamos por mal camino: o damos algo de solidez y de estructura a nuestro mundo, de forma que pueda ofrecer resultados positivos (y deberíamos tener en cuenta especialmente la desigualdad es este punto), o vamos a vivir tiempos todavía peores."         (Esteban Hernández, El Confidencial, 12/01/21)

11.1.21

Jacques Julliard, editorialista de 'Marianne': ¿Cómo logramos convertirnos en el" hazmerreír del mundo? Desde el estallido de la pandemia, tal sucesión de fracasos y mentiras escapa a la ley ordinaria de la estadística... Estos errores evidencian un fallo 'sistémico' del Estado... y el miedo a que el virus acelere la ' desvaloración' de Francia como potencia internacional... es imposible no preguntarse sobre la aptitud de Emmanuel Macron para gestionar las crisis

"¿Cómo logramos convertirnos en el" hazmerreír del mundo "?", Pregunta Jacques Julliard, columnista de "Marianne". Pero, ¿qué le está pasando a Francia? Desde el estallido de la pandemia, tal sucesión de fracasos, fracasos, mentiras escapa a la ley ordinaria de series. 

Parece que todo se junta, desde lo más trivial hasta lo más grave, para cuestionar al país, en su esencia, en su deseo de ser nación. Todo comenzó con el episodio tragicómico de las máscaras quirúrgicas - "innecesarias, esas máscaras" ... "Uh, lo siento, absolutamente necesario, o bien. Y del resto en número suficiente. "" ¿Qué? ¿Falta? Esto no debería durar ”, etc. 

 Y, además, el arma principal contra el flagelo, estas son las pruebas, el rastreo del virus, y como aquí, todos partimos de cero para rastrear los famosos "clusters", ¡no podríamos hacer más daño que los demás! - ¿Qué, me dices que el rastreo fracasó estrepitosamente aquí, cuando fue suficiente para que Corea del Sur, Japón, Taiwán, acabaran con la epidemia? (...)"                (Jacques Julliard, Marianne, 08/01/21; traducción google)

"Estos errores evidencian un fallo 'sistémico' del Estado. (...) El arranque de la campaña de vacunación es la gota que colma el vaso. "Diríase que tod se conjuga, de lo más anodino a lo más grave, para cuestionar al mismo país en lo más profundo, en su voluntad de ser una nación" Dice 

(...) refleja (...) el miedo atávico a que el virus acelere la ' desvaloración' de Francia como potencia internacional. (...)

Más grave aún, Francia es uno de los países que ha empezado a vacunar a su población con mayor lentitud.

"En un país en el que todo empieza y todo acaba en manos del Jefe del Estado, es imposible, en primer lugar, no preguntarse sobre la aptitud de Emmanuel Macron para gestionar las crisis y utilizar las competencias" (...)

 Otra 'lección' es la 'inadaptación' del sistema sanitario francés, motivo de orgullo antes de la pandemia, pero que se ha revelado 'demasiado centralizado, terriblemente burocrático y dotado de medios insuficientes'.

El último 'punto débil' son las reticencias de una parte de la población ante las vacunas: los fallos no son sólo culpa del gobierno: "Estamos en el grupo de cabeza de los países en lo que la población prefiere los chismes a la verdad, el prejuicio a la ciencia, el egoísmo individual al interés general".                 (Revista de Revistas, El País, 10/01/21)

2.11.20

Macron promete 20.000 millones de euros para mantener a flote la economía... Proteger y trabajar es de lo que se tratará este segundo bloqueo... Protéjase contra el virus, y proteja el sistema sanitario... Protéjase contra ataques terroristas. Proteja la economía. El trabajo continúa...

 "Francia promete 20.000 millones de euros para mantener a flote la economía.

Proteger y trabajar es de lo que se tratará este segundo bloqueo en Francia. Protéjase contra el virus y su propagación y proteja el sistema de atención médica. Protéjase contra ataques terroristas como los que vimos ayer en Niza y Aviñón. Proteja la economía de los efectos del bloqueo ofreciendo otros 20.000 millones de euros durante los próximos dos meses. El trabajo continúa. 

Los negocios que pueden permanecer abiertos incluyen garajes, tiendas de alimentos, lavanderías, ópticas y vendedores de periódicos. Se permitirá que los hoteles mantengan una actividad reducida para viajes relacionados con el trabajo. Trabajar desde casa será obligatorio excepto donde no sea posible. Y los niños irán a la escuela.

Bruno Le Maire dijo ayer que las medidas para apoyar a las empresas francesas costarían 15.000 millones de euros por mes de cierre. Todavía queda algo de dinero del verano que no se gastó.

¿Cómo lo gastarán? Se están asignando 20.000 millones de euros para dos meses, incluso si el bloqueo es por un mes, al menos por ahora. Aproximadamente 6.000 millones de euros serán en forma de subvenciones. Este es un impulso en comparación con la primera ola, donde la misma cantidad cubrió el período de marzo a octubre. Otros 7.000 millones de euros se destinan a planes de empleo activo, 1.000 millones de euros para ayudar a reducir los alquileres y otros 1.000 millones de euros se destinan a aliviar las cargas sociales.

Olivier Blanchard tuiteó que el gobierno debe ser más generoso y agresivo en la segunda ola en comparación con la primera. En la primavera, el paquete de soporte se centró en créditos y garantías. Esta vez la economía necesita subvenciones, no créditos. De lo contrario, las empresas terminarán con una gran cantidad de deudas y quiebras consecutivas. Hemos sido escépticos sobre la utilidad de las garantías desde el principio. Las garantías tienen sentido en una recuperación en forma de V, no si hay un hundimiento doble, triple o cuádruple.

 Blanchard también señala que, incluso si la gente trabajara más esta vez, aumenta la incertidumbre sobre la rapidez con la que se puede contener la propagación del virus y si el negocio podrá volver a la normalidad. Aún no sabemos mucho sobre este virus, sus mutaciones o su propagación. La ingenuidad con la que entramos en el primer encierro hizo que pareciera una fiesta. Pero esta vez es diferente. La incertidumbre es real y la gente empieza a pensar en cómo les afectará el virus a medio plazo. Aún no sabemos cómo vivir con el virus ni qué impacto tendrá en nuestras economías.

Es probable que esta incertidumbre afecte la inversión y el consumo. Blanchard dijo que es hora de que los gobiernos sean audaces en la acción y acepten los niveles más altos de deuda pública que vendrán con esto. Después de todo, las tasas de interés permanecerán bajas durante bastante tiempo, manteniendo a raya los pagos del servicio de la deuda. Este no es un momento para pellizcar centavos, dice Blanchard. Veremos si 20.000 millones de euros son suficientes.

Se ordenó el cierre por un mes. El objetivo es reducir las infecciones a 5.000 por día, pero es poco probable que esto se logre a finales de noviembre, según algunos expertos. El período previo a la Navidad es un período crítico, especialmente en el sector minorista. ¿Cuánto se perderá? Se avecinan decisiones difíciles."          
   (
Wolfgang Münchau , Eurointelligence, 30/10/20)

30.9.20

Revuelta regional contra nuevas medidas de bloqueo... La región metropolitana entre Aix-en Provence y Marsella es un ejemplo de lo que puede salir mal. Las autoridades locales se rebelaron contra la orden de alerta máxima de Macron. El alcalde de Aix-en-Provence incluso insultó al ministro de Salud. Le dijo que se callara y dejara de arruinar la economía local...

 "(...) Ahora que se avecina una segunda ola, las medidas de cierre se limitan a las comunidades o áreas locales. Esto significa que ahora, incluso en el contexto nacional, las medidas afectarán a unos pero no a otros. (...)

Algunos desobedecerán, otros insistirán en una estricta observancia. Surgirán nuevas fallas en el discurso público sobre lo que es razonable y lo que no. ¿Están preparados los gobiernos para esto?

La región metropolitana entre Aix-en Provence y Marsella es un ejemplo de lo que puede salir mal. El ministro de Salud francés llamó a los ejecutivos locales apenas una hora antes de anunciar la alerta máxima para la región metropolitana. La orden implica el cierre de escuelas, tiendas, pubs y restaurantes. Tiene importantes consecuencias económicas y sociales. Las autoridades locales se rebelaron. 

Desafiaron al gobierno central por la falta de coordinación y utilizaron diferentes indicadores para sugerir que la región está mejorando en lugar de deteriorarse. El alcalde de Aix-en-Provence incluso insultó al ministro de Salud. Le dijo que se callara y dejara de arruinar la economía local, diciendo que solo hay 5 personas en reanimación y 10 hospitalizadas en la ciudad.

 Los ciudadanos ahora enfrentan el dilema de decidir por sí mismos qué es un comportamiento responsable. ¿Deberían obedecer la orden del gobierno central y cerrar bares y restaurantes, o desobedecer por el bien de su comunidad local? El no del alcalde a la orden de París y la comunicación en las redes sociales bien podrían fomentar la desobediencia. 

La región puede ser algo inusual, ya que tienen un historial de desacuerdo con el gobierno desde que comenzó el cierre en marzo. Pero también muestra que es necesario hacer más para garantizar que el sistema de alerta regional sea más que una simple farsa."                (Eurointelligence, 25/09/20; traducción google)

16.7.20

Hoy Francia está indignada. Una Francia de 8 millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza. Y que protesta, grita y reclama justicia. Hay una cosa innegable: el Estado francés carece de autoridad. Francia se empobrece y los mejores cerebros se van al extranjero. Alrededor de 60 personas que perdieron a familiares debido a la falta de camas y material de reanimación han demandado al Gobierno... una situación de malestar y de ira que beneficiará a la extrema derecha, que aguarda su oportunidad

"(...) Hoy, sobre todo tras un año de agitación semanal a cargo de los chalecos amarillos, seguido de las duras huelgas desde el 5 de diciembre de 2019 hasta febrero de 2020, que prácticamente paralizaron el país, podemos decir que Francia está indignada. Nadie está satisfecho, ni los ricos ni los pobres. 

Hay tanto malestar que los sindicatos, que estaban debilitándose, han recobrado fuerza y han rechazado todas las reformas que presentaba el Gobierno de Macron. La Francia “de abajo”, como decía un antiguo primer ministro, ha dejado de apoyar las políticas del presidente. Una Francia de ocho millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza. Y que protesta, grita y reclama justicia.

La aparición de la covid-19 acabó de paralizar una economía que ya no iba bien. Tras la crisis sanitaria (que aún no ha terminado), ha llegado una crisis económica de gran alcance. A los tres millones de parados que había antes de la llegada del virus se han sumado cientos de miles más (246.100 en marzo).

Desde las primeras revueltas de los chalecos amarillos en octubre de 2018, hay  . Con una gendarmería exhausta. El orden republicano no siempre está garantizado.

 El pasado 23 de junio, unos manifestantes ecologistas se encadenaron a la verja del Ministerio del Interior para protestar contra la violencia policial; otros se subieron a ella para colgar una pancarta contra Macron y el ministro. La policía no pudo impedir que pintaran de rojo la entrada del ministerio que, en teoría, garantiza la seguridad y el orden. Los agentes están descontentos, y arrojaron las esposas al suelo en señal de protesta. En los enfrentamientos con los manifestantes ha habido abusos. 

A una enfermera vestida con la bata blanca que arrojaba objetos contra unos agentes la detuvieron de forma brutal, la esposaron y la arrastraron por el suelo hasta el furgón policial. La acusan de alterar el orden público. Ella, a su vez, ha demandado a los agentes que la maltrataron.  (...)

Esta es la Francia actual, llena de ruido y furor, y con un presidente inteligente, sin duda, pero que no tiene experiencia. Alguien ha dicho que “no deberíamos haber votado por un hombre que no tiene hijos”. Y esa afirmación tan dura no es banal. Emmanuel Macron pasó de la Escuela de la Administración al Banco Rothschild, de ahí al Elíseo, con François Hollande, y después, tras lanzar el movimiento En Marcha, fue elegido presidente de la República. 

No tiene suficiente experiencia de vida ni ha pasado las adversidades que forjan a un hombre. Es un tecnócrata que intenta dirigirse al pueblo, pero no le oyen. No es de izquierdas ni de derechas sino, en el fondo, un defensor de los poderosos, de los que amasan millones. 

La prueba es que ha eliminado del impuesto sobre el patrimonio las inversiones bancarias, y solo ha dejado los bienes inmuebles. Como dijo un día su predecesor, François Hollande, “no es el presidente de los ricos, es el presidente de los muy ricos”. La remodelación de Gobierno marca el principio de su campaña para la reelección en 2022.

La crisis sanitaria ha puesto de relieve lo mal preparado que está el país para afrontar una pandemia. Falta de mascarillas y escasez de camas con respiradores. Hay que reconocer que Macron heredó una sanidad pública en estado catastrófico. Fue Alain Juppé, primer ministro de Jacques Chirac en 1996, quien emprendió el cierre de camas y la reducción presupuestaria de la sanidad pública. Y siguieron sus pasos todos los ministros de Sanidad que llegaron después. Bajo la presidencia de Sarkozy, la directora de Salud decidió que “cada paciente admitido en el hospital es un cliente”, con el sobrentendido de que el Estado debería sacar provecho.

Varios profesores de Medicina han alertado a Macron sobre la miserable situación de los hospitales. El personal sanitario, de los médicos a los enfermeros, está mal remunerado. Un enfermero gana entre 1.300 y 1.500 euros al mes.

La llegada del virus ha dejado al descubierto esta situación. Alrededor de 60 personas que perdieron a familiares debido a la falta de camas y material de reanimación han demandado al Gobierno por “omisión del deber de socorro a una persona en peligro”. Macron, en sus discursos, ha prometido revalorizar a los sanitarios, que se han manifestado varias veces.

Se prevé un septiembre caliente y lleno de indignación. No está claro que el nuevo Gobierno sea capaz de dar respuestas a esa parte del pueblo francés que no llega a fin de mes. Francia se empobrece y los mejores cerebros se van al extranjero. La investigación carece de medios.

Este panorama no es ninguna exageración. Es el reflejo de una situación de malestar y de ira que, sin duda, beneficiará a la extrema derecha, que aguarda su oportunidad. Y a eso hay que añadir la situación de los barrios marginales, las desigualdades y el racismo que sufren sobre todo los hijos de inmigrantes, que, en realidad, son franceses de segunda categoría."