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7.3.26

El gran éxodo estadounidense. ¿Por qué un número récord de ciudadanos estadounidenses está abandonando el país? En 2025, el país experimentó un cambio radical en sus tendencias demográficas: por primera vez desde la Gran Depresión, más personas abandonaron el país que llegaron... este movimiento histórico no solo se debió a la política de inmigración y su aplicación, sino también al creciente número de ciudadanos estadounidenses que decidieron vivir en el extranjero, lo que supuso un cambio radical con respecto al papel que había desempeñado el país durante siglos como principal destino de inmigrantes en el mundo... al menos 180 000 ciudadanos estadounidenses se trasladaron al extranjero el año pasado. Los analistas sugieren que esa cifra es probablemente inferior a la real... El número de estadounidenses que viven en Portugal se ha disparado más de un 500% desde la pandemia, con un aumento del 36 % solo en 2024. Las cifras de migración de Irlanda se han duplicado, y países como España, los Países Bajos y la República Checa registran máximos históricos de residentes estadounidenses... esta ola abarca una amplia muestra representativa de la sociedad estadounidense: jóvenes profesionales y trabajadores a distancia que buscan una vida asequible con un alto poder adquisitivo... Jubilados atraídos por los bajos costes y los sistemas sanitarios universales... Estudiantes que buscan una educación universitaria más barata... familias que buscan mejoras percibidas en materia de seguridad, escolarización y vida comunitaria... Uno de los principales factores de atracción es económico, incluso los ingresos relativamente modestos de Estados Unidos pueden traducirse en un nivel de vida más alto en muchos países extranjeros... La asistencia sanitaria es otra consideración importante... Las preocupaciones por la seguridad y las inquietudes culturales también influyen. El 40 % de las mujeres estadounidenses de entre 15 y 44 años expresaron su deseo de trasladarse al extranjero de forma permanente (Jorge Majfud, Un. Jacksonville)

"¿Por qué un número récord de ciudadanos estadounidenses está abandonando el país?

Cada día, la promesa de “Hacer Estados Unidos Grande de Nuevo” se revela como la estafa del siglo.  En 2025, el país experimentó un cambio radical en sus tendencias demográficas: por primera vez desde la Gran Depresión, más personas abandonaron el país que llegaron. Según un análisis exhaustivo realizado por The Wall Street Journal, este movimiento histórico no solo se debió a la política de inmigración y su aplicación, sino también al creciente número de ciudadanos estadounidenses que decidieron vivir en el extranjero, lo que supuso un cambio radical con respecto al papel que había desempeñado el país durante siglos como principal destino de inmigrantes en el mundo.

Un giro estadístico: migración neta negativa

Los demógrafos definen la migración internacional neta como la diferencia entre el número de personas que entran en un país y las que lo abandonan. En 2025, las estimaciones de la Brookings Institution indican que Estados Unidos experimentó una migración neta negativa, con aproximadamente 150 000 salidas más que llegadas. Se trata de la primera pérdida neta de población por migración en más de 80 años y se produce tras décadas de inmigración que impulsaron el crecimiento demográfico de Estados Unidos.

Mientras que el total de entradas en Estados Unidos—incluida la inmigración permanente, los visados de trabajo y el reasentamiento de refugiados—se redujo a aproximadamente 2,6-2,7 millones en 2025, lo que supuso un fuerte descenso con respecto a los casi 6 millones de 2023. Esta caída contribuyó de manera sustancial a la salida neta.

El cambio refleja un amplio conjunto de fuerzas demográficas, económicas y políticas que convergen a la vez, algunas de ellas de larga data y otras recientemente amplificadas.

Estadounidenses en el extranjero: cifras y destinos

Según el análisis del Wall Street Journal en 15 países con datos disponibles para 2025, al menos 180 000 ciudadanos estadounidenses se trasladaron al extranjero el año pasado. Los analistas sugieren que esa cifra es probablemente inferior a la real, dada la naturaleza fragmentada de los datos sobre residencia global y la ausencia de un registro central completo.

De hecho, ya hay millones de estadounidenses viviendo en el extranjero. Las estimaciones basadas en los registros de las embajadas, los recuentos del censo y los permisos de residencia sugieren que entre 4 y 9 millones de ciudadanos estadounidenses residen actualmente fuera de Estados Unidos. Existen grandes comunidades de expatriados en América del Norte, Europa y, cada vez más, en América Latina y Asia:

  • En 2022, solo en México vivían unos 1,6 millones de estadounidenses.
  • En Canadá eran más de 250 000.
  • En Europa, el total suma más de 1,5 millones de ciudadanos o residentes estadounidenses.

Entre los destinos europeos, los cambios han sido remarcables. El número de estadounidenses que viven en Portugal se ha disparado más de un 500 % desde la pandemia, con un aumento del 36 % solo en 2024. Las cifras de migración de Irlanda se han duplicado, y países como España, los Países Bajos y la República Checa registran máximos históricos de residentes estadounidenses.

¿Qué está impulsando a los estadounidenses a marcharse?

A diferencia de las tendencias migratorias históricas, que a menudo se centraban en un pequeño subconjunto de élites globales o expatriados aventureros, esta ola abarca una amplia muestra representativa de la sociedad estadounidense:

  1. Jóvenes profesionales y trabajadores a distancia que buscan una vida asequible con un alto poder adquisitivo.
  2. Jubilados atraídos por los bajos costes y los sistemas sanitarios universales.
  3. Estudiantes que buscan una educación universitaria más barata o más accesible en el extranjero.
  4. Familias que buscan mejoras percibidas en materia de seguridad, escolarización y vida comunitaria.

Uno de los principales factores de atracción es económico: incluso los ingresos relativamente modestos de Estados Unidos pueden traducirse en un nivel de vida más alto en muchos países extranjeros.

La asistencia sanitaria es otra consideración importante. En Estados Unidos, la complejidad de los seguros de salud y el costo adicional de cobertura sigun siendo problemas persistentes para muchos. En el extranjero, los sistemas de salud universales, especialmente en Europa, ofrecen una alternativa atractiva, sobre todo para los jubilados o las personas con necesidades sanitarias crónicas.

Las preocupaciones por la seguridad y las inquietudes culturales también influyen. En una encuesta de Gallup citada en el informe, el 40 % de las mujeres estadounidenses de entre 15 y 44 años expresaron su deseo de trasladarse al extranjero de forma permanente, un indicador sorprendente del cambio de aspiraciones entre las generaciones más jóvenes.

Política, políticas públicas y la Administración Trump

El contexto de este cambio migratorio incluye el entorno político más amplio de la segunda Administración del presidente Donald Trump. Aunque la Administración ha celebrado el endurecimiento de las medidas de control de la inmigración, incluido el aumento de las deportaciones y las restricciones a las admisiones legales, estas medidas han tenido el efecto colateral de reducir los flujos migratorios generales, lo que ha afectado tanto a los extranjeros que llegan al país como a los residentes estadounidenses que deciden marcharse.

Algunos comentaristas han bautizado este fenómeno como «Donald Dash», señalando que el aumento de las salidas coincide con el enfoque de línea dura de Trump en materia de política de inmigración. Los críticos argumentan que la polarización política, la preocupación por las libertades civiles y el descontento con el clima político nacional han influido en las decisiones individuales de marcharse.

Sin embargo, los analistas advierten que la política de inmigración por sí sola no explica esta tendencia. Factores estructurales a largo plazo, como el aumento del coste de la vida, la crisis de la asequibilidad de la vivienda en las principales ciudades de Estados Unidos y la globalización de las oportunidades laborales, han moldeado las preferencias a lo largo de muchos años. El movimiento migratorio refleja una reevaluación más amplia por parte de los estadounidenses de lo que constituye una oportunidad económica y calidad de vida.

Consecuencias económicas y sociales

El cambio de una migración neta positiva a una neta negativa tiene importantes implicaciones, tanto a nivel nacional como internacional.

Desde el punto de vista económico, la inmigración ha contribuido durante mucho tiempo al crecimiento de la población activa y a la demanda de consumo en Estados Unidos. Según los economistas que siguen estas tendencias, la migración negativa podría ralentizar el crecimiento demográfico, debilitar la oferta de mano de obra en sectores clave y frenar la expansión económica en general.

Desde el punto de vista social, la dispersión de los estadounidenses en el extranjero está remodelando las comunidades globales. Las poblaciones de expatriados estadounidenses estimulan las economías locales de los países de acogida y, a menudo, se convierten en puentes culturales. Pero la salida también plantea interrogantes sobre la dinámica futura de la fuerza laboral estadounidense, la participación cívica y el equilibrio demográfico, especialmente si los grupos más jóvenes y con estudios universitarios se encuentran entre los más propensos a marcharse.

A nivel individual, los estadounidenses que emigran deben lidiar con nuevos sistemas legales, barreras lingüísticas y ajustes culturales. Sin embargo, muchos afirman encontrar mayor tranquilidad, menores costes y servicios públicos más predecibles en el extranjero, factores que pesan mucho en la decisión de trasladarse de forma permanente.

Durante gran parte de su historia, Estados Unidos ha simbolizado la llegada, el destino de millones de personas que buscaban una vida mejor. Pero en el 250.º aniversario de Estados Unidos, esa narrativa parece estar cambiando. Cada vez son más los estadounidenses que buscan una vida mejor fuera de las fronteras de Estados Unidos, a menudo en lugares que combinan la viabilidad económica con un apoyo social que les parece más predecible o accesible que el que dejaron atrás.

Si esta tendencia representa una respuesta temporal a condiciones políticas y normativas específicas o una transformación más profunda y duradera en la forma en que los estadounidenses ven las oportunidades sigue siendo una cuestión central para los académicos, los responsables políticos y las familias por igual. Sin embargo, lo que está claro es que la era del dominio predecible y continuo de la inmigración estadounidense ha dado paso, al menos por ahora, a un patrón más complejo y dinámico de movimiento global.

(Jorge Majfud, Un. Jacksonville, Other News, 05/03/26)

30.6.21

Emigrantes de regreso a España: “La pandemia nos ha tocado la fibra. Vuelvo porque aquí está mi red de apoyo”

 "Juan Pedro Calderón enseña desde el otro lado de la pantalla una pequeña placa metálica del tamaño de una tarjeta de crédito. Es un microprocesador que se usa para construir robots. Los diseña y los vende a academias y universidades: “A nosotros nos compras esto y un par de motores y con tu impresora 3D imprimes el cuerpo de los robots”, cuenta por videollamada. 

Este ingeniero madrileño de 42 años habla desde Tenerife, pero sus creaciones se producen en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, 10.561 habitantes), la localidad de su padre. Allí ha instalado la nueva sede de su empresa dedicada a la robótica educativa que fundó en Escocia, donde vivió un decenio. Calderón ya se había cansado del frío y de la falta de luz de las tardes invernales. 

El nacimiento de su hijo y el lío burocrático provocado por el Brexit le convencieron para dar un paso que meditaba desde hacía tiempo: volver a su país. Lo hizo en junio de 2020 gracias al programa piloto temporal del Plan de Retorno a España que ha acabado este mes tras casi un año de implantación. (...)

Antes de emigrar a Edimburgo en 2012, a Calderón le costaba mantener con su socio otra empresa de ingeniería en Tenerife. “Entre la autonomía de los dos, el alquiler del local, los costes de la luz y los seguros pagamos 1.200 euros al mes”, recuerda. Una empresa de oceanografía le ofreció un trabajo en Escocia. Las facilidades fiscales de allí le permitieron después darse de alta como autónomo fácilmente y poner en marcha su nuevo negocio de robótica.(...)

 Desde el estallido de la Gran Recesión, miles de españoles salieron del país en busca de un empleo. No existen datos oficiales porque en muchos casos los emigrados no se dan de alta en los registros de los otros países. Sin embargo, desde 2009 el número de residentes en el exterior ha subido cada año, según el INE. En 2021, 2.654.723 de españoles viven en el extranjero, de acuerdo a los datos del organismo.

Jacobo Blasco tiene 39 años y regresó a Madrid el pasado abril. Desarrollador de software madrileño, vivió en Alemania casi un decenio. “Pensamos seriamente en volver a España cuando empezamos a tener hijos”, cuenta. La idea de tener a su familia cerca lo hizo tomar la decisión definitiva. Se puso en contacto con Volvemos y logró una asesoría laboral a cambio de 200 euros. “Fue muy útil porque después de años fuera no sabía cómo funcionaba el mercado laboral español”.  (...)

Volvemos ha sido un proyecto pionero en este ámbito. Su director, Diego Ruiz del Árbol, también es un retornado. Se fue en 2007 a Berlín, donde se quedó unos 10 años. “Cuando decidí volver me di cuenta de que no había mecanismos para que pudiéramos hacerlo. Lo que había estaba orientado a la emigración clásica, de los años sesenta o setenta. Eran personas que volvían después de la jubilación. Ahora es gente de entre 35 y 40 años que vuelve en medio de su vida profesional”, detalla. (...)

Castilla-La Mancha y Aragón mantienen, a juicio de Ruiz del Árbol, los programas de retorno más completos.

Rocío Moldes, profesora de la Universidad Europea de Madrid y experta en migraciones internacionales, considera que los planes de retorno son útiles, pero que han llegado tarde. Quien emigra ahora lo hace por motivos económicos como ya lo hicieron quienes salieron del país hace cincuenta o sesenta años. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre ambas generaciones: “Aquellos migrantes no se planteaban volver a una España desindustrializada y dejar la fábrica por la agricultura. En cambio, en este mundo global, muchos jóvenes expresan el deseo de volver siempre y cuando encontrasen el trabajo que les interesase”.

 María de la Cruz Gutiérrez tiene 30 años y regresó en 2020 a su pueblo, Villanueva de los Infantes (Ciudad Real, 4.869 habitantes). Lo hizo con la ayuda del programa Retorno del Talento de Castilla-La Mancha. Desde que cursó su Erasmus en Francia en 2012 pensaba en vivir en el extranjero. Pasó seis años fuera: residió en Chile, Estados Unidos, Noruega y Holanda, donde vivió dos años con su esposo. Se planteó regresar a España con la pandemia. “Me di cuenta de que la vida es muy corta, que quería estar cerca de mi familia y que ya había estado lejos mucho tiempo. Necesitaba estar otra vez con mis raíces y mi marido se vino conmigo”.

 Con la ayuda del programa de retorno de Castilla-La Mancha, que otorga subvenciones de 6.000 euros para emprender, fundó su propia empresa en Villanueva, centrada en el diseño web y comunicación digital para negocios rurales. Empezó a funcionar en octubre del año pasado, 15 días después de haber aterrizado en España. “Volver ha sido enfrentarnos a un shock cultural”. Más de medio millar de personas han regresado a la región con ayuda de este programa de retorno de talento que comenzó en 2017.

En Aragón, Pablo Rodríguez, de 33 años, aprovechó otro plan, el de Retorno del Talento Joven Aragonés, para volver a su pueblo natal, Andorra (Teruel, 7.345 habitantes), tras pasar 11 años en Chile. “Mis abuelos vivían en Lota, un pueblo minero chileno, y fui allí para buscar mis orígenes”, cuenta en una videollamada desde casa de sus padres en Andorra. Para él, las protestas en el país latinoamericano en 2019 y la pandemia lo cambiaron todo. “Te preguntas qué va a pasar y te cuestionas estar lejos de casa. La covid nos ha tocado la fibra para decir: ‘yo vuelvo porque aquí está mi red de apoyo’”, explica. Rodríguez es escritor y en Chile se dedicó a desarrollar proyectos culturales.

 Se define un chico rural y siguió a más de 10.000 kilómetros el cierre de la estación térmica de Andorra, símbolo de la comarca, y su desmantelamiento: “Me apetece vivir este momento aquí”, comenta. Ahora sigue la asesoría laboral del plan de Retorno del Talento para crear un currículum ajustado al mercado español. Su objetivo es trabajar en el mundo de la cultura. “Me gustaría crear libros y materiales que pongan en valor estos territorios, su identidad. En la escuela leemos a Caperucita Roja, pero también podríamos leer historias y memorias de nuestras tierras”. (...)

A los retornados entrevistados les unen el apego a las raíces. Desde Tenerife, Juan Pedro Calderón recuerda que compartía con sus colegas españoles en el Reino Unido las ganas de regresar. “Todo el mundo tenía el runrún en la cabeza de que en algún momento quería volver. Los amigos los dejas aquí. Los padres se hacen mayores. Y prefiero tenerlos más cerca”.                    (Elisa TascaDiego Estebanez García , El País,  29/06/21)

8.2.21

Dos millones de jóvenes españoles que tuvieron que migrar en busca de trabajo... y no se fueron a Andorra. La situación de aquellos que se van para evadir impuestos no es la misma que la de los que se van buscando un trabajo... "Yo no me he ido, a mí me han hecho irme. Yo no me fui porque quería muchísimo más dinero, me he ido porque en España no tenía dinero. Nuestra situación no tiene nada que ver con la de los youtubers"

 "Desde que se conoció la noticia de que El Rubius se marchaba a Andorra para pagar menos impuestos el debate sobre la fiscalidad no ha dejado de resonar en medios de comunicación y redes sociales. Incluso, algunos youtubers llegaron a comparar a las personas que se marchan fuera de España para buscar trabajo con las grandes fortunas que se marchan al país vecino para tributar menos.

Concretamente, el youtuber conocido como Wall Street Wolverine comentó en un vídeo que "es muy curioso como en España no pasa absolutamente nada" si una persona se forma en una universidad pública y después se marcha a trabajar a otro país, como Alemania. Incluso el propio Rubius aseguró en un comunicado que si se hubiese ido a vivir a Alemania, Noruega o Japón, "nadie hubiera dicho absolutamente nada".

La realidad es que multitud de españoles tuvieron que abandonar el país tras la crisis del 2008 porque España sólo les ofrecía trabajos precarios o engrosar las listas del paro. Concretamente, entre octubre del 2007 y octubre del 2010, salieron de este país 205.526 personas, según un informe elaborado por la Oficina del Censo Electoral. Por otra parte, en 2018 casi dos millones y medio de españoles se habían marchado del país y en el 2017 —9 años después de la crisis del 2008— 76.197 personas tuvieron que exiliarse, un 3,2% más que el año anterior, según el padrón de españoles residentes en el extranjero. (...)

"Yo no me he ido a Inglaterra, yo me he tenido que ir a Inglaterra. Me molesta mucho que la gente piense que nos vamos a Inglaterra porque nos encanta Inglaterra. Nosotros no somos unos aventureros, nosotros nos hemos ido porque no nos ha quedado otro remedio. Yo si pudiera, sin pestañear me iba a mi casa si tuviese un trabajo como aquí, pero no puedo. Me tengo que quedar aquí y aguantarme porque esto es lo que hay. 

Toda la gente que conozco se ha marchado porque no tiene otro remedio. Es imposible pensar que vas a volver a España por mucho que quieras. Cuando voy a España me rompe el corazón irme de mi casa porque Madrid es mi casa. Es muy duro pensar que nunca vas a tener una casa en otra zona de Madrid y coger el metro para ir a ver a tus padre", lamenta.

"Yo no me he ido, a mí me han hecho irme. Yo no me fui porque quería muchísimo más dinero, me he ido porque en España no tenía dinero. Nuestra situación no tiene nada que ver con la de los youtubers, nosotros lo hacemos por supervivencia y ellos lo hacen por avaricia", finaliza. (...)"             (Alejandra de la Fuente, Público, 07/02/21)

25.9.20

Médicos e investigadores que tuvieron que irse a trabajar al extranjero responden a Ayuso: "El sistema hace agua desde hace mucho"... tiró de contactos en Francia, "se excusaron porque el contrato era de dos años: eso para ellos es inestabilidad laboral y para mí era la luz al final del túnel"



"Que "no hay médicos en España" y que "no hay oferta educativa". Son algunos de los argumentos que este lunes empleó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para explicar el déficit de sanitarios en Atención Primaria. 
 
Sin importar la rama o el ámbito específico, las palabras de la líder regional enfurecieron a los profesionales que no encuentran en suelo estatal una oportunidad para desarrollar su carrera. Sus afirmaciones llegaron con especial fuerza a los oídos de quienes se buscan la vida fuera de las fronteras: aquellos que se acaban de marchar y los que llevan años sin la esperanza de volver.

Este último es el caso de Alicia Sánchez-Lajusticia. Trabaja actualmente en el Hôpital Nord, del CHU de Saint Étienne, una ciudad cercana a Lyon (Francia). Y no entrevé posibilidad alguna de regresar a Madrid, "salvo que las cosas mejoren mucho, que no creo". Alicia es médico nuclear, una "especialidad poco conocida" que guarda relación estrecha con la radiología. 
 
Se formó en Madrid, en el Hospital Puerta de Hierro, entre los años 2005 y 2009. "Tuve la suerte de trabajar como adjunta en el mismo hospital", dice la profesional, quien recuerda que por aquellas fechas muchos médicos mayores se jubilaron. Aquello duró hasta 2013. "Desde entonces estoy aquí y no tengo idea de volverme para allá", admite.

De acuerdo a los datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, el pasado año se batió el récord de médicos que miraron al extranjero: fueron expedidos un total de 4.100 certificados de idoneidad para salir al exterior. Un 18,7% más que el año anterior. Dos comunidades están a la cabeza en la fuga de talento: Cataluña, con 591 certificados emitidos, y Madrid, con 570. La tercera y cuarta posición la ocupan Andalucía y la Comunitat Valenciana, a años luz de distancia –285 y 217 certificados, respectivamente–.

Alicia tomó la decisión de hacer las maletas, en primer lugar, por "dificultades personales", pero la gota que colmó el vaso fue "la ausencia de estabilidad laboral". Alicia, que acaba de cumplir 40 años, recuerda que el trabajo en la Comunidad de Madrid se basaba en "ir encadenando contratos de tres y seis meses". "También tuve uno de nueve y llegué a tener otro de un mes", puntualiza. Y eso que su especialidad "no es de las peores". 
 
Sin embargo, relata, entre 2009 y 2013 perdió "un tercio del salario, quitaron dos de las catorce pagas y también parte de los días de libre disposición". Ella y sus compañeros tenían un horario de 8:00 a 15:00 horas, pero completaban "las tardes como si fueran guardias", así que estaban "obligados a hacerlas pero no las pagaban como horas extra". Todo ello, reconoce, "acaba decepcionando".

Al final Alicia tiró de contactos en Francia y acabó en una "rotación externa siendo médico residente". Le ofrecieron, de entrada, un contrato de dos años. Y lo hicieron casi pidiéndole disculpas. "Poco más que se excusaron porque el contrato era de dos años: eso para ellos es inestabilidad laboral y para mí era la luz al final del túnel". Aquellos dos años eran prorrogables a otros dos y después de esa primera prórroga llegó un ascenso. "Me ascendieron y me propusieron sacarme la oposición, así que me la saqué y desde hace cuatro años soy titular de mi plaza", presume la médico.

Sobre las palabras de la presidenta autonómica se le agotan los adjetivos. "Ha sido la guinda del pastel", estalla. Ella hace siete años que se marchó, pero "la situación precaria" viene de atrás. "No soy la única ni la peor, he visto compañeros con contratos para una noche, conozco cómo funciona el sistema" y el problema no es que "falten médicos formados, al contrario: hay un exceso en las facultades, pero hay un cuello de botella a la hora de formar especialistas". Alicia recalca la "disparidad entre las plazas que se ofrecen y la gente que se presenta" para MIR. Además, añade, "no todos los que terminan con su diploma pueden ser contratados y no es porque no se necesiten, sino porque se priorizan los contratos temporales y no se convocan oposiciones".

Alicia lo dice claro: "El problema son las condiciones". También la "consideración que tienen los políticos de los médicos, yo diría que es hasta maltrato". A su entender, "no se puede tirar siempre de la vocación médica, tienes que ofrecer condiciones consecuentes". Alicia enmienda a la líder madrileña y recalca que el conflicto no está en la escasez de profesionales, sino que se trata de "un problema estructural y de maltrato desde hace muchos años. Siempre se ha sabido, los que estamos fuera y dentro lo hemos dicho", sentencia.

Sobre las condiciones de trabajo, pero también la forma de entender la profesión, habla María Ramírez. Tiene 35 años y estudió Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Tras terminar la carrera ejerció como médico residente en el Hospital de Alcorcón, pero enseguida comenzó a informarse sobre las posibilidades de echar currículum fuera de las fronteras. "Veía que en Atención Primaria estaban bastante mal, había trabajo pero siempre de sustituciones, lo que implicaba estar en un centro de salud un día y al siguiente en otro, siempre en función de si había un puente o vacaciones", explica en conversación telefónica desde Suecia, donde reside actualmente.

En 2016 empezó a mirar ofertas y a preparar las maletas. A través de varias empresas puente, la médico situó su objetivo en el país nórdico. Después de un procedimiento capitaneado por la empresa que la seleccionó, basado esencialmente en el aprendizaje del idioma, se mudó con su pareja en el año 2017. Inició entonces un periodo de especialización en un centro de salud, con una duración de dos años hasta su renovación automática para la posterior firma de un contrato indefinido.

María habla de los primeros meses en el centro Öxnehaga Vårdcentral en Huskvarna como una suerte de "entrenamiento, con tutores y asesoramiento continuo". Se trata de un punto de partida focalizado hacia la formación y la especialización. En mitad del proceso, se quedó embarazada y estuvo un año de baja por maternidad, así que el entrenamiento se detuvo. "Ahora estoy terminando el proceso de ser residente y pasaré a ser especialista en Medicina de Familia, pero en condiciones diferentes" a las españolas.
 
 La Atención Primaria, subraya, nada tiene que ver con "cinco minutos y 50 personas por jornada, aquí el peor día vemos a ocho personas, durante veinte minutos o media hora por paciente". Los médicos pueden "mandar todo tipo de pruebas, hacer seguimiento" y llevan un "ritmo de trabajo diferente".

De elegir, ella lo tiene claro: "Me quedo aquí, sobre todo ahora". Y de nuevo introduce el condicional: "Si en algún momento mejora me lo plantearía, pero es mucho suponer, el sistema hace agua desde hace mucho". De ahí que no se explique las palabras de Isabel Díaz Ayuso. "O es desconocimiento o realmente es que está mintiendo", baraja. "No es que falten médicos, es que se está invirtiendo muchísimo dinero en formación, pero no en que la gente se quede", completa. (...)

Si el área de la Atención Primaria pasa por su momento más frágil, la inestabilidad atraviesa también a otros sectores. El de la investigación es quizá el más paradigmático. Lo sabe bien el epidemiólogo Usama Bilal. El asturiano estudió Medicina en la Universidad de Oviedo y casi desde el primer momento supo que quería investigar. Con sólo esa intuición reparó también en que iba a tener que pelear por su futuro. Cuando terminó la carrera lo intentó en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en Madrid. "Me quería dedicar a la Salud Pública y a la Epidemiología, pero enseguida supe que la única manera de tener una carrera era hacerlo fuera".

En un primer momento, relata al otro lado del teléfono, realizó un Máster de Salud Pública en la Escuela Nacional de Sanidad (ENS) y después obtuvo una beca de La Caixa para hacer el doctorado en Baltimore, Estados Unidos. Desde ahí habla hoy. Usama decidió quedarse con una beca posdoctoral y otra concedida por el instituto de salud local para desarrollar un grupo de investigación por cinco años. "Sabía que la carrera investigadora era imposible en España porque las universidades no contratan o lo hacen de forma precaria, así que encontré más oportunidades fuera", lamenta.

Pese a todo, sus trabajos siguen estando muy vinculados a la situación epidemiológica en su país y si tuviera la oportunidad de desarrollar su trabajo en condiciones, no dudaría en volver. "Me encantaría volver, pero sólo lo haría en buenas condiciones. Mi calidad de vida sería mucho mejor en España, pero no lo haría a cualquier precio y ahora mismo sería muy difícil", coincide con todas las demás voces entrevistadas. (...)" (Sabela Rodríguez, InfoLibre, 23/09/20)

5.3.20

Habla de su experiencia en Estados Unidos como un exilio. ¿Qué hace que lo sea? El hecho de que la posibilidad de volver sea mínima. Me fui en 2009, cuando terminé la carrera y estalló la crisis. Lo que iba a ser una estancia temporal pronto resultó ser otra cosa... en Estados Unidos tengo la sensación de que puede ocurrir un tiroteo en cualquier momento. Siempre estoy muy alerta, busco cuáles son las posibles salidas de emergencia, etcétera...

"Cuando terminamos la entrevista, realizada vía Skype, Azahara Palomeque se disculpa. 

“Habrás notado que no hablo muy bien. Me atasco. Antes hablaba rapidísimo, pero ahora me tengo que parar a pensar cada palabra.” Tras más de una década en Estados Unidos, ya no se siente segura de su dominio del castellano, que –eso sí– todavía habla con el acento de su Badajoz natal. 

Si la sensación de ir perdiendo un idioma nativo siempre es dolorosa, lo es más para una escritora. Palomeque (El Sur, 1986) tiene publicadas tres colecciones de poesía, escribe reportajes en CTXT y acaba de sacar Año 9. Crónicas catastróficas en la era Trump (Ril), un libro en el que da cuenta, desde su experiencia personal, del desastre que es Estados Unidos hoy. 

Su diagnóstico, despiadado, va desde el maltrato institucional de los inmigrantes hasta el colapso de los servicios públicos, la crisis de la sanidad, la proliferación de las armas de fuego y las carencias afectivas de los “niños bien” que acabarán administrando la feroz economía del país.  (...)

Ahora vive en Filadelfia, donde es profesora y administradora en la Facultad de Política y Práctica Social de la Universidad de Pensilvania.

En su libro, habla de su experiencia en Estados Unidos como un exilio. ¿Qué hace que lo sea?

El hecho de que la posibilidad de volver sea mínima. Me fui en 2009, cuando terminé la carrera y estalló la crisis. Lo que en un principio pensaba que iba a ser una estancia temporal, solo para hacer un máster, muy pronto resultó ser otra cosa. El mismo año que acabé el máster ocurrió el 15-M. Entonces supe que no había vuelta atrás. Esa ausencia del retorno marca la experiencia del exilio. 

También es verdad que una se tiene que crear una especie de genealogía para sentirse parte de algo. Para mí, ha sido la del exilio español de la Guerra Civil, el tema de mi tesis doctoral. Encuentro cierto consuelo en el hecho de que otra gente pasara por una experiencia parecida, aunque a nivel político y económico hay muchísimas diferencias. 

Cuando Max Aub vuelve a visitar España en 1969, al cabo de 30 años de exilio en México, se da cuenta de que ha sido un privilegiado comparado con sus amigos que se quedaron atrás en el franquismo. Le choca, porque él siempre había pensado en su destierro en clave de sufrimiento. 

Es una tensión que también he sentido. En un principio era más consciente de mi privilegio. En España mi franja de edad tenía un desempleo de más del 50%. Mis amigos lo estaban pasando muy mal. Yo, en cambio, me veía independiente y ganando el dinero suficiente como para poder mantenerme. Pero con el tiempo, esa sensación de privilegio se ha ido equilibrando. Ahora creo que pesa más la nostalgia por las cosas que he ido perdiendo. 

Mis amigos en España se han ido recolocando, han rehecho sus vidas. Pero yo no he vuelto, no he recuperado un país. Cada vez va pesando más la pérdida: no poder interactuar de la manera en que interactúas con la gente en tu país, no tener una comunidad alrededor en la que apoyarte. Acabas perdiendo rasgos de tu personalidad. En estos tres últimos años prácticamente no he hablado español, por ejemplo. A nivel emocional e incluso intelectual he perdido mucho.

Hablando de privilegios, parte de su exilio la pasa en el espacio enrarecido que es la universidad de élite norteamericana, investigando y enseñando en Princeton. De su libro se deduce que fue, sobre todo, un periodo muy duro, para usted tanto como para todos los demás. ¿En Princeton no hay nadie que no sufra?

La verdad es que la experiencia en Princeton fue muy distópica. A cualquiera que se la cuentes, y que no haya vivido algo parecido, te puede mirar con ojos raros y decirte que estás exagerando. A mí me lo han dicho: “La gente en España estaba en las calles, en el paro, y tú estabas en una de las mejores universidades del mundo. ¿Cómo vas a quejarte?” 

Pero el microcosmos de ese ambiente híper competitivo que es Princeton hay que verlo para creerlo. “Aquí hay más premios Nóbel que bares,” me dijeron antes de llegar. Y es verdad. Y no estaba acostumbrada a ese tipo de privilegio. Mis estudiantes, sí: si tú vienes de la escuela privada y gozas de un ambiente intelectual toda tu vida, tienes el habitus. Sabes cómo manejar los códigos, cómo sentarte, cómo y cuándo intervenir en una conversación y cuándo callarte.

 Pero habiendo crecido en Badajoz y con una experiencia de vida bastante humilde, ese ambiente puede ser muy dañino. En el libro hablo de cuestiones como la salud mental de los estudiantes. Son espeluznantes las estadísticas sobre la incidencia de depresión y ansiedad en la población estudiantil de este tipo de centros educativos. Además, el año que yo entré hubo un suicidio en el departamento. Por eso, no creo que exagere.

El microcosmos hispano que se crea en cualquier departamento de español en Estados Unidos, ¿no daba un poco de protección?

En este tipo de comunidades tan cerradas se produce un fenómeno muy esquizofrénico. Claro, permite que una conserve la lengua nativa y hasta cierto punto las costumbres; tú puedes ir a un bar y siempre los hispanos vamos a ser los que hablamos más alto. Pero, al mismo tiempo, te estás contagiando de los códigos americanos, que son los de la institución. 

Y tú eres parte de esa institución, que te está pagando un sueldo por ser estudiante de doctorado y por dar clases también, donde estás en contacto con alumnos americanos. Y ese conflicto entre los códigos que uno va adoptando para sobrevivir en el ambiente americano y los que trae de casa puede resultar un cóctel molotov bastante explosivo.

Este libro lo ha escrito para un público lector español. ¿Ha sido consciente de tener que traducir la realidad norteamericana e incluso despejar ideas equivocadas sobre la vida aquí?

Desde el principio fui muy consciente de mi labor de traducción, incluso al nivel de las palabras. Me costó muchísimo que fluyera la escritura. Muchas veces se me colaban expresiones en inglés, que me obligaban a parar y buscar la expresión adecuada en español. Ha habido una lucha constante con el lenguaje. 

Después, ya en otro nivel, me interesa la voz del cronista, del corresponsal, porque hay muchísima desinformación sobre Estados Unidos en España, donde mucha gente bebe de la imagen que transmite la industria cinematográfica. Las cosas que una vive como inmigrante son muy diferentes. Eso sí, escribo desde mi experiencia personal, admitiendo que la de otra persona puede ser diferente. Aun así, creo que la mía es bastante representativa. 

Por ejemplo, en una crónica del libro hablo de tener la sensación de que puede ocurrir un tiroteo en cualquier momento. Siempre estoy muy alerta, busco cuáles son las posibles salidas de emergencia, etcétera. Hablándolo con amigos míos americanos, les pregunto si soy una paranoica. Y me dicen que no, que sienten lo mismo. A lo mejor a un lector español no se le ocurre que ese tipo de pensamientos sea una experiencia normal, habitual de la vida aquí en Estados Unidos.

 Entre otras cosas, su libro es un diagnóstico de Estados Unidos hoy. Y me parece que constata dos grandes carencias: una pobreza de lo público –no hay apenas transporte público, espacios públicos, bienes públicos– y una gran pobreza afectiva: describe a jóvenes muy privilegiados que, sin embargo, son unos discapacitados a la hora de entablar cualquier relación humana. Lo que no me queda claro es si registra esas patologías como propias de Estados Unidos –el país protestante y capitalista que es– o si las apunta como aviso para navegantes, porque pronostican lo que pronto será una realidad en otros espacios, incluido el europeo.

Es verdad que esas dos formas de pobreza se dan aquí de manera sangrante. Pero no podemos caer en la patología: además de ser de un esencialismo brutal, significaría que no hay salida. Si la realidad es la que es, es porque ha habido unas circunstancias históricas, políticas, económicas que han desembocado en esto. Pero sí, un aviso para navegantes sí que es, hasta cierto punto. En España veo cada vez más problemas –en cuestiones de salud mental, por ejemplo– que yo pensaba que eran exclusivos de Estados Unidos. 

Dicho esto, la situación de aquí me parece tan exacerbada que me cuesta trabajo pensar que en Europa se pueda llegar a eso. Aun así, noto que van cambiando los marcos. Ya tengo amigos españoles que dicen: “Ah, bueno, me han operado de apendicitis, pero por lo menos no he tenido que pagar”. Ese pensamiento en la España de hace diez años no se contemplaba. 

Su libro es precioso, pero da pocos motivos de esperanza. ¿No ve brotes redentores, algo que permita una pizca de optimismo? A mí, por ejemplo, en Estados Unidos siempre me ha impresionado el nivel de compromiso con lo cívico que representan organizaciones militantes como la Unión de Libertades Civiles, la ACLU, con su millón y medio de miembros pagando su cuota, y que defiende a inmigrantes y minorías del propio Estado…

Repito: no ha sido mi intención sugerir que este país tiene una esencia inamovible y que no puede cambiar. Pero es verdad que yo no soy naturalmente optimista. Y muchas cosas solo han ido a peor. El problema de la sanidad, por ejemplo, no siempre ha sido tan acuciante. 

Hace 30 años la gente se podía pagar una operación sin arruinarse. También es verdad que rayos de esperanza veo muy pocos. Hay sociedades donde hoy existe un compromiso cívico de una protesta en las calles constantes. En Estados Unidos, no. Aquí, donde el individualismo es muy poderoso, es muy difícil que la gente salga a la calle a reclamar algo. 
No es que a la gente no le importen los problemas de los demás. De hecho, muchos americanos son muy solidarios. Pero todo pasa todo por soluciones individuales: “Voy a donar a tal organización o voy a montar mi propia organización. Si los colegios públicos no funcionan, pues bueno, tengo esta ONG que por las tardes les da clases de apoyo”. Pero no dicen: “Vamos todos a la plaza, vamos a manifestarnos para que la educación pública sea de calidad”. La gente es muy bienintencionada, pero me parece que solo se ponen parches. 

Con respecto a España y Europa, ¿es más optimista?

Sí. He estado siguiendo las huelgas en Francia, que parecen un ejemplo poderosísimo de compromiso cívico, no sólo por la gente que estaba en huelga en sí, sino por todo el apoyo que tenían de los que no lo estaban. En España también creo que existe una cultura democrática que pasa por la protesta social, por cuestiones como asambleas, cosas que cuando yo era pequeña no existían. La crisis nos ha cambiado a todos. Pero también hay diferencias incluso, digamos, a nivel de bar, en la cena de Nochevieja con tus suegros.

En España las conversaciones siempre están muy politizadas. Se habla de todo. Aquí en Estados Unidos lo que veo es un nivel de autocensura brutal en mucha gente, en muchos aspectos –en la familia, en el trabajo– por miedo a ofender al otro. No se habla de política o de religión, no vaya a ser que alguien se moleste. Pero si tú las cosas no las discutes, dejan de existir. No tienes ni vocabulario para nombrarlas. Esto creo que es gran parte del problema. 

Lleva diez años en Estados Unidos y sin embargo sigue escribiendo en español para españoles. ¿Habrá un momento en que se haga con el pasaporte estadounidense e intervenga en la esfera pública de aquí?

Hacerme ciudadana americana la verdad es que no me hace mucha ilusión. Estos años me está ocurriendo una cosa muy curiosa porque es como si estuviera en una fase de transición.

 Ya no soy, digamos, la española que ha venido aquí y sólo se mueve en los departamentos de español, y actúa como si este país no existiera. Seamos honestos: esa es la experiencia de muchísimos académicos españoles en este país. Se benefician económicamente de las instituciones americanas que les pagan, pero no tienen ni idea de lo que está pasando aquí. Ni les importa, porque tienen la mirada puesta en otro sitio, en España. 

Mi situación es distinta desde que decidí abandonar esos círculos y trabajar en inglés. Y además estoy trabajando en una facultad de políticas públicas, de política social y trabajo social, que responde a una preocupación que tenía desde hacía tiempo. Hice voluntariado en ONGs de inmigrantes, por ejemplo. Esto significa que me he hecho mucho más permeable a la situación americana. 

Por eso digo que las injusticias de este país son intolerables, me cabreo muchísimo ante el hecho de que el presupuesto de defensa sea mastodóntico, o que la gente no tenga acceso a la sanidad, o por la permisividad de las armas, la pésima calidad de la educación pública y otras cuestiones que discuto en el libro. Entonces no me extrañaría nada que acabara por intervenir también en la esfera pública aquí. No descarto que toda esa furia en algún momento salga en inglés.

Pero por ahora sigo teniendo esta conexión con España. Intento que no se me olvide, a través de la lengua, sea escribiendo en español para la prensa o llevando la cuenta de Twitter. Por un lado, el hecho de que mi instrumento de comunicación sea siempre el español es lo que me devuelve al origen. Por otro, la mirada la tengo puesta desde hace tiempo en Estados Unidos, que obviamente es una sociedad que me importa. Si no, no escribiría sobre ella."             (Entrevista a Azahara Palomeque, Sebastiaan Faber, CTXT, 27/02/20)

20.2.19

Diez años de emigración española... El regreso de cerca de 2,5 millones de españoles que se fueron por la crisis es aún incierto...

"(...) Espoleados por la crisis de la banca, los diversos gobiernos europeos comenzaron políticas de recortes en los servicios públicos y liberalizaciones del mercado laboral. La consecuencia más directa ha sido un aumento de las tasas de desempleo y de la precariedad en muchos países de Europa, sobre todo en los periféricos. 

Esto ha provocado la intensificación de flujos migratorios económicos en Grecia, España, Portugal e Italia, por ejemplo, hacia otros países de la UE y, en muchas ocasiones, a destinos más lejanos. En España estas políticas han provocado la inversión de los flujos migratorios, tanto de personas extranjeras como con nacionalidad española.

 Este hecho resulta paradójico, ya que España se había convertido, a partir de la primera década del siglo XXI, en un país receptor de inmigrantes, llegando estos a representar hasta un 12% de la población total. 

(...) la pérdida de empleo masiva en sectores como la construcción primero, arrastrando a muchos otros sectores después, supone la salida de muchos inmigrantes (se estima que hasta 2,5 millones han abandonado España a día de hoy). 

Posteriormente, la política de recortes de empleo público y la precarización del mercado laboral provocaron que el fenómeno cobrara relevancia en la emigración española: a partir de 2009 comienzan a salir de manera notoria más españoles de los que retornan, hecho que se intensifica rápidamente en los años posteriores y que persiste a día de hoy. 

Se produce así una nueva ola de emigración española, con la peculiaridad de ser la primera vez que dicho fenómeno ocurre en democracia en nuestro país. (...)"                    (María Almena, Estudios de Política Exterior, Enero/Febrero, 2019)


1.2.18

Los datos reflejan más temporalidad en el mercado laboral, aumento de los contratos a tiempo parcial y ninguna creación de puestos de trabajo. Tenemos una tasa de paro del 25,1%, no del 16,55%

"Los datos que ofrecía este jueves por la mañana de la Encuesta de Población Activa (EPA) parecían, en principio, esperanzadores. 

“El paro desciende en 290.193 personas en 2017”, “el desempleo baja al 16,55%”, “los niveles más bajos de desempleo en ocho años” o “España cierra el año con 490.300 ocupados más” han sido algunos de los titulares que han copado informativos y portadas de periódicos. 

Pero no es oro todo lo que reluce, tirando de refranero español, y los expertos consultados con cuartopoder.es coinciden en señalar que este dato global anual es en realidad un espejismo que esconde una realidad laboral profundamente negativa para trabajadores y desempleados.

 Si bien reconocen que ha habido un repunte del empleo en los dos primeros trimestres del año, creen que es sintomático que el último trimestre haya sido tenido las peores cifras de ocupación laboral y creación de empleo en cuatro años. 

En realidad, los datos reflejan una profundización de la temporalidad en el mercado laboral, el aumento de los contratos a tiempo parcial en detrimento de los contratos a tiempo completo. Además, el descenso de la población activa no es tanto por la creación de puestos de trabajo, sino por una cuestión demográfica nada alentadora. Desgranamos su análisis.

No hay más trabajo, hay menos gente buscando empleo

Aunque solemos relacionar de manera directa la reducción del desempleo con la creación de puestos de trabajo, no es exactamente así. 

El descenso del paro se puede producir por varios motivos diferentes. En el caso de España, “hay una evolución demográfica que provoca que haya menos población activa porque la gente simplemente está jubilándose y no hay sustitución o relevo”, subraya el economista del Consejo Científico de ATTAC y militante de IU, Eduardo Garzón

El experto arroja esta cifra: desde que el PP llegó al gobierno el número de personas paradas ha caído en 1,5 millones de personas pero, de todas ellas, solo 845.000 han empezado a trabajar. El resto, unas 673.300, han emigrado, se han jubilado o han dejado de buscar empleo.
Lo mismo suscribe la secretaria de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO, Lola Santillana.

 “Nadie cuenta que la disminución del paro es un factor demográfico y no de creación de empleo. Desde 2011 hay una disminución de personas paradas entre 16 y 64 años que coincide con que la población ha disminuido en 1,1 millones de personas”. La experta reconoce que el descenso de población se debe en gran parte a aquellos españoles que han decidido migrar por motivos laborales, aunque durante un tiempo se relacionara principlamente con los inmigrantes que retornaban a sus países de origen.

La tasa del paro es engañosa

Aunque el Gobierno haya aplaudido este dato, “una tasa actual de paro del 16,55% es directamente un escándalo”, sostiene el economista Rodolfo Rieznik, miembro de Economistas sin Fronteras. El experto advierte de que ningún país europeo alcanza estos niveles de desempleo tan altos, a excepción de Grecia. 

Pero esta cifra excluye a las personas que quieren trabajar, pero no buscan empleo, y aquellas que trabajan a tiempo parcial, pero siguen buscando trabajo a tiempo completo. Según explica Garzón, si en España se tuviera en cuenta a esta población como hace EEUU, nos encontraríamos con una tasa de paro mucho más elevada, del 25,1%.

Aumenta la temporalidad

Los datos de ocupación y desempleo del cuarto trimestre de 2017 publicados este jueves en la EPA son los peores desde 2013 si los comparamos con el mismo periodo de otros años. Este dato es preocupante para los expertos porque en los últimos cuatro años, en este mismo periodo, se ha estado produciendo una aceleración. Para el ex secretario general de Empleo y miembro de Economistas Frente a la Crisis, Antonio González, “se está profundizando o agudizando el movimiento estacional de la economía”.

(...)  “se crean contratos temporales sin que el empleo sea temporal”, un “fenómeno singular del mercado español” porque a las empresas les sale rentable incumplir la ley, esgrime. España registra la cifra de temporalidad más elevada de la UE, a excepción de Polonia. “No hay sanciones para el fraude, lo que produce una tendencia abusiva a usar el contrato temporal”, detalla.  (...)

Lo crucial para ver la foto completa no son los puestos de trabajo, sino las horas trabajadas. “Una empresa puede expulsar a un trabajador que está trabajando a tiempo completo por 2.000 euros y puede contratar a dos personas que vayan a trabajar por 1.000 euros cada uno. Se ha creado empleo en términos de personas, pero en realidad es la misma masa salarial, el número de horas trabajadas siegue siendo el mismo y, en realidad, no hay más riqueza ni más renta”, pone como ejemplo Garzón.

Si nos fijamos en el PIB los resultados son igualmente desalentadores. La riqueza monetaria de nuestro país prácticamente se encuentra al mismo nivel que hace nueve años, pero hay casi dos millones de personas menos que trabajan. “Esto solo se explica porque hay menos dinero destinado a los salarios y más a los beneficios de los empresarios. Se incrementa la desigualdad”, añade el economista de ATTAC.

Otros datos a destacar

Hay otro dato a señalar de la EPA que también ha pasado desapercibido. “Ha aumentado el número de hogares con todos sus miembros en paro”, señala Santillana. Además, el número de autónomos disminuyó en 45.000 personas, hasta los tres millones, debido a la desaparición de casi 100.000 empleados asalariados o trabajadores independientes. 

Para la experta de CCOO, esto se debe a que se ha desmoronado la idea de que el emprendimiento es “la panacea”. Los datos demuestran que “los autónomos tienen problemas para mantener sus negocios y la tarifa plana del Gobierno solo consigue que la Seguridad Social tenga menos ingresos”, añade Santillana.

En contra de lo que suele pensarse, España tiene “una tasa de crecimiento de negocios nuevos muy superior a otros países europeos, pero también tiene la mayor tasa de fracaso”, apunta Garzón. Esto se debe, según el economista, a que hay una falta de demanda agregada debido a la poca capacidad adquisitiva de la población. “Las empresas suelen responder, siempre que se les pregunta, que no tienen suficientes clientes”, añade."             (María F. Sánchez, Cuarto Poder, 26/01/18)

16.1.18

Nadie en Bruselas escuchaba a las víctimas de la austeridad gritar. ¿Las paredes de la CE son demasiado gruesas para la democracia?

"Desde la independencia en 1991, los estados bálticos han implementado políticas económicas neoliberales con sistemas sociales débiles y distribución de ingresos y riqueza que se encuentra entre las más desiguales de la Unión Europea. Entre las consecuencias se encuentra la migración hacia afuera a gran escala.

 En la independencia, los países bálticos tenían colectivamente unos 7,8 millones de habitantes y Suecia unos 8,6 millones. Ahora los estados bálticos tienen aproximadamente 6,1 millones de habitantes y Suecia 10,6 millones. Por lo tanto, en la independencia, los países bálticos tenían el 90 por ciento de la población de Suecia, pero ahora solo el 60 por ciento. Estos son desarrollos devastadores.  

 En la crisis posterior a 2008, la migración hacia el exterior desde los nuevos Estados miembros de la UE en Europa Central, Oriental y Sureste (CESEE) ha sido particularmente grande y persistente. Este flujo de salida está dominado por personas jóvenes y educadas.

 Esto fue, al menos en parte, el resultado de las malas políticas económicas que afectan a esta parte del mundo. Los propios migrantes a menudo se benefician al dejar sus países de origen. Los países receptores en la UE a menudo se benefician, obteniendo un impulso muy necesario para el envejecimiento de su fuerza laboral.

 Los perdedores son los países de origen que sufren una fuga de cerebros. Para ellos, esta migración dio como resultado una externalidad negativa, a saber, una reducción de la productividad y la competitividad. El resultado en la desaceleración del crecimiento económico y la desaceleración de la convergencia de ingresos.

 Según una reciente nota de debate del personal del FMI, esta migración del CESEE parece ser en gran parte permanente. El daño está hecho.  

(...) los países bálticos adoptaron la política de tipos de cambio fijos y austeridad durante la crisis de 2008 prescrita por Bruselas y Frankfurt. Esto resultó en un crecimiento económico más lento, un mayor desempleo y una mayor injusticia social. Este resultado fue completamente previsible.  

En términos de Krugman, el Sr. Goodpain estaba a cargo. Nadie en Bruselas escuchaba a las víctimas de la austeridad gritar. ¿Las paredes de la CE son demasiado gruesas para la democracia?

 La austeridad es como la creencia de que el drenaje de sangre del paciente aumentará su recuperación. Esta práctica ha sido afortunadamente abandonada por la profesión médica, pero la austeridad continúa en la profesión de economía. (...)

Con la gente joven y capacitada que se va, los países bálticos pierden competitividad externa, reduciendo su ya débil sector comercial. Al mismo tiempo, las poblaciones en declive y el envejecimiento requieren un mayor gasto social, incluido el gasto en salud, y existe una creciente presión sobre las pensiones.Y el éxodo continúa dentro de la UE. Cuando Letonia se convirtió en estado miembro en 2004, su población era de aproximadamente 2,3 millones de personas y alrededor de 3,4 millones vivían en Lituania. En 2016, la población había bajado a aproximadamente 1,9 millones en Letonia y 2,8 millones en Lituania. Esta es una disminución dramática con efectos duraderos, especialmente dado que este es el segmento más competitivo de la población que se está yendo.Afortunadamente, ha habido un crecimiento del PIB en los países bálticos en los últimos años, pero ha sido menor que en Suecia con su política de tipo de cambio flexible, sin mencionar a Islandia, cuya tasa de crecimiento del PIB en 2016 fue más del 7 por ciento. (...)

 El PIB, el PIB per cápita y el crecimiento del PIB son indicadores importantes para medir el desempeño económico de los países, pero no nos dicen nada sobre cómo se divide el ingreso entre sus ciudadanos. En términos de distribución del ingreso, utilizando el Coeficiente de Gini, los países bálticos tienen más en común con países como Bulgaria y Rumania que los países nórdicos.  (...)

La política de austeridad de la UE no es un desastre natural, no es una fuerza mayor. Esta es una calamidad provocada por el hombre: un desastre hecho en casa. Sus resultados fueron previsibles. Pero comparado con la CE y el BCE, el FMI mereció crédito, por ejemplo, al recomendar una devaluación limitada en Letonia durante la crisis de 2008 para aumentar su competitividad, lo que podría haber resultado en menos austeridad, mayor competitividad y una recuperación más rápida.  

Pero la CE, el BCE y los propietarios de los bancos nórdicos continentales se salieron con la suya con su política de tipo de cambio fijo en los países bálticos.Pero aún hay esperanzas de que los países bálticos logren crear sociedades más justas e inclusivas, por ejemplo, mediante la introducción de un impuesto progresivo a la renta y mayores impuestos a la propiedad utilizando los ingresos para fortalecer sus sistemas sociales, incluida la salud y la educación. Pero nadie debería subestimar los desafíos futuros.  

Con menos compromiso de los EE. UU. hacia la seguridad europea y la OTAN, habrá presión para un mayor gasto militar, lo que ejercerá una mayor presión sobre los presupuestos del gobierno báltico."            ( , Social Europe, Traducción automática de Google)

8.7.16

Casi 100.000 españoles emigraron en 2015, la cifra más alta desde la crisis... será por la recuperación

"Cada vez son más los españoles que abandonan España en busca de oportunidades en el extranjero. El año pasado, un total de 98.934 se fueron del país, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de la cifra más alta desde el inicio de la crisis (2008) y representa un aumento del 23% respecto al año 2014.  

Del total de los españoles que se han marchado, la mayoría, 64.136, nacieron en España, mientras que 34.798 nacieron en el extranjero y posteriormente se nacionalizaron. Otro dato que muestran las previsiones del INE es que de los españoles que emigraron, el 52,1% (51.559) son hombres frente al 47,9% (47.374) que son mujeres.

Los principales destinos de emigrantes españoles fueron Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ecuador. Según el INE, en el caso de Ecuador se trata, principalmente, de españoles no nacidos en España o menores de 15 años, lo que indica que se trata de una migración de retorno de ecuatorianos de origen que han adquirido nacionalidad española junto a sus hijos nacidos en España.

La cifra de los españoles que decidió hacer maletas para volver a su país en 2015 también aumentó. Volvieron 52.227, un 27,5% más que en 2014. Entre los que se fueron y los que regresaron, quedó un saldo negativo de 46.707 personas. Las principales nacionalidades de  los inmigrantes extranjeros fueron rumana, marroquí e italiana."             (El País, 30/06/16)

15.6.16

Los ricos se van de Estados Unidos... por miedo a la guerra civil ya latente

"(...) Necesitamos mirar en otro de los cambios que ocurren en Estados Unidos. El New York Times publicó un artículo de primera plana el 23 de mayo acerca de la violencia con armas, a la que calificaba de interminable pero nunca escuchada. El texto no abordaba los tiroteos masivos con armas que llamamos masacres, que están muy documentados y que consideramos aterradores.

En cambio, el artículo persigue los tiroteos que la policía tiende a llamar incidentes y que nunca llegan a los periódicos. Describe uno de tales incidentes en detalle y le llama “la instantánea de una fuente diferente de violencia masiva –una que surge con regularidad anestésica y que resulta casi invisible, excepto para los casi siempre negros, sean víctimas, sobrevivientes o atacantes”. Y los números suben.

Conforme crecen estas muertes por violencia, interminables y nunca escuchadas, ya no es tan descabellada la posibilidad de que vayan más allá de los confines de los guetos negros a las zonas no negras en las que habitan muchos de los desilusionados. Después de todo, los desilusionados tienen razón en una cosa: la vida en Estados Unidos ya no es lo que era. (...)

Todo este tiempo Estados Unidos realmente ha ido perdiendo su autoridad en el resto del mundo. De hecho, ya no es hegemónico. Quienes protestan y sus candidatos han estado notando esto pero lo consideran reversible, pero no lo es. Estados Unidos es ahora un socio global considerado débil e inseguro.

Esta no es meramente la visión de los Estados que en el pasado se han opuesto con fuerza a las políticas estadunidenses, como Rusia, China e Irán. Esto es también cierto para los aliados presumiblemente cercanos, como Israel, Arabia Saudita, Gran Bretaña y Canadá. A escala mundial, el sentimiento de confiabilidad de Estados Unidos en el ámbito geopolítico se movió de casi 100 por ciento durante la época dorada a algo mucho, mucho menor. Y empeora a diario.

Y como se ha vuelto menos seguro vivir en Estados Unidos, hay también un incremento estable en la emigración. No es que otras partes del mundo sean seguras, sólo más seguras. No es que los estándares de vida en otras partes sean tan altos, pero ahora han aumentado en muchas partes del norte global.

Por supuesto no todos pueden emigrar. Hay una cuestión de costo y de accesibilidad a otros países. Sin duda, el primer grupo que puede incrementar su emigración es el de los sectores más privilegiados. Pero esto, conforme comienza a notarse, hace crecer los enojos de las clases medias más desilusionadas. Y al crecer, sus reacciones pueden asumir un giro violento. Y este giro violento se retroalimentará en sí mismo incrementando los enojos. (...)"             (Immanuel Wallerstein, La Jornada , en Jaque al neoliberalismo, 11/06/16)

1.6.16

El colonialismo británico en la India se corresponde bastante bien con la posición alemana en la Unión Europea actual... La esperanza estuvo en Grecia, y hoy se vuelven hacia España y Podemos, así como al Reino Unido de Jeremy Corbyn

"(...) En menos de un año, la UE se ha enfrentado a dos grandes pruebas: primero la crisis griega; a continuación, la crisis de refugiados, que han revelado su verdadero rostro: una mezcla de impotencia, falta de voluntad, egoísmo, arrogancia y cinismo.  

No es un espectáculo edificante.  No caben ilusiones sobre esta entidad que, lejos de encarnar el ideal federal, se ha convertido en una cáscara vacía, un objeto de vergüenza y de merecido sarcasmo.  (...)

La xenofobia es precisamente el resultado de esta bancarrota política.  Crece en todas partes, alimentada por el miedo, la búsqueda de chivos expiatorios.  La crisis de los refugiados de la que somos testigos es su expresión más dramática.  

Acoger a estos parias es un deber ético y político, en primer lugar porque, más allá de cualquier índole humanitaria, huyen las guerras provocadas por Occidente.  Son el producto de la desestabilización de Oriente Medio y el Norte de África, zonas sumidas en el caos por varias guerras occidentales. 

 Entre la invasión de Irak en 2003 y la intervención militar en Libia en 2011, estas tierras han sido balcanizadas;  sus estados y economías destruidos;  su equilibrio étnico y religioso, ya precario, creado hace un siglo en la partición del Imperio Otomano, se ha roto.

Decir la verdad significa reconocer algunos hechos elementales.  Europa necesita inmigrantes: los necesita para sobrevivir, para detener su caída demográfica, para que funcionen sus fábricas, sus laboratorios y sus servicios, así como para preservar su poder económico, para financiar el retiro de su envejecida población, y para abrirse al mundo global.  

 Todos los observadores subrayan esto, pero hasta ahora las únicas medidas que los líderes europeos han sido capaces de adoptar han sido cierre de la frontera, la militarización del Mediterráneo, la expulsión de los indocumentados y la multiplicación de los centros de retención que funcionan como reinos anómicos de humillación y miseria.  

Europa considera a sus inmigrantes una amenaza y se niega, en muchos países, a naturalizar a los "extranjeros" que nacieron en su suelo y se educaron en sus escuelas;  promulga leyes cuya única finalidad es estigmatizar a sus propios ciudadanos musulmanes.

Esta falta de visión y coraje hace que los países europeos sean  responsables de la matanza que tiene lugar todos los días en el Mediterráneo.  Algunos cientos de miles de refugiados, incluso uno o dos millones, no son muchos para un continente rico de quinientos millones de personas - nada en absoluto en comparación con los esfuerzos de los países más pequeños y pobres como Líbano, Jordania o Túnez.  

Esta crisis, sin embargo, ha sido suficiente para poner en tela de juicio el tratado de Schengen, para provocar el cierre de fronteras dentro de la UE, y, finalmente, para revelar la completa incapacidad de los gobiernos de la UE a la hora de encontrar una política común.  Recuerda a la Conferencia de Evian de 1938, cuando las potencias occidentales demostraron su falta de voluntad para recibir a los judíos que huían de la Alemania nazi. (...)

 La historia se repite, y los monumentos conmemorativos del Holocausto inaugurados en muchos países europeos en los últimos años simplemente demuestran la hipocresía de las instituciones europeas.  Quieren recordar a las víctimas de genocidios pasados ​​y defender los derechos del hombre, pero son completamente indiferentes a las víctimas del presente.  (...)

Obsesionados por las encuestas de opinión y los medios de comunicación, los hombres de Estado de la UE creen que la política significa ayudar a la economía de mercado y seducir a los votantes con argumentos populistas y xenófobos. 

 Imposible la vuelta a las viejas soberanías nacionales y sin voluntad para construir nuevas instituciones federales, la UE se ha convertido en un monstruo tan inusual como horripilante: la "troika" no tiene ni una existencia jurídico / política adecuada, ni legitimidad democrática, pero sin embargo ostenta el poder real y, de hecho, gobierna el continente.  

El FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión europea pueden dictar la política a cualquier gobierno nacional, evaluar su aplicación y decidir los ajustes obligatorios.  Pueden incluso cambiar un gobierno nacional, como ocurrió en Italia a finales de 2011, cuando Mario Monti, el hombre de confianza del BCE y Goldman Sachs, reemplazó a Silvio Berlusconi.  A veces sentencian a un país, como el año pasado a Grecia.  

El derecho a decidir sobre  la vida y la muerte que, según Foucault, constituye la soberanía clásica, es precisamente el derecho que la "troika" ejerció durante la crisis griega, cuando amenazaba con asfixiar y matar a todo un país.  (...)

En la actual UE, la política ha quedado completamente subordinada a las finanzas.  En resumen, se trata de un estado de excepción que establece una especie de dictadura financiera, un Leviatán neoliberal.  La "troika" establece las reglas, las transmite a los diferentes estados de la UE y controla su ejecución.  

Esto es, en último análisis, el "ordo-liberalismo" de Wolfgang Schäuble: el capitalismo no sometido a reglas, sino el capitalismo financiero que dicta sus propias reglas.   (...)

La Alemania ordo-liberal no necesita un poderoso ejército para conquistar los mercados continentales.  Basta el Euro.  Esta es la paradoja europea, que ilustra una heterogénesis asombrosa de fines: el euro, que nació para contener el poder alemán, se ha convertido en instrumento de éste e incluso, como la crisis griega demostró elocuentemente hace un año, en su símbolo.

La unión monetaria sin unión política está destruyendo la democracia al desacreditar a todo gobierno nacional que aplique las políticas de austeridad y amplíe las desigualdades sociales entre los países del continente. (...)

El Euro permitió a Alemania reforzar su poder, pero no le dio legitimidad para dirigir el continente;  Alemania ha demostrado más bien su incapacidad para desempeñar un papel dirigente.  (...)

No tiene ni una visión continental ambiciosa ni el coraje para tomar decisiones que podrían poner en peligro su propio egoísmo nacional.  Jürgen Habermas escribió que, durante la negociación que obligaron a Grecia a rendirse al chantaje "de la troika", Merkel y Schäuble fueron capaces de hacer desaparecer, en una sola noche, los esfuerzos realizados durante décadas para restaurar la dignidad de Alemania dentro de la comunidad internacional.  

Esto es probablemente cierto, y el castigo infligido a Grecia es muy poco en comparación con el daño causado a la imagen y la idea de la unidad europea.Los líderes alemanes no pueden dirigir un continente de quinientos millones de personas actuando como los representantes del Bundesbank.  

La definición del colonialismo británico en la India acuñada por los estudiosos de los estudios subalternos, corresponde bastante bien a la posición alemana en la Europa contemporánea: "dominio sin hegemonía".  (...)

En resumen, la UE está colapsando y corre el riesgo de desintegrarse con la aparición de una ola xenófoba y populista.  El proyecto europeo necesita ser replanteado por completo, lejos del estado de excepción actual.  Tal vez la crisis griega del año pasado fue el síntoma de un cambio aún invisible, subterráneo.  El gobierno de Syriza no pudo resistir el rodillo de la "troika", pero durante seis meses Alexis Tsipras fue un símbolo para todo el continente.  

Hoy, las esperanzas se vuelven hacia España y Podemos, así como al Reino Unido, donde Jeremy Corbyn expresa una voluntad similar de cambio.  Muestran que la xenofobia no es el único resultado posible de la crisis de la UE (...)"              (Enzo Traverso , Sin Permiso, 23/05/2016)