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18.10.16

El objetivo de Varoufakis es crear movimientos paneuropeos que llegue a alcanzar tales dimensiones que desarrolle un sujeto soberano, el nuevo Parlamento Europeo, del cual derive todo el poder

"(...) Ni que decir tiene que el movimiento a nivel europeo liderado por Varoufakis es valiosísimo y, repito, no estoy en contra del DiEM25, como tampoco estoy, por cierto, en contra de la RBU (lo que sí cuestiono es que sea la mejor manera de reducir la pobreza y las desigualdades). 

En realidad, aplaudo la creación del Democracy in Europe Movement 2025 (DiEM25) a lo largo del territorio europeo, que intenta democratizar las instituciones de gobernanza de la Unión Europea y de la Eurozona, asumiendo correctamente que tales instituciones carecen de la más mínima sensibilidad democrática. 

La necesidad de que se alcance tal objetivo viene marcada por la constatación de que dicha democratización es la única vía posible para cambiar aquellas instituciones y con ello mejorar Europa, pues la otra vía –la de separarse de la Unión Europea- es, según Varoufakis, volver al esquema anterior de vivir y actuar a nivel de los Estados, alternativa que él considera como profundamente equivocada [5]. (...)

Los problemas con la estrategia de cambio propuesta por Varoufakis

Su estrategia es desarrollar y posibilitar toda una serie de eventos que, de una manera escalonada, vayan permitiendo –paso a paso y evento tras evento- alcanzar una Europa auténticamente democrática para el año 2025. Estos pasos o eventos incluyen:
  1. la demanda de total transparencia en las instituciones responsables del gobierno de la Eurozona, con la publicación de las notas y actas de sus reuniones y/o cualquier tipo de trabajo; 
  2. la utilización de tales instituciones para responder a las necesidades populares; y 
  3. la convocatoria de una Asamblea Constituyente que daría paso a la Europa democrática, con un Parlamento Europeo soberano en el año 2025.
Expresado a este nivel de generalidad, dudo que haya alguien entre las fuerzas progresistas que esté en desacuerdo. El punto de debate es cómo llegar ahí. Y es ahí donde surgen los desacuerdos.

Su objetivo, repito, es crear movimientos paneuropeos que lleguen a alcanzar tales dimensiones que –siguiendo el calendario citado- desarrollen un sujeto soberano, el nuevo Parlamento Europeo, del cual derive todo el poder de decidir y legislar, dirigiendo un gobierno ejecutivo (que sustituiría a la Comisión Europea y al Consejo Europeo) sujeto y responsable ante dicho parlamento. 

Tal gobierno europeo tendría un presidente elegido directamente por la población europea. De esta manera, el poder de dicho Estado europeo sustituiría el poder de los Estados mediante instituciones supranacionales que tendrían mayor poder que las instituciones nacionales. 

A primera vista parecería que se están proponiendo unos Estados Unidos de Europa, aun cuando el escaso protagonismo de los Estados parecería cuestionar tal analogía, pues el Parlamento Europeo significaría una gran pérdida para la soberanía de cada Estado.

¿La desaparición de los Estados?

Esta versión de Europa asume, sin embargo, muchísimas cosas que son cuestionables, como históricamente se ha visto y se ha demostrado. El más importante de estos supuestos es creer que Europa, en sí, ya es una entidad que goza de la suficiente cohesión e identidad para establecer el concepto de ciudadanía en ella. Creo que es fácil de ver que este supuesto es altamente cuestionable en la Europa de hoy.

 De este supuesto se deriva otro, que asume que tal entidad europea debe tener un Estado, que sería el Estado federal, algo distinto (en realidad muy distinto) a una unión federal creada por la agregación de varios Estados. 

En todo este escenario no queda claro, sin embargo, qué ocurrirá con los parlamentos nacionales. Es decir, no se sabe si pintarán algo o no. En caso de que continuaran, ¿qué pasaría si hay un conflicto entre un parlamento nacional y el Parlamento Europeo? 

De esto ni se habla. ¿Qué pasa si el parlamento de Grecia no está de acuerdo con el Parlamento Europeo?

Pero además de estos supuestos, y además de estas incertidumbres, el Parlamento Europeo, punto final del trayecto, estará basado en la enorme diversidad de sus distintos Estados (tengan estos el poder que tengan). Es, por lo tanto, predecible que la población de ciertas grandes naciones y Estados pueda llegar a dominar el Parlamento Europeo a costa de los pequeños Estados y naciones. (...)

Y para complicarlo todavía más, el énfasis en la vía paneuropea estimularía el polo opuesto, es decir, el nacionalismo de la ultraderecha, que canalizaría fácilmente el probable descontento popular que originaría la centralización del poder, anulando cualquier posibilidad de construir otra Europa basada en una unión de todos los Estados, con una división de fuerzas entre el centro y la periferia, dando mayor poder de decisión a los niveles de autoridad más próximos a donde vive la población.

 En esta estrategia, que yo propongo, la lucha para crear otra Europa pasa por un cambio progresivo a nivel de cada Estado, que vaya sumando fuerzas que presionen para realizar tales cambios a nivel europeo. Y ahí los movimientos transnacionales, sean sociales o políticos, jugarán un papel de enorme importancia. 

Pero dudo que se desarrollen sin una activa participación de partidos políticos, movimientos político-sociales y fuerzas sindicales, entre otros, basados en los Estados que se junten en un proyecto común [6]. (...)"              

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 8 de septiembre de 2016; en www.vnavarro.org, 08/09/16)

3.10.16

La crisis de la socialdemocracia en Europa, en España, en Estados Unidos...

"La socialdemocracia en Europa está inmersa en una profunda crisis. Pasó de gobernar en la mayoría de países en la Unión Europea a estar en una minoría muy pequeña. 

Su crisis se refleja, no sólo en derrotas electorales, sino también en descensos muy marcados de sus afiliados: todos los mayores partidos socialdemócratas europeos han experimentado un enorme descenso de los miembros en tales partidos. 

Una de las explicaciones que han dado los dirigentes de tales partidos de este descenso (además de la supuesta falta de comunicación –argumento siempre utilizado por tales dirigentes-) es el éxito de sus políticas. Se asume que el gran bienestar que la socialdemocracia ha traído a Europa ha transformado sus bases electorales -la clase trabajadora- en clases medias, que se han ido haciendo más conservadoras.

 Algunos de estos dirigentes llegan incluso a postular que las clases trabajadoras están desapareciendo, sustituidas por las clases medias, que se han convertido en los sectores sociales a los cuales tales partidos orientan sus ofertas electorales. 

En realidad, muchos de estos partidos han abandonado una narrativa que incluya el concepto de clase social en su discurso, excepto en su referencia a las siempre presentes clases medias, y dentro de una estructura social que se redefine, limitándose a hablar de ricos, clase media y pobres, o clase alta, media y baja.

Este argumento ignora, sin embargo, varios hechos. Uno de ellos es que en la mayoría de países de la UE hay más personas que se definen como pertenecientes a la clase trabajadora que a la clase media, siendo en los países nórdicos escandinavos (que tienen el mayor nivel de riqueza de Europa) donde tales porcentajes son mayores.

 A mayor cultura socialdemócrata en un país (tal como ocurre en la mayoría de los países escandinavos), mayor es la propensión de la población a definirse como miembro de la clase trabajadora. Y, por el contrario, a mayor cultura conservadora y/o liberal en un país, mayor es la percepción de que las clases han perdido su valor definitorio, considerándose a la clase media como la clase mayoritaria por antonomasia en aquel país.

 El caso de EEUU y del Sur de Europa son ejemplos de ello. Las causas del declive de la socialdemocracia no pueden atribuirse, pues, a su éxito, o a cambios de la estructura social de sus países. Hay que buscar las causas en otras áreas y territorios de análisis, incluyendo los cambios muy sustanciales que han seguido en su cultura política y en el desarrollo de sus políticas públicas.

 El éxito de la socialdemocracia en Europa fue su identificación con el establecimiento del estado del bienestar (basado en la universalización de los derechos sociales y laborales, financiado con unas políticas fiscales progresistas), y un aumento de la capacidad adquisitiva de la población, mediante un incremento de las rentas del trabajo como motor de políticas expansivas de carácter keynesiano, que exigían un intervencionismo público no sólo en gasto, sino también en la regulación (y/o la nacionalización) de actividades claves para el quehacer económico, a fin de garantizar la existencia y accesibilidad de recursos básicos (tales como el crédito).  

La época dorada del capitalismo (1900-1980) se basó en estas políticas, que fueron y continúan siendo enormemente populares, no sólo entre las bases tradicionales de tales partidos –la clase trabajadora-, sino en otros sectores de las clases populares (incluyendo la clase media). 

Esta alianza de clases –clase trabajadora con clase media- fue central en el desarrollo del estado del bienestar. Éste tenía que ser de elevada calidad para responder a las expectativas de la clase media, lo que requería una carga fiscal elevada mediante una fiscalidad progresiva, cuyo objetivo era (además de conseguir fondos para el estado) la corrección de las desigualdades sociales. 

El declive de la socialdemocracia se ha basado primordialmente en el distanciamiento y/o renuncia de muchos partidos socialdemócratas de estas políticas. Es a partir de los años setenta y ochenta, que gran número de tales partidos fueron apartándose de tales políticas, adaptándose a los principios del neoliberalismo, que se convirtió en la ideología dominante en la construcción de la Unión Europea.

El argumento más utilizado por aquellos partidos políticos, en justificación de su abandono de las políticas socialdemócratas, fue que la globalización imposibilitaba el desarrollo de tales políticas. Anthony Giddens, entre otros, repitió esta argumentación en todos sus trabajos. Tal globalización –se nos decía- hacía imposible la continuación de aquellas políticas socialdemócratas. 

El keynesianismo, por ejemplo, era ya imposible. Los estados perdían poder frente a la globalización y no podían seguirse políticas expansivas. Este argumento, que encontró grandes cajas de resonancia en los medios próximos al capital financiero y al mundo empresarial, ignoraba que los países donde la tradición socialdemócrata estaba más desarrollada eran los países escandinavos, países profundamente globalizados, pues al ser pequeños, la suma de sus importaciones y exportaciones representaba el porcentaje del PIB más alto de la UE. Los datos mostraban que un país podía estar muy globalizado y, a la vez, continuar desarrollando políticas socialdemócratas. (...)

 EL ORIGEN DEL SOCIOLIBERALISMO: LA ADMINISTRACIÓN CLINTON

(...) Su programa incluía las promesas de universalizar el acceso a la sanidad en aquel país y desarrollar políticas expansivas de gasto público, añadiendo medidas proteccionistas al tratado de libre comercio, NAFTA (inicialmente propuesto por la Administración Bush padre) tales como exigir el establecimiento de normas laborales y ambientales en los países participantes en tal tratado: EEUU, Canadá y México.

Una vez ganadas las elecciones, el Presidente Clinton no cumplió ninguna de estas promesas. Convirtiéndose en el Presidente del Partido Demócrata más próximo al capital financiero que haya existido en EEUU (tal como ha indicado su Ministro de Trabajo Robert Reich), puso los intereses del capital financiero en el centro de sus políticas públicas, reduciendo el gasto público y favoreciendo al capital financiero, llegando a eliminar la Ley Glass Steagall (que, aprobada por el Presidente Roosevelt en 1933, había prohibido que los bancos comerciales pudieran también ser de inversión), abriendo así la puerta a la especulación y a la crisis financiera actual. (...)

Blair fue, incluso más allá que Thatcher en algunos temas, como la desregulación de la banca. Fue Harold Brown, Ministro de Finanzas del gobierno Blair, el que dio plena independencia al Banco de Inglaterra, desregulando además el mercado financiero, convirtiéndose la City (el centro financiero de Gran Bretaña) en el mayor centro de los hedge funds en el mundo. En realidad, su escasísima regulación mereció el título de “Wall Street Guantánamo” a la City, indicando con ello que se permitían en la City prácticas irregulares no permitidas en Wall Street.

 Estas políticas favorecieron al capital financiero, que pasó a representar el 32% del PIB, crecimiento que tomó lugar a costa del sector industrial, que pasó de representar el 20% del PIB al principio del New Labour (1978), al 12% (2010) (ver mi artículo “El fracaso del nuevo laborismo y del socioliberalismo” Sistema digital 21.05.10). 

Esta reducción del sector industrial causó una disminución del salario promedio, disminución a la cual contribuyó la gran desregulación de los mercados laborales, “uno de los mercados más desregulados existentes en el mundo desarrollado”, tal como anunciaba el gobierno del Sr. Blair en su promoción exterior. 

Disminuyó también el intervencionismo del estado bajo el argumento de que el estímulo keynesiano a base de estimular la demanda doméstica era imposible de realizar, además de ser innecesario (tal como afirmaba Anthony Giddens).

Estas políticas fueron muy impopulares entre sus bases electorales, lo que explica el gran descenso de su apoyo electoral. Pasó de obtener el 33% del total del electorado en 1997 a un 25% en 2001 y un 22% en 2005. Si Gran Bretaña hubiera tenido un sistema electoral proporcional, habría perdido la mayoría ya en la segunda convocatoria electoral desde que ganó la primera vez en 1997. 

El sesgo electoral británico, que favorece el bipartidismo, ocultó este descalabro de manera que, a pesar de este declive tan marcado, el New Labour mantuvo la mayoría en el Parlamento hasta la última elección, la de 2010.  (...)

El otro partido socialdemócrata que viró hacia el neoliberalismo fue el Partido socialdemócrata alemán, el cual, con su llamado programa 2010 antagonizó a su militancia y a sus bases electorales. 

El programa 2010, liderado por el canciller Schroeder, inició las políticas neoliberales en Alemania (incluyendo las políticas de austeridad pública más acentuadas hasta entonces), apoyando al capital financiero y al mundo empresarial exportador, a costa del nivel de vida de la clase trabajadora alemana. 

Sus políticas, continuadas por el gobierno Merkel, significaron una reducción de las rentas del trabajo, contribuyendo al estancamiento de la economía alemana como consecuencia de la disminución de la demanda doméstica, que tal reducción determinó (ver mi artículo “El problema de la eurozona no está en la periferia, sino en el centro” Sistema digital. 28.05.10). 

Fue Oskar Lafontaine, entonces Ministro de Economía del Gobierno Schroeder, y los sindicatos, los que propusieron un aumento de la demanda interna, que hubiera estimulado la economía alemana y, por lo tanto, la economía europea. Perdieron aquella batalla y Oskar Lafontaine dimitió (y abandonó el Partido Socialdemócrata alemán, acusando a la dirección de tal Partido de estar excesivamente próxima a la banca y al mundo empresarial exportador)  (...)

La influencia de la banca alemana configuró, en gran manera, la arquitectura institucional europea, basada en un Pacto de Estabilidad, que frenó el crecimiento del gasto público, y en un Banco Central Europeo, que más que banco central era un lobby de la banca, que impuso intereses elevados (ver el citado artículo “El problema de la eurozona no está en la periferia, sino en el centro”). 

La mayoría de partidos socialdemócratas en la UE contribuyeron a la construcción de este marco neoliberal, que resultó en un gran descenso de las rentas del trabajo en la mayoría de países de la UE, causa del enorme problema de demanda existente en la UE.

 Las personas nombradas a propuesta de los partidos socialdemócratas (y ellos mismos simpatizantes y/o miembros del Partido Socialista Español) en la Comisión Europea, fueron el Sr. Pedro Solbes y el Sr. Joaquín Almunia, que se convirtieron en los guardianes de la ortodoxia neoliberal a través de la Comisión Económica y de Asuntos Monetarios.  (...)

La socialdemocracia española siguió políticas de clara tradición socialdemócrata en el periodo 1982-1993, facilitadas por la presión popular y por los partidos a su izquierda. La agitación social a finales de la década de los años ochenta jugó también un papel clave en la expansión del gasto público social por habitante, corrigiendo, en parte, el enorme déficit de gasto público social entre España y el promedio de la UE-15. España había sido, en 1982, cuando comenzó el periodo socialdemócrata, el país con un estado del bienestar menos desarrollado de la UE.

Ahora bien, en 1993 (cuando el déficit de gasto público social había ya sido reducido a la mitad) hubo un cambio político muy importante, con consecuencias en las políticas públicas, tanto económicas como sociales.

 El PSOE perdió la mayoría en Las Cortes y se alió con la derecha catalana, CIU, desarrollando políticas neoliberales (que supuso un espectacular descenso del gasto público social por habitante), políticas que fueron continuadas por el gobierno Aznar hasta 2004.

 La alianza del PSOE con CIU inauguró una estrategia que incluía la marginación de las izquierdas, tanto dentro del PSOE como fuera, lo cual creó una reacción entre sus bases, de protesta en contra de la dirección, que llevó a la elección del candidato a la Presidencia por parte del PSOE, de Josep Borrell, que era de clara orientación keynesiana y que creó enormes resistencias tanto dentro como fuera del aparato del partido. 

Tal resistencia llevó a su dimisión y sustitución y más tarde a la derrota del PSOE, configurándose posteriormente tres sensibilidades distintas dentro del PSOE. Una, la del aparato de partido, que apoyó al candidato conservador, José Bono; otra de sensibilidad keynesiana liderada por Matilde Fernández; y otra que en teoría era la de compromiso por José Luis Rodríguez Zapatero, y que ganó debido al apoyo de la izquierda. 

 José Luis Rodríguez Zapatero ganó y, con la excepción de Cristina Narbona, excluyó completamente a la izquierda de su gobierno, nombrando a Solbes (que había iniciado las políticas neoliberales en 1993 y había sido el guardián de la ortodoxia liberal en la Comisión Europea) y a un equipo ultraliberal dirigido por David Taguas (procedente de la Banca y que había propuesto, antes de integrarse en La Moncloa, la total privatización de la Seguridad Social, tal como había hecho el General Pinochet en Chile) (ver “La Seguridad Social es viable. Réplica a David Taguas” en mi blog www.vnavarro.org 24.02.10), como director de su equipo económico. Estos nombramientos tenían como objetivo tranquilizar a la Banca (que es el poder fáctico más importante en España), nombrando como gobernador del Banco de España a otro ultraliberal, Miguel Fernández Ordóñez. 

La dimensión socialdemócrata del PSOE apareció claramente en las áreas sociales, que estuvieron limitadas, sin embargo, en sus iniciativas (algunas de claro corte socialdemócrata, como la Ley de Dependencia) por una austeridad de gasto público. 

El Sr. Solbes había manifestado que la política durante el periodo 2004-2008 de la cual él estaba más orgulloso fue la de no haber aumentado el gasto público, dicho y hecho en el país de la UE que tiene un gasto público (incluyendo el social) más bajo de la UE-15. Su alianza en 2004 con partidos a su izquierda, IU-ICV-EA, ERC y BNG, forzó, sin embargo, una mayor sensibilidad social, que se tradujo en una reducción del enorme déficit de gasto público social que España tiene con la UE-15.

En su segundo mandato, iniciado en 2008, el gobierno Zapatero viró a la derecha, buscando el apoyo de la derecha nacionalista catalana, siempre afín al equipo económico del gobierno, que continuó siendo neoliberal. 

 Tal equipo ha desarrollado una respuesta a la crisis actual que reduce sustancialmente los derechos laborales y sociales en el país, causa de una protesta que ha llevado a la convocatoria de una huelga general. De continuar estas políticas, la socialdemocracia española sufrirá un declive electoral profundo, tal como ha ocurrido a la mayoría de partidos socioliberales en la UE."        

 (El blog del Profesor Navarro presenta de nuevo su articulo “La crisis de la socialdemocracia en Europa”, que se publicó en la revista digital SISTEMA el 18 de junio de 2010, en www.vnavarro.org, 28/09/16)

7.9.12

¿Por qué la crisis no se resolverá? Porque no hay respuesta social ni política

"Para que los países de la Unión Europea así como EEUU salgan de la crisis (más profunda en la UE que en EEUU) se necesitaría que se interviniera en las causas que la generaron, lo cual no se está haciendo.

 En realidad, en los países de la UE, y muy en especial en los países de la Eurozona, las intervenciones públicas van claramente en sentido opuesto a lo que debería hacerse.

Veamos causa por causa. Una de las más importantes es la reducción de la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población y su profundo endeudamiento. A los dos lados del Atlántico Norte, las rentas del trabajo como porcentaje de la renta total de los países han ido descendiendo en los últimos treinta años (y ello a pesar que el porcentaje de la población empleada ha ido subiendo, al menos hasta que comenzara la crisis, en 2007), y ello como consecuencia de las políticas públicas neoliberales que han favorecido sistemáticamente las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo.

Además de estas políticas públicas, contribuyeron a esta reducción de las rentas del trabajo (causada primordialmente por la reducción de los salarios), la revolución tecnológica en el mundo del trabajo, sustituyendo fuerza de trabajo por tecnología y la globalización económica con la desregulación de la movilidad de capitales y movilidad del trabajo. El desplazamiento de áreas de producción a China, por ejemplo, ha facilitado la reducción de los salarios en ambos lados del Atlántico Norte. (...)

La segunda causa de la crisis, relacionada con la primera, ha sido el enorme crecimiento de las rentas del capital, resultado, como dije antes de las políticas neoliberales que han favorecido a tales rentas.

La riqueza producida en la sociedad durante los últimos treinta años, consecuencia primordialmente del aumento de la productividad, ha ido más encaminado a aumentar las rentas del capital que las del trabajo. (...)

La reducción de estas últimas rentas ha producido un enorme endeudamiento que ha beneficiado en gran manera a la banca, cuya dimensión ha crecido exuberantemente a los dos lados del Atlántico. Uno de los fenómenos más característicos de este periodo neoliberal ha sido que las empresas (sobre todo medianas y pequeñas empresas) y las familias se han ido endeudando más y más, causando este aumento del sistema financiero. A más endeudamiento, más negocio de la banca. (...)

Por otra parte, la creciente disminución de la capacidad adquisitiva de la población (que explica el crecimiento de su endeudamiento) también determina una escasez de demanda de bienes y servicios que es uno de los problemas económicos más graves que tiene la economía a los dos lados del Atlántico.

 No hay demanda con lo cual la economía productiva, donde se producen los bienes y servicios, está estancada. Ello explica que su rentabilidad es menor que la alcanzada en actividades especulativas como la propiedad inmobiliaria o los sectores de alto riesgo (o Hedge Funds), que es donde el gran capital (cuyas rentas han ido creciendo en dimensiones superlativas) está invirtiendo.

 De ahí la gran expansión de las actividades especulativas dentro del sector financiero (sobre todo bancos, compañías de seguros y fondos de alto riesgo), actividades facilitadas por la desregulación de los mercados financieros. Consecuencia de ello es que las rentas del 1% de renta superior en ambos lados del Atlántico Norte se han disparado, invirtiéndose primordialmente en actividades especulativas.

 La tercera causa, consecuencia de la segunda, es que está concentración de las rentas, muy centradas en el sector financiero, tienen un enorme poder mediático y político. Hoy su influencia en las instituciones políticas es abrumadora y tal influencia, se realiza en parte, a través de los medios.

Todos los mayores medios de información españoles, por ejemplo, están profundamente endeudados. Muchos de los rotativos de mayor difusión tienen banqueros o personal próximo al capital financiero en sus consejos de dirección. (...)

 Este enorme poder político del capital (predominante, pero no exclusivamente, del capital financiero) es facilitado por la cuarta causa, que es el enorme debilitamiento del mundo del trabajo y sus instrumentos, incluyendo los partidos de izquierda.

 Parte de su debilidad está basada en su adaptación e incluso incorporación al pensamiento neoliberal (como ha ocurrido en los partidos afines a la Tercera Vía, tales como Partido Socialdemócrata Alemán, el Partido Laborista Británico y el PSOE durante el gobierno Zapatero).

Contribuye a este debilitamiento la ausencia de países con experiencias que pudieran considerarse alternativas y amenazantes para el sistema actual. Es importante entender que la salida de la Gran Depresión en EEUU fue consecuencia de una enorme agitación social, dirigidas por partidos como el partido comunista y el partido socialista, inspirados por la Revolución Bolchevique y la Unión Soviética, que causó la respuesta del presidente Franklin Roosevelt, (cuya esposa Eleanor Roosevelt alentó tal agitación), con el New Deal. Hoy no existe una agitación de tales dimensiones que represente una amenaza para el sistema, lo cual explica la falta de respuesta de las estructuras de poder a las demandas populares a favor del cambio."            (Artículo publicado por Vicenç Navarro, 22 de agosto de 2012, en www.vnavarro.org, 22/08/2012)

5.9.12

La bajada de los costes de producción puede hacerse a base de reducir los beneficios empresariales, en lugar de los salarios

"Un dogma que se ha extendido en los establishments financieros, económicos, mediáticos, académicos y políticos de España es que para salir de la crisis hay que bajar los salarios. Tal creencia ha sido reforzada por el último informe sobre España del Banco Central Europeo dado a conocer el pasado jueves (09.08.12) (...)

El argumento que se utiliza para justificar tales medidas es que, al no poder devaluar la moneda (posibilidad denegada a los países de la Eurozona al tener todos ellos la misma moneda) a fin de abaratar los productos y hacer al país más competitivo, la única solución que les queda a tales países que están en recesión es abaratar los productos a base de disminuir los salarios. 

De esta manera serán más y más competitivos y venderán más productos, exportando más y más, convirtiendo tales exportaciones en el motor de la economía, permitiendo así que salgan de la recesión. Este argumento ha pasado a ser parte de la teología de tales establishments (...)

Podría citar muchas declaraciones recientes de economistas próximos al PSOE y al PSC que, añadiendo un “tono de realismo” (que siempre se utiliza para defender tesis neoliberales), concluyen que sí, que hay que descender los salarios como parte de lo que Paul Krugman y muchos otros han llamado la “devaluación doméstica”. (...)

Tal dogma, como todos los dogmas, se basa en fe en lugar de evidencia científica. En primer lugar, incluso si aceptáramos por un momento la necesidad de devaluación doméstica, tal bajada de los costes de producción puede hacerse a base de reducir los beneficios empresariales, en lugar de los salarios, posibilidad que casi nunca se menciona. 

Y cuando, raramente se hace, es para descartar tal posibilidad pues –según ellos- ello desincentivaría la inversión. Mírese como se mire, se propone cargar el peso de la recuperación económica en las espaldas de los trabajadores y no sobre las de los empresarios, a los cuales hay que darles todas las facilidades y estímulos para que exporten, pues ahí es donde radica toda nuestra salvación. Pero los datos muestran el error de los supuestos sobre los que se basa tal dogma. Veámoslos.

 Uno de los centros de investigación económica próximo al mundo empresarial de las grandes corporaciones estadounidenses (The Conference Board) acaba de publicar un detallado estudio de la evolución de los salarios en la Eurozona que muestra que éstos han descendido de una manera muy marcada en España, Irlanda, Grecia y Portugal (los famosos países PIGS en la terminología anglosajona). 

Como promedio los costes laborales han descendido un 15% desde 2009. Pero como bien señala el economista belga Ronald Janssen, este descenso de los salarios y aumento de los beneficios no ha ido, por lo general, acompañado de un aumento ni de las inversiones ni de las exportaciones (“Falling Wage Costs: Europe’s Light at the end of the tunnel?”). (...)

En España y en Portugal, sin embargo, las exportaciones sí que han crecido sobre todo a partir del 2009. Tal crecimiento sin embargo no ha sido suficiente para reavivar la economía de tales países. En ambos países, la gran destrucción de empleo (en parte responsable del aumento de la productividad), consecuencia de las políticas de austeridad y de la gran bajada de salarios, ha creado una recesión tal que el aumento de las exportaciones no ha sido suficiente para estimular de nuevo la economía. 

La bajada de salarios que en teoría está aumentando las exportaciones está a la vez deprimiendo la economía doméstica, venciendo esta última a la primera. Ello confirma lo que varios autores hemos estado señalando durante bastante tiempo: el gran error, mostrado muchas veces en Latinoamérica, de querer estimular la economía a base de colocar el sector exportador en el centro de la economía.

 No fue hasta que gobiernos de izquierdas y centroizquierdas potenciaron la demanda doméstica que aquellos países de América Latina salieron de su recesión. En este aspecto, es interesante ver la similitud de los argumentos neoliberales (presentados como argumentos de sentido común en las “ciencias económicas”) utilizados en América Latina y ahora aquí en España. 

Tales argumentos están siendo utilizados hoy en España no solo por las derechas sino también por economistas de partidos exgobernantes de centroizquierda, como el PSOE y el PSC, hoy en la oposición (resultado, por cierto, de la aplicación de tales políticas).  (...)

Todo este proceso era predecible. Es fácil de ver que tales políticas son erróneas. Solo se necesita mirar los datos y olvidarse de la teología neoliberal (presentada como conocimiento económico). 

Cuando tantos trabajadores están sin trabajo y cuando la mayoría de jóvenes están sin trabajo durante muchos años, significan una pérdida, muchas veces irreversible, de recursos productivos. Y esto es lo que está ocurriendo en España. Frente a un sector exportador vivo, existe una economía doméstica paralizada por una enorme falta de demanda, creada por la confluencia de bajada de salarios, destrucción de empleo, y reducción de gasto público.

Esta fue la situación en Latino América en el periodo neoliberal y ésta es la situación en los países PIGS ahora (convertido en GIPSI, con la inclusión de Italia).

 En realidad, la bajada de salarios está creando una enorme recesión no solo en los países periféricos de la Eurozona sino también en los países del centro. El nivel de demanda de la manufactura (PMI, purchasing manager index) está bajando también en Alemania y en Francia a niveles de Italia, habiendo alcanzado cuotas por debajo de lo que se considera el nivel aceptable y/o sostenible. 

Y ello era, de nuevo, predecible, pues gran parte de las exportaciones alemanas y francesas son importaciones italianas, españolas, portuguesas y griegas. Y la bajada de salarios y recortes de gasto público están reduciendo dramáticamente el consumo doméstico y exterior. La respuesta del establishment alemán no es estimular la demanda en Alemania y en los otros países de la Eurozona sino al contrario. 

Sus políticas públicas están recortando los salarios de los trabajadores alemanas y (presionando a través del Bundesbank y, por lo tanto, del BCE) de los trabajadores de los países periféricos de la Eurozona, conduciendo al precipicio a toda la Eurozona. Se inicia así una competición para ver quién paga menos a sus trabajadores."                   (Artículo publicado por Vicenç Navarro, 14 de agosto de 2012, en www.vnavarro.org, 14/08/2012)

3.8.12

¡Sí que hay dinero!

"Durante el debate parlamentario que tuvo lugar en las Cortes españolas a raíz de la presentación del Presidente Rajoy de las medidas de recortes que su gobierno iba a realizar, el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del gobierno español, el Sr. Cristóbal Montoro, indicó que éstas eran necesarias porque “el Estado no tenía más dinero”, punto acentuado por el propio Presidente Rajoy cuando subrayó que el nivel de deuda pública en España había alcanzado niveles inaceptables que forzaron la toma de medidas excepcionales, considerando la bajada del déficit como la prioridad número uno de su gobierno.

 El Presidente Rajoy indicó también que tal bajada del déficit público era la condición indispensable para salir de la crisis, pues sólo con esta bajada se recuperaría la confianza de los mercados financieros y España podría volver a recibir prestado dinero a unos intereses más bajos. 

Es sorprendente que la Administración Rajoy continúe repitiendo esta creencia (creencia basada más en la fe que en la evidencia) cuando todos los datos acumulados muestran lo erróneos que son los supuestos sobre los que se basa. (...)

Pero antes de mostrar tales datos, es importante subrayar, una vez más, lo que tienen en común los países hoy intervenidos –España, Grecia, Portugal e Irlanda-. Todos ellos tienen Estados pobres (su gasto público, incluyendo el gasto público social por habitante, es de los más bajos de la Eurozona), con escasos ingresos al Estado (entre los más bajos de la Eurozona), poco redistributivos (entre los menos redistributivos de la Eurozona), y basados en una fiscalidad altamente regresiva (de los más regresivos de la Eurozona).

La causa de que todos estos países tengan estos puntos en común es que  todos ellos tienen un contexto político semejante. Durante su reciente historia (los últimos cincuenta años) las fuerzas conservadoras han tenido una enorme influencia sobre sus Estados. Fueron gobernados por muchas décadas por gobiernos ultraconservadores. (...)

Se podría argumentar que España, como también aquellos países, tiene un Estado pobre porque es un país pobre. Pero los datos no confirman esta situación. El PIB per cápita es el 94% del promedio de la UE-15, y en cambio, el gasto público es sólo un 72% del promedio de la UE-15. En realidad, si fuera un 94%, España se gastaría 66.000 millones más en su sector público y en su subfinanciado Estado del Bienestar (tanto en sus transferencias como en sus servicios públicos).

Pero no se los gasta, no porque no existan. Sí que existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y ahí está el punto clave que no se cita. La regresividad de la política fiscal que España tiene en común con todos los países intervenidos. Han tenido que pedir prestado dinero porque el Estado no recoge el suficiente.
Pero lo que es incluso peor es que durante la era de bonanza (estimulada por la burbuja inmobiliaria), el Estado español bajó más y más los impuestos, bajada que favoreció particularmente a las rentas superiores, que adquieren la mayoría de sus rentas de la propiedad de capital. 

Esta bajada de impuestos determinó –según ha indicado el Fondo Monetario Internacional- nada menos que la mitad del déficit estructural del Estado, déficit que permaneció oculto durante la expansión económica por el elevado crecimiento de ingresos al Estado, apareciendo, sin embargo, en toda su crudeza cuando el boom explotó. (...)

Y ahí está el problema más silenciado en los medios y en los debates. Fue una lástima que ninguno de los que participaron en el debate en las Cortes Españolas hiciese las siguientes preguntas al Presidente Rajoy: 

 ¿Por qué el Estado español decidió congelar las pensiones a fin de conseguir 1.200 millones de euros, en lugar de revertir la bajada del impuesto de sucesiones, con lo cual habría obtenido casi el doble de ingresos ( 2.552 millones). 

O, ¿por qué en lugar de recortar nada menos que 7.000 millones en sanidad, el gobierno no eliminó la reducción del Impuesto de Sociedades a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, lo que significa menos del 0,12% de todas las empresas, con lo cual hubieran obtenido más de 5.600 millones de euros? 

O, ¿por qué quiere ahora establecer el copago sanitario en lugar de aumentar los impuestos de los fondos SICAV y las ganancias especulativas? 

O, ¿por qué quiere aumentar el IVA, en este momento de recesión, que afectará a las clases populares, en lugar de aumentar el impuesto de Sociedades al 35% para empresas que ganen más de un millón de euros al año, con lo cual ingresaría 14.000 millones de euros más? 

O, ¿por qué quiere destruir puestos de trabajo en los servicios públicos en lugar de establecer un impuesto a las transacciones financieras, con lo cual, tal como ha señalado el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, se conseguirían 5.000 millones de euros? 

O, ¿por qué en lugar de forzar reducciones de los Estados del Bienestar gestionados por las CCAA no reduce la economía sumergida diez puntos, con lo cual aumentaría 38.500 millones de euros?

Estas son las preguntas que deberían haberse hecho y no se hicieron. El señor Rajoy no las habría podido contestar y habría quedado en evidencia, mostrando, que en contra de lo que dice, sí que hay alternativas y sí que hay dinero."           (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 21 de julio de 2012, en www.vnavarro.org, 20/07/2012)

Los orígenes del déficit público del Estado español (tanto central como autonómico) que no se debe primordialmente al aumento del gasto público sino a la reducción de impuestos que tuvo lugar en tiempos de bonanza, durante la burbuja inmobiliaria, y que creó un déficit estructural

"Una de las características que España comparte con los otros países intervenidos en la Eurozona (Grecia, Portugal e Irlanda) es la pobreza de su Estado. Los ingresos al Estado son de los más bajos de la UE-15, el grupo de países de la UE más próximos a España por su nivel de riqueza. Cuando la crisis empezó, representaban sólo el 34% del PIB (en Grecia el 37%, en Irlanda el 34% y en Portugal el 39%.

 Como comparación, en Suecia representan  el 54%). Esta pobreza se basa (como también les ocurre a los otros países intervenidos) en la escasa capacidad recaudatoria del Estado, que se explica, en parte, por la gran regresividad de su política fiscal. Las rentas del capital, por ejemplo, reciben un tratamiento muy distinto a las rentas del trabajo.

 A las primeras se las trata mucho más favorablemente que a las segundas. Esto implica que las personas que derivan la mayoría de sus rentas de la posesión de capital  pagan muchos menos impuestos que los que derivan tales rentas del mundo del trabajo, y que representan la gran mayoría de la ciudadanía. (...)

En los años de bonanza económica, creada principalmente mediante la burbuja inmobiliaria, el Estado español (que incluye el Estado central y las CCAA) redujo los impuestos significativamente, sobre todo de las rentas del capital y de las rentas superiores. 

Este descenso creó un déficit estructural que pasó desapercibido porque los ingresos al Estado subieron espectacularmente, resultado del elevado crecimiento económico y crecimiento de empleo. 

 Ahora bien, cuando la burbuja inmobiliaria explotó (resultado de que la banca europea, principalmente la alemana y la francesa – que había alimentado la burbuja inmobiliaria española- dejó de prestar a la banca española, porque aquella, la banca europea, estaba contaminada con productos tóxicos procedentes de la banca norteamericana) apareció con toda su crudeza tal déficit estructural del Estado, causado por aquellas reducciones de impuestos (según el Fondo Monetario Internacional la mitad del déficit estructural se debía a la rebaja de impuestos).
 Pero, cuando el déficit apareció, en lugar de anular las rebajas fiscales para recuperar los fondos del Estado, éste (tanto central como autonómico) recortó el gasto público, incluyendo el gasto público social, asumiendo que el crecimiento del déficit del Estado se debía al excesivo tamaño de tal gasto público, atribuyéndole, además, ser una de las causas de la crisis.

 Tal argumento fue promovido extensamente a pesar de que la evidencia existente claramente lo cuestiona. En realidad, el Estado español, cuando se inició la crisis, estaba en superávit, y la deuda pública era de las más bajas de la Eurozona.

El crecimiento tan acentuado del déficit no se debió a que se disparara el gasto público, sino a la bajada de impuestos que había creado el déficit estructural, incrementada esta bajada por la enorme disminución de la actividad económica y del empleo, puesto que, al depender de una manera tan acentuada los ingresos al Estado de las rentas del trabajo, el elevadísimo desempleo -que el estallido de la burbuja produjo- se tradujo en una gran disminución de los ingresos al Estado. (...)

Ignorando estos hechos, la respuesta a la crisis fue recortar el gasto público, sin tocar las causas estructurales del déficit. Ejemplos de ello hay a miles. Se congelaron las pensiones, intentando ahorrar 1.200 millones de euros, recorte que hubiera sido innecesario si se hubiera mantenido el impuesto de patrimonio (2.100 millones de euros) o se hubiera anulado la rebaja del impuesto de sucesiones (2.552 millones) o se hubiera revertido el descenso de impuestos a las personas que ingresan más de 120.000 euros al año (2.500 millones)."                (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario ARA, 28 de julio de 2012, en www.vnavarro.org, 30/07/2012)

4.3.11

"El New York Times... documenta la escandalosa situación que tiene lugar en España cuando una persona no puede pagar una hipoteca"

"El excesivo poder de la banca en España es conocido también fuera del país. Así, The New York Times publicó un artículo –In Spain, Homes are Taken, but Debt Stays (27-10-10)– que documentaba la escandalosa situación que tiene lugar en España cuando una persona no puede pagar una hipoteca.

En la mayoría de países, tanto en EEUU como en la UE-15, cuando una persona se encuentra en tal situación puede declararse en bancarrota y recibir el apoyo legal que la proteja de las medidas recaudatorias abusivas, permitiéndole además devolver las llaves al banco que le vendió la hipoteca sin tener que devolver el resto de la deuda hipotecaria. (...)

No así en España. La ley excluye las hipotecas de ser bienes sujetos a la protección del que se declara en bancarrota, exclusión que refleja el enorme poder de la banca en el desarrollo de la legislación hipotecaria.

Otro indicador de tal poder es que, cuando la persona devuelve al banco las llaves de su piso, comienza en realidad su calvario, pues tal persona continúa debiendo al banco la hipoteca, lo cual es una enorme sobrecarga, pues en muchos casos queda endeudada para el resto de su vida, al igual que sus avalistas.

Es difícil diseñar un sistema que proteja tanto a la banca y tan poco al ciudadano. (...)

Y todavía otro indicador más del enorme poder de la banca son los intereses variables pagados en las hipotecas, que varían del 2% al 6%. A diferencia de lo que ocurre en otros países desarrollados, los bancos españoles tienen incluso el poder de, previo permiso judicial, acceder automáticamente al salario de la persona que debe la hipoteca, exigiendo un pago mensual detractado de su nómina.

Debido a esta excesiva protección de la banca, conseguida a costa del ciudadano, no ha habido todavía ningún colapso de un banco español, hecho que, paradójicamente, ha sido motivo de gran orgullo por parte del Gobierno de Zapatero.

Como ha señalado The New York Times, el orgullo del presidente del Gobierno está basado en el hecho de que el sistema bancario español es de los menos amistosos y sensibles (user’s friendly) a las necesidades del ciudadano. (...)

Una última observación. La enorme crisis de legitimidad de las instituciones representativas en España se debe precisamente a esta percepción generalizada de que sus representantes están excesivamente influenciados por intereses económicos y financieros a los cuales temen enfrentarse.

Y la banca es uno de ellos. ¿No se dan cuenta los representantes políticos, en general, y las izquierdas gobernantes, en particular, de lo que ello supone? El descrédito del establishment político español es uno de los más acentuados en la UE-15.

Y la causa de tal descrédito es la percepción generalizada de que tal establishment es más sensible a los intereses financieros y económicos que a la voz de sus electores. ¿Hasta cuando continuarán ignorando los gobernantes a los gobernados?" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 3 de marzo de 2011, en www.vnavarro.org, 03/03/2011)

16.2.11

¿Y si España saliera del euro? Pues los banqueros alemanes se echarían a temblar

"¿Qué consecuencias podría tener la salida de algún Estado miembro del euro? ¿Es plausible contemplar esta hipótesis?

Si la situación no cambia tiene que pensarse muy seriamente que lo mejor para muchos estados, incluyendo el español, es que abandonen el euro. Pues, en este momento la población española está sufriendo enormemente para salvar el euro, dominado por el capital financiero, sobre todo alemán.

En realidad, la amenaza de que España pudiese abandonar el euro sería una táctica de presión, pues lo último que quieren oír los bancos alemanes es que España se retira del euro. Ello implicaría enormes pérdidas para el capital financiero alemán.

La situación actual es enormemente injusta para las clases populares de los llamados países periféricos. Se tiene que decir que sí a Europa pero no a esta Europa que no es la Europa de los ciudadanos sino la Europa del capital.

Tal como he documentado la integración de España al euro se hizo a costa del subdesarrollo social de España.

Y ahora se quiere salvar al euro, cuyas dificultades han sido causadas por la banca, mediante el sacrificio de las clases populares en general y de la clase trabajadora en especial." (Entrevista al Profesor Navarro en la Revista Temas para el Debate sobre el gobierno económico de la Unión Europea. En wwwvnavarro.org, 08/02/2011)

9.2.11

Las pensiones del 'baby boom'

"Una medida que facilitaría la solvencia de las pensiones futuras sería facilitar que las familias españolas tuvieran el número de hijos que desean, es decir 2 niños.

Pero, como bien señala el informe del EPI, el impacto de la jubilación del baby boom se está exagerando, pues es transitorio y significaría sólo un ascenso del gasto relativamente menor (0.6% del PIB).

Lo que debiera hacerse es facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo exigiendo además que se pague a la mujer como al hombre, (impidiendo el crecimiento de las desigualdades que están empobreciendo a la Seguridad Social) y asegurarse que el crecimiento de la productividad se traduzca en un incremento salarial en lugar del crecimiento de las rentas del capital.

El crecimiento salarial determinaría el crecimiento de las contribuciones de la Seguridad Social." ('El retraso obligatorio en la edad de la jubilación', Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 7 de febrero de 2011, en www.vnavarro.org, 07/02/2011)

El retraso de la jubilación es un error

"La evidencia científica (proveída por autores críticos, marginados en los medios españoles de mayor difusión) muestra el error de tales medidas. El último ejemplo de ello es el informe Beyond Normal: Raising the Retirement Age is the Wrong Approach for Social Security (Retrasar obligatoriamente la edad de jubilación es el enfoque equivocado para salvar la Seguridad Social), del prestigioso Economic Policy Institute de Washington, próximo a los sindicatos estadounidenses.

Este informe documenta que el retraso obligatorio de la edad de jubilación, además de dañar el bienestar social de las clases populares, tiene un impacto menor a la hora de garantizar la solvencia del sistema público de pensiones que otras medidas que ni siquiera han sido consideradas por el Gobierno español, tales como incrementar la progresividad del sistema tributario y del sistema de financiación de la Seguridad Social.

Ambos sistemas son de los más regresivos existentes en la UE-15. Asimismo, señala el incremento de las desigualdades de renta, con un aumento desmesurado de las rentas del capital (que no cotizan a la Seguridad Social) a costa de las rentas del trabajo (que son las únicas que cotizan) y una polarización de estas últimas, con un ascenso de los salarios altos de una minoría (cuya cotización a la Seguridad Social es menor que en la mayoría de cotizantes) y el estancamiento, e incluso reducción, de los salarios de la mayoría de cotizantes.

Esto ha generado el descenso de los ingresos a la Seguridad Social en EEUU, por lo que el informe señala que su corrección eliminaría la necesidad del retraso obligatorio de la edad de jubilación. Una situación semejante ocurre en España." ('Contra el retraso en la jubilación', Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 3 de febrero de 2011, en www.vnavarro.org, 03/02/2011)


"Los supuestos sobre los que se basaban sus propuestas, incluyendo la de retrasar obligatoriamente la edad de jubilación, no tenían credibilidad científica y era fácilmente demostrable que no las tenían.

Los argumentos que se utilizaron constantemente de que la población de pensionistas se doblaría en cuarenta años, requiriendo un gasto en pensiones que alcanzaría el 15% del PIB (presentando este porcentaje como inviable en nuestra economía), ignoraban la evidencia científica presentada por expertos críticos de tales medidas que mostraban que la sociedad española dentro de cuarenta años tendría un PIB más del doble del actual (como ha ocurrido en los cuarenta años pasados) y que un número menor de trabajadores podrían sostener (bien a través de cotizaciones, bien a través de impuestos) el aumento del número de pensionistas, como resultado del crecimiento de la productividad y de los salarios.

En realidad, el número de pensionistas se había más que doblado en los últimos cuarenta años en España sin que el sistema de pensiones se hubiera colapsado (tal como habían predicho los “expertos” promocionados por tales medios) y ello debido a que la riqueza del país también había aumentado." ('El debate de las pensiones', Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 4 de febrero de 2011, en www.vnavarro.org, 04/02/2011)

27.1.11

La esperanza de vida de las pensiones

Una de las áreas donde más confusión hay en el debate actual sobre las pensiones es en el impacto que el crecimiento de la esperanza de vida pueda tener sobre la viabilidad del sistema de pensiones.

Se dice constantemente que el hecho de que la esperanza de vida de la población española haya crecido cuatro años en los últimos veinte años hace que, extrapolando este crecimiento al futuro, resulta que el sistema de Seguridad Social no podrá pagar las pensiones de los años extra que la ciudadanía vive ahora sobre los años que vivían sus antepasados.

EL ERROR DEL ARGUMENTO

Tal argumento ignora qué es y cómo se calcula la esperanza de vida. Supongamos que España tuviera sólo dos ciudadanos: uno, Pepito, que muere al día siguiente de nacer, y otro, la señora María, que muere a los 80 años. En esta España imaginaria, la esperanza de vida promedio de la ciudadanía española es de (0+80)/2=40 años.

Pero, supongamos que en el país vecino, Vecinolandia, hay también sólo dos ciudadanos: uno, Juanito, que en lugar de morir al día siguiente como Pepito, vive veinte años. La otra persona, la señora Julia, sin embargo, vive, como la señora María, 80 años.

En este segundo país, Vecinolandia, la esperanza de vida es de (20+80)/2= 50 años, es decir, diez años más que España. Pero esto no quiere decir que la Sra. Julia haya vivido diez años más que la Sra. María (como constantemente se interpreta). Lo que ocurre es que en Vecinolandia los niños viven más años.

Pues bien, esto es lo que ha ocurrido en España durante los últimos cincuenta años. Los infantes y adolescentes viven más años ahora que antes. Y lo mismo ocurre en la mayoría de grupos etarios. En realidad, el mayor crecimiento de los años de vida ha sido en las edades tempranas y adultas, más que en las edades tardías.

Naturalmente que ello implica que viven más personas que alcanzan la ancianidad. Pero el incremento de los años de vida una vez alcanzada la ancianidad, no ha sido muy notable. En realidad, han aumentado mucho más los años de vida en la época de prejubilación que en la época posjubilación.

Así, en EEUU, en la primera mitad del siglo XX, los hombres vieron aumentar sus esperanzas de vida 22 años y las mujeres 21 años. Pero en cambio, el aumento de los años de vida de las personas por encima de los 65 años aumentó sólo cinco años para los hombres y sólo 2,5 años para las mujeres. (...)

Puede verse, pues, que el mayor incremento de los años de vida han sido en el periodo de prejubilación, no en la posjubilación, la cual ha sido relativamente menor. Es importante, pues, saber cómo se miden los años de vida extra.

No se puede calcular este número sumando todos los años que la gente vive y dividiéndolo por el número de personas (como constantemente se hace). Hay que calcular los años de vida por cohortes de la misma edad en dos generaciones distintas.

Haciéndolo de esta manera se ve que el incremento ha sido menor. En realidad, la transición demográfica trabaja a favor, en lugar de en contra, del sostenimiento de las pensiones, pues el número de años trabajados (número de horas trabajadas multiplicado por el número de trabajadores) ha ido aumentando en los grupos prejubilados. (...)

Pero la situación es incluso más preocupante e injusta, pues el alargamiento de los años de vida ha sido muy desigual en España, según la clase social a la cual pertenece el ciudadano. En España, un burgués vive diez años más que un trabajador no cualificado con más de dos años en paro. La obligatoriedad, por lo tanto, impuesta de manera que todos retrasen dos años más su edad de jubilación, afecta muy desigualmente a las distintas clases sociales.

Para la burguesía, pequeña burguesía y clases medias profesionales, tal alargamiento puede ser positivo, pues tales grupos sociales, además de vivir más años que los demás, tienen un tipo de trabajo estimulante, agradable y beneficioso para su propia existencia, una situación muy distinta, sin embargo, que la de la clase trabajadora, la mayoría de la cual hace un trabajo poco estimulante, repetitivo y más manual que intelectual.

Tratar a todos por el mismo rasero es profundamente injusto." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 17 de enero de 2011: 'Demografía y pensiones; en www.vnavarro.org, 17/01/2011)

El timo de la quiebra de las pensiones...

"Veamos ahora el segundo error del editorial de LA VANGUARDIA, el de que en cuarenta años tendremos un cotizante por pensionista. Para llegar a este ratio se hacen una serie de supuestos altamente cuestionables.

Se dice, por ejemplo, que el número de pensionistas actual se doblará, pero se asume que el número de cotizantes continuará igual, lo cual es absurdo.

Ahora, el porcentaje de la población adulta que trabaja y cotiza es sólo del 59,8% (2009) de la población, y ello como resultado del bajo porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo (uno de los más bajos de la UE-15).

Es impensable que este porcentaje no aumente, pues es más que probable que el porcentaje de la mujer en el mercado de trabajo irá asemejándose más y más al porcentaje existente en el promedio de la UE-15 y con ello, el porcentaje de la población adulta que trabaja y cotiza en la Seguridad Social llegue a ser un 70 o un 75%.

Ello quiere decir que el número de cotizantes por pensionista será mucho mayor de lo que el editorial y sus expertos vaticinan.

En realidad, los famosos “expertos” ya habían predicho en 1995 déficits en el sistema de pensiones públicas en la primera década del siglo presente al subestimar el crecimiento de los cotizantes. Predijeron que habría en 2010 14.4 millones de afiliados (cotizantes a la Seguridad Social) y 8.7 millones de pensionistas.

En realidad el número de pensionistas fue ya en 2007 de 8.4 millones (un número muy próximo al que habían estimado existiría en 2010), pero el número de afiliados fue de 17.6 millones, mucho mayor de lo estimado por los catastrofistas.

Como consecuencia, la tasa pasó de ser 2.05 afiliados por pensionista en 1995 a 2.55 en 2010, y ello resultado de la entrada de la mujer y de la inmigración al mercado de trabajo. (...)

Pero, además del incremento del número de cotizantes (que La Vanguardia ignora para poder llegar a su tesis de insostenibilidad) hay que considerar también el aumento de las cotizaciones (en caso de que se continúe financiando las pensiones con sistemas de reparto) o de los impuestos, como resultado del incremento de los salarios, resultado del incremento de la productividad, dato también ignorado por la sabiduría convencional reflejada en aquel editorial.

En realidad, la riqueza (PIB) del país depende del número de trabajadores y de su productividad. El hecho de que los dos hayan aumentado explica que el PIB haya ido aumentando en España (excepto en estos últimos años de la Gran Recesión).

Pues bien, el aumento de la productividad implica que un trabajador produce cada vez más, y que puede sostener a más pensionistas que ahora.

Si sumamos, pues, el incremento del número de cotizantes al incremento de la capacidad de cada cotizante para poder sostener a un pensionista, resulta claro que las cifras del editorial de LA VANGUARDIA son insuficientes para llegar a la conclusión a la que el editorial llega. Y tenemos evidencia de ello, si miramos lo que ha ido ocurriendo en los últimos 15 años. (...)

Pues, no sólo no colapsó, sino que en 2009 tenía superávit. ¿Qué había ocurrido? Pues muy fácil.

Aunque el número de pensionistas aumentó enormemente, el PIB aumentó también considerablemente, de manera que si en 1995 España se gastaba 8.3% del PIB en pensiones (y las cotizaciones alcanzaban el 9.4% del PIB), en el 2008 el PIB había subido mucho más, de manera que cubrir aquel número mucho mayor significó en realidad un porcentaje incluso menor del PIB, un 7.8%, mientras que las cotizaciones subieron un 9.6%.

La Seguridad Social no sólo no había colapsado, sino que estaba en superávit.

Basados en estos datos podemos ver lo erróneo de predecir el futuro en tono catastrofista. Si el incremento de la productividad fuera de un 2% por año (la cifra que el nuevo Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, utilizó en su entrevista a EL PAÍS, 12.12.10), resultaría que el PIB dentro de cuarenta años sería 2.2 veces mayor que ahora.

Si a ello se suma el incremento de la población, resulta que este porcentaje puede ser incluso mayor. ¿Cuál es, pues, el problema?" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista SISTEMA DIGITAL el día 14 de enero de 2011, 'Los errores de la sabiduría convencional sobre las pensiones; en www.vnavarro.org, 14/01/2011)

13.1.11

La crisis es una crisis de demanda... de falta de consumo

"En realidad, la confianza de los mercados financieros no viene definida por el tamaño del déficit, sino por la estabilidad y crecimiento de la economía, lo cual depende primordialmente de la demanda existente en el país.

La encuesta realizada por el Banco de Inglaterra entre los inversores señala que “muchos inversores relacionan su baja confianza en la economía, en los recortes del gasto público que interpretan se traducirá en una gran bajada de la demanda” (citado en el Financial Times por Daniel Pimlott. 18.08.10).

El gasto público es uno de los determinantes más importantes para configurar la demanda, en momentos de recesión como ahora. Es más, la enorme polarización de las rentas que ha ocurrido en los últimos años, en parte como consecuencia de las políticas fiscales regresivas, ha conducido a un descenso notable de la demanda, no sólo como consecuencia del descenso de la masa salarial (como porcentaje del PIB), sino también como resultado de que los ricos consumen mucho menos que la clases populares (es más, tienen tanto dinero que sólo consumen una parte del mismo, al revés que el trabajador, que consume casi toda la renta que recibe), con lo cual, al incrementarse el porcentaje de la renta nacional que va a los ricos, se ha disminuido todavía más la demanda.

En EEUU, por ejemplo, el 1% de renta superior que tenía el 9% de la renta nacional en 1997, ha pasado a tener el 21%, reduciendo significativamente la renta disponible para consumo." (Por qué las políticas de austeridad de gasto público son erróneas, de Vicenç Navarro, en www.vnavarro.org, 11/01/2011. Publicado en EL PLURAL por Vicenç Navarro, 10 de enero de 2011.)

10.1.11

La pobreza... la nuestra...

"Según los últimos datos disponibles sobre la distribución de las rentas y de la riqueza en los países desarrollados, España es uno de los países con mayores desigualdades.

Mírese como se mire, las desigualdades de renta son de las mayores existentes en la UE-15. Por ejemplo, la renta disponible de la decila superior en España es 10.3 veces mayor que las rentas de la decila inferior, una de las desigualdades más altas de la OCDE (el club de países más ricos del mundo).

En Finlandia es 5.6 veces, en Suecia 6.2, en Alemania 6.9, y así una larga lista de países que son menos desiguales que España. Más desiguales son EEUU, 15 veces, y Gran Bretaña, 13.8.

Si en lugar de este indicador consideramos el indicador más utilizado en la literatura económica (el Gini Coefficient), entonces España tiene un coeficiente de Gini de 0.347, uno de los más altos de los países de la OCDE (cuanto más cercana sea la cifra a 1, mayor desigualdad).

La gran mayoría de países están por debajo del de España. Algunos, de nuevo EEUU, con 0.408,y Gran Bretaña con 0.360, están por encima, es decir, son más desiguales.

Si en lugar de renta hablamos de propiedad, la situación es incluso peor. La concentración de la riqueza en España es de las más acentuadas en la OCDE. Así, el 10% de las familias (households) posee el 58% de toda la propiedad. En realidad, el 1% de la población de renta superior posee el 18% de toda la propiedad.

La gran mayoría de la población tiene escasísima propiedad (como máximo: casa y coche). Como punto de comparación, en Finlandia el 1% de la población más rica posee el 10% de la propiedad, y el 10% posee el 45% de la propiedad. Estados Unidos es incluso más desigual. El 1% de la población más rica posee el 33% y el 10% más rico posee el 71% de la propiedad.

Una consecuencia de estas desigualdades es que a mayor desigualdad mayor nivel de pobreza. Y de ahí que España sea uno de los países con mayor pobreza en la OCDE. El 15% de los niños viven en familias pobres (cuyo nivel de renta está por debajo de la mitad de la mediana de renta del país).

De nuevo, la mayoría de países de la UE-15 tienen unos niveles de pobreza infantil mucho más bajos. Dinamarca (el más bajo) 2.4%, Finlandia 3.4%, Noruega 3.6%, Suecia 3.6%, Francia 7.3%, Holanda 9%, Alemania 10.9%,y así un largo etcétera. Gran Bretaña 16.2% y EEUU 21.7% tienen mayor pobreza. (...)

En España la causa del subdesarrollo social y del enorme crecimiento de las desigualdades se basa predominantemente en tres hechos. Uno, es la dictadura fascista, enormemente represiva (según el profesor Malekafis, Catedrático de Historia Europea, y uno de los mayores expertos en fascismo en Europa, por cada asesinato que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000), y que careció de sensibilidad social.

Era una dictadura de clase en frente de la clase trabajadora, y cuando el dictador murió, España se gastaba en su estado del bienestar sólo un 14% de su PIB. El promedio de los países que más tarde constituyeron la Unión Europea de los Quince (UE-15) era ya el 22% del PIB. Este enorme retraso social era la causa del enorme retraso económico de España. (...)

La otra causa de las elevadas desigualdades es la manera como se realizó la integración de España a la UE y a la Eurozona, lo cual se hizo a base de aumentar el déficit de gasto público social por habitante entre España y el promedio de la UE-15. (...)

He escrito extensamente sobre este punto (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006), mostrando que la reducción del déficit público del estado (necesario para alcanzar el criterio de Maastricht, que era que tal déficit no podía ser superior al 3% del PIB) se hizo a costa de reducir el gasto público social, primero en términos absolutos, en la etapa 1993-1995, y más tarde en términos relativos (del 1995, último año del gobierno PSOE, al 2004, último año del gobierno PP) permitiendo un crecimiento del gasto público social mucho más reducido que el promedio de la UE-15. (...)

Una tercera causa de las desigualdades era la política fiscal (que aumentó su regresividad en el periodo 1993-2004) resultado del descenso de los impuestos directos (durante la alianza PSOE-CiU en el periodo 1993-1996, PP-CiU en 1996-2000 y gobierno PP en 2000-2004), y de la desregulación del mercado laboral (con notable descenso del porcentaje que las rentas del trabajo supusieron sobre las rentas totales).

El proceso de acumulación de capital se basó en unos salarios bajos, en una política fiscal regresiva, y en un escaso desarrollo del estado del bienestar español. (...)

Por otro lado, la enorme concentración de las rentas del capital (que se consiguió a costa de las rentas del trabajo), fue responsable del comportamiento especulativo de la banca, estableciendo el complejo bancas-inmobiliarias-construcción, que fue el motor del mal llamado milagro español de creación de empleo.

La banca española estaba, a su vez, profundamente endeudada con la banca alemana y francesa que poseían el 62% de la deuda bancaria exterior." (Cómo lo político y social determina lo económico. Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista TEMAS PARA EL DEBATE, enero de 2011, en www.vnavarro.org, 05/01/2011)

30.12.10

La enorme desigualdad de la distribución de la renta es la causa de la crisis económica mundial

"La riqueza producida por el mundo del trabajo no ha revertido proporcionalmente sobre los trabajadores. Así, en EEUU, uno de los motores de la economía mundial, el crecimiento de la productividad por hora trabajada ha crecido mucho más rápidamente que el salario horario desde 1995.

Y, desde 1999, el crecimiento de tal salario ha descendido notablemente, mientras que el crecimiento de la productividad ha continuado creciendo. Ello significa que las rentas generadas por el incremento del producto no han ido tanto a los salarios como a la clase empresarial y a la clase financiera, que guarda y especula con estas rentas.

La evidencia científica muestra que, a mayor desigualdad de rentas en un país, mayor es el desarrollo del sector financiero. Es decir, que a mayor concentración de las rentas y de la riqueza en un país, mayor es el ahorro y la especulación.

El porcentaje de las rentas nacionales derivadas del trabajo ha ido descendiendo en EEUU y en la mayoría de países de Europa (incluyendo España), mientras que las rentas del capital han ido aumentando. (...)

La concentración de la riqueza en España es de las más acentuadas en la OCDE. Así, el 10% de las familias posee el 58% de toda la propiedad. En realidad, el 1% de la población de renta superior posee el 18% de toda la propiedad.

La gran mayoría de la población tiene escasísima propiedad. Como punto de comparación, en Finlandia el 1% de la población más rica posee el 10% de la propiedad, y el 10% posee el 45% de la propiedad.

Esta concentración de la riqueza, que se realiza a costa del bienestar de la mayoría de la población, explica el relativo empobrecimiento de las clases populares y también, por cierto, las crisis que estamos viviendo. El enorme endeudamiento de estas clases populares se debe a la pérdida de su capacidad adquisitiva.

Y las enormes crisis bancarias se deben a la enorme concentración de la riqueza y de las rentas y su utilización en actividades especulativas." (Vicenç Navarro:Polarización Social y Crisis; en www.vnavarro.org, 23/12/2010)

Las causas de la deuda pública... y las soluciones

"Incluso el Fondo Monetario Internacional, que es, por cierto, una institución financiera de clara sensibilidad neoliberal, reconoce en uno de sus últimos informes que el déficit público de los estados, llamados PIGS, se debe a un 50% de la disminución de ingresos al estado debido al descenso de la actividad económica, un 40% al descenso de los impuestos que ha tenido lugar en los últimos veinte años, y sólo un 10% al aumento del gasto publico, resultado de estímulos económicos en los años 2008 y 2009.(...)

¿Hay alguna otra manera de reducir el déficit?

Aumentando los impuestos. Se dice que los gobiernos son reacios a aumentar los impuestos porque es una medida muy impopular. Pero esto es una enorme simplificación, pues depende de qué tipo de impuestos, de quién paga estos impuestos y con qué objetivos. No puede ponerse todo bajo el mismo lema.

Por ejemplo, si usted pregunta a la ciudadanía “¿apoyaría usted que el estado incrementara los impuestos del 1% de la población más rica del país para tener más dinero para las pensiones, o para la sanidad, o para cualquier otro servicio del estado del bienestar?”, la respuesta es abrumadoramente positiva.

Si en EEUU, por ejemplo, se incrementara un 15% los impuestos del 1% de la población que tiene mayor renta, el estado ingresaría -tal como ha documentado el economista Rich Wolf de la Universidad de Massachussets- la misma cantidad de dinero que la que el gobierno federal tiene que pagar en intereses de su deuda.

En realidad, este 15% de incremento sería menor que la disminución de impuestos que el Presidente Bush junior aprobó para tales rentas superiores, que fue de un 20%. (...)

La ciudadanía no estaría en desacuerdo en aumentar más los impuestos si se destinaran a sostener el estado del bienestar. La evidencia de ello es abrumadora. Más de un 72% de la población aprobaría, por ejemplo, que se aumentaran los impuestos del tabaco para financiar la sanidad.

El 78% de la población está de acuerdo en que se pagara un euro por noche en los hoteles si ello fuera a financiar servicios domiciliarios a los ancianos, o aumentar el número y la calidad de las escuelas de infancia –llamadas guarderías- en España. Y así un largo etcétera. (...)

Los técnicos del Ministerio de Hacienda del Estado español (GESTHA) han mostrado como el estado podría incrementar inmediatamente en 30.000 millones de euros sus ingresos revirtiendo las reformas fiscales regresivas llevadas a cabo por los gobiernos de Aznar y de Zapatero, un número que es el doble de la cantidad de fondos -15.000 millones- que el gobierno desea ingresar mediante sus medidas de austeridad (tales como congelar las pensiones o reducir el salario de los empleados públicos)." (Entrevista al Profesor Vicenç Navarro sobre la crisis actual. Realizada por la “Asociación de Estudiantes progresistas de la Universitat Pompeu Fabra”. en www.vnavarro.org, 22/12/2010)

20.12.10

Los países serán cada vez más ricos... y sus trabajadores cada vez más pobres ¿¿ ?? ... ¿Quién gana?

"Leyendo la prensa, no sólo económica, sino general, uno se encuentra con algo que llama la atención por su paradoja. Por un lado vemos que desde la II Guerra Mundial hasta hoy, la riqueza en la mayoría de países de la OCDE (el grupo de países más ricos del mundo) ha ido creciendo.

Y a pesar del bajón del PIB per cápita que varios países han experimentado durante estos años de recesión, es más que probable que para la gran mayoría de países de la OCDE, el PIB per cápita continuara creciendo, señalando así que la riqueza de tales países continuará aumentando. De esta realidad, uno podría concluir que el nivel de vida de la población crecerá en prácticamente todos los países más desarrollados económicamente.

Pero, por otra parte, leemos también artículos de grandes gurús económicos (la mayoría de persuasión neoliberal), que dicen que la gente tiene que ir haciéndose a la idea de que su standard de vida y el de sus hijos bajará. En realidad, a la juventud, tales autores le van insistiendo en que a partir de ahora su nivel de vida será menor que el de sus padres.

Este mensaje se repite tanto y en tantos medios, que ha llegado a calar. Según una encuesta reciente, un 46% de jóvenes estadounidenses y un 42% de jóvenes europeos (el promedio de la UE-15) cree que su nivel de vida va a se menor que el de sus padres.

Nos encontramos, pues, en esta paradoja de que los datos objetivos macroeconómicos nos dicen que los países serán más y más ricos y, en cambio, la población, y muy en especial las clases populares, serán cada vez más pobres.(...)

La frase de moda en círculos económicos y mediáticos es que “nos tenemos que ir acostumbrando a que el futuro no será como ha sido el pasado”. Lo que es también interesante de subrayar es que pocas voces se preguntan en los mayores medios de información: ¿y por qué no?

Veamos, sin embargo, los datos. (...)

En EEUU, la productividad por hora trabajada ha ido creciendo más rápidamente que el salario horario desde 1995. Y desde 1999, el crecimiento de tal salario ha descendido notablemente, mientras que el crecimiento de la productividad ha continuado creciendo.

Si la producción continúa creciendo y en cambio los salarios crecen poco o están estancados, nos tenemos que hacer la pregunta ¿a dónde van las rentas generadas por el incremento del producto, si no van a los salarios? Y la respuesta es, que van a la clase empresarial y a la clase financiera, que guarda y especula con estas rentas. (...)

Los costes humanos de esta situación son enormes. Cada crecimiento del desempleo de un 1% (equivalente a 1.5 millones de trabajadores sin trabajo), origina un exceso de 47.000 muertes (26.000 infartos, 1.200 suicidios y 831 asesinatos). (...)

Este aumento de la productividad, sin embargo, ha repercutido casi exclusivamente en un gran incremento de los beneficios empresariales. Tales beneficios han aumentado un 57% desde el 2008 al 2010, un aumento sin precedentes en la historia económica de EEUU, mientras que los salarios han bajado un 2% durante el mismo periodo (Andrew Sum y Joseph McLaughlin “The massive Shedding of Jobs in America”. Challenge. Nov.Dec. 2010, pp 62-76).

Estos beneficios se han acumulado como liquidez (cash), siendo depositados en la banca y en fondos de elevado riesgo (hedge funds), con lo cual, el capital financiero se ha beneficiado enormemente de esta situación. Según la agencia Moody’s, “el dinero no escasea en las grandes empresas. Nunca habían tenido tanto antes”.

(Es importante subrayar que a mayor desigualdad, mayor es el tamaño del sector bancario en la economía de un país)." (Vicenç Navarroa: La polarización de las rentas y su impacto en la crisis; en www.vnavarro.org, 17/12/2010)

14.12.10

La mejor sulución a la crisis... aumentar los impuestos a los ricos... porque con ese dinero, el estado podría aumentar la demanda

"El caso más reciente es el de la famosa agencia Standard & Poor’s. Tal agencia acaba de publicar un artículo en su boletín The Outlook (oct. 13, 2010) titulado “Washington Worries” en el que alarma a los inversores de todo el mundo indicando que la eliminación de los recortes de los impuestos al 1% de la población, la más rica de EEUU (tal como había propuesto el presidente Obama), contribuirá a la “desconfianza e inseguridad de los mercados financieros”, expresión que se utiliza también para justificar los enormes recortes de los estados del bienestar tanto en EEUU como en Europa.

Según el Centro de Estudios Fiscales, Tax Policy Center, la eliminación de estos recortes fiscales al 1% más rico significaría una pérdida de ingresos al estado federal de EEUU de nada menos que 680.000 millones de dólares. Como bien ha señalado Bradley Hitchings en una carta de protesta publicada en Dollar and Sense. Oct/Nov 2010, esta medida, además de ser enormemente regresiva y de empobrecer las arcas del Estado Federal, perjudicará enormemente la recuperación económica de EEUU (y también de Europa), pues los ricos consumen mucho menos que la gente normal y corriente.

Sustraer 680.000 millones de dólares de la demanda en un momento en que el mayor problema es la escasez de demanda, es una medida enormemente negativa. Estos hechos prueban, entre otros, que las agencias están al servicio de la banca y de los ricos, y que sus propuestas benefician a éstos a costa de los intereses y bienestar de las clases populares en EEUU y en Europa.

Vemos pues que las medidas que tales mercados están imponiendo incrementan todavía más las desigualdades sociales que obstaculizan la recuperación económica.

10.12.10

Culpables de la crisis: los bancos centrales... soluciones a la crisis: las de los bancos centrales

"El Banco Central Europeo no detectó ni la burbuja inmobiliaria (resultado del comportamiento especulativo de la banca irlandesa), ni las consecuencias que su estallido tendría para la economía. Su fracaso como institución supervisora de la salud del sistema bancario irlandés fue mayúsculo. Como también fue mayúsculo el fracaso del Banco de España en su función supervisora de la banca española.

La arrogancia e incompetencia del BCE (y del Banco de España) alcanzó niveles exuberantes. Como bien ha escrito recientemente el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “no sólo los banqueros, sino también sus reguladores debieran haber terminado en la cárcel”.

Y mientras, tenemos que soportar al Sr. Trichet, del BCE, y al Sr. Fernández Ordóñez, del Banco de España, pontificando acerca de cómo resolver la crisis que ellos provocaron, a base de proponer políticas de austeridad que están dañando a las clases populares, con la intención de salvar a los bancos. El elevado desempleo en Irlanda y en España se debe, en parte, al comportamiento de la banca y de sus supuestos supervisores. (...)

Y un banco central nunca tiene escasez de dinero, pues tiene la imprenta donde se imprime. Con este dinero compra la deuda pública del estado federal y puesto que los intereses se los queda el propio estado, la deuda disminuye. Pero un banco central puede hacer incluso más, tal como garantizar el crédito. El éxito de los países escandinavos se debe, en gran manera, a que, durante muchos años el crédito era un derecho garantizado por el Banco Central de cada país.

Hay que recordar que durante la “época dorada del capitalismo”, 1945-1970, la mayoría de países tenían bancas públicas que garantizaron la existencia de crédito. E incluso ahora, en EEUU, los estados de aquel país que han tenido menos problemas en la provisión del crédito, han sido aquellos estados que han tenido un banco público.

Fíjense el ahorro que hubiera supuesto para el gobierno de la Generalitat de Catalunya si se hubiera ahorrado el 3% de comisión a los bancos para vender sus bonos, si hubiera tenido una banca pública.

Si el Banco Central Europeo fuera un banco central (que hoy no es), podría prevenir fácilmente la especulación de los mercados financieros, comprando deuda pública a los estados, revirtiendo los intereses a los mismos estados. Esta medida sería equivalente a proveer liquidez a los estados para evitar la especulación.

Que ello no se haga se debe al excesivo poder que la banca (y muy en especial la alemana) tiene sobre las instituciones europeas. En otras palabras, el problema que tenemos no es financiero, sino político. Es este enorme poder de la banca lo que explica que sean los mercados financieros los que decidan lo que tienen que hacer los estados, y no al revés, que sean los estados los que limiten, regulen y controlen (y desincentiven a que especulen) a los mercados financieros (ver mi artículo “No a los mercados financieros”, Público, 02.12.10)

Como bien decía mi maestro Gunnar Myrdal, detrás de cada problema económico y financiero hay un problema político." (Vicenç Navarro:Otras políticas financieras son posibles; en www.vnavarro.org, 03/12/2010)

Soluciones lógicas a la crisis española de la deuda

"Si se recuperaran los tipos existentes antes de las reformas regresivas fiscales, pasando de un 43% a un 45% para las rentas superiores a 60.000 euros, y se añadiera un nuevo tramo para los que ingresan más de 120.000 euros, con un tipo del 50%, el Estado ingresaría 2.500 millones de euros más a las arcas, afectando únicamente al 3,98% de los ciudadanos.

A esta cantidad podría añadirse la recuperación del impuesto sobre el patrimonio, cuya eliminación en 2008 favoreció enormemente a los sectores más pudientes de la sociedad. Con tal medida, el Estado podría ingresar otros 2.120 millones de euros.

Si, por otra parte, se recuperara el tramo que pagaban las grandes empresas en su impuesto de sociedades, pasando del 30% al 35%, el Estado recuperaría 5.300 millones de euros (afectando únicamente a un 0,12% del total de las empresas, que son las que tienen una base impositiva superior a 30 millones). Otra cantidad recuperable podría conseguirse aumentando el tributo de un 1% a un 5% en las sociedades de capital variable, las famosas Sicav.

Y la respetada asociación de técnicos tributarios del Ministerio de Hacienda, Gestha, ha indicado que, a través de medidas creíbles e inmediatas, se podría reducir en un 5% del PIB el tamaño de la economía sumergida. Ello significaría un aumento de 12.700 millones más para las arcas públicas, que deberían incrementarse a 6.155 millones más si eliminaran los paraísos fiscales que están siendo utilizados ampliamente por la banca y por las grandes empresas.

Todas estas y otras medidas que deberían tomarse no afectarían a la gran mayoría de las clases populares, recaudándose 35.235 millones de euros, más del doble que los fondos que el Gobierno español intenta conseguir mediante las medidas que están dañando las clases populares.

Ni qué decir tiene que ninguna de estas propuestas fueron sugeridas por los grupos de empresarios que visitaron al presidente y al rey pidiendo dureza." (Vicenç Navarro: Existen alternativas a los recortes; en www.vnavarro.org, 09/12/2010)