10.12.10

Culpables de la crisis: los bancos centrales... soluciones a la crisis: las de los bancos centrales

"El Banco Central Europeo no detectó ni la burbuja inmobiliaria (resultado del comportamiento especulativo de la banca irlandesa), ni las consecuencias que su estallido tendría para la economía. Su fracaso como institución supervisora de la salud del sistema bancario irlandés fue mayúsculo. Como también fue mayúsculo el fracaso del Banco de España en su función supervisora de la banca española.

La arrogancia e incompetencia del BCE (y del Banco de España) alcanzó niveles exuberantes. Como bien ha escrito recientemente el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “no sólo los banqueros, sino también sus reguladores debieran haber terminado en la cárcel”.

Y mientras, tenemos que soportar al Sr. Trichet, del BCE, y al Sr. Fernández Ordóñez, del Banco de España, pontificando acerca de cómo resolver la crisis que ellos provocaron, a base de proponer políticas de austeridad que están dañando a las clases populares, con la intención de salvar a los bancos. El elevado desempleo en Irlanda y en España se debe, en parte, al comportamiento de la banca y de sus supuestos supervisores. (...)

Y un banco central nunca tiene escasez de dinero, pues tiene la imprenta donde se imprime. Con este dinero compra la deuda pública del estado federal y puesto que los intereses se los queda el propio estado, la deuda disminuye. Pero un banco central puede hacer incluso más, tal como garantizar el crédito. El éxito de los países escandinavos se debe, en gran manera, a que, durante muchos años el crédito era un derecho garantizado por el Banco Central de cada país.

Hay que recordar que durante la “época dorada del capitalismo”, 1945-1970, la mayoría de países tenían bancas públicas que garantizaron la existencia de crédito. E incluso ahora, en EEUU, los estados de aquel país que han tenido menos problemas en la provisión del crédito, han sido aquellos estados que han tenido un banco público.

Fíjense el ahorro que hubiera supuesto para el gobierno de la Generalitat de Catalunya si se hubiera ahorrado el 3% de comisión a los bancos para vender sus bonos, si hubiera tenido una banca pública.

Si el Banco Central Europeo fuera un banco central (que hoy no es), podría prevenir fácilmente la especulación de los mercados financieros, comprando deuda pública a los estados, revirtiendo los intereses a los mismos estados. Esta medida sería equivalente a proveer liquidez a los estados para evitar la especulación.

Que ello no se haga se debe al excesivo poder que la banca (y muy en especial la alemana) tiene sobre las instituciones europeas. En otras palabras, el problema que tenemos no es financiero, sino político. Es este enorme poder de la banca lo que explica que sean los mercados financieros los que decidan lo que tienen que hacer los estados, y no al revés, que sean los estados los que limiten, regulen y controlen (y desincentiven a que especulen) a los mercados financieros (ver mi artículo “No a los mercados financieros”, Público, 02.12.10)

Como bien decía mi maestro Gunnar Myrdal, detrás de cada problema económico y financiero hay un problema político." (Vicenç Navarro:Otras políticas financieras son posibles; en www.vnavarro.org, 03/12/2010)

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