Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
24.11.15
Los analistas harían bien en abandonar sus parodias estratégicas y concentrarse en lo esencial: cómo se consigue hacer de un hombre una bomba
18.11.15
La sombra de la guerra de Argelia en el terrorismo de París
3.6.10
¿Por qué un universitario de 30 años, con un buen empleo, dos hijos y casado intenta poner una bomba en el corazón de Nueva York?
Faisal Shahzad tiene 30 años, estudió informática, un MBA (máster en dirección de empresas), trabajaba como analista financiero, está casado, tiene dos niños, compró la clásica casa a las afueras en Connecticut, tuvo problemas con la hipoteca, se mudó con su familia a un piso alquilado. Aunque obtuvo la nacionalidad (nació en Pakistán) en 2009, llevaba una década viviendo como centenares de miles de estadounidenses.
Umar Farouk Abdulmutallab, de 23 años, es nigeriano. Subió a un avión con una bomba el pasado día de Navidad. Como la mayoría de los hijos de las élites políticas y económicas de su país -su padre es un ex banquero-, estudió en una prestigiosa escuela africana, la British School of Lomé en Togo, le gustaba el hip-hop y se trasladó a Londres para estudiar ingeniería.
Los dos estaban bien integrados en Occidente. Pero algo hizo que, en el último año, a Faisal Shahzad le sedujera más la yihad que el sueño americano. Algo hizo que Abdulmutallab se colocara una bomba en los calzoncillos, se montara en un avión rumbo a Detroit con 278 personas y tratara de hacerse estallar a bordo, produciéndose quemaduras.
Ese algo es un viaje, en sentido literal (Shahzad se fue a Waziristán, y Abdulmutallab, a Yemen) e ideológico (proceso de radicalización).El proceso de radicalización violenta resulta nebuloso para los expertos. En cada terrorista hay un mundo de porqués muy difícil de predecir. Es un fenómeno "transversal, alcanza a ricos y pobres, extranjeros y nacionales de cada país", aclara Fernando Reinares, investigador principal de terrorismo del Real Instituto Elcano. "Más allá de decir que están entre la veintena y la treintena, no podemos elaborar una caracterización más compleja del yihadista".
Dos investigadores del Nuttfield College y la Universidad de Durham, Diego Gambetta y Steffen Hertog, publicaron en diciembre un estudio, Ingenieros de la yihad, sobre la formación de 404 individuos de 30 países acusados de terrorismo. De ese universo, el 48% tenía estudios superiores. Observaron que predominaban claramente los que habían elegido la carrera de ingeniería: de 178 hombres, 78 eran ingenieros. Además, afirman: "Hay pocas dudas de que los islamistas violentos han recibido una mucho mejor educación que sus compatriotas". Le siguen, muy de lejos, los estudios islámicos.
Así que ni un elevado grado de formación ni un nivel adquisitivo medio o alto evitan que un puñado de individuos elijan el camino del terrorismo. Tampoco el origen. Los europeos tienen experiencia en que algunos terroristas islamistas tengan raíces profundas en el país en el que atentan. Por ejemplo, tres de los cuatro atacantes en Londres el 7 de julio de 2005 eran de Leeds. "Los americanos conservan el espejismo de que EE UU es diferente de otros países", sostiene Hoffman. "Pensábamos que la diversidad de nuestra comunidad iba a proporcionar una especie de muralla de fuego porque esas comunidades están mejor integradas, tienen mejor educación y son más ricas que las de Europa, y que así podríamos evitar el homegrown terrorism (terroristas nacidos en el propio país). Con Faisal Shahzad nos hemos dado cuenta de que las creencias populares estaban equivocadas".
Ninguna explicación es suficiente para entender el fenómeno sin simplificarlo demasiado. Reinares cita motivaciones racionales, emotivas e identitarias que confluyen en la radicalización. "Algunos llegan al terrorismo porque interiorizan la idea de yihad violenta como imperativo religioso y la perciben como una táctica eficaz. Otros han sido socializados en el odio o lo han experimentado, en países donde hay una represión brutal y una idea de que el islam está humillado. También por frustración. Llegan a Occidente con grandes expectativas y años después no consiguen cumplirlas. En el caso de Faisal Shahzad, a raíz de sus dificultades financieras empieza la radicalización. No hay que dejar de lado la crisis de identidad: sigue habiendo jóvenes que no se sienten ni de su país ni del de sus padres, ni marroquíes ni franceses, por ejemplo. La idea de la Umma, la nación global del islam, es una alternativa. ¿Y quién ha canalizado esa identidad global desde los noventa? Al Qaeda". (...)
Muy poco se sabe sobre cómo se radicalizan, ni por qué unos sí y otros no. "Queremos creer que las razones por las que se convierten en terroristas son obvias y fáciles de enmendar. Si creemos que son analfabetos, pobres y parados, todo lo que tenemos que hacer es darles instrucción, trabajo y oportunidades y acabaremos con el terrorismo. Pero es algo complejo e impredecible". Al ver la foto de Shahzad persiste la duda. ¿Por qué ese grupo de universitarios, con oportunidades y bien integrados, se hizo terrorista? Hoffman admite no tener ni idea, pero apunta que "quizá porque los más ricos y mejor educados no tienen que preocuparse de sobrevivir y no tienen que trabajar tan duro como otras personas. Además, son libres para contemplar el mundo como creen que debería ser y no como en realidad es". Y de intentar cambiarlo. A bombazos." (El País, Domingo, 16/05/2010, p. 10)19.2.10
¿Por qué tantos terroristas son ingenieros?
La religión tampoco ofrece una explicación satisfactoria. Jessica Stern, una investigadora de Harvard, reporta que el Gobierno de Arabia Saudí ha interrogado acerca de sus motivaciones a miles de terroristas capturados. Resulta que la abrumadora mayoría no había tenido una educación religiosa extensa y que su comprensión del islam era muy limitada. El 25% de los participantes en programas de rehabilitación de terroristas en Arabia Saudí tiene antecedentes criminales y sólo el 5% había llevado una vida religiosa activa. Entre los terroristas hay tanta variedad y complejidad como en cualquier otro grupo humano. En general, es poco lo que se sabe de manera irrefutable sobre los orígenes de los terroristas o sobre su perfil psicológico. Excepto que muchos de ellos son ingenieros. (...)
Ésta es la sorprendente conclusión de un artículo publicado recientemente en European Journal of Sociology, titulado "Por qué hay tantos ingenieros entre los islamistas radicales". Diego Gambetta y Steffen Hertog destacan que "entre los islamistas radicales violentos, los ingenieros están sobrerrepresentados entre tres y cuatro veces más que otros profesionales". Los autores estudiaron los antecedentes de más de 400 miembros de grupos violentos de radicales islámicos en más de 30 países de Oriente Próximo y África. No sólo confirmaron los resultados de investigaciones previas, que habían encontrado que los terroristas suelen tener mayores ingresos y más educación que el promedio de su país, sino que descubrieron que el 44% de los violentos eran ingenieros o estudiantes de ingeniería.En los países de procedencia de los individuos estudiados, los ingenieros son muy escasos: apenas representan el 3,5% de la población. Pero en los grupos terroristas islámicos constituyen casi la mitad del total. La segunda área académica más frecuente en la muestra analizada es la de estudios islámicos, seguida por medicina, ciencias y educación -cada una de las cuales alcanza tasas muy inferiores al 44% de ingenieros-.
Más aún, entre los terroristas islámicos nacidos y criados en países occidentales, el 60% tiene estudios de ingeniería.Los investigadores concluyen que las causas de la desproporcionada presencia de estos profesionales se debe a la interacción de lo que llaman la "mentalidad" de los ingenieros con ciertas condiciones socioeconómicas prevalentes en países islámicos. Según ellos, la ingeniería atrae a individuos que prefieren respuestas claras y modelos mentales que minimizan la ambigüedad. (...)
Esta tendencia interactúa y es potenciada por el hecho de que los ingenieros -inteligentes y profesionalmente ambiciosos- chocan y se radicalizan al enfrentarse con el estancamiento económico, la falta de oportunidades para los jóvenes y la represión política comunes en países islámicos." (MOISÉS NAÍM: ¿Por qué tantos terroristas son ingenieros?. El País, ed. Galicia, internacional, 14/02/2010, p. 5)
15.9.09
Así son los terroristas... ingleses
Todos se consideran a sí mismos devotos musulmanes y uno además es converso. Adquirieron su visión rigorista del credo islámico e interiorizaron actitudes radicalizadas en contacto con el movimiento Tabligh, algún predicador extremista y la Asociación Médica Islámica, que enviaba suministros de apoyo a las víctimas de la intervención estadounidense en Afganistán tras el 11-S. Las relaciones personales establecidas en el seno de esta entidad supuestamente benéfica y otras de índole informal que se remontan a periodos de la infancia fueron fundamentales en su incorporación a la célula terrorista. En sus respectivos domicilios, sin exclusión, al igual que en los del resto de los acusados en el mismo procedimiento penal, se halló propaganda de Al Qaeda.
¿Quiere esto decir que eran miembros de una célula independiente, constituida por musulmanes radicalizados en el seno de la sociedad británica y que pretendían actuar por su cuenta, únicamente inspirados por Al Qaeda? No parece que sea así. Abdulla Ahmed Ali, primus inter pares, y Assad Sarwar viajaron repetidamente a Pakistán entre 2005 y 2006.
El segundo, como responsable de las bombas dentro del entramado terrorista, admitió haber recibido adiestramiento para elaborar explosivos líquidos en Islamabad. Expertos contraterroristas de Scotland Yard sostienen que el entonces número tres de Al Qaeda, el egipcio Abu Ubaidah al Masri, autorizó los atentados y un agente de dicha estructura terrorista, Mohammed Gulzar, se desplazó expresamente desde Suráfrica para supervisar su definitiva concreción. (...)
combinaron elementos tanto endógenos como exógenos al Reino Unido, lo que subraya el carácter dual que puede adoptar la amenaza del terrorismo global en las sociedades occidentales. Una amenaza que emana de minorías extremistas constituidas entre musulmanes británicos y de terroristas afincados, en este caso, en Pakistán.Una amenaza que se proyecta más desde Europa hacia Norteamérica que a la inversa. Asimismo, pone de manifiesto que, si bien una célula local puede desarrollar las capacidades necesarias para perpetrar actos de terrorismo, su alcance y magnitud se acrecientan mucho cuando establece conexiones internacionales y, en particular, con Al Qaeda." (FERNANDO REINARES: ¿Cómo iba a ser el segundo 11-S?. El País, ed. Galicia, Opinión, 14/09/2009, p. 27 )
30.11.07
Borroso estudio sobre los terroristas
“¿Cómo se hace un 'yihadista'?
La frustración e insatisfacción laboral, social y política es la causa que conduce al radicalismo a los jóvenes yihadistas de Al Qaeda y sus grupos satélites en Europa, según la conclusión de un estudio confidencial elaborado por Europol, la organización que agrupa a las policías europeas y que dirige Max-Peter Ratzel. (…)
¿Cómo y por qué se produce el salto desde el radicalismo islamista hasta la integración en una célula terrorista? El estudio de Europol asegura que el aislamiento y la frustración laboral, social y política de estos jóvenes es el caldo de cultivo para ser reclutado. "Utilizan los recursos del país en el que viven. Parecen integrados, pero no se sienten integrados. No es la integración que ellos quieren. Y en esas condiciones son captados con mayor facilidad por los reclutadores", señala uno de los investigadores.
Internet es la herramienta principal de captación, propaganda y proselitismo del yihadismo en Europa. (…)
El estudio sobre perfiles yihadistas analiza con preocupación los casos de jóvenes terroristas que pertenecen a la segunda generación de inmigrantes y asegura que el aislamiento y la frustración de estas personas es, a veces, superior a la de sus padres.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 25/11/2007, pp. 8)