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31.1.23

¿No decían los de siempre que la Tasa Tobin y la Tasa Google no iban a recaudar nada porque sus potenciales afectados se iban a escaquear del pago del impuesto? La Tasa Tobin recauda a noviembre 284 mill€ (77% de los 372 mill€ previstos) y la Tasa Google 289 mill€ (129% de los 225 mill€ previstos en 2022)

 
¿No decían los de siempre que la Tasa Tobin y la Tasa Google no iban a recaudar nada porque sus potenciales afectados se iban a escaquear del pago del impuesto?

  

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La Tasa Tobin recauda a noviembre 284 mill€ (77% de los 372 mill€ previstos) y la Tasa Google 289 mill€ (129% de los 225 mill€ previstos). 
 
Pues al final va a ser que quienes pronosticaban el completo fracaso de ambos tributos van a equivocarse también en ésto.
 
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19.1.21

Entra en vigor una falsa 'Tasa Tobin': las mentiras, lo malo y lo bueno. Pero lo cierto es que se abre con ella una nueva era de política tributaria... se podría acabar con todos los demás impuestos con una tasa minúscula que gravara las transacciones financieras... nuestro gasto público es de 500.000 millones... en nuestra economía se realizaron transacciones financieras por valor de 72 billones en 2019... podríamos eliminar todos los impuestos existentes hoy y financiar ese gasto público con una tasa sobre esas transacciones financieras del 0,7%...

 "Mañana día 16 de enero entra en vigor en España el nuevo Impuesto sobre Transacciones Financieras al que ya se denomina Tasa Tobin.

El nuevo impuesto gravará con un 0,2% las operaciones de compra y venta de acciones de empresas españolas con valor cotizado en bolsa superior a los 1.000 millones de euros y con este motivo se están haciendo afirmaciones de todo tipo, algunas de ellas francamente exageradas, que conviene aclarar.

Mentiras, barbaridades y medias verdades

Lo primerio que hay que señalar es que este impuesto no es una auténtica Tasa Tobin.

La propuesta que hizo en su día el Premio Nobel de Economía James Tobin, más tarde desarrollada y popularizada por ATTAC en todo el mundo, tenía un objetivo distinto al que persigue el nuevo impuesto español, frenar la especulación y no tanto el aumentar la recaudación, aunque esta fuese un lógico corolario de lo primero. Precisamente por eso, Tobin y luego ATTAC concibieron a esta tasa o impuesto como un instrumento global que gravara las operaciones de corto plazo que son las puramente especulativas y las realizadas sobre los productos que en mayor medida se utilizan para especular, las divisas y los derivados financieros.

Lo segundo que hay que saber es que este nuevo impuesto no es un capricho de un gobierno bolivariano sino que se trata de una propuesta bastante conservadora y que se ha establecido ya en otros países porque combatir la especulación financiera tan extraordinaria que se produce hoy día en los mercados financieros es la mejor manera de proteger a las economías y de evitar su inestabilidad permanente.

También hay que destacar las auténticas barbaridades que se vienen diciendo sobre los efectos de este impuesto. La Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva Europea afirmó en 2014, cuando se discutía la propuesta en las instituciones europeas, que un impuesto de este tipo y del 0,2% sería "una pesadilla" para el inversor" pues "para una persona que invierta a 30 años en su plan de pensiones, esta tasa acabará con un tercio de su rentabilidad" (aquí). Un desatino impropio de quien se supone que protege el patrimonio de sus clientes inversores. ¿Cómo se puede creer que pagar 2 euros por cada 1.000 de inversión pueda ser algo abusivo, una pesadilla? Si lo es, ¿cómo se atreven esas entidades a proponer a sus clientes que inviertan en fondos de pensiones cuya rentabilidad es del 0,6%? Y si les preocupa evitar la pesadilla que supone un 0,2% de impuesto ¿cómo es que no dicen nada cuando las comisiones que se cobran a los ahorradores representan casi el doble del impuesto?

No es verdad tampoco que deban ser los inversores quienes paguen el impuesto. La realidad es que deben hacerlo las entidades aunque estas, gracias al mayor poder del que disponen, pueden trasladarles el gravamen. Y lo que ocurrirá, como suele ser habitual, es que eso lo hagan a los inversores más modestos que terminan pagando así más comisiones y gastos que los grandes.

Finalmente, no se puede decir que este tipo de impuestos ha fracasado en otros países. Es cierto que no han desplegado todo su potencial como freno de la especulación o incluso como fuente recaudatoria pero si eso es así no es porque el impuesto inicialmente diseñado por Tobin o el que proponen organizaciones como ATTAC sea intrínsecamente defectuoso o inapropiado sino por su mal diseño, porque no se tiene voluntad política de establecerlo globalmente y, sobre todo, porque no se quiere acabar con los paraísos fiscales que permiten eludir este tipo de figuras impositivas.

Por último, cabe decir que las críticas apocalípticas que se hacen a un nuevo impuesto como el que entra ahora en vigor son más o menos las mismas que se hacen siempre que se pone en cuestión el fuero de los grandes capitales y de los bancos. Lo que les preocupa, una vez más, es que haya gobiernos que limiten sus ganancias vergonzosas, sus privilegios exagerados y su avaricia desmedida. Afirmar que 20 céntimos de cada 100 euros es una cantidad suficiente como para evaporar las inversiones es francamente irrisorio.

Lo malo del impuesto español

Lo que acabo de señalar no quiere decir que el impuesto que entra en vigor en España esté exento de defectos. Los tiene y algunos son importantes.

El más grave es su conservadurismo pues grava operaciones que ni son las más especulativas ni las que pueden proporcionar más ingresos a las arcas públicas.

Así, deja fuera del gravamen a las operaciones a más corto plazo, a las que se realizan en el día y que son las puramente especulativas, y deja fuera las transacciones sobre derivados que son las más abundantes y peligrosas para la estabilidad económica y financiera. En cierta medida, se podría decir que el impuesto incentiva la especulación pues premia a las operaciones especulativas frente al ahorro a más largo plazo.

Además, el impuesto se establece sobre la compra y venta de acciones de empresas españolas, lo que quiere decir que los inversores podrán eludirlo orientando sus operaciones a la compra y venta de las de empresas extranjeras.

 Un impuesto de futuro de irremediable establecimiento

Con independencia de los defectos que pueda tener el impuesto español que ni son tantos ni definitivos, lo cierto es que se abre con él una nueva era de política tributaria. Los sistemas fiscales actuales siguen reflejando un tipo de economía que ya no existe. Desde hace años se ha globalizado y se ha centrado en las operaciones financieras y, sin embargo, ni hay impuestos globales ni gravámenes efectivos sobre estas últimas. Y lo cierto es que las transacciones financieras (la inmensa mayoría de ellas puramente improductivas e incluso indeseables) han adquirido un volumen tan extraordinario que se podría acabar con todos los demás impuestos tradicionales con una tasa minúscula que las gravara.

 Lo he explicado muchas veces pero no está de más repetirlo. El gasto público de todos los países del mundo ronda los 30 billones de dólares, y la pandemia ha obligado a aumentarlo en carca de 20 billones, un incremento que en su gran mayoría tendrá que ser financiado con deuda. Según el Banco Internacional de Pagos, las transacciones financieras realizadas en 2019 en todos los países del mundo sumaron 14.000 billones de dólares, lo que quiere decir que se podrían eliminar todos, he dicho todos, los impuestos que hay en el planeta y financiar el gasto público de todas las administraciones públicas con una tasa de más o menos 25 céntimos por cada 100 dólares de transacción financiera.

 En España, nuestro gasto público total es, en números redondos, de unos 500.000 millones de euros y según el Banco Internacional de Pagos en nuestra economía se realizaron transacciones financieras por un valor total de 72 billones de euros en 2019. Eso quiere decir que podríamos eliminar también todos, absolutamente todos, los impuestos existentes hoy día y financiar ese medio billón de euros de gasto público con una tasa sobre las transacciones financieras de 0,7%, es decir de 70 céntimos por cada 100 euros de transacción.

La pesadilla no es un impuesto del 0,2% sino la avaricia y la irracionalidad que mueven el sistema financiero y la política en nuestro mundo."                    (JuanTorres López, Público, 15/01/21)

3.4.20

Dinero hay, lo que falta es voluntad de salvar a las personas... según el Banco Internacional de Pagos, en el mundo se mueven cado años 14.900 Billones (millones de millones) de dólares... con una tasa de 15 céntimos por cada 100 dólares de transacción financiera, y sin necesidad de pagar ni un solo impuesto más en ningún lugar del mundo, se podría sufragar todo el gasto público necesario para acabar con el hambre y la pobreza mundial... además los Bancos Centrales imprimen el dinero que quieren... La Reserva Federal de Estados Unidos anunció que realizará "compras ilimitadas de títulos"... o sea, va a crear dinero sin límite para comprar acciones de empresas... dinero hay... pero no para las personas

"El primer caso de coronavirus se detectó el 1 de diciembre de 2019 en Wuhan. Han pasado, por tanto, 120 días y, según las estadísticas internacionales que acabo de leer cuando escribo estas líneas, desde entonces han muerto en el mundo 37.091 personas. Es seguro que muchas más, porque en algunos países no se está contabilizando, por ejemplo, a quien muere en su casa o en una residencia de ancianos.  (...)

Es un drama, pero no es el único que se está produciendo en el mundo. En el mismo periodo en el que, según las cifras oficiales, han muerto esas 37.091 personas por el coronavirus, también han fallecido 2,95 millones (80 veces más) por hambre; 1,2 millones (33 veces más) por no haber podido recibir atención médica; 720.000 (20 veces más) por accidentes laborales; 96.000 mujeres (2,5 veces más) por no tener suficiente atención médica en el embarazo y 672.000 niños (18,1 veces más) han nacido muertos por esa misma razón. Y tantas muertes de seres humanos por estas causas evitables se vienen produciendo todos los años, aunque es cierto que se pueden ir reduciendo.  (...)

En nuestro planeta no hay escasez de recursos, no falta dinero, sino que hay un orden de prioridades que antepone el beneficio, el armamento, el despilfarro o su concentración en pocas manos a la satisfacción de las más básicas necesidades humanas. Eso es lo que de verdad explica que los recursos y el dinero que hay de sobra en nuestro planeta para proporcionar una vida digna a todos los seres humanos no se utilicen para ello. 

 (...) con lo que ha cobrado cualquiera de las grandes figuras del fútbol europeo en estos cuatro meses últimos se podrían comprar unos 2.000 respiradores (el doble de los que parece que ahora va a comprar España con ugencia); con el presupuesto anual del F.C. Barcelona  unos 45.000 (...)

Los gastos de todos los Gobiernos del mundo suman unos 20 billones de dólares. Si se tiene en cuenta que, según los datos que proporciona el Banco Internacional de Pagos, en todo el mundo se mueven cado años unos 14.900 billones (millones de millones) de dólares, resulta que, con una tasa de menos de 15 céntimos por cada 100 dólares de transacción financiera, y sin necesidad de pagar ni un solo impuesto más en ningún lugar del mundo, se podría sufragar todo ese gasto público. 

Y cubrir la satisfacción adicional de las necesidades básicas y dignas de toda la población mundial costaría unos pocos céntimos más, en términos porcentuales, de todo ese astronómico volumen de transacciones, la mayor parte del cual no paga impuesto alguno.

Sin necesidad de recurrir a esa tasa –hoy día no es muy difícil de establecer porque la gran mayoría de esas transacciones dejan huella digital–, hay otras fórmulas quizá más inmediatas de obtener dinero: según el Fondo Monetario Internacional, en los paraísos fiscales se ocultan unos siete billones de dólares de las grandes empresas y fortunas; lo escondido allí por españoles supondría unos  140.000 millones de euros y la evasión fiscal anual en España se mueve entre 40.000 y 70.000 millones, según las estimaciones. 

Si todas las grandes empresas y bancos cumplieran con sus obligaciones fiscales (se calcula que evaden un 30% de sus ingresos) y se prohibieran de verdad los paraísos fiscales, habría bastante dinero para resolver una buena parte de las principales carencias del mundo de nuestros días.


Ahora bien, ni siquiera combatir la elusión fiscal y generar nuevos tipos de impuestos (que podría permitir que la presión fiscal fuera 200 veces más baja que la actual) son la única fuente de creación de dinero. Si se necesita con mayor urgencia, los bancos centrales pueden proporcionar todo el que sea necesario de un día para otro.

La Reserva Federal de Estados Unidos anunció hace unos días que realizaría "compras ilimitadas de títulos" para evitar que su precio se desplome. Eso significa que se va a crear dinero sin límite para comprar, entre otras, las acciones de empresas que durante años han estado dedicando miles y miles de millones a comprar sus propias acciones. Así las revalorizaban y sus propietarios aumentaban su capital. Y ahora que sus cotizaciones se vienen abajo, la Reserva Federal pone dinero sin límite para evitar que se arruinen.


El actual candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el senador Bernie Sanders, solicitó en 2011 una auditoría de la Reserva Federal y al realizarse se encontró con que ésta había gastado en secreto, sin dar ningún tipo de información, 16 billones de dólares en dar préstamos sin interés a las mayores empresas y bancos del planeta. Para ellos tampoco hubo escasez cuando necesitaron ayuda y la recibieron prácticamente regalada: el banco central de Estados Unidos creó dinero de la nada para sacar a flote a quienes habían provocado la crisis.


Ahora, asustados por la enorme tragedia económica que puede suponer la pandemia del coronavirus, los bancos centrales vuelven a poner dinero, aunque, como acabo de decir, para comprar acciones o dando dinero al 0% a la banca privada para que ésta haga negocio prestando a tipos de interés bastante más altos a los Gobiernos y a las empresas.

Y mientras tanto, los hospitales se saturan careciendo de medios, muchas personas mueren por falta de recursos materiales y de personal, miles de empresas están a punto de cerrar por la inactividad forzada y millones de personas se van al paro.


Es una doble tragedia. La del virus y la del comportamiento criminal -vamos a llamar ya a las cosas por su nombre- de quienes pueden disponer de todo el dinero necesario para afrontar con medios suficientes la emergencia sanitaria y, sin embargo, prefieren crea artificialmente la escasez, la que produce el miedo con el que se favorece el sometimiento y la carencia que mata a millones de seres humanos.


No estoy reclamando que los bancos centrales despilfarren el dinero, ni que los gobernantes puedan disponer de él a sus anchas para malgastarlo. Hay multitud de vías para establecer controles que garanticen su buen uso. Se trata, simplemente, de ponerlo allí donde ahora mismo es imprescindible que esté para evitar una catástrofe humana y económica.


Nos están engañando cuando dicen que no hay más recursos.


No es que falte el dinero sino que sobran la maldad, la avaricia y la mentira, "los tres monstruos -como dijo Máximo Gorki- que han socavado y amedrentado al mundo con la fuerza de su cinismo".            (Juan Torres López, Público, La Tramoya, 31/03/20)

18.6.19

La próxima ‘tasa Tobin’ No se trata de un nuevo impuesto a la banca. El gravamen lo soportará el comprador de acciones o activos financieros... al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos....

"Dado que parece probable que se va a implantar próximamente en España un impuesto sobre las transacciones financieras, esto es, la popularmente llamada tasa Tobin, dado que el PSOE la contemplaba en el anterior proyecto de Presupuestos Generales del Estado, así como en el programa electoral con el que ha ganado las elecciones, es preciso realizar algunas puntualizaciones, con un claro carácter divulgativo, sobre este nuevo gravamen fiscal.

Haciendo un poco de historia, recordemos que se trata de una tasa ya preconizada por Keynes, en 1936, después de la Gran Depresión, aunque fue una propuesta más concreta lanzada en 1971 por el economista norteamericano James Tobin, de la Universidad de Yale (premio Nobel de Economía), la cual consistía básicamente en fijar una pequeña tasa impositiva, el uno por mil, sobre las transacciones financieras especulativas realizadas en los mercados internacionales de divisas.

Esta propuesta perseguía con ello dos objetivos fundamentales: el primero, el logro de un mayor nivel de estabilidad en dichos mercados de divisas, con el ánimo de combatir los efectos desestabilizadores de la especulación en estos mercados, y el segundo, proporcionar un importante nivel de apoyo económico a los países del Tercer Mundo. Se perseguía así introducir un palo en las ruedas de los ingentes y muy especulativos mercados especulativos de divisas.

Por otra parte, bastantes años después, en 2010, un grupo de 60 países, entre los que figuraban Francia, el Reino Unido, España y Japón, propusieron en la Asamblea de la ONU la fijación de una tasa similar sobre transacciones financieras para contribuir al logro de los Objetivos del Milenio.

Es importante señalar que los gravámenes sobre los mercados internacionales de divisas, al ser mercados globales y tan abiertos como volátiles, encierran mayores problemas operativos para el control y la recaudación que los mercados de capitales, por lo que resulta más sencillo establecer una tasa en estos mercados. En los últimos años las propuestas se han venido reorientando en países como Francia, Italia o el Reino Unido, hacia una tasa sobre los mercados bursátiles y las compras de acciones, en lugar de los mercados de divisas, tal como se va a hacer en España.

En lo que se refiere a su naturaleza tributaria, hay que recordar que el impuesto sobre las transacciones financieras no es un impuesto a la banca, esto es, no es un impuesto directo sobre un sujeto o una persona jurídica concreta, sino que es un impuesto indirecto, esto es, sobre un objeto o hecho económico (compra, consumo, etcétera) y que, por tanto, lo soportará el inversor o comprador de las correspondientes acciones o activos financieros.

De esta forma, y en cuanto a la operatoria del impuesto, los bancos liquidarán el impuesto a Hacienda, siendo simplemente sujetos pasivos, es decir, y como ocurre en otros impuestos, como el IVA, las empresas son las encargadas de suplir en los pagos a los compradores o inversores en este caso, que serán realmente los contribuyentes del impuesto.

En definitiva, al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos. 

Se trataría de un gravamen que homogeneizaría de alguna forma la imposición sobre los distintos bienes comprados, ya que no es comprensible que cualquier ciudadano, por escaso poder adquisitivo que tenga, deba pagar impuestos por comprar un libro y no se paguen impuestos en las compras de cualquier tipo de activos financieros.

El hecho de establecer un impuesto de este tipo conllevaría un registro de inversores (los bancos tendrán que hacer una declaración anual), generando una mayor transparencia social y fiscal. Ello estaría acorde con el amplio consenso existente sobre la necesidad de una arquitectura financiera tanto a escala nacional como internacional, sólida y basada en un mayor control y transparencia de las operaciones financieras.

En cuanto al gravamen y recaudación por este impuesto, en el Plan de Estabilidad Financiera 2019-2020 que el Gobierno acaba de enviar a la Comisión Europea, se establece un gravamen del 0,2% sobre las operaciones de compra de acciones españolas, independientemente del lugar de residencia de quien las realice, y que sean títulos de empresas con un valor bursátil superior a 1.000 millones (casi todas las del Ibex). Según los cálculos del Gobierno se recaudarían con esta tasa 850 millones de euros anuales.

Este próximo impuesto se orienta así a homogeneizar la carga tributaria indirecta, a una cierta redistribución de los recursos fiscales desde la economía financiera hasta la real, a una mayor transparencia en las operaciones financieras, y cuyos resultados recaudatorios iniciales dependerán en buena medida del nivel de concienciación social y de la colaboración del sector financiero."

(Jesús Lizcano Álvarez es catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. El País, 12/06/19)

28.6.17

Un impuesto sobre las transacciones bursátiles: la mejor solución a la desigualdad de renta. Recaudaría 400.000/800.000 millones de dólares en Estados Unidos, en una década

"Desde el advenimiento de la crisis económica de 2008, las Tasas sobre las transacciones financieras (TTF) han pasado de ser una idea radical a estar presente en los debates políticos dominantes. Se conciben como una manera de recaudar grandes cantidades de capital y, a la vez, reducir la intensidad de los movimientos en los mercados financieros. (...)

La Comisión Mixta de Hacienda del Congreso norteamericano ha estimado que un modesto gravamen del 0,03 % sobre todas las transacciones de títulos, bonos e instrumentos derivados, de acuerdo con la propuesta del Representante Peter DeFazio, supondría la recaudación de más de 400 mil millones de dólares norteamericanos a lo largo de una década, una cifra casi igual al 0,2 % del PIB. 

Estos serían fondos suficientes para cubrir el 60 % de los costos del programa de cupones de alimentos. Existen sin embargo propuestas de TTF más ambiciosas: el centro de estudios norteamericano Tax Policy Center, conjuntamente creado por el Urban Institute y el Brookings Institution, ha propuesto una TTF con una estructura tarifaria variable sobre diferentes instrumentos financieros.

 Sus cálculos arrojaron la conclusión de que el máximo de ingresos se alcanzaría con un tipo del 0,34 % sobre los títulos mobiliarios y con tasas menores sobre otros instrumentos. Este impuesto permitiría la recaudación de 800 mil millones de dólares, el 0,4 % del PIB, a lo largo de una década.

Bernie Sanders y Keith Ellison han promovido la aprobación de un impuesto escalado del 0,5 % sobre los títulos y otros instrumentos financieros, y el Congressional Progressive Caucus, el grupo más numeroso dentro del partido Demócrata, lo ha adoptado en su propuesta presupuestaria. Sus propios cálculos ofrecen estimaciones todavía más optimistas que las de Tax Policy Center. (...)

Además, la idea de desacelerar las operaciones cortoplacistas en los mercados financieros resulta atractiva. La idea de que una reducción del volumen de comercio pudiese también mermar la posibilidad de burbujas y desplomes financieros no puede todavía afirmarse de manera concluyente, pero sin duda valdría la pena probarla.

Con todo, hay otro aspecto de las TTF que ha recibido mucha menos atención. La carga de las TTF recaería casi en su totalidad sobre el sector financiero. El razonamiento básico es que, presumiblemente, el volumen de comercio se reduciría casi de manera proporcional al porcentaje de aumento de los costes de transacción bursátil. Esto quiere decir que si los impuestos encarecen en un 40 % tales costes, entonces, se puede esperar que el volumen de transacciones se reduzca casi un 40 %.  (...)

En consecuencia, los únicos que tienen algo que perder con las TTF son aquellos que ganan su dinero con las transacciones, no los ciudadanos con planes de pensiones o la población de ingresos medios protegida por el sistema público (el llamado plan 401k, en los Estados Unidos). En efecto, las TTF harían que el sector financiero cumpliese mejor su función, asignando el capital de los ahorradores a los inversores de manera más eficiente. 

Si un impuesto a las transacciones financieras recaudase 40 mil millones de dólares por año, el volumen de beneficios anuales del sector financiero se reduciría casi en la misma cantidad. Si la recaudación de la tasa alcanzase los 80 mil millones, el sector financiero sería 80 mil millones de dólares más pequeño.

Sin embargo, el beneficio realmente positivo de estos ahorros es que se extraerían de los bolsillos de muchas de las personas más ricas del país: los operadores de Wall Street y los socios y gestores de los fondos de inversión. Una TTF reduciría de manera radical los ingresos de un grupo de ciudadanos que se sitúan en el escalón de ingresos más alto. 

Si se reducen las oportunidades de hacer una fortuna en los mercados bursátiles, muchos de aquellos ciudadanos se verán guiados a buscar trabajo en el diseño de software, biotecnología u otras áreas en las que sus habilidades podrían aportar un valor mayor, aunque no reviertan en tantos millones como lo harían en Wall Street. (...)

Este es un ejemplo claro de una política bien definida que revertiría de manera directa algunos de los efectos del proceso regresivo de redistribución experimentado durante las últimas cuatro décadas. Evidentemente, los defensores de las TTF todavía deben dar una complicada batalla para verlas aplicadas. 

Al igual que otras políticas destinadas a invertir tal proceso regresivo, el problema no es la dificultad de diseñar la medida política, sino que el principal obstáculo es el poder de las personas más ricas, contrarias a una economía más justa y eficiente."               (Dean Baker  , Sin Permiso, 03/06/2017)

27.1.16

Una propuesta para acabar con los déficits públicos y la deuda de los estados sin apenas pagar impuestos: una tasa del 0,1% sobre las transacciones financieras acabaría con la gigantesca deuda mundial

"(...) (En EE. UU.) suelen presentarse también otros candidatos a veces con propuestas realmente interesantes, como ahora ocurre con Scott Smiths. 

En su página web (que puede verse aquí) hace una propuesta tan fácil como efectiva y revolucionaria para evitar que el gobierno siga generando déficits multimillonarios y una deuda que aumenta cada año sin necesidad de que las empresas y personas física sigan pagando impuestos para financiarlos.

La idea, expuesta de la manera más sencilla es la siguiente, tal y como él la expone en su web.

El presupuesto federal de Estados Unidos es de 3,9 billones (españoles, es decir, millones de millones) de dólares.

La renta personal en Estados Unidos es de unos 15 billones de dólares, de modo que tratar de financiar con ella los 3,9 billones del presupuesto obliga a establecer altos impuestos o a incurrir en grandes déficits.

La solución de Smith es la que muchos economistas y asociaciones cívicas como ATTAC venimos proponiendo desde hace años: establecer una tasar sobre una parte de la economía que hasta ahora está prácticamente exenta de cualquier tipo de gravamen, las transacciones financieras.

Las cuentas de Scott Smith para Estados Unidos son muy sencillas.

Según las estadísticas internacionales, el volumen de transacciones financieras de la economía estadounidense era de 4.456 billones de dólares en 2013 (sería fácil demostrar que en realidad es mayor, porque esas cifras suelen estar infravaloradas, pero podemos dejar las cosas así).

Eso significa, por tanto, que para financiar los 3,9 billones del gasto presupuestario haría falta exactamente el 0.0875%del total de las transacciones financieras (esa es la proporción que 3,9 billones representa de 4.456 billones). 

Es decir, que (redondeando) con una simple tasa del 0,1% sobre todas las transacciones financieras ya no sería necesario que ni las personas ni las empresas pagaran impuestos para financiar el gasto público (compárese ese 0,1% con el porcentaje que cada uno de ustedes paga de impuestos sobre su renta).

Lógicamente, esta misma propuesta se podría aplicar en Europa, en España y para el mundo en su conjunto y su efecto sería inmediato y de una eficacia impresionante. Valgan tres de ejemplos.

– El stock de deuda pública actual en todo el mundo es de 58 billones de dólares.

– El gasto público mundial anual es de unos 20 billones de dólares.

– La financiación establecida en la reciente cumbre de París para hacer frente al cambio climático fue de 100.000 millones de dólares al año.

Por otro lado, de los datos del Banco Internacional de Pagos se deduce, según una estimación bastante conservadora, que el volumen total de transacciones financieras en el mundo es de unos 11.000 billones de dólares.
Eso quiere decir que:
  1. a) Toda la deuda acumulada en el mundo se financiaría con una tasa única (un solo año) del 0,5% del total las transacciones financieras (58 billones/11.000 billones x 100).
  2. b) El gasto público mundial se financiaría con una tasa anual del 0,2% de todas las transacciones financieras (20 billones/11.000 billones x 100) y prácticamente ya no haría falta ningún otro impuesto.
  3. c) La lucha contra el cambio climático se podría financiar anualmente con una tasa del 0,0001% del total de las transacciones financieras internacionales.
Naturalmente, establecer en todo el mundo una tasa de este tipo y sobre una base amplia de las transacciones financieras conlleva complicaciones pero desde luego no mayores que las que implica mantener los sistemas fiscales actuales en todos los países. 

Además, con ella se ahorraría mucho dinero en personal y en gastos de administración, y nadie podría decir que se está estableciendo una medida confiscatoria o ni siquiera que atente contra el funcionamiento del sistema. Hablamos de un porcentaje verdaderamente ridículo.

¿Por qué no se adopta entonces? El candidato a la presidencia de Estados Unidos Scott Smiths dice que es porque hacemos frente a problemas del siglo XXI con instrumentos del siglo XIX. Lleva razón, pero yo creo que también se rechaza porque los poderosos que gobiernan el mundo no quieren ceder ni un céntimo. Lo quieren todo. 

Y también porque, en realidad, lo que les preocupa no es que haya más o menos impuestos sino que, gracias a la fórmula que acabo de explicar todos los seres humanos pudieran ejercer sus derechos, informarse, estudiar y conocer, el mundo sin ser esclavas día a día de la necesidad.

En cualquier caso, que nadie se confunda. La propuesta que acabo de hacer muestra que los problemas de déficits y deuda pública gigantescos que tienen las economías no se solucionan porque no se quiere pero eso no quiere decir que, incluso si se resolviesen por la forma que propongo, estuviese ya todo solucionado. 

Seguiría habiendo una predomino letal de la actividad financiera que antes o después acaba con la creación de riqueza que satisface nuestras necesidades y quedaría pendiente resolver otros muchos problemas. Sobre todo el fundamental de cómo generar los ingresos básicos para poder organizar la vida económica sin provocar los desequilibrios e injusticias que ahora hay. 

Y hay que tener en cuenta, además, que los impuestos no son útiles solo para recaudar sino también para redistribuir la renta y la riqueza y para incentivar o desincetivar determinadas actividades. Pero de eso hablaremos otro día."              (Juan Torres López, 22/01/16)

23.10.14

Combinar dos impuestos, la tasa Tobin (0,01%) y un impuesto del 50% al 100%, que se activaría para contrarrestar ataques especulativos sobre las divisas

"(...) (Tobin) Propone en 1972 poner obstáculos a la excesiva movilidad de capitales mediante la aplicación de un impuesto a las transacciones de cambio en monedas, Tasa Tobin. Es lo que llama echar algunos granos de arena en los engranajes demasiado bien lubricados de las finanzas internacionales.

El impuesto debería aplicarse al menos por todos los países de moneda clave o con centros financieros importantes. El impuesto sería recaudado por cada gobierno sobre todas las conversiones monetarias spot efectuadas dentro de su jurisdicción.

 La recaudación del impuesto se ingresaría en un fondo central controlado por una institución internacional: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Naciones Unidas o el Banco de Pagos Internacionales. Diferentes países, previo consentimiento del FMI, podrían formar áreas monetarias dentro de las cuales no se aplicaría el impuesto.

A Tobin, partidario del libre comercio, no le preocupó mucho el empleo de los ingresos generados por el impuesto, lo ve fundamentalmente como instrumento político en manos de los gobiernos, para la estabilidad monetaria y de las finanzas.

 En 1996, James Tobin señalaba que el objetivo de su impuesto no era maximizar el ingreso, sino mejorar la eficiencia de los mercados financieros en la asignación de recursos, desincentivando los flujos de capital a corto plazo, reduciendo la volatilidad de los tipos de cambio y restaurando parte de la autonomía monetaria de los gobiernos perdida en el proceso de integración financiera internacional.

El impuesto Tobin dista de la “radicalidad” con que Keynes encaró la cuestión internacional en 1944 en Bretton Woods, en donde se estipula la paridad oro-dólar. A nivel de la economía mundial Keynes no se limitaba a proponer algunos impuestos, entre ellos un ITF, sino que se inclinaba por la anulación de los movimientos de capitales “calientes” mediante barreras y controles nacionales e internacionales de capital.

Impuesto Spahn de doble alícuota

Un impuesto tipo Tobin del 0,1% o del 0,5% sobre operaciones cambiarias no puede impedir las crisis financieras originadas por ataques especulativos intensivos a una moneda.

 Pero además hoy un pequeño impuesto a las transacciones cambiarias no es impedimento para los movimientos especulativos. Las pequeñas tasas a lo sumo recargan los costos de las transacciones de muy corto plazo.

 Esto sólo influiría sobre las operaciones diarias de los fondos financieros y los bancos, pero no detendría los ataques especulativos contra una moneda cuando los operadores financieros prevén pérdidas graves. El impuesto Tobin entonces pasaría a ser un “costo de transacción”, del mismo tenor que el costo que soporta cualquier inversionista cuando compra o vende acciones o bonos.  (...)

Spahn planteó la aplicación de un impuesto de doble alícuota. Se trata simplemente de aplicar en períodos normales un impuesto reducido sobre las operaciones cambiarias lo que lo convertiría en una fuente financiera permanente. 

Cuando eventualmente se produjeren movimientos financieros “extraños” mediante un mecanismo tan simple como astuto, el nivel impositivo sería tan alto que sería automáticamente disuasorio de las tracciones de corto plazo. De este modo el mercado se enfriaría y se evitarían reacciones de pánico.

El economista alemán Paul Bernd Spahn propone gravar las transacciones de divisas internacionales combinando dos impuestos, la tasa Tobin con un tipo minúsculo (0,01%) y un impuesto mucho más cuantioso (del 50% al 100%) que sólo se activaría para contrarrestar los ataques especulativos sobre las divisas en apuros.  (...)"      (Antonio Fuertes Esteban, Attac España, 15/10/2014)

7.4.14

La tasa Tobin, la europea de 30.000 millones... o la de Rajoy, de 4.000 millones

"45 años después de que James Tobin propusiera la tasa que lleva su nombre, un grupo de países europeos, incluido España, está muy cerca de aplicar conjuntamente un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano. (...)

La ITF es también una cuestión de justicia. Las entidades financieras, aparte de tener una tributación más baja que el resto de sectores, se han beneficiado enormemente, de forma directa o indirecta, de las operaciones de rescate financiadas por los contribuyentes europeos.  (...)

Dado el enorme volumen de transacciones financieras, muy superior a las de la economía real, el impuesto tiene un altísimo potencial recaudatorio, incluso si se redujeran las operaciones como consecuencia del gravamen. La Comisión Europea estima que dependiendo de las transacciones gravadas se podría recaudar entre 30.000 y 35.000 millones de euros.

Además, se trata de un impuesto progresivo y redistributivo; el grueso de la recaudación será soportado por un grupo pequeño de personas de altos ingresos, e instituciones como fondos de inversión. (...)

Un aspecto fundamental de la ITF es el destino de los recursos recaudados. Desde sus inicios, sus promotores (Gobiernos, instituciones multilaterales, ONGs, economistas prestigiosos), han defendido su carácter finalista: que los fondos sean destinados a paliar las consecuencias de la crisis financiera, en programas sociales en los países que lo implementen o para la lucha contra la pobreza en el mundo.

 La tentación de los gobiernos será probablemente dedicar esos recursos a reducir el déficit público o al saneamiento de los bancos. Es por ello fundamental movilizar a la sociedad civil europea para impedir que eso ocurra.  (...)

Tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Reino Unido y otros países, el 22 de enero de 2013 el Consejo Europeo aprobó que la ITF se llevara adelante como una Cooperación Reforzada por 11 países miembros de la UE, siguiendo la propuesta de la Comisión ampliamente argumentada y validada legalmente.

 Sencillamente, consiste en la imposición de una mínima tasa de entre 0,05 y 0,1% sobre todas las transacciones financieras internacionales que se realicen en estos países o con valores generados en ellos. Esto último es lo que se conoce como una base amplia, que incluye no solo las acciones, sino también los bonos, los derivados, e incluso las divisas. (...)

España ha sido uno de los países líderes en promover la ITF a nivel mundial en los foros internacionales y uno de los primeros que comprometió su apoyo a nivel europeo. Sin embargo, recientemente el Gobierno se ha desmarcado de manera desafortunada de su postura inicial, en favor de una versión “desvirtuada” del gravamen.

 Así, en lugar de una base imponible amplia de aplicación, como desean Alemania y Austria, defiende ahora limitarla a la compraventa de acciones de grandes compañías, excluyendo otros productos como los bonos o los derivados.

El cambio en la posición española, bastante similar a la de Francia por cierto, altera radicalmente los beneficios esperados del impuesto hasta dejarlos en menos de 4 mil millones de euros, reflejando a las claras la rendición del gobierno ante los lobbies financieros.  (...)

Evidentemente el Impuesto sobre las Transacciones Financieras no evitará todos los desmanes del sistema financiero, pero no por ello deja de ser un instrumento útil para la regulación financiera. En último término, el ITF constituye una fuente importante de recursos para la lucha contra la pobreza y un acto de justicia con los ciudadanos, a un mínimo coste sobre el sistema económico."               ( / , El País, 4 ABR 2014)

2.5.13

La tasa a la banca beneficiaría a más de un millón de personas sin ingresos

"La tasa a las transacciones financieras recaudaría en España 5.000 millones de euros al año que beneficiarían a más de un millón de personas que no tienen ningún ingreso, a un número similar de niños a través de becas de comedor y libros, y a la lucha contra la pobreza y la exclusión fuera de España.

Intermón Oxfam ha hecho los cálculos de los beneficios de imponer esa tasa, acordada por 11 países europeos —entre ellos España— a finales de 2014, que grabaría la compra-venta de acciones, bonos y otros productos derivados más especulativos, pero no las operaciones bancarias habituales que realizan los ciudadanos.

"Nos parece bien, tal y como ha anunciado Rajoy, que no vaya a haber impuestos regresivos para las personas, pero sí esta tasa, que sería la más clara demostración de la voluntad política para frenar la especulación financiera y para beneficiar a los que más sufren los efectos de la crisis", aseguró el director general de Intermón Oxfam, José María Vera.

Intermón reclama al Gobierno que resista a "las presiones de los bancos" y adopte una actitud "proactiva" respecto al resto de los países europeos para impulsar que se adelante su aplicación al próximo 1 de enero.

La organización, pionera en la movilización social para la aprobación de esta iniciativa, propone destinar la recaudación de la tasa a la lucha contra la pobreza y la desigualdad en España y en los países más pobres.

De los 5.000 millones de euros, la mitad se distribuirían en España; 1.800 millones podrían garantizar una renta mínima a 1.170.000 personas que hoy no cuentan con ningún ingreso, 400 millones para becas de comedor y libros para 1.140.000 niños, 200 millones a ONG que atienden a colectivos que sufren exclusión social y 100 millones a políticas de integración de inmigrantes.  (...)

Los otros 2.500 millones de euros servirían "para compensar el brutal recorte a la cooperación internacional de un 70% en los últimos tres años", señaló el responsable de Intermón.

"Ahora existen en España 12 millones y medio de personas que viven en la pobreza y el número podría incrementarse hasta los 18 millones en 2022 si no se ponen medidas urgentes.  (...)

El informe destaca también que la tasa, conocida como "Robin Hood", tendrá beneficios más allá de su capacidad recaudatoria, ya que al registrar todas las operaciones permitirá frenar la especulación y evitar la fuga de capitales y la evasión fiscal.

 "Intuimos, hasta ahora, que la posición sería de no aplicarla pronto", ha dicho Vera, quien opina que las mayores resistencias del sector financiero no son "tanto por pagar la tasa, sino por la transparencia que supone" sobre estas operaciones. (...)

La Comisión Europea estima que cuando los once países de la UE apliquen la tasa se recaudaría entre 30.000 y 35.000 millones de euros al año.
Aunque se acordó su puesta en marcha para finales del próximo año, cada país puede adelantar su aplicación, como Francia que ya lo hace.

La tasa graba un 0,1% la compra-venta de acciones y bonos y un 0,01%los productos derivados en el país donde se realiza la operación financiera."             (Público, 24/04/2013)  

1.5.13

La Tasa Tobin hará que los movimientos a paraísos fiscales dejen huella

"La conocida como Tasa Tobin -una tasa sobre las transacciones financieras transfronterizas- podría poner el cascabel al gato de la evasión fiscal. Entre las múltiples cualidades que sus defensores esgrimen para su aplicación, aprobada ya por once países europeos para 2014, entre ellos España, está la de facilitar el rastreo de los fondos que se pueden mover hacia los paraísos fiscales. 

Esta "trazabilidad" de las operaciones financieras más comprometidas es uno de los principales alicientes para dinamizar la economía, en opinión del director de Intermón Oxfam España, José María Vera.

Oxfam presentó la semana pasada sus principales conclusiones sobre la futura aplicación de esta tasa en la UE. Según sus cálculos, si se desplegara con todas sus posiblidades en España, podría suponer una recaudación de 5.000 millones de euros.

 En principio, lo pactado entre los once países que la aplicarán es un tipo mínimo del 0,1% sobre la compraventa de acciones y bonos y un 0,01% sobre productos derivados. La ONG, que ha aglutinado a los movimientos a favor de este impuesto, está convencida de que la distorsión en el mercado financiera será "mínima" por la cuantía de la tasa.

Es poco probable que fuera una feliz coincidencia que la noche antes de que Oxfam presentara este estudio, se filtrara un documento interno de trabajo de los países que han suscrito la tasa ( Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Eslovenia, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia, España y Estonia,) en la que exponían sus dudas sobre su aplicación y los temores a que perjudique el mercado de deuda secundaria donde muchos estados se refinancian.

Según el documento, publicado inicialmente por el laboratorio de ideas británico OpenEurope (Reino Unido no se ha adherido a la tasa, ni tampoco Irlanda), pero difundido rápidamente por muchos medios, la aplicación de un impuesto sobre el mercado de deuda secundaria o lo que también se conoce como repos, supondría una especie de microquita para los inversores lo que desincentivaría su inversión.

En un momento en el que los costes de financiación de las arcas públicas son una de las principales preocupaciones en Europa, este razonamiento esgrimido por los países es un arma amenazante en toda regla. Desde la ONG reconocen que la presión de los lobbies contra este impuesto está en su momento más alto y piden a los Gobiernos que sean fuertes ante estas iniciativas."          (eldiario.es, 28/04/2013)

13.2.13

Tasa Tobin: las entidades pagarán 31.000 millones de euros al año

"Una gran mayoría de los bancos, compañías de seguros y fondos de inversión europeos participará en la resolución de la crisis financiera originada por ellos con el pago anual de impuestos a sus operaciones por valor de entre 31.000 y 35.000 millones de euros.

Ello se desprende del proyecto de ley para la creación del impuesto a las transacciones financieras que la Comisión Europea presentará este jueves y es adelantado hoy por el rotativo alemán Süddetsche Zeitung, que ha tenido acceso al documento.(...)

La tasa será introducida inicialmente en 11 países, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España, mientras los 16 restantes miembros de la Unión Europea podrán sumarse voluntaria y posteriormente a la iniciativa. 

El diario señala que la Comisión propone la introducción de un impuesto mínimo por la venta de distintos productos financieros como acciones, activos financieros con derecho de crédito o derivados y que la tasa será efectiva en el momento en el que el comprador o vendedor del producto financiero actúe directa o indirectamente en uno de los once países. 

Asimismo señala como ejemplo que en el caso de que un banco británico comercie con acciones en nombre de Volkswagen se activaría el impuesto a las transacciones financieras desde Alemania. 

Para cerrar posible agujeros, el proyecto de ley contempla que serán gravados todos aquellos productos que sean creados en uno de los once países participantes. 

En este caso el ejemplo que cita el Süddeutsche Zeitung es del pago a París de la tasa por parte de un banco chino que vende en Singapur a un instituto estadounidense deuda pública francesa. 

No se pagará la tasa, sin embargo, cuando se emita nueva deuda pública, cuando se produzcan compras en casos de crisis de este tipo de títulos por parte de un banco central, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Igualmente quedarán excluidos del pago de la tasa a las transacciones financieras los negocios de pequeños inversores o los pagos con tarjetas de crédito, así como todas las operaciones del BCE.(...)

 Aunque Gran Bretaña no puede impedir la introducción de esa tasa, fuentes diplomáticas de ese país señalan en el mismo diario que Londres no se sumará de ninguna manera a la iniciativa y estudiará si esta atenta contra las reglas del mercado interior para, en su caso, exigir modificaciones."           (El Economista, 13/02/2013)

11.10.12

Luz verde a la Tasa Tobin

"Un total de once países de la Unión Europea, entre ellos España, han acordado en el día de hoy avanzar en solitario hacia la creación de un impuesto a las transacciones financieras internacionales, una Tasa Tobin cuyo objetivo de fondo es frenar la especulación y hacer que la banca pague su parte de la factura por la crisis.

En concreto, se obligará a los bancos europeos a pagar un 0,1 % del valor de las operaciones de compraventa de bonos y acciones, y un 0,01 % de la operativa de derivadas.

 A la propuesta se han unido Alemania, Francia, Italia, España, Portugal, Grecia, Eslovenia, Austria, Bélgica, Estonia y Eslovaquia. El resto de integrantes de la UE, liderados por Gran Bretaña, han decidido no aplicar la Tasa Tobin a sus entidades financieras.

La aprobación “parcial” de este nuevo impuesto vuelve a dejar en evidencia la solidez del proyecto europeo. Sus detractores señalan que “sólo considerarían sumarse a la misma si todos los centros financieros del mundo la implantasen, como Nueva York, Singapur, Shanghái y Hong Kong”

 Como este no es el caso, señalan que podría producirse una deslocalización de las entidades financieras, lo cual en parte es complicado porque las acciones que coticen en los países donde la Tasa Tobin se ha implantado siempre tendrán que pagarla.

El movimiento de España en esta jugada ha seguido una vez más la máxima de “donde dije digo, dije Diego”. No en vano, nuestro querido ministro Montoro ya se encargó de calificar esta tasa como “retórica e inútil”, por lo que nos mantendremos expectantes para conocer cuáles son las razones que le han hecho cambiar de opinión. ¿Demasiadas presiones de la jefa Merkel tal vez?"           (El blog salmón, 09/10/2012)

8.10.12

La ‘tasa Tobin’ hunde a los brokers franceses y desata el temor en España... que pena me dan

"Apenas dos meses después de la introducción en Francia de la tasa Tobin sobre las transacciones bursátiles, los agentes del mercado galo empiezan a sacar las primeras conclusiones. 

 Aunque no es fácil concretar qué parte de la caída de las cifras de contratación se deben exclusivamente a la introducción del impuesto, la compra venta de acciones ha caído en torno a un 15% según arroja la comparación con la evolución de la actividad del resto de los mercados europeos. (...)

Aunque las primeras cifras oficiales sobre el impacto de la medida no se conocerán hasta noviembre, los intermediarios bursátiles españoles están muy atentos a la evolución de las cifras. 

El temor a que España adopte la tasa Tobin a imagen y semejanza de Francia ha provocado una ofensiva de las entidades financieras y las casas de bolsa para paliar en lo posible los efectos de una hipotética aplicación el impuesto."           (El Confidencial, 08/10/2012)

29.5.12

Los eurodiputados aprueban la “tasa Tobin”

"El Parlamento Europeo aprobó la tasa sobre las transacciones financieras, conocida como tasa Tobin, por 487 votos a favor (152 en contra y 46 abstenciones), mientras los dirigentes de los Estados miembros estaban reunidos en Bruselas en una cumbre extraordinaria sobre el crecimiento.

 “La resolución del Parlamento, cuya opinión en relación a este asunto no es vinculante, avala una propuesta de la Comisión Europea presentada en septiembre de 2011”, recuerda La Tribune, que precisa que ésta no entrara en vigor antes de finales de 2014. Para el diario económico francés:
El proyecto de la Comisión prevé la instauración de una tasa sobre las transacciones financieras en toda la UE, una tasa del 0,1% para las acciones y las obligaciones y una del 0,01% para el resto de los productos financieros. [Esta medida] podría generar hasta 57.000 millones de euros si se aplicase en toda la UE.
Algo que no se ha conseguido, puesto que, según señala el diario:
Nueve países, entre ellos Alemania y Francia, defienden que se instaure; pero otros, como Gran Bretaña, se oponen porque temen que favorezca la deslocalización de las actividades financieras."           (Presseurop, 24 mayo 2012, La Tribune, The Daily Telegraph)

26.3.12

Brasil, Corea del Sur e India usan el Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF o Tasa Tobin). El año pasado se recaudaron aproximadamente 38.000 millones de dólares con los ITF en los 40 países que cuentan con ellos

"Hoy en día, los ITF ya no se ridiculizan. ¿Cómo podrían ridiculizarse? Las economías más dinámicas del mundo, Brasil, Corea del Sur e India los usan, la economía europea más importante junto con otros ocho Estados miembros quieren adoptarlos, y el año pasado se recaudaron aproximadamente 38.000 millones de dólares con los ITF en los 40 países que cuentan con ellos.

Desde 1986 (y antes en otras formas), el Gobierno de Reino Unido ha gravado unilateralmente, sin esperar a que otros le siguieran, las transacciones de valores de Reino Unido con un Impuesto sobre la Transmisión de Valores No Documentada del 0,50%. A pesar de no haber actualizado este impuesto para tener en cuenta los derivados y otras innovaciones, sigue recaudando 5.000 millones de dólares al año.

La razón por la cual funcionan estos ITF es que son impuestos sobre actos jurídicos documentados sobre la transferencia de la titularidad y no están basados en la residencia fiscal. Si la transferencia no se ha “sellado” y no se han pagado los impuestos, no tiene fuerza jurídica.

 Los inversores institucionales que poseen la mayoría de los bienes en el mundo no se arriesgan con la fuerza jurídica. El 40% de la recaudación del Impuesto sobre la Transmisión de Valores No Documentada británico se obtiene de residentes extranjeros. Lejos de hacer que los contribuyentes se apresuren a salir del país, este impuesto es el que más pagan los extranjeros. (...)

Es necesario añadir que el impuesto recaería con más fuerza en los tenedores de títulos a corto plazo como los operadores de alta frecuencia, los fondos de cobertura y las oficinas de contratación de los bancos y con menos fuerza en los tenedores a largo plazo como los fondos de pensiones, las empresas de seguros de vida y las compañías de capital riesgo.

 Esto posiblemente provocaría el abandono de las operaciones bursátiles a corto plazo en favor de una tenencia a largo plazo que reduciría los desajustes en los mercados y las subsiguientes crisis o ajustes bruscos. Por tanto, los ITF reducirían un tanto la probabilidad de que se produzcan futuras crisis. De hecho, entre los países que resultaron menos afectados por la crisis había una representación desproporcionada de países con ITF.

Si calculamos de forma conservadora que la probabilidad de una crisis disminuiría solo un 5% como consecuencia de los ITF, lo cual es muy poco, y tenemos en cuenta que las crisis financieras, de media, reducen el PIB aproximadamente en un 7%, tendríamos un impacto positivo de +0,35% del PIB debido a la menor probabilidad de que se produzcan futuras crisis.

 El efecto neto total de un ITF sería un aumento estimado del PIB europeo de +0,25%, no una disminución. Pueden encontrar una versión más detallada de este análisis en nuestro reciente informe al Parlamento Europeo."             (Attac Madrid, 15/03/2012)

6.2.12

Francia impone la 'Tasa Tobin'... para que Sarkozy gane las elecciones

"Francia ha anunciado que espera aplicar desde agosto su propia tasa que gravará las acciones negociadas en la Bolsa de París, los seguros contra impago de deuda soberana (CDS) y las órdenes automáticas lanzadas por ordenadores (High Frequency Trading).

El primer ministro francés, François Fillon, ha reiterado que quiere ponerlo en práctica antes de lograr un acuerdo con otros socios europeos, porque “el proceso es lento y hay resistencias”. Esta postura desafía el argumento de que esta tasa solo podría imponerse a escala global. (...)


La compraventa de acciones y bonos tributaría a un tipo del 0,1% sobre el volumen negociado, mientras que la tasa para los productos derivados sería del 0,01%. Es decir, que si un banco vendiese acciones de un hedge fund por 100.000 euros cada uno debería pagar 100 euros en impuestos por la operación, mientras que si una empresa productora de bienes de equipo adquiriese un futuro valorado en 100.000 euros para cubrirse ante los vaivenes de las divisas el coste sería de 10 euros.

Los cálculos de la Comisión señalan que así se recaudarían 57.000 millones anuales. El Ejecutivo que preside Durão Barroso destacó en su momento que una tasa de este tipo tiene el apoyo del 65% de los ciudadanos, según el Eurobarómetro, y que el dinero obtenido se repartiría entre la UE y los países miembros. “La decisión de proponer este impuesto se basa en dos razones.

En primer lugar, asegurar que el sector financiero contribuye en un momento de consolidación fiscal. En segundo término, crear un entorno más coordinado en materia impositiva dentro de la UE que reforzaría el mercado único comunitario”, según Bruselas.

Frente a las previsiones de recaudación de la Comisión, otros estudios señalan que imponer un impuesto a las operaciones bursátiles tendría un impacto negativo en la economía mucho mayor. A principios de enero, por ejemplo, Ernst & Young (E&Y) señaló que podría dejar un agujero de 116.000 millones de euros.

Sus expertos creen que las previsiones de Bruselas son demasiado optimistas y no tienen en cuenta la previsible caída en el volumen de negociación bursátil que tendría un tributo de este tipo, además de la caída en la recaudación de otros impuestos por la menor actividad financiera en la zona.

“La iniciativa liderada por Sarkozy es humo de pajas, una manera de desviar la atención sobre la mala gestión de la crisis en Europa y un señuelo electoral para los próximos comicios presidenciales”, reflexiona Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. (...)

 La Fundación Ideas, próxima al Partido Socialista, publicó en mayo de 2010 el estudio Impuestos para frenar la especulación financiera, en el que apoya la creación de impuestos sobre las instituciones y los mercados financieros.

La potencial capacidad recaudatoria en España, según el informe sería de entre 180 y 1.980 millones en impuestos sobre las plusvalías financieras a corto plazo, entre 2.820 y 5.120 millones en tasas sobre activos bancarios, y entre 1.600 y 6.300 millones en el caso de las transacciones financieras."   (El País, 01/02/2012)




10.7.11

174 millones por minuto o 91,45 billones al año, si billones, mueven los bancos en operaciones con el Banco de España. ¿Por qué no ponerles una tasa?

"174 millones de euros por minuto o 91,45 billones de euros al año, si billones como 911.454.400.000.000 euros es la cantidad de dinero que mueve el sistema financiero español en las operaciones más habituales de cobros y pagos minoristas y mayoristas con las operaciones a través del Banco de España.

Destacan dentro de estas operaciones, el volumen de transacciones dentro del mercado mayorista, operaciones que se realizan entre las propias entidades financieras, el Banco Central y el Tesoro, como entidad de emisión y liquidación de las distintas operaciones de deuda pública.

Para que nos hagamos una idea por minuto de la cantidad de dinero que se nueve, pensemos en la nómina media de los espectadores de Camp nou, en torno a 93.000 personas o del coste de los fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká y Drenthe, 174 millones de euros que cambian de manos cada minuto que ha pasado. Es más en el tiempo que has tardado en leer este post, se ha movido el suficiente dinero para pagar casi 4 traspasos de CR7."

(El blog salmón, '174 millones de euros, la cantidad que se mueve por minuto en nuestro sistema financiero', 30/06/2011)

25.4.11

La defensa de un impuesto financiero global abandona la utopía, pero se queda estancada en los discursos de líderes políticos

"La mano invisible, esa que Adam Smith creía capaz de mover con diligencia al mercado, no debería convertirse en "un puño".

El antiguo modelo de globalización, que sacó de la pobreza a millones de personas, tenía, al cabo, una cara oculta: un creciente abismo entre ricos y pobres. La mundialización financiera ha aumentado las desigualdades. Es hora de una globalización más justa. (...)

Strauss-Kahn, claves políticas al margen, defendió la implantación de un impuesto a las actividades financieras para obligar a la banca a absorber parte de los costes sociales de su comportamiento de vértigo, germen de la tormenta financiera.

Reclamó la mejora de la supervisión mundial y un marco macroeconómico para un "nuevo mundo". Y con este, dijo, "el péndulo se desplazará -por lo menos un poco- del mercado hacia el Estado". Más Estado y menos mercado, binomio sacrílego antes de esta crisis.

El patrón del FMI dando por amortizado el consenso de Washington y, con él, sus grandes mantras. A saber: que desregulación y privatización generan prosperidad per se, que nada como el propio mercado se supervisa y corrige mejor a sí mismo...

Adiós al tabú. Hablar de un impuesto global a los bancos ya no es mentar la bicha. Un millar de economistas de 53 países distintos enviaron hace dos semanas una carta al G-20 (el grupo formado por las grandes potencias económicas y las emergentes) para reclamar la implantación de lo que se ha rebautizado por las ONG como una tasa Robin Hood, una nueva versión de la tasa Tobin que grava las transacciones financieras no minoristas cuyos ingresos se destinasen a combatir la pobreza, el cambio climático y la población castigada por la crisis. (...)

¿Una tasa Tobin verá la luz? Cuando le hicieron una pregunta similar al propio Nobel, fallecido en 2002, respondió: "En absoluto, se oponen a ella los que deciden".

Al menos tres giros en el guion del capitalismo reciente explican su oportunidad: la tecnología hace posible registrar los millones de transacciones financieras diarias que hace 40 años no se podían controlar; políticos de alto nivel y académicos de prestigio la han adoptado sin complejos como bandera; y tercero, los estragos que el capitalismo de casino -o de bingo- han provocado han resultado la mejor campaña para ganarse el respaldo social.

Pero lagunas como la falta de definición y de consenso internacional, la mantiene de momento en el limbo de las buenas intenciones. (...)

En España es Intermón Oxfam quien defiende esta campaña por el gravamen, que se aplicaría a las operaciones financieras de instituciones y profesionales, como el intercambio de acciones, bonos y otros en mercados organizados y operaciones extrabursátiles (OTC). Un tipo del 0,05% permitiría recaudar unos 400.000 millones de dólares en el mundo, y del 0,005%, 40.000 millones, según sus estimaciones.

"El retorno sería recaudado a nivel nacional para destinarlo a las prioridades decididas por cada uno, aunque pedimos a cada Estado rico que done la mitad para luchar contra la pobreza", apunta Lawson.

El FMI, en concreto, propone una tasa fija sobre activos bancarios, sobre todo los de mayor riesgo, y una tasa sobre los beneficios que contribuiría a reducir el tamaño de las entidades: la Financial Activities Tax (FAT), cuyas siglas forman la palabra gordo en inglés. (...)

Pero ¿seguro que la Tobin es la solución? "La tasa es potencialmente una buena forma de hacerlo, aunque la implementación es complicada y requiere un acuerdo internacional", muy difícil. Pero, en cualquier caso, "hay que entender que tal tasa no hubiera afectado a las burbujas inmobiliarias, y a la crisis del euro que estamos sufriendo", advierte Garicano. (...)

Los defensores de la tasa coinciden en poner el mismo ejemplo: Reino Unido grava con un 0,5% las transacciones de acciones y Londres permanece como una de las mayores plazas financieras del mundo.

También Brasil aplica desde 2009 un impuesto sobre operaciones financieras (IOF) del 2% con el fin de frenar la apreciación del su moneda, debido al fenomenal crecimiento económico y la entrada de capital caliente.

Desde Alemania, Spahn sí reconoce, no obstante, que este tipo de transacción está muy descentralizado, de modo que propone "comenzar con impuestos de transacciones monetarias para lograr cierta experiencia".

El catedrático alemán plantea actuar sobre las transacciones que están altamente concentradas (y que es necesario resolver con el Banco Central Europeo (BCE), de forma que la parte en euros fuese gravada (a una tasa muy baja) en el cierre. En este caso, el BCE podría ser el recaudador y distribuidor de esos nuevos ingresos fiscales generados. (...)

El estudio de IDEAS defiende tres tipos de impuestos (ver cuadro), uno que incremente el IRPF sobre las plusvalías financieras, otro sobre los activos y el que defiende como idóneo, el de las transacciones financieras.

Para este último plantean un tipo de entre el 0,01% y el 0,05% del importe negociado que restase atractivo a las operaciones especulativas cuyo beneficio depende de oscilaciones de precios muy pequeñas y de corto plazo (pero sobre grandes volúmenes, de ahí lo jugoso del negocio).

La medida podría reducir este tipo de contrataciones hasta un 65%, tras el cual se prevé una recaudación de 2.200 millones de euros en España y de 467.000 millones en todo el mundo, según los expertos (ver cuadro)." (El País, 25/04/2011)