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10.8.22

Como los 'cerdos (pigs)' fuimos al matadero... llegamos a otoño de 2009, el momento decisivo... los gobiernos de los países centroeuropeos optaron por «joder al vecino» del Sur. Se dilató la ayuda, se exageró el problema, los bancos de los países ahorradores apostaron contra Grecia y el resto de países del Sur... Los países centroeuropeos, liderados por Alemania, comenzaron un plan que podía poner en riesgo al euro para salvarse ellos mismos. Lo lograron... La situación de Grecia se dejó pudrir políticamente para que afectara al resto de la periferia mediterránea, Portugal, Italia y España... Seis meses en ayudar a un país de la zona euro. La ayuda al Este había tardado 19 días... La sumisión mediterránea permitía a Alemania establecer normas para garantizar el hundimiento económico de la Periferia, con las políticas de austeridad. Por ejemplo, el 23 de octubre de 2011, la UE admitía que los activos tóxicos de los países centroeuropeos pudieran valorarse al 100% en la contabilidad, mientras que se recortaba el valor de la deuda soberana periférica, que era la base de la banca de esos países... Grecia, Italia y Portugal sufrieron rescates con condiciones que, tal y como se pretendía, focalizaron la crisis al hundir sus respectivas economías. En algunos casos, como el griego, hasta la devastación. Recordemos que, en 2008, se habían movilizado mecanismos de rescate por valor de 1,6 billones de euros. Sin condiciones... Se comparaban las pensiones de jubilados griegos y alemanes. Que vendan alguna isla, se llegó a decir... En España, la contracción del crédito debido a la compra de deuda pública y a la desaparición de la red descentralizada de cajas junto con las primeras decisiones del nuevo gobierno (subidas de impuestos, recortes y devaluación salarial a través de la reforma laboral), aseguraron el shock... habían logrado su objetivo: transformar la crisis de activos tóxicos de países centroeuropeos en otra de deuda de países mediterráneos

"(...) Joder al vecino del Sur

Llegamos a otoño de 2009, el momento decisivo. El nuevo gobierno griego informó de la manipulación de sus cuentas. Goldman Sachs había asesorado a Grecia para ocultar su deuda y el país necesitaba liquidez. La cantidad solicitada era pequeña comparada con las que se habían movido, pero la UE no repitió el esquema de la ayuda al Este ni el de la banca de países centroeuropeos porque se ofrecía a ese grupo la posibilidad de transformar una crisis de activos tóxicos en una de deuda pública y, sobre todo, centrar el foco geográfico. Eso fue lo que sucedió.

 Los gobiernos de los países centroeuropeos optaron por «joder al vecino» del Sur. Se dilató la ayuda, se exageró el problema, los bancos de los países ahorradores apostaron contra Grecia y el resto de países del Sur para hinchar los intereses y, en una jugada de humor negro, Mario Draghi, el presidente de Goldman Sachs Europa durante de la manipulación de las cuentas, fue nombrado presidente del BCE. Los países centroeuropeos, liderados por Alemania, comenzaron un plan que podía poner en riesgo al euro para salvarse ellos mismos. Lo lograron.

 La situación de Grecia se dejó pudrir políticamente para que afectara al resto de la periferia mediterránea, Portugal, Italia y España. Tras meses y meses de discusiones, cumbres, reuniones, planes de ajuste y llamadas de auxilio en los que solo se hablaba de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), el 25 de marzo de 2010 Francia y Alemania acordaron un plan para rescatar las finanzas griegas. Seis meses en ayudar a un país de la zona euro. La ayuda al Este había tardado 19 días. Nadie dijo hacemos lo que sea necesario. Al contrario que Polonia o Hungría, Grecia no tenía otras opciones, como devaluar su moneda. Además, el plan griego tenía la participación de otros actores, como el FMI, intervención política, mecanismos del control y condiciones que condenaban al país. Era pura doctrina del shock.

Los países mediterráneos, débiles políticamente, no resistieron y el plan funcionó. Mientras el Sur se freía en medio de tensiones de deuda, Alemania, el país y su sistema financiero, se financiaba a costes, incluso, negativos y tenía cifras récord de empleo. La sumisión mediterránea permitía a Alemania establecer normas para garantizar el hundimiento económico de la Periferia, como las políticas de austeridad. Por ejemplo, el 23 de octubre de 2011, la UE admitía que los activos tóxicos de los países centroeuropeos pudieran valorarse al 100% en la contabilidad, mientras que se recortaba el valor de la deuda soberana periférica, que era la base de la banca de esos países.

Grecia, Italia y Portugal sufrieron rescates con condiciones que, tal y como se pretendía, focalizaron la crisis al hundir sus respectivas economías. En algunos casos, como el griego, hasta la devastación. Recordemos que, en 2008, se habían movilizado mecanismos de rescate por valor de 1,6 billones de euros. Sin condiciones. De la solidaridad a la penitencia. Han vivido por encima de nuestras posibilidades, se decía. Se comparaban las pensiones de jubilados griegos y alemanes. Que vendan alguna isla, se llegó a decir.

El rescate en B español

España tuvo su propio modelo. Teóricamente, el incendio era limitado y el dinero exterior debía destinarse al sistema financiero. También hubo un rescate en B. Los bancos españoles, además de la mutualización de pérdidas a través del banco malo y la financiación exterior, tomaron el dinero del BCE para la compra de deuda española, en máximos por la especulación financiera, operación que contrajo el crédito al sector productivo y consumidor. Desde noviembre de 2011 a septiembre de 2013, los bancos dispararon un 81% la compra de bonos nacionales; de 165.000 millones de euros a casi 300.000 millones de euros (135.000 M€). Es una práctica que recibe el nombre de carry trade.

 En España, la contracción del crédito debido a la compra de deuda pública y a la desaparición de la red descentralizada de cajas, músculo de un país basado en la pequeña empresa (en 2008, teníamos 49 bancos y 45 cajas de ahorros en España; hoy, hay tres (Santander, BBVA y Caixabank) con un 70% de cuota de mercado), junto con las primeras decisiones del nuevo gobierno (subidas de impuestos, recortes y devaluación salarial a través de la reforma laboral), aseguraron el shock. El estancamiento de los salarios y el desmantelamiento de los servicios públicos golpeó a la gente que vive de su trabajo, llamada habitualmente clase media para ocultar este hecho.

La clase media fue el resultado del pacto social establecido en Europa tras la II Guerra Mundial y su desarrollo se debe a la estabilidad laboral, la extensión de la propiedad y, sobre todo, a la existencia de servicios públicos que son los que facilitan la promoción económica, social y cultural, y evitan el desclasamiento en situaciones de adversidad. El fin de la clase media, más que la deslocalización de la industria es la privatización de los servicios públicos y la introducción de la desigualdad y la inestabilidad como modelo. Es decir, competición y precariedad. Os están haciendo lo mismo que a nosotros, me dijo una alumna argentina esos días.

 

Países en venta

La salida fue la financiarización de la economía. Se abrió la puerta a los fondos de inversión a través de la privatización de servicios públicos o la venta de empresas, infraestructuras o vivienda. Mi alumna no se equivocaba. Grecia recibió un shock. En España, las carteras inmobiliarias de las cajas se liquidaron a precio de saldo, con pisos por el precio de un móvil, y se cambió la legislación para facilitar la formación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios (socimis). Las ciudades comenzaron a venderse y el turismo fue señalado como un motor de la recuperación, el sector donde los que se habían quedado atrás podían encontrar empleo.

El 26 de julio de 2012, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que haría lo que fuera para sostener al euro. La crisis había provocado un estancamiento económico de la zona euro y una tormenta sobre la moneda, pero había logrado su objetivo: transformar la crisis de activos tóxicos de países centroeuropeos en otra de deuda de países mediterráneos. Durante dos años, los países del Sur se habían frito en la crisis de deuda y había recibido severos planes de ajuste que habían provocado diferentes tipos de reacciones sociales, pero no una alternativa. Es bastante hipócrita sorprenderse por la desafección política cuando se limita la capacidad del sufragio porque las opciones se limitan a gestionar el mismo modelo. Por eso, los estímulos no lograron funcionar. No fueron un plan Marshall, sino una acumulación originaria ante la llegada de la economía de plataforma que es más una modificación de las relaciones laborales que un cambio tecnológico.

Es interesante recordar todo lo anterior no para ser mezquinos ahora, sino para entender que todo es política. No fue inevitable ni sentido común. Personas concretas en días concretos tomaron decisiones concretas por motivos concretos siguiendo un modelo concreto, como ya se había hecho en otras partes del mundo. Por lo tanto, todo cambiará mediante la política, aunque el modelo ofrezca el mensaje contrario. Los mensajes sobre el buen pueblo contra las malas élites sólo refuerzan lo que existe porque no ofrecen salida. La desigualdad es la realidad. El eje izquierda-derecha es qué vas a hacer con esa realidad. Si dices que no existe, es que no vas a hacer nada y, si no haces nada, el capital acumula porque ese es el modelo. Todo es política. Organización e ideología."                (Jorge Dioni , La Marea, 29/07/22)

5.3.20

Adam Tooze: Europa dio un giro fatalmente equivocado cuando los halcones fiscales conservadores como Alemania respaldaron la agenda de austeridad

"No es frecuente encontrar funcionarios europeos que citan momentos importantes de la cultura pop, y mucho menos un director general saliente para asuntos económicos y financieros, el funcionario de economía más importante de la Comisión Europea, que cita a Blade Runner de Ridley Scott.

Pero así es como Marco Buti presenta una pieza reciente que resume su período en el cargo entre 2008 y 2019.

La contribución de Buti es significativa como reflexión personal, pero también porque plantea la cuestión más general de cómo la UE y sus instituciones conmemorarán el décimo aniversario de la crisis de la eurozona.

(...) Cuando se trataba de revisar la crisis financiera mundial, Bruselas no se contuvo. En agosto de 2017, para conmemorar el décimo aniversario de su inicio, la comisión emitió un comunicado en el que culpaba a los Estados Unidos de contagiar a Europa y se atribuía el crédito por la pronta acción para evitar lo peor. Sin embargo, el comunicado de prensa se emitió el 9 de agosto, aniversario del fracaso de los fondos, propiedad de Estados Unidos, del banco francés Paribas.

 Subprimes y Lehman podrían ser culpados, seguramente, en los Estados Unidos. Sin embargo, ¿qué pensarán las instituciones europeas del décimo aniversario de la crisis de la eurozona y sus diversas fases entre 2010 y 2015?

 El año pasado, al dirigirse al Parlamento Europeo en el vigésimo aniversario de la introducción del euro, el entonces presidente de la comisión, Jean-Claude Juncker, admitió que había habido una falta de solidaridad con Grecia. Reconoció que había habido "austeridad imprudente" (l'Austérité irréfléchie). Pero tuvo el descaro de sugerir que la comisión había sucumbido a la influencia del Fondo Monetario Internacional, como si la agenda de austeridad y "reforma estructural" hubiera sido impuesta desde afuera.  (...)

La historia traumática de los últimos diez años merece algo mejor. Eso es lo que hace que el vade-mecum de Buti sea digno de atención. Él habla desde el corazón del aparato. Él camina con cuidado, expresando sus comentarios como lecciones para el futuro. Pero su informe no es indiferente en cuanto al manejo de la crisis y revela las lecciones aprendidas por funcionarios clave en Bruselas.

 Para Buti, una comprensión correcta comienza por distinguir entre los problemas de Grecia, que él considera sui generis, y la dinámica más amplia de la crisis de la eurozona. La confusión de los dos contribuyó al mal manejo:

    "Los problemas fiscales griegos llevaron a mirar a los otros países a través de una 'lente fiscal', lo que creo que fue un error ... si Irlanda hubiera caído antes que Grecia, tal vez se habrían diagnosticado diferentes causas de la crisis para otros países del programa. , los eventos podrían haberse desarrollado de manera bastante diferente, y probablemente estaríamos contando una historia completamente diferente."

Si Irlanda hubiera sido el modelo en lugar de Grecia, la atención se habría centrado en las réplicas de la crisis bancaria del Atlántico norte de 2008 y los desequilibrios en la economía privada, no en la disciplina fiscal y la sostenibilidad de la deuda pública. Para Buti, las lecciones para Europa deberían comenzar no con Grecia en 2010, sino con la profunda crisis en la región del Báltico durante el invierno de 2008-2009.  (...)

Letonia se enfrentó a una profunda crisis financiera y económica. Los países que parecían estar en una sólida forma fiscal cayeron profundamente en déficit. Como señala Buti, debería haber quedado claro desde ese punto que tratar el equilibrio fiscal como una prueba de salud financiera sólida era macroeconómicamente ingenuo. Como pronto se haría evidente en Irlanda y España, un superávit fiscal podría surgir fácilmente de un auge insostenible del sector privado, y cuando ese auge llegara a su fin, el saldo pasaría al rojo.

 Los países bálticos también demostraron que, una vez que comenzó la crisis, incluso un país pequeño podría presentar un riesgo de contagio agudo. A principios de 2009, existía la amenaza de que la crisis se extendiera a través del sistema bancario a Dinamarca y Suecia o, a través de una devaluación de los tipos de cambio fijos de los estados bálticos, al resto de Europa del Este. Para contener la crisis se requería un enfoque concertado en los tres estados y la acción del sector bancario y del gobierno. Pero nuevamente la eurozona prestó poca atención. No fue sino hasta el verano de 2012 que la unión bancaria pasó a ocupar un lugar central. Ocho años después, todavía está incompleta.

 Habiendo estallado la crisis griega y con la incertidumbre extendiéndose a través de los mercados de deuda pública, el momento en que Buti elige enfocarse no es la primavera de 2010 (...) o 2012 (con (...) el compromiso de "lo que sea necesario" por parte del jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi). Sino en el otoño de 2010 y la declaración de Deauville de Nicholas Sarkozy y Angela Merkel.

 El 18 de octubre, después de un tête-a-tête en el resort de Normandía, el presidente francés y el canciller alemán sorprendieron al resto de la eurozona al anunciar que habían acordado que para 2013 se debería implementar un mecanismo robusto de estabilidad financiera (...) 

Para satisfacer a los intransigentes de Berlín, esto se vería flanqueado en futuros rescates por "recortes" para los tenedores de bonos. El entonces presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, y el resto del Eurogrupo de ministros de finanzas de la eurozona estaban horrorizados.

Para Buti, este fue el momento europeo de Lehman, cuando el énfasis equivocado en la necesidad de exigir cuentas a los acreedores produjo un gran aumento de la incertidumbre sistémica. En tonos que hacen eco de la retórica dura de los combatientes de crisis estadounidenses como Tim Geithner, secretario del Tesoro de Obama, Buti denuncia la incertidumbre que desató la declaración de Deauville.

 los políticos que responden ante públicos nacionales, como Merkel en 2010, es probable que adopten una línea moralista, exigiendo que los acreedores sean rescatados. Pero en una crisis ...

   " ... procesar todo a través de la "lente de riesgo moral" no conduce a políticas sólidas. Si bien es esencial proporcionar los incentivos correctos para la formulación de políticas, la necesidad de respuestas políticas urgentes debe atenuar las consideraciones de riesgo moral. Esto es particularmente cierto en tiempos de estrés económico y financiero, como fue el caso de Grecia, por ejemplo, o en la crisis de la deuda soberana en la zona del euro en 2011-12."

 El deseo de Buti de limitar la influencia de la política no implica, por su parte, la aversión al fundamentalismo del mercado. Por el contrario, lo que hace que una línea política dura sea tan peligrosa es la volatilidad de los mercados. En una situación de crisis, los mercados no aplican presión a los prestatarios gradualmente. En una situación de incertidumbre "los mercados financieros cambian repentinamente de fases benignas a extremos, como el aumento de la tasa de tesorería de Grecia en más de 30 puntos porcentuales después de haber estado estrechamente alineado con los del Bund durante la mayor parte de los últimos diez años de la UEM".  (...)

Es fácil simpatizar con la imagen de Buti de burócratas europeos ilustrados que equilibran el caos de los mercados y el populismo financiero conservador de los políticos. Pero lo que Buti nunca explica es cómo deben equilibrarse los costos y los beneficios. Eliminar los rescates de la agenda y priorizar la confianza de los acreedores significa absorber los costos en el balance público, en este caso sobrecargar a los contribuyentes irlandeses con un rescate ruinosamente costoso, no solo de sus propios acreedores bancarios, sino indirectamente del resto de Europa. también.Esto podría estar justificado si el riesgo fuera realmente sistémico. Pero como
Ashoka Mody y Martin Sandbu han insistido, esta es una decisión judicial. En su opinión, no es evidente que ni el sistema bancario irlandés ni el anuncio de Deauville fueran equivalentes al choque de Lehman.

 Para ser justos con Buti, no defiende el paquete de crisis irlandés. No deja dudas de que la eurozona solo puede funcionar a largo plazo si se comparten los costos de garantizar la estabilidad. Esto no es solo un requisito de legitimidad política. También es un imperativo funcional  (...)

Reforma de la eurozona

Cómo equilibrar la reducción del riesgo con el reparto del riesgo sigue siendo el obstáculo fundamental para seguir avanzando en la reforma de la eurozona. Y a este respecto, Buti argumenta que Europa dio un giro fatalmente equivocado cuando los halcones fiscales conservadores como Alemania respaldaron la agenda de austeridad de la reunión del G20 en Toronto en el verano de 2010.

Dada la fragilidad de la recuperación, la retirada del estímulo fue prematura. Como Buti comenta lacónicamente, "a raíz de las crisis, la retirada anticipada del apoyo fiscal puede ser muy perjudicial ..." Millones de desempleados pagaron el precio.

Y el giro hacia la austeridad resultó en una dislocación del mecanismo de formulación de políticas. Mientras que en la década de 1970 los economistas estaban preocupados por la soltura fiscal que obligaba a los banqueros centrales a imprimir dinero, ahora los banqueros centrales se vieron obligados a ampliar el crédito para compensar la negativa de los políticos a actuar: la "flexibilización cuantitativa" se convirtió en la contrapartida de la austeridad fiscal, permitiéndola compensando sus peores efectos. Como comenta Buti: "Hoy enfrentamos una dinámica opuesta: ... la prudencia fiscal excesiva es una forma de dominio fiscal que obstaculiza el esfuerzo del banco central para cumplir su mandato".

El hecho de no aprovechar las bajas tasas de interés para llevar a cabo un aumento muy necesario en la inversión pública es un profundo enigma político. Pero en la eurozona tiene una dimensión constitucional adicional. Si, como insiste Buti, el complemento de la unión monetaria debe ser compartir el riesgo, la parálisis de la política fiscal ha trasladado la carga al balance del banco central: 'Los límites de esta elección, sin embargo, son evidentes hoy en día con un BCE sobrecargado en el cumplimiento de su mandato ".

 Independientemente de lo que uno piense sobre los detalles del análisis de Buti, esta es sin duda la narrativa más sostenida y convincente de la historia reciente y sus implicaciones para salir de la trituradora de Bruselas. Para la salud de Europa es esencial que se profundice este cálculo y se saquen las conclusiones políticas.

 La combinación del intergubernamentalismo en la política europea con el federalismo sigiloso a través del BCE es insostenible a largo plazo. Es frágil como mecanismo para gestionar futuras crisis. Y carece de legitimidad. En cambio, Buti aboga por el desarrollo de las instituciones federales de la UE, respaldadas por la legitimidad política a través del Parlamento Europeo.

De acuerdo con la nota ominosa de su apertura, Buti invoca la carta abierta que Keynes dirigió al presidente de los Estados Unidos, Franklin D Roosevelt, en 1933: ‘No culpo al Sr. Ickes [secretario del interior de los Estados Unidos] por ser cauteloso y cuidadoso. Pero los riesgos de una menor velocidad deben compararse con los de mayor prisa. Debe atravesar las grietas antes de que oscurezca ".

Buti ahora se ha convertido en jefe de gabinete del comisionado de economía, Paolo Gentiloni. Sin embargo, queda por ver si profundizar la reforma de la eurozona será una prioridad para la comisión von der Leyen."                     (
, Social Europe, 02/03/20; traducción google)

10.10.19

Las autoridades europeas se equivocaron antes, durante y después de la crisis de 2008 y se vuelven a equivocar ahora... el BCE en lugar de tirar el dinero mediante una expansión monetaria que beneficia a los que más tienen y que no impulsa la actividad productiva, debería ponerlo directamente en manos de quienes crean riqueza y empleo. En lugar de salvar a los bancos, debe salvar a las empresas y a las personas...

"Las autoridades europeas se equivocaron antes, durante y después de la crisis de 2008 y se vuelven a equivocar ahora.

Antes de que estallara no fueron capaces de prever lo que se estaba gestando. En gran medida, porque para ello tendrían que haber reconocido las fatales consecuencias de sus propios errores previos. Entre otros:

– Dejar que países como Alemania que acumulaban grandes superávit los dedicaran a financiar burbujas especulativas en la periferia europea.
– No regular convenientemente la actividad bancaria y permitir las prácticas fraudulentas y peligrosas de la banca.
– Establecer reglas de estabilidad presupuestaria equivocadas que en lugar de evitar los latigazos del ciclo económico los agudizan.
– No corregir un diseño del euro concebido para beneficiar a los países centrales de Europa y a Alemania en particular y que, precisamente por ello, incrementa la divergencia y produce continua inestabilidad y rechazo social.

Cuando se desencadenó la crisis volvieron a equivocarse. En lugar de actuar con rapidez y contundencia, como ocurrió en Estados Unidos, los burócratas se aferraron a sus corsés ideológicos e impusieron recortes de gasto cuando las economías se venían abajo, provocando una segunda recesión y un sufrimiento social tremendo y tan injusto como ineficaz.

Tan evidentes fueron sus errores que hasta los propios dirigentes europeos tuvieron que reconocerlo más tarde. Aunque a buena hora y sin dar un solo paso para resarcir daños, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, habló de «austeridad imprudente» y reconoció que se había «insultado a Grecia». Numerosos estudios (algunos incluso del Fondo Monetario Internacional) han mostrado que los supuestos y cálculos con los que se justificaba la bondad de los recortes de gasto eran erróneos. La realidad ha demostrado que las políticas europeas frente a la crisis fueron un engaño, un «austericidio» que dio como resultado todo lo contrario de lo que sus inspiradores decían que iban a conseguir (...)

Una vez superados los momentos más duros de la crisis (con más retraso, con menos fortaleza y con más costes que en Estados Unidos) Europa siguió equivocándose, al menos, en cuatro grandes aspectos:

– Se dejó que la iniciativa de la recuperación la llevase el Banco Central Europeo con una política monetaria ultra expansiva que es cierto que evitó un colapso pero que ha tenido otras consecuencias negativas: un impulso de la actividad muy débil porque el dinero creado ha servido para limpiar los balances de los bancos pero en su gran parte no ha llegado a consumidores y empresas; un aumento del precio de los activos financieros que ha aumentado la desigualdad que es tan perjudicial para la demanda; la multiplicación de empresas «zombi» que sólo viven a base del crédito barato; y el incremento continuado de la deuda (o, lo que es lo mismo, del negocio de la banca).
– No se aprovechó la recuperación para impulsar los cambios estructurales que son imprescindibles para afrontar la revolución tecnológica y el cambio productivo que se avecinan. De hecho, la política expansiva del Banco Central Europeo mediante la compra de bonos corporativos dificulta esos cambios, pues beneficia a las empresas menos innovadoras (las que emiten más bonos), más contaminantes y reacias a impulsar la transición energética.
– Se siguió renunciando al diseño y utilización de instrumentos (sobre todo fiscales, pero también laborales o de gobernanza) anticíclicos, que impulsen la actividad en los malos momentos y la enfríe cuando se acelera el crecimiento.
– No se hizo frente con eficacia al debilitamiento de la democracia en Europa, el mejor escudo del que dispone la ciudadanía para protegerse de las cargas y sacrificios que los de arriba siempre tratan de imponer a los de abajo en las grandes crisis económicas para salir beneficiados de ellas.

Ahora, cuando las cosas vuelven a ponerse feas y volvemos a encontramos a las puertas de un nuevo deterioro de la actividad económica, todos los indicios apuntan a que Europa se equivoca de nuevo.

Vuelve a equivocarse dejando que sea otra vez el Banco Central Europeo quien haga frente en solitario a la desaceleración mediante la política monetaria expansiva. Ya no hay apenas margen para bajar los tipos de interés pensando en que así se estimule la inversión o el consumo. Y continuar con la compra de bonos es una buena noticia para los bancos, para las grandes empresas y para los hogares más ricos, pero no va a frenar la fuerte desaceleración que registramos.

Vuelve a equivocarse Europa dejando que cada economía se las componga como pueda y, en particular, haciendo la vista gorda a la estrategia siempre egoísta de Alemania (ahora, de nuevo renunciando a la acción mancomunada para hacer frente a los problemas y asumiendo por su cuenta planes de inversión). Una dejación que que va a producir un desgarro mucho mayor del que ya existe en el espacio europeo.

Se equivoca de nuevo Europa al no poner en marcha con urgencia medidas presupuestarias de carácter extraordinario que actúen combinadas con las monetarias para hacer frente al cambio de ciclo. Y en particular, cuando se empeña en seguir manteniendo criterios numéricos de estabilidad que no tienen ningún fundamento científico y que necesariamente agravan la situación en los momentos críticos, como el que se está iniciando.

Se equivoca Europa cuando no asume en la práctica, tomando medidas efectivas y yendo más allá de las buenas palabras, que nos encontramos ante una emergencia climática y que las estrategias de transición deben ser prioritarias.

Se equivoca Europa cuando deja que el Banco Central Europeo siga siendo la fuente de alimentación de la deuda como motor de la economía europea. (...)

Y en lugar de tirar el dinero mediante una expansión monetaria que beneficia a los que más tienen y que no impulsa suficientemente la actividad productiva ni, por supuesto, la sostenibilidad, debería ponerlo directamente en manos de quienes crean riqueza y empleo sostenibles. En lugar de salvar a los bancos, el Banco Central Europeo debe salvar a las empresas y a las personas. Se equivoca Europa cuando renuncia a darle prioridad a la lucha contra la evasión y los paraísos fiscales y a disponer de una auténtica Hacienda Europea que es la única garantía de que el euro sea viable a medio plazo. (...)

Se equivoca Europa al no reforzar sus programas de inversiones en investigación básica y desarrollo del conocimiento (incluso se plantea reducirlos en este campo), en transición energética y tecnológica y en igualdad territorial y de oportunidades ahora que se avecinan malos tiempos y un cambio de modelo productivo.
Afortunadamente, algunas de estas demandas comienzan a plantearlas ya incluso las fuerzas más conservadoras de las instituciones europeas. (...)

Y finalmente, porque sin avanzar en la democratización de las instituciones políticas europeas, sin una Unión Europea realmente democrática en su funcionamiento conjunto, será imposible que existan los contrapesos, la transparencia y el control suficientes para evitar que los grandes poderes financieros y corporativos sigan imponiendo su voluntad y sus decisiones para lograr, como hasta ahora, que la política de gasto que se realiza en Europa responda exclusivamente a sus intereses particulares."                           

(Juan Torres López, blog, 01/10/19.  Publicado en lapoliticaonline.es el 26 de septiembre de 2019)

2.10.19

El BCE debería instrumentalizar una nueva política financiando programas de gasto público, tanto de infraestructuras como de prestaciones sociales a los más perjudicados por la crisis, con la creación de dinero y no con impuestos... La idea es sugerente, pero ingenua... porque alemanes y holandeses no la permitirán

"(...) Una característica de la Eurozona es la separación entre política monetaria y fiscal. La política monetaria se encomienda al BCE mientras que la política fiscal permanece en los Estados nacionales.

Esta disociación y la ausencia de una hacienda pública europea consistente se encuentran en el origen de la mayoría de las contradicciones y problemas del euro. En la Unión Europea no existe una unión fiscal y presupuestaria que pueda compensar los desequilibrios y desigualdades que produce la moneda única. (...)

Desde 2015, el BCE adoptó la llamada expansión cuantitativa, conocida por sus siglas en ingles QE, quantitative easing, que consiste básicamente en que el BCE compra títulos (en particular deuda pública) en el mercado a las entidades financieras, regando de esta manera con dinero la economía. (...)

La política monetaria es de lo poco que ha funcionado en la UM y ha sacado a la Eurozona de la encrucijada y de la trampa sin aparente salida en la que se encontraba. Pero ello no es óbice para reconocer que se han generado también efectos negativos. Ha incrementado la desigualdad. (...)

la política monetaria tiene unos claros límites si no va acompañada de la política fiscal. Ambas se complementan. Una política fiscal expansiva tiene el peligro de fracasar si no se financia mediante la emisión de dinero. De lo contrario, sus efectos pueden verse malogrados porque la emisión de deuda drenaría fondos del sector privado, produciendo en este un efecto contractivo, a no ser que la iniciativa privada esté debilitada y el sector privado no se muestre dispuesto a invertir.

A su vez, una política monetaria en ausencia de una política fiscal presenta claras limitaciones para expandir la economía. Hace ya muchos años que Keynes lo puso de manifiesto: “es posible llevar el caballo al abrevadero, pero no se le puede obligar a beber”. Se puede inundar de dinero a la banca, pero de nada sirve si no existe demanda de crédito. Es lo que se ha denominado “trampa de liquidez”. En este caso únicamente la actuación del sector público puede incentivar la demanda.

 Todo indica que la política monetaria ha dado ya todo lo que podía dar de sí. Los tipos de interés están a niveles sorprendentemente bajos, en algunos casos negativos. Los bancos no saben qué hacer con la liquidez y, a pesar de ello, la tasa de inflación no remonta, y no se acerca ni de lejos al 2% que tiene establecido como objetivo el BCE. 

Sería preciso, tal como ha insinuado Draghi, que la política fiscal tomase el relevo, pero ello parece vedado en la UM, porque en determinados países la situación financiera no deja margen para instrumentarla, y aquellos que tienen capacidad, como Alemania, y Holanda se niegan a ponerla en práctica.

Todas estas circunstancias crean una situación crítica de cara a la recesión que parece anunciarse. De ahí que ciertos autores y políticos se pregunten si la nueva QE que se proyecta no debería tener unas características distintas de la antigua; si no tendría que instrumentarse vertiendo directamente el dinero sobre los particulares en lugar de sobre los bancos. 

Las ventajas serían evidentes. Incrementaría la igualdad, ya que los recursos irían orientados a los ciudadanos más necesitados y, por la misma razón, el impacto sobre la actividad económica sería más inmediato, teniendo en cuenta que los receptores de los recursos tendrían una propensión al consumo mucho más elevada.

La propuesta es menos novedosa de lo que parece. Se trata de aunar la política monetaria y la política fiscal. Consistiría en realidad en instrumentar a nivel europeo una serie de programas de gasto público, tanto de infraestructuras como de prestaciones sociales a los más perjudicados por la crisis, financiados con la creación de dinero y no con impuestos. 

Ciertamente, esta inyección de efectivo tendría una dificultad evidente para la vuelta atrás en el momento en que el BCE decidiese drenar liquidez del sistema, pero en la actualidad esta institución cuenta con tal nivel de activos en su balance, proveniente de la primera expansión cuantitativa, que le bastaría y sobraría para instrumentar, si fuera necesaria, una política restrictiva.

La idea es sugerente, pero un tanto alambicada y desde luego ingenua. Alambicada, porque, ante la carencia en la Unión de un verdadero presupuesto y de tributos con suficiencia recaudatoria que pudiesen servir para instrumentar una política fiscal expansiva, se propone la acción del BCE financiando toda una serie de gastos públicos mediante la expansión monetaria. 

Ingenua, porque supone que los que se niegan a toda expansión fiscal en el ámbito nacional y se oponen radicalmente a todo incremento del presupuesto comunitario o a cualquier procedimiento con vistas a mutualizar el riesgo iban a permitir la monetización de un volumen sustancial de gasto público y, además, en el plano supranacional y europeo."                       (Juan Francisco Martín Seco, República, 26/09/19)

30.1.19

Bill Mitchell: como la regulación de los bancos europeos era tan laxa y la capacidad de las agencias de calificación tan corruptas para cubrir un riesgo excesivo... los bancos europeos impulsaron el auge masivo de los préstamos de alto riesgo y los activos condenados al fracaso y también "habilitaron el auge de la vivienda en Irlanda y España...

"La llamada estabilidad del euro generó un sistema bancario que causó estragos.

(...) Hoy, quiero llamar su atención sobre un informe de investigación del Banco de Pagos Internacionales (BIS) que concluye categóricamente que los bancos europeos durante el período anterior a la crisis no solo impulsaron el auge masivo de los préstamos de alto riesgo y los activos condenados al fracaso. que estaban flotando alrededor en ese momento, pero también "habilitaron el auge de la vivienda en Irlanda y España". 

En lugar de que el sistema bancario de los EE. UU. sea el principal responsable de la acumulación previa a la crisis de la deuda privada, los bancos europeos también ayudaron a “apalancar a los hogares estadounidenses”. 

Los "bancos europeos produjeron, no solo invirtieron en, valores respaldados por hipotecas de Estados Unidos". Este rol no es bien entendido o reconocido. Y fue porque la mentalidad de Mercado Único de la Unión Europea neoliberal que abandonó la supervisión y la regulación prudencial apropiadas permitió que esto sucediera. (...)

  Los bancos europeos apalancaron su capital con dólares tomados en préstamo de inversionistas estadounidenses y otros y los convirtieron en deuda privada estadounidense. Más que nada, compraron valores respaldados por hipotecas de marca privada (MBS) o bonos complejos basados ​​en ellos.

Pero, además, estas enormes compras "permitieron que su emisión superara la de la agencia gubernamental MBS en 2005. El apalancamiento de los bancos europeos ha generado un apalancamiento insostenible por parte de los hogares estadounidenses".

Al comparar los flujos de capital de las naciones con excedentes externos, la evidencia es clara:

1. “Los flujos brutos de capital de Europa a los Estados Unidos dominaron”.

2. “los bancos de países con superávit y con déficit, principalmente en Europa, establecieron conductos que contenían riesgosos MBS de EE. UU. Financiados por un documento comercial a corto plazo”.

3. "Las subsidiarias estadounidenses de los bancos europeos manejaron la línea de producción de la marca privada MBS, emitiéndolas e invirtiendo en ellas".

4. “los aumentos de propiedades más exagerados en Irlanda y España se basaron en una mayor cartera y entradas de dinero de los bancos europeos”.

5. "En contraste con los desarrollos de Estados Unidos, la titulización jugó un papel pequeño en los auges irlandeses o españoles, pero en común con los desarrollos de Estados Unidos, un fuerte flujo de crédito de los bancos europeos jugó un papel importante". (...)

El documento de BIS muestra que "Seis bancos europeos" estaban bombeando "MBS de marca privada" de sus "afiliados de EE. UU.".  (...)

Otros importantes suscriptores europeos fueron Credit Suisse (clasificado 5º), Deutsche Bank (7º), UBS (13º), Barclays (14º) y HSBC (16º).

En general, estos 6 bancos "reclamaron una participación del 35-40%" en el mercado subprime de MBS.

Efectivamente, la "línea de producción" de los bancos europeos los vio endeudados en dólares estadounidenses y luego comprando hipotecas de los Estados Unidos, que luego se convirtieron en MBS.

El siguiente paso fue hacer que los MBS se "dividieran en trozos ... en obligaciones de deuda con garantía (CDO)", que luego se vendieron como activos comerciales.

Para 2007, los bancos europeos tenían volúmenes masivos de MBS de EE. UU. "En los balances de sus filiales de valores de EE. UU.".

Para el año 2008, estos activos colapsaron y los bancos registraron "grandes pérdidas ... de amortizaciones".

Los datos muestran que los bancos europeos diseminaron su exposición en sus propios balances y en los de sus afiliados con sede en Estados Unidos.  (...)

Conclusión

Entonces, lo que las elites de la Comisión Europea afirman ser el sello de estabilidad y prosperidad en realidad apoyaron un sistema financiero que causó estragos en todo el mundo, no solo en Europa, sino en otros lugares.

La regulación de los bancos europeos era tan laxa y la capacidad de las agencias de calificación tan corruptas para cubrir un riesgo excesivo no estaba disciplinada por las autoridades europeas.

La Comisión Europea y el BCE estaban tan empeñados en promover el neoliberalismo en el Mercado Único que pasaron por alto lo que se convirtió en un comportamiento desastroso por parte de los principales bancos bajo su supervisión.

Y para toda la Izquierda Europea que afirma que esto puede ser "reformado", han pasado 10 años y ninguno de estos comportamientos ha sido legislado como ilegal.

Los bancos privados fueron rescatados, sus ejecutivos se salieron con la suya, y todo lo que se habló de los sindicatos bancarios, etc., no ha hecho nada para cambiar la cultura subyacente del sistema financiero."                  (Bill Mitchell, blog, 03/01/19)

31.10.18

Merkel y el resto de conservadores europeos han evitado que otros países desarrollen políticas económicas de izquierdas. Es incorrecta la idea de que no existe un 'demos' europeo ni política europea. En Europa se ha elaborado siempre una agenda conservadora...

"(...) P. Una de las conclusiones de su libro es que las decisiones económicas que se tomaron en la UE fueron políticas, no técnicas.

R. Simpatizo mucho más políticamente con la izquierda y el análisis que ofrece. Sin embargo, la izquierda ve a los mercados como los culpables de toda la crisis y de sus consecuencias. Esto no me parece convincente. La política ha tenido mucho que ver. Por irnos al extremo, los mercados no dictaron las políticas del Reino Unido, ni de Estados Unidos ni de Suiza

Con un banco central con voluntad de hacer su trabajo, los límites que ejercen los mercados sobre ti son mínimos. El banco compra todos los bonos que son necesarios y estabiliza el mercado. Por supuesto, esto no sirve para todos los países del mundo: si eres Argentina, que tienes una gran cantidad de deuda en dólares, vives a merced de los mercados. Pero por parte de la Unión Europea no hay razón para vivir bajo la presión de los mercados.

P. Escribe que Merkel y el resto de conservadores europeos han evitado que otros países desarrollen políticas económicas de izquierdas.

R. Sí. ¡No hay ninguna duda! Una de las razones por las que Merkel y Schäuble tuvieron que ser tan duros con Syriza en 2015 era evitar que no hubiera efecto contagio. Lo vimos con el Partido Popular en España. Ningún otro gobierno en Europa quería que se hiciera concesiones a los radicales griegos, que estaban retando a la Troika. 

Es incorrecta la idea de que no existe un 'demos' europeo ni política europea. Simplemente, algunos políticos son mejores que otros, y eso lo entendieron primero los conservadores. Han convencido al resto con efectividad, sin hacer mucho ruido. En Europa se ha elaborado siempre una agenda conservadora.

P. Cita a Schäuble, que dijo que las políticas de Draghi provocaron el surgimiento del partido alemán ultraderechista AfD, que alcanza un 18% en algunas encuestas. ¿Por qué se crea la extrema derecha?

R. Los conservadores no deben ser nuestra preocupación principal. Hay gente mucho peor que ellos: la extrema derecha. AfD nace con el sentimiento de que los alemanes han concedido demasiado. Es gracioso, es el contraargumento de lo que acabo de decir. Mantener la postura de los conservadores alemanes también conlleva otros costes. Los alemanes conciben toda la Historia como un lugar donde Alemania hace concesiones perpetuamente. 

 Nadie se imagina a los conservadores alemanes en retrospectiva diciendo "ahora dominamos Europa y hemos conseguido lo que queríamos". Y este sentimiento de agravio es el que provoca el surgimiento de AfD en 2013. Su propio nombre lo indica: Alternative of Deutchsland. O Alemania sale de la eurozona o adopta una posición más dura en la eurozona.

P. En España hablamos de Draghi como un burócrata que salvó a España de la crisis, pronunciando su célebre frase 'what ever it takes'. Sin embargo, usted cuenta una narrativa muy distinta sobre Draghi.

R. Hay tres Draghis diferentes. 

Por un lado, está el Draghi del 'What ever it takes'. Fue una promesa vacía. Anuncia ir a un sitio al que nadie ha ido antes, pero que él no sabe cuál es. Cuando escuchan eso, los americanos piensan que Draghi va a imitar a Bernanke. Por supuesto, no es cierto. Draghi no empieza a comprar bonos hasta 2015, cuando la eurozona se está dirigiendo a la deflación. 

El segundo es el que permitió que la crisis se extendiera por la eurozona y el gran aumento del desempleo en 2012

El tercer Draghi es el que legitima a Trichet y les dice a los mercados financieros londinenses: los conservadores estamos reconstruyendo la Europa que queremos. Conseguimos la senda presupuestaria marcada en diciembre 2011. Nos movemos a una unión bancaria con muchas restricciones. Y voy a diseñar un mecanismo de operaciones monetarias de compraventa tan restrictivo que nadie sea capaz de implementar, porque tienes que cumplir un criterio de déficit demasiado riguroso.

P. Es una versión muy crítica de Mario Draghi.

R. Draghi les dice a los mercados: no te preocupes, tenemos el control. Estamos construyendo la Unión Europea que los conservadores quieren, matizando el mensaje para que llegue a donde tiene que llegar. ¿Por qué es capaz de decir lo que dice? Porque Merkel y su familia política confía en él. Mira su 'background'. 

Él sabe cómo funcionan los mercados. Sabe qué tienen que hacer los bancos centrales. Pero es un "halcón" fiscal. ¡Como toda su generación de economistas! Hemos malinterpretado las diferencias transatlánticas, pensando que todos los norteamericanos son keynesianos y los europeos, conservadores y proausteridad. 

En la Administración Obama también había "halcones" fiscales. Pero sabían que se estaban enfrentando a una crisis histórica crucial y tenían que hacer algo. (...)"                                            (Entrevista a Adam Tooze, Carlos Barragán, El Confidencial, 14/10/18)

3.10.18

Monereo: Millones de personas lo han perdido todo y asisten atónitas a la desintegración de sus comunidades sociales. La miseria se extiende cada día y la juventud carece de horizonte. La única alternativa real al populismo de derechas es una síntesis política que anude soberanía, democracia y socialismo como respuesta a los sufrimientos sociales provocados por el neoliberalismo en Europa... y se construirá sobre las cenizas de esta Unión Europea

"(...) Tras casi tres décadas de neoliberalismo, las sociedades están reaccionando en el sentido previsto por Polanyi. Millones de personas lo han perdido todo y asisten atónitas a la desintegración de sus comunidades sociales. La miseria se extiende cada día y la juventud carece de horizonte. 

¿Acaso puede sorprender el auge que el populismo de derechas está experimentando en Europa? ¿Puede extrañar la reaparición de demandas de soberanía, de seguridad, de protección frente a las consecuencias deletéreas del mercado autorregulado? Cada vez más ciudadanos apelan al Estado y reivindican un marco nacional porque saben que es el único en el que pueden intervenir y vencer. 

Tildarlos de “fascistas” es no entender, o no querer entender, la verdadera naturaleza de la Unión Europea, su carácter jerárquico y destructivo, su orientación profundamente antidemocrática.

 La re-nacionalización de la política europea no es un efecto coyuntural de la competencia entre partidos, sino el producto histórico de la globalización capitalista y de la forma específica que ésta ha adoptado en Europa.  (...)

El europeísmo y el globalismo pueden todavía cautivar a las clases medias intelectuales, pero no frenarán el avance del populismo de derechas. Para ello se necesita una nueva síntesis política que sea capaz de interpelar a los estratos populares con ideas fuertes, con pasión e imaginarios radicales.

 La clave es unir un discurso dirigido a las grandes mayorías sociales con un programa orientado a la defensa de la dignidad de las clases populares y trabajadoras: la recuperación de la soberanía como base de la democracia; la reindustrialización de España a partir de la intervención pública en la economía; una política orientada al pleno empleo; y una profunda transformación del Estado en un sentido republicano, federal y democrático.

 Naturalmente, ello exigirá un replanteamiento de las alianzas internacionales y una nueva unión entre los países europeos que respete la soberanía de los Estados: una Europa confederal. De fondo, la posibilidad real de una gran alianza entre las clases trabajadoras, los estratos medios empobrecidos y las pequeñas y medianas empresas golpeadas por la globalización. Si no la construye la izquierda, no lo hará nadie.

El soberanismo ha venido para quedarse. Lo que estamos viendo sólo son los primeros vientos de la tempestad que se avecina. A estas alturas, la única pregunta relevante es quién hegemonizará las fuerzas sociales que ha desencadenado la globalización y que demandan protección, seguridad, identidad. 

La inquietud de las élites neoliberales europeas resulta comprensible: es el correlato lógico de su hostilidad al Estado y a la democracia. Por el contrario, la postura de algunos intelectuales de izquierda es muy difícil de entender. Las personas que nos han criticado estos días soslayan que el control de la soberanía es una condición indispensable de la democracia. 

No parecen comprender el carácter dependiente y subalterno del país en que viven. Rechazan, en fin, cualquier posibilidad de realización histórica concreta de las aspiraciones populares. Hermann Heller escribió algunas páginas luminosas sobre esta contradicción del movimiento socialista.

 La única alternativa real al populismo de derechas es una síntesis política que anude soberanía, democracia y socialismo como respuesta a los sufrimientos sociales provocados por el neoliberalismo. Pero una cosa es segura: el futuro de los pueblos se construirá sobre las cenizas de esta Unión Europea."                                               

11.7.18

El futuro de la economía española hace tiempo que no lo controlan nuestros políticos. Depende básicamente del Banco Central Europeo... Ante cualquier restricción monetaria no esperada, España podría entrar en suspensión de pagos. Las necesidades de financiación de la banca española superó en mayo los 390.000 millones, por encima de los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera

"El futuro de la economía española hace tiempo que no lo controlan nuestros políticos. Depende básicamente del Banco Central Europeo (BCE). Banco de España es el principal acreedor del Tesoro español, como consecuencia del programa de compra de activos en mercado secundario del BCE.

 Este hecho es a veces obviado. Ello nos hace tremendamente dependientes del regulador. Ante cualquier restricción monetaria no esperada, España podría entrar, incluso, en suspensión de pagos. (...)

Pero ¿por qué Banco de España ha comprado semejante cantidad de deuda soberana patria en el mercado secundario? Es una consecuencia de los tremendos errores de política económica que se suceden desde 2008.  (...)

Cuando en 2008 estalla primero el mercado inmobiliario estadounidense, y después el resto de burbujas inmobiliarias alrededor del planeta, se inicia la Gran Recesión, técnicamente una recesión de balances privados, y con ello la quiebra o insolvencia de la mayor parte del sistema bancario occidental.

 Sin embargo, en vez de aprender y corregir los desequilibrios, básicamente reducir y reestructurar el tamaño del sistema bancario acorde con la economía real, se inició de nuevo una huida hacia adelante. Como consecuencia, la deuda del sector público se dispara más allá de los estabilizadores automáticos.

Un análisis de lo sucedido sugiere que las élites políticas y financieras occidentales llegaron a un acuerdo tácito que incluía tres clausulas implícitas. 

En la primera, el sistema bancario de la mayoría de países desarrollados no se sometió a un proceso de reconversión como cualquier sector que ha cometido excesos. 

En la segunda, los bancos centrales, inyectaron liquidez masiva a los bancos con problemas de liquidez y solvencia para que siguieran manteniendo el statu quo. 

En la tercera clausula se acordaba que fuera el Banco Central quien en realidad financiara a los Tesoros. 

Primero, inyectando liquidez a los bancos comerciales, una gran parte de la misma destinada a financiar a sus Tesoros.  Después, una vez que las distintas carteras de deuda de la banca ya no podían asumir más deuda, por límites de riesgo, sería el mismo Banco Central quien compraría directamente en mercado secundario deuda soberana e incluso privada. Es lo que está sucediendo ahora.

Se incluía una clausula final. Serían los ciudadanos quienes pagasen en última instancia con sangre, sudor, y lágrimas los excesos de ciertas élites. Cómo. Ya lo conocemos, a través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro de los servicios públicos básicos, como la salud y la educación.

En este contexto, las entidades financieras españolas, para continuar haciendo sus actividades diarias, reciben ingentes cantidades de inyección de liquidez del Eurosistema (Banco Central Europeo y Bancos Nacionales), lo que ha provocado el aumento de los desequilibrios del Target2.

Target 2 es el sistema que guarda y compensa las operaciones financieras de pagos en el Eurosistema. Permite que las entidades bancarias tengan posiciones deudoras en el sistema mientras sigan teniendo colateral que colocar. Mientras las entidades financieras españolas sigan dependiendo de Target 2, el Estado español no va a dejar de emitir deuda para proporcionarles colateral.

La Teoría Monetaria Moderna (TMM) nos enseña que el BCE nunca se puede quedar sin dinero para prestar a las entidades o a otros bancos centrales. Jamás antes había sido tan fácil a las entidades financieras conseguir dinero del BCE. Nunca antes el BCE había expandido su balance como ahora. Jamás el colateral que admite el BCE había tenido menos valor que ahora.

España, junto a Italia, son los países que presentan los mayores déficits en el sistema Target2. Por el contrario, el Bundesbank presenta el mayor superávit por su posición acreedora en el Eurosistema. Pero estos desequilibrios no implican, como mantiene algún descerebrado, que el Bundesbank haya prestado o esté rescatando a España, y mucho menos que estos desequilibrios del Target2 vayan a hacer que el BCE se pueda quedar sin dinero. Un banco central emisor de su moneda no se puede quedar sin dinero (TMM).

Los desequilibrios se empiezan a producir a partir del 2007 porque los clientes de los bancos de los países del Sur retiran fondos de sus cuentas y los depositan en las entidades alemanas, las cuales no los prestan a las entidades de los países del Sur en el interbancario al desconfiar de ellas. Esta es la única razón. 

El aumento de los desequilibrios de Target2 refleja simplemente los problemas en los sistemas financieros de los Países del Sur para financiarse (que se reflejan en el aumento de los desequilibrios de Target2). Es una deriva de no haber hecho lo correcto en 2008: reestructuración de un sistema bancario sobredimensionado a costa de sus acreedores -en su momento bastaba con accionistas y bonistas, ahora lo dudo-.

 El déficit o necesidades de financiación de la banca patria, vía Eurosistema, superó en mayo los 390.000 millones de euros, por encima de los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera.

El BCE no puede subir los tipos de interés como en el 2007 y 2008. Imaginemos que el repunte de inflación derivado del ciclo de materias primas, sin que aumente la inflación subyacente, fuerza a que el BCE, la Reserva Federal y otros bancos centrales aumenten los tipos de interés más de lo esperado. 

Ello generaría un nuevo ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros con el estallido de la burbuja de deuda, pública y privada. La prima de riesgo de España repuntaría de manera considerable si el Banco Central Europeo además abandonara la expansión cuantitativa.

El BCE anunció que el programa de compra de deuda, básicamente soberana, en mercado secundario terminará a finales de 2018. El final de este programa no supone ninguna restricción monetaria, ya que la parte de la cartera de deuda que irá venciendo se renovará, de manera que la base monetaria no se contraerá. 

Además, el mismo BCE, según Bloomberg, esta incluso barajando la posibilidad de implementar una operación Twist como hizo la Reserva Federal en los años 60. Consiste en vender bonos de corto plazo y usar este dinero para comprar bonos de largo plazo. El objetivo es aplanar la curva de tipos de interés y facilitar el pago de la deuda pública a tipos de interés más bajos.

Sin embargo, existe un riesgo. El BCE hizo su anuncio de expansión cuantitativa en un contexto donde no prevé un repunte de la inflación derivado de la evolución de materias primas. 

Si se produjera un incremento en la inflación general, no la subyacente, como en 2007 y 2008 e implementara una restricción monetaria el impacto macroeconómico sería relevante y España no podría financiar su deuda soberana. Resumiendo, España depende del BCE."              (Juan Laborda, Vox Populi, 10/07/18)


Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )
 
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
 
Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
 
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
 
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
 
 
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html