Mostrando entradas con la etiqueta b. Política del PP: incompetencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Política del PP: incompetencia. Mostrar todas las entradas

29.12.25

Ernesto Ekaizer: ¿Por qué Feijóo ha mantenido para sí mismo los mensajes que él envió a Mazón? Porque allí están las reflexiones políticas -la estrategia, vaya- de Feijóo respecto a la gestión política de la dana... Y aflorar esos comentarios dejaría a un Feijóo recomendando la línea de acción ante lo que, por ejemplo, reconoce Mazón, que sí que he hablado con Sánchez, con [la vicepresidenta] Montero, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, tenemos lo que necesitamos, la Unidad Militar de Emergencias (UME)... Feijóo decidió defender a capa y espada, a proclamar hasta el “orgullo” del PP por la gestión de Mazón, para atacar a Sánchez como responsable de la dana... Y en ese plan pasó por alto que su conducta le hacía cooperador político necesario de la propaganda oscurantista de Mazón que se convirtió en la propaganda oscurantista del PP. En ese plan Feijóo contemplaba la caída de Sánchez, lo que le llevaba a no darle “ni agua”... La jueza Nuria Ruiz Tobarra ha permitido levantar el velo una parte de la gestión temeraria y negligente de Mazón con el encubrimiento político de Feijóo

 "Feijóo tenía el 29 de octubre de 2024 en la agenda diaria del PP apuntado la asistencia a la gala de entrega de premios de periodismo del diario 20 minutos. (...)

En su clásico libro La Marcha de la Locura. La sinrazón desde Troya hasta Vietnam, la historiadora norteamericana Barbara W. Tuchman (Nueva York 1912- Greenwich 1989) señala que “un fenómeno que puede notarse por toda la historia, en cualquier lugar o periodo, es el de unos gobiernos que siguen una política contraria a sus propios intereses”.

Y se pregunta: “¿Por qué tan a menudo parece no funcionar el proceso mental inteligente?”.

Lo que vale para los gobiernos también, como hace Tuchman, se puede aplicar a las personalidades en el mundo de la política.

¿Por qué, por ejemplo, Alberto Nuñez Feijóo cerró filas en la defensa del barón popular Carlos Mazón, presidente de la Generalitat valenciana, cuanto tenía pruebas, a través de las tardías comunicaciones que mantuvieron durante el 29 de octubre de 2024 de una conducta errática rayana en lo negligente o inconsciente, alguien que no era consciente de sus actos y consecuencias?

Los mensajes enviados por el presidente del PP a la jueza Nuria Ruiz Tobarra, que instruye la causa de la dana por presuntos homicidios y lesiones por imprudencia en el aviso tardío a la población durante la dana del 29 de octubre de 2024, desmienten de entrada esa afirmación de Feijóo del 31 de octubre de 2024, desde Valencia, en el sentido de que Mazón le venía “informando en tiempo real desde el pasado lunes” sobre su gestión.

Pero el desmentido de entrada no por lo que ahora el presidente del PP califica como un error de fecha- a saber, que quiso decir el martes 29, habida cuenta de que el lunes era 28 de octubre, el día anterior a la dana- sino por el contenido de los mensajes que le envió Mazón a partir del primero de las 20:08, en el que le respondía -no fue por iniciativa propia-. sino en respuesta al de Feijóo de “solidaridad”, a las 19:59.

“Gracias Presi. Luego te cuento, se está jodiendo cada minuto” contestó Mazón. La situación se está jodiendo cada minuto”, escribe Mazón a las 20:08 y a las 20:09.

Con este lenguaje Mazón ya engaña.

Hace como si estuviera el mando. Pero no lo estaba.

A la hora en que el impostor responde el mensaje a Feijóo, no se había enviado todavía la alerta a los vecinos de los municipios afectados, estando Utiel y Requena bajo el agua.

Tres minutos después de esa respuesta de Mazón, se cursa el Es-Alert, algo de lo que ni siquiera informa a Feijóo.

Esos primeros mensajes a Feijóo son vacíos, no reflejan la realidad concreta porque Mazón sigue huido tras su largo almuerzo durante la tarde en El Ventorro y su paseo posterior al parking junto con la periodista Maribel Vilaplana.

“Noche larga por delante”, le entretiene a Feijóo con este mensaje de las 20:15 horas, trece minutos antes de poner un pie en la sede del Cecopi.

Llegaría Mazón al Cecopi (Centro de Coordinación Operativa Integrada), donde a las 20:28 de esa noche funesta.

Y ya a partir de las 21:45, y sobre todo a las 23:21 Mazón, en lo que parece una respuesta a una pregunta directa de Feijóo - habida cuenta de que el presidente del PP solo ha aportado los mensajes que le ha enviado Mazón, pero no los suyos a Mazón -, el presidente de la Generalitat afirma, a las 23:21 que “sí que he hablado con [Pedro] Sánchez, Montero y los de Defensa e Interior. para que tengan en prealerta posibles efectivos para mañana. El problema ahora es que no podemos ni entrar en muchos pueblos con gente en los tejados muerta de miedo",

A las 23:24 a una pregunta de Feijóo cuyo contenido desconocemos, Mazón escribe: “De momento tenemos lo que necesitamos que ahora mismo es la UME”.

Y a las 23:25 en un nuevo mensaje: "No lo hemos hecho público aun, pero están apareciendo muertos en Utiel y van a aparecer bastantes más. Un puto desastre va a ser esto Presi. Van a ser decenas seguro", insiste, un minuto más tarde.

Mazón entre sus mentiras contabiliza la de su comparecencia en la comisión de investigación del Congreso, cuando aseguró que "nadie sabía que la gente se estaba ahogando (…) hasta las cinco de la mañana del día siguiente" tras una pregunta del diputado de Compromiso, Alberto Ibáñez.

La colaboración sobre la que ha alardeado Feijóo con la jueza Ruiz Tobarra es incompleta. Porque muchas de las respuestas de Mazón en los mensajes se hicieron a preguntas o afirmaciones que el propio Feijóo le había formulado.

Por tanto, el cuadro que sale es forzosamente parcial. Se encuentra mutilado.

Y si ha decidido colaborar y sacar pecho, ¿por qué no ha entregado la secuencia completa?

Ya hemos señalado que el secreto constitucional de las comunicaciones le asistía y que la jueza Ruiz Tobarra había actuado en el marco de un Estado Judicial donde se han normalizado las investigaciones prospectivas y la anulación de facto del secreto de las comunicaciones.

Pero si ya te has decidido a dar el paso, pues hazlo al completo.

Y es evidente por qué ha mantenido para sí mismo los mensajes que él envió a Mazón.

¿Por qué?

Elemental querido Watson.

Porque allí están las reflexiones políticas -la estrategia, vaya- de Feijóo respecto a la gestión política de la dana.

Y aflorar esos comentarios dejaría a un Feijóo recomendando la línea de acción ante lo que, por ejemplo, reconoce Mazón –sí que he hablado con Sánchez, con [la vicepresidenta] Montero, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, tenemos lo que necesitamos, la Unidad Militar de Emergencias (UME)- es decir, leña al mono, la responsabilidad es del Gobierno de la Nación.

Una cosa es que lo sepamos por las declaraciones públicas de Feijóo durante esas horas y días siguientes -que lo sabemos- y otra cosa es verlo en los mensajes en tiempo real del presidente del PP al presidente de la Comunidad Valenciana cuando la catástrofe se está cobrando decenas de muertos, decenas que luego se convertirán en centenares.

Feijóo fingió tener una información en tiempo real que nunca tuvo y, añadimos, nunca pudo tenerla, porque tenía como interlocutor a un impostor.

Pero ya se dio cuenta cuatro meses después que esa afirmación era peligrosa.

Y por ello, en marzo de 2025. la vicesecretaria de Sanidad y Educación del PP, Ester Muñoz, en unas declaraciones en Antena 3 TV corrigió esa versión.

"Había tal caos en Valencia a partir de las 19:00-20:00 horas, que nadie sabía lo que estaba pasando. Probablemente, lo que quería decir Mazón, es que habló con el presidente Feijóo a las 09:00-10:00-11:00 horas", ha recalcado, dejando claro que la comunicación se realizó por la mañana y no por la tarde.

Ahora sabemos que Feijóo no se puso en contacto con Mazón hasta las 19:59 del 29 de octubre de 2024.

Y que, mientras se desarrollaba la catástrofe recibió una llamada de Mazón. Pero no la atendió. Y que llevó a Mazón a preguntarle por mensaje si conocía el teléfono móvil del presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete. Feijóo respondió que no podía atenderle porque estaba en un acto “institucional”.

¿Dónde estaba Feijóo? Según ha sabido El Periódico, en la agenda -ya borrada- figuraba: Feijóo asiste a la entrega de premios de 20 minutos, a las 20:00 horas. Se refiere al diario 20 minutos. Según se puede ver en la foto, Feijóo aparece junto a Isabel Díaz Ayuso en la gala realizada por el citado diario en el Teatro Real de Madrid.

Volvamos a Barbara Tuchman. “La testarudez, fuente del autoengaño, es un factor que desempeña un papel notable. Consiste en evaluar una situación de acuerdo con ideas preconcebidas, mientras se pasan por alto o se rechazan todas las señales contrarias, actuar según el deseo, sin permitir que nos desvíen de los hechos”, señala.

¿Se trataría, pues, de eso, de la testarudez de Feijóo?

Más bien hubo un plan. Feijóo decidió defender a capa y espada, a proclamar hasta el “orgullo” del PP por la gestión de Mazón, para atacar a Sánchez como responsable de la dana. ¿No le dio acaso la razón su amigo Felipe González en declaraciones contra la gestión del presidente Sánchez? Y en ese plan pasó por alto que su conducta le hacía cooperador político necesario de la propaganda oscurantista de Mazón que se convirtió en la propaganda oscurantista del PP. En ese plan Feijóo contemplaba la caída de Sánchez, lo que le llevaba a no darle “ni agua”.

Por eso, no entregó la cabeza de Mazón y le exprimió como a un limón.

La jueza Nuria Ruiz Tobarra ha permitido, a través de su oferta voluntaria a Feijóo de entregar los mensajes intercambiados, levantar el velo una parte de la gestión temeraria y negligente de Mazón con el cover up o encubrimiento político de Feijóo.

La jueza le hizo una oferta a Feijóo que no este no podía rechazar. Porque si se negaba a entregarlos, su conducta hubiera llevado a la conclusión de que ocultaba cosas importantes. Optó por una entrega parcial -solo los mensajes de Mazón, que confirman las mentiras del entonces presidente valenciano a la comisión de investigación del Congreso de los Diputados- cuyo eco seguirá con fuerza y se multiplicará el 9 de enero de 2026 cuando en lugar de comparecer personalmente en el juzgado del tribunal de Catarroja aparezca por videoconferencia."                           ( Ernesto Ekaizer , blog, 28/12/25)

8.12.25

Mazón, la verdad acojona... Valencia estaba en manos de una pandilla de frívolos e incompetentes ante la peor dana de su historia. Tenían la información y la ignoraron porque no saben y porque no les importaba. Los técnicos les dijeron lo que había que hacer y ni les hicieron caso ni les importó... Los servicios estaban preparados para enfrentarse a la catástrofe. Ellos, los jefes políticos, no. Esa es la verdad. Carlos Mazón estaba a comer bien y a disfrutar de la sobremesa cojonuda. Su jefe de gabinete estaba a controlar los daños políticos y que no le fueran a decir que confinaba a la gente. Salomé Pradas estaba a que alguien le dijera lo que tenía que hacer. Tres incompetentes en busca de un destino trágico y brutal para los únicos que sabían lo que estaba pasando y se enfrentaron a ello mientras quienes debían ayudarles se mandaban whatsapps con el contenido y el nivel de un grupo de adolescentes bobos: las víctimas abandonadas a su suerte. Fallaron todas las administraciones, dice el nuevo presidente, Pérez Llorca. No, fallaron ustedes y usted ha sido y es cómplice y encubridor político de todas las mentiras que nos han intentado colar para tapar su irresponsabilidad criminal... El plus que va a cobrarse Carlos Mazón por no hacer nada en las Cortes valencianas, las 630 monedas de plata no son una simple paga por los servicios no prestados. Son sobre todo la recompensa para que se haga a un lado y ni el PP ni Feijóo tengan que exponerse a unas elecciones en Valencia que nadie sabe cómo acabarán. Todo cojonudo, Alberto (Antón Losada)

 "“Cojonudo”: la respuesta de Mazón a Pradas cuando la consellera le habla de su preocupación por el barranco del Poyo antes de irse a comer a El Ventorro

La lógica implacable de la investigación penal siempre acaba empujando la verdad hacia la superficie. Conforme se hace más tangible la posibilidad del reproche y el castigo penal, la lealtad se rompe, la amistad se desvanece y la versión acordada se deshace como arena en la marea. Salomé Pradas no es inocente. Pero no es la única culpable y no está dispuesta a ser ni el chivo expiatorio ni la mala oficial. Entregar sus mensajes es la primera cosa decente que hace desde el día de la tragedia.

Los mensajes que les cuenta elDiario.es confirman lo que ya sabíamos y confirman lo mucho que nos temíamos. El peor escenario posible se ha hecho incontestable realidad. La cronología va cerrando un relato más horroroso con cada nueva noticia.

Valencia estaba en manos de una pandilla de frívolos e incompetentes ante la peor dana de su historia. Tenían la información y la ignoraron porque no saben y porque no les importaba. Los técnicos les dijeron lo que había que hacer y ni les hicieron caso ni les importó. Incompetencia, negligencia y abandono de consecuencias políticas aún pendientes de pagar y consecuencias penales que deberá dilucidar la ejemplar instrucción de la jueza de Catarroja.

Los servicios estaban preparados para enfrentarse a la catástrofe. Ellos, los jefes políticos, no. Esa es la verdad. Carlos Mazón estaba a comer bien y a disfrutar de la sobremesa cojonuda. Su jefe de gabinete estaba a controlar los daños políticos y que no le fueran a decir que confinaba a la gente. Salomé Pradas estaba a que alguien le dijera lo que tenía que hacer.

Tres incompetentes en busca de un destino trágico y brutal para los únicos que sabían lo que estaba pasando y se enfrentaron a ello mientras quienes debían ayudarles se mandaban whatsapps con el contenido y el nivel de un grupo de adolescentes bobos: las víctimas abandonadas a su suerte.

Fallaron todas las administraciones, dice el nuevo presidente, Pérez Llorca. No, fallaron ustedes y usted ha sido y es cómplice y encubridor político de todas las mentiras que nos han intentado colar para tapar su irresponsabilidad criminal.

El plus que va a cobrarse Carlos Mazón por no hacer nada en las Cortes valencianas, las 630 monedas de plata no son una simple paga por los servicios no prestados. Son sobre todo la última barrera que le protege de sentarse en un banquillo. También son la recompensa para que se haga a un lado y ni el PP ni Feijóo tengan que exponerse a unas elecciones en Valencia que nadie sabe cómo acabarán. Todo cojonudo, Alberto."

(Antón Losada, eldiario.es, 05/12/25) 

4.11.25

229 sí; 7.291, ¿no? Lo que esperamos de las instituciones en las emergencias, que también pueden verse sobrepasadas, es que al menos, tienen que ser las que nos griten que salgamos del coche, las que nos avisen sobre lo que podemos hacer para salvar el pellejo en situaciones desesperadas, y las que distribuyan todas las ayudas que haya... Si las instituciones no sirven para eso es que no sirven y cuando es así es mejor que los que están al frente se vayan por dignidad... Es tan obvio y sencillo. Es tan dramático cuando no pasa... ¿Será que la torpeza de Carlos Mazón de no haber parado de mentir y mentir, de insultar a las víctimas, han nutrido un poder que ha ido creciendo y creciendo hasta derrocarlo?... ¿Por qué él, con 229 ahogados encima, está al borde del precipicio e Isabel Díaz Ayuso, con 7.291, nunca lo estuvo? El coraje de los valencianos que han estado, están y seguirán manteniendo la movilización, se merece un aplauso gigantesco... No ocurrió lo mismo con los 7.291 ancianos de los protocolos de la vergüenza de Madrid que su presidenta dejó morir ahogados y solos, sin asistencia sanitaria. ¿Nos tragamos aquello porque en otras comunidades autónomas también hubo ciertos abandonos de mayores no explicados? ¿Será que no somos tan poderosos? ¿Será que los medios de comunicación lo son más de lo que merecen y los de Madrid, financiados por su Administración, la apoyan incluso en lo imperdonable? ¿Será que entre todos permitimos el olvido? A pesar de que el tiempo lo anestesia todo, me confieso incapacitada para digerirlo (Marta Nebot)

 "(...) El miércoles pasado, 29 de octubre, el primer aniversario de la DANA, empecé el día sentada en un plató de televisión escuchando a una víctima que milagrosamente salvó la vida aquel fatídico día. Belén, que tiene casi mi edad, que tiene una melena salvaje canosa larguísima, que vino a la tele sin vestirse de domingo y hermosa, sin querer saber más de lo que sabe, sin exhibir su dolor, sin entender de política ni pretenderlo, contó sencillamente que se fue a casa algo antes de cumplir su horario porque su jefe les dijo que mejor así porque estaba lloviendo mal, que de repente el agua empezó a entrar en el coche y que ese coche, que sentía como su lugar seguro en mitad de la tormenta endiablada, empezó a moverse solo, a flotar incontrolable y que el agua no dejaba de entrar y entrar. Entonces, bloqueada, en shock por lo que estaba viviendo, por lo rápido que ocurría todo, vio a un señor subido al techo de una furgoneta que le gritaba que saliera como él por la ventanilla, que se subiera encima. Sal, sal, sal. Nunca olvidará a aquel hombre anónimo que fue el que hizo el milagro, el que le salvó la vida. 

Escuchándola pensé que aquella era la mejor metáfora de lo que esperamos de las instituciones en las emergencias, que también pueden verse sobrepasadas. Al menos tienen que ser las que nos griten que salgamos del coche, las que nos avisen sobre lo crucial y trascendente que podemos hacer para salvar el pellejo en situaciones desesperadas y las que distribuyan todas las ayudas que haya.  

2.11.25

Mazón se borró el 29 de octubre para aparecer al final de la jornada, a las 20:28... como en todo crimen, ¿cuál fue el móvil de Mazón? ¿Por qué desapareció? ¿De qué quiso escaquearse? Mazón evitó declarar la alerta temprana cuando, a la sazón, se podía evitar tantas muertes. Que es precisamente lo que se investiga. ¿Pero por qué Mazón se borró? ¿Para no cerrar los comercios, por ejemplo, como hicieron otras instituciones como la universidad que clausuró sus actividades? Hagamos un cálculo aritmético sencillo... si el cierre de la actividad comercial se hubiera producido, por ejemplo, a las 14: 00 horas, y hasta las 20:00 horas, habría una pérdida de 114,6 millones de euros... ¿Estos eran los costes – o pérdidas- que algunos consideraron posible evitar si se mantenía la actividad y no se decretaba el cierre con la expectativa de que el temporal escampara? ¿Así persuadieron al pragmático Mazón? Feijóo, podría haberlo fulminado enseguida en lugar de sostener y estar orgulloso de Mazón y de su desaparición por razones que solo él sabe. Así, ambos han demostrado tener un estómago a prueba de lo peor y, al aguantar hasta el pasado miércoles 29, y ya veremos hasta cuándo, han quedado retratados para siempre (Ernesto Ekaizer)

 "¿Estamos llegando “al momento crimen y castigo” de la saga de Carlos Mazón un año después del 29 de octubre de 2024? Es decir, al instante en que ya no se puede aguantar más, después del repudio de los valencianos en el funeral del miércoles pasado.

¿Qué es el “momento crimen y castigo?

La trama de la novela (Moscú, 1866/1867) de Dostoyevski es la culpa y el tormento de la conciencia, el verdadero castigo del crimen más que el sometimiento del delito perpetrado a la ley.

¿Puede ser que tal momento se precipite a raíz de la procesión por dentro que experimentan la abogada y exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas y el exsecretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso, los dos únicos imputados en la investigación penal de la jueza Nuria Ruiz Torralba y que el paso del tiempo ha sufrido en la celebración del primer aniversario un gran impacto emocional?

“Se tiene que saber la verdad de todo lo que hizo cada uno ese día. Yo al pie del cañón”, ha dicho Pradas, quien llamó a Mazón cuatro veces sin que el presidente de la Comunidad Autónoma Valenciana le cogiera el teléfono, a partir de las 12:52, poco después de que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, propusiera a Pradas el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Utiel.

La primera versión que corrió sobre la comida de Mazón ese 29 de octubre es que había almorzado con Salvador Navarro, el presidente de la patronal, la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana (CEV). Navarro desmintió la versión y más tarde se conoció la verdad: Mazón compartió mesa y mantel en El Ventorro con la periodista Maribel Vilaplana, a quien la juez Ruiz Tobarra ha solicitado el ticket del aparcamiento donde se despidió de Mazón.

Todas las informaciones que ya han inundado miles de páginas a lo largo de este año, han dejado un hecho probado: Mazón se borró el 29 de octubre para aparecer al final de la jornada, a las 20:28.

Sin embargo, como en todo crimen, ¿cuál fue el móvil de Mazón? Esto, desde luego, es muy importante. ¿Por qué desapareció? ¿De qué quiso escaquearse?

Mazón evitó declarar la alerta temprana cuando, a la sazón, se podía evitar tantas muertes. Que es precisamente lo que se investiga.

“En definitiva si eran inevitables dichos fallecimientos”, en palabras de la jueza Ruiz Tobarra, que recogió el auto que fijaba el alcance de su instrucción.

Ya es evidente que eran evitables muchos de esos fallecimientos si se hubiera actuado con la diligencia debida.

¿Pero por qué Mazón se borró?

¿Para no cerrar los comercios, por ejemplo, como hicieron otras instituciones como la universidad que clausuró sus actividades?

Hagamos un cálculo aritmético sencillo. El Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Valenciana ronda los 140.000 millones de euros (es la cuarta economía de España).

Se trabajan 7.300 horas en un año. Si dividimos 140.000 millones de euros por esas 7.300 horas ello arroja la cifra de 19,1 millones. Y si a su vez se calcula que el cierre de la actividad comercial se hubiera producido, por ejemplo, a las 14: 00 horas, y hasta las 20:00 horas, los 19,1 millones multiplicados por esas seis horas arroja la cantidad de 114,6 millones de euros.

¿Estos eran los costes – o pérdidas- que algunos consideraron posible evitar si se mantenía la actividad y no se decretaba el cierre con la expectativa de que el temporal escampara?

¿Así persuadieron al pragmático Mazón?

¿Y fue por este móvil que desapareció y no ordenó lo que tenía que ordenar, dejando que la realidad se impusiera?

El funeral puede estar precipitando el “momento crimen y castigo”.

Bien.

Alberto Nuñez Feijóo, podría haberlo fulminado enseguida en lugar de sostener y estar orgulloso de Mazón y de su desaparición por razones que solo él sabe.

Así, ambos han demostrado tener un estómago a prueba de lo peor y, al aguantar hasta el pasado miércoles 29, y ya veremos hasta cuándo, han quedado retratados para siempre." 

Ernesto Ekaizer , blog, 01/11/25)

31.10.25

La exposición pública de Mazón ante las víctimas es una forma de recibir castigo sin renunciar al cargo... “Si me insultan, si me humillan, si me gritan, entonces ya he pagado”... Pero el castigo simbólico no sustituye la responsabilidad institucional... convierte el dolor de las víctimas en herramienta de legitimación. Y desplaza el foco del deber político a la redención personal... Mazón sabía que sería lapidado verbalmente por los familiares de las víctimas. No fue por ignorancia. Fue por cálculo... ha buscado una forma de castigo que le permita seguir... El acto público como penitencia es insuficiente. No repara. No responde. No asume. Solo posterga lo inevitable: la rendición de cuentas (Max Pradera)

Max Pradera   @maxpradera

Hilo: Mazón, el acto público como penitencia sustitutiva. 1. Carlos Mazón sabía que sería lapidado verbalmente por los familiares de las víctimas. No fue por ignorancia. Fue por cálculo. El acto no era conmemorativo: era expiatorio.

2. La dimisión es un acto político, pero también psicológico. Implica asumir la responsabilidad y renunciar al poder. Mazón no ha dimitido. Pero ha buscado una forma de castigo que le permita seguir.

 3. La exposición pública ante las víctimas —tras el explícito “no vengas”— no es un gesto de empatía. Es una escena de penitencia. Una forma de recibir castigo sin renunciar al cargo.

 4. En términos psicológicos, es una externalización del castigo: “Si me insultan, si me humillan, si me gritan, entonces ya he pagado.” Pero el castigo simbólico no sustituye la responsabilidad institucional.

 5. Esta lógica es peligrosa. Porque convierte el dolor de las víctimas en herramienta de legitimación. Y porque desplaza el foco: del deber político a la redención personal.

 6. Mazón no busca justicia. Busca absolución. Pero la única vía legítima es la dimisión. Y fuera del cargo, ya no controla el relato: queda a merced de la jueza de Catarroja.

 7. El acto público como penitencia es insuficiente. No repara. No responde. No asume. Solo posterga lo inevitable: la rendición de cuentas.

10:27 p. m. · 29 oct. 2025 301 Visualizaciones

28.10.25

Antonio Maestre: En las fechas próximas al puente de noviembre todo lo que fuera alertar sobre un evento meteorológico como el suceso requería significaría un golpe económico para el lobby de la hostelería, tan poderoso de Alicante, al que Carlos Mazón sirve y al que debe su presidencia. Le pasó eso y que le puede la vida ociosa y contemplativa... Ahora, los hechos e indicios son conocidos... En El Ventorro estuvo con la periodista desde que llegara andando cuando acabó la reunión hasta las 18.45, según indicó la postraumada Vilaplana en su carta un año después. Más de cuatro horas de comida y sobremesa mediterránea... la comida se produjo para un ofrecimiento profesional que diversas fuentes confirman que ya se había producido en fechas anteriores y, por lo tanto, no sería el motivo principal de esa comida, si es que en ella volvió a salir el tema... ya se les conocía una relación “llamativa”, en palabras de Sergi Pitarch, a Maribel Vilaplana y Carlos Mazón... Todos los españoles somos conscientes de que las sobremesas no se componen de café y pastitas cuando se alargan... Mazón realizó una llamada al alcalde de Cullera, que este calificó como extraña, sus palabras exactas fueron: “Yo no sé en qué estado estaba, pero de emergencia no era”... “Hablando con los compañeros, a mí me dicen que este hombre, cuando terminan de comer ahí se va a su casa. Se pegará una ducha, dormirá la mona o algo, ¿sabes? Y ya los escoltas vuelven al Palau”... Yo no puedo decir lo que todos sabemos que ocurrió, pero todos lo sabemos

 "A Carlos Mazón lo que le ocurrió aquellos días fue el síndrome del Alcalde de Amity Island, ese político de la película de 'Tiburón' que no quería dar la voz de alarma porque eso supondría el final de la temporada de verano para una población que vivía del turismo

Documental - '¿Dónde estaba Mazón?': el documental que investiga la gran incógnita de la dana

Una mínima investigación forense basta para conocer hacia dónde apuntan los indicios existentes sobre la actuación de Carlos Mazón mientras morían ahogados los valencianos y las razones por las que estuvo desaparecido. El tema es un elefante en la habitación del que por cuestiones morales aún no puede decirse explícitamente, a la espera de que uno de los dos interfectos tenga la vergüenza de reconocerlo, porque un periodista por mucho que los indicios apunten hacia una dirección no puede decir lo que todo parece hasta que tenga la prueba de la pistola humeante.

El documental publicado por los compañeros de elDiario.es en la Comunitat Valenciana permite que ustedes saquen sus conclusiones sobre lo que ocurrió sin necesidad de que nadie se gane una querella diciendo lo que todos saben. A Carlos Mazón lo que le ocurrió aquellos días fue el síndrome del Alcalde de Amity Island, ese político de la película de Tiburón que no quería dar la voz de alarma porque eso supondría el final de la temporada de verano para una población que vivía del turismo. En las fechas próximas al puente de noviembre todo lo que fuera alertar sobre un evento meteorológico como el suceso requería significaría un golpe económico para el lobby de la hostelería, tan poderoso de Alicante, al que Carlos Mazón sirve y al que debe su presidencia. Le pasó eso y que le puede la vida ociosa y contemplativa.

Ahora, los hechos e indicios ya conocidos y los novedosos narrados en el documental, para que ustedes saquen las conclusiones. Carlos Mazón se fue a comer al Ventorro con Maribel Vilaplana después de su última reunión con sindicatos y patronal, que terminó a las 14.30. Se fue andando desde la Generalitat. En El Ventorro estuvo con la periodista desde que llegara andando cuando acabó la reunión hasta las 18.45, según indicó la postraumada Vilaplana en su carta un año después. Más de cuatro horas de comida y sobremesa mediterránea.

Según ambas partes implicadas en el ágape, la comida se produjo para un ofrecimiento profesional que diversas fuentes confirman que ya se había producido en fechas anteriores y, por lo tanto, no sería el motivo principal de esa comida, si es que en ella volvió a salir el tema. Maribel Vilaplana y Carlos Mazón cenaron juntos en el restaurante La Raspa el 11 de octubre y ya se les conocía una relación “llamativa”, en palabras de Sergi Pitarch en el documental. 

En las primeras declaraciones del entorno de Maribel Vilaplana en los días posteriores a la catástrofe se dijo que había habido una botella de vino en el encuentro. La Generalitat se ha negado en rotundo a facilitar la factura de lo que se consumió en esas cuatro horas de comida y sobremesa. Todos los españoles somos conscientes de que las sobremesas no se componen de café y pastitas cuando se alargan. Pero no sabemos lo que hubo porque Carlos Mazón se niega a hacerlo público. Por las razones que sean. Al final de la sobremesa se realizó una llamada al alcalde de Cullera, que este calificó como extraña y no propia del presidente de la Generalitat, sus palabras exactas fueron: “Yo no sé en qué estado estaba, pero de emergencia no era”.

Una fuente citada en el documental de elDiario.es dijo que el President de la Generalitat no llegó al Palau hasta las 19.45. Una hora después de que abandonara El Ventorro, según Maribel Vilaplana. Añado yo que no tenemos tampoco conocimiento de si lo hizo solo. Nadie sabe dónde estuvo Carlos Mazón durante esa hora. Otra fuente conocedora del movimiento de los escoltas del President de la Generalitat dio una pista: “Hablando con los compañeros, a mí me dicen que este hombre, cuando terminan de comer ahí se va a su casa. Se pegará una ducha, dormirá la mona o algo, ¿sabes? Y ya los escoltas vuelven al Palau”. Esta es una cronología de hechos e indicios. Yo no puedo decir lo que todos sabemos que ocurrió, pero todos lo sabemos."                      (Antonio Maestre, eldiario.es, 25/10/25)

27.10.25

Enric Juliana: España, encerrada en El Ventorro... La fatídica semana del 29 de octubre del 2024 presentaba un puente de tres días... Creo que vamos entendiendo porque los gobernantes valencianos no tenían mucha prisa en enviar una alerta general que podía tener efectos disuasorios para los posibles visitantes foráneos, que podían ser miles y miles. Mucho dinero... El día de la dana, la administración regional valenciana ya llevaba semanas trabajando en la modificación de la legislación urbanística para autorizar la construcción de hoteles a doscientos metros de la playa... Había una atmósfera. Había una óptica. Había una campaña contra las alertas meteorológicas. Había unos prejuicios y unos intereses. Y después se supo lo del Ventorro... El Ventorro, el ámbito en el que los políticos se comportan de manera manifiestamente irresponsable sin que pase nada. Mazón no ha dimitido porque le falta coraje cívico, cualidad que probablemente desconoce, y porque Alberto Núñez Feijóo, escuela Romay Beccaría, no quiere líos en el PP valenciano, y confía en que el tiempo vaya diluyendo poco a poco el malestar de la gente, a la espera de que la magistratura acabe liquidando a Pedro Sánchez... Ha pasado un año y el ganador es Vox, capitaliza el malestar y ha hecho prisionero al PP valenciano, puesto que Mazón les debe su supervivencia... La Comunidad Valenciana es hoy el escaparate de la captura estratégica del PP por parte de su nuevo rival. Vox estaba hace un año en el 9% y ahora ya galopa hacia el 20% en toda España... Algo está pasando desde que España se quedó encerrada en El Ventorro

 "Al principio fue la burla, la intolerancia ante las alertas meteorológicas. Cuando ocurrió la tragedia de Valencia, los insultos y amenazas en las redes sociales contra los profesionales de la Agencia Estatal de la Meteorología ya eran costumbre. Los meteorólogos deben ser difamados porque se han convertido en los pedagogos del cambio climático. Los hombres y las mujeres del tiempo no deben estropear el negocio hotelero en el país de los magníficos fines de semana.

Pelea doméstica que conectaba con una corriente mucho más amplia: la ofensiva contra los estudios del clima y la constante denigración de la ciencia. La confianza en la ciencia debe ser laminada porque contribuye a crear un orden social basado en la razonabilidad, lo cual refuerza el universalismo, el globalismo. “¿Lo dice la ciencia? No me lo creeré hasta que no lo lea en mi red social de confianza. ¡Arriba la subjetividad!”. Esa estrategia no se diseñó en Valencia, por supuesto. Esa estrategia forma parte de la gran batalla mundial en curso, pero fue determinante en la tragedia de Valencia.

A la onda difamatoria contra la meteorología y a la consigna de no lastimar los intereses de la hostelería, se le sumó el liberalismo castizo. 4 de noviembre del 2023. Un año antes de la dana valenciana, la Comunidad de Madrid ensayó el envío de una alerta a los teléfonos móviles ante el riesgo de lluvias torrenciales. Era la primera vez que se experimentaba ese tipo de comunicación en España. Llovió mucho, pero no hubo que lamentar graves daños en la capital. Un mes antes, otra fuerte borrasca había causado inundaciones y dos muertos en la periferia de Madrid. Aquella sonora  alerta en los móviles no gustó al liberalismo castizo: ¡Intolerable intromisión del Estado en la vida de los ciudadanos! ¡Pitido orwelliano! Buena bronca se armó en Madrid contra la Aemed en noviembre del 2023. Incluso el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, se metió en la pelea: “Si un organismo público alerta de ‘peligro extremo’ debe estar muy seguro, porque eso tiene consecuencias sociales y económicas”. El Partido de la Hostelería manda mucho en España. Al final, herida en su amor propio, Isabel Díaz Ayuso tuvo que salir en defensa del mensaje de alerta, propiciado por el pronóstico de los meteorólogos, pero enviado a los teléfonos móviles por su gobierno. “Con lo que tenemos que quedarnos es con lo que se ha evitado gracias a esa alerta”, dijo, con notable lucidez.

Todas las batallas culturales que se hornean en Madrid tienen su repercusión en ‘provincias’. Los altavoces del Madrid DF son potentes. Se abrió un surco: hay que desconfiar de los meteorólogos, cuidado con alarmar demasiado a la gente, tengamos muy en cuenta que hay otros intereses que defender.

La fatídica semana del 29 de octubre del 2024 presentaba un puente de tres días, puesto que la festividad de Todos los Santos caía en viernes. Viernes, sábado y domingo, una magnifico finde para salir de casa antes que el otoño se enfríe. Creo que vamos entendiendo porque los gobernantes valencianos no tenían mucha prisa en enviar una alerta general que podía tener  efectos disuasorios para los posibles visitantes foráneos, que podían ser miles y miles. Mucho dinero.

La hostilidad contra las alertas meteorológicas en un país turístico contribuyó al desastre

No era una orden, no era una consigna. Era una actitud. Era una óptica. Era la línea de fondo. Carlos Mazón había nombrado consejera de Turismo e Industria a la abogada Nuria Montes, presidenta de Hosbec, la asociación hotelera más grande de España, entidad surgida en Benidorm. El día de la dana, la administración regional valenciana ya llevaba semanas trabajando en la modificación de la legislación urbanística para autorizar la construcción de hoteles a doscientos metros de la playa. Pacto PP-Vox que ha invalidado los quinientos metros establecidos por el anterior gobierno presidido por Ximo Puig .

(La señora Montes fue destituida días después de la dana por haberse encarado con familiares de las víctimas que intentaban localizar a sus parientes desaparecidos en la morgue instalada en la Fira de València).

Había una atmósfera. Había una óptica. Había una campaña contra las alertas meteorológicas. Había unos prejuicios y unos intereses. Y después se supo lo del Ventorro. Y desde entonces España está encerrada en El Ventorro, el ámbito en el que los políticos se comportan de manera manifiestamente irresponsable sin que pase nada. Mazón no ha dimitido porque le falta coraje cívico, cualidad que probablemente desconoce, y porque Alberto Núñez Feijóo, escuela Romay Beccaría, no quiere líos en el PP valenciano, no quiere líos en general, y confía en que el tiempo vaya diluyendo poco a poco el malestar de la gente, a la espera de que la magistratura acabe liquidando a Pedro Sánchez, si no lo hace antes Carles Puidgmont, aterrorizado por el crecimiento de Aliança Catalana en las encuestas.

Ha pasado un año y el ganador es Vox, sin duda alguna. Vox capitaliza el malestar y ha hecho prisionero al PP valenciano, puesto que Mazón les debe su supervivencia. Mazón hace todo lo que le dicta Vox. La Comunidad Valenciana es hoy el escaparate de la captura estratégica del PP por parte de su nuevo rival. Vox estaba hace un año en el 9% y ahora ya galopa hacia el 20% en toda España.

Gana Vox, el partido de la desconfianza; ha capturado a Mazón y sube en toda España

La dana valenciana inauguró un extraño periodo de desplomes: el gran apagón del 28 de abril del 2025, que ha abierto una descomunal batalla de intereses en el mercado eléctrico; los terribles incendios forestales de este pasado verano en Castilla y León, Extremadura y Galicia, con evidentes actitudes negligentes en instancias políticas, y ahora, el escándalo de las mamografías en Andalucía.

Algo está pasando desde que España se quedó encerrada en El Ventorro.

1.9.25

Las crisis son “la prueba del algodón” de los relatos y la actual catástrofe de los incendios no es una excepción... Demuestra que el cambio climático es una realidad insoslayable y que negarlo es suicida... Demuestra el papel imprescindible del Estado. Ahora los más «libertari@s» piden desesperadamente la intervención del Estado, como lo hacen siempre ante las crisis... Desmonta el mito de que la gestión privada vía externalización es más eficiente. Los temas de interés público prioritario no pueden ser a la vez un negocio como se está viendo ahora... Demuestra en definitiva la incapacidad congénita de la derecha para gestionar grandes o pequeñas crisis. El gobierno de coalición lleva ya gestionando bien varias crisis graves (isla La Palma, pandemia, guerra de Ucrania y sus consecuencias…) mientras la derecha ha sido un desastre en las que le ha tocado gestionar (Prestige, crisis financiera, Dana, Incendios, por citar algunas). Pero esto no es algo aislado ni propia de nuestra derecha patria... Trump propuso beber lejía contra el covid... y la derecha europea, frente a la crisis financiera del 2008, tomó las medidas exactamente opuestas a lo que correspondía... Pero la memoria es débil, por eso es importante ante cada crisis poner en evidencia la falacia de las ideas en que se apoyan: desregulación, mitificación del mercado, “achicamiento” del estado, rechazo a las políticas sociales, privatización de los servicios públicos, disminución de impuestos a las rentas más altas y desprecio por su papel redistributivo... y negar el gravísimo problema del cambio climático y rechazar las restricciones y acciones necesarias para evitar que acabe con la vida en el planeta... Luchemos porque la próxima crisis no se gestione desde los mitos neoliberales como sucedió en 2008, sino con los criterios más razonables con los que se gestionó la crisis del COVID en España (Emilio Moreno Loriente)

 "Cuando las cosas marchan con más o menos normalidad todos los relatos “cuelan” y cada uno se suma al que más le gusta. Pero cuando hay una verdadera crisis los relatos se ponen a prueba. Las crisis son “la prueba del algodón” de los relatos y la actual catástrofe de los incendios no es una excepción. Esta crisis una vez más desmonta el relato de la derecha:

  1. Demuestra que el cambio climático es una realidad insoslayable y que negarlo es suicida
  2. Demuestra el papel imprescindible del Estado. Ahora los más «libertari@s» piden desesperadamente la intervención del Estado, como lo hacen siempre ante las crisis.
  3. Desmonta el mito de que la gestión privada vía externalización es más eficiente. Los temas de interés público prioritario no pueden ser a la vez un negocio como se está viendo ahora.

Demuestra en definitiva la incapacidad congénita de la derecha para gestionar grandes o pequeñas crisis. El gobierno de coalición lleva ya gestionando bien varias crisis graves (isla La Palma, pandemia, guerra de Ucrania y sus consecuencias…) mientras la derecha ha sido un desastre en las que le ha tocado gestionar (Prestige, crisis financiera, Dana, Incendios, por citar algunas).

Pero esto no es algo aislado ni propia de nuestra derecha patria. A Trump le iba relativamente bien en su primer mandato: su índice de aceptación se mantenía alto, la economía marchaba bastante bien, con bajas tasa de paro, Wall Street, su índice de aceptación alto… hasta que llegó la COVID, y ahí quedó al desnudo su incompetencia, hasta niveles ridículos. Primero negando la pandemia, luego proponiendo beber lejía, luego cogiendo el virus él mismo para terminar tomando medidas contrarias a su relato y… perdiendo las elecciones que antes las tenía ganadas según todas las encuestas. Lo mismo le pasó a Bolsonaro.

Y antes fue el caso de George Bush. Frente al atentado de las Torres Gemelas, su reacción fue un desastre total tanto con la invasión de Irak (origen de buena parte de los problemas que tenemos ahora: terrorismo, crisis migratoria, inestabilidad de toda la zona a cambio de nada), como la de Afganistán donde terminaron venciendo los talibanes y los americanos tuvieron que salir con el rabo entre las piernas (¡qué diferencia con la sensatez con que se gestionó aquí el atentado del 11M! salvo por algunos energúmenos, como no, de la derecha). Luego fue el Katrina, cuya gestión no pudo ser más desastrosa, abonando el camino para el triunfo de Obama en las siguientes elecciones. Y fue su política económica de desregulaciones (sin quitar responsabilidad a Clinton, versión USA de la “Tercera Vía”) la causa del crack financiero del 2007-2008 al que otra vez se enfrentó mal hasta que con Obama se empezaron a tomar medidas razonables.

Y lo mismo podemos decir de la derecha europea (aquí también con el seguidismo de las “terceras vías” de los partidos socialistas) frente a la crisis financiera del 2008, cuando se tomaron las medidas exactamente opuestas a lo que correspondía (como denunció desde el principio Economistas frente a la Crisis EFC), causando un innecesario sufrimiento a la población y retrasando la recuperación que solo vino cuando se tomaron las medidas lógicas y bien conocidas ante este tipo de crisis.

Y, ya puestos, recordemos el crack del 29 en el que la derecha americana e inglesa en el poder tomaron las medidas más inapropiadas posibles, llevando al mundo occidental a una depresión sin precedentes, de la que nuevamente se salió con políticas progresistas.

El crack del 29 desprestigió por mucho tiempo la teoría económica neoclásica, pero a partir de los 80 volvió a ponerse de moda con el “neoliberalismo” y ya lleva en su haber varios fracasos culminados con la gran recesión del 2008. Pero la memoria es débil, por eso es importante ante cada crisis poner en evidencia la falacia de las ideas en que se apoyan en esa doctrina económica: desregulación, mitificación del mercado, “achicamiento” del estado, rechazo a las políticas sociales, privatización de los servicios públicos, disminución de impuestos a las rentas más altas y desprecio por su papel redistributivo… En definitiva, rechazo a todo lo que supone restricciones al afán ilimitado de acumular riquezas de unos pocos. Como negar el gravísimo problema del cambio climático y rechazar las restricciones y acciones necesarias para evitar que acabe con la vida en el planeta. Algo que no puede resolver “el mercado” sino una acción decidida y costosa de un Estado fuerte.

Es importante plantear este debate ahora porque seguirá habiendo crisis y ya hay voces autorizadas, como la del Premio Novel y execonomista jefe del FMI Simon Johnson, que advierte que con el auge exponencial de las criptomonedas se está creando un sistema financiero paralelo totalmente desregulado que, vía las “stablecoins”, se está conectando con el sistema financiero regulado, lo que puede terminar en un crack que deje pequeños los anteriores cuando estalle la burbuja[i].

Luchemos porque la próxima crisis no se gestione desde los mitos neoliberales como sucedió en 2008 sino con los criterios más razonables con los que se gestionó la crisis del COVID.

 [i] 1 “Las leyes Genius y Clarity [leyes que está aprobando el Congreso de EEUU sobre criptomonedas y stablecoins] han sido diseñadas para impedir una regulación razonable. Lo más probable es que el resultado sea un ciclo de auge y caída de proporciones épicas.” Simon Johnson “Llegan las crisis de las criptomonedas” LA VANGUARDIA 06/08/2025" 

(

30.8.25

El modelo popular de gestión de las crisis incendiarias se estructura en tres fases... propaganda en vena mientras llueve: Suárez Quiñones, el mismo consejero castellano que denunciaba el abandono del gobierno central en agosto, presumía en primavera de su región como ejemplo europeo de innovación forestal. La Xunta de Alfonso Rueda era la campeona mundial de inversión en previsión de fuegos y la orgullosa gestora del mejor sistema de extinción de Europa occidental... Cuando empieza a arder se activa la segunda fase del modelo de gestión de emergencias: incendios que no se ven, incendios que no queman. Lo que no se cuenta no existe, así que no hay incendios hasta que el humo tape el sol y si los hay están todos bajo control porque los técnicos dicen que hay medios de sobra y tenemos el mejor sistema de extinción de la OCDE... Cuando el fuego salta todos los controles informativos y la censura previa porque no queda más remedio que cortar la línea del AVE, desplazar parroquias enteras o decidir qué aldea se salva, entonces se activa la fase 3: los presidentes se reconvierten en tertulianos dedicados a tuitear o hacer videos, con barba de dos días, comentado la incapacidad del verdadero culpable: el rojosatánico gobierno central. El modelo funciona con tal sincronía que los presidentes sienten la imperiosa necesidad de mandar mensajes casi a la misma hora y el mismo día reclamando un despliegue similar al del Día D en las playas de Normandía... El resto ya es presente. La culpa recae en todos menos en los responsables directos de la gestión de los fuegos... la Xunta popular es capaz de afirmar a la vez que estos incendios están fuera de la capacidad de extinción de cualquier sistema, que tenemos el mejor sistema de extinción del mundo y que se han quemado más de cien mil hectáreas en una semana porque el malvado Pedro Sánchez no ha mandado aposta los medios que le pidieron anteayer. Arde Galicia, pero non queima. Ya lo decían Os Resentidos (Antón Losada)

 "(...) Siempre en primera línea de lucha contra el fuego desde aquel verano del 2006, cuando hizo frente a la incompetencia del gobierno nacionalista y socialista del bipartito gallego armado con una simple manguerita y unos mocasines de verano, mientras sus alcaldes recibían la orden de “dilatar” la firma de los convenios de brigadistas o la disponibilidad de las motobombas, o una NASA de ficción triplicaba la superficie quemada, ahora se nos propone un nuevo modelo más avanzado y complejo.

Este nuevo modelo popular de gestión de las crisis incendiarias se estructura en tres fases y sorprende tanto por su sencillez como por su efectividad. La primera fase funciona al modo tradicional: propaganda en vena mientras llueve y la climatología opera como el mejor bombero. Suárez Quiñones, el mismo consejero castellano que denunciaba el abandono del gobierno central en agosto, presumía en primavera de su región como ejemplo europeo de innovación forestal. La Xunta de Alfonso Rueda era la campeona mundial de inversión en previsión de fuegos y la orgullosa gestora del mejor sistema de extinción de Europa occidental.

Cuando empieza a arder se activa la segunda fase del modelo de gestión de emergencias y comienza la verdadera innovación. Se basa en un principio tan sencillo como efectivo: incendios que no se ven, incendios que no queman. Lo que no se cuenta no existe, así que no hay incendios hasta que el humo tape el sol y si los hay están todos bajo control porque los técnicos dicen que hay medios de sobra y tenemos el mejor sistema de extinción de la OCDE. Todo funciona tan bien y está tan coordinado que el presidente o presidenta no tiene ni que interrumpir sus vacaciones estivales… hasta que una comarca entera es desalojada o confinada porque el viento no coopera, o porque hace mucho calor, o porque los pirómanos no descansan.

Cuando el fuego salta todos los controles informativos y la censura previa porque no queda más remedio que cortar la línea del AVE, desplazar parroquias enteras o decidir qué aldea se salva, entonces se activa la fase 3: los presidentes se reconvierten en tertulianos dedicados a tuitear o hacer videos, con barba de dos días, comentado la incapacidad del verdadero culpable: el rojosatánico gobierno central. El modelo funciona con tal sincronía que los presidentes sienten la imperiosa necesidad de mandar mensajes casi a la misma hora y el mismo día reclamando un despliegue similar al del Día D en las playas de Normandía.  

El resto ya es presente. La culpa recae en todos menos en los responsables directos de la gestión de los fuegos, que están para evaluar y puntuar lo que hemos hecho todos los demás; especialmente los bomberos, que pasan en horas de sacrificados héroes contra el fuego a taimados agentes del sanchismo. Una vez más a la vanguardia de la innovación, el caso de Galicia destaca especialmente. El modelo de propaganda de sexta generación se ha perfeccionado de tal manera que la Xunta popular es capaz de afirmar a la vez que estos incendios están fuera de la capacidad de extinción de cualquier sistema, que tenemos el mejor sistema de extinción del mundo y que se han quemado más de cien mil hectáreas en una semana porque el malvado Pedro Sánchez no ha mandado aposta los medios que le pidieron anteayer. Arde Galicia, pero non queima. Ya lo decían Os Resentidos."

(Antón Losada , CTXT, 29/08/25)

29.8.25

Si vives en Galicia, el que tiene que limpiar la faja de biomasa próxima a tu vivienda es el ayuntamiento con el control de tu comunidad autónoma, y si no lo hace, el día que se produzca un incendio y esa franja esté sucia, tu casa va a arder y te vas a quedar sin nada. Puede que ese día, mientras arde tu casa, o mientras lo haces tú mismo, lo hagas gritando "Pedro Sánchez, hijo de puta", pero ese día la culpa habrá sido también tuya al tomar esas decisiones políticas con tu voto... si vives cerca de una masa arbórea de Castilla y León, Andalucía o Galicia, quien debe cuidar tus montes para que tu casa no salga ardiendo es el presidente autonómico de tu región y cada vez que le votas sin exigirle responsabilidades estés promoviendo que un día tu casa arda... Si vives en Castilla y León y tu casa arde y has votado a Mañueco, es tu responsabilidad; si vives en Madrid y te quedas sin un diagnóstico temprano de cáncer habiendo votado a Ayuso, es tu responsabilidad. Quienes pedimos a los políticos que asuman sus responsabilidades tenemos que hacernos a nosotros responsables de las nuestras (Antonio Maestre)

 "No creo que la ciudadanía vote lo que vote por ser tonta, aunque todos somos ignorantes de muchas cosas. Los motivos por los que cada uno decide su opción son múltiples y están bien fundados, incluso cuando la realidad hace que sea contraria a sus intereses materiales. Existen diversas razones por las que cada ciudadano decide su voto y las condiciones materiales suelen ocupar un lugar muy residual en esa escala de prioridades. Son las realidades emocionales, sentimentales, culturales e ideológicas las que definen el voto y pocas veces se vota en contra de esos intereses solo porque se haga un análisis racional sobre las prioridades materiales y la estructura competencial que mejor atiende a esos preceptos. Aunque eso tiene consecuencias, y pueden ser funestas. Porque eso no evitará que proceder de esa manera aumente las probabilidades de que un día tus decisiones políticas e ideológicas te afecten de manera radical habiendo sido responsable de tu propia desgracia.

Si vives en Castilla y León y tu casa arde y has votado a Mañueco, es tu responsabilidad; si vives en Madrid y te quedas sin un diagnóstico temprano de cáncer habiendo votado a Ayuso, es tu responsabilidad. Quienes pedimos a los políticos que asuman sus responsabilidades tenemos que hacernos a nosotros responsables de las nuestras. No puedo pedir responsabilidades al Gobierno de coalición por su posición en política internacional en el Sáhara porque cuando los voté sabía que llegado el caso lo traicionarían. Esa es mi responsabilidad. No puedo eludirla. No hay que infantilizar a la ciudadanía, simplemente informar y que ellos decidan en libertad su propia condena si es lo que quieren.

Estos días ha habido mucho debate sobre la realidad competencial de nuestro país y quién es responsable de cada tema. Siempre he creído que existe un desconocimiento general sobre la realidad competencial en nuestro país y que cambiar eso voltearía de manera radical la realidad electoral en España. Por eso es importante ser didáctico y no caer en los debates de politiqueo porque literalmente puede salvar vidas. Todos aquellos que están intentando estos días desviar la responsabilidad de la prevención y de la extinción de incendios están promoviendo que las personas que habitan lugares con riesgo extremo de incendios tengan más probabilidad de perder sus viviendas, negocios y sus propias vidas al evitar que el que es competente sea removido de su cargo por su negligencia. Los propagandistas de la equidistancia están promoviendo que se acumule el combustible en los montes para el próximo verano. La pira canicular de 2026 también será suya.

Puede que hayas votado siempre a la derecha porque es lo que dios manda, porque consideres que un hombre y una mujer es la familia natural, porque te dan miedo esos rojos que tu imaginario colectivo te ha descrito como aquellos que quieren expropiarte las tierras o porque la izquierda protege a los okupas y el día que se te metan en la casa ya no habrá manera de sacarlos. Puede que consideres una aberración a las personas trans y que te preocupe mucho el lugar donde pasa las vacaciones Irene Montero. Es lícito, pero eso no cambia que, si vives cerca de una masa arbórea de Castilla y León, Andalucía o Galicia, quien debe cuidar tus montes para que tu casa no salga ardiendo es el presidente autonómico de tu región y cada vez que le votas sin exigirle responsabilidades estés promoviendo que un día tu casa arda.

Para mí es prioritario defender los servicios públicos y por eso mis decisiones políticas están dirigidas a denunciar a quienes los pauperizan y vetar en el voto a cualquiera que toma decisiones en ese sentido. Es mi prioridad, no hay nada por encima de eso. Ya luego defino mis valores en la vida pública a través de otros medios que no sean el voto en lo que respecta a otras decisiones que no concuerdan con aquellos a los que otorgo con mi papeleta la potestad de gestionar las administraciones públicas. Es lícito que tú, votante de derecha, creas que lo prioritario es lo cultural, ir contra lo 'woke' o contra los derechos históricos de los independentistas. Es lícito y respetable, pero acepta que eso implique un mayor riesgo hacia tu vida y tu seguridad de manera concreta. En la sanidad, pero también en el riesgo de que tus propiedades acaben arrasadas por el fuego.

No importa lo que creas al respecto. Lo que importa es que, si vives en Galicia, el que tiene que limpiar la faja de biomasa próxima a tu vivienda es el ayuntamiento con el control de tu comunidad autónoma, y si no lo hace, el día que se produzca un incendio y esa franja esté sucia, tu casa va a arder y te vas a quedar sin nada. Puede que ese día, mientras arde tu casa, o mientras lo haces tú mismo, lo hagas gritando "Pedro Sánchez, hijo de puta", pero ese día la culpa habrá sido también tuya al tomar esas decisiones políticas con tu voto."

(Antonio Maestre, blog, 26/08/25)

24.8.25

Covid: Ayuso, reclama al Gobierno que sean las Fuerzas Armadas las que hagan cumplir las restricciones... dana: Ayuso desliza que los militares no fueron enviados “a tiempo” siguiendo un cálculo político... apagón: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y Ayuso piden la movilización del Ejército... incendios: Feijóo, y en su estela los presidentes de las autonomías más torturadas, desatan un crescendo sin precedentes de exigencias militares... el PP se aferra a su manual para desviar culpas crisis tras crisis, dentro de un discurso de culpabilización del Gobierno, desviando la atención de las competencias de las comunidades, la mayoría dirigidas por el propio PP, sobre materias clave para la resolución de las crisis, como la atención sanitaria, la gestión de emergencias, la protección civil o la lucha contra los incendios... PP recurre al Ejército dentro de una pauta constante de elusión de sus responsabilidades autonómicas cuando más necesario es ejercerlas”, para enfatizar la responsabilidad del Gobierno central y minimizar la autonómica... así durante la covid, trataba de desplazar al Gobierno central la responsabilidad del desastre en las residencias de mayores, zona cero de la catástrofe sanitaria y de competencia autonómica... las leyes de las tres comunidades más castigadas, tanto Castilla y León como Galicia y Extremadura asignan a los gobiernos territoriales el principal papel en la lucha contra los incendios... “Ellos tienen un patrón claro: cuando se ven cuestionados, se preocupan más por salvar su imagen que por solucionar la crisis, y la mejor forma de salvar la imagen es culpar al Gobierno” (Ángel Munárriz)

 "Crisis 1: covid. Una de las primeras exigencias del PP, entonces dirigido por Pablo Casado, es que el Ejército extienda su despliegue a Cataluña y el País Vasco, donde sospecha de resistencias nacionalistas. Pasado lo peor, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, reclama al Gobierno que sean las Fuerzas Armadas las que hagan cumplir las restricciones.

Crisis 2: dana. El PP, cuestionado por la gestión de Carlos Mazón, acusa al Gobierno de lentitud en el despliegue militar. Ayuso desliza que los militares no fueron enviados “a tiempo” siguiendo un cálculo político, para que en “esto que llaman Países Catalanes” no vean que tienen “a su lado” al “Ejército de España”.

Crisis 3: apagón. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y Ayuso piden la movilización del Ejército.

Crisis 4: incendios. Feijóo, y en su estela los presidentes de las autonomías más torturadas —Castilla y León, Galicia y Extremadura— y de la Comunidad de Madrid, desatan un crescendo sin precedentes de exigencias militares. Alfonso Fernández Mañueco, de Castilla y León, cambia su posición drásticamente en solo un día: primero, niega que el problema sea “de falta de medios áreos o de falta de medios terrestres” y afirma que los mandos del Ejército “han puesto a disposición” de la Junta “todo lo que tienen” a su alcance; al día siguiente, exige mil soldados, 25 bulldozers y 30 helicópteros.

Las anteriores catástrofes son diferentes entre sí. Pero tienen algo en común. En todas, el PP recurrió a la exigencia de un despliegue militar —uno mayor que el que ya había— dentro de un discurso de culpabilización del Gobierno, desviando la atención de las competencias de las comunidades, la mayoría dirigidas por el propio PP, sobre materias clave para la resolución de las crisis, como la atención sanitaria, la gestión de emergencias, la protección civil o la lucha contra los incendios.

“El Ejército es una de las máximas expresiones del poder del Estado. Es lógico recurrir a él, tanto por capacidades como por simbolismo, en situaciones críticas, siempre que se evite que las emergencias acaben sirviendo a tentaciones autoritarias”, señala Antonio Madrid, profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona. “Ahora bien —puntualiza–, lo que hemos visto estos años es cómo el PP recurre al Ejército dentro de una pauta constante de elusión de sus responsabilidades autonómicas cuando más necesario es ejercerlas”.

La castrense no ha sido la única carta que el PP ha jugado, crisis tras crisis, para enfatizar la responsabilidad del Gobierno central y minimizar la autonómica.

— Durante el covid, el partido reclamaba con frecuencia el “mando único” sanitario e incluso trataba de desplazar al Gobierno central la responsabilidad del desastre en las residencias de mayores, zona cero de la catástrofe sanitaria y de competencia autonómica.

— En la dana, Feijóo llegó a pedir la emergencia nacional. Su declaración hubiera quitado el mando de la crisis a Mazón, que se resistió a cederlo y alegó en su defensa que los militares tardaron en llegar, lo que provocó una inédita réplica del jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

— Tras el apagón, siete comunidades se acogieron a la emergencia nacional, entregando al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la dirección de sus recursos autonómicos.

Ahora, ante los incendios, numerosas voces del PP, además de urgir a una actividad militar más contundente, recalcan la importancia de la persecución policial de lo que Feijóo llama “terrorismo incendiario”. El líder del partido esgrime para ello el dato, desmentido por la estadísticas oficiales, de que “el 80% de los fuegos son intencionados”. Por su parte, el jefe del Ejecutivo andaluz, Juan Manuel Moreno, ha dicho que pretende “abrir un debate” para endurecer las penas a “pirómanos”.

¿Qué tiene en común todo lo anterior? Que está fuera de las competencias de las autonomías, precisamente el ámbito donde el PP es el gran dominador: gobierna en 12 de las 17, en once con la presidencia. Y no puede decirse que las competencias autonómicas sean menores en este terreno. Acudiendo a las leyes de las tres comunidades más castigadas, tanto Castilla y León como Galicia y Extremadura asignan a los gobiernos territoriales el principal papel en la lucha contra los incendios.

No obstante, como corresponde a un Estado multinivel, hay zonas de grises. Siempre hay espacio para justificar que el foco apunte también al Gobierno central, incluso en asuntos de competencia descentralizada. La propia Ley de Montes de Castilla y León, por ejemplo, asigna la responsabilidad antiincendios a la Junta, pero “en coordinación” con el Gobierno. Y la norma nacional sobre la materia prevé el despliegue de “medios estatales” cuando sea necesario. Así que de ahí puede colgar el PP su exigencia constante de recursos, que en esta oleada de incendios se ha producido en algún caso, como en Castilla y León, mientras la Junta mantenía paralizados medios ya cedidos.

Valores castrenses

Al igual que el jurista Antonio Madrid, el experto en comunicación política Isaac Hernández ve en el recurso constante del PP a las Fuerzas Armadas —también en 2024, cuando Miguel Tellado pidió su despliegue frente a las costas africanas contra la inmigración ilegal— “el ejemplo más claro” de una forma sistemática de comportarse que tiene dos objetivos. El primero es asociarse a los valores de “rigor, control y disciplina” a los que automáticamente remite el Ejército, de arraigado prestigio y especialmente en el electorado conservador, señala. El segundo, añade, es “desviar la atención del nivel autonómico de la administración”.

¿Logra estos fines el PP? Aunque las investigaciones judiciales sobre la gestión de las residencias de Madrid y la dana apuntan con claridad a responsabilidades autonómicas, lo cual parece avalar al Gobierno central en la disputa competencial, Hernández cree que el PP sale beneficiado del “constante” choque político entre las comunidades y el Ejecutivo central. No en vano, recalca, presidentes autonómicos populares que chocaron casi a diario con Sánchez durante el covid, singularmente Ayuso, salieron reforzados de las urnas.

“El manual dice que en una crisis se suele dar el efecto rally ‘round the flag, por el que el líder, en este caso el presidente del Gobierno, consigue un mayor respaldo popular. La realidad, desde la pandemia de covid, muestra que el PP ha ido ganando las batallas del relato con un esquema sencillo, según el cual el Gobierno es débil, como demuestra que se resista a usar con contundencia su mejor arma, el Ejército”, añade el consultor y experto en marketing político, que cree que el Ejecutivo ha facilitado las cosas al PP al tardar en presentar a Sánchez “en modo crisis” tras la dana, el apagón y los incendios.

El riesgo para el sistema

El modo de actuar del PP, agrega Hernández, también expone a Feijóo al peligro de beneficiar a su principal competidor en la derecha, Vox: “Al insistir tanto en el abandono por parte del Gobierno y transmitir la imagen de una descoordinación, corre el riesgo de alimentar dos discursos de la ultraderecha: el del Estado fallido y el de la inutilidad de las autonomías”.

Hay datos ya que indican un declive del prestigio del modelo competencial español. Las evolución de las preferencias por distintas formas de la organización territorial entre 2018, justo cuando irrumpió el partido de Santiago Abascal en las elecciones andaluzas, y 2024, última vez que el CIS preguntó, muestra que la opción que más apoyo pierde es el sistema autonómico actual, y la que más respaldo gana es un recorte de competencias autonómicas.

 Autor del ensayo La política y la justicia del sufrimiento (Trotta, 2010), Antonio Madrid muestra su inquietud ante la dinámica en que se ha instalado el sistema autonómico, que desde el covid ha visto aflorar “problemas estructurales” que no han llevado —señala— a una reacción para su solución, sino a un enconamiento del conflicto político. En vez de abrirse “un debate sobre la financiación, la cooperación o la federalización”, expone, “la dinámica que se ha generado ha sido un juego interesado, con el PP desde las comunidades desplazando sus propias obligaciones al Gobierno y este administrando la situación para poner en evidencia los errores y déficits en la gestión del adversario”.

El catedrático de Derecho Constitucional Octavio Salazar observa cómo “se ha impuesto una lógica competitiva” en vez de “cooperativa”. Dentro de un “tira y afloja” del que Salazar no hace al PP único responsable, sí subraya la propensión de los populares a “echar balones fuera” desde las comunidades a lo largo de este quinquenio de emergencias, trasladando la idea de que las competencias autonómicas son casi tareas opcionales a las que se puede renunciar cuando surgen dificultades.

“La Constitución salvaguarda mucho las competencias territoriales. La Administración central solo puede intervenir cuando hay un incumplimiento de obligaciones constitucionales, con el artículo 155, cuando la crisis se extiende más allá de un territorio, o cuando hay una petición de ayuda”, desarrolla el profesor. Precisamente en este caso, la “petición de ayuda”, Salazar detecta una falta de regulación que “pone de manifiesto las carencias en materia de coordinación” del modelo territorial.

El PP, a través de un portavoz, niega que haya incurrido en “mala gestión” o “dejación de competencias” ante los incendios, como habría reconocido Grande-Marlaska al afirmar que se hubiera planteado el nivel 3 de alerta si la gestión de alguna comunidad no hubiera sido “adecuada”. A juicio del PP, el problema en esta crisis y las anteriores es que el Ejecutivo de Sánchez nunca está “a la altura de la emergencia”. “El Gobierno siempre termina responsabilizando a las comunidades”, apunta.

Una fuente de La Moncloa señala que el PP prueba la validez de la llamada “teoría del espejo”, según la cual cuando alguien es criticado por un error atribuye al adversario los pecados propios. “Ellos tienen un patrón claro: cuando se ven cuestionados, se preocupan más por salvar su imagen que por solucionar la crisis, y la mejor forma de salvar la imagen es culpar al Gobierno”, concluye." 

(Ángel Munárriz  , El País, 24/08/25)

Del dispositivo “suficiente” al caos: Castilla y León y Galicia tuvieron efectivos parados mientras montes y pueblos ardían... Losacio (Zamora), 12 de agosto, no hay bomberos autonómicos, solo vecinos voluntariosos y con algún sudor frío pese a los 35 grados. El pueblo se libró gracias solo a los refuerzos del Ayuntamiento de Zamora, al arrojo de una “cuadrilla pirata” que se tapaba los nombres para evitar represalias de la empresa, y especialmente al cambio de viento. Sin embargo, el incendio engulló Abejera, donde aún hay heridos hospitalizados. Esta falta de efectivos autonómicos se repitió en múltiples localidades castellanas y leonesas... Vilardevós, Ourense, 15 de agosto, un agente forestal, el encargado de la dirección técnica contra un fuego, de la estrategia de ataque. Pero sobre las dos de la madrugada, este trabajador se tuvo que ir por haber rebasado el tope de jornada, relatan fuentes de esta cuadrilla. No llegó nadie para relevarlo y, por protocolo, la brigada no pudo actuar. También se tuvo que parar la bulldozer que estaba abriendo zanjas para detener el avance del incendio que los acechaba. “Nos quedamos toda la noche contemplando cómo bajaba el fuego”... autobombas paradas en los peores días solo en la comarca de Valdeorras, arrasada por el incendio de Larouco, el más devastador. No podían usarse porque no había conductor disponible, mientras Rueda Rueda reclamaba al Gobierno central “30 autobombas con sus conductores”... con los incendios más graves de la historia de la comunidad fuera de control, la Xunta de Galicia rechazó la ayuda de bomberos de A Estrada (Pontevedra) que habían gestionado una autobomba y envió a casa a trabajadores contraincendios de A Coruña y Lugo porque “ya no se necesitaban”... hubo “brigadas descoordinadas y paradas a la espera de instrucciones durante horas”... los retenes castellanos ironizan con el “ayuno intermitente” de su pobre avituallamiento, en ocasiones con moho y frecuentemente escaso. Han bebido agua de mangueras de huerto y han compartido vídeos de compañeros durmiendo en el suelo (Sonia Vizoso, Juan Navarro)

 "La crisis de incendios más grave de la historia reciente de España estalló con los gobiernos de Castilla y León y Galicia jactándose de contar con un dispositivo de extinción dotado al más alto nivel. El mejor “de todo el mundo”, presumía el día 13 el sustituto de la familia Baltar al frente de la Diputación de Ourense, el popular Luis Menor, cuando su provincia ya estaba en alerta máxima. Solo dos días después, con la ola de fuegos en Extremadura, estas comunidades del PP urgían al Gobierno central un potente refuerzo de medios mientras sus equipos sufrían imprevisión, descoordinación, parálisis y falta de personal y maquinaria, denuncian bomberos y agentes forestales. Miembros del despliegue en estos territorios relatan cómo se han enfrentado no solo a las llamas: también a carencias que llevan años denunciando.

Una escena resume la gestión de la Junta de Castilla y León en esta catástrofe sin precedentes: Losacio (Zamora), 12 de agosto. Una línea naranja amenaza el lugar donde comenzó el segundo y cuádruplemente mortal incendio de la Sierra de la Culebra en 2022. No hay bomberos autonómicos, solo vecinos voluntariosos y con algún sudor frío pese a los 35 grados. El pueblo se libró gracias solo a los refuerzos del Ayuntamiento de Zamora, al arrojo de una “cuadrilla pirata” que se tapaba los nombres para evitar represalias de la empresa, y especialmente al cambio de viento. Sin embargo, el incendio engulló Abejera, donde aún hay heridos hospitalizados.

Esta falta de efectivos autonómicos se repitió en múltiples localidades castellanas y leonesas, especialmente en León, Zamora y Palencia, donde sienten que el caos y la descoordinación han inflamado unas llamas ya de por sí poderosas. Las protestas ciudadanas han ido creciendo. En Ourense, los bomberos narran un episodio que ilustra la impotencia que también se ha sentido en el flanco gallego de la tragedia por la falta de personal de la que llevan años alertando. Fue el 15 de agosto. Ardía la cima de un monte ante la inquieta mirada de los habitantes de una aldea de Vilardevós. Allí acudió, además de la Guardia Civil y Protección Civil, la brigada de Viladesuso, movilizada desde el sur de Pontevedra. Al frente, un agente forestal, el encargado de la dirección técnica contra un fuego, de la estrategia de ataque. Pero sobre las dos de la madrugada, este trabajador se tuvo que ir por haber rebasado el tope de jornada, relatan fuentes de esta cuadrilla.

No llegó nadie para relevarlo y, por protocolo, la brigada no pudo actuar. También se tuvo que parar la bulldozer que estaba abriendo zanjas para detener el avance del incendio que los acechaba. “Nos quedamos toda la noche contemplando cómo bajaba el fuego”, cuenta uno de sus integrantes. A la mañana siguiente, las llamas cogieron fuerza y cercaron las casas porque había zonas de maleza alrededor. Los sindicatos llevan años denunciando que la plantilla de agentes ambientales, una figura clave también para prevenir los incendios, está congelada desde 1985, cuando la Xunta recibió las competencias en la materia. “No hay forma de que asuman que falta más gente”, lamentaba estos días el agente forestal Alejandro Rodríguez.

Cuando ya el calor abrasador y el viento habían desmadrado las llamas por un territorio lleno de maleza seca y vacío de habitantes, tanto Galicia como Castilla y León improvisaron llamamientos para cubrir vacantes en sus equipos. El dispositivo gallego arrancó la temporada de alto riesgo con plazas y bajas sin cubrir, denuncian asociaciones profesionales y sindicatos, mientras la Xunta defiende que durante la crisis ha estado “casi al 100%”. CCOO calcula que la catástrofe se encaró en Ourense con 80 vacantes de bomberos, emisoristas o conductores, de un total de menos de 600 puestos.

Óscar Rodríguez, jefe de brigada y presidente del comité de empresa de Medio Rural en esta provincia, contabilizó varias autobombas paradas en los peores días solo en la comarca de Valdeorras, arrasada por el incendio de Larouco, el más devastador. No podían usarse porque no había conductor disponible, “plazas que están recogidas en la relación de puestos de trabajo, pero que no se cubren”, subraya. Mientras, Rueda reclamaba al Gobierno central, además de bulldozers, soldados, medios aéreos y nodrizas, “30 autobombas con sus conductores”. Medio Rural ha eludido explicar esta situación.

La incorporación precipitada de efectivos sin experiencia también complicó las tareas. Agentes forestales, por ejemplo, cuentan que han intentado evitar que los recién llegados asuman la “responsabilidad” de dirigir la estrategia ante fuegos tan peligrosos. Esto se evitaría si se hubiesen unido en marzo como piden siempre los sindicatos. También se han quejado de la gestión de la Xunta efectivos llegados de otras zonas de Galicia. El pasado martes, con los incendios más graves de la historia de la comunidad fuera de control, el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) rechazó la ayuda de bomberos de A Estrada (Pontevedra) que habían gestionado una autobomba y envió a casa a trabajadores contraincendios de A Coruña y Lugo porque “ya no se necesitaban”, cuenta Javier Cortizo, uno de los afectados, que desde A Estrada ya viajó a Valencia cuando la dana.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que se ha dejado ver estos días con chaleco de emergencias y sin afeitar, se ha parapetado en que los medios que se urgieron en medio del caos al Gobierno central, una petición “imposible” de atender según el Ejecutivo de Pedro Sánchez, no han llegado completos y a tiempo. Mañueco, por su parte, ha pasado de calificar el operativo de “suficiente” a exigir recursos al Estado alegando que las condiciones climatológicas extremas superaron cualquier previsión de la Junta. Los brigadistas se encogen de hombros: “Era cuestión de tiempo”. El desastre de 2022 en la Sierra de la Culebra no acarreó medidas ambiciosas para mantener un dispositivo sólido y bien capacitado, donde aún resuena el eco del consejero, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en 2018: “Mantener el operativo todo el año es un absurdo y un despilfarro”.

Esta vez Quiñones ha regalado un “tenemos la mala costumbre de comer” por ausentarse en el primer día de descontrol, mientras los retenes ironizan con el “ayuno intermitente” de su pobre avituallamiento, en ocasiones con moho y frecuentemente escaso. Han bebido agua de mangueras de huerto y han compartido vídeos de compañeros durmiendo en el suelo.

En Galicia, hubo “brigadas descoordinadas y paradas a la espera de instrucciones durante horas”, señala el bombero forestal Xoan Lois Cabreira. “Hay un gran capital humano de base en los bomberos forestales” gallegos, explica, porque conocen el territorio y son expertos en tácticas contra el fuego. Pero “la falta de coordinación de los mandos tanto superiores como intermedios derivó en inoperancia e ineficacia”. Miembros del dispositivo relatan a EL PAÍS que se encontraron con autobombas y bulldozers en estado calamitoso, “que perdían aceite por el camino y estaban para el desguace”.

Mañueco insiste: su equipo está bien nutrido, pero necesitaba soporte de Sánchez. Soporte como el infrautilizado en León, donde se instalaron camas y almuerzos para 180 personas que nunca fueron movilizadas. Tampoco instalaron puestos de mando cedidos. Según informan bomberos de Ávila, allí hay una nodriza capaz de almacenar 13.000 litros para abastecer a las autobombas sin que se tengan que alejar demasiado. Ese vehículo permanece “en reserva”, según el Plan Anual de Incendios Forestales de la Junta. “No tienen dotación de personal y [la nodriza] lleva todo el año parada en un garaje”, según fuentes conocedoras del caso. Mañueco pidió al Ejecutivo primero 15 como estas y luego, sin saberse por qué, simplemente las solicitó sin aclarar cuántas. Las unidades helitransportadas también han implorado ser reclutadas al máximo, condenadas algunas a la inacción. El presidente de la Junta ha respaldado “todas las decisiones” del operativo aunque admite que “puede haber algún tipo de incidencias”: “Todos los medios que se ponen a disposición de la Junta, los directores los aprovechan al máximo si lo aconsejan las circunstancias”.

 Muchos bomberos de la Junta protestan porque no salen en las fotos, solo figuran los de la UME o los del ministerio, las BRIF. La respuesta: son tan pocos que es más fácil fotografiar a los refuerzos que a los nativos. Un efectivo del ministerio los compara así: “Hay una diferencia abismal entre las BRIF y otros medios, sobre todo los de la Junta. Tenemos una formación que no dan en ningún sitio y se nota al coordinarse bien, pero sobre todo en la seguridad. Parece una bobada, pero es más importante que el dinero”. Con el fuego crepitando, una adjudicataria buscaba personal en InfoJobs: no se exige ni formación ni experiencia. Mañueco asegura que su prioridad es la “seguridad” de esa primera línea contra las llamas y que se está implicando en el correcto avituallamiento de las brigadas. Al día siguiente de estas declaraciones, los bomberos recibieron bocadillos con moho.

“Los fuegos se apagan en invierno”

En Extremadura la situación ha sido distinta a la vivida en Castilla y León y Galicia. Allí ha habido dos incendios, no una multiplicidad de focos. Uno fue en Llerena (Badajoz), que se controló más rápidamente, y otro en Jarilla, que ha calcinado más de 17.000 hectáreas y se ha convertido en el más grande que ha habido nunca en la región. Si las críticas en las otras dos comunidades se reparten entre los fallos en la gestión de la extinción y la falta de prevención, los bomberos consultados en territorio extremeño procedentes de varias regiones de España coinciden en señalar más a lo segundo, la falta de limpieza de los montes. “Los fuegos se apagan en invierno”, repite un bombero de atención urgente de Castilla y León a pocos metros de las llamas en la frontera entre Cáceres y Salamanca.

Un grupo de efectivos procedentes de Cataluña comenta lo mismo y sostiene que eso, sumado a la ola de calor, ha secado gran parte de la vegetación que creció asilvestrada después de una primavera de muchas lluvias. La situación tiene unas características muy particulares y ha elevado el riesgo de incendios en toda la península. “Hoy estamos trabajando aquí, pero no me extrañaría nada que nos llamen porque tengamos que actuar pronto en Cataluña”, explica.

El incendio de Jarilla ha arrasado mayoritariamente zonas altas. Desde la Junta de Extremadura señalan que uno de los problemas ha sido la falta de helicópteros e hidroaviones porque la crisis incendiaria en Galicia y Castilla y León ha obligado a repartirlos. “Entendemos que la situación es la que es. Al que lo ha dado todo no se le puede pedir más”, explicó el martes a EL PAÍS el consejero de Gestión Forestal y Medio Rural, Paco Ramírez. Murcia, Andalucía y Castilla-La Mancha enviaron medios aéreos el sábado 16 de agosto, un día después de la petición del Gobierno extremeño. Cataluña lo hizo el 18 y Eslovenia y la República Checa mandaron otros dos helicópteros que llegaron el 19 después de que el Gobierno central activara el mecanismo europeo de protección civil. Para entonces ya habían ardido más de 15.000 hectáreas."

Sonia Vizoso , Juan Navarro , El País, 24/08/25)