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29.6.26

La competitividad comercial de Alemania durante mucho tiempo se basó en su capacidad tanto para suprimir el crecimiento de los ingresos de los hogares en relación con el crecimiento de la productividad (como lo hizo, por ejemplo, después de las reformas Hartz de 2003-5), como para mantener su moneda barata (como lo hizo, por ejemplo, a través de la adopción del euro)... En este sistema, todos los países están bajo presión para suprimir el crecimiento salarial con el fin de expandir la manufactura... Durante muchos años, cuando gran parte del alto ahorro de China se dirigía a la inversión doméstica, Alemania fue uno de los principales ganadores de este sistema... El punto es que el problema no es China. El verdadero problema es un sistema que recompensa a los países por implementar políticas que socavan el crecimiento global general... Mientras tanto, nuestro sistema comercial continúa recompensando políticas que deprimen el crecimiento global al ejercer presión a la baja sobre el crecimiento salarial, o que, alternativamente, obligan al mundo a fomentar rápidos aumentos en la deuda con el fin de contrarrestar el impacto de un menor crecimiento salarial... Ahora que Alemania está del lado perdedor, los responsables políticos alemanes están reconociendo cada vez más lo dañino que es este sistema. No hay nada nuevo en esto... Por eso la verdadera solución no es una alianza global contra China, porque no cambiará un sistema que continuará recompensando el mal comportamiento –es decir, políticas que suprimen los ingresos de los hogares– al permitir que los países externalicen los costos de este mal comportamiento a través de grandes y persistentes superávits comerciales. Y esto significa que continuará apoyando los aumentos en la desigualdad de ingresos dentro de los países (Michael Pettis)

Michael Pettis @michaelxpettis

WSJ: «La famosa economía abierta de Alemania fue su mayor activo económico, brindando casi 20 años de crecimiento ininterrumpido y convirtiéndola en uno de los mayores ganadores de la globalización». 

Creo que lo habría enmarcado de manera diferente. 

La competitividad comercial de Alemania durante mucho tiempo se basó en su capacidad tanto para suprimir el crecimiento de los ingresos de los hogares en relación con el crecimiento de la productividad (como lo hizo, por ejemplo, después de las reformas Hartz de 2003-5), como para mantener su moneda barata (como lo hizo, por ejemplo, a través de la adopción del euro). 

Bajo nuestra forma actual de globalización, en otras palabras, experimentamos un ejemplo del paradoja de Kalecki, en la que las políticas de supresión salarial que permiten a un país crecer más rápido que sus socios comerciales son en realidad malas para el crecimiento global general –en la medida, al menos, en que la demanda de los consumidores impulsa la inversión entre sus socios comerciales. 

En este sistema, todos los países están bajo presión para suprimir el crecimiento salarial con el fin de expandir la manufactura y retener el empleo en la manufactura, pero el «ganador» es aquel que es capaz de hacerlo de manera más efectiva. 

Durante muchos años, cuando gran parte del alto ahorro de China se dirigía a la inversión doméstica, Alemania fue uno de los principales ganadores de este sistema. Pero a medida que la inversión china se volvió cada vez más improductiva, Pekín comenzó a intentar controlar la deuda necesaria para financiar tanta inversión improductiva.

 Este proceso, por supuesto, despegó después del colapso inmobiliario de 2021-22, y una vez que eso sucedió, la capacidad de Alemania para beneficiarse de la paradoja de Kalecki se evaporó, ya que rápidamente se convirtió en uno de los principales perdedores del sistema. 

El punto es que el problema no es China. El verdadero problema es un sistema que recompensa a los países por implementar políticas que socavan el crecimiento global general. La buena noticia es que durante muchos años, cuando Alemania pudo explotar el régimen comercial global, también fue uno de los mayores defensores de este sistema. Ahora que está del lado perdedor, los responsables políticos alemanes están reconociendo cada vez más lo dañino que es este sistema. No hay nada nuevo en esto. 

Si lees los debates económicos entre el Reino Unido y Estados Unidos en la década de 1920, un período en el que la productividad estadounidense se disparó incluso cuando los salarios permanecieron estancados, fue el Reino Unido quien se quejó de los desequilibrios comerciales. Estados Unidos insistió en que su enorme superávit comercial era simplemente la consecuencia de técnicas de manufactura más eficientes y personas que trabajaban más duro. Estados Unidos, por supuesto, abandonó ese argumento en la década de 1970, cuando perdió su superávit comercial. 

En los debates económicos de la década de 1980, fue Estados Unidos quien se quejó de los desequilibrios comerciales, y Japón quien insistió (¿qué más?) en que su enorme superávit comercial era el resultado de técnicas de manufactura más eficientes y personas que trabajaban más duro. Nadie en Japón hace ya una afirmación tan tonta. 

En la década de 2000, por supuesto, Alemania explicó de manera algo condescendiente al resto de Europa que si solo pudieran volverse tan eficientes en la manufactura y tan trabajadores como los alemanes, ellos también estarían en tan buena forma. Tanto para esa afirmación. Mientras tanto, nuestro sistema comercial continúa recompensando políticas que deprimen el crecimiento global al ejercer presión a la baja sobre el crecimiento salarial, o que, alternativamente, obligan al mundo a fomentar rápidos aumentos en la deuda con el fin de contrarrestar el impacto de un menor crecimiento salarial.

 Por eso la verdadera solución no es una alianza global contra China. Aunque esto pueda ayudar a desactivar las tensiones actuales, no cambiará un sistema que continuará recompensando el mal comportamiento –es decir, políticas que suprimen los ingresos de los hogares– al permitir que los países externalicen los costos de este mal comportamiento a través de grandes y persistentes superávits comerciales. Y esto significa que continuará apoyando los aumentos en la desigualdad de ingresos dentro de los países.

De wsj.com

(traducción google) 

8:25 a. m. · 28 jun. 2026 ·141,9 mil Visualizaciones

14.6.26

El Informe sobre Justicia Global es un plan a la vez ambicioso y moderado. Ambicioso al mostrar cómo se podría lograr la prosperidad global y resolver la crisis climática; pero es moderado, ya que, ¡no se podrá lograr hasta dentro de 75 años! Un tiempo muy largo para varios miles de millones de seres humanos y las especies del planeta... El objetivo es que la renta nacional mensual per cápita en todo el mundo converja hasta alcanzar los 5000 € en todos los países... Casi el 90 % de la población mundial duplicaría sus ingresos trabajando aproximadamente la mitad de horas. El calentamiento global se limitaría a 1,8 °C para 2100, en lugar de acelerarse hasta superar los 4 °C... Los fondos recaudados provendrían de un impuesto global sobre el patrimonio (que aumentaría del 0 % para quienes posean 10 veces la riqueza media mundial, hasta el 20 % anual para los multimillonarios) y de un impuesto global sobre la renta (que alcanzaría el 90 % en los tramos más altos), ambos dirigidos a alrededor del 1 % de la población mundial... ¿Qué gobierno del G7 en el mundo está dispuesto a adoptar tales políticas? Ninguno... Al contrario, los gobiernos han bajado los impuestos a los ricos y a las empresas y los han subido al resto... ¿Qué falta aquí? El capitalismo va a seguir existiendo. Los propietarios del capital —los bancos, las empresas energéticas, las empresas tecnológicas y de medios de comunicación, las grandes farmacéuticas y sus propietarios multimillonarios— no van a ser expropiados... la desigualdad no es el resultado de nuestras políticas, instituciones y estructuras de gobernanza, sino el resultado de la propiedad privada del capital y de unos gobiernos dedicados a mantener su poder y su riqueza. Si eso no cambia, la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial y nacional persistirá y seguirá empeorando, y el cambio climático alcanzará puntos de inflexión irreversibles (Michael Roberts)

"El pasado fin de semana, el World Inequality Lab (WIL) organizó la tercera edición de su Conferencia Mundial sobre la Desigualdad, celebrada en la Escuela de Economía de París.

El WIL aloja y mantiene la Base de Datos Mundial sobre Desigualdad, una base de datos de acceso libre sobre la desigualdad global. Probablemente los miembros más famosos del equipo del WIL sean sus directores, Thomas Piketty y Gabriel Zucman, el primero por su obra magna El capital en el siglo XXI y sus libros posteriores.

La conferencia contó con asistentes de 58 nacionalidades diferentes y se centró en la presentación del Informe sobre Justicia Global del WIL.  En el discurso de apertura se constató que aunque la desigualdad global ha disminuido drásticamente desde que Keynes planteó la posibilidad de resolver el "problema económico" de lograr prosperidad y ocio para todo el mundo, el problema económico persiste. El mundo sigue enfrentándose a "desigualdades crudas y crecientes y a una crisis medioambiental cada vez mayor" (nótese la ausencia de referencia a las crisis regulares y recurrentes de producción e inversión).  Pero el "problema económico" puede resolverse con "escenarios concretos y alcanzables", y el futuro puede no ser "una distopía tecnológica, sino una de prosperidad para todos: una utopía" (Piketty).

En el informe, los autores afirman "plantear una nueva visión para el progreso global en el siglo XXI: basar el desarrollo humano y la igualdad en la habitabilidad del planeta". Un plan en mi opinión, a la vez ambicioso y moderado. Es ambicioso al mostrar cómo se podría lograr la prosperidad global y resolver la crisis climática; pero también es moderado, ya que, según los autores, ¡no se podrá lograr hasta dentro de 75 años! Un  tiempo muy largo para varios miles de millones de seres humanos y las especies del planeta.

El informe establece algunos objetivos clave. El objetivo es que la renta nacional mensual per cápita en todo el mundo converja hasta alcanzar los 5000 € en todos los países, cerrando así una brecha de 16 veces.

Para lograrlo, la participación de la mitad más pobre de la riqueza mundial debe aumentar del 2 % al 30 %, mientras que la participación de la clase multimillonaria a nivel mundial debe reducirse del 6 % al 0,05 %. Casi el 90 % de la población mundial duplicaría sus ingresos trabajando aproximadamente la mitad de horas de las que trabaja hoy en día. El calentamiento global aumentaría desde su media actual de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, pero se limitaría a 1,8 °C para 2100, en lugar de acelerarse hasta superar los 4 °C según las tendencias macroeconómicas y políticas de referencia previstas.  Así pues, el objetivo es: la igualdad global de ingresos, el fin del calentamiento global, una reducción de la jornada laboral para todos y todas, una mejora masiva de los sistemas educativos y sanitarios, la reforestación y el fin de la agricultura industrial.

¿Cómo se lograría esto? Se crearía un Fondo de Justicia Global que recaudará fondos suficientes para realizar un gasto anual equivalente, de media, al 10,3 % del PIB mundial durante el periodo 2026-2060 —un aumento enorme respecto al gasto actual de los organismos internacionales y los gobiernos, que apenas alcanza el 0,4 % del PIB al año—.

Parte de los fondos recaudados y de los ingresos posteriormente reinvertidos se destinarían a un Fondo Soberano Mundial equivalente al 60 % del PIB mundial. Los fondos recaudados provendrían de un impuesto global sobre el patrimonio (que aumentaría del 0 % para quienes posean 10 veces la riqueza media mundial, hasta el 20 % anual para los multimillonarios) y de un impuesto global sobre la renta (que alcanzaría el 90 % en los tramos más altos), ambos dirigidos a alrededor del 1 % de la población mundial. Básicamente, los ingresos de los multimillonarios se reducirían drásticamente mediante la fiscalidad y luego se redistribuirían. El impuesto global sobre el patrimonio significaría que la participación del 50 % más pobre en la distribución de la riqueza mundial pasaría del 2 % actual a alrededor del 30 % en 2100, un aumento de 15 veces, mientras que la participación en la riqueza de la clase multimillonaria mundial se reduciría del 6,4 % al 0,05 %, una disminución de más de cien veces. El Fondo de Justicia Global estaría controlado democráticamente por los gobiernos nacionales con un poder de voto proporcional a la población.

Los autores estiman que no sería posible una convergencia global hacia un nivel superior a los 5000 euros al mes y, al mismo tiempo, mantener el calentamiento global dentro de un presupuesto de carbono de 2 °C. Por lo tanto, se trata de una disyuntiva. El informe rechazó un escenario burdo de "decrecimiento", es decir, aquel en el que toda la población de los países ricos del Norte global sufre una pérdida de ingresos para ayudar a aumentar los ingresos de los del Sur global. Los autores consideran que pueden cuadrar ese círculo redistribuyendo la riqueza y los ingresos dentro de los países del Norte global, de los multimillonarios a la mayoría, y también reduciendo las horas de trabajo mediante el aumento de la productividad y una mayor inversión en educación y salud. Concluyen que "la suficiencia selectiva puede ser más eficaz que el decrecimiento agregado. Por ejemplo, un objetivo de PIB per capita de 60 000 euros, con un gran cambio en el consumo hacia sectores inmateriales, un cambio en los hábitos alimentarios y la reforestación implícita, conduce a un aumento de la temperatura de 1,8 °C en 2100, es decir, menos que los 1,9 °C asociados a un gran decrecimiento uniforme (15 000 euros para todo el mundo en 2100) pero sin suficiencia ni transformación estructural". Al mismo tiempo, la producción de combustibles fósiles se eliminaría gradualmente y se sustituiría por completo por energías renovables para reducir los daños del calentamiento global.

¿Qué podemos concluir de esto? ¿Son viables, económica y políticamente, estos objetivos de igualdad global y de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C? Los economistas dominantes no han tardado en desacreditar el informe. Noah Smith, un conocido comentarista económico, calificó el informe de "descabellado y una completa tontería".  Según Smith, la afirmación del informe de que el calentamiento global alcanzará los 4 °C a finales de siglo está desfasada y es tremendamente exagerada, solo para que Piketty y sus amigos puedan justificar su "excesivo" impuesto sobre el patrimonio.

Smith continúa diciendo que el informe aboga por el "proyecto político inviable" del decrecimiento (lo cual no es cierto, como se ha explicado anteriormente) y prevé "una planificación económica global que haría palidecer al Gosplan". "Aún más ridículo es que Piketty prevea una autoridad fiscal global para llevar a cabo este plan demencial mediante una fiscalidad global".  Desde el punto de vista del capital y de los superricos, Smith tiene razón: para alcanzar incluso estos modestos objetivos (igualdad global y control climático para finales de siglo) se necesitaría una planificación global y cooperación internacional. Smith lo considera "una locura", pero no ofrece ninguna alternativa a la locura actual de seguir destruyendo el planeta y permitir que la pobreza y la desigualdad no dejen de aumentar.

Mi propia crítica al informe es que se basa en la distribución a posteriori, no en la predistribución, es decir, en la propiedad y el control colectivos del poder corporativo. Las respuestas políticas que ofrece el informe son: redistribuir los ingresos mediante una fiscalidad progresiva y transferencias sociales, más inversión pública en educación y salud y un sistema monetario global. ¿Qué falta aquí? No hay ninguna política para cambiar radicalmente la estructura socioeconómica de la economía mundial. En efecto, el capitalismo va a seguir existiendo. Los propietarios del capital —los bancos, las empresas energéticas, las empresas tecnológicas y de medios de comunicación, las grandes farmacéuticas y sus propietarios multimillonarios— no van a ser expropiados. En su lugar, simplemente debemos gravarles con fuertes impuestos y los gobiernos deben unirse para utilizar el dinero recaudado en invertir en necesidades sociales. Así pues, la política consiste en la redistribución de la desigualdad existente en los ingresos y la riqueza, no en la predistribución, es decir, en cambiar la estructura social que engendra estas desigualdades extremas, a saber, la propiedad privada de los medios de producción.

Una élite muy reducida posee los medios de producción y las finanzas, y así es como se apropia de la mayor parte, y más aún, de la riqueza y los ingresos. Y la concentración de la riqueza tiene que ver realmente con la propiedad del capital productivo, los medios de producción y las finanzas. Es el gran capital (financiero y empresarial) el que controla las decisiones de inversión, empleo y finanzas del mundo. Un núcleo dominante de 147 empresas, a través de participaciones entrelazadas en otras, controla conjuntamente el 40 % de la riqueza de la red global. Un total de 737 empresas controlan el 80 % del total.

Esta es la desigualdad que importa para el funcionamiento del capitalismo: el poder concentrado del capital. Y dado que la desigualdad de riqueza se deriva de la concentración de los medios de producción y las finanzas en manos de unos pocos, que esa estructura de propiedad permanece intacta, cualquier política redistributiva basada en el aumento de los impuestos sobre la riqueza y los ingresos siempre se quedará corta a la hora de resolver el "problema económico".

Llegados a este punto, a menudo se argumenta que la propiedad pública de las finanzas y de los sectores clave de las principales economías del mundo es imposible y utópica —nunca sucederá a menos que se produzca una revolución popular—, lo cual, a su vez, nunca sucederá.  Mi respuesta sería que la adopción de políticas supuestamente menos radicales, como la fiscalidad progresiva y/o un cambio radical en la inversión pública, o la cooperación global para romper la transferencia de valor e ingresos del Sur Global a la élite rica del Norte Global, son igual de "utópicas".   Y, de hecho, esa es la opinión de economistas procapitalistas como Noah Smith.

¿Qué gobierno del G7 en el mundo está dispuesto a adoptar tales políticas? Ninguno. ¿Cuánto se han acercado a adoptar alguna de las políticas del informe en los últimos diez o veinte años? Nada en absoluto. Al contrario, los gobiernos han bajado los impuestos a los ricos y a las empresas y los han subido al resto, mientras que la inversión pública en necesidades sociales ha disminuido.  ¿Existe alguna cooperación global para poner fin a la explotación por parte de las multinacionales y los bancos en el Sur Global o para acabar con la producción de combustibles fósiles y los jets privados?

Los autores del informe afirman: "La desigualdad es una elección política. Es el resultado de nuestras políticas, instituciones y estructuras de gobernanza".  Pero la desigualdad no es el resultado de nuestras políticas, instituciones y estructuras de gobernanza, sino el resultado de la propiedad privada del capital y de unos gobiernos dedicados a mantener su poder y su riqueza. Si eso no cambia, la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial y nacional persistirá y seguirá empeorando, y el cambio climático alcanzará puntos de inflexión irreversibles."

 (Michael Roberts, Viento Sur, 13/06/26, fuente TheNextRecession , gráficos en el original)

4.5.26

Me centré en la desigualdad impulsada por los impuestos, y específicamente en la evasión y elusión fiscal, y en el secreto de los paraísos fiscales que lo permitían. Las pérdidas totales involucradas son asombrosas. Las pérdidas en todo el mundo ascienden a cientos de miles de millones de dólares al año, y la parte del Reino Unido de eso bien podría ser de decenas de miles de millones de libras al año, y esa es una carga fiscal trasladada a quienes no deberían pagarla... El impuesto no se pierde. El gobierno sigue obteniendo los ingresos que desea, pero las personas equivocadas están pagando, y entiendo que eso es crítico... La evasión y la elusión fiscal son un síntoma de la enfermedad y no un fin en sí mismo. La enfermedad es un sistema económico diseñado para concentrar la riqueza y el poder. El abuso fiscal existe porque ayuda a alcanzar ese objetivo para algunos, y ese sistema se justifica por una economía que es simplemente errónea, porque se centra en la acumulación de riqueza para unos pocos, con indiferencia a las consecuencias para la mayoría de las personas... Eso es porque la economía que nos enseñan es profundamente política. La economía convencional no es una ciencia social neutral. Es un conjunto de supuestos que sirve a intereses particulares, y los intereses particulares a los que sirve son los de los ricos... La idea de que un gobierno debe equilibrar sus cuentas como un hogar es simplemente errónea... La idea de que los mercados siempre asignan los recursos de manera eficiente es, de nuevo, simplemente incorrecta... Y la idea de que nunca hay suficiente dinero para los servicios públicos es aún más errónea que las dos primeras afirmaciones, y sin embargo, es muy útil para quienes quieren que se recorten esos servicios (Richard Murphy, Un. Sheffield)

 "(...) Hay una pregunta que me hago a menudo, y es esta: ¿Por qué hago esto?

Con lo que quiero decir, ¿por qué he escrito 25.000 entradas de blog en los últimos 20 años? Eso son 3.4 al día todos los días, 365 días al año, durante 20 años.

¿Y por qué, en los últimos dos años, he hecho un video todos los días?

50 millones de personas han leído ese blog durante los 20 años que llevo publicándolo. 45 millones de personas han visto estos videos. Se podría decir que esa es razón suficiente para responder a la pregunta, pero en realidad no lo es.

Entonces, ¿por qué gasto todo este esfuerzo en escribir esos blogs y hacer estos videos? ¿Qué es lo que me impulsa a mantener esa producción día tras día, año tras año? ¿Y por qué lo hago si al hacerlo me lleva hasta 12 horas de trabajo al día? La respuesta honesta no es complicada, pero sí requiere alguna explicación.

Hace mucho tiempo, ahora, hace 50 años para ser exactos, fui a la universidad a estudiar economía, luego me formé como contable y trabajé en la práctica. Al hacer ambas cosas, siempre seguí viendo el mismo fenómeno dentro de nuestra economía, y era que el dinero fluía lejos de la gente común y los servicios públicos necesarios, y hacia aquellos con riqueza. Y la explicación que se ofreció para esto fue inevitablemente errónea. Desde que era estudiante de pregrado, sabía que era así. Toda la economía que me enseñaban era un montón de tonterías, y al final, no pude quedarme callado al respecto.

Mi enfoque inicial, cuando empecé a asomar la cabeza por encima del parapeto alrededor de los 40 años, habiendo aprendido exactamente cómo funcionaba el sistema, lo cual creo que fue algo increíblemente importante de hacer, fue centrarme en la desigualdad impulsada por los impuestos, y específicamente en la evasión y elusión fiscal, y en el secreto de los paraísos fiscales que lo permitían. Las pérdidas totales involucradas fueron asombrosas, y eso sigue siendo así. Las pérdidas en todo el mundo ascendieron a cientos de miles de millones de dólares al año, y la parte del Reino Unido de eso bien podría ser de decenas de miles de millones de libras al año, y esa es una carga fiscal trasladada a quienes no deberían pagarla.

El impuesto no se pierde. El gobierno sigue obteniendo los ingresos que desea, pero las personas equivocadas están pagando, y entendí que eso era crítico. El daño causado a las comunidades, a las vidas ordinarias, a la moral pública y a los servicios públicos fue real, y eso es porque, y recordemos esto, en muchos países del mundo, los impuestos todavía financian los servicios gubernamentales. Eso es cierto en muchos países en desarrollo donde la moneda local no es tan fuerte como el dólar, y por lo tanto, los servicios públicos tienen que pagarse en moneda extranjera, lo que necesita ser gravado en beneficio del país.

Pero la respuesta política a todas estas pérdidas cuando empecé a trabajar en estos temas fue de indiferencia y de aceptación de que esto sucedía y que no se podía hacer nada al respecto. Pensé lo contrario, y alguien necesitaba presentar el caso de manera clara y persistente, y lo hice con mi colega John Christensen. Cofundamos la Red de Justicia Fiscal, y lo hicimos con cierto éxito.

Pero entonces vi un panorama más amplio. La evasión y la elusión fiscal son, me di cuenta, un síntoma de la enfermedad y no un fin en sí mismo. La enfermedad es un sistema económico diseñado para concentrar la riqueza y el poder. El abuso fiscal existe porque ayuda a alcanzar ese objetivo para algunos, y ese sistema se justifica por una economía que, en esencia, es simplemente errónea, porque en lo que se centra es en la acumulación de riqueza para unos pocos, con indiferencia a las consecuencias para la mayoría de las personas.

Que la economía se equivoca sobre la motivación humana. Está equivocado sobre cómo funciona el dinero. Está equivocado sobre lo que significa la deuda pública, y está equivocado sobre la escasez, sobre los mercados, sobre el valor, y sobre casi todo lo demás que analiza.

Eso es porque la economía que nos enseñan es profundamente política. La economía convencional no es una ciencia social neutral. Es un conjunto de supuestos que sirve a intereses particulares, y los intereses particulares a los que sirve son los de los ricos.

 La idea de que un gobierno debe equilibrar sus cuentas como un hogar es simplemente errónea, pero es increíblemente conveniente para quienes quieren un Estado más pequeño.

La idea de que los mercados siempre asignan los recursos de manera eficiente es, de nuevo, simplemente incorrecta, pero es increíblemente conveniente para aquellos que quieren lucrarse con la desregulación.

Y la idea de que nunca hay suficiente dinero para los servicios públicos es aún más errónea que las dos primeras afirmaciones, y sin embargo, es muy útil para quienes quieren que se recorten esos servicios.

Estos no son solo errores académicos cometidos por unos pocos economistas. Estas ideas se han implementado porque tienen consecuencias reales, y muchos de esos economistas lo saben. Se utilizan para justificar los recortes a la seguridad social. Se utilizan para explicar la pobreza como algo inevitable. Se despliegan para resistir la acción sobre el cambio climático. Son la cobertura intelectual para decisiones que perjudican a millones de personas.

Entonces, ¿quién iba a desafiarlos? Los economistas académicos no lo eran. En gran medida, ellos mismos controlan su disciplina, y quienes desafían la ortodoxia dentro de ella luchan por ser publicados y escuchados. Los políticos carecían tanto del conocimiento como del incentivo para contrarrestar estas falsedades, y en los paraísos fiscales, los políticos las promovían. La mayoría de los periodistas, mientras tanto, no tienen la formación ni los conocimientos para cuestionar los supuestos con los que se les presenta. Había un hueco, y decidí ocuparlo.

Entonces, ¿por qué blogueé? Un blog, que empecé en 2006, me dio la libertad de publicar diariamente sin guardianes editoriales que me dijeran lo que podía y no podía hacer.

Me permitió desarrollar argumentos a lo largo del tiempo, volviendo a los temas, refinando ideas y respondiendo a los acontecimientos.

Construyó una audiencia que quería análisis serios y no fragmentos de sonido, y 20 años después y 25,000 publicaciones más tarde, esa audiencia sigue ahí, y tal vez aún creciendo. El año pasado, 10 millones de personas vieron mi blog. Uno a la vez, quiero persuadir a todas esas personas de que existe una alternativa a la economía burda que estamos sufriendo.

Entonces, ¿por qué hacer video? Bueno, eso es porque la escritura llega a un público y el video a otro. Muchas personas que nunca leerían una publicación de formato largo verán una explicación de cinco o diez minutos en un video sobre el mismo tema que estoy abordando en esa publicación. El video fuerza la claridad; eso también es un beneficio real. No puedes esconderte detrás de una prosa densa cuando le hablas a esta cámara, y la respuesta ha sido extraordinaria. 45 millones de vistas no es una audiencia de nicho.

¿Así que qué estoy tratando de hacer? No estoy tratando de entretener, aunque espero que lo que hago sea interesante. Estoy tratando de explicar cómo funciona realmente la economía. No como quieren que pienses que funciona los que están en el poder. Quiero que la gente pueda ver a través de los argumentos utilizados para justificar decisiones que les perjudican.

Hago esto porque hay mucho en juego.

Nos enfrentamos a una crisis climática que requiere una inversión pública masiva.

Tenemos servicios públicos que se están desmoronando después de años de subfinanciación deliberada.

Tenemos niveles de desigualdad que son económicamente perjudiciales e moralmente indefendibles.

Nada de esto cambiará a menos que la gente entienda que se puede encontrar el dinero para abordar estos problemas y que la excusa de la escasez utilizada con respecto al dinero es una elección política y no un hecho económico.

Y hago esto porque, por encima de todo, soy un ciudadano y no solo un economista. Claro, tengo cierta experiencia profesional que puedo aportar aquí, pero esto no es solo un ejercicio intelectual para mí. Me importa el tipo de sociedad en la que vivimos. Me importa si la gente tiene servicios públicos decentes, seguridad en la vejez y un planeta habitable. Eso es lo que me impulsa, no el rendimiento académico ni la reputación profesional.

 Entonces, ¿por qué lo hago todos los días? Eso es porque la gente que impulsa la otra opinión nunca se detiene. Están bien financiados, son muchos. Tenemos que cuestionar lo que están haciendo todo el tiempo. y también publico todos los días porque siguen ocurriendo eventos que necesitan ser analizados, y porque una audiencia que regresa todos los días es una audiencia que está aprendiendo, pensando y cambiando su forma de ver el mundo. La consistencia no es una disciplina; es una declaración de intenciones.

Entonces, ¿qué he aprendido como resultado?

Sé que hay un gran apetito por una explicación económica seria si es accesible. La gente no es analfabeta económicamente. Se les ha mantenido deliberadamente en la oscuridad. Cuando explicas las cosas de manera clara y honesta, la gente responde. 50 millones de lecturas de blogs y 45 millones de visualizaciones de videos me lo dicen.

¿Y qué del futuro? Puede que tenga 68 años, pero no he terminado. Los argumentos aún necesitan ser presentados, los mitos aún necesitan ser desmantelados, y el caso para un tipo diferente de economía, una que funcione para las personas y no solo para el capital, aún necesita ser escuchado.

Así que volvamos a esa primera pregunta. ¿Por qué hago esto? Porque, sencillamente, alguien tiene que hacerlo, y porque yo puedo, y porque la alternativa, que es permanecer en silencio mientras la mala economía causa daños reales, simplemente no me resulta aceptable.

Eso es lo que significa financiar el futuro. No es solo un título de blog o un nombre de canal. Es una descripción del trabajo que realizo, y seguiré haciéndolo porque nuestro futuro depende de que entendamos cómo podemos acertar con su financiación.

Esa es la pregunta crucial que todos necesitan responder, y si la tenemos, podemos ofrecer un mundo mejor para todos mañana, al día siguiente, la semana que viene el martes, e incluso dentro de 50 años, cuando ya no esté, pero espero que algunas personas puedan beneficiarse del pensamiento que estamos explorando aquí ahora mismo.

Eso es lo que pienso. ¿Qué te parece? (...)" 

(Richard Murphy, Un. Sheffield,  blog, 03/05/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

26.3.26

La desigualdad está destrozando la economía... Esa es la consecuencia de que demasiados ingresos vayan a quienes están en la cima de la pirámide económica en el Reino Unido. Esa gente rica no gasta la mayor parte de lo que gana. Su dinero está ahorrado y no circula. El resultado es que la demanda en toda nuestra economía se debilita. La desigualdad conduce directamente al estancamiento como resultado. Es profundamente peligroso para nuestro bienestar... Aquellos con ingresos bajos y medios gastan la mayor parte de lo que ganan. No tienen otra opción que hacerlo, después de todo, eso es todo lo que tienen para vivir. Su poder adquisitivo luego apoya empleos y negocios. Cuando sus ingresos disminuyen debido a la concentración de la riqueza, toda la economía sufre. Lo que debemos hacer es distribuir el poder adquisitivo de manera más amplia. La redistribución restaura la demanda donde se necesita. Da el dinero necesario para que las personas de ingresos bajos y medios gasten de manera que mantenga la actividad económica en este país. Sin redistribución, la inestabilidad en el Reino Unido crecería. La débil demanda conduce a un bajo crecimiento, y la subinversión y la concentración de la riqueza solo lo fomentan. Mientras tanto, las burbujas de activos se están produciendo en la cima de la pirámide de riqueza porque no tienen en qué gastar su dinero y persiguen oportunidades de inversión que no son reales. Eso reemplaza la actividad económica real, y la consecuencia es que las tensiones sociales aumentan junto con la desigualdad. Lo hemos visto con respecto al precio de la vivienda. Esto hace que toda nuestra economía sea frágil y propensa a las crisis (Richard Murphy)

 "La desigualdad está socavando nuestra economía. Esa es la consecuencia de que demasiados ingresos vayan a quienes están en la cima de la pirámide económica en el Reino Unido.

Esa gente rica no gasta la mayor parte de lo que gana. Su dinero está ahorrado y no circula. El resultado es que la demanda en toda nuestra economía se debilita. La desigualdad conduce directamente al estancamiento como resultado. Es profundamente peligroso para nuestro bienestar.

Lo que debemos hacer es distribuir el poder adquisitivo de manera más amplia. Aquellos con ingresos bajos y medios gastan la mayor parte de lo que ganan. No tienen otra opción que hacerlo, después de todo, eso es todo lo que tienen para vivir. Su poder adquisitivo luego apoya empleos y negocios.

Cuando sus ingresos disminuyen debido a la concentración de la riqueza, toda la economía sufre. La redistribución restaura la demanda donde se necesita. Da el dinero necesario para que las personas de ingresos bajos y medios gasten de manera que mantenga la actividad económica en este país.

Sin redistribución, la inestabilidad en el Reino Unido crecería. La débil demanda conduce a un bajo crecimiento, y la subinversión y la concentración de la riqueza solo lo fomentan. La economía entonces se vuelve dependiente de la deuda contraída por aquellos con ingresos bajos y medios para mantener el gasto.

Mientras tanto, las burbujas de activos se están produciendo en la cima de la pirámide de riqueza porque no tienen en qué gastar su dinero y persiguen oportunidades de inversión que no son reales. Eso reemplaza la actividad económica real, y la consecuencia es que las tensiones sociales aumentan junto con la desigualdad. Lo hemos visto con respecto al precio de la vivienda. Esto hace que toda nuestra economía sea frágil y propensa a las crisis.

Necesitamos la redistribución como consecuencia. No es opcional. Sustenta la demanda y la estabilidad económica. Reduce la dependencia de la deuda y la especulación. Apoya el empleo y la inversión productiva.

La desigualdad extrema como la que tenemos es económicamente perjudicial.

La redistribución mantiene la economía funcionando correctamente.

Es hora de gravar la riqueza, y los ingresos y ganancias de la riqueza, adecuadamente. Nuestra economía lo requiere, y tenemos que ponernos a ello ahora."

(Richard Murphy, blog, 25/03/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

18.3.26

Estas 20 corporaciones son las principales responsables de la crisis de asequibilidad (o de la miseria)... Ninguna de las empresas del grupo de 20 salarios bajos tuvo en 2024 un salario medio que alcanzara el nivel de ingresos de 59.600 dólares necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones en Estados Unidos... Los modelos de negocio de bajos salarios de estas empresas han dejado a muchos de sus trabajadores sin otra opción que depender de la asistencia pública... En 13 de las empresas, el salario medio cayó por debajo del umbral familiar de $33,576 para la ayuda alimentaria SNAP... Incluso en tiempos "normales", es inaceptable que los trabajadores de las principales corporaciones estadounidenses tengan que luchar solo para sobrevivir mientras sus jefes principales se embolsan cheques de pago multimillonarios. Hoy, con los altos costos de las necesidades básicas y el desmantelamiento de nuestra red de seguridad, los formuladores de políticas deben tomar medidas enérgicas contra los modelos de negocio de salarios de pobreza que solo benefician a quienes están en la cima (Sarah Anderson)

 "Una encuesta reciente encontró que casi la mitad de las personas en el país más rico del mundo tienen dificultades para pagar necesidades básicas como comestibles, facturas de servicios públicos, atención médica, vivienda y transporte.       

Un nuevo informe del Instituto de Estudios de Políticas arroja luz sobre el papel que las principales corporaciones están desempeñando en esta crisis de asequibilidad. El informe analiza a los 20 empleadores más grandes de trabajadores estadounidenses con salarios bajos, un grupo que hemos apodado los "20 de bajos salarios".

Nuestro análisis revela que en la mitad de estas empresas, el salario medio de los trabajadores disminuyó en términos reales entre 2019 y 2024. Para el grupo en su conjunto, el salario medio mediano cayó un 4,6 por ciento a solo 29.087 dólares.

Ninguna de las empresas del grupo de 20 salarios bajos tuvo en 2024 un salario medio que alcanzara el nivel de ingresos de 59.600 dólares necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones en Estados Unidos.

En siete empresas de bajos salarios, la remuneración anual de un trabajador típico cayó por debajo de 25.533 dólares, el precio medio de un coche usado. Sin transporte confiable, los trabajadores no pueden llegar a sus empleos, sin mencionar las tiendas de comestibles y los consultorios médicos.

Los salarios de pobreza también hacen extremadamente difícil para las familias de bajos ingresos costear el envío de sus hijos a la universidad. En 16 de las 20 empresas de bajos salarios, el trabajador típico gana menos en un año entero que el costo anual promedio de $44,961 para matrícula y cuotas en una universidad privada. Siete de las empresas tienen ingresos medios inferiores al costo promedio de 5,415 de matrícula y cuotas para estudiantes de fuera del estado en universidades públicas.

Los modelos de negocio de bajos salarios de estas empresas han dejado a muchos de sus trabajadores sin otra opción que depender de la asistencia pública.

Quince de los 20 estados con salarios bajos informaron un salario medio en 2024 por debajo del límite de ingresos de $35,631 para una familia de tres miembros para ser elegible para Medicaid. En 13 de las empresas, el salario medio cayó por debajo del umbral familiar de $33,576 para la ayuda alimentaria SNAP.

En el extremo opuesto de la escala de ingresos, los directores ejecutivos de las 20 empresas de bajos salarios ganaron una compensación promedio de 8.6 millones en 2024. El CEO de Starbucks, Brian Niccol, obtuvo la mayor remuneración, con 95,8 millones de dólares en su primer año en el cargo. El CEO de Amazon, Andrew Jassy, recibió solo una modesta suma de 1,6 millones de dólares en 2024. Pero gracias a paquetes salariales masivos y multianuales anteriores, tiene acciones de Amazon valoradas en unos 467 millones de dólares.

Para inflar aún más los salarios de los ejecutivos, las 20 corporaciones de bajos salarios han estado gastando sumas ingentes en recompras de acciones. Esta maniobra financiera infla artificialmente el valor de la compensación basada en acciones de los directores ejecutivos, al tiempo que desvía recursos de los salarios de los trabajadores y otras inversiones productivas.

Con los 32.5 mil millones de dólares que estas 20 empresas gastaron en recompras solo en 2024, podrían haber elevado a más de un millón de trabajadores que ganan el salario medio de los 20 salarios bajos hasta el nivel de ingresos necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones.

El año pasado, el Congreso aprobó recortes históricos a los programas de asistencia pública, lo que hace aún más importante que todos los trabajadores estadounidenses ganen salarios lo suficientemente altos para cubrir sus costos básicos de vida.

Los responsables políticos disponen de muchas herramientas para influir en las prácticas salariales de las empresas. Podrían aumentar el salario mínimo federal, una medida que tendría efectos en cadena en toda la fuerza laboral por hora.

Para combatir la supresión salarial, los legisladores a nivel federal y estatal también deberían aprobar reformas que amplíen los derechos de los trabajadores a organizarse, penalicen las violaciones de los empleadores y prohíban la interferencia de los empleadores en la organización. También podrían negar las deducciones de impuestos corporativos por gastos relacionados con actividades antisindicales, como las llamadas "reuniones de audiencia cautiva" y las campañas publicitarias antisindicales.

Tasas impositivas más altas para las empresas con enormes brechas salariales entre el CEO y los trabajadores crearían un incentivo tanto para frenar la remuneración de los ejecutivos como para aumentar los salarios de los trabajadores, al tiempo que generarían importantes ingresos nuevos para las inversiones públicas. Sindicatos y grupos comunitarios en dos ciudades – San Francisco y Los Ángeles – se están movilizando para incluir los "Impuestos a los CEO sobrepagados" en la boleta electoral de 2026.

Estas campañas locales impulsarán el impulso detrás de los proyectos de ley federales para imponer sanciones fiscales a las empresas con enormes brechas salariales, incluyendo la Ley de Impuestos sobre la Remuneración Excesiva de los CEO y la Ley de Reducción de la Sobrecompensación Ejecutiva (CEO).

Incluso en tiempos "normales", es inaceptable que los trabajadores de las principales corporaciones estadounidenses tengan que luchar solo para sobrevivir mientras sus jefes principales se embolsan cheques de pago multimillonarios. Hoy, con los altos costos de las necesidades básicas y el desmantelamiento de nuestra red de seguridad, los formuladores de políticas deben tomar medidas enérgicas contra los modelos de negocio de salarios de pobreza que solo benefician a quienes están en la cima."

(Las 20 empresas son: Amazon, Autozune, Best Buy, Chipotle, Costco Wholesale, Darden Restaurants, Dollar General, Dollar Tree, Fed Ex, Home Depot, Kroger, Lowe's, MGM Resorts Intl, O’Reilly Automotive, Ross Stores, Starbucks, Target, TJX, Tyson Foods, Walmart.)

 ( Sarah Anderson and Reyanna James , Inequality, 04/03/26, traducción Quillbot, enlaces y gráficos en el original) 

21.1.26

España amplía sus milmillonarios hasta 33 personas, con una riqueza que se dispara a niveles récord... sus fortunas alcanzan máximos de casi 200.000 millones de euros en 2025, mientras hay muchos hogares que pierden poder adquisitivo... se está acelerando de forma notable la concentración de riqueza. El incremento de la fortuna de los milmillonarios fue “cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años”, lo que equivale a unas ganancias superiores a los “77 millones de euros al día” durante el último año. Para alcanzar esa misma cifra sería necesario el trabajo anual “de cerca de un millón de personas”... El contexto bursátil ha contribuido de forma decisiva a este resultado... Mientras los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza nacional, el coste de la vida sigue presionando a los hogares, especialmente en partidas básicas como la vivienda, la energía y la alimentación. Esta combinación explica que, pese al crecimiento económico, muchas personas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes... Pero la brecha no se limita al ámbito económico. La acumulación de riqueza también se traduce en una sobrerrepresentación política de las élites económicas, con el ejemplo paradigmático del nuevo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos. Según Oxfam, la probabilidad de que una persona milmillonaria ocupe un cargo político es “4.000 veces” mayor que la de cualquier ciudadano corriente... “La brecha de riqueza no se limita a los jets privados: está creando un abismo en el poder e influencia políticos que ostenta esta élite milmillonaria y el resto de la población”... “La pobreza genera hambre, pero la constante desafección política genera ira. Si nuestras sociedades se sienten hoy más divididas y fracturadas es porque, efectivamente, lo están”... La tendencia observada en España no es una excepción. A nivel global, Oxfam denuncia que la concentración de riqueza en manos de los milmillonarios también se ha intensificado (eldiario.es)

"Oxfam Intermón alerta en un informe de que las grandes fortunas alcanzan máximos de casi 200.000 millones de euros en 2025, mientras hay muchos hogares que pierden poder adquisitivo.

Cinco nuevos nombres se han sumado en el último año a la lista de milmillonarios en España, que ya alcanza a 33 personas, la gran mayoría hombres, y que han llevado sus fortunas a niveles récords de casi 220.000 millones de euros, según el último informe anual sobre desigualdad de Oxfam Intermón. La ONG, que publica el estudio coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, denuncia mientras una parte importante de la población ve erosionado su poder adquisitivo.

El informe Contra el imperio de los más ricos recoge que el patrimonio acumulado por los milmillonarios españoles supera ya al de “18,7 millones” de personas, que representa casi el 40% de la población.

La lista –del ranking en tiempo real de la revista Forbes– está encabezada por Amancio Ortega, fundador de Inditex. Le siguen su hija y empresaria Sandra Ortega Mera, Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, y Juan Roig, presidente de Mercadona. La mayoría de estas grandes fortunas continúan concentradas en manos de hombres.

Sobre las cinco nuevas incorporaciones a la lista de milmillonarios en España, Oxfan Intermón no desvela sus nombres, pero indica a elDiario.es que en noviembre de 2024 eran 28, en el mismo mes de 2025 eran 33. “Este aumento es el resultado neto de personas que salen de la lista (por defunción, porque dejan de tener un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares) y otras que entran”, por ejemplo porque heredan o porque su patrimonio ha aumentado durante este tiempo por encima de los 1.000 millones de dólares.

El estudio de Oxfam sostiene que la riqueza de los 33 milmillonarios españoles creció en casi 28.300 millones de euros respecto al año anterior, hasta situarse en 197.500 millones, el nivel más alto registrado hasta la fecha. En términos reales, el aumento fue del 13,6%, “más de cuatro veces el crecimiento previsto para la economía española en 2025”, que se sitúa en el 2,9%.

La ONG advierte además de que se está acelerando de forma notable la concentración de riqueza. El incremento de la fortuna de los milmillonarios fue “cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años”, lo que equivale a unas ganancias superiores a los “77 millones de euros al día” durante el último año. Para alcanzar esa misma cifra sería necesario el trabajo anual “de cerca de un millón de personas”, contrapone la ONG.

El contexto bursátil ha contribuido de forma decisiva a este resultado. 2025 ha sido también un año histórico para la capitalización de las empresas del IBEX 35, lo que ha impulsado el valor de las participaciones de las grandes fortunas ligadas al mercado financiero.
Salarios a remolque y hogares bajo presión

Frente a este crecimiento récord de la riqueza en la cúspide, la situación de la mayoría de la población trabajadora es muy distinta. En los diez primeros meses de 2025, la ONG apunta que los sueldos han subido menos que la inflación en ese mismo periodo, a partir de los datos salariales de Caixabank Research ‘Real Time Economics“, provocando una pérdida de poder adquisitivo de los empleados.

Mientras los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza nacional, el coste de la vida sigue presionando a los hogares, especialmente en partidas básicas como la vivienda, la energía y la alimentación. Esta combinación explica que, pese al crecimiento económico, muchas personas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes.

La desigualdad patrimonial refuerza esta brecha. “El 1% más rico de la población concentra el 23,9% de la riqueza total del país, mientras que la mitad más pobre apenas posee el 6,7%”, sostiene Oxfam. Aún más acusado es el caso del 0,1% más rico: “unas 48.000 personas con una riqueza media cercana a los 20 millones de euros”, que ya controlan más del 10% de la riqueza nacional y han aumentado su peso de forma sostenida desde 2010, alerta la ONG.

“La gente no llega. El dinamismo económico favorece a las grandes fortunas, pero para millones de personas resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes o calentar su casa”, advierte el director de Oxfam Intermón, Franc Cortada. A estas dificultades se suman los problemas de acceso a una vivienda digna y asequible, que condicionan los proyectos vitales de varias generaciones. “Ese malestar encuentra refugio en relatos que señalan culpables y prometen soluciones sencillas basadas en el ‘sálvese quien pueda’ y una meritocracia engañosa”, añade.
El precio democrático de la desigualdad

Pero la brecha no se limita al ámbito económico. La acumulación de riqueza también se traduce en una sobrerrepresentación política de las élites económicas, con el ejemplo paradigmático del nuevo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos. Según Oxfam, la probabilidad de que una persona milmillonaria ocupe un cargo político es “4.000 veces” mayor que la de cualquier ciudadano corriente.

La ONG denuncia que este acceso privilegiado al poder se refleja asimismo en la influencia sobre la agenda pública y mediática, con casos como el hombre más rico del mundo, Elon Musk, al mando de la red social X (antes Twitter) o de la adquisición del Washington Post por el empresario Jeff Bezos. Así, las élites económicas dominan los espacios de decisión, advierte Oxfam, mientras los intereses de las personas en situación de pobreza, las mujeres y los grupos racializados quedan sistemáticamente infrarrepresentados.

La organización lanza una señal de “alerta” ante las decisiones políticas que está tomando Donald Trump. “Desde su llegada al poder, se han reducido los impuestos a los superricos, se han bloqueado avances en fiscalidad internacional para grandes corporaciones, se han limitado los intentos de frenar el poder de los monopolios y se ha impulsado el valor en bolsa de sectores como el de la inteligencia artificial, generando importantes beneficios que han ido a parar casi exclusivamente a las grandes fortunas”, critica Oxfam.

“La brecha de riqueza no se limita a los jets privados: está creando un abismo en el poder e influencia políticos que ostenta esta élite milmillonaria y el resto de la población”, señala Cortada. “La pobreza genera hambre, pero la constante desafección política genera ira. Si nuestras sociedades se sienten hoy más divididas y fracturadas es porque, efectivamente, lo están”, añade.
Una brecha que se agranda a escala mundial

La tendencia observada en España no es una excepción. A nivel global, Oxfam denuncia que la concentración de riqueza en manos de los milmillonarios también se ha intensificado. Durante el último año, el informe indica que su patrimonio creció más de un 16%, “tres veces más rápido que el promedio anual de los últimos cinco años”, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares.

Si se amplía la mirada al último sexenio, el crecimiento resulta aún más pronunciado: la riqueza combinada de los milmillonarios ha aumentado “un 81%” desde 2020. Todo ello convive con una realidad mucho más precaria para la mayoría de la población mundial y en algunos casos de imperiosa necesidad. La ONG recuerda que “casi la mitad de las personas del planeta viven en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria”.

La organización internacional recuerda que “La desigualdad extrema y la concentración de riqueza no son inevitables, ni tampoco lo es frenar el poder e influencia política de los superricos”. Por ello, emplaza a los gobiernos a “actuar con urgencia” en varios ámbitos, entre los que destaca “reforzar los cortafuegos entre la concentración de riqueza y la política, regulando estrictamente los lobbies y la financiación de campañas electorales y partidos”, impulsar Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad con objetivos y plazos concretos, impulsar “agendas efectivas de tributación a los superricoscon tipos suficientemente altos como para reducir la desigualdad extrema”, entre otras."

(En Salvador López Arnal, 20/01/26, fuente eldiario.es

12.1.26

2025: Una acumulación obscena de riqueza... los diez ciudadanos más ricos de EE. UU. lograron una acumulación obscena de riqueza adicional de 563 300 millones de dólares sobre las cantidades vulgares que poseían a principios de año, lo que supone un aumento del 29,2 % que, durante los últimos tres años, se ha más que duplicado, aumentando un 211 %... Es poco probable que la mayor parte, si no la totalidad, de su riqueza y sus aumentos estén sujetos al impuesto sobre la renta, salvo que los activos se vendan con ganancias. Si los activos vendidos se han mantenido durante más de un año, se gravan al tipo impositivo de las ganancias de capital a largo plazo, que es inferior al tipo que se aplicaría si estas personas hubieran ganado el dinero trabajando. Es evidente que debería imponerse un impuesto sobre el patrimonio de sus activos financieros para financiar mejor los programas y servicios necesarios (Rick Baum)

 "Mientras que muchas personas luchan por sobrevivir, los diez ciudadanos más ricos de Estados Unidos han experimentado un gran aumento de su riqueza, como se puede ver en la tabla siguiente, basada en el Índice de multimillonarios de Bloomberg. En 2025, lograron una acumulación obscena de riqueza adicional de 563 300 millones de dólares sobre las cantidades vulgares que poseían a principios de año, lo que supone un aumento del 29,2 % que, durante los últimos tres años, se ha más que duplicado, aumentando un 211 %. Es poco probable que la mayor parte, si no la totalidad, de su riqueza y sus aumentos estén sujetos al impuesto sobre la renta, salvo que los activos se vendan con ganancias. Si los activos vendidos se han mantenido durante más de un año, se gravan al tipo impositivo de las ganancias de capital a largo plazo, que es inferior al tipo que se aplicaría si estas personas hubieran ganado el dinero trabajando. Es evidente que debería imponerse un impuesto sobre el patrimonio de sus activos financieros para financiar mejor los programas y servicios necesarios.    

 A la cabeza del grupo de los diez se encuentra Musk. Recientemente, según cifras de Bloomberg, ha experimentado grandes altibajos en la cuantía de su fortuna, aunque los periodos de descenso pueden haber tenido poca influencia en el poder que ejerce en la plutocracia estadounidense con fachada democrática. Su «contribución» de 288 millones de dólares a las campañas republicanas (en su mayoría para Trump) a mediados de diciembre de 2024 supuso menos del 0,06 %, seis centésimas de porcentaje, de su fortuna. Para igualar los 288 millones de dólares de Musk, se necesitaría que 288 000 personas contribuyeran con 1000 dólares cada una o que 2 880 000 personas contribuyeran con 100 dólares cada una.

En los últimos años, si un cambio en la fortuna de más de 100 000 millones de dólares es significativo, Musk ha experimentado algunos cambios importantes en la cantidad de sus activos. En los «oscuros» días de Biden, a principios de 2023, según el índice Bloomberg, el tamaño de su fortuna ascendía a 137 000 millones de dólares, lo que supone un descenso de 133 000 millones con respecto a la cifra registrada a principios de año.

 Pronto se produciría un cambio radical con respecto a aquellos días oscuros. A finales de 2023, gran parte de su fortuna perdida se había recuperado, alcanzando los 229 000 millones de dólares. Durante la primera parte de 2024, comenzó a descender de nuevo, cayendo a «solo» 183 000 millones de dólares a fecha de 11 de mayo de 2024, antes de volver a subir hasta los 269 000 millones de dólares a fecha de 1 de octubre. Con la elección de Trump, aumentó drásticamente hasta alcanzar los 486 000 millones de dólares el 17 de diciembre de 2024, lo que supone una ganancia de más de 300 000 millones de dólares en poco más de siete meses, lo que demuestra las maravillas del sistema capitalista estadounidense, que permite a un solo individuo acumular una enorme cantidad de riqueza en un momento en el que muchas personas tienen necesidades apremiantes de alimentos, vivienda, atención médica, etc.

Con Trump en el poder y Musk al frente del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge), lo que le convirtió en lo que algunos consideraban un copresidente no electo, Musk pudo haberse visto a sí mismo como autor de un «sacrificio colosal», dado lo que le sucedió a su fortuna durante su «servicio» al país. Esta volvió a descender drásticamente en más de 100 000 millones de dólares, hasta alcanzar los 323 000 millones el día de los inocentes. Poco después de reducir su papel en el Doge y, finalmente, abandonar su cargo, su fortuna volvió a dispararse, hasta alcanzar los 470 000 millones de dólares el 1 de octubre de 2025, y luego aumentó otros 172 000 millones, hasta los 642 000 millones, el 19 de diciembre de 2025.

 Esos 642 000 millones de dólares superan en más de 125 000 millones la riqueza combinada que poseían ese mismo día el segundo más rico, Page (264 000 millones), y el tercero, Bezos (250 000 millones). Esto ocurre a pesar del probable descenso en las ventas de coches Tesla en 2025 y de la hostilidad mostrada hacia los coches eléctricos por el régimen de Trump, tal y como se refleja en una disposición de la gran y hermosa ley que eliminó los créditos fiscales para los coches eléctricos. Sin embargo, el precio de las acciones de Tesla, de las que Musk posee unos 500 millones y cuyo precio tiene un gran impacto en el tamaño de su fortuna, ha subido desde el 1 de abril de 2025 hasta el 19 de diciembre más de un 182 %, mientras que su fortuna ha aumentado un 198 %. (...)

A pesar de lo que pudo haber sido su tormentosa relación, con altibajos, con el «genio estable» Trump, a finales de 2025, la fortuna de Musk había aumentado un 43,2 % en el año. En comparación, la fortuna de los diez más ricos restantes aumentó «solo» un 20,1 %, a pesar de los esfuerzos de muchos de ellos por dedicar tiempo a halagar a Trump."

 (

16.12.25

Erradicación de la pobreza: El crecimiento no es la solución... En lugar de perseguir un crecimiento interminable del PIB, los gobiernos e instituciones deberían centrarse en lo que realmente importa: el bienestar social dentro de los límites planetarios... debemos guiar nuestras economías lejos de la maximización de beneficios y hacia el cumplimiento de los derechos humanos, con políticas que ofrecen servicios básicos universales... La comida y la vivienda se asignan actualmente principalmente a los individuos según su capacidad de pago, pero deberían sacarse del ámbito del mercado y asignarse en función de la necesidad, de acuerdo con su estatus como derechos humanos. La atención médica y la educación gratuitas para todos son ejemplos existentes de bienes y servicios desmercantilizados, y expandir este enfoque es una piedra angular de la Hoja de Ruta de la ONU... Medidas complementarias como una renta básica para todos o una garantía de empleo – mediante la cual el gobierno garantiza un trabajo a cualquier persona dispuesta y capaz de trabajar – pueden asegurar aún más que todos tengan una base estable desde la cual satisfacer sus necesidades... Implementar reformas para aumentar la progresividad de los sistemas fiscales, incluidos los impuestos sobre la riqueza y la herencia, junto con una acción decisiva para abordar la evasión fiscal, son solo algunos de los caminos propuestos en la Hoja de Ruta para financiar este cambio... Sin embargo, proporcionar acceso gratuito a los servicios básicos no, por sí solo, superará la exclusión social; solo la reducción de las desigualdades puede hacerlo... Cuando se reducen las disparidades, las expectativas sociales se vuelven más realistas para aquellos con menos recursos, aliviando las presiones sociales que exacerban la pobreza y el sentido de exclusión social... La distribución debe ser el eje central de cualquier estrategia seria para erradicar la pobreza en Europa (Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos)

 "Este mes, miembros del Parlamento Europeo, responsables políticos de alto nivel de la UE, sindicatos, líderes de la sociedad civil, expertos académicos y activistas se reunieron en Bruselas para un evento de seguimiento de la histórica Conferencia Beyond Growth 2023. En la agenda: cómo integrar las políticas de post-crecimiento en las estrategias de reducción de la pobreza de la UE – desde la próxima Estrategia de la UE contra la Pobreza y la Estrategia de Equidad Intergeneracional, hasta el nuevo Plan de Acción para implementar el Pilar Europeo de Derechos Sociales y el Marco Financiero Plurianual 2028-2034.

Al menos, el evento demostró que una opinión marginal de antaño – que el crecimiento económico no es una varita mágica para erradicar la pobreza – ahora está avanzando firmemente en la agenda.

La Agencia Europea de Medio Ambiente ha estado pidiendo "crecimiento sin crecimiento económico", reconociendo que la búsqueda obsesiva de aumentar la producción económica ha sido perjudicial para el medio ambiente y la salud humana. Se está desarrollando una Hoja de Ruta respaldada por la ONU para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento para fomentar un modelo de inversión social basado en los derechos humanos que reduzca la dependencia del crecimiento. El nuevo desafío que enfrenta la UE es, por lo tanto, si su gobernanza socioeconómica puede reinventarse y lograr un bienestar mejorado sin aumentar el PIB.

La exclusión social es relacional.

Hay mucho trabajo por hacer. La mayoría de las personas han sido llevadas a creer que el crecimiento económico equivale al progreso humano, y el crecimiento del PIB todavía se percibe en gran medida como una condición previa para combatir la pobreza. Sin embargo, esta suposición es simplemente incorrecta: desde la década de 1990, el progreso en la erradicación de la pobreza se ha estancado en gran medida, incluso cuando el PIB global casi se ha triplicado. Sin embargo, las estrategias tradicionales de erradicación de la pobreza continúan basándose en el crecimiento como fundamento para la creación de empleo, los recursos fiscales y el gasto social.

En el corazón de esta paradoja está la suposición de que la pobreza es principalmente una cuestión de ingresos insuficientes. El ingreso es, por supuesto, esencial, pero el modelo dominante sigue siendo incompleto porque pasa por alto los factores estructurales y relacionales de la exclusión social. Las definiciones de pobreza basadas en umbrales de ingresos – aún utilizadas por las instituciones globales y arraigadas en indicadores como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 de la ONU – ofrecen solo una visión parcial. Capturan los recursos mínimos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, pero no tienen en cuenta las expectativas sociales en evolución de sociedades cada vez más acomodadas.

Como argumentó el sociólogo Peter Townsend hace décadas, la pobreza es inseparable de la capacidad de las personas para participar en los niveles de vida considerados "normales" dentro de su sociedad. La exclusión social es un concepto relacional, vinculado a cómo se clasifica uno en comparación con los demás, y no solo el resultado de la privación en términos absolutos. El indicador AROPE de la UE refleja esto al incorporar una medida de ingresos relativos (uno es "pobre monetariamente" si sus ingresos están por debajo del 60 por ciento de la mediana), y va aún más allá al captar la pobreza multidimensional. Sin embargo, también se queda corto al abordar las fuerzas estructurales y relacionales más profundas que perpetúan la exclusión.

Carrera hacia el abismo

Por lo tanto, aumentar los ingresos no es suficiente, especialmente porque se ha distribuido cada vez menos de manera equitativa en los últimos años. Lejos de centrarse en el crecimiento del PIB, los responsables políticos deberían considerar en su lugar la crisis climática que nos ha traído, las desigualdades que crea y la pobreza que exacerba.

En primer lugar, y a pesar de décadas de intentos, no hay evidencia empírica de que los países de altos ingresos hayan logrado el grado de desacoplamiento absoluto, permanente y a nivel de toda la economía del crecimiento económico de los impactos ambientales necesario para que el crecimiento sea compatible con los límites planetarios. Es hora de "despedirse del crecimiento verde". Y, como expuse en mi informe más reciente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aunque el aumento del metabolismo de la economía (estrechamente correlacionado con el aumento del PIB) desestabiliza gravemente la biosfera, sus impactos se sienten con mayor fuerza en los países de bajos ingresos. Lejos de erradicar la pobreza, la expansión persistente del PIB se está convirtiendo en un motor de la pobreza inducida por el clima en el futuro.

En segundo lugar, el crecimiento produce una economía de agotamiento y empeora las desigualdades. En Francia, aunque los niveles de vida medianos han aumentado en las últimas décadas, los ingresos de los deciles más pobres han permanecido estancados o han mejorado solo mínimamente: el nivel de vida del 10 por ciento más pobre de los hogares apenas ha cambiado en términos reales en las últimas dos décadas. Al mismo tiempo, la parte del ingreso que posee el 10 por ciento más rico ha aumentado considerablemente. La creciente brecha de ingresos exacerba la pobreza relativa, la exclusión social y los sentimientos de abandono.

Con la creciente globalización de la economía y la multiplicación de los acuerdos de libre comercio, economistas como Bob Jessop señalan que el estado ha cambiado su estrategia para lograr el crecimiento del PIB. El paradigma keynesiano en el que el crecimiento proviene del aumento del consumo apoyado por un fuerte estado de bienestar ha sido reemplazado por la idea schumpeteriana de que la innovación es la receta clave para el crecimiento, una idea recientemente coronada con el Premio Nobel de Ciencias Económicas.

Los gobiernos han buscado, por lo tanto, utilizar cualquier medio para atraer a individuos adinerados y grandes corporaciones con el fin de maximizar la inversión, la I+D y el crecimiento. La competencia interjurisdiccional se ha convertido en una realidad en el actual entorno político para impulsar la inversión extranjera. Los estados ahora se apresuran a reducir las tasas impositivas y a desregular la economía. Mientras que los contratos de trabajo estables y a tiempo completo eran la norma hasta la década de 1980, están siendo cada vez más reemplazados por formas de contrato más "flexibles" – es decir, menos protectoras. En un informe de 2023 a la ONU, demostré que la disminución de los contratos laborales a largo plazo, los salarios más bajos y la reducción de las protecciones están llevando a la aparición de lo que el economista británico Guy Standing ha denominado el "precariado".

En las economías de bajos y medianos ingresos, el desarrollo impulsado por las exportaciones también ha resultado en mayores desigualdades. Las grandes empresas se han beneficiado de una ventaja estructural para ingresar a los mercados globalizados: son ellas las que más ganan con el libre comercio y las actividades extractivas impulsadas por las exportaciones. Una minoría de empresas orientadas a la exportación crecen consumiendo el capital natural de los países de ingresos bajos y medios, mientras que los pequeños agricultores que no pueden ingresar a las cadenas de suministro globales quedan rezagados.

En tercer lugar, el crecimiento del PIB a veces también se ha logrado mediante la extensión de la lógica del mercado a bienes y servicios que antes no estaban monetizados, privatizando los bienes comunes o los servicios públicos, lo que ha llevado a la creciente "mercantilización" de la vida. Como subrayó Karl Polanyi en La Gran Transformación, el capitalismo busca extender el ámbito del mercado tanto como sea posible. Lo que anteriormente se asignaba sobre la base de la reciprocidad o la redistribución ahora se concede únicamente en función de la capacidad de pago. Por ejemplo, antes la gente podía pedirle a su vecino que le arreglara el coche; ahora contratan a alguien para que lo haga. Aquellos que no pueden permitirse esos pagos son empujados aún más hacia la inseguridad económica.

Un cambio urgente

Por todas estas razones y muchas más, en julio de 2024 presenté un informe a la ONU sobre Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento. En él, advertí que el crecimiento económico no puede perseguirse a cualquier costo, incluso en nombre de la reducción de la pobreza.

En mi informe, argumenté que se necesita un cambio urgente en la lucha contra la pobreza. Los enfoques tradicionales para la erradicación de la pobreza han llegado a su fin. La pregunta ahora no es cómo mantener el crecimiento, sino cómo acabar con la pobreza sin tener a las personas y al planeta como rehenes de ella.

En lugar de perseguir un crecimiento interminable del PIB, los gobiernos e instituciones deberían centrarse en lo que realmente importa: el bienestar social dentro de los límites planetarios. Al presentar el informe a la ONU, me comprometí a desarrollar una Hoja de Ruta para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento, una caja de herramientas integral de medidas políticas, construida junto con agencias de la ONU, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, académicos, sindicatos y otros, para guiar nuestras economías lejos de la maximización de beneficios y hacia el cumplimiento de los derechos humanos.

En el corazón de la Hoja de Ruta – que se presentará a la ONU en 2026 – están las políticas que ofrecen servicios básicos universales. La comida y la vivienda se asignan actualmente principalmente a los individuos según su capacidad de pago, pero deberían sacarse del ámbito del mercado y asignarse en función de la necesidad, de acuerdo con su estatus como derechos humanos. La atención médica y la educación gratuitas para todos son ejemplos existentes de bienes y servicios desmercantilizados, y expandir este enfoque es una piedra angular de la Hoja de Ruta.

Medidas complementarias como una renta básica para todos o una garantía de empleo – mediante la cual el gobierno garantiza un trabajo a cualquier persona dispuesta y capaz de trabajar – pueden asegurar aún más que todos tengan una base estable desde la cual satisfacer sus necesidades. La reducción de la jornada laboral podría incentivar a las personas a adoptar estilos de vida menos intensivos en energía, al mismo tiempo que ayudaría a distribuir el trabajo doméstico de manera más equitativa. Implementar reformas para aumentar la progresividad de los sistemas fiscales, incluidos los impuestos sobre la riqueza y la herencia, junto con una acción decisiva para abordar la evasión fiscal, son solo algunos de los caminos propuestos en la Hoja de Ruta para financiar este cambio.

Sin embargo, proporcionar acceso gratuito a los servicios básicos no, por sí solo, superará la exclusión social; solo la reducción de las desigualdades puede hacerlo. Abordar la desigualdad es esencial para eliminar la pobreza más allá del crecimiento. Cuando se reducen las disparidades, las expectativas sociales se vuelven más realistas para aquellos con menos recursos, aliviando las presiones sociales que exacerban la pobreza y el sentido de exclusión social.

Una menor desigualdad también puede frenar las tendencias de consumo perjudiciales. Los hábitos de lujo de alta gama, como el uso de SUV en las ciudades o la construcción de grandes mansiones, crean presiones de estatus en la población en general. Los ciudadanos tienden a imitar estos patrones de consumo insostenibles, en lo que a menudo se denomina el efecto Veblen. Las políticas para frenar el consumismo y la publicidad perjudicial podrían ayudar a que las sociedades se desplacen hacia formas sostenibles de bienestar. Al limitar el consumo de estatus extremadamente costoso e insostenible – lo que se ha denominado "consumo ostentoso" – las sociedades pueden avanzar prácticamente hacia la lucha contra la pobreza dentro del espacio operativo seguro de los límites planetarios.

Una nueva era

Estas son las medidas audaces pero alcanzables que deben dar forma a la próxima generación de esfuerzos contra la pobreza, incluyendo, en Europa, el nuevo Plan de Acción para implementar el Pilar Europeo de Derechos Sociales, la Hoja de Ruta para Empleos de Calidad, la Estrategia de Equidad Intergeneracional de la UE y la primera Estrategia de la UE contra la Pobreza. Esto es especialmente importante en un entorno en el que las prioridades competidoras –notablemente la defensa, la seguridad y la competitividad– junto con una reacción negativa hacia lo verde, corren el riesgo de eclipsar los objetivos sociales y de reducir el espacio fiscal para la inversión social, ya obstaculizada por la reciente reforma de las normas fiscales de la UE.

Al adoptar las políticas establecidas en la Hoja de Ruta para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento, la UE puede liderar una nueva era global de erradicación de la pobreza, una que trascienda la dependencia del crecimiento y ponga los derechos humanos y la estabilidad planetaria en su núcleo." 

(Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Brave New Europe, 15/12/25, traducción Quillbot, enlaces en el original, fuente Green European Journal)

11.12.25

La desigualdad extrema en el mundo y qué hacer al respecto... la brecha entre ricos y pobres en el mundo se está ampliando hasta extremos insostenibles, según el World Inequality Lab... menos de 60 000 personas —el 0,001 % de la población mundial— controlan tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad... Esta concentración no solo es persistente, sino que también se está acelerando... la desigualdad está generando más emisiones de gases de efecto invernadero... El poder del capital se ejerce a nivel internacional entre las naciones. Excluyendo los países con una población inferior a 10 millones de habitantes, los diez países más ricos reciben ingresos extranjeros netos positivos por su capital. ¿Podemos hacer algo para reducir la desigualdad? Un impuesto global del 3 % a menos de 100 000 centimillonarios y multimillonarios recaudaría 750 000 millones de dólares al año, lo que equivale al presupuesto de educación de los países de ingresos bajos y medios... La desigualdad también puede reducirse reformando el sistema financiero mundial, con la adopción de una moneda global, con sistemas centralizados de crédito y débito... y también las transferencias redistributivas reducen la desigualdad... pero hay un problema clave. Los tipos impositivos efectivos sobre la renta han aumentado de forma constante para la mayoría de la población, pero han descendido drásticamente para los multimillonarios y los centimillonarios... la respuesta de los autores es recurrir a la tributación progresiva... ¿Qué falta aquí? No hay ninguna política para cambiar radicalmente la estructura socioeconómica de la economía mundial; en efecto, el capitalismo va a permanecer... La riqueza genera más riqueza; más riqueza genera más ingresos. Una élite muy reducida es propietaria de los medios de producción y las finanzas, y así es como se apropia de la mayor parte de la riqueza y los ingresos... Un núcleo dominante de 147 empresas, a través de participaciones entrelazadas en otras, controla el 40 % de la riqueza de la red global, según el Instituto Suizo de Tecnología. Un total de 737 empresas controlan el 80 % de todo... debido a que la desigualdad de riqueza proviene de la concentración de los medios de producción y las finanzas en manos de unos pocos, y debido a que esa estructura de propiedad permanece intacta, cualquier política redistributiva basada en el aumento de los impuestos sobre la riqueza y los ingresos siempre será insuficiente para cambiar de manera irreversible la distribución de la riqueza y los ingresos en las sociedades modernas... ¿Existe alguna cooperación global para poner fin a la explotación por parte de las multinacionales y los bancos en el Sur Global o para acabar con la producción de combustibles fósiles y los jets privados? La desigualdad no es el resultado de «nuestras» políticas, instituciones y estructuras de gobernanza, sino el resultado de la propiedad privada del capital y de los gobiernos dedicados a mantenerla. Si eso no termina, la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial y nacional se mantendrá y seguirá empeorando (Michael Roberts)

 "El último Informe sobre la desigualdad mundial 2026 revela la marcada brecha entre ricos y pobres en el mundo, una división que se está ampliando hasta extremos insostenibles. Basándose en datos recopilados por 200 investigadores organizados por el World Inequality Lab, el informe concluye que menos de 60 000 personas —el 0,001 % de la población mundial— controlan tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad.

En 2025, el 10 % de la población mundial con mayores ingresos gana más que el 90 % restante, mientras que la mitad más pobre de la población mundial obtiene menos del 10 % de los ingresos totales mundiales. La riqueza —el valor de los activos de las personas— estaba aún más concentrada que los ingresos, o las ganancias del trabajo y las inversiones, según el informe, ya que el 10 % más rico de la población mundial poseía el 75 % de la riqueza y la mitad más pobre solo el 2 %.

En casi todas las regiones, el 1 % más rico era más rico que el 90 % más pobre combinado, según el informe, y la desigualdad de riqueza aumentaba rápidamente en todo el mundo. «El resultado es un mundo en el que una pequeña minoría ejerce un poder financiero sin precedentes, mientras que miles de millones de personas siguen excluidas incluso de la estabilidad económica básica», afirman los autores del informe.

Esta concentración no solo es persistente, sino que también se está acelerando. Desde la década de 1990, la riqueza de los multimillonarios y centimillonarios ha crecido aproximadamente un 8 % anual, casi el doble de la tasa de crecimiento experimentada por la mitad inferior de la población. Los más pobres han obtenido modestos beneficios, pero estos se ven eclipsados por la extraordinaria acumulación en la cima. La proporción de la riqueza mundial en manos del 0,001 % más rico ha pasado de casi el 4 % en 1995 a más del 6 %, según el informe, mientras que la riqueza de los multimillonarios ha aumentado alrededor de un 8 % anual desde la década de 1990, casi el doble de la tasa del 50 % más pobre.

Más allá de la estricta desigualdad económica, el informe concluye que esta desigualdad alimenta la desigualdad de resultados, ya que el gasto en educación por niño en Europa y América del Norte, por ejemplo, es más de 40 veces superior al de África subsahariana, una diferencia aproximadamente tres veces mayor que el PIB per cápita.

Y la desigualdad está generando más emisiones de gases de efecto invernadero. El informe muestra que la mitad más pobre de la población mundial representa solo el 3 % de las emisiones de carbono asociadas a la propiedad de capital privado, mientras que el 10 % más rico representa alrededor del 77 % de las emisiones.

Los ingresos se distribuyen de forma desigual en todas partes, y el 10 % más rico obtiene sistemáticamente mucho más que el 50 % más pobre. Pero cuando se trata de riqueza, la concentración es aún más extrema. En todas las regiones, el 10 % más rico controla más de la mitad de la riqueza total, dejando a menudo a la mitad más pobre con solo una pequeña fracción.

Estos promedios globales ocultan enormes diferencias entre regiones. El mundo está dividido en claros niveles de ingresos: regiones de ingresos altos, como América del Norte y Oceanía y Europa; grupos de ingresos medios, como Rusia y Asia Central, Asia Oriental y Oriente Medio y África del Norte; y regiones muy pobladas donde los ingresos medios siguen siendo bajos, como América Latina, Asia Meridional y Sudoriental y África Subsahariana.

Una persona media en América del Norte y Oceanía gana aproximadamente 13 veces más que alguien en el África subsahariana y tres veces más que la media mundial. Dicho de otro modo, la renta media diaria en América del Norte y Oceanía es de unos 125 euros, frente a solo 10 euros en el África subsahariana. Y se trata de medias: dentro de cada región, muchas personas viven con mucho menos.

Aproximadamente el 1 % del PIB mundial fluye cada año de los países más pobres a los más ricos a través de transferencias netas de ingresos asociadas a altos rendimientos y bajos pagos de intereses sobre las deudas de los países ricos, según el informe, casi tres veces la cantidad de la ayuda mundial al desarrollo. La desigualdad también está profundamente arraigada en el sistema financiero mundial. La arquitectura financiera internacional actual está estructurada de manera que genera sistemáticamente desigualdad. Los países que emiten monedas de reserva pueden endeudarse de forma persistente a menor coste, prestar a tipos más altos y atraer el ahorro mundial. Por el contrario, los países en desarrollo se enfrentan a la imagen especular: deudas caras, activos de bajo rendimiento y una salida continua de ingresos.

( , blog, 10/12/25, traducción DEEPL, gráficos en el original)

10.12.25

La estanflación en EEUU... desde el regreso de trump a la Casa Blanca, la inflación se ha mantenido elevada. Como resultado, la popularidad de Trump ha caído, lastrada por la preocupación por el coste de la vida... los aranceles sobre las importaciones de bienes han aumentado y han hecho subir los precios de los productos que dependen del comercio, como los automóviles y la ropa... demás, la cruel campaña antiinmigración de Trump ha provocado una grave escasez de mano de obra en los sectores agrícolas y de la construcción, donde los salarios son bajos. Esto está provocando un aumento de los precios de los alimentos y la construcción. Y, sobre todo, se ha producido un enorme aumento de los precios de la electricidad, impulsado por la creciente demanda de los centros de datos de inteligencia artificial... la inflación va acompañada de un debilitamiento del mercado laboral... La previsión del PIB real es de desaleración significativa... Por lo tanto, persisten los signos de estanflación: aumento de la inflación y ralentización del crecimiento... el 1 % de los hogares más ricos de Estados Unidos ha acumulado casi 1000 veces más riqueza que el 20 % más pobre en las últimas tres décadas y media, y la desigualdad económica está empeorando a un ritmo vertiginoso... Este contraste se denomina economía en forma de «K», en la que los que están en la parte inferior pierden y los que ya son ricos ganan más... Con el presupuesto de Trump, la Ley One Big Beautiful Bill, muchos estadounidenses con ingresos más bajos perderán las ayudas alimentarias y las subvenciones para el seguro médico. No es de extrañar que la confianza de los consumidores entre el tercio inferior de los asalariados haya caído a su nivel más bajo jamás registrado... Mientras tanto, el mercado de valores está en auge y los accionistas aprovechan la coyuntura favorable en la economía estadounidense en forma de K (Michael Roberts)

 "El Financial Times señala que, durante la campaña electoral del año pasado, Donald Trump prometió «bajar los precios inmediatamente, desde el primer día». Sin embargo, desde su regreso a la Casa Blanca en enero, la inflación se ha mantenido elevada. Como resultado, la popularidad de Trump ha caído, lastrada por la preocupación por el coste de la vida. Sin embargo, el miércoles pasado afirmó que las preocupaciones por el coste de la vida en Estados Unidos son una «estafa» y un «engaño» perpetuado por los demócratas.

El crecimiento anual del índice de precios del gasto en consumo personal de Estados Unidos, que es el índice de precios que sigue la Reserva Federal para sus decisiones sobre la política de tipos de interés, subió al 2,8 % en septiembre, frente al 2,3 % de abril, cuando Trump dio a conocer sus drásticos aranceles a las importaciones en el llamado «día de la liberación», una liberación solo para los precios.

Desde entonces, a pesar de los vaivenes de las decisiones arancelarias de Trump, los aranceles sobre las importaciones de bienes han aumentado y han hecho subir los precios de los productos que dependen del comercio, como los automóviles y la ropa. También han contribuido al aumento de los precios de los alimentos y las bebidas, como la carne de vacuno, el café y algunas frutas. Del mismo modo, los aranceles sobre las materias primas, como el cobre y la madera, se están filtrando en el coste de la construcción de viviendas, justo cuando la relación entre el precio de la vivienda y los ingresos en Estados Unidos se encuentra cerca de su máximo histórico.

Además, la cruel campaña antiinmigración de Trump ha provocado una grave escasez de mano de obra en los sectores agrícolas y de la construcción, donde los salarios son bajos. Esto está provocando un aumento de los precios de los alimentos y la construcción. Y, sobre todo, se ha producido un enorme aumento de los precios de la electricidad, impulsado por la creciente demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, que consumen mucha energía. OpenAI consume tanta electricidad como Nueva York y San Diego juntas, o como la demanda total de electricidad de Suiza y Portugal juntas.

El aumento de la inflación es una cosa. Pero va acompañado de un debilitamiento del mercado laboral, ya que el crecimiento del empleo se ha ralentizado y los aumentos salariales, especialmente para los trabajadores con salarios más bajos, se han frenado. El desempleo entre los trabajadores hispanos —que se decantaron significativamente por Trump el pasado mes de noviembre— alcanzó en septiembre su máximo anual, con un 5,5 %, frente al 4,4 % del conjunto de la población.

La previsión del PIB real de la Reserva Federal de Nueva York para el último trimestre de este año es del 1,7 % anualizado, lo que supone un aumento de alrededor del 0,4 % con respecto al tercer trimestre. Se trata de una desaceleración significativa con respecto al tercer trimestre. Por lo tanto, persisten los signos de estanflación: aumento de la inflación y ralentización del crecimiento.

El análisis de la Reserva Federal de Atlanta de los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra que, tras años de crecimiento por encima de la tendencia, los salarios de los trabajadores con menores ingresos de Estados Unidos se han ralentizado más que los de los trabajadores con mayores ingresos, lo que ha borrado gran parte de los avances logrados durante la última década en la reducción de la brecha. El salario mínimo federal se mantiene en 7,25 dólares desde 2009, lo que afecta a 1,3 millones de trabajadores, según señala el Departamento de Trabajo. La afiliación sindical cayó al 10,1 % en 2022, la cifra más baja jamás registrada, lo que debilitó el poder de negociación en sectores como el comercio minorista. Mientras tanto, el mercado bursátil estadounidense sigue alcanzando nuevos máximos, ya que la fiebre por la inteligencia artificial, junto con la perspectiva de recortes en los tipos de interés y los impuestos sobre los beneficios de las empresas, alimenta el frenesí entre la élite.

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