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6.8.26

Hoy conviven tres vulnerabilidades que nunca antes se habían dado al mismo tiempo: una sobrevaloración concentrada en torno a la inteligencia artificial, una estructura de mercado más estrecha y frágil que en 1987, y un entorno macrofinanciero que ha convertido el crédito, los intermediarios no bancarios y los balances domésticos en pólvora seca... Lo que hace único a 2026 es que estos tres mecanismos pueden activarse en secuencia: primero el crash técnico (1987), luego la compresión de valoraciones (2000), y finalmente el contagio al crédito y la economía real (2008). Y esta vez, el Estado tiene menos herramientas que entonces... Hoy, el 36-40% del S&P 500 está en manos de apenas diez compañías, todas ellas ligadas a la IA... Si una de esas firmas titubea, arrastra al índice; si dos lo hacen, el mercado entra en pánico... Cuando los beneficios no lleguen al ritmo esperado, y ya hay señales, la caída de la valorización será brutal aunque no caigan los beneficios o ventas de las empresas. Y será más rápida que en 2000 porque el mercado está mucho más interconectado y apalancado... Una caída del 5% puede desencadenar ventas forzadas que la lleven al 15% en horas... El BIS advierte que los intermediarios no bancarios ya tienen el 53% de la deuda soberana de los países avanzados, y que su exposición a bonos corporativos y crédito privado es mayor que nunca... Imaginemos la secuencia. Primero, una decepción en los resultados de una de las grandes hyperscalers, las grandes empresas tecnológicas (como Amazon, Microsoft, Google o Meta)... Después, las empresas más pequeñas del ecosistema IA, que dependían de refinanciaciones constantes, no pueden renovar su deuda. La inversión en infraestructura se paraliza, los contratos se cancelan y el desempleo tecnológico comienza a subir... Finalmente, el consumo cae por el efecto riqueza, la economía entra en recesión, y los bancos centrales se ven obligados a elegir entre inflación y colapso... Eso no es ciencia ficción. El BIS ya ha estimado que una reversión del boom de IA podría congelar el crédito corporativo (Juan Laborda)

"En octubre de 2025 publiqué en este medio un artículo bajo el título Sí, predigo el pinchazo de la burbuja financiera de la Inteligencia Artificial en 2026. En este nuevo texto extiendo y explicito mucho más lo que allí expresé, usando modelos de machine learning para tales previsiones. Lo más importante es que las lecturas que salen son horrendas. No es una posibilidad remota. No es una advertencia para inversores nerviosos. Es una conclusión que se impone al observar los datos, la estructura del mercado y la arquitectura financiera global. Una gran caída bursátil en los próximos meses no es plausible: es una certeza que sucederá. Y quienes la descartan como otro “esto ya lo vivimos” están cometiendo el mismo error de quienes en 2000 miraban el Nasdaq y veían el futuro, o en 2007 contemplaban las hipotecas subprime y creían que el riesgo estaba “contenido”.

La razón no es que haya una burbuja tecnológica más. Es que hoy conviven tres vulnerabilidades que nunca antes se habían dado al mismo tiempo: una sobrevaloración concentrada en torno a la inteligencia artificial, una estructura de mercado más estrecha y frágil que en 1987, y un entorno macrofinanciero que ha convertido el crédito, los intermediarios no bancarios y los balances domésticos en pólvora seca. Y lo más inquietante: el sistema ya no tiene margen de maniobra para apagar el incendio sin quemarse él mismo.

El mercado está más caro que en 2000, pero mucho más concentrado

Empecemos por lo obvio: las valoraciones no son “algo elevadas”. Son históricamente absurdas. El CAPE de Shiller (divide el precio de un índice entre el beneficio medio real de los últimos 10 años (ajustado por inflación) para valorar si la bolsa está barata o cara) del S&P 500 ronda 41,7, más del doble de su media histórica, y el PER trailing (calcula cuántos años tardarías en recuperar tu inversión utilizando los beneficios reales y auditados que la empresa ha generado en los últimos 12 mesessupera 32, frente a un promedio de 16. Las ratios precio/ventas y precio/valor contable han superado los máximos de la burbuja puntocom. Pero esto no es un déjà vu: en 1999, la exageración estaba repartida entre cientos de empresas con modelos de negocio dudosos. Hoy, el 36-40% del S&P 500 está en manos de apenas diez compañías, todas ellas ligadas a la IA. Esa concentración no es un dato curioso: es un mecanismo de amplificación. Si una de esas firmas titubea, arrastra al índice; si dos lo hacen, el mercado entra en pánico; si el sector decepciona, no hay “valor refugio” dentro de la bolsa porque todos los refugios son la misma apuesta.

Y el Banco de Pagos Internacionales (BIS) lo ha dicho con claridad: las grandes tecnológicas están descontando tasas de crecimiento de beneficios que no tienen precedentes, con primas de riesgo comprimidas hasta niveles que solo se vieron en los momentos más eufóricos de la historia. La narrativa de la IA es poderosa, pero las narrativas no pagan los múltiplos. Cuando los beneficios no lleguen al ritmo esperado, y ya hay señales de que el capex descomunal en centros de datos no está generando retornos proporcionales, los inversores estarán dispuestos a pagar cada vez menos por cada unidad de negocio (compresión de múltiplos) y la caída de la valorización será brutal aunque no caigan los beneficios o ventas de las empresas. Y será más rápida que en 2000 porque el mercado está mucho más interconectado y apalancado.

 Tres fantasmas en una misma habitación: 1987, 2000 y 2008

Aquí está la novedad que hace único este momento. No estamos ante una repetición de un solo episodio, sino ante una concatenación de tres arquetipos de crisis que hasta ahora habían sido excluyentes.

La IA es real, pero su rentabilidad no llegará al ritmo que descuentan los precios. Cuando los inversores comprendan que el gasto en infraestructura no se traduce en beneficios inmediatos, los múltiplos comenzarán a comprimirse

El fantasma de 1987: aquel octubre, el Dow cayó un 22,6% en un solo día. No fue por una recesión inminente, sino por una estructura de mercado frágil: portfolio insurance, futuros mal gestionados y un desajuste entre contado y derivados que convirtió una corrección en cascada. Hoy tenemos ETFs apalancados, estrategias de volatilidad, fondos sistemáticos y un volumen de derivados que multiplica por diez al de 1987. Una caída del 5% puede desencadenar ventas forzadas que la lleven al 15% en horas.

El fantasma de 2000: entonces el Nasdaq se desplomó un 78% en dos años. No fue un crash, fue una lenta agonía de expectativas frustradas. La IA es real, pero su rentabilidad no llegará al ritmo que descuentan los precios. Cuando los inversores comprendan que el gasto en infraestructura no se traduce en beneficios inmediatos, los múltiplos comenzarán a comprimirse y no habrá comprador de fondo porque todos los compradores ya están dentro.

El fantasma de 2008: lo que convirtió aquella crisis en sistémica no fue la caída de la vivienda, sino el hecho de que esa caída estaba apalancada con crédito, titulizada y en manos de intermediarios no bancarios que operaban con colateral frágil. Hoy, el mercado repo está lleno de hedge funds con apalancamiento oculto; el private credit ha crecido sin supervisión; y los fondos de inversión abiertos poseen activos ilíquidos que no podrán vender si se produce una avalancha de reembolsos. El BIS advierte que los intermediarios no bancarios ya tienen el 53% de la deuda soberana de los países avanzados, y que su exposición a bonos corporativos y crédito privado es mayor que nunca. Si el equity cae, el colateral se deteriora, los haircuts suben, y la financiación repo se congela. Eso no es una crisis bursátil: es una crisis de crédito disfrazada de corrección.

Lo que hace único a 2026 es que estos tres mecanismos pueden activarse en secuencia: primero el crash técnico (1987), luego la compresión de valoraciones (2000), y finalmente el contagio al crédito y la economía real (2008). Y esta vez, el Estado tiene menos herramientas que entonces. La deuda pública está por las nubes, y para nuestra desgracia nadie de la ortodoxia quiere oír hablar de la Teoría Monetaria Moderna; la inflación sigue siendo un fantasma y los bancos centrales no pueden bajar tipos hasta el 0% sin provocar una hemorragia fiscal. El margen de maniobra es mínimo.

El capitalismo financiarizado ya no puede crecer sin burbujas

Pero el problema no es solo de valoraciones o de estructura de mercado. Es de modelo. Desde los años ochenta, el capitalismo ha ido sustituyendo la inversión productiva por la valorización financiera. Los beneficios se han disparado, pero no porque las empresas produzcan más o mejor, sino porque han concentrado poder de mercado, han reducido salarios y han destinado el excedente a recompras de acciones en lugar de a nueva capacidad productiva. La participación del trabajo en la renta nacional no ha dejado de caer; la inversión privada es débil a pesar de la elevada rentabilidad; y el crecimiento depende cada vez más del efecto riqueza que generan los precios de los activos.

Ese régimen tiene una contradicción interna: necesita burbujas para sostener el consumo y la inversión, pero cada burbuja eleva la fragilidad sistémica. Cuando la burbuja estalla, no hay un “amortiguador” real porque la economía real se ha vuelto dependiente de la riqueza financiera. Por eso una corrección bursátil no es un fenómeno aislado: es el ajuste necesario de un sistema que ha estado viviendo por encima de sus posibilidades durante décadas para beneficiar exclusivamente a unos cuantos pijos psicópatas multimillonarios. La IA ha sido el último catalizador de esa dinámica, no su solución. El gasto descomunal en centros de datos y chips no está generando una nueva ola de productividad generalizada, sino una burbuja de inversión que, cuando reviente, arrastrará a proveedores, contratistas y bancos expuestos.

El escenario que nadie quiere nombrar

Imaginemos la secuencia. Primero, una decepción en los resultados de una de las grandes hyperscalers, las grandes empresas tecnológicas (como Amazon, Microsoft, Google o Meta) que gestionan gigantescas infraestructuras de computación en la nube y concentran la mayor parte de la inversión mundial en inteligencia artificial. La noticia se extiende, los algoritmos de trading reaccionan, los ETFs apalancados amplifican la caída, y el S&P 500 pierde un 10% en dos sesiones. Luego, los hedge funds reciben margin calls (órdenes de venta para respaldar sus deudas), venden bonos corporativos para obtener liquidez, los spreads se disparan, y el crédito se encarece.

Después, las empresas más pequeñas del ecosistema IA, que dependían de refinanciaciones constantes, no pueden renovar su deuda. La inversión en infraestructura se paraliza, los contratos se cancelan y el desempleo tecnológico comienza a subir. Finalmente, el consumo cae por el efecto riqueza, la economía entra en recesión, y los bancos centrales se ven obligados a elegir entre inflación y colapso.

No son predicciones alarmistas: son advertencias basadas en modelos que ya han fallado antes por exceso de optimismo

Eso no es ciencia ficción. El BIS ya ha estimado que una reversión del boom de IA podría congelar el crédito corporativo; el Mecanismo de Estabilidad Europeo (ESM) ha simulado escenarios donde una corrección bursátil estadounidense combinada con tensiones geopolíticas recorta un 20% el S&P y un 30% las bolsas europeas en 18 meses. No son predicciones alarmistas: son advertencias basadas en modelos que ya han fallado antes por exceso de optimismo.

La única salida es cambiar el modelo

No hay rescate que valga. La tentación natural es pensar que la Fed o el BCE volverán a salvar el día. Pero esta vez no pueden. Los bancos centrales están atrapados en un dilema: si no actúan, la crisis se profundiza; si actúan, siembran la semilla de la siguiente. Y el sistema financiero no bancario, que ha crecido en la sombra, no tiene acceso a las ventanillas de liquidez de los bancos centrales. Cuando los fondos de inversión, los dealers y los hedge funds necesiten liquidez, no habrá prestamista de última instancia para ellos. La crisis será más rápida y menos controlable que en 2008.

Cuando la música pare —y parará— la corrección no será una oportunidad de compra, sino el principio de un ajuste estructural que llevamos décadas aplazando

Por eso, la respuesta no puede ser técnica. No basta con endurecer los requisitos de capital o exigir más transparencia a los fondos. Hace falta algo más profundo: reequilibrar el poder de mercado, reducir la financiarización, incentivar la inversión productiva y redistribuir la renta para que la demanda no dependa de la riqueza financiera. Políticas antimonopolio agresivas, fiscalidad progresiva sobre las rentas del capital, gobierno corporativo que desincentive las recompras, y una inversión pública que oriente el ahorro hacia la transición ecológica y la infraestructura real. Esa es la única manera de romper el círculo vicioso de burbuja-rescate-nueva burbuja.

Pero, mientras tanto, el mercado sigue bailando al son de la IA, los múltiplos siguen subiendo y los inversores siguen comprando como si el futuro estuviera ya escrito. No lo está. Y cuando la música pare —y parará— la corrección no será una oportunidad de compra, sino el principio de un ajuste estructural que llevamos décadas aplazando. La pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo. Y ese “cuándo” puede estar mucho más cerca de lo que imaginas."

 (Juan Laborda  , El Salto, 15/07/26) 

3.7.26

¿De dónde vendrá el próximo crash? Los medios de comunicación creen que la deuda pública causará el próximo crash financiero. Yo creo que están mirando en el lugar completamente equivocado, creo que el peligro se ha estado acumulando silenciosamente en los mercados bursátiles estadounidenses, donde la concentración de inversores globales es ahora más alta que en cualquier otro momento de la historia moderna... los inversores no estadounidenses en los mercados bursátiles de EE.UU. poseen 22 billones de dólares en acciones estadounidenses. Ahí es donde reside ahora el riesgo sistémico de la economía global... Si esos mercados sufren una corrección importante, las consecuencias no se limitarán a Estados Unidos. Los efectos podrían extenderse rápidamente a través de los fondos de pensiones, los ahorros de los hogares, y los bancos e instituciones financieras de todo el mundo... El 55% del efectivo se recauda fuera de EE.UU., pero el 70% de ese dinero se dirige a los mercados bursátiles estadounidenses... Pocos dudan ahora de que el mercado bursátil estadounidense está sobrevalorado y los riesgos de corrección son reales... SpaceX es una señal clara de ello. Ya ha caído significativamente en valor desde su lanzamiento de acciones... además, la IA no es barata. En el momento en que el mundo se dé cuenta de que ese es el caso, y las ofertas iniciales para atraer a la gente a la IA dejen de estar disponibles, y la gente tenga que pagar el coste real, realmente va a haber una debacle... Si esa debacle es tan severa como la caída de los valores bursátiles de 2008, podría costar 50 billones de dólares en términos de caída del valor del mercado... solo 15 billones de dólares de eso afectarán a EE.UU. 35 billones de dólares afectarán al resto del mundo, y estamos muy expuestos a estos mercados en la forma en que ahorramos para las pensiones. Es un escenario plausible a corto plazo... el mecanismo de transmisión pasa a través de los mercados de renta variable y los fondos de pensiones, pero también a través de la banca secundaria, donde se ha pedido prestado grandes cantidades de dinero para comprar estas acciones en EE.UU. ( Richard Murphy)

"¿De dónde vendrá el próximo crash?

Los medios de comunicación creen que la deuda pública causará el próximo crash financiero.

Yo creo que están mirando en el lugar completamente equivocado.

El gobierno del Reino Unido no puede quedarse sin libras para pagar una deuda denominada en libras, por lo que la deuda pública no es, en mi opinión, donde reside ahora el verdadero riesgo sistémico. En cambio, creo que el peligro se ha estado acumulando silenciosamente en los mercados bursátiles estadounidenses, donde la concentración de inversores globales es ahora más alta que en cualquier otro momento de la historia moderna.

Los inversores extranjeros poseen ahora alrededor de 22 billones de dólares en acciones estadounidenses. Los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los fondos de inversión de todo el mundo se han vuelto cada vez más dependientes del aumento de los precios de las acciones estadounidenses. El auge de la IA ha acelerado esta tendencia, atrayendo cada vez más dinero hacia un número relativamente pequeño de empresas y creando un nivel de concentración que debería preocuparnos a todos.

Si esos mercados sufren una corrección importante, las consecuencias no se limitarán a Estados Unidos. Los efectos podrían extenderse rápidamente a través de los fondos de pensiones, los ahorros de los hogares, y los bancos e instituciones financieras de todo el mundo, incluidos los del Reino Unido.

En este vídeo explico:

- por qué la deuda pública no es la amenaza financiera que muchos imaginan
- dónde creo que reside ahora el verdadero riesgo financiero sistémico
- por qué los mercados bursátiles estadounidenses se han vuelto tan dominantes
- cómo la inversión en IA ha alimentado una concentración de capital sin precedentes
- por qué los fondos de pensiones del Reino Unido están mucho más expuestos de lo que muchos creen
- por qué la próxima crisis financiera, si llega, probablemente será muy diferente a la de 2008
- qué podría significar esto para tus ahorros, tu pensión y la economía en general.

Estés o no de acuerdo con mi análisis, estos son riesgos que merecen mucha más atención de la que están recibiendo actualmente.

Como sabéis, he estado enfermo más de una semana, y durante ese período el mundo supuestamente ha cambiado.

Tenemos paz en el Golfo, si crees lo que dice Donald Trump, y serías muy ingenuo si crees algo de lo que dice. La realidad es que la guerra allí continúa, pero a pesar de eso, los precios del petróleo han bajado, casi a niveles previos a la guerra; los costes de la deuda pública han bajado, no tanto, pero han bajado; y los mercados bursátiles están cayendo. Así que la pregunta es: ¿seguimos encaminados hacia un crash?

He hablado sobre la posibilidad de un crash en este canal varias veces, y creo que el riesgo sigue siendo enorme y alto. Pero el hecho es que el riesgo que deberíamos estar vigilando está siendo ignorado ahora mismo.

La gente está obsesionada con la deuda pública y dice que ahí es donde veremos surgir un crash. Y en el Reino Unido, hablan de que la deuda pública británica es vulnerable y que incluso podríamos tener que acudir al FMI para un rescate, lo que ignora el hecho absolutamente cierto de que el Reino Unido siempre puede pagar su deuda porque está denominada en libras. Y el único organismo que tiene el derecho legal de crear más libras para pagar la deuda es el gobierno que debe el dinero. Por lo tanto, no hay riesgo en cuanto a la deuda pública del Reino Unido cuando se trata de un crash.

Pero hay un riesgo económico muy real en el mundo ahora mismo, y es necesario hablar de él porque es enorme. Y ese riesgo está en los mercados de renta variable o bursátiles de EE.UU. y en la explosión de las tenencias extranjeras en ese mercado.

En este momento, los inversores no estadounidenses en los mercados bursátiles de EE.UU. poseen 22 billones de dólares en acciones estadounidenses. Ahí es donde reside ahora el riesgo sistémico de la economía global. El verdadero problema es que los medios de comunicación están mirando en la dirección equivocada. Están tratando de encontrar una crisis, y no están mirando hacia dónde podría surgir.

El verdadero problema, si Trump termina su guerra, pero que corre paralelo a ella si no lo hace, es que el mundo ha apostado por el capitalismo estadounidense a una escala extraordinaria. Las tenencias extranjeras de acciones estadounidenses se han triplicado desde 2015 y ahora ascienden a más de 22 billones de dólares.

La emisión de acciones de la OPV de SpaceX provocó una estampida global para comprar más acciones estadounidenses. Más de 100.000 personas en el Reino Unido compraron acciones en esa emisión. Y personas de Corea del Sur, Japón, Australia y fondos soberanos del Golfo también se apresuraron a participar. Incluso los inversores de la bolsa china lograron obtener acciones de SpaceX, aunque tenían prohibido hacerlo. Y la cuestión es que todas esas personas ya han perdido dinero.

SpaceX ya ha disminuido significativamente su valor, y sabemos que este es el gran problema que realmente enfrentamos. Estados Unidos se ha convertido en el principal escenario mundial para la asunción de riesgos y no para el ahorro seguro.

Se ha convertido en el lugar al que acuden las personas que quieren asumir riesgos para encontrarlos. Los países fuera de EE.UU. y China poseen ahora el 38% de sus carteras de acciones en acciones estadounidenses. Y seamos claros: eso incluye a la gente del Reino Unido. Así que si tienes una cartera basada en acciones en tu fondo de pensiones, es probable que alrededor del 38% de la misma, más de un tercio, cerca de dos quintos, esté en acciones estadounidenses. Y esto es un aumento significativo. Hace una década, esa cifra rondaba una cuarta parte, el 25%. Y ahora, alrededor del 65% de todas las nuevas acciones emitidas están en EE.UU. Así que esta concentración de ahorros basados en acciones en EE.UU. no hará más que aumentar.

El auge de la IA ha impulsado esto, por supuesto, de una manera extraordinaria, y eso aún continúa. Alphabet, propietaria de Google, recaudó un récord de 85.000 millones de dólares en nuevas acciones a principios de junio de este año. Anthropic, Meta y OpenAI están analizando las mismas ideas, elevando la recaudación de capital en EE.UU. por encima de los 600.000 millones de dólares este año. La inversión en IA es el motor de este aumento de capital.

Y mientras tanto, como ha señalado The Financial Times, la industria mundial de gestión de activos está recaudando el 55% de su efectivo fuera de EE.UU.

Tenemos, por tanto, una disparidad. El 55% del efectivo se recauda fuera de EE.UU., pero el 70% de ese dinero se dirige a los mercados bursátiles estadounidenses. Es en ese filo entre el dinero no estadounidense y el estadounidense donde se encuentra ahora la línea de falla en la economía mundial.

Y no neguemos el hecho. Los beneficios, en gran parte sobre el papel, que han surgido de la inversión en renta variable estadounidense han sido reales hasta ahora. Los inversores no estadounidenses han obtenido, según el FT, alrededor de 13 billones de dólares en beneficios de las acciones estadounidenses desde 2015. Los rendimientos han sido extraordinarios según cualquier medida histórica. Por eso los mercados bursátiles parecen un lugar tan bueno para poner dinero en la actualidad, pero esa exposición también hace que las personas racionales y prudentes se sientan peligrosamente expuestas a lo que está sucediendo.

Esto se debe a que los rendimientos pasados han creado niveles peligrosos de concentración de la propiedad de acciones en ciertos tipos de activos, en ciertos mercados. Y esa podría ser la consecuencia de la acumulación de riesgo sistémico. Y el riesgo sistémico da lugar a la posibilidad de un crash.

Pocos dudan ahora de que el mercado bursátil estadounidense está sobrevalorado y los riesgos de corrección son reales. Todos los comentaristas serios que leo en el Reino Unido y en EE.UU., en todos los periódicos importantes, y algunos periodistas, están diciendo exactamente lo mismo. Lee The Financial Times, lee el Washington Post, lee el Wall Street Journal, lee el New York Times, lee otros periódicos, lee The Economist. Las historias son todas iguales: ¿cuándo ocurrirá el crash? Hay señales claras de que el mercado estadounidense está estirado más allá de los límites sostenibles. Y SpaceX es una señal clara de ello. Ya ha caído significativamente en valor desde su lanzamiento de acciones. Y Musk, que era trillonario como resultado, ya no lo es.

Incluso empresas como Meta, propietaria de Facebook, están empezando a cuestionar el valor de su uso de la IA. No su inversión en IA; su uso de la IA en sus operaciones diarias. Y, de hecho, están reduciendo. Están diciendo que el coste de comprar los tokens que impulsan su uso de la IA es demasiado alto. Están llevando sus negocios a posiciones, bueno, no a la insolvencia, obviamente, pero sí a posiciones menos rentables porque su personal está haciendo un uso tan intensivo de la IA. Y por eso les están diciendo que no pueden usar esto. Si gente como Meta dice "no uséis IA", el resto del mundo va a tomar nota.

La IA no es barata. En el momento en que el mundo se dé cuenta de que ese es el caso, y las ofertas iniciales para atraer a la gente a la IA dejen de estar disponibles, y la gente tenga que pagar el coste real de esto, realmente va a haber una debacle. La gente va a ver que el valor de la IA está limitado por el hecho de que su carga para sus negocios será demasiado alta. Y como consecuencia, el potencial de ganancias futuras de estas empresas va a disminuir significativamente, y entonces podríamos tener una debacle bursátil.

Esto es lo que creo que va a pasar, y pongamos esto en contexto. Si esa debacle es tan severa como la caída de los valores bursátiles de 2008, y es fácil imaginar esa posibilidad, entonces podría costar al menos 50 billones de dólares en términos de caída del valor del mercado.

Ahora, parte de eso será en EE.UU., pero dado el equilibrio en la forma en que ahora se poseen las acciones, solo 15 billones de dólares de eso afectarán a EE.UU. 35 billones de dólares afectarán al resto del mundo, incluido el Reino Unido, y estamos muy expuestos a estos mercados en la forma en que ahorramos para las pensiones.

Esto no es un riesgo remoto. Es un escenario plausible a corto plazo.

Este es un nuevo tipo de riesgo de crash, diferente en carácter a todo lo que hemos visto antes. Está encima de todo lo que Donald Trump está haciendo con respecto a Irán, y es muy diferente a 2008.

En ese año, el crash llegó a través de la deuda hipotecaria y los balances bancarios.

Esta vez, el mecanismo de transmisión pasa a través de los mercados de renta variable y los fondos de pensiones, pero también a través de la banca secundaria, donde se ha pedido prestado grandes cantidades de dinero para comprar estas acciones en EE.UU.

Los fondos de pensiones del Reino Unido, las compañías de seguros de vida y los ahorros de los hogares están todos expuestos, al igual que todo el sistema bancario a través de esos préstamos a través de los acuerdos de banca secundaria para financiar esta burbuja.

Un crash del mercado estadounidense afectaría a la estabilidad financiera y al mismo tiempo golpearía la riqueza de las jubilaciones de manera directa e inmediata. Estás en riesgo si aún no has cobrado tu pensión, y la mayoría de la gente que está viendo esto no lo habrá hecho. Somos estructuralmente más vulnerables que en cualquier ciclo económico anterior, y eso es lo que me preocupa.

La financiarización ha roto la vieja lógica de la globalización y su supuesta neutralidad. Eso es lo que ha creado este riesgo. Ya he señalado que tanto dinero está desajustado. No está invertido donde se origina.

El supuesto era que los flujos de capital eran neutrales y que esto estaba bien; podíamos invertir a través de las fronteras. Pero esto ya no es cierto. La lógica solía ser que la ubicación no importaba cuando se trataba de invertir. Podías poseer acciones de Google. Podías usar Google como motor de búsqueda. Podías hacer eso en cualquier lugar, y eso estaría bien. Pero esa neutralidad ya no existe. Se ha hecho añicos por la burbuja de la IA.

Los productos estadounidenses no están ahora igualmente disponibles para todos los países. EE.UU. está reteniendo el consentimiento para que se utilicen nuevas versiones de IA hasta que el gobierno estadounidense las haya aprobado, y está diciendo que es posible que no se desplieguen en todo el mundo, dando a EE.UU. una ventaja competitiva desleal. Y al mismo tiempo, creando estas barreras a los rendimientos de la inversión que van a hacer que este tipo de inversión transfronteriza sea mucho más difícil.

Y eso también es cierto con respecto a cosas como SpaceX. El mercado de satélites puede ser restringido deliberadamente por el gobierno estadounidense para proporcionarse a sí mismos sus propios mecanismos de defensa. Poseer acciones de una empresa ya no garantizará el acceso a lo que esas empresas producen. Ese es el punto clave aquí. Va a haber una división real que aún no se está reflejando en los mercados financieros, y es ese riesgo el que va a crear la base para un crash.

Estados Unidos está ahora armando el acceso a su propia tecnología contra el resto del mundo, y eso podría crear una consecuencia enorme, porque esto no es globalización. Es una forma de subordinación financiera y tecnológica, y los riesgos están cambiando como resultado, y de manera masiva.

Otros países están empezando a responder redirigiendo su propia inversión de capital de vuelta a sus propias economías nacionales. Estamos viendo una forma de proteccionismo aquí, sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

Japón está empezando a invertir 2,3 billones de dólares en IA y semiconductores dentro de su propia economía porque los necesita.

Alemania está respaldando un nuevo sistema nacional de pensiones para redirigir el capital nacional hacia los mercados financieros alemanes.

Y Canadá está haciendo exactamente el mismo tipo de cosas con sus fondos de pensiones.

Mientras tanto, Corea del Sur está haciendo ruidos sobre movimientos similares.

Aquí en el Reino Unido, he argumentado durante mucho tiempo que el gobierno debería utilizar el hecho de que proporciona subsidios de pensiones a los fondos de pensiones para permitirle dirigir el uso de esos fondos para el beneficio social, pero hasta ahora, Gran Bretaña no está respondiendo a esta amenaza global. Eso nos deja aún más expuestos de lo que estaríamos de otra manera a este riesgo potencial que surge dentro de los mercados financieros globales.

Nuestros fondos de pensiones están protestando por su derecho a seguir asignando fuertemente el dinero confiado a su cuidado en el extranjero, y especialmente en EE.UU., y hay muy poca ponderación por su parte en acciones del Reino Unido ahora. El gobierno, mientras tanto, está obsesionado con los rendimientos de los gilts y los ratios de deuda, pero no se está preguntando hacia dónde van los ahorros británicos o qué riesgo conllevan.

Este es un fracaso político y económico que se esconde a plena vista. El peligro es que realmente nos equivoquemos en esta situación. No anticiparemos el hecho de que hay una guerra financiera real estallando, además de una guerra comercial y una guerra física real. Suma las tres, y podríamos crear todo tipo de formas de mala asignación de capital como resultado de desencadenar medidas financieras de represalia desde EE.UU. Eso es lo que estamos empezando a ver. Eso está sucediendo. Y el sistema global de gestión de activos todavía no ha asimilado esto, en parte porque está totalmente dominado por instituciones de propiedad estadounidense.

Cada intento de invertir a nivel nacional en el Reino Unido, entonces, a menudo es subvertido por el hecho de que los gestores estadounidenses están a cargo de los fondos de nuestros fondos de pensiones, y por lo tanto no estamos viendo los beneficios de esos fondos aquí en el Reino Unido. Estamos reduciendo nuestra independencia. Nos estamos volviendo cada vez más dependientes financieramente de EE.UU., y ya no es un socio fiable. Eso es evidente.

Así que estamos vigilando el riesgo equivocado. Mi creencia es que el riesgo de un crash en los mercados bursátiles es ahora tan grande como siempre. Se ve exacerbado por lo que Trump está haciendo en las guerras comerciales y lo que está haciendo con respecto a las guerras físicas, pero también estamos enfrentando una guerra financiera.

El riesgo financiero debería preocuparnos, pero está en los mercados de renta variable, en los mercados bursátiles. No está en la deuda pública. El mundo ha externalizado su asunción de riesgos a unos Estados Unidos cada vez menos fiables, y una corrección del mercado estadounidense ahora atravesaría los fondos de pensiones del Reino Unido y los ahorros a nivel mundial.

El gobierno del Reino Unido siempre puede pagar su deuda. Eso no es cierto para la capacidad de los fondos de pensiones del Reino Unido para cumplir con sus obligaciones de pensiones. La crisis, si llega, llegará a través de los mercados financieros privados y no a través del endeudamiento público, y eso podría afectarte muy directamente.

Mi sugerencia es que busques asesoramiento sobre pensiones ahora. Revisa tu cartera si tienes algún control sobre ella. Decide si realmente quieres estar tan expuesto a los mercados estadounidenses. Decide si quieres optar por la cautela. Y añadamos un pequeño apéndice a esto: reza para que quien sea nuestro nuevo canciller, tenga el sentido de darse cuenta de todo esto. Pero ¿lo harán? No lo sé." 

(Richard Murphy, blog, 02/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

29.6.26

¿Estamos ante un momento Minsky (un colapso repentino) para las finanzas piramidales? Kevin Warsh, el nuevo gobernador de la Reserva Federal, al amenazar con subir los tipos de interés frente a un sector tecnológico muy endeudado, podría provocar una oleada de impagos crediticios relacionados con este sector, muy dependiente de una costosa financiación mediante deuda... Allá por febrero de 2007, Greenspan había ido subiendo los tipos de interés para frenar la «exuberancia excesiva» de unos mercados embriagados por la burbuja del crédito fácil... en lugar de frenar a los mercados, el aumento de los tipos de interés reales llevó a la quiebra a hogares y empresas muy endeudados... No fue hasta finales de 2008 cuando el «maestro» comenzó a reconocer la ruina económica y la inestabilidad, justo cuando la economía estadounidense entraba en caída libre... Cuanto más cambia, más igual sigue todo: las gigantescas señales de alarma de Elon Musk. En el centro de la crisis actual, alimentada por la deuda, se encuentra Elon Musk, quién pidió prestados 20 000 millones a bancos de Wall Street para refinanciar 17 500 millones de deuda basura a alto interés que heredó al fusionar sus plataformas X (antes Twitter) y xAI, bajo el paraguas de SpaceX... Ahora, Musk está emitiendo 25 000 millones en bonos para convencer a los inversores particulares y a los fondos de inversión de que deben ayudar a saldar los onerosos «préstamos puente» de la empresa... entre 35 000 y 50 000 millones de los ingresos actuales de los bancos mayoristas podrían estar en riesgo. Esto representa entre el 8 % y el 11 % de los ingresos totales por crédito de estos actores en la actualidad... Y aquí vamos otra vez. Siguemos dando vueltas en el «Casino Global» mientras los mercados crediticios y las agencias de calificación avivan las llamas de la economía hiperfinanciarizada (Ann Pettifor)

"Un «momento Minsky» es un colapso repentino y grave del mercado que marca el final de un período prolongado de crecimiento especulativo impulsado por la deuda. Llama así en honor al economista estadounidense Hyman Minsky, y se produce cuando los inversores ya no pueden hacer frente a los pagos de sus préstamos, que se disparan en espiral, lo que desencadena una venta masiva y frenética en cadena.

En primer lugar, nos centramos en el fallecimiento de Alan Greenspan —el «maestro»—, uno de los gobernadores más influyentes de la Reserva Federal de Estados Unidos. Falleció hace dos días, el 22 de junio. Descrito por el London Times como «uno de los gigantes de la historia financiera», Greenspan tenía 100 años. Por recomendación de Gordon Brown, la reina de Inglaterra le concedió el título honorífico de caballero en 2002 por —permítanme explicarlo— sus destacadas contribuciones a la estabilidad económica mundial. 

En un momento de déjà vu, el NASDAQ eligió el 22 de junio para sufrir los «nervios» de la IA y cayó un 2,2 % en dos días. Justo después, el índice bursátil de referencia de Corea, con gran peso del sector tecnológico, cayó un 10 % el martes 23, y Samsung Electronics registró caídas de dos dígitos.

La inestabilidad financiera mundial —una característica peligrosa del mandato de Greenspan— había regresado. 

 Hay quien sugiere que la volatilidad actual se debe a la declaración de línea dura emitida una semana antes por Kevin Warsh, el nuevo gobernador de la Reserva Federal. De ser así, Warsh se está acercando peligrosamente al iceberg del «mercado libre» de Greenspan al amenazar con subir los tipos de interés frente a un sector tecnológico muy endeudado. Si la volatilidad actual del mercado es el comienzo de una grave recesión del sector de las tecnologías de la información, la dependencia de una costosa financiación mediante deuda podría provocar una oleada de impagos crediticios relacionados con este sector.

La deuda del sector de las tecnologías de la información, tal y como explica Oliver Wyman, es

    "concentrada, irregular y vulnerable a riesgos idiosincrásicos."

Déjà vu y una volatilidad anterior

Allá por febrero de 2007 —meses antes de la implosión del «Día de la Detonación», el 9 de agosto de 2007—, el Dow Jones Industrial Average cayó repentinamente un 3,3 %, mientras que en Extremo Oriente las acciones chinas se desplomaron un 9 %. La volatilidad también aumentó, (...) .

 El gobernador Greenspan y el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal habían ido subiendo los tipos de interés para frenar la «exuberancia excesiva» de unos mercados embriagados por la burbuja del crédito fácil y barato, supervisada y desregulada por «el gigante de los mercados financieros».

En lugar de frenar a los mercados, el aumento de los tipos de interés reales estaba llevando a la quiebra a hogares y empresas muy endeudados. Pasó un tiempo agonizantemente largo antes de que Greenspan afrontara la realidad económica. No fue hasta finales de 2008 cuando el «maestro» comenzó a reconocer la ruina económica y la inestabilidad, justo cuando la economía estadounidense entraba en caída libre. Solo entonces él y el FOMC dieron marcha atrás en los elevados tipos reales de la Reserva Federal.

Ya era demasiado tarde. Y, en cualquier caso, podemos estar seguros de que Greenspan nunca asumió la responsabilidad del fracaso económico mundial. 

 Tal y como explica Oliver Wyman, la crisis financiera global estalló en 2008 cuando:

   " ...los bancos descubrieron que tenían una exposición al riesgo inmobiliario estadounidense mucho mayor de lo que sugerían sus informes internos. Es posible que pronto descubran lo mismo en relación con el riesgo de los centros de datos y la infraestructura digital; solo que, en esta ocasión, las exposiciones se distribuyen entre las carteras corporativas, inmobiliarias, de infraestructuras, de financiación de fondos y de crédito alternativo.

    A medida que los mercados de crédito líquido y privado siguen avanzando, observamos que entre 35 000 y 50 000 millones de dólares de los ingresos actuales de los bancos mayoristas podrían estar en riesgo. Esto representa entre el 8 % y el 11 % de los ingresos totales por crédito de estos actores en la actualidad.

    "Cuanto mayor es el apalancamiento, más combustible hay y más intenso es el fuego."  

Musk: ¿aprenderán alguna vez los inversores?

Tras la crisis financiera global —cuando los gobiernos y los bancos centrales se rindieron y rescataron a Wall Street—, el *New York Times* publicó en 2016 un reportaje riguroso y exhaustivo titulado: «Cómo Donald Trump llevó a la quiebra sus casinos de Atlantic City, pero aún así ganó millones». En él, los periodistas de investigación explicaban cómo Trump saqueó a los tenedores de bonos y a los accionistas. 

 "Sus empresas de casinos acudieron en cuatro ocasiones al tribunal de quiebras, y en cada una de ellas convencieron a los tenedores de bonos para que aceptaran menos dinero antes que perderlo todo. Sin embargo, las empresas contrajeron repetidamente deuda más cara y volvieron a acudir al tribunal en busca de protección frente a los prestamistas (es decir, los tenedores de bonos).

Tras escapar por los pelos de la ruina financiera a principios de la década de 1990 retrasando los pagos de sus deudas, el Sr. Trump evitó una segunda crisis potencial sacando a bolsa sus casinos y trasladando el riesgo a los accionistas.

Afirmó que detestaba los bonos basura, que por entonces eran muy populares, porque conllevaban un mayor riesgo de impago y, por lo tanto, tenían tipos de interés más elevados.

En cuestión de meses, dio un giro de 180 grados y emitió bonos basura por valor de 675 millones de dólares, con un tipo de interés del 14 %, para terminar la construcción y abrir el Taj. En entrevistas recientes, el Sr. Trump ha afirmado que, con cada financiación, solía sacar dinero de los casinos para invertirlo en el sector inmobiliario de Manhattan. La deuda total del Taj superó los 820 millones de dólares.

 Y nunca logró atraer a suficientes jugadores para hacer frente a todos los préstamos.

Durante una década en la que otros casinos prosperaron, los del Sr. Trump se quedaron rezagados, registrando enormes pérdidas año tras año.

Los accionistas y bonistas perdieron más de 1.500 millones de dólares

"…..a pesar de que a sus empresas les iba mal, al Sr. Trump le iba bien. Aportó muy poco de su propio dinero, trasladó sus deudas personales a los casinos y cobró millones de dólares en concepto de salario, bonificaciones y otros pagos. La carga de sus fracasos recayó sobre los inversores y otras personas que habían apostado por su perspicacia empresarial."

 Cuanto más cambia, más igual sigue todo: las gigantescas señales de alarma de Elon Musk

En el centro de la crisis actual, alimentada por la deuda, se encuentra Elon Musk. Antes del lanzamiento de su salida a bolsa, Musk pidió prestados 20 000 millones de dólares a bancos de Wall Street para refinanciar 17 500 millones de dólares de deuda basura a alto interés que heredó al fusionar sus plataformas X (antes Twitter) y xAI, ambas muy endeudadas, bajo el paraguas de SpaceX.

Ahora, Musk está emitiendo 25 000 millones de dólares en bonos para convencer a los inversores particulares y a los fondos de inversión de que deben ayudar a saldar lo que el FT denomina los onerosos «préstamos puente» de la empresa, vinculados a la compra de Twitter por parte de Musk.

A cambio, los inversores exigen a SpaceX tipos de interés más altos —entre 1,1 y 1,75 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de EE. UU.— como condición para financiar las deudas de Musk y las apuestas de la empresa por los cohetes para Marte y la inteligencia artificial. Otras empresas tecnológicas han realizado grandes emisiones de deuda, pero hay una gran diferencia porque... 

    " Son empresas centradas en el software y enormemente rentables… SpaceX registra pérdidas por valor de 9 000 millones de dólares al año. No obstante, las agencias de calificación S&P Global Ratings, Moody’s y Fitch han otorgado a la empresa de Musk calificaciones de grado de inversión dentro de la banda BBB."

Y aquí vamos otra vez. Siguemos dando vueltas en el «Casino Global» mientras los mercados crediticios y las agencias de calificación avivan las llamas de la economía hiperfinanciarizada."

(Ann Pettifor , blog, 24/06/26, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original)  

20.6.26

Casi todo el mundo sigue subestimando enormemente el poder y el control que los oligarcas estadounidenses tienen sobre nuestras vidas. Ganen o pierdan, parece que van a destruir nuestro nivel de vida, así que deberíamos optar por salir de su juego amañado ahora mismo... todos ven a "Elon el billonario" principalmente como un signo de decadencia moral y codicia, y no como una amenaza existencial para la civilización occidental. Él es eso último... Para entender todo esto, hay que comprender la diferencia entre inversión productiva e inversión especulativa... La inversión productiva generalmente aumenta el capital fijo, lo que significa que se gasta en cosas reales que crean otras cosas reales... La revolución financiera de los años 80 socavó esto y la globalización de los 90 lo desmanteló por completo... en este nuevo sistema especulativo (corrupto), mientras el mercado siga subiendo, la inversión especulativa sigue funcionando. Y en Estados Unidos, eso es todo lo que hay ahora; literalmente creen que un rico que posee capital fijo productivo o gasta en investigación y desarrollo es un tonto. Así que todos los ricos de Estados Unidos necesitan que el mercado de valores no pare de subir... Elon Musk es un billonario sin obtener realmente ningún beneficio, porque puede atraer capital especulativo gracias a que tiene una base de fans enloquecida... Pero, ¿qué pasa si el mercado de valores no sube? Entonces te encuentras con los cinco jinetes del apocalipsis económico, contagio, liquidación de activos, crisis de liquidez, crisis de solvencia y desapalancamiento... Cosas realmente malas están sucediendo. O hacemos algo o nos hundimos (Robin McAlpine)

"No se puede reformar a los oligarcas: tenemos que dar la espalda

Mantengo firmemente la opinión de que casi todo el mundo sigue subestimando enormemente el poder y el control que los oligarcas estadounidenses tienen sobre nuestras vidas. Ganen o pierdan, parece que van a destruir nuestro nivel de vida, así que deberíamos optar por salir de su juego amañado ahora mismo.

Inversión especulativa más mercado alcista = beneficios enormes. Inversión especulativa más mercado bajista = contagio, liquidación de activos, crisis de liquidez, crisis de solvencia y desapalancamiento. Ambas situaciones nos perjudicarán gravemente y no podemos detenerlas, pero podríamos evitarlas. Y ahora voy a tener que explicar todo eso...

Esto no es más que mi profunda, muy profunda preocupación de que todavía no nos estamos tomando la amenaza de los oligarcas con la suficiente seriedad. Estoy convencido de que todos ven a "Elon el billonario" principalmente como un signo de decadencia moral y codicia, y no como una amenaza existencial para la civilización occidental. Él es eso último.

Para entender todo esto, hay que comprender la diferencia entre inversión productiva e inversión especulativa y cómo pasamos de una a la otra. La inversión productiva generalmente aumenta el capital fijo, lo que significa que se gasta en cosas reales que crean otras cosas reales. Para ganar dinero, mejorabas las máquinas de tu fábrica para que pudieran hacer las cosas mejor o más rápido.

La revolución financiera de los años 80 socavó esto y la globalización de los 90 lo desmanteló por completo. Ahora, alguien más poseía todo ese molesto capital fijo (básicamente China), porque era una carga costosa. Lo que hacías era apostar por el valor del logotipo que hacías que pusieran en el producto que fabricaban.

Eso significa simplemente que estás especulando con que un determinado negocio aumentará de valor. Seamos claros: no en beneficios, no en valor de activos reales, ni siquiera necesariamente en valor de propiedad intelectual, solo en capitalización bursátil (valor de las acciones). Elon Musk es un billonario sin obtener realmente ningún beneficio, porque puede atraer capital especulativo gracias a que tiene una base de fans enloquecida.

Todo esto se disparó en 2007. Los ricos habían estado especulando con cosas cada vez más absurdas, incluidos "instrumentos financieros" que resultaron ser basura, compuestos por carteras de hipotecas de alto riesgo. Todo salió mal y hundieron la economía. No podían obtener beneficios porque habían creado una recesión, así que nos robaron a nosotros.

Imprimimos dinero, ellos lo usaron para comprar sus propios activos, esos activos aumentaron de valor más de lo que pagaron por ellos y se volvieron estratosféricamente ricos; y luego, habiendo aprendido este nuevo truco, siguieron inflando los activos para que su riqueza siguiera creciendo. Mientras tanto, alguien tenía que pagar todo esto o la economía se sobrecalentaría, así que lo pagamos el resto de nosotros.

(Este es el gran escándalo de la política moderna: la mayoría de la gente no entiende que cuando los ricos hundieron la economía, a todos y cada uno del resto de nosotros se nos obligó a compensarlos, y más, de nuestro propio bolsillo).

Ahora bien, este es el asunto: en este nuevo sistema (corrupto), mientras el mercado siga subiendo, la inversión especulativa sigue funcionando. Y en Estados Unidos, eso es todo lo que hay ahora; literalmente creen que un rico que posee capital fijo productivo o gasta en investigación y desarrollo es un tonto. Así que todos los ricos de Estados Unidos necesitan que el mercado de valores no pare de subir.

Y dado que los responsables de las políticas elaboran políticas para los ricos, toda la estrategia económica de Estados Unidos durante 30 años ha sido olvidarse de los beneficios, olvidarse de la productividad y olvidarse de la innovación, y huir de la manufactura, solo para mantener ese mercado de valores al alza. El último artificio son los centros de datos. Puede parecer un regreso al capital fijo, pero si observas la financiación, verás que no son más que una apuesta, pero mientras todos sigan poniendo su dinero sobre la mesa, la apuesta sigue funcionando.

Pero, ¿qué pasa si el mercado de valores no sube? Entonces te encuentras con los cinco jinetes del apocalipsis económico. Primero viene el contagio: todo está tan interconectado financieramente que cuando una cosa cae, arrastra a las demás. Un colapso, por ejemplo, en la IA o una implosión en el mercado bancario en la sombra se extiende muy rápidamente por toda la economía.

Luego viene la liquidación de activos. Si toda tu riqueza está en activos y estos se están desplomando, tienes que salir antes que tarde. Esto se convierte ahora en un círculo vicioso. Pero eso crea un nuevo problema: todo se sostiene sobre estos valores accionarios y ahí es donde se guarda la riqueza, pero todavía hay pasivos. Aún debes dinero a la gente.

Excepto que ahora se debe más dinero del que hay efectivo disponible para pagarlo (es decir, una crisis de liquidez). Muchas entidades, por lo tanto, se vuelven insolventes, ya sea porque no pueden pagar sus deudas o porque no pueden cobrar de sus deudores, lo que agrava el círculo vicioso. Y entonces todo se desapalanca; básicamente, nadie quiere prestar más y así, el motor que impulsa las economías occidentales (el endeudamiento) también se seca.

Y estamos completamente atascados.

Ahora quiero ser cuidadoso aquí. Eso es lo que sucedería si se produjera un colapso. La cuestión es: ¿qué tan estable es realmente este sistema? Sin entrar demasiado en esto, no es un panorama sencillo. Hay mucha menos deuda en el Estados Unidos financiero que en 2007, por lo que los efectos de insolvencia serán menores.

Por otro lado, la economía está mucho, mucho menos diversificada: nada menos que un tercio de la economía estadounidense (por capitalización bursátil) está directamente vinculada a corporaciones dependientes de la IA. Si eso se va, hay menos en otros lugares para apuntalarlo. Y, muy especialmente, la fuente habitual de "apuntalamiento" ha sido eliminada en pos del huevo de oro.

Porque normalmente esperas que los consumidores impulsen una recuperación, pero hoy en día, en Estados Unidos, solo compran los ricos, porque se quedaron con todo el dinero. Por otra parte, gran parte de las estadísticas son engañosas en este momento. El Reino Unido acaba de registrar una inflación más baja de lo esperado. Buenas noticias, ¿verdad? No realmente. Parece que gran parte se debe a que las empresas simplemente no pueden trasladar los costos porque la mayoría de la gente no puede permitirse ni un céntimo más. Así que las pérdidas se están ocultando. Por ahora.

    "No dejen que les digan que todo esto está bien. Estamos en problemas y deberíamos actuar"

Así que, como argumenté hace un par de semanas, definitivamente no estoy prediciendo un colapso, pero casi todo el mundo predice algún tipo de "corrección del mercado" en algún momento. Y en cualquier caso, lo que intento convencerles aquí es que ambas versiones de esto son una pesadilla absoluta para la mayoría de nosotros.

Básicamente, o estos tipos lo logran, la inversión en IA funciona, se apoderan de todos nuestros empleos y riqueza y toman el control total de nosotros, o no lo logran, y hunden la economía destruyendo nuestros empleos y nuestra riqueza. En el primer caso, somos vasallos; en el segundo, estamos en la indigencia. En ningún escenario tenemos el control de ninguna manera.

Pero este sistema se ha salido tanto de control que no solo se ha deshecho de las regulaciones que debería enfrentar, sino que ha encontrado formas de hacer imposible regularlo. Esto se logra mediante la coacción, la creación de reglas supranacionales que anulan la regulación nacional, mediante un cabildeo extremadamente poderoso o (cada vez más y especialmente) simplemente haciendo que las economías dependan totalmente de ellos.

EE.UU. podría arreglar esto, pero no lo hará. La UE podría mitigar gran parte de esto, pero está haciendo algo un poco más cercano a lo que sugiero aquí. Gran Bretaña podría intentarlo, pero sufriría un acoso severo y se echaría atrás. ¿Y Escocia? Independiente o no, no somos lo suficientemente poderosos para regularlos. Punto final.

Pero podemos reemplazarlos. Aquí es donde estoy ahora. No podemos domar su juego estúpido, pero podemos salir del campo y jugar a otro juego. Les ruego que se tomen esto en serio porque nuestros políticos no lo hacen. Y si quieren saber cómo se ve algo serio, miren por qué la guerra de Irán no hundió la economía.

¿Por qué? Porque instituimos el socialismo estatal global en el petróleo. Después de la crisis petrolera de 1972, decidimos que ya no podíamos depender de los mercados libres. Los gobiernos gastaron sumas enormes para construir una enorme capacidad de almacenamiento de petróleo y crearon una agencia global (la AIE) para gestionar el sistema fuera del mercado libre y asegurarse de que no se produjera un colapso.

Tenemos una estabilidad de precios comparativa y evitamos una gran depresión porque la planificación estatal creó un colchón que salvó la economía. Es decir, optó por un enfoque que no era solo de libre mercado. Y eso es lo que tenemos que aprender. Necesitamos optar por no usar el dinero tal como lo vemos ahora. Necesitamos optar por no consumir como se está consumiendo.

Necesitamos optar por no usar la energía tal como la han construido. Necesitamos optar por no usar el sistema alimentario que tenemos. Necesitamos optar por no usar los sistemas informáticos de propiedad extranjera. Y necesitamos optar por no usar el capitalismo de acciones.

¿De qué estoy hablando? Estoy hablando de la política de Common Weal. Volveré a todo esto una y otra vez porque todo esto realmente me quita el sueño. No podemos usar su sistema monetario. Está roto. Necesitamos un banco mutuo nacional, un reemplazo para el capital extranjero (un banco nacional de inversión adecuado) y necesitamos un sistema que dirija el dinero de las pensiones hacia el apoyo a la industria productiva nacional.

Necesitamos financiar al gobierno sin mercados de bonos, creando una relación diferente con el banco central. Necesitamos desesperadamente crear un sistema de software de código abierto y un modelo de "IA pública". Necesitamos tener la infraestructura de servidores para reemplazar nuestra dependencia total de Amazon.

Luego tenemos que decirle a Amazon que tiene que sindicalizarse. Así que se irán. Y entonces deberíamos simplemente tomar su infraestructura y construir un sistema público de distribución de productos. Deberíamos nacionalizar los supermercados y construir serios reservas de alimentos a largo plazo, de la misma manera que hicimos con el petróleo (China mantiene enormes reservas estatales de carne de cerdo congelada exactamente por esta razón). No solo previene la escasez, sino que estabiliza los precios.

Deberíamos construir un modelo de arrendamiento para reemplazar el consumo y luego construir una manufactura a gran escala para fabricar los productos que arrendamos aquí. No hay razón económica para evitar eso, siempre que sea un modelo de arrendamiento donde los costos se distribuyan a lo largo de la vida útil del producto.

Necesitamos analizar la fabricación de componentes informáticos esenciales y ver dónde podemos ser menos dependientes. Realmente creo que también deberíamos estudiar la capacidad de producción de chips soberanos. Necesitamos una transición energética rápida y una estrategia de cero petroquímicos. Empezaría comprando 20.000 coches eléctricos a China en un pedido al por mayor con descuento y crearía un servicio público de arrendamiento de coches barato para acelerar la electrificación.

Necesitamos reemplazar la calefacción de gas con calefacción urbana masiva. Haría que nuestra tierra trabajara para nosotros, haciéndonos lo más autosuficientes posible en materiales de construcción, tejidos, bioplásticos. Probablemente sepan que quiero huertos de aguacates y plantaciones de café en Escocia, cultivados en almacenes bajo luz artificial.

Literalmente me alejaría de este desastre siempre que pudiera. No soy un fantaseador. Sé que no podemos convertirnos en una autarquía total. Pero eso no significa que no haya alternativa al libre comercio globalizado para resolverlo todo. Igual que decidimos hacer con el petróleo.

He estado pensando en muchas de estas cosas durante un tiempo. Las luces rojas han estado parpadeando durante años. Pero decir lo anterior en voz alta habría sonado descabellado hace diez años, y probablemente incluso hace cinco. Sin embargo, gran parte de esto ya está sucediendo en países más ilustrados.

Cosas realmente malas están sucediendo. O hacemos algo o nos hundimos. Esas son las opciones reales. Cruzar los dedos es una temeridad. No dejen que les digan que todo esto está bien. Estamos en problemas y deberíamos actuar. Esto es lo que yo haría. Si tienen una idea mejor" 

(Robin McAlpine , Common Weal, 18/06/26, traducción Deep`Seek, enlaces en el original) 

11.6.26

Expectativas económicas (según Bloomberg, Banco de España, Banco Central Europeo): menos incertidumbre general... Las economías parecen tener, para inversores y gestores, mayores resiliencias de las esperadas... liderazgo de la economía española en crecimiento económico, tanto en 2026 como en las expectativas para 2027 por encima de la media comunitaria y de los países más potentes, y lo hace con señales contundentes que denotan el desempeño del consumo, de la demanda interior y de las exportaciones turísticas y de servicios no turísticos... los gastos de ventas interiores y de utilización de tarjetas de crédito señalan que el crecimiento es importante desde febrero-marzo de 2026... El crecimiento de los servicios no turísticos, con cifras superiores al 2,5% en porcentaje sobre el PIB, ha estado vinculado al auge de la inversión en activos intangibles. Esto es indicativo del positivo aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation, aparte de otras iniciativas inversoras... La apuesta por las energías renovables en el caso de la economía española ha facilitado su mayor resiliencia energética, a parte de otras decisiones importantes en política económica, con resultados evidentes en el consumo, el mercado de trabajo y el sector exterior... el diferencial español es bien perceptible, con el análisis de variables que proceden de entidades solventes. Esto se contrapone a mensajes catastrofistas sobre la economía y la sociedad española, construidos en clave ideológica... anémico desempeño del PIB italiano... escaso empuje económico de Alemania y Francia... el compromiso que ha adquirido el canciller alemán en incrementar el gasto militar a costa del gasto social va a suponer la reedición del programa de austeridad que promovió Alemania durante la crisis de la Gran Recesión. Su estela puede expandirse al resto de la Unión Europea... Los resultados de esto ya los conocemos en la historia económica reciente: más contracción económica, más déficit público, incremento de la deuda pública y más desocupación (Carles Manera)

"Incertidumbre menor

Las más recientes previsiones económicas y financieras para la economía mundial (Bloomberg, Banco de España, Banco Central Europeo; fines de mayo de 2026) dibujan una situación de menor incertidumbre, en relación a análisis anteriores. Las economías parecen tener, para inversores y gestores, mayores resiliencias de las esperadas. Para Estados Unidos, indicadores de volatilidad económica –el VIX, calculado sobre precios de opciones a partir del S&P 500– señalan que aquélla cae, pasando del índice 31 (considerado como de incremento relevante de la incertidumbre) el 27 de marzo de 2026; al 15,32 (la cifra señala que se espera poca volatilidad) el 29 de mayo. Es decir, estos datos parecen entrar en una senda de más estabilidad, de mayor confianza.

Por otra parte, los beneficios empresariales son claros, tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, y esto afecta a todos los sectores, a partir de los cálculos de Bloomberg. Al mismo tiempo, hay menores preocupaciones trasladables a los fondos soberanos y se apunta a una bajada en las expectativas de la inflación. En síntesis, la economía estadounidense está yendo mejor de lo que se esperaba en la esfera financiera, aunque permanecen las inquietudes ante el incremento notable de la deuda pública y del déficit público. Ahora bien, dos variables patentizan signos claros de preocupación: la caída de las contrataciones (Gráfico 1, con perspectivas de largo plazo); y el repunte de la inflación, desde abril de 2025 hasta mayo de 2026, que se encuentra entorno al 3,6-3,8%, en contraste con el 2,9% cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. La política arancelaria tiene una cuota clave de responsabilidad en esto. Y coloca a la Reserva Federal en el dilema de enfrentarse a la inflación –subiendo los tipos de interés– o mejorar posiciones en el mercado laboral –bajándolos, si bien las cifras son más robustas de las esperadas por los analistas–, generando más tensiones inflacionistas.

En el espacio europeo, las variables correspondientes al PIB y a la inflación según las previsiones de primavera de la Comisión Europea (Gráficos 2 y 3), señalan unos factores destacables:

  • El liderazgo de la economía española en crecimiento económico, tanto en 2026 como en las expectativas para 2027, por encima de la media comunitaria y de los países más potentes, como Alemania y Francia.
  • La reducción de la inflación en 2027, tras un ligero repunte en 2026 llegando al 3% en el conjunto de la media comunitaria.
  • La situación de Italia, con un anémico desempeño del PIB, a pesar de ser el país que más fondos Next Generation ha recibido (210 mil millones de euros; España, 140 mil millones). Se deduce, sobre todo, una ralentización en los programas de ejecución de las inversiones.
  • El escaso empuje económico de Alemania y Francia, con datos de PIB e inflación, si se contrastan con el resto de países considerados.

            Estas magnitudes remiten a la posición que puede tener la autoridad monetaria e, igualmente, la que compete a los gobiernos en política fiscal. Dos aspectos concretos quiero reseñar:

a/ Para Alemania, a tenor de las cifras esperadas de avance del PIB y de la inflación, estamos con guarismos relativamente bajos en crecimiento y algo superiores –por medio punto– al objetivo del 2% en inflación para el Banco Central Europeo (remitimos de nuevo a los Gráficos 2 y 3). Los indicadores sugieren sendos problemas, en inversión y en demanda, aspectos además lastrados por el compromiso que ha adquirido el canciller alemán en incrementar el gasto militar a costa del gasto social. Estos recortes van a suponer la reedición del programa de austeridad que promovió Alemania durante la crisis de la Gran Recesión. Su estela puede expandirse al resto de la Unión Europea, en una coyuntura en la que, como en la crisis financiera iniciada en 2007-2008, el desempeño del PIB fue muy limitado por la aplicación de esas políticas pro-cíclicas, mientras los precios se escoraron claramente hacia un desafío deflacionista. Los resultados de esto ya los conocemos en la historia económica reciente: más contracción económica, más déficit público, incremento de la deuda pública y más desocupación. Pero además, y desde la perspectiva de la economía política, la derivada social y electoral es clara: el aumento de las opciones de ultraderecha, con el ascenso de Alternativa por Alemania. Esto no es ajeno a la pérdida de confianza en la política económica que está aplicándose por parte del gobierno federal. El descontento social se agrava siempre con este tipo de planteamientos económicos, aunque quieran exponerse con una racionalidad –el control de las cuentas públicas; los compromisos con la OTAN– que no es convincente si supone un mayor sufrimiento social. Alemania tiene ya una historia económica muy conocida a este respecto, y en estos días se invoca allí la experiencia de la República de Weimar y las concesiones que se hicieron a las derechas más radicales y a la ultraderecha, con recortes presupuestarios y reducción de las conquistas sociales a partir de 1930, a la par de un empuje enorme del militarismo. El desenlace es igualmente conocido: el ascenso de Hitler al poder (sobre todo esto, véase el reciente y documentadísimo libro de Volker Ullrich, El fracaso de la República de Weimar, Taurus, 2025).

b/ Los datos presentados sobre crecimiento económico e inflación no parecen justificar, técnicamente, subidas en los tipos de interés. El caso de Estados Unidos es diferente, con una inflación más elevada y una tensión importante en la negociación de su deuda pública (el bono a treinta años se ubica en una horquilla entre el 4,5 y el 5,5%, la más elevada de los últimos años). El cambio en la presidencia de la Reserva Federal puede condicionar que, por presiones políticas, se decida bajar los tipos; pero eso sería un mensaje que los mercados quizás no aceptarían si intuyen esa intromisión política en las decisiones del regulador bancario. Para la Eurozona, subir los tipos –se habla con insistencia en las palestras económicas de dos alzas, una en junio y otra pasado el verano– va a condicionar decisiones de inversión y consumo, cuando el shock económico que estamos viviendo no es de demanda, sino de oferta.

Economía española: mayor robustez

En este contexto de una incertidumbre menor –y que evidentemente puede cambiar–, la economía española sustenta datos de fortaleza, en relación a los que vemos en los gráficos presentados. España lidera sin discusión el crecimiento económico de la Eurozona en 2026 y se espera lo mismo para 2027, y lo hace además con señales contundentes que denotan el desempeño del consumo, de la demanda interior y de las exportaciones turísticas y de servicios no turísticos. Aportamos estas consideraciones:

  • Por un lado, el crecimiento del empleo se mantiene de forma sólida, si se observan las variables del número de afiliados a la Seguridad Social. Estamos en la creación de empleo, entre enero y mayo de 2026, del orden de unos 40 mil nuevos puestos de trabajo cada mes, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Banco de España. El dato infiere –esto es una hipótesis personal– que el año puede cerrarse con una cifra cercana a los 500 mil empleos de nueva creación en un año.
  • Los salarios se han incrementado entre el 3% y el 4% anual en convenios colectivos. Esto ha permitido recuperar poder adquisitivo frente a la inflación. Según la Encuesta de Estructura Salarial del INE, el salario medio en España creció un 23% entre 2018 y 2024, mientras que la inflación lo hizo un 19%. Y los salarios más modestos lo hicieron en un 42%. Esto ayuda a explicar lo que se expone a continuación.
  • Los gastos de ventas interiores y de utilización de tarjetas de crédito señalan, a partir de datos de la Agencia Tributaria y del Banco de España, que el crecimiento es importante desde febrero-marzo de 2026.
  • El crecimiento de los servicios no turísticos, con cifras superiores al 2,5% en porcentaje sobre el PIB, ha estado vinculado al auge de la inversión en activos intangibles. Entre 2019 y 2023, la inversión en estas ramas ha mostrado un incremento superior al del resto de la economía, a partir de datos del INE y del Banco de España. Esto es indicativo del positivo aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation, a parte de otras iniciativas inversoras.
  • La llegada de turistas a España ha crecido notablemente, desde casi 72 millones en 2022 hasta 97 millones en 2025, según datos del Ministerio de Industria y Turismo. Esto infiere, a su vez, un incremento del gasto turístico, del número de pernoctaciones y de los ingresos, de forma que en conjunto compila casi el 14% del PIB nacional. Las externalidades negativas que genera el sector significan un reto para todas las administraciones públicas involucradas, desde la central hasta la autonómica pasando por la municipal.

Conclusión

La incertidumbre se ha atenuado con los datos más recientes que se disponen. La menor dependencia de combustibles fósiles para muchas economías occidentales ha contenido el impacto de la guerra de Irán. La apuesta por las energías renovables en el caso de la economía española ha facilitado su mayor resiliencia energética, a parte de otras decisiones importantes en política económica, con resultados evidentes en el consumo, el mercado de trabajo y el sector exterior. Los retos para España son, sin embargo, claves, y se concentran de manera especial en el tema de la vivienda.

Ahora bien, esa incertidumbre persiste y no debe ignorarse, y está sujeta a los vaivenes de las decisiones políticas que emanan desde instituciones estadounidenses y también europeas. Pero en esas coordenadas, el diferencial español es bien perceptible, con el análisis de variables que proceden de entidades solventes. Esto se contrapone a mensajes catastrofistas sobre la economía y la sociedad española, construidos en clave ideológica y con pocas bases empíricas que los sustenten." 

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2.6.26

El colapso económico se acerca... ya no estamos ante la amenaza a una sola ruta comercial global. Potencialmente, nos enfrentamos a amenazas simultáneas contra dos de las rutas comerciales más importantes del mundo... Irán está señalando su intención de cerrar el Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, las interrupciones en el Mar Rojo podrían imposibilitar el acceso al Canal de Suez. Juntas, estas rutas son vitales para los suministros energéticos mundiales y el comercio global... Mi preocupación no es simplemente que pueda ocurrir una crisis. Mi preocupación es que quizás ya haya comenzado. Los mercados están reaccionando. Los precios de las materias primas están subiendo. Los esfuerzos diplomáticos están fracasando. Cada día es más difícil ignorar las señales de advertencia... El petróleo se está estableciendo muy por encima de los 100 dólares por barril, y recalco que estos son aumentos de precio anticipatorios antes de que se produzcan escaseces reales en el mercado... El impacto más visible hasta ahora es en el surtidor de gasolina, pero los precios de los alimentos también están subiendo, aunque todavía no tanto como es probable que lo hagan... todos los bancos centrales advierten que podrían aumentar las tasas de interés, lo absolutamente incorrecto porque no tenemos una economía que se esté sobrecalentando... a mediados de junio será cuando comenzarán a azotarnos las escaseces reales de productos... a mediados de este verano o en otoño, habrá muy poco combustible para garantizar que todos reciban lo que necesitan. Los suministros de alimentos serán los más vulnerables... a principios de otoño y hasta Navidad, habrá un gran problema con respecto a las quiebras empresariales... El consiguiente estrés financiero afectará directamente a los bancos. Este es el punto en el que el propio sistema financiero está amenazado (Richard Murphy, Un. Sheffield)

"Colapso económico: se acerca**

Hace tres semanas, advertí que la guerra con Irán podría desencadenar una crisis económica de siete etapas. Hoy, creo que ese riesgo es mucho mayor que entonces.

La razón es sencilla. Ya no estamos ante la amenaza a una sola ruta comercial global. Potencialmente, nos enfrentamos a amenazas simultáneas contra dos de las rutas comerciales más importantes del mundo.

Irán está señalando su intención de cerrar el Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, las interrupciones en el Mar Rojo podrían imposibilitar el acceso al Canal de Suez. Juntas, estas rutas son vitales para los suministros energéticos mundiales y el comercio global. Una proporción significativa del petróleo mundial pasa por Ormuz, mientras que la ruta de Suez es una de las arterias clave que conectan Europa, Asia y Oriente Medio. Si ambas se ven interrumpidas, las consecuencias se sentirán en todas partes.

En este vídeo, explico por qué estas situaciones lo cambian todo. Como resultado, reviso las siete etapas del colapso económico que describí anteriormente y explico por qué los acontecimientos ahora se mueven exactamente en la dirección que sugería ese análisis. Irán está señalando su intención de cerrar el Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, las interrupciones en el Mar Rojo podrían imposibilitar el acceso al Canal de Suez. Juntas, estas rutas son vitales para los suministros energéticos mundiales y el comercio global.
También explico por qué es probable que los bancos centrales empeoren las cosas. Ante el aumento de los precios, podrían volver a recurrir a subir las tasas de interés, aunque la inflación esté causada por la escasez y las interrupciones en las cadenas de suministro, no por un exceso de demanda de los consumidores. Ese error podría profundizar la crisis y acelerar la recesión que enfrentamos.

Mi preocupación no es simplemente que pueda ocurrir una crisis. Mi preocupación es que quizás ya haya comenzado. Los mercados están reaccionando. Los precios de las materias primas están subiendo. Los esfuerzos diplomáticos están fracasando. Cada día es más difícil ignorar las señales de advertencia.

Esta es la versión de audio:

La Munición para Debate de este vídeo está disponible aquí.

Esta es la transcripción:

He dicho que nos dirigimos hacia el caos económico desde hace algún tiempo, pero hoy creo que la probabilidad de eso es mucho mayor que antes.

Los nuevos acontecimientos de los últimos días en Oriente Medio nos acercan más al colapso económico.

Irán se ha retirado de todas las negociaciones diplomáticas con Estados Unidos e Israel, e Irán tomó esta decisión debido a la continua agresión en su contra. Estados Unidos sigue atacando a Irán a pesar del alto el fuego, e Israel está violando el alto el fuego en el Líbano, haciendo imposibles las negociaciones, según Irán.

Las consecuencias para la economía global son ahora graves y se aceleran, y esto ya no es especulación. Las señales de advertencia ya están todas ahí.

Irán ahora está actuando para cerrar por completo el Estrecho de Ormuz.

También está actuando para ayudar al cierre del acceso al Mar Rojo a través de Yemen, y eso significa el cierre efectivo del Canal de Suez también. Dos de los puntos de estrangulamiento comercial más críticos del mundo están siendo amenazados simultáneamente. Los suministros energéticos globales y los flujos comerciales dependen de ambas rutas. Las consecuencias económicas de su cierre serán enormes.

Hace tres semanas, describí las siete etapas del colapso económico que esta guerra podría crear. Nada ha cambiado mi opinión de que esas etapas ocurrirán. Cada acontecimiento desde entonces ha confirmado la dirección del camino, así que vuelvo a emitir ese análisis ahora porque esas etapas son más relevantes que nunca. Necesitamos entender lo que viene para poder prepararnos para las consecuencias.

Permítanme repasar de nuevo esas siete etapas, empezando desde el principio.

La etapa uno de este proceso ya ha ocurrido. Los mercados de materias primas ya han notado lo que está sucediendo en esta guerra y ya han respondido a ello. Casi con certeza, han entendido mal la reacción porque asumen que la crisis terminará pronto, pero eso es muy ingenuo por su parte. El hecho es que los precios del petróleo, el gas, los fertilizantes y otras materias primas ya han subido considerablemente. El petróleo se está estableciendo muy por encima de los 100 dólares por barril, y recalco que estos son aumentos de precio anticipatorios antes de que se produzcan escaseces reales en el mercado. Los mercados están valorando el miedo ahora y aún no la realidad, pero las señales de precios son lo suficientemente reales y están empezando a filtrarse, y eso nos lleva a la etapa dos de esta crisis.

La etapa dos de esta crisis se desarrolla cuando los aumentos de precios de las materias primas vistos en la etapa uno comienzan a llegar a los consumidores. Estamos viendo que esto ya está sucediendo. El impacto más visible hasta ahora es en el surtidor de gasolina, pero los precios de los alimentos también están subiendo, aunque todavía no tanto como es probable que lo hagan. Incluso el Banco de Inglaterra admite que aumentarán mucho más a medida que avance este año, y creo que incluso entonces están subestimando el riesgo. El punto clave aquí es que esta etapa también ya está en marcha. Estamos viendo el impacto de esta guerra en nuestros bolsillos ahora mismo, pero lo peor de la transmisión a través de la cadena de suministro aún está por llegar. Ese es el punto clave.

La tercera etapa de la crisis económica en la que nos encontramos es cuando los bancos centrales comienzan a tomar decisiones erróneas con respecto a las tasas de interés. Ya hemos visto que todos los bancos centrales advierten que podrían aumentar las tasas de interés si los precios del petróleo se mantienen altos, y la probabilidad de que veamos esas tasas de interés subir muy pronto es muy alta. Podría ser a partir del próximo mes. Hay una reunión del Banco de Inglaterra el 18 de junio para considerar este tema. Para entonces, la escasez de petróleo ya estará ocurriendo, como señalaré muy pronto.

La consecuencia sería que tendríamos un aumento en el costo del dinero, que es absolutamente lo incorrecto que el Banco de Inglaterra podría hacer en este momento porque no tenemos una economía que se esté sobrecalentando debido a un exceso de demanda interna, sino una que está en crisis debido a una escasez de demanda interna para la mayoría de los bienes y servicios, porque la gente tendrá que reasignar su dinero hacia artículos esenciales como combustible, energía y alimentos, y no comprará nada más. Por lo tanto, en este momento, un aumento de las tasas de interés solo empeorará las cosas al reducir la demanda de todos los artículos más periféricos de la vida, que ya estarán en crisis debido a un problema en la cadena de suministro. Este error de política de nuestros bancos centrales hará que esta crisis sea significativamente peor. Pero va a suceder, no tengo ninguna duda, y eso es lo que representará la etapa tres de esta crisis. Es cuando los bancos centrales intervienen para empeorar todo.

La etapa cuatro de esta crisis comenzará a mediados de junio, según todos los pronósticos actuales, y es entonces cuando comenzarán a azotarnos las escaseces reales de productos. La gasolina, el diésel, el combustible para aviones y la energía derivada del petróleo son las primeras víctimas que veremos. Es probable que ocurran a mediados de junio. Ya están llegando informes de que los niveles de existencias están cayendo rápidamente y podrían agotarse a mediados de junio. Ahí es cuando las escaseces realmente comenzarán a afectar porque no quedará ningún colchón que compense la caída del suministro absoluto. Estos suministros absolutos están funcionando actualmente en alrededor del 80% de los niveles normales. Eso no significa que no haya gasolina, diésel, combustible para aviones o gas. Significa que estas cosas sufrirán una escasez absoluta de suministro, y eso significa que se producirá un racionamiento.

El racionamiento puede ocurrir de dos maneras: puede ocurrir a través del precio del producto o mediante la intervención del gobierno para controlar el suministro físico. De cualquier manera, habrá una gran interrupción, se volverá concreta, será inevitable y tendrá un impacto muy grande en el mundo real.

La etapa cinco de esta crisis se desarrolla cuando las cadenas de suministro se fracturan como resultado de la escasez de combustible. Sin racionamiento físico, esto podría ocurrir fácilmente a mediados de este verano, y con racionamiento, seguirá sucediendo, pero a principios de otoño. Para entonces, simplemente habrá muy poco combustible para garantizar que todos reciban lo que necesitan a tiempo para mantener los productos en movimiento a través de nuestra economía, y eso creará las interrupciones en la cadena de suministro de las que hablo.

Los suministros de alimentos serán los más vulnerables. Se verán gravemente interrumpidos y bastante pronto, porque los plazos para mover los alimentos del campo a la mesa son bastante cortos, pero ese problema se verá agravado también por problemas relacionados con el suministro de fertilizantes. El simple hecho de llevar las cosechas al mercado podría ser el gran problema con respecto al combustible, pero si hay o no cosechas será otro problema que nos preocupará, y eso afectará a medida que avancemos hacia el otoño.

Y, además de eso, la escasez de materias primas se extenderá por muchos sectores de la economía. Las personas se quedarán sin artículos esenciales, al igual que las empresas, lo más importante, y no podrán producir. Es bastante ridículo que si te falta una sola arandela mientras construyes un coche y no la encuentras en ningún otro sitio, entonces no puedes construir ese coche, y eso paraliza toda la línea de suministro. Esta bien podría ser el tipo de situación que enfrentamos. No sabemos dónde se romperán las cadenas de suministro. Que se romperán es casi seguro, y la intervención del gobierno será necesaria, pero puede que no llegue. Ese es mi punto clave.

Eso nos lleva a la etapa seis de esta crisis, y creo que esto será algo que sucederá a principios de otoño y se prolongará desde allí hasta la época de Navidad, momento en el que habrá un gran problema con respecto a las quiebras empresariales. Las empresas con reservas financieras limitadas no podrán sobrevivir a una interrupción sostenida de la cadena de suministro. Por eso las empresas tuvieron que ser apoyadas por el gobierno durante la crisis del COVID. Enfrentaremos los mismos problemas ahora, y a menos que las empresas puedan satisfacer la demanda de los clientes, algo que no podrán hacer si no pueden fabricar u obtener los productos que necesitan vender, se enfrentarán a pérdidas crecientes.

La primera respuesta podría ser la reducción de la jornada laboral. Esto es lo que sucedió en 1973 cuando tuvimos una crisis en el suministro de energía. Pero seguirán los cierres a medida que se agoten los fondos. Si el gobierno no está dispuesto a proporcionar el nivel de apoyo que brindó durante la crisis del COVID para evitar que nuestra economía se desmorone, veremos fracasar a gran parte de las empresas del Reino Unido durante este otoño. A menos que se planifique una acción e incluso se tome ahora, esto sucederá. Sin peros ni condiciones. Veremos un fracaso económico, y estaremos en problemas si no lo anticipamos en este momento.

Finalmente, está la etapa siete de esta crisis, que ocurre cuando tenemos una crisis bancaria. Tendremos una crisis bancaria de este tipo a finales de este año a menos que tomemos medidas, y podría ser a una escala mayor que la de 2008. Las quiebras empresariales y la pérdida de empleos dejarán a los clientes comerciales e hipotecarios sin poder pagar sus deudas con los bancos. El consiguiente estrés financiero afectará directamente a los bancos. Este es el punto en el que el propio sistema financiero está amenazado. Y cuando también tengamos posibles fallos en el sistema de crédito privado o bancario secundario de 2,5 billones de dólares, esto podría complicar aún más el problema. Todo esto podría suceder antes de finales de este año. No es alarmismo decirlo. Es simplemente un ejercicio de anticipación razonable. Estamos en problemas.

Y en este momento, cualquier resolución de la guerra con Irán llegará demasiado tarde para evitar gran parte de esto. Eso se debe a que la presión política tanto sobre Estados Unidos como sobre Israel para que pongan fin a esta guerra no surgirá, creo, hasta que lleguemos a algo parecido a las etapas seis y siete de esta crisis, y para entonces el daño ya estará hecho.

Como en 2008 y como en el COVID, nuestros políticos reaccionarán demasiado tarde. Estaremos en recesión y dirigiéndonos hacia la depresión antes de que siquiera se den cuenta de la magnitud del problema que les va a golpear. Es difícil exagerar la magnitud del impacto económico global.

Ese es el problema, y eso se debe a que nos encontramos en una situación donde el punto muerto en el Estrecho de Ormuz se mantiene, y Trump no tiene una estrategia creíble para reabrir esa vía fluvial.

Irán tiene todas las razones para mantener su posición de fuerza, y los gobiernos europeos, y quizás el de China, son demasiado cautelosos para ejercer una presión significativa sobre Estados Unidos o Israel en este momento para poner fin a esta guerra. Por lo tanto, es poco probable que algo cambie antes del otoño como muy pronto.

¿Qué podría pasar entonces? Podríamos tener una ruptura del punto muerto. Pero eso depende enteramente de la presión política y económica que se ejerza sobre Trump y Netanyahu, ya sea internacionalmente o en las elecciones programadas en Israel y Estados Unidos para entonces. Pero es probable que nada de esto llegue lo suficientemente pronto para evitar que esta crisis sea genuinamente descrita como tal.

Esta es, pues, la trayectoria. Siete etapas, algunas ya en marcha, y cada una de ellas acelerándose a medida que avanza el año, creando más y más caos e imprevisibilidad a medida que avanza este proceso. Se pondrá grave a partir de principios de otoño, e incluso antes en lo que respecta a la escasez de combustible, y la ventana de oportunidad para actuar se estrecha con cada semana que pasa.

La presión política y económica debe construirse ahora. El costo de la inacción se medirá en pérdida de medios de vida, pérdida de oportunidades, quiebras empresariales, crisis financieras y políticas, y no solo en estadísticas. Ya estamos dentro de esta crisis y no mirándola desde fuera, y parece que nadie quiere detenerla. Esa es la cosa más preocupante de todas."

(Richard Murphy, blog, 02/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

28.4.26

El actual entorno macroeconómico presenta una combinación particularmente compleja de riesgos que podrían desencadenar una corrección bursátil global, especialmente en Estados Unidos... la confluencia de tres factores configura un escenario de elevada incertidumbre macroeconómica caracterizado por presiones inflacionarias persistentes y una desaceleración del crecimiento económico... son el shock arancelario-legal en Estados Unidos derivado de la invalidación parcial del uso de la IEEPA (International Emergency Economic Powers Act) para imponer aranceles; la sentencia genera un vacío legal que introduce incertidumbre sobre la política comercial futura de Estados Unidos, afectando negativamente a las decisiones de inversión empresarial... el conflicto geopolítico en Oriente Medio con impacto directo sobre el precio de la energía; este canal de transmisión energía-fertilizantes-alimentos constituye uno de los mecanismos más relevantes para explicar la persistencia de la inflación incluso en un contexto de desaceleración económica... y el elevado nivel de apalancamiento corporativo en los Estados Unidos; la deuda de las corporaciones no financieras estadounidenses supera los 14 billones de dólares, un nivel históricamente elevado que incrementa la sensibilidad del sector empresarial a cambios en los tipos de interés y a deterioros en los beneficios (Juan Laborda)

"Los mercados bursátiles internacionales atraviesan un periodo de fuerte optimismo impulsado por el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y por expectativas de crecimiento asociadas a la digitalización avanzada de la economía. El Nasdaq Composite Index continúa registrando máximos históricos en un entorno en el que numerosas empresas han anunciado desarrollos estratégicos hacia modelos de negocio vinculados a la IA, generando revalorizaciones bursátiles extraordinarias en periodos muy breves de tiempo.

Este fenómeno recuerda inevitablemente al observado durante el ciclo de la burbuja puntocom de finales de los años noventa. En aquel periodo, el simple hecho de asociar el nombre de una empresa a internet era suficiente para desencadenar fuertes subidas en bolsa, independientemente de la existencia de modelos de negocio sostenibles. Hoy, la etiqueta “IA” desempeña un papel similar en determinados segmentos del mercado. La cuestión no es si la inteligencia artificial transformará la economía global —lo cual resulta altamente probable—, sino si los precios actuales de los activos financieros ya incorporan expectativas excesivamente optimistas respecto a la magnitud y velocidad de dicha transformación. Como ha mostrado la historia económica, las grandes revoluciones tecnológicas suelen combinar avances estructurales genuinos con episodios de exuberancia financiera.

Uno de los indicadores más utilizados para evaluar el grado de sobrevaloración estructural es el CAPE (Cyclically Adjusted Price-to-Earnings ratio), desarrollado por Robert J. Shiller. Este indicador, basado en el promedio de beneficios reales ajustados a lo largo de diez años, se encuentra actualmente en niveles comparables a los observados durante el periodo 1998–2000, inmediatamente anterior al colapso del Nasdaq del 78%. Aunque el CAPE no constituye una herramienta predictiva a corto plazo, su evidencia histórica sugiere que niveles persistentemente elevados suelen asociarse con menores rentabilidades futuras y mayor vulnerabilidad ante shocks adversos.

El contexto macroeconómico: una tormenta perfecta

Pero, además, el actual entorno macroeconómico presenta una combinación particularmente compleja de riesgos que podrían desencadenar una corrección bursátil global, especialmente en Estados Unidos. Considero, en este sentido, que la aparición simultánea de tres perturbaciones macroeconómicas que se refuerzan mutuamente amplificarán el daño final: el shock arancelario-legal en Estados Unidos derivado de la invalidación parcial del uso de la IEEPA (International Emergency Economic Powers Act) para imponer aranceles; el conflicto geopolítico en Oriente Medio con impacto directo sobre el precio de la energía; y el elevado nivel de apalancamiento corporativo en los Estados Unidos. La confluencia de estos factores configura un escenario de elevada incertidumbre macroeconómica caracterizado por presiones inflacionarias persistentes y una desaceleración del crecimiento económico. Pero, vayamos por partes.

Un elemento especialmente relevante del escenario actual es el shock institucional derivado de la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de limitar el uso de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) como instrumento para la imposición de aranceles comerciales. De ello apenas se habla, pero la sentencia genera un vacío legal que introduce incertidumbre sobre la política comercial futura de Estados Unidos, afectando negativamente a las decisiones de inversión empresarial. La literatura académica muestra que la incertidumbre en política comercial actúa como un freno significativo para la inversión privada, promoviendo comportamientos de “wait and see” que amplifican el impacto de otros shocks negativos sobre el crecimiento económico. En un contexto en el que las cadenas globales de valor ya se encuentran sometidas a tensiones derivadas de rivalidades geopolíticas, el aumento de la incertidumbre institucional puede contribuir a una ralentización adicional del comercio internacional.

En segundo lugar, el conflicto en Oriente Medio ha incrementado el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito del comercio energético mundial. Aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 19% del comercio global de gas natural licuado atraviesan este punto estratégico, lo que convierte cualquier disrupción en un shock de oferta global significativo. El encarecimiento de los costes de transporte marítimo y de las primas de riesgo en seguros logísticos ha generado un aumento generalizado de los costes energéticos y de fertilizantes, ampliando las presiones inflacionarias en sectores agrícolas y alimentarios. Este canal de transmisión energía-fertilizantes-alimentos constituye uno de los mecanismos más relevantes para explicar la persistencia de la inflación incluso en un contexto de desaceleración económica.

Finalmente, y quizás el elemento menos analizado en los mass media, sea la enorme fragilidad de la deuda corporativa estadounidense. Uno de los principales focos de riesgo para los mercados financieros globales es el elevado nivel de endeudamiento corporativo en Estados Unidos. La deuda de las corporaciones no financieras estadounidenses supera los 14 billones de dólares, un nivel históricamente elevado que incrementa la sensibilidad del sector empresarial a cambios en los tipos de interés y a deterioros en los beneficios.

El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha advertido que el próximo ciclo crediticio podría ser más severo de lo habitual debido al deterioro de los estándares de concesión de crédito y al crecimiento del mercado de crédito privado con cláusulas contractuales más laxas. El aumento de los spreads en el mercado high yield podría desencadenar un incremento significativo de las tasas de impago en un contexto de crecimiento débil y costes de financiación elevados. Históricamente, los episodios de aumento rápido de impagos corporativos han coincidido con correcciones significativas en los mercados bursátiles.

El riesgo de un cambio de régimen financiero

La combinación de valoraciones elevadas, incertidumbre institucional, tensiones geopolíticas y elevado apalancamiento corporativo sugiere la posibilidad de un cambio de régimen financiero caracterizado por mayor volatilidad y menores rentabilidades esperadas. Los periodos de transición tecnológica suelen generar tanto ganadores estructurales como episodios de destrucción de valor en segmentos sobrevalorados del mercado.

El paralelismo con el periodo 1998–2000 no implica necesariamente una repetición exacta de la dinámica de la burbuja puntocom, pero sí pone de relieve la posibilidad de que las expectativas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial estén siendo incorporadas a los precios con un grado elevado de optimismo. En entornos de elevada concentración sectorial, como el actual mercado tecnológico estadounidense, las correcciones pueden amplificarse debido al peso dominante de un número reducido de compañías en los principales índices bursátiles.

El carácter global de los mercados financieros implica que una corrección significativa en Estados Unidos tendría efectos de contagio sobre otras economías desarrolladas y emergentes. La interconexión entre mercados de capitales, cadenas de suministro y flujos comerciales aumenta la probabilidad de transmisión internacional de shocks financieros. La combinación de tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y cambios estructurales en la política industrial global sugiere que la economía mundial podría estar entrando en una fase de mayor volatilidad estructural.

Como corolario final podemos afirmar que la inteligencia artificial representa una tecnología con un potencial significativo para transformar la economía global, pero, sin embargo, la experiencia histórica sugiere que los mercados financieros tienden a sobrerreaccionar ante innovaciones disruptivas. Los niveles actuales del CAPE de Shiller, combinados con un entorno macroeconómico caracterizado por riesgos estanflacionarios y elevada fragilidad financiera, sugieren la necesidad de adoptar una perspectiva prudente respecto a las valoraciones actuales del mercado bursátil estadounidense.

El principal riesgo no reside en la tecnología en sí misma, sino en la posibilidad de que los precios actuales de los activos financieros reflejen un escenario excesivamente optimista respecto al crecimiento futuro. Como en episodios anteriores de cambio tecnológico, el desafío para los inversores consiste en diferenciar entre innovación estructural sostenible y exuberancia especulativa. En un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica, la probabilidad de episodios de corrección significativa en los mercados bursátiles globales no puede descartarse.

La historia muestra que los ciclos de innovación suelen ir acompañados de fases de exuberancia seguidas de procesos de ajuste. La cuestión fundamental no es si la inteligencia artificial transformará la economía, sino si los mercados financieros han incorporado ya un futuro demasiado perfecto." 

 (Juan Laborda , El Salto, 27/04/26) 

31.3.26

Primero la inflación, luego la deflación... Parece que nos espera un año aterrador... Irán ha declarado: si intentan destruir nuestra industria petrolera, nos aseguraremos de que toda la industria mundial del petróleo, el gas, el helio y la energía se paralice y provoque una Gran Depresión, como consecuencia de la duplicación de los precios del petróleo. El mayor colapso desde la Gran Depresión. Ese es el objetivo deliberado de la política exterior estadounidense. Lo han calculado todo. Trump tiene la intención de provocar deliberadamente una crisis económica mundial que dure al menos cuatro año. Cree que esto situará a Estados Unidos al mando: Estados Unidos es autosuficiente en gas y petróleo. Los demás países tendrán que comprarnos a nosotros. Y si lo hacen, les exigiremos que impongan sanciones contra Rusia, Irán y cualquier otro país que hayamos designado como enemigo... En Estados Unidos, en este momento, la deuda privada ronda el 140 % del PIB, si sube el desempleo, no podrán hacer frente al servicio de esa deuda. Y veremos será lo mismo que en 2007-08, pero a lo grande, un colapso total de la demanda impulsada por el crédito. Entonces, ¿qué ocurre? La gente baja sus precios, con la esperanza de conservar a los clientes. Pero su vecino está haciendo lo mismo. Todo el mundo está intentando pagar su deuda, lo que destruye el dinero, frena la economía y provoca deflación... Deflación e inflación al mismo tiempo. Lo que se está inflando son los precios de la energía. Lo que se está deflacionando es el resto de la economía... y además, cuando los países no pueden pagar sus deudas externas, ¿qué hacen? Todas las hiperinflaciones de la historia han sido provocadas por la necesidad de pagar la deuda externa, y además si perdemos el 20 % de la producción mundial de fertilizantes, perdemos alimentos para el 20 % del planeta. Nunca antes hemos visto una hambruna mundial. Hemos visto hambrunas localizadas. Esto sería algo completamente distinto (Michael Hudson y Steve Keen)

 "NIKA

Hola a todos. Nos complace enormemente volver a contar con Michael Hudson y el profesor Steve Keen en el Instituto David Graeber. Steve Keen es economista y autor, uno de los pocos que advirtió con antelación sobre la crisis de 2008. Es conocido por su crítica a la teoría neoclásica dominante y por sus modelos de deflación de la deuda e inestabilidad financiera. Michael Hudson es un economista estadounidense e historiador de la deuda de la Universidad de Missouri, en Kansas City. Su trabajo sobre finanzas, renta y desindustrialización influyó profundamente en el propio pensamiento de David Graeber sobre el imperio, el tributo y la política de la deuda.

Hoy analizaremos la crisis cada vez más profunda y los posibles escenarios de cómo podría desarrollarse, concretamente en el contexto de la guerra en curso, que —en mi opinión personal— se asemeja cada vez más a la invasión soviética de Afganistán. Mi pregunta para Michael y Steve es: ¿inflación, hiperinflación o deflación? ¿Qué escenario creen que se producirá? Comenzamos con Michael Hudson.

MICHAEL HUDSON

Si observamos los mercados bursátiles y de bonos en la actualidad, el mundo espera que la guerra en Irán no dure más de un mes aproximadamente. Se trata de una guerra mundial porque el mundo entero depende del petróleo y del gas natural licuado —para fertilizantes, energía, electricidad, calefacción, cocina, fabricación de vidrio y helio—. El helio y el gas natural eran suministrados a gran parte del mundo por Catar, como parte de los países árabes de la OPEP. Pero sus instalaciones de mil millones de dólares para licuar gas natural —cuya construcción llevó cuatro años— acaban de ser bombardeadas por Irán, ya que Catar alberga bases militares estadounidenses utilizadas para bombardear Irán.

Irán ha declarado: si intentan destruir nuestra industria petrolera, nos aseguraremos de que toda la industria mundial del petróleo, el gas, el helio y la energía se paralice y provoque una Gran Depresión, como consecuencia de la duplicación de los precios del petróleo. Esto desencadenará una crisis de balanza de pagos para los aliados de Estados Unidos, no solo en Europa, sino también en Corea, Japón y Filipinas, que ya están tomando medidas de emergencia.

Trump tiene claramente la intención de provocar deliberadamente una crisis económica mundial que dure al menos cuatro años —tal y como ocurrió con la Primera y la Segunda Guerra Mundial—. Cree que esto situará a Estados Unidos al mando: Estados Unidos es autosuficiente en gas y petróleo. Los demás países tendrán que comprarnos a nosotros. Y si lo hacen, les exigiremos que impongan sanciones contra Rusia, Irán y cualquier otro país que hayamos designado como enemigo.

Mientras tanto, el tipo de interés de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años ha superado el 4,5 %, y el de los bonos a 30 años supera el 5 %. Wall Street ha calculado que si los precios de exportación del petróleo se duplican, eso es inflacionista. Pero todo esto es economía basura.

Por supuesto que los precios del petróleo están subiendo, tanto que Asia y el Sur Global se parecerán a Alemania después de que Estados Unidos le impidiera comprar gas ruso. La industria del vidrio de Alemania cerró. La industria de los fertilizantes se ha paralizado. La industria automovilística está recortando gastos: Mercedes y otras marcas se están trasladando a China.

Los aranceles de Trump sobre el acero y el aluminio están elevando el precio de las cosechadoras y los tractores agrícolas. Los agricultores de EE. UU. se enfrentan al mismo problema que los agricultores de todo el mundo: mayores costes de los fertilizantes, mayores costes de los equipos de cosecha, mayores costes de la gasolina.

Lo que Wall Street no tiene en cuenta: Sí, los precios de la energía y los relacionados con ella están subiendo.

 Pero esto paralizará industrias y provocará una enorme depresión. Despidos. Los gobiernos tendrán que desviar ingresos para ayudar a las familias a pagar la electricidad y el gas, lo que significa recortes en el gasto social. Desempleo. La gente se empobrecerá cada vez más. Eso no es inflación. Eso es deflación.

Los precios del petróleo, el acero, el aluminio, los fertilizantes, el gas y el helio subirán, mientras que otros precios, en general, bajarán. Nos enfrentamos al mayor colapso desde la Gran Depresión. Ese es el objetivo deliberado de la política exterior estadounidense. Lo han calculado todo. Creen que, por mucho que esto perjudique a la economía estadounidense, perjudicará a los trabajadores al reducir sus salarios, provocar desempleo y llevar a la gente a la desesperación. Es una bendición para la lucha de clases.

Cuando las empresas tengan que recortar la producción, ¿cómo pagarán sus deudas? Los trabajadores —eufemísticamente denominados «consumidores»— ya están pagando más del 30 % de interés en comisiones y penalizaciones de tarjetas de crédito. Aumentan los impagos de la deuda estudiantil. La deuda médica es la causa de quiebra que crece más rápidamente en Estados Unidos. Los tipos hipotecarios se han disparado.

Esta es una nueva forma de lucha de clases. No se trata de los empresarios contra los trabajadores, porque la industria y los trabajadores sufren juntos tratando de sobrevivir. Es la clase financiera contra el resto de la economía. Las finanzas, los seguros y el sector inmobiliario —el sector FIRE— es donde se ha producido casi todo el crecimiento del PIB de EE. UU., mientras que la economía real se ha contraído.

En realidad, esto es una repetición de los debates de mediados del siglo XVIII: ¿Cómo iba a afrontar Gran Bretaña el hecho de que los acreedores gastaran su dinero en importaciones de lujo en lugar de en la producción nacional? Londres se estaba enriqueciendo, pero no el resto de Inglaterra.

NIKA

Michael, quiero incluir a Steve. ¿Qué opina de la descripción de Michael?

STEVE KEEN

Si hay una persona con la que estoy de acuerdo, esa es Michael. Cuando me preguntó por primera vez sobre esto, dije: primero inflación, luego deflación. Michael ha proporcionado el contexto histórico. Permítanme compartir algunos datos estadísticos.

La base absoluta de la economía es la energía. Lo que estoy mostrando es el consumo de energía en petajulios en el eje izquierdo, y el producto mundial bruto en el derecho. Las dos líneas coinciden casi a la perfección. Y lo que es crucial: es una relación de uno a uno. Una caída del 5 % en la energía produce una caída del 5 % en el producto mundial bruto.

Lo que está ocurriendo ahora: se ha interrumpido aproximadamente el 20 % del suministro mundial de gas natural licuado. Junto con la pérdida de petróleo del estrecho de Ormuz y otras interrupciones del suministro, podríamos estar ante una caída del orden del 10 % en la energía mundial, lo que implica una caída del 10 % en el PIB. Mi resumen: el trabajo sin energía es un cadáver; el capital sin energía es una escultura.

Ahora bien, ese colapso va a hacer subir los precios del petróleo; el pensamiento convencional coincide en eso. Pero también nos encontramos en una economía financiarizada. Y aquí es donde Michael y yo diferimos de los economistas convencionales, porque estos ignoran por completo la deuda privada. Están obsesionados con la deuda pública. Ni siquiera prestan atención a la deuda privada.

En Estados Unidos, en este momento, la deuda privada ronda el 140 % del PIB, lo que sigue siendo una cifra enorme. Esa es la carga de la que hablaba Michael, sobre los hogares y las empresas. Si descubren que no pueden obtener tantos beneficios debido al aumento de los precios del petróleo, si sube el desempleo, no podrán hacer frente al servicio de esa deuda. Y lo que probablemente veremos será lo mismo que en 2007-08, pero a lo grande: un colapso total de la demanda impulsada por el crédito.

Los trabajadores no pueden repercutir los aumentos del precio del petróleo en salarios más altos. Los capitalistas industriales tampoco pueden necesariamente repercutirlos. Entonces, ¿qué ocurre? La gente baja sus precios, con la esperanza de conservar a los clientes. Pero su vecino está haciendo lo mismo. Todo el mundo está intentando pagar su deuda, lo que destruye el dinero, frena la economía y provoca deflación.

Irving Fisher lo expresó maravillosamente en la década de 1930: lo que yo denomino la paradoja de Fisher: cuanto más pagan los deudores, más deben.

 La carga real aumenta a medida que desciende el nivel de precios. Eso es lo que conduce a las Grandes Depresiones.

Y aquí está lo terrible: si el suministro de fertilizantes cae un 20 %, la producción de alimentos probablemente caiga más del 20 % a nivel mundial. Eso significa comida suficiente para unos 6 000 millones de personas, y hay 8 000 millones. Es posible que este año nos enfrentemos a una hambruna mundial.

Al igual que el anarquista que apretó el gatillo y mató al archiduque no tenía ni idea de lo que había desencadenado, creo que Trump es igual. No tiene ni idea de las consecuencias. Se comporta como un jefe de la mafia, sacando dinero de las subidas y bajadas del mercado. Pero el resto de nosotros tendremos que vivir con las consecuencias no deseadas.

Y si algún líder mundial está viendo esto —lo cual dudo—, deshágase de Trump. Detenga esto. Estados Unidos tiene que reconocer su derrota y dar un paso atrás, para darnos la oportunidad de reconstruir la infraestructura física del mundo antes de que se instale la hambruna mundial.

MICHAEL HUDSON

Quiero retomar la pregunta de Nika sobre la hiperinflación, ya que la deflación y la hiperinflación pueden ir de la mano. Cuando los países no pueden pagar sus deudas externas —y el Sur Global tiene enormes deudas externas a punto de vencer, todas en dólares—, ¿qué hacen? El FMI dice: impongan austeridad. Empobrezcan cada vez más a la mano de obra hasta que puedan pagar las deudas. Esa es la economía basura de hoy en día, y se remonta al bullionismo de David Ricardo.

Todas las hiperinflaciones de la historia han sido provocadas por la necesidad de pagar la deuda externa. La hiperinflación de Alemania en la década de 1920 no fue causada por el gasto público en mano de obra o programas sociales —eso es un mito—. Fue causada por la impresión de Reichsmarks para lanzarlos al mercado de divisas con el fin de pagar las reparaciones. Chile y Francia siguieron el mismo patrón de hiperinflación.

Y esta realidad no se enseña en la economía académica. Por eso, los licenciados que se incorporan a los bancos centrales de todo el mundo no comprenden la diferencia entre hiperinflación, inflación de precios normal y deflación. Steve y yo somos, en esencia, personas non gratas en los círculos refinados, porque lo que estamos explicando amenaza con una gran toma de poder que se está llevando a cabo, muy similar a la crisis asiática de la balanza de pagos de 1997-1998.

NIKA

Es interesante, Michael: acabo de darme cuenta de que Rusia también debía mucho, porque Yeltsin accedió a pagar todas las deudas externas de la Unión Soviética. Y el petróleo costaba quizá 10 dólares el barril en aquel momento. Nunca pensé que la hiperinflación y la deflación pudieran ocurrir simultáneamente. Pero quizá eso es exactamente lo que estaba sucediendo en Rusia en los años noventa.

STEVE KEEN

Sí, Rusia no tenía mucha deuda interna, pero sí una enorme deuda externa. Y hay argumentos —que no he investigado a fondo— de que la hiperinflación de Weimar fue en parte deliberada: borró la deuda que los especuladores estadounidenses habían adquirido en bonos alemanes. Así que tuvo un coste terrible, pero un efecto secundario beneficioso: la deuda externa de Alemania quedó eliminada.

Y hay algo que Michael y yo tenemos que corregir constantemente: la gente dice que la inflación de Weimar provocó a Hitler. No. Hitler estaba en la cárcel durante la inflación de Weimar. Llegó al poder diez años después. Lo que lo llevó al poder fue la deflación: el colapso en cadena de 1932-33, cuando los precios caían un 10 % al año. Eso es lo que conduce al colapso social.

Nos espera un año catastrófico. Incluso dejando de lado la dinámica de la deuda, la pérdida del 10 % de la energía mundial implica por sí sola una caída del 10 % del PIB. Y la gente pasará hambre, porque no se comen verduras, sino petróleo. El proceso Haber-Bosch, inventado en la Primera Guerra Mundial, utiliza petróleo para crear fertilizantes nitrogenados. Sin él, la capacidad de sustento del planeta es de unos 1000 a 2000 millones de personas.

 Actualmente somos 8000 millones. Si perdemos el 20 % de la producción mundial de fertilizantes, perdemos alimentos para el 20 % del planeta. Nunca antes hemos visto una hambruna mundial. Hemos visto hambrunas localizadas. Esto sería algo completamente distinto.

MICHAEL HUDSON

Para aclarar la cronología que mencionó Steve: la economía financiera se derrumbó en 1929. El mundo entró en depresión en 1931. En 1931, el mundo declaró finalmente una moratoria sobre las deudas de los aliados europeos con Estados Unidos y sobre las reparaciones alemanas. Esa moratoria —el reconocimiento de que las deudas no podían pagarse— se produjo antes de que Hitler llegara al poder. La deflación que siguió fue lo que creó las condiciones políticas para su ascenso.

STEVE KEEN

Y esto se relaciona con lo que la economía neoclásica entiende de manera fundamentalmente errónea. Modelan la economía como un único bien, producido mediante la combinación de mano de obra y capital —sin recursos naturales, sin ningún aporte de energía en absoluto—. Ni siquiera son conscientes de que no se puede producir sin energía. No saben que el helio no se puede almacenar: se evapora a través de cualquier recipiente en uno o dos meses. Así que, tan pronto como se corta ese suministro, esas industrias se colapsan.

Hace cuarenta o cincuenta años, incluso los economistas a los que criticábamos por su fetichismo del equilibrio al menos contaban con matrices de insumo-producto. Entendían que, para producir esto, se necesitan estos insumos. Los imbéciles que les han sustituido desde entonces —con sus modelos de equilibrio general estocástico dinámico— tienen un modelo de la realidad basado en un único bien y sin recursos naturales. No saben que entrar en guerra por el estrecho de Ormuz corta un tercio del suministro mundial de fertilizantes. Lo están descubriendo por las malas.

Por eso creo que se trata de una idiotez más que de una conspiración. Las personas que toman estas decisiones no se dan cuenta de que se necesitan insumos físicos del mundo natural para producir bienes y servicios.

MICHAEL HUDSON

Cualquier teoría económica tiene implicaciones políticas. La teoría del equilibrio sirve a quienes quieren que el gobierno no desempeñe ningún papel: que el sector financiero regule los mercados, que los salarios caigan hasta el equilibrio que exija el uno por ciento. La razón por la que Steve y yo apoyamos la cancelación de la deuda no es abstracta: es porque cancelar las deudas anula los ahorros de la clase acreedora. Pone fin al dominio absoluto de la clase financiera sobre la economía.

China ha hecho lo que Occidente no logró hacer. Trata el dinero y el crédito como un servicio público. Casi el 80 % del crédito en Estados Unidos y Gran Bretaña se crea para comprar inmuebles —inflando los precios de los activos, inflando la deuda, enriqueciendo principalmente a la clase financiera—. El Banco Popular de China crea dinero para financiar infraestructuras, inversión industrial y alta tecnología. No tiene una clase financiera. Esa clase huyó a Taiwán o a Occidente tras la revolución de Mao.

El precedente histórico se remonta a tres mil años atrás. Desde Sumeria, Babilonia y el antiguo Oriente Próximo —desde la Edad del Bronce hasta el primer milenio—, cuando las deudas no podían pagarse, se cancelaban. Las leyes de Hammurabi establecían que, si se producía una inundación o una sequía y se perdían las cosechas, las deudas agrícolas se cancelaban. Porque la alternativa habría sido que las deudas se acumularan en manos de una clase acreedora que se convirtiera en una oligarquía que ejecutara hipotecas sobre la tierra y redujera a la población a la servidumbre por deudas. Eso es lo que le ocurrió a Roma. Y esa misma dinámica es en la que está entrando el mundo ahora.

De eso trata mi libro *El colapso de la Antigüedad*. China ha logrado evitar que una clase financiera tome el control.

STEVE KEEN

Y una de las razones es que China aprendió de Marx, no de la basura neoclásica. Marx, en el volumen III de *El capital*, capítulo 33, describió a la clase financiera como «caballeros errantes del crédito» que pagan altos intereses con el dinero de otros mientras viven a lo grande a costa de beneficios anticipados.

Describió el sistema crediticio como algo que otorga a esta clase de parásitos «el fabuloso poder no solo de arruinar periódicamente a los capitalistas industriales, sino también de interferir en la producción real de la manera más peligrosa —y esta banda no sabe nada de producción y no tiene nada que ver con ella».

Esa conciencia se ha calado hasta los huesos del Partido Comunista Chino. Dado que la teoría neoclásica ignora por completo las finanzas, Occidente ha permitido que el sistema financiero se apodere de la economía. Por eso las economías occidentales se encuentran en el estado en que están.

MICHAEL HUDSON

Y a Marx le precedió Ricardo, quien demostró que si los terratenientes se quedan con toda la renta, no quedarán beneficios para los industriales, ya que estos tienen que pagar a los trabajadores lo suficiente para que puedan comprar alimentos cuyo precio se ve inflado por la renta. Marx amplió este concepto de la renta de la tierra a la renta de monopolio y a la renta financiera. Ese era el proyecto analítico y fiscal de la economía clásica: identificar y eliminar los ingresos no ganados. Adam Smith y John Stuart Mill han sido tildados de socialistas por querer impedir una oligarquía financiera.

Luego, a finales del siglo XIX, llegó la contrarrevolución. La economía neoclásica negó el concepto mismo de renta económica —pues la renta, en el sentido clásico, es una renta que no desempeña un papel productivo—. El neoliberalismo se construyó sobre esta negación de que la renta rentista fuera improductiva. Y así, hoy en día tenemos economistas que ni siquiera incluyen la deuda en sus modelos —porque, dicen, «la deuda de una persona es el activo de otra»—. Lo que no dicen es: las deudas del 90 % son los activos del 10 %. Y ese 10 % del crédito crece exponencialmente, independientemente de la capacidad de la economía para producir algo o devolver algo. Ese es el punto ciego de la economía académica.

Y, sin embargo, China sigue enviando estudiantes a Estados Unidos para estudiar economía. Michael impartió clases en la Universidad de Pekín durante dos años. Sus alumnos le comentaron que el Gobierno y las empresas dan prioridad a la contratación de economistas formados en Estados Unidos frente a los formados en China. Esa es la contradicción que China aún no ha resuelto del todo.

NIKA

Pero, ¿en qué se diferencia China? Estaban acumulando reservas de todo: petróleo, cereales. Disponen de vehículos eléctricos. Se encuentran en una posición muy diferente. Michael, ¿cómo cree que se beneficiará China de esta crisis? ¿Podrían simplemente tomar el control?

STEVE KEEN

Al parecer, China tiene reservas de cereales para un año y medio. Así que, incluso si se produce una hambruna mundial —y creo que la habrá—, China seguirá pudiendo alimentar a su población. También han dedicado más esfuerzos que ningún otro país a la transición para abandonar los combustibles fósiles: energía solar, nuclear, eólica.

Y hay una profunda razón cultural para toda esta preparación: todos los escolares chinos aprenden sobre las Guerras del Opio. Saben que Gran Bretaña, incapaz de producir nada de lo que China quería, obligó a China a importar opio para equilibrar el comercio —y que esta humillación definió el siglo XIX—. Los niños chinos aprenden eso. Los niños estadounidenses ni siquiera saben qué fueron las Guerras del Opio. Así que el impulso de China hacia la autosuficiencia no es solo una política: es una respuesta multigeneracional a la explotación colonial. Como se han preparado para ello, es posible que eviten gran parte de lo que le espera al resto del mundo.

NIKA

¿Podría explicarme —en palabras que realmente pueda entender— cómo pueden darse la deflación y la inflación al mismo tiempo? Creo que a mucha gente esto le resulta realmente confuso. Especialmente cuando una parte del mundo, China, parece que va a salir mucho mejor parada que el resto. De repente, ya no tenemos un mundo conectado. Tenemos esta división. Y en nuestra parte, tendremos esta extraña bestia: deflación e inflación a la vez.

STEVE KEEN

La idea básica es esta: la economía dominante no comprende la dependencia de la economía respecto a la energía. La destrucción del suministro energético, los fertilizantes y los insumos críticos para la producción provocará una caída en la producción física mundial —eso por sí solo. Y no comprenden la deuda privada. Están obsesionados con la deuda pública. Al ignorar la deuda privada, no pueden ver las consecuencias deflacionistas: cuando tantas personas y empresas son incapaces de hacer frente al servicio de sus deudas, eso destruye el dinero, contrae la economía y empuja los precios a la baja.

Tengo que irme; es el tercer podcast del día. Me ha encantado verle, Michael.

MICHAEL HUDSON

Steve lo ha expresado con exactitud. Deflación e inflación al mismo tiempo. Lo que se está inflando son los precios de la energía. Lo que se está deflacionando es el resto de la economía —que necesita esa energía y ya no puede permitirse seguir funcionando.

NIKA

Parece que nos espera un año aterrador. Gracias a ambos por venir. Hemos tenido unas 250 personas viéndonos en directo en Twitter; eso está bien. Muchas gracias, Michael. ¿Podemos seguir hablando después de esto?

MICHAEL HUDSON

Sí, sí. Simplemente se nos ha acabado el tiempo." 

(Entrevista a Michael Hudson y Steve Keen, blog, 29/03/26, traducción DEEPL)