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6.8.26

"Miraron hacia otro lado": el demoledor informe del senador demócrata Ron Wyden, que destapa cómo los bancos de Wall Street blindaron a Epstein... la pregunta central en torno a sus actividades no sólo ha sido quiénes formaban parte de su red de contactos y quién abusó gracias a él de chicas menores de edad, sino cómo logró sostener una compleja estructura económica global para financiar sus delitos... ahora una exhaustiva investigación del Senado de los Estados Unidos, liderado por el senador demócrata Ron Wyden, sostiene que altos ejecutivos bancarios ignoraron o encubrieron las maniobras de Epstein... los bancos más grandes de Wall Street (Bank of America, Deutsche Bank, JPMorgan Chase), eligieron ignorar pruebas claras de tráfico sexual y blanqueo de capitales solo para mantener a un cliente rico en sus libros (HuffPost)

 "Durante años, la pregunta central en torno a las actividades ilícitas del financiero estadounidense Jeffrey Epstein no sólo ha sido quiénes formaban parte de su red de contactos y quién abusó gracias a él de chicas menores de edad, sino cómo logró sostener una compleja estructura económica global para financiar sus delitos. Ahora, una exhaustiva investigación del Senado de los Estados Unidos publicada esta semana ofrece respuestas contundentes sobre el papel jugado por varias de las mayores instituciones financieras de Wall Street.

El dossier, titulado reveladoramente Looking the Other Way ("Mirar hacia otro lado") y liderado por el senador demócrata Ron Wyden -el miembro de mayor rango en el Comité de Finanzas del Senado-, sostiene que altos ejecutivos bancarios ignoraron o encubrieron las maniobras de Epstein. Según el documento, las entidades prefirieron mantener los depósitos del magnate y conservar el acceso a su red de clientes multimillonarios antes que cumplir con sus obligaciones legales de prevención del lavado de dinero.

"Dijimos desde el principio que para llegar al fondo del encubrimiento de Jeffrey Epstein había que seguir la pista del dinero. Los registros bancarios detallan un patrón impactante: los bancos más grandes de Wall Street eligieron ignorar pruebas claras de tráfico sexual y blanqueo de capitales solo para mantener a un cliente rico en sus libros", afirmó el senador Wyden al presentar las conclusiones.

Cientos de millones bajo sospecha

El reporte da cierre a un proceso de indagación iniciado en 2022 que incluyó la revisión de miles de páginas de Reportes de Actividad Sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés), archivos de demandas judiciales e información interna facilitada por el Departamento del Tesoro.

Entre los hallazgos principales destaca la actuación de Bank of America, entidad a la que el informe acusa de haber "violado probablemente" las leyes federales contra el blanqueo de capitales al omitir notificar a tiempo transferencias por un valor acumulado de 170 millones de dólares procedentes del magnate inversor Leon Black hacia cuentas vinculadas a Epstein.

Respecto a JPMorgan Chase, la investigación revela cómo algunos de sus ejecutivos presuntamente asesoraron a Epstein sobre cómo retirar elevadas sumas de dinero en efectivo a través de empresas pantalla. Esta táctica habría permitido al magnate ocultar el destino del capital tanto a los departamentos de cumplimiento normativo del propio banco como a los reguladores federales.

Por su parte, Deutsche Bank es señalado por haber presentado avisos de actividad sospechosa únicamente después de la muerte de Epstein en una prisión de Nueva York en 2019, omitiendo las alertas durante los años en que el financista canalizaba fondos de forma activa.

Principales infracciones

Entre los principales movimientos sospechosos que ha detectado el Comité de Finanzas del Senado está el retraso en los avisos obligatorios: los bancos tardaron meses o años en notificar las operaciones irregulares al gobierno federal, en presunta violación de las normas antiblanqueo.

Además, queda acreditada la financiación de la red de abusos, porque la disponibilidad constante de dinero en efectivo facilito la captación, traslado y permanencia de las víctimas de la red de tráfico sexual. También se ve a las claras la priorización de clientes VIP, toda vez que las entidades antepusieron sus relaciones comerciales con multimillonarios asociados a Epstein por encima de las alertas de cumplimiento interno.

No sólo facilitaron las cosas, sino que bloquearon la supervisión de lo que estaba pasando. Wyden criticó a agencias federales y a previas administraciones (sin hacer sangre en colores políticos porque a todos salpica) por entorpecer el acceso completo a los expedientes del caso.

El informe presentado por el demócrata no se limita a detallar las irregularidades, sino que se plantea como una "hoja de ruta" dirigida a fiscales e investigadores federales para exigir responsabilidades judiciales a las élites financieras involucradas.

Asimismo, el senador Wyden ha planteado un paquete de reformas legislativas para endurecer la supervisión sobre el sector bancario. La primera sería la firma personal de ejecutivos, esto es, la exigencia de que los banqueros certifiquen individualmente haber realizado la debida diligencia sobre cuentas pertenecientes a clientes de muy alto patrimonio.

Además, reclama sanciones más severas, como incrementar las penas civiles y penales para entidades y directivos que incurran en negligencia continuada ante operaciones sospechosas, y requerir que los bancos informen de inmediato al Departamento del Tesoro cuando decidan cancelar la cuenta de un cliente por sospechas de tráfico de personas o blanqueo de capitales.

Las reacciones

Tras la publicación del documento, las entidades bancarias señaladas emitieron comunicados reafirmando su compromiso normativo o recordando los acuerdos alcanzados anteriormente. No ha habido grandes peticiones de perdón o disculpa, como era de esperar, pero alguna ha dejado entrever su vergüenza por lo ocurrido, aunque no haya más consecuencias por ahora. 

Un portavoz de Bank of America aseguró que la institución toma con "total seriedad" sus obligaciones legales y reglamentarias, señalando que "como se ha dicho anteriormente, el banco no facilitó ninguna actividad ilícita".

Por su parte, un representante de Deutsche Bank expresó el pesar de la entidad por su vínculo pasado con el financista: "Lamentamos nuestra conexión histórica con Jeffrey Epstein. Hemos cooperado plenamente con las agencias reguladoras y policiales en sus investigaciones y hemos realizado inversiones significativas para reforzar nuestros sistemas de control interno".

JPMorgan Chase, entidad que en 2023 alcanzó un acuerdo extrajudicial multimillonario con víctimas de Epstein sin admitir responsabilidad legal, no hizo comentarios inmediatos tras la difusión de este nuevo reporte. 

Su divulgación se produce en un ambiente de elevada tensión política en Washington, a pocos meses de las elecciones legislativas de medio término (midterms) fijadas para noviembre de 2026, en las que los demócratas podrían arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes o del Senado, ambas en manos conservadoras y facilitadoras, pues, de las políticas del presidente, Donald Trump, cuyo papel en el caso Epstein, del que fue un gran amigo, sigue sin aclararse." 

( Huffpost, 05/08/26)

26.2.26

Los archivos de Epstein relacionados con Trump se están ocultando al público... Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor. Incluyen más de 50 páginas de una entrevista del FBI con una mujer que acusó a Trump de abusar sexualmente de ella, hace décadas, cuando era menor de edad... Según el congresista Jamie Raskin (demócrata por Maryland), que tuvo acceso a los archivos sin censurar a principios de este mes, el nombre de Trump aparece “más de un millón de veces”. Esa afirmación, junto con el hecho de que el Departamento de Justicia ha dificultado a los legisladores la búsqueda de los archivos, es “lo que se conoce como un encubrimiento” (Chris Walker)

 "Los archivos relacionados con las acusaciones de abuso sexual contra el presidente Donald Trump están siendo retenidos o eliminados de la base de datos publicada por el Departamento de Justicia estadounidense en relación con Jeffrey Epstein y su red de explotación sexual de niñas y mujeres.

Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor. Incluyen más de 50 páginas de una entrevista del FBI con una mujer que acusó a Trump de abusar sexualmente de ella, hace décadas, cuando era menor de edad. Según una investigación de NPR, la radio pública de Estados Unidos, el Departamento de Justicia está ocultando esos archivos, y otros que incluyen el nombre de Trump, de la base de datos consultable de los archivos de Epstein.

Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor

Algunos archivos fueron eliminados de la base de datos y volvieron a ponerse en línea durante el mes de febrero. Sin embargo, otros fueron retirados y aún no han sido devueltos. Muchos otros nunca se compartieron con el público, según el análisis de NPR de los números de serie de los archivos.

Entre los archivos que se eliminaron de la base de datos pública se encuentra una entrevista separada a una mujer que testificó en el juicio penal contra Ghislaine Maxwell, pareja y cómplice de Epstein. Maxwell ha solicitado un indulto a Trump.

Cuando NPR preguntó a la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, por qué el Departamento de Justicia había eliminado archivos de la base de datos, mientras que otros parecen haber desaparecido por completo, esta ignoró la pregunta y afirmó que “Trump ha hecho más por las víctimas de Epstein que nadie antes que él”.

Jackson también alegó que Trump, que fue amigo íntimo de Epstein, ha sido “totalmente exonerado de cualquier cosa relacionada con Epstein”. Sin embargo, Trump no se ha enfrentado a ningún cargo penal o civil derivado del caso Epstein, lo que significa que, por el momento, no tiene nada de lo que reclamar exoneración.

Trump se ha beneficiado políticamente de los archivos de Epstein. Durante su campaña presidencial, aprovechó las teorías conspirativas relacionadas con Epstein, populares entre sus bases, y dijo a sus seguidores que estaba dispuesto a hacer públicos los archivos.

Sin embargo, desde que volvió al cargo, el presidente ha incumplido esa promesa. De hecho, ha afirmado en varias ocasiones que los archivos son un “bulo” político contra él y ha tratado de minimizar su importancia para las víctimas y el pueblo estadounidense en general.

El presidente solo cedió a la publicación de los archivos cuando quedó claro que en diciembre se aprobaría un proyecto de ley que exigía su divulgación. Incluso después de publicar los archivos, de los que la Administración solo ha divulgado una parte, ha tratado de dejar de lado el tema y ha atacado a quienes apuestan por seguir debatiéndolo.

“Creo que ya es hora de que el país pase a otra cosa”, dijo Trump a los periodistas a principios de este mes. También la fiscal general, Pam Bondi, y el fiscal general adjunto, Todd Blanche, ambos antiguos abogados personales de Trump, afirmaron que no se estaba ocultando ni censurando ningún documento “por motivos de vergüenza, daño a la reputación o sensibilidad política, ni siquiera en el caso de ningún funcionario del Gobierno, figura pública o dignatario extranjero”. Esta afirmación se hizo en una carta dirigida al Congreso el 14 de febrero.

La censura, eliminación u ocultación de archivos con el fin de arruinar la reputación de una persona está expresamente prohibida en la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, firmada por Trump.

Es probable que haya más archivos ocultos al público que incluyan el nombre de Trump. Según el congresista Jamie Raskin (demócrata por Maryland), que tuvo acceso a los archivos sin censurar a principios de este mes, el nombre de Trump aparece “más de un millón de veces”. Esa afirmación, junto con el hecho de que el Departamento de Justicia ha dificultado a los legisladores la búsqueda de los archivos, es “lo que se conoce como un encubrimiento”, dijo también Raskin.

Este informe de NPR salió a la luz mientras Trump se preparaba para el discurso sobre el estado de la Unión. Varias encuestas ya muestran que Trump se enfrenta a algunos de los peores índices de aprobación que ha tenido nunca, incluido un índice de desaprobación del 63 % en una encuesta de SSRS recientemente publicada por CNN.

Una encuesta de Data for Progress recientemente publicada también revela que la mayoría de los votantes, el 55 %, cree que Trump está siendo deshonesto en lo que respecta a los archivos de Epstein. Esa encuesta también reveló que uno de cada dos votantes cree que Trump debería ser sometido a un juicio político por sus pasadas relaciones con Epstein y su gestión actual de los archivos." 

(Chris Walker (Truthout) , CTXT, 26/02/2026)

25.2.26

Expertos de la ONU: Los "Archivos Epstein" sugieren la existencia de una empresa criminal global... "Tan grave es la escala, la naturaleza, el carácter sistemático y el alcance transnacional de estas atrocidades contra mujeres y niñas, que varias de ellas podrían razonablemente cumplir el umbral legal de crímenes contra la humanidad"... Los expertos advirtieron que los componentes reportados pueden cumplir con este umbral y que estos crímenes deben ser procesados en todos los tribunales nacionales e internacionales competentes... "Estos crímenes se cometieron en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema y la mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de diferentes partes del mundo"... "Todas las acusaciones contenidas en los 'Archivos Epstein' son atroces por naturaleza y requieren una investigación independiente, exhaustiva e imparcial, así como indagaciones para determinar cómo tales crímenes pudieron haber ocurrido durante tanto tiempo"... La rendición de cuentas ha sido limitada, con solo un asociado cercano bajo investigación. Según el derecho internacional de los derechos humanos, los Estados están obligados a prevenir, investigar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidos los actos cometidos por actores privados... Los expertos instaron a las autoridades estadounidenses a remediar urgentemente estas deficiencias, garantizar la divulgación completa para comprender los métodos de la empresa criminal, la reparación y compensación total para las víctimas por todos los daños sufridos, y poner fin a la impunidad de los perpetradores. Deben levantarse los estatutos de limitaciones que impiden el procesamiento de crímenes graves atribuidos a la empresa criminal de Epstein... "Las dimisiones de las personas implicadas por sí solas no son un sustituto adecuado de la responsabilidad penal"... "La falta de investigación y enjuiciamiento efectivos por parte de los gobiernos de los responsables de estos crímenes, incluida la complicidad o aquiescencia, donde exista jurisdicción, corre el riesgo de socavar los marcos legales destinados a prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas"

 "GINEBRA – Los llamados "Archivos Epstein" contienen pruebas inquietantes y creíbles de abuso sexual sistemático y a gran escala, trata y explotación de mujeres y niñas, dijeron hoy expertos de la ONU*.

Según los expertos, estos actos podrían constituir esclavitud sexual, violencia reproductiva, desaparición forzada, tortura, trato inhumano y degradante, y feminicidio.

"Estos crímenes se cometieron en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema y la mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de diferentes partes del mundo", dijeron los expertos.

Los "Archivos Epstein", que sugieren la existencia de una empresa criminal global, han conmocionado la conciencia de la humanidad y planteado implicaciones aterradoras sobre el nivel de impunidad para tales crímenes.

"Tan grave es la escala, la naturaleza, el carácter sistemático y el alcance transnacional de estas atrocidades contra mujeres y niñas, que varias de ellas podrían razonablemente cumplir el umbral legal de crímenes contra la humanidad", dijeron.

Según el derecho penal internacional, los crímenes de lesa humanidad se producen cuando actos como la esclavitud sexual, la violación, la prostitución forzada, la trata de personas, la persecución, la tortura o el asesinato se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, con conocimiento del ataque. Los expertos advirtieron que los componentes reportados pueden cumplir con este umbral y que estos crímenes deben ser procesados en todos los tribunales nacionales e internacionales competentes.

"Todas las acusaciones contenidas en los 'Archivos Epstein' son atroces por naturaleza y requieren una investigación independiente, exhaustiva e imparcial, así como indagaciones para determinar cómo tales crímenes pudieron haber ocurrido durante tanto tiempo", dijeron.

El proceso de divulgación se está llevando a cabo bajo la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, promulgada el 19 de noviembre de 2025. El 30 de enero de 2026, después de retrasos, el Departamento de Justicia publicó una gran cantidad de material, incluyendo más de 3 millones de páginas, 2.000 videos y 180.000 imágenes.

A pesar de la magnitud de las divulgaciones, los expertos advirtieron sobre graves fallas de cumplimiento y redacciones defectuosas que expusieron información sensible de las víctimas, y los daños a menudo ocurrieron antes de que se retiraran los registros. La rendición de cuentas ha sido limitada, con solo un asociado cercano bajo investigación. Según el derecho internacional de los derechos humanos, los Estados están obligados a prevenir, investigar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidos los actos cometidos por actores privados.

"Los graves errores en el proceso de divulgación subrayan la urgente necesidad de procedimientos operativos estándar centrados en las víctimas para la divulgación y la redacción, de modo que ninguna víctima sufra más daños", dijeron.

Los expertos elogiaron el coraje y la resiliencia de las víctimas al buscar rendición de cuentas a un costo personal significativo. Un grupo de estos supervivientes se reunió recientemente con la Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas.

La falta de protección de su privacidad los expone al riesgo de represalias y estigmatización. La reticencia a revelar información por completo o a ampliar las investigaciones ha dejado a muchos supervivientes sintiéndose retraumatizados y sometidos a lo que describen como "gaslighting institucional".

Los expertos instaron a las autoridades estadounidenses a remediar urgentemente estas deficiencias, garantizar la divulgación completa para comprender los métodos de la empresa criminal, la reparación y compensación total para las víctimas por todos los daños sufridos, y poner fin a la impunidad de los perpetradores. Deben levantarse los estatutos de limitaciones que impiden el procesamiento de crímenes graves atribuidos a la empresa criminal de Epstein.

Cualquier sugerencia de que es hora de dejar atrás los "archivos de Epstein" es inaceptable. "Representa un fracaso de responsabilidad hacia las víctimas", dijeron.

"Las dimisiones de las personas implicadas por sí solas no son un sustituto adecuado de la responsabilidad penal", dijeron los expertos. Saludaron las medidas adoptadas por algunos gobiernos para investigar a funcionarios actuales y anteriores, así como a particulares nombrados en los archivos. Llamaron a otros estados a hacer lo mismo.

"La falta de investigación y enjuiciamiento efectivos por parte de los gobiernos de los responsables de estos crímenes, incluida la complicidad o aquiescencia, donde exista jurisdicción, corre el riesgo de socavar los marcos legales destinados a prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas", advirtieron.

"Es imperativo que los gobiernos actúen con decisión para responsabilizar a los perpetradores", dijeron los expertos. Nadie es demasiado rico o poderoso para estar por encima de la ley.

 *The experts:

(ONU, 16/02/26, traducción Quillbot)

4.2.26

Adam Tooze: ¿Por qué los hombres ricos, famosos y poderosos, hacen lo que hacen? El dinero, el poder, la fama y el sexo forman un flujo fungible... Lo perturbador de las revelaciones sobre Epstein es lo absolutamente desinhibido que puede llegar a ser ese flujo... Tras las revelaciones sobre Epstein y la reacción o falta de reacción ante ellas, es evidente que necesitamos un análisis motivacional más profundo, por no decir una evaluación terapéutica o incluso psiquiátrica... El «orden internacional liberal» no fue el único cartel que colocamos en el escaparate del mundo occidental... Derechos. Decencia. Respeto por los tabúes sociales básicos. Estas eran cosas que también reivindicábamos... A un nivel aún más elemental, afirmábamos ser capaces de discriminar, de distinguir entre «los buenos» y «los malos»... Sin embargo, lo que realmente vislumbramos a través de los correos electrónicos y mensajes de texto publicados es cómo los peores de todos toman el poder... Nuestra situación es realmente grave... Humillante... Una «crisis de conocimiento», sin duda... ¿Ruptura?Más bien una policrisis como incontinencia... El camino de vuelta será largo. No hay forma de superarlo

 "¿Por qué las personas, más concretamente los hombres ricos, famosos y poderosos, hacen lo que hacen?

El dinero, el poder, la fama y el sexo forman un flujo fungible.

Pero, ¿en qué configuraciones circulan estos impulsos? ¿Cómo se organizan y contienen? ¿Qué demonios y deseos internos los impulsan?

Lo perturbador de las revelaciones sobre Epstein es lo absolutamente desinhibido que puede llegar a ser ese flujo.

Nos devuelve con fuerza a lo que realmente queremos decir cuando hablamos de «policrisis» o «ruptura».

¿Son estos términos lo suficientemente contundentes para lo que realmente estamos presenciando? ¿Qué está pasando realmente?

En 2022, el FT declaró policrisis como una de las palabras del año.

Para algunas personas, era un llamamiento a un nuevo y más complejo modelo sociocientífico.

Para otras, era todo lo contrario. No se trataba de un nuevo modelo, sino del reconocimiento de que ninguno de los modelos conocidos funcionaba. La frase apuntaba a una «crisis del conocimiento».

Para mi sorpresa, la persona más destacada que respaldó esta interpretación más radical no fue otra que Larry Summers, en una conversación con Martin Wolf.

Al menos públicamente, lo que se debatía entonces eran las grandes fuerzas estructurales sociales. Al fin y al cabo, aquellos eran los días corteses de 2022.
Incluso en aquel momento, los críticos sugerían que la popularidad del concepto de policrisis era un síntoma del «síndrome de colapso del orden neoliberal» (NOBS).

Tras las revelaciones sobre Epstein y la reacción o falta de reacción ante ellas, es evidente que necesitamos un análisis motivacional más profundo, por no decir una evaluación terapéutica o incluso psiquiátrica.

Berlusconi, el antihéroe de los Bungaboys, ni siquiera asistía a las fiestas de Epstein. No le gustaba la «pizza» y el «zumo de uva». Prefería el buen vino y la buena comida y menos secuestros.

Nuestro fin del fin de la historia es peor.

Mark Carney, en su discurso en Davos, pidió a la gente que reconociera la hipocresía y el doble rasero que siempre habían sustentado el discurso de un «orden internacional basado en normas».

Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa, que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con mayor o menor rigor en función de la identidad del acusado o de la víctima. Esta ficción era útil y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudaba a proporcionar bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a los marcos para la resolución de disputas. Así que colocamos el cartel en el escaparate. Participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las diferencias entre la retórica y la realidad. Este acuerdo ya no funciona. Seré directo. Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición.

El «orden internacional liberal» no fue el único cartel que colocamos en el escaparate del mundo occidental.

Derechos. Decencia. Respeto por los tabúes sociales básicos. Estas eran cosas que también reivindicábamos.

A un nivel aún más elemental, afirmábamos ser capaces de discriminar, de distinguir entre «los buenos» y «los malos».

Lo que revela el material de Epstein no es solo hasta qué punto muchas figuras del establishment estaban involucradas en su sórdido mundo sexual, sino también su promiscuo entremezclamiento más allá de las fronteras políticas, el difuminado de posiciones supuestamente opuestas.

En la red de Epstein se difuminaban las líneas aparentemente nítidas entre el establishment liberal —Clinton, Gates, Summers, Chomsky, etc.— y los supuestos agentes de la policrisis —los rusos, los israelíes, Trump y sus compinches—.

No había líneas nítidas de decoro. Nadie ni nada estaba fuera de su alcance. Todo estaba en juego, ya fuera «Blancanieves» o información privilegiada sobre la crisis de la zona euro, el bitcoin y Ucrania.

Entonces, cuando Summers habla de policrisis, ¿qué es lo que realmente ve?

Al leer la correspondencia de Epstein del primer mandato de Trump, tanto NOBS como policrisis se quedan muy cortos. Al fin y al cabo, implican algunos compromisos subyacentes serios con el statu quo. Alguna «ruptura».

Sin embargo, lo que realmente vislumbramos a través de los correos electrónicos y mensajes de texto publicados son los participantes, ligeramente más convincentes, en una orgía desordenada y oscura, observando desde su propio desquiciamiento cómo los peores de todos toman el poder.

Viernes, 30 de noviembre de 2018 – Lunes, 3 de diciembre de 2018.

Como me di cuenta con sorpresa, el intercambio más intensamente informado entre Epstein y Larry Summers tuvo lugar en noviembre-diciembre de 2018, precisamente en el momento en que Summers escribió un artículo en el Washington Post que siempre he considerado uno de los más perspicaces sobre las relaciones entre Estados Unidos y China de su época.

Ese intercambio con Epstein fue el viernes, presumiblemente sobre la noche del jueves.
El artículo del WaPo se publicó el lunes, presumiblemente finalizado durante el fin de semana.

Ese artículo del Wapo me es muy querido. Tanto como puede serlo un artículo de opinión.

Si no me falla la memoria, volvió a salir a colación con Ezra Klein la semana pasada, aunque no parece que haya aparecido en la transcripción. Sin duda lo hizo con Kaiser Kuo.
Sigo volviendo a ella porque, con tanta contundencia como cualquiera en Washington, plantea la pregunta: «¿Puede Estados Unidos convivir con el auge de China?».

«¿Puede Estados Unidos imaginar un sistema viable en los próximos años en el que se vea reducido a la mitad del tamaño de China, el líder mundial? ¿Podría un líder político reconocer esa realidad de manera que permita negociar cómo sería ese mundo?».

Son preguntas proféticas y vitales de Summers.

¿Qué diferencia supone conocer el contexto en el que se escribió este artículo?

Para la mayoría de las personas, la energía para escribir proviene de lugares extraños. No nos gustaría que alguien mirara por encima de nuestro hombro.

Pero, en este caso, lo impactante no es que Summers tuviera ideas inteligentes mientras participaba en una charla de vestuario con un delincuente sexual sobre un problema amoroso.

Lo impactante es darse cuenta de hasta qué punto el lenguaje del artículo del Washington Post se asemeja al lenguaje de Summers al hablar de su vida amorosa con Epstein.

En una pesadilla, se podría ver el artículo del Washington Post y los mensajes de Epstein difuminándose en un único flujo ininterrumpido:

«¿Hay algo que pueda frenar el «peligro amarillo»? ¿Cómo puedo contener mi atracción? ¿Cómo podemos llegar a una relación racional?».

«Me gustan las relaciones sin dramas».

«Necesitamos una estrategia viable para abordar nuestras quejas legítimas. Por desgracia, ni la ira ni las proclamas constituyen tal estrategia. Un enfoque viable implicaría objetivos factibles, claramente comunicados y respaldados por incentivos y sanciones, junto con la voluntad de definir y aceptar el éxito».

«¿Se ha vuelto nacionalista? No me sorprendería».

«Vuelve a la prioridad familiar. La comunidad. Y tú sufres el imprimátur de formar parte de la jerarquía enemiga».

«Parece que el destino ha intervenido».

«Más explotación por peligro. ¿Debería dejar de llamar? Como ella está en China, no tengo ni idea de lo que es real».

«Enfréntate a lo voluble con lo voluble».

«Supongo que ser duro y mezquino es más sexy».

«Te di una oportunidad y la desperdiciaste. Lo entiendo. Me llevó un tiempo porque tenía sentimientos muy fuertes. Pero lo estoy asimilando».

«¿Pueden Estados Unidos, Summers y Occidente imaginar un sistema viable en los próximos años en el que se reduzca a la mitad del tamaño de China, el líder mundial?».

«¿Podría un líder político, Summers u Occidente reconocer esa realidad de una manera que permita negociar cómo sería ese mundo?».

«Admitir que no se siente segura. Habrá que indagar un poco. Está admitiendo su debilidad».

«Aunque para Estados Unidos/Summers/Occidente pueda ser inaceptable verse tan superado en escala económica, ¿tiene los medios para detenerlo? ¿Se puede frenar a China sin provocar un conflicto?».

«Ella se cree una soldado en guerra. Ningún soldado quiere que le llamen guapo».

«Estamos en un juego largo. Veamos cómo y si empieza a preguntarse».

«Descartaría cualquier comentario sobre Eg tienaman. Pero creo que la señal actual… es genuina».

«No estoy tan seguro de que ser mi discípula, tener mi apoyo para su hijo, ser elevada a líder de China en la economía global por colaborar conmigo y conseguir tenerme como socio si encuentra el valor para decírselo a sus padres sea realmente tan inútil».

«¿Qué tal si le preguntas? ¿Qué necesitarías para sentirte segura?».

«Aunque para Estados Unidos pueda ser inaceptable verse tan superado en escala económica, ¿tiene los medios para detenerlo?».

«Creo que el conflicto comercial con China tiene un efecto importante. He hablado con muchos de mis contactos chinos en diferentes lugares y todo es muy extraño».

«El sentido del humor que solían fingir ha desaparecido».

«Son preguntas difíciles sin respuestas obvias. Pero eso no es excusa para ignorarlas y centrarse solo en las frustraciones a corto plazo».

«Por cierto, ¿conoces a muchos que no sean egocéntricos?».

«¿Te ha pedido que salgas y escribas lo mala idea que es atacar a China?».

«¿Está asustada después del pseudoevento de reclutamiento?».

«Un poco. Me escuchó un poco y ayer comentó que la gente llamó a su oficina».

«Definitivamente habrá que hablar cara a cara para averiguarlo. Esperemos que sea horizontal».

«El anzuelo está puesto».

«Supongamos que China hubiera cumplido plenamente…».

«La esperanza es lo último que se pierde».

«China parece estar dispuesta a acomodarse a Summers/Estados Unidos en cuestiones comerciales específicas/asuntos de relaciones (comerciales), siempre y cuando Estados Unidos acepte su derecho a prosperar y crecer…».

«Predigo que solo estará interesada en hablar de la economía china. Habiendo admitido su vulnerabilidad, ahora tendrá que negarla».

«La estrategia funciona según lo previsto».

«Es un acuerdo que Estados Unidos/Summers/Occidente debería aceptar mientras pueda. Puede fanfarronear, pero no puede, en un mundo abierto, suprimir a China. Intentar hacerlo supone el riesgo de fortalecer a los elementos más antiamericanos de Pekín».

«Trump, a pesar de todos sus defectos, ha conseguido que China preste atención a las cuestiones económicas de una forma que sus predecesores no lograron. La pregunta es si será capaz de utilizar su influencia para conseguir algo importante. Eso dependerá de su capacidad para convencer a los chinos de que Estados Unidos es capaz de aceptar un sí por respuesta, y de su voluntad de ir más allá del mercantilismo a pequeña escala».

¿Por qué estás despierto tan tarde?

Escribiendo una columna. Hablando con peligro

Parece como si estuviéramos dentro de una recreación surrealista en vivo del ensayo canónico de Joan Scott sobre el género como categoría útil de análisis.

«¿Un asunto racional?».

¿No es eso exactamente lo que queremos?

Sin duda, eso es lo que los europeos anhelaban en Davos.

Es lo que propuso Carney. Empezar con honestidad. No más hipocresía. Geometría variable. Amplia, no profunda. La fuerza de nuestros valores y el valor de nuestra fuerza.

Pero si comparamos todo eso con los intercambios entre Epstein y Larry Summers —en ocasiones, el homólogo de Carney—, surgen las dudas.

¿Estamos, como Summers, fantaseando con estabilizar nuestros deseos y necesidades en un mundo intrínsecamente peligroso e incierto? ¿Nos estamos engañando a nosotros mismos?

¿Nos deja eso expuestos a la rápida réplica de Epstein?

«¿Has tenido un derrame cerebral…?»

¿En qué estás pensando? ¿No lo entiendes? Los «asuntos racionales» no son así como funciona el mundo.
Ni en el amor. Ni en la política. Ni en la vida.

La ocurrencia de Epstein pretendía ser un golpe brutal. Y Summers se retiró dócilmente.

Pero, tal vez, en lugar de retirarnos, ¿qué pasaría si aceptáramos el golpe?

Quizás, la burla de Epstein contenga en realidad una verdad. Al igual que su continuación: «Estás buscando en ella que satisfaga demasiadas de tus necesidades. Sin que tú seas capaz de satisfacer las suyas».

Parte del atractivo del diablo era claramente que, al menos en algunas ocasiones, daba sabios consejos.

Mejor que ChatGPT.

Con todo este material, alguien debe estar entrenando un algoritmo de Epstein.

Al fin y al cabo, estamos en 2026, esto no es el preludio del primer mandato de Trump.

En Davos, Carney habló de una «ruptura, no de una transición».

Y nosotros nos lo tragamos. Hizo una declaración audaz, propia de un líder. Pero ¿prometió demasiado?

¿Fue demasiado limpio? ¿Demasiado sereno?

¿Demasiado el tipo tranquilo y sereno en la orgía?

Después de las últimas semanas, ¿realmente nos sentimos serenos?

Una ruptura es repentina y desorientadora. ¿Realmente la estamos sintiendo?

No se trata tanto del síndrome de colapso del orden neoliberal, sino de algo más parecido a lo que describió Epstein:

Un derrame cerebral.

¡No es de extrañar que tengamos dulces sueños de «asuntos racionales» y «geometrías variables»!

Nuestra situación es realmente grave.

Humillante.

Una «crisis de conocimiento», sin duda.

¿Ruptura?

Más bien una policrisis como incontinencia.

El camino de vuelta será largo. No hay forma de superarlo.

 ( Adam Tooze , blog, 03/02/26, traducción DEEPL, enlaces en el original) 

3.2.26

Caso Epstein-Trump: en un archivo del Departamento de Justica, indexado incorrectamente, aparece una carta manuscrita de una mujer que denuncia que Donald Trump estuvo involucrado con Jeffrey Epstein en la venta de mujeres jóvenes a la red de tráfico sexual de Epstein y los saudíes. Ella también afirma que Trump la obligó a abortar después de quedar embarazada (Ed Krassenstein)

Ed Krassenstein @EdKrassen

Vaya, nadie encontró esta horrible mención de Donald Trump en los archivos de Epstein porque era una carta manuscrita que el Departamento de Justicia no indexó correctamente. ¡Qué conveniente! 

Esta mujer denuncia que Donald Trump estuvo involucrado con Jeffrey Epstein en la venta de mujeres jóvenes a la red de tráfico sexual de Epstein y los saudíes. 

Ella también afirma que Trump la obligó a abortar después de quedar embarazada. 

Vea la carta completa de 32 páginas en el sitio web del Departamento de Justicia: efta01682031.pdf

(Wow, no one found this horrific Donald Trump mention in the Epstein files because it was a handwritten letter that wasn't indexed properly by the DOJ. How convenient? This woman alleges that Donald Trump was involved with Jeffrey Epstein in the sale of young women to the sex trafficking ring of Epstein and the Saudis. She also claims that Trump forced her to miscarriage after she got pregnant. See the entire 32 page letter on the DOJ website: efta01682031.pdf )

11:21 p. m. · 2 feb. 2026 1,8 M Visualizaciones

1.2.26

El departamento de Justicia de EEUU ha publicado más de tres millones de documentos con revelaciones sobre el caso del pederasta Jeffrey Epstein... incluyen situaciones monstruosas que ni siquiera me atrevo a replicar ni reproducir. Durante muchos años estos papeles han formado parte del mundo conspiranoico MAGA usándolo como martillo pilón contra demócratas y la izquierda... Ese tiempo ya pasó porque ahora afloran los indicios de una verdad que amenaza con incendiar el universo Trump. Pero no todo se queda en EEUU... El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso... Aznar, Ana Botella, su hijo y su yerno aparecen en los archivos de Epstein: envíos a Moncloa y teléfonos en su agenda... He estado buscando en esos medios que dicen ser fiscalizadores del poder para ver si habían contado de manera aséptica la información. Los hechos sin más, que lógicamente tienen una relevancia indudable. Nada. Silencio absoluto... No les pedimos que lleguen a las conclusiones tan temerarias como suelen hacer cuando cualquier hecho, tenga la importancia que tenga, afecta a cualquier político o personaje de la izquierda. Simplemente que informen a sus lectores de que existen hechos indubitables sobre la relación del pederasta Jeffrey Epstein con un expresidente de nuestro gobierno tan relevante como José María Aznar... tengo bastante claro cuáles serían las conclusiones que de esta información se sacarían si el receptor de ese paquete fuera José Luis Rodríguez Zapatero. La cobertura de este asunto sería omnipresente y no habría otro tema que opacara el nombre de Epstein... No se puede sacar ninguna conclusión de ese envío... Precisamente por eso es necesario que el interfecto responda a esas preguntas. Si conocía a Jeffrey Epstein, por qué razón le mandaba paquetes y qué incluían esos paquetes. Un mínimo. Lo normal (Antonio Maestre)

Paula @PaulaOro3107

Mi corazón está especialmente pesado al pensar en Virginia Giuffre hoy. Ella intentó durante décadas exigir responsabilidades a esta red, para luego, según se informa, morir por suicidio el año pasado. Ella publicó en Twitter: Me viste en tus fiestas, me viste en las casas de Epstein, me viste en el avión, me viste cortarme el pelo, me viste en la calle, viste cómo abusaban de mí. ¡Me viste!

1:12 a. m. · 1 feb. 2026 127,4 mil Visualizaciones

 "El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso. 

José María Aznar aparece en los papeles como receptor de dos envíos vía FedEX por parte de Jeffrey Epstein en septiembre de 2003. Uno de ellos a Moncloa y otro a la sede de FAES

Aznar, Ana Botella, su hijo y su yerno aparecen en los archivos de Epstein: envíos a Moncloa y teléfonos en su agenda

El departamento de Justicia de EEUU ha publicado más de tres millones de documentos con revelaciones sobre el caso del pederasta Jeffrey Epstein en el que entre muchas otras cosas se ha descubierto una testifical en la que se acusaba al presidente Donald Trump de haber obligado a una niña de 13 años a tener relaciones sexuales con el sátrapa norteamericano. También se incluyen otras situaciones monstruosas que ni siquiera me atrevo a replicar ni reproducir. Durante muchos años estos papeles han formado parte del mundo conspiranoico MAGA usándolo como martillo pilón contra demócratas y la izquierda como si ellos fueron los únicos consumidores de las perversiones que el pederasta ofrecía en las fiestas de sus islas. Ese tiempo ya pasó porque ahora afloran los indicios de una verdad que amenaza con incendiar el universo Trump. Pero no todo se queda en EEUU. 

El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso. José María Aznar aparece en los papeles como receptor de dos envíos vía FedEX por parte de Jeffrey Epstein en septiembre de 2003. Uno de ellos a Moncloa y otro a la sede de FAES. Por esas mismas fechas el pederasta pagó un viaje por valor de 1.050 dólares a nombre de José María Aznar, sin poder saberse si el que viajara fue el padre o el hijo de los Aznar. Alguno tendrá que aclararlo. Según un correo de Jeffrey Epstein el pederasta habría asistido en 2015 a un acto del expresidente del gobierno organizado por la fundación “Friends of Israel”, un lobby que todavía mantiene a José María Aznar como socio honorario y que surge para defender los intereses de Israel en el mundo. No es nada extraño que el sionismo se vea mezclado en asuntos tan turbios. 

No se puede sacar ninguna conclusión de ese envío. Nadie tiene culpa de que un delincuente haga un envío a nadie sin saber las causas, si había relación, por qué razón y saber qué incluía. Precisamente por eso es necesario que el interfecto responda a esas preguntas. Si conocía a Jeffrey Epstein, por qué razón le mandaba paquetes y qué incluían esos paquetes. Un mínimo. Lo normal. Nadie en el periodismo decente va a llamar pederasta a José María Aznar, ni acusarle de formar parte de esa trama infecta, primero porque con los hechos conocidos decir algo así sería mentir, difamar y calumniar, aunque tengo bastante claro cuáles serían las conclusiones que de esta información se sacarían si el receptor de ese paquete fuera José Luis Rodríguez Zapatero. La cobertura de este asunto sería omnipresente y no habría otro tema que opacara el nombre de Epstein en la opinión publicada de los fachos. 

He estado buscando en esos medios que dicen ser fiscalizadores del poder para ver si aunque fuera habían contado de manera aséptica la información. Los hechos sin más, que lógicamente tienen una relevancia indudable. Nada. Silencio absoluto. Nadie que lea esos medios se podrá enterar de un hecho de este calado. No les pedimos que lleguen a las conclusiones tan temerarias como suelen hacer cuando cualquier hecho, tenga la importancia que tenga, afecta a cualquier político o personaje de la izquierda. Simplemente que informen a sus lectores de que existen hechos indubitables sobre la relación del pederasta Jeffrey Epstein con un expresidente de nuestro gobierno tan relevante como José María Aznar.

La inconmensurable superioridad moral de la izquierda hará que todo lo relacionado con José María Aznar y Jeffrey Epstein sea tratado con cuidado, respeto y prudencia, haciendo preguntas, cuestionando las razones de la existencia de esos envíos hasta que haya respuestas. Pero sobre todo poniendo el foco en las relaciones a nivel global de esta gente y el capital social de una patota de millonarios que tenían como hobby los akelarres pederastas. Porque una de las certezas que afloran de la publicación de los papeles de Epstein es que la casta social de los millonarios es una degeneración moral. Paz entre pueblos y guerra de clases. Está todo en la doctrina."                 (Antonio Maestre, eldiario.es, 31/01/26)  

21.12.25

O caso Epstein é o caso da democracia estadounidense... Unha imaxe de Bill Clinton introducido nun jacuzzi en compañía doutra persoa co rostro tapado ocupa hoxe a atención internacional. Porén, o ex presidente estadounidense non é mais cun actor nun caso que explica as lóxicas de poder mundial e aclara a natureza do modelo estadounidense... As prácticas e o operativo de Epstein eran coñecidas desde comezos de século. Neste sentido, non foi un monstro illado senón o síntoma máis visíbel dun sistema onde as elites económicas e políticas constrúen impunidade ao redor dos seus crimes... Epstein é a expresión da calidade democrática de Estados Unidos (Nós)

 "A cara de Bill Clinton repítese na publicación parcial dos papeis de Jeffrey Epstein divulgados na xornada de onte polo Departamento de Xustiza de Estados Unidas. Unhas veces só e a maioría acompañado, as imaxes do ex presidente estadounidense achegan un retrato aproximado do mundo do magnate acusado de pederastia morto no cárcere en estrañas circunstancias en 2019.

Clinton é só un dos moitos nomes de artistas, empresarios e estadistas que aparecen fotografados nos fondos de Epstein e que partillan entre eles a súa influencia social e a súa gran capacidade económica. Algúns deles, son xentes destacadas da nobreza, como Andrés de Inglaterra, dirixentes políticos como Donald Trump e empresarios como Bill Gates, Jamie Dimon, director executivo de JP Morgan ou Leon Black, fundador de Apollo Global Management.

Unha historia vella

As prácticas e o operativo de Epstein eran coñecidas desde comezos de século. Neste sentido, non foi un monstro illado senón o síntoma máis visíbel dun sistema onde as elites económicas e políticas constrúen impunidade ao redor dos seus crimes. A súa figura converteuse nun nodo útil para unir diñeiro, chantaxe e tráfico sexual, até o punto de existir en Estados Unidos unha amnistía informal que protexe aos magnates e políticos que se beneficiaron da súa rede.  

O caso Epstein non é so a historia de centos de depredadores sexuais, é o mapa da estrutura do poder. Unha estrutura do poder en cuxa cima se sitúa nas formación sociais capitalistas o diñeiro, capaz de compralo todo, violentando aos débiles e axeonllando a unhas institucións formalmente obrigadas a garantir a igualdade, mais que na práctica son un instrumento dos poderosos para manter os seus privilexios. Epstein só é posíbel en sociedades como estas.

O poder económico e político

Jeffrey Epstein liga o poder económico e político. As rigorosas investigacións de medios independentes non abonados ao amarelismo e as teorías da conspiración como Drop Site e Reason permite comprender a relación de Epstein coa elite do capital e da política exterior de Estados Unidos. Tanto é así, que a súa figura non se explica sen as conexións coa familia Rockefeller e a Trilateral, á que achegou grandes donativos.

Un dos grandes especialistas no conglomerado de Epstein, o recoñecido xornalista canadense Jeet Heer afirmou que "era, máis ben, un broker do poder, un oligarca estadounidense que desempeñou un papel fundamental na configuración da política occidental, o que lle permitiu estabelecer contactos con diplomáticos e axencias de espionaxe".

Heer apuntou que "os vínculos de Epstein coa intelixencia de Estados Unidos seguen sendo nebulosos, pero resulta difícil de crer que un cidadán estadounidense puidese participar en labores diplomáticos de tan alto nivel, que implican contacto con potencias estranxeiras, sen o coñecemento e o apoio tácito do aparello de seguridade nacional de Estados Unidos".

As redes sionistas

Os contactos de Epstein coas redes de poder sionista e co Mossad están fóra de toda dúbida. Neste punto, son moitos os analistas que pensan que o material acumulado por Epstein durante décadas puido ser empregado pola intelixencia do Estado de Israel para chantaxear e controlar a diferentes dirixentes mundiais, maiormente estadounidenses.

Un dos socios máis duradeiros de Epstein foi o antigo ministro israelí Ehud Barak, a quen unha das vítimas da rede de pederastia, Virginia Giuffre parece citar como autor dunha violación nunha das festas organizadas polo oligarca estadounidense. Supostamente, tamén, facía parte do Mossad a súa ex parella e colaboradora actualmente encarcerada, Ghislaine Maxwell.

Epstein é a expresión da calidade democrática de Estados Unidos. O seu operativo explica a lóxica de funcionamento das formacións sociais capitalistas e a súa dialéctica de poder real. Neste sentido, Epstein e Clinton non son máis que peóns que se sacrifican cando non interesan ou xa non son necesarios, como no xadrez, para lograr unha vantaxe no taboleiro." 

(Nós, 20/12/25

27.7.25

Estas son las 9 preguntas que realmente deben responderse sobre el caso Epstein, entre ellas: ¿Quiénes eran los clientes implicados en la operación de tráfico sexual de Epstein? ¿En los archivos hay referencias a Trump que incrementen nuestro conocimiento de su relación con Epstein? ¿Y Bill Clinton? ¿Cómo ganó dinero Epstein y cómo financió su tráfico sexual durante dos décadas? ¿Epstein tenía vínculos con agencias de espionaje? ¿Qué contiene el informe de la autopsia de Epstein? (Barry Levine )

 "El presidente Donald Trump y los miembros de su gobierno nos engañaron con la posibilidad de hacer públicos los archivos del FBI sobre Jeffrey Epstein. En lugar de eso, no recibimos nada.

Trump ordenó entonces al Departamento de Justicia que solicitara la publicación de algunos testimonios del gran jurado, solicitud que un juez federal de Florida denegó el miércoles. Pero incluso esa información, aunque podría haber llenado algunas lagunas en la historia de Epstein, habría sido solo una pizca de lo que hay en los archivos del FBI, que incluyen la alucinante cantidad de “300 gigabytes de datos y pruebas físicas”, según el Departamento de Justicia y el FBI.

El pueblo estadounidense —y, sobre todo, las víctimas de los delitos de Epstein— merecen respuestas a las preguntas pendientes sobre cómo operaba, con ayuda de quién y al servicio de quién. Con la excepción de las partes censuradas necesarias para proteger a los inocentes y de los materiales que deben retenerse mientras estén bajo precinto judicial, los archivos completos del FBI deben publicarse.

A continuación, nueve preguntas sin respuesta sobre el caso Epstein —las que podría tener un ciudadano curioso y no conspirativo— que los archivos podrían ayudar a responder:

N.º 1: ¿Cómo ganó dinero Epstein y cómo financió su tráfico sexual durante dos décadas?

En el momento de la muerte de Epstein en 2019, se estimaba que su patrimonio ascendía a 600 millones de dólares. Trabajó brevemente en Wall Street y construyó su riqueza con la ayuda de varios multimillonarios, entre ellos el fundador de L Brands, Leslie Wexner, y el cofundador de Apollo Global Management, Leon Black, a quienes Epstein prestó servicios de consultoría, asesoramiento fiscal y otros servicios financieros. Pero sigue sin estar claro cómo Epstein amasó una fortuna tan grande, o cómo pudo financiar una operación de tráfico tan compleja.

(Ni Wexner ni Black han sido acusados de delitos por las fuerzas de seguridad en relación con los crímenes de Epstein, y ambos han dicho que no sabían de su conducta delictiva).

Además de traficar con víctimas menores de edad dentro de Estados Unidos, Epstein importaba mujeres jóvenes y niños de Rusia, Bielorrusia, Turquía y Turkmenistán, según una investigación realizada por la oficina del senador por Oregón, Ron Wyden. Este tráfico era presumiblemente costoso. Los archivos del Departamento del Tesoro revisados por los miembros del personal de Wyden detallan, entre otras cosas, 4725 transferencias bancarias que suman casi 1100 millones de dólares asociadas a una sola de las cuentas bancarias de Epstein.

Tenemos que seguir el dinero. Los archivos del FBI podrían revelar más información sobre la financiación y otros mecanismos financieros de la operación de Epstein.

N.º 2: ¿Epstein tenía vínculos con agencias de espionaje?

Algunos han especulado con la posibilidad de que Epstein podría haber sido un agente de los servicios de inteligencia. Al parecer, Alexander Acosta hizo un comentario sugerente cuando, tras las elecciones presidenciales de 2016, estaba siendo examinado para ocupar el cargo de secretario de Trabajo en el primer gobierno de Trump. En 2008, como fiscal del Distrito Sur de Florida, Acosta aceptó un acuerdo —muy criticado— de culpabilidad indulgente que puso fin a una investigación federal sobre Epstein. Cuando en 2016 se le pidió que explicara esa decisión, Acosta dijo: “Me dijeron que Epstein ‘pertenecía a inteligencia’ y que lo dejara en paz”.

La fiscala general Pam Bondi dijo este mes que no sabía si Epstein era un agente de inteligencia. “En cuanto a que fuera un agente”, dijo a los periodistas, “no tengo conocimiento de ello”.

Los archivos del FBI podrían ayudar a resolver este asunto.

N.º 3: ¿En los archivos hay referencias a Trump que incrementen nuestro conocimiento de su relación con Epstein?

Trump ha reconocido haber mantenido una relación amistosa con Epstein durante unos 15 años, que terminó con un desencuentro por un asunto inmobiliario en 2004. Las fuerzas del orden no han acusado a Trump de ningún delito relacionado con Epstein, pero su relación con él ha sido objeto de escrutinio.

Durante la campaña presidencial de 2024, una modelo llamada Stacey Williams acusó a Trump de haberla manoseado en presencia de Epstein en la Torre Trump en 1993, afirmación que su campaña negó. El Times informó recientemente de que una de las víctimas de Epstein, Maria Farmer, dijo que en 1996 y en 2006 instó al FBI a que investigara a Trump y a otras personas que habían estado en la órbita de Epstein.

El miércoles, The New York Times y The Wall Street Journal reportaron que Bondi le informó a Trump esta primavera que su nombre aparecía en los archivos de Epstein. El contexto en el que se mencionó su nombre sigue sin estar claro.

N.º 4: ¿Y Bill Clinton?

Coleccionar amigos famosos parecía ser parte crucial del modelo de negocio de Epstein, y Bill Clinton era el más famoso. En una agenda de contactos, Epstein incluyó 21 números de teléfono de Clinton.

Los dos hombres se conocieron hace décadas, muy probablemente a través de Ghislaine Maxwell, amiga íntima y co-conspiradora de Epstein. The Daily Beast ha informado que ella y Epstein asistieron a un banquete organizado por Bill y Hillary Clinton en 1993.

Tras dejar el cargo en 2001, Clinton voló en los jets privados de Epstein en 26 vuelos entre 2002 y 2003, según los registros de vuelo. Virginia Giuffre, la primera de las víctimas de Epstein en hacer público su caso, afirmó en una ocasión que Epstein le dijo que Clinton “me debe un favor”. ( Clinton ha negado tener una relación estrecha con Epstein y ha dicho que no sabía nada de los delitos de los que se acusaba a Epstein).

Un recuento completo de los archivos del FBI sobre Epstein podría ayudar a aclarar la naturaleza de la relación de Clinton con Epstein.

N.º 5: ¿Quiénes eran los clientes implicados en la operación de tráfico sexual de Epstein?

El abogado Alan Dershowitz, que se unió al equipo jurídico de Epstein en 2005, cuando este fue investigado por primera vez, dijo que las jóvenes y adolescentes entrevistadas por el FBI afirmaron identificar a varios de los clientes de Epstein. Dershowitz escribió recientemente que sus identidades “deberían revelarse, pero los tribunales han ordenado que se sellen”. Y añadió: “Sé quiénes son. No incluye a nadie con algún cargo público actual. No sabemos si las acusaciones son ciertas”.

Giuffre, quien falleció por suicidio en abril, dijo que Epstein la había traficado a varios hombres, entre ellos Dershowitz. Dershowitz negó su acusación y demandó a Giuffre por difamación. Giuffre dijo posteriormente que podría haberse equivocado al acusarlo. Otras personas a las que acusó, incluidos políticos de Estados Unidos, han negado haber cometido algún delito. El príncipe Andrés del Reino Unido, a quien también acusó, negó haber actuado mal y resolvió extrajudicialmente una demanda que ella interpuso contra él.

¿Qué hizo el FBI, si es que hizo algo, para corroborar las afirmaciones de Giuffre sobre Andrés? ¿Investigó la autenticidad de una foto en la que aparecía con Andrew, una foto que él ha afirmado que podría ser falsa?

N.º 6: ¿Quién ayudó a Epstein en el extranjero?

Uno de los socios de Epstein era el cazatalentos de modelos francés Jean-Luc Brunel, quien se enfrentó a sus propias acusaciones de agresión sexual y murió tras las rejas en París en 2022 mientras esperaba un juicio por violación.

Brunel fue acusado de cometer engaño pederasta (grooming) con menores y de traficarlos para Epstein. Tras la condena de Epstein en Florida, los documentos judiciales afirman que Epstein continuó abusando de niñas y que tenía un suministro constante de víctimas que le eran transportadas a las Islas Vírgenes de Estados Unidos.

Según una demanda presentada por el fiscal general de las Islas Vírgenes, Epstein utilizó aviones privados, helicópteros, barcos y otros vehículos para llevar a mujeres jóvenes y niñas a su residencia en la isla. El plan condujo al abuso sexual y la explotación de “numerosas” niñas de entre 12 y 17 años, según los documentos legales.

El Miami Herald ha informado que el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos registró los nombres de los pasajeros de los aviones de Epstein cuando llegaron a los aeropuertos de Nueva York y las Islas Vírgenes. El Departamento de Seguridad Nacional hizo públicos algunos de esos documentos en respuesta a una solicitud de The Herald conforme a la Ley de Libertad de Información, pero los nombres estaban censurados, salvo el de Epstein.

Probablemente haya información reveladora sobre la operación de Epstein en las Islas Vírgenes en los archivos del FBI.

N.º 7: ¿Qué encontraron los investigadores en la caja fuerte, las computadoras y otros bienes de Epstein?

Un inventario de pruebas realizado durante múltiples investigaciones de Epstein por las fuerzas de seguridad dio lugar a un índice de tres páginas generado por el FBI. Según el índice, las pruebas incluían 40 dispositivos informáticos y electrónicos, 26 unidades de almacenamiento, más de 70 CD y seis dispositivos de grabación, junto con aproximadamente 60 pruebas físicas, incluidas fotos, registros de viajes y registros de empleados. Los registros, según ABC News, incluían también tres discos con el resultado de las interceptaciones autorizadas por los tribunales de un número de teléfono que anteriormente pertenecía a Maxwell.

Estas pruebas representan una gran cantidad de detalles potenciales, y se nos niega el acceso a ellas. ¿Por qué retener este material si está debidamente censurado?

N.º 8: ¿Qué muestran los videos?

Las víctimas han dicho que Epstein tenía cámaras en sus casas. El Departamento de Justicia y el FBI han dicho que los archivos de Epstein contienen más de 10.000 videos e imágenes descargados de material sexual infantil ilegal y otros tipos de pornografía. La AP informó recientemente sobre un expediente judicial en el que se decía que el patrimonio de Epstein había localizado un número indeterminado de videos y fotos que, según decía, podrían contener material de abusos sexuales a menores. Los archivos del FBI podrían proporcionar más detalles sobre cuándo y dónde se descubrió este material.

N.º 9: ¿Qué contiene el informe de la autopsia de Epstein?

La autopsia fue realizada por Kristin Roman, patóloga forense, bajo la dirección de Barbara Sampson, médica forense jefa de Nueva York en aquel momento. Sampson determinó que Epstein murió por suicidio, pero muchos se muestran escépticos. ¿Se realizaron pruebas de ADN en la sábana que, según se dijo, Epstein utilizó para ahorcarse? En caso afirmativo, ¿se detectó ADN ajeno? ¿Interrogaron los investigadores a los reclusos de las celdas cercanas sobre lo que oyeron o vieron?

Buscar respuestas a esta y a las otras ocho preguntas es lo menos que podemos hacer, no solo por las víctimas de Epstein, sino también por una nación que necesita urgentemente recuperar la confianza en el gobierno."

(Barry Levine , Revista de prensa, 25/07/25, fuente The New York Times

21.7.25

Así fue la larga amistad entre Trump y Epstein... Durante casi 15 años, ambos hombres socializaron juntos en Manhattan y Palm Beach, antes de un desencuentro que precedió al primer arresto de Epstein... The Wall Street Journal informó que Trump obsequió a Epstein una nota por su 50 cumpleaños en 2003, que incluía el boceto de una mujer desnuda y una referencia críptica a un “secreto” que ambos hombres compartían. Trump ha negado haber escrito el mensaje... algunos de los aliados más acérrimos de Trump promovieron teorías de que el gobierno había encubierto el alcance de su red para proteger lo que han descrito como una cábala de hombres poderosos y celebridades, en su mayoría demócratas. Ahora, esa historia ha enredado al propio Trump... sus funcionarios cambiaron abruptamente de rumbo y dijeron que no existía una lista secreta de clientes de Epstein y respaldaron la conclusión oficial de que Epstein se había suicidado... Lo que parecía unirlos, según quienes los conocían en ese entonces, era un interés común en coquetear con —y competir por— mujeres jóvenes y atractivas en fiestas, clubes nocturnos y otros eventos privados (Alan Feuer )

 "En el remolino de dinero y mujeres bronceadas que conformaba su ambiente de Palm Beach y Manhattan, el presidente Donald Trump y Jeffrey Epstein pasaron casi 15 años lado a lado, conviviendo como amigos públicos.

Hubo suntuosas cenas con personalidades de renombre en la mansión de Epstein en el Upper East Side y estridentes fiestas con animadoras y modelos en el club privado y residencia de Trump en Mar-a-Lago. Entremedias, hubo viajes de ida y vuelta de Florida a Nueva York en uno de los jets privados de Epstein.

Pero detrás del glamur de los tabloides, han persistido las preguntas sobre lo que la larga asociación de Trump con Epstein dice sobre su juicio y su carácter, especialmente cuando sus aliados han avivado siniestras afirmaciones sobre las conexiones de Epstein con los demócratas. Tras la ruptura de su relación, el desacreditado financiero acabó tras las rejas no solo una vez, sino dos, tras ser acusado de mantener relaciones sexuales con chicas adolescentes.

Una de las jóvenes que posteriormente declaró que Epstein la sometió a engaño pederasta y abusó de ella fue reclutada en su mundo mientras trabajaba como asistente de un spa en Mar-a-Lago. Otra acusadora recordó haber sido observada por Trump durante un breve encuentro en la oficina de Epstein, y afirmó que Epstein le había dicho a Trump en ese momento que “ella no es para ti”.

Otra mujer ha dicho que Trump la manoseó cuando Epstein la llevó a la Torre Trump en Manhattan para reunirse con él. Esta semana, The Wall Street Journal informó que Trump obsequió a Epstein una nota por su cumpleaños 50 en 2003 que incluía el boceto de una mujer desnuda y una referencia críptica a un “secreto” que ambos hombres compartían. Trump ha negado haber escrito el mensaje y presentó el viernes una demanda por difamación que impugna la historia. The New York Times no ha verificado el informe del Journal.

Trump nunca ha sido acusado de actos indebidos en relación con el caso Epstein, y ha dicho que no tenía “ni idea” de que Epstein abusaba de mujeres jóvenes. En respuesta a una petición de comentarios sobre la historia del presidente con Epstein, Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo que Trump había prohibido a Epstein la entrada a su club Mar-a-Lago “por ser un pervertido”.

“Estas historias son intentos trillados y patéticos de distraer de todo el éxito del gobierno del presidente Trump”, dijo en un comunicado.

Trump y Epstein tomaron caminos separados después de una riña alrededor de 2004, y siguieron direcciones drásticamente diferentes: uno hacia la cárcel y el suicidio, el otro hacia una mayor celebridad y la Casa Blanca.

A medida que las críticas por el manejo del caso de Epstein aumentaron con los años, algunos de los aliados más acérrimos de Trump promovieron teorías de que el gobierno había encubierto el alcance de su red para proteger lo que han descrito como una cábala de hombres poderosos y celebridades, en su mayoría demócratas.

Ahora, esa historia ha enredado al propio Trump en lo que supone una de las mayores controversias de su segunda etapa en la Casa Blanca. El conflicto ha venido principalmente de los funcionarios que él mismo designó, quienes, después de meses de promover el interés en los archivos, cambiaron abruptamente de rumbo y dijeron que no existía una lista secreta de clientes de Epstein y respaldaron la conclusión oficial de que Epstein se había suicidado.

Aun así, bajo la creciente presión de sus propios partidarios para que se publiquen los archivos del gobierno sobre Epstein, el presidente ordenó esta semana al Departamento de Justicia que busque la divulgación de los testimonios del gran jurado en el caso penal iniciado contra Epstein en 2019 y un año después contra su pareja de muchos años, Ghislaine Maxwell, quien cumple una condena de 20 años por tráfico sexual. Ella ha pedido a la Corte Suprema que considere su apelación.

Incluso si se hacen públicos, es poco probable que las transcripciones arrojen mucha luz sobre la relación entre los dos hombres, la cual no figuró de forma destacada en ninguno de los dos casos penales. Lo que parecía unirlos, según quienes los conocían en ese entonces, era un interés común en coquetear con —y competir por— mujeres jóvenes y atractivas en fiestas, clubes nocturnos y otros eventos privados.

Trump y Epstein parecen haberse conocido alrededor de 1990, cuando Epstein compró una propiedad a tres kilómetros al norte de Mar-a-Lago y se dispuso a hacerse un lugar en la adinerada escena social de Palm Beach. Trump, quien había comprado Mar-a-Lago cinco años antes, ya había establecido su propia descarada presencia en el enclave costero, como playboy con gusto por los adornos enchapados de oro.

Los dos tenían mucho en común. Ambos eran neoyorquinos de las afueras que habían triunfado en Manhattan. Ambos eran enérgicos autopromotores. Y ambos tenían reputación de ser hombres vistosos de la ciudad.

En 1992, una cámara de NBC News captó al par en una fiesta en Mar-a-Lago en la que participaban animadoras de los Buffalo Bills, quienes estaban en la ciudad ese fin de semana por un partido contra los Miami Dolphins. En un momento de la grabación, se puede ver a Trump bailando en medio de una multitud de mujeres jóvenes. Más tarde, parece señalar a otras mujeres mientras susurra algo al oído de Epstein, lo cual provoca que este se parta de risa.

Meses más tarde, cuando Trump organizó una fiesta en Mar-a-Lago para mujeres jóvenes en una llamada competición de chicas de calendario, Epstein fue el único otro invitado, según George Houraney, un empresario de Florida que organizó el evento. Houraney recordó que le sorprendió que Epstein fuera la única otra persona en la lista de invitados.

“Le dije: ‘Donald, se supone que esta es una fiesta con vips”, dijo Houraney a The New York Times en 2019. “¿Me estás diciendo que son tú y Epstein?”.

La entonces novia y socia de Houraney, Jill Harth, acusó más tarde a Trump de conducta sexual inapropiada la noche de la fiesta. En una demanda, Harth dijo que Trump la llevó a un dormitorio y la besó y acarició a la fuerza, y le impidió salir. También dijo que una concursante de 22 años le contó que, más tarde esa noche, Trump se metió en su cama sin invitación.

Harth retiró su demanda en 1997 después de que un caso relacionado presentado por Houraney fuera resuelto por Trump, quien ha negado sus acusaciones.

Trump y Epstein fueron vistos de nuevo en 1997 en una fiesta de “ángeles” de Victoria’s Secret en Manhattan. La empresa de lencería estaba dirigida por Leslie Wexner, un empresario multimillonario que otorgó a Epstein un amplio poder sobre sus finanzas, filantropía y vida privada a los pocos años de conocerlo.

Los expedientes judiciales muestran que Trump estaba entre quienes disfrutaban paseos en el avión privado de Epstein. A lo largo de cuatro años en la década de 1990, voló en el Boeing 727 de Epstein al menos siete veces, en su mayoría en viajes entre Palm Beach y un aeropuerto privado en Teterboro, Nueva Jersey, a las afueras de Nueva York.

“Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo”, dijo Trump a la revista New York en 2002. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. Sin duda: Jeffrey disfruta de su vida social”.

En 2000, según consta en los registros judiciales, Maxwell, una socialité británica que llevaba tiempo vinculada a Epstein, entabló conversación con una chica de 17 años a la salida de un vestidor en Mar-a-Lago.

Su nombre era Virginia Giuffre, y era asistente de spa en el club, al haber conseguido el trabajo a través de su padre, quien trabajaba allí como encargado de mantenimiento. Según Giuffre, Maxwell le ofreció un trabajo de inmediato como masajista para Epstein después de observar que leía un libro sobre masajes, y le dijo que no necesitaba tener ninguna experiencia.

Dijo que cuando la llevaron a la casa de Epstein en Palm Beach, lo encontró tumbado desnudo sobre una mesa. Maxwell, según ella, la instruyó sobre cómo masajearlo.

“Parecían buenas personas”, testificó más tarde, “así que confié en ellos”.

Pero durante los dos años siguientes aproximadamente, Giuffre afirmó que fue obligada por Epstein y Maxwell a mantener relaciones sexuales con una serie de hombres famosos, entre ellos el príncipe Andrés, miembro de la familia real británica. El príncipe Andrés ha negado las acusaciones y ha declinado ayudar a los fiscales federales en su investigación sobre Epstein.

Giuffre, quien murió por suicidio en abril, siempre mantuvo que fue víctima de trata de personas para el príncipe y otros hombres, y en una ocasión dijo a la BBC que la habían “pasado como una bandeja de fruta” a los poderosos socios de Epstein.

Algunas mujeres que estuvieron en la órbita de Epstein han dicho que se encontraron con Trump durante este periodo.

Una mujer, Maria Farmer, quien ha dicho que fue víctima de Epstein y Maxwell, describió un encuentro con Trump en 1995 en una oficina que Epstein tenía en Nueva York.

Farmer, estudiante de arte que se había trasladado a Nueva York para seguir una carrera como pintora, contó en una entrevista de 2019 que cuando le presentaron a Trump, este la miró fijamente, lo que hizo que Epstein le advirtiera: “Ella no es para ti”.

La madre de Farmer, Janice Swain, dijo que su hija había descrito la interacción con Trump en la época en que ocurrió.

Stacey Williams, exmodelo de trajes de baño de Sports Illustrated, ha dicho que Trump la manoseó cuando Epstein, con quien salía en ese momento, se la presentó.

Era 1993, dijo, y ella daba un paseo con Epstein por la Quinta Avenida de Manhattan, cuando él le sugirió que entraran en la Torre Trump para saludar a Trump. Williams no le dio importancia en ese momento porque, como dijo más tarde, “Jeffrey hablaba de Trump todo el tiempo”.

Después de que Trump les saludara en una sala de espera fuera de su despacho, dijo Williams, tiró de ella hacia él, y le tocó los pechos, la cintura y las nalgas como si fuera “un pulpo”.

Dijo que más tarde se preguntó si había formado parte de un desafío o apuesta entre los dos hombres. “Definitivamente me sentí como si fuera un trozo de carne entregado a esa oficina como una especie de juego”, contó al Times el año pasado. En ese momento, la campaña presidencial de Trump negó que el incidente hubiera ocurrido, y calificó las acusaciones de “inequívocamente falsas” y políticamente motivadas.

En una entrevista el viernes, Williams dijo que le molestó oír a Trump referirse a parte de la historia de Epstein como un “engaño” y una noticia “aburrida”. “Es decir, es absurdo”, dijo sobre el desdén de Trump por el caso.

Finalmente, a finales de 2004, Trump y Epstein acabaron enfrentados, esta vez por un bien inmueble. Se trataba de la Maison de l’Amitié, una mansión de estilo regencia francesa, situada junto al océano en Palm Beach.

Cada uno de los dos hombres, hipercompetitivos, hizo que sus abogados pujaran por la propiedad. Finalmente, Trump salió vencedor, y la compró por 41,35 millones de dólares.

Hay pocos registros públicos de que los dos hombres interactuaran después de eso.

Trump dijo más tarde a sus asociados que tenía otra razón para romper con Epstein por aquella época: su viejo amigo, ha dicho, actuó de forma inapropiada con la hija de un miembro de Mar-a-Lago, y Trump se sintió obligado a prohibirle la entrada al club. Brad Edwards, un abogado que ha representado a muchas de las víctimas de Epstein, dijo que Trump le contó una historia similar en 2009.

No mucho después del enfrentamiento por la mansión frente al mar, la policía de Palm Beach recibió un aviso de que se había visto a mujeres jóvenes entrar y salir de la casa de Epstein.

Cuatro meses después, hubo una denuncia más importante de una mujer que afirmaba que su hijastra de 14 años había recibido 300 dólares de Epstein para que le diera un masaje mientras ella estaba desnuda. Eso condujo a una extensa investigación encubierta que identificó al menos a una decena de víctimas potenciales.

Epstein contrató a un equipo de abogados de primera línea para defenderlo, entre ellos, Alan Dershowitz, profesor de derecho de Harvard que más tarde representaría a Trump, y Ken Starr, el exabogado independiente que investigó la relación del presidente Bill Clinton con Monica Lewinsky.

Los dos hombres ayudaron a negociar un indulgente acuerdo de culpabilidad con R. Alexander Acosta, quien era entonces el fiscal del distrito sur de Florida. Según el acuerdo, Epstein se declaró culpable en 2008 de cargos estatales de solicitar prostitución. A cambio, se le concedió inmunidad frente a los cargos federales, al igual que a todos sus posibles cómplices. También tuvo que registrarse como delincuente sexual.

Al final, Epstein acabó por cumplir casi 13 meses de cárcel antes de ser puesto en libertad.

Por su parte, Trump se mantuvo en gran medida al margen de la controversia. Pero en febrero de 2015, mientras se preparaba para lo que acabaría siendo una reñida campaña contra Hillary Clinton, trató de relacionar a Epstein con el esposo de esta, el expresidente Clinton, “en mi opinión, la famosa isla con Jeffrey Epstein le traerá muchos problemas”, dijo Trump al presentador de Fox News Sean Hannity durante una aparición en la Conferencia de Acción Política Conservadora, al referirse a la isla privada de Epstein, donde residía y supuestamente traficaba con niñas menores de edad. “Muchos problemas”.

Clinton ha negado haber visitado la isla o tener conocimiento de la conducta delictiva de Epstein, y ha dicho que desearía no haberle conocido nunca.

En julio de 2019, Epstein fue arrestado de nuevo. Fiscales de la unidad de corrupción pública de la fiscalía de Estados Unidos en Manhattan lo acusaron de tráfico sexual y de conspiración para traficar menores con fines sexuales.

Trump, en ese momento en su tercer año en la Casa Blanca, buscó inmediatamente distanciarse de su viejo amigo.

“Lo conocía como todo el mundo en Palm Beach lo conocía”, dijo Trump a los periodistas tras conocerse los cargos. “Es decir, la gente de Palm Beach lo conocía. Era un personaje habitual en Palm Beach. Tuve una riña con él hace mucho tiempo. Creo que no he hablado con él en 15 años. No era admirador suyo”.

Los nuevos cargos trajeron un renovado escrutinio al acuerdo original. Días después del arresto de Epstein, Acosta, quien se había convertido en el secretario de Trabajo de Trump, anunció que renunciaría en medio de las críticas por su manejo del caso.

Al hablar con los periodistas sobre la decisión de Acosta, Trump reiteró que había roto sus lazos con Epstein “hace muchos, muchos años”. Y añadió: “Eso demuestra una cosa: que tengo buen gusto”.

Cuando se le preguntó si tenía sospechas de que Epstein abusaba de mujeres jóvenes, Trump respondió: “No, no tenía ni idea”.

Al mes siguiente, después de que Epstein fuera repentinamente encontrado muerto en su celda de la cárcel en Manhattan en lo que más tarde se dictaminó como un suicidio, Trump volvió a intervenir, y revivió lo que para entonces era un esfuerzo de años de su primera campaña. Compartió una publicación en las redes sociales que intentaba vincular la muerte con Bill Clinton.

Días después, cuando se le presionó sobre sus afirmaciones infundadas de la participación de Clinton, Trump no cejó en su empeño, y pidió una investigación completa, aunque no ofreció ningún hecho que respaldara sus acusaciones.

“Epstein tenía una isla que no era un buen lugar, según tengo entendido”, dijo. “Y yo nunca estuve allí. Así que hay que preguntarse: ¿fue Bill Clinton a la isla?”.

Cuando se le preguntó a Trump sobre la detención de Maxwell en el verano de 2020 por cargos que incluían la instigación y el tráfico de menores, su respuesta dejó confundidos a algunos de sus propios aliados.

“Le deseo lo mejor, sea lo que sea”, dijo Trump.

En las últimas semanas, influentes de la derecha y simpatizantes comunes de Trump expresaron su indignación por la conclusión de su gobierno de que no había revelaciones que compartir sobre el caso, sobre todo porque algunos de los principales funcionarios del presidente encargados de hacer cumplir la ley, entre ellos la fiscala general Pam Bondi y Kash Patel, el director del FBI, habían prometido revelar más información sobre los delitos de Epstein.

Trump trató de acallar las críticas, al calificar el escándalo de Epstein de “engaño” inventado por sus adversarios demócratas. También lo describió como un tema que no merecía mayor escrutinio.

“¿Siguen hablando de Jeffrey Epstein?”, preguntó Trump con exasperación a los periodistas en una reunión de gabinete el 8 de julio. “Hace años que se habla de este tipo”." 

Alan Feuer y  , The New York Times, 20/07/05)

13.7.25

Trump y Epstein... La negativa de la administración Trump a publicar los archivos y vídeos de Epstein no solo tiene como objetivo proteger a Trump, sino también a la clase dirigente. Todos ellos pertenecen al mismo club... Hay mucho que sigue oculto. Pero hay algunas cosas que sabemos. Epstein instaló cámaras ocultas en sus lujosas residencias para grabar a sus amigos poderosos participando en orgías sexuales y abusando de niñas y niños... Las grabaciones eran oro para el chantaje. ¿Formaban parte de una operación de inteligencia en nombre del Mossad israelí? ¿O se utilizaban para garantizar que Epstein tuviera una fuente constante de inversores que le proporcionaran millones de dólares para evitar que se descubriera su secretismo? ¿O se utilizaban para ambas cosas? Transportaba a niñas menores de edad entre Nueva York y Palm Beach en su jet privado, el Lolita Express, que supuestamente estaba equipado con una cama para practicar sexo en grupo. Clinton y Trump, figuran en los registros de vuelo publicados como pasajeros del jet en numerosas ocasiones... Los vídeos de Epstein se encuentran en los archivos del FBI, junto con pruebas detalladas que destaparían las inclinaciones sexuales y la crueldad de los poderosos... El caso Epstein pone l descubierto cómo los tribunales y las fuerzas del orden se confabulan para proteger a figuras poderosas que cometen delitos. Deja al descubierto la depravación de nuestra exhibicionista clase dirigente, que no rinde cuentas a nadie y es libre de violar, saquear, robar y aprovecharse de los débiles y vulnerables. Es el historial sórdido de nuestros amos oligárquicos, aquellos que carecen de la capacidad de sentir vergüenza o culpa... «La relación más estrecha de Jeffrey Epstein en la vida era con Donald Trump… eran dos tipos unidos por una estrecha amistad durante unos 15 años. Hacían todo juntos»... «Y esto va desde compartir, perseguir mujeres, cazar mujeres, compartir al menos una novia durante al menos un año en este tipo de relación de ricachones con los aviones del otro, hasta que Epstein aconsejaba a Trump sobre cómo defraudar al fisco»... La historia de Epstein es una ventana a la bancarrota moral, el hedonismo y la codicia de la clase dominante. Esto trasciende las líneas políticas (Chris Hedges, Premio Pulitzer)

 "La negativa de la administración Trump a publicar los archivos y vídeos recopilados durante las investigaciones sobre las actividades del pedófilo Jeffrey Epstein debería acabar con la absurda idea, abrazada por los partidarios de Trump y los liberales crédulos, de que Trump desmantelará el Estado profundo. Trump es parte de, y lo ha sido durante mucho tiempo, la repugnante camarilla de políticos —demócratas y republicanos—, multimillonarios y famosos que nos ven, y a menudo a niñas y niños menores de edad, como mercancías que explotar para obtener beneficios o placer.

La lista de personas que formaban parte del círculo de Epstein es un quién es quién de los ricos y famosos. Entre ellos se encuentran no solo Trump, sino también Bill Clinton, que supuestamente viajó a Tailandia con Epstein, el príncipe Andrés, Bill Gates, el multimillonario de los fondos de cobertura Glenn Dubin, el exgobernador de Nuevo México Bill Richardson, el exsecretario del Tesoro y expresidente de la Universidad de Harvard Larry Summers, el psicólogo cognitivo y autor Stephen Pinker, Alan Dershowitz, el multimillonario y director ejecutivo de Victoria’s Secret, Leslie Wexner, el exbanquero de Barclays, Jes Staley, el ex primer ministro israelí, Ehud Barak, el mago David Copperfield, el actor Kevin Spacey, el exdirector de la CIA, Bill Burns, el magnate inmobiliario, Mort Zuckerman, el exsenador de Maine, George Mitchell, y el desacreditado productor de Hollywood, Harvey Weinstein, que se deleitaba en las perpetuas bacanales de Epstein.

También se incluyen bufetes de abogados y abogados de alto nivel, fiscales federales y estatales, investigadores privados, asistentes personales, publicistas, sirvientes y conductores. Entre ellos se encuentran los numerosos alcahuetes y proxenetas, incluida la novia de Epstein e hija de Robert Maxwell, Ghislaine Maxwell. Se incluyen los medios de comunicación y los políticos que desacreditaron y silenciaron sin piedad a las víctimas, y que utilizaron la fuerza contra cualquiera, incluidos un puñado de intrépidos periodistas, que intentaban sacar a la luz los delitos de Epstein y su círculo de cómplices.

Hay mucho que sigue oculto. Pero hay algunas cosas que sabemos. Epstein instaló cámaras ocultas en sus lujosas residencias y en su isla privada del Caribe, Little St. James, para grabar a sus amigos poderosos participando en orgías sexuales y abusando de niñas y niños adolescentes y menores de edad. Las grabaciones eran oro para el chantaje. ¿Formaban parte de una operación de inteligencia en nombre del Mossad israelí? ¿O se utilizaban para garantizar que Epstein tuviera una fuente constante de inversores que le proporcionaran millones de dólares para evitar que se descubriera su secretismo? ¿O se utilizaban para ambas cosas? Transportaba a niñas menores de edad entre Nueva York y Palm Beach en su jet privado, el Lolita Express, que supuestamente estaba equipado con una cama para practicar sexo en grupo. Su círculo de amigos famosos, entre los que se encuentran Clinton y Trump, figuran en los registros de vuelo publicados como pasajeros del jet en numerosas ocasiones, aunque muchos otros registros han desaparecido.

Los vídeos de Epstein se encuentran en los archivos del FBI, junto con pruebas detalladas que destaparían las inclinaciones sexuales y la crueldad de los poderosos. Dudo que exista una lista de clientes, como afirma la fiscal general Pam Bondi. Tampoco existe un único expediente sobre Epstein. El material de investigación acumulado sobre él llena muchas, muchas cajas, que enterrarían el escritorio de Bondi y, probablemente, si se reunieran en una sola habitación, ocuparían la mayor parte del espacio de su oficina.

¿Se suicidó Epstein, como afirma el informe oficial de la autopsia, ahorcándose en su celda el 10 de agosto de 2019 en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York? ¿O fue asesinado? Dado que las cámaras que grababan la actividad en su celda esa noche no funcionaban, no lo sabemos. Michael Baden, un patólogo forense contratado por el hermano de Epstein, que fue jefe de medicina forense de la ciudad de Nueva York y estuvo presente en la autopsia, dijo que cree que la autopsia de Epstein sugiere homicidio.

El caso Epstein es importante porque derrumba la ficción de las profundas divisiones entre los demócratas, que no tenían más interés en publicar los archivos de Epstein que Trump, y los republicanos. Pertenecen al mismo club. Pone al descubierto cómo los tribunales y las fuerzas del orden se confabulan para proteger a figuras poderosas que cometen delitos. Deja al descubierto la depravación de nuestra exhibicionista clase dirigente, que no rinde cuentas a nadie y es libre de violar, saquear, robar y aprovecharse de los débiles y vulnerables. Es el historial sórdido de nuestros amos oligárquicos, aquellos que carecen de la capacidad de sentir vergüenza o culpa, ya sea disfrazados de Donald Trump o de Joe Biden.

Esta clase de parásitos gobernantes fue parodiada en la novela satírica del siglo I «Satiricón», de Gaius Petronius Arbiter, escrita durante los reinados de Calígula, Claudio y Nerón. Al igual que en Satiricón, el círculo de Epstein estaba dominado por pseudointelectuales, bufones pretenciosos, estafadores, delincuentes, delincuentes de poca monta, ricos insaciables y sexualmente depravados. Epstein y su círculo íntimo participaban habitualmente en perversiones sexuales de proporciones petronianas, como documenta en su libro «Perversion of Justice: The Jeffrey Epstein Story» la periodista de investigación del Miami Herald Julie Brown, cuya tenaz labor informativa fue en gran parte responsable de la reapertura de la investigación federal sobre Epstein y Maxwell.

Según escribe Brown, en 2016 una mujer anónima, bajo el seudónimo de «Kate Johnson», presentó una demanda civil en un tribunal federal de California alegando que Trump y Epstein la violaron cuando tenía trece años, durante un periodo de cuatro meses, entre junio y septiembre de 1994.

«Le supliqué a Trump en voz alta que parara», declaró en la demanda sobre la violación. «Trump respondió a mis súplicas golpeándome violentamente en la cara con la mano abierta y gritando que podía hacer lo que quisiera».

Brown continúa:

Johnson dijo que Epstein la invitó a una serie de «fiestas sexuales con menores» en su mansión de Nueva York, donde conoció a Trump. Atraída por promesas de dinero y oportunidades como modelo, Johnson dijo que fue obligada a mantener relaciones sexuales con Trump en varias ocasiones, incluida una vez con otra niña de doce años, a la que ella llamó «Marie Doe».

Trump exigió sexo oral, según la demanda, y después «empujó a ambas menores mientras las reprendía airadamente por la «mala» calidad de su rendimiento sexual», según la demanda, presentada el 26 de abril en el Tribunal de Distrito de California Central.

Después, cuando Epstein se enteró de que Trump le había quitado la virginidad a Johnson, supuestamente «intentó golpearla en la cabeza con los puños cerrados», enfadado porque no había sido él quien le había quitado la virginidad. Johnson afirmó que ambos hombres la amenazaron con hacerle daño a ella y a su familia si alguna vez revelaba lo que había sucedido.

La demanda afirma que Trump no participaba en las orgías de Epstein, pero le gustaba mirar, a menudo mientras la «Kate Johnson» de trece años le masturbaba.

Parece que Trump consiguió acallar la demanda comprando su silencio. Desde entonces, ella ha desaparecido.

En 2008, Alex Acosta, que en ese momento era fiscal federal del Distrito Sur de Florida, negoció un acuerdo de culpabilidad para Epstein. El acuerdo concedía inmunidad frente a todos los cargos penales federales a Epstein, a cuatro cómplices nombrados y a cualquier «posible cómplice» no identificado. El acuerdo puso fin a la investigación del FBI sobre si había más víctimas y otras figuras poderosas que participaron en los delitos sexuales de Epstein. Detuvo la investigación y selló la acusación. Trump, en lo que muchos consideran un acto de gratitud, nombró a Acosta secretario de Trabajo en su primer mandato.

Trump contempló la posibilidad de indultar a Ghislaine Maxwell después de que fuera detenida en julio de 2020, por temor a que revelara detalles de su amistad de décadas con Epstein, según el biógrafo de Trump, Michael Wolff. En julio de 2022, Maxwell fue condenada a 20 años de prisión.

«La relación más estrecha de Jeffrey Epstein en la vida era con Donald Trump… eran dos tipos unidos por una estrecha amistad durante unos 15 años. Hacían todo juntos», dijo Wolff a la presentadora Joanna Coles en el podcast The Daily Beast. «Y esto va desde compartir, perseguir mujeres, cazar mujeres, compartir al menos una novia durante al menos un año en este tipo de relación de ricachones con los aviones del otro, hasta que Epstein aconsejaba a Trump sobre cómo defraudar al fisco».

Las anomalías legales, incluida la desaparición de grandes cantidades de pruebas incriminatorias contra Epstein, hicieron que este evitara ser acusado federalmente por tráfico sexual en 2007, cuando sus abogados negociaron un acuerdo secreto con Acosta. Pudo declararse culpable de cargos estatales menores por solicitar los servicios de una menor para prostituirla.

Los hombres prominentes acusados de participar en el carnaval de pedofilia de Epstein, incluido el abogado de este, Dershowitz, amenazan brutalmente a cualquiera que intente denunciarlos. Dershowitz, por ejemplo, afirma que una investigación que se ha negado a hacer pública, realizada por el exdirector del FBI Louis Freeh, demuestra que nunca mantuvo relaciones sexuales con Virginia Giuffre, víctima de Epstein, que fue trata a los 17 años para el príncipe Andrés. Giuffre, una de las pocas víctimas que se ha atrevido a denunciar públicamente a sus abusadores, dijo que fue «pasada de mano en mano como si fuera una bandeja de fruta» entre los amigos de Epstein y Maxwell, hasta que a los 19 años logró escapar. En abril de 2025 «se suicidó». Dershowitz ha enviado repetidas amenazas a Brown y a sus editores en The Miami Herald.

Brown continúa:

[Dershowitz] seguía haciendo referencia a información contenida en documentos sellados. Acusó al periódico de no informar sobre «hechos» que, según él, figuraban en esos documentos sellados. La verdad es que, como intenté explicarle, los periódicos no pueden escribir sobre cosas solo porque Alan Dershowitz diga que existen. Necesitamos verlas. Necesitamos verificarlas. Entonces, como le dije «muéstrame el material», me acusó públicamente de cometer un delito por pedirle que presentara documentos que estaban bajo secreto judicial.

Así es como opera Dershowitz.

Lo que más me perturba de Dershowitz es la forma en que los medios de comunicación, con pocas excepciones, no le cuestionan críticamente. Los periodistas verificaban los datos de Donald Trump y otros miembros de su administración casi a diario, pero, en su mayor parte, los medios de comunicación parecen dar carta blanca a Dershowitz en la historia de Epstein.

En 2015, cuando se hicieron públicas las acusaciones de Giuffre, Dershowitz apareció en todos los programas de televisión imaginables jurando, entre otras cosas, que los registros de vuelo de Epstein lo exonerarían. «¿Cómo lo sabe?», le preguntaron.

Él respondió que nunca había estado en el avión de Epstein durante el tiempo que Virginia estuvo involucrada con Epstein.

Pero si los medios de comunicación hubieran comprobado los registros, habrían descubierto que, según estos, él sí fue pasajero del avión durante ese periodo.

Luego testificó, en una declaración jurada, que nunca había viajado en avión sin su esposa. Pero figuraba en los manifiestos de pasajeros como viajero en múltiples ocasiones sin su esposa. Durante al menos un viaje, estaba en el avión con una modelo llamada Tatiana.

Epstein donó dinero a Harvard y fue nombrado investigador visitante en el Departamento de Psicología de Harvard, aunque no tenía ninguna titulación académica en ese campo. Se le entregó una tarjeta de acceso y un código, así como una oficina en el edificio que albergaba el Programa de Dinámica Evolutiva de Harvard. En sus comunicados de prensa se refería a sí mismo como «el filántropo científico Jeffrey Epstein», «el activista educativo Jeffrey Epstein», «el evolucionista Jeffrey Epstein», «el mecenas de la ciencia Jeffrey Epstein» y «el inconformista gestor de fondos de cobertura Jeffrey Epstein».

Epstein, imitando las pretensiones y la vacuidad de los personajes parodiados en el capítulo «La cena con Trimalción» de Satyricon, organizaba elaboradas cenas para sus amigos multimillonarios, entre los que se encontraban Elon Musk, Salar Kamangar y Jeff Bezos. Ideaba extraños planes de ingeniería social, como un plan para propagar la especie humana con su propio ADN creando un complejo para bebés en su extenso rancho de Nuevo México.

«Epstein también estaba obsesionado con la criónica, la filosofía transhumanista cuyos seguidores creen que las personas pueden ser replicadas o devueltas a la vida después de ser congeladas», escribe Brown. «Al parecer, Epstein dijo a algunos de los miembros de su círculo científico que quería inseminar a mujeres con su esperma para que dieran a luz a sus bebés, y que quería que le congelaran la cabeza y el pene».

La historia de Epstein es una ventana a la bancarrota moral, el hedonismo y la codicia de la clase dominante. Esto trasciende las líneas políticas. Es el denominador común entre políticos demócratas, como Bill Clinton, filántropos, como Bill Gates, la clase multimillonaria y Trump. Son una clase de depredadores y estafadores. No solo explotan a las niñas y las mujeres, sino a todos nosotros." 

(Chris Hedges , blog, 12/07/25, traducción DEEPL)