Mostrando entradas con la etiqueta c. Agricultura española: empleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Agricultura española: empleo. Mostrar todas las entradas

31.5.22

Así construye Moal la aldea asturiana del siglo XXI... La comunidad vecinal, con el apoyo técnico y la colaboración de diversas instituciones, ya trabaja en crear una economía propia a partir de sus sistemas agroecológicos

 "«No me gustaría marcharme sin dejar esto un poco ordenado». Habla Delfino Lago Rodríguez, a quien todos conocen por Fino en Moal, el pueblo de Cangas del Narcea que ya está dando los primeros pasos para satisfacer el deseo de este veterano vecino y convertirse en ejemplo para que otras aldeas comprueben hasta dónde puede llegar una comunidad vecinal empeñada en revertir la sangría demográfica del mundo rural creando su propia economía. No va a ser de un día para otro, pero ayer se presentaba una propuesta del modelo agroecológico con el que se podría reordenar lo que hoy Fino ve desordenado, combinando el conocimiento local con el apoyo técnico y la colaboración de diversas instituciones del Principado.

Esta propuesta se presentó en una jornada online organizada por el Grupo de Desarrollo Rural Alto Narcea Muniellos, bajo el título Moal, una ecomomía agroecológica para la aldea del siglo XXI, en la que vecinos y técnicos explicaron cómo se ha ido gestando un modelo que aspira a tener una viabilidad económica y ecológica a través de una cooperativa de base territorial, conectada con su entorno y abierta a nuevos socios, como la que ya se ha creado en el pueblo.

 «No se puede pretender evitar con tiritas la hemorragia demográfica que sufrimos en las aldeas, en el mundo rural. Hay que ser realistas y, aunque quizá no sea el mejor momento por la pandemia, sí tenemos que estar preparados para estar en la línea de salida cuando las condiciones lo permitan. Tenemos que salir ya y trabajar en el futuro que nos exigen las generaciones que vienen detrás de nosotros», considera Toño Rodríguez, uno de los impulsores de la Cooperativa Puerta de Muniellos con la que se pretende revertir ese «punto de no retorno» en el que se encuentra el mundo rural.

Tres asociaciones en un pueblo de menos de 80 habitantes

Moal partía con cierta ventaja porque, pese a que no llega a 80 habitantes, cuenta con un movimiento asociativo que ya querrían para sí algunos barrios urbanos. «La asociación Muyeres de Moal, que se creó para tener un tiempo de ocio y organizar talleres diversos, cumplirá 20 años en febrero. Ya tenían muy claro que había que luchar por mantener el mundo rural. Las mujeres en Moal siempre llevaron la voz cantante en ese sentido», explica Rodríguez. El pueblo tiene ahora tres asociaciones que han sabido además atraer a gente joven, una cultural y otra deportiva que, junto a la de las mujeres, suman casi 200 socios, «lo que da a entender la complicidad que hay en Moal y que nos llevó a ser pueblo ejemplar en 2018».

Pero como vieron que podían aprovechar esa complicidad para asumir retos mayores -«y uno de los mayores que hay en el mundo rural es el reto demográfico»- y a más largo plazo, decidieron dar un paso más y crear una cooperativa que hoy esta formada por 62 personas. «Esto evidencia las ganas que hay de apoyar proyectos que tengan como objetivo revitalizar los pueblos. Gracias a estas tres asociaciones se ha logrado inculcar una forma de trabajo en conjunto y un sentido de pertenencia a Moal en cada uno de sus socios que está muy vivo, por ello decidimos de forma tan rápida constituirnos en cooperativa», explica la secretaria de la asociación Muyeres de Moal, Laura Martínez, que no vive en el pueblo de continuo pero forma parte de su población itinerante.

«Antes de crear la cooperativa nos hicimos tres preguntas: qué, cómo y cuándo. ¿Qué podíamos hacer en un pueblo pequeño como Moal para cambiar esa tendencia de los últimos años de caminar hacia atrás? Hay que fijar población, sí, pero ¿cómo? Sabemos la capacidad de los recursos que tenemos y, para crear actividad económica y fijar población, tendríamos que ser capaces de ponerlos en valor. ¿Cuándo? Pues ya. Lo que menos tenemos es tiempo, cuanto más tardemos en atajar el problema, en crear expectativas y opciones reales, peor será la solución», explica Rodríguez.

Recuperar las fincas sin uso mediante concertación parcelaria

Sobre todo porque este es el momento en el que los jóvenes tienen ilusión por poder trabajar desde Moal, en donde ahora tendrán que dar el visto bueno a la propuesta técnica que se ha planteado para crear esas opciones reales de «abonar el terreno» más allá del sentido literal. «Queremos ofrecer un trabajo de calidad y con tiempo de ocio, que es lo que no había hasta ahora en el mundo rural», indica Rodríguez, que también explica que desde un primer momento estaba claro que tenían que contar con la Administración para hacer posible esta aldea del siglo XXI: «Lo importante no es que este proyecto salga adelante en Moal, sino que otros pueblos nos tomen como referente y puedan mejorar lo que nosotros podamos llevar a cabo».

 De mano, se recuperará uno de los cinco bares tienda que llegó a tener Moal hace décadas, cuando a la escuela del pueblo acudían más de una treintena de chavales y la población fija e itinerante multiplicaba casi por 10 la actual. «Se antoja una actividad posible, viable y rápida de poner en marcha», considera Laura Martínez. Pero será solo el inicio, porque para lo que vendrá después se organizaba precisamente esta jornada en la que técnicos de la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial y del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (Serida) presentaban el resultado de esta colaboración con la comunidad vecinal.

«El objetivo es gestionar nuestras tierras de cultivo, nuestros prados y nuestros bosques porque solo así se podrá crear una actividad económica posible y sostenible», añade Martínez. Para ello, se va a desarrollar una figura novedosa como es la concertación parcelaria, con la que se pretende reactivar y movilizar las tierras sin uso del vecindario para darles rentabilidad mediante la combinación de la producción agraria y la generación de valores agroambientales, esto último teniendo además en cuenta la estratégica situación de Moal a las puertas de Muniellos.

Variedad de cultivos autóctonos e identitarios

La concertación parcelaria no tiene nada que ver con la concentración parcelaria de siempre, puesto que las fincas del entorno seguirían siendo de cada uno de sus propietarios pero formarían parte de un todo -mediante un acuerdo de condiciones con la cooperativa en función de su potencialidad- para sacarles el provecho que hoy, abandonadas, no tienen. Por ejemplo, la superficie potencialmente útil para huerta y frutales en Moal es de 60 hectáreas y técnicos del Serida han elaborado una exhaustiva propuesta agroecológica de potenciales cultivos -autóctonos e identitarios de Cangas en su mayoría- que generarían ingresos en meses con una inversión inicial escasa y aprovechamientos añadidos, entre otros, como el manejo extensivo de ganadería agroecológica.

«Tenemos un gran recurso en nuestro entorno pero el despoblamiento va dejando de lado las fincas que se estaban trabajando y queremos recoger todo ese conocimiento que se está perdiendo en estas generaciones para volver a trabajarlas y poder aplicarlo en las generaciones venideras. No queremos masificar, sino aprovechar de forma equilibrada lo que te da la tierra. Se dejó de trabajar pero no de consumir. Somos conscientes de que lo que te da la tierra se puede producir en el pueblo probablemente con una calidad superior», indica José Lago, de la Asociación Cultural de Moal, que en este proyecto piloto -porque de momento lo es- ve dos patas fundamentales: por un lado, una comunidad vecinal que no se conforma ni se resigna y opta por tomar la iniciativa para ser parte activa de las soluciones y, por otra, el apoyo de la Administración autonómica.

«Todo el Gobierno del Principado está volcado en el proyecto», agradece. «Tenemos que conseguir que esto funcione y que se cree un modelo», dice el comisionado del reto demográfico de Asturias, Jaime Izquierdo, que también explica que, tras este ensayo con el que se recuperaría el espíritu de conceptos manejados en su momento por la Institución Libre de Enseñanza (ILE) en sus misiones pedagógicas del medio rural -como esa combinación entre el conocimiento local de un territorio con la ciencia y la técnica-, «probablemente seamos capaces de generar una pequeña normativa en ese sentido». También apunta que la nueva Política Agraria Común (PAC), que se aplicará en el período 2023-2027, tendrá que «empezar a fijarse en esta realidad».

El Principado, de hecho, ya ha propuesto que el nuevo modelo de la PAC refuerce el trabajo del agricultor «genuino» que vive y trabaja en el medio rural. En la jornada de ayer, además, participaron el alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez; el consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo; el secretario general de Reto Demográfico, Francisco Boya, y el presidente del Principado, Adrián Barbón.

Según Boya, «el debate sobre la ruralidad tiene ahora más trascendencia que nunca. No tenemos un manual sobre cómo resolver esta ecuación pero las soluciones tienen que venir de la mano de las comunidades locales. Necesitamos muchos Moales que sean capaces de generar sus propias herramientas y estrategias par que el ámbito rural se reinvente y, por primera vez, tenemos mecanismos para hacer políticas que queremos consensuar desde la más absoluta complicidad para facilitar las herramientas necesarias a estos territorios que generen sus propios caminos hacia un futuro que evite la despoblación y el abandono».

Por su parte, Barbón, que clausuró la jornada, está convencido que la recuperación actualizada al siglo XXI de la función original de la aldea como gestora de su agroecosistema será determinante para su futuro y dependerá de la capacidad de la comunidad local para actuar de forma cooperativa y colaborativa: «El reto de reencontrar y reinventar la aldea para devolverle el prestigio como gestora del territorio, productora de alimentos con identidad y de energías renovables es no solo apasionante sino una garantía para evitar muchos de los riesgos con los que convive nuestra actual sociedad urbana».                   (E. G. Bandera , La Voz de Asturias, 27/05/22)

27.3.22

Cuando una chabola no es el peor sitio para dormir en Lepe... Decenas de temporeros llegados al municipio onubense para la temporada de la fresa o la naranja duermen en la calle ante la falta de techo... Esto es un problema humanitario”, señala Seydou Diop, portavoz de la ONG ASNUCI Nuevos ciudadanos por la interculturalidad. “Cuando estalló la guerra en Ucrania vimos con asombro crecer el número de camas disponibles. Es un ejemplo claro de que a nosotros nos ven solo como trabajadores, no lo hacen ni como vecinos y mucho menos como seres humanos. Es racismo puro

 Tiendas de campaña, encima de palés, junto las chabolas, en las que duermen los temporeros de la fresa y de la naranja de Lepe (Huelva)

 "En el vestíbulo de la estación de autobuses de Lepe (Huelva, 28.293 habitantes) se apilan decenas de maletas y bolsas con mantas. No son de viajeros que esperan un autocar, sino de temporeros que guardan allí sus pocas pertenencias durante el día, cuando los que pueden van a trabajar a la fresa o a la recogida de la naranja, para luego recoger lo básico y buscar un lugar “en lo oscuro del polígono” para dormir al raso. Desde que comenzó la campaña agrícola de frutos rojos, alrededor de medio centenar de jornaleros pasan las noches en la calle ante la falta de techo. No solo no hay viviendas en alquiler, sino que falta espacio en los asentamientos chabolistas del municipio, que no pueden crecer porque el Ayuntamiento ha prohibido reconstruir las infraviviendas quemadas en incendios de temporadas pasadas.

Ama, senegalés de 34 años, se está tomando un café con leche junto a otros compañeros en una mesa de la estación. Mira de reojo sus bultos apoyados en el cristal de la sala de espera antes de ir a recogerlos para irse a dormir en algún hueco o soportal del polígono El Chorrillo. “Llevo 20 días durmiendo en la calle. Antes estábamos en el centro del pueblo, pero nos sacaron, luego en la estación, pero tampoco nos dejan”, explica. Ama buscó cama en alguna chabola de los cuatro asentamientos que actualmente hay en Lepe, de acuerdo con la información facilitada por el municipio, algunos en pie desde hace 20 años. “Me pidieron 200 euros por dormir en una”, explica. Cuando algún agricultor lo contrata, lo hace por 44 o 45 euros por nueve horas de trabajo.

“Exigimos una respuesta inmediata. Esto es un problema humanitario”, señala Seydou Diop, portavoz de la ONG ASNUCI Nuevos ciudadanos por la interculturalidad. “Cuando estalló la guerra en Ucrania vimos con asombro crecer el número de camas disponibles. Es un ejemplo claro de que a nosotros nos ven solo como trabajadores, no lo hacen ni como vecinos y mucho menos como seres humanos. Es racismo puro”, denuncia Diop, que no se cansa de reclamar a las instituciones que actúen: “Cada una mira para otro lado, las administraciones, la autoridad, los empresarios… Queremos actuaciones realistas”. Su asociación abrió hace un año, gracias al crowfunding, abrió hace un año un albergue para 40 personas, en un ejemplo de que se pueden aportar soluciones efectivas si hay voluntad.

 A escasos metros de la estación se levantan las paredes blancas de lo que en principio iba a ser un albergue municipal para los temporeros de Lepe, pero que el Ayuntamiento dejó abandonado a medio construir en 2011, tras una inversión de más de un millón de euros. Desde entonces, sus estancias han sido ocupadas por jornaleros y en su patio exterior, hasta este año, se acogía a los compañeros que no podían encontrar otro sitio mejor. Desde hace unas semanas, los vigilantes jurados contratados por el consistorio hacen guardia en la puerta y solo permiten acceder a los que figuran en un listado. (...)

Anochece y Marcial, camerunés de 32 años, empieza a extender cartones sobre unos palés todavía húmedos de la lluvia que no ha parado de caer en todo el fin de semana. Llegó de Madrid hace un mes y le prohibieron el paso al albergue. “Están sentados en la puerta y deciden quién entra a lo que no es más que otro basurero”, explica, irónico, en referencia al estado del albergue, que está justo enfrente. Bajo el techo de uralita de un aparcamiento desvencijado se apilan unos colchones donados por una ONG de Ayamonte. Sobre el de Mustafá reposa una caja de cartón. “Duermo dentro con unas mantas”, dice sonriente. Tenía una chabola en un poblado a escasos metros, pero cuando regresó de otro municipio a dónde había ido a trabajar, le habían quitado todo lo que tenía. “Venimos aquí a apoyar la economía de este pequeño pueblo y encima que nos expulsan al último rincón del último polígono y aún nos dicen que no podemos estar aquí”, explica Marcial, en alusión a los guardas jurados que muchas noches les impiden dormir en el aparcamiento. “Somos personas, no venimos a robar, lo mínimo sería que nos acondicionaran un espacio”, abunda. (...)

Una excepción, como explica Raquel Muiño, trabajadora social y coordinadora de programas de la Fundación Europea para la Coorperación Norte-Sur (FECONS) que en Lepe gestiona un comedor social y un programa de mediación para el alquiler de viviendas a temporeros. “La escasez de oferta es brutal y más conforme se acerca el verano, porque muchos prefieren alquilar las casas como destino vacacional y hay muchos prejuicios”, explica. Ahora mismo tienen 12 viviendas alquiladas en casas para cuatro y seis personas. No es necesario que los inquilinos tengan documentación, basta con que confirmen que tienen ingresos, aunque FECONS asume la garantía del impago.

La luz se ha fundido entre las nubes de Lepe. Marcial acaba de colocar su tienda de campaña sobre el colchón. “Hasta el domingo vivía al raso, pero cuando vi el panorama la compré por Amazon, que es más barata que en las tiendas del polígono”, cuenta. “Parece un hotel de cuatro estrellas”, bromea cuando la compara con el cartón destartalado de Mustafá. “Al menos yo tengo una caja, él dormía sin nada”, responde señalando a Adam, un senegalés de 50 años, que llegó a Huelva hace 12 días. “Venía de Lleida y Murcia, allí vivía en habitaciones, en casas”, explica. Hasta para los que duermen peor que en una chabola hay categorías."                    (Eva Saiz, El País, 24/03/22)

4.8.21

La energía de la España rural. Es posible desarrollar la producción de biometano muy competitivo que sustituya al gas natural... a partir de cultivos de leguminosas y forrajes de secano en terrenos abandonados, el biometano producido podría llegar a cubrir más del 40% de la demanda de gas natural. Esta es una oportunidad real y accesible hoy para el desarrollo de una España en vías de abandono

 "(...) Si bien el desarrollo de las instalaciones de generación eléctrica renovable en entornos rurales es clave para la descarbonización del conjunto de la economía, el análisis del impacto económico local de las grandes instalaciones solares y eólicas revela que, una vez construidas, estas instalaciones generan pocos empleos recurrentes —los que fijan la actividad económica— para su operación y mantenimiento. No todas las opciones renovables dinamizan la actividad por igual, y las instalaciones solares y eólicas no son suficientes para dinamizar la economía de la España rural.

 Más allá de las renovables eléctricas y del futuro del hidrógeno, existen hoy en día alternativas para descarbonizar los combustibles en la industria y para alimentar los motores en el transporte pesado. Una es la biomasa, que es de sobra conocida, pero que presenta limitaciones para su integración en la economía como vector energético. La otra alternativa es el llamado biometano: moléculas de metano como las del gas natural fósil, pero provenientes de procesos de transformación biológicos y termoquímicos de materia orgánica. 

De entre las fuentes de biometano, la más extendida en Europa es el biogás proveniente de plantas de digestión biológica de residuos fermentables. En varios países europeos el mercado de producción de este “gas renovable” está creciendo con fuerza para su posterior integración en las redes gasistas existentes, o para su conversión en biometano licuado que alimente camiones y barcos.

 En España la mayor parte del biogás producido proviene de la valorización de residuos municipales y lodos de depuradoras, siendo todavía ínfima la producción de biometano a partir de biomasa y residuos agroindustriales. Sin embargo, en países con grandes extensiones de tierras agrícolas, el potencial del biometano producido a partir de paja y leguminosas, y de residuos orgánicos, podría llegar a cubrir más del 40% de la demanda de gas natural. Esta es una oportunidad real y accesible hoy para el desarrollo de una España en vías de abandono.

Dicho de otro modo, España puede aprovechar su gran disponibilidad de tierras agrícolas para desarrollar un sector de producción de biometano muy competitivo a partir de cultivos de secano que sustituya las importaciones de gas natural de origen fósil y fije la actividad económica en el campo. Se trata de una estrategia de economía circular: a partir de cultivos de leguminosas y forrajes de secano en terrenos abandonados se alimentan plantas de generación de biometano para su inyección en las redes de gas existentes y para la sustitución de combustibles fósiles en el transporte.

Pero el resultado es aún mejor si consideramos toda la cadena de valor. Y es que el círculo virtuoso se cierra al emplear los subproductos de las plantas de biometano (los digestatos) como abono para los propios terrenos cultivados, aumentando así el contenido orgánico del suelo y su fertilidad, lo cual a su vez genera un sumidero muy significativo de CO2 en la tierra. Basándonos en los estudios realizados, calculamos que en España esta práctica con cultivos de leguminosas de secano capturaría en torno a 1.500 toneladas de CO2 al año por cada 100 hectáreas cultivadas.

Por lo tanto, con el biogás agrícola no solo se aprovechan las tierras abandonadas o en barbecho, sino que también se evita la erosión y se fija CO2 en el suelo. Todo ello mientras se generan puestos de trabajo estables y recurrentes en los diferentes eslabones de la cadena de valor y se combate la despoblación. En resumen, el desarrollo del biogás agrícola ofrece una gran oportunidad para liberar la energía de la España rural en vías de abandono, reportando enormes beneficios ecológicos y socioeconómicos. Una fórmula ideal para la transición ecológica y social."                (Eric Suñol y Francisco Javier Alonso, El País, 02/08/21)

6.11.20

Los agricultores se frotan las manos alquilando sus tierras para ‘plantar’ paneles solares... ¿Por qué no los 'plantan' ellos? Para que el beneficio no se lo lleven las grandes empresas

 "Un nuevo maná ha caído en el sufrido campo español. La llegada de las energías renovables y principalmente de la solar fotovoltaica ha disparado el precio de alquiler de las tierras de labranza: no es habitual comprar. En los tres últimos años con una legislación que obliga a presentar proyectos desarrollados para conceder las licencias y optar a las subastas, empresas grandes y pequeñas de energía solar deben mostrar los terrenos donde instalarán sus paneles solares.

En este periodo, los precios se han disparado. Antes alquilaban la hectárea (10.000 metros cuadrados) a un precio por debajo de los 1.000 euros al año y ahora la cifra alcanza los 1.500-1.600 euros de media, según explica el director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, “aunque depende mucho de si se trata de terreno de secano, regadío, industrial, etcétera, pero la clave es la cercanía a un punto de conexión a la red eléctrica donde colocar la energía producida”, indica.

Lo habitual es que el propietario de la tierra y la empresa energética firmen un contrato por un periodo de 40 años, que es el plazo estimado de duración de una planta fotovoltaica, aunque año a año los paneles vayan perdiendo capacidad de generación eléctrica. Según explican los expertos, la producción por cada dos hectáreas de terreno es de un megavatio. 

Gonzalo de Rojas, director de desarrollo de negocio de la firma renovable Grenergy explica que el precio del alquiler se ha incrementado “entre un 40% y un 50%” por hectárea en los últimos tres años. Así, los precios en la actualidad se sitúan de media en torno a los 1.400-1.500 euros, habiendo zonas incluso donde estas cifras se pueden elevar más. “Consideramos que el nuevo real decreto [23/2020] está favoreciendo esta subida de precios, dada la necesidad de los promotores de cerrar terrenos, en muchos casos en la misma zona, lo que sí provoca especulación”, añade.

Una especulación que supone más renta para el campo español, cuando actualmente el alquiler de una hectárea de secano para cereal ronda los 150 euros. Y si hablamos de explotación, un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima una ganancia limpia (descontando gastos) de unos 200 euros por hectárea para cereal de secano, incluyendo ya la subvención de la Política Agraria Común (PAC) . (...)

Lamberto Camacho asegura que los grandes fondos mundiales se han metido en este negocio con la compra de suelo para luego alquilarlo a las firmas fotovoltaicas y asegurarse una buena rentabilidad. También ha aparecido una nueva figura del corredor local que se encarga de hablar con los propietarios y unificar terrenos para luego ofrecerlos a una energética y llevarse una comisión. 

Y, aunque ahora esté más en desuso, también se producía el sistema de pregonar en el pueblo la llegada de la firma fotovoltaica para reunir a los agricultores y convencerles de las ventajas de unificar tierras para la instalación de un parque. Esta estrategia ha sido frecuente en zonas como la Comunidad Valenciana de minifundios hasta ahora muy rentables con la producción de cítricos."              (Luis Aparicio, El País, 31/10/20)

13.2.20

El campo español ya nunca será rentable, pero sí necesario. Como la sanidad o la educación. Los trabajadores del campo serán garantes de la sostenibilidad del planeta... El único sector que secuestra carbono, en forma de biomasa producida en los campos y el los bosques, es justamente el de los agricultores... se les pagará para que sigan haciéndolo... no es una quimera, ya está legislado, concretamente, en la Ley 45/2007, de 13 de diciembre de Zapatero

"El campo español ya nunca será rentable, pero sí necesario. Como la sanidad o la educación. Los trabajadores del campo ya no solo serán manos encallecidas y ojos oblicuos de sol hiriente, sino garantes de la sostenibilidad del planeta, héroes de la ecología, guardianes del aire que respiramos. 

Lo dice con otras palabras Manuel González de Molina, presidente de la Sociedad Española de Historia Agraria: “Tú cultivas la tierra, y a ti te pagan por vender tomates. Pues la idea sería que te paguen por vender tomates, pero que te paguen también por los servicios que tú prestas a la sociedad. Por ejemplo, si tú no utilizas fertilizantes químicos nitrogenados, sino estiércol. Si no contaminas los cursos de agua, el Estado se ahorra la gran cantidad de dinero que se invierte en depurar agua. 

Otro ejemplo. Estamos hablando de lucha contra el cambio climático y, por tanto, de reducción de las emisiones. El único sector que secuestra carbono, en forma de biomasa producida en los campos y el los bosques, es justamente el de los agricultores. Con una agricultura sostenible el trabajador del campo nos presta ese servicio. Lo mismo que Fulanito de la Industria Tal compra permisos de contaminación, se puede remunerar por parte del Estado el beneficio social que implica el secuestro de determinadas cantidades de carbono”.

Suena a quimera. Un Estado que sostiene una industria deficitaria pagando a los guardianes de la naturaleza. Pero esa quimera ya está legislada. Concretamente, en la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural que aprobó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que nunca fue ejecutada.

 “Este tema del pago por el servicio medioambiental que prestan los agricultores estaba incluido en aquella Ley del Medio Rural. Incluso se presupuestó en el ejercicio 2009, 15 millones, creo recordar, como partida experimental. Desde entonces, nada”, denuncia González de Molina. “¿Cuánto costaría? No está cuantificado. Pero te aseguro que mucho menos de lo que nos cuesta el desastre climático de seguir así”, apostilla.

Diego Cañamero, ex secretario general del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) de Andalucía y ex portavoz nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), coincide con el catedrático: “La ley no era suficiente, pero no voy a negar que aplicarla sí hubiera solucionado algunas cosas. No se aplicó por una cuestión de voluntad política. Los gobiernos aprueban muchas normativas que después no desarrollan. Recogen votos dictándolas en época electoral, quedan bien, legislan sobre demandas de la sociedad para desmotivarla y desincentivarla, las aprueban y después se quedan ahí, en stand by, muertas. Lo mismo que con la Constitución española, que está escrita pero no aplicada”.

Aquella ley durmiente desde hace doce años no se limitaba a planificar la transición ecológica del sector agroganadero y forestal. Sus ambiciosos objetivos pasaban también por incentivar una política de repoblación del rural, que incluía planes de integración de la población migrante en los pueblos a resucitar, con el consiguiente esfuerzo económico para dotar de infraestructuras sanitarias, docentes y de comunicaciones a los reasentamientos

También se preveía habilitar planes formativos para los bisoños ecoagricultores 4.0 de ese virtual futuro. Una cascada de ideas que constituían lo más parecido a esa reforma agraria que nunca abordó España, salvo la boicoteada y abortada intentona izquierdista durante la II República. No pocos historiadores focalizan el miedo de los terratenientes y las oligarquías a aquella reforma agraria como uno de los detonantes de nuestra Guerra Civil.

Que todo esto se va a abordar de una forma u otra lo confirma el mejor de los indicadores posibles: el excelente olfato por la pasta que siempre ha distinguido a los grandes explotadores, que no paran de comprar tierra y de adscribirse a la agricultura ecológica con encomiable entusiasmo. Cherchez l´argent. La compra de tierra de estas grandes productoras, muchas veces de titularidad foránea, todavía no es masiva, pero sí muy selectiva. “Están comprando las mejores tierras. 

No se interesan en Castilla y  León, Jaén y Córdoba, ni en el norte de la provincia de Granada, que ya está completamente desértica. Donde sí se está produciendo el land grabbing (acaparamiento de tierra) es, por ejemplo, en las orillas del Guadalquivir, en los olivares productivos subbéticos, en zonas  donde se puedan producir grandes cantidades y que tienen acceso a agua”, explica el presidente de la Sociedad de Historia Agraria.

De momento, solo dos de los 26 millones de hectáreas de superficie agrícola de España se trabajan con métodos ecológicos, según el Informe Anual de Indicadores 2018 (el más reciente) que publica el Ministerio de Agricultura. (...)


El reparto de los fondos de la Política Agraria Común europea (PAC) es otro de los grandes mecanismos que favorecen a las grandes explotaciones sobre las de menor dimensión. Un fenómeno que reconoce el propio Parlamento Europeo en su página web  (...)

 Hace una década, González de Molina propuso que los ayuntamientos y otras instituciones cedieran sus bancos de tierra pública para la práctica de la agricultura ecológica a los trabajadores que, con la crisis de la construcción, tuvieron que regresar a los pueblos. Apuntaba la posibilidad de que esa producción fuera adquirida por instituciones públicas (hospitales, colegios, comedores de sedes administrativas…). Hay que tener en cuenta que lo público supone un 8% de la demanda alimentaria total en España. 

Hoy propone una medida que va un paso más allá: “Tiene sentido esto de la compra pública. Así se hizo en muchos países. Prescribir un porcentaje obligatorio de adquisición de alimentos a agricultores ecológicos, por ejemplo, por parte de la administración pública, sería un alivio para el sector. En muchos sitios ya se han llevado a cabo experiencias semejantes. El gobierno municipal de Roma hacía como tres millones de comidas al día abastecidas por productores de los alrededores. En Londres también se hizo algo parecido. En el Brasil de Lula. Eso, quizá, contribuiría a regular de alguna forma el mercado”.               (Aníbal Malvar, CTXT, 10/02/20)

15.6.18

IU defiende el empleo garantizado como «única alternativa real» para asentar población en las zonas rurales... propone crear un «plan de 'empleos verdes' orientado hacia puestos de trabajo que se gestionarían en el medio rural

"(...) «Los entes públicos sí tienen capacidad de crear empleo y de intervenir en la economía para mejorar la vida de la gente, en contra de lo que dicen los principios del neoliberalismo económico», añaden.

«Con este plan de empleo no se pretende dar una solución definitiva, pero sí que supondría una importante ayuda que además contribuiría a presionar al alza los salarios en el resto de trabajos», afirman.

IU propone crear un «plan de 'empleos verdes' orientado hacia puestos de trabajo que se gestionarían en el medio rural, con especial incidencia en pequeños y medianos municipios, y que generaría efectos beneficiosos como la consolidación de la población rural y la creación de empleo estable y reconocido». 

«Los empleos irían dirigidos a la generación de productos de uso en la industria, la fijación de CO2 y mitigación del cambio climático, la mejora de la calidad de las aguas, el incremento de la biodiversidad, la lucha contra incendios, el incremento del uso público de los espacios naturales o la mejora del turismo rural. 

Se podría crear empleo temporal para repoblaciones forestales manuales y mecanizadas, tratamientos selvícolas, adecuación de cauces de ríos o infraestructuras forestales, y empleo permanente dedicado a: servicios, prevención y extinción de incendios forestales, uso público del monte (Espacios Naturales Protegidos) y vigilancia y mantenimiento de infraestructuras forestales 

Los productos forestales también generan empleo estable mediante Industrias de primera y segunda transformación de productos como: madera, corcho, frutos, caza y pesca, o el uso energético de los residuos», aseguran.

Izquierda Unida cree necesario que la Junta y el Gobierno Central «se impliquen de forma efectiva en la lucha contra el despoblamiento y el desempleo en las zonas rurales, y el trabajo garantizado sería una buena solución que paliaría el problema, aunque no la definitiva, por la que tendrán que ponerse a trabajar en serio el nuevo gobierno del PSOE y el autonómico del PP».       (LeónNoticias, 13/06/18)

3.7.14

Sólo el Turismo y la industria alimentaria están tirando de la economía española

"Lo sabe el ciudadano normal y corriente y lo confirman los datos, en España no se crean puestos de trabajo cualificados y bien pagados, el empleo que hay es estacional vinculado al sector servicios que depende del turismo, de las temporadas agrícolas y del sector de la limpieza.  (...)

De los datos que ofrece tanto el Instituto Nacional de Estadística como el Ministerio de Empleo se deduce que solo el Turismo y la industria alimentaria están tirando de la economía española, lo que implica que la mayor parte del empleo que se genera es estacional y fundamentalmente de marzo a octubre (desde la Semana Santa hasta la conclusión de la temporada turística). También que dependen de la climatología, fundamentalmente para la industria agroalimentaria.

Desde el estallido de la crisis la reducción del empleo público ha sido constante. Aunque el Gobierno de Zapatero no recortó ni en educación ni en sanidad pública, el Gobierno del PP aplicó dos duros recortes consecutivos y además ha laminado la Ley de ayuda a la Dependencia creada por el Gobierno socialista. 

Según los sindicatos en los tres últimos años se han destruido 200.000 empleos en la enseñanza por la no contratación de interinos y no cubrir bajas de jubilación, y unos 20.000 en sanidad. El modelo  con el que estamos saliendo de la crisis es un modelo de menos profesores y más camareros. (...)"       (El Plural, 02/07/2014)


"La hostelería acapara la mitad del empleo de junio

Casi la mitad de los 56.622 nuevos afiliados a la Seguridad Social durante el pasado mes de junio -concretamente 28.232- procede del sector de la Hostelería, según los datos facilitados esta mañana por el Ministerio de Empleo.

 El número de parados descendió, asimismo, en 122.684 personas, para alcanzar la cifra total de 4.449.701 desempleados.
Según los datos del departamento de Fátima Báñez, el empleo que se crea, se vista como se vista la cosa, sigue siendo temporal, ya que de los 1.518.873 contratos firmados, tan solo el 7,26% (110.258) fueron indefinidos.

 Estas cifras, que no hacen sino subrayar la imparable precarización del mercado laboral español, coinciden con la advertencia que la Comisión Europea hacía este mismo lunes al gobierno español en su informe trimestral sobre empleo y situación social.

En este mundo al revés en el que vivimos, la Comisión Europea, uno de los actores responsables de las políticas de ajuste de caballo en España, alertaba -como si de un guión de Azcona se tratara- de que la situación “es especialmente grave en algunos Estados miembros, como Grecia y España, donde el alto subempleo coincide con un elevado y creciente nivel de paro de larga duración”.  (...)

Por su parte, insiste en su asombro la Comisión, la tasa de subempleo en España se sitúa en torno al 12,5%, por encima del 9% en la UE o del 7% en Grecia. Además, los problemas financieros en los hogares de rentas más bajas han seguido aumentando y afectan ya a más del 40% en España, Italia, Rumanía y Eslovaquia, frente a menos del 10% en Alemania o Eslovaquia.

Y todo esto en un país que va perdiendo población -220.130 personas menos durante 2013 según publicó este lunes el INE-, porque muchos inmigrantes retornan a su país y un número cada vez mayor de españoles, especialmente jóvenes, se marchan en busca de empleo. 220.130 personas menos que, por cierto, desaparen como por arte de magia de las listas del paro.

Si a esto sumamos el millón de amas y amos de casa que se han apuntado al paro porque así es más fácil acceder a una prestación, según aseguró ayer el presidente de la patronal, Juan Rosell, nos encontramos con el discurso recurrente de que las cosas no están tan mal como las pinta Cáritas.

Todo indica que durante los próximos meses se consolidarán las tendencias, esto es, durante el verano se seguirá creando empleo, fundamentalmente por el tirón del turismo en el sector servicios, y ese empleo será temporal y precario. Hacia allí vamos."        (Pascual García, Cuarto Poder, 02/07/2014)

5.3.14

Seis familias jornaleras resisten en la finca de Somonte, ocupada hace dos años

"Dos años después de la ocupación de 500 jornaleros de la finca cordobesa de Somonte, la actividad y el trabajo siguen al pie de la tierra. Cultivan secano, cebada y trigo, y “verdura de la época de frío”, como ellos mismos llaman a la coliflor o a los rábanos.

 Esta tierra, propiedad de la Junta de Andalucía, estaba en desuso hasta que la ocuparon el 4 de marzo de 2012. Hoy da de comer a seis familias de jornaleros que pertenecen al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

Cientos de jornaleros se acercaron aquel 4 de marzo para ocupar una tierra que no querían en propiedad. Su intención era llenar aquel campo baldío de cultivos que podían asegurar la subsistencia de muchos jornaleros en medio de la complicada crisis. El paro agrario en el pueblo de Palma del Río, donde se encuentra la finca, es de un 75%. Muchas familias han vivido de forma desesperada la falta de recursos y alternativas.

Ante esta conyuntura, buscaron otras medidas de lucha. Fran Ruiz, estudiante de Historia en la Universidad de Córdoba y trabajador en Somonte, hace balance de los 24 meses que lleva conviviendo junto a las seis familias de jornaleros. “Somonte tiene futuro y ahora mismo está dando para vivir a gente que no tenía nada”, asegura. Los cultivos que más beneficios están aportando son los de regadío.

Cada semana, Fran coge su furgoneta hasta la ciudad de Córdoba para llevar las cestas que preparan con las verduras hasta el centro de la Casa Azul, un comedor social que las compra por 5 o 10 euros, dependiendo de los productos de cada unidad. “Con el dinero que sacamos de las 50 o 60 bolsas, tenemos para llenar el frigorífico, comprar tabaco y para el gasoil de los repartos”, afirma este joven de 26 años.

A pocos meses de terminar su carrera, recuerda “cómo en los libros no se da uno cuenta de las verdaderas injusticias”. Hace dos años comenzó su intensa actividad de apoyo a esta causa en Somonte. “Nunca hemos querido que la tierra se ponga a nuestro nombre. La tierra es pública, como debe ser” destaca.

 Sin embargo, la promesa de la Junta de Andalucía sobre la creación del famoso banco de tierras no terminar de llegar. “Llevamos mucho tiempo esperando una respuesta clara y parece que todo es propaganda”.

Manuel Rodríguez, miembro de la permanente del Sindicato del SAT, conoce muy de cerca la realidad que vive Somonte en estos momentos. “Estamos produciendo con muchas dificultades pero al menos da para que no falte el alimento”, añade. 

La maquinaria de segunda mano y las complicadas perspectivas no pesan en el ánimo de los jornaleros que llenan cada día cestas con sus verduras para distribuirlas mediante la venta ambulante. Rodríguez destaca que en la comunidad que vive y trabaja en Somonte las tareas están “consensuadas y todos hacen de todo”. Tras la venta de la semana, el dinero se reparte de forma equitativa entre todas las familias.

Las 400 hectáreas que se extienden a lo largo de esta finca podrían dar trabajo, en época de buen rendimiento, a “más de un centenar de jornaleros”, explica Rodríguez. Los productos frescos que no se venden se quedan para la casa o para ayudar a otros que lo necesiten, como ocurrió hace unos meses con la plataforma Stop Desahucios de Córdoba.

 Para el SAT, el banco de tierras, previsto por la Junta “daría sus primeros pasos con la finca de Somonte”. Hoy este primer experimento cumple, sin saber cuál será el futuro, un deseo que se ha expresado históricamente incluso en el himno andaluz."                (La Marea, 04/03/2014)

7.9.12

Solución española... vuelta al campo

"A propósito de identificar las alternativas que están surgiendo en Grecia como respuesta a la crisis, nos ha parecido interesante visibilizar algunas parecidas que se dan en nuestro territorio. Desde luego hay muchas más, son innumerables.

Huertos urbanos 

Son muchas las iniciativas de huertos en las ciudades españolas. Vamos a tomar Madrid como ejemplo de sinergias entre ellas. Desde enero de 2011 funciona la Red de Huertos Urbanos de Madrid con intención de compartir recursos, estrategias y energías entre los más de cuarenta huertos urbanos que existen.

 La horticultura urbana comunitaria está demostrando muchas fortalezas y elevadas posibilidades de regeneración urbana pero también, social y democrática:
  •  Propicia el uso de espacios tradicionalmente descuidados como zonas interbloques, descampados baldíos y zonas de parques poco cuidadas.
  •  Promueve la creación de espacios convivenciales, polivalentes y el encuentro inter-generacional e inter-cultural. - Permite la recuperación de la sabiduría y cultura campesina que aun atesoran muchas de las personas mayores de nuestros barrios.
  •  Aumenta el grado de sostenibilidad de nuestros barrios, pueblos y ciudades, diversificando el abigarrado espacio urbano, contribuyendo a esponjarlo, creando espacios de elevada calidad estética y paisajística, y mejorando la calidad de vida urbana: mayor biodiversidad, atenuación de temperaturas, reducción de ruidos y polución…
  •  Permite descubrir la necesidad de compatibilizar los trabajos tradicionalmente masculinos (productivos) con los trabajos y tareas tradicionalmente femeninos (reproductivos o de cuidados), permitiéndonos la posibilidad de “cambiar de roles tradicionales” y hacernos más conscientes de nuestras relaciones inter-personales y de género.
  •  Posibilita una elevada implicación vecinal, fomentando así el arraigo territorial, la vinculación con el espacio y la identidad de barrio. Nos permiten reiventar la esfera y dimensión colectiva en momentos duros, como los actuales, donde es preciso, más que nunca, actuar para salvarnos juntos. Más información: http://redhuertosurbanosmadrid.wordpress.com.
 Su verdadera cosecha no son sólo sus ricas verduras de temporada, sino, sobretodo, los “intangibles”: autoestima personal, altruismo, identidad de barrio, sentimiento comunitario, espacio dialogante y deliberativo, creatividad social, relaciones cooperativas… 

Bancos de tierras periurbanos 

Fruto de las movilizaciones sociales, también son muchas las iniciativas para recuperar tierras públicas en diferentes municipios españoles con la doble voluntad de generar empleo y alimentación local. Algunos de ellos se han agrupado como el caso de la Red Terrae que ya cuenta con 3.000 hectáreas de terreno de cultivo para ceder a aquellas personas que las recuperen para prácticas agroecologícas

El objetivo, explican, «es recuperar las prácticas agrícolas y acercarlas a las propias de la agricultura ecológica, por ejemplo, evitando los pesticidas». Una de las medidas que han desarrollado es el banco de tierras, que cuenta con un espacio en la web en el que interactúan ofertantes y demandantes de tierras para prácticas agroecológicas.

 Para completar el banco de tierras, se pondrán en marcha redes de consumo, banco de herramientas y de “conocimientos” para que los y las participantes puedan compartir sus experiencias y sus buenas prácticas.
Más información en www.tierrasagroecologicas.es

Otra experiencia hay que destacar, la que se está llevando a cabo en el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid con la creación del Parque Agroecológico. En una superficie de 36 hectáreas, 16 asociaciones, cooperativas y empresas sociales se disponen a cultivar los terrenos que han arrendado y que en total representan la generación de 77 puestos de trabajo. 

Revisando quienes son los beneficiarios del proyecto se constata que el perfil lo marca gente joven con alto grado de formación y preparación, integrando a los saberes tradicionales las nuevas técnicas agroecológicas y formas de comercializar por internet.
 
De este programa hay que destacar una característica, la tierra no se entrega a emprendimientos individuales sino que se potencia sean asociaciones o empresas de la llamada ‘economía social’, donde están presentes los valores del cooperativismo y la horizontalidad.
Más información en www.rivasciudad.es

Canales cortos de comercialización: 

Entre las muchas experiencias para dejar de lado las cadenas del sistema agroindustrial, destacan las muy variadas formas en acercar de nuevo campesinado y población consumidora. 

Nos detenemos en esta ocasión en el proyecto ARCO-Agricultura de responsabilidad compartida- que estimulado por COAG potencia mercados de productores y productoras, grupos de consumo, cajas a domicilio, venta directa, tiendas locales o suministro a restauración colectiva.
Más información en www.coag.org"          (Rebelión, 05/09/2012, Revista 'Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas')

27.4.12

Cómo crear 321.000 empleos directos, estables, en el campo, y en dos años

"Crear puestos de trabajo no es tarea tan difícil si nos atenemos al análisis sobre las oportunidades de empleo en el medio rural elaborado por un grupo de expertos... Las cifras manejadas no son nada despreciables. Nada menos que 321.000 empleos directos y estables en un periodo de dos años y hasta 559.500 en un plazo de seis. (...)

Desde la perspectiva financiera, la propuesta no contempla ayudas públicas directas, y las exigencias solamente se concretan en una reducción de diferentes impuestos como el IVA o el IRPF, que en las cuentas del Estado se compensarían con el aumento de las cotizaciones por el aumento del número de ocupados y por el afloramiento de mucho empleo sumergido. (...)

El análisis sobre las oportunidades para la creación de empleo en el medio rural se concreta en una decena de actividades. 

Una primera actuación sería la rehabilitación de viviendas para impulsar su recuperación, pensando en la vuelta al medio de viejos vecinos, y para evitar el deterioro de ese patrimonio.(...)

 Una segunda medida es la rehabilitación energética de las viviendas, con lo que ello supondría para la mejora de la eficiencia de los combustibles. (...)

Una tercera actuación es la apuesta por el desarrollo de servicios a las personas, desde los de guardería hasta la atención a los mayores, con ayudas fiscales y rebajas en las cotizaciones sociales, lo que supondría un afloramiento de empleo sumergido.

 Una cuarta sería el apoyo al desarrollo de una agricultura más competitiva, potenciar el relevo generacional, economías de escala, la comercialización en común, así como impulsar una ganadería extensiva.

Se ve como otra salida el desarrollo de una industria agroalimentaria artesanal que incorpore un valor añadido a los productos agrarios con marchamo de calidad y con apoyos públicos para su entrada en los mercados. (...)

Con 27 millones de hectáreas forestales, se propugna un impulso a los servicios y aprovechamientos para dar más valor, proteger y restaurar esos espacios como productores de madera y por la fijación de 80 millones de toneladas de CO2. 

Se propone establecer el llamado céntimo forestal, una tasa del 5% al coste del agua para mejorar las cuencas hidrográficas y restablecer el canon energético para los territorios exportadores de energía.

La producción de biomasa, a partir del sector agrario y forestal, se ve como un gran nicho de empleo, desde el cultivo hasta la recogida y su transformación con apoyos fiscales a las energías renovables.

Como nichos con futuro para la creación de empleo se mantiene el turismo y ocio en el medio rural, las tareas para la conservación y gestión de espacios naturales y, finalmente, la instalación en esos territorios servicios de call center y otras actividades, hoy posibles gracias a los procesos de globalización y de las mayores posibilidades que existen en materia de comunicación."           (El País, Negocios, 18/12/2011)