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17.11.25

Zizek: Mamdani ha demostrado que el socialismo democrático puede batir a la derecha populista... Estados Unidos está pasando de ser un sistema político bipartidista a otro con republicanos ortodoxos, demócratas ortodoxos, populistas de derecha alternativa y socialistas democráticos. Comienzan a verse los gérmenes de nuevas coaliciones trazadas por encima de las viejas líneas partidarias... De hecho, hoy la única batalla política real en Estados Unidos es entre el establishment demócrata y el ala de Sanders... Estamos ante dos antagonismos (“contradicciones”): uno entre Trump y el establishment liberal y otro entre el ala de Sanders dentro del Partido Demócrata y el resto de las fuerzas políticas... Los seguidores de Sanders lo ven claro. Saben que ya no hay vuelta atrás y que es necesaria una reinvención radical de la vida política estadounidense. Mamdani ha ganado porque ha hecho por la izquierda lo que Trump hizo por la derecha. Expresó con claridad su postura radical, sin preocuparse por perder a los centristas... Los dos partidos moribundos (la vieja ortodoxia republicana y los demócratas) están atrapados por la inercia y carecen de una visión seria para el país. En cambio, los populistas seguidores de Trump y los socialistas democráticos representan movimientos políticos reales. En este contexto, las únicas elecciones significativas serían entre Trump y un candidato de los socialistas democráticos... Mamdani debe lanzarse de forma decidida a tomar el control del Partido Demócrata del Estado de Nueva York, y quitarle a Trump votantes decepcionados, no ganar el centro inerte. Solo un izquierdista radical puede ganarse a los trumpistas de clase trabajadora... El futuro de la izquierda en EE UU pasa por arrebatarle a Trump el voto de los desilusionados, los olvidados por el ‘establishment’, en vez de empeñarse en ganar la batalla por el centro político

 "Los movimientos de emancipación en todo el mundo se alegraron, y con razón, por la elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York. Está claro que la actual derecha populista no monopoliza la capacidad de movilizar multitudes y atraer a votantes nuevos o desilusionados. Los socialistas democráticos también pueden hacerlo.

Pero como bien sabe Mamdani, su victoria será recibida con intentos de sabotaje económico y financiero. El aparato político estadounidense (el “Estado profundo” republicano o demócrata) tiene un interés básico en que su gobierno resulte un fiasco. Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó a los neoyorquinos a votar por el principal contendiente de Mamdani, el exgobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo. Con Mamdani en el poder, el populismo trumpista y la ortodoxia demócrata comenzarán de pronto a hablar el mismo idioma. Harán todo lo posible para que Mamdani parezca un fracaso, lo que, en el caso de Trump, puede incluso implicar otra declaración de “emergencia” para justificar el envío de la Guardia Nacional.

De modo que, para la izquierda, no es solo un momento para actuar, sino también para pensar en el contexto más amplio. Estados Unidos está pasando de ser un sistema político bipartidista a otro con republicanos ortodoxos, demócratas ortodoxos, populistas de derecha alternativa y socialistas democráticos. Comienzan a verse los gérmenes de nuevas coaliciones trazadas por encima de las viejas líneas partidarias. Ya en 2020, Joe Biden insinuó la posibilidad de nominar a una figura republicana moderada para la vicepresidencia, mientras que Steve Bannon, exjefe de Estrategia de Trump, instó a los partidarios de Bernie Sanders, senador independiente por Vermont y socialista democrático, a votar por Trump cuando Biden obtuvo la candidatura del Partido Demócrata.

La gran diferencia es que al populismo de Trump no le costó obtener la hegemonía sobre el aparato republicano (prueba evidente, si se necesitaba alguna, de que el interés de Trump por los trabajadores de a pie era mentira), pero la división dentro del Partido Demócrata es cada vez más profunda. De hecho, hoy la única batalla política real en Estados Unidos es entre el establishment demócrata y el ala de Sanders. Como dijo la periodista Emma Brockes en The Guardian: “El mayor peligro para Mamdani no es Donald Trump, sino la vieja guardia demócrata”.

Estamos ante dos antagonismos (“contradicciones”): uno entre Trump y el establishment liberal y otro entre el ala de Sanders dentro del Partido Demócrata y el resto de las fuerzas políticas. Los procesos para juzgar políticamente a Trump mediante impeachments durante su primer mandato fueron intentos desesperados del poder establecido por recuperar el liderazgo moral y la credibilidad; pero todo terminó siendo un ejercicio cómico de hipocresía, ya que también las deficiencias de la clase dominante quedaron al descubierto. La obscenidad declarada de Trump no hizo más que poner de manifiesto lo que ya existía.

Los seguidores de Sanders lo ven claro. Saben que ya no hay vuelta atrás y que es necesaria una reinvención radical de la vida política estadounidense. Mamdani ha ganado porque ha hecho por la izquierda lo que Trump hizo por la derecha. Expresó con claridad su postura radical, sin preocuparse por perder a los centristas.

Pero las cuatro fuerzas que existen en este momento en la política estadounidense no están en el mismo nivel. Los dos partidos moribundos (la vieja ortodoxia republicana y los demócratas) están atrapados por la inercia y carecen de una visión seria para el país. En cambio, los populistas seguidores de Trump y los socialistas democráticos representan movimientos políticos reales. En este contexto, las únicas elecciones significativas serían entre Trump y un candidato de los socialistas democráticos.

¿Deberían entonces los socialistas democráticos separarse oficialmente del Partido Demócrata? Yo les aconsejaría un pragmatismo con principios: apuntar a los objetivos centrales de los que depende su supervivencia y luego admitir todo aquello que se muestre prometedor para promoverlos. Esto implica abrazar la democracia electoral cuando la democracia electoral funciona, pero también la movilización popular, o incluso métodos más radicales cuando las circunstancias lo exijan.

Para explicar lo que quiero decir veamos un ejemplo reciente. En julio, tras su drástica ruptura con Trump, Elon Musk anunció que iba a lanzar un nuevo partido, America Party. Musk, que no nació en Estados Unidos y por tanto no puede ser candidato a la Presidencia, intentó superar a Trump anteponiendo el tecnofeudalismo al populismo. Pero al final el proyecto no prosperó.

En cambio, el nuevo partido de izquierda de Zarah Sultana y Jeremy Corbyn en el Reino Unido sí resulta prometedor, y algunas encuestas muestran que alrededor de un tercio de los jóvenes y de los votantes laboristas están dispuestos a transferirle sus lealtades. Subsiste, sin embargo, la incertidumbre, y, como corresponde a un partido de izquierdas, los dos líderes terminaron de inmediato trenzados en una disputa pública.

De modo que una elección significativa en el Reino Unido sería entre el movimiento ultraderechista Reform UK de Nigel Farage y la nueva izquierda, con un Partido Laborista inerte que se uniría a los excéntricamente moribundos conservadores en los márgenes. Es verdad que en una confrontación tan directa, se puede predecir sin temor a equivocarse que ganaría Farage, así como Boris Johnson se impuso a Corbyn en 2019. Pero Corbyn logró adueñarse por algún tiempo del control del laborismo, y todo el establishment tembló.

En última instancia, a la hora de decidir la mejor estrategia no hay respuestas basadas en principios. Unas veces hay que tratar de capturar un gran partido dominante; otras veces se necesita una división. Creo que Mamdani hizo bien en quedarse por ahora dentro del Partido Demócrata, ya que eso le permitió movilizar la base popular del partido contra el poder establecido. Si hubiera intentado enfrentarse solo a las otras tres fuerzas políticas, habría perdido.

Tras su victoria, Mamdani debe lanzarse de forma decidida a tomar el control del Partido Demócrata del Estado de Nueva York. Al mismo tiempo, debe forjar una red de vínculos con los socialistas democráticos del resto del país y (siguiendo el consejo de Sanders) interpelar con sutileza a los trabajadores y agricultores de bajos ingresos que votaron a Trump y están decepcionados con él. El futuro del proyecto que encarna Mamdani está en quitarle a Trump votantes decepcionados, no ganar el centro inerte. Solo un izquierdista radical puede ganarse a los trumpistas de clase trabajadora, un electorado cuya desconfianza hacia el establishment todavía está totalmente justificada."                (Slavoj Zizek , El País, 16/11/25) 

20.10.25

Bernie Sanders: No más reyes... No, presidente Trump, no queremos que usted ni ningún otro rey nos gobierne. Muchas gracias, pero mantendremos nuestra forma democrática de sociedad. No avanzaremos hacia el autoritarismo. En Estados Unidos, gobernaremos Nosotros, el Pueblo"... Cuando juró su cargo como primer presidente de la nación, George Washington calificó este intento de autogobierno de "experimento confiado a las manos del pueblo americano". Compatriotas americanos: De una manera sin precedentes, ese experimento está ahora en peligro... Nuestro país está en peligro cuando tenemos un presidente que amenaza con detener o encarcelar a los opositores políticos que se le oponen, incluidos el Fiscal General del Estado de Nueva York, un senador estadounidense en ejercicio y el Gobernador de California. Está en peligro cuando tenemos un presidente que socava la libertad de pensamiento y la disidencia en nuestros colegios y universidades, y que ataca a los bufetes de abogados que se le oponen en los tribunales. Está en peligro cuando tenemos un presidente que amenaza con destituir a los jueces que fallan en su contra... Está en peligro cuando tenemos un presidente que exige que los estados redibujen los mapas del Congreso para asegurarse de que sus candidatos elegidos ganen las futuras elecciones... no se trata sólo de la codicia de un hombre, la corrupción de un hombre o el desprecio de un hombre por nuestra Constitución. Se trata de un puñado de las personas más ricas del planeta que, en su insaciable codicia, han secuestrado nuestra economía y nuestro sistema político para enriquecerse a costa de las familias trabajadoras de todo el país... Sí, estoy hablando de la locura de que una persona, el Sr. Musk, posea ahora más riqueza que el 52% de los hogares estadounidenses más pobres. Estoy hablando de la increíble injusticia de que el 1% más rico de Estados Unidos posea ahora más riqueza que el 93% más pobre... Hablo de una clase multimillonaria que se cree con el derecho divino de gobernar y que no sólo quiere enormes exenciones fiscales para sí misma, sino que rechaza cualquier forma de rendición de cuentas o de control de su poder. Compatriotas: Rechazamos el derecho divino de los reyes en 1700. Hoy no aceptaremos el derecho divino de los oligarcas

 "Gracias, Washington. Qué gran participación.

Gracias, Indivisible, por vuestra fantástica organización.

Gracias a los millones de estadounidenses, desde nuestros pueblos más pequeños a nuestras ciudades más grandes, en todos los estados de nuestro país, que se reúnen hoy en miles de manifestaciones.

Mike Johnson, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, llamó a estas concentraciones "odio a América". Vaya. Se equivoca. Millones de americanos están saliendo hoy no porque "odien América".  Estamos aquí porque amamos América.

Estamos aquí porque vamos a hacer todo lo posible para honrar los sacrificios de millones de hombres y mujeres que, durante los últimos 250 años, lucharon y a veces murieron para defender nuestra democracia y nuestras libertades.

En 1776, con extraordinaria valentía, los fundadores de nuestro país anunciaron al mundo que ya no serían gobernados por el rey de Inglaterra, que tenía un poder absoluto sobre sus vidas.  Exigieron la libertad.  Y para conseguirla libraron una sangrienta guerra contra el Imperio Británico y el ejército más poderoso del mundo.  Decenas de miles de estadounidenses murieron en esa guerra de ocho años, pero nuestros antepasados siguieron luchando y vencieron.

Y en 1789, tras ganar esa guerra, hicieron algo extraordinario. Establecieron la primera forma democrática de gobierno de la historia moderna.  Dijeron alto y claro al mundo entero: No más reyes.

 En América, Nosotros el Pueblo gobernaremos.

Y hoy, en el año 2025, en este peligroso momento de la historia estadounidense, nuestro mensaje es exactamente el mismo. No, presidente Trump, no queremos que usted ni ningún otro rey nos gobierne. Muchas gracias, pero mantendremos nuestra forma democrática de sociedad.  No avanzaremos hacia el autoritarismo. En Estados Unidos, gobernaremos Nosotros, el Pueblo".

Cuando juró su cargo como primer presidente de la nación, George Washington calificó este intento de autogobierno de "experimento confiado a las manos del pueblo americano".

Compatriotas americanos: De una manera sin precedentes, ese experimento está ahora en peligro.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que quiere más y más poder en sus propias manos - y en las manos de sus compañeros oligarcas.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que afirma que una protesta pacífica en Portland, Oregón, o Chicago, Illinois, es una "insurrección" y llama al ejército estadounidense.  Y luego amenaza con arrestar a los alcaldes y gobernadores que se le resistan.

Está en peligro cuando tenemos agentes enmascarados que trabajan para el ICE derribando puertas, metiendo a la gente en furgonetas sin el debido proceso y llevándoselos a Dios sabe dónde.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que demanda e intimida a los medios de comunicación, que no quiere que se le critique ni a él ni a sus políticas y que socava la Primera Enmienda de nuestra Constitución, el fundamento mismo de nuestra democracia.

 Nuestro país está en peligro cuando tenemos un presidente que amenaza con detener o encarcelar a los opositores políticos que se le oponen, incluidos el Fiscal General del Estado de Nueva York, un senador estadounidense en ejercicio y el Gobernador de California.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que socava la libertad de pensamiento y la disidencia en nuestros colegios y universidades, y que ataca a los bufetes de abogados que se le oponen en los tribunales.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que amenaza con destituir a los jueces que fallan en su contra.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que ignora al Congreso, se niega a gastar el dinero que éste le asigna y quita dinero a los estados que votaron en su contra.

Está en peligro cuando tenemos un presidente que exige que los estados redibujen los mapas del Congreso para asegurarse de que sus candidatos elegidos ganen las futuras elecciones.

Está en peligro cuando tenemos un Presidente que despide ilegalmente a decenas de miles de empleados federales aquí mismo, en Washington DC, y en todo nuestro país, y rompe los contratos sindicales por los que los trabajadores han luchado y ganado.

Está en peligro cuando tenemos un Presidente que viola flagrantemente la Constitución al aceptar regalos de líderes extranjeros -incluido un avión de 400 millones de dólares de la familia real de Qatar- y luego permite que esa familia construya una instalación de las fuerzas aéreas en Idaho.

 Pero seamos claros: este momento no se trata sólo de la codicia de un hombre, la corrupción de un hombre o el desprecio de un hombre por nuestra Constitución. Se trata de un puñado de las personas más ricas del planeta que, en su insaciable codicia, han secuestrado nuestra economía y nuestro sistema político para enriquecerse a costa de las familias trabajadoras de todo el país.

Sí. Estoy hablando de Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y los otros multimillonarios que estaban sentados justo detrás de Donald Trump cuando fue investido - los mismos multimillonarios que financiaron su campaña, que le han hecho regalos y que han visto enormes aumentos en su riqueza y poder desde que Trump asumió el cargo.

Sí, estoy hablando de la locura de que una persona, el Sr. Musk, posea ahora más riqueza que el 52% de los hogares estadounidenses más pobres.

Estoy hablando de la increíble injusticia de que el 1% más rico de Estados Unidos posea ahora más riqueza que el 93% más pobre.

Estoy hablando de que las personas más ricas de Estados Unidos se están haciendo mucho, mucho más ricas, mientras que el 60% de nuestra gente vive de cheque en cheque, luchando cada día para pagar el alquiler y la hipoteca, pagar la guardería y la educación, pagar la atención sanitaria y los medicamentos recetados, permitirse una comida de calidad decente para sus hijos y ahorrar unos cuantos dólares para su jubilación.

 Estoy hablando de que nuestra nación, el país más rico de la historia del mundo, tiene la tasa de pobreza infantil y de personas mayores más alta de casi todos los grandes países del planeta.

Estoy hablando de que nuestra gran nación tiene 85 millones de estadounidenses sin seguro o con seguro insuficiente y 800.000 personas sin hogar -incluidas personas a pocas manzanas de aquí-, mientras que el Sr. Musk va camino de convertirse en trillonario.

Estoy hablando del increíble peligro que supone que las personas más ricas de este país inviertan cientos de miles de millones de dólares en inteligencia artificial y robótica que, en la próxima década, diezmarán decenas de millones de puestos de trabajo de la clase trabajadora estadounidense.

Hablo de una clase multimillonaria que se cree con el derecho divino de gobernar y que no sólo quiere enormes exenciones fiscales para sí misma, sino que rechaza cualquier forma de rendición de cuentas o de control de su poder.

Compatriotas: Rechazamos el derecho divino de los reyes en 1700. Hoy no aceptaremos el derecho divino de los oligarcas.

Y ahora echemos un vistazo a dónde estamos hoy en el 18º día de cierre del gobierno, que está privando a millones de empleados federales de los cheques de pago que desesperadamente necesitan y merecen.

 Permítanme ir al grano y decirles exactamente de qué se trata este cierre. Como resultado de la "Gran Ley Hermosa" de Trump, que hizo recortes masivos a Medicaid y a la Ley de Cuidado de Salud Asequible, 15 millones de estadounidenses de bajos ingresos y de clase trabajadora van a perder la atención médica que necesitan desesperadamente.

Amigos míos, los estudios sugieren que cuando se despoja a esos 15 millones de personas de la atención sanitaria que tienen actualmente, 50.000 de ellos morirán innecesariamente cada año. 50.000 estadounidenses morirán innecesariamente.

Pero eso no es todo. Como resultado de esa misma terrible ley, más de 20 millones de estadounidenses van a ver, de media, duplicadas las primas de su seguro médico a través de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible.

En mi estado de Vermont, justo el otro día, la gente recibió avisos de las compañías de seguros de que sus primas de atención médica, en algunos casos, se triplicarían, o incluso cuadruplicarían. ¿Entienden? Y eso está ocurriendo en todo el país. En un momento en que ya estamos pagando, con diferencia, los precios más altos del mundo por la atención sanitaria, millones de estadounidenses van a ver duplicadas o triplicadas sus primas de atención sanitaria.

 ¿Y por qué? ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué los republicanos están empeorando un sistema sanitario roto, un sistema sanitario disfuncional? ¿Por qué están llevando nuestro sistema sanitario al borde del colapso? Y todos conocemos la respuesta. Fue para dar un billón de dólares en exenciones fiscales al Sr. Musk, al Sr. Bezos, al Sr. Zuckerberg, al Sr. Ellison y al resto del 1%.

Un billón de dólares en recortes a Medicaid y a la ACA. Un billón de dólares en exenciones fiscales para el 1%.

De eso, amigos míos, trata este cierre.

Y permítanme ser muy claro: No. No votaré a favor de un presupuesto que expulsa a 15 millones de estadounidenses de su atención sanitaria y causa 50.000 muertes innecesarias al año.

No. No votaré a favor de un presupuesto que duplica las primas para 20 millones de estadounidenses y obliga a los estadounidenses a pagar el 40 o el 50% de sus limitados ingresos en atención sanitaria.

No. No votaré a favor de un presupuesto que obliga a residencias de ancianos, hospitales rurales y centros de salud comunitarios a despedir personal y cerrar sus puertas en todo el país, todo ello para conceder enormes exenciones fiscales a personas que no las necesitan.

 Hoy les digo a mis colegas republicanos: Vuelvan de sus vacaciones de un mes, empiecen a negociar y no permitan que se destruya el sistema sanitario estadounidense. Pongan fin a este cierre.

Compatriotas: Somos el mejor país de la historia del mundo. Y cuando nos mantenemos unidos y no dejamos que los demagogos nos dividan, no hay nada que no podamos lograr.

Sí, podemos crear una democracia vibrante poniendo fin a Citizens United y no permitiendo que los multimillonarios compren elecciones.

Sí, podemos unirnos al resto del mundo industrializado y garantizar la asistencia sanitaria a todas las personas como un derecho humano.

Sí, podemos enfrentarnos a la codicia de la industria farmacéutica y dejar de pagar los precios más altos del mundo por los medicamentos con receta.

Sí, podemos construir millones de viviendas asequibles para personas con bajos ingresos y permitir que nuestras generaciones más jóvenes disfruten del Sueño Americano con un hogar propio.

Sí, podemos hacer que las universidades públicas sean gratuitas y tener el mejor sistema de guarderías y escuelas públicas del mundo.

 Sí, podemos ampliar la Seguridad Social para que todos los mayores de este país puedan jubilarse con dignidad.

Sí, podemos aumentar el salario mínimo hasta un salario digno y garantizar a todos los trabajadores el derecho a afiliarse a un sindicato.

Sí, podemos liderar el mundo en la transformación de nuestro sistema energético, abandonando los combustibles fósiles, y crear millones de puestos de trabajo bien remunerados mientras salvamos el planeta.

Sí, podemos garantizar que todas las mujeres de este país tengan derecho a controlar su propio cuerpo.

Sí, podemos tener una política exterior que garantice que nunca más el dinero de los contribuyentes estadounidenses se utilizará para matar de hambre a niños en Gaza o en cualquier otro lugar.

Y ahora, permítanme plantear la pregunta que me han hecho una y otra vez: Bernie, grandes ideas, pero ¿cómo vas a pagarlas?

Buena pregunta. Gracias por preguntar.

En un momento en el que la gente más rica de América nunca lo ha tenido tan bien, en un momento en el que los multimillonarios están pagando un tipo impositivo efectivo más bajo que un camionero o una enfermera, sí, el 1% más rico y las grandes corporaciones rentables pagarán su parte justa en impuestos.

Compatriotas: El establishment, incluidos los medios de comunicación corporativos y muchos de mis colegas en el Congreso, quieren hacerles creer que son impotentes. Quieren hacerles creer que no pueden cambiar el statu quo. Pero eso es mentira.

 A lo largo de la historia de nuestro país, cuando los estadounidenses se han levantado y han luchado por la justicia, han prevalecido.

Cuando los fundadores se enfrentaron al rey Jorge, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Cuando los abolicionistas lucharon para acabar con la esclavitud, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Cuando los trabajadores se organizaron para formar sindicatos y enfrentarse a sus jefes, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Cuando las mujeres exigieron el derecho al voto, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Cuando los negros estadounidenses lucharon para acabar con la segregación, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Cuando la comunidad LGBT defendió sus derechos, les dijeron que era imposible. Pero ganaron.

Lo hicieron entonces. Podemos hacerlo y lo haremos ahora.

 ¿Cómo sé que tendremos éxito? Fíjense en esta enorme multitud aquí mismo, en Washington DC, la capital de nuestra nación.

Pero no es sólo aquí. Según tengo entendido, hoy, 18 de octubre de 2025, hay más gente en las calles en más comunidades de todo el país que nunca en la historia de Estados Unidos.

Pero seamos claros: esto no es el final. Es sólo el principio.

Juntos, cuando permanezcamos unidos, crearemos el tipo de nación que ustedes y yo sabemos que podemos llegar a ser. Una nación dedicada a la libertad, la justicia y la democracia.

Muchas gracias a todos.

(Declaraciones del mitin "No más reyes" en Washington. Bernie Sanders es senador estadounidense) 

(DEEPL) 

10.6.25

Bernie Sanders: Seamos claros: el despliegue de la Guardia Nacional por parte de Trump en California no se trata de las protestas allí, de ICE o de la inmigración. Se trata de utilizar una autoridad legal extremadamente dudosa para expandir su interminable afán de más poder y su esfuerzo por llevar a este país hacia el autoritarismo... En nuestra forma de gobierno federalista, es el gobernador de un estado quien despliega la Guardia Nacional — no el presidente de los Estados Unidos. Es absurdo y risible que la administración Trump argumente que necesitaban movilizar la Guardia Nacional debido a una amenaza de una "invasión extranjera" o "rebelión" contra los Estados Unidos... Este es solo otro ejemplo de Trump queriendo más poder para sí mismo e ignorando la ley... Todos los estadounidenses, demócratas, republicanos, independientes, deben unirse contra este grosero abuso de poder

 "Seamos claros: el despliegue de la Guardia Nacional por parte de Trump en California no se trata de las protestas allí, de ICE o de la inmigración. Se trata de utilizar una autoridad legal extremadamente dudosa para expandir su interminable afán de más poder y su esfuerzo por llevar a este país hacia el autoritarismo. Este es un presidente que ha usurpado las responsabilidades constitucionales del Congreso; ha amenazado con destituir a jueces que fallan en contra de sus políticas; ha demandado a los medios que lo critican; ha extorsionado dinero de bufetes de abogados que han representado a sus oponentes; y está reteniendo fondos de universidades por enseñar cursos que no le gustan.

En nuestra forma de gobierno federalista, es el gobernador de un estado quien despliega la Guardia Nacional — no el presidente de los Estados Unidos. Es absurdo y risible que la administración Trump argumente que necesitaban movilizar la Guardia Nacional debido a una amenaza de una "invasión extranjera" o "rebelión" contra los Estados Unidos. Este es solo otro ejemplo de Trump queriendo más poder para sí mismo e ignorando la ley. Todos los estadounidenses – demócratas, republicanos, independientes – deben unirse contra este grosero abuso de poder."

(

15.5.25

Bernie Sanders: Una sentencia de muerte para miles y miles de personas... la legislación de Trump ofrece enormes exenciones fiscales al 1% más rico y a las grandes empresas de nuestro país, y paga estos recortes fiscales recortando Medicaid, la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, la nutrición, la educación y otros programas que son de vida o muerte para las familias trabajadoras... recorta Medicaid y la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible en 715.000 millones de dólares, lo que la Oficina Presupuestaria del Congreso ha calculado que eliminaría el seguro médico para más de 13,7 millones de estadounidenses... Si aprobáramos este proyecto de ley, el número de estadounidenses que no tendrían seguro o tendrían un seguro insuficiente aumentaría a casi 100 millones de estadounidenses... obliga a millones de beneficiarios de Medicaid que ganan tan sólo 16.000 dólares al año a pagar un copago de 35 dólares cada vez que visitan a un médico cuando enferman - hasta el 5% de sus ingresos anuales. ¿Qué consecuencias tendrá esto? Según un estudio de la Universidad de Yale, unos 68.000 estadounidenses mueren cada año por no acudir a tiempo al médico... si usted es un estadounidense con bajos ingresos, ese copago de 35 dólares puede ser demasiado, y el resultado es que no visita al médico cuando debería... también están hablando de hacer recortes masivos a los centros de salud comunitarios que proporcionan atención médica primaria a más de 32 millones de estadounidenses de bajos ingresos y de clase trabajadora... En todo el país, los hospitales rurales están cerrando y se enfrentan a una enorme presión financiera. Esta legislación no hará sino acelerar esos cierres y aumentar las dificultades de la América rural... Cuando Medicaid proporciona más del 60% de los ingresos de los que dependen las residencias de ancianos, recortar Medicaid será un desastre para las personas mayores y discapacitadas que necesitan vivir en residencias de ancianos... recorta 290.000 millones de dólares de los programas de nutrición, lo que privaría de alimentos a unos 4 millones de niños y alrededor de medio millón de ancianos... Me parece que este proyecto de ley refleja exactamente lo que está mal en nuestro corrupto sistema político actual... Cuando niños y ancianos pasan hambre aquí, en el país más rico de la Tierra, nuestro trabajo debería ser garantizar que todos los estadounidenses tengan la nutrición que necesitan para llevar una vida sana, no aumentar el nivel de hambre en nuestro país

 "El pueblo estadounidense, ya sean demócratas, republicanos o independientes, comprende que tenemos un sistema corrupto de financiación de campañas que permite a los multimillonarios y a sus grupos de presión desempeñar un papel enormemente poderoso en la elección de candidatos, en la derrota de candidatos y en la elaboración de leyes. Esto es cierto en el Partido Demócrata y en el Partido Republicano.

Hoy, con los republicanos en el control de la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos, estamos viendo cómo este proceso corrupto juega a favor de las prioridades del partido republicano y de sus multimillonarios contribuyentes de campaña.

Este llamado proyecto de ley de reconciliación, el «gran y hermoso proyecto de ley» del presidente Trump que los republicanos están apresurando a través de la Cámara en este momento es una pieza legislativa bastante extraordinaria. En muchos aspectos, dadas las crisis a las que se enfrenta nuestro país, esta legislación hace exactamente lo contrario de lo que debería hacerse.

No es ningún secreto que la desigualdad de ingresos y riqueza en nuestro país es mayor que nunca.

Hoy en día, el hombre más rico del mundo, el Sr. Elon Musk, que ahora vale más de 400.000 millones de dólares, posee más riqueza que el 52% más pobre de la sociedad estadounidense. El 1% más rico posee más riqueza que el 93% más pobre. Y los directores ejecutivos de las grandes empresas ganan ahora más de 350 veces lo que ganan sus trabajadores.

Increíblemente, según la RAND Corporation, en los últimos 50 años se han redistribuido casi 80 billones de dólares en riqueza del 90% más pobre de la población estadounidense al 1% más rico.

 Lo que hemos visto es que las personas más ricas de Estados Unidos se están haciendo mucho más ricas mientras que, al mismo tiempo, el 60% de los estadounidenses viven al día y muchos millones de familias luchan por llevar comida a la mesa. Esa es la realidad económica de hoy.

¿Qué hacen el proyecto de ley de reconciliación del presidente Trump y los republicanos para abordar esta situación tan injusta e inestable? ¿Qué están haciendo cuando los muy ricos se están haciendo mucho más ricos mientras las familias trabajadoras luchan?

Aquí está la respuesta: esta legislación hace que los ricos y los ricos contribuyentes de campaña sean aún más ricos, mientras que hace la vida más difícil y más estresante para las familias trabajadoras de nuestro país.

Esta legislación ofrece enormes exenciones fiscales al 1% más rico y a las grandes empresas de nuestro país, y paga estos recortes fiscales recortando Medicaid, la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, la nutrición, la educación y otros programas que son de vida o muerte para las familias trabajadoras.

Permítanme darles un ejemplo de lo escandalosa que es esta legislación.

En su redacción actual, este proyecto de ley ofrece una exención fiscal de 235.000 millones de dólares a las dos décimas partes más altas del 1% al aumentar la exención del impuesto de sucesiones para las parejas a 30 millones de dólares.

El impuesto de sucesiones sólo se aplica a las personas más ricas de este país que heredan importantes sumas de dinero de un familiar.

 En virtud de esta disposición, una pareja que herede 30 millones de dólares pasaría a pagar CERO impuestos por esa herencia. Una vez más, esta disposición sólo se aplica a las dos décimas partes superiores del 1% de los estadounidenses, las personas más ricas de este país. El 99,8% de los estadounidenses no se beneficiaría ni un céntimo de esta disposición.

Además, esta legislación proporcionaría una exención fiscal de 420.000 millones de dólares a las grandes empresas rentables que están acumulando sus beneficios en las Islas Caimán y otros paraísos fiscales y que, por cierto, están sustituyendo a los trabajadores estadounidenses por robots.

En resumen: Las disposiciones fiscales del proyecto de ley de conciliación proporcionan enormes beneficios a las personas de nuestro país que menos los necesitan, mientras que perjudican enormemente a los estadounidenses de a pie.

Tanto si eres demócrata, republicano o independiente, sabes que nuestro actual sistema sanitario está roto, es disfuncional, cruel y tremendamente caro.

A pesar de gastar casi el doble per cápita en sanidad que cualquier otro gran país, unos 85 millones de estadounidenses no tienen seguro o tienen un seguro insuficiente. Y seguimos siendo el único gran país del mundo que no garantiza la asistencia sanitaria a todos como un derecho humano.

 Así pues, dada esta realidad, ¿cómo aborda este proyecto de ley de conciliación la terrible crisis de la atención sanitaria en Estados Unidos? ¿Amplía la asistencia sanitaria a más estadounidenses y reduce el número de personas sin seguro? ¿Se enfrenta a la codicia de las compañías de seguros y farmacéuticas que ganan decenas y decenas de miles de millones de dólares cada año estafando a los ciudadanos de nuestro país? ¿Es eso lo que hace este proyecto de ley de conciliación? Pues no.

Lo que hace esta ley es recortar Medicaid y la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible en 715.000 millones de dólares, lo que la Oficina Presupuestaria del Congreso ha calculado que eliminaría el seguro médico para más de 13,7 millones de estadounidenses. En otras palabras, esta legislación empeora catastróficamente una situación muy mala, en términos de nuestra crisis sanitaria.

Si aprobáramos este proyecto de ley, el número de estadounidenses que no tendrían seguro o tendrían un seguro insuficiente aumentaría a casi 100 millones de estadounidenses. En otras palabras, en lugar de reducir el número de personas sin seguro o con seguro insuficiente en este país, este proyecto de ley aumenta considerablemente ese número. Pero eso no es todo lo que hace esta legislación.

Este proyecto de ley obliga a millones de beneficiarios de Medicaid que ganan tan sólo 16.000 dólares al año a pagar un copago de 35 dólares cada vez que visitan a un médico cuando enferman - hasta el 5% de sus ingresos anuales. ¿Qué consecuencias tendrá esto?

Según un estudio de la Universidad de Yale, unos 68.000 estadounidenses mueren cada año por no acudir a tiempo al médico.

 Ahora bien, si ganas un par de cientos de miles de dólares al año, lo más probable es que un copago de 35 dólares no te disuada de ir al médico. Puede que no te guste, pero pagas los 35 dólares para ir al médico cuando estás enfermo.

Pero si usted es un estadounidense con bajos ingresos y está luchando por pagar el alquiler, o está luchando por comprar comida para sus hijos o pagar la guardería, ese copago de 35 dólares puede ser demasiado - y el resultado es que usted no visita al médico cuando debería.

Cuando se expulsa a casi 14 millones de estadounidenses del seguro médico que tienen y se obliga a las personas con bajos ingresos a pagar un copago de 35 dólares que no pueden permitirse, nadie puede negar que muchos miles de estadounidenses más morirán si este proyecto de ley se convierte en ley.

Este proyecto de ley es una sentencia de muerte para muchos miles y miles de personas.

Además, cuando Trump y los republicanos en la Cámara hacen recortes masivos a Medicaid, también están hablando de hacer recortes masivos a los centros de salud comunitarios que proporcionan atención médica primaria a más de 32 millones de estadounidenses de bajos ingresos y de clase trabajadora.

Los centros de salud comunitarios dependen de Medicaid para el 43% de sus ingresos. Cuando se hacen recortes masivos a Medicaid se está recortando significativamente el acceso que millones de estadounidenses de bajos ingresos y de clase trabajadora tendrán a la atención primaria de salud.

 No sólo los centros de salud comunitarios se verían devastados por esta legislación. En todo el país, los hospitales rurales están cerrando y se enfrentan a una enorme presión financiera. Esta legislación no hará sino acelerar esos cierres y aumentar las dificultades de la América rural en un momento en que ésta ya tiene bastantes problemas.

Esto es lo que dijo Rick Pollack, presidente y director general de la Asociación Americana de Hospitales: «Estos recortes propuestos no harán que el programa Medicaid funcione mejor para los 72 millones de estadounidenses que dependen de él. Por el contrario, harán que millones de estadounidenses trabajadores pierdan el acceso a la atención sanitaria y que muchos de los hospitales de nuestro país luchen por mantener los servicios y permanecer abiertos para sus comunidades.»

Además, espero que mis colegas escuchen lo que Bruce Siegel, presidente y director general de America's Essential Hospitals, dijo en oposición a este proyecto de ley: «Los hospitales, que ya operan con márgenes estrechos, no pueden absorber tales pérdidas sin reducir servicios o cerrar sus puertas por completo».

Eso es exactamente lo que la América rural no necesita. No necesitamos que cierren más hospitales. No podemos permitirlo.

Y seamos claros: no sólo los hospitales y los centros de salud comunitarios se oponen a esta legislación. Los médicos de todo el país también se han opuesto firmemente a esta ley.

Permítanme leer una declaración emitida hoy en oposición a este proyecto de ley por la Academia Americana de Médicos de Familia, la Academia Americana de Pediatría, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, el Colegio Americano de Médicos y la Asociación Psiquiátrica Americana: «Nuestras organizaciones, que representan a más de 400.000 médicos que atienden a millones de pacientes, están alarmadas por las propuestas de aplicar recortes u otros cambios estructurales a Medicaid durante el proceso de conciliación presupuestaria. Los recortes a Medicaid tendrán graves consecuencias para los pacientes, las comunidades y todo el sistema sanitario. Con la reducción de la financiación federal, será más difícil para los pacientes acceder a la atención, los estados se verán obligados a dar de baja a los afiliados de la cobertura, y se limitarán los servicios de atención sanitaria a los que pueden acceder los pacientes y se reducirán las tasas de pago... El impacto de los recortes a la financiación de Medicaid es significativo y de gran alcance, y debe ser reconsiderado».

Eso es lo que dicen las organizaciones médicas de nuestro país, que representan a 400.000 médicos, sobre esta desastrosa legislación.

Además, en un momento en el que el 22% de nuestros mayores intentan sobrevivir con menos de 15.000 dólares al año, esta legislación hará mucho más difícil que los mayores y las personas con discapacidad reciban los cuidados que necesitan desesperadamente en las residencias de ancianos. Cuando Medicaid proporciona más del 60% de los ingresos de los que dependen las residencias de ancianos, recortar Medicaid será un desastre para las personas mayores y discapacitadas que necesitan vivir en residencias de ancianos.

 Y eso no es todo lo que hace esta legislación.

Para la gran mayoría de los estadounidenses, entre los que me incluyo, que creen que las mujeres deben tener derecho a controlar su propio cuerpo, este proyecto de ley básicamente desfinancia Planned Parenthood, que proporciona una atención sanitaria vital a millones de mujeres.

Pero no sólo nuestro sistema sanitario quedaría devastado por esta ley.

Mientras que este proyecto de ley ofrece enormes exenciones fiscales a los multimillonarios, recortaría 290.000 millones de dólares de los programas de nutrición, lo que privaría de alimentos a unos 4 millones de niños y alrededor de medio millón de ancianos.

No sé si hay alguna religión en este mundo en la que sería moralmente apropiado quitar comida de la boca de niños hambrientos y ancianos frágiles para proporcionar más exenciones fiscales a los multimillonarios.

Además, para los muchos jóvenes de nuestro país que luchan con la deuda estudiantil y otros que se preguntan cómo podrán permitirse ir a la universidad, este proyecto de ley recorta la financiación federal para la educación en más de 350.000 millones de dólares.

¿Qué significa esto? Entre otras cosas, significa que el prestatario medio de préstamos estudiantiles con una licenciatura en Estados Unidos vería aumentar los pagos de sus préstamos en unos 3.000 dólares al año, o unos 244 dólares al mes.

En un momento en que la universidad es ahora inasequible para millones de jóvenes, en un momento en que necesitamos desesperadamente una población bien educada y la mano de obra mejor formada del mundo, este proyecto de ley nos lleva en la dirección equivocada.

 Por último, en un momento en que ya gastamos más en el ejército que las nueve naciones siguientes juntas y cuando todo el mundo sabe que hay un despilfarro y un fraude masivos en el Pentágono, este proyecto de ley aumenta el gasto en defensa en 150.000 millones de dólares.

Y esto es sólo parte de lo que contiene este terrible proyecto de ley. Hay muchas otras disposiciones horribles que son igualmente perjudiciales y que no he mencionado.

Me parece que este proyecto de ley refleja exactamente lo que está mal en nuestro corrupto sistema político actual. Cuando tenemos una desigualdad masiva de ingresos y riqueza, nuestro trabajo es exigir que los ricos y las grandes empresas empiecen a pagar su parte justa de impuestos, no dar enormes exenciones fiscales a los muy ricos.

Cuando 85 millones de estadounidenses no tienen seguro o tienen un seguro insuficiente, nuestra labor debería ser garantizar la asistencia sanitaria a todos los hombres, mujeres y niños de este país, no expulsar a 13 millones de estadounidenses de la asistencia sanitaria que tienen actualmente.

Cuando niños y ancianos pasan hambre aquí, en el país más rico de la Tierra, nuestro trabajo debería ser garantizar que todos los estadounidenses tengan la nutrición que necesitan para llevar una vida sana, no aumentar el nivel de hambre en nuestro país.

En muchos aspectos, este proyecto de ley representa exactamente por qué muchos estadounidenses renuncian a la democracia y sienten tanto desprecio por el Congreso. En un momento en que los más ricos nunca lo han tenido tan bien, ven a los líderes republicanos trabajar horas extras para hacer aún más rica a la clase multimillonaria.

 En un momento en que la mayoría de los estadounidenses están luchando para poner comida en la mesa y pagar la atención médica, ven que el liderazgo republicano hace la vida aún más difícil para los estadounidenses promedio."

(senador estadounidense,

5.3.25

Bernie Sanders: Una respuesta al discurso del presidente Trump ante el Congreso... Trump ha sido muy eficaz en la creación de lo que yo llamaría un «universo paralelo» para sus partidarios... a través del concepto de la Gran Mentira. Decir algo que es groseramente falso... Trump afirmó que millones de personas que llevaban muertas entre 100 y 360 años estaban cobrando cheques de la Seguridad Social... y así sucesivamente... Es un esfuerzo magistral para desviar la atención de los problemas que mantienen a la gente trabajadora despierta por la noche... La administración Trump ES un gobierno de la clase multimillonaria, por la clase multimillonaria y para la clase multimillonaria... Ya no estamos Caminando Hacia la Oligarquía. Estamos Viviendo EN Una Oligarquía... su presupuesto recortaría Medicaid en 880.000 millones de dólares. Según una estimación, esto significa que hasta 36 millones de estadounidenses, incluidos millones de niños, quedarían excluidos del seguro médico que tienen... si se promulgan todas las políticas de Trump, el 95% de los estadounidenses con menos ingresos verán subir sus impuestos, mientras que el 5% más rico de nuestro país verá bajar los suyos... creo que los estadounidenses quieren unirnos a todos los demás grandes países del mundo para garantizar la asistencia sanitaria a todos nuestros ciudadanos a través de un programa de pagador único, Medicare para todos, y quieren reducir los precios de los medicamentos recetados en un 50%... En este momento particular de la historia, la desesperación no es una opción. Rendirse no es aceptable... los oligarcas SON enormemente poderosos... Pero, desde el fondo de mi corazón, estoy convencido de que se les puede vencer

 "Como la mayoría de los estadounidenses saben, estamos viviendo un momento crucial en la historia de Estados Unidos: nos enfrentamos a retos sin precedentes. La forma en que respondamos a este momento afectará no solo a NUESTRAS vidas, sino a las vidas de nuestros hijos y nietos y, en términos de cambio climático, a la propia salud y bienestar de nuestro planeta.

Como escucharon esta noche, el presidente Trump ha sido muy eficaz en la creación de lo que yo llamaría un «universo paralelo» para sus partidarios: un conjunto de ideas que NO tienen ninguna base en la realidad o, en el gran esquema de las cosas, no están ni cerca de las preocupaciones más importantes del pueblo estadounidense.

Y una forma de hacerlo es a través del concepto de la GRAN MENTIRA. Decir algo que es groseramente falso, decirlo una y otra vez, y hacer que los medios sociales de derechas lo difundan infinitas veces, hasta que la gente realmente se lo crea.

Y entonces, en lugar de abordar los problemas reales a los que se enfrenta el pueblo estadounidense, nos encontramos perdiendo cantidades interminables de tiempo discutiendo los absurdos de Trump.

Sólo algunos ejemplos:

Trump ha afirmado que las elecciones de 2020 le fueron robadas y que ganó por goleada. Mentira.

Trump ha afirmado que la insurrección del 6 de enero fue un día de amor. Mentira.

Trump ha afirmado que millones de indocumentados votan en las elecciones estadounidenses. Mentira.

Trump ha afirmado que el cambio climático es un bulo originado en China. Mentira.

Trump ha afirmado que Ucrania comenzó la horrible guerra con Rusia. Mentira.

 Y esta noche, Trump afirmó que millones de personas muertas de entre 100 y 360 años estaban cobrando cheques de la Seguridad Social. Es una mentira escandalosa que pretende sentar las bases para recortar la Seguridad Social y desmantelar el programa gubernamental más exitoso y popular de la historia.

Seamos claros: más del 99% de los cheques de la Seguridad Social van a parar a personas que se ganaron esos cheques: 70 millones de personas. Nadie que tenga 150, 200 o 300 años recibe cheques de la Seguridad Social.

Y así sucesivamente.

Ahora, el propósito de todas estas mentiras no es sólo impulsar su odiosa ideología de derechas. No es sólo para tratar de dividirnos. Es más que eso.

Es un esfuerzo magistral para desviar la atención de los problemas más importantes que enfrenta la gente de nuestro país, problemas que Trump y sus amigos multimillonarios no quieren abordar porque no está en sus intereses financieros hacerlo.

Trump ha pronunciado esta noche su discurso sobre el «Estado de la Unión». Pero ese discurso tuvo muy poco que decir SOBRE el estado de la unión - sobre lo que REALMENTE está pasando en nuestro país - especialmente para las familias trabajadoras.

Trump habló durante 90 minutos e ignoró casi por completo los problemas que mantienen a la gente trabajadora despierta por la noche - ya que se preocupan por cómo sus familias van a sobrevivir en estos tiempos difíciles.

Y les diré exactamente POR QUÉ Trump tuvo muy poco que decir sobre las crisis REALES que enfrenta la clase trabajadora de este país.

 Piense en hace 6 semanas, cuando Trump fue investido para su segundo mandato como presidente, hace solo 6 semanas. Justo detrás de él estaban los tres hombres más ricos del país: Musk, Bezos y Zuckerberg. Y detrás de ELLOS había otros 13 multimillonarios que Trump había nominado para dirigir importantes agencias gubernamentales. Muchos de estos mismos multimillonarios -incluido Musk- estaban allí esta noche.

En otras palabras, está ahí para que todos lo vean. No lo están ocultando. La administración Trump ES un gobierno de la clase multimillonaria, por la clase multimillonaria y para la clase multimillonaria.

A pesar de parte de su retórica, este es un gobierno al que le importan un bledo las familias trabajadoras de este país.

Amigos míos. Ya no estamos CAMINANDO HACIA la oligarquía. Estamos VIVIENDO EN una oligarquía.

Ahora, tomémonos un momento e intentemos escapar del universo paralelo de Trump. Hagamos algo realmente radical.

Echemos un vistazo a los problemas a los que se enfrentan los estadounidenses.

Hoy en día, el 60% de los estadounidenses viven al día. A diferencia de Trump, yo crecí en una familia que vivía al día. Y sé algo de esa realidad.

Significa que cada día millones de estadounidenses se preocupan por cómo van a pagar el alquiler. Pagar la guardería. Pagan la visita al médico cuando enferman.

Les preocupa qué pasará cuando se les rompa el coche y no puedan pagar los mil pavos que cuesta arreglarlo, y qué pasará cuando no puedan ir a trabajar porque no tienen coche. Se preocupan por cómo pueden permitirse comprar comida sana para sus hijos cuando el precio de los alimentos está por las nubes.

Es curioso. No he oído ni una palabra de Trump esta noche sobre la realidad económica a la que se enfrenta el 60% de nuestro pueblo, ni sobre el enorme estrés en el que viven.

Pero eso no es todo.

Hoy en Estados Unidos, todo el mundo sabe que nuestro sistema sanitario está roto, es disfuncional y es escandalosamente caro. Seguimos siendo la única nación rica del mundo que no garantiza la asistencia sanitaria para todos.

Señor Presidente: ¿De verdad quiere que América vuelva a ser grande? Entonces asegúrese de que todos los estadounidenses, independientemente de sus ingresos, puedan ir a un médico o a un hospital y no preocuparse por cómo van a pagar las facturas.

Presidente Trump: La atención sanitaria es un derecho humano. No le he oído ni una palabra al respecto.

Tampoco le he oído decir por qué pagamos, con diferencia, los precios más altos del mundo por los medicamentos recetados -a veces 10 veces más que la gente de otros países- y por qué uno de cada cuatro estadounidenses no puede permitirse las recetas que le recetan sus médicos.

Señor Presidente: Tenemos casi 800.000 estadounidenses sin hogar. Más de 20 millones de nuestros ciudadanos gastan más del 50% de sus limitados ingresos en vivienda. Tenemos una grave crisis de vivienda en Estados Unidos, todo el mundo lo sabe. Y en su discurso de esta noche, ni siquiera lo ha mencionado.

Hoy en Estados Unidos tenemos más desigualdad de ingresos y riqueza que nunca. Las tres personas más ricas de Estados Unidos, la gente a la que Trump invitó a estar detrás de él en su toma de posesión, poseen ahora más riqueza que la mitad inferior de nuestra sociedad: 170 millones de estadounidenses. ¿Oyeron una sola palabra del Presidente sobre esta cuestión de enorme importancia que afecta al tejido mismo de nuestra sociedad?

Y aquí hay algo más que el Presidente olvidó discutir. No sólo nuestra esperanza de vida es 4 años inferior a la de otros países ricos, sino que el 50% de la población más pobre de este país vive, de media, 7 años menos que el 1% más rico. En otras palabras, ser pobre o de clase trabajadora en este país es una sentencia de muerte. ¿Escucharon alguna discusión esta noche sobre por qué tantas de nuestras personas viven vidas más cortas de lo que deberían?

 Durante su discurso de esta noche, Trump no ha dicho ni una palabra sobre cómo vamos a abordar la crisis planetaria del cambio climático. Los últimos 10 años han sido los más cálidos jamás registrados, y en todo el mundo se han producido perturbaciones meteorológicas extremas y desastres naturales, desde California hasta la India, pasando por Europa y Carolina del Norte. Y, sin embargo, no es sorprendente que Trump no tuviera nada que decir sobre el cambio climático.

Y seamos claros. Trump no solo no habló de algunos de los problemas más importantes a los que se enfrenta la clase trabajadora de Estados Unidos, sino que «las SOLUCIONES» que propuso solo empeorarían aún más una mala situación.

Sí, escuché a Trump hablar esta noche sobre algunas exenciones fiscales para las familias trabajadoras en términos de no gravar las propinas, no gravar la Seguridad Social y no gravar las horas extras. Eso está bien. Pero eso es calderilla comparado con los beneficios que va a dar al 1%, y no cuenta toda la historia sobre su política fiscal.

Según un estudio reciente del Institute on Taxation and Economic Policy, si se promulgan todas las políticas de Trump llamadas «America First», incluidos sus aranceles, el 95% de los estadounidenses con menos ingresos verán subir sus impuestos, mientras que el 5% más rico de nuestro país verá bajar los suyos. A LA BAJA.

Esta noche, Trump instó al Congreso a aprobar su presupuesto «grande y hermoso».

¿Saben lo que realmente contiene?

 Este presupuesto recortaría Medicaid en 880.000 millones de dólares. Según una estimación, esto significa que hasta 36 millones de estadounidenses, incluidos millones de niños, quedarían excluidos del seguro médico que tienen.

Significa que las residencias de ancianos que reciben dos tercios de su financiación de Medicaid tendrían que cerrar, despedir a trabajadores o reducir significativamente los servicios que prestan a los ancianos.

Sería un golpe devastador para los 32 millones de estadounidenses que reciben atención sanitaria en centros de salud comunitarios.

Y no se trata sólo de Medicaid. El presupuesto de Trump recortaría la asistencia nutricional en al menos 230.000 millones de dólares. ¿Se lo imaginan? La clase multimillonaria, personas que pueden mantener a sus familias durante las próximas diez generaciones, personas que viven en una increíble opulencia, personas que poseen sus propios aviones a reacción, islas privadas y naves espaciales, tratando de obtener exenciones fiscales quitándole la comida de la boca a los niños de bajos ingresos. Es realmente repugnante.

Lo que estamos viendo es el principio de Robin Hood al revés: quitar a los pobres para dar a los ricos.

Y aquí hay algo más que Trump ha estado haciendo.

Durante las últimas semanas, él y Elon Musk han estado echando a cientos de miles de empleados federales de sus puestos de trabajo. Ahora, sé que algunos de ustedes están diciendo: «Eso es muy malo, pero eso es el gobierno federal, no yo».

Pero quiero que piensen en esto: Si hoy pueden echar arbitrariamente a la calle a los trabajadores federales, ¿qué crees que harán mañana Musk y sus compañeros multimillonarios cuando la Inteligencia Artificial y la robótica exploten en este país?

¿Creen que les importarán un bledo ustedes y sus familias? No. También estarán en la calle.

Pero no sólo tenemos que luchar contra las absurdas políticas nacionales.

Por primera vez en nuestros 250 años de historia tenemos un presidente que da la espalda a la democracia y nos alía con el autoritarismo. No debemos abandonar al pueblo de Ucrania, invadido por el dictador ruso Vladimir Putin. Debemos defender siempre la democracia, no la dictadura.

Permítanme ser muy claro. Independientemente de adónde lleve Trump a este país, aquí es adonde creo que quieren ir los estadounidenses:

Quieren que acabemos con un sistema corrupto de financiación de campañas, que permite a un puñado de multimillonarios comprar elecciones. Es más que una locura que alguien como Elon Musk pueda contribuir con más de 270 millones de dólares para ayudar a que Trump sea elegido y luego consiga dirigir el Gobierno.

Es absurdo que cualquier miembro del Congreso que se enfrente a la brutal guerra de Netanyahu en Gaza pueda esperar que se le opongan millones de dólares en contribuciones de campaña del AIPAC.

Quieren que pongamos fin a la desastrosa decisión del Tribunal Supremo Citizens United y pasemos a la financiación pública de las elecciones. Se supone que la democracia consiste en una persona, un voto, no en multimillonarios que compran a los candidatos políticos de su elección.

No debemos dar exenciones fiscales a los multimillonarios. Debemos exigir que paguen los impuestos que les corresponden.

Debemos aumentar el salario mínimo federal de 7,25 dólares la hora a un salario digno de al menos 17 dólares la hora.

Debemos facilitar que los trabajadores se afilien a sindicatos, hacer crecer el movimiento sindical e impedir que las empresas violen impunemente la legislación laboral aprobando la Ley PRO, legislación que presentaré mañana.

No, no vamos a recortar la Seguridad Social. Al contrario, debemos ampliar las prestaciones de la Seguridad Social y prolongar su solvencia durante los próximos 75 años eliminando el tope que permite a un multimillonario pagar a la Seguridad Social la misma cantidad que un camionero.

En lugar de hacer recortes masivos a Medicaid, debemos unirnos a todos los demás grandes países del mundo para garantizar la asistencia sanitaria a todos nuestros ciudadanos a través de un programa de pagador único, Medicare para todos.

También debemos enfrentarnos a la avaricia de la industria farmacéutica y reducir los precios de los medicamentos recetados en un 50%.

En un momento de terrible crisis de la vivienda en todas las zonas de nuestro país, debemos construir al menos 4 millones de viviendas asequibles y para personas con bajos ingresos, impedir que las grandes empresas propietarias suban los precios de los alquileres y establecer un tope para los mismos.

En una economía global competitiva, necesitamos la mano de obra mejor formada del mundo. Todos nuestros jóvenes deben tener la posibilidad de obtener una educación superior haciendo que las universidades públicas, las escuelas de comercio y las universidades sean gratuitas y cancelando la deuda estudiantil.

Sí. Podemos crear millones de puestos de trabajo bien remunerados luchando contra el cambio climático y transformando nuestro sistema energético para pasar de los combustibles fósiles a la energía sostenible.

Esta noche he oído hablar mucho de libertad. Pues bien, en una sociedad libre, debemos garantizar absolutamente que sean las mujeres de América las que controlen sus propios cuerpos, no los gobiernos locales, estatales o federales.

Ahora, sé que hay mucha gente ahí fuera que se siente enfadada y frustrada por lo que está pasando aquí en Washington, DC. Y algunos de ustedes pueden sentirse un poco desesperanzados.

Así que permítanme decir esto.

En este momento particular de la historia, la desesperación no es una opción. Rendirse no es aceptable. Y ninguno de nosotros tiene el privilegio de esconderse bajo las sábanas. Es demasiado lo que está en juego.

No lo olvidemos nunca. El verdadero cambio sólo se produce cuando la gente corriente se levanta contra la opresión y la injusticia, y contraataca.

Esa es la historia de la fundación de nuestra nación, cuando hombres y mujeres valientes se enfrentaron al poderoso imperio británico. Es la historia del movimiento abolicionista, del movimiento obrero, del movimiento por los derechos civiles, del movimiento feminista, del movimiento ecologista y del movimiento por los derechos de los homosexuales.

 Sí, los oligarcas SON enormemente poderosos. Tienen cantidades interminables de dinero. Controlan nuestra economía. Poseen gran parte de los medios de comunicación. Tienen una enorme influencia sobre nuestro sistema político.

Pero, desde el fondo de mi corazón, estoy convencido de que se les puede vencer.

Si nos mantenemos unidos y no dejamos que nos dividan por el color de nuestra piel o por dónde hemos nacido o por nuestra religión u orientación sexual; si unimos a nuestra gente en torno a un programa que trabaje para muchos y no para unos pocos, no hay nada en el mundo que pueda detenernos.

Podemos ganar. Ganaremos. Avancemos juntos."

(Bernie Sanders es senador estadounidense, Counter Punch, 05/03/25, traducción DEEPL)

24.2.25

Bernie Sanders: ¿Por qué nos dedicamos a organizar encuentros ciudadanos en este momento, especialmente en zonas conservadoras? La respuesta es evidente... El trumpismo no caerá derrotado por los políticos de Washington. Solo lo derrotarán millones de estadounidenses unidos que, en todos los estados de EE UU, formen un potente movimiento popular que diga no a la oligarquía, no al autoritarismo, no a la cleptocracia, no a los grandes recortes en programas absolutamente necesarios para la gente trabajadora, no a las enormes exenciones fiscales para las personas más ricas de nuestro país. Y para eso sirven estas reuniones... Además, hay una serie de circunscripciones electorales en las que los republicanos ganaron por muy pequeño margen. Dado que la mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes no es más que de tres votos, es posible impedir que se aprueben leyes que atacan cruelmente a la clase obrera solo con que dos de sus congresistas voten no. Y votarán no si conseguimos que sus electores se lo exijan... mientras Trump consolida y acapara el poder, hay otra realidad cada vez más evidente. El 60% de los estadounidenses vive al día; millones de personas ganan un salario de miseria; 85 millones no tienen seguro de salud o tienen un seguro que se queda corto; los jóvenes no pueden pagar lo que cuesta la universidad... Y, por cierto, estamos perdiendo la lucha contra la crisis climática... Para colmo, al mismo tiempo que Trump nos está alejando de la democracia, mientras continúa el declive de la clase media, las personas más ricas del país están mejor que nunca... El propósito de nuestra lucha, la lucha del pueblo estadounidense, es proteger la democracia y el Estado de derecho. Es también acabar con la oligarquía... Los republicanos del Congreso han presentado un gran proyecto de ley de presupuestos que consagra el sistema de valores de la codicia y su obediencia a la oligarquía... esta ley ahorrará miles de millones de dólares en exenciones fiscales a los multimillonarios y recortará de forma brutal el dinero destinado a Medicaid, vivienda, nutrición, educación y otras necesidades básicas... No podemos permitirlo. Esta es una ley enormemente impopular. Es precisamente lo que el pueblo estadounidense no quiere. El Congreso no debe aprobarla. Hay que rechazarla y es posible hacerlo

 "Este fin de semana he participado en dos reuniones ciudadanas: el viernes por la noche en Omaha, Nebraska, y el sábado por la mañana en Iowa City, Iowa. Además, en las próximas semanas y los próximos meses, diversos políticos progresistas, entre los que me incluyo, celebraremos actos con las comunidades de todo el país.

¿Por qué nos dedicamos a organizar encuentros ciudadanos en este momento, especialmente en zonas conservadoras? La respuesta es evidente.

El trumpismo no caerá derrotado por los políticos de Washington. Solo lo derrotarán millones de estadounidenses unidos que, en todos los estados de EE UU, formen un potente movimiento popular que diga no a la oligarquía, no al autoritarismo, no a la cleptocracia, no a los grandes recortes en programas absolutamente necesarios para la gente trabajadora, no a las enormes exenciones fiscales para las personas más ricas de nuestro país. Y para eso sirven estas reuniones.

Además, hay una serie de circunscripciones electorales en las que los republicanos ganaron por muy pequeño margen. Dado que la mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes no es más que de tres votos, es posible impedir que se aprueben leyes que atacan cruelmente a la clase obrera solo con que dos de sus congresistas voten no. Y votarán no si conseguimos que sus electores se lo exijan.

¿Se puede derrotar al trumpismo? ¡Por supuesto que sí! Ahora bien, para lograrlo hace falta saber exactamente a qué nos enfrentamos y cuál es la mejor manera de avanzar. He aquí una pequeña parte de lo que necesitamos saber:

El trumpismo dispone de una cantidad ilimitada de dinero para financiar sus actividades. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, invirtió más de 270 millones de dólares —una minúscula porción de su fortuna— en la campaña electoral de Trump. Y hay otros multimillonarios dispuestos a colaborar con Musk en lo que sea necesario.

El trumpismo controla una gran parte de los medios de comunicación a través de los que se informan millones de estadounidenses. Por ejemplo, Fox y la plataforma X de Musk, entre otros, no son medios de comunicación normales. Su función básica no es transmitir las “noticias”, sino propagar una ideología de extrema derecha.

El trumpismo está recurriendo al concepto de la “gran mentira” como no lo habíamos visto jamás en este país. Todos los días difunde y repite sin cesar declaraciones descaradamente falsas y teorías de la conspiración.

El trumpismo no cree en la democracia ni en el Estado de derecho. Hace unos días, Trump publicó en redes sociales: “Quien salva a su país no viola ninguna ley”. Es decir, Trump cree que puede hacer todo lo que quiera, sea por el motivo que sea. Puede despreciar al Congreso y a los tribunales de justicia. Está por encima de la ley.

Sin embargo, mientras Trump consolida y acapara el poder, hay otra realidad cada vez más evidente.

El 60% de los estadounidenses vive al día; millones de personas ganan un salario de miseria; 85 millones no tienen seguro de salud o tienen un seguro que se queda corto; los jóvenes no pueden pagar lo que cuesta la universidad; el 25% de las personas mayores vive con unos ingresos de 15.000 dólares al año o menos; tenemos una de las mayores tasas de pobreza infantil de los grandes países y una grave escasez de vivienda asequible para las personas de bajos ingresos.

Y, por cierto, estamos perdiendo la lucha contra la crisis climática, una amenaza existencial para el futuro del planeta.

Para colmo, al mismo tiempo que Trump nos está alejando de la democracia, mientras continúa el declive de la clase media, las personas más ricas del país están mejor que nunca. Actualmente, la riqueza de los tres mayores oligarcas, Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, asciende a 905.000 millones de dólares, es decir, más de lo que tiene toda la mitad inferior de la sociedad estadounidense, 170 millones de personas. Y, por increíble que parezca, desde la elección de Trump, su patrimonio ha aumentado en 217.000 millones de dólares.

El propósito de nuestra lucha, la lucha del pueblo estadounidense, es proteger la democracia y el Estado de derecho. Es también acabar con la oligarquía y crear una economía que sirva a todos, no solo a unos pocos. Somos el país más rico del mundo y la inteligencia artificial, la robótica y otras nuevas tecnologías van a hacer que sea más rico todavía; es absurdo, injusto e inhumano que prácticamente toda esa nueva riqueza que se está creando vaya a parar a manos de quienes menos la necesitan.

 A pesar de que ahora Trump este inundando todos los espacios y robando la mayor parte del oxígeno político, es importantísimo no perder de vista en ningún momento el objetivo progresista: un país y un mundo que se sustenten en la cooperación y la compasión, no en la codicia y la mentalidad de la “supervivencia del más fuerte”. Las cosas por las que estamos luchando no son “utópicas” ni inalcanzables. Muchas de ellas existen ya en otros países y todas las encuestas revelan que son exactamente lo que quieren los estadounidenses.

En el país más rico de la historia, debemos proclamar que:

La sanidad es un derecho humano y debe estar al alcance de todos, independientemente de su nivel de renta.

Todos los trabajadores de Estados Unidos tienen derecho a percibir unos ingresos dignos. Debemos aumentar el salario mínimo hasta alcanzar un sueldo que permita vivir y facilitar la afiliación de los trabajadores a los sindicatos.

Debemos tener el mejor sistema educativo público del mundo, desde la escuela infantil hasta la formación profesional y la enseñanza universitaria, y ponerlo al alcance de todos.

Debemos abordar la crisis de la vivienda y construir los millones de casas baratas y de protección social que tanto necesitamos.

Debemos crear millones de puestos de trabajo bien remunerados y, al mismo tiempo, encabezar la lucha mundial contra la amenaza existencial del cambio climático.

Debemos abolir la intolerancia en todas sus formas.

No solo debemos seguir luchando para vivir en una nación que se apoye en los principios de justicia económica, social, racial y medioambiental, sino que también debemos estar en primera línea de la batalla contra la agenda legislativa reaccionaria de Trump.

Los republicanos del Congreso han presentado un gran proyecto de ley de presupuestos que consagra el sistema de valores de la codicia y su obediencia a la oligarquía. Es la esencia económica del trumpismo.

Ahora que hay una desigualdad de rentas y riqueza sin precedentes, esta ley ahorrará miles de millones de dólares en exenciones fiscales a los multimillonarios y hará que los ricos sean todavía más ricos. Ahora que la clase trabajadora de este país tiene dificultades para comprar comida y pagar la vivienda, esta ley recortará de forma brutal el dinero destinado a Medicaid, vivienda, nutrición, educación y otras necesidades básicas. Hará que los pobres sean todavía más pobres.

No podemos permitirlo. Esta es una ley enormemente impopular. Es precisamente lo que el pueblo estadounidense no quiere. El Congreso no debe aprobarla.

Hay que rechazarla y es posible hacerlo.

Vivimos en un momento peligroso de la historia de Estados Unidos. Avancemos juntos."

(Bernie Sanders es senador independiente por Vermont en el Senado de Estados Unidos. El País, 23/02/25)

13.2.25

Bernie Sanders: Lo que realmente quieren los oligarcas... ¿Estamos de acuerdo con la visión de Lincoln sobre Estados Unidos ( un gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo), o permitimos que este país se convierta en un gobierno de multimillonarios, por multimillonarios y para multimillonarios? Estamos ante un rápido movimiento, bajo el presidente Trump, hacia el autoritarismo. Cada vez más poder descansando en menos manos... En estos momentos, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, está intentando desmantelar agencias del gobierno federal que están diseñadas para proteger las necesidades de las familias trabajadoras. Estas agencias fueron creadas por el Congreso, y es responsabilidad del Congreso mantenerlas, o acabar con ellas. No es responsabilidad del Sr. Musk. Lo que está haciendo Musk es inconstitucional, y debe detenerse... según la Constitución, el presidente no tiene el poder de poner fin unilateralmente a la financiación aprobada por el Congreso... Pero no es sólo el Congreso el que está siendo atacado. Es nuestro poder judicial... una de las principales funciones de los tribunales federales es interpretar nuestra Constitución y, cuando proceda, servir de control del poder ejecutivo inconstitucional... Musk ha exigido la destitución de los jueces que le han impedido acceder a archivos del Departamento del Tesoro. Sin duda, bajo el mandato de Musk, serán él y sus amigos multimillonarios quienes determinen quiénes son los «peores» jueces. Y no, señor Musk, no se destituye a los jueces que fallan en su contra... También están yendo a por los medios de comunicación... El presidente Trump ha demandado a ABC, a Meta, a la CBS, y su empresa matriz, Paramount, al Des Moines Register, y amenaza ahora con investigar a PBS y NPR. En otras palabras, tenemos un Presidente que está utilizando su poder para perseguir a los medios de comunicación que dicen y hacen cosas que no le gustan ¿Qué quieren realmente el Sr. Musk, el Sr. Trump y sus colegas multimillonarios? Para el Sr. Musk y sus compañeros oligarcas, las necesidades, las preocupaciones, las ideas, los sueños de la gente corriente son simplemente un impedimento para lo que ellos, los oligarcas, tienen derecho. Eso es lo que realmente creen... Los oligarcas, con sus enormes recursos, están librando una guerra contra la clase trabajadora de este país, y es una guerra que están decididos a ganar

 "Vivimos en una época extremadamente peligrosa. Las generaciones futuras volverán la vista atrás a este momento -a lo que hagamos ahora mismo- y recordarán si tuvimos el valor de defender nuestra democracia frente a las crecientes amenazas de la oligarquía y el autoritarismo. Recordarán si estuvimos con el Presidente Abraham Lincoln en Gettysburg que en 1863, mirando a un campo de batalla donde miles murieron en la lucha contra la esclavitud y declaró que; «esta nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad - y que un gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo no perecerá de la tierra». ¿Estamos de acuerdo con la visión de Lincoln sobre Estados Unidos o permitimos que este país se convierta en un gobierno de multimillonarios, por multimillonarios y para multimillonarios?

Pero no es sólo la oligarquía lo que debería preocuparnos, y la realidad de que las tres personas más ricas de Estados Unidos poseen ahora más riqueza que la mitad inferior de nuestra sociedad: 170 millones de personas. No es sólo que la brecha entre los muy ricos y todos los demás sea cada vez mayor, y que hoy tengamos más desigualdad de ingresos y riqueza que nunca.

Es también que estamos ante un rápido movimiento, bajo el presidente Trump, hacia el autoritarismo. Cada vez más poder descansando en menos manos.

 En estos momentos, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, está intentando desmantelar importantes agencias del gobierno federal que están diseñadas para proteger las necesidades de las familias trabajadoras y los desfavorecidos. Estas agencias fueron creadas por el Congreso de Estados Unidos y es responsabilidad del Congreso mantenerlas, reformarlas o acabar con ellas. No es responsabilidad del Sr. Musk. Lo que está haciendo Musk es claramente ilegal e inconstitucional, y debe detenerse.

Hace dos semanas, el presidente Trump intentó suspender todas las subvenciones y préstamos federales, un acto escandaloso y claramente inconstitucional. Como espero que sepan todos los alumnos de sexto grado de Estados Unidos, según la Constitución y nuestra forma de gobierno, el presidente puede recomendar legislación, puede apoyar legislación, puede vetar legislación, pero no tiene el poder de poner fin unilateralmente a la financiación aprobada por el Congreso. Es el Congreso, la Cámara de Representantes y el Senado, quien controla los hilos del dinero.

Pero no es sólo el Congreso el que está siendo atacado. Es nuestro poder judicial.

Este fin de semana, el Vicepresidente, licenciado en Derecho por Yale, que trabajó para un juez del Tribunal Supremo, dijo que: «los jueces no pueden controlar el poder legítimo del ejecutivo». ¿En serio? Pensaba que una de las principales funciones de los tribunales federales es interpretar nuestra Constitución y, cuando proceda, servir de control del poder ejecutivo inconstitucional.

 Musk, por su parte, ha propuesto que «el peor 1% de los jueces nombrados sea despedido cada año» y ha exigido la destitución de los jueces que le han impedido acceder a archivos confidenciales del Departamento del Tesoro. Sin duda, bajo el mandato de Musk, serán él y sus amigos multimillonarios quienes determinen quiénes son los «peores» jueces. Y no, señor Musk, no se destituye a los jueces que fallan en su contra. Puede que lo sepa o puede que no, pero según la Constitución de EE.UU., tenemos una separación de poderes, brillantemente elaborada por los padres fundadores de este país en la década de 1770.

Por lo tanto, estamos viendo un ataque organizado contra el Congreso y los tribunales.

Pero Trump y sus amigos no solo están tratando de socavar dos de los tres pilares de nuestro gobierno constitucional: el Congreso y los tribunales. También están yendo a por los medios de comunicación de una forma que nunca hemos visto en la historia moderna de este país.

Todos los miembros del Congreso les dirán que la gente de los medios de comunicación, y las organizaciones de medios de comunicación, no son perfectas. Ellos, como todo el mundo, cometen errores todos los días. Pero espero que todos los miembros del Congreso comprendan que no puede haber una democracia que funcione sin una prensa independiente, periodistas no intimidados que puedan escribir y decir las cosas como las ven. Y en ese sentido, quiero recordar a mis colegas lo que este presidente ha hecho en los últimos meses.

El presidente Trump ha demandado a ABC y ha recibido un acuerdo de 15 millones de dólares. Ha demandado a Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, y ha recibido un acuerdo de 25 millones de dólares. Ha demandado a la CBS, y su empresa matriz, Paramount, al parecer está negociando un acuerdo. Ha demandado al Des Moines Register, y su FCC amenaza ahora con investigar a PBS y NPR.

En otras palabras, tenemos un Presidente de los Estados Unidos que está utilizando su poder para perseguir a los medios de comunicación de este país que dicen y hacen cosas que no le gustan. ¿Cómo vamos a tener unos medios de comunicación independientes si los periodistas miran por encima del hombro, temerosos de que sus informaciones desencadenen una demanda del hombre más poderoso del mundo?

Ha llegado el momento de hacer una pregunta muy sencilla. ¿Qué quieren realmente el Sr. Musk, el Sr. Trump y sus colegas multimillonarios? ¿Cuál es su objetivo?

En mi opinión, la respuesta no es complicada. No es novedosa. No es nueva. Es lo que las clases dominantes de toda la historia siempre han querido y siempre han creído que es suyo por derecho: más poder, más control y más riqueza. Y están decididos a no permitir que la democracia y el Estado de Derecho se interpongan en su camino.

Para el Sr. Musk y sus compañeros oligarcas, las necesidades, las preocupaciones, las ideas, los sueños de la gente corriente son simplemente un impedimento para lo que ellos, los oligarcas, tienen derecho. Eso es lo que realmente creen.

 No es la primera vez que vemos esto en la historia de nuestro país.

En la América prerrevolucionaria, antes de la década de 1770, la clase dirigente de la época gobernaba mediante una doctrina llamada el «derecho divino de los reyes», la creencia de que el rey de Inglaterra era un agente de Dios, Dios lo designaba y no debía ser cuestionado por los simples mortales.

En los tiempos modernos ya no tenemos el «derecho divino de los reyes». Lo que AHORA tenemos es una ideología impulsada por los oligarcas que dice que como personas muy, muy ricas - a menudo hechas a sí mismas, a menudo dueñas de nuevas tecnologías revolucionarias y como «individuos de alto coeficiente intelectual», es SU derecho absoluto gobernar. En otras palabras, los oligarcas de hoy son nuestros reyes modernos.

Y no sólo quieren el poder. A pesar de la increíble riqueza que tienen, quieren más, y más y más. Su codicia no tiene fin. Hoy, el Sr. Musk vale 402.000 millones de dólares, el Sr. Zuckerberg 252.000 millones y el Sr. Bezos 249.000 millones. Con una riqueza combinada de 903.000 millones de dólares, estas 3 personas poseen más riqueza que la mitad inferior de la sociedad estadounidense: 170 millones de personas.

No es sorprendente que, desde que Trump fue elegido, su riqueza se haya disparado. Elon Musk se ha hecho 138.000 millones de dólares más rico, Zuckerberg se ha hecho 49.000 millones de dólares más rico y Bezos se ha hecho 28.000 millones de dólares más rico, desde el día de las elecciones.

Mientras tanto, mientras los muy ricos se hacen mucho más ricos, el 60% de los estadounidenses viven de cheque en cheque, 85 millones no tienen seguro o están infraasegurados, el 25% de las personas mayores intentan sobrevivir con 15.000 dólares o menos, 800.000 no tienen hogar y tenemos la tasa más alta de pobreza infantil de casi todos los grandes países del mundo. Y los salarios reales, ajustados a la inflación, del trabajador estadounidense medio llevan 50 años estancados.

¿Crees que a los oligarcas les importan un bledo estas personas? Confía en mí, no lo hacen. La decisión de Musk de desmembrar la AID estadounidense significa que decenas de miles de las personas más pobres de todo el mundo pasarán hambre o morirán de enfermedades evitables.

Pero no sólo en el extranjero. Aquí, en Estados Unidos, pronto irán a por la sanidad, la nutrición, la vivienda y los programas educativos que protegen a las personas más vulnerables de nuestro país, todo para que el Congreso pueda concederles enormes exenciones fiscales a ellos y a sus colegas multimillonarios. Como reyes modernos, que creen tener el derecho absoluto a gobernar, sacrificarán, sin dudarlo, el bienestar de los trabajadores para proteger sus privilegios.

Además, utilizarán las enormes operaciones mediáticas que poseen para desviar la atención del impacto de sus políticas mientras nos «entretienen hasta la muerte». El Sr. Musk es dueño de Twitter. El Sr. Zuckerberg posee Meta -que incluye Facebook e Instagram- y el Sr. Bezos posee el Washington Post. Además, ellos y sus compañeros oligarcas, seguirán gastando enormes cantidades de dinero para comprar políticos en los dos principales partidos políticos.

En resumen: Los oligarcas, con sus enormes recursos, están librando una guerra contra la clase trabajadora de este país, y es una guerra que están decididos a ganar.

Ahora bien, no voy a engañarles: los problemas a los que se enfrenta este país en estos momentos son graves y no son fáciles de resolver. La economía está amañada, nuestro sistema de financiación de campañas está corrupto y estamos luchando por controlar el cambio climático, entre otras muchas cuestiones importantes.

Pero esto es lo que sí sé:

El peor temor que tiene la clase dirigente de este país es que los estadounidenses -negros, blancos, latinos, urbanos y rurales, homosexuales y heterosexuales, jóvenes y viejos- se unan para exigir un gobierno que nos represente a todos, no sólo a unos pocos ricos.

La pesadilla de sus oligarcas es que no permitamos que nos dividan por raza, religión, orientación sexual o país de origen y que, juntos, tengamos el valor de enfrentarnos a ellos.

¿Será fácil esta lucha? En absoluto.

Y una de las razones por las que no será fácil es que la clase dirigente de este país te recordará constantemente que ELLOS tienen todo el poder. Controlan el gobierno, son dueños de los medios de comunicación.

Pero nuestro trabajo ahora, en estos tiempos difíciles, es no olvidar las grandes luchas y sacrificios que millones de personas han llevado a cabo durante varios siglos para crear una sociedad más democrática, justa y humana. Piensa en lo que decía la gente de ENTONCES.

    + Derrocar al Rey de Inglaterra para crear una nueva nación y autogobierno. Imposible.

    + Establecer el sufragio universal. Imposible.

    + Acabar con la esclavitud y la segregación. Imposible.

    + Conceder a los trabajadores el derecho a formar sindicatos y acabar con el trabajo infantil. Imposible.

    + Dar a las mujeres el control sobre su propio cuerpo. Imposible.

    + Aprobar leyes que establezcan la Seguridad Social, Medicare, Medicaid, un salario mínimo y normas sobre el aire y el agua limpios. Imposible.

En otras palabras, como nos dijo Nelson Mandela, todo es imposible hasta que se hace.

( es senador estadounidense y miembro principal de la Comisión de Presupuestos del Senado. Representa al estado de Vermont y es el independiente que más tiempo lleva en el Congreso

8.11.24

Bernie Sanders: No debería suponer una gran sorpresa que un Partido Demócrata que ha abandonado a la clase trabajadora se encuentre con que la clase trabajadora los ha abandonado a ellos. Primero fue la clase trabajadora blanca, y ahora también los trabajadores negros y los latinos... Por increíble que pueda parecer, la paga semanal del trabajador estadounidense medio, teniendo en cuenta la inflación, es de hecho más baja ahora que hace 50 años... ¿Aprenderán los grandes intereses monetarios y los bien pagados consultores que controlan el Partido Demócrata alguna lección real de esta desastrosa campaña? ¿Entenderán el dolor y la alienación política que están experimentando decenas de millones de estadounidenses? ¿Tienen alguna idea sobre cómo enfrentarse a una oligarquía cada vez más poderosa y con tanto poder económico y político? Probablemente no. En las semanas y los meses por venir, quienes estamos preocupados por las bases de la democracia y por la justicia económica necesitamos mantener algunas discusiones políticas muy serias

 "No debería suponer una gran sorpresa que un Partido Demócrata que ha abandonado a la clase trabajadora se encuentre con que la clase trabajadora los ha abandonado a ellos. Primero fue la clase trabajadora blanca, y ahora también los trabajadores negros y los latinos. Mientras los dirigentes demócratas defienden el estado actual de cosas, el pueblo estadounidense está enfadado y quiere cambios. Y tiene razón.

Hoy, mientras a los más ricos les va espectacularmente bien, el 60% de los estadounidenses vive mes a mes, y la desigualdad en el reparto de la riqueza es mayor de lo que ha sido nunca. Por increíble que pueda parecer, la paga semanal del trabajador estadounidense medio, teniendo en cuenta la inflación, es de hecho más baja ahora que hace 50 años.

Hoy, a pesar de una explosión en tecnología y productividad laboral, mucha gente joven va a vivir peor que sus padres. Y a muchos de ellos les preocupa que la Inteligencia Artificial y la robótica puedan empeorar una situación que ya es mala.

Hoy, a pesar de que la inversión per cápita es mucho mayor que en otros países, seguimos siendo la única de las naciones desarrolladas que no garantiza asistencia sanitaria a todo el mundo como derecho humano, y pagamos, de lejos, los precios más altos del mundo por los medicamentos que nos recetan. De entre los países más poderosos, somos el único que ni siquiera es capaz de cubrir las bajas por motivos familiares o de salud.

Hoy, a pesar de la fuerte oposición de una mayoría de estadounidenses, continuamos gastando miles de millones en subvencionar la guerra total del gobierno extremista de Netanyahu contra el pueblo palestino que ha llevado a un espantoso desastre humanitario de desnutrición masiva y muerte por inanición para miles de niños. 

¿Aprenderán los grandes intereses monetarios y los bien pagados consultores que controlan el Partido Demócrata alguna lección real de esta desastrosa campaña? ¿Entenderán el dolor y la alienación política que están experimentando decenas de millones de estadounidenses? ¿Tienen alguna idea sobre cómo enfrentarse a una oligarquía cada vez más poderosa y con tanto poder económico y político? Probablemente no.

En las semanas y los meses por venir, quienes estamos preocupados por las bases de la democracia y por la justicia económica necesitamos mantener algunas discusiones políticas muy serias.

Permanezcan atentos."                        (Bernie Sanders, CTXT, 07/11/24)

14.8.24

Bernie Sanders: Los demócratas deberían postularse con una agenda económica progresista. Los estadounidenses están preparados... Apoyo a ampliar Medicare para cubrir servicios dentales, oftalmológicos y auditivos: 77%... Reducir a la mitad el costo de los medicamentos recetados asegurándose de que los estadounidenses no paguen más de lo que pagan en Europa o Canadá: 75%... Ampliar los beneficios de la seguridad social haciendo que los ricos paguen la misma tasa impositiva que la clase trabajadora: 72%... Hacer que los ricos y las grandes corporaciones paguen su parte justa de impuestos: 70%... Establecer un sistema de salud de pagador único Medicare para Todos que garantice la atención médica a todo Estados Unidos: 62%... hacer campaña sobre una agenda económica que responda a las necesidades de las familias trabajadoras es una fórmula ganadora para Kamala Harris y los demócratas en noviembre

 "Hacer campaña sobre una agenda económica que responda a las necesidades de las familias trabajadoras es una fórmula ganadora para Kamala Harris

Uno de los aspectos más extraordinarios de nuestro sistema político estadounidense dominado por las corporaciones es el grado en que las élites políticas y mediáticas ignoran sistemáticamente las necesidades de la clase trabajadora, la mayoría de nuestra población.

Los estadounidenses que estén siguiendo la campaña presidencial de 2024 –y las campañas vitales por el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos– verán, escucharán y leerán un montón de retórica de expertos políticos y de los medios corporativos sobre el “juego político”.

Escucharán sobre las encuestas, cuánto dinero recaudan los candidatos, qué exigen los “donantes” multimillonarios, quién podría ser el candidato a vicepresidente y, por supuesto, las tonterías que dijeron o hicieron los candidatos hace cinco años. O hace 10 años. O hace 20 años.

Pero, en medio de todos los chismes políticos en la televisión y en los periódicos, lo que los estadounidenses no encontrarán es un debate serio sobre las múltiples crisis económicas que enfrenta el 60% de nuestros conciudadanos que viven de cheque en cheque: la clase trabajadora de este país. país. Lo que no escucharán es por qué, en el país más rico de la historia del mundo, tan pocos tienen tanto mientras tantos tienen tan poco. De lo que no oirán hablar es del dolor, el estrés y la ansiedad que decenas de millones de estadounidenses experimentan a diario y de cómo las decisiones gubernamentales pueden mejorar sus vidas.

Para combatir un sistema político que ignora muchas de las preocupaciones más importantes que enfrenta la mayoría de nuestro pueblo, mi campaña recientemente encargó una encuesta en los estados disputados de Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin. Planteó algunas preguntas bastante básicas: ¿cuáles son las principales preocupaciones que tienen usted y sus familias? ¿Qué le gustaría que hiciera su gobierno al respecto?

Los resultados de la encuesta no son sorprendentes y no se diferencian de otras encuestas realizadas a lo largo de los años.

Muestran que, en una época de enorme desigualdad de ingresos y riqueza, avaricia corporativa sin precedentes, un sistema de salud deficiente, una estructura tributaria extremadamente injusta, una tasa extremadamente alta de pobreza infantil y demasiadas personas mayores luchando por pagar sus necesidades básicas, la El pueblo estadounidense quiere una acción gubernamental firme que aborde las necesidades de larga data de las familias trabajadoras.

En otras palabras, resulta que las propuestas económicas progresistas son extremadamente populares, no sólo entre los demócratas sino también entre los independientes, los republicanos e incluso los más fervientes partidarios de Trump.

Uno de los hallazgos clave de la encuesta es que, en cuestiones económicas fundamentales, por un amplio margen, los votantes tienen más probabilidades de votar por un candidato que está a favor de ampliar los beneficios de la Seguridad Social haciendo que los ricos paguen la misma tasa impositiva que la clase trabajadora. Apoyan firmemente a un candidato que está a favor de ampliar Medicare para cubrir las necesidades oftalmológicas, dentales y auditivas, que está a favor de reducir a la mitad el costo de los medicamentos recetados asegurándose de que los estadounidenses no paguen más de lo que pagan en Europa o Canadá, y que está a favor de aumentar impuestos a los ricos y a las corporaciones multinacionales para que paguen su parte justaA

En otras palabras: hacer campaña sobre una agenda económica que responda a las necesidades de las familias trabajadoras es una fórmula ganadora para Kamala Harris y los demócratas en noviembre. De hecho, es la fórmula que podría darle a Harris el tipo de victoria que arrase en un Senado y una Cámara demócratas y le permita gobernar en la mejor tradición del New Deal de Franklin Roosevelt y el programa Build Back Better de Joe Biden.

De hecho, ya sea que un candidato se postule para la Casa Blanca o para un escaño en el concejo municipal, respaldar políticas que apoyen a las familias trabajadoras no sólo es lo correcto, sino que es buena política.

No suelo decir que los candidatos deban prestar atención a las encuestas. Pero, en este caso, los demócratas deberían hacer precisamente eso.

Éstos son algunos de los resultados clave. La encuesta completa se puede leer aquí.

Los votantes de los estados indecisos tienen más probabilidades de votar por un candidato que apoye:

Ampliar Medicare para cubrir servicios dentales, oftalmológicos y auditivos;

  • 77% en general
  • 73% independientes
  • 69% republicanos
  • 67% votantes de Trump

Reducir a la mitad el costo de los medicamentos recetados asegurándose de que los estadounidenses no paguen más de lo que pagan en Europa o Canadá;

  • 75% en general
  • 68% independientes
  • 68% republicanos
  • 65% votantes de Trump

Ampliar los beneficios de la seguridad social haciendo que los ricos paguen la misma tasa impositiva que la clase trabajadora;

  • 72% en general
  • 72% independientes
  • 56% republicanos
  • 56% votantes de Trump

Hacer que los ricos y las grandes corporaciones paguen su parte justa de impuestos;

  • 70% en general
  • 68% independientes
  • 54% republicanos
  • 53% votantes de Trump

Instituir un límite a los aumentos de alquiler;

  • 63% en general
  • 57% independientes
  • 46% republicanos
  • 46% votantes de Trump

Establecer un sistema de salud de pagador único Medicare para Todos que garantice la atención médica a todo Estados Unidos;

  • 62% en general
  • 62% independientes
  • 39% republicanos
  • 39% votantes de Trump

Eliminar toda deuda médica;

  • 62% en general
  • 59% independientes
  • 43% republicanos
  • 42% votantes de Trump

Construir al menos 2 millones de unidades de vivienda asequible;

  • 59% en general
  • 57% independientes
  • 38% republicanos
  • 42% votantes de Trump

Restablecer los créditos tributarios por hijos;

  • 58% en general
  • 55% independientes
  • 43% republicanos
  • 43% votantes de Trump

Limitar la cantidad de dinero que las familias gastan en cuidado infantil al 7% de sus ingresos;

  • 54% en general
  • 49% independientes
  • 37% republicanos
  • 37% votantes de Trump

Aumentar el salario mínimo a 17 dólares la hora;

  • 51% en general
  • 49% independientes
  • 47% republicanos
  • 42% votantes de Trump

Hacer que los colegios y universidades públicos sean gratuitos;

  • 50% total
  • 51% independientes
  • 25% republicanos
  • 25% votantes de Trump

Aprobar la Pro Act, que facilitaría a los estadounidenses afiliarse a sindicatos;

  • 48% en general
  • 41% independientes
  • 29% republicanos
  • 28% votantes de Trump

*Bernie Sanders es senador de Estados Unidos y presidente del comité de pensiones y trabajo de educación sanitaria. Representa al estado de Vermont y es el independiente con más años de servicio en la historia del Congreso."             

(Bernie Sanders es senador independiente de Estados Unidos, Other News, 06/08/24, fuente The Guardian, 05/08/24)