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5.11.25

Milei ganó por el temor a la debacle. Se impuso por la generalizada percepción que, si se devaluaba al día siguiente de la elección, sobrevenía el desastre económico. Vivimos en una sociedad con mucha memoria de esos desmoronamientos y la población se previno con un voto conservador. Optó por mal menor, para mantener lo que hay frente a una posibilidad de colapso... El pánico al desastre económico fue muy evidente en todas las jornadas previas de corrida cambiaria, con la sensación de una próxima inflación si se disparaba el dólar. Ha sido muy paradójico, porque el colapso económico del gobierno determinó su salvación. Se impuso el generalizado temor al caos. Fue una elección con el chantaje de Trump sobrevolando las urnas. El magnate lo dijo sin ningún disimulo: votan a Milei o retiro el auxilio y se todo se va al diablo. Fue una amenaza directa. Anuncio que solo sostendrían el dólar si su vasallo ganaba los comicios y la extorsión fue directa: sin Milei, derrumbamos la economía. Con ese mensaje generó un pánico total porque recreó el miedo a volver al 2001 y entre el ajuste de Milei y ese desmoronamiento, los votantes optaron por el ajuste. No fue elección, sino un chantaje... Hay un ajuste brutal y muy pocos se engañan con las mentiras oficiales o con los delirios de Milei. También se pudo ver con total nitidez las estafas con las criptomonedas, las coimas del Carina y el escándalo del narcotráfico de Espert. Todo eso fue percibido, pero el miedo al colapso económico fue más fuerte y por eso, el grueso de los votantes prefirió no dar salto al vacío. El sostén de Trump y el temor popular definieron el resultado (Claudio Katz)

 "Después de lo ocurrido el domingo pasado en que el oficialismo ultraderechista se alzó con un inesperado triunfo electoral, surgieron numerosas conjeturas, explicaciones varias que sin embargo no conforman un cuadro certero de lo ocurrido. Desde Resumen Latinoamericano preferimos recurrir a nuestro compañero de Economistas de Izquierda, Claudio Katz, autor de varios libros sobre la realidad latinoamericana, la economía y la geopolítica. Estas son sus opiniones en diálogo con Carlos Aznárez.

-¿Qué ocurrió en las elecciones?

-Primero los datos. Fue un triunfo contundente de un gobierno que parecía hundido. Pintaron el mapa electoral de violeta, lograron el 40 por ciento, dieron vuelta el resultado en la Provincia de Buenos Aires, donde hace 50 días habían perdido por 14 puntos. En esa remontada se quedaron con los votantes ausentes en setiembre y con los sufragios de otras opciones conservadoras. Además, el oficialismo ganó en la Capital Federal por 20 puntos, dio la sorpresa en Córdoba y Santa Fe y ratificó su primacía en Mendoza. En cambio, el peronismo salvó apenas la ropa en las provincias que siempre tuvo mayoría.

Hay muchas interpretaciones de lo sucedido, pero en mi opinión existe una explicación central que es el miedo al colapso económico. Milei ganó por el temor a la debacle. Se impuso por la generalizada percepción que, si se devaluaba al día siguiente de la elección, sobrevenía el desastre económico. Vivimos en una sociedad con mucha memoria de esos desmoronamientos y la población se previno con un voto conservador. Optó por mal menor, para mantener lo que hay frente a una posibilidad de colapso.

¿Ese escenario fue visible en las semanas previas?

-Sí. El pánico al desastre económico fue muy evidente en todas las jornadas previas de corrida cambiaria, con la sensación de una próxima inflación si se disparaba el dólar. Ha sido muy paradójico, porque el colapso económico del gobierno determinó su salvación. Se impuso el generalizado temor al caos.

Fue una elección con el chantaje de Trump sobrevolando las urnas. El magnate lo dijo sin ningún disimulo: votan a Milei o retiro el auxilio y se todo se va al diablo. Fue una amenaza directa. Anuncio que solo sostendrían el dólar si su vasallo ganaba los comicios y la extorsión fue directa: sin Milei, derrumbamos la economía.

Con ese mensaje generó un pánico total porque recreó el miedo a volver al 2001 y entre el ajuste de Milei y ese desmoronamiento, los votantes optaron por el ajuste. No fue elección, sino un chantaje, que el gobierno reforzó equiparado el retorno del peronismo con el desastre económico. Ese pavor caló entre la población.

Por eso, al otro día Trump se adjudicó correctamente el triunfo. Con todo con descaro dijo “ganamos” y añadió que “ganamos mucha plata”. Y lo celebró porque es el verdadero triunfador. Ya comenzaron a quedarse con la Argentina por muy poca plata.

¿Pero es la única explicación de lo ocurrido?

-Yo creo que es la principal, porque las otras interpretaciones pierden de vista lo esencial. Señalan hechos ciertos, pero no determinantes y no dan cuenta de lo más llamativo que fue el viraje en 50 días. El gobierno parecía acabado y resucitó y esos giros obedecen a cambios en el estado de ánimo, que habitualmente no registran las encuestas. Por eso nadie anticipo el resultado. Había tres escenarios: derrota grave, derrota leve y salvar la ropa. El triunfo de Milei había quedado descartado y se produjo.

Yo creo que la gente vive en carne propia el profundo deterioro económico y social. Hay un ajuste brutal y muy pocos se engañan con las mentiras oficiales o con los delirios de Milei. También se pudo ver con total nitidez las estafas con las criptomonedas, las coimas del Carina y el escándalo del narcotráfico de Espert. Todo eso fue percibido, pero el miedo al colapso económico fue más fuerte y por eso, el grueso de los votantes prefirió no dar salto al vacío. El sostén de Trump y el temor popular definieron el resultado.

Muchos analistas consideran, en cambio, que lo más importante fue la reaparición del anti peronismo estructural, la épica gorila y el odio al kirchnerismo, que revitalizó a ese 40 % del electorado, fiel a las opciones conservadoras.

Me parece que debemos tener cuidado con ese razonamiento. Lo veo estático. El elemento ideológico existe, pero tiene una gravitación variable según los escenarios políticos. Es un dato de genérico, que no impidió el largo período de gobierno de Néstor, Cristina y Alberto Fernández.

También se destaca mucho que fue determinante el desdoblamiento que Cristina objetaba, porque efectivamente desmovilizó a los intendentes, que se desinteresaron del resultado. Pero si se jerarquiza ese determinante o el cambio hacia la boleta única, no se registra el dato central que fue el chantaje de Trump.

Lo mismo pasa con la idea que el peronismo quedó afectado por la multiplicidad de sellos nacionales y que por eso quedó en el 31 por ciento a nivel nacional, que es un piso histórico. Pero el desastre del gobierno de Alberto Fernández, más bien nos indica que el peronismo queda más afectado a veces por su unidad que por su fragmentación.

¿Y el enorme ausentismo cómo incidió?

-Yo creo que existe un hastío general con la manipulación que introducen n tantas elecciones provinciales a gusto de los gobernadores. Manipulan las fechas a su gusto y comodidad. Hay una fatiga electoral, en un año que incluyó comicios provinciales en ocho distritos y ese malestar fue uno de los determinantes del ausentismo, que alcanzó el 66 por ciento del padrón. Fue el mayor desde el 1983. Más de 12 millones de argentinos habilitados para votar no lo hicieron.

Se están exponiendo también muchos argumentos sociológicos o ideológicos para explicar el resultado electoral, porque ciertamente la sociedad ha cambiado mucho. Hay más individualismo, uberización, capitalismo de plataformas y penetración ideológica neoliberal.

Pero esas mutaciones no impidieron la derrota de Milei en Buenos Aires el mes pasado y la derrota de Macri hace seis años. Tampoco impidieron que Lula, Petro o Scheinman ganaran las elecciones contra la derecha, en países tan relevantes como Brasil, Colombia y México. Hay que ser cuidadoso con ciertas observaciones generales, como la errónea tesis que el fascismo se impuso en Argentina.

Me parece que en las circunstancias adversas hay que profundizar y refinar el análisis político, evitando el mero desánimo o la inútil descarga de culpas sobre el conjunto de la sociedad.

¿Y cuáles son las conclusiones que extraes de tu balance electoral?

-Si centramos lo ocurrido en un chantaje que asustó al electorado, podemos deducir varias observaciones más provechosas que el mero desencanto. La primera es que fue un voto resignado. No fue entusiasta, ni convencido. Milei celebra como una ratificación popular, computando tan solo el visto bueno de uno de cada tres argentinos. Consiguió un voto pasivo, temeroso y gran medida vergonzante.

Y eso ocurrió porque continúa sin construir una base propia significativa. Los actos públicos que hizo fueron paupérrimos. Y ni siquiera pudo concretar caravanas por el malestar que existe con su figura. Los que estudian el sufragio dicen que el seguidor libertario no habla, es despolitizado, no toma partido y vota por sensaciones. También notan que no fueron determinantes esta vez las redes o las campañas digitales.

La segunda conclusión es que se ratificó la polarización entre las fuerzas tradicionales y se desplomó Provincias Unidas. Con el 5,12 por ciento de los votos, quedó como fuerza marginal y se diluyó como tercera vía competitiva. El cordobesismo, Pullaro, Ignacio Torres o Florencio Randazzo, todos cayeron ante el mileismo, que absorbió gran parte del macrismo. Y este escenario es un gran problema para las clases dominantes, que apostaban a contar con una fuerza conservadora tradicional para manejar el Estado.

Milei sigue rodeado de lumpenes, delincuentes, marginales y arribistas. No ha podido gestionar el Estado y es causante de muchas crisis autoinfligidas. Las 64 bancas que ahora tiene puede ser un sostén o derivar en otro grupo de díscolos inmanejables.     Habrá que ver ahora si envalentonado con el triunfo, sigue con su gestión caótica o inaugura el proyecto de alianza con los gobernadores y los macristas, que le exige el gran capital. Hay un antecedente de triunfo electoral en el medio término y declive posterior que se verificó con Macri. Entre las generales de 2015 y las legislativas de 2017, creció más que Milei entre 2023 y 2025 y después se desplomó.

¿Qué pasó con el peronismo?

-Con unos 100 diputados retuvo la primera minoría en la Cámara Baja y aún con bajas, mantiene la primera minoría en el Senado. Pero sin un gran daño en el Congreso, sale de estas elecciones en un estado de ebullición y reaparecerán las internas. El liderazgo de Kicillof que parecía afianzado vuelve a ser una incógnita.

El peronismo sigue cargando con la memoria del fracaso de Alberto Fernández y no logra aportar alguna explicación coherente de ese desastre. Tampoco dice que corregiría y está a la defensiva frente a las acusaciones del gobierno. Todo su programa se limita a proclamar la necesidad de frenar a Milei, pero la población sabe que ese enunciado no es un proyecto. Si Milei ganó por un chantaje de Trump, el peronismo no puede afrontarlo sin decir que haría. Y cómo elude esa respuesta pierde credibilidad.

El discurso del peronismo es puro titubeo, pasividad y moderación. Ningún balance de la capitulación frente a Vicentín, el FMI, las empresas remarcadoras de precios o los financistas que fugaron capital. Por lo tanto, transmite la idea que, si vuelve, será tan impotente como con Alberto Fernández. Y queda flotando el problema que, si en la próxima elección vuelve a afrontar un chantaje de Trump y la derecha, no tendrá respuesta.

Por lo tanto, se enfrenta a una disyuntiva muy seria…

-Sí. Pero el trasfondo del problema es la magnitud de la crisis argentina, que no comparable a otros países de la región. Por eso, hay poco espacio para repetir aquí lo que hacen Lula, Scheiman o Petro. En nuestras condiciones, la batalla contra la ultraderecha requiere demostrar firmeza, autoridad y decisión, que son atributos que el peronismo no transmite.

Es la diferencia con la época de Braden o Perón. Ningún líder del peronismo genera la impresión que puede plantarse frente Trump, como lo hizo Perón en el pasado. Todos tienen miedo de quedar identificados con Chávez o Evo Morales si asumen esa actitud y por eso optan por la moderación, que es una postura de derrota frente a la agresividad de la ultraderecha.

Esa actitud se verifica en el abandono de las calles. El peronismo habla de frenar a Milei, pero se ha desmovilizado una y otra vez en los últimos dos años. El exponente más acabado de esa actitud es la CGT, que después de un empujón inicial se resignó a no hacer nada.

Si sigue por ese camino, el peronismo convalidará la agresión que prepara Milei contra los sindicatos, especialmente ahora que se avecina la gran batalla de la reforma laboral. El gobierno prepara un proyecto de demolición de derechos para que la informalidad sea la nueva formalidad, se extienda la jornada laboral 12 y las negociaciones salariales sean por empresa, con criterios de productividad individual. Para frenar a Milei hay que luchar, como ocurrió siempre.

¿Y cómo ves en ese marco la elección que hizo la izquierda?

-Fue muy buena. Logró 900 mil votos en todo el país, tres diputados, la tercera fuerza en la Ciudad y la figura de Myriam Bregman quedó consolidada. Lo importante es que canalizó un voto de organización de la lucha. Ese fue el mensaje explícito del FIT. Dijeron «vamos a resistir en el Congreso y en la calle». Señalaron que no debe haber tregua, ni resignación. Que se deben afrontar los atropellos que prepara Milei y la represión que anticipa Bullrich. Me parece que es un mensaje esperanzador, recordaron que, si le ganamos al macrismo podemos lograrlo con Milei

Recogen una tradición de lucha, que por ahora la separa del peronismo. Es una diferencia de actitud. La ideología no estuvo en el centro del debate electoral. No hubo controversias entre nacionalismo y socialismo, sino de posturas frente al ajuste. El gran desafío ahora es construir poder con la lucha. Se abre una nueva etapa y veremos cómo se desenvuelve." 

(Entrevista a Claudio Katz, Resumen Latinoamericano, 30/10/25)

16.12.24

De China a Sudamérica... Desde el puerto de Chancay, en Perú, totalmente automatizado, se potenciará la exportación de productos agrícolas, minerales y otros a los puertos de Asia, y recibirán infinidad de manufacturas sin tener que pasar por Estados Unidos y México, lo que supone un nuevo panorama geopolítico y comercial, para Sudamérica y el Pacífico... las mercancías de los grandes barcos de contenedores que llegaban de China para Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, pasaban primero por Manzanillo, Colima, o por Long Beach, en Los Ángeles, y de ahí se repartían por medio de barcos de menor calado a los respectivos países. Asimismo, los productos que mandaban los países sudamericanos del Pacífico a China tenían que hacer la misma vuelta... Los chinos invierten en América Latina y tiene visión de futuro; paradójicamente, Estados Unidos está fuera del escenario latinoamericano... se trata la pérdida de control del espacio geopolítico del Pacífico por parte de Estados Unidos y su aliado comercial México, con el puerto de Manzanillo (La Jornada)

 "El nuevo megapuerto de Chancay, en Perú, financiado por China, la compañía COSCO Shipping y capital peruano, de origen minero (40 por ciento), propone un nuevo panorama geopolítico y comercial, para Sudamérica y el Pacífico.

Resulta que las mercancías de los grandes barcos de contenedores que llegaban de China para Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, pasaban primero por Manzanillo, Colima, o por Long Beach, en Los Ángeles, y de ahí se repartían por medio de barcos de menor calado a los respectivos países.

Asimismo, los productos que mandaban los países sudamericanos del Pacífico a China tenían que hacer la misma vuelta, pero ahora, por la vía de Chancay, se ahorran 12 días de navegación y mucho dinero. Para empezar, el puerto peruano puede recibir un millón de contenedores al año. No sólo se trata de un recorrido mucho más largo y de mayor costo, sino de la pérdida de control del espacio geopolítico del Pacífico por parte de Estados Unidos y su aliado comercial México, con el puerto de Manzanillo.

El nuevo puerto de Chancay, a unos 80 kilómetros de Lima, con una profundidad de 18 metros y mil hectáreas de terreno, permite la llegada de grandes barcos de mayor calado que no podían llegar a otros puertos de la región sur. Desde este puerto, totalmente automatizado, se potenciará la exportación de productos agrícolas, minerales y otros a los puertos de Asia, y recibirán infinidad de manufacturas sin tener que pasar por Estados Unidos y México.

El puerto tiene una localización estratégica, al medio de Sudamérica, pero, sobre todo, porque Perú tiene frontera con Brasil y el objetivo principal es llegar por vía terrestre a ese gran mercado, por medio de la carretera transoceánica. Un objetivo añejo, por parte de Brasil, Perú y Bolivia, que ya está en buena parte trazado y construido, pero con poca circulación. La vía, que cruza la selva amazónica y los Andes, acortaría de 48 a 28 días la conexión de Brasil con China y otros desembarcaderos.

La obra de la carretera estuvo a cargo de la empresa brasileña Odebrecht y se financiaba, en parte, de la famosa Caja B, dedicada específicamente a la corrupción de funcionarios. Y en este caso, al ex presidente peruano Alejandro Toledo, que ya está en la cárcel y acompaña a Pedro Castillo, otro ex mandatario, en el penal de Barbadillo, un recinto expresamente diseñado para albergar a ex presidentes corruptos, como Alberto Fujimori, y de la cual se libró Alan García, por la vía del suicidio. Allí también estuvo el ex mandatario Ollanta Humala, cerca de 18 meses, por otro caso de corrupción con Odebrecht.

Pero en Perú, el desastre de la vía política va por un carril y los negocios por otra. En los últimos años se ha convertido en un país exportador de frutas y verduras, además de la minería, y paradójicamente, los recurrentes cataclismos políticos no han impedido la realización de grandes proyectos de irrigación y desarrollo portuario y aeroportuario. Ahora el muelle de Chancay debe integrarse a una red de carreteras y ferrocarriles de la que todavía falta mucho por mejorar, pero que cuenta con el apoyo del capital chino para poder desarrollarse.

De manera complementaria, los peruanos están pensando en otro puerto, de 30 metros de calado, para los megabarcos que no puedan llegar a Chancay. Este futuro puerto, de nombre Corío, queda al sur, en el departamento de Arequipa, que tiene conexión férrea con Bolivia y el norte de Argentina.

A los bolivianos, que perdieron su acceso al mar en la guerra con Chile (1879) y que dependen de los puertos de Arica, Antofagasta e Iquique, les convendría comunicarse por carretera con el muelle peruano de Ilo y así evitar los puertos chilenos que se ven obligados de mala gana a utilizar.

Otro elemento que entra en juego es la crisis actual del canal de Panamá, por falta de agua y el intenso tráfico marítimo, donde los barcos de contenedores tienen que esperar semanas para poder cruzar entre los dos océanos. A esto se añaden los problemas de saturación en los puertos de Los Ángeles, después de la pandemia y en ciertas épocas del año. Para los chinos y otras naciones de Asia, Chancay soluciona muchos de estos problemas, al igual que para varios países de Pacífico.

Los chinos invierten en América Latina y tiene visión de futuro; paradójicamente, Estados Unidos está fuera del escenario latinoamericano. Ahora está abierta la oferta de invertir en el puerto de Corío, en Arequipa, con 30 metros de calado, pero aún no hay nada definido."

( Jorge Durand , La Jornada, 15/12/24)

24.11.24

El megapuerto de Chancay en Perú ha sido bautizado como el “puerto de Sudamérica”, que facilitará exportaciones de Colombia, Bolivia (que no tiene salida al mar) y Brasil, que carece de salida al Pacífico... el editorial de Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino exalta el magno proyecto de “Chancay a Shanghái” como “uno de los brazos de la Ruta de la Seda”... y ha creado enorme excitación en Sudamérica... el Comando Sur y el Departamento de Estado han bautizado a Chancay como una “amenaza a la seguridad nacional de EEUU”... y el Daily Telegraph amenazó con que Perú será un objetivo en la “guerra mundial entre China y Estados Unidos” (Alfredo Jalife-Rahme)

 "El puerto de Chancay, a 75 kilómetros de Lima (Perú), se convertirá en el primer hub de la logística marítima china en la vertiente del océano Pacífico de América Latina (AL). Su mayoría pertenece a la naviera estatal Cosco y se calcula que su inversión fue de 3 mil millones de dólares.

Cosco posee 60 por ciento de las acciones y comparte su sociedad con 40 por ciento la minera peruana Volcán, lo cual ha preocupado a los anacrónicos detentores de la Doctrina Monroe: desde el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur en 2019, hasta su sucesora: la pugnaz generala Laura Richardson, quien desea aplicar el fantasioso “Excepcionalismo estadounidense” mediante lawfare, fraudes electorales, golpes de Estado y hasta invasiones militares.

El portal argentino Infobae, presuntamente vinculado al Comando Sur, se exasperó con la llegada el pasado 7 de noviembre del primer barco chino a Chancay proveniente del puerto Taicang (China) que transportó los primeros equipos para su operación automatizada.

Infobae, muy proclive a la desinformación y a los ataques personales,  propios de un vulgar espionaje, conjetura el ingreso de militares chinos y cita convenientemente al investigador Robert Evan Ellis, del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejercito de EEUU (ligado a la amazona Richardson y autor de un reciente artículo conspirativo para la Red China & América Latina, quien “analiza los riesgos geopolíticos que enfrenta Perú con la pronta inauguración” y advierte “que la creciente dependencia de Perú en sectores estratégicos de origen chino –como minerales, electricidad y telecomunicaciones– podrían restringir su capacidad de oposición ante una potencial influencia china”.

En contrapunto, el editorial de Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino exalta el magno proyecto de “Chancay a Shanghái” como “uno de los brazos de la Ruta de la Seda” y “revelación de los tiempos” que será inaugurado en la cumbre de la APEC que se realiza en Lima, del 14 al 16 de noviembre.

Chancay es un puerto de gran calado, ha sido bautizado como el “puerto Singapur de América Latina” y se espera que genere 4 mil 600 millones de dólares de beneficio anual para Perú, que equivalen a 1.8 por ciento de su PIB.

Según Global Times, “Perú ha lanzado una ferrovía y un plan de construcción de red carretera para conectar a las principales ciudades del país y a otras redes de países de la región con Chancay”, donde brillarán las exportaciones de Colombia, Bolivia (que no tiene salida al mar) y Brasil que carece de salida al Pacífico.

La inauguración del puerto de Chancay ha creado enorme excitación en Sudamérica y, en particular, en Bolivia –con la máxima reserva de litio del mundo–, donde ha sido bautizado como el “puerto de Sudamérica” que colisiona con el exorcismo tanto del Comando Sur como del Departamento de Estado que ha bautizado a Chancay como “amenaza a la seguridad nacional de EU”, ya no se diga después del espectacular ingreso de Bolivia al BRICS durante la Cumbre de Kazán –lo cual puede explicar la grave intensificación de su lucha fratricida doméstica–.

Es altamente probable que el presidente chino, Xi Jinping, aproveche su presencia en la Cumbre de la APEC para inaugurar el megapuerto de Chancay que transformará la geoeconomía de Sudamérica.

El rotativo británico Daily Telegraph amenazó que Perú será un objetivo en la “guerra mundial entre China y Estados Unidos. No hay olvidar que el nuevo gabinete eminentemente sinófobo del segundo mandato de Trump, arremeterá contra los “programas controvertidos de infraestructura global” de China. Daisy Telegraph amenaza que la designación de Chancay como “casus belli”es sólo un inicio, ya que “cientos de proyectos chinos a lo largo de la Ruta de la Seda” pronto gozarán de esa designación geolingüística.

Por lo pronto, Biden asistirá a la Cumbre de la APEC acompañado por unos 600 soldados estadounidenses."                   (Alfredo Jalife-Rahme , politólogo mexicano, Observatorio de la crisis, 17/11/24)

5.8.24

Carmen Parejo Rendón, periodista española, observadora de las elecciones en Venezuela: Durante la jornada electoral, tuvimos acceso a la supervisión in situ del funcionamiento del sistema en los centros de votación y pudimos preguntar cualquier duda que tuviéramos a los trabajadores del CNE... Tuve la oportunidad de acudir a los centros de votación tanto en zonas de mayoría chavista como en zonas donde suele ganar la oposición, y en ambos casos el ambiente era festivo, tranquilo y relajado.... me llamó mucho la atención lo que leí en los medios internacionales, en contraste con lo que vi con mis propios ojos, que mostraba una absoluta normalidad democrática... Las presiones contra Venezuela van a continuar, aunque creo que más fuera que dentro del país. Se está fortaleciendo una narrativa de desconocimiento institucional, un escenario que no es nuevo, ya ocurrió con Guaidó, y que abre paso a nuevas presiones a nivel financiero, económico y diplomático

 "Carmen Parejo Rendón es una periodista española independiente, directora de la Revista la Comuna y colaboradora de RT, Telesur e HispanTV. A finales de julio formó parte de la delegación de observadores internacionales que supervisó las elecciones en Venezuela que llevaron a la reelección de Nicolás Maduro Moros. Le pedimos que nos contara su experiencia y lo que vio en Caracas para comparar la realidad venezolana con la narrativa de los medios occidentales.

 Como observadora pasó más de una semana en Caracas, ¿cómo era el clima electoral?

Tanto en los días previos a las elecciones como el mismo día de la votación, el ambiente fue muy tranquilo. Se podía hablar tanto con personas que apoyaban al gobierno como con otras que apoyaban a las distintas listas de la oposición y, además, compartiendo el mismo espacio y con la mayor normalidad. Recibí informaciones desde España y otros países europeos de una supuesta tensión política que, en realidad, no vi ni en Caracas ni en ningún otro lugar. Me llamó especialmente la atención la existencia de dos realidades paralelas, una que yo vivía sobre el terreno y otra que recibía de los medios de comunicación españoles. Tanto el Gran Polo Patriótico como las oposiciones hicieron campaña el jueves anterior a las elecciones. Numéricamente, el apoyo al chavismo era mayoritario, con la avenida Bolívar de Caracas abarrotada de gente. La principal oposición, la de Edmundo González, se concentraba más humildemente en Las Mercedes, también en Caracas.

 Tras las acusaciones de Blinken, muchos líderes latinoamericanos, desde Boric a Milei, no reconocieron las elecciones, hablando de fraude. Varios vídeos no verificados del supuesto fraude aparecieron en X. Como observador, según su experiencia, ¿cómo se desarrollaron las elecciones?

Como observadores, tuvimos que asistir a una sesión de formación en los días previos a las elecciones, en la que funcionarios del CNE (Consejo Nacional Electoral) nos explicaron el sistema electoral venezolano y el funcionamiento de los mecanismos de verificación y garantía. Durante la jornada electoral, tuvimos acceso a la supervisión in situ del funcionamiento del sistema en los centros de votación y pudimos preguntar cualquier duda que tuviéramos a los trabajadores del CNE que se encontraban en el colegio electoral. Tuve la oportunidad de acudir a los centros de votación tanto en zonas de mayoría chavista como en zonas donde suele ganar la oposición, y en ambos casos el ambiente era festivo, tranquilo y relajado. Como decía al principio, me llamó mucho la atención lo que leí en los medios internacionales y en boca de algunos dirigentes políticos de otros países, en contraste con lo que vi con mis propios ojos, que mostraba una absoluta normalidad democrática. Esto no quiere decir que no hubiera incidentes durante la jornada, pero insisto en que no hubo nada más de lo que puede ocurrir en cualquier otro proceso electoral en cualquier parte del mundo.

¿Cómo se organizó la oposición a Maduro?

Nicolás Maduro era el candidato del Gran Polo Patriótico, integrado por diez partidos políticos. Las divisiones dentro de la oposición al chavismo en Venezuela han sido una constante y lo siguieron siendo en esta ocasión. María Corina Machado no pudo presentar su candidatura por no cumplir con la legislación vigente y Edmundo González la sustituyó. Sin embargo, esta propuesta no logró unificar a los sectores de la derecha y la oposición venezolana. La oposición estuvo representada en esta ocasión por nueve candidatos. Edmundo González, aunque no era el único candidato opositor, era el favorito.

El jefe de campaña de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, habló de un ataque informático al sistema electoral antes de la votación por parte de "sectores extremistas de Venezuela", refiriéndose también a injerencias externas. ¿Qué ha ocurrido?

Según los informes, un ciberataque hizo que el CNE anunciara con retraso el resultado provisional, que se hace público cuando la tendencia es irreversible. Ya había habido varios intentos de sabotaje. Sólo un día antes habían sido detenidas seis personas, entre ellas dos paramilitares de origen colombiano, que habían intentado atentar contra el sistema eléctrico, lo que podría haber dejado sin luz a seis estados. Teniendo en cuenta que el sistema electoral venezolano es electrónico, si este sabotaje hubiera tenido éxito, habría dificultado los procedimientos electorales y alimentado las acusaciones de fraude. Al final, sin embargo, el problema se solucionó, ya que ataques anteriores habían alertado a los sistemas de seguridad.

Por los vídeos e imágenes que aparecen en las redes sociales, uno tiene la sensación de que en Venezuela hay grandes manifestaciones contra Maduro, represión violenta y que el país está al borde de la guerra civil. ¿Se corresponde esto con la realidad?

El 3 de agosto, Edmundo González hizo un llamamiento a sus seguidores y, según los vídeos y fotos publicados, la manifestación no fue un gran éxito. Muchas de las imágenes publicadas en las redes sociales no son actuales y a veces ni siquiera están relacionadas con Venezuela. Sería necesario analizarlas una a una. En cambio, destacan las escenas de violencia. El día después de las elecciones hubo saqueos y acciones violentas, pero si nos fijamos en los vídeos se trataba de pequeños grupos, encapuchados, atacando tiendas populares o farmacias. No parecen acciones políticas serias, sino actos de matonismo común. (...)

 A diferencia de elecciones pasadas, la votación en Venezuela parece haber dividido al continente latinoamericano en países pro-Maduro y anti-Maduro. Este contraste en bloques refleja el escenario mundial, ya que la Rusia de Putin reconoció las elecciones. ¿Son sólo elecciones o se trata de un gran juego para el establecimiento de un nuevo orden mundial?

Está claro que la situación general en el mundo ha cambiado. La diversificación de los socios comerciales es una realidad prácticamente en toda América Latina. Crecen las relaciones con China y Rusia, pero también con otros actores como Turquía e Irán. En este sentido, en el plano político, vemos cómo también se están forjando alianzas y no es un secreto que hoy los países involucrados en procesos de emancipación neocolonial comparten intereses y enemigos comunes con las principales potencias del creciente multilateralismo, como Rusia y China. Estas correlaciones de fuerzas ya están presentes, pero creo que serán aún más fuertes en los próximos meses y años.

¿Cómo cree que evolucionará la situación?

Las presiones contra Venezuela van a continuar, aunque creo que más fuera que dentro del país. Se está fortaleciendo una narrativa de desconocimiento institucional, un escenario que no es nuevo, ya ocurrió con Guaidó, y que abre paso a nuevas presiones a nivel financiero, económico y diplomático. Creo que están dadas las condiciones para que el chavismo salga de esta nueva crisis, dado que internamente ha habido mejoras económicas significativas e internacionalmente, como señalé, están surgiendo nuevas correlaciones de fuerzas."

"Entrevista a Carmen Parejo Rendón, Clara Statello , L'Antidiplomatico, 05/08/24, traducción DEEPL)

5.9.23

El ingreso de Argentina al BRICS... Más del 40% de las exportaciones argentinas tienen por destino alguno de los estados que los integran... es una alternativa para resolver las urgencias financieras y las desestabilizaciones cambiarias... para un país con restricción externa (dolarizada) como Argentina, sumarse a la desdolarización del comercio que se viene impulsando entre los miembros del BRICS abre la posibilidad de respirar... En el marco de este mundo más plural y heterogéneo que se está imponiendo a pasos firmes, el ingreso al BRICS es una ventana que se abre, una oportunidad abierta para Argentina: posibilidades económicas, posibilidades de juego político

 "Más del 40% de las exportaciones argentinas tienen por destino alguno de los estados que integran el BRICS. El ingreso de nuestro país al bloque es una ventana que se abre en un mundo cada vez más plural y heterogéneo, una alternativa para resolver las urgencias financieras y las desestabilizaciones cambiarias. (...)

Con este gesto político, apuesta por que Argentina encuentre en el Sur Global (esa identidad de límites difusos que, a grandes trazos, puede incluir a los países de África, América Latina y Asia) un espacio de referencia y estabilidad desde el cual poder sostener sus compromisos exteriores. 

El ingreso al BRICS abre la posibilidad a pensar una política exterior de mayor flexibilidad en términos internacionales y discutir la necesidad de un  alineamiento rígido con Estados Unidos. (...)

Es más bien un agrupamiento o foro de países distintos entre sí, nucleados por su carácter de economías emergentes y por la expectativa de coordinar posiciones y acciones para potenciar su influencia en los asuntos globales. Las coincidencias en torno de agendas de reclamos al occidente político (mayor cooperación económica y social, nuevas reglas para el sistema monetario y financiero internacional, mayor incidencia del Sur Global en la toma de decisiones que afectan a la política global) surgieron de manera paulatina, tras un largo proceso de búsqueda y diálogo. Los BRICS interpelan al mundo buscando ampliar el juego de la política internacional. Sin exagerar el grado de legitimidad internacional de esta expectativa, la agrupación consolidó un lugar relevante en el imaginario global y constituye una voz de peso en el planteo de alternativas a mecanismos de cooperación asociados con las instituciones del llamado “Orden Liberal Internacional”.

El foro creó algunas pocas instancias formalizadas de cooperación,  a partir de las que busca apuntalar su relevancia en una nueva arquitectura económica internacional. Uno de ellos es el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), con sede en Shanghai: una alternativa para el financiamiento de proyectos de desarrollo e infraestructura por fuera de los organismos multilaterales dominantes como el FMI y el Banco Mundial. Otra iniciativa de trascendencia fue el Acuerdo de Reservas de Contingencia (ARC), diseñado para evitar presiones de liquidez en el corto y mediano plazo, corridas financieras y alentar una mayor seguridad financiera global. Desde hace ya un tiempo la agrupación propicia el uso de monedas propias en el intercambio comercial entre sus miembros, evitando así el paso por el dólar estadounidense. Incluso Brasil llevó a la última cumbre en Sudáfrica la propuesta de acuñar una moneda común para estos intercambios. (...)

El BRICS se caracteriza por su flexibilidad tanto en términos de funcionamiento como en sus aspectos normativos. Esto permite que convivan en ella Estados sumamente heterogéneos. Quizás los únicos dos elementos que comparten todos sus miembros (los originales y quienes fueron invitados a sumarse) sean su condición de “economías emergentes” y su no occidentalidad, en el sentido de que ninguno de ellos es parte de Europa ni de América del Norte. Por lo demás, la organización política, social, económica y cultural de los países que lo integran muestra un nivel de heterogeneidad que puede resultar difícil de comprender para quienes piensen la cooperación internacional solamente desde la perspectiva de la experiencia histórica “occidental”.

La imagen de esta agrupación como un espacio político monolítico se resquebraja al constatar que persisten entre algunos de sus miembros importantes conflictos territoriales y políticos no resueltos, como es el caso de las disputas por sus fronteras entre China e India. Esto aplica también a algunos de los nuevos invitados. Arabia Saudita e Irán mantienen intensas disputas políticas y militares en el Medio Oriente desde la irrupción de la revolución iraní de 1979. Del mismo modo, el país persa y Emiratos Árabes Unidos mantienen conflictos sin resolver respecto de la soberanía sobre una serie de islas en el Golfo Árabe/Pérsico.

Esta heterogeneidad también se manifiesta en las relaciones y alianzas que los miembros de la agrupación mantienen en el plano internacional. No debe pensarse que se trata necesariamente de una alianza anti-Estados Unidos. Ese clivaje, que podría parecer determinante al pensar las estrategias de proyección internacional de China y Rusia, se vuelve irrelevante al considerar las buenas relaciones que India, Sudáfrica e incluso Brasil gozan con la potencia norteamericana. Pensar el BRICS requiere dejar a un lado las dicotomías y, en cambio, prestar atención a matices, complejidades y agendas multifacéticas. Esta heterogeneidad da cuenta de otro modo de lidiar con la diferencia en la política internacional, de la posibilidad de coexistir con ella y en ella: ni un único régimen político, ni un único modo de relacionarse con la religión, ni un único modo de relacionarse con los otros, ni un único modo de desarrollo posible. (...)

Fue tal la importancia del ingreso de Argentina al BRICS que llevó a la reaparición pública de Alberto Fernández luego de las PASO. (...)

Se abren, así, posibilidades de aumentar el comercio exterior y vías de financiación alternativas al FMI.

Ser parte de los BRICS no otorga per se ninguna preferencia comercial. Pero es esperable que una mayor intensidad de contactos entre los países produzca nuevas formas informales de facilitación de comercio. El comercio no se desarrolla en un vacío social, regido de manera perfecta por las supuestas “reglas del mercado” de eficiencia y asignación perfecta de recursos. La repetición de reuniones entre las comitivas enviadas a cada cumbre (compuestas por agentes estatales y no estatales, especialmente empresariales), así como la multiplicación de agendas de debate y coordinación a través de distintas rondas de diálogo, implica un paulatino crecimiento del conocimiento mutuo. Bajado a tierra, esto quiere decir que nos conocemos más y mejor, que sabemos quiénes producen qué, qué intereses tiene cada miembro, qué sectores estratégicos quiere desarrollar cada uno y qué oportunidades de cooperación mutuamente beneficiosa pueden surgir (comerciales, científicas, tecnológicas, políticas, etc.).

Un eventual acceso al NBD representa una alternativa para que Argentina resuelva necesidades financieras urgentes. Instrumentos financieros y monetarios como el ARC podrían, también, disminuir los problemas de balanza de pagos, corridas y desestabilizaciones cambiarias.

Finalmente, para un país con restricción externa (dolarizada) como Argentina, sumarse a la desdolarización del comercio que se viene impulsando entre los miembros del BRICS abre la posibilidad de respirar. Argentina ya tiene algunos avances al respecto con Brasil y China. Incorporarse a la agenda del BRICS podría dar un nuevo impulso a las negociaciones ya iniciadas, así como incorporar esta agenda a la relación con los otros países miembro. (...)

 En el marco de este mundo más plural y heterogéneo que se está imponiendo a pasos firmes, el ingreso al BRICS es una ventana que se abre, la posibilidad de tomarnos un respiro. Es solo oportunidad abierta para Argentina: posibilidades económicas, posibilidades de juego político. Por supuesto, posibilidad no es garantía y dependerá de qué es lo que los distintos actores involucrados puedan hacer con ella. "                 

(Mariela Cuadro, Bruno Dalponte, Julián Kan, Alejandro Rascovan  , Rebelión, 04/09/2023)

25.4.23

Los cien primeros días de Lula: 15 nuevos acuerdos comerciales, algunos de gran importancia, con China, devolviendo a Brasil al escenario internacional, luego de cuatro años de aislamiento... y la reanudación de viejos programas de sus mandatos anteriores. “Más Médicos”, “Mi casa, mi vida” y el “Bolsa Familia” fueron sacados del olvido e implantados otra vez... y cambio drástico de la situación de los militares. Ver a generales interrogados por la Policía Federal sobre sus vínculos con los golpistas incentivados por Bolsonaro es uno de los impactos de esos cien días... El escenario exige toda la reconocida capacidad negociadora de Lula

 "Poco antes de llegar a China el miércoles de la semana pasada, Lula da Silva celebró los primeros cien días de su tercer mandato como presidente de Brasil.

El viaje debería haber ocurrido hace un mes, pero tuvo que ser postergado porque Lula contrajo una neumonía. 

En la valija de regreso el brasileño trajo 15 nuevos acuerdos comerciales, algunos de gran importancia. 

Pero principalmente trajo la reiteración de haber devuelto a Brasil al escenario internacional, luego de cuatro años de aislamiento a raíz de las actitudes del desequilibrado ultraderechista Jair Bolsonaro en la presidencia. China, principal aliado comercial del país, ha sido insistentemente agredida por el entonces presidente.

Los primeros cien días del nuevo gobierno de Lula consistieron principalmente en la reanudación de viejos programas de sus mandatos anteriores y que fueron desmantelados por Bolsonaro.

Así, “Más Médicos”, “Mi casa, mi vida” y el “Bolsa Familia” fueron sacados del olvido e implantados otra vez.

Hubo especial énfasis en la cuestión ambiental y en la defensa y protección de comunidades indígenas duramente atacadas por invasores ilegales de sus territorios, siempre bajo el incentivo, cuando no del amparo, del gobierno anterior.

También hubo anuncios importantes relacionados al escenario económico, y se anticiparon otras medidas que se pretende implementar.

Pero al mismo tiempo esos cien días confirmaron que el principal obstáculo y desafío de Lula está en el Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados, dominada en partes iguales por conservadores, reaccionarios y parlamentarios cuya obsesión en apoderarse de robustos manojos del presupuesto.

En el Senado el cuadro es más equilibrado en favor del gobierno, pero las dificultades entre diputados son evidentes y palpables.

Lula distribuyó ministerios entre partidos de derecha calculando que con tal iniciativa obtendría el respaldo en el Congreso, especialmente en la Cámara, pero surgen cada día indicios nítidos de que el juego no está definido.

Frente a varios ministerios concedidos a la derecha los directivos de los partidos dicen que se trató de una indicación del presidente y, por lo tanto, no hay compromiso de respaldo a iniciativas del gobierno.

El escenario exige toda la reconocida capacidad negociadora de Lula, pero permanece envuelto en nieblas.

En su pronunciamiento relacionado al periodo el presidente fue enfático. Entre muchas otras cosas dijo que “empezamos por lo necesario, para hacer lo posible y alcanzar sueños que hoy pueden parecer imposibles”.

Un dato importante del periodo: el cambio drástico de la situación de los militares.

Bajo Bolsonaro se hicieron, tanto retirados como muchos de los activos, cómplices del cuadro de degradación generalizada que sofocó al país. También engordaron de manera radical sus ingresos, gracias a prebendas ofrecidas por el gobierno.

Ahora Lula trata de volver a profesionalizar a los uniformados, y muchos responden a denuncias en la Justicia y están bajo riesgo de ser penalizados.

Ver a generales interrogados por la Policía Federal sobre sus vínculos con los golpistas incentivados por Bolsonaro es uno de los impactos de esos cien días. Y saber que están bajo la Justicia civil y no los tribunales militares seguramente es otro."               ( Eric Nepomuceno  , Rebelión, 21/04/2023)

21.4.23

La visita a China del presidente brasileño Lula da Silva ha cristalizado en una geminaçao (hermanamiento)... Los liderazgos de ambos países asumen que no se puede perder más tiempo para ganar profundidad en la transformación estratégica del orden global, dando pasos decididos hacia la multipolaridad... El reto de ambas partes es dar el salto a una relación económica cualitativamente más rica y relevante, con la implicación china en la reindustrialización de la economía brasileña mediante la transferencia de tecnología, teniendo en cuenta al mismo tiempo el medio ambiente y la crisis climática. En el Palacio de Planalto lo denominan “neoindustrialización”, con numerosos sectores prometedores como vehículos eléctricos, tecnología de la información, 5G, energías renovables, aeroespacial, biomedicina y semiconductores... La red 5G respaldada por tecnologías de Huawei ha cubierto la mayor parte de Brasil... en la lucha contra la pobreza, China ha acumulado un enorme conocimiento sobre políticas públicas en este terreno del que los brasileños pueden extraer un valioso aprendizaje... y además, con un acuerdo suscrito para avanzar en la reducción de la dependencia mutua del dólar a través del incremento del uso de las monedas respectivas en el comercio e inversiones bilaterales. Esa decisión política afrontará el duro reto de su implementación efectiva

 "La visita a China del presidente brasileño Lula da Silva ha cristalizado en una geminaçao (hermanamiento) que va a suponer un importante impulso a las relaciones bilaterales, pero también una intensificación de los compromisos y apoyos mutuos para influir en mayor medida en la gobernanza global. Los liderazgos de ambos países asumen que no se puede perder más tiempo para ganar profundidad en la transformación estratégica del orden global, dando pasos decididos hacia la multipolaridad. Ese convencimiento y premura han quedado de manifiesto en la rápida reprogramación de la visita de Lula a Beijing, tras una indisposición que le obligó a posponer la cumbre. Esta fuerte motivación contrasta con la demora aplicada a la visita del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, aún pendiente tras ser suspendida a consecuencia del incidente del supuesto globo espía.

Relanzamiento bilateral

China y Brasil mantienen una relación que ha crecido vertiginosamente en lo que va de siglo XXI. Si bien durante el mandato de Jair Bolsonaro esta se desgastó, lo cierto es que incluso entonces la fuerte inercia comercial sirvió de amortiguador de las controversias políticas.

La de Brasilia es una de las pocas economías de la región y del mundo que puede presumir de una balanza comercial positiva con China, en virtud, sobre todo, de la importante exportación de soja y minerales.

Brasil llegó a ser, en 1993, el primer país en desarrollo en establecer una asociación estratégica con China, así como el primer país latinoamericano en forjar una asociación estratégica integral en 2012. Hoy es el primer país latinoamericano cuyo comercio con China ha superado los 150.000 millones de dólares (9.000 millones en 2004). La relación con China representó el 26,8% del total de las exportaciones brasileñas en 2022. Para China, Brasil es el mayor socio comercial y el principal destino de inversión en América Latina (...)

El reto de ambas partes es dar el salto a una relación económica cualitativamente más rica y relevante, que se emancipe de la reprimarización y apueste por la elevación de su calidad, con especial foco en las nuevas tecnologías (Lula visitó Huawei en Shanghái) y también en ámbitos clave como las industrias verdes o la protección ambiental. La red 5G respaldada por tecnologías de Huawei ha cubierto la mayor parte de Brasil.

Hay en ese sentido tres variables que destacan de esta visita. Primero, la implicación china en la reindustrialización de la economía brasileña mediante la transferencia de tecnología, teniendo en cuenta al mismo tiempo el medio ambiente y la crisis climática. En el Palacio de Planalto lo denominan “neoindustrialización”. Ningún otro país reúne las condiciones financieras, industriales y tecnológicas de China para cooperar con Brasil en este ámbito. Hay numerosos sectores prometedores como vehículos eléctricos, tecnología de la información, 5G, energías renovables, aeroespacial, biomedicina y semiconductores.

Segundo, un eje social sustentado en la lucha contra la pobreza. Tras salir del Mapa Mundial del Hambre de la ONU en 2014 gracias a las políticas del PT, 33 millones de brasileños volvieron a caer en este lastre en el transcurso del periodo de Bolsonaro. Hoy, cerca de 120 millones sufren algún tipo de inseguridad alimentaria. China ha acumulado un enorme conocimiento sobre políticas públicas en este terreno del que los brasileños pueden extraer un valioso aprendizaje, en particular su programa de alivio selectivo de la pobreza.

 Tercero, el acuerdo suscrito para avanzar en la reducción de la dependencia mutua del dólar a través del incremento del uso de las monedas respectivas en el comercio e inversiones bilaterales. Esa decisión política afrontará el duro reto de su implementación efectiva. El dólar se utiliza en el 84,3% del comercio mundial, según datos recientes publicados por el diario británico Financial Times. Pero la participación del yuan se ha más que duplicado desde la invasión de Ucrania, de menos del 2% al 4,5%, reflejo del mayor uso de la moneda china en el comercio con Rusia.

Por el momento, ha quedado en el aire la adhesión de Brasil a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que podría llegar más temprano que tarde. Actualmente participan en ella 21 países de la región, tras sumarse Argentina en 2022.

Multipolaridad y gobernanza global

La visita de Lula a China (con ocho ministros y más de 200 empresarios) y el entendimiento mostrado con Xi Jinping se han visto reforzados con la asunción de la presidencia del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS por parte de la expresidenta Dilma Rousseff, quien aportará a la institución un liderazgo fuerte y reconocido, lo que sin duda ayudará a multiplicar su potencial. El banco moviliza recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en los países del grupo BRICS y otras economías emergentes y países en desarrollo. Desde su establecimiento, el NBD ha aprobado 98 proyectos, con una inversión total que asciende a 33.200 millones de dólares. (...)

En Lula, Xi encuentra un interlocutor afín con quien proyectar una cooperación mucho más ambiciosa. Esto puede traducirse en una activa complicidad en los foros multilaterales, de forma que ese entendimiento constructivo le permite abrir otra ventana de cooperación que trasciende el reduccionismo del eje Moscú-Beijing, objeto de la crítica reiterada de los países más desarrollados de Occidente.

Solución política para Ucrania

A propósito de la guerra, se han reafirmado tres certezas: primera, que ni China ni Brasil son parte directa ni se sienten responsables del desencadenamiento de una crisis en la que ambos advierten el ingente peso de los intereses de Estados Unidos y la OTAN; segunda, que solo puede abrirse camino a la paz a través de una solución política; tercera, que la situación no está lo suficientemente madura como para impulsar una negociación.

Reafirmando la neutralidad crítica con Washington, Lula fue muy explícito en la demanda a Estados Unidos para que explore vías para arbitrar una solución pacífica en lugar de echar más leña al fuego. Un llamamiento que puede extenderse igualmente a la UE. Al mismo tiempo, ha invitado a más países a desempeñar un papel constructivo en la promoción de una solución política. Ambas partes decidieron mantenerse en contacto al respecto.

En su desplazamiento a Abu Dabi, Lula dijo que esperaba conformar con China y otros países un “G20 político” para tratar de poner fin a la guerra. Reveló, además, que había discutido la iniciativa con el presidente estadounidense Joe Biden, el canciller alemán Olaf Scholz, el presidente francés Emmanuel Macron y los líderes de los países sudamericanos. (...)

La hiperactiva diplomacia china abarca los cinco continentes. Es claro que Brasil representa una alta prioridad en su agenda. Por su parte, Lula quiere reactivar el papel de Brasil como sujeto geopolítico. Es compartida la apuesta por los BRICS pero también el impulso a la CELAC, Mercosur, Unasur, o la cooperación en el G20. Hay grandes consensos sobre cuestiones regionales (incluido Taiwán) e internacionales.

¿Podrá Brasil soportar la presión que se le avecina y asegurar los diques precisos para que su diplomacia tome las decisiones de forma independiente? (...)"                 (Xulio Ríos  , CTXT, 19/04/2023)

6.2.23

Parece que se está produciendo un cambio fundamental en el panorama político de todo el continente... Lula liderará la creciente marea izquierdista en América Latina hacia un nuevo punto álgido, lo que inevitablemente mejorará el entorno internacional de países de izquierda como Cuba y Venezuela, y aumentará la autonomía de la diplomacia latinoamericana... la crisis de la política estadounidense que puso al descubierto las debilidades de la democracia liberal norteamericana espoleó a los países latinoamericanos a buscar una vía no occidental. Asimismo, la ineficaz e insensible respuesta a Covid-19 puso al descubierto los defectos de la vía capitalista de desarrollo. El Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial han proporcionado una nueva plataforma... la ola izquierdista pone de relieve el debilitamiento del liderazgo mundial de EE.UU. y la erosión masiva del control de Washington sobre América Latina... La victoria de Lula hará avanzar significativamente el proceso de cooperación latinoamericana para explorar un nuevo orden mundial alternativo

 "Un editorial de The Guardian señalaba recientemente que, dado que América Latina posee el 60% del litio mundial, el oro blanco de las baterías eléctricas, y las mayores reservas de petróleo del mundo (...)

omo escribió en noviembre Jin Chengwei, investigador del Instituto de Historia y Literatura del Partido del Comité Central del Partido Comunista Chino: (...) En la década de 1980, utilizó a América Latina como "campo de pruebas" para promover el neoliberalismo. Ser la alternativa al neoliberalismo fue el motor de la última oleada de izquierdismo en América Latina. Alcanzaron logros significativos en la promoción del proceso de integración en América Latina y en el debilitamiento de la influencia de EE.UU., acumulando experiencia para la resistencia a la hegemonía estadounidense.El fracaso del neoliberalismo y sus consecuencias negativas siguen siendo el motivo fundamental para la formación de la actual ola de izquierdismo."

Sin duda, la crisis de la política estadounidense que puso al descubierto las debilidades de la democracia liberal norteamericana espoleó a los países latinoamericanos a buscar una vía no occidental. Asimismo, la ineficaz e insensible respuesta a Covid-19 puso al descubierto los defectos de la vía capitalista de desarrollo. El Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial han proporcionado una nueva plataforma. 

 En sus dos mandatos anteriores como presidente, Lula animó a la gente a participar en política, concilió el crecimiento económico con un aumento del gasto social y de la inversión pública en sectores críticos de la economía, introdujo regulaciones para la mano de obra doméstica, proporcionándoles asistencia social y salarios más altos, promovió la justicia social ampliando el empleo y participó proactivamente en la formulación de normas internacionales.

El mayor reto de Lula en la actualidad son las actuales divisiones de la sociedad brasileña entre izquierda y derecha y el enfrentamiento entre distintos campos sociales, aparte de la necesidad de impulsar reformas en un Congreso de mayoría derechista.

Dicho esto, liderará la creciente marea izquierdista en América Latina hacia un nuevo punto álgido, lo que inevitablemente mejorará el entorno internacional de países de izquierda como Cuba y Venezuela y aumentará la autonomía de la diplomacia latinoamericana. Lula escribió en el plan de gobierno:

"Abogamos por trabajar en la construcción de un nuevo orden global comprometido con el multilateralismo, el respeto a la soberanía de las naciones, la paz, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental, que tenga en cuenta las necesidades de los países en desarrollo."

Parece que se está produciendo un cambio fundamental en el panorama político de todo el continente.En concreto, el primer movimiento importante de Lula en política exterior -la decisión de asistir a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac en Buenos Aires el 24 de enero junto a los líderes de Cuba, Venezuela y Nicaragua- envía un mensaje a Washington de que va a ser difícil encontrar un punto de apoyo para su estrategia de "diferenciación-desintegración" en América Latina.

Significativamente, el tono de la condena del presidente Biden a los disturbios en Brasilia fue de lo más agresivo. Aquí entran en juego tres factores. En primer lugar, el político que hay en Biden ve que el paralelismo con los "disturbios del Capitolio" del 6 de enero en Estados Unidos le beneficia de cara a las elecciones de 2024. Los disturbios, tanto en Brasil como en Estados Unidos, se remontan a la Conferencia de Acción Política Conservadora, la conferencia política anual a la que asisten los activistas conservadores de todo el mundo y que organiza la Unión Conservadora Americana. Está claro que el hecho de que Lula pueda contener las llamas de la extrema derecha no sólo es crucial para Brasil y América Latina, sino que también puede tener consecuencias para la política estadounidense. 

En segundo lugar, Lula apuntó a los agronegocios como responsables de los disturbios. Según los grupos ecologistas, los responsables de la deforestación y la minería ilegal en la Amazonia estaban detrás de los disturbios, tras el giro de 180 grados dado por Lula a la política medioambiental con el nombramiento de las ministras Marina Silva y Sônia Guajajara, una ecologista de fama mundial y una activista aborigen, respectivamente.

Lula acusó al agronegocio y a las mafias de la minería ilegal de financiar este golpe. El programa climático de Biden y el trágico destino del río Amazonas están unidos por las caderas.

En tercer lugar, se espera que Lula realice viajes oficiales a China y Estados Unidos en sus tres primeros meses de mandato. No cabe duda de que con Lula, el "viejo amigo" de China, la cooperación económica y comercial se intensificará. Los regímenes de izquierda suelen "alejarse" de Estados Unidos y abogan por una diplomacia diversificada y equilibrada.

En realidad, sin embargo, la profundización de las relaciones China-Brasil sigue la tendencia y tiene un fuerte motor interno en la complementariedad entre ambas economías. Los intercambios bilaterales entre China y Brasil nunca han estado demarcados por la ideología. Bajo Bolsonaro, el comercio China-Brasil todavía alcanzó el récord de unos 164.000 millones de dólares en 2021 a pesar de la pandemia.

No obstante, EE.UU. estará preocupado porque Brasil es una potencia internacional y comparte amplios intereses y responsabilidades comunes con China en un momento en que la ola izquierdista pone de relieve el debilitamiento del liderazgo mundial de EE.UU. y la erosión masiva del control de Washington sobre América Latina. (Argentina también ha solicitado el ingreso en los BRICS).

La victoria de Lula hará avanzar significativamente el proceso de cooperación latinoamericana para explorar un nuevo orden mundial alternativo. En este contexto, la mayor esperanza de Biden reside en animar a Lula a seguir una línea diplomática moderada y adoptar una estrategia de equilibrio entre las grandes potencias. Estados Unidos se siente alentado por los dos mandatos anteriores de Lula y su historial de moderado de izquierdas."   
                           

(Indian Punchline, 12/01/23; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

19.1.23

La nueva resistencia popular en América Latina... Los levantamientos populares Tuvieron efectos electorales inmediatos y provocaron la precipitada salida de los presidentes derechistas en Bolivia, Chile, Perú, Honduras y Colombia. En México, Argentina y Brasil el descontento social no suscitó protestas equivalentes, pero dio lugar a victorias del mismo tipo en las urnas. En Ecuador y Panamá se consiguieron importantes triunfos en la calle contra los atropellos neoliberales... El análisis de esta lucha es frecuentemente desatendido por los estudios exclusivamente focalizados en la forma de dominio de los opresores. La evaluación de esa resistencia esclarece semejanzas y diferencias con otras regiones... el reinicio de los levantamientos signaron el debut del nuevo milenio... La rebelión del 2019 en Ecuador inauguró la fase actual de protestas, que ha repetido la tradicional tónica de irradiaciones. Bolivia, Chile, Colombia, Perú y Haití han sido los principales centros de confrontación reciente

 "Tuvieron efectos electorales inmediatos y provocaron la precipitada salida de los presidentes derechistas en Bolivia, Chile, Perú, Honduras y Colombia.

En México, Argentina y Brasil el descontento social no suscitó protestas equivalentes, pero dio lugar a victorias del mismo tipo en las urnas. En Ecuador y Panamá se consiguieron importantes triunfos en la calle contra los atropellos neoliberales y en Haití persiste una sostenida resistencia al caos impuesto por las elites y sus socios imperiales.

El análisis de esta lucha es frecuentemente desatendido por los estudios exclusivamente focalizados en la forma de dominio de los opresores. La evaluación de esa resistencia esclarece semejanzas y diferencias con otras regiones.

 En distintos rincones de la región se verifica la misma tendencia al reinicio de los levantamientos que signaron el debut del nuevo milenio. Esas sublevaciones se aquietaron durante la década pasada y recuperaron intensidad en los últimos años.

La pandemia interrumpió limitadamente esa escalada de movilizaciones, que neutralizaron la corta restauración conservadora del 2014-2019. Ese período de renovado golpismo, no logró desactivar el protagonismo de los movimientos populares.

 La rebelión del 2019 en Ecuador inauguró la fase actual de protestas, que ha repetido la tradicional tónica de irradiaciones. Bolivia, Chile, Colombia, Perú y Haití han sido los principales centros de confrontación reciente.

Los efectos políticos de esta nueva oleada son muy variados. Han trastocado el mapa general de los gobiernos, recreando la gravitación del progresismo. Esa vertiente se ha impuesto en el grueso de la geografía zonal. Al inicio de 2023 los mandatarios de ese signo prevalecen en los países que reúnen al 80% de la población latinoamericana (Santos; Cernadas, 2022).

Este escenario ha facilitado también la continuidad de los gobiernos acosados por el imperialismo estadounidense. Luego de soportar incontables embestidas, los diabolizados presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua siguen en sus cargos.

También ha sido parcialmente contrarrestado el ciclo de golpes militares e institucionales, que apadrinó Washington en Honduras (2009), Paraguay (2012), Brasil (2016) y Bolivia (2019). La reciente asonada en Perú (2023) afronta una heroica oposición en las calles.

Esta rebeldía obstruyó, hasta el momento, la intervención disfrazada de los marines en países devastados como Haití. La misma lucha popular propinó duras derrotas a los atropellos intentados por los gobiernos neoliberales reciclados de Ecuador y Panamá.

Pero esta gran intervención desde abajo suscita una reacción más virulenta y programada de las clases dominantes. Los sectores enriquecidos han procesado la experiencia anterior y exhiben menos tolerancia a cualquier cuestionamiento de sus privilegios. Han articulado una contraofensiva ultraderechista para doblegar al movimiento popular. Aspiran a retomar con mayor violencia, la fracasada restauración conservadora de la década pasada. Este complejo escenario exige evaluar a las fuerzas en disputa.

REVUELTAS CON EFECTO ELECTORAL

Varios levantamientos de los últimos tres años tuvieron traducciones electorales inmediatas. Los nuevos mandatorios de Bolivia, Perú, Chile, Honduras y Colombia emergieron de grandes sublevaciones que impusieron cambios de gobierno. Las protestas callejeras forzaron comicios que derivaron en victorias de los candidatos progresistas, contra sus adversarios de ultraderecha.

Esta secuencia se verificó primero en Bolivia. La sublevación confrontó exitosamente con los gendarmes y tumbó a la dictadura. Añez tiró la toalla cuando perdió a sus últimos aliados y a los sectores medios que al principio acompañaron su aventura.

La corrupta gestión de la pandemia potenció ese aislamiento y diluyó el continuismo civil intentado por los candidatos de la centroderecha. La rebeldía desde abajo impuso el retorno del MAS al gobierno y varios responsables del golpe fueron juzgados y encarcelados. La conspiración continuó en el bastión santacruceño y actualmente se dirime si persistirá o será aplastada por una contundente reacción oficial.

Una dinámica semejante se verificó en Chile, como resultado del gran levantamiento popular y sepultó al gobierno de Piñera. La chispa de esa batalla fue el costo del transporte, pero el rechazo a los 30 pesos de esa erogación derivó en una imponente gesta contra 30 años de legado pinochetista.

Ese torrente condujo a dos victorias electorales que precedieron al triunfo de Boric sobre Kast. El gran aumento de la participación electoral con consignas antifascistas en los barrios populares permitió ese logro, en el país-emblema del neoliberalismo regional.

Por esa gravitación de Chile como símbolo del thatcherismo, la asunción de un presidente progresista, en el marco de la Asamblea Constituyente con gran presencia popular en las calles, despertó enormes expectativas.

Una secuencia más vertiginosa e inesperada se registró en Perú. El hastío popular con los presidentes derechistas salió a flote en protestas espontáneas y protagonizadas por jóvenes despojados de sus derechos. Ese levantamiento sucedió a la tragedia sanitaria de la pandemia, que potenció la ineptitud de la burocracia gobernante.

Castillo se transformó en el receptor del malestar popular y el fujimorismo no pudo frustrar su llegada a la Casa de Gobierno. El discurso redistributivo del sindicalista docente creó la expectativa de cortar con la agobiante sucesión de gobiernos conservadores.

En Colombia la rebelión masiva forzó al establishment a resignar por primera vez su manejo directo de la presidencia. Varios millones de personas participaron en imponentes manifestaciones. Las huelgas masivas confrontaron con una represión feroz y lograron tumbar una reforma regresiva de la salud. Al igual que en Chile se extendieron posteriormente para expresar el enorme malestar acumulado durante décadas de neoliberalismo.

Ese fastidio se tradujo en la derrota electoral del uribismo y del improvisado ultraderechista que intentó impedir la victoria de Petro. Con ese triunfo un líder de centroizquierda llegó a la presidencia, sorteando el terrible destino del asesinato que sufrieron sus antecesores. Lo acompaña una afrodescendiente representativa de los sectores más oprimidos de la población.

En la misma tónica se inscribió el triunfo de Xiomara Castro en Honduras. Su victoria premió la sostenida lucha contra el golpe que en el 2009 prohijó el embajador estadounidense. Esa asonada inició el largo ciclo latinoamericano de lawfare y golpismo judicial parlamentario.

Los 15 puntos de ventaja que Xiomara obtuvo sobre su contrincante neutralizaron los intentos de fraude y proscripción. En un dramático contexto de pobreza, narcotráfico y criminalidad, la heroica lucha popular desembocó en la primera presidencia de una mujer. Xiomara comenzó su gestión derogando las leyes de manejo secreto del Estado y de entrega de zonas especiales a los inversores externos.

Pero debe lidiar con la sofocante presencia de una gran base militar estadounidense (Palmerola) y una embajadora de Washington que interviene con toda naturalidad, en los debates internos sobre los asentamientos campesinos y las leyes de reforma del sistema eléctrico (Giménez, 2022).

VICTORIAS DE OTRO TIPO

En otros países el ascenso de mandatarios progresistas no fue un resultado directo de las protestas populares. Pero esa resistencia operó como un trasfondo del descontento social y la incapacidad de los grupos dominantes para renovar la primacía de sus candidatos.

México fue el primer caso de esta modalidad. López Obrador llegó a la presidencia en el 2018, en una dura confrontación con las castas del PRI y del PAN sostenidas por los principales grupos económicos. AMLO aprovechó el desgaste de las gestiones previas, la división de las elites y la obsolescencia del continuismo a través del fraude. Pero actuó en un contexto de menor impacto de las precedentes movilizaciones del magisterio y los electricistas.

Los sindicatos han quedado muy afectados en México por la reorganización de la industria y no fueron determinantes del giro político en curso. AMLO mantiene una relación ambigua con su referente histórico cardenista, pero inauguró una administración muy distanciada de sus antecesores neoliberales.

Tampoco en Argentina la llegada de Fernández (2019) fue un resultado inmediato de la acción popular. No reprodujo el arribo de Néstor Kirchner (2003) a la Casa Rosada, en medio de una generalizada rebelión. Previamente el derechista Macri sufrió un contundente revés en las calles, cuando intentó introducir una reforma previsional (2017). Pero no afrontó el periódico levantamiento general que sacude a la Argentina.

En ese país se localiza el principal movimiento de trabajadores del continente. Su disposición de lucha ha sido muy visible en las 40 huelgas generales consumadas desde el fin de la dictadura (1983). La sindicalización se ubica en el tope de los promedios internacionales y empalma con la llamativa organización de los piqueteros (desocupados e informales).

La lucha de esos movimientos ha permitido sostener los auxilios sociales del Estado, que las clases dominantes concedieron bajo el gran susto de una revuelta. Las nuevas formas de resistencia -enlazadas con la belicosidad precedente de la clase obrera- facilitaron el retorno del progresismo al gobierno.

En los últimos tres años, la decepción generada por el incumplimiento de las promesas de Fernández suscitó grandes rechazos, pero con protestas acotadas. Hubo importantes triunfos de muchos gremios, frecuentes concesiones del gobierno y protagonismo callejero, pero la acción del movimiento popular fue contenida

En Brasil la victoria de Lula ha sido un extraordinario logro, en un marco de relaciones sociales de fuerzas desfavorable para los sectores populares. Desde el golpe institucional contra Dilma el dominio de las calles fue capturado por los sectores conservadores que ungieron a Bolsonaro. Los sindicatos obreros perdieron protagonismo, los movimientos sociales han sido hostilizados y los militantes de izquierda adoptaron actitudes defensivas.

La liberación de Lula incentivó el reinicio de la acción popular. Pero ese impulso no alcanzó para revertir la adversidad del contexto, que permitió a Bolsonaro conservar una significativa masa de votantes. El PT retomó la movilización durante la campaña electoral (especialmente en el Nordeste) y revitalizó sus fuerzas en los festejos del triunfo.

En un marco de gran división de los grupos dominantes, hartazgo con los exabruptos del ex capitán y liderazgo cohesionador de Lula, la derrota de Bolsonaro ha creado un escenario de potencial recuperación de la lucha popular (Dutra, 2022). El temor a ese despunte, indujo al alto mando militar a vetar el desconocimiento del veredicto de las urnas que propiciaba el bolsonarismo.

Pero la batalla contra la ultraderecha recién comienza y para doblegar a ese gran enemigo resulta imperioso reconquistar la confianza de los trabajadores (Arcary, 2022). Esa credibilidad quedó erosionada por la desilusión con el modelo de pactos con el gran capital que desenvolvió el PT en sus gestiones anteriores. Ahora emerge una nueva oportunidad.

TRES BATALLAS RELEVANTES

Otras situaciones de enorme resistencia popular en la región no derivaron en victorias electorales progresistas, pero sí en derrotas mayúsculas de los gobiernos neoliberales.

En Ecuador se registró el primer triunfo de este tipo contra el presidente Lasso, que intentó retomar las privatizaciones y la desregulación laboral, junto a un plan de aumentos de las tarifas y alimentos dictado por el FMI. Ese atropello precipitó la confrontación con el movimiento indigenista y su nuevo liderazgo radical, que propicia un contundente programa de defensa de los ingresos populares.

A mediados del 2022, ese choque recreó la batalla librada en octubre del 2019, contra la agresión lanzada por Lenin Moreno para encarecer el precio de los combustibles. El conflicto se zanjó con los mismos resultados que la pugna anterior y con una nueva victoria del movimiento popular. La gigantesca movilización de la CONAIE ingresó en Quito en un clima de gran solidaridad, que neutralizó la lluvia de gases lacrimógenos gatillada por los gendarmes.

En 18 días de paro el experimentado movimiento indigenista derrotó la provocación del gobierno imponiendo la liberación del líder Leónidas Iza (Acosta, 2022). La CONAIE conquistó también la derogación del estado de excepción y la aceptación de sus principales demandas (congelamiento de los combustibles, bonos de emergencia, subsidios a los pequeños productores) (López, 2022).

El gobierno se quedó sin cartuchos cuando perdió credibilidad su insultante discurso contra los indios. Debió ceder ante un movimiento, que volvió a demostrar gran capacidad para paralizar el país y neutralizar los ataques contra las conquistas sociales.

Otra victoria de la misma relevancia se logró en Panamá a mitad del año, cuando los gremios docentes convergieron con los transportistas y los productores agropecuarios, en el rechazo al incremento oficial de la gasolina, los alimentos y los medicamentos. La unidad forjada para desenvolver esa resistencia sumó a la comunidad indígena a un movimiento de protesta, que durante tres semanas paralizó al país. Las marchas de protesta fueron las más importantes de las últimas décadas.

Esa reacción social doblegó a un gobierno neoliberal que debió retroceder en sus planes de ajuste. El presidente Carrizo no pudo satisfacer a las cámaras empresariales que exigían mayor dureza contra los manifestantes.

Esa victoria fue particularmente significativa en un istmo que tuvo un gran crecimiento en los ultima dos décadas, aprovechando los lucros que genera la administración del Canal para los grupos dominantes. La desigualdad es apabullante, en un país dónde el 10% de las familias más ricas cuenta con ingresos 37,3 veces más altos que el 10% de los más empobrecidos (D'Leon, 2022).

La invasión estadounidense instaló en 1989 un esquema neoliberal, que complementa esa asimetría con escandalosos niveles de corrupción. Tan sólo la evasión fiscal equivale a la totalidad de la deuda pública (Beluche, 2022). La victoria en las calles propinó una severa derrota al modelo que las elites de Centroamérica presentan como el rumbo a seguir por todos los pequeños países.

El tercer caso de una extraordinaria resistencia popular sin derivaciones electorales se verifica en Haití. Las gigantescas movilizaciones volvieron a ocupar el centro de la escena durante el 2022. Confrontaron con las políticas de saqueo económico que implementa un régimen manejado desde las oficinas del FMI. Ese organismo propició el encarecimiento del combustible que desató las protestas, en un país todavía desgarrado por el terremoto, el éxodo rural y el hacinamiento urbano (Rivara, 2022).

Las marchas callejeras se desenvuelven en un vacío político absoluto. Hace seis años que no hay elecciones, en una administración que prescinde del poder judicial y legislativo. El presidente de turno sobrevive por el simple sostén que aportan las embajadas de EEUU, Canadá y Francia.

El desgobierno actual se prolonga por la indecisión que impera en Washington a la hora de consumar una nueva ocupación. Estas intervenciones con el disfraz de la ONU, la OEA y la MINUSTAH se han recreado una y otra vez en los últimos 18 años con resultados funestos. Los servidores locales de esas invasiones reclaman el reingreso de las tropas foráneas, pero salta a la vista inutilidad de esas misiones.

Esa modalidad de control imperial ha sido en los hechos sustituida por la generalizada difusión de bandas paramilitares que aterrorizan a la población. Actúan en estrecha complicidad con las mafias empresariales (o gubernamentales) que rivalizan por los botines en disputa, utilizando las 500.000 armas ilegales provistas por sus cómplices de la Florida (Isa Conde, 2022). El magnicidio del presidente Moïse fue apenas una muestra del descalabro que generan las pandillas manejadas por distintos grupos de poder.

Estas organizaciones han tratado de infiltrar también a los movimientos de protesta para desarticular la resistencia popular. Siembran el terror, pero no han logrado confinar a la población a sus casas. Tampoco pudieron recrear expectativas en otra intervención militar extranjera (Boisrolin, 2022). La rebelión continúa, mientras la oposición busca caminos para forjar una alternativa superadora de la tragedia actual.  (...)

COMPARACIONES CON OTRAS REGIONES

Al indagar la resistencia de los oprimidos se perciben las singularidades latinoamericanas de esas luchas. En los últimos años, la acción popular presentó semejanzas y diferencias con otras regiones.

En el 2019 se observaba en varios puntos del planeta una fuerte tendencia al despunte de una nueva oleada de protestas, liderada por los jóvenes indignados de Francia, Argelia, Egipto, Ecuador, Chile o el Líbano.

La pandemia interrumpió abruptamente esa irrupción, generando un bienio de miedo y enclaustramiento. Ese reflujo fue a su vez acentuado por la gravitación del negacionismo derechista que impugnó la protección sanitaria. En este marco salió a flote la dificultad para articular un movimiento global en defensa de la salud pública, centrado en la eliminación de las patentes a las vacunas.

Concluido ese dramático período de encierro, las protestas tienden a reaparecer suscitando las prevenciones del establishment, que advierte la proximidad de rebeliones pos pandemia (Rosso, 2021). Temen especialmente la indignación que genera la carestía del combustible y los alimentos (The Economist, 2022). Esa dinámica de resistencia ya incluye un significativo resurgimiento de las huelgas en Europa y de la sindicalización en EEUU, Pero el protagonismo de América Latina continúa como un dato descollante.

En todas partes los sujetos de esa batalla reúnen a una gran diversidad de actores, con significativa relevancia del joven trabajador precarizado. Este segmento sufre un grado de explotación superior a los asalariados formales. Padece la inseguridad de su trabajo, la falta de prestaciones sociales y las consecuencias de la flexibilización laboral (Standing, 2017).

Por esas razones es particularmente activo en la lucha callejera. Ha sido privado de los ámbitos tradicionales de negociación y afronta una contraparte patronal muy difusa. En distintos países es empujado a imponer sus demandas a través del Estado.

Los migrantes, las minorías étnicas, los estudiantes endeudados son frecuentes actores de esas batallas en las economías centrales y la masa de trabajadores informales ocupa una centralidad semejante en los países periféricos. Este último segmento no integra el tradicional proletariado fabril, pero forma parte (en términos ampliados) de la clase trabajadora y de la población que vive de su propia labor.

Los piqueteros de Argentina conforman una variedad de ese segmento, que forjó su identidad cortando las calles, ante la pérdida del trabajo en los lugares que centralizaban sus exigencias. De esa batalla brotaron los movimientos sociales y distintas variedades de la economía popular. Un papel igualmente relevante, desenvuelven los sectores campesinos que forjaron el MAS de Bolivia y las comunidades indígenas que gestaron la CONAIE de Ecuador

Los vínculos de estos movimientos de lucha de América Latina con sus pares de otras partes del mundo han perdido visibilidad por el deterioro de las instancias internacionales de coordinación. El último gran intento de esa conexión fueron los Foros Sociales Mundiales, auspiciados en la década pasada por el movimiento alterglobalista. Las Cumbres de los Pueblos alternativas a los encuentros de gobiernos, banqueros y diplomáticos han perdido incidencia. La batalla contra la globalización neoliberal ya no tiene esa centralidad y ha quedado sustituida por agendas populares más nacionales (Kent Carrasco, 2019).

Ciertamente persisten dos movimientos globales de gran dinamismo: el feminismo y el ambientalismo. El primero ha logrado éxitos muy significativos y el segundo reaparece periódicamente con inesperados picos de movilización. Pero el ámbito común de campañas globales que aportaban los Foros Sociales no ha encontrado un reemplazo equivalente.

La gran vitalidad de los movimientos de lucha en América Latina obedece a múltiples razones. Pero ha sido muy gravitante su perfil político progresista, alejado del chauvinismo y del fundamentalismo religioso. En la región se ha logrado contener las tendencias reaccionarias que auspicia el imperialismo, para generar enfrentamientos entre pueblos o guerras entre naciones oprimidas.

El Pentágono no ha encontrado la forma de inducir en América Latina los sangrientos conflictos que logró desencadenar en África y en Oriente. Tampoco pudo instalar un apéndice como Israel para eternizar esas matanzas o convalidar el terror perdurable de los yihadistas.

Washington ha sido el invariable promotor de esas monstruosidades para intentar sostener su jefatura imperial. Pero ninguna de esas aberraciones prosperó hasta ahora en el Patio Trasero por la centralidad que mantienen las organizaciones de lucha popular.

Por esta razón América Latina persiste como una referencia para otras experiencias internacionales. Muchas organizaciones de la izquierda europea buscan, por ejemplo, replicar la estrategia de unidad o los proyectos redistributivos elaborados en la región (Febbro, 2022). Pero todos los pueblos del continente afrontan actualmente un peligroso enemigo ultraderechista, que analizaremos en el próximo texto."                    (Claudio Katz , La Haine, 14/01/23)

12.1.23

La soberanía monetaria vuelve a escena... Brasil y Argentina intentan la creación de una moneda común para el intercambio que reemplace al dólar... "No sería una moneda que elimine monedas nacionales, sino una creada específicamente para las operaciones de comercio intrarregional"... "El Banco Central Europeo (BCE) y el Euro son claros ejemplos de lo que no hay que hacer"... "Una moneda única regional atada al dólar sería una renuncia a la soberanía regional y nacional de los países que participen. sería una copia colonizada de los que es el BCE"... la clave del armado de un mecanismo de defensa monetaria y financiera es la creación del sistema de compensaciones entre bancos centrales. "Se puede armar en semanas, es sencillo, peligrosamente sencillo"

"La ya muy próxima cumbre de la CELAC, del 24 y 25 de este mes en Buenos Aires, genera grandes expectativas no sólo por sus protagonistas sino por algunas ideas echadas a rodar durante esta semana. Funcionarios de Argentina y de Brasil reconocen que hubo conversaciones con las flamantes autoridades del vecino país para iniciar tratativas en torno a la posible creación de una moneda regional común, denominada probablemente Sur, que no reemplazaría a los signos monetarios locales (como es el caso del euro), "sino de una moneda común cuyo objetivo central es poder compensar el comercio en una misma unidad", describió un alto funcionario de Cancillería. 

¿Es posible la creación de un instrumento así? ¿Qué representaría?

"No sería una moneda que elimine monedas nacionales, sino una creada específicamente para las operaciones de comercio intrarregional", señaló Pedro Páez Pérez, economista y docente ecuatoriano, una de las figuras clave en el equipo del ex presidente Rafael Correa y artífice de lo que se llamó, en la primera década de este siglo, la Nueva Arquitectura Financiera, pieza clave del proyecto de integración económica y de soberanía monetaria y financiera regional. 

Pedro Páez, en conversación con Página/12, explicó las diferencias entre crear "una moneda única" que reemplace a las monedas locales, y una "moneda unitaria" o unidad de cuenta que sirva para el comercio entre los países de la región, acompañado de la creación de un sistema de compensación entre bancos centrales de esos mismos países. 

Una de las claves de la importancia de un mecanismo de este tipo es el reemplazo del dólar como moneda de intercambio en el comercio exterior. "El mecanismo es garantizar el intercambio en monedas alternativas al dólar, como sería una moneda electrónica unitaria con la que operen los bancos centrales entre sí, el del país exportador con el del país importador".

Dentro de cada país, el exportador privado o el importador privado cobran o pagan en su moneda local ante el banco central. Eso va generando un saldo a favor de cada país cuando exporta y en contra cuando importa, en la moneda virtual o electrónica, que funciona como unidad de cuenta o "moneda unitaria" entre los países que intervienen en el sistema.

Luego de un período, que podría ser de seis meses, se establece una "mesa de compensación" entre los bancos centrales de los países intervinientes. Los países con saldo negativo deberían pagar y los de saldo positivo cobrar, pero sólo la diferencia neta del período. "Unicamente en ese momento podría intervenir el dólar, para la cancelación de los saldos, si así se decide. Pero cada país tendría los meses previos para buscar financiamiento para su saldo en contra, o incluso existe la posibilidad que dentro del mismo sistema, internamente, se defina algún mecanismo de financiamiento, incluso en la misma moneda virtual o de unidad de cuenta que se creó".

Este mecanismode compensación, señaló Páez, es de "implementación inmediata: sólo hace falta crear la unidad de cuenta y la adhesión de los países", además de la voluntad política de defenderlo, ya que "no hay dudas de que va a ser fuertemente atacado".

Asegura que el sistema ya ha probado su funcionamiento, no sólo en el caso del Sucre entre los países del ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas), sino también en el comercio entre Rusia y varios países euroasiáticos, o de China en gran parte de su comercio regional, incluso con Arabia Saudita.

El trasfondo de la cuestión es la decisión política para ensayar este tipo de salida. "En el caso de Brasil, si el país va a privilegiar la acumulación de dólares en vez de la integración, perjudicaría al resto de la región porque la priva de un flujo de comercio muy grande que podría hacerse sin depender del dólar. En el caso de Argentina, si elige privilegiar la acumulación de dólares por condicionamientos de sus acreedores, entonces va a afectar a sus socios menores, como Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, a los que deja sin un instrumento fundamental para defenderse. Por ese camino, se destruye la integración", advierte el experto ecuatoriano. 

El mal ejemplo europeo

El economista ecuatoriano, artífice del más ambicioso proyecto de independencia monetaria y financiera que conoció la región, señala que la experiencia "reciente refuerza las ideas" que en 2007 apoyaron Néstor Kirchner, Rafael Correa, Hugo Chávez, a los que se sumaron Lula Da Silva, Tabaré Vázquez (Uruguay) y Nicanor Duarte (Paraguay), todos presidentes en ejercicio en ese año. 

"El Banco Central Europeo (BCE) y el Euro son claros ejemplos de lo que no hay que hacer", subraya. "Una moneda única regional atada al dólar sería una renuncia a la soberanía regional y nacional de los países que participen. Sería una trampa neoliberal que nos estarían tendiendo. Un banco central latinoamericano cuyo capital debiera constituirse en dólares sería una copia colonizada de los que es el BCE. Los aportes deberían ser hechos en moneda nacional por cada país, no en dólares, para lo cual se necesitaría contar con sistemas soberanos de crédito en cada moneda, cosa que hoy no tenemos. Y ojo que no estoy hablando sólo de Argentina, hay otros países que tienen ese mismo problema, e incluso están en peor situación", aclara. 

¿Qué podría suceder en esta próxima reunión de la CELAC en Buenos Aires? "Creo que lo más positivo sería que los países recuperen la vigencia del Acta Constitutiva del Banco del Sur del 9 de diciembre de 2007, cuando se juntaron en Buenos Aires todos los presidentes de la región para asistir a la asunción de Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia (el día siguiente). En esa jornada, Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Lula, Tabaré Vázquez y Nicanor Duarte. Sería más fácil ratificar lo que ya está firmado para rescatar la idea de integración regional monetaria y financiera", respondió Pedro Páez.

En el proyecto original del Banco del Sur de 2007, tras aquel primer paso referido al comercio regional en monedas locales con un sistema de compensación entre bancos centrales, se planteaba la creación de un "fondo de estabilización", en este caso sí en divisas, para proteger a los distintos integrantes del sistema de integración de un ataque externo. "El propósito es crear las condiciones para que no haya presiones externas sobre las monedas, mediante un sistema de vasos comunicantes en las que cada país pueda contar con la asistencia del resto en caso de necesidad. La idea es que desaparezca la urgencia por obtener excedentes en divisas", explica Páez. 

El tercer eje o pilar del sistema lo constituía la entidad financiera o banco de inversión regional, que actuara como palanca de desarrollo "en vez de mecanismo de aceleración de la deuda", que es el rol que hoy cumplen, en general, todos los organismos multilaterales de créditos del sistema financiero mundial. 

Pero insiste en que la clave del armado de un mecanismo de defensa monetaria y financiera es la creación del sistema de compensaciones entre bancos centrales. "Se puede armar en semanas, es sencillo, peligrosamente sencillo", ironiza. Porque "anularía la posibilidad de especulación contra la moneda", es decir la presión por vía del salto del precio del dólar, "y generaría posibilidades de alianzas entre países" en las que uno puede encontrar en sus vecinos las soluciones que el sistema mundial, con el libre comercio y el libre movimiento de capitales, no le está dando. 

Lula, en su discurso de asunción, abrió expectativas con respecto a transitar un camino que priorice la integración regional y la soberanía económica. Fernando Haddad, su flamente ministro de Hacienda, defendió el año pasado, en un artículo publicado en Folha de Sao Paulo, la creación de una moneda sudamericana para impulsar el comercio y la integración entre los países de la región. "Un proyecto de integración que fortalezca a América del Sur, incremente el comercio y la inversión conjunta, y que sea capaz de conformar un bloque económico de mayor relevancia en la economía global y de otorgar mayor libertad al deseo democrático, la definición del destino económico de los participantes del bloque y la expansión de soberanía monetaria".

Sólo falta que esas manifestaciones se traduzcan en voluntad política de llevar adelante el proyecto, el que indudablemente va a ser atacado por quienes apuestan a otro destino para la región."           (Raúl Dellatorre, Página12, 08/01/23)