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12.1.25

Editorial de La Jornada, diario mexicano: Acerca de Venezuela deben decidir los venezolanos... Maduro juramentó ante la Asamblea Nacional y 120 delegaciones internacionales, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela... en Santo Domingo, República Dominicana, el opositor Edmundo González, autonombrándose comandante en jefe, ordenó al alto mando militar "desconocer las órdenes ilegales que les sean dadas por quienes confiscan el poder"... Sus seguidores no mostraron músculo en las calles... a sus protestas del pasado jueves asistieron apenas un par de miles. Así que, para alcanzar notoriedad, inventaron un supuesto arresto de su líder María Corina Machado, que nunca aconteció... Sin embargo, cuenta con el apoyo de una parte de la comunidad internacional –de manera destacada de Estados Unidos e Israel–, que lo reconoce como presidente. Se ha convertido así en la caricatura del ya de por sí personaje de historieta Juan Guaidó, que tan buenos servicios brindó a las potencias imperiales que lo auparon, entregándoles riquezas venezolanas... Y, aunque este apoyo colonial se presente como parte de una cruzada democrática, las razones por las que las elecciones venezolanas alcanzaron notoriedad mundial son de otra naturaleza. Venezuela es una potencia en materia de energía. Cuenta con la mayor reserva petrolera del planeta, que las grandes potencias quieren controlar para su beneficio... Acompañando las medidas coercitivas unilaterales en su contra, Estados Unidos y Gran Bretaña han cometido contra Caracas verdaderos robos en despoblado, que en nada envidian a los perpetrados por los antiguos corsarios... El fondo buitre Elliot Mangement se quedó con la empresa estatal petrolera Citgo y su red de distribución y refinerías en Estados Unidos, cuyos activos equivalían a 10 por ciento del PIB venezolano. Mientras tanto, los piratas británicos retienen 31 toneladas de lingotes de oro del país caribeño, que se encuentran bajo la bóveda del Banco de Inglaterra, con un valor de mil 900 millones de dólares. Al apoyar a González, los Amos del Universo quieren seguir adelante con ese pillaje... Claudia Sheinbaum "quien debe decidir sobre Venezuela es el pueblo de Venezuela". Así de claro y sencillo: el país caribeño debe de ser para los venezolanos, no para las imperios y sus trasnacioanales, que ambicionan su petróleo, su gas y sus recursos naturales

 "El día de ayer, en Caracas, Nicolás Maduro juramentó ante la Asamblea Nacional y 120 delegaciones internacionales, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, para un tercer mandato (2025-2031). Varias horas después, a 945 kilómetros de distancia y con un mar de por medio, en Santo Domingo, República Dominicana, a través de un mensaje en redes, el opositor Edmundo González, autonombrándose comandante en jefe, ordenó al alto mando militar desconocer las órdenes ilegales que les sean dadas por quienes confiscan el poder.

Apenas el pasado jueves, en el Palacio Nacional de Santo Domingo, cobijado por un grupo de expresidentes latinoamericanos conservadores, incluidos los mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón, González anunció que tomaría posesión de la presidencia en Caracas. No pudo hacerlo. Y, a pesar de decir en su comunicado de ayer que los soldados son parte del mismo pueblo y le deben obediencia a través de mí, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ratificó su lealtad a Maduro.

Sus seguidores tampoco mostraron músculo en las calles. A pesar de que dijeron que movilizarían a un millón de personas, a sus protestas del pasado jueves asistieron apenas un par de miles. Así que, para alcanzar notoriedad, inventaron un supuesto arresto de su líder María Corina Machado, que nunca aconteció y del que no presentaron evidencia alguna.

Sin embargo, aunque no comande al ejército de su país, ni tenga control sobre territorio alguno, ni gobierne y tenga que enviar mensajes públicos desde otra nación, González cuenta con el apoyo de una parte de la comunidad internacional –de manera destacada de Estados Unidos e Israel–, que lo reconoce como presidente. Se ha convertido así en la caricatura del ya de por sí personaje de historieta Juan Guaidó, que tan buenos servicios brindó a las potencias imperiales que lo auparon, entregándoles riquezas venezolanas.

Y, aunque este apoyo colonial se presente como parte de una cruzada democrática y por la defensa de los derechos humanos (tan convenientemente olvidados en el caso del genocidio en Gaza), las razones por las que las elecciones venezolanas alcanzaron notoriedad mundial son de otra naturaleza. Venezuela es una potencia en materia de energía. Cuenta con la mayor reserva petrolera del planeta, la cuarta reserva de gas y con una poderosa industria petroquímica, que las grandes potencias quieren controlar para su beneficio.

Acompañando las medidas coercitivas unilaterales en su contra, Estados Unidos y Gran Bretaña han cometido contra Caracas verdaderos robos en despoblado, que en nada envidian a los perpetrados por los antiguos corsarios. El fondo buitre Elliot Mangement se quedó con la empresa estatal petrolera Citgo y su red de distribución y refinerías en Estados Unidos, cuyos activos equivalían a 10 por ciento del PIB venezolano. Mientras tanto, los piratas británicos retienen 31 toneladas de lingotes de oro del país caribeño, que se encuentran bajo la bóveda del Banco de Inglaterra, con un valor de mil 900 millones de dólares. Al apoyar a González, los Amos del Universo quieren seguir adelante con ese pillaje.

El reconocimiento del candidato opositor, está sustentado en la divulgación en la página web de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), de 83.5 por ciento de las actas electorales, que supuestamente demuestran su triunfo en los comicios del pasado 28 de julio. Sin embargo, como quedó demostrado desde el primer momento, muchísimas de esas actas son falsas. El análisis de los metadatos de los supuestos comprobantes de mesas electorales presentados confirma el megafraude opositor.

Al asumir ayer como presidente, Nicolás Maduro advirtió el porqué las grandes potencias no lo quieren al frente de su país. No he sido, ni seré jamás presidente de las oligarquías, de los apellidos, de los supremacismos, ni de los imperialismos. Tengo un solo dueño: el pueblo de a pie, dijo. De paso, hizo un llamado a un amplio diálogo para avanzar en una reforma constitucional.

En representación de la presidenta Claudia Sheinbaum asistió a la toma de posesión de Maduro nuestro embajador en ese país. Y, en una acción que revindica las mejores tradiciones de la diplomacia mexicana, basada en la autodeterminación de los pueblos, la mandataria afirmó: quien debe decidir sobre Venezuela es el pueblo de Venezuela. Así de claro y sencillo: el país caribeño debe de ser para los venezolanos, no para las imperios y sus trasnacioanales, que ambicionan su petróleo, su gas y sus recursos naturales."

(Editorial de La Jornada, diario mexicano, 11/01/25)

10.1.25

Editorial de La Jornada: La puesta en marcha del plan para derrocar al gobierno constitucional de Venezuela e imponer en el Palacio de Miraflores a los agentes de Estados Unidos liderados por María Corina Machado, se desarrolla con el beneplácito de buena parte de la comunidad internacional, que apoya a los sediciosos por obediencia a Washington, desinformación, afinidad ideológica, intereses económicos o una combinación de tales factores... cabe aplaudir la actuación del Estado mexicano, que vuelve a brindar a sus pares latinoamericanos y al mundo un ejemplo de mesura, soberanía, apego a la legalidad internacional y comprensión de lo que se encuentra en juego frente a los embates injerencistas de Washington en momentos en que Donald Trump se apresta a regresar al poder... Lo que deben entender los gobernantes y ciudadanos de a pie de todas las latitudes es que la legitimidad de la presidencia venezolana no pueden decidirla ni Panamá, ni la Casa Blanca, ni un grupo de venezolanos auspiciados por Washington, ni ninguna otra instancia más que las autoridades electorales de Venezuela, pues cualquier postura que se aparte del respeto irrestricto a la soberanía abre el camino a la imposición de presidentes desde fuera, una práctica imperialista que América Latina ya ha sufrido en demasía

"Ayer [miércoles 8 de enero] se reunió en Ciudad de Panamá un grupo de ex mandatarios latinoamericanos de derecha para acompañar en su aventura golpista a Edmundo González Urrutia, el candidato del conservadurismo venezolano derrotado en las pasadas elecciones presidenciales.

En el país canalero, González reiteró la amenaza que hizo en cada parada de su gira por Argentina, Uruguay y Estados Unidos de ingresar ilegalmente a Venezuela y encabezar un golpe de Estado mañana, cuando el presidente electo Nicolás Maduro deberá juramentar para un nuevo periodo en el cargo.

La puesta en marcha del plan para derrocar al gobierno constitucional de Venezuela e imponer en el Palacio de Miraflores a los agentes de Estados Unidos liderados por María Corina Machado –quien usa a González como instrumento ante su inhabilitación por actividades ilícitas– se desarrolla con el beneplácito de buena parte de la comunidad internacional, que apoya a los sediciosos por obediencia a Washington, desinformación, afinidad ideológica, intereses económicos o una combinación de tales factores.

Muchos de los respaldos otorgados al ex candidato son previsibles en el tablero geopolítico, pero resulta decepcionante la postura asumida por el presidente de Colombia, Gustavo Petro. Con su anuncio de que no acudirá a la toma de posesión de Maduro, Petro mancha el histórico proceso de normalización de relaciones con que trató de subsanar las agresiones perpetradas por sus antecesores ultraderechistas, incurre en injerencia en los asuntos internos venezolanos al dictar cómo debe operar el Tribunal Supremo Electoral de Caracas y se debilita a sí mismo por ignorar que los grupos oligárquicos que asedian al chavismo son parientes cercanos de los que mantienen un acoso permanente contra su administración, la primera de izquierda en la historia colombiana.

En este sentido, cabe aplaudir la actuación del Estado mexicano, que vuelve a brindar a sus pares latinoamericanos y al mundo un ejemplo de mesura, soberanía, apego a la legalidad internacional y comprensión de lo que se encuentra en juego frente a los embates injerencistas de Washington en momentos en que Donald Trump se apresta a regresar al poder.

Lo que deben entender los gobernantes, ex gobernantes, políticos, personas de negocios, opinadores y ciudadanos de a pie de todas las latitudes es que la legitimidad de la presidencia venezolana no pueden decidirla ni Panamá, ni la Casa Blanca, ni un grupo de venezolanos auspiciados por Washington, ni ninguna otra instancia más que las autoridades electorales de Venezuela, pues cualquier postura que se aparte del respeto irrestricto a la soberanía abre el camino a la imposición de presidentes desde fuera, una práctica imperialista que América Latina ya ha sufrido en demasía."

(Editorial de La Jornada, diario mexicano, 09/01/25)

15.11.24

Editorial de La Jornada, diario mexicano: Argentina... lawfare desatado... La Cámara Nacional de Casación de Argentina confirmó el miércoles la sentencia de seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner... Los únicos elementos de "prueba" presentados por los jueces en este proceso son noticias falsas inventadas por medios de comunicación que lamentaron el fracaso del atentado contra Fernández en septiembre de 2022... mientras, la investigación por el intento de asesinarla se encuentra totalmente paralizada... es una maniobra más del "Partido Judicial", como se llama en Argentina al grupo de togados con vínculos ideológicos, personales y familiares con la dictadura militar del siglo pasado, reforzado y aupado a lo más alto de la judicatura por el ex presidente Mauricio Macri, un oligarca que usó la Casa Rosada para hacer negocios, tal como hacen hoy los miembros de su camarilla que despachan en el gobierno de Milei: promovió que todos los que saquearon al país evadiendo impuestos y fugando capitales blanquearan sus fortunas mal habidas (medida de la que él mismo se benefició), se autoperdonó delitos e instrumentó un esquema de enriquecimiento privado con fondos públicos conocido en Argentina como la bicicleta, por el cual se amasan fortunas especulando con la moneda... La enésima conspiración para encarcelar ilegalmente a Cristina Fernández de Kirchner es un recordatorio para todos los habitantes de América Latina de que las derechas tienen en el lawfare (uso político del aparato judicial) una de sus principales armas para desmantelar opciones progresistas y destruir a sus adversarios. Por ello, omitir el saneamiento del Poder Judicial y permitir que permanezcan en él individuos inescrupulosos es poner en riesgo todo logro social y a la democracia misma

 "La Cámara Nacional de Casación de Argentina confirmó el miércoles la sentencia de seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por presunta corrupción en la causa conocida como Vialidad, referente a la compra de una obra pública en la sureña provincia de Santa Cruz. Los únicos elementos de prueba presentados por los jueces en este proceso –por el que también se ha condenado a otros ex funcionarios– son noticias falsas inventadas por medios de comunicación que lamentaron el fracaso del atentado contra Fernández en septiembre de 2022. Al contrario de la incesante persecución que ha padecido la líder peronista, la investigación por el intento de asesinarla se encuentra totalmente paralizada.

Horas después del pronunciamiento del tribunal, el gobierno de Javier Milei anunció el retiro de las asignaciones estatales que Cristina Fernández recibe como ex presidenta y como viuda del también ex mandatario Néstor Kirchner. El ultraderechista celebró la condena contra su rival política desde Washington, donde, como ha sido costumbre desde que asumió formalmente la presidencia, se encuentra recibiendo instrucciones de los que realmente dan órdenes bajo su administración. Por medio de sus redes sociales, hizo pasar el golpe financiero a Fernández como una medida de justicia, cuando en realidad supone una flagrante ilegalidad: no es procedente hacerlo cuando la acusada todavía cuenta con instancias para apelar, ni es una potestad del Ejecutivo.

La vergonzosa ratificación de la sentencia por parte de la Cámara Nacional de Casación, el uso propagandístico que le dio Milei y la sincronía de ambos con los medios de comunicación que intentaron derribar a Cristina Fernández durante sus dos mandatos, muestran que la condena es una maniobra más del Partido Judicial, como se llama en Argentina al grupo de togados con vínculos ideológicos, personales y familiares con la dictadura militar del siglo pasado, reforzado y aupado a lo más alto de la judicatura por el ex presidente Mauricio Macri, un oligarca que usó la Casa Rosada para hacer negocios, tal como hacen hoy los miembros de su camarilla que despachan en el gobierno de Milei: promovió que todos los que saquearon al país evadiendo impuestos y fugando capitales blanquearan sus fortunas mal habidas (medida de la que él mismo se benefició), se autoperdonó delitos e instrumentó un esquema de enriquecimiento privado con fondos públicos conocido en Argentina como la bicicleta, por el cual se amasan fortunas especulando con la moneda.

La enésima conspiración para encarcelar ilegalmente a Cristina Fernández de Kirchner es un recordatorio para todos los habitantes de América Latina de que las derechas tienen en el lawfare (uso político del aparato judicial) una de sus principales armas para desmantelar opciones progresistas y destruir a sus adversarios. Por ello, omitir el saneamiento del Poder Judicial y permitir que permanezcan en él individuos inescrupulosos es poner en riesgo todo logro social y a la democracia misma."                    (Editorial de La Jornada, 15/11/24)

15.10.24

Venezuela de cara al 2025... la estrategia opositora de desconocer el resultado no logró conmover dentro de Venezuela, como ya había sucedido con la estrategia Guaidó, pero aún peor... porque Estados Unidos se limita por ahora a desconocer el resultado de las elecciones, pero no reconoce a González como presidente electo... las exportaciones de crudo de Venezuela a Estados Unidos registraron un aumento del 79%. Venezuela ya está en el quinto lugar de los exportadores de petróleo a EE.UU... Tampoco ayuda la dirigencia opositora, siempre variopinta, dispersa y con enfrentamientos a cuchillo... Pero el plan Guaidó 2.0 anunciado por González para enero enfrenta, en rigor, un problema esencial: la ausencia absoluta de clima de protesta dentro de Venezuela. Hasta Guaidó en sus inicios tuvo algo de movida de calle. Pero ahora, nada (Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico)

 "A más de dos meses de las elecciones presidenciales donde el presidente Nicolás Maduro obtuvo su segunda reelección consecutiva, la estrategia opositora de desconocer el resultado no logró conmover dentro de Venezuela, como ya había sucedido con la estrategia Guaidó, pero aún peor. Ahora, de nuevo, la presión llegan desde el exterior, aunque debilitada y zigzagueante.

En 2019 la estrategia de la Casa Blanca de dar la espalda a la reelección de Nicolás Maduro y reconocer como única autoridad legal al presidente de la Asamblea Nacional, ese año en manos de Voluntad Popular y el entonces ignoto Juan Guaidó, albergó cierta expectativa en las filas opositoras, mas cuando uno a uno decenas de países adscriptos a la política exterior de los Estados Unidos lo reconocieron como «presidente interino».

Mientras las agencias de noticias repetían casi como un mantra que Guaidó era «reconocido presidente por unos 50 países», el autoproclamado brindaba conferencias de prensa en un parquecito coqueto en Prados del Este, en el sur de Caracas, a periodistas que, también, lo llamaban «presidente».

¿La historia vuelve a repetirse?

Luego del desconocimiento del resultado del 28J por parte de la Mesa de la Unidad Democrática capitaneada discursivamente por María Corina Machado, muchos recordaron aquellos días de la presidencia virtual de Guaidó, especialmente cuando Edmundo González alimentó el Déjà vu firmando comunicados como presidente electo.

Después sobrevendría la salida intempestiva pero negociada de González desde la residencia de la embajada española en Caracas hacia Madrid, donde de nuevo insistió en que asumiría el 10 de enero venidero la presidencia de Venezuela. Pero esta vez el aval explícito no llegó desde una cincuentena de países, sino apenas de algunos parlamentos y gobiernos, que se cuentan con los dedos de una mano.

¿Por qué en 2019 sí y ahora no? Primero y principal, porque el Departamento de Estado no envió directivas claras a sus satélites. Estados Unidos se limita por ahora a desconocer el resultado de las elecciones, pero no reconoce a González como presidente electo. La diferencia no es menor. Después, porque países gravitantes en el continente, como México, Brasil y Colombia, tampoco le alzaron la mano al ultraderechista. Aún con diferencias (Petro y Lula siguen sin reconocer el resultado, mientras AMLO/Sheinbaum salieron del grupo tomando nota del resultado validado por el Tribunal Supremo de Justicia). También debe anotarse que (así como en 2019) potencias como Rusia y China, más países gravitantes como Irán y otros siguen reconociendo a Maduro y las instituciones venezolanas.

Cuánto falta para enero

Así las cosas ¿qué puede pasar en enero? Lo primero que habrá que saber es quién gana la elecciones en Estados Unidos, y -más aún- qué política definen para Venezuela. Aunque se puede suponer una continuidad en caso que gane Kamala Harris, un eventual regreso de Donald Trump a la Casa Blanca no necesariamente significaría un cambio en el actual statu quo de la compleja relación Washington-Caracas.

No se puede perder de vista el crecimiento de las operaciones de Chevron en Venezuela. Consideradas interanualmente, las exportaciones de crudo de Venezuela a Estados Unidos registraron un aumento del 79%. Venezuela ya está en el quinto lugar de los exportadores de petróleo a EE.UU. apenas detrás de Arabia Saudí y sobre varios proveedores latinoamericanos, como Brasil, Colombia y Ecuador.

Y el mes pasado la Asamblea Nacional venezolana aprobó extensiones temporales a empresas mixtas petroleras en las cuales Chevron participa como socio minoritario de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La inversión de Chevron en proyectos de Pdvsa se estima en 10 mil millones de dólares hasta 2047. ¿Cortará Trump esta tendencia, o recordará cómo sus halcones capitaneados por John Bolton lo llevaron a un callejón sin salida con la estrategia Guaidó?

La oposición sigue sin ayudar

Pero el plan Guaidó 2.0 anunciado por González para enero enfrenta, en rigor, un problema esencial: la ausencia absoluta de clima de protesta dentro de Venezuela. Hasta Guaidó en sus inicios tuvo algo de movida de calle. Pero ahora, nada.

Tampoco ayuda la dirigencia opositora, siempre variopinta, dispersa y con enfrentamientos a cuchillo. El sainete de la hora es dentro del partido Primero Justicia, agrupación alguna vez más o menos importante, donde ahora se enfrentan el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles y el ex presidente de la AN, Julio Borges.

Capriles dijo que Borges es un cobarde que actúa en contra de su propio partido. También lo acusó de financiar campañas en medios y redes contra opositores como Gerardo Blyde, Henry Ramos Allup y Manuel Rosales; entre otros. «No hay manera de que uno quiera seguir haciendo política, o estar bajo el mismo paraguas que un personaje oscuro, decadente, y tan desacreditado como Julio”, remató.

No se puede olvidar que en 2025 en Venezuela no solo comenzará el nuevo mandato de Nicolás Maduro (además, eventualmente, de alguna parodia de gobierno paralelo), también habrá elecciones para renovar las 277 bancas de la Asamblea Nacional, así como todas las gobernaciones y todas las alcaldías con sus correspondientes espacios legislativos.

Esto provocará sin duda reordenamientos y mas peleas como la de Capriles con Borges. Antes, la Asamblea Nacional anunció que adelantará en acuerdo con sectores políticos y sociales la revisión de todas las leyes electorales durante 2024. Durante el anuncio de la iniciativa, el presidente de la AN, Jorge Rodríguez, recordó que la ultraderecha “siempre arranca con mentiras en los procesos electorales; como en el 2002, ellos tienen la pésima costumbre de no reconocer los resultados electorales del único ente como el CNE. Les digo que si no va a reconocer el árbitro electoral, no participen”.

La movida está clara, y es lógica: reconocer al árbitro electoral es también reconocer las decisiones que éste toma. No habrá así espacio esta vez para el doble juego de desconocer a Maduro en la Presidencia y a la vez presentar candidaturas para diputados, gobernadores y alcaldes. ¿En este escenario se quedarán los partidos de la MUD encerrados en una estrategia Guaidó 2.0, esta vez con Edmundo y María Corina? Parece muy pero muy difícil."

( Marcos Salgado, Estrategia.la, 14/10/24)

12.10.24

Para mí, el líder político más distinguido del mundo es Gustavo Petro, Presidente de Colombia... mientras Petro hablaba del punto de no retorno del colapso ecológico, sus enemigos políticos pensaban en otro punto de no retorno: acabar con su mandato presidencial mediante un golpe de Estado institucional, del tipo de los que derrocaron o inhabilitaron a otros presidentes progresistas en América Latina (Manuel Zelaya, Fernando Lugo, Dilma Rousseff y Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa)... a la lawfare o guerra jurídica que ahora comienza, le seguirá la mediafare o guerra informativa, por la necesidad de acallar una voz que estaba ganando demasiada credibilidad ante demasiada gente. Una voz y un mensaje que el capitalismo ha entendido mejor que nadie: la propuesta de Petro implica el fin del capitalismo y del neocolonialismo... Si el pueblo colombiano se levanta en apoyo a Petro, el golpe fracasará (Boaventura de Sousa Santos)

 "(...) Para mí, el líder político más distinguido del mundo es Gustavo Petro, Presidente de Colombia. Conozco al Presidente Petro desde hace muchos años, pero tengo que decir que me sorprendió cuando leí su primer discurso en la primera Asamblea General de la ONU a la que asistió. Era la primera vez que oía al presidente de un país hablar con tanta competencia técnica y convicción política sobre el gran problema tabú de nuestro tiempo: la probabilidad de la sexta extinción, la extinción de la especie humana debido a la catástrofe ecológica que se avecina. Demostró claramente que si no dejamos de consumir gas, petróleo y carbón, la humanidad corre el riesgo de extinguirse.

Podemos imaginar la amenaza que esto supone para todos los intereses económicos, políticos y financieros y para los poderes que los representan. Este es el tema más radicalmente vetado por las fuerzas políticas internacionales que controlan la agenda política mundial (y por tanto la de la ONU) sobre el cambio climático y su rosario de COPs periódicas e inútiles. Es el tema que por excelencia va más allá de las libertades autorizadas porque desafía el (des)orden capitalista y neocolonialista dominante. Fue uno de los discursos más importantes pronunciados en el gran auditorio de la ONU desde su fundación.

A partir de ese momento, sentí que Petro era un político marcado por los poderes dominantes del mundo, un blanco a abatir. Le dieron un poco más de tiempo, esperando que su discurso fuera una manifestación fugaz, una vanidad pasajera de un político nuevo en la escena internacional con ganas de hacerse un nombre. Lo cierto es que Gustavo Petro ha mantenido el mismo discurso en todas las reuniones internacionales a las que ha asistido, y lo ha hecho cada vez con mayor habilidad y vehemencia. Como consecuencia, ha tenido algunos momentos de fricción con algunos de sus aliados continentales más importantes, en particular con Lula da Silva.

Su más reciente e incisivo discurso tuvo lugar el 27 de septiembre en el congreso organizado por la corte constitucional en la ciudad de Manizales. Es un discurso antológico. Cito un paso especialmente importante:

“En la reunión de Davos (Suiza) de hace dos años, donde me invitaron la gente que llegaba allí, que dicen ser los ricos del mundo, súper ricos, le llaman ahora, billonarios, con ‘b’ larga, por la enorme cantidad de dinero que han acumulado, expresaban en sus propias palabras que la humanidad estaba viviendo una pluricrisis, fue el nombre que se inventó: la pluricrisis. Varias crisis al mismo tiempo.

Recién pasábamos el covid, la enfermedad, existía en ese momento, como lo sufrimos aquí en Colombia, una escasez alimentaria que llevó a un crecimiento del hambre en todo el mundo por el precio de los insumos y de los alimentos mismos a escala mundial, originó la inflación en Colombia en el traspaso del gobierno, vivíamos la guerra que comenzaba Ucrania, vivíamos el colapso climático, lo vivimos aún, lo colocaban como una más de las crisis y el estancamiento económico. Las cinco crisis que dilucidaron en medio de su club social, que a través de medios de comunicación se expresan como ideas de la gente que más ha acumulado capital en el mundo hacia la humanidad.

Cinco crisis al mismo tiempo que, en mi opinión, están relacionadas y que ameritan un análisis pormenorizado de cada una de ellas, que no podríamos ahora, sino el por qué están interrelacionadas, ¿Por qué la guerra? ¿Por qué el hambre? ¿Por qué la pobreza y la desigualdad social que conlleva? ¿Por qué el estancamiento económico? Se correlacionan con el colapso climático que ya no llamo crisis.

Colapso climático

Ha cambiado el nombre, porque hace unos años se llamaba el cambio climático, no daba la noción de lo que significaba un simple cambio de clima que cualquier colombiano experimenta en un día, simplemente yéndose de viaje en su propio país, hacia el concepto de crisis climática mucho más descriptivo de lo que pasa.

Pero, a partir del comienzo de la quema de la selva amazónica en este mes, el concepto hay que desplazarlo de crisis a colapso, porque la quema de la selva amazónica, en la ciencia, es uno de los puntos de no retorno, concepto que ellos han construido, que nunca debimos haber alcanzado y ya lo estamos viviendo.

Este tema no lo pone en discusión la política, no es en el debate político, ni derechas ni izquierdas, que aparece el problema del colapso climático en la discusión humana.

Lo pone la ciencia y cuando la ciencia es la que inicia un debate es porque en realidad la política y los sistemas de ideas alrededor de la política, de la discusión política, se han quedado atrás completamente, han sido desfasadas. Yo le agregaría a la política la economía, mi profesión, porque es la economía la que genera la crisis o el colapso climático.

Y esto, digamos, es el punto central de este tema, no es como en las pasadas cinco extinciones de la vida en el planeta, que llevamos cinco, todas por razones climáticas, todas. Algún tipo de especie se salva y sobre esa se reproduce el siguiente ciclo vital hasta que llega un nuevo choque climático, desaparece y algo hace que aparezca una nueva especie, un nuevo sistema vital. Ha cambiado cinco y está la sexta vez en el planeta Tierra”.

Mientras el presidente Petro hablaba del punto de no retorno del colapso ecológico, sus enemigos políticos pensaban en otro punto de no retorno: acabar con su mandato presidencial mediante un golpe de Estado institucional, del tipo de los que derrocaron o inhabilitaron a otros presidentes progresistas en América Latina a partir de 2009: Manuel Zelaya en Honduras (2009), Fernando Lugo en Paraguay (2012), Dilma Rousseff (2016) y Lula da Silva en Brasil (2018), Evo Morales en Bolivia (2019), Rafael Correa en Ecuador (2020). Poco más de una semana después del discurso de Gustavo Petro en Manizales, el Consejo Nacional Electoral acusó al presidente Petro de fraude en la financiación de su campaña electoral de 2022, una acusación que podría llevar a la pérdida de su mandato presidencial por parte de la Camara de Representantes.

Hay muchas razones nacionales para esta movilización de los enemigos políticos de Petro, pero que no quepa duda de que a la lawfare o guerra jurídica que ahora comienza (o se manifiesta porque se viene anunciando desde hace tiempo) le seguirá la mediafare o guerra informativa y que la repercusión internacional que se le dará obedece a la necesidad de acallar una voz que estaba ganando demasiada credibilidad ante demasiada gente. Una voz y un mensaje que el capitalismo ha entendido mejor que nadie: la propuesta de Petro implica el fin del capitalismo y del neocolonialismo tal y como los conocemos hoy.

El capital internacional tiene una notable experiencia histórica en saber cómo engañar y dividir a la izquierda, y lo hará en este caso. Pero la experiencia histórica también nos demuestra que es mucho más difícil engañar al pueblo. Y en este caso, el pueblo colombiano conoce por experiencia propia, en sus comunidades, en sus bosques, en sus ríos, las consecuencias catastróficas de las que habla Petro. Si el pueblo colombiano se levanta en apoyo a Petro, el golpe fracasará. ¡No Pasarán!"

( Boaventura de Sousa Santos, Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.). Other News, 11/10/24)

24.9.24

Intento de golpe de Estado en Colombia... Entre tramas mafiosas e intereses económicos, la estabilidad de Colombia vuelve a estar en la cuerda floja... hay similitudes con el golpe en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya, derrocado por un golpe militar en 2009. Zelaya, que intentaba promover reformas a favor de las clases más pobres, fue destituido bajo la acusación de haber intentado cambiar la Constitución... La destitución de Zelaya es un precedente significativo porque muestra cómo los intentos de golpe de Estado no se limitan necesariamente a las intervenciones militares tradicionales (Giulio Chinappi)

 "El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha denunciado un inminente golpe de Estado, con inquietantes similitudes con los escenarios de desestabilización de Venezuela y Honduras. Entre tramas mafiosas e intereses económicos, la estabilidad de Colombia vuelve a estar en la cuerda floja.

América Latina atraviesa en los últimos años una nueva fase de creciente inestabilidad política, alimentada por tensiones sociales y económicas y conflictos de intereses entre distintos sectores de poder, con una evidente injerencia de fuerzas extranjeras. Colombia, Venezuela y Honduras son tres ejemplos emblemáticos de esta situación, con intentos de golpe de estado, intentos de desestabilización y amenazas a las instituciones democráticas emergiendo como temas centrales en el panorama regional. Tras abordar las cuestiones de Venezuela y Honduras, donde los gobiernos progresistas han sido objeto de intentos de desestabilización, en este artículo nos centraremos en los últimos acontecimientos en la situación colombiana.

 En Colombia, el presidente progresista Gustavo Petro denunció recientemente un intento de golpe de Estado orquestado por sectores económicos y políticos históricamente vinculados al poder económico del país. Petro, el primer presidente de izquierdas de la historia colombiana, puso de relieve cómo el Consejo Electoral (CE) está poniendo en marcha una estrategia para suspenderle del cargo e impedir cualquier proceso de transformación a favor de las clases históricamente desfavorecidas.

La denuncia de Petro llamó la atención no sólo en Colombia, sino en toda la región. El presidente dijo que la CE está investigando supuestas irregularidades en la financiación de su campaña, lo que interpretó como un pretexto para sacarlo del poder. Estas acusaciones se enmarcan en un contexto más amplio de feroz oposición a las reformas sociales y políticas que Petro ha intentado introducir, como la reforma agraria y la reforma sanitaria, ambas fuertemente contestadas por los sectores más conservadores del país, liderados por la derecha que ha gobernado durante décadas con el apoyo de Estados Unidos.

 Petro también hizo hincapié en la implicación del crimen organizado en los intentos de desestabilización, afirmando que se necesitaban importantes sumas de dinero para financiar estos esfuerzos. En particular, el presidente expresó su preocupación por un posible atentado contra su vida, de acuerdo con la información recibida de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA) sobre un plan para asesinarlo.

La situación en Colombia recuerda en muchos aspectos a los recientes acontecimientos en Venezuela, donde el presidente Nicolás Maduro ha denunciado repetidamente intentos de golpe de Estado apoyados por fuerzas externas e internas. También en Venezuela, las tensiones entre el Gobierno y la oposición han dado lugar a episodios de violencia política, intentos de derrocamiento y continuas injerencias extranjeras.

Un ejemplo emblemático fue el intento de golpe de Estado de 2019, cuando Juan Guaidó, líder de la oposición, se autoproclamó presidente interino con el apoyo de varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos. Maduro, sin embargo, siempre ha logrado mantener el control del país, gracias en parte al apoyo de las Fuerzas Armadas e importantes sectores de la sociedad civil venezolana.

 Por ello, las acusaciones de Petro de que se prepara un golpe de Estado en su contra resuenan de forma preocupante, sobre todo teniendo en cuenta las similitudes con lo ocurrido con Maduro. Ambos presidentes representan gobiernos de izquierda, ambos han propuesto reformas radicales y ambiciosas, y ambos han enfrentado una fuerte oposición de las élites tradicionales y sectores conservadores.

Otro caso relevante, como se mencionó anteriormente, es el de Honduras, donde el presidente Manuel Zelaya fue derrocado en un golpe militar en 2009. Zelaya, que intentaba promover reformas a favor de las clases más pobres, fue destituido bajo la acusación de haber intentado cambiar la Constitución para prolongar su mandato presidencial. Este episodio marcó el inicio de un periodo de inestabilidad política y social en el país centroamericano, con un creciente control de las fuerzas conservadoras sobre el gobierno, al menos hasta la reciente victoria electoral de Xiomara Castro, esposa de Zelaya.

La destitución de Zelaya es un precedente significativo porque muestra cómo los intentos de golpe de Estado no se limitan necesariamente a las intervenciones militares tradicionales (al estilo Pinochet, para entendernos). En el caso de Zelaya, fueron las instituciones jurídicas y políticas del país las que orquestaron su destitución, una táctica que ahora parece utilizarse también en Colombia, donde Petro ha denunciado que un órgano del Estado, el Consejo Electoral, está supuestamente intentando deslegitimar su gobierno a través de un proceso judicial y político.

Otro aspecto en común entre Colombia, Venezuela y Honduras (pero podríamos alargar la lista añadiendo otros países de la región) es el papel de fuerzas externas e intereses económicos en los intentos de desestabilización. En los tres países, los gobiernos progresistas han denunciado la influencia de potencias extranjeras, en particular de Estados Unidos, en el apoyo a la oposición y en el intento de bloquear las reformas sociales y económicas.

En el caso de Petro, indicó que hay sectores empresariales y criminales que están financiando los intentos de desestabilización. Estos grupos, según Petro, ven sus políticas como una amenaza a sus intereses económicos y están dispuestos a utilizar todos los medios a su alcance, incluida la violencia, para frenar su gobierno.

También en este aspecto la situación es similar a lo ocurrido en Venezuela, donde Maduro denunció la implicación de potencias extranjeras, en particular Estados Unidos, en el apoyo a intentos golpistas en su contra. Lo mismo ocurre en Honduras, donde los intereses económicos y políticos vinculados a las élites tradicionales desempeñaron un papel central en el derrocamiento de Zelaya y en los nuevos intentos de desestabilizar el gobierno de Xiomara Castro.

A la luz del artículo, podemos decir que Colombia, Venezuela y Honduras representan tres ejemplos de cómo la democracia en América Latina está siendo presionada por fuerzas internas y externas que buscan mantener el status quo. Los gobiernos progresistas de Petro, Maduro y la pareja Zelaya-Castro han intentado implementar reformas a favor de las clases más desfavorecidas, desafiando los intereses de las élites económicas y políticas que han dominado la región durante décadas.

Sin embargo, estas experiencias demuestran lo difícil que es lograr cambios significativos en un contexto de fuerte oposición interna y externa. Los intentos de golpe de Estado, ya sean de naturaleza militar, política o económica, suponen una amenaza real para la estabilidad y la continuidad democrática de estos países."                (Giulio Chinappi , Marx21, 24/09/24)

13.9.24

Golpe blando en Colombia contra Petro... El golpe se lleva a cabo desde tres frentes: el mediático, el jurídico y el sabotaje a medicamentos y carburantes, con paros de los camioneros como en el Chile de 1973 previo al golpe de Pinochet... El objetivo es crear odio y miedo hacia Petro y todo lo que le rodea, incluida su hija de 14 años que tuvo que salir del país por el reiterado acoso recibido por gente contratada para ello. El ataque también es jurídico, de nuevo contra el presidente, su familia, el Ejecutivo, los partidos de Gobierno y contra las reformas que se están llevando a cabo, como la reforma pensional, que ya suma 120 demandas en las Cortes. “Buscan el desgaste físico y moral del gobierno”... Advierten del peligro añadido de que la ultraderecha fascista está armada

 "El gobierno de Gustavo Petro de Colombia está sufriendo un brutal golpe blando. Así lo han explicado el secretario nacional de Organización del Partido Comunista Colombiano (PCC), Jorge Gómez, y su director administrativo y financiero, Jefferson Corredor, en un encuentro mantenido con Mundo Obrero en Madrid. El golpe se lleva a cabo desde tres frentes: el mediático, el jurídico y el sabotaje a medicamentos y carburantes, con paros de los camioneros como en el Chile de 1973 previo al golpe de Pinochet. La situación ha llegado a un punto en el que el Partido Comunista Colombiano se ha declarado en estado de alerta.

“Estamos viviendo la mayor ofensiva mediática que nadie haya soportado en este país” dijo el secretario nacional del PCC, una ofensiva “descomunal” contra Petro, su familia, el gabinete de Gobierno, el Pacto Histórico y los partidos que lo forman. Emplean muchas calumnias y las características utilizadas por los ideólogos del fascismo y toda la ofensiva mediática se hace desde un cerco en el que destacan el Grupo Prisa Caracol. El objetivo es crear odio y miedo hacia Petro y todo lo que le rodea, incluida su hija de 14 años que tuvo que salir del país por el reiterado acoso recibido por gente contratada para ello.

El ataque también es jurídico, de nuevo contra el presidente, su familia, el Ejecutivo, los partidos de Gobierno y contra las reformas que se están llevando a cabo, como la reforma pensional, que ya suma 120 demandas en las Cortes. “Buscan el desgaste físico y moral del gobierno”, resumió Jorge Gómez.

Los dirigentes colombianos advirtieron de la organización de un proyecto de ultraderecha fascista y de la necesidad de permanecer unidos para hacer frente a esa derecha que defiende los intereses de clase de los terratenientes y empresarios. La oligarquía tiene un largo historial de violencia y asesinatos en el país —que dejó más de 9.000 muertos en el partido comunista— a los que hay que sumar decenas de miles de desplazamientos y la estigmatización de la militancia. Advierten del peligro añadido de que la ultraderecha fascista está armada.

Esa amenaza se suma al miedo a la pertenencia que generó la guerra sucia en Colombia. Miedo sobre todo a la pertenencia al Partido Comunista. Hay razones fundadas: en lo que va de año ya han sido asesinados 700 líderes y lideresas de movimientos sociales y acción comunal.

La unión vuelve a ser la única solución no sólo para mantener el gobierno y la apertura democrática sino para plantar resistencia al golpe blando y a la ofensiva fascista. También para asegurar la supervivencia vital. Y esa unión tiene que articular el movimiento popular y el Pacto Histórico. En este sentido, este fin de semana se celebrará un gran encuentro para organizar la Coordinadora Nacional por el Cambio, un proyecto político que vaya más allá de lo electoral.

Los miembros del Buró del PCC contaron que en la izquierda es fácil dividirse, que lo difícil es unirse y trabajar una política de frente amplio. El Partido Comunista Colombiano trabaja en esa línea y lo hace desde unos principios claros: no disolver el Partido, aunque están dispuestos a entregar la personalidad jurídica; trabajar con un acuerdo programático y con la participación de los movimientos sociales; un funcionamiento absolutamente democrático y sin caudillismos; listas paritarias cremallera y una financiación muy clara. Todo para posibilitar un Pacto Histórico fuerte que lidere un frente amplio. “El gobierno es un escenario en disputa contra el Neoliberalismo, contra la corrupción y contra las viejas formas de hacer política” y ahí hay que ir unidos.

El encuentro sirvió para profundizar en la colaboración entre los periódicos de ambos partidos comunistas, Voz y Mundo Obrero, a la hora de dar a conocer las realidades de la situación política y social de cada país, y reforzar la lucha ideológica contra el neoliberalismo y el imperialismo."                    (MundoObrero, 13/09/24)

10.9.24

Venezuela importa en España por el petróleo a Repsol y por el daño que se pueda hacer al Gobierno... En el año 2002 se produjo un golpe de Estado contra Hugo Chávez que en España se celebró. No importaba que entonces las elecciones hubieran sido limpias, ni que Chávez fuera un presidente elegido democráticamente, en ese momento lo único que primaba era lo mismo que ahora: alejar del poder una ideología que en España se consideraba contraria a los intereses económicos de las grandes corporaciones españolas... En ese momento no importaba la democracia, ni hubo sospechas de fraude electoral, simplemente era necesario quitar, aunque fuera por la fuerza, a quien no gustaba... Las declaraciones de Esteban González Pons calificando al líder opositor prácticamente como vendido por haber aceptado el asilo del Gobierno de España dejan en evidencia que para el PP Venezuela es solo un territorio colonial con el que golpear a Pedro Sánchez... No hace falta preguntarse si Pedro Sánchez se ha preocupado por la salud y la vida de los opositores chinos en peligro en su reciente visita a Xi Jinping o si la derecha española está más interesada en no perturbar las exportaciones de porcino hacia el gigante chino sin exigirle al Gobierno que denuncie las violaciones de derechos humanos en el país oriental. Venezuela es solo el patio trasero de la reacción española, a nadie le importa (Antonio Maestre)

 "En la política española hay una serie de máximas que todos deberíamos tener en cuenta antes de fijar cualquier posición o análisis sobre Venezuela. El país de Latinoamérica importa en España solo por intentar hacer daño a la izquierda española, primero ocurrió con Podemos y ahora con el PSOE. No hay nada que la izquierda en España pueda hacer al respecto de Venezuela que cese la campaña propagandística de la derecha contra la izquierda. En política internacional los derechos humanos y la democracia nunca son los valores principales de actuación e importa más la instrumentalización y los intereses económicos y políticos. Venezuela importa por el petróleo a Repsol y por el daño que se pueda hacer al Gobierno.

Teniendo como premisa estos axiomas es preceptivo entender que la posición de la izquierda al respecto de Venezuela tiene que alejarse de los marcos impuestos por los medios y la derecha para fijar su propia posición centrándose en la hipocresía habitual de la política internacional sin aceptar una sola lección sobre democracia y derechos humanos de quienes solo usan la carta de Venezuela con intereses espurios. Al respecto de Venezuela es imperativo una izquierda internacional no alineada. Nicolás Maduro no es Hugo Chávez y estas últimas elecciones y la respuesta del Gobierno venezolano al negarse a publicar unas actas que pidieron hasta los observadores internacionales autorizados hacen necesario marcar una distancia inequívoca. En el año 2024 hay que comprender que una izquierda que sí piense en los derechos humanos y la democracia tiene que fijar una posición crítica con Nicolás Maduro al igual que hace con la Nicaragua de Daniel Ortega y denunciar a su vez con firmeza a una oposición ultra y golpista que pertenece a la internacional ultra y que tiene que ser combatida con la misma convicción que a Javier Milei, José Antonio Kast, Donald Trump o Giorgia Meloni. La líder de la oposición Venezolana, María Corina Machado, es una de las líderes en latinoamérica que forma parte de esa alianza ultra que se reunió en Buenos Aires en el Foro de Madrid, impulsado por Vox, que firmó una declaración en la que decían de forma expresa que combatirán a Pedro Sánchez, Lula o Gabriel Boric, entre otros, por tener vínculos con el crimen organizado y querer destruir sus democracias.

Alguien en el Gobierno de España tiene que explicarnos cómo es posible que dé apoyo político y asilo a una oposición que afirma que Pedro Sánchez tiene vínculos con el crimen organizado y quiere destruir nuestra democracia mientras se reúne en foros internacionales para trabajar por derrocar al presidente legítimo de España. La diáspora política venezolana organizada en Madrid es una punta de lanza contra cualquier gobierno de izquierdas y forma parte de la misma campaña nacional que declara ilegítimo a Pedro Sánchez. La oposición venezolana que está en Madrid es funcional a los intereses del PP y VOX contra este Gobierno y participa activamente para lograr su final y cualquier acción de Pedro Sánchez para favorecer el fortalecimiento de esa colonia política es un refuerzo de un adversario que en España ya ha demostrado sus filias golpistas.

La posición de la oligarquía con presencia en la opinión pública y publicada en España al respecto de Venezuela no tiene base en el respecto irrestricto a los derechos humanos y la democracia, porque si fuera así la actuación en el pasado hubiera sido diferente. En el año 2002 se produjo un golpe de Estado contra Hugo Chávez que en España se celebró. No importaba que entonces las elecciones hubieran sido limpias, ni que Chávez fuera un presidente elegido democráticamente, en ese momento lo único que primaba era lo mismo que ahora: alejar del poder una ideología que en España se consideraba contraria a los intereses económicos de las grandes corporaciones españolas. En el año 2002 el diario El País publicó un editorial que tituló Golpe a un caudillo en el que defendía la imposición por parte de los militares del jefe de la patronal Pedro Carmona como presidente de Venezuela sustituyendo al elegido democráticamente. Un golpe en el que participó Maria Corina Machado, la actual líder de la oposición en Venezuela. En ese momento no importaba la democracia, ni hubo sospechas de fraude electoral, simplemente era necesario quitar, aunque fuera por la fuerza, a quien no gustaba. El editorial de El País de 2022 llamaba la atención por una frase en especial: "En Venezuela el ejército sigue siendo el árbitro de última instancia. A la luz de los hechos, hay que elogiar al menos la decisión de la cúpula militar de ceder el poder a un civil, aunque resulte singular que el elegido sea el presidente de la patronal".

La posición de la derecha siempre ha sido interesada y ha quedado nuevamente en evidencia con el asilo político otorgado por España a Edmundo González Urrutia por seguir haciendo campaña contra el Gobierno después de hacer justamente lo que Ayuso pidió hace unos días. Las declaraciones de Esteban González Pons calificando al líder opositor prácticamente como vendido por haber aceptado el asilo del Gobierno de España dejan en evidencia que para el PP Venezuela es solo un territorio colonial con el que golpear a Pedro Sánchez. La crítica a la hipocresía de nuestro país en la política de asilo no tiene que ser demasiada elaborado y despacharse en una frase. En medio de la mayor crisis humanitaria del siglo en Gaza, con una campaña genocida contra el pueblo palestino, España sigue manteniendo la necesidad del Visado de Tránsito Aeroportuario (ATV) para evitar que los palestinos, si llegan a un aeropuerto español, puedan pedir asilo a la vez que fleta aviones de la armada para traerse a un opositor venezolano. No hace falta preguntarse si Pedro Sánchez se ha preocupado por la salud y la vida de los opositores chinos en peligro en su reciente visita a Xi Jinping o si la derecha española está más interesada en no perturbar las exportaciones de porcino hacia el gigante chino sin exigirle al Gobierno que denuncie las violaciones de derechos humanos en el país oriental. Venezuela es solo el patio trasero de la reacción española, a nadie le importa."                  ( Antonio Maestre , blog, 10/09/24)

9.9.24

Editorial de la Jornada, diario mexicano: Venezuela: ¿paso a la normalización? La salida del ex candidato opositor venezolano Edmundo González Urrutia con rumbo al exilio en España podría marcar el inicio de la distensión y la normalización del crispado escenario político que quedó en Venezuela a raíz del intento de la derecha local, apoyada por Washington y por diversos gobiernos europeos y latinoamericanos, de convertir los comicios del pasado 28 de julio en el colapso del régimen bolivariano y de la presidencia de Nicolás Maduro... el frente internacional del intervencionismo en Venezuela –en el que Washington, Londres y Madrid han desempeñado un papel protagónico– no logró crear las condiciones para reconocerlo como presidente... Maduro está en pleno control del país caribeño y su gobierno se ve fortalecido por la ausencia del país de su rival en los comicios de julio pasado, el cual no tendrá más margen de acción que unirse a las conspiraciones de la cada vez más abundante comunidad de disidentes venezolanos en Madrid

"La salida del ex candidato opositor venezolano Edmundo González Urrutia con rumbo al exilio en España podría marcar el inicio de la distensión y la normalización del crispado escenario político que quedó en Venezuela a raíz del intento de la derecha local, apoyada por Washington y por diversos gobiernos europeos y latinoamericanos, de convertir los comicios del pasado 28 de julio en el colapso del régimen bolivariano y de la presidencia de Nicolás Maduro.

Cabe recordar que un vacío de información por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue aprovechado por los opositores para difundir desde un sitio web privado falsa información sobre los resultados comiciales para dar la impresión de que González Urrutia había ganado la Presidencia y para denunciar un supuesto fraude electoral a favor de Maduro.

Ese operativo de desinformación contribuyó a azuzar una serie de violentas protestas que dejaron 27 muertos, casi 200 heridos y más de dos millares de detenidos, y sirvió de pretexto a varios gobiernos extranjeros y a organizaciones internacionales como la de Estados Americanos (OEA) para desconocer la institucionalidad venezolana.

El político ahora asilado en España fue acusado de suplantar las funciones del CNE y de instigar a la rebelión, entre otros delitos, y al ser requerido por la justicia buscó sucesivamente refugio en las embajadas holandesa y española en Caracas y ayer, tras obtener un salvoconducto de las autoridades venezolanas, viajó a Madrid a bordo de un avión militar enviado por España para transportarlo.

Aunque resulta deplorable el persistente injerencismo del gobierno que encabeza Pedro Sánchez, quien sin pudor ni necesidad describió a González Urrutia como héroe, lo cierto es que el frente internacional del intervencionismo en Venezuela –en el que Washington, Londres y Madrid han desempeñado un papel protagónico– no logró crear las condiciones para reconocerlo como presidente –como sí pudieron hacerlo con Juan Guaidó en la aventura precedente, en enero de 2019– ni construir en torno a su figura una suerte de gobierno paralelo o en el exilio.

Por lo demás, no hay ningún asidero legal para atribuirle alguna representatividad a la principal dirigente del antichavismo, María Corina Machado, quien también está llamada a comparecer ante un tribunal por diversas imputaciones y, hasta donde se sabe, permanece en calidad de prófuga en territorio venezolano.

Guste o no a los opositores y a sus patrocinadores extranjeros, pues, Maduro está en pleno control del país caribeño y su gobierno se ve fortalecido por la ausencia del país de su rival en los comicios de julio pasado, el cual no tendrá más margen de acción que unirse a las conspiraciones de la cada vez más abundante comunidad de disidentes venezolanos en Madrid.

Y aunque el proceso electoral no haya concluido formalmente, parece difícil que siga siendo usado por los antichavistas para desestabilizar al gobierno bolivariano."                 (Editorial de La Jornada, 09/09/24)

28.8.24

La guerra ilegal contra Venezuela de la que no se habla... Contra Venezuela se ha ejecutado una auténtica «guerra de hambre»... Los economistas Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs calcularon los efectos de esa guerra económica: 40.000 muertes solo entre 2017 y 2018. Y la relatora especial de Naciones Unidas Alena Douhan informó que unos 2,5 millones de venezolanos sufrían de inseguridad alimentaria y 300.000 estaban en peligro de muerte por haber caído las importaciones en un 73%, debido a las sanciones y a pesar de que Venezuela tenía recursos para pagarlas... las sanciones provocaron que sólo pudiera funcionar el 20% del equipo hospitalario del país. Incluso se bloqueó el pago de vacunas contra el Covid para que el gobierno de Maduro no pudiera contar con ellas. Como dijeron Weisbrot y Sachs en su informe, las potencias occidentales han aplicado un «castigo colectivo de la población civil», algo condenado por las convenciones internacionales de Ginebra y de La Haya, contrario a las leyes internacionales y a la propia legislación interna estadounidense... Uno de los principales objetivos de la guerra económica contra Venezuela fue atacar y sabotear la labor de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción de Alimentos (CLAP), que trataban de proporcionar alimentos a bajo coste a la población. En 2016, 2019 y 2020 Estados Unidos estableció sanciones a las empresas que suministraran bienes o recursos a esos Comités... Si Venezuela se ha convertido en una especie de ogro o diablo al que se combate con tanta intensidad desde que Hugo Chávez comenzó a gobernar es, sencillamente, por algo que se oculta: Venezuela tiene las reservas de petróleo y de oro más grandes del planeta... lo que buscan quienes hacen la guerra contra Venezuela no es esto último, democracia y libertad, sino apoderarse de nuevo de sus inmensas riquezas naturales (Juan Torres López)

 "He sido siempre muy crítico con todo lo que ha ocurrido en Venezuela desde 1999, cuando Hugo Chávez comenzó a gobernar. Lo fui especialmente en sus últimos años y, muy en particular, con la gestión, a mi juicio nefasta, de Nicolás Maduro. Y he tratado de basar siempre mis críticas en el análisis de los datos que mostraban las luces (indiscutibles) y las sombras (indisimulables) de la llamada «revolución bolivariana». En esta entrada de la web hay una relación de los artículos que escribí en su día sobre lo que ocurría en aquel país y en los que se puede comprobar que señalé los errores, la corrupción galopante y la deriva autoritaria, entre otras cosas. Y soy también muy crítico en estos momentos con la forma en que el régimen de Nicolás Maduro ha llevado a cabo el reciente proceso electoral.

Pero, precisamente porque he sido crítico desde el primer momento con lo que han hecho los gobiernos de Chávez y Maduro, es por lo que creo que tengo también la obligación de denunciar un par de circunstancias de las que apenas se habla:

a) La extraordinaria atención que se presta a Venezuela y la contundencia con la que se critica y ataca a su gobierno no se deben a que antes Chávez y ahora Maduro sean malos gobernantes o ni siquiera dictadores.

b) La gestión desastrosa y los evidentes problemas económicos que se viven en ese país, con su secuela de escasez, enfermedades, hambre y descontento, no son de exclusiva responsabilidad de los dirigentes bolivarianos.

Justifico ambas ideas a continuación y brevemente.

Es una evidencia que nadie puede negar que en el planeta hay dictadores y genocidas mucho más crueles, brutales, corruptos y peores gobernantes que los de Venezuela y que, sin embargo, no sólo no son criticados por Estados Unidos y las demás potencias, sino que incluso reciben su apoyo político, económico y militar en abundancia.

Si Venezuela se ha convertido en una especie de ogro o diablo al que se combate con tanta intensidad desde que Hugo Chávez comenzó a gobernar es, sencillamente, por algo que se oculta: Venezuela tiene las reservas de petróleo y de oro más grandes del planeta y lo que se propuso la revolución bolivariana fue que toda esa riqueza, a diferencia de lo que ocurría hasta 1999, se repartiese de una forma más justa. Un sólo dato creo que muestra mejor que nada lo que ocurría en la Venezuela anterior a Hugo Chávez: todavía en 2003, siete de cada diez venezolanos carecían de cédula de identidad; es decir, ni siquiera eran considerados oficialmente ciudadanos y se encontraban, por tanto, en completa indefensión, pues ni siquiera podían ser identificados como tales.

Por otro lado, es evidente también (yo mismo lo he mostrado en los escritos a los que hecho referencia más arriba) que los gobernantes bolivarianos cometieron multitud de errores tratando de repartir mejor la riqueza y que muchísimos de ellos se corrompieron, aprovechando la ocasión para hacerse multimillonarios, lo mismo que sucedía antes de la revolución. Y es evidente que esos errores han debido resultar muy dañinos para el resto de la población. Pero eso no es todo.

El hambre, la inflación, las carencias y la lamentable situación económica de ese país tienen muchísimo que ver también con una auténtica guerra, ilegal y no declarada oficialmente como tal, con la que se viene tratando de destruir a Venezuela y a su economía, en particular, desde que la gobierna Maduro.

En marzo de 2015, el presidente Obama declaró a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. A partir de ahí y de las sucesivas disposiciones legales de Estados Unidos, bancos internacionales han bloqueados cuentas del Estado venezolano, grandes empresas han dejado de comerciar con ese país y altos funcionarios han sido perseguidos y encarcelados, provocando daños civiles que están expresamente condenados por el derecho internacional. En particular, se produjo un embargo de las exportaciones del crudo venezolano y se prohibió venderle recursos esenciales, lo que privó de miles de millones de dólares a ese país y produjo escasez de combustible en su propio interior, crisis de suministro eléctrico y carencia de materiales básicos para la alimentación y el sistema sanitario. Estados Unidos impidió, además, que Venezuela utilizara sus reservas de oro para pagar alimentos, combustible, medicinas y otras importaciones. Para provocar el colapso de su economía, el presidente Trump declaró en 2017 que “todas las opciones están sobre la mesa”, y Estados Unidos y otros países, entre ellos España, han impedido que Venezuela tenga acceso a dólares para poder comerciar con el exterior y han bloqueado activos de su propiedad por valor de miles de millones de dólares.

Uno de los principales objetivos de la guerra económica contra Venezuela fue atacar y sabotear la labor de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción de Alimentos (CLAP), que trataban de proporcionar alimentos a bajo coste a la población. En 2016, 2019 y 2020 Estados Unidos estableció sanciones a las empresas que suministraran bienes o recursos a esos Comités. Contra Venezuela se ha ejecutado una auténtica «guerra de hambre».

Los economistas Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs calcularon los efectos de esa guerra económica: 40.000 muertes solo entre 2017 y 2018. Y la relatora especial de Naciones Unidas Alena Douhan informó que unos 2,5 millones de venezolanos sufrían de inseguridad alimentaria y 300.000 estaban en peligro de muerte por haber caído las importaciones en un 73%, debido a las sanciones y a pesar de que Venezuela tenía recursos para pagarlas. Según esta relatora, las sanciones provocaron que sólo pudiera funcionar el 20% del equipo hospitalario del país. Incluso se bloqueó el pago de vacunas contra el Covid para que el gobierno de Maduro no pudiera contar con ellas.

Como dijeron Weisbrot y Sachs en su informe, las potencias occidentales han aplicado un «castigo colectivo de la población civil», algo condenado por las convenciones internacionales de Ginebra y de La Haya, contrario a las leyes internacionales y a la propia legislación interna estadounidense.

No quito ninguna responsabilidad a la gestión del régimen de Nicolás Maduro, ni alivio sus errores o, ni mucho menos, su falta de transparencia y sus atentados contra la libertad, el pluralismo y la democracia. Pero, de igual modo, tampoco callo ante lo esencial: ."              (Juan Torres López, blog, 27/08/24)

21.8.24

Boaventura de Sousa Santos: En cuanto al posible fraude electoral en Venezuela, espero con calma la decisión del Tribunal Supremo de Justicia. No tengo ninguna razón para confiar menos en este tribunal que en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, después de que decretara la impunidad total de los presidentes, en evidente favor de Donald Trump, o en el Tribunal Supremo de Brasil, después de que mantuviera en prisión a Lula da Silva sin una sentencia firme sobre los crímenes por los que fue condenado -injustamente, como resultó-. Lo que me impulsa a escribir es la perplejidad que me produce la sorprendente atención informativa mundial sobre Venezuela, toda ella guiada por la certeza de que ha habido fraude y de que Nicolás Maduro es un dictador sanguinario. El genocidio de Gaza parece un episodio de videojuego comparado con la gravedad de lo que está ocurriendo en Venezuela... ¿Estamos ante un nuevo episodio de guerra de propaganda, parte inherente de la estrategia de cambio de régimen? Sí... EEUU quieren controlar las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo y cerrar las puertas de América Latina a China, tal y como ha hecho en Europa... Lo específico del caso de Venezuela es el entusiasmo con que parte de la izquierda democrática latinoamericana se alinea con los EEUU en esta cruzada... y muestra claramente que la defensa de la democracia tiene prioridad sobre la defensa de la soberanía... e propone nuevas elecciones, incluso antes de que el Tribunal Supremo venezolano se haya pronunciado. En mi opinión, esta medida es peligrosa e incluso suicida para la democracia latinoamericana... pues, el cuestionamiento de las elecciones en un determinado país y la exigencia de nuevas elecciones podrían desencadenarse en un futuro próximo, si así lo requieren los intereses económicos y geoestratégicos de la potencia dominante... no se puede descartar que dentro de unos años estemos frente al «clamor internacional» de fraude en las elecciones brasileñas, exigiendo un recuento de los votos y posiblemente nuevas elecciones

"En cuanto al posible fraude electoral en Venezuela, espero con calma

la decisión del Tribunal Supremo de Justicia. No tengo ninguna razón para

confiar menos en este tribunal que en el Tribunal Supremo de los Estados

Unidos, después de que decretara la impunidad total de los presidentes, en

evidente favor de Donald Trump, o en el Tribunal Supremo de Brasil,

después de que mantuviera en prisión a Lula da Silva sin una sentencia

firme sobre los crímenes por los que fue condenado -injustamente, como

resultó-.

Lo que me impulsa a escribir es la perplejidad que me produce la

sorprendente atención informativa mundial sobre Venezuela, toda ella

guiada por la certeza de que ha habido fraude y de que Nicolás Maduro es

un dictador sanguinario. El genocidio de Gaza parece un episodio de

videojuego comparado con la gravedad de lo que está ocurriendo en

Venezuela. Las crisis en Sudán, Kenia, Tanzania, Nigeria y Guatemala son

triviales comparadas con el horror en Venezuela. Este enfoque global y

políticamente monolítico sobre Venezuela me recuerda a otro reciente

centrado en Ucrania. ¿Estamos ante un nuevo episodio de guerra de

propaganda, parte inherente de la estrategia de cambio de régimen?

Cualquiera que conozca la historia de los EEUU sabe que la defensa

estadounidense de la democracia siempre ha estado subordinada a los

intereses económicos y geopolíticos del país, definidos por las clases,

grupos económicos o élites dominantes del momento. La izquierda

democrática latinoamericana ha tenido una trágica experiencia de ello.

Cabe preguntarse, por tanto, por qué EEUU estan tan interesados en la

defensa de la democracia en Venezuela. En mi opinión, la respuesta es

relativamente obvia. EEUU quieren controlar las mayores reservas

certificadas de petróleo del mundo y cerrar las puertas de América Latina a

China, tal y como ha hecho en Europa.

Como ha sucedido en muchos otros países (más recientemente en

Ucrania en 2014), se trata de una estrategia de cambio de régimen. Dado

que el objetivo es el mencionado, apoya a aquellas fuerzas políticas que

garanticen la salvaguarda de ese objetivo. En Venezuela, dado el fuerte

sentimiento soberanista que se remonta a mucho antes de Hugo Chávez,

esa garantía la dan las fuerzas más extremistas e incluso fascistas de Corina

Machado. Hay otra oposición en Venezuela, alguna antichavista, alguna

formada por chavistas disidentes, democrática, moderada, alguna de

izquierdas, pero nunca se la menciona, porque esa oposición, por muy anti-

Maduro que sea (y lo es), es soberanista. Por lo tanto, no es fiable desde el

punto de vista de los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU.

Hace unos diez años, la situación en Siria era algo similar. Había una

oposición democrática moderada al gobierno de Assad, pero no era esta

oposición la que contaba con el apoyo de la «comunidad internacional».

Eran los extremistas islámicos, y las razones eran las mismas.

Lo específico del caso de Venezuela es el entusiasmo con que parte

de la izquierda democrática latinoamericana se alinea con los EEUU en

esta cruzada. Oficialmente es al revés, es decir, son los EEUU los que

apoyan las iniciativas latinoamericanas, pero la verdad oficial en este

terreno es, en el mejor de los casos, una verdad a medias. Este sector de la

izquierda latinoamericana muestra claramente que la defensa de la

democracia tiene prioridad sobre la defensa de la soberanía. No sólo se

suma al «clamor mundial» sobre el fraude, sino que propone nuevas

elecciones, incluso antes de que el Tribunal Supremo venezolano se haya

pronunciado.

En mi opinión, esta medida es peligrosa e incluso suicida para la

democracia latinoamericana, dado el contexto internacional en el que

estamos entrando. No hace falta ser sociólogo para predecir que el

cuestionamiento de las elecciones en un determinado país y la exigencia de

nuevas elecciones podrían desencadenarse en un futuro próximo, si así lo

requieren los intereses económicos y geoestratégicos de la potencia

dominante en el subcontinente. El abrazo que algunos de los países

fundadores de los BRICS dieron a Nicolás Maduro resultará cada vez más

un abrazo fatal, ya que Rusia, China e Irán (que pronto se unirá a los

BRICS) llevan años en el punto de mira de EEUU.

Otro miembro fundador de los BRICS es Brasil. Si los intereses de

Brasil y EEUU parecen coincidir en la defensa de la democracia, cuesta

creer que ocurra lo mismo con los BRICS. Por mucho que les duela

admitirlo a los brillantes diplomáticos brasileños, desde la perspectiva de

los intereses geopolíticos de EEUU, Brasil significa dos cosas: la

Amazonia y el bloqueo de China en América Latina. En cuanto a esto

último, lo máximo que aceptaran los EEUU es la escisión (y el

consiguiente debilitamiento) de los BRICS, que esperan que pueda

producirse a través de una posible alianza entre Brasil y la India de

Narendra Modi.

Si esto no ocurre, y si es cierto que los intereses económicos y

geopolíticos de EE.UU. siempre prevalecen en esta región, no se puede

descartar que dentro de unos años estemos frente al «clamor internacional»

de fraude en las elecciones brasileñas, exigiendo un recuento de los votos y

posiblemente nuevas elecciones, incluso antes de que las instituciones

nacionales encargadas de certificar las elecciones se hayan pronunciado. El

objetivo siempre será el cambio de régimen. De hecho, esto ya se ha

intentado en Brasil, y de la forma más violenta, el 6 de enero de 2023. Es

poco probable que esto ocurra y, desde lo más profundo de mis

convicciones políticas, espero que nunca ocurra. Lo que me inquieta es que

el procedimiento de poner a un país soberano en la alternativa de repetir

elecciones o de convertirse en un paria internacional esté siendo legitimado

por fuerzas políticas que, si de algo sirven las lecciones de la historia,

tienen más probabilidades de ser víctimas de él en el futuro.

Por último, si este tipo de defensa de la democracia se impusiera

sobre todo lo demás, cabría predecir que la misma izquierda

latinoamericana, por coherencia, apuntaría después a Cuba.

Afortunadamente, se trata de una predicción errónea. Cuba no tiene

recursos naturales y, en cualquier caso, después de todo lo que ha pasado

desde la revolución cubana, Estados Unidos puede prescindir de la ayuda

de los gobiernos latinoamericanos de izquierda para provocar un cambio de

régimen en el Caribe."

(Boaventura de Sousa Santos, Un. Coimbra, Other News, 20/08/24)

16.8.24

Venezuela: No son las actas, es el petróleo, estúpido... ¿Qué es lo que revela esta actitud de no reconocer el triunfo chavista? Simple: la eficacia del poder de chantaje de Estados Unidos, que a través de una ofensiva mediática, diplomática y económica sin precedentes logró instalar en el imaginario colectivo la idea de que la re-elección de Nicolás Maduro fue fraudulenta... ¿Cuándo se demostró que ganara la oposición? Una semana atrás la derecha tuvo ocasión de mostrar las actas que demostraban su triunfo ante la Sala Electoral del Tribunal Superior Constitucional, pero sus delegados se abstuvieron de mostrar prueba alguna... antes de los comicios denunciaron que habría un fraude –evidencia que sabían que iban a perder-, desconocieron el resultado, y generaron hechos de violencia... ahora le reclaman por escrito a las Fuerzas Armadas Venezolanas que den un golpe de Estado contra el gobierno constitucional... Sin la crisis civilizatoria y la desaparición de la faz de la tierra del Derecho Internacional (el mundo asiste inerme a un genocidio filmado en tiempo real), sería imposible comprender por qué casi todo Occidente está reclamando en diversos tonos a un gobierno soberano que demuestre con documentos respaldatorios que ha ganado las elecciones, señala Alicia Castro, exembajadora argentina en Venezuela... Quieren cambiar al gobierno elegido por voto popular, están dispuestos a intervenir militarmente y, realmente, el petróleo venezolano les queda más a mano que el de Medio Oriente y tratan de apropiarse de él (vía María Corina Machado y Edmundo González) sin necesidad de un genocidio como en Gaza (Aram Ahorian, periodista uruguayo)

"Lo que está en juego en Venezuela no es el veredicto electoral sino la apropiación por parte de Estados Unidos de las inmensas reservas petroleras y minerales del país y  dejar bajo su tutela –la de sus soldados, buques, submarinos, aviones- a las naciones de la cuenca del Caribe, que durante más de 20 años lograron sobrevivir, muchas veces, gracias al apoyo venezolano.

Si Bill Clinton fuera el presidente de EEUU hubiera dejado en claro que “es el petróleo, estúpido”. Pero Estados Unidos no va a conformarse apropiándose tan sólo de los 300 mil barriles del petróleo venezolano, porque también irán por el Presal brasileño, con sus casi 14.000 millones de barriles. 

Y sin un gobierno nacionalista en Venezuela, las riquezas petroleras del Esequibo y de Guayana caerán también en manos de las trasnacionales estadounidenses, las que, en parte, financian las candidaturas presidenciales de demócratas y republicanos.

¿Qué es lo que revela esta actitud de no reconocer el triunfo chavista? Simple: la eficacia del poder de chantaje de Estados Unidos, que a través de una ofensiva mediática, diplomática y económica sin precedentes logró instalar en el imaginario colectivo la idea de que la re-elección de Nicolás Maduro fue fraudulenta.

La manipulación mediática ha sido eficaz. Desde meses antes del proceso electoral se venía anunciado, denunciando, un fraude en unas elecciones que aún ni siquiera se habían llevado a cabo. 

En estas guerras de cuarta y quinta generación son los términos usados por analistas y estrategas estadounidenses para describir la última fase de la confrontación en la era tecnológica informática y de las comunicaciones globalizadas, concepto asimilado al de la guerra asimétrica, la guerra antiterrorista y el terrorismo mediático. Las balas (o misiles) son sustituidos por consignas mediáticas destinadas a destruir el pensamiento reflexivo.

El embuste (también llamado “fake” en inglés) no es otra cosa que una muestra más del poder de la propaganda elaborada por las usinas de mentiras que anunciaban irresponsablemente un fraude con la misma irresponsabilidad e impunidad con la que antes afirmaron que había armas de destrucción masiva en Irak.

Desgraciadamente, los gobiernos latinoamericanos parecen impotentes para neutralizar la extorsión diseñada en Washington y ejecutada por centenares de medios y machacada por miles de lenguaraces que vociferan a coro la misma melodía: ¡hubo fraude, muestren las actas!

Venezuela ha desplegado durante dos décadas una intensa diplomacia petrolera en el Caribe, que benefició a los pueblos de la cuenca. A pesar de las diferencias históricas y culturales y la percepción de este país como un «subimperialismo» regional, su presencia se acrecentó desde la llegada al gobierno de Hugo Chávez. 

Iniciativas como Petrocaribe y acuerdos especiales con algunos países,  le permitieron a muchas naciones a sobrevivir, y -sí- a Chávez a ganar protagonismo en el área. Hoy esos países parecen hacer mutis por el foro.

Se habla de fraude… pero ¿cuándo se demostró que ganara la oposición? Una semana atrás la derecha tuvo ocasión de mostrar las actas que demostraban su triunfo ante la Sala Electoral del Tribunal Superior Constitucional, pero sus delegados se abstuvieron de mostrar prueba alguna., tras reconocer que no tienen actas de escrutinio de los testigos de las mesas, ni listados de testigos.

Y también aseguraron desconocer quien o quienes realizaron la carga de la información de las presuntas actas de escrutinio en la página web de la organización Súmate, que dirige María Corina Machado, que le otorgaban la victoria a Edmundo González.

¿Qué significa el reclamo desde el exterior de que el gobierno muestren las actas, más allá de injerencismo en los asuntos internos de otro país? Ni a Jair Bolsonaro se le ocurrió que Lula da Silva mostrara las actas de su triunfo en 2022, ni a Joe Biden exigirlas. 

Bueno, hubieran pasado un papelón porque en el sistema electoral de Brasil esas actas no existen y sólo hay un comprobante del resultado que exhiban las máquinas de votación, que nadie ha dudado que puedan ser  hackeadas.

Los «demócratas» que hoy le exigen al Consejo Electoral de Venezuela (CNE) demostración de Actas y votos son quienes reconocieron en 2019 al autoproclamado Juan Guaido como presidente del país en menos de 24 horas, sin votos, sin actas, sin elecciones, pero con el respaldo del gobierno de Estados Unidos y la complicidad de los europeos. Ahora dan crédito a la oposición encarnada por María Corina Machado que asevera que ganó su candidato, Edmundo González, por amplia mayoría.

La historia vuelve a repetirse: antes de los comicios denunciaron que habría un fraude –evidencia que sabían que iban a perder-, desconocieron el resultado, generaron hechos de violencia, en nombre de qué democracia.

No se trata de comparar a Nicolás Maduro y sus bigotones y la figura de Hugo Chávez, Los memoriosos recuerdan la formación, en 2002, después del frustrado golpe de Estado de un grupo parlamentario venezolano-estadounidense, llamado Grupo de Boston, encabezado por el demócrata John Kerry (secretario de Estado hasta 2017) y el chavista Nicolás Maduro, en ese entonces presidente de la Asamblea Nacional. 

La mitad de los miembros venezolanos eran diputados opositores. El grupo fue financiado por la Organización de Estados Americanos (OEA). El Grupo de Boston se deshizo con la retirada de los diputados de la oposición de las elecciones parlamentarias de 2005.

A veces uno se sorprende, pero le reclaman por escrito a las Fuerzas Armadas Venezolanas que hagan un golpe de Estado contra el gobierno constitucional. Además de cometer un delito, hacen el ridículo: Ignoran la solidez  del modelo de unión cívico-militar en Venezuela, cuyos mandos militares son leales seguidores del lema de Bolívar «Maldito el soldado que levante un arma contra su pueblo».

Sin la crisis civilizatoria ha puesto valores y principios patas para arriba: el mundo asiste inerme a un genocidio filmado en tiempo real, y la desaparición de la faz de la tierra del Derecho Internacional, sería imposible comprender por qué casi todo Occidente está reclamando en diversos tonos a un gobierno soberano que demuestre con documentos respaldatorios que ha ganado las elecciones, señala Alicia Castro, exembajadora argentina en Venezuela.

No recuerdo que algún país de América Latina pretendiera establecer condiciones para regular en detalle las elecciones en el parlamento alemán o para elegir el gobierno de España, pero –entre otros-  esos países se arrogan facultades de injerencia directa para tutelar las cuestiones internas de la política venezolana.

Obviamente se trata del petróleo. La oposición de derecha, de la mano de EEUU quiere que la tortilla se vuelva y regresar a la vieja república.

Quieren cambiar al gobierno elegido por voto popular, están dispuestos a intervenir militarmente y, realmente, el petróleo venezolano les queda más a mano que el de Medio Oriente y tratan de apropiarse de él (vía María Corina Machado y Edmundo González) sin necesidad de un genocidio como en Gaza.

Son quienes representan a la oposición, con un plan de gobierno diseñado para la entrega de las riquezas del país a las grandes trasnacionales estadounidenses (y alguna europea, para que no enojen), muy similar al de otro ultraderechista, como Javier Milei.

Las intervenciones militares de los Estados Unidos son precedidas por una serie de acciones, En este caso el linchamiento mediático, bloqueos y 900 sanciones para crear desabastecimiento que fogoneen un descontento social; secuestro de divisas, actos de violencia organizada; instalación de un gobierno paralelo. En medio del caos provocado, justifican la intervención militar: en lo posible con militares venezolanos.

En este escenario de gran fragilidad, contribuir a erosionar a Venezuela es irresponsable. Es el paso que favorece un golpe. María Corina Machado le dirigió una carta a Benjamín Netanyahu pidiéndole su intervención en Venezuela, basada en la «responsabilidad de proteger» los Derechos Humanos. Este es el argumento introducido por los EEUU para justificar la invasión a Libia. De Ripley: aunque usted no lo crea…

Venezuela está, nuevamente, bajo asedio. Y no es la primera vez. Desde el golpe de Estado perpetrado contra Hugo Chávez en 2002, hace más de 22 años, no han cesado los intentos de golpe, intentos (por suerte frustrados) de magnicidio, sabotaje, desabastecimiento, acciones de violencia organizada, guarimbas, creación del Grupo de Lima, el acoso del secretario general de la OEA."

(Aram Ahorian, periodista uruguayo, Observatorio de la crisis, 16/08/24)

Editorial de La Jornada, diario mexicano: El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que enviará una carta a su homólogo Joe Biden, exigiendo explicaciones por el financiamiento millonario a un ente dedicado al golpeteo político, la desestabilización y las campañas de desinformación... el organismo no gubernamental Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad AC (MCCI), tuvo ingresos por 502 millones 588 mil pesos en el periodo de 2016 a 2023. De ese monto, casi 97 millones de pesos fueron aportados por la embajada de Estados Unidos en México, y destaca que los recursos de este poder extranjero comenzaron a entregarse justo cuando la Cuarta Transformación llegó al gobierno federal. Asimismo, MCCI recibió fondos de fundaciones estadunidenses que durante décadas han organizado y financiado golpes de Estado y regímenes de ultraderecha en América Latina... Washington debe cesar un injerencismo que no sólo es ilegal y contrario a las buenas formas diplomáticas, sino que le enajena simpatías en una sociedad mayoritariamente comprometida con la soberanía nacional y el proceso de transformación en curso... En cuanto a MCCI, sus impulsores harían bien en darse cuenta de que ponerse al servicio de poderes foráneos no hace sino ahondar el rechazo social hacia su agenda y las apabullantes derrotas electorales de sus membretes partidistas

 "Pablo Gómez, titular de la Unidad deInteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dio a conocer que el organismo no gubernamental Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad AC (MCCI), cuyos apoderados legales son Claudio X. González Guajardo y María Amparo Casar Pérez, tuvo ingresos por 502 millones 588 mil pesos en el periodo de 2016 a 2023. De ese monto, casi 97 millones de pesos fueron aportados por la embajada de Estados Unidos en México, y destaca que los recursos de este poder extranjero comenzaron a entregarse justo cuando la Cuarta Transformación llegó al gobierno federal. Asimismo, MCCI recibió fondos de fundaciones estadunidenses que durante décadas han organizado y financiado golpes de Estado y regímenes de ultraderecha en América Latina.

Ante estos datos, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que enviará una nueva nota diplomática, acompañada de una carta, a su homólogo Joe Biden, en las cuales exigirá explicaciones por el financiamiento millonario a un ente dedicado al golpeteo político, la desestabilización y las campañas de desinformación. En su conferencia de prensa, el mandatario inquirió: ¿Cómo se llama eso? Intervencionismo, y es hasta de mal gusto, contrario a la ética y a la urbanidad política. ¿Cómo, por un lado, se mantienen buenas relaciones, de cooperación, y al mismo tiempo se entrega dinero a opositores para calumniar? ¿Por qué esa politiquería tan ramplona de tirar la piedra y esconder la mano? ¿Por qué ese doble discurso, esa doble moral? ¿Por qué esa hipocresía?, y llamó a que desaparezca esa modalidad perversa de hacer política internacional.

Se trata, ciertamente, de una actitud hipócrita, de un escandaloso doble rasero. Para ilustrar hasta qué punto Washington condena este tipo de actos cuando son otros quienes los perpetran, basta recordar el supuesto pago, por parte del Kremlin, para posicionar unas pocas publicaciones en redes sociales dirigidas a influir en la voluntad popular durante las campañas presidenciales de 2016. Dicho episodio motivó una investigación especial por parte del Congreso y el Departamento de Justicia, y la emisión de toda clase de invectivas en contra de Rusia por interferir en asuntos internos de otro país. Al mismo tiempo que no tolera que entidades extranjeras publiquen un puñado de tuits, la Casa Blanca pretende que el resto del mundo acepte como normal que sus agencias de espionaje y sus poderes fácticos financien a grupos oligárquicos que intentan manipular a la opinión pública.

Al igual que en otras ocasiones, MCCI reaccionó con indignación a las revelaciones sobre sus cuestionables conductas en un comunicado en el que niega cualquier móvil político, se dice víctima de persecución y presenta sus labores como un servicio a la democracia y al derecho a la información. Sin embargo, la coordinación entre MCCI, los partidos de la derecha (o lo que va quedando de ellos tras la desaparición del PRD y la caída libre del PRI), los comunicadores mercenarios y las granjas de bots que llevan a cabo operaciones de difusión de noticias falsas es tan conspicua y tan conocida por todos los actores políticos que sus deslindes van de lo risible a lo grotesco. Por otro lado, como reveló la UIF, y no ha sido desmentido, María Amparo Casar cobró del organismo paraempresarial 26 millones 514 mil pesos entre 2016 y 2023; es decir, 2 millones 946 mil anuales, 245 mil mensuales. Estos ingresos equivalen a 33 salarios mínimos actuales y a muchos más de los vigentes hasta el sexenio pasado. Para un ciudadano de a pie resulta inevitable preguntarse si una persona que cobra semejantes fortunas por combatir la corrupción lo hace en defensa de ideales o si la guía un insaciable afán de lucro.

Washington debe cesar un injerencismo que no sólo es ilegal y contrario a las buenas formas diplomáticas, sino que le enajena simpatías en una sociedad mayoritariamente comprometida con la soberanía nacional y el proceso de transformación en curso. En cuanto a MCCI, sus impulsores harían bien en darse cuenta de que ponerse al servicio de poderes foráneos no hace sino ahondar el rechazo social hacia su agenda y las apabullantes derrotas electorales de sus membretes partidistas."                     (Editorial La Jornada, 15/08/24)

5.8.24

Carmen Parejo Rendón, periodista española, observadora de las elecciones en Venezuela: Durante la jornada electoral, tuvimos acceso a la supervisión in situ del funcionamiento del sistema en los centros de votación y pudimos preguntar cualquier duda que tuviéramos a los trabajadores del CNE... Tuve la oportunidad de acudir a los centros de votación tanto en zonas de mayoría chavista como en zonas donde suele ganar la oposición, y en ambos casos el ambiente era festivo, tranquilo y relajado.... me llamó mucho la atención lo que leí en los medios internacionales, en contraste con lo que vi con mis propios ojos, que mostraba una absoluta normalidad democrática... Las presiones contra Venezuela van a continuar, aunque creo que más fuera que dentro del país. Se está fortaleciendo una narrativa de desconocimiento institucional, un escenario que no es nuevo, ya ocurrió con Guaidó, y que abre paso a nuevas presiones a nivel financiero, económico y diplomático

 "Carmen Parejo Rendón es una periodista española independiente, directora de la Revista la Comuna y colaboradora de RT, Telesur e HispanTV. A finales de julio formó parte de la delegación de observadores internacionales que supervisó las elecciones en Venezuela que llevaron a la reelección de Nicolás Maduro Moros. Le pedimos que nos contara su experiencia y lo que vio en Caracas para comparar la realidad venezolana con la narrativa de los medios occidentales.

 Como observadora pasó más de una semana en Caracas, ¿cómo era el clima electoral?

Tanto en los días previos a las elecciones como el mismo día de la votación, el ambiente fue muy tranquilo. Se podía hablar tanto con personas que apoyaban al gobierno como con otras que apoyaban a las distintas listas de la oposición y, además, compartiendo el mismo espacio y con la mayor normalidad. Recibí informaciones desde España y otros países europeos de una supuesta tensión política que, en realidad, no vi ni en Caracas ni en ningún otro lugar. Me llamó especialmente la atención la existencia de dos realidades paralelas, una que yo vivía sobre el terreno y otra que recibía de los medios de comunicación españoles. Tanto el Gran Polo Patriótico como las oposiciones hicieron campaña el jueves anterior a las elecciones. Numéricamente, el apoyo al chavismo era mayoritario, con la avenida Bolívar de Caracas abarrotada de gente. La principal oposición, la de Edmundo González, se concentraba más humildemente en Las Mercedes, también en Caracas.

 Tras las acusaciones de Blinken, muchos líderes latinoamericanos, desde Boric a Milei, no reconocieron las elecciones, hablando de fraude. Varios vídeos no verificados del supuesto fraude aparecieron en X. Como observador, según su experiencia, ¿cómo se desarrollaron las elecciones?

Como observadores, tuvimos que asistir a una sesión de formación en los días previos a las elecciones, en la que funcionarios del CNE (Consejo Nacional Electoral) nos explicaron el sistema electoral venezolano y el funcionamiento de los mecanismos de verificación y garantía. Durante la jornada electoral, tuvimos acceso a la supervisión in situ del funcionamiento del sistema en los centros de votación y pudimos preguntar cualquier duda que tuviéramos a los trabajadores del CNE que se encontraban en el colegio electoral. Tuve la oportunidad de acudir a los centros de votación tanto en zonas de mayoría chavista como en zonas donde suele ganar la oposición, y en ambos casos el ambiente era festivo, tranquilo y relajado. Como decía al principio, me llamó mucho la atención lo que leí en los medios internacionales y en boca de algunos dirigentes políticos de otros países, en contraste con lo que vi con mis propios ojos, que mostraba una absoluta normalidad democrática. Esto no quiere decir que no hubiera incidentes durante la jornada, pero insisto en que no hubo nada más de lo que puede ocurrir en cualquier otro proceso electoral en cualquier parte del mundo.

¿Cómo se organizó la oposición a Maduro?

Nicolás Maduro era el candidato del Gran Polo Patriótico, integrado por diez partidos políticos. Las divisiones dentro de la oposición al chavismo en Venezuela han sido una constante y lo siguieron siendo en esta ocasión. María Corina Machado no pudo presentar su candidatura por no cumplir con la legislación vigente y Edmundo González la sustituyó. Sin embargo, esta propuesta no logró unificar a los sectores de la derecha y la oposición venezolana. La oposición estuvo representada en esta ocasión por nueve candidatos. Edmundo González, aunque no era el único candidato opositor, era el favorito.

El jefe de campaña de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, habló de un ataque informático al sistema electoral antes de la votación por parte de "sectores extremistas de Venezuela", refiriéndose también a injerencias externas. ¿Qué ha ocurrido?

Según los informes, un ciberataque hizo que el CNE anunciara con retraso el resultado provisional, que se hace público cuando la tendencia es irreversible. Ya había habido varios intentos de sabotaje. Sólo un día antes habían sido detenidas seis personas, entre ellas dos paramilitares de origen colombiano, que habían intentado atentar contra el sistema eléctrico, lo que podría haber dejado sin luz a seis estados. Teniendo en cuenta que el sistema electoral venezolano es electrónico, si este sabotaje hubiera tenido éxito, habría dificultado los procedimientos electorales y alimentado las acusaciones de fraude. Al final, sin embargo, el problema se solucionó, ya que ataques anteriores habían alertado a los sistemas de seguridad.

Por los vídeos e imágenes que aparecen en las redes sociales, uno tiene la sensación de que en Venezuela hay grandes manifestaciones contra Maduro, represión violenta y que el país está al borde de la guerra civil. ¿Se corresponde esto con la realidad?

El 3 de agosto, Edmundo González hizo un llamamiento a sus seguidores y, según los vídeos y fotos publicados, la manifestación no fue un gran éxito. Muchas de las imágenes publicadas en las redes sociales no son actuales y a veces ni siquiera están relacionadas con Venezuela. Sería necesario analizarlas una a una. En cambio, destacan las escenas de violencia. El día después de las elecciones hubo saqueos y acciones violentas, pero si nos fijamos en los vídeos se trataba de pequeños grupos, encapuchados, atacando tiendas populares o farmacias. No parecen acciones políticas serias, sino actos de matonismo común. (...)

 A diferencia de elecciones pasadas, la votación en Venezuela parece haber dividido al continente latinoamericano en países pro-Maduro y anti-Maduro. Este contraste en bloques refleja el escenario mundial, ya que la Rusia de Putin reconoció las elecciones. ¿Son sólo elecciones o se trata de un gran juego para el establecimiento de un nuevo orden mundial?

Está claro que la situación general en el mundo ha cambiado. La diversificación de los socios comerciales es una realidad prácticamente en toda América Latina. Crecen las relaciones con China y Rusia, pero también con otros actores como Turquía e Irán. En este sentido, en el plano político, vemos cómo también se están forjando alianzas y no es un secreto que hoy los países involucrados en procesos de emancipación neocolonial comparten intereses y enemigos comunes con las principales potencias del creciente multilateralismo, como Rusia y China. Estas correlaciones de fuerzas ya están presentes, pero creo que serán aún más fuertes en los próximos meses y años.

¿Cómo cree que evolucionará la situación?

Las presiones contra Venezuela van a continuar, aunque creo que más fuera que dentro del país. Se está fortaleciendo una narrativa de desconocimiento institucional, un escenario que no es nuevo, ya ocurrió con Guaidó, y que abre paso a nuevas presiones a nivel financiero, económico y diplomático. Creo que están dadas las condiciones para que el chavismo salga de esta nueva crisis, dado que internamente ha habido mejoras económicas significativas e internacionalmente, como señalé, están surgiendo nuevas correlaciones de fuerzas."

"Entrevista a Carmen Parejo Rendón, Clara Statello , L'Antidiplomatico, 05/08/24, traducción DEEPL)

3.8.24

Boaventura de Sousa Santos: Una reflexión sobre Venezuela... No soy, ni he sido nunca, un chavista acérrimo. Hugo Chávez fue un benévolo meteorito político que sacudió el subcontinente latinoamericano y el mundo en la primera década del siglo XXI... Sin injerencias externas, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar una solución no violenta y democrática. Lamentablemente, no está ocurriendo... De ahí la importancia de reflexionar sobre el clamor en los medios de comunicación occidentales sobre la posibilidad de fraude en las recientes elecciones... 1. El sistema electoral venezolano ha sido considerado unánimemente como uno de los más seguros y protegidos contra el fraude, y estas elecciones contaron con más de 900 observadores de casi 100 países... 2. La oposición venía anunciando que sólo reconocería los resultados si ganaba las elecciones... 3. Fuera de Venezuela, las fuerzas más vociferantes en defensa de la democracia venezolana son fuerzas políticas de extrema derecha que en sus propios países han propugnado o practicado golpes de Estado y fraudes electorales... 4. El doble rasero; los países europeos fueron casi unánimes en reconocer como presidente legítimo a a un señor que se había autoproclamado presidente en una plaza de Caracas. Me refiero a Juan Guaidó, en el 2019. ¿Cómo se explica que, en este caso, no se haya tenido ningún cuidado en verificar los procesos democráticos?... 5. No discuto las razones de la inhabilitación de María Corina Machado, es bien sabido que participó en varios intentos de golpe de Estado e incluso pidió una intervención militar extranjera... ¿Por qué tanto clamor sobre un posible fraude electoral? La respuesta corta a esta pregunta es la siguiente: Venezuela es el único país de América Latina donde dos recursos fundamentales no están controlados por EEUU: las fuerzas armadas y los recursos naturales (las mayores reservas de petróleo, tierras raras, oro, hierro, etc.)... Como no controla los dos recursos que he mencionado, EEUU ha utilizado las dos estrategias que tiene a su disposición (además de la injerencia electoral y el apoyo a la oposición): la participación en golpes de Estado, que pueden incluir o no intentos de asesinato de los líderes a derribar; y las sanciones económicas. En estos momentos, Venezuela está siendo castigada con 930 sanciones impuestas desde hace casi dos décadas. Las sanciones han causado el empobrecimiento abrupto de Venezuela y han sido responsables de miles de muertes debido a la falta de medicamentos esenciales para la vida (por ejemplo, durante un periodo, insulina)

 "No soy, ni he sido nunca, un chavista acérrimo. Hugo Chávez fue un benévolo meteorito político que sacudió el subcontinente latinoamericano y el mundo en la primera década del siglo XXI.

En 2013, poco después de la muerte de Hugo Chávez, escribí un artículo titulado «Hugo Chávez: el legado y los desafíos». En él identificaba algunos signos de autoritarismo y burocratización y terminaba el texto así: «Sin injerencias externas, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar una solución no violenta y democrática. Lamentablemente, lo que está ocurriendo es que se están utilizando todos los medios para poner a los pobres en contra del chavismo, la base social de la revolución bolivariana y los que más se han beneficiado de ella. Y, al mismo tiempo, para provocar una ruptura en las Fuerzas Armadas y el consiguiente golpe militar para derrocar a Maduro. La política exterior europea (si es que puede llamarse así) podría ser una fuerza moderadora si entretanto no hubiera perdido su alma.»[1] He de reconocer que mi temor no se ha hecho realidad hasta la fecha, aunque no han faltado intentos para que así fuera. Creo que el momento actual es otro de esos intentos. De ahí la importancia de reflexionar sobre el clamor en los medios de comunicación occidentales sobre la posibilidad de fraude en las recientes elecciones en Venezuela y el consenso en la derecha e izquierda sobre la necesidad de auditar los resultados. Esto me deja muy perplejo y me obliga a reflexionar.

1. El sistema electoral venezolano ha sido considerado unánimemente como uno de los más seguros y protegidos contra el fraude. Requiere cuatro fases de identificación: inscripción en el censo electoral, voto electrónico, extracción de la papeleta y huella dactilar del votante. Los números deben coincidir. Por supuesto, ningún sistema electoral es completamente inmune al fraude, pero si lo comparamos con los sistemas electorales de otros países (como Estados Unidos o Portugal), el sistema venezolano es más seguro. ¿Por qué es tan obvio para tanta gente que puede haber habido fraude?

2. La oposición venía anunciando que sólo reconocería los resultados si ganaba las elecciones. En este sentido, seguía una práctica que se está generalizando entre las fuerzas de extrema derecha que se presentan a las elecciones (Trump en 2020, Bolsonaro en 2022, Milei en 2023). Esto debería llamar a cierta cautela a las fuerzas democráticas, no sea que su insistencia en la auditoría sirva de muleta a fuerzas políticas que, supuestamente en nombre de la democracia, quieren destruirla.

3. Fuera de Venezuela, las fuerzas más vociferantes en defensa de la democracia venezolana son fuerzas políticas de extrema derecha que en sus propios países han propugnado o practicado golpes de Estado y fraudes electorales. En Brasil, con la colaboración activa de EEUU, Jair Bolsonaro y las fuerzas políticas y militares que le apoyaron protagonizaron el fraude electoral más clamoroso de la última década. Consiguieron inhabilitar y meter en la cárcel durante más de 500 días al candidato que con toda seguridad habría ganado las elecciones, Lula da Silva; manipularon fácilmente los medios de comunicación y los tribunales; y las elecciones de 2018 fueron declaradas válidas internacionalmente sin ningún tipo de reservas. Esto demuestra que el clamor mediático-político sobre la posibilidad de fraude y la necesidad de verificar los resultados no se basa, al contrario de lo que parece, en un arraigado amor a la democracia, sino en otras razones, que explicaré a continuación.

4. El doble rasero va mucho más allá de las fuerzas de extrema derecha y del primitivismo de sus consideraciones. Los países europeos, que se precian de ser democracias impecables, fueron casi unánimes en reconocer como presidente legítimo de Venezuela a un señor que se había autoproclamado presidente en una plaza de Caracas. Me refiero a Juan Guaidó, el 23 de enero de 2019. ¿Cómo se explica que, en este caso, no se haya tenido ningún cuidado en verificar los procesos democráticos? Resulta aún más chocante si comparamos esta aparente negligencia con el celo de ahora, respecto a unas elecciones que contaron con más de 900 observadores de casi 100 países. Por cierto, en un aparte que aumenta la perplejidad, uno se pregunta por qué sólo en unos pocos países es tan crucial recurrir a observadores externos para dar credibilidad a los procesos electorales. Si siempre existe la posibilidad de fraude, la necesidad de observadores debería ser universal y supervisada por la ONU.

5. No discuto las razones de la inhabilitación de María Corina Machado (es bien sabido que participó en varios intentos de golpe de Estado contra el gobierno bolivariano e incluso pidió una intervención militar extranjera), pero la forma en que se eligió a su sustituto, el ex diplomático Edmundo González Urrutia, es desconcertante. Hay algo inquietantemente caricaturesco en la oposición venezolana. Primero fue Juan Guaidó; ahora es un señor que parecía que acababa de salir de una residencia de ancianos para una actividad de ocio que resultó ser una candidatura presidencial. Si menciono esto es sólo porque las manos de Edmundo González pueden acabar manchadas de sangre. Entre 1981 y 1983 Edmundo González fue el primer secretario de la Embajada de Venezuela en El Salvador, cuyo embajador era Leopoldo Castillo, conocido como Matacuras. En esa época se ejecutaba en ese país el Plan Cóndor de contrainsurgencia, impulsado por Ronald Reagan, con el objetivo de impedir el avance de las fuerzas revolucionarias del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Este plan incluía la ejecución de la Operación Centauro, en la que participaban el ejército y escuadrones de la muerte y cuyo objetivo era asesinar a revolucionarios y, en particular, a miembros de comunidades religiosas basadas en la teología de la liberación. Un total de 13.194 personas fueron asesinadas, entre ellas Don Oscar Romero, hoy santo de la Iglesia Católica, cuatro monjas Maryknoll y cinco sacerdotes. Según datos de la CIA desclasificados en 2009, Leopoldo Castillo aparece como corresponsable de la coordinación y ejecución de la Operación Centauro. Edmundo González era el primer secretario de la Embajadade Venezuela. Los crímenes cometidos son de lesa humanidad y como tales son imprescriptibles[2].
¿Por qué tanto clamor sobre un posible fraude electoral?

La respuesta corta a esta pregunta es la siguiente: Venezuela es el único país de América Latina donde dos recursos fundamentales no están controlados por EEUU: las fuerzas armadas y los recursos naturales (las mayores reservas de petróleo, tierras raras, oro, hierro, etc.). A lo largo del siglo XX, EEUU intervino repetidamente en las elecciones de Venezuela con el objetivo de garantizar su acceso a los recursos naturales. Siempre lo han hecho con la ayuda de un número muy reducido de familias oligárquicas, algunas de las cuales controlan la riqueza del país desde el siglo XVI y la época de las encomiendas. María Corina Machado pertenece a una de estas familias. Su programa electoral es muy similar al de Javier Milei y ya ha prometido en una entrevista que, si fuera presidenta, trasladaría la embajada venezolana de Tel Aviv a Jerusalén. Es un programa de extrema derecha que ha sido apoyado por EEUU y, últimamente, por el oligarca de oligarcas, Elon Musk.

Como no controla los dos recursos que he mencionado, EEUU ha utilizado las dos estrategias que tiene a su disposición (además de la injerencia electoral y el apoyo a la oposición): la participación en golpes de Estado, que pueden incluir o no intentos de asesinato de los líderes a derribar; y las sanciones económicas. En estos momentos, Venezuela está siendo castigada con 930 sanciones impuestas desde hace casi dos décadas. Las sanciones han causado el empobrecimiento abrupto de Venezuela y han sido responsables de miles de muertes debido a la falta de medicamentos esenciales para la vida (por ejemplo, durante un periodo, insulina). Este empobrecimiento abrupto llevó a la suspensión de muchas de las políticas redistributivas del gobierno y, en última instancia, a la emigración. Más de siete millones de personas.

No cabe duda de que un país con tantos millones de ciudadanos obligados a emigrar no puede ir bien. Y es comprensible que muchos de estos emigrantes vean en la derrota de Nicolás Maduro el fin de las sanciones y la esperanza de volver. En este contexto, es necesario hacer dos reflexiones. La primera es que Maduro ha liberalizado la economía en los últimos años, adoptando algunas medidas que difícilmente pueden considerarse socialistas o incluso de izquierdas. Se están firmando muchos acuerdos con grandes empresas estadounidenses y europeas, tanto en el sector petrolero como en otros. Hoy en día, la economía venezolana es una de las de mayor crecimiento de América Latina, pero obviamente esto viene después de un empobrecimiento brutal. Hasta qué punto este nuevo modelo económico (¿inspirado en China?) puede tener éxito es una cuestión abierta.

La segunda reflexión es que, si observamos el panorama internacional de las migraciones y los refugiados, Venezuela es el único caso en el que la atención mediática se centra en el país del que salen los desplazados. En todos los demás casos, la atención se centra en los países «receptores» (lo que a menudo incluye la deportación). Una vez más, la razón parece ser ésta: la política de desestabilización y demonización del gobierno bolivariano y la creación de un consenso para activar la tercera arma estadounidense: el infame cambio de régimen. De hecho, creo que la agitación social que se está produciendo actualmente tiene como objetivo crear una Revolución Maidan diez años después. Me refiero al malestar social en Ucrania en 2014 que llevó a la huida del presidente democráticamente elegido, Víctor Yanukóvich, y, poco después, a la elección de Volodymyr Zelensky. La razón por la que es improbable que se produzca una «revolución de colores» en Venezuela es que Estados Unidos no cuenta con militares venezolanos formados en la Escuela de las Américas, donde se han fraguado tantos golpes de Estado. Las Fuerzas Armadas venezolanas ya han reconocido los resultados electorales.

Pero seguro que habrá más intentos en el futuro, sobre todo porque Venezuela cuenta con tres grandes aliados: China, Rusia e Irán, tres enemigos de EEUU. Los dos primeros son miembros originales de los BRICS y el tercero pronto se unirá a ellos. Esto significa que, aunque la fachada discursiva sea sobre el fraude electoral y la democracia, lo que está en juego es la agitación geopolítica que está provocando la victoria de Maduro. Esto debería hacer reflexionar a los dirigentes de los países latinoamericanos, especialmente a Brasil. Tarde o temprano, Brasil tendrá que decidir de qué lado está en el nuevo horizonte geopolítico y geoestratégico mundial que está en marcha. Comprendo la cautela porque, después de todo, Estados Unidos interfirió recientemente de forma brutal en la política interna de Brasil. Pero, por otro lado, sólo defendiendo la soberanía de otros países podrá Brasil, o cualquier otro país, defender eficazmente su propia soberanía cuando llegue la tormenta imperial. En cualquier caso, es mejor actuar colectivamente que individualmente. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) debe ser más activa ahora que ha desaparecido la Unión de Naciones Latinoamericanas (UNASUR)."                

(Boaventura de Sousa Santos, Other News, 02/08/24)