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8.7.26

Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante... hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar... El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas... al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente... Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más... es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso... esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor... Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma (Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares)

"Un tsunami nunca llega a la costa de repente. Antes de la primera ola catastrófica, el mar se retira centenares de metros, dejando al descubierto el paisaje hermoso y extraño, casi alienígena, del fondo marino. El mar se retira para acumular agua, para construir la ola gigante que viene a continuación, pero el turista inadvertido puede recrearse en el insólito espectáculo, incluso buscando imprudentemente verlo más de cerca.

Tsunami quiere decir “ola de puerto” en japonés. En medio del océano, la ola puede pasar desapercibida, porque su altura es de menos de un metro. Y aunque esa ola se propaga a velocidades de cientos de kilómetros por hora en mar abierto, al llegar a la plataforma continental se descompone en olas sucesivas, mucho más lentas pero también mucho más grandes. Si al primer signo de la llegada del tsunami, cuando el agua se retira, una persona se aprestase a correr en busca de un lugar en alto, aún podría salvarse.

También hay que entender la mecánica del tsunami. Un tsunami no es una sola ola gigante, son muchas. Durante el tsunami de Hawaii en 1960, varias decenas de personas perdieron la vida porque, tras la primera ola, bajaron a la playa a buscar víctimas. La segunda ola, que suele ser mayor que la primera, provocó una masacre. Siguieron llegando olas, con intervalos de unos 30 minutos, durante largas horas.

Hoy, gracias al conocimiento científico y a las amargas lecciones aprendidas, sabemos cómo debemos reaccionar ante un tsunami. Sin embargo, ese conocimiento no siempre está lo suficientemente compartido para evitar tragedias, como se demostró en Indonesia en 2004. El exceso de confianza y la voracidad constructora que arrasó los manglares, una barrera natural frente a los tsunamis, se aliaron para hacer posible una catástrofe que dejó 167.000 muertos y decenas de miles de desaparecidos solo en Indonesia.

Ahora estamos a las puertas de un nuevo tsunami, pero este va a ser de calor. Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante.

Igual que con el tsunami, hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar, una corriente de aire a unos 12 kilómetros de altura en nuestra latitud, en el límite de la troposfera y la estratosfera.

Y aquí viene lo importante: la fuerza del chorro polar depende de la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y nuestras latitudes. Del gradiente de temperatura. Y el Ártico se está calentando ya entre tres y cuatro veces más rápido que el resto del planeta, porque el cada vez más escaso hielo está dejando al descubierto el agua del mar (azul oscuro casi negro) que absorbe toda la radiación y por tanto se calienta más en un bucle fundamental. La continua disminución del hielo ártico fue la primera señal de alarma que debimos tomar en cuenta.

Evolución temporal de la superficie del hielo marino en el Océano Ártico. EUMESAT OSI SAF.

A medida que el Ártico se calienta, el chorro polar se está volviendo más inestable. Sus meandros se vuelven más pronunciados. Llamamos valles a los que se internan hacia el sur y crestas a los que se internan hacia el norte. El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas, comprimido y recalentado por la acción anticiclónica de las mismas. La circulación atmosférica acumula el calor, dispuesto a golpearnos, como el tsunami en el mar.

Hace pocos días vino la primera ola, terrible, de calor. Tras unos pocos días de descanso, vamos a vivir otra.

En ocasiones, que cada vez harán menos honor a su nombre al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente.

Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más.

Esto no es ni será ya jamás “el calor de toda la vida”. Y es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso.

Pero a diferencia del tsunami, que se origina por un terremoto submarino sobre el cual los seres humanos no tienen ningún control, este tsunami de calor es el fruto perverso del sistema de producción y consumo que hemos construido, de las emisiones incontroladas de gases de efecto invernadero, y particularmente del CO2 producto de la quema de los combustibles fósiles, incluyendo ese petróleo que tanto anhelamos que por fin pase a través de Ormuz. Ésta no es una catástrofe natural impredecible: es un verdadero daño autoinfligido.

Y todo esto ya es así antes de que venga el histórico El Niño del 2026. Y aquí empieza lo serio.

Los modelos indican que será un Niño como no hay precedentes en la serie de datos instrumental, que tiene 140 años de longitud. El Niño llegará a su apogeo en las costas de Perú hacia el día de Navidad (de ahí su nombre) y su efecto comenzará a notarse en Europa hacia la primavera de 2027 y sobre todo durante el verano. Porque si este Niño hace como sus predecesores, y tiene pinta de que incluso puede superarlos a todos, la temperatura del planeta subirá otro escalón de alrededor de 0,15 ºC.

Más meandros y más profundos en el chorro polar. Y una de las cosas más preocupantes: más calor en el mar. Porque en el mar también hay olas de calor, que están arrasando la vida marina pero que no se ven hasta que los cadáveres de peces y otras especies llegan a la orilla – si es que llegan–.

En este momento, en el Mediterráneo occidental estamos registrando anomalías de +7ºC con respecto a los valores que medían los satélites en 1980. Es sabido que el mar es una fuente de energía y de humedad que alimenta las tempestades.

En el 2024 decíamos que el Mediterráneo estaba al rojo, con una anomalía de +3ºC en verano, y semanas después sufrimos la peor DANA que se recuerda en Valencia. Ahora estamos a +7ºC mientras el inefable gobierno valenciano está desprotegiendo miles de hectáreas y facilitando aún más la construcción en zonas inundables. Y el año que viene, cuando se comience a notar el efecto de El Niño sobre las temperaturas, no sabemos a dónde llegaremos.

Si las olas de calor son originadas por las crestas de la corriente de chorro polar, nos queda por comprender el papel de los valles. Los valles traen tiempo frío y húmedo, a veces a deshora, arruinando cultivos. Y de tanto en tanto alguno de esos valles se estrangula y se separa de la corriente principal, formando una lente de aire fría a kilómetros de altura y separada de la circulación general de la atmósfera. Una depresión aislada en niveles altos. Exacto: una DANA. DANAs que son cada vez más grandes y frecuentes por culpa de la creciente inestabilidad de la corriente de chorro polar, que no solo trae olas de calor en verano, también cada vez más tormentas catastróficas en otoño.

Éste es el inventario del desastre. El diagnóstico que hemos hecho ya cientos de veces, cada vez más actualizado, con nuevos y peores datos. Y ahora, ¿qué?

¿Qué hacemos delante de un tsunami de calor? Tal y como hacían los turistas alelados, nos estamos quedando en la orilla viendo cómo la naturaleza prepara el siguiente golpe. En vez de buscar refugio, en vez de apretar con fuerza, con furia incluso, los frenos de emergencia de esta sociedad demente y alocada que camina hacia su autodestrucción, esperamos inermes el siguiente golpe. Algunos incluso llegan a creer que estamos a un invento de la gran revolución. Ja.

Esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor. Y en vez de normalizar una tragedia evitable o minimizar sus riesgos, lo que hace falta ahora es hablar claro y actuar en serio de una vez.

Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma.

Necesitamos tantas cosas, que, quizá, para lograrlas, lo primero que necesitamos es comprender cuánto nos necesitamos los unos a los otros para cambiar la trayectoria a la cual nos dirigimos. Porque este Niño, del que pronto volveremos a hablar, nos va a hacer adultos de golpe." 

(Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares, CTXT, 06/07/26)

7.7.26

Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio... la temperatura de los océanos marca otro récord y empuja al planeta a una fase “inexplorada” (Raúl Rejón)

 "Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio. El 21 de ese mes, la superficie marina tocó, de manera global, los 20,86ºC, según los servicios de Cambio Climático y de Vigilancia Marina de Copernicus, dos equipos de control independientes. La cifra supone un nuevo récord y podría indicar el camino hacia un terreno inexplorado.

Ese día se superó el anterior pico de temperatura, de 20,83 ºC, que se había establecido en 2023 y que se repitió en 2024. “Se prevé que este récord tenga consecuencias tanto para los patrones meteorológicos como para el clima global y los ecosistemas marinos”, recuerdan los científicos.

“Este nivel de calentamiento sin precedentes del océano extrapolar global para esta época del año, refleja tanto el cambio climático como el inicio de un fenómeno de El Niño”, explican sendos servicios de vigilancia.

El director del servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, advierte de que esta situación tan cálida en los mares “podría indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve a territorio inexplorado”.

Se da la circunstancia de que, este año, se está desarrollando el fenómeno natural de El Niño: una acumulación de agua cálida en el océano Pacífico ecuatorial que influye en los patrones de lluvias y sequías en buena parte del planeta, lo que incrementa el peligro de fenómenos extremos, según ha recordado la Organizacion Meteorológica Mundial. “El Niño va a verter más gasolina al fuego del cambio climático”, ha dicho el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

“Un océano más cálido tiene repercusiones de gran alcance”, resume el aviso de Copernicus. Cuando el agua del mar está tan caliente, aumenta la evaporación al tiempo que la atmósfera se mantiene cálida durante más tiempo. Todo eso se traduce en más energía a disposición de las tormentas. Esta combinación aumenta el riesgo de que, al darse las condiciones necesarias para ellas, las precipitaciones sean más extremas y eleven las posibilidades de inundaciones.

Además, un océano con más temperatura aumenta el nivel del mar, que va subiendo por las zonas costeras, y contribuye a que se funda el hielo marino. Con esas aguas, los ecosistemas quedan alterados: las especies que necesitan aguas más frías deben emigrar o desaparecer y las variedades de los trópicos se expanden.

El investigador del Instituto Español de Oceanografía del CSIC, Carlos García-Soto, explica que “impactos como olas de calor marinas, sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, que tradicionalmente tendían a distribuirse de forma más escalonada en el tiempo y entre regiones, pueden producirse de manera cada vez más simultánea”. En una valoración para el Science Media Center de España, el científico reitera que esta situación “aumenta la presión sobre los ecosistemas y sobre la capacidad de respuesta de nuestras sociedades”.

Con estos datos en la mano y la previsión de que El Niño de este año sea de alta intensidad, Copernicus avanza que es probable que las temperaturas globales alcancen nuevos récords en los próximos meses, tanto en el océano como en la atmósfera superficial" 

(Raúl Rejón, eldiario.es, 01/07/26, mapas en el original)  

1.5.26

El rápido declive climático de Europa: olas de calor de 25 días y 35ºC en el Subártico escandinavo... y olas de calor récord en tierra y mar, desaparición de masas glaciares, incendios forestales sin precedentes, reducción drástica de días con temperaturas bajo cero o continua pérdida de biodiversidad... algunas localidades del sur de Noruega, Suecia y Finlandia experimentaron noches tropicales —en las que el termómetro no baja de 20º, cada vez más habituales en España— el pasado verano... la región oceánica europea registró la temperatura anual de la superficie del mar (SST, por sus siglas en inglés) más alta de la historia... La señal del cambio climático sigue siendo inequívoca en toda Europa (Pablo Rivas)

 "El viejo continente es el que más rápido se calienta del planeta y el ser humano ya lo ha caldeado artificialmente hasta conseguir aumentar su temperatura media 2,5ºC. El informe ‘Estado del clima en Europa 2025’ recopila los principales hitos climáticos del pasado año y dibuja un panorama desolador.

“La práctica totalidad del continente, el 95% de sus tierras, vivió temperaturas por encima de la media en 2025, con Reino Unido, Noruega e Islandia registrando su año más cálido, e Irlanda, Suecia y Finlandia sufriendo su segundo año más caluroso”. Esta frase de Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM), da idea de en qué estado está y hacia dónde se dirige el clima del viejo continente.

El informe Estado del clima en Europa 2025, elaborado por el CEPMPM y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), recoge las aportaciones de más de un centenar de científicos, que ofrecen en este documento una completa visión de cómo está cambiando el clima en la región europea y su entorno.

El 95% del territorio europeo registró en 2025 temperaturas medias superiores a la media.

El panorama no es halagüeño: olas de calor récord en tierra y mar, desaparición de masas glaciares, incendios forestales sin precedentes, reducción drástica de días con temperaturas bajo cero o continua pérdida de biodiversidad son algunos de los ítems que se pueden encontrar en el documento, publicado este 29 de abril.

“El mundo se ha calentado a razón de 0,27ºC por década en los últimos 30 años, pero en Europa esa cifra es el doble”, continuaba Burgess en la presentación del informe. Desde mediados de los años 90 el continente se ha calentado a razón de 0,56ºC por década, situándose la media anual actualmente en 2,5ºC por encima de los niveles preindustriales, 3,2ºC si hablamos del Ártico, donde el calentamiento medio por década asciende a 0,73ºC.

En julio, Fenoscandia experimentó la ola de calor más larga jamás registrada: 21 días, con temperatura por encima de 30ºC en gran parte del territorio.

Más datos: 2025 ha sido el año en que la temperatura media de Groenlandia se ha situado más de 5ºC por encima de la media y en el que se han dado una serie de récords poco tranquilizadores: el subártico de Fenoscandia —la región que incluye las penínsulas escandinava y de Kola, más Carelia y Finlandia— registró la ola de calor más larga de su historia, 21 días con temperaturas que llegaron a superar los 30ºC incluso en el interior del Círculo Polar Ártico, con cifras de vértigo en el Subártico escandinavo, como los 34,9ºC acaecidos en Frosta (Noruega).

Además, algunas localidades del sur de Noruega, Suecia y Finlandia experimentaron noches tropicales —en las que el termómetro no baja de 20º, cada vez más habituales en España— el pasado verano.

También ha sido el año de la segunda ola de calor más severa registrada en el continente, —con 25 días de duración, entre el 7 y el 31 de julio, afectando a gran parte del continente— y de las mayores emisiones de gases de efecto invernadero debido a los incendios forestales en 23 años, dados los inmensos fuegos acaecidos en España y Portugal en agosto, aunque no son los únicos lugares donde el campo ardió anormalmente. El Reino Unido registró en 2025 la mayor área quemada desde que comenzó a monitorearla en 2012 y Chipre sufrió el fuego más devastador de su historia.

El cambio es tan rápido y la sucesión de récords es tal que, como señala Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, “va a ser virtualmente imposible limitar el calentamiento global a 1,5ºC en los próximos años sin sobrepasar temporalmente el límite más bajo del Acuerdo de París”. Más teniendo en cuenta que en 2025 las emisiones se incrementaron un 1,1% respecto a 2024, estableciendo un nuevo récord global de 38.100 millones de toneladas de CO2 equivalente, según la Base de Datos de Emisiones para la Investigación Atmosférica Global (EDGAR).

Las olas de calor no solo se han vivido en las tierras emergidas. Debido a que los océanos absorben el 90% del exceso de calor que produce el efecto invernadero causado por las emisiones de gases, en 2025 la región oceánica europea registró la temperatura anual de la superficie del mar (SST, por sus siglas en inglés) más alta de la historia, 10,94ºC, 0,65ºC más caliente que el periodo de referencia 1991-2920.

En el Mediterráneo, la media fue de 21,25ºC, 1,03ºC por encima de la media de las tres últimas décadas, lo que supone que ha sido el segundo año con el agua más cálida, tras el récord del año pasado (21,50ºC).

El 86% de la superficie marina europea sufrió fuertes olas de calor marinas en 2025.

“La proporción de regiones afectadas por olas de calor marítimas ha pasado del 40% del territorio marino que se registraba en los años 80 al 98% entre 2023 y 2025”, apuntó al respecto Burgess. “Y en 2025 —continuó— el 86% de la región experimentó al menos una ola de calor marina en algún punto del año”.

Las heladas se reducen

La superficie del continente europeo que experimenta días de invierno con temperaturas por debajo de 0ºC también se está reduciendo. “Durante el invierno, las áreas que han experimentado dos semanas consecutivas de ‘días de helada’, con mínimas de 0ºC o menores, o ‘días de hielo’, con máximas por debajo de cero grados, ha sido menor a lo habitual”, señala el informe. Si estos periodos de ‘días de hielo’ suelen abarcar grandes áreas del noroeste de Europa, Islandia y Los Alpes, en 2025 solo pequeñas zonas localizadas en los Alpes, así como una superficie menor que la media en Fenoscandia, los experimentaron.

El territorio europea que ha exprimentado días bajo cero está mermando.

El informe también registra cambios en la cobertura de nieve que ha vivido Europa en 2025. En marzo, la superficie cubierta de nieve en Europa fue de unos 1,32 millones de kilómetros cuadrados inferior a la media, lo que supone un 31% menos de lo habitual. Es un área que equivale a la superficie combinada de Francia, Italia, Alemania, Suiza y Austria. Semejantes datos suponen la tercera extensión de nieve más baja en 42 años, desde que comenzaron los registros en 1983.

También los glaciares están sufriendo la aceleración de la crisis climática. Islandia registró la segunda mayor pérdida de masa glaciar de su historia. Además, la capa de hielo de Groenlandia perdió en torno a 139 gigatoneladas de hielo, lo que supone 1,5 veces el volumen almacenado en todos los glaciares de los Alpes europeos. Tales cantidades de pérdida de hielo contribuyen notoriamente al aumento del nivel del mar a escala mundial: los datos que manejan el CEPMPM y la OMM indican que cada centímetro más alto expone a seis millones de personas más a las inundaciones costeras.

“La señal del cambio climático sigue siendo inequívoca en toda Europa, y el informe sobre el Estado del clima en Europa en 2025 es un claro recordatorio de que debemos mantener y acelerar los esfuerzos tanto de adaptación como de mitigación”, señaló ante el panorama expuesto en la presentación Dušan Chrenek, asesor principal para la Transición Verde Digital de la DIrección General para la Acción por el Clima de la Comisión Europea." 

(Pablo Rivas  , El Salto, 29/04/26)  

18.12.25

Slavoj Žižek: Cuando el comunismo es la única opción. ¿Existe un punto único que encarne nuestra difícil situación universal? Teherán... La capital iraní está en una cuenta regresiva hacia un “día cero” en el que simplemente se quedará sin agua... Aunque la crisis del agua se debe a una combinación específica de causas naturales y errores políticos, Irán no es el único... ¿Qué debe hacerse? Si bien no tengo propuestas concretas, la solución general parece clara: el mundo va a necesitar alguna forma de comunismo... Ni los estados autoritarios, ni las democracias multipartidistas, ni la autoorganización popular pueden abordar problemas como los que enfrenta Irán. Cuando enfrentamos amenazas a nuestra propia supervivencia como comunidad civilizada, la única opción es proclamar una emergencia a gran escala, lo que implica un estado de guerra de facto -no contra otro estado, sino contra los responsables de la crisis en el propio país... e imponer el control público y regular aquellos ámbitos que influyen directamente en la causa de la emergencia. En este caso, eso significa controlar la distribución del agua... El poder del estado (que es el que puede moverse más rápido) debe complementarse entonces con actos de solidaridad organizados localmente, junto con formas mucho más sólidas de cooperación internacional. ¿Utópico? En absoluto. La verdadera utopía es creer que podemos sobrevivir sin esas medidas

 "¿Dónde convergen, en el mundo actual, todos nuestros antagonismos y luchas por la supervivencia? ¿Existe un punto único que encarne nuestra difícil situación universal? No es Gaza, ni Ucrania, ni Sudán, ni los centros de estafas del norte de Myanmar. Es Teherán.

La capital iraní está en una cuenta regresiva hacia un “día cero” en el que simplemente se quedará sin agua. Y no es la única ciudad. La mayor parte de Irán se precipita hacia la “quiebra hídrica”, cuando la demanda superará permanentemente el suministro natural. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, habla ahora de trasladar la capital y ordenar la evacuación de la población (casi diez millones de personas).

La crisis refleja varios factores. La causa inmediata es una grave sequía de seis años. Incluso en la temporada de lluvias, en Irán prácticamente no ha llovido. Asimismo, la agricultura intensiva en agua y los subsidios al agua y la energía han sobreexplotado los acuíferos del país y agotado sus reservas de agua subterránea.

A esto se suma la concentración de la actividad económica y el empleo en los principales centros urbanos, sobre todo en Teherán, lo que ha socavado aún más los recursos hídricos. La pérdida de agua subterránea ha sido tan grave que partes de la meseta de Teherán se están hundiendo. Incluso si regresan las lluvias, se almacenará menos agua subterránea que antes, debido a la contracción del espacio físico.

Como el hundimiento que se está produciendo hoy en día no está distribuido de manera uniforme, todo el sistema de agua y alcantarillado de Teherán se está desmoronando. Se están produciendo fugas de gas al aire libre desde los canales subterráneos rotos.

Los dirigentes iraníes son conscientes de este problema desde hace décadas, pero siempre han pospuesto cualquier intento serio de abordarlo. En lugar de ello, el régimen destinó recursos a su programa nuclear, a apoderados extranjeros como Hamas, los hutíes y Hezbollah, y a la producción militar, manteniendo a las fuerzas armadas bien equipadas y construyendo los drones que Rusia ha estado utilizando para bombardear ciudades ucranianas.

Peor aún, ahora que la crisis ha llegado a su punto álgido, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní ha creado una “mafia del agua”. Lagos y ríos que han sobrevivido durante miles de años están siendo drenados para suministrar agua a quien pueda permitírselo. El hogar promedio en Teherán gasta el 10% de sus ingresos en agua, y mucha gente no se baña ni practica otras medidas básicas de higiene, mientras que el régimen se beneficia directamente de la crisis.

¿Pero por qué este problema de larga data y persistente se ha convertido, de repente, en noticia mundial? ¿Es porque Occidente quiere preparar el terreno para otro ataque israelí-estadounidense (esta vez con el pretexto de una nueva intervención humanitaria)? El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya ha explotado cínicamente la situación, diciéndoles a los iraníes que, si se sublevan contra el régimen, Israel enviará especialistas para hacer frente a la escasez de agua.

Además de organizar oraciones masivas pidiendo que llueva, el régimen ha adoptado la estrategia dudosa de rociar grandes cantidades de sales químicas en la atmósfera. Pero, en lugar de inducir la lluvia de forma fiable, esta “siembra de nubes” amenaza con destruir la vegetación y dificultar la respiración. La gente se queda cada vez más en casa y la sociedad iraní empieza a desmoronarse.

En cuanto al plan de trasladar la capital, las declaraciones de Pezeshkian han sido bastante ambiguas. ¿Se refiere al grueso de la población o solo a la administración gubernamental? Si se trata de la segunda opción, ¿qué ocurrirá con los millones de personas que queden atrás? Si se trata de la primera, el esfuerzo llevaría años e impondría una carga financiera insostenible al mercado -todo ello sin resolver el problema de fondo.

No es de extrañar que decenas de miles de personas en Teherán ya empiecen a entrar en pánico. Las carreteras al norte de la ciudad están atestadas de vehículos que intentan llegar a la región del Mar Caspio, donde aún puede haber suficiente agua. ¿Pero qué pasaría si estos miles de evacuados se convirtieran en millones? Turquía es el primer destino obvio, seguida de Europa. ¿Pero qué pasaría con los estados árabes ricos de la región del Golfo? ¿Por qué no se espera que los vecinos inmediatos de Irán brinden más ayuda?

Aunque la crisis del agua se debe a una combinación específica de causas naturales y errores políticos, Irán no es el único. El vecino Afganistán, por ejemplo, está impulsando proyectos de riego a gran escala para dirigir el agua hacia Kabul, que también se encamina hacia la quiebra hídrica. Estos proyectos no están exentos de controversia, ya que pueden tener implicancias para el suministro de agua en otras partes, incluso a través de las fronteras. Por eso Egipto, cuya supervivencia depende del río Nilo, se opone tan enérgicamente a los proyectos de presas etíopes.

¿Qué debe hacerse? Si bien no tengo propuestas concretas, la solución general parece clara: el mundo va a necesitar alguna forma de comunismo. No me refiero a algo parecido al “socialismo realmente existente” del siglo XX, sino a algo más obvio y elemental.

Ni los estados autoritarios, ni las democracias multipartidistas, ni la autoorganización popular pueden abordar problemas como los que enfrenta Irán. Cuando enfrentamos amenazas a nuestra propia supervivencia como comunidad civilizada, la única opción es proclamar una emergencia a gran escala, lo que implica un estado de guerra de facto -no contra otro estado, sino contra los responsables de la crisis en el propio país.

Un estado de emergencia no debería abolir los mercados ni nacionalizarlo todo, sino imponer el control público y regular aquellos ámbitos que influyen directamente en la causa de la emergencia. En este caso, eso significa controlar la distribución del agua. En Irán, la “mafia del agua” debería haber sido desbaratada de inmediato.

El poder del estado (que es el que puede moverse más rápido) debe complementarse entonces con actos de solidaridad organizados localmente, junto con formas mucho más sólidas de cooperación internacional. ¿Utópico? En absoluto. La verdadera utopía es creer que podemos sobrevivir sin esas medidas.

( 

30.11.25

El caos climático ya está aquí: Islandia ve amenazada su existencia ante el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento... el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor... un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse... e Irán plantea trasladar su capital... El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día... e ... (Andrés Actis)

 "Eclipsado por la COP30, el anuncio de Islandia pasó bastante desapercibido, con muy poca atención política y mediática. Su ministro de Medio Ambiente, Energía y Clima confirmó que el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esta es la primera vez que un fenómeno específico relacionado con el clima se presenta formalmente ante el Consejo de Seguridad Nacional como una posible amenaza existencial”, admitió a la prensa local.

El gobierno, liderado por el partido progresista, ha empezado a evaluar qué investigaciones son necesarias para enfrentar esta amenaza y cuáles son las políticas de preparación ante desastres que exige la nueva realidad climática. “Nuestra resiliencia está en juego”, admitió el ministro Johann Pall Johannsson al realizar este anuncio. Su cartera ha elaborado un documento con las consecuencias e impactos de la detención de la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (o AMOC, por sus siglas en inglés), que, según todas las evidencias científicas, se está ralentizando por el calentamiento del planeta.

“Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras que la mayor parte del planeta se calentaría mucho. Por supuesto, hay gran incertidumbre sobre cuán probable es que se materialice un escenario de este tipo, pero ciertamente sería una amenaza muy seria para nosotros los islandeses”, se señala en este informe interno.

¿Qué se sabe sobre el posible colapso de la AMOC? Stefan Rahmstorf, prestigioso oceanógrafo y climatólogo alemán, uno de los científicos que más ha estudiado el estado y proyección de esta corriente oceánica, explica que su debilitamiento es una “evidencia irrefutable” y su posible colapso, “una posibilidad” no tan lejana.

Rahmstorf brindó en mayo una clase magistral sobre este tema en la Universidad Autónoma de Madrid (IFIMAC-UAM). “Mi conclusión es que la AMOC se está debilitando, que es un punto de inflexión del sistema climático que no sabemos cuándo colapsará, pero que los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, resumió en aquella exposición.

De ocurrir este colapso, el norte de Europa sufriría un fuerte enfriamiento, mientras que otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento: “Pero creo que lo que está relativamente claro es que, en general, el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor”.

Lo que es seguro —dijo el científico en su visita a Madrid— es que un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería.

El debilitamiento de la AMOC

Este sistema de corrientes es determinante para el clima porque, básicamente, transporta eficazmente calor y sal (nutrientes) a través del océano global. “Se trata de un factor importante en el cambio climático pasado y muy probablemente futuro”, explica Rahmstorf.

La AMOC pasó de un estado muy débil al actual con el fin de la última glaciación, hace 12.000 años. La expansión y el desarrollo del ser humano se debe, en parte, a la reactivación de esta corriente.

Una evidencia del debilitamiento que está sufriendo esta corriente es la única “mancha fría” que existe hoy en un mapa mundial que no ha parado de calentarse en las últimas décadas. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse.

¿Cuál es la explicación? Debido a su debilitamiento, la AMOC está trayendo menos calor al Atlántico norte. El científico ha explicado que la principal causa de esta desaceleración, en torno al 15% en la actualidad, es por el aumento de precipitaciones en partes de esta región y el deshielo en Groenlandia y el Ártico. El agua dulce reduce la salinidad —la densidad del agua— en la superficie del océano. Esto significa que una menor cantidad de agua superficial se hunde, lo que ralentiza el flujo de la corriente. “La salinidad superficial del mar más baja en menos de 20 años es otro fuerte indicio de la desaceleración del AMOC. Nada sucede drásticamente de inmediato. Lo que sabemos es que la AMOC está condenada y morirá lentamente”, sentencia Rahmstorf.

La preocupación científica tras la COP30

Con el (nuevo) triunfo del capital fósil en la cumbre del clima en Belém —una declaración sin ninguna mención a la eliminación de los combustibles que están calentando el planeta—, Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam, y James Dyke, director adjunto del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter, otros dos científicos de prestigio internacional, escribieron un artículo titulado “El mundo perdió la apuesta climática: ahora se enfrenta a una nueva y peligrosa realidad”.

Con la meta de limitar el calentamiento global medio a 1,5ºC sobre los niveles preindutriales muerta, los fenómenos climáticos extremos que ya estamos experimentando, como sequías, inundaciones, incendios y olas de calor, aumentarán en número y gravedad. La adaptación a estos eventos es hoy un eje central de las políticas climáticas de todos los países.

Sin embargo, la “nueva realidad” conlleva otro peligro: los puntos de inflexión de los grandes sistemas reguladores de la Tierra, como la AMOC, la selva amazónica y las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, entre otros. “Esto se traduce en riesgos existenciales para miles de millones de personas. No en un futuro lejano, sino en los próximos años, en caso de eventos extremos, y en décadas, en caso de puntos de inflexión”, alertan estos dos investigadores.

Este “cambio ambiental” y sus correspondientes retroalimentaciones —la desaparición acelerada de las selvas tropicales liberaría miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y elevaría aún más las temperaturas— exigirá una adaptación drástica y radical, aunque no exenta de mucho sufrimiento. Islandia, ya preparándose para un posible colapso de la AMOC, está mostrando el camino.

Este escenario de “Tierra invernadero”, término que han bautizado estos científicos para describir un mundo desestabilizado por completo, todavía es evitable. Eso sí, requiere una acción inmediata a escala global, una hoja de ruta que, tal como ha quedado reflejado en la COP30, el capitalismo no está dispuesto a poner en práctica. “La magnitud del sufrimiento aún depende en gran medida de nosotros”, concluyen Rockström y Dyke.

El país fósil que ya sufre el caos climático

En Teherán, capital de Irán, el sufrimiento climático ya está ocurriendo. La ciudad padece una sequía casi crónica, de las peores que se recuerden. La falta de lluvias —cinco años sin precipitaciones— no sólo está arruinando a la agricultura y provocando una crisis alimentaria. Está generando una catástrofe humanitaria de tal envergadura que llevó al presidente del país, Masoud Pezeshkian, a analizar la evacuación de esta metrópolis.

Descartada esta medida —el desplazamiento de 10 millones de personas—, el mandatario quiere que Teherán deje de ser la capital. La intención es que la región costera meridional de Makran asuma este papel, lo que podría “aliviar la sobrepoblación, la escasez de energía y el estrés hídrico de Teherán”, según ha explicado Pezeshkian,

La “catástrofe ambiental” ya está ocurriendo, ha lamentado el presidente. El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día. Ante esta situación, Pezeshkian ha pedido la colaboración de todos los partidos políticos para evitar un “futuro sombrío”. “Proteger el medio ambiente no es broma. Ignorarlo puede ser la causa de nuestra propia destrucción”.

Irán lleva cinco años sufriendo una sequía extrema por el aumento de las temperaturas. El otoño suele ser lluvioso, pero en estos meses no ha caído ni una gota de lluvia en Teherán. Las precipitaciones en la capital han alcanzado en 2025 su nivel más bajo en un siglo.

La principal presa, ubicada en el río Karaj, uno de los cinco embalses que abastecen a la capital, se está secando. Según las autoridades locales, sólo contiene 14 millones de metros cúbicos, una cifra crítica. Durante el mismo periodo del año pasado, el embalse contenía 86 millones de metros cúbicos. Ahora solo tiene suficiente para mantener el suministro a la región de Teherán durante menos de dos semanas.

“Hay muchos factores que han dejado a la ciudad sin preparación para la sequía actual, entre ellos el crecimiento de la población, la mala gestión del agua y las sanciones, pero el rápido calentamiento del clima sólo agrava sus problemas”, explica Robert Rohde, científico de Berkeley Earth. Su tuit lleva una gráfica con el aumento de temperatura de Irán, que ya supera los 2ºC respecto a la época preindustrial.

En su última declaración pública, el presidente reconoció que si la sequía se prolonga más allá de fin de año, habrá que “racionar el agua” en Teherán, una medida que puede ser insuficiente. “Incluso si la racionamos y sigue sin llover para entonces, nos quedaremos sin agua”. Mientras Pezeshkian lanzaba esta advertencia, Shina Ansari, su vicepresidenta, acordaba desde Belém, junto a otros países petroleros, una estrategia de boicot a la eliminación gradual de los combustibles fósiles." 

(Andrés Actis  , El Salto, 28/11/25) 

16.10.25

España identifica 141 riesgos climáticos que afectan a la salud, la economía y la biodiversidad... Entre los 17 riesgos de baja reversibilidad identificados, destacan la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y suelos, la salinización de acuíferos costeros, la pérdida de superficie terrestre por erosión y subida del nivel del mar, y la destrucción de patrimonio cultural y natural. Esos impactos podrían tener consecuencias irreversibles sobre el territorio a no ser que se adopten medidas preventivas en el corto plazo... las temperaturas podrían experimentar, en los peores escenarios, un aumento medio de 2 a 3 grados en España para mediados de siglo... el nivel del mar podría aumentar entre 50 y 60 centímetros para 2100, lo que afectaría gravemente a las zonas costeras, mientras que el peligro de incendios forestales podría incrementarse hasta un 30% en la cuenca mediterránea (Eduardo Robaina)

 "La Oficina Española de Cambio Climático (OECC) ha elaborado un documento con los riesgos a los que se enfrenta España en los próximos años, de los cuales 51 se consideran clave y 17 irreversibles.

España se enfrenta a 141 «riesgos climáticos» que afectan a la salud, la economía y la biodiversidad, según las conclusiones de un documento científico y técnico cuyo contenido ha adelantado este lunes la vicepresidenta Sara Aagesen. De todos esos riesgos analizados, 51 se consideran clave, y dentro de estos, 3 están catalogados como reversibles, 31 como «parcialmente» reversibles y 17 como irreversibles.

El documento, coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) y titulado Evaluación de riesgos e impactos derivados del cambio climático en España (ERICC-2025), aún no está publicado en su totalidad, si bien hay una página web donde se puede consultar por partes.

Este informe, catalogado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como un «hito» en la planificación de la adaptación, servirá de base técnica para el segundo Programa de Trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2026-2030.

Riesgos de baja reversibilidad detectados

Entre los 17 riesgos de baja reversibilidad identificados, destacan la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y suelos, la salinización de acuíferos costeros, la pérdida de superficie terrestre por erosión y subida del nivel del mar, y la destrucción de patrimonio cultural y natural.

Esos impactos podrían tener consecuencias irreversibles sobre el territorio a no ser que se adopten medidas preventivas en el corto plazo, según advierte el texto.

Además, la ERICC 2025 detecta más de 1.700 interrelaciones entre riesgos, lo que prueba que los impactos del cambio climático «actúan en red y pueden amplificarse si no se gestionan de forma coordinada».

Otro dato que revela el documento apunta a que las temperaturas podrían experimentar, en los peores escenarios, un aumento medio de 2 a 3 grados en España para mediados de siglo y de hasta 5 a 6 grados a finales de este, lo que limitaría gravemente la ventana de oportunidades para la adaptación.

Por otro lado, el nivel del mar podría aumentar entre 50 y 60 centímetros para 2100, lo que afectaría gravemente a las zonas costeras, mientras que el peligro de incendios forestales podría incrementarse hasta un 30% en la cuenca mediterránea, con temporadas más largas y eventos de mayor intensidad.

Sectores identificados

En total, se han analizado los riesgos y oportunidades del cambio climático para 14 sectores socioeconómicos y sistemas naturales considerados estratégicos en España. Estos son: salud, agua, biodiversidad, bosques, agricultura, costas, energía, ciudades, turismo, industria, transporte, patrimonio cultural, sistema financiero y cohesión social.

A continuación, se resume algunas de las conclusiones para cada sector:

Salud

  • El cambio climático afecta directamente a la salud física y mental, especialmente durante eventos extremos como olas de calor, inundaciones o incendios.
  • El calor extremo es el principal peligro climático para la salud humana, agravando enfermedades y provocando miles de muertes cada año.
  • Entre 2015 y 2024, más de 24.000 muertes en España se atribuyeron al exceso de calor, según el sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo).
  • Los riesgos climáticos para la salud están interrelacionados: calor y contaminación atmosférica son fenómenos sinérgicos y no pueden evaluarse por separado.
  • Las personas mayores de 65 años y quienes trabajan al aire libre son los grupos más vulnerables al impacto del calor extremo.

Agua y recursos hídricos

  • Los impactos climáticos en el sector del agua ya alcanzan niveles severos y provocan pérdidas económicas y humanas crecientes.
  • Las sequías extremas amenazan la disponibilidad y la calidad de los recursos hídricos.
  • Se prevé una reducción de hasta el 40% de la precipitación bajo escenarios de altas emisiones.
  • La intensificación de las precipitaciones extremas incrementa el riesgo de inundaciones, principalmente en áreas mediterráneas y del sur peninsular.
  • La adaptación afronta grandes desafíos por la interdependencia con otros factores no climáticos como la sobreexplotación y contaminación hídrica derivadas del desarrollo urbano, agropecuario e industrial.

Patrimonio natural, biodiversidad y áreas protegidas

  • España es uno de los países europeos que alberga una mayor biodiversidad, la cual se ve amenazada por los efectos del cambio climático.
  • El cambio climático altera ciclos biológicos y ecosistemas, modificando la distribución de especies y dificultando la conservación de hábitats.
  • Fenómenos como el aumento de temperaturas, la variación de los patrones de precipitación, y la mayor incidencia y severidad de los incendios forestales amenazan seriamente nuestro patrimonio natural.
  • El cambio climático intensifica problemas preexistentes como los derivados de la fragmentación de hábitats o la sobreexplotación de recursos.
  • La pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos pueden generar impactos en cascada sobre múltiples sectores socioeconómicos.

Forestal, desertificación, caza y pesca continental

  • Un 74% del territorio nacional es vulnerable a la desertificación.
  • La aridificación del clima puede alterar la composición y estructura de las masas forestales, reducir su productividad e incluso comprometer su persistencia.
  • El cambio climático intensifica las condiciones propicias  para la ignición y propagación de incendios forestales.
  • Factores socioeconómicos como la estructura de la propiedad forestal y la despoblación rural influyen en la vulnerabilidad del sistema forestal.

Agricultura, ganadería, pesca, acuicultura y alimentación

  • Su fuerte dependencia del clima, los recursos hídricos y del estado del suelo los convierte en altamente vulnerables frente a los efectos del cambio climático.
  • A esta vulnerabilidad se suman factores no climáticos, como la despoblación rural, la falta de relevo generacional y el declive de los modelos agrícolas y ganaderos extensivos.
  • Los riesgos asociados a la agricultura, ganadería y pesca pueden generar impactos en cascada sobre la seguridad alimentaria, la seguridad hídrica y la economía rural.
  • Otros riesgos destacados son la pérdida de producción ganadera, así como de la productividad pesquera por cambios en la distribución de especies debido a la modificación de las variables climáticas oceánicas.

Costas y medio marino

  • Con cerca de 8.000 km de costa, España está expuesta al aumento del nivel medio del mar, la intensificación de temporales y la erosión costera.
  • El litoral español ya está sufriendo impactos como la pérdida de superficie emergida, la salinización de acuíferos y suelos agrícolas, y la degradación de hábitats costeros de alto valor ecológico.
  • Las zonas costeras presentan una elevada vulnerabilidad social y económica frente al cambio climático, ya que más del 40 % de la población reside en zonas costeras, muchas de ellas densamente urbanizadas.
  • La concentración de infraestructuras y actividad económica en la franja costera, junto con su tendencia de crecimiento, intensificará los riesgos futuros.
  • Los impactos climáticos en el litoral y en los ecosistemas costeros y marinos generan impactos en cascada sobre múltiples sectores, como la pesca, el turismo y la agricultura.

Ciudad, urbanismo y edificación

  • En España, el 88% de la población reside en zonas urbanas, lo que plantea desafíos de adaptación ante la intensificación de los peligros climáticos.
  • La torrencialidad de las lluvias aumentará a corto plazo e incrementará el riesgo de inundaciones y la afectación a infraestructuras clave.
  • El aumento de las temperaturas extremas, agravado por el efecto isla de calor, tendrá impactos directos en el confort térmico y la salud de la población.
  • La ubicación geográfica y las características urbanas suponen diferencias en exposición y vulnerabilidad. Las ciudades costeras, por ejemplo, sufrirán la amenaza de la subida del nivel del mar.
  • La dependencia urbana de recursos esenciales y la concentración de actividades socioeconómicas e infraestructuras hacen de las ciudades un nodo receptor y transmisor de impactos.
  • Los riesgos climáticos en entornos urbanos requieren atención urgente ya que sus impactos se prevén muy elevados a corto plazo.

Patrimonio cultural

  • El patrimonio cultural se encuentra expuesto a las inundaciones —fluviales y pluviales—, los incendios y las inundaciones costeras, entre otros factores.
  • El deterioro de sitios históricos y la pérdida de tradiciones pueden reducir el atractivo turístico y afectar negativamente la economía local y nacional.
  • A pesar de la importancia del patrimonio cultural para el conjunto de la sociedad, el impacto del cambio climático sobre este sector presenta lagunas de conocimiento significativas.

Energía

  • Se anticipa una disminución en la eficiencia y capacidad de las redes de transporte y distribución eléctrica como consecuencia de las altas temperaturas proyectadas en los escenarios futuros.
  • Las altas temperaturas también afectan al almacenamiento de energía debido a la reducción del rendimiento de las baterías eléctricas.
  • El aumento de las temperaturas medias y la mayor frecuencia de olas de calor podrían incrementar notablemente la demanda eléctrica.
  • En España este sector presenta una fuerte interdependencia con el recurso hídrico (nexo agua-energía), lo que acentúa su vulnerabilidad frente al cambio climático.

Movilidad y transporte

  • Este sector desempeña un papel clave en la economía nacional (3,9% del PIB en 2021), por lo que su afección podría tener importantes repercusiones económicas.
  • El cambio climático incrementa significativamente los riesgos asociados a eventos extremos, que afectan de forma diferenciada a los distintos modos de transporte (carretera, ferroviario, aéreo y marítimo) según sus características.
  • Los impactos del cambio climático sobre las infraestructuras dificultan su funcionamiento, afectan a la movilidad de personas y mercancías, y comprometen la continuidad del sistema.
  • Las interrupciones en las cadenas logísticas pueden provocar efectos en cascada sobre sectores estratégicos (alimentación, energía, industria o sanidad).

Industria y servicios

  • Los eventos extremos como inundaciones, olas de calor, sequías o tormentas, ya están afectando a infraestructuras y procesos productivos del sector.
  • El 86,8% de los siniestros tramitados entre 2017 y 2022 por el Consorcio de Compensación de Seguros —que incluye entre otros, industria, comercios y oficinas—, se debieron a inundaciones y tempestades ciclónicas atípicas.
  • Su dependencia del suministro de materias primas le convierte en un sector altamente expuesto a impactos en cascada provenientes del sector primario.
  • El 99,8% del tejido empresarial español está formado por pymes. Aunque destacan por su flexibilidad ante nuevos mercados, su limitada capacidad financiera reduce sus posibilidades de adaptación.

Turismo

  • El turismo aporta más del 12% del PIB nacional, pero es uno de los sectores más vulnerables al cambio climático.
  • Depende fuertemente de recursos naturales expuestos y de condiciones climáticas que influyen directamente en el confort del visitante y en el atractivo del destino.
  • Los impactos del cambio climático aún no son del todo visibles en el sector, sin embargo, se espera que los impulsores de los riesgos sigan creciendo en los próximos años.
  • La información disponible es limitada, por lo que es necesario un esfuerzo significativo en el seguimiento y generación de datos relevantes para una mejor comprensión de los riesgos que afronta el sector.
  • La pérdida de atractivo de los destinos por la degradación o desaparición de recursos naturales puede desencadenar efectos en cadena en múltiples sectores económicos.

Sistema financiero y actividad aseguradora

  • El sistema financiero y la actividad aseguradora pueden actuar como catalizadores de la adaptación, detectando oportunidades de inversión e incentivos para la prevención de riesgos.
  • Este sector presenta múltiples interrelaciones con otros ámbitos económicos, y es receptor de impactos y generador de efectos en cascada con amplias repercusiones socioeconómicas.
  • Existe un déficit importante de información y una escasa divulgación por parte de las entidades implicadas que hace difícil realizar un análisis completo de los riesgos del sector.

Paz, seguridad y cohesión social

  • El reparto desigual —social y territorial— de los impactos climáticos puede provocar desplazamientos y conflictos, afectando a la cohesión social y generando tensiones tanto a nivel nacional como internacional.
  • Este ámbito es receptor de impactos de numerosos sectores, y a su vez es generador y amplificador de muchos de ellos.
  • El análisis de riesgos en este ámbito enfrenta importantes limitaciones, debido a su elevada complejidad y a la escasez de información específica disponible.
  • Es necesario avanzar en la comprensión de los impactos climáticos en este sector ya que pueden desencadenar desequilibrios sociales profundos y prolongados.

Con información de EFE."  (Eduardo Robaina , Climática, 14/10/25)

15.10.25

El planeta alcanza el primer punto de no retorno: los arrecifes de coral de aguas cálidas, condenados a una mortalidad masiva. Los arrecifes de coral, sustento para la vida marina y millones de personas, tienen una probabilidad del más del 99% de colapsar

 "Los arrecifes de coral, sustento de una cuarta parte de la biodiversidad marina y de casi mil millones de personas, se enfrentan a una muerte sin precedentes y se perderán si no se adoptan medidas a fin de revertir el calentamiento global, advierte el nuevo informe Global Tipping Points 2025 (Puntos de no retorno) difundido este lunes.

El documento –elaborado por 160 científicos y liderado por la Universidad británica de Exeter, con contribuciones del Instituto para la Investigación sobre el Impacto Climático de Postdam (PIK) y otras 85 instituciones– expone los crecientes riesgos detectados en los sistemas de la Tierra.

La desaparición masiva de los arrecifes de coral de aguas cálidas es el primer punto de no retorno (también llamado punto de inflexión) que alcanza el sistema terrestre, es decir, un imbral crítico que, si se traspasa, lleva a cambios significativos y a menudo irreversibles.

Además, el artículo científico incluye otros «riesgos en aumento» que afrontan los sistemas de la Tierra: desde el derretimiento de los glaciares y de pequeños campos de hielo hasta la desaceleración de las corrientes oceánicas, el deshielo de las capas de hielo polares y la presión sobre las selvas tropicales.

Riesgos y consecuencias

Los riesgos, consecuencias y desafíos de gobernanza en torno a esos puntos de inflexión abarcan desde impactos a nivel local, como los glaciares, hasta consecuencias a escala global, como las grandes circulaciones oceánicas, las capas de hielo polares y la selva amazónica.

El calentamiento global actual, situado en alrededor de 1,3–1,4 ºC, sobrepasa ya el umbral estimado del ‘punto de no retorno’ para los arrecifes de coral de aguas cálidas.

En todo el mundo, los arrecifes de coral de aguas cálidas están experimentando una mortalidad sin precedentes debido a los repetidos episodios de blanqueamiento masivo. Con un calentamiento global de 1,3-1,4 °C, los arrecifes están sobrepasando su punto de inflexión térmica (estimado en torno a 1,2 ºC). Incluso estabilizando el calentamiento en 1,5 °C, los arrecifes de coral de aguas cálidas tienen una probabilidad prácticamente segura (más del 99 %) de colapsar, señala el grupo de especialistas.

Para revertir esta situación, es necesario que la temperatura global vuelva a un calentamiento de 1 °C o menos. Asimismo, señalan que es posible preservar algunos fragmentos de arrecife con medidas de conservación que minimicen otros factores de estrés humanos, como la sobrepesca y la contaminación. En este sentido, los autores del estudio piden consideran que se necesitan «urgentemente» evaluaciones regionales de riesgos y gobernanza para prepararse ante la creciente pérdida de los servicios ecosistémicos que prestan los arrecifes.

Además, varios elementos críticos del sistema terrestre como el permafrost terrestre, las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida Occidental, y el AMOC podrían alcanzar sus respectivos puntos de no retorno con un aumento de temperatura apenas superior a los 1,5 grados.

«Tenemos cada vez más evidencia de puntos de no retorno en todos estos sistemas diferentes», ha indicado la científica del PIK Sina Loriani, al tiempo que ha señalado que existe un riesgo creciente de que se activen bucles de retroalimentación que amplifiquen y aceleren los cambios en el sistema terrestre.

Conforme al documento, el colapso generalizado de la selva amazónica a causa del estrés del cambio climático y la deforestación podría desencadenarse a una temperatura más baja de lo que se pensaba anteriormente, situándose ahora el límite inferior del rango estimado en 1,5 ºC, lo que pone de manifiesto la necesidad de adoptar «medidas urgentes».

El enorme impacto de traspasar los puntos

Una investigación detallada acerca de Áakʼw Tʼáak Sítʼ, también denominado glaciar Mendenhall, cerca de Juneau, Alaska (Estados Unidos), resalta los «riesgos sustanciales» de traspasar puntos de no retorno, incluso en sistemas de escala relativamente pequeña, como glaciares y campos de hielo menores.

En Alaska, las inundaciones repentinas por desbordamiento de lagos glaciares provenientes del citado glaciar rompieron récords consecutivos en 2023, 2024 y 2025, ocasionando decenas de millones de dólares en daños y presentando desafíos graves para la región.

Para Donovan Dennis, científico del PIK y líder del estudio de caso, esa situación «subraya el enorme impacto que tendrá traspasar puntos de no retorno sobre las ciudades, comunidades locales y pueblos indígenas en todo el mundo, ya que ellos serán quienes carguen con el peso de adaptarse al cambio ambiental continuo».

Aspecto positivos identificados

Además de las advertencias, los autores argumentan que la naturaleza «abrupta e irreversible» de esos puntos implica «un tipo de amenaza diferente a otros desafíos ambientales» y que las actuales políticas no son adecuadas para afrontarlos.

También han observado «cambios positivos» con la adopción de paneles solares fotovoltaicos, energía eólica a nivel mundial, los vehículos eléctricos, almacenamiento en baterías y bombas de calor en los mercados líderes.

El director ejecutivo del Global Carbon Project e investigador jefe del Centro de Ciencias del Clima CSIRO en Canberra (Australia), Pep Canadell, ha señalado que el nuevo informe «deja claro que cada año hay un aumento en el alcance y la magnitud de los impactos negativos del cambio climático, que cada año hay más personas que experimentan impactos más prolongados y diversos y que cada año esos impactos se están acelerando»."

(Climática, 13/10/25) 

25.9.25

La humanidad rebasa el séptimo límite planetario, de nueve, para una existencia segura: la acidificación de los océanos

“Estamos poniendo en riesgo la estabilidad de los sistemas de soporte de la Tierra. Más de tres cuartas partes ya no están en la zona segura”. Así de contundente se ha mostrado Johan Rockström, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Cambio Climático (PIK, por sus siglas en alemán), en la presentación del último informe del Laboratorio de Ciencias de los Límites Planetarios del organismo científico germano hecho público miércoles.

El trabajo, la tercera edición de un informe que analiza procesos clave para el desarrollo de la vida en la Tierra, certifica que la acidificación de los océanos ha pasado los límites considerados seguros para la vida marina, lo que supone que este epígrafe pasa a engrosar la lista de sistemas de soporte terráqueo que se han traspasado ya debido a la actividad humana. Se trata de la certificación de algo que ya había adelantado un estudio del Laboratorio Marítimo de Plymouth (Reino Unido), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y la Universidad de Oregón (EE UU), que cuantificaron el rebasamiento de ese umbral en diferentes puntos del planeta.

Sylvia Earle: “Durante miles de millones de años, el océano ha sido el gran estabilizador de la Tierra: genera oxígeno, regula el clima y sustenta la diversidad de la vida”

De un total de nueve límites, solo dos se mantienen en la zona segura: el agujero de ozono y la contaminación de aerosoles y partículas en la atmósfera. Los otros seis —todos más allá del umbral crítico considerado por el PIK— son la crisis climática, la integridad de la biosfera (pérdida de biodiversidad), el uso de agua dulce, la deforestación y los cambios de uso del suelo, la introducción de nuevas entidades en el medio (contaminación química) y los flujos biogeoquímicos de nutrientes (ciclo del nitrógeno y el fósforo). Todos ellos muestran signos de empeoramiento frente a la anterior edición del informe, publicada en 2024. 

Otro problema causado por la era del petróleo

La inclusión de la acidificación oceánica viene impulsada, principalmente, por la quema de combustibles fósiles y la mayor presencia de CO2 en la atmósfera. El agua absorbe un dióxido de carbono cada vez presente en mayor cantidad en el aire, lo que hace disminuir el pH de los océanos. Asimismo, el problema se agrava por la deforestación y los cambios de usos del suelo, lo que “degrada la capacidad de los océanos para actuar como reguladores del clima”, sostienen desde el PIK.

Los datos analizados e integrados en el informe, titulado Salud Planetaria 2025, indican que el estado medio global de saturación superficial de aragonita, un indicador de la acidificación del agua de los océanos, es ahora de 2,84, justo por debajo del límite planetario revisado por el PIK de 2,86. Esta cifra supone que este valor es hoy solo el 80% del que era antes de la era preindustrial y que el pH ha caído 0,1 unidades desde entonces, lo que implica un incremento de la acidificación oceánica de entre el 30 y el 40%, según detalla la investigación.

Tal como señala, Levke Caesar, científica del PIK y una de las coautoras del estudio, si bien “el problema es global y todas las áreas de los océanos, el fenómenos es más fuerte en las áreas polares”. También afecta especialmente a ecosistemas clave, como los corales de aguas frías o los arrecifes tropicales. “Los niveles de oxígeno están disminuyendo y las olas de calor marinas se están intensificando. Esto genera una mayor presión sobre un sistema vital para la estabilidad del planeta Tierra”, añade Caesar, quien ha recordado que este problema afecta a toda la cadena trófica al incidir especialmente sobre los pterópodos, fuente de alimento para múltiples especies, incluidas las que consumen los humanos.

Sin mares sanos no hay planeta sano

Tal como ha recordado la oceanógrafa Sylvia Earle durante la presentación del informe, “el océano es la casa de la mayoría de las especies del planeta”, pues supone más del 90% del espacio vital por volumen y la mayor reserva de biodiversidad del planeta. Pero más allá, Earle ha destacado que los mares son “el sistema de soporte vital de nuestro planeta”. “Durante miles de millones de años, el océano ha sido el gran estabilizador de la Tierra: genera oxígeno, regula el clima y sustenta la diversidad de la vida. Hoy, la acidificación es una señal de alerta crítica. Ignorarla implica el riesgo de colapsar la base de nuestro mundo”.

Si bien siete de los nueve límites planetarios analizados van en la dirección equivocada, desde el organismo alemán han querido incidir en que la cooperación de la humanidad para frenar un problema puede dar un giro de 180ºC a la situación. Caesar ha recordado cómo el Protocolo de Montreal, fruto de la intercooperación global entre humanos, frenó el agujero de la capa de ozono, hoy con claros signos de recuperación. “La acción global funciona”, ha destacado este jueves en la presentación del informe.

En la misma línea, el director del PIK ha señalado: “Aunque la situación sea crítica, aún hay tiempo para actuar. El fracaso no es inevitable; es una elección. Una elección que debemos y podemos evitar”.            (Pablo Rivas, El Salto, 24/09/25) 

17.6.25

Reverdecer el Sahara: por una Argelia nutritiva y regenerativa... ¿Cómo puede un país tan vasto, tan rico en conocimientos y potencial agrícola, depender tanto de fuentes extranjeras para alimentar a su gente? ¿Por qué no podemos producir nuestros propios alimentos de manera sostenible? ¿Por qué importamos lo que podríamos cultivar y criar nosotros mismos? ¿Por qué se abandonan las tierras fértiles, mientras nuestros mercados dependen de buques de carga y divisas? La paradoja es cruda: todavía llueve, pero la sequía empeora. La desertificación no se debe a la falta de lluvia, sino a la interrupción del agua natural y los ciclos de vida... A medida que avanza la desertificación, debemos proteger las tierras de transición... Las soluciones no son fantasías de laboratorio, existen. Son simples, robustas, replicables: Microcuencas de media luna para capturar agua de lluvia... Zanjas de infiltración... Biocarbón... Burkina Faso y Níger los aplican con resultados impresionantes... Vuelven los árboles. Regresa el ganado. Vuelve el agua

 "Argelia celebra el Eid al-Adha, la Fiesta del Sacrificio. Un momento sagrado de recuerdo, intercambio y espiritualidad. Sin embargo, una vez más este año, una gran parte de la población se enfrenta a una dura realidad: las ovejas se han convertido en un lujo. Su precio se ha disparado, el suministro es incierto y el Estado, en un esfuerzo encomiable, tuvo que movilizar importantes recursos para importar ovejas de Rumania y España. Durante todo el año, en un intento por aliviar la presión, la carne de res se importa de Brasil o de otro lugar, congelada, envasada y transportada a un gran costo. 

Al mismo tiempo, los criadores locales, especialmente en Djelfa, Laghouat, El Bayadh, Naâma, están dando la voz de alarma sobre el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos para animales, que a su vez son importados, y sobre el colapso gradual de las estepas, carcomidas por la desertificación. 

Ante esta paradoja, surge una pregunta central: ¿Cómo puede un país tan vasto, tan rico en conocimientos y potencial agrícola, depender tanto de fuentes extranjeras para alimentar a su gente? Argelia tiene la mayor superficie terrestre de África. Posee una de las reservas solares más poderosas del mundo, con tierras semiáridas llenas de potencial y una población joven disponible, dispuesta, pero a menudo desempleada. ¿Por qué no podemos producir nuestros propios alimentos de manera sostenible? ¿Por qué importamos lo que podríamos cultivar y criar nosotros mismos? ¿Por qué se abandonan las tierras fértiles, mientras nuestros mercados dependen de buques de carga y divisas? 

1. Una Emergencia Silenciosa: Dependencia y Degradación 

Esta crisis no es nueva, pero está empeorando. Es una crisis del agua, una crisis agronómica y una crisis social. 

 Agua, porque aunque las precipitaciones son escasas, todavía existepero la desperdiciamos. Se escurre hacia canalones, lechos de ríos secos o se evapora sin usarse. Cada año, millones de metros cúbicos de agua fluyen hacia el mar o el desierto, cuando podrían almacenarse para regar, enfriar y nutrir. Agronómico, porque nuestros suelos están agotados. La erosión está ganando terreno, los monocultivos intensivos están degradando la tierra y la biodiversidad está colapsando. Las estepas, que alguna vez fueron el hogar de millones de cabezas de ganado, se están convirtiendo en páramos rocosos. Social, porque el campo se está vaciando. Los jóvenes abandonan la tierra en busca de un futuro en las ciudades o en el extranjero. La agricultura, en lugar de ser una fuente de dignidad, se ha convertido en sinónimo de penurias. 

La paradoja es cruda: todavía llueve, pero la sequía empeora. La desertificación no se debe a la falta de lluvia, sino a la interrupción del agua natural y los ciclos de vida. 

2. Reverdecimiento de los Bordes Fértiles: Urgencia en las Estepas y Tierras Altas 

A medida que avanza la desertificación, debemos proteger las tierras de transición: Las estepas de Djelfa, las tierras altas de Naâma, las afueras semiáridas del sur de Constantina, las estribaciones saharianas. 

Aquí se libra una batalla decisiva. Estas tierras siguen vivas, aún capaces de volver a ser fértiles. Aquí viven comunidades que, durante generaciones, han sabido sobrevivir con poco: criando ganado, cultivando granos, preservando pastizales. 

Las soluciones no son fantasías de laboratorio. Ellos existen. Son simples, robustas, replicables: -Setos cortavientos para proteger y sujetar el suelo. -Microcuencas de media luna para capturar agua de lluvia y cultivar forraje -Zanjas de infiltración, diques de piedra, para retener el agua donde cae -Compostaje local, biocarbón, enmiendas orgánicas del suelo -Agroforestería, cultivos intercalados, pastoreo rotacional para restaurar los ciclos de vida 

Estas técnicas son económicas. Requieren conocimientos, organización y voluntad política. Países como Burkina Faso y Níger los aplican con resultados impresionantes. ¿Por qué nosotros no? 

3. Los Oasis: Centros de Sabiduría, Claves para el Futuro 

Los oasis argelinos no son solo curiosidades turísticas. Son sistemas ingeniosos, lugares donde los humanos han vivido durante siglos en armonía con el árido entorno. Las foggaras, los palmerales, los cultivos estratificados, las economías circulares, todo habla de inteligencia territorial. Pero hoy, este genio de Oasis está bajo amenaza. La expansión urbana, la contaminación, el abandono de los conocimientos tradicionales, la desecación de los acuíferos y la transmisión generacional rota están socavando su equilibrio. 

Sin embargo, los oasis pueden ser laboratorios del futuro. Podemos desarrollar: -Sistemas de fitodepuración simples y autónomos para tratar aguas grises Industrias locales para el procesamiento de productos de palma, plantas medicinales, tuna y moringa -Escuelas de agroecología, capacitación de jóvenes en regeneración de suelos, manejo suave del agua, producción local de alimentos y artesanías. Los oasis son modelos de sobriedad, resiliencia y belleza. No son reliquias para fotografiar, sino semillas de civilización.

 4. El Mundo Está Cambiando: Ejemplos Internacionales Muestran el Camino 

En un mundo sacudido por el cambio climático, quienes se adaptan son quienes prosperan. -En Arabia Saudita, el proyecto Al Baydha logró regenerar un desierto montañoso a través de la permacultura, la gestión del agua y la reactivación del conocimiento tribal. En menos de 10 años, docenas de hectáreas pasaron de ser estériles a prósperas. -En China, la Gran Muralla Verde ha estado haciendo retroceder el Desierto de Gobi desde 1978. En Kubuqi, un desierto estéril se transformó en un centro de agricultura, energía solar y ecoturismo. -En el Sahel, las medias lunas, las líneas de piedra y los pantanos están transformando aldeas enteras. Vuelven los árboles. Regresa el ganado. Vuelve el agua. Estas técnicas comparten un principio fundamental: Plantar agua antes de plantar árboles. Ralentícelo, infíltrelo, almacénelo, valore cada gota. ¿Por qué Argelia, con su capacidad técnica y sus recursos humanos, no debería liderar esta revolución silenciosa? 

5. Invertir en la Vida: Una Brújula para la Soberanía 

Las buenas ideas no son suficientes. Debemos redirigir la inversión. Hoy en día, demasiada financiación se destina a concreto, importaciones, arreglos a corto plazo. 

Mañana, debemos: -Financiar la restauración del suelo -Capacite a un ejército de regeneradores (hidrólogos, agroecólogos, silvicultores, ingenieros de vida) - Redirigir los subsidios hacia quienes devuelven la vida a los territorios -Apoyar las cooperativas rurales, las economías circulares, el procesamiento local 

 Cada dinar invertido en un seto, una cuenca, un compostador, un programa de capacitación regenerativa es un dinar ahorrado de importaciones, dependencia y éxodo rural. Esto no es caridad. Esta es una estrategia nacional.

 6. El Sahara Puede Florecer de Nuevo: Un Horizonte para Argelia 

El Sahara a menudo se describe como un vacío, un espacio hostil. Esa es una perspectiva equivocada. El desierto no es estéril. Es frágil, complejo, poderoso. Contiene memoria enterrada, agua inactiva y conocimientos ancestrales. 

¿Qué pasaría si se convirtiera en el laboratorio global para la regeneración territorial? Imagina: Una alianza Magreb-Sahel-Europa para cofinanciar la restauración de tierras desertificadas 

 Zonas piloto en el Atlas Sahariano y las Mesetas Altas, que combinan agroecología, retención de agua, energía renovable y arquitectura vernácula 

 Universidades de regeneración, capacitando a jóvenes de toda África en gestión de sistemas vivos 

 Diplomacia ecológica reemplazando la geopolítica de los oleoductos con el lenguaje de los árboles, el agua y la cooperación 

Esto no es una utopía. Es una elección visionaria. Y Argelia tiene todas las cartas para liderarlo.

 7. Eid, las Ovejas y la Soberanía Pastoral 

Volvamos a la imagen inicial. Cada oveja importadacada tonelada congelada de carne de res de Brasil es un signo de falla estructural, pero también una señal positiva. Significa que los formuladores de políticas están buscando soluciones. Que hay voluntad de aliviar las tensiones sociales. Eso es encomiable. Pero más allá de estas medidas únicas, debemos hacernos las preguntas reales: -¿Cómo podemos capacitar a los criadores en Djelfa, Mechria, El Bayadh para que produzcan a un costo sostenible? -¿Cómo capturamos el agua de lluvia en lugar de dejarla desaparecer? -¿Cómo apoyamos la agricultura territorial, pastoral y productora de alimentos? 

Argelia puede criar sus propias ovejas, alimentar a sus propios hijos y valorar sus propios ecosistemas. 

Pero para eso, debemos: Atrévete a cambiar nuestro modelo económico 

 Valorar el agua de lluvia, los sistemas alimentarios locales y los conocimientos tradicionales. 

 Escucha a los que trabajan la tierra, a los que ven sufrir la tierra, los pozos se secan, los jóvenes se marchan. 8. Una Política Regenerativa: Hoja de Ruta para una Nación Viva 

Aquí hay algunas prioridades concretas: -Salve los márgenes: estepas, estribaciones saharianas, oasis en peligro de extinción. Estas son zonas de amortiguamiento que deben restaurarse primero. -Reparar el ciclo del agua: retener el agua donde cae, infiltrar en lugar de drenar, restaurar los ramblas, revitalizar los acuíferos. -Uso generalizado de fitorremediación y agua reciclada para el cultivo de pastizales. - Ampliar las prácticas agrícolas adecuadas: permacultura, setos vivos, agroforestería, técnicas de captación de media luna, recolección de aguas grises. -Capacitar, equipar y valorar profesiones basadas en la vida: agricultores regenerativos, hidrólogos, artesanos del suelo, jóvenes cooperantes. -Redirigir las prioridades de inversión: menos importación, más resiliencia; menos anuncios, proyectos más visibles. -Cree una señal nacional fuerte: un pacto de regeneración liderado por el estado, los gobiernos locales, las universidades y los ciudadanos. 

9. Conclusión: La Elección de la Vida 

Este texto no es un sueño ingenuo. Es una súplica fundamentada y lúcida. Argelia tiene todo lo que necesita para volver a ser una gran nación enriquecedora: luz solar, agua (escasa pero suficiente), vastas tierras, manos disponibles, conocimiento poderoso y fe profunda. Lo que necesita ahora es un cambio de perspectiva, una coalición por la vida, una estrategia nacional regenerativa. 

Cada gota cuenta. Cada hectárea puede ser revivida. Cada joven puede convertirse en artífice de la soberanía. El Sáhara no ha dicho su última palabra. Espera. Observa. Espera. Se acabó el tiempo de los discursos. Es el momento de la regeneración. Ahora."

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