"(...) “Hay que tomar medidas radicales en favor de una salida social de la crisis”
Por lo que se refiere a la crítica, Toussaint lamenta la impunidad de
la que gozan los grandes banqueros, a los que señala directamente como
los responsables de la crisis:
“Los dueños capitalistas de los bancos
privados manejaron el dinero de los bancos en busca de la ganancia
máxima sin tener en cuenta el riesgo”. Son ellos lo que nos han traído
hasta aquí, sostiene el belga, y son ellos los que deberían haber pagado
sus excesos.
La realidad, sin embargo, es bien diferente: esos prohombres gozan de
la protección de los gobiernos europeos; nadie ha osado meterse con
ellos y, para rematar la faena, los Estados han rescatado a los bancos
con dinero público. Eso irrita a Toussaint, para quien el castigo está
clarísimo:
“Habría que expropiar los bancos y socializarlos. La banca
tiene que ser un servicio público. Los accionistas de los bancos
rescatados deberían devolver el dinero de las ayudas con su propio
patrimonio”.
“Los accionistas de los bancos rescatados deberían devolver el dinero de las ayudas con su propio patrimonio”
El pensador belga cree que las cosas se pueden hacer de otra manera y
cita dos ejemplos: el caso de Islandia, donde dos banqueros fueron
encarcelados por la presión ciudadana, y Estados Unidos, donde Barack
Obama no toma medidas contra banca privada norteamericana e intenta
desviar la atención con mano dura contra bancos europeos.
Pero como bien recuerda el propio Toussaint, en Europa y en España
aún estamos muy lejos de ese escenario. En Europa no hay voluntad
política ni tampoco sensibilidad: “Si los gobiernos de los países de la
UE creyeran de verdad que están al servicio de la mayoría de los
ciudadanos, ya habrían nacionalizado los bancos y también habrían
rechazado pagar parte de la deuda pública por ilegítima e ilegal”,
añade.
Frente al inmovilismo de los gobiernos europeos, Toussaint introduce
un elemento importante en su discurso: la existencia de una alternativa.
Y esa alternativa está cada vez más cerca, pese al “difícil contexto
político” que impera en la Unión Europea.(...)
Para Toussaint la alternativa pasa por “un programa coherente” que
tenga como eje”medidas radicales en favor de una salida social de la
crisis”. No le importa tanto como a otros economistas que esta salida se
dé sin el euro: tiene una posición crítica contra la moneda única y
contra el propio sistema. Aboga Toussaint por “una salida de izquierdas
con cambios estructurales en la sociedad”.
“Soy partidario de crear un impuesto confiscatorio del 80 o 90% de su renta al 1% más rico de la población”
En ese sentido, América Latina es el espejo en el que mirarse. Esa
parte del mundo ha aprendido que la respuesta a la crisis no pasa por
recortar el gasto público, las pensiones y las políticas sociales; sabe
también que la solución no es congelar los salarios. Toussaint lo
explica muy bien: “La austeridad no es la respuesta. Ésta sólo conduce a
un aumento de la deuda pública.
Lo hay que hacer es adoptar un programa
coherente y alternativo que apueste por incrementar la inversión
pública, aumentar el poder adquisitivo de las familias, anular parte de
la deuda pública ilegítima, redistribuir la riqueza y aumentar los
ingresos fiscales”.
Entre sus recetas, Toussaint no se olvida de la lucha contra la
desigualdad: ”Dentro de ese programa coherente del que he hablado una de
las medidas fundamentales son los impuestos a los más ricos. Yo, como
Thomas Piketty, soy partidario de crear un impuesto confiscatorio del
80% o 90% de su renta al 1% más rico de la población.
La concentración
de riqueza empieza a ser intolerable. Franklin Delano Roosevelt lo hizo
en 1938 en Estados Unidos y no era precisamente un izquierdista. Con
esos ingresos un gobierno progresista podría poner en marcha un nuevo
modelo económico y social”. (JORGE OTERO Público.es Madrid 01/07/2014, en PACD, 02/07/2014)
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