8.7.14

"En Grecia ha estallado una guerra entre pobres por la escasez de recursos"

"(...) ¿Se puede comparar el caso español con el griego?

No lo creo. El deterioro del tejido social en estos últimos cuatro o cinco años ha sido mayor allí. Por lo menos en España la estructura social se ha mantenido, pero es verdad que con el paso del tiempo algunas cosas que solo se veían en Grecia han empezado a ocurrir aquí.

 Por ejemplo, los comedores escolares que abren en verano: esta es una de las historias que salió hace unos años por la crisis griega, con casos de niños malnutridos que se desmayaban en clase por no comer lo suficiente.

¿Qué ocurrió en Grecia en 2009?

Con el tiempo se ha confirmado lo que decían algunos economistas: fue un experimento de austeridad, de aplicar medidas de recorte, para ver cómo funcionaba y si se podía replicar o no y hasta qué punto. En los otros rescates se fueron haciendo ajustes. Pero está claro que se probó sobre Grecia.

Se suele responzabilizar de gran parte de la crisis a que en Grecia pudieran jubilarse a los 50 años.

Contar los efectos de los recortes no significa olvidarnos de lo malo que había antes de la crisis. No hay que negar que había un sistema de privilegios disfuncionales que han creado posiciones de beneficio inaceptables. Decir esto va en paralelo a que lo hecho en estos cinco años ha causado sufrimiento en la población. 

Que había males antes, claro. Pero no estoy segura de que lo anterior haya sido erradicado durante la crisis, porque precisamente es donde ha habido mayores resistencias al cambio. (...)

Una de las historias más alarmantes que cuenta es la del aumento del VIH en Atenas. ¿A qué se debe?

Hay un rebrote muy importante de la drogadicción en la calle, y el aumento del VIH está relacionado con el incremento de la pobreza de los drogadictos, y de los servicios insuficientes para ellos, como ocurre con las jeringuillas. Utilizan drogas más baratas, más peligrosas, y que se consumen de formas poco recomendables.

En el capítulo que dedica a la sanidad, relata cómo un director de hospital niega todas las denuncias de los médicos sobre el desabastecimiento. ¿Por qué lo hacen?

Él decía que el presupuesto para su hospital era suficiente y que se cumplía. Es la respuesta burocrática estándar, cuando yo venía de hablar con los profesionales en los pasillos y me contaban otra historia. La oficialidad que te dice no hay problemas, y al lado la enfermera te cuenta que se lleva guantes de casa porque no tienen en el trabajo. En estos años de crisis hemos jugado con ese doble relato: por un lado, los que cuentan lo que ocurre en el día a día, y por otro, los que niegan la realidad.

En el libro, recoge testimonios de griegos que rechazan que los inmigrantes puedan acceder al sistema público. ¿Ha crecido la xenofobia por la crisis?

A nivel popular se ha creado una guerra entre pobres. Cuando algo escasea se convierte en un problema, y surgen estas situaciones. Mucha gente se queja de la presencia de inmigrantes, lamentando que no encuentran trabajo porque a un bangladesí le pagan la tercera parte. 

No creo que los griegos sean racistas, pero el sentimiento antiinmigración ha crecido alentado por la ultraderecha de Amanecer Dorado y por el mismo partido de Gobierno, con el propio primer ministro llamando a “limpiar la calle” de zonas “acorraladas” por los inmigrantes.

 Pero es cierto que Grecia es una de las principales puertas de entrada de inmigración hacia Europa: hay estimaciones que hablan de un millón de inmigrantes en situación irregular en un país de 11 millones de habitantes. Y Europa se debería hacer cargo de ello.

¿Cómo se le explica a alguien que no sepa de la situación en Grecia el ascenso de Amanecer Dorado?

Ha crecido en las brechas dejadas abiertas por el Estado. Con el estado de bienestar paralelo que han querido montar, querían suplir las deficiencias y fomentar ahí el apoyo popular. No se entiende su ascenso sin mirar a la forma en la que han ido construyendo su base de apoyo, al rellenar esos huecos que los grandes partidos y el Gobierno han dejado atrás. Han trabajado a escala local, como una organización de barrio, siempre centrándose en los de casa y rechazando a los inmigrantes. (...)

¿Se puede comprender a los que ahora apoyan a Amanecer Dorado por la situación extrema?

No sé si se puede comprender, pero hay que entender que a veces la necesidad hace que se tomen decisiones por rabia o desesperación. En el libro hay una historia de una maestra que ha votado toda su vida al Pasok y que ahora vota a Amanecer Dorado. Alguien a quien le han recortado el sueldo, pero que no pasa hambre, y que aún así está muy harta.

 Las condiciones crean el espacio para decisiones que no están basadas en el raciocinio. Pero eso no quiere decir que todos los que votan a Amanecer Dorado sean irracionales. En las europeas obtuvieron el 9,4% de apoyo, algo que no se consigue con votantes alocados.

¿Las ONG y la solidaridad están salvando a los griegos?

A todos no sé, pero a los que les piden ayuda seguramente. Es complicado: por un lado están las iniciativas solidarias, como la del hospital de campaña fundado por unos médicos del sistema de salud para atender a los que no tienen seguro. 

Pero esto también da pie a que se creen islas paralelas, fuera del alcance del Estado, donde la solidaridad suple las faltas de éste. Y como europeos no podemos permitir que haya una parte de la población que se quede fuera del sistema oficial, sin más recursos que las redes de solidaridad.

¿El Gobierno griego es indiferente a la miseria?

O porque no se podía, o porque no se quiso, durante mucho tiempo se dejó de escuchar a los que hablaban del sufrimiento de la población. En enero de 2013, en unos días muy fríos, la brutal subida de los impuestos del combustible para la calefacción, que llegó a más del 400%, centraba las conversaciones.

 El ministro de Hacienda dijo que los impuestos no se podían bajar y que había que tener paciencia un año más. Hace poco se conoció, según fuentes del Gobierno citadas por medios locales, que la medida no ha servido para aumentar la recaudación por el desplome del consumo. Una evidencia de la falta de sentido de la realidad.  (...)

¿Por qué protestan menos los griegos, aun en su situación?

Ellos dicen que protestas cuando tienes la esperanza de que algo puede cambiar. Pero si ves que tu protesta no tiene impacto, dejas de movilizarte y te centras en en seguir adelante.

El que ha aglutinado el descontento en Grecia es Syriza. ¿Puede llegar a gobernar?

Es la pregunta que nos hacemos todos desde hace dos años. En las primeras elecciones a las que se presentaron muchos no les votaron por miedo a que fueran un partido radical, que abogase por colocarles fuera de Europa. Pero llegados a este punto, más que por Syriza, depende mucho del desgaste de los otros. (...)

Dice en el libro que lo ha escrito para que se recuerden esas pequeñas historias que caerían en el olvido de otra manera. ¿Cómo cree que se recordará lo que ha pasado en Grecia dentro de 20 años?

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