"Timothy Geithner fue la persona, dentro de la Administración Obama, que
jugó un papel más central en la recuperación del sistema bancario de
EEUU. De ahí que sus memorias hayan despertado un interés considerable
en EEUU.
Durante muchas semanas, tales memorias han sido sujeto de
amplios análisis y comentarios, tanto en la prensa de mayor difusión,
como en los medios y fórums influenciados por la banca (que son muchos y
muy potentes).
Ni que decir tiene que, en estos últimos, Geithner ha
pasado a estar en el pabellón de los grandes servidores al país, uno de
los mayores salvadores de la patria. La gente con mucho dinero siempre
tiene la manía de identificar sus intereses con los intereses de la
nación, llamada, en ocasiones, la patria. (...)
En realidad, las memorias eran sumamente
predecibles y podrían haber sido escritas por cualquier figura
protagonista de los rescates bancarios en cualquier país de la Unión
Europea, incluyendo España. La gente que protagoniza los negocios
financieros es extraordinariamente predecible. Veamos algunas de las
actividades predecibles:
1. A pesar de que los datos los tenía
delante de sus narices, el Sr. Geithner no anticipó la creación de la
burbuja inmobiliaria, y ello a pesar de que era enormemente (repito,
enormemente) fácil de ver.
El precio de la vivienda estaba creciendo
casi exponencialmente, mientras que la media de los ingresos de las
familias estaba bajando o estaba estancada.
Era obvio que algo estaba
pasando y que en algún momento todo el sistema bancario (enriquecido
como consecuencia del incremento de la deuda, incremento necesario para
poder conseguir las hipotecas) iba a colapsar. El Sr. Geithner no lo
vio. ¿Cómo es que no lo vio?
2. Otro desarrollo que tampoco vio fue
el peligro de los nuevos instrumentos bancarios. A pesar de las alarmas
que vinieron por parte de investigadores en áreas financieras,
independientes y críticos con la banca, el Sr. Geithner no reguló ni
hizo nada para disminuir la introducción de instrumentos financieros
nuevos como los derivados, definidos por uno de estos críticos como
armas financieras de destrucción masiva.
¿Cómo es que Geithner no vio ni
el peligro de la burbuja inmobiliaria ni el peligro de esas armas de
destrucción masiva?
3. Las respuestas a estas preguntas
también son fáciles de ver. No vio nada porque estaba sumergido (en
realidad, metido hasta la médula) en los círculos financieros. Toda su
vida estaba impregnada y se realizaba en los círculos financieros, que
eran los círculos donde se estaba cocinando el desastre. Sus vidas
privada y pública estaban claramente interrelacionadas con el mundo de
los banqueros y financieros de Wall Street.
Estos eran sus amigos, que
le invitaban a desayunar, a comer, a cenar, a fiestas y a viajes. Ellos
eran sus amigos y él era su servidor. Y no tenía ni idea de los
problemas de la gente normal y corriente, que estaba ahogada con las
hipotecas que no podía pagar. (...)
4. En aquel escenario puede entenderse
que la única alternativa que se le ocurriera para evitar el colapso
financiero de EEUU fuera salvar a sus grandes amigos de Wall Street. Así
de claro.
Y así lo dice (naturalmente, sin referirse a Wall Street como
sus amigos), aunque por la narrativa que utiliza aparece un
entendimiento y simpatía para los banqueros, mostrando una clara empatía
hacia los grandes gestores del dinero acumulado en Wall Street.
5. De ahí que el rescate del sistema
financiero consistiera en darles billones y billones de dólares
procedentes de las imprentas del Estado. Utilizo la expresión “darles”
deliberadamente, pues fue uno de los mayores casos de beneficencia que
hayan existido a lo largo de la historia de la humanidad. La única
diferencia es que no se llamó a aquella dádiva “beneficencia”, sino
rescate. (...)
Para él era obvio que no había otra alternativa.
6. Ahora bien, de obvio no tenía nada.
En realidad, el rescate le ha costado muchísimo, pero que muchísimo
dinero, al ciudadano estadounidense, sin que se haya cambiado nada en el
sistema bancario que pueda prevenir otro desastre, o que facilite la
disponibilidad del crédito. (...)
Salvar a Wall Street ha sido salvar un sistema que es corrupto hasta la saciedad, y que es profundamente disfuncional.
7. Y sí que había alternativas. Además,
era fácil de ver que sí las había. Se podría haber nacionalizado la
banca. Sí, como lo lee. Se podía y se tendría que haber nacionalizado la
banca, tal como habían sugerido muchos economistas progresistas no
vinculados a la banca, tales como Stiglitz, Baker, Weisbrot, Roubini y
una larga lista.
Es más, incluso el que había sido el gran gurú
neoliberal, Alan Greenspan, había sugerido la nacionalización, pues
conocía bien el sistema financiero desde dentro, y no lo veía capaz de
salvarse. De ahí que también sugiriera su nacionalización.
La
diferencia, sin embargo, era que Greenspan quería después privatizar la
banca de nuevo, como Guindos y otros han hecho con Bankia. La mayoría,
sin embargo, quería nacionalizarla para siempre. No hay duda de que hoy
tendríamos sistemas financieros saneados, garantizando el crédito. Y con
un coste mucho menor de lo que le ha costado al erario público.
8. La pregunta clave que debe hacerse
es: ¿por qué Obama nombró a Geithner? Y la respuesta es también fácil de
dar. Porque Obama pensaba como Geithner. Obama es un producto típico
del establishment estadounidense.
Pensar en él como en el gran
reformador es pedirle peras al olmo. Nacionalizar la banca no estuvo, ni
por un minuto, en su escenario de intervenciones. Ninguno de sus amigos
se lo hubiera aconsejado.(...) Y así estamos." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 11 de noviembre de 2014, en vnavarro.org, 11/11/2014)
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