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25.1.15

Es muy, muy importante no acercarse demasiado al borde de la deflación

"(...) En mi opinión, los suizos acaban de cometer un gran error. Pero, seamos francos —¿francos?—, el destino de Suiza no es el verdadero problema. Lo que de verdad importa es la demostración de lo difícil que resulta luchar contra las fuerzas deflacionistas que ahora afectan a gran parte del mundo (no solo a Europa y a Japón, sino muy posiblemente también a China). 

Y aunque la trayectoria de Estados Unidos ha sido bastante buena durante los últimos trimestres, sería estúpido dar por sentado que el país es inmune.

Lo que esto nos está diciendo es que es muy, muy importante no acercarse demasiado al borde de la deflación; uno podría caerse dentro, y luego es extremadamente difícil salir. Esta es una de las razones por las que recortar drásticamente el gasto público cuando la economía está deprimida es tan mala idea: no solo por el coste inmediato que tiene en forma de pérdida de puestos de trabajo, sino también porque aumenta el riesgo de verse atrapado en una trampa deflacionista. 

Es también uno de los motivos por los que hay que ser tan cauto al subir los tipos de interés cuando la inflación está baja, aunque uno no crea que la deflación sea algo inminente. 

Ahora mismo, la gente seria —esa misma gente seria que, erróneamente, decidió que 2010 era el año en que debíamos olvidarnos del empleo para preocuparnos por el déficit— parece estar llegando al consenso de que la Reserva Federal debería empezar a subir los tipos muy pronto. 

¿Pero por qué? No hay ningún indicio de aceleramiento de la inflación en los datos actuales, y los indicadores de la inflación prevista por el mercado están cayendo en picado, lo que indica que los inversores consideran que hay riesgo de deflación, aunque la Reserva no lo vea.

Y yo coincido con el mercado en su preocupación. Si la recuperación de Estados Unidos pierde fuerza, ya sea porque se contagie de los problemas del exterior o porque nuestras variables fundamentales no son tan sólidas como creemos, es muy fácil que la restricción monetaria acabe siendo un acto de absoluta locura. (...)"              (   , El País 17 ENE 2015)

15.4.13

Kuroda: la flexibilización en Japón durará hasta que haya inflación

"El gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, dijo hoy que la entidad mantendrá activada su ambiciosa política de relajación monetaria hasta que el país alcance el 2 por ciento de inflación, aunque esto lleve más de dos años.

 "No es apropiado decir que la flexibilización monetaria durará solo durante dos años", dijo hoy en un discurso pronunciado en Tokio, y explicó que de cara al compromiso del BOJ para alcanzar el objetivo inflacionario la entidad "proseguirá con la flexibilización monetaria hasta que sea necesario".  (...)

Por otra parte, Kuroda insistió en que estas medidas de estímulo no van destinadas a abaratar la divisa nipona, el yen, aunque admitió que estas políticas podrían provocar un mayor debilitamiento de la divisa, tal y como se ha visto recientemente."    (Expansión, 12/04/2013)

17.1.13

Las metas de inflación son el principal lastre a abandonar.

"En este aspecto hay que destacar dos hechos cruciales para comprender porqué los bancos centrales están defasados de la realidad. Primero, estamos en una situación de trampa de liquidez y en este ámbito, las recetas de los tecnócratas no funcionan. 

Por eso que, guste o no, los bancos centrales se están viendo acorralados en una lucha más política que teórica y de ahí que las metas de inflación sean el principal lastre a abandonar.

 Como las metas de inflación han sido el principal objetivo de los bancos centrales… el desplome es en toda su estructura ontológica. Por algo desde el año 2008 pregunto: ¿Quien ganó con el control de la inflacion?.

La política monetaria no ha sido neutral dado que en su defensa de los precios y el control de la inflación generó grandes ganancias a los dueños del capital, y sobretodo al capital financiero. 

Con esto potenció el ciclo económico generando enormes burbujas especulativas en los períodos del auge que luego arrastraron a profundos descalabros en los períodos de descenso. 

Por ello que manejar sólo la tasa de interés y no tener ni siquiera noción de la cantidad de dinero que creaba la banca privada, o un mínimo conocimiento del multiplicador monetario, ha dejado a los bancos centrales en la desnudez total. Y las tasas de interés cercanas a cero dan cuenta de su total ineficacia previa al estallido de la crisis.

Recordemos que según el informe de los economistas Jaromir Bernes y Michael Kumhof para la banca de Estados Unidos, citado en este post, sólo el 5% del dinero ha sido creado por el banco central, mientras el 95% ha sido creado por los bancos privados. Esto confirma que los bancos centrales han estado muy lejos de crear la cantidad de dinero que mueve la economia dado que ésta ha sido una operación central de la banca privada. 

Por eso que la política monetaria ha pasado a ser un arma política, y así lo ve Shinzo Abe, que la quiere llevar en esas tres direcciones quitando toda independencia al Banco de Japón. La declaración de “soltar las amarras de la inflación” y todo el lastre que eso conlleva, son políticas alejadas de las buenas costumbres que imperaron en las últimas tres décadas para los banqueros centrales. 

Y esto fue así porque la banca, en vez de hacerse más transparente, se hizo más oscura y tenebrosa con sus mercados en la sombra y el antojadizo y poco claro proceso de la creación del dinero.

Ahora Shinzo Abe reinaugura unas ideas que parecían extintas (al menos para los países avanzados), como es devolver el banco central a los gobiernos. Tras dos décadas de deflación y estancamiento por la falta de contundencia de su banco central, Japón inaugura una nueva senda que no está exenta de dificultades dado el delicado entorno que vive la economia mundial.

 Este experimento se arroja en todo caso sólido y contundente ante la total inexistencia de otras alternativas de política. Un liderazgo muy singular que tarde o temprano puede tener seguidores."         (El blog salmón, 14/01/2013)

22.2.11

"Controlar la inflación consiste en asegurarse que los salarios de los trabajadores menos cualificados no crecerán en relación a los más cualificados"

"Si lo analizamos más cuidadosamente, observaremos que la lucha contra la inflación emprendida por la Reserva Federal y otros bancos centrales es en realidad una política diseñada para asegurar que los salarios de los trabajadores comunes no crezcan demasiado rápidamente.

Cuando los bancos centrales suben los tipos de interés para controlar la inflación, los presidentes de Goldman Sachs y JP Morgan no salen a la calle. La gente que pierde el trabajo son trabajadores fabriles, empleados de almacén y otros trabajadores menos favorecidos. El aumento del paro entre el grupo de los trabajadores menos cualificados mantiene bajos sus salarios.

En otras palabras, controlar la inflación consiste en asegurarse que los salarios de los trabajadores menos cualificados no crecerán en relación a los más cualificados. Y los bancos centrales tienen licencia para mangonear como gusten en este sentido.

Increíblemente, la gran mayoría de progresistas secunda estas restricciones del banco central. Acepta la noción absurda de que esta redistribución hacia arriba de los bancos centrales es simplemente política monetaria apolítica y está de acuerdo con no criticar al banco central."(Sin Permiso, 13/02/2011, citando a 'Si los progresistas quieren ganar. Las palancas del poder', de Dean Baker )

2.12.09

¿La deflación? A las puertas...

"Rogoff ha llegado a proclamar recientemente que la obsesión de los bancos centrales con la inflación es una de las causas de la crisis actual. Y que una de las vías de salida de la recesión -y una forma de evitar la caída en la siniestra deflación- es fabricar una inflación notable, en torno al 6%, para impedir que la economía global se congele. (...)

La causa más habitual de una deflación es una caída importante de la demanda agregada "resultado, por ejemplo, del pinchazo de una burbuja o del aumento de la incertidumbre por motivos geopolíticos", según el servicio de estudios de La Caixa. Con los tipos de interés en el 0%, se puede convertir en una "trampa de la liquidez", en la que el mejor activo para invertir es el efectivo, sin riesgo y con alta rentabilidad real.

Pero el gran problema llega cuando se instala en las expectativas de los consumidores, que dejarán de comprarse un coche -o una vivienda, si se piensa en clave española- si creen que en el plazo de unos meses el precio de ese coche va a bajar notablemente. (...)

¿España japonesa? Hay varios factores en España que recuerdan a la trampa japonesa. "Se generó una burbuja enorme que explotó; el Gobierno ha anunciado una subida de impuestos cuando la economía ni siquiera ha iniciado el despegue; hay un claro exceso de capacidad y un declive de la demanda agravado por el repunte del paro, que aún no ha llegado a su punto álgido, y dificultades para que los empresarios ajusten vía salarios... Sin la posibilidad de usar el tipo de cambio o la política monetaria, la trampa japonesa no se puede descartar", asegura Jordi Galí, de la Pompeu Fabra. "Pero lo más grave es el desplome del índice de precios sin alimentos y energía: raya el 0% y no hay motivos para pensar que se vaya a recuperar", avisa. (...)

Guillermo Calvo dibuja un horizonte tenebroso desde Columbia: "Es difícil ser optimista con España. El crecimiento estuvo muy basado en capital barato y abundante, con poco cambio tecnológico. Las crisis anteriores, como la Gran Depresión y las que golpearon a los mercados emergentes, demuestran que el crédito es una variable que tarda mucho en recuperarse. En consecuencia, es de esperar que el crecimiento se mantendrá bajo mucho tiempo. Si a eso se le suma el aumento de impuestos y la posible alza de tipos, el panorama se oscurece aún más. En mi opinión, la situación es más seria que la trampa japonesa: España no ha demostrado tener una capacidad de exportar comparable a Japón". (...9

La puntilla la puso Krugman hace unas semanas en Argentina. "Odio esto: no me gusta la deflación, pero en España va a suceder. La pregunta es si esperan 10 años de sufrimiento o si el ajuste será rápido. Para eso se requiere una devaluación interna". En plata: un ajuste de precios y de salarios. "España debe regresar a los precios y salarios de 2000 y volver a empezar", ha afirmado el gurú Nouriel Roubini. (...)

Zombis en la costa. Una de las características de la deflación japonesa fue que el Gobierno permitió sobrevivir a bancos técnicamente quebrados -los llamados zombis-, que seguían operando pero eran incapaces de dar préstamos. El crédito es el lubricante de la economía: sin él nada funciona. Y de momento apenas ha arrancado en España y en Europa... retrasar la reestructuración bancaria "es una receta fabulosa para un desastre a cámara lenta en España". "A la japonesa" (...)

¿Pero hay o no deflación?... No y no. Juan Carlos Conesa, de la UAB, cree que se ha exagerado: "Sin alimentos y energía no existe tal deflación. Eso prueba que la caída del IPC es resultado de la evolución de los precios de la energía y las materias primas" (...)

"Nunca se debe subestimar la capacidad destructiva de algunos fenómenos", aconseja la autora del magnífico This time is different, un libro que demuestra que hay pesadillas que se repiten. Una y otra vez." (El País, Negocios, 15/11/2009, p. 7)