Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: Europa: deuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: Europa: deuda. Mostrar todas las entradas

14.1.21

Una sentencia del TJUE afirma que un Estado tiene el derecho de imponer pérdidas a sus acreedores. Eso significa que puede anular por completo una deuda o reducirla radicalmente si las circunstancias lo justifican. Muchos Estados deberían apoyarse sobre el derecho internacional con el fin de reducir radicalmente los recursos presupuestarios destinados a los acreedores de la deuda, y dirigirlos hacia los gastos destinados a ayudar a su población

 "Muchos Estados, que tuvieron que enfrentar un cambio fundamental de circunstancias debido a los efectos de la pandemia y a la crisis económica internacional, deberían apoyarse sobre el derecho internacional con el fin de reducir radicalmente los recursos presupuestarios destinados a los acreedores de la deuda, y dirigirlos hacia los gastos destinados a ayudar a su población. 

Desde hace años, el Comité para la Abolición de las Deudas ilegítimas (CADTM) afirma que en virtud del derecho internacional, un gobierno puede imponer pérdidas a sus acreedores efectuando un acto unilateral con el fin de ayudar a su población.

Una sentencia reciente de una sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) confirma que un Estado puede modificar unilateralmente sus obligaciones en materia de deuda. En una sentencia del 23 de mayo de 2019, los jueces europeos no aceptaron los argumentos de los demandantes, acreedores alemanes (tres individuos y dos sociedades) de la deuda griega, que exigían compensaciones financieras por un monto total de cerca de 4 millones de euros. 

Esos acreedores alemanes consideraban que la ley aprobada por Grecia en 2012, que imponía un intercambio obligatorio de títulos de su deuda contra nuevos títulos con una reducción de valor de más del 50 %, constituía una violación de obligaciones de Grecia. Los demandantes invocaron la violación del principio pacta sunt servanda  que implica que un contrato debe ser respetado.

El Tribunal les respondió que ese principio general no era aplicable a ellos y que, de todas maneras, un Estado podía no respetar el principio de pacta sunt servanda, si alegaba con razón el principio rebus sinc stantibus cuando hay un cambio fundamental de circunstancias. El Tribunal desestimó la demanda de esos acreedores y los condenó a pagar las costas del juicio.

El principio de derecho conocido como pacta sunt servanda por el que un Estado debe respetar las obligaciones que contrajo no es absoluto. En ciertas circunstancias, un Estado puede no ejecutar los términos de un contrato. Además, puede modificar los términos de ese contrato.

Efectivamente, el principio Pacta sunt servanda, que implica que las partes están ligadas al contrato que acaba de firmarse, y por lo tanto no podrán quebrantar las obligaciones surgidas de ese acuerdo, está moderado por otro principio llamado clausula rebus sic stantibus («las cosas permanecen sin modificación») en la que se sobreentiende que las disposiciones del tratado o del contrato continúan aplicables siempre y cuando las circunstancias esenciales que justificaron la conclusión de esos actos permanecen sin modificación, y que su cambio no altera radicalmente las obligaciones inicialmente aceptadas. 

En forma más simple, si las circunstancias en las que el contrato fue firmado cambian de manera importante, una de las partes puede no ejecutar los términos del contrato.

El Tribunal respondió a los acreedores que no podían invocar el principio de continuidad de las obligaciones del Estado griego con respecto a ellos. En primer lugar, el Tribunal afirmó que la Convención de Viena sobre la que se apoyaban los demandantes solo se aplica a las relaciones entre Estados. He aquí lo que dice la sentencia en el punto 78: "la suscripción por los demandantes de los títulos de deuda controvertidos emitidos y garantizados por la República Helénica creó una relación contractual entre ellos y la República Helénica.

 Esta relación contractual no se rige por el principio pacta sunt servanda del artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. En efecto, con arreglo a su artículo 1, dicha convención se aplica únicamente a los tratados entre Estados. Por consiguiente, el artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados no constituye una norma jurídica que confiera derechos a los demandantes."

En segundo lugar, los jueces del Tribunal afirmaron que Grecia podía apoyarse en el argumento de cambio de circunstancias, es decir en el principio rebus sic stantibus para no respetar sus obligaciones ligadas a un contrato. Grecia utilizó el principio rebus sic stantibus para aprobar la ley nº 40507/2012 que imponía a los tenedores de títulos de la deuda griega una pérdida de más del 50%.

En el punto 84 de la sentencia, el Tribunal de Justicia de la Unión europea (TJUE) dice: "En cualquier caso, tampoco ha resultado acreditado que la adopción de la Ley no 4050/2012 haya conllevado una violación del principio pacta sunt servanda. En efecto, la inversión en títulos de deuda soberana no estaba exenta del riesgo de un perjuicio patrimonial, incluso aunque el Derecho que rige tales títulos no contemplara la posibilidad de renegociar, antes de su vencimiento, algunas condiciones, como las relativas al valor nominal, al cupón corrido o al vencimiento. 

Como indicó el Consejo de Estado de Grecia, dicho riesgo es debido, en particular, al extenso intervalo de tiempo que transcurre desde la emisión de los títulos de deuda, durante el cual existe el riesgo de imprevistos que limiten sustancialmente la capacidad financiera del Estado, emisor o garante de esos títulos, o que lleguen incluso a anular esa capacidad. 

Como ha declarado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (en lo sucesivo, «TEDH»), si se producen tales imprevistos, como, en el caso de autos, la crisis de la deuda pública griega, el Estado emisor tiene derecho a intentar una renegociación basándose en el principio rebus sic stantibus". [El texto completo de la sentencia, de más de 30 páginas, está disponible en varios idiomas en la web del TJUE: http://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?docid=214384&text=&dir=&doclang=ES&part=1&occ=first&mode=DOC&pageIndex=0&cid=23092042 ]

Ha sido una decisión muy importante por dos razones fundamentales: Primero, los acreedores privados (individuos o sociedades privadas –bancos, fondos de inversión, fondos buitre…) no pueden invocar la Convención de Viena para demandar a un Estado que le impone pérdidas. Segundo, un Estado puede no ejecutar los términos de un contrato con los acreedores y puede cambiar ese contrato imponiéndoles pérdidas. Eso significa que puede anular por completo una deuda o reducirla radicalmente si las circunstancias lo justifican."

(Éric Toussaint. Doctor por las Universidades de Lieja y de París VIII, portavoz del Comité para la Abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), Público, 13/01/21)

22.11.19

Furor en Italia por la reforma del fondo de rescate de la zona euro, que se quiere ligar a la reestructuración de la deuda

 Stuart Medina Miltim
A los europeistas les parece un proyecto magnífico convertir el MEDE en una especie de Fondo Monetario Europeo. Aparte del desacierto de replicar el nefasto modelo del FMI hay un punto que me parece peligrosísimo:
12:59 p. m. · 20 nov. 2019Twitter for Android

 la posibilidad de reestructurar la deuda de países en crisis. De nuevo los políticos europeos demuestran un bajo conocimiento del funcionamiento de los mercados financieros y del sistema bancario.

 Los bancos necesitan tener en sus carteras activos muy líquidos y sin riesgo. Estos activos siempre fueron la deuda pública.

 Si se contempla la posibilidad de reestructurar la deuda en lugar de que exista un banco central que actúe como prestamista de último recurso dispuesto a comprar la deuda pública cuando el mercado no la quiera entonces ese activo ya no está libre de riesgo.

 Se puede dar un fenómeno de profecía autocumplida en el cual, ante una crisis que empeore las expectativas de recaudación de un estado, los bancos empiecen a desprenderse de ese activo causando su depreciación en los mercados y la subida de los rendimientos exigidos a la deuda.

 Eso puede acelerar una intervención del banco central y obligar efectivamente a una reestructuración de la deuda.

 Si Alemania y otros países no quieren una tesorería europea y un presupuesto federal que pueda ejercer una política anticíclica entonces ese papel debe corresponder a los Estados. Si no, repetiremos los errores de 2010-2012.

 Eso significa que el Banco Central Europeo debe garantizar totalmente la deuda pública de todos los Estados.

Si esto tampoco se quiere hacer entonces lo mejor es romper el euro. Lo del Fondo Monetario Europeo es una receta para el suicidio colectivo.
12:59 p. m. · 20 nov. 2019Twitter for Android


"Las propuestas para reformar el fondo de rescate de la zona euro están creando una tormenta política en Italia, donde los partidos y las instituciones están luchando sobre si Roma debería tratar de bloquear la reforma en la UE. (...)

En particular, están en contra de las propuestas que facilitarían la reestructuración de los bonos soberanos de la zona euro en caso de una crisis financiera.

Esto implicaría convertir el fondo de rescate, conocido como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), en una especie de Fondo Monetario Europeo que condicionaría el apoyo a los países en crisis financiera a la reestructuración de su deuda. (...)

"Aprobar los cambios del MEDE significaría la ruina para millones de italianos y el fin de nuestra soberanía nacional", dijo el martes el líder de la Liga, Matteo Salvini, en un tuit.

Conte acusó a la Liga de hipocresía, señalando que el borrador de la reforma se negoció mientras la Liga estaba en el poder en una coalición anterior que colapsó en agosto. (...)

El gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, dijo la semana pasada que la introducción de un mecanismo de reestructuración de la deuda conllevaba un "gran riesgo" y podría "desencadenar una espiral perversa de expectativas de incumplimiento, que podría ser autocumplida".

Destacados economistas, incluido Carlo Cottarelli, un ex funcionario del Fondo Monetario Internacional y del gobierno italiano, han expresado preocupaciones similares, y el tema ahora también amenaza con dividir al gobierno.

El ministro de Economía, Roberto Gualtieri, del Partido Demócrata (PD) de centroizquierda, dijo el lunes en una entrevista televisiva que la reforma no tenía motivos de preocupación y describió el furor político como "una tormenta en una taza de té". (...)

Los miembros de 5 estrellas del comité de Finanzas de la Cámara de Diputados dijeron el martes que las conversaciones de reforma habían dado un giro peligroso para Italia y pidieron una reunión de la coalición gobernante.

"No estamos de acuerdo con la reforma del MEDE", dijeron en un comunicado. (...)"          (Reuters, 19/11/19)

20.5.19

Todo el crecimiento de la deuda pública en la UE desde 1995 corresponde a intereses... En España, en el mismo periodo, la deuda pública aumentó en 877.503 millones y se pagaron 569.592 millones en intereses...



Francia

"(...)  Se podrían poner muchos ejemplos que prueban que la deuda pública se disparó precisamente cuando los bancos centrales dejaron de financiar a los gobiernos para abrir las puertas al gran negocio bancario. Pondré solamente los dos siguientes referidos a Canadá y Francia. 

En las dos gráficas se comprueba cómo se disparan la deuda total y la carga de los intereses justo a partir de 1974 y 1973, respectivamente, los años en que se estableció que el Banco de Canadá y el Banco de Francia dejaran ya de financiar a sus gobiernos (Fuente aquí y aquí).


Canadá

(...) La oficina estadística europea, Eurostat, publicó el mes pasado los últimos datos oficiales sobre la deuda pública en la Unión Europea.

A finales de 2018, la deuda total acumulada por los gobiernos de los 28 país miembros sumaba 12,7 billones de euros y el de los países de la UE(19) 9,86 billones. En el primer caso, fueron 136.000 millones más que en 2017 y en el segundo 99.000 millones, es decir, que creció más o menos un 1% anual (datos aquí).

Por otro lado, la cantidad pagada por los gobiernos en concepto de intereses en 2018 fue de 293.983,2 millones de euros en la UE(28) y de 213.177,5 millones en la UE(19). datos aquí.
Pero lo más interesante es comparar el aumento de la deuda pública europea con la suma pagada por intereses a lo largo del tiempo.

Según los datos históricos de Eurostat, desde 1995 -año en que comienzan a proporcionarse datos para la UE(19)- hasta 2018, la deuda total aumentó en 5,79 billones de euros y durante esos años se pagaron 6,4 billones de euros en intereses. Es decir, el 110,6%. Lo que significa que no sólo la totalidad del crecimiento que ha tenido la deuda pública europea en los últimos 18 años, sino incluso un poco más, corresponde al pago de intereses.

En España, ese porcentaje ha sido menor pero también muy elevado. En el mismo periodo, la deuda pública aumentó en 877.503 millones de euros y se pagaron un total de 569.592 millones de euros en intereses, lo que representa el 64,9% del incremento de nuestra deuda pública.

Dicho de otra manera: si los gobiernos europeos hubieran tenido acceso a la financiación del Banco Central Europeo, que crea el dinero de la nada y puede prestarlo, por tanto, sin interés, la deuda pública europea no constituiría ningún tipo de problema para los gobiernos.

Muchos lectores se preguntarán la razón de por qué el BCE no hace eso y evita que las familias y las empresas tengan que soportar la pesada carga fiscal que tienen que soportar para pagar intereses. Y la respuesta es obvia: al impedir legalmente que el Banco Central Europeo financie a los gobiernos, se obliga a que éstos tengan que recurrir a la banca privada en condiciones mucho más onerosas para el resto de la economía pero extraordinariamente rentables para las entidades financieras .

Sobre todo, si se tiene en cuenta que el dinero que los bancos privados prestan a los gobiernos a los tipos de interés más altos posibles o lo crean de la nada o es el mismo que vienen recibiendo del Banco Central Europeo prácticamente a tipo de interés cero.

 Otras personas que lean esto quizá piensen que si el Banco Central Europeo financiara sin interés a los gobiernos lo que iban a provocar es que los gobiernos se desmadrasen y aumentaran su financiación sin límite, provocando un endeudamiento innecesario y gravísimos problemas económicos, en concreto, grandes subidas de precios. 

Pero eso es algo que no tendría por qué producirse simplemente si el BCE establece criterios de crédito rígidos y racionales que garanticen que su uso es el adecuado y no el caprichoso que pudieran imponer los gobiernos si manejaran al banco central a su antojo, algo que ni ocurre ni tiene por qué ocurrir.  (...)

Como es sabido, el Banco Central Europeo ha inyectado en los últimos años casi 2,6 billones de euros para apoyar a los mercados financieros y para financiar a los gobiernos. Pero como lo ha hecho de una forma más bien indirecta y torticera (comprando los bonos de los gobiernos en los mercados en lugar de hacerlo directamente, por las claras y con menos coste) al final no ha logrado reducir la deuda pública europea.

 Es verdad que ha evitado problemas mayores, pero no ha conseguido una reactivación eficaz y eficiente de las economía ni un saneamiento efectivo de las finanzas gubernamentales. Y, sobe todo, se ha demostrado que si financia a los gobiernos (aunque sea de modo tan imperfecto) la economía se recupera antes y la deuda crece menos que si no lo hace.   (...)

Es imprescindible reclamar que el Banco Central Europeo desempeñe otra función en Europa, que sea un instrumento para alcanzar no sólo estabilidad en los precios, que es muy importante, sino también pleno empleo y bienestar y un modelo de crecimiento económico que no esté basado en el incremento constante de la deuda (es decir, en el exclusivo beneficio de los bancos).

Es esencial que el BCE se convierta en el financiador de los gobiernos europeos precisamente ¡¡¡para reducir su deuda!!!!, para seguir que siga aumentando como una bomba de relojería, que es lo que viene ocurriendo cuando se obliga a que los gobiernos se financien en mercados controlados por los oferentes de crédito.

Es inaplazable que el BCE ponga en marcha un plan de reestructuración de la deuda pública en Europa para aliviar la carga fiscal que deben soportar los hogares y las empresas. Podría, por ejemplo, comprar la deuda pública que supere el 60% del PIB y transformarla en deuda perpetua, liberando así moles de millones de euros para poder invertir en la economía productiva.

Es fundamental que el BCE deje de actuar como impulsor de la creación de deuda. Debe ser el financiador del progreso y la garantía del desendeudamiento de los gobiernos europeos.

No se trata de pedir que la autoridad monetaria inyecte dinero sin criterio y que multiplique el crédito sin límite. ¡No! Es justo al revés. Se trata de todo lo contrario. Hay que acabar con lo que ocurre ahora, precisamente porque los bancos ganan dinero prestando y lo que hacen es corromper a las autoridades y fomentar políticas públicas que obliguen a recurrir al crédito en la mayor medida de lo posible sólo para expandir su negocio que es el aumento de la deuda. 

Y para ello lo que debe hacer el BCE es garantizar que la financiación, que es como la sangre imprescindible para la vida económica, fluya cuando sea preciso, en la cantidad necesaria y sin provocar más problemas que los que viene a resolver. La deuda es una esclavitud y lo que hay que reclamar es poner fin a un modelo económico basado en su crecimiento ilimitado (algo, además, que es materialmente imposible que ocurra y por eso las crisis son cada vez más recurrentes).  (...)"                  (Juan Torres López, Ganas de escribir, 17/05/19


Una medida para conseguir la soberanía financiera y como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica de circulación interna:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

6.2.17

La deuda no es neutral, deja intactas las ventajas garantizadas a la parte acreedora... la única salvación del país deudor una auditoría ciudadana que proteja a pequeños ahorradores, proveedores, fondos de pensiones y seguridad social

"(...) La deuda surge fruto de las políticas de financiarización desarrolladas especialmente en las dos últimas décadas. Se pusieron en marcha una serie de políticas orientadas a estimular una economía maltrecha a partir de los años 70 que corría el riesgo de hundirse con las políticas de recortes de los años 80. 

En los 90, se extendieron políticas monetarias cada vez más expansivas (con un diseño favorable al sector financiero privado); de desregulación financiera, propiciando la creación de deuda y dinero por la banca privada; la promoción de la titularización de activos de todo tipo o, más recientemente, la expansión de instrumentos de apalancamiento para financiar inversiones públicas y privadas en los mercados financieros, han conformado un nuevo marco donde los grupos sociales privilegiados se apropian del excedente sin el riesgo propio del accionista -siendo más cómoda la posición de acreedor o tomador de bonos-.

La deuda pública no es más que un síntoma de un problema que viene de otro sitio. De hecho hemos asistido a un proceso orquestado políticamente de conversión de las deudas privadas en públicas. 

Mientras se reclamaba la austeridad en materia de inversión pública, políticas sociales o derechos laborales, las cuentas públicas se adelgazaban por el proceso de desfiscalización sobre los beneficios o el patrimonio, abriendo la mano en la práctica a la evasión fiscal. Por el lado del gasto, se efectuaban políticas abiertamente generosas inyectando capital a bancos en bancarrota, o subvencionando a grandes empresas.

Los sucesivos déficits fiscales crecieron y se normalizaron. La deuda pública se incrementó, sobre todo cuando en el marco del Sistema Euro se consagró un espacio económico en el que los superávits permanentes de los países centroeuropeos ocasionaban como contrapartida los déficits sucesivos en las periferias europeas.

Hay quien dice que hablar de la ilegitimidad de las deudas resulta impropio e inmoral. Hay también quien advierte que tampoco es una prioridad o que podría absorberse con el tiempo. Ni lo primeros se acuerdan de la responsabilidad de los gobiernos ni de los acreedores en la hipertrofia financiera creada, ni los segundos toman en serio suficientemente la envergadura (401% de deuda global en España en 2014) y relevancia de lo que significan la relación de dominio financiero que entraña la deuda. (...)

El proceso de endeudamiento global sigue implacable. En el ámbito europeo, se intensificó en mayor medida en países como Irlanda (aumentado un 172% del PIB más en 2014 a su ya acumulado 390% en 2007), Grecia (creciendo un 103% a partir de su 317% de inicio), Portugal (un 100% más a partir del 358% original). También en España (que creció un 72% más hasta 2014 a partir de su 313% de 2007)  (...)

El FMI actualizó, con otra metodología, el cómputo para 2016. La deuda global la estimaba en un 225% del PIB mundial, siendo dos terceras partes deuda privada, confirmando la tendencia creciente de los últimos 15 años.

 (...) la política de flexibilidad cuantitativa del BCE, prolongada merced a la desesperación existente en el sistema bancario, algún día puede acabarse. Seguramente entremos poco después en una nueva recesión. 

Además, la concesión de Bruselas al incumplimiento de los techos del déficit está reservada a gobiernos afines a las élites, pero aun así en España se van a aplicar fuertes recortes. Además, la aplicación del Informe de los 5 presidentes impedirá reformas fiscales progresivas o incrementos de presupuesto.

Este mismo Informe introducirá en los Tratados Europeos el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, ya aplicado en los casos irlandés, chipriota, español y griego, a modo de un nuevo Fondo Monetario Europeo, de un tamaño equivalente a la mitad del presupuesto europeo. 

El MEDE equivale a un tanque financiero capaz de derrocar gobiernos y políticas que no cupiesen en el esquema austeritario. El mecanismo de deuda no es neutral; dejar intactas las ventajas garantizadas a la parte acreedora, que aseguran su excedente, no hará otra cosa que intensificar la desigualdad social.

Para ello el desarrollo de auditorías ciudadanas parece aconsejable. Son oportunas para identificar la parte de las deudas ilegítimas, odiosas, ilegales e socialmente insostenibles. Estas habrán de ser devueltas en otros plazos, reducidas en el principal.

 Servirán para atribuir responsabilidades políticas, penales o para exigir la devolución de beneficios onerosos, al mismo tiempo que se proteja a pequeños ahorradores, proveedores, fondos de pensiones y de la seguridad social.

Sin reestructurar las deudas en contra de los grandes rentistas, no tendremos una economía sana, democrática ni justa. Pero haciéndolo nos abrirá caminos a una sociedad mejor."            (Daniel Albarracín, Economía crítica y crítica de la economía, 23/01/17)

2.9.16

Las ventajas que obtiene Alemania imponiendo una estrategia deflacionaria en el sur le pasarán factura antes o después... por los incentivos perversos que dio a su sistema financiero

"(...) las políticas europeas "contra" la deuda han dado lugar a que a finales de 2015 hubiera en la UE (28) 3,3 billones de euros más de deuda pública que en 2007, y 2,2 billones más que en 2010. (...)

Insistir en una estrategia que tan claramente está produciendo resultados contrarios a los anunciados solo puede explicarse por dos razones. Una, que las autoridades que la dirigen sean completamente insensatas e ignorantes. Y otra, que lo que se busque en realidad sean otros objetivos distintos a los que se afirman. 

A mi juicio, y sin olvidar que el fundamentalismo ideológico produce siempre insensatez e ignorancia, lo que ocurre en la Unión Europea es que sus dirigentes están en manos de los grandes grupos financieros que son los que casualmente resultan beneficiarios de estas políticas.

Las autoridades europeas se empeñan en presentar la deuda como el resultado de un comportamiento derrochador de los pueblos y de los gobiernos pero no es verdad que sea así. La deuda es un negocio: el negocio de los bancos. Para la gente corriente es una esclavitud. Y lo que hace Europa desde que se obliga a que sea la banca quien deba financiar a los gobiernos es permitir que se esclavice a los pueblos para que los bancos hagan negocio.

 Quien se beneficia cuando una administración corrupta se endeuda para financiar construcciones que nadie usa, como los aeropuertos, los puertos o las autopistas del PP, no es la gente común sino los grandes constructores y los bancos. 

Y los datos no dejan lugar a dudas: el 93% del incremento de la deuda pública de la UE (28) de 1995 a 2015 corresponde a intereses pagados a los bancos privados, según Eurostat. Un porcentaje que incluso es más elevado todavía en la Eurozona (106,3%) pues en ese periodo la deuda aumentó en 5,37 billones de euros y se pagaron 5,7 billones en intereses. Y en España, del incremento de deuda en esos 20 años el 61,4% corresponde a intereses.  

 (...) si Europa en su conjunto se está equivocando en tan gran medida, Alemania lo hace en una mucha mayor, y no solo porque sea la fuente principal de la que manan este tipo de políticas. 

También, porque actúa sin darse cuenta de que los desequilibrios europeos no pueden ser solo responsabilidad de una de las partes puesto que todas las piezas forman parte de un mismo balance. Y porque no tiene en cuenta que las ventajas que obtiene imponiendo una constante estrategia deflacionaria en la periferia le pasarán factura antes o después.

 Porque los incentivos perversos que dio a su sistema financiero a base de concederle privilegios pueden convertirse en una bomba de efecto retardado y porque actuando ahora con sus socios con la intransigencia y ceguera que los aliados tuvieron contra Alemania tras la Primera Guerra Mundial, cava una tumba en donde caerán todos sin distinción. 

Europa se equivoca y Alemania más pero es un gran error creer que los problemas de España vienen de ahí porque lo cierto es que también aquí hacemos mal nuestras tareas desde hace tiempo. (...)"        (Juan Torres López, CTXT, 20/07/16)

7.6.16

El excesivo peso de la deuda en las cuentas del sur de la eurozona impede que se consolide la recuperación

"Desde hace unas semanas, fuentes generalmente bien informadas hablan de avances en la resolución de una de las secuelas más graves de la crisis, el problema de la deuda europea. 

Hay un consenso general, entre los observadores que no son parte interesada, sobre el daño que causa el excesivo peso de la deuda en las cuentas del sur de la eurozona: contribuye a impedir que se consolide la recuperación y condena el mercado de capitales de la eurozona a sufrir una volatilidad mayor de lo deseable.  (...)

No cabe duda de que la gestión de la crisis casi desde sus inicios ha sido muy mala. Estimaciones cuantitativas realizadas para Estados Unidos llevan a concluir que si en la eurozona la crisis ha ido mucho peor que allí, ello se debe al menor acierto en las políticas aplicadas. 

 Los motivos de esas diferencias residen no tanto en las políticas –que, desde luego, fueron mucho más acertadas en EE.UU. que aquí– como en las razones que las inspiraron: en la ­eurozona, en particular, se tardó más en reconocer la gravedad de la crisis; se quiso imponer un diagnóstico único, el que encajaba con el caso de Grecia, a otros países de la periferia, y las políticas impuestas estaban dirigidas sobre todo a sal­vaguardar los intereses inmediatos de los grandes acreedores hasta donde aguantara la eurozona, cuando hubiera debido ser al revés.

En el diseño de esas políticas ha tenido un papel principal Alemania. (...)

Quizá lo que más daño ha hecho haya sido el empeño en justificar políticas inspiradas en intereses nacionales por principios a los que se suponía validez universal: es verdad, hay que pagar las deudas, pero también lo es que hay que esperar a que el deudor esté en disposición de pagarlas.

 Además, pueden concurrir circunstancias excepcionales que hagan inevitable una condonación de parte de la deuda, y la historia nos enseña que ninguna crisis financiera se ha saldado sin alguna forma de reestructuración de la deuda.

 Alemania ha estado desempeñando el papel del servidor ingrato del evangelio, que ahoga a su deudor cuando acaba de ser perdonado por su acreedor: porque a nadie como a Alemania le ha sido perdonada tanta deuda en la historia reciente. (...)

Quizá la lección más importante es que la eurozona, y Europa, no sobrevivirán sin un elemento de generosidad, porque es la falta de generosidad, en el fondo, lo que la ha llevado a donde está.(...)"                 (Tormentas de verano, de Alfredo Pastor, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 24/05/16)

25.5.16

Los recortes con los que nos amenaza Bruselas pueden llegar a los 20.000 millones... solución: soberanía monetaria

"(...) El pasado mes de marzo de 2016, la Comisión Europea comunicó a España que finalizó el año 2015 con un déficit público excesivo, de casi el 5,2% del PIB, por encima del 4,2% al que se había comprometido. Acto seguido le “invitaba” a comunicar antes del 30 de junio las medidas que pensaba implementar con carácter inmediato para reajustar dicho déficit a lo largo del presente año.

Además, la reciente caída en las previsiones de crecimiento económico para la economía española durante 2016, apuntadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el propio Gobierno, implica una menor recaudación impositiva, y por lo tanto, como el déficit público es el objetivo prioritario, habrá que establecer nuevos recortes de gasto como consecuencia de esta nueva “contingencia”.

Si se mantiene el objetivo de déficit público del 2,8% del PIB en 2016, ello podría suponer recortes de hasta 20.000 millones de euros este año, a pesar de que el “incumplimiento” del objetivo de déficit haya favorecido que España mejore algunos indicadores macroeconómicos como el empleo y el crecimiento durante 2015, si bien tan débilmente que no han alejado los fantasmas de la deflación ni de tasas de desempleo superiores al 20%. Dar nuevas vueltas de tuerca a la llamada consolidación fiscal (control férreo del déficit público), será abocar a la economía de nuevo a la recesión o al estancamiento en el mejor de los casos.

El Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (déficit público anual inferior al 3% del PIB, deuda pública acumulada inferior al 60% del PIB) y un Banco Central Europeo (BCE) independiente que no financia directamente a los Estados, deja en manos de los mercados de capital especulativos a las administraciones públicas con necesidades de financiación. Los bancos privados siguen enganchados a la barra libre de liquidez del BCE, las PYMES y familias continúan sin acceso fácil al crédito para impulsar la economía real no especulativa. (...)

Un nuevo marco institucional basado en la soberanía monetaria permitiría disponer de financiación para movilizar recursos reales ociosos disponibles en la propia moneda de la Unión Europa, sin depender el gasto público de los ingresos impositivos que se puedan obtener o de la deuda que se pueda colocar en los mercados financieros, límites éstos que obligan a los actuales Estados miembros de la eurozona, que son usuarios del euro, pero no emisores del mismo.

Los Estados no tendrían peligro de ser insolventes como ocurre hoy, y contarían con un Banco Central detrás que acomodaría su balance al gasto público, saliendo así de la trampa de la austeridad en que está inmersa la eurozona. (...)"          (Subcomisión de Soberanía Monetaria de ATTAC, Attac España, 24/05/16)

17.5.16

Hay que alterar por completo el orden de la UE, lo que sólo acontecerá por la fuerza: utilizando el “impago de la deuda como un arma política”. Esta “estrategia del choque” debe tener a Francia como agente necesario

"(...) para Frédéric Lordon el contexto de sobreendeudamiento generalizado de todos los agentes, causado por el neoliberalismo, obliga a buscar fórmulas para conseguir que estos se deshagan de toda esa enorme deuda. 

Para tal fin, el “partido de los deudores” debe hacer frente al “partido de los acreedores” de una manera decidida, y esta no es otra que instaurando “tipos de interés soberanos equivalentes a los que los bancos centrales otorgan graciosamente a los bancos privados para mantenerlos a flote”. 

Para que esto suceda, antes hay que alterar por completo el orden de la Unión Europea; algo que sólo acontecerá por la fuerza, es decir, utilizando el “impago de la deuda como un arma política”.

Esta estrategia pasaría por las siguientes fases: suspensión del pago de la deuda soberana, reactivación del banco central nacional, devaluación y, finalmente, recuperación del control sobre el sector bancario y los capitales. “En situación de sobreendeudamiento histórico”, apunta Lordon, “no hay más opción que el ajuste estructural al servicio de los acreedores o su ruina [...] 

Que cada cual escoja su bando y diga claramente por cuál de las dos opciones se inclina”. Lo que se propone en el libro es una “estrategia del choque” en la que “no se trata de hacer política económica en el sentido clásico y apacible de la expresión sino de derribar estructuras”; así, la salida del euro contribuye a derribar las finanzas, “el meollo del capital”.

Para el autor, que está convencido de que la Unión Europea no podrá sobrevivir si Alemania no cambia radicalmente su posición aceptando lo que nunca quiso contemplar, este cambio pasaría por aceptar el fin da independencia del BCE, permitir la creación monetaria en beneficio de los Estados, renunciar al dogma del equilibrio fiscal estructural, controlar los capitales, etc. 

De ahí que esta “estrategia del choque” tenga en Francia al agente necesario. El país galo, dice Lordon, debe renunciar a alimentar el mito del eje franco-alemán y estar dispuesto a confrontarse con Alemania.  (...)

En su propuesta “Por una moneda común”, Lordon deja claro que su “repliegue nacional” no se debe a ningún tipo de atavismo. Él es favorable a la creación de espacios supranacionales, pero parte del hecho de que no va a surgir un “fantasmagórico movimiento social de masas europeo impecablemente coordinado” que “en un fin de semana histórico levante desde sus cimientos un nuevo edificio europeo”; caricatura de movimiento de masas constituyente que, se podría argumentar, tampoco se ha producido en la historia reciente de los Estados-nación europeos. 

Este apriori le lleva a proponer la vuelta “a la casilla de salida de las monedas nacionales” como paso previo cara a “otra forma de común monetario europeo”; un común monetario que, probablemente, esté menos integrado que la Eurozona, cuente con menos adhesiones y deje fuera, por propia decisión, a Alemania; pero un común monetario que, para el autor de La chapuza. Moneda europea y soberanía democrática, habría que explorar."

(Reseña del libro de fréderic Lordon: 'La chapuza. Moneda europea y soberanía monetaria', en Mientras tanto)

16.3.16

Federalismo: Si Alemania pide compartir la carga que suponen los inmigrantes, otros países piden compartir con Alemania (con los acreedores) la carga de la deuda

"(...) Federalismo es igual a solidaridad y a compartir riesgos, lo cual es más necesario que nunca hoy en Europa para superar la crisis económica y resolver el problema de los refugiados. Este último es perfectamente manejable si se aborda desde una perspectiva integrada y federal. 

Los refugiados hasta el momento suponen un 0,2% de la población europea. Seguramente serán más en los próximos años, porque poner vallas y muros no elimina los problemas, pero incluso con cifras superiores una gestión europea del problema lo convertiría en algo perfectamente gestionable.

La coincidencia de la crisis de los refugiados con la persistencia de las consecuencias de la crisis del euro y la deuda, ilustran perfectamente las ventajas que tendría para Europa avanzar en una clave decididamente federal. 

Si la población alemana pide compartir con el resto de países la carga que supone la concentración de población inmigrante en su país, otros países piden compartir con Alemania (con los acreedores) la carga de la deuda.

 Si compartiéramos riesgos de forma colectiva (eso es lo que es el federalismo), ambos problemas serían perfectamente manejables. En el caso de Europa, si avanzáramos hacia un gobierno europeo más fuerte, además podríamos contribuir a hacer mucho más (a través de una política exterior común) por solucionar los problemas de origen, que están en la miseria y los conflictos de estados en descomposición muy cerca de Europa. 

Construir vallas y expulsar refugiados no conseguirán que el problema desaparezca, además de ser inmoral e insolidario.  Es más necesario que nunca promover entre la opinión pública los valores que pueden hacer posible una acción pública eficaz y solidaria en el presente y en el futuro, en España, en Europa y en todo el mundo."                (Francesc Trillas, Emili Ferrer, Economistas frente a la crisis, 15/03/16)

23.10.15

Los alemanes son especialistas en el impago de la deuda... lo han hecho tres veces a lo largo del siglo XX

"(...) Sobre la deuda alemana y resumiendo: 

1. Los alemanes, en el decir matizable de Mélenchon, son especialistas en el impago de la deuda. 

2. Lo han hecho tres veces a lo largo del siglo XX. 

3. La primera después de la I Guerra Mundial; la segunda en 1953 y la tercera, de la que no se suele hablar, en 1990, tras la reunificación a golpe de manipulaciones y marcos.  

4. Después de la I Guerra, Alemania encadenó bancarrotas y reestructuraciones
Importante, muy importante: véase la nota final. 

5. En 1923, el impago alemán se saldó con una rebaja de anualidades. En 1930, con un escalonamiento de 59 años. Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, suspendieron el pago de la deuda y de las reparaciones debidas. “Luego invadieron a sus vecinos para llenar sus arcas vacías. Cuando ponían el pie en otro país, lo primero que hacían era saquear sus cajas fuertes”. 

6. Tras la II Guerra Mundial, tras la derrota del nazismo (la Unión Soviética, los pueblos soviéticos, fueron absolutamente decisivos en esta tarea histórica), Alemania volvió a suspender el pago de su deuda. 

7. En 1953, “para contener el avance del campo socialista” (Mélenchon entrecomilla el concepto “campo socialista”) había que reforzar los diques de contención de la Alemania occidental. Con todos los medios: todos es todos. 

8. La Conferencia de Londres anuló una gran parte de la deuda. Con una cláusula de revisión que no suele citarse nos recuerda Mélenchon: una parte de esa deuda se aplazaba a un hipotético futuro en que se hubiera consumado la reunificación. 

9. Londres, 27 de febrero de 1953, goma de borrar usada urbi et orbe: 1. Deuda de antes de la guerra: de los 22.600 millones de marcos alemanes se pasó a 7.500. 2. De la deuda de posguerra: de los 16.200 millones de pasó a 7.000. Sumando: de los 38.800 millones de marcos se pasó a 14.500 millones de deuda. Una reducción, aproximadamente, del 60%. De cada 10, quedaban pendientes 4. 

10. El acuerdo lo firmaron la RFA y 22 países acreedores: EEUU, Francia, Reino Unido, etc y… Grecia. ¡Grecia! 

11. Hay que recordar que la invasión y la ocupación nazis habían sido especialmente salvajes en el país heleno. 

12. Cuando la reunificación alemana 40 años más tarde: caso omiso de los compromisos contraídos en la Conferencia de Londres, especialmente el del pago de reparaciones de guerra. 

13. Así, pues, tercer impago de la deuda por parte de Alemania. Se hicieron algunos pagos pero fueron cantidades mínimas. “Alemania no pagó sus reparaciones después de 1990 a excepción de las indemnizaciones a los trabajadores forzosos”. Ni siquiera “reembolsó los créditos obtenidos a la fuerza en los países ocupados durante la segunda guerra mundial, n tos otros gastos relacionados con la ocupación”. 

14. Tampoco a Grecia por supuesto. 

15. De hecho, en su día, cuando la invasión, con humor negro-facha-negro, los nazis impusieron a Grecia el pago de los gastos de la ocupación. “Teniendo en cuenta la inflación desde 1945, hoy se calcula que esta deuda asciende a 162.000 millones de euros”. 

16. Aproximadamente: la mitad de la actual deuda de Grecia. 

17. Si a la mitad restante, le aplicamos la reducción del 60%, la que fue aplicada a Alemania en 1953, la deuda se situaría en unos 65 mil millones de euros. 

¿De qué se habla entonces cuando se habla o hablan de deuda? ¿De qué hablan la dirección política alemana y los media conservadores anexos, serviles e intoxicadores cuando hablan del derecho irrenunciable al cobro de toda la deuda?  (...)"           (Salvador López Arnal , Rebelión, 20/10/2015)

2.7.15

Si ahora hay Grexit, prepárense para Italexit en 2016...

"El fracaso a la hora de lograr un acuerdo en Grecia trae su causa primera en el error de diagnóstico. Al final, el paciente empeoró y lo que ahora quiere es que dejen de tratarle.
Como ha venido repitiendo desde el comienzo de esta crisis el ministro de finanzas Yanis Varoufakis, Grecia no tenía una crisis de liquidez, sino una crisis de solvencia. Ésta última fue causada por una crisis de competitividad y empeoró con la crisis financiera.

Y este tipo de crisis no pueden ser resueltas con recortes y más recortes, sino sólo con una estrategia seria de inversiones acompañada de reformas serias –no palabreras- (por ejemplo, en la forma de llevar el Estado y, por consiguiente, de manejar los impuestos) para devolver competitividad a la economía.

Las condiciones del rescate deberían, pues, haber sido condiciones capaces de estimular el tipo de reforma del sector público y de estrategia de inversión que caracteriza a muchas de las potencias competitivas de la Europa septentrional (incluida Alemania). Grecia no debería hacer lo que Alemania dice que hace (austeridad), sino lo que Alemania realmente hace (invertir).  (...)

Imaginen lo distintos que serían los resultados a que hubiéramos asistido, si las negociaciones hubieran versado sobre una estrategia de inversiones vertidas sobre Grecia, en vez de meros recortes. "OK, te rescataremos, pero reforma tu país, y lanza inversiones públicas (del tipo antes mencionado), de modo que estés preparado para el desafío innovador de 2020".

En cambio, insistir en el statu quo rebosante de austeridad produjo una Grecia cada vez más débil, más desempleo y más pérdida de competitividad.

Abandonada a su suerte ahora, la única esperanza será que se preste oídos a la insistencia de Varoufakis en un programa de inversiones a escala europea para encontrar al menos una solución a escala nacional.  (...)

Tal vez pueda empezar con Grecia instituyendo un banco del desarrollo como el KfW, usándolo como punto de partida del tipo de estrategia de inversiones a largo plazo que deberían haber sido parte del "pacto" desde el comienzo.

¡Ah! y la competitividad de Italia es igual de mala. De manera que si ocurriera ahora un Grexit y Europa no metiera en la sala a un médico de verdad, prepárense para un Italexit el año que viene."                 (Mariana Mazzucato, economista de la Universidad de Sussex y colaboradora de The Guardian, Diagonal, 29/06/15)

31.5.15

La deuda griega es ilegal según las leyes europeas... pero entonces, se ponen los derechos de propiedad por encima de esas leyes. Y listo

"El pasado 4 de abril el Estado griego nombró un Comité parlamentario, The Debt Truth Commitee (Comité de la Verdad sobre la Deuda), para analizar los orígenes de la deuda pública y por qué ha ido aumentando considerablemente durante los años de la Gran Recesión.  

(...) tal Comité es también analizar la legalidad de tal deuda, es decir, ver si los mecanismos que se utilizaron para su establecimiento eran legales o ilegales, tal como se concluyó que fueron en el análisis de las deudas públicas en casos anteriores, como en Cuba en 1898, en Irak en 2003 y en Ecuador en 2007. 

En estos casos la deuda pública se anuló precisamente por haberse demostrado que en ninguno de ellos se había respetado la legalidad internacional (ver Ozlem Onaran, “Should Greece Pay Back its Debt?”, Social Europe Journal, 23 de abril de 2015).  (...)

Pues bien, parece que, como señala Ozlem Onaran en el citado artículo, hay abundante evidencia de que tales leyes internacionales tampoco fueron respetadas en el establecimiento y crecimiento de la deuda pública griega, unas leyes reconocidas por las Naciones Unidas y por la propia Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. 

Así, las leyes que rigen el establecimiento de la Seguridad Social Europea han sido violadas sistemática y continuamente en el inicio y engrandecimiento de tal deuda pública. Y todas estas leyes tienen en común un principio básico y es que el Estado no puede intervenir para infringir los derechos humanos de su población. 

La evidencia acumulada es que durante los años de la Gran Recesión, gran número de Estados –incluido el griego- han tenido un efecto muy negativo sobre estos derechos humanos (como el de la salud y bienestar de sus ciudadanos) con la aplicación de sus políticas.   (...)

En realidad, estudios han mostrado que si no se hubieran aplicado las políticas de austeridad para pagar la deuda, la economía griega no hubiera perdido el 25% de su PIB como ha ocurrido. Las enormes crisis humanas creadas por estas políticas de austeridad están violando los derechos humanos de la población afectada por ellas.

Soy consciente de que algunos lectores expresarán dudas de la eficacia de tales argumentos legales pues, en general, los derechos de propiedad siempre se respetan más que los derechos humanos. Pero un principio que, al menos en teoría, se aplica para que un Estado permanezca en la Unión Europea, es precisamente el respeto a la democracia y a los derechos humanos, derechos que hoy están siendo abusivamente infringidos en Europa. 

La pérdida de legitimidad de las instituciones de gobernanza de la Unión Europea se basa, precisamente, en la amplia percepción de que estos principios –que no son solo morales, sino también legales- se están violando sistemáticamente."            

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 14 de mayo de 2015, en vnavarro.org, 14/05/2015)

6.5.15

Los Estados han comprado deuda de sus bancos, para rescatarlos... y los bancos han comprado deuda de sus estados. Qué agradecidos...

"(...) La banca europea, incluida la alemana, ha prestado enormes cantidades de dinero, alimentando así las burbujas. En Irlanda, desde 1999 hasta 2007, los bancos prestaron el equivalente a la mitad de su PIB. 

Como consecuencia, el precio de la vivienda aumentó el 500%, el mismo porcentaje, por cierto, que en España (ver Conn Hallman, “Europe’s Debt: Lies and Myths”, CounterPunch, 2 de marzo, 2015). Cabe destacar que la mayoría de los bancos que prestaron el dinero eran extranjeros.

Cuando apareció la crisis bancaria de 2008, esta asustó a todos los bancos, que entraron en pánico. Cuando esto ocurrió, los medios de información y persuasión afines a sus intereses (que son casi todos) se movilizaron para promover el mensaje de que “hay que salvar los bancos”. Y así pasó. 

El Estado irlandés se gastó 30.000 millones de euros aumentando astronómicamente su deuda pública, lo cual fue utilizado por el capital financiero –que estaba siendo salvado por el Estado- para enfatizar que este pago se debía de hacer a costa de la reducción del gasto público social, consiguiendo cargarse el escasamente financiado Estado del Bienestar.

Esta situación ha ocurrido de la misma forma en los países periféricos. En todos ellos se han dado las siguientes características: 

1) disminución de las rentas del trabajo; 

2) necesidad de endeudarse; 

3) aumento del endeudamiento y del sector financiero; 

4) crisis del sistema financiero, resultado, en parte, de su comportamiento especulativo; 

5) rescate de los bancos; y 

6) aumento de la deuda pública. Ha sido, como ha indicado Stiglitz, “la parasitación de la deuda pública por parte de la deuda privada”.

¿Cómo la deuda privada se transforma en deuda pública?

Los Estados han comprado deuda privada para rescatar los bancos. Pero otra dimensión de esta relación entre deuda privada y deuda pública es que los bancos han estado comprando dosis masivas de deuda pública, y ello debido a dos causas. 

Una es que el descenso de la demanda en la economía productiva y su baja rentabilidad explica que la banca haya ido invirtiendo más y más en actividades especulativas, que tienen mayor rentabilidad, por un lado, y que por otro haya comprado más y más deuda pública, a unos intereses hipertrofiados y escandalosamente elevados. 

En todos estos países sus Estados tuvieron que pagar unos intereses exuberantes para vender su deuda pública. Esto ha sido la causa del gran crecimiento de la deuda pública. El Banco Central Europeo no es un Banco Central sino un lobby de la banca: no protege a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros, forzándoles a pagar unos intereses elevadísimos.

Y la segunda razón del gran crecimiento de la deuda pública ha sido el descenso de los ingresos al Estado, principalmente debido a las rebajas fiscales en los años que precedieron la crisis y que beneficiaron en gran manera a las grandes empresas y a las clases más pudientes. España es un claro ejemplo de ello. 

El Presidente Zapatero bajó los impuestos en su reforma del 2005, creando un agujero de las cuentas en el año 2007. Tal como indicaron los propios expertos del Ministerio de Hacienda, el agujero de 27.223 millones de euros en el presupuesto del 2007 se debió primordialmente a la bajada de impuestos. 

Estos son los temas de los que no se habla, centrándose, en su lugar, en la necesidad de los recortes. Y todo ello se hace con la ayuda y complicidad de los medios de mayor información y difusión que intentan persuadir a la ciudadanía –las víctimas del sistema- que ella es la causante de la crisis por gastarse más de lo que tiene."         (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 7 de abril de 2015, en www.vnavarro.org, 07/04/2015)

27.2.15

"Prestar” dinero del Estado griego para reponer las arcas de la banca alemana que el pillaje ha vaciado, es una declaración de guerra económica

"(...) La intransigencia de la Europa del Norte frente a sus políticas claramente fallidas es cada vez más punitiva y se corre el riesgo de que se produzca un rápido deterioro que acabe en una crisis regional y posiblemente mundial. 

Y aunque apenas se haga referencia a ello, la Europa de la periferia tiene cada vez más claro que Alemania, que se ha beneficiado tanto de su comercio con Grecia como a través del mayor de sus bancos, el Deutsche Bank, es en alguna medida responsable de la crisis griega.

Quienes sólo sienten un interés fugaz por la cuestión, probablemente desconozcan que el liderazgo político y económico de la Europa desarrollada se decantó profundamente por el programa neoliberal, permitiendo que sus bancos crearan burbujas inmobiliarias por toda la periferia europea, apalancándose masivamente en el período previo a la crisis financiera de 2008.

La combinación del incrementado apalancamiento y la disminución de las normas regulatorias de capital por parte de los grandes bancos alemanes, franceses y estadounidenses en la década del 2000, prueban bien a las claras el intencionado saqueo en términos de los economistas Akerlof y Romer (a menudo mencionados por el profesor y criminólogo financiero Bill Black): 

“Prestar” dinero del Estado griego para reponer las arcas de la banca que el pillaje ha vaciado, reforzando así un desequilibrio comercial que ha beneficiado a Alemania y que bajo ninguna circunstancia va a poder reembolsarse, es una declaración de guerra económica. (...)

 Tengo que reiterar que la situación actual de Grecia es en parte el resultado de los desequilibrios comerciales con Alemania y en parte del dinero prestado para rescatar a los bancos europeos implicados en unas finanzas depredadoras contra la Europa periférica.

 ¿Y la cancillera alemana Angela Merkel va y responde a las demandas griegas diciendo que Alemania padece un déficit de cuenta corriente por impulsar el comercio griego? Esto no tiene nada que ver con una conversación honesta. (...)"        (Rob Urie , CounterPunch, en Rebelión, 25/02/2015)

8.2.15

“El enfrentamiento entre Grecia y la eurozona constituye el mayor riesgo para la economía global”... pues vaya economía

“El enfrentamiento entre Grecia y la eurozona constituye el mayor riesgo para la economía global”, ha dicho este lunes el ministro de Economía británico, George Osborne, al término de una reunión que ha mantenido en Londres con su homólogo griego, el recién nombrado Yanis Varufakis. (...9

Después de una conversación a puerta cerrada que ha calificado de “constructiva”, el ministro británico ha advertido de que la disputa puede afectar a la estabilidad de la eurozona, que constituye el principal socio comercial de Reino Unido. 

Osborne pidió a Varufakis que “actúe con responsabilidad”, pero reconoció que “es importante que la eurozona tenga un plan mejor para el empleo y el crecimiento”, en la línea de lo que declaró el presidente estadounidense, Barack Obama, en una reciente entrevista en CNN. “Hay una amenaza creciente a la economía británica”, añadió Osborne. “Debemos asegurarnos de que en Europa, igual que en Reino Unido, elegimos la competencia en lugar del caos”.  (...)"         ( El País, Londres 2 FEB 2015)


"(...) El diario económico alemán Handelsblatt sostenía en su edición de este lunes que el Gobierno de Merkel estaría dispuesto a “reformar” el mecanismo de la troika. 

Podría, por ejemplo, suspender los viajes a Atenas de los funcionarios de la Comisión, el BCE y el FMI, que en muchas ocasiones se han vivido en Grecia como auténticas humillaciones.

El recién elegido ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, ya dejó claro que no consideraba a estos funcionarios como sus interlocutores, sino que a partir de entonces se dirigiría directamente a los responsables políticos de los Estados miembros."       (   , El País, Berlín 2 FEB 2015)

8.1.15

La banca alemana concentra la mayor exposición a la deuda griega del mundo

"Alemania está dispuesta a plantar cara al desafío de Syriza de imponer sus condiciones para que Grecia siga dentro del euro. La canciller alemana, Angela Merkel, ha deslizado que, a diferencia de lo que ocurría en 2010 y en 2012, ahora mismo sería "manejable" que el país heleno saliera del euro. 

Lanza así el mensaje de que Alemania y la Eurozona están mejor equipadas para soportar ese evento. Lo llamativo es que, curiosamente, la banca alemana concentra la mayor exposición a la deuda griega del mundo y sería, por tanto, la más expuesta a un accidente financiero en Grecia.

Así lo reflejan los últimos datos recogidos por el Banco Internacional de Pagos (BIS, en sus siglas en inglés), correspondientes a finales de junio de 2014. La exposición de la banca de todos los países a la deuda griega (tanto directa, mediante tenencia de deuda pública, financiera y corporativa, como indirecta, mediante derivados y otras garantías) asciende a 79.096 millones de dólares –el BIS ofrece los datos en dólares–. De esta cantidad, la banca europea acapara 56.288 millones –el 71%–, pero es que más de la mitad de ese volumen corresponde a las entidades germanas.

En concreto, concentran 31.279 millones de dólares –alrededor de 26.300 millones de euros al cambio actual–. O lo que es lo mismo, el 39,5% de la exposición bancaria total a Grecia y el 55,5% del riesgo de la banca europea en el país heleno.

 Aunque la mayor parte de esa suma no está en manos de los grandes bancos, sino de los participados precisamente por el Estado, como el KfW, estos datos manifiestan que la banca alemana es la más expuesta de la Eurozona y de todo el mundo a un impago o una reestructuración de la deuda griega o a los efectos de una desordenada salida del país de la Europa del euro.

Pero es que, además, la banca alemana tiene una exposición de 124.705 millones de dólares a la deuda italiana; de 111.907 millones a la española; de 66.225 millones a la irlandesa; y de 21.386 millones a la lusa. En total, por tanto, su exposición a la deuda periférica, en todas sus versiones, alcanza los 355.500 millones de dólares –unos 298.300 millones de euros–.

Desde Alemania, sin embargo, se minimiza el impacto potencial de la salida de Grecia del euro y su posible contagio a otros europaíses. Pero entre los expertos hay más dudas. "Es osado negar la posibilidad de contagio o plantear como algo seguro que la salida de Grecia del euro sería controlable, pues estamos ante algo desconocido", avisan desde Intermoney.

Además de poner de manifiesto que el sector financiero alemán es el que más riesgos tiene en Grecia, esos datos ponen de relieve otro aspecto. Desde junio de 2010, la banca alemana sólo ha reducido su exposición a la deuda helena en un 15%. O lo que es lo mismo, apenas la ha recortado en 5.600 millones desde los momentos en los que Atenas solicitó su primer rescate y dio el pistoletazo de salida a la crisis de la deuda periférica. 

La escasa magnitud de estos descensos se observa si se amplía el foco. De media, la exposición total de los bancos a la deuda griega se ha reducido un 55% desde 2010. En el caso de la banca europea, el descenso es del 60%

 Pero es que en casos concretos, como los de la banca francesa, austriaca, belga, irlandesa o portuguesa, los recortes superan el 90%, con la italiana como principal exponente. Según el BIS, las entidades transalpinas han cancelado totalmente su exposición a Grecia, cuando a mediados de 2010 se situaba en los 5.347 millones de dólares.

Con todo, las curiosidades no terminan ahí, porque en una primera etapa, entre 2010 y 2012, la banca alemana sí recortó con fuerza su exposición. A mediados de 2012, su riesgo en la deuda griega se redujo hasta los 24.605 millones de dólares, es decir, en algo más de 12.000 millones con respecto a mediados de 2010.

Pero fue justo a partir de la segunda mitad de 2012 cuando las entidades germanas volvieron sobre sus pasos. Y hubo un hito que propició ese regreso: el histórico mensaje del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que en julio de ese año se comprometió a "hacer lo que sea necesario" para salvar el euro. (...)"           (El Confidencial, 07/01/2015)