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16.8.22

El precio del producto se infla a medida que se avanza en la cadena alimentaria hacia el consumidor. En algunos casos, del campo al súper se multiplica casi por ocho: para un kilo de patatas, los intermediarios pagan al agricultor 20 céntimos, mientras que el cliente en la tienda lo compra a 1,51 euros, lo que supone un aumento porcentual del 656%... el ajo del 743%... y el melón del 505%... Los precios que percibe el agricultor se construyen desde arriba para abajo... La distribución marca su margen de ganancia, luego le toca a la industria y al final al agricultor. La presión que se ejerce sobre el productor es altísima y la rentabilidad muy baja

 "(...) Según datos del INE y del Ministerio de Agricultura, los precios percibidos por los agricultores han subido un 31,3% en junio de 2022 con respecto al mismo mes del año anterior. No obstante, unos mayores ingresos no implican que se estén enriqueciendo, puesto que los costes de producción a los que se enfrentan también han aumentado de forma considerable

Daniel Trenado (32 años), agricultor extremeño desde hace cinco, saca las cuentas: “Un cerealista suele calcular alrededor de 40.000 euros de gasto para empezar una cosecha de 100 hectáreas de secano y un agricultor de fruta en torno a los 100.000 euros para cubrir 35 hectáreas”. Pero la inflación ha hecho que esas cantidades hayan quedado muy desfasadas: el gasoil y el acero han subido hasta un 150% y los fertilizantes un 300%, por lo que un productor tiene que poner sobre la mesa mucho más dinero, advierte. (...)

“En octubre, puedes sembrar trigo e incurrir en gastos muy altos, con la esperanza de que al terminar la cosecha recuperes lo que has gastado. Pero cuando llega junio puede que la tonelada ya no valga 340 euros como antes, sino la mitad. Las cuentas no salen y pierdes mucho dinero”, agrega. Ante la incertidumbre, varios agricultores optan por dejar descansar una porción de su tierra para no arriesgarse. “Si tienes 100 hectáreas de cereales, siembras solo 20 y cobras una subvención también para la parcela que se queda en barbecho, según prevé la Política Agraria Común (PAC). Con eso a lo mejor te puedes sustentar”, zanja el productor.

Para evitar que los agricultores trabajen a pérdidas, el Gobierno aprobó la ley de la cadena alimentaria, que entró en vigor el pasado mes de diciembre. Una norma que, según Trenado, hace aguas. “Nadie fija adecuadamente cuáles son los costes de producción y nadie inspecciona los contratos para comprobar que la norma se cumpla”, asegura. (...)

El ajo y el melón también sufren grandes variaciones de precio del campo a la mesa, del 743% y del 505%, respectivamente.

 Andrés Góngora, responsable del sector de fruta y hortalizas de COAG considera que en los productos hortofrutícolas es donde más se percibe el diferencial de coste entre el origen y el destino. Algo sorprendente, a su juicio, puesto que no están supeditados a ninguna transformación industrial, como el aceite o la leche. Los precios que percibe el agricultor se construyen desde arriba para abajo, señala Pedro Barato, presidente de la Asociación Agraria de los Jóvenes Agricultores (Asaja). “La distribución marca su margen de ganancia, luego le toca a la industria y al final al agricultor. La presión que se ejerce sobre el productor es altísima y la rentabilidad muy baja”, apunta.

Sobre el papel, los precios en origen suben cuando hay escasez y se derrumban cuando la cosecha es abundante. “El problema es que cuando los precios en el campo son altos, los supermercados siguen elevándolos a su vez, mientras que cuando son bajos, ese descenso no se repercute al consumidor. En las tiendas, los precios suben como un cohete, pero bajan como una pluma”, afirma Góngora. Al mantener los costes muy altos, los puntos de venta no fomentan el consumo y generan un tapón en origen, porque los consumidores compran a cuentagotas, asevera el coordinador de COAG. “Así, se acumula el producto en el campo y durante el resto de la campaña los distribuidores se lo pueden llevar con un coste más bajo”, zanja. (...)

La escalada de precios se arrastra hasta la mesa del consumidor, que ya pone en marcha comportamientos típicos de contención de gasto, según percibe el sector. Muchos clientes acuden a las tiendas con más frecuencia, pero su tique medio disminuye. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha calculado que las familias españolas afrontarán este año un sobrecoste de más de 830 euros en el gasto anual de alimentación. Los huevos, el aceite y la harina destacan entre los productos que más han inflado su coste, entre un 40% y un 50%. Algunas hortalizas también han experimentado importantes subidas, como las berenjenas (38,1%), los calabacines (34,9%) y los limones (25,3%). Y la OCU alerta: el escenario no parece que vaya a mejorar en el corto plazo. La espiral alcista de precios sigue apretando."                   (Mateo Allievi, El País, 15/08/22)

1.6.22

Batalla por la leche por tres céntimos el litro... Un ganadero se enfrenta a la empresa de la que es proveedor para negociar un precio más alto por litro y denuncia las presiones para que los ganaderos acepten trabajar en pérdidas

 "Jon Gutiérrez tiene 36 años y es ganadero. Su explotación, de 140 vacas, 60 de ellas de ordeño, dobla la que tenía su padre en la localidad vizcaína de Karrantza, lindando con Cantabria. 

En ella produce una media de 500.000 litros al año, pero a Jon hace mucho que no le salen las cuentas. Igual que la mayoría de sus compañeros de profesión, ahora trabaja “en pérdidas”, dice. “Con lo que me pagan por litro de leche no cubro los gastos”, asegura, abrumado por la subida del coste del pienso, el gasóleo y la luz. La empresa que hasta el jueves compraba la leche de sus vacas, SAT Valle de Karrantza, le pagaba 42 céntimos por cada litro. 

Afirma que ahora, con la subida de los precios, “por debajo de 44 céntimos trabajo perdiendo dinero”. Como muestra señala que en dos meses el precio de la tonelada de pienso le ha subido 100 euros. “Es lógico que quiera vender mi leche a quién me pague más, ¿no?”. Sin embargo, su encuentro con otra empresa, Central Láctea de los Picos de Europa, que le ofrecía tres céntimos más por cada litro, 45, ha dado lugar no solo a su expulsión fulminante, de un día para otro, del circuito de proveedores de SAT sino a una auténtica batalla en el Valle de Karrantza por el control de los ganaderos de la zona y evitar su fuga a otra empresa que les ofrezcan más dinero.

Según denuncia Jon Gutiérrez, al día siguiente de mantener su encuentro con la empresa asturiana Central Láctea de los Picos de Europa para “escuchar sus propuestas, sin llegar a cerrar ningún acuerdo”, SAT Valle de Karrantza decidió expulsarle del grupo de proveedores como “represalia” por haber mantenido un encuentro con una empresa de la “competencia” y haber facilitado que responsables de esa compañía se entrevistaran con otros ganaderos de la zona que podrían estar interesados. A partir de ahí, asegura que se iniciaron una serie de “presiones” al resto de ganaderos proveedores de SAT para evitar que se marcharan con la otra compañía, así como llamadas a diversas empresas intentando que vetaran a Gutiérrez como proveedor y no pudiera vender su leche. El propio gerente de la asturiana Picos de Europa, Daniel Elola, ha asegurado a elDiario.es/Euskadi que una de las responsables de la cooperativa SAT se puso en contacto con varias compañías con las que ambas mantienen negocios, para intentar que cierren su relación con la asturiana si le ‘quitan los ganaderos’. “Nosotros queremos crecer y necesitamos más proveedores. Estamos en nuestro derecho de hacer ofertas a los ganaderos”, señala. 

 La comunicación remitida por SAT Valle de Karrantza el 25 de mayo a Jon Gutiérrez, y que está también dirigida a Irene Arnaiz, su mujer, con la que comparte la sociedad, la empresa les comunica que al día siguiente, día 26, se dejará de recoger la leche de su explotación ganadera, achacando el final de la relación a “reajustes técnicos de producción y distribución a la industria láctea”. La decisión de 'expulsarle' es para Jon un claro intento de SAT de mantener el control en la zona de todos los ganaderos, y ser “una especie de cártel”, fijando “el precio que ellos quieren sin que podamos rechistar”. Esta empresa es proveedora de Eroski, que vende esta leche en sus supermercados como su marca blanca a 81 céntimos, destacando que proviene de ganaderos vascos. De hecho, la cooperativa está comprometida con la compra de productos kilómetro cero. Fuentes de Eroski, han señalado a elDiario.es/Euskadi que conocen el precio que la empresa paga a los ganaderos, pero que “no lo negocian”, por lo que se trata de una cuestión que afecta a la relación de SAT con el ganadero. En cualquier caso, han considerado que los 42 céntimos son un valor que están por encima de la media del mercado. 

 Esa misma noche del jueves 26, la empresa intentó recogerle la leche por última vez, pero ante el temor de que pudieran “manipularla” “con algún antibiótico” para justificar su expulsión y con ello impedir que le compraran otras compañías, el ganadero se negó a que recogieran la leche si no realizaba ‘in situ’ un análisis de la misma y se le daba una prueba cerrada. La empresa se negó a realizarlo, por lo que 6.000 litros de leche se quedaron en jueves en el tanque de Jon. La mañana del viernes tuvo que tirar 1.200 litros porque ya no tenía espacio para almacenarlos. Al precio que estaba vendiendo la leche hasta ahora, 42 céntimos, 504 euros se fueron por la fosa de purines. Posteriormente, Picos de Europa le vació el tanque. “He tenido que aceptar que me lo vacíen antes de cerrar el acuerdo con ellos para no tener que tirar más leche”, afirma.(...)"                  (Belén Ferreras, eldiario.es, 28/05/22)

30.3.22

Estamos a nada de vivir una tormenta perfecta de problemas de producción de alimentos e inflación disparada... una descripción de un agricultor

ImSeudo @ImSeudo

Estamos a nada de vivir una tormenta perfecta de problemas de producción de alimentos e inflación disparada. Desarrollo un poco, para que sepáis como está el tema.

Hace dos años, poco antes de empezar el covid, los agricultores comenzamos una serie de movilizaciones para pedir precios dignos. En aquella época se estaba pagando el trigo a 190€/tm, el girasol a 330€/tm y el aceite de oliva a 2.600€/tm.

Ahora mismo los precios han cambiado una barbaridad, en concreto tenemos el trigo a 400€/tm(210%), el girasol sin precios hasta cosecha en septiembre, y el aceite a 3.600€/tm(138%). Menudo alivio para los agricultores, ¿no?

Bueno, a ver como lo explico... yo en 2019 estaba comprando gasoil agrícola a 0'65€/litro. Ahora está a 1,45€/litro. Y eso que estamos exentos de bastantes impuestos en gasoil. Un 223% de nada, minucias.

En mi caso tengo sembrado trigo, cebada y próximamente girasol (cuando dejen las lluvias). También cultivo olivos. Vamos al resto de gastos del cereal.

¿Subida de los abonos? Pues una auténtica barbaridad, no sé deciros cuanto, pero en torno al triple de su precio habitual. Me gustaría daros cifras exactas, pero no he abonado. Ni yo ni mis vecinos. Año seco y abono caro no es buena conjunción, prácticamente es tirar dinero.

Evidentemente, podéis intuir que menos abono es igual a menos producción. A mí me salen las cuentas porque no hubiera amortizado ese gasto de abono, pero a los productores de carne no, porque hay menos cereal en el mercado, hay que importar más y los precios se disparan.

No vamos a tener una buena cosecha en España, y tirar de importaciones no es tan fácil. Con el grifo ruso-ucraniano cerrado y las importaciones de Sudamérica en constante peligro de dar positivo en residuos de fitosanitarios, la cosa se complica.

¿A qué lleva esto? Para que os hagáis a la idea, una de las personas que trabaja conmigo cría cerdo en cebaderos. En 2019 era una ruina porque cobraba 16€/arroba y no cubría costes. Hoy, a 26€/arroba, ha decidido vender todos los lechones sin engordarlos.

Nadie quiere engordar cerdos, viendo el coste al que se han puesto los cereales, que es el principal coste de un cebadero, aunque salgan las cuentas ¿por qué?

Si hoy alimentas a un lote de cerdos con pienso a 500€/kg porque a 26€/arroba salen las cuentas y en 8 meses cuando los vendas han vuelto a 20€/arroba... simplemente te vas a arruinar.

Es por lo mismo que los cerealistas no estamos gastando un duro. Se puede ganar mucho dinero con el cereal a 400€/tm, pero si para la cosecha ha bajado el precio y yo lo he criado gastando a manos abiertas... pues a ver quien paga las letras del tractor. Que especule otro.

Vamos a ver los gastos típicos de la cebada en 2019: - 140€ en labores (dos pases de semichisel, rulo, sembradora, dos de abonadora, y tres de sulfatadora). - 180€ en abono. - 140€ en fitosanitarios: herbicida de preemergencia, postemergencia para hoja estrecha, fungicida.

- 65€ de gastos de cosecha, entre cosechadora y camión par llevar el grano a la cooperativa. - 80€ de semilla certificada. Total: 600€ de gastos. A 190€/tm de trigo tengo que sacar 3.160 kg de trigo para cubrir gastos. Si saco menos pierdo, si saco más gano.

Teniendo en cuenta que una media razonable son 3.500-4.000 kg (en mi tierra), pues puedo ganar de media entre 65-160€ por hectárea. En el rango alto implicaría que necesito 62 años para amortizar una hectárea de tierra (10.000€ aquí).

¿Habéis visto que locura? Si sumamos la PAC es algo más corta la amortización, sobre 30 años, pero sigue siendo un sinsentido.

¿Y con los precios de este año? Pues si calculamos lo que ha subido la maquinaria (20-30%), las semillas (200%), los fitosanitarios (30%) y los abonos (300%), a mí a 400€/tm de trigo me salen las cuentas regular, y asumiendo año bueno.

Si el año termina seco como empezó, y has hecho todo el gasto, nos arruinamos. Simple y llanamente. Por eso a menudo mejor gastar menos y ganar menos, pero con riesgos también menores. Repito, el campo no debería ir de especular con precios.

Y vamos a la otra parte, al aceite de oliva. Voy a empezar dejando claro una cosa: mis olivos juegan en otra liga, y no vamos a extrapolar mi situación al resto de olivareros.

Yo tengo olivos en superintensivo, uno detrás de otro bien juntos formando un seto, con una aportación de agua relevante y una gestión especialmente buena (me dedico a ello). Mis producciones de aceite son especialmente altas y seguras, así que puedo jugar con otras cifras.

Pero es que justo hoy me han dado el presupuesto de los abonos que encargué, y se me han hinchado las narices. En 2019 hubiera gastado 290€/ha, este año me han pasado 830€/ha. Un 286% más de costes en lo que para mí es la partida mayoritaria. El aceite ha subido un 138%.

En un olivar los costes son, principalmente y en orden: mano de obra, abonos y fitos, amortización de maquinaria y gasoil. Como podéis intuir lo único que no ha subido demasiado de ahí es la mano de obra, todo el resto está disparado.

La subida del aceite difícilmente cubre el aumento de costes, ¿vamos a gastar más producto aprovechando un precio más alto? Pues como en el cereal, todo lo contrario. La gente está con el cinturón apretado, no vaya a ser que gastes semejante barbaridad y el precio vuelva a bajar.

¿A qué nos lleva esto? A menor producción de la que podríamos tener. Y en todo igual, vamos a tener un año poco productivo en todos los sentidos. Y todavía estamos hablando de España, imagina lo que le cuesta al tunecino (de donde importamos aceite) afrontar los gastos.

Vamos a seguir con la escalada de precios, con la inflación disparada y con escasez de materias primas. Y esto no va a cambiar hasta que no se aborde de manera seria los problemas que tenemos. Siento el pesimismo, pero es lo que hay.

Y ojo, en el primer mundo la mayor parte de la gente se puede permitir un cierto incremento en la cesta de la compra, pero tenemos experiencia histórica para saber lo que pasa en el tercer mundo cuando esto sucede. Ojalá no lleguemos ahí.

Y los agricultores la vamos a liar como colectivo. El covid desactivó una movilización incipiente que está a punto de volver a estallar, con más motivos que nunca. No vamos a dejar de sembrar, porque de ello depende nuestro sustento, pero algo habrá que hacer.

Por cierto, yo no he vendido aún mi aceite de la cosecha pasada. Los cerealistas tampoco estamos vendiendo el grano que nos queda. En un mercado de precios alcistas nadie quiere soltar la mercancía, y eso hace que los precios sigan subiendo sin control.

Lo digo porque en algún momento, probablemente el próximo año, eso va a ser un problema y se intente forzar la venta llegado ese punto. Esto es un vaticinio personal, veremos que sucede.

Una cosa que se me ha olvidado añadir, muchas comunidades de regantes no van a poder regar este verano, ahí va muchísima producción, más de la que podéis imaginar. (...)

Evidentemente, ya ha pasado la época de acumular agua, ahora solo puede ir para abajo por el consumo primaveral y estival de los regadíos (cosa que no se va a dar porque bajar más es imposible). Solo una primavera excepcionalmente lluviosa salvaría los riegos.

11:50 a. m. · 29 mar. 2022
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11.11.21

«Estamos aquí en la población de Alberique, todo el campo lleno de naranja, pero nada, nos hemos ido a una gran superficie y mirar. ¿Lo veis? Naranjas de Sudáfrica»... «Son unos caníbales comerciales»: campaña viral de boicot a las grandes superficies y de apoyo al campo español

 "Recientemente Mercadona lanzaba una fuerte campaña debido a su presunta apuesta por la naranja del campo español.

 Sin embargo, varios usuarios de las redes sociales han alertado comportamientos sospechosos en los etiquetados de estas:

Tal es así que El Pelleter ha lanzado un vídeo protestando sobre la situación que vive el sector agrario y, en concreto, el de la naranja.

 «Estamos aquí en la población de Alberique, todo el campo lleno de naranja, pero nada, nos hemos ido a una gran superficie y mirar. ¿Lo veis? Naranjas de Sudáfrica», comenzaba.

 

«Segunda gran superficie que compra productos de Sudáfrica menos y aquí están todas las quedándose, ¿las veis?».

«Mientras las de aquí se quedan colgadas, eso es la realidad, que no se ve», porque «las grandes superficies que están entrando con burras de kilómetros y están hundiendo el campo español en todo, en naranjas, en aguacates y todo. Son unos caraduras, unos sinvergüenzas, unos caníbales comerciales», protestaba.

«Lo que quieren es tomar el producto nacional para ellos, hacerse el amo, sin competencia», especificaba.» Y ahora les voy a proponer una cosa a todos. Desde aquí vamos a hacer un boicot a las grandes superficies», sentenciaba.

El analista Pedro Baños Comentaba que esta «es la queja de miles de agricultores y ganaderos. Se les exige cumplir una estricta normativa europea (fitosanitarios, bienestar animal, condiciones laborales…), para luego arruinar su esfuerzo permitiendo importaciones de países que no cumplen los mismos requisitos. ¿Por qué?».

(...) La Comunitat Valenciana es, según los últimos datos del INE, la séptima en renta agraria en España. Sus paisajes están altamente modelados por una cultura agrícola milenaria. Pese a ello, se topa con muchos problemas estructurales que hacen que, desde 2015, lidere la tasa de abandono de tierras de cultivo, con 163.000 hectáreas en la actualidad (el 21%). (...)"                (Contrainformación. 07/11/21)

6.11.20

Los agricultores se frotan las manos alquilando sus tierras para ‘plantar’ paneles solares... ¿Por qué no los 'plantan' ellos? Para que el beneficio no se lo lleven las grandes empresas

 "Un nuevo maná ha caído en el sufrido campo español. La llegada de las energías renovables y principalmente de la solar fotovoltaica ha disparado el precio de alquiler de las tierras de labranza: no es habitual comprar. En los tres últimos años con una legislación que obliga a presentar proyectos desarrollados para conceder las licencias y optar a las subastas, empresas grandes y pequeñas de energía solar deben mostrar los terrenos donde instalarán sus paneles solares.

En este periodo, los precios se han disparado. Antes alquilaban la hectárea (10.000 metros cuadrados) a un precio por debajo de los 1.000 euros al año y ahora la cifra alcanza los 1.500-1.600 euros de media, según explica el director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, “aunque depende mucho de si se trata de terreno de secano, regadío, industrial, etcétera, pero la clave es la cercanía a un punto de conexión a la red eléctrica donde colocar la energía producida”, indica.

Lo habitual es que el propietario de la tierra y la empresa energética firmen un contrato por un periodo de 40 años, que es el plazo estimado de duración de una planta fotovoltaica, aunque año a año los paneles vayan perdiendo capacidad de generación eléctrica. Según explican los expertos, la producción por cada dos hectáreas de terreno es de un megavatio. 

Gonzalo de Rojas, director de desarrollo de negocio de la firma renovable Grenergy explica que el precio del alquiler se ha incrementado “entre un 40% y un 50%” por hectárea en los últimos tres años. Así, los precios en la actualidad se sitúan de media en torno a los 1.400-1.500 euros, habiendo zonas incluso donde estas cifras se pueden elevar más. “Consideramos que el nuevo real decreto [23/2020] está favoreciendo esta subida de precios, dada la necesidad de los promotores de cerrar terrenos, en muchos casos en la misma zona, lo que sí provoca especulación”, añade.

Una especulación que supone más renta para el campo español, cuando actualmente el alquiler de una hectárea de secano para cereal ronda los 150 euros. Y si hablamos de explotación, un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima una ganancia limpia (descontando gastos) de unos 200 euros por hectárea para cereal de secano, incluyendo ya la subvención de la Política Agraria Común (PAC) . (...)

Lamberto Camacho asegura que los grandes fondos mundiales se han metido en este negocio con la compra de suelo para luego alquilarlo a las firmas fotovoltaicas y asegurarse una buena rentabilidad. También ha aparecido una nueva figura del corredor local que se encarga de hablar con los propietarios y unificar terrenos para luego ofrecerlos a una energética y llevarse una comisión. 

Y, aunque ahora esté más en desuso, también se producía el sistema de pregonar en el pueblo la llegada de la firma fotovoltaica para reunir a los agricultores y convencerles de las ventajas de unificar tierras para la instalación de un parque. Esta estrategia ha sido frecuente en zonas como la Comunidad Valenciana de minifundios hasta ahora muy rentables con la producción de cítricos."              (Luis Aparicio, El País, 31/10/20)

12.2.20

5.000 de los 6.000 millones que España recibe cada año para la agricultura van a 'labradores de sofá'

"España constituye una excepción, una anomalía que apenas se da en ningún otro país de la Unión, en la única política de ámbito realmente comunitario que aplica la UE, que es la agraria, conocida como la PAC.

Esa rareza, o anormalidad, viene de la combinación de dos decisiones políticas de las que depende cada año el reparto de más de 5.000 millones de euros, tomadas ambas con la cartera de Agricultura en manos de Miguel Arias Cañete: el establecimiento de los llamados "derechos históricos", con el que nació la delirante figura del "labrador de sofá" y comenzó el riego con dinero público de tierras que no se cultivan, y un sistema de zonificación en cincuenta regiones no coincidentes con provincias ni comunidades que, cruzada con otro cuadro de cuatro tipos de cultivo, genera una horquilla de subvenciones de 60 a 1.430 euros por hectárea.


Ese sistema condiciona el reparto de alrededor de 5.000 de los casi 6.000 millones de euros vinculados a la agricultura que España recibe cada año, un volumen de dinero cuya magnitud equivale a un 15% de los beneficios brutos del sector y que tiene el efecto secundario de subvencionar un sector en el que conviven los elevados beneficios para la gran empresa con una baja rentabilidad de las pequeñas explotaciones que expulsa del ramo a los agricultores tradicionales y a los emprendedores.  (...)

Otra cosa es que quien se beneficie de esa descomunal inyección de dinero trabaje la tierra o se dedique a la cría de ganado, un colectivo que ha acabado siendo, si no residual, sí claramente minoritario entre los perceptores de subvenciones.  (...)

Más de 5.000 millones en ayudas directas

La política agraria se divide en dos bloques o "pilares": la PAC propiamente dicha y los programas de desarrollo rural, que en el caso de España alcanzaron sendos montantes de 5.619,7 y 702,7 millones. El grueso del primer paquete (5.063,9) son las llamadas "ayudas directas", de donde sale el dineral que reciben los "labradores de sofá".  
El 'statu quo' de 2003

La segunda reforma de Cañete, de 2013, estableció la zonificación. La anterior, de 2003, instauró los llamados "derechos históricos" al asignar a cada explotación una cuota basada en la producción media de las dos campañas anteriores en la que desde entonces se basa el reparto del dinero.

"Eso ha mantenido el status quo desde entonces", indica Miguel, que aclara que "no son derechos históricos sino un sistema de reparto de ayudas directas que solo se da en España prácticamente". (...)

El actual ministro de Agricultura, Luis Planas, aboga por suprimirlos, en línea con lo que defiende un grupo de comunidades autónomas lideradas por Aragón y partidarias de vincular su reparto a la producción de las explotaciones en lugar de a su titularidad, aunque eso no ocurrirá en el mejor de los casos antes del año que viene.

Mientras tanto, el grueso de esos 5.000 millones de euros se repartirá entre un grupo de casi 900.000 agricultores (y varios miles de empresas) entre los que, según puso de manifiesto un estudio de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), al menos 650.000 son rentistas que cobran las ayudas sin trabajar los campos ni las granjas a las que están vinculadas: algunas están yermas, otras se han convertido en cotos de caza y pastos y muchas están arrendadas sin traspasar el derecho, en una variada casuística que tiene tanto de fraudulenta como de legal.  (...)"          (Eduardo Bayona, Público, 10/02/20)

7.10.12

"Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor"

"- ¿Qué necesidades debería cubrir la renta básica?

- El criterio es el umbral de la pobreza, que lo define la Unión Europea. Pobre es aquella persona que recibe entre el 50%  y el 60% de la renta por cápita de la zona. Esto significa que una persona que vive sola y perciba en Catalunya menos de 650 euros al mes es pobre. La renta básica tiene que ser al menos igual al lindar de la pobreza.

- En este contexto económico puede parecer un poco utópico defender la renta básica…

- Cualquier medida que favorezca a la población más perjudicara o débil se considera ir contra corriente, porque parece que se asuma que lo único que tiene sentido económico es quitar derechos de la población más perjudicada, la inmensa mayoría, y que los más ricos se queden igual o, incluso, ganen dinero.

- Pero la renta básica sería contraria a la actual política económica… 

- Toda política económica está muy bien descrita por las dos palabras que la conforman - política y económica-. “Política” hace referencia a qué grupos beneficiamos y cuáles perjudicamos, y en función de esto se hace la economía adecuada a los objetivos que políticamente se han dibujado. No existe ninguna medida de política económica que beneficie o perjudique a toda la población por igual.

- ¿En qué grado en una situación como la actual sería viable la medida que usted propone?

- En una situación de crisis quien sale perjudicado de manera mayoritaria es la parte más débil de la población, gente a la que ni siquiera hace un año se le había pasado por la cabeza que podría ser pobre. Esta es una de las razones por la cual una parte importante de la población saldría beneficiada con la renta básica. 

Además, garantizas que haya demanda por parte de una parte importante de la sociedad y, por tanto, habría más actividad económica y se recaudarían más impuestos.

- ¿Por qué considera que es importante incluir el concepto de universalidad en la renta básica? 

- Todo lo que sea condicional, cuesta mucho porque hay que controlarlo. Por ejemplo, la gente que está parada tiene que demostrar que tiene derecho a percibir una prestación por desempleo, por lo que debe haber trabajadores públicos que lo comprueben. Las condicionalidades tienen unos costes de administración; la universalidad, no. Cuando el primer gobierno del PSOE estuvo discutiendo la universalidad de la seguridad social, en la discusión se planteó la posibilidad de excluir el 15% de la población más rica. Al final, concluyeron que excluir tiene más costes.

- ¿Cómo podría costearse esta medida? 

- Profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Barcelona (UB) elaboramos un estudio entre los años 2003 y 2004 en que se concluía que mediante una reforma del IRPF se podía financiar una renta básica equivalente a 5.400 euros anuales para cada adulto y 2.700 euros para los menores de 18 años. Obviamente, los ciudadanos ganarían o perderían en función del nivel de renta. 

Los que perderían bastante sería el 2% de la población catalana, aunque continuaría siendo rica. En el estudio nos basamos en los datos oficiales del IRPF, pero no eran reales puesto que los profesores universitarios que hacíamos el estudio aparecíamos como el 10% de la población más rica de Catalunya, lo cual demuestra el terrible fraude fiscal que existe.

- ¿Considera que las últimas medidas introducidas por el Gobierno español en este sentido luchan contra el fraude fiscal?

- Ni mucho menos. Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor. Según algunos estudios, con la crisis los únicos que están ganando de manera desproporcionada son los más acaudalados, especialmente, el 0,1% más rico.

- Vaya.  

- Que hay crisis es evidente, pero todas las medidas de política económica que se están tomando son para pagar a los bancos franceses y alemanes en detrimento de toda la población. La siguiente decisión será recortar las jubilaciones y que los funcionarios sigan perdiendo poder adquisitivo, pese a que hay trabajadores públicos que cobran solo unos 800 euros al mes.

- ¿Por qué la renta básica es diferente de cualquier otra ayuda social? 

- La diferencia es que prestaciones como la Renta Mínima de Inserción (RMI) o el seguro por desempleo son condicionadas y la renta básica, no. Solo por vivir en un sitio tú tendrías el derecho de percibirla.

- Usted habla de que esto tendría un efecto psicológico positivo para la población pobre. 

- Es lo que muchos trabajadores sociales han puesto en evidencia  y que recibe el nombre de estigma. Cuando el paro es minoritario o la pobreza no está tan extendida como ahora, para muchas personas los subsidios de pobreza son su certificado de fracaso social.

 Algunos estudios hechos hace años en Estados Unidos demuestran que gente que sabía que tenía derecho a recibir determinados subsidios no los pedía porque hacerlo era reconocer que era un fracasado social.

- ¿La introducción de la renta básica significaría la eliminación de otras prestaciones?

- Nuestra propuesta de financiación dice que todos los subsidios monetarios inferiores a la renta básica quedarían suprimidos. Y en el caso de las personas que recibieran prestaciones de cantidad superior, no perderían ni ganarían nada. La renta básica no es acumulativa.

- ¿También incluiría la eliminación de las pensiones?

- Una pensión inferior a la renta básica quedaría suprimida y la superior se mantendría. Actualmente ocurre que con una pensión viven tres o cuatro personas de la misma familia. Con una renta básica no solo el pensionista cobraría, sino también su mujer y sus hijos. 
- Pero si garantizáramos a todo el mundo un sueldo, quizá mucha gente dejaría de trabajar.  

- Esto es absurdo. La gente sería más libre que ahora para dedicarse a lo que le gustara, mientras que ahora se ve obligada a trabajar en  cualquier cosa al precio que sea. Hay un pequeño estudio que se hizo hace diez años en Bruselas sobre unas setenta personas a las que les había tocado una asignación mensual de 1000 euros hasta la muerte. 

A los dos años de cobrarla la mayoría no había dejado su empleo y la minoría que había abandonado su trabajo, lo hizo para tener más tiempo y buscar otra cosa más adecuada a su competencia técnica y a sus gustos.
- Sorprendente. 

- Esto enlaza con una de las propiedades de la renta básica: la medida aumentaría la libertad real de buena parte de la ciudadanía, porque permitiría una existencia material más o menos asegurada. Eso de que la gente se conforme con 500 euros al mes independientemente de su formación y ambición personal es tener una concepción muy pobre de la psicología media de nuestra especie. 

Ya estoy dispuesto a que una pequeña parte de la gente dejara de trabajar a cambio de que la inmensa mayoría de los ciudadanos pudiera vivir de forma más digna de lo que se vive ahora. 

- ¿Pero qué ocurriría con los puestos de trabajo mal remunerados? 

- Deberían pagar más o bien introducir un incentivo a la invención técnica. Por ejemplo, hay trabajos que cuando era muy joven no pensaba que se podrían mecanizar demasiado y que, luego, ha resultado ser todo lo contrario, como ha ocurrido con la limpieza de las calles. Esto quiere decir que hay muchas labores que se podrían automatizar y estaría muy bien que se hiciera. 

Una de las cosas interesantes de la productividad es que podemos hacer lo  mismo en menos horas, lo que es malo es que solo beneficie a una pequeña parte de la población. Las horas de trabajo en una situación de crisis como la actual están aumentando, la jubilación se está alargando. Es completamente absurdo.

- Por tanto, ¿seríamos igual de productivos con una renta básica? 

- O más. Sobre todo si se acepta la idea – que los empresarios acostumbran a no aceptar- de que una persona que trabaja en algo que le gusta es más productiva, y no lo es cuando está descontenta y ve que sus esfuerzos no le sirven de nada, cuando el trabajo es poco estimulante. Son cosas que desde hace muchos años están estudiadas. La renta básica te da la posibilidad de sentirte más realizado. "         (entrevista a Daniel Raventós, Rebelión, 07/10/2012,, Raquel Quelart, La Vanguardia)

27.10.09

El campo hace rico a los hipermercados

"Fuertes recortes de producciones; precios a la baja; ventas a resultas (sin precio pactado y sin garantía de cobro) si se trata de cooperativas; incremento de los precios de los medios de producción del 34,3% desde 2003; resultados negativos de explotación con caída de rentas del 26% en el mismo periodo, que sólo se compensan parcialmente tirando de las ayudas directas de la Política Agrícola Común (PAC) allí donde existen; caída de los precios de la tierra por primera vez en quince años; pérdida de 124.00 empleos desde 2005; abandono de explotaciones agrarias y cierres de las ganaderas extensivas; desmantelamiento del sector y, sobre todo, del medio rural con nula incorporación de jóvenes; reformas de la PAC que no aseguran el futuro de la actividad agraria en los países miembros, y falta de una política agraria definida desde la Administración española. (...)

En precios, la situación que soporta el sector es igualmente de deterioro, con la casi única excepción de la ligera subida de las cotizaciones en el aceite de oliva tras un largo periodo a la baja. Se han hundido las cotizaciones de los cereales hasta menos de 11-12 céntimos de euro por kilo en cebadas. En el girasol se han pagado precios de 21 céntimos el kilo. Se hundieron igualmente los precios de la patata, así como de las frutas de hueso y del conjunto de los cítricos, y siguió la caída de los precios de la uva ante una situación de excedentes en las bodegas. En las producciones de herbáceos, caso de la cebada, cosechas con menos de 2.000 kilos han arrojado unas pérdidas cercanas a los 100 euros por hectárea que sólo se compensa con la ayuda comunitaria. Sembrar es cultivar pérdidas. (...)

Esta situación de bajas producciones y precios, según las organizaciones agrarias, no se está reflejando como debería en los precios al consumo, sobre todo por la presión de la gran distribución. A la hora de defender los precios en el campo, a la falta de mecanismos comunitarios se suma un sector agrario carente de instrumentos para la gestión de los mercados. No hay una vertebración del sector y no funcionan las cooperativas para aglutinar la oferta. Los agricultores pagan más por producir y vender sin precio. No hay organizaciones interprofesionales que vertebren el campo con capacidad para llegar a acuerdos con los industriales o con la distribución defendiendo sus costes de producción." (El País, Negocios, 18/10/2009, p. 14)